{"id":17016,"date":"2016-02-05T11:05:18","date_gmt":"2016-02-05T16:05:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/instrumentos-de-la-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:05:18","modified_gmt":"2016-02-05T16:05:18","slug":"instrumentos-de-la-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/instrumentos-de-la-catequesis\/","title":{"rendered":"INSTRUMENTOS DE LA CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Para orientar y planificar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica: 1. An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n; 2. Programa de acci\u00f3n; 3. Directorios catequ\u00e9ticos. II. Instrumentos de uso inmediato en el acto catequ\u00e9tico: 1. Catecismos; 2. Los textos did\u00e1cticos; 3. Los programas; 4. Las gu\u00ed\u00adas; 5. Los medios audiovisuales. III. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la acci\u00f3n concreta de la catequesis se suele emplear una serie de instrumentos que sirven unos para orientar y planificar el conjunto de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica: an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n, programa de acci\u00f3n y directorio catequ\u00e9tico; y otros para realizar el trabajo inmediato: los catecismos, los textos did\u00e1cticos, los programas, las gu\u00ed\u00adas para los catequistas y los padres, y los medios audiovisuales. En el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica de 1971 (DCG 116) no se citaban las Gu\u00ed\u00adas y en el Directorio general para la catequesis de 1997 (DGC 284) no se citan los Programas; pero podemos mantener la distinci\u00f3n entre estos dos tipos de instrumentos, ya que son diferentes.<\/p>\n<p>I. Para orientar y planificar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica<br \/>\n1. AN\u00ed\u0081LISIS DE LA SITUACI\u00ed\u201cN. Antes de elaborar un plan de catequesis en una di\u00f3cesis o en una parroquia, hay que comenzar por llevar a cabo un examen de la acci\u00f3n pastoral, y realizar un an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n religiosa. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se podr\u00e1 preparar un informe sobre los datos objetivos de la realidad y sobre lo que es posible hacer en los diversos ambientes y en las distintas situaciones respecto al ministerio de la Palabra.<\/p>\n<p>La Iglesia tiene que utilizar todos los recursos humanos que ayuden a conocer mejor al hombre y su situaci\u00f3n cultural, pol\u00ed\u00adtica, econ\u00f3mica, religiosa, etc. Si se lleva a cabo el an\u00e1lisis de la realidad, se descubrir\u00e1n las posibilidades de una planificaci\u00f3n realista y, por tanto, factible y eficaz. Se descubrir\u00e1n cu\u00e1les son las necesidades, demandas y conflictos existentes a los que se quiere responder. Es el punto de partida adecuado para llevar a buen t\u00e9rmino una planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En toda acci\u00f3n catequ\u00e9tica no se puede olvidar nunca una doble fidelidad: fidelidad al mensaje de Dios que se nos comunica por Jesucristo y fidelidad tambi\u00e9n a las personas que reciben ese mensaje. No basta, pues, con saber el mensaje que vamos a comunicar, sino que hay que conocer tambi\u00e9n las circunstancias en las que vive el hombre que lo recibe y los medios y estrategias pedag\u00f3gicas y psicol\u00f3gicas para anunciarlo. Se impone, pues, una seria planificaci\u00f3n, en oposici\u00f3n al voluntarismo, a la arbitrariedad, a la improvisaci\u00f3n y a la rutina.