{"id":17001,"date":"2016-02-05T11:04:42","date_gmt":"2016-02-05T16:04:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencias-humanas-fundamentales\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:42","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:42","slug":"experiencias-humanas-fundamentales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencias-humanas-fundamentales\/","title":{"rendered":"EXPERIENCIAS HUMANAS FUNDAMENTALES"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Experiencia y experiencias b\u00e1sicas: 1. Qu\u00e9 entendemos por experiencia; 2. Las experiencias b\u00e1sicas. II. Las \u00abim\u00e1genes parentales\u00bb y la experiencia religiosa: 1. Car\u00e1cter estructurante de las relaciones paterno-filiales; 2. Aportaciones de la psicolog\u00ed\u00ada religiosa a la experiencia de Dios Padre. III. Proceso de maduraci\u00f3n de las experiencias humanas: 1. Las experiencias humanas: s\u00ed\u00adntesis del proyecto, la tarea y el don; 2. Los dinamismos humanos fundamentales y la experiencia cristiana. IV. La experiencia humana de la vocaci\u00f3n. V. Principales experiencias humanas en el proceso de maduraci\u00f3n de la fe: 1. La b\u00fasqueda de sentido; 2. La apertura al t\u00fa y al \u00abT\u00fa\u00bb; 3. La transformaci\u00f3n de la realidad; 4. La conciencia hist\u00f3rica; 5. Las propias limitaciones y posibilidades. VI. La correlaci\u00f3n entre experiencia humana y experiencia de fe.<\/p>\n<p>En el campo de las ciencias humanas en la \u00e9poca actual, la experiencia adquiere una importancia singular, se la estudia desde enfoques distintos y complementarios. La experiencia religiosa tambi\u00e9n se beneficia de este nuevo planteamiento, especialmente \u00ed\u00adndice del enfoque hist\u00f3rico y fenomenol\u00f3gico en la comprensi\u00f3n y valoraci\u00f3n del hecho religioso. El ser humano es naturaleza e historia, es decir, entramado de relaciones que constituyen lo m\u00e1s profundo de su misma existencia. Los estudios que investigan el hecho religioso en s\u00ed\u00ad mismo y en sus consecuencias pastorales consideran cada vez m\u00e1s la importancia de la experiencia del creyente y su repercusi\u00f3n en la maduraci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>I. Experiencia y experiencias b\u00e1sicas<br \/>\n1. QUE ENTENDEMOS POR EXPERIENCIA. La vida humana se constituye a trav\u00e9s de relaciones m\u00e1s a\u00fan, el tipo de relaciones que somos capaces de sostener tienen mucho que ver con las relaciones que cada uno hemos recibido desde la experiencia de aceptaci\u00f3n incondicional. Por lo mismo, el aspecto afectivo de las relaciones tiene un car\u00e1cter fundante y estructurante de la personalidad, pues nos constituye en nuestros cimientos m\u00e1s profundos antes que seamos racionalmente conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>Todas y cada una de las experiencias hacen referencia a un objetivo exterior, pero al mismo tiempo su concienciaci\u00f3n es subjetiva. Es decir, el elemento objetivo es recibido e interpretado por cada persona desde los propios contenidos que el objetivo tiene, y que no pueden ser supeditados a la mera percepci\u00f3n subjetiva. Esta bipolaridad de la experiencia humana conecta con la incertidumbre de la persona, aparece como una red de relaciones irnplicativas, y tiene que ver con la experiencia del misterio, como la capacidad humana de autotrascenderse. La experiencia humana es el camino para llegar al conocimiento de uno mismo, al encuentro con Dios y a la verdad de las cosas.<\/p>\n<p>Por experiencia entendemos la participaci\u00f3n activa y significativa en los hechos y acontecimientos que suceden en el cotidiano vivir. Cuando tomamos conciencia de lo que sucede, lo reflexionamos y nos implicamos, entonces nuestras vivencias van dejando en nosotros un poso que constituye, poco a poco, nuestra competencia experiencial.<\/p>\n<p>A la hora de mirar al futuro y tomar decisiones, el elemento referencial insustituible son las experiencias anteriores, que se sienten como una invitaci\u00f3n a entrar m\u00e1s de lleno en la realidad y a vincularse con lo que ella suponga y signifique. El sentido de la vida se va construyendo a trav\u00e9s de tres procesos sucesivos y simult\u00e1neos: 1) la adaptaci\u00f3n a la realidad que se impone; 2) el autodescubrimiento de posibilidades, y 3) la comprobaci\u00f3n con lo que existe para cambiar y mejorar la realidad. La consecuencia de estos tres procesos son: la apertura a las relaciones de reciprocidad, la objetivaci\u00f3n de la realidad y la consistencia de la propia subjetividad.<\/p>\n<p>2. LAS EXPERIENCIAS B\u00ed\u0081SICAS. Con este enunciado nos referimos a las experiencias que el ser humano tiene en la etapa primera de su vida, en la que se encuentra m\u00e1s desvalido en todos los aspectos. Por esto mismo, todo lo que recibe, desde el punto de vista relaciona) y afectivo, lo estructura en los aspectos m\u00e1s fundamentales de su personalidad. Estas experiencias son las siguientes:<br \/>\na) El sentirse amado incondicionalmente. La vivencia del amor incondicional tiene mucho que ver con lo que eI psicoan\u00e1lisis llama el amor maternal, ligado a la satisfacci\u00f3n de los deseos y vivido como fusi\u00f3n y dicha. El ni\u00f1o\/a que experimenta esta aceptaci\u00f3n incondicional tendr\u00e1 ante la existencia un talante optimista y esperanzador. Desde esta experiencia puede decir un s\u00ed\u00ad a la vida como algo que merece la pena, ya que es fuente de felicidad.