{"id":17008,"date":"2016-02-05T11:04:59","date_gmt":"2016-02-05T16:04:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/grupo-en-la-catequesis-el\/"},"modified":"2016-02-05T11:04:59","modified_gmt":"2016-02-05T16:04:59","slug":"grupo-en-la-catequesis-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/grupo-en-la-catequesis-el\/","title":{"rendered":"GRUPO EN LA CATEQUESIS, EL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Concepto de grupo: 1. El grupo y su estructura; 2. Clases de grupos; 3. Funci\u00f3n educativa del grupo; 4. Animaci\u00f3n de grupos. El animador. II. Grupo de catequizandos: 1. Importancia en la catequesis; 2. El grupo como \u00abmediaci\u00f3n\u00bb eclesial; 3. Lugar privilegiado de educaci\u00f3n en la fe; 4. El catequista en el grupo de catequizandos. III. Grupo de catequistas: 1. Importancia y objetivos; 2. Tareas; 3. El animador del grupo de catequistas.<\/p>\n<p>Para el cristiano, el misterio de comuni\u00f3n que es la Iglesia se verifica en una vida cristiana en comunidad. Por la dimensi\u00f3n comunitaria de la fe, los cauces de la iniciaci\u00f3n cristiana deben tener una dimensi\u00f3n grupal. Por esto, tanto el grupo de catequizandos como el grupo de catequistas, se convierten en \u00e1mbitos normales de educaci\u00f3n de la fe y lugares de experiencia eclesial. Antes de profundizar en el grupo de catequesis en sus dos dimensiones -de iniciandos y de iniciadores- parece interesante un acercamiento a la sociolog\u00ed\u00ada, para profundizar en el sentido y concepto de grupo.<\/p>\n<p>1. Concepto de grupo<br \/>\nLa especificidad del grupo cristiano no debe hacer olvidar que la vida comunitaria no anula -m\u00e1s bien asume y eleva- las din\u00e1micas y estructuras de todo grupo. El nuevo Directorio general para la catequesis as\u00ed\u00ad lo reconoce cuando dice: \u00abEl grupo tiene una funci\u00f3n importante en los procesos de desarrollo de la persona. Esto tambi\u00e9n vale para la catequesis\u00bb (DGC 159). No parece, pues, superfluo intentar una aproximaci\u00f3n sociol\u00f3gica, para precisar el concepto de grupo, su estructura y clases, su car\u00e1cter educativo, y el sentido del t\u00e9rmino animaci\u00f3n y animador desde una perspectiva de educaci\u00f3n grupal.<\/p>\n<p>1. EL GRUPO Y SU ESTRUCTURA. En una descripci\u00f3n abierta, un grupo puede ser entendido como una colectividad identificable, estructurada y continua de personas, que desarrollan roles rec\u00ed\u00adprocos, referidos a normas sociales, intereses y valores, y que persiguen fines comunes. Si se subrayan la tarea com\u00fan y la conciencia de pertenencia de sus miembros, \u00abun grupo es un conjunto din\u00e1mico constituido por individuos que se perciben mutuamente como m\u00e1s o menos interdependientes en alg\u00fan aspecto\u00bb (Lewin y Deustch). El grupo, pues, no es la suma de los individuos que lo componen, sino que se convierte en algo nuevo.<\/p>\n<p>Todo grupo est\u00e1 m\u00e1s o menos estructurado, entendiendo por estructura de grupo el conjunto de las posiciones que ocupa cada miembro dentro del grupo. Hay dos tipos de estructura: 1) la horizontal, que se fija en la dimensi\u00f3n afectiva, y 2) la vertical, relativa a la dimensi\u00f3n de poder, es decir, a las relaciones de dominio\/sumisi\u00f3n. Todo grupo tiene su propia din\u00e1mica, entendida en sentido amplio como el conjunto de los procesos que tienen lugar dentro del grupo. La estructura grupal est\u00e1 sujeta a un proceso din\u00e1mico en la constituci\u00f3n y vida de los grupos, desde organizaciones internas d\u00e9biles hasta estructuraciones fuertes e institucionalizadas. Por tanto, la estructura del grupo est\u00e1 regulada por valores y normas m\u00e1s o menos r\u00ed\u00adgidos y m\u00e1s o menos aceptados. Se puede pertenecer a un grupo y, a su vez, desear pertenecer a otro, de lo que resultan dos tipos de pertenencia grupal: 1) el grupo de pertenencia limitado a que los individuos sean s\u00f3lo y simplemente sus miembros, y 2) el grupo de referencia al que los miembros se remiten para orientar y regular su propio comportamiento.<\/p>\n<p>En los procesos grupales es decisivo el rol del l\u00ed\u00adder. Se pueden dar tres clases de l\u00ed\u00adderes: 1) el autoritario, que provoca agresividad y apat\u00ed\u00ada; 2) el democr\u00e1tico, que reduce al m\u00ed\u00adnimo la agresividad y tiende a la cooperaci\u00f3n, y 3) el permisivo, del que resulta un grupo desunido, sin cooperaci\u00f3n, y poca conciencia de pertenencia.<\/p>\n<p>2. CLASES DE GRUPOS. Los grupos se configuran como primarios o secundarios seg\u00fan sean las relaciones existentes entre sus miembros. 1) El grupo primario \u00abse caracteriza por una asociaci\u00f3n \u00ed\u00adntima y cara a cara\u00bb (H. Cooley), en que la colectividad de personas que lo componen es relativamente restringida como n\u00famero y con relaciones frecuentes, profundos sentimientos de solidaridad, y adhesi\u00f3n a los valores comunes que constituyen la cultura del grupo. Tres son los factores claves en la vida de un grupo primario: proximidad f\u00ed\u00adsica, pertenencia e interacci\u00f3n y comunicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adprocas, que generan en sus miembros un cambio de pensamientos, sentimientos y reacciones. 