{"id":17003,"date":"2016-02-05T11:04:48","date_gmt":"2016-02-05T16:04:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/familia-cristiana\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:48","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:48","slug":"familia-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/familia-cristiana\/","title":{"rendered":"FAMILIA CRISTIANA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Eclesialidad de la familia cristiana: 1. Algunos datos de la Sagrada Escritura; 2. Los Padres de la Iglesia; 3. El magisterio reciente. II. La sacramentalidad de la familia cristiana. III. La ministerialidad de la familia cristiana: 1. La familia cristiana, comunidad creyente y evangelizadora; 2. La familia cristiana, comunidad en di\u00e1logo con Dios; 3. La familia cristiana, comunidad al servicio del hombre. Conclusi\u00f3n: Caracter\u00ed\u00adsticas de la familia cristiana.<\/p>\n<p>Reflexionar sobre la familia cristiana, poner de relieve su naturaleza, identidad y misi\u00f3n espec\u00ed\u00adficas en la Iglesia y en el mundo, tiene un contexto propio, sin el que es imposible comprenderla, describirla y, sobre todo, vivirla como tal. Este contexto propio (proprium) es la Revelaci\u00f3n, esto es, el designio salvador de Dios, su condescendencia amorosa para con los hombres, la comuni\u00f3n de vida y de amor que Dios quiso establecer y estableci\u00f3 de hecho con los hombres en su Hijo Jesucristo. En otras palabras, hablar de la familia cristiana lleva a preguntarse: \u00bfqu\u00e9 quiere Dios, qu\u00e9 espera Dios de la familia?; \u00bfc\u00f3mo entra la familia en el plan de salvaci\u00f3n de Dios?; \u00bfc\u00f3mo ve y desea Dios la familia?; \u00bfcu\u00e1l es su designio sobre ella?; \u00bfqu\u00e9 luz aportan sus palabras y sus obras a la familia? Porque la familia aparece en la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica como una realidad profundamente insertada en la historia de la salvaci\u00f3n, que remite a Dios y a su amor a los hombres. M\u00e1s a\u00fan, la misma Trinidad y sus relaciones de amor son el paradigma de las relaciones familiares. \u00abLa familia cristiana es icono viviente y vivificante de la Trinidad por participar de la comuni\u00f3n eterna trinitaria\u00bb1.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral sobre la familia cristiana, a partir del Vaticano II, ha sido amplia, profunda y rigurosa, hasta culminar en el s\u00ed\u00adnodo de 1980, dedicado a la familia, y cuyo frutofue la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica de Juan Pablo II, Familiaris consortio (FC), dedicada a la misi\u00f3n de la familia en el mundo actual.<\/p>\n<p>Junto a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, pastoral y magisterial, nos encontramos con una gozosa y esperanzadora realidad, aun dentro de la crisis de la familia, de sus problemas y perplejidades, a saber: son muchos los cristianos de nuestro tiempo que, guiados por su fe y experiencia cristiana, vuelven a descubrir la familia, no para reinventarla ni para considerarla como soluci\u00f3n (m\u00e1gica) a sus problemas personales y familiares o como medio para hacer frente a la secularizaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de valores tradicionales, sino para que su vida de familia, en todos y cada uno de sus aspectos, componentes y dimensiones, sea verdaderamente y lo m\u00e1s plenamente posible una experiencia de fe y de Iglesia. Quiere vivirse la familia como Iglesia dom\u00e9stica. Esta afirmaci\u00f3n de la Lumen gentium (LG) no s\u00f3lo ha calado profundamente en muchas familias cristianas, sino que en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la familia ocupa un primer plano, constituyendo el pilar principal desde el que pensar y asumir la fisonom\u00ed\u00ada propia de la familia cristiana. Dan fe de ello estas palabras de Pablo VI: \u00abNos alegramos de que este sentimiento eclesial de la familia cristiana se vaya despertando y difundiendo en la comunidad cristiana dom\u00e9stica, frecuentemente de manera ejemplar y edificante\u00bb2.<\/p>\n<p>A la hora, pues, de presentar la familia cristiana, su identidad y fisonom\u00ed\u00ada propias, su naturaleza y su misi\u00f3n, recurrimos a la Sagrada Escritura, a los Padres de la Iglesia, al magisterio y a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica actual. A partir de ellos pondremos de manifiesto la identidad de la familia cristiana.<\/p>\n<p>I. Eclesialidad de la familia cristiana<br \/>\nEs sabido que fue el Vaticano II el que introdujo en la LG, al hablar de la familia, la categor\u00ed\u00ada de Iglesia dom\u00e9stica3. Desde entonces se ha producido una gran cantidad de estudios sobre la eclesialidad de la familia en la Sagrada Escritura, en los Padres y en el magisterio pontificio, a fin de poner de manifiesto su identidad de Iglesia dom\u00e9stica4.