{"id":17023,"date":"2016-02-05T11:05:33","date_gmt":"2016-02-05T16:05:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magisterio-eclesial-y-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:05:33","modified_gmt":"2016-02-05T16:05:33","slug":"magisterio-eclesial-y-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magisterio-eclesial-y-catequesis\/","title":{"rendered":"MAGISTERIO ECLESIAL Y CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Hitos hist\u00f3ricos: 1. Nuevo Testamento; 2. Epoca patr\u00ed\u00adstica; 3. Santo Tom\u00e1s de Aquino; 4. Desde el concilio de Trento al Vaticano I; 5. El Vaticano II. II. El magisterio pastoral: 1. Sentido del magisterio; 2. Modalidades del ejercicio magisterial. III. Magisterio y Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>La Iglesia es el pueblo peregrinante de Dios, que camina con la humanidad. Posee, consiguientemente, una historicidad, que comporta cambios en su imagen. La doctrina teol\u00f3gica sobre la Iglesia tiene tambi\u00e9n un devenir conectado con sus manifestaciones hist\u00f3ricas y con la revelaci\u00f3n divina, que dice m\u00e1s sobre la Iglesia que su despliegue variado en la historia. Entre la realidad concreta de la Iglesia y la eclesiolog\u00ed\u00ada existe una relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca.<\/p>\n<p>Lo dicho es aplicable al magisterio de la Iglesia. Desde el principio hubo cristianos con autoridad para confirmar a los hermanos en la fe, y poco a poco se elabora la teolog\u00ed\u00ada del magisterio. Recordar las etapas m\u00e1s importantes tanto del ejercicio magisterial como de la autoconciencia de la Iglesia sobre el magisterio nos introduce en su significado, portadores y formas de actuaci\u00f3n, condicionamientos eclesiales y culturales, etc.<\/p>\n<p>I. Hitos hist\u00f3ricos<br \/>\n1. NUEVO TESTAMENTO. El Nuevo Testamento expresa la convicci\u00f3n creyente de haber recibido en Jesucristo la revelaci\u00f3n definitiva de Dios (cf Heb 1,1-2). El evangelio, que se centra en la predicaci\u00f3n y comportamiento, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, es inseparablemente palabra de verdad y fuerza de salvaci\u00f3n (cf Ef 1,13); por ello, el anuncio y la ense\u00f1anza son dos formas fundamentales de servir al evangelio (cf 2Tim 1,11). En la Iglesia, \u00abcolumna y fundamento de la verdad\u00bb (lTim 3,15), se conserva el evangelio y debe ser transmitido fielmente. En los \u00faltimos escritos del Nuevo Testamento, frente a los que \u00abense\u00f1an cosas extra\u00f1as\u00bb (cf 1Tim 1,3; 6,3), se exhorta a los ministros de la Iglesia a que vigilen para mantener la \u00absana doctrina\u00bb (cf lTim 1,10; 2Tim 1,13; 4,3; Tit 1,13) y guardar el \u00abdep\u00f3sito\u00bb (cf lTim 6,20) como base unificadora de la comunidad cristiana en la fe y el amor.<\/p>\n<p>Anuncio del evangelio y vigilancia por su autenticidad aparecen unidos en Pablo, que recuerda autorizadamente a la comunidad de Corinto el mensaje de la resurrecci\u00f3n (cf ICor 15,1ss) y la manera genuina de celebrar la cena del Se\u00f1or (cf 1Cor 11,17ss). Ante la difusi\u00f3n del evangelio entre los paganos y las controversias surgidas en la Iglesia, el llamado \u00abconcilio de Jerusal\u00e9n\u00bb toma decisiones al respecto, convencido de actuar guiado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf He 15,5ss).<\/p>\n<p>2. EPOCA PATR\u00ed\u008dSTICA. En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica predomina la autoridad del contenido de la fe sobre la autoridad formal de quien lo pronuncia. El credo, que se gesta como clave de lectura de la Sagrada Escritura y como criterio de comuni\u00f3n eclesial, es la expresi\u00f3n principal de la regla de la fe, es el s\u00ed\u00admbolo de identificaci\u00f3n con la fe de la Iglesia (CCE 188).