2) En contraposici\u00f3n, el grupo secundario est\u00e1 regulado por normas formales y racionales -generalmente fr\u00ed\u00adas-, con una comunicaci\u00f3n interpersonal a niveles poco profundos. Es, pues, una colectividad menos intensa, en la que el individuo se asocia generalmente de modo voluntario o por contrato, y las relaciones rec\u00ed\u00adprocas son reguladas m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente por reglas, usos y convenciones.<\/p>\n<p>Se puede ampliar la distinci\u00f3n entre grupo primario y asociaci\u00f3n, movimiento o comunidad. Insistimos en que en el grupo primario prevalecen una cierta espontaneidad, homogeneidad afectiva, libertad de configuraci\u00f3n de objetivos, estructuras y actividades, dimensiones relativamente reducidas, difusi\u00f3n limitada y referencia a una figura o a unos valores. En cambio, la asociaci\u00f3n -algunos la ven como grupo secundario- goza de estas caracter\u00ed\u00adsticas: adhesi\u00f3n formal de los miembros, estabilidad y autonom\u00ed\u00ada, reparto formal de cargos, estructura org\u00e1nica e institucional, definida por unos estatutos. En el movimiento se subraya la importancia de unas ideas-fuerza y un esp\u00ed\u00adritu com\u00fan, el carisma de un l\u00ed\u00adder, una doctrina, praxis y espiritualidad propias, la adhesi\u00f3n no formal, sino vital. La comunidad, en cambio, es un grupo de personas, con intensas relaciones de solidaridad, situado en un territorio y dotado de capacidad totalizante, al menos, respecto a sus objetivos.<\/p>\n<p>3. FUNCI\u00ed\u201cN EDUCATIVA DEL GRUPO. La necesidad de aprobaci\u00f3n y certeza son expresiones concretas de la necesidad de seguridad, y representan una aspiraci\u00f3n fundamental de toda persona. La aprobaci\u00f3n y la certeza se generan normalmente en el grupo, por eso en \u00e9l -sobre todo en el primario- se tiende a asumir unas actitudes y comportamientos similares; a esta tendencia se le denomina presiones de conformidad, que se traducen en normas de comportamiento, opiniones y sentimientos uniformes; el respeto de los miembros del grupo a las normas se consigue por sanciones positivas o coercitivas, y tambi\u00e9n por el control de las informaciones; as\u00ed\u00ad, las normas establecen la estructura de eficacia y de poder del grupo. De la presi\u00f3n de conformidad surge una din\u00e1mica educativa que motiva y sostiene al individuo y le ayuda a interiorizar los valores del grupo. Las presiones de conformidad representan uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s interesantes y problem\u00e1ticos de la vida de los grupos; sin grupo es dif\u00ed\u00adcil educar, la ambivalencia educativa lo atraviesa todo, tanto en los contenidos como, sobre todo, en las relaciones.<\/p>\n<p>Esta funci\u00f3n educativa tiene su marco en un complejo proceso entre individuo y grupo, que se define como sentido de pertenencia y experiencia de identificaci\u00f3n. El sentido de pertenencia nace de la experiencia de identificaci\u00f3n con el grupo -proceso de identificaci\u00f3n de los valores y proyectos propios con los de la colectividad- para lo que se requiere un m\u00ed\u00adnimo de interacciones del individuo en el grupo, el conocimiento y aceptaci\u00f3n de su sistema de valores, creencias y modelos, la percepci\u00f3n de sentirse aceptado dentro de \u00e9l, y la capacidad de armonizaci\u00f3n personal con las distintas pertenencias grupales. En el grupo, en s\u00ed\u00adntesis, la persona se socializa y se capacita para la dif\u00ed\u00adcil tarea de encontrarse consigo misma, con los otros y con el mundo.<\/p>\n<p>4. ANIMACI\u00ed\u201cN DE GRUPOS. EL ANIMADOR. La animaci\u00f3n es hoy una de las formas m\u00e1s sugerentes de educaci\u00f3n no escolar, pero su definici\u00f3n es bastante indeterminada y son varios sus significados y acepciones. Por su incidencia en el mundo de la catequesis, conviene hacer aqu\u00ed\u00ad algunas precisiones. En una primera aproximaci\u00f3n, se habla de animaci\u00f3n referida a las t\u00e9cnicas de animaci\u00f3n grupal, animaci\u00f3n del tiempo libre y las vacaciones, o animaci\u00f3n expresiva y teatral. La animaci\u00f3n sociocultural, en cambio, se caracteriza como una escuela de voluntariado, dirigida a favorecer el crecimiento de las personas y los grupos para participar y gestionar la realidad social, c\u00ed\u00advica y pol\u00ed\u00adtica en que se mueven. En un sentido m\u00e1s cercano al campo educativo -tambi\u00e9n al catequ\u00e9tico- est\u00e1 la animaci\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>a) La animaci\u00f3n cultural puede ser vista como \u00abuna actividad educativa y, por tanto, intencional y met\u00f3dica, que pretende ofrecer a las personas la capacidad de hacerse conscientes de los procesos formativos a que est\u00e1n sujetas en la vida social, y a capacitarlas para intervenir en ellos de modo activo y participativo, orient\u00e1ndolas hacia aquellos objetivos necesarios para la evoluci\u00f3n y el crecimiento humano\u00bb (Pollo). Tres son los objetivos de la animaci\u00f3n cultural: 1) la construcci\u00f3n de la identidad personal dentro de una historia y cultura propia; 2) el descubrimiento de lo social como lugar de la solidaridad; 3) el reconocimiento de la apertura a lo trascendente en la vida del hombre. El m\u00e9todo de la animaci\u00f3n cultural gira en torno a estas caracter\u00ed\u00adsticas: la acogida incondicional del sujeto educativo y su mundo; la relaci\u00f3n educativa, interpretada en clave interpersonal y de comunicaci\u00f3n; el grupo, como lugar privilegiado de experiencia educativa; el descubrimiento del valor de la vida cotidiana. Los instrumentos de la animaci\u00f3n se orientan no s\u00f3lo a las t\u00e9cnicas de la din\u00e1mica de grupo y de la comunicaci\u00f3n humana, sino tambi\u00e9n al an\u00e1lisis de la experiencia cotidiana desde la acci\u00f3n y la reflexi\u00f3n, restableciendo la relaci\u00f3n entre realidad y verdad, tantas veces rota en nuestra sociedad.