<\/p>\n<p>Este an\u00e1lisis debe estar centrado sobre tres puntos: examen de la acci\u00f3n pastoral, an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n religiosa y estudio de las condiciones sociol\u00f3gicas, culturales y econ\u00f3micas, pues todas ellas tienen gran influencia en el proceso de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El examen de la acci\u00f3n pastoral y el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n religiosa conducir\u00e1 a conocer el estado de la catequesis: c\u00f3mo est\u00e1 ubicada dentro del proceso evangelizador, edades de los catequizandos, coordinaci\u00f3n con la catequesis familiar y escolar, contenidos y metodolog\u00ed\u00ada, etc. Por otra parte, es importante conocer el ambiente social, econ\u00f3mico y cultural en el que se desarrolla la vida de los catequizandos para se\u00f1alar los objetivos que se desean alcanzar. Se trata, pues, de una toma de conciencia de la realidad, con relaci\u00f3n a la catequesis y a sus necesidades. Tanto el DCG de 1971 (2-9) como el DGC de 1997 (17-33) comienzan por presentar sendos an\u00e1lisis de la realidad a nivel mundial.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a se prepar\u00f3, para la celebraci\u00f3n del Congreso sobre la parroquia misionera, en 1988, un cuestionario muy completo que puede ser \u00fatil para llevar a cabo la realizaci\u00f3n de un an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n en el nivel diocesano o parroquial. El Directorio general para la catequesis nos ofrece valiosos criterios sobre lo que es el an\u00e1lisis de la realidad, para qu\u00e9 sirve y sobre qu\u00e9 puntos debe centrarse (cf DGC 279-280).<\/p>\n<p>2. PROGRAMA DE ACCI\u00ed\u201cN. Conocida detalladamente la realidad, se debe elaborar un programa de acci\u00f3n. Hay que reconocer, al mismo tiempo, el car\u00e1cter instrumental de la planificaci\u00f3n, para salir de un estado de insatisfacci\u00f3n, al comprobar c\u00f3mo andan las cosas en nuestra nueva realidad, y para intentar caminar hacia una situaci\u00f3n deseada de futuro. En definitiva, se trata de proyectar una utop\u00ed\u00ada que nos obligue a trabajar ilusionadamente en la construcci\u00f3n del reino de Dios, en el momento hist\u00f3rico que nos ha tocado vivir. Por eso hay que se\u00f1alar unos objetivos que, a su vez, respondan a una finalidad m\u00e1s amplia o utop\u00ed\u00ada. Sin utop\u00ed\u00ada, progresivamente asumible, no hay posibilidad de planificaci\u00f3n transformadora.<\/p>\n<p>Todo programa de acci\u00f3n necesita determinados recursos para ser llevado a cabo. Estos son de dos clases: humanos y materiales. Los recursos humanos son las personas, grupos o colectivos que de una u otra forma intervienen en la planificaci\u00f3n, cumpliendo las funciones que se les asignan. Los recursos materiales se refieren a aquellos medios, tanto econ\u00f3micos como espaciales -lugares- o instrumentales, que se necesitan para la planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un programa de acci\u00f3n se puede considerar como un sistema cuyos componentes son los siguientes: una estrategia o planificaci\u00f3n general de la acci\u00f3n para conseguir los objetivos que la organizaci\u00f3n propone; unas estructuras f\u00ed\u00adsicas, econ\u00f3micas, t\u00e9cnicas y organizativas que constituyen los medios para su funcionamiento; unas funciones y comportamientos que comprometen a asumir diferentes responsabilidades, tanto de los grupos que componen la organizaci\u00f3n como de los individuos que pertenecen a ella; una cultura con los consiguientes sistemas de valores, relaciones, etc. Un programa de acci\u00f3n bien planteado debe prever d\u00f3nde y c\u00f3mo realizar un control que le indicar\u00e1 c\u00f3mo modificar los elementos internos de la planificaci\u00f3n para una mayor eficacia o para proyectar nuevos dise\u00f1os.<\/p>\n<p>3. DIRECTORIOS CATEQUETICOS. En el decreto Christus Dominus del Vaticano II, sobre el oficio pastoral de los obispos en la Iglesia, firmado por Pablo VI el 28 de octubre de 1965, se determina que \u00abse componga un Directorio sobre la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica del pueblo cristiano, en que se trate de los principios y ordenaci\u00f3n fundamentales de dicha instrucci\u00f3n y de la elaboraci\u00f3n de libros que hacen al caso\u00bb (CD 44). Precisamente en 1964, el a\u00f1o anterior, ya hab\u00ed\u00ada aparecido el Directorio de pastoral catequ\u00e9tica para las di\u00f3cesis de Francia y las Bases para una nueva catequesis, en Holanda.