{"id":17020,"date":"2016-02-05T11:05:26","date_gmt":"2016-02-05T16:05:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lenguaje-religioso\/"},"modified":"2016-02-05T11:05:26","modified_gmt":"2016-02-05T16:05:26","slug":"lenguaje-religioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lenguaje-religioso\/","title":{"rendered":"LENGUAJE RELIGIOSO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La crisis del lenguaje religioso. II. La persona como ser que habla. III. La singularidad del lenguaje religioso. IV. Diferentes formas del lenguaje de la fe: 1. El lenguaje de la Biblia; 2. El lenguaje de la liturgia; 3. El lenguaje del testimonio; 4. El lenguaje de la doctrina de la Iglesia. V. El lenguaje del s\u00ed\u00admbolo: 1. Signo y s\u00ed\u00admbolo; 2. Elementos esenciales del s\u00ed\u00admbolo; 3. Los s\u00ed\u00admbolos como forma de comunicaci\u00f3n de la fe; 4. La liturgia, un cosmos de s\u00ed\u00admbolos sagrados; 5. La catequesis como educaci\u00f3n para el s\u00ed\u00admbolo. VI. Arte y catequesis. VII. Condiciones para un lenguaje religioso que interpele.<\/p>\n<p>I. La crisis del lenguaje religioso<br \/>\nCon frecuencia, quien participa atentamente en una celebraci\u00f3n lit\u00fargica fij\u00e1ndose en los textos que all\u00ed\u00ad se proponen -pienso, por ejemplo, en los textos de las oraciones del Misal romano-, se ve sorprendido por un lenguaje formal, que suena muy elevado. No se siente concernido. Tiene la impresi\u00f3n de que en esas palabras no se est\u00e1 expresando su vida; m\u00e1s a\u00fan, le rodea un mundo extra\u00f1o. El lenguaje lit\u00fargico no es realista y no capta el o\u00ed\u00addo, y mucho menos a\u00fan el coraz\u00f3n, del hombre de hoy. El escritor alem\u00e1n M. Walser lo ha expresado acertadamente: \u00abEn la Iglesia con Lissa. No era posible rezar. El lenguaje oficial de la Iglesia sonaba extra\u00f1o. Vocabulario rebuscado. \u00bfCreen acaso las personas devotas que Dios las escucha s\u00f3lo cuando rezan, que Dios no tiene ni idea de las palabras que ellos piensan y dicen normalmente? No es imaginable que el p\u00e1rroco haya vivido lo que cuenta en su predicaci\u00f3n. Mi vida no es para el lenguaje de la oraci\u00f3n. No me puedo dislocar as\u00ed\u00ad. He recibido a Dios en herencia a trav\u00e9s de estas f\u00f3rmulas, pero ahora a trav\u00e9s de estas f\u00f3rmulas le pierdo. Se hace de \u00e9l un consejero privado, cuyo exc\u00e9ntrico uso del idioma se acepta, precisamente porque Dios es de ayer\u00bb1.<\/p>\n<p>Incluso los que frecuentan la iglesia se quejan de este pesado y fr\u00ed\u00ado lenguaje, y no dejan de cavilar sobre c\u00f3mo se podr\u00ed\u00ada hacer saltar la chispa y que la predicaci\u00f3n se llenara de vida. En una carta de los lectores al semanario Christ in der Gegenwart se dice: \u00abEn nuestra familia discutimos con frecuencia sobre el lenguaje de las oraciones y los cantos. Nos dan pie para ello muchas de las predicaciones de nuestro p\u00e1rroco. Se le nota preocupado, porque tampoco nos despacha con oraciones de esas que dif\u00ed\u00adcilmente se pueden soportar\u00bb2. Id\u00e9ntica impresi\u00f3n producen predicaciones y declaraciones del papa y de los obispos sobre cuestiones de fe y de moral; tambi\u00e9n ellos se sirven de un lenguaje ret\u00f3rico, irreal, en el que el hombre moderno no se reconoce. Lo mismo pasa con el lenguaje teol\u00f3gico: con frecuencia es percibido como galimat\u00ed\u00adas de te\u00f3logos.<\/p>\n<p>Al rev\u00e9s, cuando un te\u00f3logo sabe llegar al lector con un lenguaje pl\u00e1stico que toca el coraz\u00f3n, encuentra un eco agradecido y un amplio y fiel n\u00famero de lectores.<\/p>\n<p>Si el lenguaje es algo m\u00e1s que informaci\u00f3n y descripci\u00f3n de las cosas, si ha de tener un car\u00e1cter abierto y revelador, esto, por lo general, no se da en el lenguaje actual de la predicaci\u00f3n. Es sintom\u00e1tico que, desde el renouveau catholique, los escritores cat\u00f3licos han enmudecido, ya no alzan su voz o no son capaces de hacer accesible po\u00e9ticamente al hombre de hoy el mundo de la fe. Julien Green es el \u00faltimo representante europeo de este g\u00e9nero. Por otro lado, la crisis del lenguaje religioso remite a una crisis general del lenguaje en el momento actual; se perfila un deterioro general del lenguaje. Se refleja en la literatura contempor\u00e1nea, pero tambi\u00e9n en los machacones discursos de los pol\u00ed\u00adticos. Se habla de un \u00abanalfabetismo de segundo orden\u00bb (J. B. Metz). De este destino participa tambi\u00e9n el lenguaje religioso de nuestros d\u00ed\u00adas, que se ha convertido en un lenguaje especializado, sin relaci\u00f3n con la vida.<\/p>\n<p>Vamos a ocuparnos de las repercusiones de esta crisis del lenguaje en la ense\u00f1anza religiosa y en la pastoral. Pero antes nos preguntaremos qu\u00e9 es el lenguaje y, en concreto, cu\u00e1l es la especificidad del lenguaje religioso. Seguidamente trataremos de las diferentes formas del lenguaje de la fe. Por \u00faltimo reflexionaremos sobre el futuro del lenguaje religioso.<\/p>\n<p>II. La persona como ser que habla<br \/>\nLa pregunta acerca de qu\u00e9 es el lenguaje preocupa a los hombres desde que pueden pensar, desde los comienzos de la filosof\u00ed\u00ada hasta nuestros d\u00ed\u00adas. De gran significado para el desarrollo del lenguaje es el fil\u00f3sofo griego Arist\u00f3teles (384-324 a.C.)3. El hombre es un ser que habla; y en eso se diferencia de los animales y de todas las dem\u00e1s cosas que el hombre pueda crear. El lenguaje caracteriza al hombre; no s\u00f3lo es esencial para su relaci\u00f3n con otros hombres sino para su relaci\u00f3n con Dios. Por eso puede hablar M. Heidegger de una estrecha relaci\u00f3n entre el ser humano y la esencia del lenguaje: \u00abEl hombre habla. Hablamos en estado de vigilia y cuando so\u00f1amos. Hablamos siempre, tambi\u00e9n cuando no pronunciamos ninguna palabra y s\u00f3lo escuchamos o leemos, e incluso cuando ni escuchamos atentamente ni leemos, sino que nos ocupamos de un trabajo o nos dejamos absorber por una obligaci\u00f3n. Hablamos continuamente de un modo u otro. Hablamos porque el hablar nos es natural. No tiene su origen en un acto especial de la voluntad. Se dice que el ser humano posee el lenguaje por naturaleza. Suele decirse que el hombre se diferencia de las plantas y los animales en que es capaz de hablar. Este principio no quiere decir \u00fanicamente que el ser humano, junto a otras capacidades, posee tambi\u00e9n la de hablar. Lo que se quiere afirmar, sobre todo, es que el lenguaje hace al hombre capaz de ser el ser viviente que es como ser humano. El hombre es hombre en cuanto capaz de hablar\u00bb4.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles designa al ser humano como zoon-logon-echon, esto es, como el ser viviente que dispone de logos, de lenguaje (y raz\u00f3n). No ser\u00ed\u00ada posible nuestro pensamiento si no fu\u00e9ramos capaces de preguntarnos; el ser humano est\u00e1 ligado al lenguaje. La otra descripci\u00f3n fundamental del hombre como zoon-politikon, que nos retrotrae igualmente a Arist\u00f3teles, se refiere a la comunicaci\u00f3n entre las personas que hace posible el lenguaje. El ser humano, como ser capaz de hablar, est\u00e1 hecho para la relaci\u00f3n y la comunidad. Por otra parte, para Arist\u00f3teles, en el fondo de las manifestaciones a trav\u00e9s del lenguaje se hallan impresiones y representaciones espirituales, que incluso ya han sido formadas y no necesitan del lenguaje para tener sentido. As\u00ed\u00ad, pues, la realidad est\u00e1 ya presente independientemente del hecho del lenguaje; al lenguaje le corresponde simplemente la tarea de dar nombre a la realidad5.