<\/p>\n<p>b) En este \u00e1mbito, la figura del animador es primordial, porque el grupo no desarrolla normalmente su cualidad educativa de modo casual y espont\u00e1neo, sino como fruto de la intervenci\u00f3n externa del animador. Para que se d\u00e9 aut\u00e9ntica relaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n entre animador y grupo se requieren las siguientes condiciones: 1) el reconocimiento de la asimetr\u00ed\u00ada comunicativa y educativa entre animador -representante de la memoria cultural- y miembros del grupo -necesitados de identidad y sentido-; 2) la disponibilidad rec\u00ed\u00adproca de comunicaci\u00f3n y el intercambio de informaci\u00f3n y valores; 3) la apertura al cambio cultural donde los valores perennes dialogan creativamente con los temas emergentes de una cultura concreta. El animador, as\u00ed\u00ad, posee una personalidad relacional, genera intercomunicaci\u00f3n, invita a la investigaci\u00f3n y b\u00fasqueda com\u00fan, favorece el protagonismo de los miembros del grupo, les ayuda a su incorporaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica en el entramado social.<\/p>\n<p>II. Grupo de catequizandos<br \/>\nLa dimensi\u00f3n comunitaria de la vida cristiana exige que la catequesis sea una aut\u00e9ntica escuela de iniciaci\u00f3n a la vida eclesial. Hay que subrayar, por tanto, la importancia del grupo de catequizandos, en la que ha insistido el magisterio de la Iglesia, no s\u00f3lo como cauce y expresi\u00f3n de vivencia comunitaria, sino tambi\u00e9n como \u00e1mbito de educaci\u00f3n de la fe. En esta perspectiva grupal y comunitaria, la figura del catequista tambi\u00e9n queda enriquecida.<\/p>\n<p>1. IMPORTANCIA EN LA CATEQUESIS. Ya el anterior Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica ve\u00ed\u00ada el grupo como una magn\u00ed\u00adfica experiencia eclesial (DCG 76). Seg\u00fan aquel documento el grupo ofrece una magn\u00ed\u00adfica experiencia de vida eclesial y encierra potencialidades formativas en los distintos niveles y edades. El grupo educa al ni\u00f1o para la vida social; para adolescentes y j\u00f3venes es una necesidad vital; en los adultos fomenta la corresponsabilidad cristiana. De modo especial, en los grupos de j\u00f3venes -tambi\u00e9n en los de adultos-, la catequesis asume el car\u00e1cter de investigaci\u00f3n com\u00fan, que vincula el mensaje -norma de fe y acci\u00f3n de la catequesis- con las experiencias humanas. Todo esto ha quedado recogido en el nuevo Directorio general para la catequesis: \u00abEn la [catequesis] de los peque\u00f1os porque [el grupo] favorece una buena socializaci\u00f3n; en la de los j\u00f3venes, para quienes el grupo es casi una necesidad vital en la formaci\u00f3n de su personalidad; y en la de los adultos, porque promueve un estilo de di\u00e1logo, de cooperaci\u00f3n y de corresponsabilidad cristiana\u00bb (DGC 159).<\/p>\n<p>El grupo de catequesis adquiere en Evangelii nuntiandi el car\u00e1cter de peque\u00f1a comunidad, y la catequesis se convierte en un verdadero acto eclesial: \u00abCuando el m\u00e1s humilde catequista re\u00fane su comunidad, aun cuando se encuentre solo, ejerce un acto de Iglesia\u00bb (EN 72). As\u00ed\u00ad, el gesto de reunirse para realizar la catequesis, enlaza al grupo, no s\u00f3lo mediante relaciones institucionales, sino tambi\u00e9n con v\u00ed\u00adnculos invisibles y ra\u00ed\u00adces escondidas del orden de la gracia, a la actividad evangelizadora de toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n La catequesis de la comunidad (cf CC Anexo 16, 283-286) entiende la catequesis grupal como una exigencia de la misma, y ve el grupo como su lugar propio. Su necesidad no s\u00f3lo es de orden antropol\u00f3gico, sino de fe, ya que la referencia catecumenal y la dimensi\u00f3n comunitaria de la catequesis dan al grupo una importancia privilegiada para la educaci\u00f3n de la fe, la integraci\u00f3n personal y el desarrollo del amor fraterno. La importancia y necesidad del grupo en la catequesis no son \u00f3bice para soslayar los posibles riesgos de la catequesis grupal, as\u00ed\u00ad como para revalidar otros \u00e1mbitos m\u00e1s multitudinarios de educaci\u00f3n en la fe.<\/p>\n<p>2. EL GRUPO COMO \u00abMEDIACI\u00ed\u201cN\u00bb ECLESIAL. Frecuentemente el catequizando se inicia y expresa su pertenencia a la vida de la comunidad eclesial a trav\u00e9s del grupo de catequesis. La relaci\u00f3n entre grupo e Iglesia ha tomado distintas posiciones que conviene tener en cuenta. 1) En un extremo estar\u00ed\u00ada la concepci\u00f3n del grupo como iglesia alternativa o paralela, o el grupo -el grupo de base- como eclesiog\u00e9nesis que hace nacer la Iglesia, no tratando de trasplantarla deductivamente, sino de fundarla inductivamente. 2) En el otro extremo se situar\u00ed\u00adan aquellos para quienes la vida del grupo s\u00f3lo ser\u00ed\u00ada una mera proped\u00e9utica a la vida de la Iglesia, porque s\u00f3lo en la comunidad cristiana se vive la experiencia eclesial. 