{"id":17004,"date":"2016-02-05T11:04:50","date_gmt":"2016-02-05T16:04:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/feminismo-y-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:50","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:50","slug":"feminismo-y-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/feminismo-y-catequesis\/","title":{"rendered":"FEMINISMO Y CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Algunas precisiones de l\u00e9xico. II. Qu\u00e9 aporta el feminismo a la catequesis: 1. En la antropolog\u00ed\u00ada; 2. En la manera de aproximarse a la Biblia; 3. En el lenguaje sobre Dios; 4. En la imagen de Jesucristo; 5. En la imagen de Iglesia; 6. En la imagen de Mar\u00ed\u00ada; 7. En el campo de la \u00e9tica; 8. En la espiritualidad. III. Una nueva \u00abcotidianidad relacional\u00bb.<\/p>\n<p>I. Algunas precisiones de l\u00e9xico<br \/>\na) Comencemos por el t\u00e9rmino feminismo para despojarlo del sentido despectivo o reduccionista que puede tener en algunos \u00e1mbitos: alude a los m\u00faltiples movimientos de dignificaci\u00f3n y liberaci\u00f3n de las mujeres y a las corrientes acad\u00e9micas (tambi\u00e9n teol\u00f3gicas) que se autodefinen como feministas. Se inscribe dentro del esfuerzo humano por liberarse de todo lo que impide a las personas seguir el propio camino, vivir de una manera plena la humanidad y luchar contra las desigualdades.<\/p>\n<p>b) El uso del singular mujer debe ser preferentemente sustituido por el plural mujeres para evitar el tono de abstracci\u00f3n o sublimaci\u00f3n que suele acompa\u00f1ar al singular y m\u00e1s si se escribe con may\u00fascula.<\/p>\n<p>c) Es importante familiarizarse con la palabra g\u00e9nero: varones y mujeres nos diferenciamos, adem\u00e1s de por nuestras diferencias biol\u00f3gicas, por una compleja trama de formas de actuar, de pensar, de valorar y ser valorados, que desborda la categor\u00ed\u00ada sexo, y eso quiere decir que nuestro modo concreto de ser hombres y mujeres est\u00e1 modelado por las influencias de la cultura, de la familia, de la sociedad. Las ciencias sociales, en la actualidad, hablan de diferencias de g\u00e9nero refiri\u00e9ndose a la conformaci\u00f3n, m\u00e1s cultural que biol\u00f3gica, de lo que cada \u00e9poca y civilizaci\u00f3n considera como t\u00ed\u00adpicamente femenino o masculino.<\/p>\n<p>d) Tipos de feminismos: 1) El feminismo de la igualdad acent\u00faa la b\u00fasqueda de equiparaci\u00f3n de las mujeres con los hombres en todos los campos. El \u00e9nfasis est\u00e1 puesto en la denuncia de las discriminaciones, vejaciones y opresiones sufridas por las mujeres a lo largo de la historia. 2) El feminismo de la diferencia pone el acento en el hecho de que las mujeres no son id\u00e9nticas a los hombres y tienen valores propios. Prefiere considerar a las mujeres no tanto como v\u00ed\u00adctimas cuanto como protagonistas, y subraya las contribuciones propias y espec\u00ed\u00adficas realizadas a lo largo de la historia, tanto por las grandes personalidades femeninas como por un sinf\u00ed\u00adn de mujeres an\u00f3nimas que han hecho avanzar la historia desde la sencillez oculta de su vida cotidiana. 3) Podemos afirmar que estamos en la etapa del feminismo de la integraci\u00f3n, un feminismo que busca la unidad y la liberaci\u00f3n integral de hombres y mujeres. Considera que la supervivencia de esquemas machistas atenta no s\u00f3lo contra las mujeres, sino tambi\u00e9n contra la dignidad de los propios hombres, y su continuidad o superaci\u00f3n es responsabilidad de ambos en una comuni\u00f3n superadora de las actitudes de dominaci\u00f3n, de competencia o de homogeneizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las perspectivas del movimiento feminista est\u00e1n cambiando. Se trata menos de ser iguales a los hombres que de saber lo que hay que cambiar en las estructuras pol\u00ed\u00adticas, econ\u00f3micas y sociales para permitir a mujeres y hombres participar desde una situaci\u00f3n de igualdad en la edificaci\u00f3n de un nuevo orden mundial.