<\/p>\n<p>Recientemente ha cambiado la comprensi\u00f3n del lenguaje; en J. G. Herder, J. G. Hamann y W. von Humboldt se desplaza al centro del pensamiento filos\u00f3fico. Para ellos el lenguaje es expresi\u00f3n de la totalidad de la persona con su referencia a la sociedad. No nos es accesible la realidad misma, sino s\u00f3lo lo que percibimos, y eso es la realidad que se nos muestra a trav\u00e9s del lenguaje. As\u00ed\u00ad, nuestro lenguaje siempre selecciona de entre la totalidad de los fen\u00f3menos, ordena y crea relaciones; nuestro lenguaje es un complejo trenzado de relaciones. Con su ayuda se le hace accesible al hombre la realidad; \u00e9l le da forma y la cambia. Para M. Heidegger el lenguaje es la casa del hombre, lo entiende como luz del ser. A trav\u00e9s del lenguaje despierta el hombre a s\u00ed\u00ad mismo, encuentra su identidad y, en ella, su puesto en el conjunto de la realidad. De ah\u00ed\u00ad que el descubrimiento del mundo sea siempre un acontecimiento ling\u00fc\u00ed\u00adstico. Entre aprender el lenguaje y llegar a ser persona existe una conexi\u00f3n creatural. A ello apunta ya el segundo relato b\u00ed\u00adblico de la creaci\u00f3n, cuando en \u00e9l se dice: \u00abY como el hombre llam\u00f3 a cada ser viviente, as\u00ed\u00ad deb\u00ed\u00ada llamarse. El hombre dio nombre a todo el ganado, a los p\u00e1jaros del cielo, a todos los animales del campo\u00bb (G\u00e9n 2,19-20a). A trav\u00e9s de esta denominaci\u00f3n y esta interpretaci\u00f3n, el hombre ordena el mundo, lo hace suyo, se lo apropia. Sin esta relaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica con el mundo, se queda el hombre sin mundo (a-mundano). El ling\u00fcista suizo F. de Saussure (1857-1913) designa como lenguaje la capacidad de hablar que caracteriza al hombre, que es distinto de lengua, expresi\u00f3n con la que se refiere al lenguaje como sistema de signos -por ejemplo, la lengua alemana-, y es distinto de palabra: el lenguaje como proceso, como hablar realmente.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, el lenguaje es el medio de comunicaci\u00f3n entre el hombre y el mundo, entre los hombres entre s\u00ed\u00ad y entre el hombre y Dios. Igualmente, a trav\u00e9s del lenguaje nos son comunicadas las experiencias y los pensamientos de la tradici\u00f3n, de modo que podamos apropi\u00e1rnoslos. Por eso, en la elaboraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de sus propias experiencias, no necesita el hombre colocarse en un punto cero. Nuestro lenguaje siempre es comunicado hist\u00f3ricamente, est\u00e1 marcado por nuestros antepasados, pero dispone de una efectividad hist\u00f3rica a la que no podemos sustraernos.<\/p>\n<p>III. La singularidad del lenguaje religioso<br \/>\nEl fil\u00f3sofo de la religi\u00f3n A. Flew (nacido en 1923) se ha ocupado del planteamiento te\u00f3rico de Popper en su famoso Beispiel vom unsichtbaren Gtirtner, queriendo mostrar que las afirmaciones sobre Dios, y en conjunto el discurso religioso, no son en principio falsificables. Se cuenta la historia de dos investigadores que, en el bosque, llegan a un claro cubierto de hermosas flores. Uno opina que debe de haber un jardinero que ha plantado esas flores y las cuida. El otro lo pone en duda. Para resolver su diferencia de opiniones observan largamente el claro, sin poder establecer, sin embargo, el ir y venir de ning\u00fan jardinero. Como resultado, uno de los investigadores aventura la opini\u00f3n de que el jardinero es invisible. Pero ni siquiera la protecci\u00f3n del claro del bosque con alambradas y perros guardianes ofrece se\u00f1al alguna de la llegada de un jardinero, incluso invisible. As\u00ed\u00ad se llega al convencimiento de que el jardinero no es sensible a los sistemas de se\u00f1alizaci\u00f3n material6. Si las proposiciones sobre Dios y otras afirmaciones religiosas no pueden ser refutadas mediante ning\u00fan acontecimiento intramundano emp\u00ed\u00adricamente documentable, entonces son vac\u00ed\u00adas y carecen de sentido, piensa el racionalismo cr\u00ed\u00adtico (H. Albert, M. Bense, entre otros).<\/p>\n<p>Al criticar la sospecha de falta de sentido por parte de la filosof\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica del lenguaje, se objeta que el discurso religioso no es un sistema de proposiciones afirmativas, sino que en \u00e9l se trata de expresiones no proposicionales. Su significado no consiste en informar sobre hechos, sino en originar algo que sin \u00e9l no se realizar\u00ed\u00ada. Cuando, por ejemplo, el ministro del bautismo dice: \u00abYo te bautizo\u00bb, lo que hace no es comunicar al candidato que va a ser bautizado, sino que cumple en \u00e9l la acci\u00f3n del bautismo. Estas expresiones del lenguaje son verdaderos acontecimientos. Cuando las personas religiosas dicen: \u00abDios ha creado el mundo\u00bb, los cr\u00ed\u00adticos positivistas consideran que esta frase carece de sentido, por referirse a un suceso que no ocurre en el tiempo. Los creyentes, por el contrario, en esta frase expresan \u00abel sentimiento de seguridad en un mundo que ellos consideran creaci\u00f3n de Dios; o toman la decisi\u00f3n moral de tratar al mundo con profundo respeto\u00bb7.<\/p>\n<p>Entre las personas que con estas frases se refieren al fundamento com\u00fan de su esperanza, se origina una comunidad religiosa. Es, pues, caracter\u00ed\u00adstico del discurso religioso un significado intersubjetivo. De modo parecido, el \u00faltimo Wittgenstein, en Philosophischen Untersuchungen de 1960, hab\u00ed\u00ada subrayado que \u00abel hablar del lenguaje es una parte de una actividad o de una forma de vida\u00bb8. L. Wittgenstein designa las actividades intersubjetivas como \u00abjuego ling\u00fc\u00ed\u00adstico\u00bb, pues las expresiones del lenguaje alcanzan su sentido dentro de este acontecimiento comunicativo. Esto vale tambi\u00e9n para el discurso religioso que, bajo este aspecto, es cualquier cosa menos vac\u00ed\u00ado y sin sentido. No se puede juzgar, por tanto, la significatividad de las afirmaciones religiosas con un criterio exterior al juego del lenguaje religioso, sino s\u00f3lo dentro de la forma de vida que dirige este juego ling\u00fc\u00ed\u00adstico. As\u00ed\u00ad, el discurso religioso est\u00e1 ligado a una forma de lenguaje propia y aut\u00f3noma, y de ah\u00ed\u00ad recibe su sentido. Esta manera de ver el discurso religioso como un juego especial del lenguaje implica, por otro lado, la desventaja de que aquel que no est\u00e9 familiarizado con esa forma de vida, no podr\u00e1 comprender nada o casi nada de las afirmaciones del lenguaje religioso; le parecer\u00e1 un mundo extra\u00f1o. Este problema hace dif\u00ed\u00adcil el anuncio misionero de la fe, cosa que ya pudo experimentar dolorosamente san Pablo en su famoso discurso en el are\u00f3pago (He 17,22-31).<\/p>\n<p>El discurso religioso se refiere al conjunto de la realidad de un modo distinto al de las afirmaciones cient\u00ed\u00adficas, que nunca pueden nombrar m\u00e1s que aspectos parciales. Se refiere a lo profundo de la persona humana y la afecta completamente. En \u00e9l prorrumpe con fuerza algo del hombre, que hace que de pronto se le abran los ojos. Contiene una referencia al lenguaje ordinario, pero al mismo tiempo lo transforma. Lo extraordinario aparece en lo cotidianamente acostumbrado y lo sobrepasa, de modo que podemos hablar aqu\u00ed\u00ad de una extravagancia del lenguaje. Esto hace pensar claramente en la doble lectura de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas. Se habla de cosas de la vida cotidiana, pero insertas en un contexto sorprendentemente nuevo e inhabitual, a trav\u00e9s del cual se les confiere un sentido diferente.