{"id":17007,"date":"2016-02-05T11:04:57","date_gmt":"2016-02-05T16:04:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gradualidad-de-la-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:57","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:57","slug":"gradualidad-de-la-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/gradualidad-de-la-catequesis\/","title":{"rendered":"GRADUALIDAD DE LA CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Gradualidad y meta de la catequesis. II. Din\u00e1mica del proceso evangelizador. III. La catequesis, \u00abetapa prioritaria\u00bb de la evangelizaci\u00f3n. IV. Gradualidad seg\u00fan el sujeto, los contenidos y circunstancias: 1. Gradualidad en las tareas de la catequesis; 2. Gradualidad por las exigencias de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe; 3. Gradualidad en la adaptaci\u00f3n a las personas y en la inculturaci\u00f3n del mensaje; 4. Gradualidad en el desarrollo de la sesi\u00f3n de catequesis.<\/p>\n<p>Estamos en un mundo cambiante, lo cual pide permanente conocimiento de nuevos datos y an\u00e1lisis de los mismos para tratar de enmarcar la fe de la mejor manera posible. Al mismo tiempo, la fe madura a trav\u00e9s de un proceso, tanto por las diferentes etapas psicoevolutivas de la persona como por el contenido de la revelaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma y por el modo como se acoge y se asimila. Si conjuntamos estas tres situaciones, la gradualidad en la catequesis es un tema que adquiere relevancia singular, pues de \u00e9l depende el avance en el camino hacia la fe adulta. Etimol\u00f3gicamente, por gradualidad entendemos el progreso debido al objeto que se persigue, seg\u00fan la situaci\u00f3n del que avanza y las circunstancias en que el proceso tiene lugar.<\/p>\n<p>I. Gradualidad y meta de la catequesis<br \/>\nProponer el contenido del mensaje en su totalidad constituye la meta de la catequesis. El mensaje de la catequesis es un todo org\u00e1nico y vital: la revelaci\u00f3n de Dios y lo que Dios ha hecho, hace y har\u00e1 por nuestra salvaci\u00f3n. El misterio de Dios y su intervenci\u00f3n en la historia encuentran en Jesucristo el momento culminante y definitivo. C\u00f3mo llegar a descubrir la armon\u00ed\u00ada y la conexi\u00f3n del contenido del mensaje cristiano, en fidelidad a Dios y al hombre es una de las expresiones de la gradualidad. El camino del catequizando es Jesucristo, Dios y hombre, desde su propia experiencia; por Cristo, al Padre, en el Esp\u00ed\u00adritu. El fin teoc\u00e9ntrico-trinitario de la catequesis no se puede ver al margen de su objetivo: la liberaci\u00f3n de todo pecado por la configuraci\u00f3n con Cristo (cf LG 39). En este sentido, la catequesis mostrar\u00e1 con claridad la relaci\u00f3n entre el rostro de Dios Padre, el evangelio de Jesucristo y el fin \u00faltimo de la persona. Las verdades de fe est\u00e1n jerarquizadas, pues unas se apoyan en otras (cf UR 11), y tienen que ver con la vida concreta, hist\u00f3rica y social de los creyentes.<\/p>\n<p>El recorrido catequ\u00e9tico debe tener como correlato el avance en la vida de fe; el progreso cristiano es la resultante de la acci\u00f3n de la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo y la libre respuesta humana. Podemos decir que, en la pr\u00e1ctica, la vida de fe depende de la acogida de Dios y de la aplicaci\u00f3n de lo que esto supone a los diferentes \u00e1mbitos y tareas de la vida humana. La acogida, comprensi\u00f3n y pr\u00e1ctica de la palabra de Dios es distinta seg\u00fan la edad, disposici\u00f3n interna, madurez y situaci\u00f3n de las personas. El proceso de maduraci\u00f3n de la fe debe continuar hasta el pleno asentimiento al proyecto salvador revelado en Jesucristo y su traducci\u00f3n a la vida cotidiana, personal y social. Esta tarea pide a los catequistas un lenguaje que traduzca sin vaciar, y abra la mente y el coraz\u00f3n de los catequizandos, seg\u00fan sus capacidades, a la novedad de la buena noticia (cf DV 8; CD 14).<\/p>\n<p>La puesta en pr\u00e1ctica de la gradualidad en la catequesis tiene que ver con el principio general de la metodolog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica: seg\u00fan la condici\u00f3n de los catequizandos, se puede partir de Dios para llegar a Jesucristo, y viceversa; y se puede partir del hombre para llegar a Dios, y viceversa. Esto nos lleva a afirmar el car\u00e1cter antropol\u00f3gico e hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n y de la experiencia de fe; la vida humana, debidamente experienciada y reflexionada, es el \u00e1mbito privilegiado del encuentro con Dios.