3) El lugar m\u00e1s equilibrado est\u00e1 en descubrir la funci\u00f3n estructural -no intr\u00ed\u00adnseca, sino funcional- del grupo como primera experiencia eclesial de sus miembros; en el grupo, palabras como comuni\u00f3n, corresponsabilidad y presencia, se convierten en experiencia vivida.<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis afirma: \u00abEl grupo cristiano est\u00e1 llamado a ser una experiencia de comunidad y una forma de participaci\u00f3n en la vida eclesial, encontrando en la m\u00e1s amplia comunidad eucar\u00ed\u00adstica su plena manifestaci\u00f3n y su meta\u00bb (DGC 159). El grupo de catequesis, enmarcado en el c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s amplio de la comunidad cristiana, debe ser iniciaci\u00f3n y expresi\u00f3n de pertenencia e identificaci\u00f3n eclesial, particularmente en la catequesis de adolescentes y j\u00f3venes. El grupo catequ\u00e9tico hace operativa la pertenencia eclesial, ofreciendo modelos de identificaci\u00f3n para que el catequizando vaya haciendo suyos los valores y proyectos de la comunidad cristiana. A trav\u00e9s del grupo, ir\u00e1 conociendo el sistema de valores, creencias y modelos cristianos, experimentar\u00e1 su pertenencia y aceptaci\u00f3n en la comunidad y se ir\u00e1 incorporando a ella progresivamente. En un mundo pluralista, donde se dan las m\u00e1s diversas pertenencias, el grupo de catequesis tambi\u00e9n debe capacitar cr\u00ed\u00adticamente a sus participantes a armonizar su pertenencia a la Iglesia con las otras referencias no eclesiales en las que est\u00e1n inmersos.<\/p>\n<p>En la catequesis de iniciaci\u00f3n, el car\u00e1cter temporal del proceso catequ\u00e9tico marca la temporalidad de estos grupos -temporales por definici\u00f3n-, cuyo objetivo es la integraci\u00f3n de sus miembros en la comunidad cristiana (cf CAd, Anexo 35). La relaci\u00f3n din\u00e1mica entre grupo y comunidad aparece aqu\u00ed\u00ad en toda su riqueza, y hace resonar con toda su fuerza aquel principio catequ\u00e9tico: la comunidad cristiana es origen, lugar de referencia y meta del grupo.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n comunitaria en la catequesis supone que la comunidad sea hoy condici\u00f3n, sujeto, objetivo y meta del proceso catequ\u00e9tico. La catequesis comunitaria exige una transformaci\u00f3n cualitativa que haga del grupo un camino de aut\u00e9ntica b\u00fasqueda com\u00fan de la fe, lo que produce que, en cierto sentido, \u00abla catequesis se convierta en auto-catequesis, en cuanto que el grupo es protagonista y mediador en el proceso de profundizaci\u00f3n de la fe\u00bb (Alberich). Este talante comunitario supone que la relaci\u00f3n interpersonal, la salud y autenticidad del grupo, una metodolog\u00ed\u00ada de corte comunitario -participaci\u00f3n y responsabilidad, un cierto grado de creatividad, experiencia grupal de fe-, hagan del grupo lugar b\u00e1sico de transmisi\u00f3n y educaci\u00f3n de la vida cristiana. El grupo, en resumen, es \u00e1mbito privilegiado para que la fe incipiente se haga adulta, y el catequizando se convierta en miembro activo y responsable de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>3. LUGAR PRIVILEGIADO DE EDUCACI\u00ed\u201cN EN LA FE. El grupo es lugar de crecimiento en la fe; y esto no s\u00f3lo por razones pedag\u00f3gicas, sino, sobre todo, por exigencia de la misma fe. Nuestra \u00e9poca se caracteriza por la importancia de las relaciones interpersonales; la actual pedagog\u00ed\u00ada hace del encuentro, el intercambio y la interrelaci\u00f3n expresiones privilegiadas del proceso pedag\u00f3gico. La educaci\u00f3n en grupo es una exigencia antropol\u00f3gica por la necesidad actual de di\u00e1logo, de participaci\u00f3n y de escucha no-pasiva.<\/p>\n<p>En el grupo se desarrollan aspectos claves para una buena pedagog\u00ed\u00ada, tal como la comunicaci\u00f3n, la libertad, la creatividad, el clima de di\u00e1logo. La comunicaci\u00f3n crea un clima favorable para aprender a escuchar, a mirar, a sentir, a expresarse; la libertad, como componente b\u00e1sico y estructurador de la personalidad, es experimentada en el grupo, el cual se convierte en escuela de libertad y de liberaci\u00f3n cristiana; la creatividad fomenta la capacidad de observaci\u00f3n y favorece la capacidad creativa de los otros con la propia; tambi\u00e9n estimula la imaginaci\u00f3n, el sentimiento y la emoci\u00f3n; el clima de di\u00e1logo, verdad y sinceridad acerca a los otros y permite el anuncio y recepci\u00f3n del mensaje cristiano. M\u00e1s all\u00e1 de las t\u00e9cnicas, la animaci\u00f3n de grupos es fomento de relaci\u00f3n interpersonal; no se queda en ellas, pero las necesita, favoreciendo la comunicaci\u00f3n en la fe, detectando intereses profundos, favoreciendo la cercan\u00ed\u00ada y la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, la necesidad del grupo en la catequesis nace de la peculiaridad de la pedagog\u00ed\u00ada divina. La necesidad del grupo nace, sobre todo de la misma exigencia de la pedagog\u00ed\u00ada de Dios, que no nos salva aisladamente, sino en un pueblo (cf LG 9). El talante catecumenal de la catequesis y su dimensi\u00f3n comunitaria convierten al grupo en cauce adecuado de iniciaci\u00f3n y expresi\u00f3n de la fe. Las razones de la importancia del grupo en la catequesis hacen referencia directa a la educaci\u00f3n de la fe. En el grupo se transmite y recibe el mensaje cristiano, se crea la experiencia en com\u00fan de la fe, esta se comparte y expresa con lenguaje propio, se comunica a lo otros devolviendo lo recibido con palabras propias. La integraci\u00f3n personal -ser acogido, aceptado y reconocido, personalmente llamado e integrado&#8211; se vive en el grupo de catequesis como expresi\u00f3n adecuada de la acci\u00f3n insondable de Dios -plural en las personas y en los caminos- y como cauce humano del desarrollo del amor fraterno. La catequesis actual ha de crear \u00e1mbitos comunitarios de talla humana para educar al destinatario de la catequesis en una fe personalizada.