<\/p>\n<p>IV. Diferentes formas del lenguaje de la fe<br \/>\n1. EL LENGUAJE DE LA BIBLIA. A pesar de las dificultades que encuentra el lector moderno para comprender la Biblia, por tener esta su origen en un tiempo y en una cultura ya pasados, todav\u00ed\u00ada hoy se valora grandemente la Sagrada Escritura. Es el libro de los libros, el libro traducido a la mayor\u00ed\u00ada de los idiomas, una pieza de la literatura mundial que no deja de fascinar al hombre. Incluso en nuestros d\u00ed\u00adas, la Biblia ejerce una fascinaci\u00f3n sobre poetas, escritores, artistas de la imagen, pintores y m\u00fasicos, aun cuando estos se sustraigan a la pretensi\u00f3n religiosa de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>El lenguaje de la Biblia no es \u00fanico, sino que m\u00e1s bien presenta una multiplicidad de formas y g\u00e9neros literarios, cuya interpretaci\u00f3n hay que tener en cuenta. Entre otros: par\u00e1bolas, alegor\u00ed\u00adas, himnos, visiones, g\u00e9nero sapiencial, proverbios, oraciones, or\u00e1culos, textos prof\u00e9ticos, textos legales&#8230;<\/p>\n<p>El lenguaje po\u00e9tico y el lenguaje religioso de la Biblia coinciden en que, a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n y de la fantas\u00ed\u00ada, describen de un modo nuevo la realidad. Seg\u00fan P. Ricoeur, el lenguaje religioso, al nombrar a Dios, modifica el lenguaje po\u00e9tico. La singularidad de esta opini\u00f3n reside, sin embargo, en que Dios se sustrae a cualquier forma de discurso. La consecuencia hab\u00ed\u00ada de ser el silencio del hombre ante Dios; por eso, el rab\u00ed\u00ad Jerem\u00ed\u00adas ben Ele&#8217;asar (siglo III d.C.) comenta as\u00ed\u00ad el salmo 65,2: \u00abPara ti, oh Dios, el silencio es alabanza\u00bb. Pero a pesar de todas las insuficiencias del lenguaje humano, el hombre religioso no puede callar ante Dios, se siente constantemente apremiado a hablar de Dios y, sobre todo, a hablarle a Dios.<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas se caracteriza por el modo indirecto de nombrar a Dios; ejemplos t\u00ed\u00adpicos de esto son las par\u00e1bolas. En ellas se une la narraci\u00f3n con la met\u00e1fora (palabras transmitidas). A la esencia de la met\u00e1fora pertenece la ley del doble sentido (extravagancia), es decir, que en lo cotidiano y habitual irrumpe lo extraordinario y sorprendente, y da a lo acostumbrado una nueva orientaci\u00f3n y un nuevo enfoque existencial. Por ejemplo: \u00abEl que encuentre su vida la perder\u00e1, y el que la pierda por m\u00ed\u00ad la encontrar\u00e1\u00bb (Mt 10,39). El s\u00ed\u00admbolo reino de Dios es para Ricoeur el m\u00e1ximo punto de referencia del discurso religioso, con el que las experiencias humanas son nuevamente descritas y reciben el car\u00e1cter de experiencias religiosas. Aqu\u00ed\u00ad el lenguaje religioso, a trav\u00e9s de la paradoja y la hip\u00e9rbole, y a trav\u00e9s de la referencia al reino de Dios, supera al lenguaje po\u00e9tico9.<\/p>\n<p>De estas perspectivas de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica se deriva, como primera exigencia para la pedagog\u00ed\u00ada religiosa, despertar una sensibilidad al lenguaje po\u00e9tico; esta es, en efecto, la base para comprender el especial car\u00e1cter del lenguaje religioso10. K. Rahner hablaba de los \u00abpresupuestos humanos del cristianismo\u00bb, uno de los cuales era, en su opini\u00f3n, la poes\u00ed\u00ada. \u00abQuien quiera poder o\u00ed\u00adr el mensaje del cristianismo, debe tener o\u00ed\u00addo para la Palabra, en la que imperceptiblemente el misterio silente se hace fundamento de la existencia\u00bb. Familiarizarse con la poes\u00ed\u00ada es un elemento de la ejercitaci\u00f3n que capacita para escuchar la palabra de Dios11.<\/p>\n<p>2. EL LENGUAJE DE LA LITURGIA. El lenguaje de las celebraciones lit\u00fargicas es, igual que el de la Biblia, un lenguaje multiforme. No existe el lenguaje lit\u00fargico; en la liturgia nos encontramos m\u00e1s bien con diferentes sistemas de lenguaje que, juntos, constituyen la totalidad de la celebraci\u00f3n como obra de arte ling\u00fc\u00ed\u00adstico12. El lenguaje abarca no s\u00f3lo las palabras, sino tambi\u00e9n los gestos y las acciones. En la celebraci\u00f3n lit\u00fargica se pueden distinguir las siguientes formas de lenguaje: a) lenguaje vera bal: formas de lenguaje libres y espont\u00e1neas, cantadas y recitadas, po\u00e9ticas y argumentativas, narrativas y responsoriales. El di\u00e1logo tiene en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica una importancia de primer orden; b) lenguaje de im\u00e1genes y escenificaciones dram\u00e1ticas (por ejemplo, procesiones); c) lenguaje musical: m\u00fasica instrumental, canto, campanas, palmas&#8230;; d) lenguaje corporal: tacto, olfato, gusto, m\u00ed\u00admica, gestos, miradas; e) lenguaje del vestido: ornamentos lit\u00fargicos con sus diferentes colores, vestiduras de los objetos que se encuentran en el espacio lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Incluso cuando uno se limita a la consideraci\u00f3n del acontecimiento de la Palabra en la celebraci\u00f3n, esta se muestra como polif\u00f3nica, sobre todo si se comparan entre s\u00ed\u00ad las liturgias de las distintas Iglesias.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las caracter\u00ed\u00adsticas del lenguaje lit\u00fargico? \u00bfQu\u00e9 le diferencia, por ejemplo, del lenguaje de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica?13. En la liturgia no se habla simplemente de Dios o sobre Dios, sino que se habla a Dios. La forma propia de hablar dirigi\u00e9ndose a Dios es aqu\u00ed\u00ad el vocativo: Dios es invocado. Los que oran y celebran pueden dirigirse a Dios, invocarle y celebrarle porque previamente \u00e9l se ha dirigido a ellos, los ha llamado, los ha convocado a la existencia: \u00abTe he llamado por tu nombre; m\u00ed\u00ado eres\u00bb (Is 43,1). La invocaci\u00f3n a Dios que se hace comunitariamente en la liturgia adquiere, a trav\u00e9s del hombre, car\u00e1cter de respuesta al lenguaje liberador y santificador de Dios, que, por Jesucristo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, ha llegado hasta nosotros. En esta comprensi\u00f3n del lenguaje lit\u00fargico se ha condensado la comprensi\u00f3n dial\u00f3gica de la liturgia, que tan impresionantemente qued\u00f3 expresada en la Constituci\u00f3n sobre la liturgia del Vaticano II: la liturgia como di\u00e1logo entre Dios y el hombre. La invocaci\u00f3n a Dios puede tomar en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica la forma de acci\u00f3n de gracias, de s\u00faplica, de queja y de alabanza. Aqu\u00ed\u00ad se pone de manifiesto el rasgo caracterizante del lenguaje religioso, al que ya nos hemos referido, que no pretende en primer t\u00e9rmino comunicar nada, informar de nada, sino que sobre todo es acontecimiento.<\/p>\n<p>El lenguaje lit\u00fargico es un lenguaje desarrollado, que ha llegado a nosotros desde la tradici\u00f3n, cuyos or\u00ed\u00adgenes se remontan a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. As\u00ed\u00ad se acerca a la situaci\u00f3n original de la fe vivida y celebrada, y preserva a la comunidad celebrante de la arbitrariedad subjetiva del presidente o del grupo que prepar\u00f3 la celebraci\u00f3n. Esta ventaja, sin embargo, se compensa con el peligro de la lejan\u00ed\u00ada y de un ritualismo pesante. As\u00ed\u00ad, para lograr una liturgia viva y humana, se impone la tarea de buscar siempre de nuevo la vinculaci\u00f3n con la tradici\u00f3n, permaneciendo al mismo tiempo abiertos a la renovaci\u00f3n del lenguaje, pues de otro modo, quien vive en otra \u00e9poca y en otro contexto cultural no podr\u00ed\u00ada expresar su vida en este lenguaje. Con todo, el lenguaje lit\u00fargico debe caracterizarse por una cierta distancia, pues de lo contrario no se corresponder\u00ed\u00ada con la celebraci\u00f3n del Misterio del totalmente Otro.