<\/p>\n<p>II. Din\u00e1mica del proceso evangelizador<br \/>\nEl Vaticano II, en el decreto Ad gentes, ha planteado y clarificado en qu\u00e9 consiste el proceso evangelizador. En el dinamismo de la evangelizaci\u00f3n hay que distinguir las situaciones iniciales (initia), los desarrollos graduales (gradus) y lo que corresponde a la situaci\u00f3n de madurez seg\u00fan su circunstancia o estado (AG 6). Todo empieza por la presencia testimonial, caritativa y dialogante de la comunidad cristiana (AG 11-12); sigue el anuncio del kerigma y la llamada a la conversi\u00f3n inicial (AG 13), el catecumenado (iniciaci\u00f3n cristiana) o noviciado de la vida cristiana (AG 14), y la formaci\u00f3n de la comunidad cristiana con sus sacramentos, ministerios y ejercicio de la caridad (AG 15-18). Esta comuni\u00f3n es para la misi\u00f3n o el anuncio, con palabras y obras, del evangelio recibido (ChL 32). Los documentos del magisterio hablan de las etapas o momentos esenciales del proceso evangelizador, que no deben entenderse como algo fijo y cerrado, pues sin perder su gradualidad se implican mutuamente y pueden ser retomados cuando la situaci\u00f3n comunitaria o eclesial lo exija (cf EN 24; CT 18; AG 6f; RM 33 y 48). \u00abLa acci\u00f3n misionera para los no creyentes y para los que viven en la indiferencia religiosa; la acci\u00f3n catequ\u00e9tico-iniciatoria para los que optan por el evangelio y para los que necesitan completar o reestructurar su iniciaci\u00f3n, y la acci\u00f3n pastoral para los fieles cristianos ya maduros, en el seno de la comunidad cristiana\u00bb (DGC 49).<\/p>\n<p>Este proceso es gradual, se hace en el d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, y no procede por saltos o rupturas inadecuadas a la psicolog\u00ed\u00ada humana; con todo, la din\u00e1mica del proceso y su \u00e9xito tienen mucho que ver con la experiencia de la conversi\u00f3n. La introducci\u00f3n \u00aben la vida de la fe, de la liturgia y de la caridad del pueblo de Dios\u00bb (AG 14) que busca la iniciaci\u00f3n, no es posible sin la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n. \u00abLa fe cristiana es, ante todo, conversi\u00f3n a Jesucristo, adhesi\u00f3n plena y sincera a su persona y decisi\u00f3n de caminar en su seguimiento. La fe es un encuentro personal con Jesucristo, es hacerse disc\u00ed\u00adpulo suyo. Esto exige el compromiso permanente de pensar como \u00e9l, de juzgar como \u00e9l y de vivir como \u00e9l lo hizo. As\u00ed\u00ad, el creyente se une a la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos y hace suya la fe de la Iglesia\u00bb (DGC 53). El s\u00ed\u00ad a la persona y el mensaje de Jes\u00fas es la conversi\u00f3n; supone entrega confiada al Padre y asentimiento de coraz\u00f3n, entendimiento y voluntad a su plan de salvaci\u00f3n (cf DV 5). La adhesi\u00f3n a la persona de Jesucristo tiene mucho que ver con las aspiraciones m\u00e1s profundas del ser humano; por eso la conversi\u00f3n brota del coraz\u00f3n y alcanza a toda la persona. Si esta experiencia de conversi\u00f3n no se da inicial y b\u00e1sicamente, el proceso de fe queda estancado y paralizado, y los avances son imposibles; se tendr\u00e1 la sensaci\u00f3n de girar una y otra vez alrededor de lo mismo, con los consiguientes cansancios y frustraciones. Por el contrario, la adhesi\u00f3n afectiva a la persona de Jesucristo desencadenar\u00e1 otros muchos dinamismos: el inter\u00e9s por el evangelio, la referencia comunitaria, el compromiso socio-pol\u00ed\u00adtico, la celebraci\u00f3n de la fe y el vivir seg\u00fan la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>III. La catequesis, \u00abetapa prioritaria\u00bb de la evangelizaci\u00f3n<br \/>\nLa catequesis es una etapa del proceso evangelizador; esto quiere decir que hay unas acciones que preparan a la catequesis y otras acciones que emanan de la misma. La primera adhesi\u00f3n a Jesucristo debe cimentarse y estructurarse durante un tiempo prolongado para que lleguen a conocer y vivir \u00abla plenitud de la vida cristiana\u00bb (CT 18).