<\/p>\n<p>1. ALGUNOS DATOS DE LA SAGRADA ESCRITURA. En la historia de la salvaci\u00f3n, la familia jud\u00ed\u00ada tiene una gran importancia. Las figuras parentales adquieren su propia identidad y su papel espec\u00ed\u00adfico porque es en el seno de la familia donde se transmite y hace presente la elecci\u00f3n y la alianza de la que Israel ha sido objeto de parte de Dios. A la familia est\u00e1n unidos la alianza, el sacrificio, la circuncisi\u00f3n, las bendiciones. La familia es el lugar de las principales expresiones del culto jud\u00ed\u00ado (la comida del sabat, la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana y de la tarde, que incluye el shem\u00e1 Israel, etc). Momento muy especial, porque recuerda la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto, es la pascua (cf Dt 32,7; Ex 13,8). En ella el padre, interrogado por el hijo m\u00e1s peque\u00f1o, narra las acciones salvadoras de Dios con su pueblo Israel, especialmente la liberaci\u00f3n de la cautividad. La funci\u00f3n del padre en la celebraci\u00f3n del memorial de la pascua adquiere una triple tipolog\u00ed\u00ada que nos hace percibir la identidad propia del padre y de la misma celebraci\u00f3n: 1) por un lado, el padre ejerce la funci\u00f3n sacerdotal, mediando entre Dios, su familia y sus hijos; 2) por otra, realiza su funci\u00f3n prof\u00e9tica narrando los hechos salvadores de Dios en el contexto de la historia de la salvaci\u00f3n; 3) y finalmente, ejerce su funci\u00f3n educativa, pues haciendo memoria de las gestas de Dios, el hijo llega a conocerlas y participa de ellas en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica familiar. La celebraci\u00f3n de la pascua, en la que el padre ejerce y realiza esta triple misi\u00f3n, es constitutiva de la familia jud\u00ed\u00ada5. En ella aparece ya lo que tanto el magisterio como la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral llamar\u00e1n la ministerialidad y sacramentalidad de la familia.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento nos encontramos con que buena parte de la actividad de Jes\u00fas se realiza en relaci\u00f3n con la familia y en situaciones familiares. Sin embargo, la familia en la que piensa Jes\u00fas no es simplemente la familia natural, sino una realidad nueva que no est\u00e1 constituida por los lazos y v\u00ed\u00adnculos de la sangre, sino por hijos e hijas que han nacido de Dios por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf Jn 3,5). Es la familia de los hijos de Dios, la Iglesia, formada por aquellos que en el Hijo de Dios, Jesucristo, cumplen la voluntad del Padre (cf Mc 3,35). La familia seg\u00fan la carne es superada y trascendida por y en la fraternidad eclesial. De l\u00ed\u00adecho, si el amor esponsal es signo del amor de Dios por su pueblo y de la nueva alianza, la familia lo es de la Iglesia6.<\/p>\n<p>Por eso no resulta extra\u00f1o constatar que el cristianismo naci\u00f3 y arraig\u00f3 en la casa. Los cristianos se re\u00fanen en la domus ecclesiae para la fracci\u00f3n del pan y la proclamaci\u00f3n de la Palabra (cf He 2,42-47). Puede decirse que las comunidades del primer cristianismo se organizaron en familias, en grupos familiares emparentados y en casas: la casa era a la vez el n\u00facleo comunitario y el lugar de encuentro7.<\/p>\n<p>Por otra parte, para san Pablo (Ef 5,21-33), el amor de Cristo por la Iglesia es el paradigma del amor y de la relaci\u00f3n esponsal en el matrimonio. El amor esponsalicio de Cristo por la Iglesia es el modelo ejemplar del matrimonio cristiano y de la relaci\u00f3n familiar en su complejidad. El matrimonio cristiano adquiere, por ello, una dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica y otra eclesiol\u00f3gica, a saber: la uni\u00f3n conyugal expresa y significa la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia8. Los esposos-padres, en virtud del sacramento del matrimonio, son c\u00e9lula de la Iglesia, por ser esta el signo del amor y de la entrega de Cristo; y si el matrimonio fundamenta la familia, toda la familia queda constituida en iglesia dom\u00e9stica9. Por esta raz\u00f3n, si la familia es iglesia dom\u00e9stica, re\u00fane en s\u00ed\u00ad misma las caracter\u00ed\u00adsticas de la Iglesia-madre. Si la familia, en cuanto iglesia dom\u00e9stica, participa de la maternidad de la Iglesia, quiere decirse que la Iglesia-madre ejerce su maternidad y fecundidad espirituales a trav\u00e9s de los padres. Lo que realizaba la familia jud\u00ed\u00ada como estatuto ontol\u00f3gico, lo realiza la familia cristiana en virtud del sacramento del matrimonio, con su dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica y eclesiol\u00f3gica. Cuando la familia cristiana aplica la categor\u00ed\u00ada de iglesia dom\u00e9stica a la familia, no hace m\u00e1s que delinear el estatuto ontol\u00f3gico dela familia cristiana, del cual procede y deriva, como veremos despu\u00e9s, su munus o ministerium eclesial10.