<\/p>\n<p>3. EL LENGUAJE DEL TESTIMONIO. Tambi\u00e9n el testimonio de la fe cristiana vivida es una acci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica. En ella se expresa claramente la fe en aquel que es, \u00e9l mismo, \u00abel testigo fiel\u00bb de Dios (Ap 1,5). Este dice de s\u00ed\u00ad mismo: \u00abLas obras que yo hago en nombre de mi Padre lo demuestran claramente\u00bb (Jn 10,25). A este ministerio del testimonio llama el Se\u00f1or a los ap\u00f3stoles, que, por haber visto y o\u00ed\u00addo al Se\u00f1or resucitado, son revestidos de autoridad para ello. Les env\u00ed\u00ada con las palabras: \u00abQue se\u00e1is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea, en Samar\u00ed\u00ada y hasta los confines de la tierra\u00bb (He 1,8). Con su vida, que culmin\u00f3 en el martirio, sellaron el testimonio a favor de Jesucristo y su evangelio. Cuando ces\u00f3 la persecuci\u00f3n, se descubri\u00f3 el testimonio de Cristo en el anuncio de la Palabra y en la vida cristiana creyente. En la Iglesia primitiva, el confesor era equiparado al que daba testimonio con su sangre, al m\u00e1rtir. El Vaticano II ha insistido nuevamente en el deber del testimonio cristiano en raz\u00f3n del bautismo y la confirmaci\u00f3n14.<\/p>\n<p>Otra palabra, hoy muy en boga, para expresar la idea de dar testimonio es evangelizaci\u00f3n, el anuncio de la buena noticia de Jesucristo. Es la tarea propia de la Iglesia, a la que se refer\u00ed\u00ada en\u00e9rgicamente Pablo VI en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi (1975): \u00abEvangelizar constituye, en efecto, la dicha y la vocaci\u00f3n propia de la Iglesia, su identidad m\u00e1s profunda. Ella existe para evangelizar\u00bb (EN 14). En el mismo documento se\u00f1ala varios caminos para la evangelizaci\u00f3n. En primer lugar est\u00e1 el testimonio de la vida o testimonio sin palabras. \u00abSer\u00e1 sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizar\u00e1 al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y desapego de los bienes materiales, de libertad frente a los pobres del mundo, en una palabra, de santidad\u00bb (EN 41). A este se une el testimonio mediante las palabras, la predicaci\u00f3n viva (EN 42), que de ning\u00fan modo puede omitirse, y la recepci\u00f3n de los sacramentos. Aqu\u00ed\u00ad alcanza su plenitud la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. EL LENGUAJE DE LA DOCTRINA DE LA IGLESIA. A primera vista parece que el lenguaje de la predicaci\u00f3n magisterial y de su interpretaci\u00f3n a trav\u00e9s de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica es inequ\u00ed\u00advoco, tal como aparece en las enc\u00ed\u00adclicas, definiciones infalibles, decisiones conciliares, alocuciones papales, cartas pastorales, comunicaciones sinodales y manuales para la ense\u00f1anza. De todos estos documentos nos viene un lenguaje vinculante, atento a la exactitud, que es el lenguaje de la instrucci\u00f3n y de la notificaci\u00f3n, y que pretende asegurar la identidad de la propia fe. Aqu\u00ed\u00ad hay poco que rastrear del Esp\u00ed\u00adritu pentecostal de los or\u00ed\u00adgenes, aqu\u00ed\u00ad no se encuentra ya la reacci\u00f3n del oyente de entonces a la predicaci\u00f3n de Pedro el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s: \u00abEstas palabras les llegaron hasta el fondo del coraz\u00f3n\u00bb (He 2,37). En esta forma de predicaci\u00f3n no ocurre ya ning\u00fan milagro; este g\u00e9nero de declaraci\u00f3n doctrinal conduce m\u00e1s bien a enmudecer el lenguaje, a un lenguaje esclerotizado, tan deplorado hoy por todas partes.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta impresi\u00f3n de la predicaci\u00f3n magisterial de la Iglesia es demasiado global y no hace justicia a la realidad plural de la Iglesia. Existen tambi\u00e9n otros modelos de articulaci\u00f3n del lenguaje, con un estilo distinto, que llega a los corazones y toca el interior del hombre. Esta clase de manifestaciones p\u00fablicas animan a seguir pregunt\u00e1ndose y a analizar personalmente, y acent\u00faan el car\u00e1cter m\u00e1s bien fragmentario de la fe; est\u00e1n abiertas hacia adelante. Esto vale tanto para las comunicaciones oficiales de la Iglesia como para las exposiciones de teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica. Como ejemplo del primer g\u00e9nero, recu\u00e9rdese la Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo (Gaudium et spes), que ya en el pr\u00f3logo deja o\u00ed\u00adr unos tonos que pueden despertar el inter\u00e9s del lector: \u00abLos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo. No hay nada verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n\u00bb (GS 1). Recu\u00e9rdese aqu\u00ed\u00ad igualmente, del s\u00ed\u00adnodo alem\u00e1n celebrado en W\u00fcrzburg en 1974, el documento Unsere Hoffnung, que, por su estilo animoso y sorprendente se destaca de otras muchas declaraciones sinodales. No todos los catecismos est\u00e1n redactados en un estilo seco y doctrinal; hay exposiciones de la fe escritas en el lenguaje del hombre de hoy, que encuentran el tono correcto. Esto les asegura una amplia resonancia y una gran difusi\u00f3n. Entre estos se cuenta el llamado catecismo holand\u00e9s, Nuevo catecismo para adultos15 y el catecismo Vamos caminando16, preparado con los campesinos de los Andes peruanos, analfabetos en su mayor parte.<\/p>\n<p>Es significativo que en estos libros no se encuentre ning\u00fan declive de arriba hacia abajo, no se da ninguna comunicaci\u00f3n de direcci\u00f3n \u00fanica, sino que se percibe la voluntad de di\u00e1logo; los autores est\u00e1n convencidos de que los ungidos por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios \u00abno tienen necesidad de que nadie les ense\u00f1e\u00bb (lJn 2,27). El secreto del \u00e9xito de estos dos libros consiste en que evitan una terminolog\u00ed\u00ada t\u00e9cnica elevada y procuran referirse a la vida de la gente. Es significativo que ninguno de estos dos, as\u00ed\u00ad llamados, catecismos hayan sido obra de una peque\u00f1a comisi\u00f3n de expertos, sino el fruto de un amplio proceso de formaci\u00f3n de opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica se produce actualmente un alejamiento del estilo seco de los manuales, apto para la memorizaci\u00f3n, que \u00fanicamente satisface a la raz\u00f3n. En su lugar se prefiere un estilo sugestivo, expresivo, abierto a nuevas cuestiones, y que exige reflexi\u00f3n. Para esta teolog\u00ed\u00ada las cosas no quedan cerradas cuando habla Roma, m\u00e1s bien suscitan nuevas preguntas y ulteriores reflexiones17.<\/p>\n<p>V. El lenguaje del s\u00ed\u00admbolo<br \/>\n1. SIGNO Y S\u00ed\u008dMBOLO. En el lenguaje com\u00fan y tambi\u00e9n en algunas disciplinas cient\u00ed\u00adficas ambos conceptos se han convertido en sin\u00f3nimos; hay quien designa el s\u00ed\u00admbolo como signo sui generis. Los educadores religiosos, por el contrario, distinguen claramente entre signos y s\u00ed\u00admbolos, aun cuando las fronteras sean a veces algo indeterminadas.<\/p>\n<p>El signo, por ejemplo la se\u00f1al de tr\u00e1fico, est\u00e1 inequ\u00ed\u00advocamente establecido y vinculado a determinadas condiciones. Estas son establecidas arbitrariamente y siempre pueden, por tanto, ser sustituidas por otras; carecen, en efecto, de un poder inherente. El signo est\u00e1 fijado cognitivamente y no habla a la totalidad de la persona. No apunta a una realidad m\u00e1s profunda. Se puede obligar su observancia con ayuda de sanciones. Pero sobre todo, el signo no participa de la realidad que \u00e9l indica.