<br \/>\nb) La confianza. Esta experiencia es el supuesto de la existencia; para que el ni\u00f1o\/a se sienta existente necesita confiar en lo que le rodea y especialmente en los otros. El ser humano, desde el momento que existe, conf\u00ed\u00ada en que sus necesidades, carencias y deseos van a ser satisfechos. Esto lo vive el ni\u00f1o\/a como una experiencia prel\u00f3gica; es decir, su sentimiento no est\u00e1 mediado por reflexiones: esta misma condici\u00f3n hace que lo vivido en los primeros meses y a\u00f1os de vida tenga una gran repercusi\u00f3n en la formaci\u00f3n de la estructura de la personalidad.<\/p>\n<p>c) El car\u00e1cter temporal de la vida. El ser humano tiene constancia desde el comienzo de su existencia de los condicionamientos que le impone la realidad. Al mismo tiempo, el ni\u00f1o\/a no se identifica con el medio; por el contrario, desde muy pronto aparecen los mecanismos de incorporaci\u00f3n y desintegraci\u00f3n. Todo esto lleva al ser humano a entender que la vida cotidiana pide respuestas, elecciones y decisiones. Es el surgimiento de la experiencia de responsabilidad o capacidad de estar atento para responder adecuadamente a aquello que se nos solicita desde fuera. La incipiente y progresiva reflexi\u00f3n y voluntad har\u00e1n que los impulsos se reemplacen por procesos de socializaci\u00f3n. Los s\u00ed\u00admbolos ayudar\u00e1n gradualmente a comprender y situarse adecuadamente en las interacciones sociales.<\/p>\n<p>Viendo de forma global estas tres experiencias b\u00e1sicas, podemos concluir diciendo que \u00abnacemos con inmadurez psicobiol\u00f3gica y nuestra estructura interna est\u00e1 determinada por los intercambios con el medio; las experiencias m\u00e1s repetidas, o las que tienen una repercusi\u00f3n afectiva, son las m\u00e1s interiorizadas. El conjunto de representaciones mentales que provienen de la experiencia y, por tanto, tienen gran carga afectiva, constituyen la realidad interna. La g\u00e9nesis de la realidad interna, su estructura y caracter\u00ed\u00adsticas se fundamenta en las primeras relaciones del ni\u00f1o con la madre. Rof Carballo denomina urdimbre afectiva a la red de relaciones del ni\u00f1o peque\u00f1o con la madre. Nacemos preprogramados para la relaci\u00f3n afectiva y la vinculaci\u00f3n con los dem\u00e1s; necesitamos la relaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma como algo espec\u00ed\u00adficamente humano. Las acciones o representaciones del sujeto siempre tienen un referente que llamamos objeto de la relaci\u00f3n; en la memoria se almacena la representaci\u00f3n del objeto agradable o desagradable, lo cual refuerza o inhibe futuras relaciones. Este dep\u00f3sito constituye lo m\u00e1s profundamente inconsciente de la personalidad de cada uno, y se produce frustraci\u00f3n afectiva cuando predominan las contrariedades sobre las gratificaciones; la experiencia b\u00e1sica de desconfianza cuesta mucho modificarla y f\u00e1cilmente condiciona todos los aspectos de la vida1.<\/p>\n<p>II. Las \u00abim\u00e1genes parentales\u00bb y la experiencia religiosa<br \/>\nLa psicolog\u00ed\u00ada de la motivaci\u00f3n estudia los impulsos orientados, llamados motivaciones, que orientan la vida humana. Estas fuerzas espec\u00ed\u00adficas configuran, en gran medida, el funcionamiento de la psicolog\u00ed\u00ada humana y, por su marcado tono afectivo, a toda la persona. Este concepto de la psicolog\u00ed\u00ada profunda lleva a A. Vergote a decir, refiri\u00e9ndose a la actitud religiosa: \u00abEl sujeto no es expl\u00ed\u00adcitamente m\u00e1s consciente de los motivos por los que se dirige a Dios que el ni\u00f1o lo es de las razones por las que ama a sus padres\u00bb2. L\u00e1s motivaciones importantes del comportamiento religioso son: el no poder satisfacer uno mismo todas las necesidades, la necesidad de perd\u00f3n, la salida de la angustia, los sufrimientos, las dudas y el temor al m\u00e1s all\u00e1. \u00abLa experiencia del Dios de los deseos profundos ayuda a la persona a sentir que puede alcanzar a Dios porque ya lo posee, no s\u00f3lo en el nivel de conocimientos, sino en el existencial. El verdadero rostro de Dios est\u00e1 a la vez manifiesto y oculto en las aspiraciones profundas del coraz\u00f3n humano. La psicolog\u00ed\u00ada de las motivaciones plantea a la psicolog\u00ed\u00ada religiosa una cuesti\u00f3n fundamental: \u00bfpuede darse una experiencia de Dios que a\u00fane al tiempo la fusi\u00f3n, la reflexi\u00f3n y la relaci\u00f3n interpersonal?\u00bb3.<\/p>\n<p>1. CAR\u00ed\u0081CTER ESTRUCTURANTE DE LAS RELACIONES PATERNO-FILIALES. Las relaciones con los padres son decisivas en la apertura del ni\u00f1o\/a a la realidad que le rodea y a la percepci\u00f3n de la existencia como totalidad. La figura materna y las relaciones maternales, en lo que tienen de felicidad plena, sin condiciones, son la base prerreligiosa de la experiencia religiosa4. La experiencia de lo materno entra en crisis cuando es completada y enriquecida por la problem\u00e1tica que comporta la realidad y la necesidad de adaptaci\u00f3n a la misma; la experiencia del amor paternal o condicionado, es positiva si se da en el contexto de la experiencia materna o de amor incondicional. \u00abEl s\u00ed\u00admbolo de la paternidad de Dios est\u00e1 mediatizado por el simbolismo familiar y la percepci\u00f3n de la existencia como don gratuito; la purificaci\u00f3n de la imagen de Dios de todo antropomorfismo y la vivencia plena de la actitud religiosa exigen superar adecuadamente la problem\u00e1tica del sentido de la vida y el descubrimiento de la autonom\u00ed\u00ada humana&#8230; La experiencia religiosa cristiana de ser y saberse hijo de Dios ayuda a que el deseo de Dios se transforme en vivir en su presencia y que las peticiones egoc\u00e9ntricas se transformen en responsabilidad y disponibilidad para llevar adelante la tarea de construir lo que el evangelio llama el reino de Dios\u00bb5.