<\/p>\n<p>Frente a las ventajas del grupo como escuela de iniciaci\u00f3n cristiane no se deben olvidar sus posibles riesgos. Existe el peligro de ahogar el pluralismo leg\u00ed\u00adtimo de cada individua en el uniformismo grupal; cuando la fuerzas de cohesi\u00f3n son muy fuertes el grupo se puede cerrar a experiencias eclesiales m\u00e1s amplias o evadirse del mundo y sus problemas; la vida afectiva del grupo puede convertirse en norma de fe; la creatividad a veces se entiende s\u00f3lo en clave subjetiva; est\u00e1 latente el reduccionismo de la catequesis a una din\u00e1mica de grupo; la figura del catequista se puede quedar en un mero animador. Sin embargo, la catequesis en grupo trae consigo consecuencias enriquecedoras y pr\u00e1cticas. Se pueden enumerar entre las m\u00e1s importantes la participaci\u00f3n de muchos catequistas en el \u00e1mbito de las comunidades cristianas, un talante y una pedagog\u00ed\u00ada activa, el crecimiento de v\u00ed\u00adnculos de comuni\u00f3n entre los grupos y la comunidad, el grupo catequ\u00e9tico como cauce de renovaci\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>Todo esto no debe hacer olvidar otras formas de catequesis m\u00e1s numerosas, como la predicaci\u00f3n, charlas, preparaci\u00f3n de los sacramentos, medios de comunicaci\u00f3n social (cf CT 45). Hay que afirmar, por \u00faltimo, que la comunidad cristiana no s\u00f3lo aporta al grupo de catequizandos, sino que sale enormemente enriquecida, porque \u00abla catequesis no s\u00f3lo conduce a la madurez de fe a los catequizandos, sino a la madurez de la misma comunidad\u00bb (DGC 221).<\/p>\n<p>4. EL CATEQUISTA EN EL GRUPO DE CATEQUIZANDOS. La renovaci\u00f3n de la catequesis tambi\u00e9n origina una mayor profundizaci\u00f3n de la figura del catequista. Por su papel de testigo cualificado de la fe \u00abejerce como cometido primario y espec\u00ed\u00adfico el de ser, en nombre de la Iglesia, testigo del evangelio, capaz de comunicar a los dem\u00e1s los frutos de su fe madura\u00bb (DGC 159), lo que le impele a presentar \u00ed\u00adntegra y aut\u00e9nticamente el mensaje cristiano, de modo que el grupo lo pueda expresar en su lenguaje y cultura propios. La pertenencia y participaci\u00f3n del catequista en la vida comunitaria es cauce de vinculaci\u00f3n eclesial para los destinatarios de la catequesis. Su car\u00e1cter de educador y maestro de la fe se ve enriquecido con su papel de promotor de relaci\u00f3n y di\u00e1logo; as\u00ed\u00ad el catequista \u00abparticipa en la vida del grupo y advierte y valora su din\u00e1mica\u00bb (ib), para que la catequesis sea comunicaci\u00f3n aut\u00e9ntica y significativa de la fe cristiana. Las exigencias de una personalidad relacional -frente a liderazgos y personalidades fuertes- le sit\u00faan como animador dentro del grupo, \u00abcapaz de alentar con inteligencia la b\u00fasqueda com\u00fan\u00bb (ib). La animaci\u00f3n del grupo exige del catequista \u00absaber utilizar con discernimiento las t\u00e9cnicas de animaci\u00f3n grupal que ofrece la psicolog\u00ed\u00ada\u00bb (DGC 245). El catequista, en fin, debe estar capacitado \u00aben el arte de conducir a un grupo hacia la madurez\u00bb (DGC 244).<\/p>\n<p>III. Grupo de catequistas<br \/>\nAs\u00ed\u00ad como la formaci\u00f3n alcanza las dimensiones del ser, el saber y el saber hacer de los catequistas (cf DGC 238), del mismo modo su identidad se configura en su quehacer -tareas-y en su ser -vocaci\u00f3n-. Por eso, el grupo de catequistas, antes que taller para preparar la catequesis, es escuela de vida cristiana y cauce concreto de formaci\u00f3n. El sentido del grupo, por tanto, ha de entenderse desde la identidad, tarea y formaci\u00f3n de los catequistas. A partir de aqu\u00ed\u00ad se desarrollan la importancia y objetivos del grupo, sus tareas, y el papel del animador en el grupo. Junto al nuevo Directorio, la fuente inspiradora de lo que sigue es el documento El catequista y su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. IMPORTANCIA Y OBJETIVOS. La vocaci\u00f3n del catequista tiene una profunda dimensi\u00f3n eclesial, por ser transmisor de un mensaje recibido -tradici\u00f3n viva- en y desde la comunidad eclesial. Por eso la vida del catequista ha de configurarse, no por libre, sino en el terreno firme de la comunidad cristiana, para que una experiencia comunitaria aut\u00e9ntica genere una acci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica eficaz. Por ello, la transmisi\u00f3n de la fe de la Iglesia y la pertenencia eclesial del catequista configuran el grupo de catequistas y subrayan su importancia.