<\/p>\n<p>Al contrario del signo, el s\u00ed\u00admbolo participa de una realidad espiritual que \u00e9l mismo indica; por eso se habla, con los fil\u00f3sofos del simbolismo (E. Cassirer y S. Langer), de un s\u00ed\u00admbolo representativo. La realidad espiritual invisible se hace inmediatamente evidente en el s\u00ed\u00admbolo. R. Guardini describe as\u00ed\u00ad este proceso: \u00abEl s\u00ed\u00admbolo surge cuando lo interno y espiritual encuentra su expresi\u00f3n externa y sensible. Sin embargo, no basta el hecho de que un contenido de orden espiritual vaya arbitrariamente ligado a algo material, por convenido constante (que es lo que hace la alegor\u00ed\u00ada), como por ejemplo la idea de justicia, representada por la balanza. Para que el s\u00ed\u00admbolo exista es preciso que la trasposici\u00f3n, que la proyecci\u00f3n de lo interno al exterior, se verifique con car\u00e1cter de necesidad esencial, y obedezca a una exigencia de la naturaleza\u00bb18. A diferencia del signo, el s\u00ed\u00admbolo no puede inventarse arbitrariamente. Los s\u00ed\u00admbolos nacen, y luego mueren, si dejan de ser apropiados para expresar convenientemente las experiencias vitales, si dejan de transparentar lo que propiamente se quiere decir.<\/p>\n<p>2. ELEMENTOS ESENCIALES DEL S\u00ed\u008dMBOLO. Los s\u00ed\u00admbolos: 1) Hacen accesibles dimensiones de la realidad que a trav\u00e9s de otras dimensiones predominantes quedan ocultas, es decir, abren nuevas dimensiones. 2) Fundan comunidad. Los s\u00ed\u00admbolos, por lo general, llegan a ser s\u00ed\u00admbolos si son reconocidos por una comunidad, es decir, si son socialmente aceptados. En ellos se condensan las experiencias comunes de un grupo. Ahora bien, desaparecido el reconocimiento social, se extinguen. 3) Los s\u00ed\u00admbolos, si se except\u00faan los naturales, est\u00e1n ligados a la cultura. Por eso, la mayor parte de los s\u00ed\u00admbolos no son v\u00e1lidos para todos, sino que muy frecuentemente son comprensibles s\u00f3lo para personas del c\u00ed\u00adrculo cultural correspondiente. 4) Tienen m\u00e1s de un significado. De ah\u00ed\u00ad que f\u00e1cilmente puedan ser mal comprendidos. Necesitan una interpretaci\u00f3n, pero no una explicaci\u00f3n en el sentido de una definici\u00f3n. La interpretaci\u00f3n adecuada a un s\u00ed\u00admbolo es narrativa. 5) No s\u00f3lo se refieren al conjunto de la realidad, sino que act\u00faan sobre toda la persona, cuerpo y alma; tambi\u00e9n en esto se diferencian de los signos, que tienen un car\u00e1cter cognitivo. 6) Tienden un puente entre pasado, presente y futuro (por ejemplo, el s\u00ed\u00admbolo de la eucarist\u00ed\u00ada: hacemos memoria de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo en el presente y, al mismo tiempo, anticipamos en una plenitud todav\u00ed\u00ada pendiente el celeste banquete de bodas). 7) Tienen una funci\u00f3n de eliminar conflictos19. Con ayuda del s\u00ed\u00admbolo, el conflicto puede ser nombrado e incluso asumido. \u00abOfrece, por otra parte, la posibilidad de articular el conflicto, as\u00ed\u00ad como, finalmente, de integrarlo\u00bb20. 8) Son arriesgados; f\u00e1cilmente pueden dar lugar a malentendidos y abusos, por ejemplo, en la publicidad y en la pol\u00ed\u00adtica. En un s\u00ed\u00admbolo puede introducirse un elemento diab\u00f3lico, que act\u00faa destructivamente. Los s\u00ed\u00admbolos pueden repercutir en las personas y en la comunidad humana construyendo e integrando, pero tambi\u00e9n destruyendo. As\u00ed\u00ad, el agua viva puede tener un efecto refrescante, pero, en alta mar, puede incluso poner en peligro la vida.<\/p>\n<p>3. LOS S\u00ed\u008dMBOLOS COMO FORMA DE COMUNICACI\u00ed\u201cN DE LA FE. Todas las religiones se expresan en s\u00ed\u00admbolos. El s\u00ed\u00admbolo es el lenguaje de la religi\u00f3n, la forma m\u00e1s generalizada de expresar su esencia. Cuando el hombre descubre la dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la realidad, no tiene a su disposici\u00f3n ning\u00fan otro lenguaje sino el lenguaje simb\u00f3lico. El s\u00ed\u00admbolo es tambi\u00e9n el lenguaje de la fe. El verdadero s\u00ed\u00admbolo de la fe en el cristianismo es Jesucristo, imagen y par\u00e1bola de Dios (2Cor 4,4; Col 1,15). Su naturaleza humana es la materia simb\u00f3lica que indirectamente expresa la invisible naturaleza divina. Jesucristo, como s\u00ed\u00admbolo original, hace presente al Dios invisible, Padre suyo y Padre nuestro, que a trav\u00e9s de \u00e9l entra en comunicaci\u00f3n con nosotros. En su acci\u00f3n simb\u00f3lica -por ejemplo, cuando se hace bautizar por Juan en el Jord\u00e1n- se hace visible qui\u00e9n es \u00e9l: el Hijo en el que Dios se complace. En las par\u00e1bolas o met\u00e1foras ha anunciado a sus oyentes la buena noticia del reino de Dios que se acerca y que ha empezado con \u00e9l. Tambi\u00e9n las par\u00e1bolas constituyen un acontecimiento comunicativo; pretenden implicar al oyente en el acontecimiento que se narra, abren nuevas dimensiones experienciales y posibilidades de acci\u00f3n (cf la conclusi\u00f3n abierta en la par\u00e1bola del padre misericordioso, Lc 15,11-32).<\/p>\n<p>En sus acciones simb\u00f3licas (milagros), Jes\u00fas apunta m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad mismo, a Dios, Padre suyo y Padre nuestro. Por eso Juan llama a los milagros \u00abse\u00f1ales y prodigios de Jes\u00fas\u00bb, muestra en ellos el reino de Dios, el poder de Dios sobre el pecado, la enfermedad, la muerte y las fuerzas de la naturaleza. En lo m\u00e1s profundo brilla la presencia de Dios en la pasi\u00f3n y muerte de Jesucristo, el milagro de todos los milagros. Aqu\u00ed\u00ad se hace visible c\u00f3mo es Dios: un Dios compasivo, solidario, que renuncia a su poder y a su categor\u00ed\u00ada y toma el \u00faltimo lugar entre los hombres. As\u00ed\u00ad hace presente el Crucificado al simp\u00e1tico y simpat\u00e9tico Dios, que quiere estar cerca de nosotros en el dolor extremo. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas es un s\u00ed\u00admbolo de ese Dios que es un Dios de vivos y no de muertos, que seg\u00fan la expresi\u00f3n de la Escritura \u00abama cuanto existe\u00bb (Sab 11,26).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es propia de los s\u00ed\u00admbolos religiosos y los s\u00ed\u00admbolos de la fe una ambig\u00fcedad: pueden degenerar en \u00ed\u00addolos si el mismo material simb\u00f3lico es considerado como divino y adorado, y pierde su car\u00e1cter referencial. Cuando a un objeto o a una persona se le atribuyen unos poderes sobrenaturales que s\u00f3lo corresponden a Dios, deja de remitir a Dios y el s\u00ed\u00admbolo queda destruido.<\/p>\n<p>4. LA LITURGIA, UN COSMOS DE SIMBOLOS SAGRADOS. No existe celebraci\u00f3n lit\u00fargica sin s\u00ed\u00admbolos y acciones simb\u00f3licas. Ante nosotros se despliega una multiplicidad de signos lit\u00fargicos: 1) La comunidad, en cuanto asamblea, es un signo que remite al Se\u00f1or presente en medio de ella. 2) Cada una de las formas de acci\u00f3n lit\u00fargica tiene un valor simb\u00f3lico: hablar, leer, cantar, escuchar, guardar silencio, caminar, permanecer en pie, sentarse y arrodillarse, todos los gestos del cuerpo. 3) Todos los objetos lit\u00fargicos: altar (s\u00ed\u00admbolo de Cristo), amb\u00f3n, sede del presb\u00ed\u00adtero o del obispo, cruz, im\u00e1genes, luz, vestidura, agua, incienso, libros (leccionario, evangeliario). 