<\/p>\n<p>La catequesis \u00abno es, por tanto, una acci\u00f3n facultativa, sino una acci\u00f3n b\u00e1sica y fundamental en la construcci\u00f3n, tanto de la personalidad del disc\u00ed\u00adpulo como de la comunidad. Sin ella la acci\u00f3n misionera no tendr\u00ed\u00ada continuidad y ser\u00ed\u00ada infecunda. Sin ella la acci\u00f3n pastoral no tendr\u00ed\u00ada ra\u00ed\u00adces y ser\u00ed\u00ada superficial y confusa: cualquier tormenta desmoronar\u00ed\u00ada todo el edificio\u00bb (DGC 64).<\/p>\n<p>En consecuencia, la catequesis debe ser considerada momento prioritario en la evangelizaci\u00f3n. Las dos caracter\u00ed\u00adsticas, elemento esencial y al servicio de la iniciaci\u00f3n cristiana, confieren a la catequesis una serie de caracter\u00ed\u00adsticas: formaci\u00f3n \u00aborg\u00e1nica y bien ordenada\u00bb, \u00abuna iniciaci\u00f3n cristiana integral\u00bb (CT 21; cf IC 20), \u00abcentrada en las certezas m\u00e1s b\u00e1sicas de la fe y en los valores evang\u00e9licos m\u00e1s fundamentales\u00bb (DGC 67).<\/p>\n<p>Estas caracter\u00ed\u00adsticas hacen que la catequesis incorpore progresivamente al catec\u00fameno a la comunidad que testimonia, comparte y celebra la fe. \u00abEsta riqueza, inherente al catecumenado de adultos no bautizados, ha de inspirar a las dem\u00e1s formas de catequesis\u00bb (DGC 68).<\/p>\n<p>La gradualidad se ve f\u00e1cilmente en la catequesis al servicio de la iniciaci\u00f3n cristiana; tambi\u00e9n se da la gradualidad en la catequesis al servicio de la educaci\u00f3n permanente de la fe (cf IC 21). La conversi\u00f3n es algo fundamental que se da en un momento significativo de la vida, pero toda la vida del creyente es un proceso permanente de conversi\u00f3n. La catequesis de iniciaci\u00f3n trata de fundamentar la vida cristiana.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n permanente de la fe o del proceso de conversi\u00f3n s\u00f3lo se puede dar en el seno de una comunidad que acompa\u00f1a y sostiene a los ya iniciados, para que vivan de la Palabra, la eucarist\u00ed\u00ada, la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n, y as\u00ed\u00ad avancen en la vocaci\u00f3n \u00fanica y universal a la santidad. \u00abLa educaci\u00f3n permanente de la fe se dirige no s\u00f3lo a cada cristiano, para acompa\u00f1arle en su camino hacia la santidad, sino tambi\u00e9n a la comunidad cristiana como tal, para que vaya madurando, tanto en su vida interna de amor a Dios y de amor fraterno, cuanto en su apertura al mundo como comunidad misionera\u00bb (DGC 70).<\/p>\n<p>La homil\u00ed\u00ada \u00abvuelve a recorrer el itinerario de fe propuesto por la catequesis y lo conduce a su perfeccionamiento natural; al mismo tiempo impulsa a los disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or a emprender cada d\u00ed\u00ada su itinerario espiritual en la verdad, la adoraci\u00f3n y la acci\u00f3n de gracias\u00bb (CT 48).<\/p>\n<p>Es evidente y real, por la propia situaci\u00f3n de los creyentes y por las posibilidades que tiene la Iglesia, que la educaci\u00f3n permanente de la fe se realiza a trav\u00e9s de formas diversas: la lectio divina, la lectura de los acontecimientos guiados por la doctrina social de la Iglesia, la catequesis lit\u00fargica, la formaci\u00f3n espiritual, las catequesis ocasionales y la formaci\u00f3n teol\u00f3gica. Cada persona y cada comunidad ver\u00e1 qu\u00e9 forma es la que m\u00e1s le puede ayudar en su recorrido de fe.<\/p>\n<p>IV. Gradualidad seg\u00fan el sujeto, los contenidos y circunstancias<br \/>\nComo hemos visto, la fe madura a trav\u00e9s de un proceso, tanto por las diferentes etapas psicoevolutivas de la persona como por el contenido de la revelaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma y por el modo como se acoge y las circunstancias en que el proceso tiene lugar.<\/p>\n<p>1. GRADUALIDAD EN LAS TAREAS DE LA CATEQUESIS. La finalidad de la catequesis consiste en la confesi\u00f3n de fe en Dios Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo; la meta se consigue a trav\u00e9s de las tareas, que se reconocen en las diferentes dimensiones del Reino anunciado por Jes\u00fas y en las dimensiones de la fe. Las tareas fundamentales de la catequesis en que debe progresar el catec\u00fameno, son las siguientes:<br \/>\na. La adhesi\u00f3n a la fe (fides qua) y el conocimiento de los contenidos de la fe (fides quae) (cf DCG 36a). La entrega del s\u00ed\u00admbolo manifiesta la realizaci\u00f3n de este objetivo.