<\/p>\n<p>Se consideran desfasadas las reacciones de un feminismo agresivo: no se trata de negar la otra mitad de la humanidad ni de cortar los puentes relacionales. Porque es un beneficio sustancial para el hombre tener una compa\u00f1era, una colega, una madre, una hermana que sean cre\u00ed\u00adbles, dignas, respetadas, amables. Una mujer libre no est\u00e1 ni a la defensiva ni a la ofensiva: es sencillamente ella misma.<\/p>\n<p>II. Qu\u00e9 aporta el feminismo a la catequesis<br \/>\nPartimos de la convicci\u00f3n de que todo lo que se ha elaborado sin la experiencia, la reflexi\u00f3n y la sensibilidad de las mujeres est\u00e1 necesitando una revisi\u00f3n, una complexi\u00f3n. Esto quiere decir que todos los lenguajes de la fe tienen que abrirse a la palabra que pronuncian hoy las mujeres, que hasta hace muy poco hab\u00ed\u00ada permanecido silenciosa y silenciada.<\/p>\n<p>El tejido de la catequesis est\u00e1 constituido por muchos hilos, y en cada uno de ellos aparecen hoy tonalidades diferentes y nuevas que vamos a ir contemplando.<\/p>\n<p>1. EN LA ANTROPOLOG\u00ed\u008dA. Es el primer tejido al que debemos prestar atenci\u00f3n, porque de \u00e9l van a depender en gran parte los dem\u00e1s. Hoy la neurofisiolog\u00ed\u00ada nos dice que nuestro cerebro tiene dos hemisferios que responden a distintas funciones cerebrales: uno, de entendimiento activo, que tiene que ver con la l\u00f3gica, la abstracci\u00f3n y el discurso; otro, de entendimiento pasivo, que tiene que ver con la creatividad, lo simb\u00f3lico, lo po\u00e9tico, lo intuitivo. El primero es individualizado como masculino; el segundo, como femenino. La existencia humana ha sido le\u00ed\u00adda e interpretada casi exclusivamente desde el hemisferio masculino, y de ah\u00ed\u00ad nacen muchos de los problemas y defectos de nuestra sociedad occidental, viciada de unilateralidad y de prepotencia. Se ha privilegiado una racionalidad androc\u00e9ntrica, activa, abstracta, que separa, divide y analiza. Frente a ella surge, cada d\u00ed\u00ada con m\u00e1s fuerza, la necesidad de incluir el hemisferio femenino, es decir la manera de estar en la realidad y de percibirla de la mitad de la humanidad. Llegar a esta visi\u00f3n inclusiva tendr\u00ed\u00ada como consecuencias ir consiguiendo una antropolog\u00ed\u00ada humanoc\u00e9ntrica: mujeres y hombres constituyen juntos la humanidad, ambos son mediadores de la relaci\u00f3n de Dios con ella y, por tanto, el hombre debe dejar de ser el modelo y referente exclusivo.<\/p>\n<p>Se est\u00e1 dando, no sin tensiones y resistencias, el paso de una antropolog\u00ed\u00ada dualista a otra antropolog\u00ed\u00ada unitaria que integra objetividad y subjetividad, que es pluridimensional y considera lo humano como m\u00faltiple, abierto, sensible a la creatividad y al cambio. Esta nueva antropolog\u00ed\u00ada permite situar a hombres y mujeres en un plano de igualdad (no de uniformidad) y de relacionalidad (no de dependencia), y est\u00e1 abierta a los valores de sensibilidad, creatividad e intuici\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero esta nueva visi\u00f3n, que tiene mucho de pascua por lo que conlleva de costoso y de transformador, est\u00e1 a\u00fan lastrada por los mitos que pesan sobre las mujeres y de los que necesitamos tener consciencia: 1) la mujer es el arquetipo del mal (mito de Eva tentadora, tab\u00fa de la sangre menstrual que hace de la mujer un ser impuro y la aleja del \u00e1mbito cultual); 2) la mujer es la naturaleza m\u00e1s que la cultura, y ese confinamiento se disfraza y se sublima privilegiando, por encima de todo, su maternidad; 3) la mujer es objeto sexual.<\/p>\n<p>La persistencia de los mitos hace que se olviden las verdaderas causas del origen de la marginaci\u00f3n femenina: el abuso de la fuerza f\u00ed\u00adsica por parte del var\u00f3n, la ignorancia en las culturas antiguas de la ovulaci\u00f3n de la mujer y, por tanto, de su plena participaci\u00f3n en la procreaci\u00f3n; la importancia en las sociedades primitivas de tener gran n\u00famero de hijos, lo que hac\u00ed\u00ada que la mujer estuviera constantemente embarazada y cuidando a los peque\u00f1os, mientras que el var\u00f3n se dedicaba a la caza o a la guerra.