<\/p>\n<p>Los obispos, puestos como pastores para presidir las Iglesias, reciben la autoridad de ser maestros en la fe por la ordenaci\u00f3n sacramental, que los incardina en la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica y los hace miembros del cuerpo episcopal. La deliberaci\u00f3n en asambleas episcopales m\u00e1s o menos amplias, expresa esta comuni\u00f3n en la autoridad y en el servicio a la fe recibida de los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>El candidato al ministerio episcopal es examinado en presencia de la asamblea cristiana sobre la fe y su disposici\u00f3n a conservar \u00ed\u00adntegro y puro el dep\u00f3sito; una vez reconocida por la Iglesia la autenticidad de la fe, recibe, por la imposici\u00f3n de las manos de los obispos presentes, que representan la fraternidad de las Iglesias, la cumbre del ministerio sagrado, el cual comporta, junto con el oficio de santificar, los oficios de ense\u00f1ar y de regir (LG 21). Despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n, toma posesi\u00f3n de la c\u00e1tedra, que es el signo de la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica y de la autoridad magisterial, incluida en su misi\u00f3n de pastor.<\/p>\n<p>San Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada saluda a la Iglesia de Roma como la que \u00abpreside la caridad\u00bb e \u00abinstruye a los dem\u00e1s\u00bb y, consciente esta de su responsabilidad, interviene para pacificar la Iglesia de Corinto. San Ireneo le reconoce una preeminencia en cuanto fundada sobre los ap\u00f3stoles y m\u00e1rtires Pedro y Pablo. Entre Iglesia, sede y obispo hay inferencia rec\u00ed\u00adproca. Su obispo es interlocutor en la vida sinodal y \u00e9l mismo convoca s\u00ed\u00adnodos regionales. J. H. Newman cont\u00f3 hasta 17 intervenciones de Roma en asuntos intereclesiales antes del concilio de Nicea (325), que expresan su capacidad para intervenir y el reconocimiento por otras Iglesias de esa autoridad.<\/p>\n<p>La autoridad magisterial de los obispos, recibida en la ordenaci\u00f3n sacramental, es un ministerio a Jesucristo, \u00fanico Maestro (cf Mt 23,10). San Agust\u00ed\u00adn combina frecuentemente en este sentido las palabras ministerium y magisterium. Por otra parte, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, recibido en la ordenaci\u00f3n, no es pose\u00ed\u00addo en exclusiva por los obispos, ya que se derrama por la iniciaci\u00f3n cristiana sobre varones y mujeres, j\u00f3venes y ancianos (cf He 2,17). El que ense\u00f1a en el nombre del Se\u00f1or reconoce que \u00e9l es tambi\u00e9n disc\u00ed\u00adpulo en la escuela del evangelio.<\/p>\n<p>3. SANTO TOM\u00ed\u0081S DE AQUINO. Aludimos solamente a dos aspectos, relevantes para nuestro tema, en santo Tom\u00e1s de Aquino. Llama art\u00ed\u00adculos de fe a los enunciados del credo, ya que forman como un corpus veritatum. La consideraci\u00f3n de la fe, transmitida de una vez por todas, como unidad org\u00e1nica y vital, significa que existe conexi\u00f3n entre sus contenidos, jerarqu\u00ed\u00ada en su ordenaci\u00f3n interior y refuerzo mutuo. La iniciaci\u00f3n cristiana introduce en una totalidad significativa de fe y de vida en Cristo (cf DGC 114).<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino, teniendo presente el prestigio de las primeras facultades de teolog\u00ed\u00ada, habla de dos magisterios: el magisterium cathedrae pastoralis, fundado en la autoridad apost\u00f3lica, y el magisterium cathedrae magistralis, fundado en la competencia personal reconocida p\u00fablicamente. La relaci\u00f3n entre ambas formas de magisterio es permanente en la historia de la Iglesia, y en nuestros d\u00ed\u00adas se ha planteado con especial intensidad. Ambas formas de ense\u00f1anza est\u00e1n abiertas al mismo evangelio y a la tradici\u00f3n apost\u00f3lica, a la edificaci\u00f3n de la Iglesia y a la misi\u00f3n cristiana; no es una relaci\u00f3n cerrada entre magisterio y teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>4. DESDE EL CONCILIO DE TRENTO AL VATICANO I. Dos acontecimientos de largo alcance -la Reforma protestante con la consiguiente ruptura eclesial y la Ilustraci\u00f3n con su reivindicaci\u00f3n de autonom\u00ed\u00ada de la raz\u00f3n sobre la fe-marcar\u00e1n las modalidades del magisterio desde el concilio de Trento hasta el Vaticano 1. Estos hechos conducir\u00e1n a la Iglesia cat\u00f3lica a subrayar y formalizar el ejercicio de su autoridad doctrinal; la preocupaci\u00f3n se desplaza del contenido de la fe, con su autoridad inherente, al magisterio que lo avala con su autoridad leg\u00ed\u00adtima.