<\/p>\n<p>b. El conocimiento y la participaci\u00f3n en la oraci\u00f3n y en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y sacramental.<\/p>\n<p>c. La Palabra vivida como seguimiento de Jes\u00fas, los valores evang\u00e9licos y la propuesta moral seg\u00fan el estilo de las bienaventuranzas. Ha de incluir las exigencias sociales de la fe.<\/p>\n<p>d. Orar con y como Jes\u00fas: la oraci\u00f3n del padrenuestro y la entrega del padrenuestro como s\u00ed\u00adntesis del evangelio.<\/p>\n<p>e. La iniciaci\u00f3n en la vida comunitaria: oraci\u00f3n, servicio, correcci\u00f3n fraterna, preocupaci\u00f3n por los necesitados, sencillez, etc. El sentido comunitario de la fe abre a lo universal y a lo ecum\u00e9nico.<\/p>\n<p>f. Iniciaci\u00f3n al dinamismo misionero: la presencia encarnada, la colaboraci\u00f3n en la transformaci\u00f3n de la sociedad y el di\u00e1logo intercultural e interreligioso.<\/p>\n<p>Todas estas tareas est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente relacionadas, ninguna puede faltar y cada una realiza de forma peculiar la finalidad de la catequesis. Las tareas se realizan por la comunicaci\u00f3n del mensaje cristiano, por la experiencia de la vida cristiana, y por la educabilidad de la fe, tanto en lo que tiene de don como en lo que tiene de compromiso. \u00abCada dimensi\u00f3n de la fe, como la fe en su conjunto, debe ser enraizada en la experiencia humana, sin que permanezca en la persona como un a\u00f1adido o un aparte\u00bb (DGC 87).<\/p>\n<p>Donde mejor se ve la gradualidad es en la estructura del catecumenado bautismal, que se realiza en cuatro grados o etapas (RICA 19; cf IC 118-123): el precatecumenado (primera evangelizaci\u00f3n y conversi\u00f3n inicial), el catecumenado (la catequesis integral), la purificaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n (preparaci\u00f3n a los sacramentos de iniciaci\u00f3n) y la mistagogia (experiencia de los sacramentos y de la vida de comunidad). \u00abEsta gradualidad aparece tambi\u00e9n en los nombres que la Iglesia utiliza para designar a los que se encuentran en las diferentes etapas del catecumenado bautismal: simpatizante (RICA 12), que, aunque todav\u00ed\u00ada no crea plenamente, est\u00e1 ya inclinado a la fe; catec\u00fameno (RICA 17-18), firmemente decidido a seguir a Jes\u00fas; elegido o competente (RICA 24), llamado para recibir el bautismo; ne\u00f3fito (RICA 33-36), reci\u00e9n nacido a la luz por el bautismo, y fiel cristiano (RICA 39), maduro en la fe y miembro activo de la comunidad cristiana\u00bb (DGC nota 50).<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n patr\u00ed\u00adstica del catecumenado sigue siendo valiosa para el momento actual; en ella la formaci\u00f3n catecumenal se hac\u00ed\u00ada por la catequesis de la historia de la salvaci\u00f3n, la preparaci\u00f3n al bautismo era m\u00e1s doctrinal (explicaci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo y del padrenuestro con sus consecuencias \u00e9ticas), y la catequesis mistag\u00f3gica que ayudaba a vivir los sacramentos y a participar plenamente en la comunidad. La catequesis de iniciaci\u00f3n \u00abpor ser acompa\u00f1amiento del proceso de conversi\u00f3n, es esencialmente gradual; y, por estar al servicio del que ha decidido seguir a Jesucristo, es eminentemente cristoc\u00e9ntrica\u00bb (DGC 89).<\/p>\n<p>La mayor parte de nuestros fieles reciben la catequesis despu\u00e9s de haber sido bautizados de peque\u00f1os; en estos, la exigencia de conversi\u00f3n y el proceso que la hace posible parte del bautismo recibido. Importa ver qu\u00e9 elementos del catecumenado bautismal deben estar presentes en la catequesis posterior al bautismo. El Directorio general para la catequesis (DGC), en el n\u00famero 91, subraya los siguientes: la funci\u00f3n de iniciaci\u00f3n, la responsabilidad de toda la comunidad, la \u00ed\u00adndole pascual de la reiniciaci\u00f3n, la labor de inculturaci\u00f3n (adaptaci\u00f3n a la cultura de los catequizandos e incorporaci\u00f3n de las semillas de la Ptilabra) y el car\u00e1cter de proceso madurativo de la fe (celebraciones, s\u00ed\u00admbolos, signos, etc). La