<\/p>\n<p>2. APORTACIONES DE LA PSICOLOG\u00ed\u008dA RELIGIOSA A LA EXPERIENCIA DE DIOS PADRE. La imagen de Dios se forma a trav\u00e9s de im\u00e1genes parentales, pero la representaci\u00f3n de Dios y la representaci\u00f3n de las figuras parentales son de niveles distintos. Adem\u00e1s, la teolog\u00ed\u00ada de Dios Padre no se agota en las explicaciones psicol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas, pues tiene un plus de significado que corresponde a la autocomunicaci\u00f3n de Dios en la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las investigaciones m\u00e1s serias y recientes, podemos hacer las siguientes afirmaciones: 1) Las dos figuras parentales simbolizan a Dios; la imagen de Dios est\u00e1 caracterizada por dos factores: la solicitud (elemento maternal) y la ley-autoridad (elemento paternal). 2) Lo paternal en Dios tiene dos rasgos: aceptaci\u00f3n y amor incondicional, y atenci\u00f3n activa o solicitud. En la imagen de Dios, las cualidades maternales son m\u00e1s intensas que en el padre. El rasgo de ternura en Dios es menos intenso que en la madre, pero est\u00e1 m\u00e1s definida la prontitud en la ayuda. 3) En Dios el rasgo de autoridad est\u00e1 unido a la ley, a la justicia y al modelo, en tanto que en el padre la autoridad aparece unida a la iniciativa y la acci\u00f3n. 4) Se afirma la disponibilidad y solicitud incondicional de Dios, pero no es percibido como alguien que act\u00faa directamente produciendo seguridad. 5) La dimensi\u00f3n paternal de Dios es distintiva y significativa; con todo, los rasgos maternales tienen m\u00e1s intensidad que los paternales. 6) Las funciones paternales y maternales, que aparecen separadas en la familia, son coincidentes en Dios, pues se manifiesta como solicitud incondicional y demanda absoluta. Esto refleja que la imagen de Dios es compleja y hace que est\u00e9 m\u00e1s pr\u00f3xima a la imagen paterna que a la materna. \u00abLa preferencia del s\u00ed\u00admbolo paternal no indica mayor amor al padre que a la madre, ni un prejuicio sexista; por el contrario, si el padre simboliza a Dios mejor que la madre es por lo que la ley del padre significa y realiza en las relaciones familiares: padre-madre-hijos. En la constelaci\u00f3n familiar la figura paterna pide al ni\u00f1o responsabilidad y orientaci\u00f3n hacia el futuro en un contexto extrafamiliar. La fe religiosa en un Dios personal y padre trata de unir la responsabilidad ante Dios (exigencias \u00e9ticas) y la confianza total y absoluta en la divina providencia\u00bb6.<\/p>\n<p>III. Proceso de maduraci\u00f3n de las experiencias humanas<br \/>\nLas vivencias humanas son complejas y de no f\u00e1cil comprensi\u00f3n, pues en ellas se mezclan una gran pluralidad de aspectos. Para que algo que vivimos llegue a constituirse en experiencia humana capaz de enriquecer la vida, hay que empezar por tomar conciencia de lo vivido. Este elemento cognoscitivo se da siempre condicionado por los contextos personales y ambientales en que se encuentra cada ser humano; es necesaria una cierta distancia de los hechos, que permita su interpretaci\u00f3n y valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Cuando la experiencia pasa por las etapas aqu\u00ed\u00ad descritas y contiene los elementos cognoscitivo, hermen\u00e9utico y cr\u00ed\u00adtico, podemos afirmar que estamos en las condiciones id\u00f3neas para relacionar lo vivido con los dem\u00e1s datos objetivos, que son acogidos seg\u00fan las situaciones personales; este aspecto dar\u00ed\u00ada a la experiencia un car\u00e1cter de verdadera, pues re\u00fane todas las condiciones para ello. \u00danicamente este tipo de experiencias aut\u00e9nticas o verdaderas son las que constituyen como un proceso capaz de reelaborar sus elementos sin concluirlos nunca de forma definitiva, pero dotando a cada experiencia puntual de la rica s\u00ed\u00adntesis de competencia experiencial conseguida hasta ese momento.<\/p>\n<p>1. LAS EXPERIENCIAS HUMANAS: S\u00ed\u008dNTESIS DEL PROYECTO, LA TAREA Y EL DON. El ser humano se ha hecho y se hace algunas preguntas que penetran toda su existencia, a las que trata de responder, y que nunca resuelve del todo. El car\u00e1cter totalizante de estas preguntas hace que est\u00e9n presentes en las grandes experiencias humanas, constituidas de esta forma en un intento serio de respuesta. Los interrogantes a los que nos referimos son los siguientes: \u00bfqui\u00e9n soy yo?, \u00bfde d\u00f3nde vengo?, \u00bfad\u00f3nde voy?, \u00bfqu\u00e9 hago en este mundo?, \u00bfqu\u00e9 son para m\u00ed\u00ad los dem\u00e1s?, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene la vida y la historia?, y \u00bfalg\u00fan d\u00ed\u00ada se superar\u00e1n tantos males f\u00ed\u00adsicos y morales? Todas estas acuciantes preguntas se podr\u00ed\u00adan resumir en dos: \u00bfexiste la felicidad? y \u00bfes posible que yo y los dem\u00e1s seamos plenamente felices?<br \/>\nLas aspiraciones humanas, la esperanza de conseguir un mundo reconciliado (la utop\u00ed\u00ada de la fraternidad universal), las intuiciones de que esto es posible, el ejemplo de tantos hombres y mujeres ejemplares que han dado la vida, y los deseos profundos del coraz\u00f3n humano, hacen que la experiencia humana hable de trascendencia.