<\/p>\n<p>La inclusi\u00f3n de lo femenino en la reflexi\u00f3n sobre el ser humano exige a la catequesis revisar sus presupuestos antropol\u00f3gicos: los a priori, las ideas recibidas, las ideas aprendidas, e ir aceptando el otro modo de interpretar la realidad, articular pensamiento y crear lenguaje que aporta la visi\u00f3n femenina.<\/p>\n<p>2. EN LA MANERA DE APROXIMARSE A LA BIBLIA. Tanto la ex\u00e9gesis como la hermen\u00e9utica y la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y, como consecuencia, la catequesis que se fundamenta en ellas, est\u00e1n ante un fuerte desaf\u00ed\u00ado en sus m\u00e9todos: el que aporta la lectura de la Biblia hecha por mujeres y desde la perspectiva femenina.<\/p>\n<p>Entre los modelos de hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica feminista, podemos se\u00f1alar:<br \/>\na) El que distingue entre el valor teol\u00f3gico de los textos y su modo de expresi\u00f3n, hist\u00f3ricamente condicionado. La Biblia nace en una cultura y un contexto patriarcales y su lenguaje lo refleja, a veces de una manera humillante para las mujeres. Pero, a la vez y sobre todo, existe la acci\u00f3n din\u00e1mica y liberadora de Dios en la historia, que es tambi\u00e9n Escritura, y de lo que se trata no es tanto de buscar afirmaciones particulares sobre la liberaci\u00f3n de las mujeres, sino el pensamiento prof\u00e9tico que critica todo intento de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) El modelo denominado de hermen\u00e9utica cr\u00ed\u00adtica feminista parte de los textos para remontarse a su contexto hist\u00f3rico y social, con vistas a una reconstrucci\u00f3n teol\u00f3gica de los or\u00ed\u00adgenes cristianos, que permita ver cu\u00e1l era el papel de las mujeres en las primeras comunidades.<\/p>\n<p>Sea el que sea el m\u00e9todo empleado, la mirada femenina debe hacerse presente en la aproximaci\u00f3n catequ\u00e9tica a la Biblia: 1) aportando una mayor lucidez al ir desterrando las ideolog\u00ed\u00adas con las que solemos acceder a ella y con las que, con frecuencia, se pretende confirmar el funcionamiento de una Iglesia configurada seg\u00fan las categor\u00ed\u00adas masculinas; 2) recordando que no somos inocentes a la hora de acceder a ella, sino condicionados por nuestra pertenencia a uno u otro sexo; 3) tratando de impedir que se distorsionen las im\u00e1genes convirti\u00e9ndolas en principios teol\u00f3gicos; 4) haciendo ver que la Biblia est\u00e1 escrita por hombres y refleja lo que se viv\u00ed\u00ada en una sociedad patriarcal, pero que esa descripci\u00f3n es del orden de la realidad y no del de la verdad, es decir, del proyecto de Dios sobre nuestra humanidad; 5) rechazando como in\u00fatil el intento de buscar en la Biblia una especificidad femenina distinta de la masculina y poniendo de relieve que lo que encontramos en ella son testimonios de c\u00f3mo hombres y mujeres creyentes vivieron la acogida de una Palabra que les fue dirigida y c\u00f3mo respondieron a ella; 6) familiarizando con personajes b\u00ed\u00adblicos femeninos, especialmente con las mujeres de los evangelios; 7) invitando a reconocer las grandes l\u00ed\u00adneas de fuerza que recorren toda la Escritura y que nos afectan indistintamente a todos: la historia como lugar de revelaci\u00f3n y de encuentro con el Dios liberador de su pueblo, con un Dios que no soporta la opresi\u00f3n de ninguno de sus hijos e hijas; la alianza como clave de amor gratuito y fiel y como proyecto de unas relaciones de fraternidad y no de dominio; la parcialidad de Dios hacia los d\u00e9biles, los empobrecidos, los no significativos; la llamada y el impulso hacia una vida vivida en plenitud por hombres y mujeres, y avalada por la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>3. EN EL LENGUAJE SOBRE DIOS. Nadie se opondr\u00ed\u00ada a la afirmaci\u00f3n de que el Dios de Jes\u00fas est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las im\u00e1genes que podemos hacernos de \u00e9l y que su misterio trasciende la realidad mundana y, por lo tanto, nuestras representaciones sexuales. Y, sin embargo, la imagen que la catequesis sigue grabando demasiadas veces en la mente de los ni\u00f1os y adultos es la de un Dios de rasgos exclusivamente masculinos.