<\/p>\n<p>Hasta 1971 no apareci\u00f3 el Directorium Catechisticum Generale (DCG), llamado en Espa\u00f1a Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica. Este Directorio est\u00e1 integrado por un amplio conjunto de directrices con estos objetivos: 1) orientar todas las actividades del ministerio de la Palabra (especialmente aquellas actividades que se proponen la madurez de la fe del pueblo creyente); 2) indicar unos principios teol\u00f3gico-pastorales de car\u00e1cter fundamental -tomados del magisterio de la Iglesia y particularmente del Vaticano II- por los que pueda orientarse y regirse m\u00e1s adecuada-mente la acci\u00f3n pastoral del ministerio prof\u00e9tico; 3) evitar defectos y errores que a veces se descubren en materia catequ\u00e9tica, lo cual se consigue \u00fanicamente si desde el principio se entienden con rectitud la naturaleza y los fines de la catequesis, como tambi\u00e9n las realidades reveladas que deben transmitirse, teniendo en cuenta los destinatarios y las condiciones en que estos se encuentran (DCG, introducci\u00f3n).<\/p>\n<p>A lo largo de un cuarto de siglo, a partir de la aparici\u00f3n del DCG, se han publicado diversos documentos: el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA), en 1972, la exhortaci\u00f3n de Pablo VI Evangelii nuntiandi (EN), en 1975, la exhortaci\u00f3n de Juan Pablo II Catechesi tradendae (CT), en 1979.<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n, en 1992, del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE) y el notable avance del movimiento catequ\u00e9tico en distintas naciones y en numerosas Iglesias particulares, junto a las profundas transformaciones de la sociedad actual, han impulsado a la Congregaci\u00f3n para el clero a re-visar y actualizar este instrumento pastoral, ofreciendo el nuevo Directorio general para la catequesis (DGC), aprobado el 15 de agosto de 1997.<\/p>\n<p>A la vista de los contenidos ofrecidos en el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica y del reciente Directorio, las conferencias episcopales aplicar\u00e1n los principios en \u00e9l enunciados para la elaboraci\u00f3n de Directorios nacionales, regionales o diocesanos, as\u00ed\u00ad como de catecismos locales y otros medios aptos para promover la nueva evangelizaci\u00f3n a la que nos invita constantemente Juan Pablo II. En este sentido, hay que mencionar el documento La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (IC), que la Conferencia episcopal espa\u00f1ola public\u00f3 en enero de 1999, donde los obispos reflexionan sobre la naturaleza de la iniciaci\u00f3n cristiana y su importancia en la Iglesia, y ofrecen orientaciones para la renovaci\u00f3n pastoral de la iniciaci\u00f3n cristiana en nuestra realidad actual concreta.<\/p>\n<p>II. Instrumentos de uso inmediato en el acto catequ\u00e9tico<br \/>\nLos instrumentos y medios did\u00e1cticos que se indican en el nuevo Directorio para el acto catequ\u00e9tico son: los catecismos, los textos did\u00e1cticos, las gu\u00ed\u00adas y los medios audiovisuales (DGC 284) a los que podemos a\u00f1adir los programas, de los que hablaba el DCG 116. El DGC afirma que dentro del conjunto de instrumentos para la catequesis sobresalen los catecismos (184).<\/p>\n<p>1. CATECISMOS. a) G\u00e9nesis breve de la aparici\u00f3n del catecismo en la acci\u00f3n eclesial. Desde los comienzos de la predicaci\u00f3n cristiana se transmiti\u00f3 la fe apoy\u00e1ndose en el credo apost\u00f3lico, que era explicitado por los catequistas. A partir de la Edad media, y con motivo de la celebraci\u00f3n de Asambleas sinodales, van apareciendo lo que hoy llamamos catecismos, es decir, res\u00famenes de los principales contenidos de la fe, que deben conocer y aprender los fieles cristianos. En ese momento reciben otros nombres: Disputatio puerorum en forma de preguntas y respuestas (Alcuino + 804), Lucidarios, Interrogatorios, Septenarios, Doctrina pueril, Libro sinodal, Breve doctrina, etc. A partir del siglo XVI son numerosos los autores que se lanzan a la redacci\u00f3n de catecismos, como obra de la iniciativa privada. Fue Mart\u00ed\u00adn Lutero el que populariz\u00f3 el t\u00e9rmino catecismo, aunque en 1357, en Inglaterra, ya se empez\u00f3 a utilizar ese t\u00e9rmino. Lutero escribi\u00f3, en 1528 el Peque\u00f1o catecismo, y el Gran catecismo en 1529. Al terminar el concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563, el papa P\u00ed\u00ado V mand\u00f3 publicar el conocido Catechismus ad parochos, conocido tambi\u00e9n como Catecismo de Trento, o Catecismo de san P\u00ed\u00ado V, editado en 1566.