<\/p>\n<p>La experiencia religiosa ha tenido siempre un car\u00e1cter de b\u00fasqueda de la plenitud que es Dios y la referencia absoluta al otro como igual en dignidad y derechos. La Escritura llama a este sentir profundo que nos constituye: imagen de Dios. Y ah\u00ed\u00ad reside tambi\u00e9n nuestra gran tentaci\u00f3n: ser como dioses, absolutizando lo humano y no abri\u00e9ndolo a la trascendencia. La revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica nos habla del hombre, de la historia y de la humanidad como:<br \/>\na) Proyecto. El ser humano no s\u00f3lo est\u00e1 arrojado en la historia, sino que se entiende a s\u00ed\u00ad mismo como proyecto que se va realizando en el devenir hist\u00f3rico. Las relaciones y la historia no es \u00fanicamente el \u00e1mbito en que esto sucede, sino tambi\u00e9n el entramado que lo constituye. La percepci\u00f3n que el hombre tiene de s\u00ed\u00ad le ayuda a comprenderse, a relacionarse, a proyectar el futuro y a comprobar lo que va haciendo. Ahora bien, el proyecto de ser, desde el punto de vista cristiano, se entiende como la gracia de Dios que nos ha llamado a la existencia, y que nos ha hecho part\u00ed\u00adcipes de su misma vida. En Jesucristo descubrimos plenamente que somos hijos de Dios y hermanos de los dem\u00e1s seres humanos, y que desde ah\u00ed\u00ad tenemos que plantearnos la vida entera como proyecto no definido, en el que la autonom\u00ed\u00ada humana y el asentimiento al proyecto de Dios para la humanidad no son dos elementos que se excluyan o se opongan, sino que se potencian mutuamente, y no se pueden entender el uno sin el otro.<\/p>\n<p>b) Tarea. La vocaci\u00f3n trascendente que tiene el hombre como ser creado a imagen de Dios y redimido por Cristo, nos hace hijos en el Hijo y peregrinos hacia la plenitud de la historia. Entre el proyecto de lo que somos y la plenitud hacia la que caminamos, tiene lugar la tarea, en el d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, tanto a nivel personal (paso del hombre viejo al hombre nuevo) como relacional (creaci\u00f3n de relaciones fraternas) y social (estructuras de justicia y solidaridad). No es una tarea prometeica o moralizante, sino una m\u00ed\u00adstica de lo cotidiano, pues al precedernos el proyecto y caminar hacia la realizaci\u00f3n plena de todas las dimensiones de la vida humana, la tarea tiene mucho de gozo y de fiesta (celebraci\u00f3n), sin que por ello se obvien los problemas y dificultades, pero se sit\u00faan en un horizonte de profunda esperanza.<br \/>\nc) Don. Los seres humanos experimentamos constantemente en nuestros esfuerzos y compromisos que no todo depende de las posibilidades humanas; hay algo que se nos escapa, que nos sorprende y que nos supera. Con frecuencia, despu\u00e9s del duro trabajo, apenas cosechamos los logros buscados; y donde no esperamos \u00e9xito, los resultados sobrepasan nuestras previsiones. Esta constataci\u00f3n es una llamada a la confianza y a la gratuidad, pues la acci\u00f3n gratuita de Dios nos precede, sigue y acompa\u00f1a. Por esto mismo, la experiencia cotidiana nos invita a la s\u00faplica ardiente y a la oraci\u00f3n confiada. Quien llega a percibir que en el dinamismo socio-hist\u00f3rico est\u00e1 presente la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu del Resucitado, se siente m\u00e1s urgido al compromiso, como colaboraci\u00f3n a la iniciativa divina de plenificar la obra que sali\u00f3 de las manos de Dios y le llev\u00f3 a enviar a su propio Hijo. En esta historia de amor que es la revelaci\u00f3n cristiana, encontramos las claves que explican y dan sentido \u00faltimo a la vida humana. A esto llamamos DON con may\u00fasculas, pues sin m\u00e9rito propio se nos ha regalado como la realidad que constituye los dinamismos fundamentales de la antropolog\u00ed\u00ada, la vida social y el progreso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>2. LOS DINAMISMOS HUMANOS FUNDAMENTALES Y LA EXPERIENCIA CRISTIANA. Lo humano es el lugar id\u00f3neo, inmediato y universal en el que cada uno definimos el sentido de nuestra vida. La existencia como totalidad se estructura alrededor de un n\u00facleo, la conciencia personal, desde el que se toman las decisiones. Nos referimos a la experiencia desde la que se viven las dem\u00e1s experiencias y que podr\u00ed\u00adamos definir as\u00ed\u00ad: \u00abla experiencia autorreflexiva del propio yo y de los actos espec\u00ed\u00adficamente propios del hornbre, experiencia exclusivamente interior, autopresente, no verificable emp\u00ed\u00adricamente y de un orden cualitativamente superior a todo proceso de la naturaleza\u00bb7. Esta experiencia se nutre del por qu\u00e9 existimos (origen) y el para qu\u00e9 de la vida (sentido). En la respuesta concreta a estas dos cuestiones, la persona se juega el uso de la libertad, el tipo de relaciones y la orientaci\u00f3n del futuro. En definitiva, la existencia humana no se fundamenta en s\u00ed\u00ad misma y se vive en la tensi\u00f3n constante entre la finitud y el deseo de eternidad. La necesidad de Dios tiene mucho que ver con las preguntas que la realidad nos plantea para que dotemos de significado la respuesta elegida, entre otras posibles. Dios y la fe en \u00e9l tienen mucho que ver con los dinamismos fundamentales de lo humano. \u00abLos signos de trascendencia no son sino la actuaci\u00f3n de las estructuras ontol\u00f3gicas constitutivas del hombre&#8230; El hombre no puede encontrar a Dios si no est\u00e1 dispuesto a invocarlo, adorarlo, esperar en \u00e9l\u00bb8. En este sentido, la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y los estudios de psicolog\u00ed\u00ada religiosa9 corroboran las siguientes correlaciones:<br \/>\nPrincipales dinamismos<br \/>\nde la madurez humana<br \/>\n1. La aceptaci\u00f3n incondicional por parte de los otros.<\/p>\n<p>2. La confianza en uno mismo. La autoaceptaci\u00f3n y la autoestima. Proyecto de la nueva humanidad como tarea y como don.<\/p>\n<p>3. La capacidad de amar y ser amado. El amor a los dem\u00e1s desde la aceptaci\u00f3n propia.