<\/p>\n<p>Hacer nuevo nuestro lenguaje sobre Dios significar\u00ed\u00ada recuperar de la Biblia y de la tradici\u00f3n de la Iglesia las im\u00e1genes femeninas que tambi\u00e9n lo expresan, no para ir en b\u00fasqueda de un Dios andr\u00f3gino, sino para corregir e integrar el lenguaje religioso sexista en un lenguaje m\u00e1s integral y universal, menos inadecuado para dar noci\u00f3n de la trascendencia. Es en este sentido en el que la teolog\u00ed\u00ada feminista habla de recuperar la femineidad de Dios. Estos podr\u00ed\u00adan ser algunos intentos:<br \/>\na) Recordar las im\u00e1genes b\u00ed\u00adblicas de un Dios materno que ha llevado a su pueblo en sus entra\u00f1as (Job 38,28-29; Is 46,3; 49,15): le da de comer como una madre a su hijo (N\u00fam 11,12; Sal 34,9; Sal 131,2; Is 49,15; 66,10-12); lo trata con una ternura que s\u00f3lo las madres pueden dar (Dt 32,10-14; Os 11,1-4); habla de su relaci\u00f3n con Israel con las im\u00e1genes llenas de fuerza de una mujer parturienta (Os 13,4-8; Is 42,13-15); lleva a su pueblo sobre sus alas o lo protege con ellas (Sal 17,8; 36,8; 57,2; 61,5; 63,8; 91,4; Rut 2,12; Dt 32,11; Is 31,5; Ex 19,4; Is 4,5); le mantiene su amor fiel, del que es una p\u00e1lida imagen el amor de las madres (Sal 27,9; Is 49,14-16; Is 66,12-13); se queja de la falta de respuesta de Israel, como lo har\u00ed\u00ada una madre por la falta de respuesta de su hijo (Dt 32,15-19; Is 45,9-11).<\/p>\n<p>b) Recuperar la sabidur\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, mediadora entre Dios y la obra de la creaci\u00f3n (Prov 8; Si 24; Sab 7-10) y la imagen de la Sekinah, que en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada expresa la presencia terrestre y reconciliadora del Dios que acompa\u00f1a a su pueblo en el exilio.<\/p>\n<p>c) Y junto a este llamar tambi\u00e9n a Dios madre nuestra, evocando esa fuerza generadora de vida, que nos crea, sostiene y alimenta, habr\u00ed\u00ada que recuperar tambi\u00e9n, despojado de sus connotaciones patriarcales, la verdadera imagen de Dios como Padre. Como dice D. Sblle, si es verdad que puede dar pie a una religi\u00f3n autoritaria que engendra una cultura de sumisi\u00f3n, tambi\u00e9n puede expresar una religi\u00f3n humanitaria de la que surja la solidaridad.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de la teolog\u00ed\u00ada no es dividir los sexos ni confinar a ninguno en un rol preciso: la teolog\u00ed\u00ada nos invita a volvernos a Dios, ya que estamos hechos a su imagen. Lo importante es primar el \u00e1ngulo relaciona] con Dios, no volver a viejos roles. Si el discurso cristiano sobre Dios Padre se libera de lo patriarcal, puede expresar nuestra condici\u00f3n de criaturas dependientes de Dios y, al mismo tiempo, unidas a \u00e9l. Es una manera de decir que nuestra finitud est\u00e1 en buenas manos.<\/p>\n<p>4. EN LA IMAGEN DE JESUCRISTO. Estos ser\u00ed\u00adan algunos acentos de fuerte repercusi\u00f3n catequ\u00e9tica:<br \/>\na) Comprender la encarnaci\u00f3n como la acci\u00f3n por la que Dios se hace hombre, en el sentido de asumir la condici\u00f3n humana, concret\u00e1ndola en un ser masculino: Jes\u00fas recapitula y asume esa condici\u00f3n humana y su ser sexuado es de orden ocasional, no existencial. Por lo tanto hay que comprender la masculinidad de Jes\u00fas como el presupuesto hist\u00f3rico necesario para poder cumplir su misi\u00f3n, sin concederle un valor salv\u00ed\u00adfico particular. Era impensable, dice K. Rahner, que en una sociedad patriarcal como la que vivi\u00f3 Jes\u00fas, hubiera podido presentarse como mujer para cumplir su misi\u00f3n de profeta de los tiempos mesi\u00e1nicos. Jes\u00fas es la autoexpresi\u00f3n de Dios, no por su masculinidad, sino porque realiza su presencia en nuestra historia.<\/p>\n<p>b) Ver en \u00e9l al ser humano que mejor ha vivido la integraci\u00f3n arm\u00f3nica entre lo masculino y lo femenino que compon\u00ed\u00adan su humanidad, consiguiendo una total madurez.