<\/p>\n<p>2. Los PADRES DE LA IGLESIA. La preocupaci\u00f3n de la Sagrada Escritura es continuada por los santos Padres. Ser\u00ed\u00ada posible aducir una gran cantidad de hermosos textos en los que los Padres se refieren a la familia con el nombre de iglesia dom\u00e9stica. B\u00e1stenos recordar, entre otros, algunos m\u00e1s significativos. San Juan Cris\u00f3stomo recuerda al padre el deber de instruir a los suyos, esposa e hijos y sirvientes, compartiendo con ellos el pan de la palabra de Dios, hasta el punto de recomendarle que, una vez vuelto a casa, instruya a su mujer y a los suyos en las ense\u00f1anzas recibidas en la Iglesia, que abra las Escrituras y las lea. Les habla de la doble mesa: la de la Palabra y la de la eucarist\u00ed\u00ada11. San Agust\u00ed\u00adn llega a afirmar que el padre en casa, por as\u00ed\u00ad decir, ejerce una funci\u00f3n episcopal12. Y san Cirilo de Jerusal\u00e9n habla de engendrar al hijo a trav\u00e9s de la catequesis, a fin de que no confunda el verdadero Cristo con el falso13.<\/p>\n<p>Una cosa parece clara en el testimonio de los Padres: la relaci\u00f3n de la casa familiar con la Iglesia; y m\u00e1s a\u00fan, c\u00f3mo aspectos sustanciales de la Iglesia (palabra de Dios, oraci\u00f3n, liturgia, etc.) se hacen presentes y se prolongan en la vida de la familia como reflejo y expresi\u00f3n de ella.<\/p>\n<p>3. EL MAGISTERIO RECIENTE. Siguiendo el magisterio pontificio m\u00e1s reciente, P\u00ed\u00ado XII, haci\u00e9ndose eco de la ense\u00f1anza de los Padres, recuerda a los matrimonios que \u00abla familia es una verdadera c\u00e9lula de la Iglesia\u00bb14; Juan XXIII tambi\u00e9n atribuye a la familia la categor\u00ed\u00ada de c\u00e9lula de Iglesia, dirigi\u00e9ndose a los grupos de matrimonios Notre-Dame: \u00abVosotros dese\u00e1is hacer de esta sociedad \u00fanica y privilegiada que es la familia, una verdadera c\u00e9lula de Iglesia\u00bb15. Y la constituci\u00f3n conciliar LG afirma expresamente: \u00abEn esta especie de iglesia dom\u00e9stica, los padres deben ser para los hijos los primeros educadores de la fe mediante la palabra y el ejemplo\u00bb (LG 11); para a\u00f1adir m\u00e1s tarde que \u00abinculcando la doctrina cristiana a los hijos amorosamente recibidos de Dios&#8230; colaboran en la fecundidad de la madre Iglesia\u00bb (LG 41). Y Pablo VI afirma que \u00aben cada familia deber\u00ed\u00adan reflejarse los diversos aspectos de la Iglesia entera\u00bb (EN 71). Y la Familiaris consortio afirma que \u00abla familia, a su manera, es una imagen viva y una representaci\u00f3n hist\u00f3rica del misterio mismo de la Iglesia\u00bb (FC 49).<\/p>\n<p>Entre la Iglesia y la familia existe una uni\u00f3n tan estrecha e \u00ed\u00adntima, que \u00abla familia est\u00e1 puesta al servicio de la edificaci\u00f3n del reino de Dios en la historia, mediante la participaci\u00f3n en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia\u00bb (ib). Por cuanto la Iglesia-madre edifica la familia cristiana mediante el anuncio de la palabra de Dios, con la celebraci\u00f3n de los sacramentos, con la proclamaci\u00f3n del mandato nuevo del amor para que imite y reviva el amor de donaci\u00f3n y sacrificio del Se\u00f1or (cf ib), la familia cristiana est\u00e1 insertada de tal forma en el misterio de la Iglesia, que participa, a su manera, en la misi\u00f3n de salvaci\u00f3n que es propia de la Iglesia. Por eso la familia se convierte en comunidad salvada y est\u00e1 llamada a transmitir a los hermanos el mismo amor de Cristo, haci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad comunidad salvadora (ib).<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n tan \u00ab\u00ed\u00adntima entre Iglesia y familia es la causa de que la familia est\u00e9 llamada a tomar parte activa y responsable en la misi\u00f3n de la Iglesia de manera propia y original\u00bb. Es decir, \u00abla participaci\u00f3n de la familia en la misi\u00f3n de la Iglesia debe realizarse seg\u00fan una modalidad comunitaria&#8230;, en cuanto pareja&#8230; y en cuanto familia\u00bb (ib).<\/p>\n<p>\u00abEl amor conyugal y familiar expresa y realiza la participaci\u00f3n de la familia cristiana en la misi\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real de Jesucristo y de su Iglesia\u00bb (FC 50). Queda as\u00ed\u00ad establecido el fundamento de la triple dimensi\u00f3n del ministerio de la familia cristiana. El ministerio que hemos observado en la familia jud\u00ed\u00ada aparece tambi\u00e9n en la familia cristiana; pero con la gran diferencia de que, en la familia cristiana, tiene como fundamento a Cristo y a su amor y entrega por su Esposa la Iglesia, expresados y realizados como signo sacramental en el matrimonio cristiano.<\/p>\n<p>II. La sacramentalidad de la familia cristiana<br \/>\nComo acabamos de ver, eclesialidad y sacramentalidad del matrimonio y de la familia se reclaman y explicitan mutuamente. El sacramento del matrimonio es el fundamento de que la familia sea Iglesia y que, por ello, se den en ella las caracter\u00ed\u00adsticas de la Iglesia-madre. Y si el misterio de la Iglesia se comprende desde el amor y entrega de Cristo a la Iglesia, en cuanto esta es el sacramento del amor esponsalicio de Cristo, puede decirse que la familia, como imago Ecclesiae (cf FC 49), participa tambi\u00e9n de la sacramentalidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>En efecto, los documentos m\u00e1s recientes del magisterio han empleado la terminolog\u00ed\u00ada sacramental al referirse a la familia cristiana, pues los esposos \u00aben virtud del sacramento del matrimonio, significan y participan el misterio de unidad y amor fecundo entre Cristo y la Iglesia\u00bb (LG 11). Y m\u00e1s a\u00fan, los mismos esposos, en cuanto bautizados, pero sobre todo en cuanto su matrimonio es sacramento, \u00abson testigos y cooperadores de la fecundidad de la Madre-Iglesia, como s\u00ed\u00admbolo y participaci\u00f3n de aquel amor con que Cristo am\u00f3 a su esposa y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por ella\u00bb (LG 41).