4) Las acciones rituales realizadas con ayuda de materiales simb\u00f3licos, por ejemplo, con aceite en la confirmaci\u00f3n, en la ordenaci\u00f3n de sacerdotes y de obispos y en la unci\u00f3n de los enfermos; 5) Los colores lit\u00fargicos y su significaci\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>Frente a una teolog\u00ed\u00ada preconciliar que comprend\u00ed\u00ada los sacramentos como medios de gracia o de salvaci\u00f3n (como el concilio de Trento), la m\u00e1s reciente teolog\u00ed\u00ada sacramental acent\u00faa el car\u00e1cter de signo de los sacramentos. Los sacramentos son considerados ahora como acciones simb\u00f3licas de comunicaci\u00f3n. \u00abEn los signos sacramentales, que han sido tomados del entorno vital humano, Cristo sale a nuestro encuentro y nos da su salvaci\u00f3n\u00bb. Los sacramentos son comprendidos aqu\u00ed\u00ad como signos de la cercan\u00ed\u00ada y del amor de Dios, que encuentra el hombre en la Iglesia21.<\/p>\n<p>En la liturgia encontramos s\u00ed\u00admbolos de diferente densidad. Distinguimos entre s\u00ed\u00admbolos primarios y secundarios, aunque la frontera entre ambos no siempre se puede trazar con exactitud. 1) S\u00ed\u00admbolos primarios son, entre otros, la comida, el pan y el vino y la palabra del evangelio. Estos signos contienen la realidad manifestada en ellos. 2) Entre los s\u00ed\u00admbolos secundarios se cuentan: acciones y objetos que, en su mayor parte, han entrado en la liturgia tard\u00ed\u00adamente y, en muchos casos, tienen diferentes interpretaciones; por ejemplo, el espacio de la asamblea lit\u00fargica como s\u00ed\u00admbolo del encuentro de Dios y el hombre. Durante siglos no se ha tenido necesidad de consagrar las iglesias, porque la comunidad misma ofrec\u00ed\u00ada a la vista el s\u00ed\u00admbolo primario. Entre los s\u00ed\u00admbolos secundarios se cuentan igualmente los ornamentos, colores lit\u00fargicos, agua bendita, incienso, objetos lit\u00fargicos diversos, la m\u00fasica y las joyas art\u00ed\u00adsticas. En el transcurso del tiempo languidecieron los s\u00ed\u00admbolos primarios y fueron sustituidos por s\u00ed\u00admbolos secundarios; este proceso comenz\u00f3 con la Edad media. Es por eso completamente leg\u00ed\u00adtimo que el Vaticano II incluyera un cambio en los s\u00ed\u00admbolos lit\u00fargicos. Ped\u00ed\u00ada: \u00abLos ritos deben resplandecer con una doble sencillez, ser claros por su brevedad y evitar las repeticiones in\u00fatiles; han de adaptarse a la capacidad de los fieles y, en general, no deben precisar muchas explicaciones\u00bb (SC 34).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se siente la necesidad de desarrollar nuevos s\u00ed\u00admbolos lit\u00fargicos, como ya ha acontecido con \u00e9xito en las misas con j\u00f3venes y con familias y en los Katolikentagen (por ejemplo, una red de paz extendida sobre toda la Iglesia). Hacer la cruz sobre la frente del ni\u00f1o que va a ser bautizado es un nuevo s\u00ed\u00admbolo que no necesita largas explicaciones. Igualmente un danzante, s\u00ed\u00admbolo completamente natural en la cultura africana y asi\u00e1tica, poco a poco va siendo descubierto e introducido en las celebraciones como s\u00ed\u00admbolo lit\u00fargico. Las Iglesias occidentales no han descubierto a\u00fan suficientemente la corporalidad con todas sus dimensiones y no la han introducido en la liturgia.<\/p>\n<p>5. LA CATEQUESIS COMO EDUCACI\u00ed\u201cN PARA EL S\u00ed\u008dMBOLO. La educaci\u00f3n para el s\u00ed\u00admbolo va unida a la vivencia de lo simb\u00f3lico. En ella son educados los sentidos; se trata de ejercitar correctamente la vista, el o\u00ed\u00addo, el olfato, el tacto y el gusto, tal como ha sido ejemplarmente desarrollado en la pedagog\u00ed\u00ada de M. Montessori. De ah\u00ed\u00ad que la educaci\u00f3n en lo simb\u00f3lico se acerque a los aleda\u00f1os de la educaci\u00f3n est\u00e9tica, en la que igualmente se trata de ejercitar la percepci\u00f3n. Seg\u00fan S. Langer, el s\u00ed\u00admbolo que nos es inmediatamente accesible tiene que ver con una pura experiencia sensitiva. Objetivo de una educaci\u00f3n para lo simb\u00f3lico es el est\u00ed\u00admulo y el afianzamiento de la capacidad perceptiva. Para esto sirven, sobre todo, s\u00ed\u00admbolos naturales, como monte, agua, luz, casa, puerta, piedra, laberinto, etc. A la educaci\u00f3n de los sentidos pertenece tambi\u00e9n la vivencia del propio cuerpo; hay un lenguaje simb\u00f3lico propio del cuerpo. En general, en la educaci\u00f3n para lo simb\u00f3lico se suele tener en cuenta tambi\u00e9n que en el mundo de la t\u00e9cnica no s\u00f3lo hay signos, sino tambi\u00e9n verdaderos s\u00ed\u00admbolos, seg\u00fan ha indicado ya con raz\u00f3n E. Cassirer. As\u00ed\u00ad, la Torre Eiffel no s\u00f3lo es un gigantesco armaz\u00f3n met\u00e1lico que, inmenso, se alza en el cielo de Par\u00ed\u00ads, sino tambi\u00e9n un s\u00ed\u00admbolo de ligereza, de vida, o quiz\u00e1 de muerte22.<\/p>\n<p>Los s\u00ed\u00admbolos, por su esencia, no son inequ\u00ed\u00advocos, sino ambivalentes, como hemos visto, y por eso reclaman una interpretaci\u00f3n. \u00abEl s\u00ed\u00admbolo da que pensar\u00bb, afirma P. Ricoeur con expresi\u00f3n que se ha hecho cl\u00e1sica; es decir, necesita ser interpretado. La forma que corresponde a una interpretaci\u00f3n es el relato, que es la m\u00e1s a prop\u00f3sito para el car\u00e1cter globalizante del s\u00ed\u00admbolo. Hoy ya no podemos, como hace unos a\u00f1os, tratar los s\u00ed\u00admbolos inconscientemente, pues la publicidad, la industria de la m\u00fasica y la pol\u00ed\u00adtica se sirven de ellos de modo alienante; por ejemplo, el crucifijo en un anuncio de una marca americana de cigarrillos; as\u00ed\u00ad se desvanecen los s\u00ed\u00admbolos convirti\u00e9ndose en meros signos o clich\u00e9s. En todo s\u00ed\u00admbolo se esconde, como hemos visto, un antis\u00ed\u00admbolo. Por eso se necesita tambi\u00e9n un conocimiento simb\u00f3lico cr\u00ed\u00adtico que pueda ser exigido a los alumnos de m\u00e1s edad23. Finalmente, hay que prevenir contra una inundaci\u00f3n de s\u00ed\u00admbolos, contra una acumulaci\u00f3n irreflexiva de s\u00ed\u00admbolos, como lo que se ha generalizado en ambientes eclesi\u00e1sticos, en misas de j\u00f3venes, por ejemplo. Ante esto dir\u00ed\u00ada un franc\u00e9s: \u00abLo mucho es enemigo de lo bueno\u00bb. La abundancia de s\u00ed\u00admbolos estorba la concentraci\u00f3n y la mirada atenta.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo la catequesis en la comunidad y la ense\u00f1anza religiosa en la escuela se sirven actualmente de los s\u00ed\u00admbolos, sino que estos han venido a caracterizar tambi\u00e9n la imagen de las celebraciones lit\u00fargicas con ni\u00f1os, j\u00f3venes y familias. Los mismos predicadores se esfuerzan por descubrir un s\u00ed\u00admbolo para llegar a despertar as\u00ed\u00ad en el oyente la atenci\u00f3n de todos los sentidos.