<\/p>\n<p>El concilio de Trento, en la sesi\u00f3n conclusiva (4.12.1563), encomend\u00f3 al papa P\u00ed\u00ado IV que redactara e hiciera p\u00fablico con su autoridad el catecismo, formalmente mandado en el Decreto de reforma de la sesi\u00f3n XXIV, para el cual ya se hab\u00ed\u00adan preparado muchos materiales. Aunque el Papa activ\u00f3 con diligencia el encargo, fue P\u00ed\u00ado V quien, en septiembre de 1566, edit\u00f3 el Catechismus, ex Decreto Concilii Tridentini, ad Parochos (o Catecismo romano). Se distribuye en cuatro grandes cap\u00ed\u00adtulos -a saber: el s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico, los sacramentos, los mandamientos de Dios y el padre-nuestro-, que constituyen el \u00ab\u00e1lveo catequ\u00e9tico de la tradici\u00f3n\u00bb (P. Rodr\u00ed\u00adguez). En el pr\u00f3logo afirma que el fin del cuidado pastoral es el conocimiento de Jesucristo, centro de la predicaci\u00f3n cristiana. El Catecismo evita opiniones de escuela y no entra en controversias innecesarias. Ense\u00f1a la doctrina cat\u00f3lica sin hacer apolog\u00e9tica. Se distingue por la claridad teol\u00f3gica, la inquietud evangelizadora y el aliento religioso. Est\u00e1 dirigido a los p\u00e1rrocos como una ayuda segura y eficaz en la catequesis y la predicaci\u00f3n. Tanto por su origen y finalidad, como por las constantes recomendaciones de papas y obispos, el Catecismo romano es uno de los documentos m\u00e1s importantes del magisterio ordinario del papa.<\/p>\n<p>Una \u00e9poca se caracteriza por las palabras que acu\u00f1a, evita o prefiere. Pues bien, el t\u00e9rmino magisterio, en el sentido de funci\u00f3n jer\u00e1rquica de regulaci\u00f3n de la fe, surge a finales del siglo XVIII y se difunde en el XIX. En una enc\u00ed\u00adclica, dirigida por Gregorio XVI al clero de Suiza en 1835, aparece con nitidez: \u00abLa Iglesia dispone por instituci\u00f3n divina de un poder&#8230; de magisterio, para ense\u00f1ar y definir lo que concierne a la fe y a las costumbres e interpretar las Sagradas Escrituras sin ning\u00fan peligro de error\u00bb.<\/p>\n<p>La conciencia que se refleja en el t\u00e9rmino magisterio, se muestra tambi\u00e9n en un nuevo g\u00e9nero literario doctrinal, la carta enc\u00ed\u00adclica, a trav\u00e9s de la cual imparte su ense\u00f1anza la sede de Roma. Aunque la dendminaci\u00f3n es antigua, su sentido y uso han cambiado. La enc\u00ed\u00adclica es, desde entonces, una forma frecuente de ejercitar el papa el magisterio ordinario.<\/p>\n<p>El Vaticano 1, convocado y desarrollado en un clima defensivo, defini\u00f3 en la constituci\u00f3n Pastor aeternus (18.7.1870) el primado del romano Pont\u00ed\u00adfice y su magisterio infalible en determinadas condiciones. La inicial intenci\u00f3n conciliar de tratar sobre la Iglesia en conjunto, se redujo por diversos factores a la autoridad del papa, y particularmente a su magisterio extraordinario. Este estrechamiento tendr\u00e1 en los decenios siguientes una gran repercusi\u00f3n.<\/p>\n<p>5. EL VATICANO II. El \u00faltimo Concilio se propuso, entre sus fines, la reforma y renovaci\u00f3n de la Iglesia, volviendo a las fuentes. La Iglesia hunde sus ra\u00ed\u00adces en el misterio de la autocomunicaci\u00f3n de Dios al mundo por Jesucristo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Debe reconocer en Jesucristo a su Se\u00f1or. En la palabra de Dios y en la lit\u00fargica debe alimentar su vida, fidelidad y disponibilidad misionera. Por esto, \u00abel magisterio no est\u00e1 sobre la palabra de Dios, sino a su servicio, para ense\u00f1ar puramente lo transmitido, pues por mandato divino, y con la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente y lo explica fielmente\u00bb (DV 10).<\/p>\n<p>El Vaticano II recoge la ense\u00f1anza del Vaticano I sobre el romano Pont\u00ed\u00adfice, resitu\u00e1ndola y complet\u00e1ndola con la doctrina sobre el sacramento del episcopado y la colegialidad. Es muy significativo para nuestro tema lo ense\u00f1ado acerca del sentido de la fe y los carismas del pueblo cristiano (LG 12). Todos los fieles han recibido la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf 1Jn 2,20.27) para juzgar certeramente sobre la verdad evang\u00e9lica como pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Juan XXIII quiso que el Vaticano II fuera pastoral, es decir, que ense\u00f1ara positivamente la fe cat\u00f3lica sin condenaciones, exponi\u00e9ndola