<\/p>\n<p>c) Tomar como \u00e1ngulo de mira su relaci\u00f3n con las mujeres y comprobar c\u00f3mo: 1) al dirigirse a ellas emplea el mismo lenguaje que si se dirigiera a hombres adultos: no duda en hablar de teolog\u00ed\u00ada con la samaritana, se admira de la fe de la cananea, las acepta en su seguimiento; 2) equipara a la mujer con el hombre en cuanto a las exigencias morales, y esto supone, en el caso del matrimonio, reciprocidad y equiparaci\u00f3n en las responsabilidades; 3) rompe con el lenguaje de la naturaleza y precisa que la llamada originaria no es la maternidad f\u00ed\u00adsica, sino la escucha obediente de la Palabra; 4) saca a las mujeres de los roles espec\u00ed\u00adficos donde estaban confinadas y las hace interlocutoras, amigas, y comunicadoras de su mensaje, d\u00e1ndoles cabida en su proyecto; 5) su predicaci\u00f3n, sus actitudes y su conducta rompen con los esquemas tradicionales de su cultura y con los tab\u00faes y pr\u00e1cticas religiosas discriminatorias.<\/p>\n<p>d) En cada uno de sus encuentros con mujeres, les ofrece participar en una experiencia pascual, es decir, en un paso, un tr\u00e1nsito, una transformaci\u00f3n. La situaci\u00f3n inicial en que suelen encontrarse es de negatividad y desolaci\u00f3n: en torno a ellas suelen aparecer tejidas sutiles redes de tradiciones est\u00e9riles y de costumbres discriminatorias, pero el encuentro con Jes\u00fas hace saltar por los aires las fronteras, los prejuicios, las falsas inferioridades que intentaban atraparlas. Su palabra convierte a cada una de aquellas mujeres en protagonistas de su liberaci\u00f3n; y ellas, al dejarse conducir a trav\u00e9s de esa pascua, se transforman en seres nuevos, dejan atr\u00e1s todo lo que era s\u00ed\u00admbolo de su opresi\u00f3n, de su necesidad y de su muerte. Se convierten en primicias de un pueblo liberado: estaban en la mentira y alcanzan el conocimiento; estaban en la opresi\u00f3n y desembocan en la libertad; estaban arrinconadas en la exclusi\u00f3n y aparecen integradas en un \u00e1mbito nuevo de vinculaci\u00f3n y de alianza.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de ellas, Jes\u00fas se revela como vencedor de todas las negatividades de la existencia e inaugura una<br \/>\nsociedad de iguales en la que la mujer tiene las mismas posibilidades que el hombre. Por eso su mensaje y su pr\u00e1ctica se convierten en una alternativa a la sociedad patriarcal vigente y manifiestan provocativamente c\u00f3mo son las relaciones en la vida del Reino.<\/p>\n<p>5. EN LA IMAGEN DE LA IGLESIA. Pensemos en la novedad que supondr\u00ed\u00ada en la Iglesia el ser consecuente con lo que proclama su fe:<br \/>\na) \u00abPorque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes\u00fas; pues los que hab\u00e9is sido bautizados en Cristo, os hab\u00e9is revestido de Cristo. No hay jud\u00ed\u00ado ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas\u00bb (G\u00e1l 3,26-28). Sacar todas las consecuencias de la consagraci\u00f3n bautismal supondr\u00ed\u00ada dejar de interpretar este texto de Pablo en sentido espiritualista, o como algo reservado al tiempo escatol\u00f3gico, y leerlo, en cambio, como algo que hay que traducir en actos concretos en la Iglesia y en la sociedad.<\/p>\n<p>El mensaje de G\u00e1l 3,26-28 no es una afirmaci\u00f3n aislada y fortuita de Pablo, equiparable a otros textos de subordinaci\u00f3n que aparecen en sus cartas: es una experiencia clave, no s\u00f3lo de la teolog\u00ed\u00ada paulina, sino de la concepci\u00f3n teol\u00f3gica que el movimiento cristiano misionero ten\u00ed\u00ada de s\u00ed\u00ad mismo, y que supuso un impacto hist\u00f3rico de inmenso alcance. Significa que Cristo hace libres y suprime cualquier privilegio o relaci\u00f3n de dominaci\u00f3n y discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una catequesis que ayude a profundizar en las consecuencias del bautismo, llevar\u00ed\u00ada a una superaci\u00f3n del esquema eclesiol\u00f3gico centrado en lo jer\u00e1rquico, para ir caminando hacia una eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n, que acent\u00faa la dimensi\u00f3n comunitaria, fraternal y corresponsable de la Iglesia, en la que participen todos los creyentes como sujetos activos y din\u00e1micos.