<\/p>\n<p>En consecuencia, de igual modo que la Iglesia no es signo de s\u00ed\u00ad misma ni existe para s\u00ed\u00ad misma, sino que es signo de salvaci\u00f3n para el mundo, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la familia cristiana est\u00e1 llamada a ser signo de salvaci\u00f3n ante todo el mundo. De ah\u00ed\u00ad la afirmaci\u00f3n de que: \u00abla familia cristiana est\u00e1 llamada a tomar parte activa y responsable en la misi\u00f3n de la Iglesia de manera propia y original, es decir, poniendo al servicio de la Iglesia y de la sociedad su propio ser y obrar, en cuanto comunidad \u00ed\u00adntima de vida y de amor\u00bb (FC 50).<\/p>\n<p>Si la familia cristiana es comunidad cuyos v\u00ed\u00adnculos son renovados por Cristo mediante la fe y los sacramentos, su participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de la Iglesia debe realizarse seg\u00fan una modalidad comunitaria; juntos, pues, los c\u00f3nyuges en cuanto pareja, y los padres e hijos en cuanto familia, han de vivir su servicio a la Iglesia y al mundo. Deben ser en la fe un solocoraz\u00f3n y una sola alma, mediante el com\u00fan esp\u00ed\u00adritu apost\u00f3lico que los anima, y la colaboraci\u00f3n que los empe\u00f1a en las obras de servicio a la comunidad eclesial y civil.<\/p>\n<p>La familia cristiana edifica, adem\u00e1s, el reino de Dios en la historia, mediante esas mismas realidades cotidianas que tocan y distinguen su condici\u00f3n de vida. Es, por ello, en el amor conyugal y familiar -vivido en su extraordinaria riqueza de valores y exigencias de totalidad, unicidad, fidelidad y fecundidad16 &#8211; donde se expresa y realiza la participaci\u00f3n de la familia cristiana en la misi\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real de Jesucristo y de su Iglesia. El amor y la vida constituyen, por lo tanto, el n\u00facleo de la misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la familia cristiana en la Iglesia y para la Iglesia. Lo recuerda el Vaticano II cuando dice: \u00abLa familia har\u00e1 part\u00ed\u00adcipes a otras familias, generosamente, de sus riquezas espirituales. As\u00ed\u00ad es como la familia cristiana, cuyo origen est\u00e1 en el sacramento del matrimonio, que es imagen y participaci\u00f3n de la alianza de amor entre Cristo y la Iglesia, manifestar\u00e1 a todos la presencia viva del Salvador en el mundo y la aut\u00e9ntica naturaleza de la Iglesia, ya por el amor, la generosa fecundidad, la unidad y fidelidad de los esposos, ya por la cooperaci\u00f3n amorosa de todos sus miembros\u00bb (GS 48).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la base teol\u00f3gica que confiere su sacramentalidad a la familia cristiana? Si espigamos las razones que aduce la FC, podemos decir que la sacramentalidad de la familia cristiana tiene como fundamento el sacramento del matrimonio, que hunde sus ra\u00ed\u00adces en el sacramento del bautismo. En efecto, la misma exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica afirma: \u00abel matrimonio de los bautizados se convierte as\u00ed\u00ad en el s\u00ed\u00admbolo real de la nueva y eterna alianza, sancionada con la sangre de Cristo&#8230; Mediante el bautismo, el hombre y la mujer son insertos definitivamente en la nueva y eterna alianza, en la alianza esponsal de Cristo con la Iglesia. Y debido a esta inserci\u00f3n indestructible, la comunidad \u00ed\u00adntima de vida y de amor conyugal, fundada por el Creador, es elevada y asumida en la caridad esponsal de Cristo, sostenida y enriquecida por su fuerza redentora\u00bb (FC 13).<\/p>\n<p>En virtud de la sacramentalidad de su matrimonio, los esposos quedan vinculados uno a otro de manera profundamente indisoluble. Su rec\u00ed\u00adproca pertenencia es representaci\u00f3n real, gracias al signo sacramental, de la misma relaci\u00f3n de Cristo con la Iglesia.<\/p>\n<p>Los esposos son, por tanto, el recuerdo permanente, para la Iglesia, de lo que acaeci\u00f3 en la cruz; son el uno para el otro y para los hijos, testigos de la salvaci\u00f3n, de la que el sacramento les hace part\u00ed\u00adcipes. De este acontecimiento de salvaci\u00f3n, el matrimonio, como todo sacramento, es memorial, actualizaci\u00f3n y profec\u00ed\u00ada; \u00aben cuanto memorial, el sacramento les da la gracia y el deber de recordar las obras grandes de Dios, as\u00ed\u00ad como de dar testimonio de ellas ante los hijos; en cuanto actualizaci\u00f3n les da la gracia y el deber de poner por obra en el presente, el uno hacia el otro y hacia los hijos, las exigencias de un amor que perdona y que redime; en cuanto profec\u00ed\u00ada les da la gracia y el deber de vivir y de testimoniar la esperanza del futuro encuentro con Cristo\u00bb (ib). Y de manera m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita a\u00fan, y como sacando las consecuencias del sacramento del matrimonio para la familia cristiana, a\u00f1ade: \u00abTambi\u00e9n la familia cristiana est\u00e1 inserta en la Iglesia, pueblo sacerdotal, mediante el sacramento del matrimonio, en el cual est\u00e1 enraizada y de la que se alimenta, es vivificada continuamente por el Se\u00f1or, y es llamada e invitada al di\u00e1logo con Dios mediante la vida sacramental, el ofrecimiento de la propia vida y oraci\u00f3n\u00bb (FC 55).