de manera comprensible al hombre de hoy y buscando la unidad de los cristianos. Adopt\u00f3 una actitud de di\u00e1logo para dirigirse al mundo contempor\u00e1neo, nacido en gran medida fuera de la Iglesia e incluso contra ella. El di\u00e1logo de salvaci\u00f3n, iniciado por Dios, prosigue en la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Estas orientaciones b\u00e1sicas y la sensibilidad de fondo, aparecen claramente cuando el Concilio recuerda a los obispos su funci\u00f3n primordial de ense\u00f1ar (cf CD 12-14) y a los presb\u00ed\u00adteros su condici\u00f3n de ministros de la palabra de Dios (cf PO 4). La renovaci\u00f3n de la catequesis en el posconcilio se ha inspirado en las ense\u00f1anzas y el esp\u00ed\u00adritu del Vaticano II, como atestiguan claramente los grandes documentos del magisterio sobre la misma.<\/p>\n<p>II. El magisterio pastoral<br \/>\nEl sucinto recorrido hist\u00f3rico ha ido mostrando numerosas perspectivas del magisterio en la Iglesia. Ahora, de manera m\u00e1s sistematizada, presentamos el sentido y las formas de su ejercicio.<\/p>\n<p>No olvidamos que existe tambi\u00e9n el magisterio de los te\u00f3logos .Como dijimos arriba siguiendo a santo m\u00e1s de Aquino. Tambi\u00e9n se puede hablar del magisterio de los espirituales, es decir, de aquellos cristianos a los que la Iglesia ha reconocido una especial autoridad en virtud de su experiencia m\u00ed\u00adstica y sus notables escritos. Santa Teresa de Jes\u00fas es un ejemplo espl\u00e9ndido. La misma teolog\u00ed\u00ada ha ense\u00f1ado que las realidades divinas se pueden conocer no s\u00f3lo por el camino del razonamiento, sino tambi\u00e9n por la v\u00ed\u00ada de la connaturalidad. Estas formas de magisterio son genuinamente cristianas y eclesiales, aunque tengan una autoridad distinta de la espec\u00ed\u00adfica del magisterio pastoral. Pero ahora nos referimos s\u00f3lo al magisterio de los obispos y del papa como obispo de Roma, por tanto al magisterio de los que presiden como pastores la Iglesia.<\/p>\n<p>Los obispos son maestros aut\u00e9nticos, porque \u00abest\u00e1n dotados de la autoridad de Cristo\u00bb (LG 25). Su magisterio es autoritativo (distinto de autoritario) porque el sacramento del episcopado les confiere \u00abel esp\u00ed\u00adritu de gobierno\u00bb (tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito de Roma) para apacentar la Iglesia en nombre del Se\u00f1or. Ellos son \u00f3rganos autorizados de la fe de la Iglesia, a la que representan en la comuni\u00f3n cat\u00f3lica. La tradici\u00f3n apost\u00f3lica es custodiada, defendida y actualizada por los obispos; su testimonio es cualificado y fehaciente. El testimonio concorde del evangelio por parte de los obispos, adquiere una fuerza de acreditaci\u00f3n singular, ya que expresan la comuni\u00f3n en la fe.<\/p>\n<p>La Iglesia es comunidad de fe y est\u00e1 siempre \u00aben estado de confesi\u00f3n\u00bb de fe y de misi\u00f3n (J. Alfaro). Cuando ense\u00f1an autorizadamente, los obispos la profesan p\u00fablicamente; por esto, los cristianos son invitados a prestar adhesi\u00f3n al testimonio creyente de los pastores. No es, por tanto, s\u00f3lo cuesti\u00f3n de disciplina ni en los maestros de la fe ni en los dem\u00e1s fieles.<\/p>\n<p>1. SENTIDO DEL MAGISTERIO. \u00bfPor qu\u00e9 existe en la Iglesia un magisterio pastoral, como \u00f3rgano autorizado para ense\u00f1ar la tradici\u00f3n apost\u00f3lica? \u00bfNo basta el quehacer de los te\u00f3logos para estudiar las fuentes cristianas, para interpretarlas y para exponer en cada situaci\u00f3n socio-cultural la verdad del evangelio? \u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n de ser del magisterio aut\u00e9ntico?