<\/p>\n<p>a) El grupo tiene como objetivo b\u00e1sico preparar a los catequistas para que sean aut\u00e9nticos pedagogos en la educaci\u00f3n de la fe o, tambi\u00e9n, para ayudarles a desempe\u00f1ar mejor su tarea. Ahora bien, este cometido no puede darse si el catequista no crece como persona y como creyente, porque su hacer de catequista nace de su ser de cristiano. En el grupo, el catequista profundiza en la llamada de Dios a la evangelizaci\u00f3n en el campo de la catequesis, a la vez que enraiza la tarea catequ\u00e9tica en su experiencia creyente vivida comunitariamente y concretada en el grupo. A su vez, el grupo de catequistas -mediaci\u00f3n privilegiada del ministerio de la Palabra en la comunidad cristiana- puede ser grupo referencial que anima a los dem\u00e1s miembros y grupos en el crecimiento de la comuni\u00f3n y de la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>b) El objetivo gen\u00e9rico del grupo se diversifica en varios objetivos espec\u00ed\u00adficos que se pueden concretar en ayudar al crecimiento humano y cristiano del catequista, situarlo en su acci\u00f3n catequ\u00e9tica dentro de la evangelizaci\u00f3n, ser cauce de pertenencia eclesial, capacitarle en su tarea de educador de la fe. El grupo debe ayudarles a descubrir y profundizar en su vocaci\u00f3n de catequistas dentro de la evangelizaci\u00f3n, sabiendo que, en la llamada del Se\u00f1or a todos los cristianos a la acci\u00f3n evangelizadora, ellos ocupan un lugar privilegiado -la maduraci\u00f3n de la fe incipiente y su permanente profundizaci\u00f3n- en todo el proceso evangelizador. El grupo de catequistas actualiza el grupo de los primeros disc\u00ed\u00adpulos en torno al Se\u00f1or, a quien los catequistas siguen e imitan participando de la misi\u00f3n de Cristo Maestro. As\u00ed\u00ad, en el grupo, el catequista profundiza en su papel de maestro, educador y testigo.<\/p>\n<p>El grupo es lugar privilegiado donde el catequista no s\u00f3lo se prepara para dar catequesis, sino donde encuentra cauces de crecimiento en su madurez humana y cristiana. All\u00ed\u00ad descubre que la comunidad cristiana -adem\u00e1s de por su capacitaci\u00f3n y tareas- se interesa por \u00e9l mismo. El crecimiento equilibrado y abierto, el clima de di\u00e1logo, la atenci\u00f3n a sus interrogantes, la b\u00fasqueda com\u00fan, la comunicaci\u00f3n de experiencias, el clima de oraci\u00f3n, la lectura creyente de la realidad, la llamada a la conversi\u00f3n, son frecuentemente caracter\u00ed\u00adsticas que muchos grupos de catequistas viven con intensidad. Todas estas realidades son decisivas para la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, que es testimonio de vida cristiana antes que tarea o ense\u00f1anza. Es en y a trav\u00e9s del grupo donde \u00abla formaci\u00f3n le ha de ayudar a madurar, ante todo, como persona, como creyente y como ap\u00f3stol\u00bb (DGC 238; cf IC 44).<\/p>\n<p>La pertenencia a la comunidad eclesial normalmente se verifica con la inserci\u00f3n en una comunidad cristiana concreta, en la que se expresa, celebra y vive comunitariamente la fe. Es en la comunidad inmediata -parroquia, movimiento, comunidad eclesial de base&#8230;- donde el catequista vive y realiza la tarea de la educaci\u00f3n en la fe de la Iglesia. El grupo de catequistas es frecuentemente lugar donde se alimenta la conciencia de pertenencia eclesial, constituy\u00e9ndose as\u00ed\u00ad como grupo generador de vida eclesial, no s\u00f3lo para los mismos catequistas, sino para toda la comunidad. En el grupo, los catequistas, preparando la catequesis, comparten experiencias de fe y crecen en el amor fraterno. El grupo, sin embargo, no agota la vida comunitaria del catequista, pues, como miembro activo de la comunidad, participa en sus distintos \u00e1mbitos, y muchas veces tiene un grupo de referencia distinto al de catequistas.<\/p>\n<p>La preparaci\u00f3n y revisi\u00f3n de la catequesis es cometido normal de los grupos de catequistas, y es tambi\u00e9n su modalidad formativa m\u00e1s frecuente y b\u00e1sica. Por eso, el grupo suele ser el primer cauce de su formaci\u00f3n, y la capacitaci\u00f3n como buen catequista es objetivo inmediato del grupo, pues al preparar la catequesis, el grupo se convierte en la primera escuela de catequistas, pudiendo decirse que esta formaci\u00f3n primera y b\u00e1sica nace de la acci\u00f3n inmediata -formaci\u00f3n por la acci\u00f3n-. La capacidad educativa y el saber hacer la catequesis se pueden adquirir mejor si se imparten al mismo tiempo que se realizan, durante las reuniones en que los catequistas preparan las sesiones de catequesis (cf DGC 245; DCG 113). Ahora bien, hay que entender el sentido propio de la preparaci\u00f3n de la catequesis: antes que conocer unos contenidos y saber aplicarlos con una buena metodolog\u00ed\u00ada, la catequesis es fruto de una experiencia cristiana seria y adulta; por eso la mejor preparaci\u00f3n inmediata del acto catequ\u00e9tico es \u00abvivenciar con el grupo de catequistas los temas que despu\u00e9s se van a compartir con los destinatarios de la catequesis\u00bb (CF 139). Todo esto no obsta -m\u00e1s bien exige- a que el catequista reciba una preparaci\u00f3n teol\u00f3gica y pedag\u00f3gica adecuada, con los conocimientos y t\u00e9cnicas necesarios. Adem\u00e1s, el clima comunitario y de di\u00e1logo hace referencia directa a la pedagog\u00ed\u00ada de la formaci\u00f3n misma y sus caracter\u00ed\u00adsticas, porque existe una coherencia intr\u00ed\u00adnseca entre la pedagog\u00ed\u00ada global de la formaci\u00f3n de los catequistas y la propia del proceso catequ\u00e9tico (cf DGC 237-243; CF 121-125).