catequesis posterior al bautismo no es una reproducci\u00f3n del catecumenado bautismal, pues los destinatarios ya est\u00e1n bautizados, pero debe inspirarse en la \u00abescuela preparatoria de la vida cristiana\u00bb (DCG 130) y aprovechar esos elementos con creatividad y adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. GRADUALIDAD POR LAS EXIGENCIAS DE LA PEDAGOG\u00ed\u008dA DE LA FE. \u00abEn analog\u00ed\u00ada con las costumbres humanas y seg\u00fan las categor\u00ed\u00adas culturales de cada tiempo, la Sagrada Escritura nos presenta a Dios como un padre misericordioso, un maestro, un sabio que toma a su cargo a la persona -individuo y comunidad- en las condiciones en que se encuentra, la libera de los v\u00ed\u00adnculos del mal, la atrae hacia s\u00ed\u00ad con lazos de amor, la hace crecer progresiva y pacientemente hacia la madurez de hijo libre, fiel y obediente a su palabra. A este fin, como educador genial y previsor, Dios transforma los acontecimientos de la vida de su pueblo en lecciones de sabidur\u00ed\u00ada, adapt\u00e1ndose a las diversas edades y situaciones de vida\u00bb (DGC 139).<\/p>\n<p>Por todo esto, la pedagog\u00ed\u00ada de la fe tiene su propia originalidad; la referencia es la pedagog\u00ed\u00ada de Dios y el modo de hacer de Jesucristo y de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La misi\u00f3n catequ\u00e9tica de la Iglesia, a trav\u00e9s del quehacer de sus catequistas a lo largo de la historia, constituye una referencia muy rica en modos de hacer, materiales, itinerarios, espiritualidad y modelos de vida (cf IC 44). Pero tambi\u00e9n los catequistas tienen que responder a la situaci\u00f3n, sensibilidad y lenguaje de los hombres y mujeres actuales.<\/p>\n<p>Ante todo, se necesitan catequistas que ellos mismos, como buenos disc\u00ed\u00adpulos del \u00fanico Maestro, hayan llegado \u00abal estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo\u00bb (Ef 4,13). El encuentro filial con Dios, por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu, supone un itinerario o camino, que avanza por la progresi\u00f3n en el di\u00e1logo salvador con Dios, por el hecho de que Jesucristo vaya ocupando el centro de la vida, la incorporaci\u00f3n progresiva a la comunidad y el descubrimiento del Reino desde la opci\u00f3n preferencial por los m\u00e1s pobres, seg\u00fan las capacidades de cada uno. En todo esto est\u00e1 en juego la gracia de Dios y la cooperaci\u00f3n del catequizando, mediada por su libertad, la vida de la comunidad a la que pertenece, y el testimonio de los creyentes que le rodean. Esta opci\u00f3n metodol\u00f3gica busca los siguientes objetivos, en fidelidad a Dios y al hombre:<br \/>\na. \u00abPromover una progresiva y coherente s\u00ed\u00adntesis entre la adhesi\u00f3n plena del hombre a Dios (fides qua) y los contenidos del mensaje cristiano (fides quae).<br \/>\nb. Desarrollar todas las dimensiones de la fe, por las cuales esta llega a ser una fe conocida, celebrada, vivida, hecha oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>c. Impulsar a la persona a confiarse \u00abpor entero y libremente a Dios\u00bb (DV 5): inteligencia, voluntad, coraz\u00f3n y memoria.<\/p>\n<p>d. Ayudar a la persona a discernir la vocaci\u00f3n a la que el Se\u00f1or le llama. La catequesis desarrolla as\u00ed\u00ad una acci\u00f3n que es, al mismo tiempo, de iniciaci\u00f3n, de educaci\u00f3n y de ense\u00f1anza\u00bb (DGC 144).<\/p>\n<p>La actitud que mejor define la pedagog\u00ed\u00ada de fe es la condescendencia de Dios para la humanidad y para cada persona; por la gracia Dios Padre nos capacita tambi\u00e9n para responder a lo que nos manifiesta en su Palabra, en su proyecto de salvaci\u00f3n y a trav\u00e9s de los signos de los tiempos. El catequista anima un proyecto educativo que \u00abpor una parte, ayuda a la persona a abrirse a la dimensi\u00f3n religiosa de la vida, y por otra le propone el evangelio de tal manera que penetre y transforme los procesos de comprensi\u00f3n, de conciencia, de libertad y de acci\u00f3n, de modo que haga de la existencia una entrega de s\u00ed\u00ad a ejemplo de Jesucristo. A este fin, el catequista conoce y se sirve, desde la perspectiva cristiana, de los resultados de las ciencias de la educaci\u00f3n\u00bb (DGC 147).