<br \/>\nEl cristianismo no es una filosof\u00ed\u00ada religiosa y moral, ni los fieles cristianos forman parte de la Iglesia por afinidad cultural o por una visi\u00f3n semejante de la vida humana. En los fundamentos de la Iglesia est\u00e1 la revelaci\u00f3n gratuita, hist\u00f3rica y escatol\u00f3gica de Dios, en Jesucristo, para la salvaci\u00f3n de los hombres. La fe cristiana viene a trav\u00e9s de la escucha del evangelio proclamado por enviados, que han tenido la gracia del encuentro con el Se\u00f1or. El testimonio de los testigos primordiales (cf He 10,41) se conserva fielmente de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu vivificador que potencia la predicaci\u00f3n y abre el coraz\u00f3n a la fe. El cristianismo es religi\u00f3n revelada; por esto, la autoridad \u00faltima pertenece al Revelante. La fidelidad a los or\u00ed\u00adgenes es garantizada si el Se\u00f1or env\u00ed\u00ada ap\u00f3stoles, les garantiza su presencia, y los capacita con su autoridad. Al magisterio pastoral est\u00e1 encomendada la custodia de la tradici\u00f3n que viene del Se\u00f1or, sirvi\u00e9ndose por supuesto de los medios oportunos y, sobre todo, confiando en la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu, que gu\u00ed\u00ada la Iglesia a la verdad plena, seg\u00fan la promesa de Jes\u00fas (cf Jn 14,26; 16,13-15).<\/p>\n<p>La Iglesia no ser\u00ed\u00ada la comunidad escatol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n si no poseyera la garant\u00ed\u00ada de permanecer indeficientemente en la verdad (K. Rahner), ya que verdad y salvaci\u00f3n son dos caras del mismo evangelio (cf ITim 2,4). Pues bien, el magisterio pastoral ha recibido el carisma de infalibilidad para que la Iglesia permanezca en la verdad que libera y salva. \u00abLa misi\u00f3n del magisterio est\u00e1 ligada al car\u00e1cter definitivo de la alianza instaurada por Dios en Cristo con su pueblo; debe protegerlo de las desviaciones y de los fallos, y garantizarle la posibilidad objetiva de profesar sin error la fe aut\u00e9ntica\u00bb (CCE 890).<\/p>\n<p>2. MODALIDADES DEL EJERCICIO MAGISTERIAL. El magisterio pastoral puede ejercitarse bien de forma extraordinaria -los obispos en concilio o el papa hablando ex cathedra-, bien de forma ordinaria -el obispo en su di\u00f3cesis o el papa para la Iglesia universal o los obispos dispersos por el mundo-. El grado de certeza depende de la definitividad o no, implicada en el ejercicio magisterial. La vinculaci\u00f3n a la ense\u00f1anza unas veces postula adhesi\u00f3n creyente por versar sobre el \u00e1rea de la verdad de la fe, y otras obediencia religiosa por tratar-se del \u00e1rea de la comuni\u00f3n (J. M. Rovira Belloso). Remitimos a Lumen gentium 25, con las referencias y clarificaciones del Vaticano I, y al Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE), 85-87, 888-892 y 2032-2040.<\/p>\n<p>a) El concilio ecum\u00e9nico, que re\u00fane a los obispos de la Iglesia presididos por el papa, es la forma m\u00e1s tradicional de ejercer el magisterio extraordinario. Si los obispos, en cuanto maestros y jueces de la fe, ejercitan de manera solemne su magisterio, entonces su profesi\u00f3n p\u00fablica de la fe es tambi\u00e9n definici\u00f3n irrevocable para los dem\u00e1s cristianos.<\/p>\n<p>Obviamente, no todos los concilios generales ni todas sus decisiones pretenden tal grado de definitividad. El Vaticano II no ha querido definir; pero autorizadamente ha profundizado en el misterio de la Iglesia, ha comprendido las relaciones entre sus miembros en forma de comuni\u00f3n y ha introducido nuevas perspectivas en la relaci\u00f3n misionera de la Iglesia con el mundo. En la conciencia universal de la Iglesia poseen un peso especial, por el contenido de su ense\u00f1anza (cf DGC 97-99), los cuatro primeros concilios; los siete concilios celebrados en tiempos de la Iglesia indivisa, son paradigma del car\u00e1cter ecum\u00e9nico, y el concilio de Nicea fue considerado como asamblea de referencia por concilios posteriores.<\/p>\n<p>Las definiciones de la fe, profesi\u00f3n p\u00fablica de la revelaci\u00f3n de Dios en un momento determinado, no congelan la verdad ni detienen el tiempo. La Iglesia necesita volver incesante-mente sobre los dogmas con una triple lectura: 1) introspectiva, para sondear de nuevo el contenido profesado; 2) retrospectiva, buscando luz para su comprensi\u00f3n en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica en que fue formulado, y 3) prospectiva tendiendo a la verdad siempre mayor, al misterio de Dios, que nos invita como horizonte que precede y avanza con nosotros.