<\/p>\n<p>2. TAREAS. Al hablar de tareas del grupo de catequistas se hace referencia a la concreci\u00f3n de objetivos gen\u00e9ricos y espec\u00ed\u00adficos. Entre las tareas del grupo se pueden se\u00f1alan la programaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de la catequesis, su preparaci\u00f3n inmediata, sobre todo, desarrollando los distintos momentos del acto catequ\u00e9tico, la reflexi\u00f3n sobre su vocaci\u00f3n y misi\u00f3n dentro de la evangelizaci\u00f3n de la Iglesia, la incidencia y relaci\u00f3n del grupo de catequistas con los dem\u00e1s miembros de la comunidad cristiana y la b\u00fasqueda de otros cauces de formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) En cuanto a la programaci\u00f3n, el grupo de catequistas debe sentirse protagonista en la elaboraci\u00f3n de un plan de catequesis: hay que educar la mirada de los catequistas, pues una buena programaci\u00f3n debe partir de un conocimiento adecuado de la realidad -sociocultural, pastoral y de los destinatarios-, en la que deben entrar arm\u00f3nicamente los datos psicosociales y los criterios evang\u00e9licos, para hacer una lectura cristiana de la realidad, capaz de descubrir al Se\u00f1or presente en los signos de los tiempos; se debe capacitar a los catequistas para que puedan formular grupalmente unos objetivos, y s\u00f3lo despu\u00e9s elegir los m\u00e9todos, medios y actividades m\u00e1s oportunos.<\/p>\n<p>b) La catequesis necesita, junto a una buena planificaci\u00f3n, la subsiguiente evaluaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la cual los catequistas aprenden a revisar -cr\u00ed\u00adticamente, en di\u00e1logo, desde la fe- la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, sabiendo hacer un juicio pastoral de los pasos dados con los destinatarios de la catequesis y respetando, a la vez, el orden de la gracia que s\u00f3lo ve el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>c) En la preparaci\u00f3n inmediata de la catequesis, el grupo de catequistas debe recorrer de modo pedag\u00f3gico -tambi\u00e9n vivencial- los momentos del acto catequ\u00e9tico: en el grupo se debe facilitar la comunicaci\u00f3n de experiencias humanas, tambi\u00e9n su evocaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n, creando un ambiente de di\u00e1logo y facilitando los recursos pedag\u00f3gicos necesarios; el mensaje cristiano -Escritura, tradici\u00f3n eclesial, vida cristiana- ha de ser recibido en el grupo en toda su autenticidad, con toda su riqueza e integridad, y de modo significativo, para que pueda iluminar, juzgar y transformar las experiencias humanas de los destinatarios; los catequistas en el grupo deben ser capaces de expresar y condensar las experiencias de fe en sus diversas objetivaciones o expresiones, es decir, confesar -incultur\u00e1ndola- la fe de la Iglesia, celebrar la fe y orar en su lenguaje propio, y concretar en compromisos la transformaci\u00f3n de vida. Ambiente comunitario, experiencias cristianas compartidas, conocimientos y recursos pedag\u00f3gicos y pr\u00e1cticos del grupo, son la mejor preparaci\u00f3n inmediata de la catequesis y tambi\u00e9n la mejor escuela b\u00e1sica de catequistas.<\/p>\n<p>d) Es tarea del grupo ayudar a profundizar en la vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de los catequistas. A trav\u00e9s de la acci\u00f3n de la catequesis y de la reflexi\u00f3n y profundizaci\u00f3n en el grupo, muchos catequistas han descubierto su tarea no como simple colaboraci\u00f3n con el sacerdote o la parroquia, sino como aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n del Se\u00f1or a la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia en la catequesis.<\/p>\n<p>e) Adem\u00e1s, el grupo de catequistas enriquece de distintas formas a la comunidad cristiana inmediata. Su testimonio de fe y de vida fraterna, el clima de di\u00e1logo y apertura son, muchas veces, referente de comuni\u00f3n y fomento de experiencia comunitaria para los dem\u00e1s miembros de la comunidad. Frente al peligro actual de la desafecci\u00f3n eclesial, la catequesis ocupa un papel clave en la recuperaci\u00f3n de la empat\u00ed\u00ada y afecto eclesial y en la iniciaci\u00f3n a la pertenencia a la Iglesia real (cf CC 138). La comunidad cristiana inmediata tambi\u00e9n se ve enriquecida cuando el grupo de catequistas se convierte, en cierta forma, en conciencia educativa de la comunidad, constituyendo una instancia permanente de llamada, provocaci\u00f3n, est\u00ed\u00admulo y promoci\u00f3n, y animando a toda la comunidad en la corresponsabilidad educativa que le es propia. El grupo de catequistas, inserto en las diversas formas de educaci\u00f3n en la fe, y interrelacionado con las distintas funciones eclesiales -liturgia, comuni\u00f3n, servicio caritativo- posibilita que la comunidad cristiana sea aut\u00e9nticamente evangelizadora. La relaci\u00f3n de los catequistas con catequistas de otras comunidades, y la b\u00fasqueda de cauces formativos supraparroquiales, posibilitan a la comunidad concreta la apertura a otras comunidades, la potenciaci\u00f3n de la pastoral de conjunto y la comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>3. EL ANIMADOR DEL GRUPO DE CATEQUISTAS. En estos \u00faltimos a\u00f1os los grupos de catequistas se han visto enriquecidos con la figura del animador. Se ha establecido un creativo di\u00e1logo entre el rol de la animaci\u00f3n cultural y la imagen del catequista cualificado que ayuda, suscita, inicia, fomenta, mueve, coordina la catequesis y ayuda a los otros catequistas en esta tarea. La animaci\u00f3n puede enriquecer al catequista que debe \u00abalentar con inteligencia la b\u00fasqueda com\u00fan\u00bb (DGC 159). En este contexto, destaca la figura del sacerdote en relaci\u00f3n con la catequesis, los catequistas y sus grupos.