<\/p>\n<p>4. La antropolog\u00ed\u00ada como proyecto y tarea en el devenir personal, social e hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>5. La \u00e9tica como capacidad de relaciones interpersonales justas y altruistas, que buscan la libertad, la felicidad y la realizaci\u00f3n de todas las personas.<\/p>\n<p>6. La madurez personal integra lo adverso: la frustraci\u00f3n, el sufrimiento y la soledad.<\/p>\n<p>Principales dinamismos<br \/>\n\u00e9tico-cristianos<br \/>\n  1.  Dios acepta y ama a cada hombre incondicionalmente.<\/p>\n<p>2. El hombre imagen y semejanza de Dios y Jes\u00fas de Nazaret, la Palabra hecha carne, como revelaci\u00f3n del hombre al hombre.<br \/>\n3. Dios da la vida por nosotros (misterio pascual), nos perdona y nos constituye en comunidad que procura la fraternidad.<\/p>\n<p>4. En el encuentro con Jesucristo, el hombre descubre el proyecto de la nueva humanidad como tarea y como don.<\/p>\n<p>5. El Dios de Jes\u00fas de Nazaret nos remite a amar a todo hermano y a construir el Reino, donde la libertad y la felicidad de cada uno est\u00e1 indisolublemente unida a la de los hermanos.<\/p>\n<p>6. Cristo crucificado como sabidur\u00ed\u00ada y justicia para el hombre. La cruz y las cruces terminar\u00e1n en vida y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Viendo y relacionando estos dos apartados, la consecuencia es f\u00e1cil de sacar: las virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- son el dinamismo principal y originante de los comportamientos morales, que el pensamiento cl\u00e1sico resum\u00ed\u00ada en las virtudes cardinales.<\/p>\n<p>IV. La experiencia humana de la vocaci\u00f3n<br \/>\nLas escuelas de psicolog\u00ed\u00ada m\u00e1s importantes tienen una visi\u00f3n global (hol\u00ed\u00adstica) de la persona humana. La cosmovisi\u00f3n cristiana parte tambi\u00e9n de una comprensi\u00f3n unitaria del hombre y de la realidad humana. En la pr\u00e1ctica, se dan valores diversos y contrapuestos en muchas ocasiones; asimismo, la interpretaci\u00f3n de lo humano y su orientaci\u00f3n difiere radicalmente de unas a otras posturas. La pluralidad es una nota inherente a lo humano, y en s\u00ed\u00ad misma enriquece la visi\u00f3n y calidad de la realidad. Al tiempo que se hace esta afirmaci\u00f3n, tambi\u00e9n hay que subrayar, con la misma fuerza, que lo humano tiene elementos comunes universalmente compartidos; por lo mismo, estamos ante una realidad que, sin perder lo particular y distinto, ha de ser convergente en sus aspectos fundamentales.<\/p>\n<p>Desde el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico y cultural, existen una serie de aspectos que tienden a unificar las ideas y comportamientos sociales; por el contrario, en nuestra cultura, el pluralismo en muchas cuestiones importantes funciona m\u00e1s de forma divergente que convergente. \u00abResulta dif\u00ed\u00adcil, en tal contexto, tener un concepto o visi\u00f3n del mundo unitario, y llega a ser, por tanto, d\u00e9bil tambi\u00e9n la capacidad proyectiva de la vida. Cuando una cultura, en efecto, no define ya las supremas posibilidades de significado, o no logra la convergencia en torno a algunos valores como particularmente capaces para dar sentido a la vida, sino que pone todo en el mismo plano, pierde toda posibilidad de opci\u00f3n proyectiva y todo llega a ser indiferente y sin importancia\u00bb10.<\/p>\n<p>El documento final del Congreso europeo sobre las vocaciones no duda en calificar la cultura europea de ambivalente, polite\u00ed\u00adsta y neutra. En ella, los j\u00f3venes, \u00abpor un lado, buscan apasionadamente autenticidad, afecto, relaciones personales, amplitud de horizontes; y por otro, se sienten fundamentalmente solos, heridos por el bienestar, enga\u00f1ados por las ideolog\u00ed\u00adas, confusos por la desorientaci\u00f3n \u00e9tica\u00bb11. Y la proposici\u00f3n tercera de dicho Congreso dice textualmente: \u00abUna cultura pluralista y compleja tiende a producir j\u00f3venes con una identidad imperfecta y fr\u00e1gil, con la consiguiente indecisi\u00f3n cr\u00f3nica frente a la opci\u00f3n vocacional. Muchos j\u00f3venes ni siquiera conocen la gram\u00e1tica elemental de la existencia, son n\u00f3madas: circulan sin pararse a nivel geogr\u00e1fico, afectivo, cultural y religioso; van tanteando. En medio de la gran cantidad de informaciones, pero faltos de formaci\u00f3n, aparecen distra\u00ed\u00addos, con pocas referencias y pocos modelos. Por eso tienen miedo de su porvenir, experimentan desasosiego ante compromisos definitivos y se preguntan acerca de su existencia. Si por una parte buscan, a toda costa, autonom\u00ed\u00ada e independencia, por otra, como refugio, tienden a ser dependientes del ambiente socio-cultural y a conseguir la gratificaci\u00f3n inmediata de los sentidos: de aquello que me va, de lo que me hace sentir bien, en un mundo afectivo hecho a medida\u00bb.<\/p>\n<p>Con todo, tambi\u00e9n los j\u00f3venes en la actualidad tienen gran sensibilidad hacia determinados valores \u00e9ticos como la paz, la justicia, la ecolog\u00ed\u00ada, el respeto a las diferencias, el voluntariado, la igualdad de la mujer, la solidaridad, etc. Juan Pablo II, en el discurso a los participantes al congreso sobre las vocaciones en Europa, hace una llamada a promover una \u00abnueva cultura vocacional en los j\u00f3venes y en las familias\u00bb12. Frente a la cultura de muerte, esta propuesta lleva a potenciar la apertura a la vida y la b\u00fasqueda del sentido de la existencia, que no excluye la conciencia de la experiencia de la finitud y la muerte. Tanto el misterio de la vida que nos sobrepasa, como las limitaciones que nos frustran, son una llamada a la responsabilidad. Se trata de \u00abuna cultura capaz de encontrar valor y gusto por las grandes cuestiones, las que ata\u00f1en al propio