<\/p>\n<p>A partir de estos textos se aprecia perfectamente, pero siempre en estrecha relaci\u00f3n con el sacramento del matrimonio, una terminolog\u00ed\u00ada sacramental. Se aplican a la familia t\u00e9rminos que son sacramentales, tales como: signo y participaci\u00f3n, misterio de unidad y de fecundo amor, viva imagen y representaci\u00f3n. Y la sacramentalidad no se afirma solamente del matrimonio, de la conyugalidad, del amor interpersonal de los esposos, sino que tambi\u00e9n se afirma y aplica a la familia, a la totalidad de la comunidad familiar, a las relaciones entre los componentes de la familia. La sacramentalidad de la familia cristiana remite siempre y necesariamente -pues de lo contrario no podr\u00ed\u00ada entenderse- al mismo Cristo y a su amor y entrega por la Iglesia, por lo que puede decirse que la familia cristiana es tambi\u00e9n sacramento de la salvaci\u00f3n de Cristo y de la naturaleza o misterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan D. Borobio, puede se\u00f1alarse como contenido sacramental especial de la familia, \u00abel ser esta la expresi\u00f3n concentrada de una sacramentalidad plural. Y ser\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad por varios conceptos: porque desarrolla toda la sacramentalidad del matrimonio, y porquevive y celebra, es fruto y agente especial de los dem\u00e1s sacramentos. En efecto, la familia desarrolla de una forma positiva y plenificadora todos los aspectos sacramentales del matrimonio: su fundamento antropol\u00f3gico (comunidad de vida y amor), cristol\u00f3gico (uni\u00f3n esponsal, por la encarnaci\u00f3n del Verbo, de la naturaleza humana y divina), pascual (entrega de amor de Cristo a su Iglesia), eclesiol\u00f3gico (la familia sujeto y objeto de la Iglesia), trinitario (analog\u00ed\u00ada de la comunicaci\u00f3n en el amor familiar con la trinitaria), pneumatol\u00f3gico (el amor familiar vivificado por el Esp\u00ed\u00adritu) y escatol\u00f3gico (la familia como anuncio de la gran familia escatol\u00f3gica). Pero, por otro lado, la familia es concentraci\u00f3n de sacramentalidad, porque ella misma, en cuanto familia cristiana, es fruto y agente de los diversos sacramentos\u00bb17.<\/p>\n<p>La sacramentalidad de la familia cristiana, por tanto, no es simplemente una caracter\u00ed\u00adstica de la familia cristiana, sino parte constitutiva de la misma. Y por serlo, se despliega, vive, expresa y manifiesta en las mismas condiciones familiares. Pero sobre todo, es la ra\u00ed\u00adz y la matriz de la misi\u00f3n educadora de los padres. Esta no tiene como fundamento \u00fanico el solo derecho natural, prioritario e inalienable, sino que \u00abpara los padres cristianos la misi\u00f3n educativa&#8230; tiene una fuente nueva y espec\u00ed\u00adfica en el sacramento del matrimonio, que los consagra a la educaci\u00f3n propiamente cristiana de los hijos, es decir, los llama a participar de la misma autoridad y del mismo amor de Dios Padre y de Cristo pastor, as\u00ed\u00ad como del amor materno de la Iglesia, y los enriquece en sabidur\u00ed\u00ada, consejo, fortaleza y en los otros dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, para ayudar a los hijos en su crecimiento humano y cristiano\u00bb (FC 38).<\/p>\n<p>III. La ministerialidad de la familia cristiana<br \/>\nLa eclesialidad y la sacramentalidad de la familia son la causa y fundamento de la ministerialidad de la familia y de que esta impregne su ser y su obrar, especialmente el educativo en general y el cristiano en particular. Hasta tal punto la familia cristiana est\u00e1 impregnada de ministerialidad, que, como veremos a continuaci\u00f3n, las relaciones familiares, la comunidad de vida y amor, la ayuda mutua, la mutua santificaci\u00f3n, la procreaci\u00f3n y la prole, etc., son expresi\u00f3n de dicha ministerialidad. Para los padres cristianos, la familia, en todos y cada uno de los aspectos que la constituyen y en los que se desarrolla y expresa, son actos ministeriales, no simples obligaciones morales; hacen referencia m\u00e1s a su ser que a su obrar.