<\/p>\n<p>La gradualidad en la pedagog\u00ed\u00ada de la fe consiste en secuencializar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, de tal forma que: el catequizando se sienta interesado en la catequesis, valore todo lo referente a la experiencia humana y de fe, se susciten en \u00e9l b\u00fasquedas e interrogantes vitales, pueda comprender el contenido del mensaje desde la mediaci\u00f3n de la experiencia, y facilite la acci\u00f3n de la gracia que le llama a la conversi\u00f3n. El catequista es mediador para que Cristo crezca en cada persona por la acogida y la profundizaci\u00f3n del evangelio. El catequizando debe implicarse en todo lo que se le propone de forma activa y con creatividad, para aprender haciendo, en todas las dimensiones constitutivas de la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Un aspecto importante, donde podemos ver c\u00f3mo va progresando el catequizando en la maduraci\u00f3n de la fe, lo constituye la capacidad de relacionar su proceso de fe con la referencia comunitaria. Nos es familiar el afirmar que la comunidad es \u00abfuente, lugar y meta de la catequesis\u00bb (cf AG 14; DCG 35; CT 24; DGC 158). El grupo es una necesidad vital, constituye el \u00e1mbito privilegiado de intercambio y socializaci\u00f3n, y est\u00e1 llamado a ser experiencia de fe y camino de comunidad que descubra la eucarist\u00ed\u00ada como fuente y cumbre de la vida cristiana. Al llegar a esta situaci\u00f3n de fe, los componentes del grupo se incorporan plenamente a la comunidad cristiana como miembros adultos en la fe, y corresponsables de la comuni\u00f3n y la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>3. GRADUALIDAD EN LA ADAPTACI\u00ed\u201cN A LAS PERSONAS Y EN LA INCULTURACI\u00ed\u201cN DEL MENSAJE. La encarnaci\u00f3n del Verbo lleva a la Iglesia a adaptarse lo m\u00e1s posible, en la evangelizaci\u00f3n, a la edad, la situaci\u00f3n y los contextos socioculturales de los destinatarios (cf IC 43). \u00abTal acomodaci\u00f3n se entiende como acci\u00f3n exquisitamente maternal de la Iglesia, que ve a las personas como \u00abcampo de Dios\u00bb (ICor 3, 9), no para condenarlas, sino para cultivarlas en la esperanza. Va al encuentro de cada una de ellas, tiene en cuenta seriamente la variedad de situaciones y culturas y mantiene la comuni\u00f3n de tantas personas en la \u00fanica Palabra que salva\u00bb (DGC 169). Hay que considerar a la persona en su unidad, interioridad y totalidad, como \u00abcamino primero y fundamental de la Iglesia\u00bb (RH 14). En cualquiera de las situaciones en que se encuentren los destinatarios, la catequesis buscar\u00e1 que se realicen, de forma progresiva, los siguientes objetivos:<br \/>\na) Comprobar experiencialmente lo que es y supone el llegar a ser creyente maduro. Para ello habr\u00e1 que ver d\u00f3nde se fundamenta la fe y las implicaciones psicol\u00f3gicas y sociopol\u00ed\u00adticas que tiene. Este camino para unos ser\u00e1 nuevo y para otros ser\u00e1 una reestructuraci\u00f3n del ser cristiano roto o deteriorado. Tres cuestiones b\u00e1sicas tienen que quedar muy claras: 1) en qu\u00e9 consiste la conversi\u00f3n a Jesucristo, 2) qu\u00e9 significa ser Iglesia y 3) c\u00f3mo se vive el testimonio cristiano. Esta andadura personal y grupal no est\u00e1 exenta de dificultades y tensiones, pero tambi\u00e9n de hallazgos gozosos que apuntan al sentido de la existencia.<\/p>\n<p>b) El anuncio del evangelio ser\u00e1 el elemento que anime toda la acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica. Su transmisi\u00f3n se har\u00e1 siempre en referencia a los dinamismos personales, relacionales y sociales en que est\u00e1n los catequizandos. Tomar en serio la experiencia humana, consiste en experimentar lo que Jes\u00fas propone en el evangelio como cauce de felicidad y compromiso solidario. La experiencia humana y la experiencia de fe no pueden presentarse ni vivirse como realidades yuxtapuestas, ya que una y otra se dan formando unidad en el cotidiano vivir; llegar a la s\u00ed\u00adntesis fe-vida es la mejor expresi\u00f3n de la madurez de la fe.