futuro: son las grandes preguntas, en efecto, las que hacen grandes, incluso, a las peque\u00f1as respuestas. Pero son precisamente las peque\u00f1as y cotidianas respuestas las que provocan las grandes decisiones como la de la fe; o que crean cultura, como la de la vocaci\u00f3n\u00bb13<br \/>\nPara muchos j\u00f3venes, en la sociedad contempor\u00e1nea, la cuesti\u00f3n vocacional aparece muy unida a la experiencia de b\u00fasqueda del sentido de la vida. El car\u00e1cter globalizador que tiene la respuesta a la pregunta sobre qu\u00e9 voy a hacer con mi vida, o a qu\u00e9 me siento llamado como estilo-estado de vida, da a las otras experiencias su propio lugar, radicaliza su vivencia y fomenta la fidelidad a las propias convicciones. Desde aqu\u00ed\u00ad se entiende que la pastoral vocacional es la perspectiva unitaria de toda la pastoral en la Iglesia. Este enfoque resulta novedoso a muchos cristianos y a no pocos catequistas; respecto de otros planteamientos ya superados supone un salto cualitativo.<\/p>\n<p>V. Principales experiencias humanas en el proceso de maduraci\u00f3n de la fe<br \/>\nA partir de los estudios interdisciplinares sobre este tema, podemos afirmar que las experiencias humanas fundamentales se refieren al sentido de la vida, a las relaciones interpersonales con los otros, a la transformaci\u00f3n de la realidad, a la conciencia hist\u00f3rica y a las propias limitaciones y posibilidades. A trav\u00e9s de todas ellas, la persona construye y verifica su propia identidad personal.<\/p>\n<p>1. LA B\u00daSQUEDA DE SENTIDO. M\u00e1s que posesi\u00f3n de la verdad de una vez para siempre, la vida humana se define como b\u00fasqueda permanente y constante de la verdad. En el fondo de las b\u00fasquedas sin meta definitiva subyace la pregunta fundamental: la vida \u00bftiene sentido? y \u00bfen qu\u00e9 consiste el sentido de la vida? Esta pregunta cobra nitidez en la medida en que la persona conoce, por experiencia propia y ajena, su condici\u00f3n mortal.<\/p>\n<p>La fe del creyente no le libera de la pregunta por el sentido de la vida, pues cualquier existencia est\u00e1 expuesta al fracaso. En la sociedad actual cunde la sospecha de que no es posible una respuesta adecuada; esta desconfianza hace m\u00e1s apremiante e incisiva la pregunta por el sentido. En la educaci\u00f3n en la fe, se trate uno u otro tema, de una u otra manera, siempre hay que aterrizar en la clarificaci\u00f3n del sentido de la vida como algo \u00faltimo y definitivo, capaz de proyectar luz sobre toda la existencia humana. Cada existencia humana, al interpretar la realidad, est\u00e1 transformando las situaciones en acontecimientos, y estos en experiencia. La novedad de la existencia no reside tanto en los nuevos conocimientos, cuanto en las posibilidades que estos brindan de expresar toda la interioridad personal. El mundo interior es lo que nos permite vivir cada momento de la existencia con una intensidad insospechada, en lo que tiene de alegre plenitud, de compromiso ineludible y de futuro mejor. Esta manera de vivir y relacionarse es propia y exclusiva del hombre, pues percibe en la existencia una presencia que habla desde dentro y que puede ser negada o pasar desapercibida, o puede celebrarse.<\/p>\n<p>2. LA APERTURA AL T\u00da Y AL \u00abT\u00da\u00bb. La estructura psicol\u00f3gica de la persona es relaciona], pues el ser humano aparece en relaci\u00f3n con lo que le rodea y, especialmente, con las dem\u00e1s personas. El ser humano est\u00e1 constitutivamente dotado para acoger y responder; como dice Mart\u00ed\u00adn Buber, el hombre antes de decir \u00abyo\u00bb ha dicho \u00abt\u00fa\u00bb. La misma naturaleza de las relaciones interpersonales protege a los dem\u00e1s de todo intento de dominio o posesi\u00f3n. Tambi\u00e9n la relaci\u00f3n con Dios tiene lugar en el \u00e1mbito de las relaciones interpersonales, es decir, en la mutua acogida y el respeto a la alteridad. La mayor expresi\u00f3n de la relaci\u00f3n interpersonal est\u00e1 en el reconocimiento del otro en total gratuidad. La actitud religiosa madura permite al creyente dirigirse a Dios por \u00e9l mismo, y no para satisfacer los deseos infantiles; al mismo tiempo, sabe que Dios sale a su encuentro, lo hace depositario de su amor y le remite a amar a todo hombre de la misma manera que \u00e9l es amado. El tipo de relaciones que mantenemos con los dem\u00e1s es uno de los \u00e1mbitos privilegiados que mejor nos permite observar la calidad de la experiencia humana que, en \u00faltima instancia, hunde sus ra\u00ed\u00adces en el Amor primero, gratuito, universal e incondicional.<\/p>\n<p>3. LA TRANSFORMACI\u00ed\u201cN DE LA REALIDAD. Para que lo que nos rodea en la vida socio-pol\u00ed\u00adtica pueda ser transformado, antes debe ser le\u00ed\u00addo de manera cr\u00ed\u00adtica. Uno de los peligros que nos amenaza a los humanos es la visi\u00f3n ingenua de lo que sucede y la acomodaci\u00f3n de nuestras vidas a los intereses prevalentes.<\/p>\n<p>Para evitar este peligro, hay que situarse ante la realidad con una actitud abierta y comprometida para ver qu\u00e9 pasa, por qu\u00e9 sucede lo que sucede, c\u00f3mo estamos implicados en ello y qu\u00e9 podemos hacer para cambiar lo que no sea justo. El punto de partida de esta praxis empe\u00f1ativo-transformadora est\u00e1 en la no justificaci\u00f3n de lo existente, pues nada de lo socio-pol\u00ed\u00adtico concreto es debido a la naturaleza de las cosas; por el contrario, depende de la actuaci\u00f3n humana, y como tal puede y debe ser mejorado. Quien se sit\u00faa de esta forma ante lo que sucede y conf\u00ed\u00ada en las posibilidades del ser humano para cambiar la realidad, se encuentra con el significado profundo de la vida: la opci\u00f3n por la justicia y la solidaridad. Este es uno de los lugares privilegiados para conocerse a uno mismo y para encontrarse con el Dios de Jes\u00fas, que en el evangelio nos invita a la conversi\u00f3n y a la construcci\u00f3n del Reino, empezando por la opci\u00f3n por los m\u00e1s pobres y desfavorecidos.