<\/p>\n<p>En efecto, \u00abel deber educativo recibe del sacramento del matrimonio la dignidad y la llamada a ser un verdadero y propio ministerio de la Iglesia al servicio de la edificaci\u00f3n de sus miembros\u00bb (FC 38). El s\u00ed\u00adnodo \u00abha presentado la misi\u00f3n educativa de la familia cristiana como un verdadero ministerio, por medio del cual se transmite e irradia el evangelio, hasta el punto de que la misma vida de familia se hace itinerario de fe y, en cierto modo, iniciaci\u00f3n cristiana y escuela de los seguidores de Cristo\u00bb (FC 39). \u00abEn virtud del ministerio de la educaci\u00f3n, los padres, mediante el testimonio de su vida, son los primeros mensajeros del evangelio ante los hijos\u00bb. \u00abAs\u00ed\u00ad la familia de los bautizados, convocada como Iglesia dom\u00e9stica por la Palabra y por el Sacramento, llega a ser a la vez, como la gran Iglesia, maestra y madre\u00bb (FC 38).<\/p>\n<p>Seg\u00fan estos textos, la misi\u00f3n educativa de la familia es un verdadero ministerio. Es necesario explicitar, ahora, c\u00f3mo se traduce para los padres este ministerio educativo. La FC (51-64) lo presenta en tres dimensiones poniendo de manifiesto su contenido \u00aben la triple y unitaria referencia a Jesucristo profeta, sacerdote y rey\u00bb, presentando a la familia como comunidad creyente y evangelizadora (51-54), comunidad en di\u00e1logo con Dios (55-62), comunidad al servicio del hombre (63-64).<\/p>\n<p>1. LA FAMILIA CRISTIANA, COMUNIDAD CREYENTE Y EVANGELIZADORA. \u00abLa familia cristiana vive su cometido prof\u00e9tico acogiendo y anunciando la palabra de Dios\u00bb (FC 51), lo que se realiza fundamentalmente en tres aspectos:<br \/>\na) Siendo, en primer lugar, una comunidad evangelizadora (EN 71), misi\u00f3n apost\u00f3lica que \u00abest\u00e1 enraizada en el bautismo y recibe con la gracia sacramental del matrimonio una nueva forma para transmitir la fe, para santificar y transformar la sociedad actual seg\u00fan el plan de Dios\u00bb (FC 52).<\/p>\n<p>b) Este ministerio, original e insustituible, asume las caracter\u00ed\u00adsticas t\u00ed\u00adpicas de la vida familiar. Por ello \u00abacompa\u00f1a la vida de los hijos tambi\u00e9n durante su adolescencia y juventud\u00bb (FC 53). Es decir, abarca todo el arco educativo de la familia: desde la m\u00e1s tierna infancia hasta la mayor\u00ed\u00ada de edad.<\/p>\n<p>c) La dimensi\u00f3n evangelizadora de la familia, arraigada en el sacramento del matrimonio, del bautismo y de la confirmaci\u00f3n de los padres, \u00abconstituye a los c\u00f3nyuges y padres cristianos en testigos de Cristo\u00bb, tanto en el \u00abinterior de la familia\u00bb, como \u00abcon los alejados\u00bb, como cultivando la \u00abvocaci\u00f3n misionera de sus propios hijos\u00bb (FC 54; cf IC 34).<\/p>\n<p>2. LA FAMILIA CRISTIANA, COMUNIDAD EN DI\u00ed\u0081LOGO CON Dios. El \u00abcontenido sacerdotal de la familia cristiana\u00bb se ejerce \u00aba trav\u00e9s de las realidades cotidianas de la vida conyugal y familiar, pues est\u00e1 llamada a santificarse y a santificar a la comunidad eclesial y al mundo\u00bb (FC 55). Por ello, este sacerdocio de la familia se despliega en estos aspectos:<br \/>\na) El sacramento del matrimonio es fuente y medio de santificaci\u00f3n para los c\u00f3nyuges y para la familia cristiana (cf FC 56-58).<\/p>\n<p>b) El sacerdocio bautismal de los fieles, vivido en el sacramento del matrimonio, constituye, para los c\u00f3nyuges y la familia, el fundamento de una vocaci\u00f3n y misi\u00f3n sacerdotal, que se ejerce en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y de los dem\u00e1s sacramentos, pero tambi\u00e9n con la vida de oraci\u00f3n personal y familiar (cf FC 59). En consecuencia, matrimonio y familia son como un santuario de oraci\u00f3n y culto a Dios, d\u00e9 modo que la plegaria familiar se caracteriza por ser \u00abuna oraci\u00f3n hecha en com\u00fan, marido y mujer juntos, padres e hijos juntos\u00bb.<\/p>\n<p>c) Y las caracter\u00ed\u00adsticas de esta oraci\u00f3n familiar son: 1) Tiene como contenido \u00abla misma vida de familia, que en diversas circunstancias es interpretada como vocaci\u00f3n de Dios y es actuada como respuesta filial a su llamada\u00bb (FC 59). 2) Los padres tienen el deber espec\u00ed\u00adfico de educar a sus hijos en la plegaria, de introducirlos progresivamente en el descubrimiento del misterio de Dios y del coloquio personal con \u00e9l; y lo har\u00e1n mediante el ejemplo concreto y el testimonio de oraci\u00f3n (FC 60). 3) La oraci\u00f3n familiar constituye para los hijos la introducci\u00f3n natural a la oraci\u00f3n lit\u00fargica propia de toda la Iglesia, por cuanto prepara a ella y la extiende a la vida personal, familiar y social. La oraci\u00f3n familiar, adem\u00e1s, prolonga el culto celebrado en la Iglesia (cf FC 61). 4) La familia cristiana ha de celebrar en casa los tiempos y festividades del a\u00f1o lit\u00fargico, pero adapt\u00e1ndose a las diversas exigencias y situaciones de la vida, sin olvidar la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana y de la noche, la lectura de la palabra de Dios, la preparaci\u00f3n a los sacramentos y las devociones (cf FC 61). 5) Finalmente, la oraci\u00f3n familiar es la condici\u00f3n para que la familia asuma su responsabilidad y participaci\u00f3n en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia (cf FC 62).