<br \/>\nc) El acto de fe expresa la confianza plena y total en Dios Padre y la entrega total y gozosa a su plan de salvaci\u00f3n. Este asentimiento no se da de manera espont\u00e1nea; por el contrario, supone planteamiento, clarificaci\u00f3n de dudas y superaci\u00f3n de crisis. Los principales momentos que marcan el paso de la fe psicol\u00f3gica, espont\u00e1nea y ligada al mundo de los deseos infantiles, a la fe madura como asentimiento a la persona y la causa de Jesucristo, son los siguientes: 1) la armonizaci\u00f3n de la fe dogm\u00e1tica y la propia autonom\u00ed\u00ada, 2) la asunci\u00f3n de los valores evang\u00e9licos como camino de liberaci\u00f3n y 3) el situar la vida en la referencia eclesial. Si estos momentos de crecimiento cualitativo no se dan y los conflictos no se resuelven adecuadamente, el cristiano no ha madurado en lo b\u00e1sico, y cualquier problema un poco serio le puede dejar sin capacidad de reacci\u00f3n. Hoy no se puede ser cristiano con conceptos vagos, pr\u00e1cticas espor\u00e1dicas y sentimientos de medio-pertenencia eclesial; la fe madura es una actitud global, reflexionada, comunitaria y comprometida.<\/p>\n<p>d) La catequesis, por su car\u00e1cter fundante y sistematizador, procura manifestar la relaci\u00f3n entre los contenidos de la fe. \u00abLas articulaciones fundamentales de la fe van a ser expuestas y organizadas de tal forma que sean una respuesta plena y dinamizadora de la persona en combusti\u00f3n ps\u00ed\u00adquico-social, es decir, en trance de realizaci\u00f3n, a base de factores \u00ed\u00adntimos org\u00e1nicos y mentales, en medio de unos condicionamientos externos materiales, familiares, sociales, etc.\u00bb (J. Ruiz, Catequesis de adultos II).<\/p>\n<p>La fe alcanza todas las facetas de la existencia y las interrelaciona, d\u00e1ndoles unidad dentro de la globalidad de la vida humana; el mensaje de Jes\u00fas de Nazaret afecta a la psicolog\u00ed\u00ada, a las relaciones y los compromisos sociales. En todo este campo la fe aparece como un plus de sentido para vivir lo que todas las personas viven, y que se traduce en una mayor religaci\u00f3n a la existencia humana, para abrirla a la trascendencia y a la plenitud de realizaci\u00f3n que esta promete. La unidad interpretativa que tiene la fe es lo que da la fuerza al estilo de vida cristiano.<\/p>\n<p>e) La instituci\u00f3n del catecumenado ha tenido desde siempre una liturgia rica y apropiada para celebrar los diferentes \u00abpasos\u00bb en la vida cristiana. Las entregas significaban lo que se hab\u00ed\u00ada descubierto y lo que se quer\u00ed\u00ada vivir comprometidamente. Los descubrimientos de la fe son como la piedra preciosa que pide ser comprada y celebrada comunitariamente. El a\u00f1o lit\u00fargico es una ocasi\u00f3n privilegiada para entrar en el misterio de Cristo, a fin de ir conformando nuestros sentimientos a los suyos, hasta llegar a descubrir la plenitud del misterio de Cristo en la plenitud del misterio de la Iglesia y en la plenitud del misterio del Reino. El grupo de catequesis celebrar\u00e1 el momento que est\u00e1 viviendo, pero siempre en relaci\u00f3n a Jesucristo, nuestra pascua, de quien recibe significado y por el que se abre a un horizonte nuevo de sentido.<br \/>\nf) Los objetivos que acabamos de describir exigen unas determinadas disposiciones en aquellos que quieran hacer el proceso de fe. La condici\u00f3n b\u00e1sica es que el catequizando quiera replantearse la fe en su fundamentaci\u00f3n, significado e influencia real en la vida. Sin esta motivaci\u00f3n inicial y b\u00e1sica no se puede avanzar. De esta disposici\u00f3n brota el deseo de b\u00fasqueda, el di\u00e1logo con otros que est\u00e1n en el mismo camino y el contraste con la persona del catequista para revisar las aut\u00e9nticas motivaciones de la fe. El catecumenado bautismal parte de una adhesi\u00f3n afectiva a Dios, tal como nos lo ha revelado Jes\u00fas; si esto no se diera, habr\u00ed\u00ada que hacer primero un recorrido precatecumenal que llevar\u00e1 a esa decisi\u00f3n inicial de interesarse por Jesucristo y de ponerse en su seguimiento.<\/p>\n<p>4. GRADUALIDAD EN EL DESARROLLO DE LA SESI\u00ed\u201cN DE CATEQUESIS. Cuando el catequista proyecta las sesiones de catequesis, debe ver con claridad en el enunciado del tema del mensaje qu\u00e9 problem\u00e1tica humana quiere ser abordada e iluminada desde la palabra de Dios. Esta formulaci\u00f3n de los contenidos de la catequesis permite a los catequizandos conocer mejor su situaci\u00f3n, asumirla y encontrarse con la novedad del Dios de Jes\u00fas, que salva e invita a una vida nueva. Desde estas propuestas, la sesi\u00f3n de catequesis avanzar\u00e1 de la siguiente manera:<br \/>\na. Evocaci\u00f3n de las experiencias relacionadas con el tema que se va a tratar en el grupo; hay que procurar llegar a las motivaciones que est\u00e1n detr\u00e1s de las experiencias y a las que, en definitiva, se quiere responder.