<\/p>\n<p>A finales del siglo XVI aparecen en Espa\u00f1a los catecismos de Gaspar Astete (1576) y Jer\u00f3nimo de Ripalda (1591), que se titulaban Doctrina cristiana. Estos libritos, ampliados m\u00e1s tarde, han estado en vigor en Espa\u00f1a y en los pa\u00ed\u00adses de habla hispana hasta mediados del siglo XX. Se caracterizaban estos catecismos por ser res\u00famenes de doctrina, redactados en lenguaje teol\u00f3gico; por no estar basados en la Sagrada Escritura y estar desligados de la vida lit\u00fargica; por no transmitir un mensaje gozoso que invitara a la conversi\u00f3n; por presentar una moral legalista y minimista, que no entusiasmaba para adoptar una actitud generosa, y por una tendencia al racionalismo. El m\u00e9todo que se utilizaba para su ense\u00f1anza era el aprendizaje memor\u00ed\u00adstico de preguntas y respuestas. M\u00e1s de tres siglos y medio de uso de ese tipo de instrumentos para la transmisi\u00f3n de la fe han dejado una huella tan profunda, hasta en los te\u00f3logos y catequetas, que, incluso despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE), en 1992, se siguen editando con el nombre de catecismo elencos de preguntas y respuestas. Se han tomado como respuestas las s\u00ed\u00adntesis finales de cada cap\u00ed\u00adtulo de este Catecismo, anteponi\u00e9ndole una pregunta. Este no es el criterio de Roma. Es necesario revisar y actualizar el concepto de catecismo a la luz de los documentos m\u00e1s recientes de la Iglesia, con motivo de la publicaci\u00f3n del CCE, como se hace en esta misma obra (Catecismos y catecismo).<\/p>\n<p>b) El viraje preconciliar y conciliar. Se empez\u00f3 a experimentar un cambio notable con la aparici\u00f3n del Catecismo cat\u00f3lico alem\u00e1n, de 1955, larga y minuciosamente elaborado. Con \u00e9l se inicia un nuevo estilo en la redacci\u00f3n de este instrumento para la catequesis, siguiendo la exposici\u00f3n de la buena nueva, de acuerdo con la renovaci\u00f3n kerigm\u00e1tica iniciada por Jungmann, en 1936. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s tiene lugar la celebraci\u00f3n del Vaticano II, que recoge los frutos de la renovaci\u00f3n teol\u00f3gica, b\u00ed\u00adblica, lit\u00fargica y pastoral de la Iglesia, as\u00ed\u00ad como de la renovaci\u00f3n de las ciencias de la educaci\u00f3n. A partir de entonces, los catecismos dejan de ser un elenco de preguntas y respuestas que aprender de memoria y empiezan a ser libros de las fuentes de la fe y dan entrada a la Biblia, a la Liturgia, a las formulaciones doctrinales, y a los testimonios cristianos, en correlaci\u00f3n con la situaci\u00f3n social y cultural de los destinatarios y sus edades. En esta l\u00ed\u00adnea, a modo de ejemplo, apareci\u00f3 el catecismo holand\u00e9s: Nuevo catecismo para adultos, con el suplemento prescrito por Roma (1966). En Espa\u00f1a, en 1968, se redactaron primeramente los catecismos escolares, con una fuerte dimensi\u00f3n kerigm\u00e1tica.<\/p>\n<p>Pero a ra\u00ed\u00adz de la publicaci\u00f3n del DCG, en 1971, la experiencia humana, que ser\u00e1 iluminada por la palabra de Dios, tambi\u00e9n empez\u00f3 a formar parte de los temas del catecismo, como ocurri\u00f3 en el catecismo de preadolescentes Con vosotros est\u00e1, publicado por el episcopado espa\u00f1ol en 1976, en el que la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica, personal y social, es notoria. En \u00e9l, los lenguajes b\u00ed\u00adblico, lit\u00fargico y testimonial est\u00e1n muy presentes y, en vez de las cl\u00e1sicas preguntas y respuestas, se presentan breves y jugosas s\u00ed\u00adntesis doctrinales que resumen el mensaje transmitido.