<\/p>\n<p>VI. Arte y catequesis<br \/>\nAl contrario de lo que ocurr\u00ed\u00ada en la Edad media, cuando el arte estaba estrechamente unido a la Iglesia y permanec\u00ed\u00ada a su servicio, en los tiempos modernos se han desarrollado ambos separadamente; el arte se ha desvinculado de la Iglesia y ha logrado una autonom\u00ed\u00ada. Pablo VI lamentaba este distanciamiento entre arte e Iglesia en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi: \u00abLa ruptura entre evangelio y cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo&#8230;\u00bb (EN 20). Por otra parte, la Iglesia necesita del arte, no puede renunciar a su aportaci\u00f3n. A esto se refiri\u00f3 apremiantemente la constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo: \u00abA su manera, tambi\u00e9n la literatura y el arte tienen gran importancia para la vida de la Iglesia, ya que pretenden estudiar la \u00ed\u00adndole propia del hombre, sus problemas y su experiencia en el esfuerzo por conocerse mejor y perfeccionarse a s\u00ed\u00ad mismo y al mundo; se afanan por descubrir su situaci\u00f3n en la historia y en el universo, por iluminar las miserias y los gozos, las necesidades y las capacidades de los hombres, y por dise\u00f1ar un mejor destino para el hombre. As\u00ed\u00ad, pueden elevar la vida humana, expresada en m\u00faltiples formas, seg\u00fan los tiempos y las regiones&#8230; La Iglesia debe reconocer tambi\u00e9n las nuevas formas art\u00ed\u00adsticas que se amoldan a nuestros contempor\u00e1neos seg\u00fan la \u00ed\u00adndole de las diferentes naciones o regiones\u00bb24. Y Juan Pablo II, en su enc\u00ed\u00adclica sobre la fe y la raz\u00f3n (Fides et ratio), recordando la urgencia de la nueva evangelizaci\u00f3n, anima a profundizar \u00aben las dimensiones de la verdad, del bien y de la belleza, a las que conduce la palabra de Dios\u00bb (FR 103). Ciertamente no puede reducirse el arte a la funci\u00f3n de edificar espiritualmente, y menos a\u00fan se puede despreciar lo que no halaga nuestros sentidos, porque en un cuadro se plasmen y se pongan de manifiesto los aspectos oscuros de la vida. El arte moderno acent\u00faa m\u00e1s bien el lado negro de la vida con el fin de provocar a las personas y sacudir sus conciencias, haci\u00e9ndolas sensibles a la situaci\u00f3n irredenta de las criaturas, de modo que no se consientan tranquilamente la injusticia, la violencia y la destrucci\u00f3n de la naturaleza. Pero precisamente estas formas modernas de expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica son rechazadas por la mayor parte de los creyentes, que todav\u00ed\u00ada rinden homenaje a un canon art\u00ed\u00adstico antiguo y prefieren las im\u00e1genes tradicionalmente acostumbradas. Por eso el arte moderno, en gran parte, se detiene ante las puertas de los templos. Por eso las comunidades se contentan con productos decorativos que no inquietan a nadie.<\/p>\n<p>No tenemos por qu\u00e9 fijarnos s\u00f3lo en el arte que intencionadamente pretende ser religioso; tambi\u00e9n el arte aparentemente profano, que no representa expl\u00ed\u00adcitamente un tema religioso, puede suscitar una admiraci\u00f3n religiosa en quien contempla o escucha.<\/p>\n<p>Los materiales m\u00e1s recientes al servicio de la clase de religi\u00f3n y la catequesis procuran dar cabida a textos literarios, im\u00e1genes y cantos nuevos. Con relativa frecuencia no escapan estos materiales did\u00e1cticos al peligro de poner textos, im\u00e1genes y piezas musicales al servicio de la instrucci\u00f3n religiosa sin respetar el car\u00e1cter propio de esas obras de arte. As\u00ed\u00ad, muchas veces se utilizan im\u00e1genes s\u00f3lo como ilustraci\u00f3n del texto b\u00ed\u00adblico que se acaba de exponer o de la afirmaci\u00f3n de fe que se ha tratado. Una pedagogizaci\u00f3n o catequizaci\u00f3n de las obras de arte no presta ning\u00fan servicio al di\u00e1logo entre arte e Iglesia, apremiantemente urgido por Juan Pablo II25. Los materiales did\u00e1cticos m\u00e1s recientes no tienen ning\u00fan miedo al contacto con el arte moderno, m\u00e1s bien pretenden ensanchar los h\u00e1bitos de ver y o\u00ed\u00adr de los alumnos. A ello pertenece igualmente la introducci\u00f3n de la m\u00fasica rock y pop en la clase de religi\u00f3n, que pertenece al g\u00e9nero musical preferido por los mayores. Ocasionalmente contiene una dimensi\u00f3n religiosa y a menudo es acogida por los j\u00f3venes como una forma religiosa o pseudorreligiosa. Tomando en cuenta esta m\u00fasica moderna popular en la ense\u00f1anza religiosa puede tenderse un puente entre el mundo cotidiano de los j\u00f3venes y la fe26.<\/p>\n<p>El encuentro entre el arte y la fe resulta indudablemente positivo s\u00f3lo si profesores o catequistas est\u00e1n ellos mismos abiertos al mundo del arte. En el transcurso de su formaci\u00f3n deben haber adquirido nociones fundamentales de historia del arte, arquitectura, m\u00fasica y literatura, y haber sido introducidos en la est\u00e9tica teol\u00f3gica. Quien no percibe la belleza como destello de la verdad eterna, no est\u00e1 en situaci\u00f3n de poder franquear a otros la entrada al mundo del arte.<\/p>\n<p>VII. Condiciones para un lenguaje religioso que interpele<br \/>\nPara terminar, reflexionemos sobre qu\u00e9 cualidades deber\u00ed\u00ada tener un lenguaje religioso que haga aguzar el o\u00ed\u00addo, interpele y transforme a las personas, como ocurr\u00ed\u00ada en los primeros tiempos de la fe. 1) Ha de ser un lenguaje completamente experiencial, ligado a la vida actual de los hombres. Esto supone que los responsables de la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza cultivan un estrecho contacto con los hombres de su tiempo, que comparten sus alegr\u00ed\u00adas y sus penas, sus preocupaciones, temores y esperanzas. 2) Debe ser un lenguaje teol\u00f3gico especial en sinton\u00ed\u00ada con el argot de la vida cotidiana. En este sentido, acecha a la predicaci\u00f3n una amenaza no peque\u00f1a, de la que no son conscientes muchos de los responsables de la pastoral de los j\u00f3venes, que prefieren lo espont\u00e1neo, lo ligero, lo informal. 3) Debe dejarse inspirar por las met\u00e1foras b\u00ed\u00adblicas, pues en la Biblia se encuentran modelos de lenguaje para un discurso responsable sobre Dios y Jesucristo, que toca los corazones. Un discurso pl\u00e1stico llega hasta las dimensiones m\u00e1s profundas del oyente, puede hacer que algo se mueva en \u00e9l. 4) No ser\u00e1 autosuficiente, sino m\u00e1s bien un lenguaje de b\u00fasqueda, a tientas, que anima a hacerse nuevas preguntas y no finge saberlo todo. Alienta b\u00fasquedas del propio lenguaje personal, que no pueden quedar reservadas \u00fanicamente a profesionales. 5) Debe estar inserto en una comunidad de comunicaci\u00f3n que se entiende a s\u00ed\u00ad misma como comuni\u00f3n. En ella todos pueden pedir la palabra, porque el Esp\u00ed\u00adritu de Dios ha sido derramado sobre todos los miembros de su pueblo; as\u00ed\u00ad lo ponen de manifiesto los sacramentos del bautismo y la confirmaci\u00f3n. Esto vale tambi\u00e9n para las diferentes generaciones: todas tienen voz. El lenguaje religioso no puede ser ya privilegio de un grupo determinado, aun cuando deba haber instituciones y ministros que asuman de modo especial la responsabilidad de preservar la tradici\u00f3n y la unidad de la comuni\u00f3n de fe. 6) Si hoy se pide una teolog\u00ed\u00ada narrativa, esto tiene consecuencias tambi\u00e9n en su forma de expresi\u00f3n. En la narraci\u00f3n habla el narrador en primera persona. As\u00ed\u00ad la participaci\u00f3n en el discurso performativo, activo, ser\u00e1 infinitamente m\u00e1s alta que la participaci\u00f3n en un discurso fijado, informativo. Cuando se habla en primera persona, el que habla se responsabiliza de la narraci\u00f3n con su propia vida. El orador no puede hablar objetivamente, prescindiendo de la propia persona, a distancia, como si no estuviera personalmente afectado por la cosa. Su propia sangre debe correr en su discurso sobre Dios. Trat\u00e1ndose de Dios, el discurso sobre Dios debe desembocar en un hablar a Dios. Eso es lo adecuado, pues Dios no es un objeto, un ello, sino un T\u00fa viviente, la Persona absoluta sin m\u00e1s (M. Buber). 7) La primac\u00ed\u00ada de lo narrativo no significa, sin embargo, renunciar a un discurso razonable, conceptual. Sirve en primer lugar para la justificaci\u00f3n de la fe; debemos dar raz\u00f3n de nuestra esperanza (lPe 3,15). La fe no es irracional; por eso necesita mostrar sus fundamentos y para eso sirve el lenguaje preciso, argumentativo, que sin embargo debe ser siempre consciente de sus l\u00ed\u00admites. 