<\/p>\n<p>El Vaticano II ha situado a los sacerdotes, en cuanto ministros configuradores de la comunidad, como padres y maestros (PO 9), y educadores en la fe (PO 6). Adem\u00e1s, el presb\u00ed\u00adtero \u00abtiene la responsabilidad de organizar, animar, coordinar y dirigir la acci\u00f3n catequ\u00e9tica de su comunidad respectiva, en nombre del obispo\u00bb (CF 41). Entre sus tareas espec\u00ed\u00adficas se encuentran la animaci\u00f3n de toda la comunidad en su responsabilidad hacia la catequesis, la orientaci\u00f3n de fondo de esta y su adecuada programaci\u00f3n, el fomento y discernimiento de la vocaci\u00f3n a la tarea catequ\u00e9tica, la integraci\u00f3n de la catequesis dentro del proceso evangelizador y su vinculaci\u00f3n con las otras tareas eclesiales, siendo el sacerdote garante de la comuni\u00f3n con la Iglesia local (cf DGC 225; CF 42). En referencia directa al sacerdote en el grupo de catequistas, \u00abentre sus funciones principales e imprescindibles est\u00e1 la de animar al grupo de catequistas, de modo que forme una verdadera comunidad de disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or, que sirva de punto de referencia para los catequizandos\u00bb (DGC 225). La catequesis en una comunidad depende, en gran medida, de la presencia y atenci\u00f3n del sacerdote, cuyo servicio espec\u00ed\u00adfico ha de ser reconocido.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n puede fracasar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica si el sacerdote no reconoce el servicio de los laicos y de los religiosos o se inhibe frente a ellos. Hoy muchas comunidades se ven enriquecidas no s\u00f3lo con la solicitud de los sacerdotes por la catequesis, sino tambi\u00e9n con la animaci\u00f3n de los grupos de catequistas por laicos\/as y religiosos\/as.<\/p>\n<p>Las funciones del animador pueden orientarse hacia los objetivos del grupo -ayudar a formularlos, tenerlos claros, mantenerlos vivos- y sus tareas -encaminadas a conseguir los objetivos y el desarrollo arm\u00f3nico de todas ellas-, hacia la metodolog\u00ed\u00ada -ritmo progresivo y ordenado del grupo, realismo y flexibilidad- y hacia la participaci\u00f3n -protagonismo y di\u00e1logo de todos, escucha mutua, respeto a las individualidades, toma com\u00fan de decisiones-.<\/p>\n<p>Sobre el talante del animador del grupo de catequistas hay que subrayar que debe ser aut\u00e9ntico servidor del grupo, capaz de acompa\u00f1arlo y de crear aut\u00e9ntico clima grupal; para ello ha de ser una persona abierta, sociable, colaboradora, no protagonista, democr\u00e1tica, sensible, creativa, superadora de conflictos, flexible, abierta, cr\u00ed\u00adtica. Por \u00faltimo, el perfil del animador lo configura como una persona madura -dialogante, equilibrada, respetuosa, con capacidad de escucha-, como testigo -disc\u00ed\u00adpulo del Se\u00f1or, inserto en la comunidad, poseedor de una s\u00ed\u00adntesis de fe personalizada- y, sobre todo, como educador de la fe y buen catequista. El Directorio general para la catequesis reconoce la figura del animador responsable de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica (cf DGC 233).<\/p>\n<p>BIBL.: ALBERICH E., La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 1991, 183-202; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, Con vosotros est\u00e1. Catecismo para preadolescentes. Manual del educador 2. Orientaciones fundamentales para la catequesis de los adolescentes III, Secretariado nacional de catequesis, Madrid 1977, 375-384; DELEGACI\u00ed\u201cN DIOCESANA DE CATEQUESIS DE MADRID, El grupo de catequistas y su animador (pro-manuscriptum); GABASSI P., Grupo, en DEMARCHI F.-ELLENA A. (dirs.), Diccionario de sociolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1986, 798-804; GATTI G., El grupo de catequistas, Sal Terrae, Santander 1985; El catequista y su formaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1989; HUNGS F. J., Comunidad y catequesis. Teor\u00ed\u00ada y praxis para la formaci\u00f3n de catequistas, Sal Terrae, Santander 1982; MIDALI M.-TONELLI R. (eds.), Dizionario di pastorale giovanile, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1989, especialmente POLO M., Animazione, 54-64 y TONELLI R., Gruppo y Gruppo ecclesiale, 415-422; POLO M., L&#8217;Animazione culturale dei giovani, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1987; TONELLI R., Gruppi giovanili ed esperienza di Chiesa, LAS, Roma 1983.<\/p>\n<p>Lucas Berrocal de la Cal<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Concepto de grupo: 1. El grupo y su estructura; 2. Clases de grupos; 3. Funci\u00f3n educativa del grupo; 4. Animaci\u00f3n de grupos. El animador. II. Grupo de catequizandos: 1. Importancia en la catequesis; 2. El grupo como \u00abmediaci\u00f3n\u00bb eclesial; 3. Lugar privilegiado de educaci\u00f3n en la fe; 4. 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