<\/p>\n<p>b) La otra afirmaci\u00f3n transformadora de relaciones la encontramos en el evangelio de Mateo, el m\u00e1s preocupado por las relaciones eclesiales: \u00abVosotros no os dej\u00e9is llamar maestro, porque uno es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. A nadie en la tierra llam\u00e9is padre, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. Ni os dej\u00e9is llamar jefes, porque uno solo es vuestro jefe, el mes\u00ed\u00adas\u00bb (Mt 23,8-11). Si Dios es el Padre, nadie puede ocupar su puesto en la comunidad, \u00absu silla debe quedar vac\u00ed\u00ada\u00bb. El precepto evang\u00e9lico, misteriosamente olvidado, significa el fin de otras paternidades y de cualquier intento de superioridad o dominio.<\/p>\n<p>c) Finalmente, si la mujer, como afirma Juan Pablo II en la Mulieris dignitatem es \u00abel otro yo en la humanidad com\u00fan\u00bb, debe llegar a ser tambi\u00e9n \u00abel otro yo\u00bb en la comunidad eclesial. La Iglesia est\u00e1 hoy provocada por las nuevas formas de presencia de las mujeres: en la teolog\u00ed\u00ada, en la espiritualidad, en la formaci\u00f3n y ense\u00f1anza, en la catequesis, en la liturgia. Y estas no pueden seguir excluidas del nivel de las decisiones y de las estructuras.<\/p>\n<p>6. EN LA IMAGEN DE MAR\u00ed\u008dA. La aportaci\u00f3n del feminismo a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Mar\u00ed\u00ada es, en primer lugar, introducir una sospecha sobre ciertos desarrollos de la mariolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica: especialmente cuando cae en el peligro de exaltar a Mar\u00ed\u00ada en unos t\u00e9rminos que la alejan de la experiencia humana, o cuando la presenta como la dimensi\u00f3n femenina de la divinidad. Hay que huir de los arquetipos, volver a la sobriedad b\u00ed\u00adblica y recuperar los rasgos de una mariolog\u00ed\u00ada prof\u00e9tica que ve en Mar\u00ed\u00ada la mujer abierta al Esp\u00ed\u00adritu que dice s\u00ed\u00ad a Dios y canta el Magn\u00ed\u00adficat como himno de liberaci\u00f3n. Jes\u00fas, al llamarla mujer, se dirige a alguien que participa plenamente de la condici\u00f3n humana y a la que el evangelio no mira como privilegiada, sino como agraciada y maravillada ante el don incre\u00ed\u00adble de llevar y dar al mundo al Hijo de Dios.<\/p>\n<p>\u00abMar\u00ed\u00ada, lejos de ser pasiva o alienada, no dud\u00f3 en afirmar que Dios es defensor de los humildes y oprimidos, y que derriba del trono a los poderosos. Este modelo no es s\u00f3lo para las mujeres, sino para todo disc\u00ed\u00adpulo o disc\u00ed\u00adpula del Se\u00f1or, incluso en el empe\u00f1o por la liberaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de la justicia\u00bb (Juan Pablo II, Marialis cultus, 37).<\/p>\n<p>Si el proyecto de alianza de Dios con la humanidad fue roto por los hijos e hijas de Eva, Mar\u00ed\u00ada nos da las arras de la nueva creaci\u00f3n que ser\u00e1 establecida \u00ed\u00adntegramente en el Reino.<\/p>\n<p>7. EN EL CAMPO DE LA ETICA. La aportaci\u00f3n del feminismo en este \u00e1mbito va en la l\u00ed\u00adnea de acentuar una \u00e9tica del cuidado junto a una \u00e9tica de la responsabilidad, una \u00e9tica de reconciliaci\u00f3n frente a una \u00e9tica de competitividad.<\/p>\n<p>Plantea el problema de redefinir la relaci\u00f3n hombre-mujer, sustituyendo el antiguo modelo de la subordinaci\u00f3n por el de la equivalencia en el orden de la gracia. De lo que se trata es de dejar de considerar lo masculino como normativo y lo femenino como complementario. La propuesta de la reflexi\u00f3n \u00e9tica hecha por mujeres propone el modelo reciprocidad en la diferencia y busca redefinir tambi\u00e9n la relaci\u00f3n entre los seres humanos y la naturaleza: se trata de pasar de una concepci\u00f3n de jerarquizaci\u00f3n a otra de comuni\u00f3n, de conocer la realidad, no para dominarla, sino para participar en ella; de mirar el mundo como la casa de todos, que hay que cuidar entre todos.<\/p>\n<p>La \u00e9tica del cuidado es una \u00e9tica ecol\u00f3gica, que aporta la llamada que sienten las mujeres a cuidar, alimentar, hacer crecer y defender la vida en todas sus manifestaciones. De ah\u00ed\u00ad la importancia de la presencia de mujeres en los lugares donde se toman las decisiones sobre econom\u00ed\u00ada, pol\u00ed\u00adtica y cultura, para ponerlos al servicio de la compasi\u00f3n y la solidaridad.