<\/p>\n<p>c) Precisiones actuales sobre el concepto teol\u00f3gico de catecismo. Juan Pablo 11 ha expuesto claramente las caracter\u00ed\u00adsticas que deben tener los catecismos, a partir de ahora. En la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Fidei depositum, que inicia la presentaci\u00f3n del CCE, el Papa recuerda que \u00abun catecismo debe presentar fiel y org\u00e1nicamente la ense\u00f1anza de la Sagrada Escritura, de la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia y del Magisterio aut\u00e9ntico, as\u00ed\u00ad como la herencia espiritual de los Padres, de los santos y santas de la Iglesia, para permitir conocer mejor el misterio cristiano y reavivar la fe del pueblo de Dios\u00bb (FD 3). Y un poco m\u00e1s adelante insiste en que lo que creemos es celebrado; lo que es cre\u00ed\u00addo y celebrado es tambi\u00e9n vivido (\u00absi la fe no se concreta en obras permanece muerta y no puede dar frutos de vida eterna\u00bb); y lo que creemos, lo celebramos y vivimos. Ese es el fundamento de nuestra oraci\u00f3n. Se trata, pues, de una fe profesada, celebrada, vivida y hecha oraci\u00f3n. Est\u00e1 claro que un elenco de preguntas y respuestas, aunque estas est\u00e9n tomadas del nuevo CCE, no puede denominarse libro de las fuentes de la fe.<\/p>\n<p>Otro aspecto que hay que revisar es la autor\u00ed\u00ada de los catecismos. Hasta ahora han sido muchos los te\u00f3logos y pastoralistas que, a lo largo de los siglos, han elaborado este tipo de instrumentos para la transmisi\u00f3n de la fe. El DCG propon\u00ed\u00ada que \u00abha de concederse la mayor importancia a los catecismos publicados por la autoridad eclesi\u00e1stica\u00bb (cf 119); el actual DGC es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito y afirma que la elaboraci\u00f3n de los catecismos locales es responsabilidad inmediata del ministerio episcopal, y requiere la previa aprobaci\u00f3n de la Sede Apost\u00f3lica (cf DGC 131).<\/p>\n<p>Para terminar a\u00f1adiremos, de acuerdo con el DGC (cf 132), los tres rasgos principales de todo texto catequ\u00e9tico asumido como propio por una Iglesia local: su car\u00e1cter oficial, la s\u00ed\u00adntesis org\u00e1nica y b\u00e1sica de la fe que ofrecen y el hecho de ser ofrecido, junto a la Sagrada Escritura, como punto de referencia para la catequesis. Todo catecismo es, adem\u00e1s, un texto de base y de car\u00e1cter sint\u00e9tico, en el que se presentan, de manera org\u00e1nica, y atendiendo a la jerarqu\u00ed\u00ada de verdades, los acontecimientos y verdades fundamentales del misterio cristiano.<\/p>\n<p>2. Los TEXTOS DID\u00ed\u0081CTICOS. Los catecismos est\u00e1n concebidos como libros de fuentes de fe y suelen ser complementados con textos did\u00e1cticos. Estos son los que se ponen directamente en manos de los catec\u00famenos y catequizandos (cf DGC 283). Son medios complementarios ofrecidos a la comunidad cristiana, a la cual incumbe la catequesis. Catequistas y catequizandos encontrar\u00e1n en ellos las experiencias humanas propias de cada edad, referencias a la vida concreta de cada pa\u00ed\u00ads, comentarios a los textos b\u00ed\u00adblicos y actividades para lograr su interiorizaci\u00f3n y expresi\u00f3n, sugerencias para la vivencia lit\u00fargica, e invitaciones para adoptar los compromisos que implica la aceptaci\u00f3n de la palabra de Dios. Esta pedagog\u00ed\u00ada inductiva, usada en los textos did\u00e1cticos, hace que el grupo catequ\u00e9tico se confronte directamente con los textos b\u00ed\u00adblicos, los lit\u00fargicos, las formulaciones doctrinales, y se convierta en un manantial de vivencia cristiana, de inteligencia del mensaje, de celebraci\u00f3n gozosa y de compromiso misionero. Ning\u00fan texto puede sustituir la comunicaci\u00f3n viva del mensaje cristiano. Sin embargo, los textos did\u00e1cticos tienen gran importancia porque sirven para una m\u00e1s amplia explicaci\u00f3n de los documentos de la tradici\u00f3n cristiana y de los elementos que favorecen la actividad catequ\u00e9tica (cf DCG 120).