<\/p>\n<p>4. LA CONCIENCIA HIST\u00ed\u201cRICA. La vida humana se estructura sobre la memoria de lo vivido, el presente y los proyectos de futuro. El hombre se define como ser en devenir, el peso y la calidad de lo humano est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente relacionado con los deseos profundos, las aspiraciones y las metas de futuro. Se puede decir con toda verdad que somos los ideales que quisi\u00e9ramos conseguir en el futuro pr\u00f3ximo y lejano. Nuestra propia experiencia confiere hondura a la vida y responsabilidad a las decisiones, pues vemos que no es lo mismo una actuaci\u00f3n que otra, en s\u00ed\u00ad misma y en sus repercusiones. Adem\u00e1s, lo que vamos construyendo tiene que ver con el conjunto de la comunidad humana; las decisiones personales inciden positiva o negativamente en las oportunidades que los otros tengan en su existencia. El proyecto personal de vida se puede definir al margen de los dem\u00e1s, o a costa de los dem\u00e1s, o desde los otros m\u00e1s desfavorecidos. Los resultados son completamente distintos. Los creyentes sabemos que lo que sembramos en corruptibilidad lo recuperamos en incorruptibilidad, y que \u00abhasta un vaso de agua\u00bb dado por amor tendr\u00e1 recompensa; estas expresiones nos hablan de que lo humano camina hacia una plenitud que se va construyendo poco a poco y d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada. Las peque\u00f1as y grandes realizaciones, fruto del compromiso y la entrega, son germen y anticipo de esta plenitud hacia la que vamos, en la que Dios nos dar\u00e1 lo que tiene preparado.<\/p>\n<p>5. LAS PROPIAS LIMITACIONES Y POSIBILIDADES. El crecimiento del ser humano en las diferentes etapas evolutivas, as\u00ed\u00ad como el cotidiano vivir, es una dial\u00e9ctica entre posibilidades y limitaciones. Queremos y no podemos, podemos y no queremos, hacemos todo lo posible y no alcanzamos las metas. Nuestras limitaciones son de orden f\u00ed\u00adsico y de orden moral: la edad, la inexperiencia, la enfermedad, los ego\u00ed\u00adsmos, el miedo, etc. La experiencia del mal y del dolor atraviesa las diferentes capas de nuestra existencia. Lo que m\u00e1s nos duele es que la confianza existencial en los dem\u00e1s queda herida y rota, muchas veces sin causa l\u00f3gica que lo justifique. Ah\u00ed\u00ad surge la pregunta m\u00e1s honda: \u00bfpor qu\u00e9 sufrimos?, \u00bftiene sentido el dolor? El sufrimiento tiende a colorear toda la existencia y llega a afectar a la vida como totalidad, que ya no aparece como algo feliz y digno de vivirse con ilusi\u00f3n y optimismo. Las preguntas que el mal f\u00ed\u00adsico y moral suscitan apuntan a la trascendencia; la fe cristiana desde el misterio del Verbo encarnado, nos dice que el sufrimiento pertenece a la condici\u00f3n humana, porque el dolor, el pecado, la muerte y el sinsentido son pen\u00faltimas realidades, pues en pascua (paso) estamos llamados a vivir en plenitud eterna el amor. J. Moltman afirm\u00f3 que el dolor pertenece a la esencia de la Trinidad; el Dios cristiano no es el que administra los sufrimientos de los humanos, sino el que sufre junto a nosotros y, en amor gratuito y solidario, se compadece, nos libera y nos encamina esperanzadamente hacia la resurrecci\u00f3n gloriosa. El sufrimiento m\u00e1s significativo es aquel que se asume solidariamente -como lo hizo Jes\u00fas de Nazaret- para liberar y salvar a los hermanos m\u00e1s necesitados; el que da la vida por los dem\u00e1s es el que tiene m\u00e1s amor.<\/p>\n<p>VI. La correlaci\u00f3n entre experiencia humana y experiencia de fe<br \/>\nAfirma el Directorio general para la catequesis: \u00abQueriendo hablar a los hombres como amigos, Dios manifiesta de modo particular su pedagog\u00ed\u00ada, adaptando con sol\u00ed\u00adcita providencia su modelo de hablar a nuestra condici\u00f3n terrena&#8230; Por eso son indicaciones pedag\u00f3gicas v\u00e1lidas para la catequesis aquellas que permiten comunicar en su totalidad la palabra de Dios en el coraz\u00f3n mismo de la existencia de las personas\u00bb (DGC 146). La pedagog\u00ed\u00ada de Dios es la fuente y la referencia de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe; la pedagog\u00ed\u00ada de Dios se realiza plenamente en Cristo y es continuada por la Iglesia, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. De Jesucristo \u00abrecibe la pedagog\u00ed\u00ada de la fe, \u00abuna ley fundamental para toda la vida de la Iglesia (y por tanto, para la catequesis): la fidelidad a Dios y al hombre, en una misma actitud de amor\u00bb (CT 55)\u00bb (DGC 145). La fidelidad a Dios y la fidelidad al hombre implica, necesariamente, evitar toda oposici\u00f3n entre m\u00e9todo y contenido en la catequesis (cf CT 31, 32, 59).<\/p>\n<p>El m\u00e9todo empleado en la catequesis est\u00e1 al servicio de la conversi\u00f3n, entendida como adhesi\u00f3n afectiva a la persona de Jesucristo; y el contenido propio de la catequesis no es compatible con cualquier m\u00e9todo. \u00abLa iluminaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de la experiencia a la luz de la fe, se convierte en una tarea permanente de la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, no exenta de dificultades, pero que no puede descuidarse, so pena de caer en yuxtaposiciones artificiosas o en comprensiones reduccionistas de la verdad. Esta tarea hace posible una correcta aplicaci\u00f3n a la correlaci\u00f3n o intersecci\u00f3n entre las experiencias humanas profundas y el mensaje revelado\u00bb (DGC 153). En consecuencia, el m\u00e9todo en la catequesis ser\u00e1, al tiempo, inductivo y deductivo, kerigm\u00e1tico (o descendente) y existencial (o ascendente). \u00abDe por s\u00ed\u00ad son modelos de acceso leg\u00ed\u00adtimos si se respetan todos los factores en juego, el misterio de la gracia y el hecho humano, la comprensi\u00f3n de fe y el proceso de racionalidad\u00bb (DGC 151).