<\/p>\n<p>Dios ha confiado a los hombres y mujeres la tierra entera: para nosotros no hay otro camino m\u00e1s que el de trabajar juntos en esta tierra que se nos ha entregado para que la hagamos fecunda. La tarea est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos, y urge poner en primer t\u00e9rmino los proyectos y las acciones en favor de un mundo m\u00e1s justo, que es lo que, a la larga, podr\u00e1 liberar y sanear nuestras relaciones.<\/p>\n<p>8. EN LA ESPIRITUALIDAD. Si entendemos por espiritualidad la vida cristiana conducida por el Esp\u00ed\u00adritu, podemos afirmar con Ma. Teresa Porcile que \u00abla espiritualidad desde la perspectiva de la mujer es hol\u00ed\u00adstica, es decir, recupera la inclusividad de la obra del Esp\u00ed\u00adritu en el cuerpo, en el alma y en el coraz\u00f3n para que toda la vida sea movida por \u00e9l\u00bb. Cuando la experiencia espiritual de las mujeres se hace visible en la Iglesia y aporta su lenguaje y su comunicaci\u00f3n espirituales, puede ense\u00f1ar un nuevo modo de sentir, buscar y encontrar a Dios y hablar de \u00e9l. Puede ense\u00f1ar, en palabras de M. Clara Luchetti, \u00abun estilo radical y apasionado de amar, una atenci\u00f3n y una fidelidad sin l\u00ed\u00admites para discernir la misi\u00f3n a la que es enviada en beneficio de todo el pueblo de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando el tejido de la espiritualidad se reelabora desde la experiencia, la memoria y la tradici\u00f3n de la mujer, aparece con mayor nitidez la obra santificadora y recreadora del Esp\u00ed\u00adritu, poder de Dios y energ\u00ed\u00ada de Dios. Porque la palabra de las mujeres, ya desde los himnos m\u00e1s antiguos de la Biblia cantados por Miriam, D\u00e9bora, Ana, Judit o Mar\u00ed\u00ada de Nazaret, tiene la vocaci\u00f3n de ir m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad misma y dirigir la atenci\u00f3n y la alabanza hacia Aquel que ha hecho en ellas obras grandes.<\/p>\n<p>III. Una nueva \u00abcotidianidad relacional\u00bb<br \/>\nEsta expresi\u00f3n pretende rescatar el \u00e1mbito de las relaciones entre hombres y mujeres en la vida cotidiana, como el espacio en el que pueden expresarse y verificarse todas las actitudes m\u00e1s arriba indicadas. Y aqu\u00ed\u00ad el trabajo de la catequesis es de hacer gustar, hacer experimentar como buena y deseable esa manera de relaci\u00f3n que hoy aparece como nueva y emergente, pero a la que no accederemos sin que otros nos hayan mostrado su valor.<\/p>\n<p>Cuando, seg\u00fan el Deuteronomio, Mois\u00e9s envi\u00f3 a doce del pueblo para explorar la tierra, ellos volvieron diciendo: \u00abEs buena la tierra que el Se\u00f1or nuestro Dios va a darnos\u00bb (Dt 1,22-25). Empleando la misma imagen, podr\u00ed\u00adamos decir que un\/a catequista es alguien que ya ha explorado esa tierra y puede dar su testimonio personal: \u00abVale la pena el esfuerzo de caminar hacia ella\u00bb.<\/p>\n<p>Vamos a recordar algunas caracter\u00ed\u00adsticas de ese nuevo tipo de relaciones cotidianas, en el que ya estamos dando los primeros pasos y que se comunican como por \u00f3smosis y contagio en el \u00e1mbito de la catequesis. Es un talante diferente, que quiere ofrecer odres nuevos para el vino nuevo del Reino; y en \u00e9l, tanto hombres como mujeres, intentamos: 1) hacer posible que cada uno posea una autonom\u00ed\u00ada tal que le permita respetar al otro en la alegr\u00ed\u00ada, la ternura, el amor, la reciprocidad, y establecer una forma de relaci\u00f3n en la que desaparezcan los recelos y las descalificaciones, los prejuicios, los complejos y las falsas paternidades y filiaciones, que van siendo sustituidas por el reconocimiento mutuo, el trato cordial y fraterno, el respeto hacia lo diferente; 2) celebrar la alegr\u00ed\u00ada de los peque\u00f1os pasos que se van dando en direcci\u00f3n hacia una Iglesia en la que el acento no est\u00e9 puesto en la dualidad cl\u00e9rigos\/laicos, hombres\/ mujeres, gobernantes\/gobernados, sino en la comuni\u00f3n que nace de integrar la diversidad en la unidad y la creatividad en la solidaridad; 3) promover la plena participaci\u00f3n de las mujeres en la vida de la Iglesia y de la comunidad, su compromiso por la justicia, la paz y la salvaguarda de la creaci\u00f3n, su participaci\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada y la comunicaci\u00f3n espiritual; 4) so\u00f1ar con las consecuencias que