<\/p>\n<p>3. Los PROGRAMAS. Los programas establecen: 1) Los objetivos educativos que hay que conseguir; estos deben quedar bien definidos y orientados hacia las actitudes cristianas que la catequesis quiere promover; 2) los contenidos que hay que transmitir en la catequesis y su eventual desarrollo, teniendo siempre muy en cuenta la edad de los catequizandos; 3) los criterios metodol\u00f3gicos que hay que adoptar y los medios did\u00e1cticos que hay que emplear.<\/p>\n<p>Los programas sirven para afianzar la unidad (que no hay que confundir con la uniformidad); sirven para aliviar la tarea del catequista y posibilitan la elaboraci\u00f3n de subsidios did\u00e1cticos. Los programas garantizan la integridad del anuncio eclesial y la jerarquizaci\u00f3n de verdades. Los programas son necesarios, pues es pr\u00e1cticamente imposible que el catequista pueda, aisladamente, tener una visi\u00f3n global del mensaje que se ha de transmitir a lo largo de todo el proceso catequ\u00e9tico. El programa debe gozar de apertura. Tal apertura se ve comprometida cuando la programaci\u00f3n es demasiado r\u00ed\u00adgida y limita la creatividad del catequista, en vez de propiciarla y alentarla. Los programas suelen ir precedidos de unas nociones de psicolog\u00ed\u00ada de la edad del grupo de catequizandos, para que el catequista se adapte m\u00e1s y mejor a las caracter\u00ed\u00adsticas concretas de las personas a las que acompa\u00f1a en su proceso de iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>4. LAS GU\u00ed\u008dAS. Est\u00e1n destinadas a los catequistas y, trat\u00e1ndose de catequesis familiar, constituyen una valiosa ayuda para los padres. En ellas se se\u00f1alan los objetivos y se ofrece una explicaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n minuciosa de las actividades que se han de realizar en cada tema catequ\u00e9tico. Las gu\u00ed\u00adas deben ofrecer a los catequistas, o a los padres en su caso, una orientaci\u00f3n precisa para el desarrollo de las catequesis y para estimular su creatividad, no limit\u00e1ndolos y esclaviz\u00e1ndolos a los textos did\u00e1cticos. De acuerdo con lo expresado en el DCG (121) las Gu\u00ed\u00adas deben contener la explicaci\u00f3n del mensaje de la salvaci\u00f3n (con una constante referencia a las fuentes y con una clara distinci\u00f3n entre lo que pertenece a la fe y a la doctrina que se ha de creer, y lo que son las meras opiniones de los te\u00f3logos), consejos psicol\u00f3gicos y pedag\u00f3gicos y sugerencias relativas al m\u00e9todo.<br \/>\n5. Los MEDIOS AUDIOVISUALES. El DGC afirma que el primer are\u00f3pago del tiempo moderno es el mundo de la comunicaci\u00f3n, que est\u00e1 unificando a la humanidad&#8230; Junto a los numerosos medios tradicionales en vigor, la utilizaci\u00f3n de los mass-media ha llegado a ser esencial para la evangelizaci\u00f3n y la catequesis (cf 160). El catequista debe conocerlos y debe saber tambi\u00e9n manejarlos. Cada medio realiza su propio servicio y cada uno exige un uso espec\u00ed\u00adfico; en cada uno se han de respetar sus exigencias y valorar su importancia.<\/p>\n<p>a) Algunas clarificaciones. Podemos distinguir entre medios audiovisuales de masas (mass-media) y medios audiovisuales de grupo (groupmedia). Estos \u00faltimos son los m\u00e1s interesantes para la catequesis. Sin embargo tambi\u00e9n los mass-media pueden convertirse en group-media, grab\u00e1ndolos y haci\u00e9ndolos objeto de reflexi\u00f3n y di\u00e1logo en los grupos de catequesis (se pueden utilizar en todas las edades, con discernimiento).<\/p>\n<p>Dentro del lenguaje audiovisual existen varias modalidades: 1) los predominantemente visuales (posters, diapositivas, franel\u00f3grafo, figuras m\u00f3viles, c\u00f3mics, pizarra, murales, collages&#8230;); 2) los predominantemente auditivos (radio, discos, grabaciones en bandas sonoras, donde el \u00fanico lenguaje es el sonido); 3) los audiovisuales propiamente dichos (cine, televisi\u00f3n, v\u00ed\u00addeos, montajes, etc). Al lenguaje verbal simb\u00f3lico pertenecen: el poema (palabra hecha imagen), el teatro, la narraci\u00f3n, el cuento, el peri\u00f3dico mural, la canci\u00f3n (poema musicalizado), etc.