<\/p>\n<p>La pieza insustituible en el m\u00e9todo catequ\u00ed\u00adstico es la figura del catequista que propicia el encuentro entre Dios y el catequizando, as\u00ed\u00ad como la relaci\u00f3n entre los componentes de su grupo y la comunidad cristiana. De su vida y ejemplo, as\u00ed\u00ad como de saber crear las condiciones necesarias, depender\u00e1 que el mensaje cristiano sea bien acogido. La fe, la oraci\u00f3n y la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1n en la base del m\u00e9todo en la educaci\u00f3n de la fe. A estos hay que a\u00f1adir la relaci\u00f3n personal del catequista con el catequizando para que la relaci\u00f3n entre experiencia humana y experiencia de fe sea lo m\u00e1s concreta y personal posible. \u00abEsa relaci\u00f3n se nutre de ardor educativo, de ayuda creativa, de adaptaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como de respeto m\u00e1ximo a la libertad y a la maduraci\u00f3n de las personas. Gracias a una labor de sabio acompa\u00f1amiento, el catequista realiza un servicio de los m\u00e1s valiosos a la catequesis: ayudar a los catequizandos a discernir la vocaci\u00f3n a la que Dios los llama\u00bb (DGC 156).<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n activa y creativa de los catequizandos viene pedida por la experiencia humana y las leyes de la comunicaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como por la din\u00e1mica interna de la revelaci\u00f3n cristiana. Sin duda alguna, la mejor manera de aprender es la de aprender haciendo, a trav\u00e9s del intercambio, el di\u00e1logo y la confrontaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Con todo, la metodolog\u00ed\u00ada activa es m\u00e1s profunda: \u00abEn la catequesis, por tanto, los catequizandos asumen el compromiso de ejercitarse en la actividad de la fe, de la esperanza y de la caridad, de adquirir la capacidad y la rectitud de juicio, de fortalecer su decisi\u00f3n personal de conversi\u00f3n y de pr\u00e1ctica de la vida cristiana\u00bb (DGC 157). Asimismo, el grupo es el \u00e1mbito privilegiado en el que se pueden socializar las experiencias, las b\u00fasquedas, los valores, los compromisos, etc. El grupo cristiano no s\u00f3lo es un lugar de aprendizaje, pues est\u00e1 llamado a visir una experiencia de comunidad cristiana que le lleve a participar activamente en la vida eclesial, que tiene como fuente y cumbre la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La correlaci\u00f3n experiencia humana y experiencia de fe nos lleva a prestar atenci\u00f3n a las diferentes situaciones de las personas, a buscar nuevos caminos de evangelizaci\u00f3n, a adaptarnos a las distintas necesidades de los destinatarios y a inculturar la fe en los variados contextos sociales.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. J. SASTRE, Fe en Dios Padre y \u00e9tica, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1995, 22; cf J. RoF CARBALLO, El hombre como encuentro, Alfaguara, Madrid 1973; Biolog\u00ed\u00ada y psicoan\u00e1lisis, DDB, Bilbao 1972. &#8211; 2. A. VERGOTE, Psicolog\u00ed\u00ada religiosa, Taurus, Madrid 1973, 131. &#8211; 3. J. SASTRE, a.c., 35; cf A. VERGOTE, o.c., 183. &#8211; 4. Cf A. VERGOTE, o.c., 210. &#8211; 5. J. SASTRE, o.c., 35 y 36. &#8211; 6. Ib, 212. &#8211; 7. J. ALFARO, De la cuesti\u00f3n del hombre a la cuesti\u00f3n de Dios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 273. &#8211; 8. Ib, 282. &#8211; 9 Cf J. SASTRE, o.c., 229. -10 Documento final del congreso europeo sobre las vocaciones: Nuevas vocaciones para una nueva Europa, Cuadernos Confer 9 (6.1.1998) 17. &#8211; 11. Ib, 17-18. &#8211; 12. L&#8217;Osservatore Romano (11.5.1997) 4. &#8211; 13 Documento final del congreso europeo, o.c., 28.<\/p>\n<p>BIBL.: ALFARO J., De la cuesti\u00f3n del hombre a la cuesti\u00f3n de Dios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988; ANTISERI D., El problema del lenguaje religioso, Cristiandad, Madrid 1976; BERGER P. L., Rumor de \u00e1ngeles, Herder, Barcelona 1975; Una gloria lejana. La b\u00fasqueda de la fe en \u00e9poca de credulidad, Herder, Barcelona 1994; BOFE L., La trinidad, la sociedad y la liberaci\u00f3n, San Pablo, Madrid 1987; CURA S. DEL, Dios Padre\/Madre. Significado e implicaciones de las im\u00e1genes masculina y femenina de Dios, en AA.VV., Dios es Padre, Secretariado Trinitario, Salamanca 1991, 227-236; D\u00ed\u00adAz C., Preguntarse por Dios es razonable: ensayo de teodicea, Encuentro, Madrid 1989; FRANKL V., Ante el vac\u00ed\u00ado existencial, Herder, Barcelona 1985; El hombre busca a Dios, Herder, Barcelona 1987; GEHLEN A., Antropolog\u00ed\u00ada filos\u00f3fica. 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Las experiencias humanas: s\u00ed\u00adntesis &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencias-humanas-fundamentales\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXPERIENCIAS HUMANAS FUNDAMENTALES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17001","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17001","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17001"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17001\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}