8) Debemos adquirir la capacidad para la expresi\u00f3n religiosa frecuentando la poes\u00ed\u00ada y la literatura. La poes\u00ed\u00ada nos ense\u00f1a a expresarnos a trav\u00e9s de im\u00e1genes, frecuentemente m\u00e1s valiosas que los conceptos. Las im\u00e1genes son m\u00e1s abiertas, no tienen un sentido prefijado, permiten un mayor espacio para las interpretaciones. Nos falta una teolog\u00ed\u00ada po\u00e9tica, como podemos encontrarla en Agust\u00ed\u00adn, en Tom\u00e1s de Aquino (recu\u00e9rdense sus himnos sacramentales) y, en nuestro tiempo, en J. H. Newman27. El te\u00f3logo holand\u00e9s H. Osterhius ha acertado con una s\u00ed\u00adntesis de teolog\u00ed\u00ada y poes\u00ed\u00ada, sin tener que sacrificar la una a la otra. En \u00e9l alcanza la teolog\u00ed\u00ada una nueva cualidad de lenguaje po\u00e9tico, que logra llegar al o\u00ed\u00addo del hombre contempor\u00e1neo. Este lenguaje hace aguzar el o\u00ed\u00addo y da que pensar al oyente. No es elevado, sino realista; en \u00e9l toma la palabra el hombre de nuestros d\u00ed\u00adas con sus preocupaciones, necesidades y nostalgias. Al mismo tiempo abre a la poes\u00ed\u00ada el potencial de esperanza de la fe cristiana28. 9) Cierta capacidad para el lenguaje religioso debe adquirirse pronto. El objetivo de la ense\u00f1anza religiosa, que pretende la comprensi\u00f3n de un lenguaje, deber\u00ed\u00ada ser \u00abla mediaci\u00f3n de una gram\u00e1tica elemental del lenguaje religioso\u00bb29. Para ello la formaci\u00f3n del lenguaje deber\u00ed\u00ada hacer accesible \u00abel car\u00e1cter metaf\u00f3rico de la exposici\u00f3n de la fe\u00bb. Los esfuerzos de la catequesis de la comunidad deben dirigirse igualmente a conseguir la capacidad de expresi\u00f3n, con el fin de superar de este modo la esclerosis expresiva en las Iglesias, que hace imposible que las personas relacionen sus experiencias con el Dios de la revelaci\u00f3n cristiana. Para ello se necesitan modelos de lenguaje religioso, que no suenen gastados, sino que sean vivos y fuertemente expresivos. 10) Finalmente, nuestro lenguaje religioso debe crecer desde el silencio y la meditaci\u00f3n; de otro modo degenera en charlataner\u00ed\u00ada. El escritor alem\u00e1n Heinrich B\u00f3ll ten\u00ed\u00ada la impresi\u00f3n de que \u00abla teolog\u00ed\u00ada habla mucho y dice poco&#8230;; es enormemente rica en palabras y divaga mucho\u00bb. Tambi\u00e9n Mart\u00ed\u00adn Heidegger, como hemos visto, insiste en escuchar con atenci\u00f3n el lenguaje; el silencio concentrado permite acoger la palabra que se dice.<\/p>\n<p>El te\u00f3logo evang\u00e9lico y luchador en la resistencia D. Bonhoeffer, en su diario de la prisi\u00f3n Resistencia y sumisi\u00f3n, tuvo una visi\u00f3n prof\u00e9tica del futuro, que puede llenarnos de esperanza y seguridad respecto a la actual crisis del lenguaje religioso: \u00abLlegar\u00e1 el d\u00ed\u00ada en el que, de nuevo, los hombres ser\u00e1n llamados a anunciar de tal modo la palabra de Dios que el mundo se transforme profundamente y se renueve. Ser\u00e1 un nuevo lenguaje, quiz\u00e1 completamente irreligioso, pero liberador y salvador, como el lenguaje de Jes\u00fas, de modo que los hombres se escandalicen de \u00e9l y sean ciertamente vencidos por su poder\u00bb30.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. M. WALSER, Halbzeit, Frankfurt M. 1960, 47. &#8211; 2 Ach, unsere armen W\u00fcrter, Christ in der Gegenwart 26 (1990) 211. &#8211; 3. Cf ARIST\u00f3TEI.ES, \u00dcber die Aussage und Poetica. Introducci\u00f3n, texto y notas de A. Rostagni, Tur\u00ed\u00adn 1945&#8242;. &#8211; 4. M. HEIDEGGER, Unterwegs zur Sprache, en Gesamtausgabe, Bd. 12, Frankfurt M. 1985, 9. &#8211; 5. Cf ARIST\u00ed\u201cTELES, Peri hermeneias 1, en Aristoteles. Werke in deutscher Ubersetzung, Bd. 1, Teil 1, traducida y comentada por H. Weidemann, Berl\u00ed\u00adn 1994. &#8211; 6. A. FLEw, Theology and Falsification, en A. FLEw-A. MACINTYRE (eds.), Essays in Philosophical Theology, Londres 1955, 96-108. &#8211; 7 R. SCHAEFFLER, Religionsphilosophie, Friburgo Br.-Munich 1983, 153. &#8211; 8. L. WITTGENSTEIN, Philosophische Untersuchungen, Teil 1, 1960, 63. &#8211; 9 P. RICOEUR, Poetische Fiktion und religiose Rede, en Christlicher glaube und moderne Gesellschaft II, Friburgo Br.-Basilea-Viena 1998, 96-105; DERS, Gou numen, en B. CASPER (ed.), Gott nennen, Friburgo Br.-Munich 1981, 61-69. &#8211; 10 Cf P. BIEHL, Religiiise Sprache una&#8217; Alltagserfahrungen, en Theologia Practica 18 (1983) 3\/4, 101-109, aqu\u00ed\u00ad 106-109. &#8211; 11. K. RAHNER, Das Wort der Dichtung und der Christ, en Schriften zur Theologie IV, Einsiedeln-Zurich-Colonia 1960, 441-454, aqu\u00ed\u00ad 444 y 449. &#8211; 12. En lo que sigue me refiero a la exposici\u00f3n de R. VOLP en su primer volumen de Liturgik. Die Kunst, Gott zu feient, Gotersloh 1993, 122-132, aqu\u00ed\u00ad 125-128. &#8211; 13. La exposici\u00f3n siguiente se fundamenta en el art\u00ed\u00adculo de T. BERGER, Die Sprache der Liturgie, en H. C. SCHMIDT-LAUBER-K. H. BIERITZ (eds.), Handbuch der Liturgik, Leipzig-Gotinga 1995, 761-770, aqu\u00ed\u00ad 765-768. &#8211; 14. AG 1 ] &#8211; 15. Nijmwegen-Utrecht 1968. &#8211; 16 Edici\u00f3n alemana, Friburgo 1983. &#8211; 17 Un ejemplo de este g\u00e9nero de pensamiento y de lenguaje es la doctrina sobre Dios de J. WERBICK, publicada con el t\u00ed\u00adtulo Bilder sind Wege (Munich 1992). &#8211; 18. R. GUARDINI, Vom Geist der Liturgie, Friburgo Br. 1957 (trad. esp.: El esp\u00ed\u00adritu de la liturgia, Barcelona 1933, 131-132). &#8211; 19 Cf J. SCHARFENBERG-H. KAMPFER, Mil Sytnbolen lben. Soziale, psychologische und religi\u00f3se Konflilktbearbeitug, Olten-Friburgo Br. 1980. &#8211; 20. Ib, 157. &#8211; 21. Beschlu\u00e1: Schwerpunkte heutiger Sakramentenpastoral, en Gemeinsame Synode der Bist\u00fcmer in der Bundesrepublik Deutschland. Ofizielle Gesamtausgabe 1, Friburgo Br.-Basilea-Viena 19762, 241. &#8211; 22 Cf R. BARTHES-A. MARTIN, Der Eifferturm, Munich 1970, 77-83. &#8211; 23. El evang\u00e9lico P. BIEHL, experto en pedagog\u00ed\u00ada religiosa, siguiendo a P. Ricoeur, ha presentado una did\u00e1ctica cr\u00ed\u00adtica del s\u00ed\u00admbolo, en dos vol\u00famenes, bajo el t\u00ed\u00adtulo Symbale geben zu lernen, Neukirchen-Vluyn 1989 y 1993. &#8211; 24. GS 62. &#8211; 25 Discurso del Papa en Munich con ocasi\u00f3n de su visita a Alemania (19.11.1980) publicado en AAA 25, 185-187. &#8211; 26. Cf R. SAUER, Signifikaate Alltag.sphdnomene im Leben Jugendlicher. Das Musikerleben, en DERS., Mystik des Alltags. Jugendliche Lebenswelt und Glaube, Friburgo Br.-Basilea-Viena 1990, 73-120 y 132-142. Cf tambi\u00e9n I. KOGLER, Die Sehnsucht nach meter. Rockmusik, Jugend und Religion, Graz-Viena-Colonia 1994. &#8211; 27. Cf K. RAHNER, Die Kunst mi Horizonte von Theologie und Fr\u00fcmmigkeit, en Schriften zur Theologie Bd. XVI, Zurich-Einsiedeln-Colonia 1984, 364-372, aqu\u00ed\u00ad 366ss. &#8211; 28 H. OSrERHIUS, Du bist der Atem und die Club, Friburgo Br. 1994. &#8211; 29 H. HALBFAS, Religionsunterricht in der Grundschule. Lehrerhandbuch 1. D\u00fcsseldorf 19832, 232. &#8211; 30 D. BONHOEFFER, Widerstand und Ergebung, Munich 19519, 207.<\/p>\n<p>Ralph Sauer<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La crisis del lenguaje religioso. II. La persona como ser que habla. III. La singularidad del lenguaje religioso. IV. Diferentes formas del lenguaje de la fe: 1. El lenguaje de la Biblia; 2. El lenguaje de la liturgia; 3. El lenguaje del testimonio; 4. El lenguaje de la doctrina de la Iglesia. V. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lenguaje-religioso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLENGUAJE RELIGIOSO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17020","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17020"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17020\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}