tendr\u00ed\u00ada para la evangelizaci\u00f3n el reconocimiento (efectivo, no te\u00f3rico) de que todo miembro de la Iglesia es responsable de la misi\u00f3n evangelizadora y que todos, mujeres y hombres, hemos sido convocados comunitariamente para cumplir la misi\u00f3n que Jes\u00fas resucitado ha confiado a sus disc\u00ed\u00adpulos; 5) emprender creativamente nuevos caminos relacionales, promover espacios de encuentro y conocimiento mutuo, en los que se pueda reflexionar serenamente, tejer solidaridades, proyectar y emprender acciones juntos; 6) cultivar un modo relacional de conocer, valorando lo experiencial por encima de lo puramente conceptual, e interes\u00e1ndose por todo lo humano, sin alejarse de lo concreto; 7) preferir una forma de expresi\u00f3n accesible y sencilla y cultivar un talante de autocr\u00ed\u00adtica que aleje las suficiencias y rivalidades; 8) apoyar y unir fuerzas all\u00ed\u00ad donde algo se est\u00e1 moviendo en favor de la mujer y, en esa tarea, combinar la prudencia y la audacia, sin separar la esperanza de la astucia ni la radicalidad de la flexibilidad; 9) cultivar el convencimiento de que vale m\u00e1s ganar terreno lentamente que agotarse en discutir temas te\u00f3ricos o de competencias; 10) discurrir estrategias de sensibilizaci\u00f3n cultural y de educaci\u00f3n no sexista, y peque\u00f1as plataformas de encuentro e intercambio de experiencias; 11) reconocer los dones y capacidades all\u00e1 donde se encuentren, sin repartirlos seg\u00fan los sexos, y evitar el lenguaje de la especificidad, es decir, el discurso sobre la \u00abpeculiar dignidad, misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica y cometido propio de la mujer\u00bb, porque encierra la trampa de convertir las diferencias en desigualdades y aleja del \u00fanico modo de relaci\u00f3n que es verdaderamente humano: el del respeto mutuo, la colaboraci\u00f3n, el di\u00e1logo, el don y la acogida; y del proyecto aut\u00e9nticamente cristiano, que es un proyecto fraterno de hermanos y hermanas, compa\u00f1eros igualitarios, en un recorrido de fe en el que nos ayudamos unos a otros a caminar.<\/p>\n<p>BIBL.: AGUIRRE R., La mujer en el cristianismo primitivo, en Del movimiento de Jes\u00fas a la Iglesia cristiana, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1987; BAUTISTA E., La mujer en la Iglesia primitiva, Verbo Divino, Estella 1993; GEBARA 1., Teolog\u00ed\u00ada a ritmo de mujer, San Pablo, Madrid 1995; GIBELLINI R., Panorama de la Th\u00e9ologie au XXe si\u00e9cle, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1994; G\u00ed\u201cMEZ ACEBO I., Dios tambi\u00e9n es madre, San Pablo, Madrid 1994; LUCHETTI M. C., La mujer en la sociedad y en la Iglesia, Conferencia a las CVX de Brasil; MCFAGUE S., Modelos de Dios, Sal Terrae, Santander 1992; NAVARRO M., Barro y aliento. Ex\u00e9gesis y antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica de G\u00e9n 2-3, San Pablo, Madrid 1993; Mar\u00ed\u00ada, la mujer, Claretianas, Madrid 1987; NAVARRO M. (dir.), Diez mujeres escriben teolog\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1993: especialmente BERNABE C., Biblia y ELIZONDO F., Mujer; PORCILE M. T., La mujer, espacio de salvaci\u00f3n: misi\u00f3n de la mujer en la Iglesia, Claretianas, Madrid 1995; S\u00f3-LLE D., P\u00e9re, puissance et barbarie. Questions f\u00e9ministes d la religi\u00f3n autoritaire, Concilium 3 (1981) 105-113.<\/p>\n<p>Dolores Aleixandre Parra<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Algunas precisiones de l\u00e9xico. II. Qu\u00e9 aporta el feminismo a la catequesis: 1. En la antropolog\u00ed\u00ada; 2. En la manera de aproximarse a la Biblia; 3. En el lenguaje sobre Dios; 4. En la imagen de Jesucristo; 5. En la imagen de Iglesia; 6. En la imagen de Mar\u00ed\u00ada; 7. En el campo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/feminismo-y-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFEMINISMO Y CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17004","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17004","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17004"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17004\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}