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existe el lenguaje no verbal y el lenguaje electr\u00f3nico. Al primero pertenecen el testimonio del propio catequista, la expresi\u00f3n corporal, el mimo, la expresi\u00f3n pict\u00f3rica del cartel, del p\u00f3ster, del mural y del c\u00f3mic, el happening sencillo, el dibujo en papel o en el tablero, el fotolenguaje o fotopalabra, utilizando fotograf\u00ed\u00adas expresivas que hablan por s\u00ed\u00ad mismas. El lenguaje electr\u00f3nico puede ser tambi\u00e9n verbal y no verbal. Al electr\u00f3nico verbal pertenecen los lenguajes inform\u00e1ticos. Al no verbal: el fotolenguaje, la m\u00fasica sinf\u00f3nica, los ruidos, la proyecci\u00f3n de sombras, etc. Por \u00faltimo, aludimos al lenguaje mixto y al lenguaje total. Al mixto pertenecen: el disco, el compact-disc, la cinta grabada, la radio. Al lenguaje total: el montaje audiovisual, el cine, la televisi\u00f3n, el v\u00ed\u00addeo, el happening integral.<\/p>\n<p>b) Uso de los medios en la pedagog\u00ed\u00ada de la fe. Al utilizar estos medios audiovisuales no hay que olvidar la originalidad de la transmisi\u00f3n del mensaje cristiano: no se trata de saber utilizar unas t\u00e9cnicas pedag\u00f3gicas, sino de utilizar una pedagog\u00ed\u00ada de la fe. El mensaje cristiano no est\u00e1 constituido por una serie de verdades que hay que aprender. Su contenido no es algo, sino Alguien. El Dios que se revela es ense\u00f1ado y \u00e9l mismo ense\u00f1a a la vez. Por tanto, los principios pedag\u00f3gicos y las t\u00e9cnicas did\u00e1cticas se ponen al servicio de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe. Palabras y conceptos humanos, l\u00e1minas, dibujos, pel\u00ed\u00adculas, v\u00ed\u00addeos, son medios humanos, pero se convierten en mediaciones y signos de realidades invisibles, pero reales, en la predicaci\u00f3n de la fe. Escribir en una pizarra con una barra de tiza se hace tanto en una clase de geograf\u00ed\u00ada como en una sesi\u00f3n de catequesis, pero en. este \u00faltimo caso esa actividad se inserta en la educaci\u00f3n de la fe que lleva a los catec\u00famenos o catequizandos a encontrarse con Dios o con Jes\u00fas el Se\u00f1or. Por consiguiente, sea con el medio que sea, lo que se pretende es transmitir el mensaje del Se\u00f1or para favorecer el encuentro con \u00e9l. Nuestro objetivo, por tanto, no es directamente dar a conocer una doctrin\u00f3, sino que \u00abla fe, ilustrada por la doctrina, se haga viva, expl\u00ed\u00adcita y activa en los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>c) El lenguaje audiovisual. Desde la d\u00e9cada de los setenta, no se habla tanto de medios audiovisuales como de lenguaje audiovisual. Lo que caracteriza este lenguaje audiovisual es la uni\u00f3n de la imagen, el sonido y la palabra, y todo ello gracias a las t\u00e9cnicas electr\u00f3nicas. Por eso, deben estudiarse y poner en pr\u00e1ctica los criterios descubiertos en los \u00faltimos treinta a\u00f1os con vistas a orientar la creaci\u00f3n y selecci\u00f3n de estos medios audiovisuales, de acuerdo con los particulares aspectos del mensaje cristiano que se pretende presentar, y de los particulares grupos de personas a quienes se destina (cf DCG 122). Cada d\u00ed\u00ada se hace m\u00e1s necesario emplear este nuevo lenguaje en la catequesis, ya que ha surgido un nuevo tipo de persona, producto, a su vez, de este mismo lenguaje audiovisual en el que todos estamos inmersos. La fe tendr\u00e1 que llegar a las personas de hoy por este mismo cauce, y por \u00e9l tendr\u00e1 tambi\u00e9n que expresarla.