<\/p>\n<p>b) El papa, cuando habla \u00abex cathedra\u00bb (romana), ejerce tambi\u00e9n el magisterio infalible, la forma suprema de ense\u00f1anza. Requiere algunas condiciones: actuar como pastor y maestro supremo de todos los cristianos, con voluntad de proclamar de manera definitiva una doctrina de fe y costumbres, para confirmar en la fe a sus hermanos (cf Lc 22,32). El papa, en quien reside singularmente el carisma de la infalibilidad de la Iglesia, defiende y expone la fe cat\u00f3lica como su \u00f3rgano autorizado. Estas definiciones no necesitan el consentimiento o refrendo de la Iglesia para ser irreformables, ya que han sido proclamadas con la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf DS 3074; LG 25c).<\/p>\n<p>c) Magisterio ordinario y universal infalible. El papa junto con los dem\u00e1s obispos, incluso dispersos por el mundo presidiendo sus Iglesias, pueden ense\u00f1ar de manera definitiva alg\u00fan aspecto de la revelaci\u00f3n. \u00abAunque cada uno de los prelados no posea la prerrogativa de la infalibilidad, sin embargo cuando, incluso dispersos por el mundo, pero manteniendo el v\u00ed\u00adnculo de comuni\u00f3n entre s\u00ed\u00ad y con el sucesor de Pedro, ense\u00f1ando aut\u00e9nticamente en materia de fe y costumbres, convienen en que una sentencia ha de ser tenida como definitiva, en ese caso proponen infaliblemente la doctrina de Cristo\u00bb (LG 25 b). La infalibilidad en la fe, de que goza la Iglesia, se expresa tambi\u00e9n en el ejercicio ordinario del magisterio de los pastores.<\/p>\n<p>Juan Pablo II, en la carta apost\u00f3lica Ordinatio sacerdotalis (22.5.1994), ense\u00f1a que \u00abla Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenaci\u00f3n sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia\u00bb. No es una definici\u00f3n nueva, dijo el card. J. Ratzinger. Ha confirmado el papa que, teniendo en cuenta la praxis sacramental desde el principio hasta hoy, y en todas las Iglesias, ah\u00ed\u00ad se expresa la fe de la Iglesia y act\u00faa el magisterio ordinario y universal de los obispos. La posesi\u00f3n universal y pac\u00ed\u00adfica, un\u00e1nime y estable, es signo de su car\u00e1cter inmutable por pertenecer al dep\u00f3sito de la fe.<\/p>\n<p>d) Magisterio ordinario no infalible. La Iglesia vive y cumple su misi\u00f3n en medio del mundo. Hay situaciones excepcionales a las que responde de manera extraordinaria; y, como el discurrir hist\u00f3rico, as\u00ed\u00ad es tambi\u00e9n el testimonio de los cristianos y la ense\u00f1anza de los pastores. Por esto, se debe evitar la tendencia a reconocer s\u00f3lo autoridad a las intervenciones extraordinarias del magisterio, ya que el magisterio ordinario no es mera opini\u00f3n teol\u00f3gica, o a considerar cada intervenci\u00f3n del papa como palabra definitiva. Todos los cristianos necesitamos escuchar diariamente el evangelio y el testimonio sobre Jes\u00fas; y la comunidad espera de sus pastores palabras de edificaci\u00f3n, discernimiento y esperanza. En este campo se sit\u00faa el magisterio ordinario de los obispos y del papa.<\/p>\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n difunden hoy enseguida a todos los rincones de la Iglesia el magisterio del papa, que en los \u00faltimos decenios es muy abundante. Dentro de esta actividad emergen las enc\u00ed\u00adclicas y las exhortaciones apost\u00f3licas possinodales. En el marco del magisterio ordinario del papa situamos, como acontecimiento relevante, la publicaci\u00f3n del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica; es un servicio precioso del sucesor de Pedro a las Iglesias particulares, al ecumenismo, e incluso a todo hombre que pide raz\u00f3n de nuestra esperanza (cf lPe 3,15).<\/p>\n<p>Cada obispo en su di\u00f3cesis es mensajero del evangelio y maestro de la fe. Su ministerio pastoral comprende la solicitud por la fiel custodia y fecunda transmisi\u00f3n de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica; por esto, la atenci\u00f3n a la catequesis es una obligaci\u00f3n fundamental. Conjuntamente cumplen su funci\u00f3n magisterial, cuando se re\u00fane un grupo de obispos en s\u00ed\u00adnodos y conferencias episcopales; tarea suya es publicar catecismos y otros instrumentos adecuados a la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica de sus fieles. Estos catecismos tienen una autoridad, en virtud de la cual defieren de otras iniciativas semejantes teol\u00f3gico-pastorales. El colegio episcopal, \u00abcon Pedro y bajo Pedro\u00bb, comparte