<\/p>\n<p>3. LA FAMILIA CRISTIANA, COMUNIDAD AL SERVICIO DEL HOMBRE. A semejanza de Cristo, que ejerce su potestad real poni\u00e9ndose al servicio de los hombres, la familia cristiana es animada y guiada por la ley nueva del Esp\u00ed\u00adritu, y en \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n con la Iglesia, a vivir su servicio de amor a Dios y a los hermanos, conduciendo a los hermanos a Cristo y dilatando su reino (cf FC 63).<\/p>\n<p>Por ello, la \u00abfamilia cristiana vivela acogida, el respeto, el servicio a cada hombre, considerado siempre en su dignidad de persona y de hijo de Dios\u00bb (FC 64). Este amor y servicio lo vive simult\u00e1neamente en tres niveles o dimensiones: 1) en el interior y en beneficio de los esposos y de la misma familia; 2) en el c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s amplio de la comunidad eclesial; 3) en cada hombre, sobre todo si es pobre, d\u00e9bil y sufre, porque en \u00e9l descubre el rostro de Cristo y un hermano a quien amar y servir (cf FC 64).<\/p>\n<p>Haciendo todo esto, la familia cristiana no s\u00f3lo edifica la Iglesia, sino que se pone al servicio del hombre y del mundo, actuando la verdadera promoci\u00f3n humana y realizando as\u00ed\u00ad su propia misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: Caracter\u00ed\u00adsticas de la familia cristiana<br \/>\nAhora ya podemos concretar y especificar las caracter\u00ed\u00adsticas propias de la familia cristiana, para poder as\u00ed\u00ad identificarla claramente, se\u00f1alando los rasgos que la diferencian de cualquier otro tipo de familia. Sintetizando cuanto hemos dicho, son estos: En primer lugar, su eclesialidad, su realidad de iglesia dom\u00e9stica, con la que la misma realidad humana y creatural de la familia queda trascendida, supe-rada y constituida en signo de salvaci\u00f3n. En segundo lugar, su sacramentalidad, es decir, el reconocimiento del sacramento del matrimonio como la fuente que recorre e impregna toda la realidad familiar cristiana y que la convierte en imagen y representaci\u00f3n de la Iglesia. Y finalmente su ministerialidad, es decir, el reconocimiento de la existencia, dentro del \u00e1mbito de los ministerios eclesiales, de un ministerio conyugal y su estrecha relaci\u00f3n con el sacramento del matrimonio. El Papa, concluyendo la FC, pone como prototipo y ejemplo de todas las familias cristianas a la Sagrada Familia de Nazaret (FC 86).<\/p>\n<p>Estas tres caracter\u00ed\u00adsticas o rasgos definitorios de la familia cristiana, han de estar necesariamente en la base de toda pastoral familiar. O mejor dicho, toda pastoral familiar no s\u00f3lo ha de contar con ellas sino que ha de partir de ellas, ya que son las que modelan y configuran la identidad propia de la familia cristiana. S\u00f3lo descubri\u00e9ndolas podr\u00e1 la familia cristiana recuperar, vivir y expresar la identidad que Dios quiere para ella y ser lo que es (cf FC 17).<\/p>\n<p>NOTAS: 1. GENDRON, El hogar cristiano: \u00bfuna iglesia verdadera?, Communio 8 (1986) 615; cf P. EUDOKIMOV, Ecclesia domestica, L&#8217;Anneau d&#8217;Or 107 (1962) 355-356; N. SILANES, La Iglesia de la Trinidad, Secretariado Trinitario, Salamanca 1981, 203-222; D. BoROBIO, Sacramentos y familia. Para una antropolog\u00ed\u00ada pastoral familiar de los sacramentos, San Pablo, Madrid 1993. &#8211; 2. Insegnamenti di Paolo VI, XIV (1976) 640. &#8211; 3. Para una breve historia de c\u00f3mo y por qu\u00e9 se introdujo en el texto de la redacci\u00f3n de la LG la expresi\u00f3n Iglesia dom\u00e9stica a instancias del obispo Fiordelli, as\u00ed\u00ad como las diferentes redacciones, cf M. A. FAHEY, La familia cristiana como Iglesia dom\u00e9stica en el Vaticano II, Concilium 260 (1995) 689-697. &#8211; 4. Cf J. M. FENASSE-M. F. LACAN, Casa, en X. LEON-DuFOUR, Vocabulario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona 1967, 132-134; M. R. Ruiz, La familia como iglesia dom\u00e9stica, Studium 18 (1978) 321-332; M. MARTINI, Comunidad primitiva, en L. PACOMIO (ed.), Diccionario teol\u00f3gico interdisciplinar II, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 64-76; J. R. FLECHA, La familia, lugar de evangelizaci\u00f3n, PPC, Madrid 1983; La Iglesia dom\u00e9stica en la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 20 (1986) 523-540; J. LOSADA ESPINOSA, La familia cristiana, iglesia dom\u00e9stica, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 20 (1986) 511-521; L. GENDRON, a.c., 608-623; F. PASTOR RAMOS, La familia en la Biblia, Verbo Divino, Estella 1994, 99-111; R. AGUIRRE, Del movimiento de Jes\u00fas a la Iglesia cristiana. Ensayo de ex\u00e9gesis del cristianismo primitivo, Verbo Divino, Estella 1998, 79-110. &#8211; 5. Entre otros textos que hacen referencia a esta misi\u00f3n del padre, cf para la funci\u00f3n narrativa: Salmos 78, 104, 106, 107; Ex 10,2; 13,8; Is 38,19; Dt 6,4-8.20-25; para la funci\u00f3n testimonial: Ex 13,8; Dt 10,9; para la funci\u00f3n educativa: Dt 6,2; 31,13.46; y para la funci\u00f3n sacerdotal: G\u00e9n 27,27-29; 48,15; 49,22-29. &#8211; 6. Cf F. PASTOR RAMOS, o.c., 71-88; X. PIKAZA, Matrimonio y familia en el NT, en AA.VV., Misterio trinitario y familia humana, Semanas de estudios trinitarios 29, Secretariado Trinitario, Salamanca 1995, 67-167; C. ROCCHETTA, Il