<\/p>\n<p>d) Las ventajas del lenguaje audiovisual son: su gran capacidad de evocar y desarrollar en el grupo la comuni\u00f3n afectiva con la realidad, despertar la creatividad y favorecer la comunicaci\u00f3n interpersonal y grupal en profundidad. Tambi\u00e9n tiene sus riesgos: un menor rigor intelectual y, por tanto, peligro de la ambig\u00fcedad y de la subjetividad; y el riesgo de provocar un gran desinter\u00e9s por las s\u00ed\u00adntesis intelectuales sistem\u00e1ticas. De ah\u00ed\u00ad que se deba formar a los catequistas en el recto uso de estos medios, pues con frecuencia ignoran la naturaleza propia del lenguaje de las im\u00e1genes; y una mala utilizaci\u00f3n de los medios conduce a un comportamiento pasivo y no activo de los catequizandos.<\/p>\n<p>III. Conclusi\u00f3n<br \/>\nPara concluir, nada mejor que recordar algunos criterios derivados de todo lo dicho anteriormente: 1) A la hora de elegir los instrumentos para la catequesis se ha de observar una doble fidelidad, a Dios y a la persona, que es una ley fundamental para toda la vida de la Iglesia: hay que saber conjugar una exquisita fidelidad doctrinal con una profunda adaptaci\u00f3n al hombre. 2) Para ello es preciso tener en cuenta la psicolog\u00ed\u00ada de la edad y el contexto socio-cultural en que vive el catequizando, para adecuar a esas condiciones la transmisi\u00f3n del mensaje. 3) Todos los instrumentos catequ\u00e9ticos elegidos han de ser tales que conecten con la vida concreta de la generaci\u00f3n a la que se dirigen; es decir, han de tener presentes sus inquietudes y sus interrogantes, sus luchas y sus esperanzas; hay que utilizar ampliamente el lenguaje m\u00e1s comprensible a esta generaci\u00f3n y este es, sin duda, el audiovisual. 4) Hay que tener como objetivo el lograr en los destinatarios un conocimiento sapiencial mayor de los misterios de Cristo, en orden a una verdadera conversi\u00f3n a \u00e9l, y a una vida m\u00e1s conforme con el proyecto de Dios, manifestado a los hombres por Jesucristo.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Catequistas en formaci\u00f3n, CCS, Madrid 1983-1990, carpeta 2; AA.VV., Formaci\u00f3n de catequistas, SM, Madrid 1987-1992, carp. 2, cuad. 10 y carp. 7, cuad. 8; BENITO A. (dir.), Diccionario de ciencias y t\u00e9cnicas de la comunicaci\u00f3n, San Pablo, Madrid 1991; COLOMB J., Manual de catequ\u00e9tica II, Herder, Barcelona 1971; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE PASTORAL, Parroquia evangelizadora, Edice, Madrid 1988; GEVAERT J. (dir.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987; INSTITUTO INTERNACIONAL DE TEOLOG\u00ed\u008dA A DISTANCIA, Curso de formaci\u00f3n catequ\u00e9tica, Madrid 1986-1996, bloques pedag\u00f3gico y metodol\u00f3gico; NAVARRO GONZ\u00ed\u0081LEZ M., Formaci\u00f3n de catequistas. Area catequ\u00e9tica (a distancia), CEVE, Madrid 1996; PAY\u00ed\u0081 M., La parroquia, comunidad evangelizadora, PPC, Madrid 1995; PLACER UGARTE F., Una pastoral eficaz, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1993; RESINES L., La catequesis en Espa\u00f1a, BAC, Madrid 1997.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Montero Vives<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Para orientar y planificar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica: 1. An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n; 2. Programa de acci\u00f3n; 3. Directorios catequ\u00e9ticos. II. Instrumentos de uso inmediato en el acto catequ\u00e9tico: 1. Catecismos; 2. Los textos did\u00e1cticos; 3. Los programas; 4. Las gu\u00ed\u00adas; 5. Los medios audiovisuales. III. Conclusi\u00f3n. En la acci\u00f3n concreta de la catequesis &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/instrumentos-de-la-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINSTRUMENTOS DE LA CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17016","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17016","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17016"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17016\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17016"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17016"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17016"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}