la preocupaci\u00f3n por todas las Iglesias, por la difusi\u00f3n del evangelio y por los valores morales de la humanidad. En la sinfon\u00ed\u00ada de su magisterio, el mismo en la fe y diferenciado seg\u00fan las situaciones culturales, se expresa la com\u00fan obediencia a lo recibido del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Todas las modalidades del magisterio pastoral que hemos presentado deben transparentar la autoridad de Jes\u00fas, buen Pastor y \u00fanico Maestro; son un servicio a los dem\u00e1s cristianos, con quienes comparten la gracia de la fraternidad y para los que han sido constituidos en vig\u00ed\u00adas y maestros.<\/p>\n<p>III. Magisterio y Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<br \/>\nA la luz de dos grandes documentos -el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (1 1.10.1992) y el Directorio general para la catequesis (DGC, 15.8.1997)-tratamos brevemente la relaci\u00f3n entre magisterio ordinario del papa y catequesis.<\/p>\n<p>El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica fue pedido por la Asamblea extraordinaria del s\u00ed\u00adnodo de los obispos, convocado el a\u00f1o 1985 al cumplirse veinte a\u00f1os de la clausura del Vaticano II; en su elaboraci\u00f3n particip\u00f3 el episcopado; el papa mand\u00f3 su publicaci\u00f3n y lo entreg\u00f3 a la Iglesia en dos fechas significativas: El 11 de octubre de 1992, trig\u00e9simo aniversario de la apertura del Concilio, y el 8 de diciembre, en conmemoraci\u00f3n de su clausura. Se ha acentuado intencionadamente su conexi\u00f3n con el Vaticano II.<\/p>\n<p>Juan Pablo II, en la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Fidei depositum 4, garantiza su valor doctrinal con estas palabras: \u00abEs una exposici\u00f3n de la fe de la Iglesia y de la doctrina cat\u00f3lica, atestiguadas o iluminadas por la Sagrada Escritura, la tradici\u00f3n apost\u00f3lica y el magisterio eclesi\u00e1stico. Lo reconozco como un instrumento v\u00e1lido y autorizado al servicio de la comuni\u00f3n eclesial y como norma segura para la ense\u00f1anza de la fe\u00bb.<\/p>\n<p>El Directorio subraya repetidas veces c\u00f3mo \u00abel Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica es un acto del magisterio del papa, por el que, en nuestro tiempo, sintetiza normativamente, en virtud de la autoridad apost\u00f3lica, la totalidad de la fe cat\u00f3lica, y la ofrece, ante todo a las Iglesias particulares, como punto de referencia para la exposici\u00f3n aut\u00e9ntica del contenido de la fe\u00bb (120; cf 124). La entrega simb\u00f3lica del Catecismo por parte del papa a los obispos y a otros responsables de la catequesis visibiliz\u00f3 de alguna manera la entrega del s\u00ed\u00admbolo y la entrega del padrenuestro a los catec\u00famenos. Es un acto de tradici\u00f3n y de env\u00ed\u00ado misionero al servicio de la iniciaci\u00f3n y la formaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>El g\u00e9nero literario catecismo difiere de una suma teol\u00f3gica en formato peque\u00f1o. Recoge de forma precisa, en s\u00ed\u00adntesis org\u00e1nica, los acontecimientos y verdades salv\u00ed\u00adficas fundamentales, que expresan la fe com\u00fan y la forma de vivir en Cristo. En un catecismo es importante la s\u00ed\u00adntesis de la doctrina, que no es selecci\u00f3n subjetiva, sino exposici\u00f3n \u00ed\u00adntegra de lo fundamental cristiano, con capacidad de despliegue a medida que se va formando el disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. Cuida que lo que se transmite sea la fe de la Iglesia, no opiniones particulares, aunque respetables. No entra en discusiones de escuela ni cuestiones t\u00e9cnicas. Su estilo es sobrio, asertivo y claro. Un catecismo transmite doctrina s\u00f3lida y certezas sencillas, no siembra incertidumbre ni inseguridad. Hay secuencia coherente entre realidad del acontecimiento Cristo, acogida creyente de la verdad del evangelio con la raz\u00f3n y la voluntad, salvaci\u00f3n no ficticia sino efectiva, unidad de la Iglesia y regulaci\u00f3n autorizada de la iniciaci\u00f3n cristiana. El que los destinatarios primeros del CCE sean los obispos subraya que la catequesis constituye una responsabilidad b\u00e1sica de su ministerio pastoral.