Sacramento della coppia, EDB, Bolonia 1996, 148-159. &#8211; 7. Cf O. MICHEL, Oikos, en Grande les.sico del Nuovo Testamento VII, Brescia 1972, 366-368. &#8211; 8. Afirma C. ROCCHETTA que el \u00abmisterio grande de Cristo y de la Iglesia desvela el misterio de la pareja&#8230; En tal perspectiva no es la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia lo que reproduce la creaci\u00f3n de la pareja y del matrimonio, sino es la relaci\u00f3n hombre-mujer en el matrimonio la que refleja -como en una representaci\u00f3n actualizante primero, y en una representaci\u00f3n actualizada despu\u00e9s- la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia. La relaci\u00f3n conyugal hombre-mujer encuentra en la uni\u00f3n Cristo-Iglesia, el propio arquetipo y la propia forma ejemplar. La pareja humana ha sido creada por Dios a imagen de Cristo y de la Iglesia\u00bb (o.c., 159). &#8211; 9. A este respecto, D. TETTAMANZI afirma: \u00abNacida y alimentada por el sacramento del matrimonio, la familia cristiana posee una estructura eclesial esencial. Esta es comunidad de amor y de vida formada por la pareja y por el n\u00facleo familiar, pero es tambi\u00e9n y en profundidad comunidad de gracia en \u00ed\u00adntima y viva uni\u00f3n con la Iglesia&#8230; M\u00e1s a\u00fan, la uni\u00f3n familia-Iglesia es tan profunda y radical, que resulta elemento constitutivo de la identidad cristiana de la familia: esta, a su modo, es una revelaci\u00f3n y una realizaci\u00f3n del mysterium Ecclesiae. Y, rec\u00ed\u00adprocamente, el mysterium Ecclesiae se manifiesta y vive tambi\u00e9n (pero no s\u00f3lo) dentro y a trav\u00e9s de la concreta y tangible realidad de la familia cristiana\u00bb (La famiglia vio della Chiesa, Massimo, Mil\u00e1n 1991, 70). -10 Juan Pablo II utiliza quince veces la expresi\u00f3n Iglesia dom\u00e9stica en la FC. Sin embargo hay autores que alertan sobre el posible abuso del t\u00e9rmino, como N. METTE, La familia en el magisterio oficial de la Iglesia, Concilium 269 (1995) 683-686. &#8211; 11. SAN JUAN CRIS\u00ed\u201cSTOMO dice: \u00abhaz de tu casa una iglesia\u00bb, In Gen. Sermo 7, 1, en PG 54, col. 608; y \u00abla casa es una peque\u00f1a iglesias>, In Eph. Hom. 20, 6, en PG 62, col. 143; SAN CLEMENTE DE ALEJANDR\u00ed\u008dA tambi\u00e9n define la familia como casa de Dios, en Strommata III, 10, en PG 8 col. 1. 169; para la doble mesa de la palabra y de la eucarist\u00ed\u00ada, cf JUAN CRIS\u00ed\u201cSTOMO, In Gen. Hom. 2, 4, en PG 33, col. 895. &#8211; 12. SAN AGUST\u00ed\u008dN, In Joanni.s evangelium LI, en PL 35, col. 1768. &#8211; 13. SAN CIRILO DE JERUSALEN, Catequesis XV, en PG 33, col. 895. &#8211; 14. AAS 1939, 502. -15 JUAN XXIII, Alocuci\u00f3n a los grupos matrimoniales de Notre-Dame, Documentation Cat\u00e9chistique, junio 1955, 8. -16 Cf PABLO VI, Humanae vitae 9. &#8211; 17. D. BOROBIO, o.c., 193-194.<\/p>\n<p>BIBL.: AGUIRRE R., Del movimiento de Jes\u00fas a la Iglesia cristiana. Ensayo de ex\u00e9gesis sociol\u00f3gica del cristianismo primitivo, Verbo Divino, Estella 1998; BOROBIO D., Notas espec\u00ed\u00adficas de la familia cristiana, Misi\u00f3n abierta 3 (1978) 124-133; Sacramentos y familia. Para una antropolog\u00ed\u00ada y pastoral familiar de los sacramentos, San Pablo, Madrid 1993; Familia, sociedad, Iglesia. Identidad y misi\u00f3n de la familia cristiana, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1994; CAMPANINI G. Y G., Familia, en DE FIORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914, 747-762; CODA P., Teolog\u00ed\u00ada del matrimonio v misterio trinitario, en AA.VV., Misterio trinitario y familia humana, Semanas de estudios trinitarios 29, Secretariado Trinitario, Salamanca 1995, 195-227; FL\u00ed\u201cREZ G., Matrimonio y familia, BAC, Madrid 1995; JUAN PABLO II, Familiaris consortio, San Pablo, Madrid 19812; Carta a las familias, San Pablo, Madrid 19942; PASTOR RAMOS R., La familia en la Biblia, Verbo Divino, Estella 1994; SARTORE D., Familia, en SARTORE D.-TRIACCA A. M. (dirs.), Nuevo diccionario de liturgia, San Pablo, Madrid 1990, 826-840.<\/p>\n<p>Enrique Carbonell Sala<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Eclesialidad de la familia cristiana: 1. Algunos datos de la Sagrada Escritura; 2. Los Padres de la Iglesia; 3. El magisterio reciente. II. La sacramentalidad de la familia cristiana. III. La ministerialidad de la familia cristiana: 1. La familia cristiana, comunidad creyente y evangelizadora; 2. La familia cristiana, comunidad en di\u00e1logo con Dios; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/familia-cristiana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFAMILIA CRISTIANA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17003","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17003","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17003"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17003\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17003"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17003"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17003"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}