<br \/>\nb. Di\u00e1logo en el grupo sobre las experiencias personales, al hilo del desarrollo del tema. Al decir experiencias personales nos referimos a lo vivido y a lo que provoca la palabra de Dios en relaci\u00f3n con lo vivido o lo propuesto.<br \/>\nc. La respuesta que Dios da al grupo desde los hechos y las palabras de la historia de salvaci\u00f3n. Al llegar a este punto el avance se produce al descubrir c\u00f3mo en lo vivido ya hay conexi\u00f3n con la fe y c\u00f3mo en lo propuesto hay un plus de significado al que no llegar\u00ed\u00adamos nunca por nosotros mismos. Este hallazgo es posible por el testimonio y el ministerio del catequista, que act\u00faa&#8217; como testigo del Resucitado y como enviado por la comunidad.<br \/>\nd. Los interrogantes que el encuentro con Dios y su palabra en la comunidad eclesial nos ha planteado a cada uno. Esto se resuelve en la experiencia de oraci\u00f3n y de celebraci\u00f3n, y en el compromiso social. Ah\u00ed\u00ad se podr\u00e1 gustar poco a poco, celebrar y verificar que la fe transforma la vida.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de este m\u00e9todo, la catequesis, y especialmente la de adultos, buscar\u00e1 las metas que el nuevo Directorio general para la catequesis expone as\u00ed\u00ad: \u00abpromover la formulaci\u00f3n y la maduraci\u00f3n de la vida en el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado, educar para juzgar con objetividad los cambios socio-culturales de nuestra sociedad a la luz de la fe, dar respuesta a los interrogantes religiosos y morales de hoy, esclarecer las relaciones existentes entre acci\u00f3n temporal y acci\u00f3n eclesial, desarrollar los fundamentos racionales de la fe, y formar para asumir responsabilidades en la misi\u00f3n de la Iglesia y para saber dar testimonio cristiano en la sociedad (DGC 175).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Iniciaci\u00f3n a la oraci\u00f3n en el catecumenado juvenil, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1984; AA.VV., Iniciaci\u00f3n al compromiso en el catecumenado juvenil, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1985; AA.VV., La pastoral juvenil del catecumenado a la comunidad cristiana, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1983; ALBERICH E., Orientaciones actuales de la catequesis, CCS, Madrid 1973; BOROBIO D., Catecumenado para la evangelizaci\u00f3n, San Pablo, Madrid 1997; B\u00dcHLER P., La identidad cristiana. Entre objetividad y subjetividad, Concilium 216 (1988); CEAS, J\u00f3venes en la Iglesia cristiana en el mundo. Proyecto marco de pastoral de juventud, Edice, Madrid 1992; CENTRO NACIONAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA RELIGIOSA DE FRANCIA, Formaci\u00f3n cristiana de adultos. Gu\u00ed\u00ada te\u00f3rica y pr\u00e1ctica para la catequesis, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1989; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, Orientaciones para la catequesis de adultos, Edice, Madrid 1984; FLORIST\u00ed\u0081N C., Para comprender el catecumenado, Verbo Divino, Estella 1989; GONDAL M. L., Iniciaci\u00f3n cristiana, Mensajero, Bilbao 1990; Ruiz J., Catequesis de adultos I y II, Marova, Madrid 1975; SASTRE J., Entre la radicalidad de Jes\u00fas y el ritmo real de la persona. Pistas para el acompa\u00f1amiento, Frontera 4 (1997) 91-98; Compartir el compromiso. Un itinerario de transmisi\u00f3n y maduraci\u00f3n de la fe, Sal Terrae (octubre 1997) 755-762.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Sastre Garc\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Gradualidad y meta de la catequesis. II. Din\u00e1mica del proceso evangelizador. III. La catequesis, \u00abetapa prioritaria\u00bb de la evangelizaci\u00f3n. IV. Gradualidad seg\u00fan el sujeto, los contenidos y circunstancias: 1. Gradualidad en las tareas de la catequesis; 2. Gradualidad por las exigencias de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe; 3. 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