<\/p>\n<p>La s\u00ed\u00adntesis de la fe ha sido actualizada teniendo en cuenta la renovaci\u00f3n teol\u00f3gica de este siglo, y siguiendo fielmente las orientaciones del Vaticano II. La misma redacci\u00f3n, a base de p\u00e1rrafos cortos, al tiempo que ofrece la doctrina fundamental, renunciando a una exposici\u00f3n ampliamente desarrollada, deja el camino m\u00e1s expedito a adaptaciones en los catecismos de las Iglesias locales. Cumple de esta manera su condici\u00f3n de punto de referencia para la ense\u00f1anza cat\u00f3lica en la catequesis y predicaci\u00f3n, tanto en el conjunto del Catecismo como en cada art\u00ed\u00adculo del mismo. Es un libro de consulta, para recibir orientaci\u00f3n segura y autorizada.<\/p>\n<p>Este Catecismo mayor imita en general al Catecismo romano en la distribuci\u00f3n de la materia. Tiene cuatro partes, que corresponden a los cuatro pilares de la catequesis bautismal: el credo, los sacramentos, los mandamientos y el padrenuestro; o con sus propias palabras: la profesi\u00f3n de la fe, la celebraci\u00f3n del misterio cristiano, la vida en Cristo, y la oraci\u00f3n cristiana. La articulaci\u00f3n del Catecismo expresa la unidad de la vida cristiana y \u00abla interrelaci\u00f3n entre lex orandi, lex credendi y lex vivendi\u00bb (DGC 121). La iniciaci\u00f3n cristiana a\u00fana fe, liturgia y moral. El misterio de Dios en Jesucristo es cre\u00ed\u00addo, celebrado, vivido y confiado a la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Catecismo y el Directorio son dos servicios complementarios de la sede apost\u00f3lica de Roma a la Iglesia universal. Se muestra as\u00ed\u00ad la Iglesia como madre y maestra, en cuanto engendra nuevos hijos por el bautismo y los educa en la fe (CT 12; DGC 78). Cuidar la transmisi\u00f3n fiel del evangelio a los catec\u00famenos y la permanencia de la Iglesia, sacramento de salvaci\u00f3n, sobre el fundamento de la revelaci\u00f3n divina, es la raz\u00f3n de ser del magisterio pastoral; as\u00ed\u00ad podemos alcanzar los cristianos la madurez en Cristo.<\/p>\n<p>BIBL.: ALFARO J., Problema theologicum de munere theologiae respectu magisterii, Gregorianum 57 (1976) 39-79; ARDUSSO F., Magisterio eclesial. El servicio de la Palabra, San Pablo, Madrid 1998; BL\u00e1zQUEZ R., Transmitir el evangelio de la verdad, Edicep, Valencia 1997; CONGAR Y., Pour une histoire du terme \u00abmagisterium\u00bb y Bref histoire des formes du \u00abmagist\u00e9re\u00bb et ses relations avec les docteurs, Revue des sciences philosophiques et th\u00e9ologiques 60 (1976) 85-98 y 99-112; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Instrucci\u00f3n sobre la vocaci\u00f3n eclesial del te\u00f3logo (24.5.1990); CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA. Para una pastoral de la cultura, Ciudad del Vaticano (23 de mayo de 1999); RAHNER K., Magisterio eclesi\u00e1stico, en Sacramentum mundi IV, 381-398; RODRIGUEZ P. (ed.), Catechismus Romanus, Vaticana, Roma 1989; ROVIRA BELLOSO J. M., Introducci\u00f3n a la teolog\u00ed\u00ada, BAC, Madrid 1996; SESBO\u00dcE B.-THEOBALD C., La palabra de la salvaci\u00f3n, Secretariado Trinitario, Salamanca 1997; SULLIVAN, Magisterium, Paulist Press, Nueva York 1983.<\/p>\n<p>Ricardo Bl\u00e1zquez P\u00e9rez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Hitos hist\u00f3ricos: 1. Nuevo Testamento; 2. Epoca patr\u00ed\u00adstica; 3. Santo Tom\u00e1s de Aquino; 4. Desde el concilio de Trento al Vaticano I; 5. El Vaticano II. II. El magisterio pastoral: 1. Sentido del magisterio; 2. Modalidades del ejercicio magisterial. III. Magisterio y Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica. La Iglesia es el pueblo peregrinante &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/magisterio-eclesial-y-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMAGISTERIO ECLESIAL Y CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17023","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17023","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17023"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17023\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17023"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17023"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17023"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}