{"id":17031,"date":"2016-02-05T11:05:49","date_gmt":"2016-02-05T16:05:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-social\/"},"modified":"2016-02-05T11:05:49","modified_gmt":"2016-02-05T16:05:49","slug":"moral-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-social\/","title":{"rendered":"MORAL SOCIAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La moral social: 1. Moral social fundamental; 2. Los derechos humanos; 3. Moral econ\u00f3mica; 4. La ecolog\u00ed\u00ada, un problema moral nuevo; 5. Moral pol\u00ed\u00adtica; 6. Moral de la cultura; 7. Moral del conflicto. II. Posibilidades catequ\u00e9ticas: 1. Catequesis sistem\u00e1tica sobre moral social; 2. Catequesis ocasionales de moral social; 3. La moral social, eje transversal de toda catequesis.<\/p>\n<p>Dar a conocer la moral social, forma parte de la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia (CA 5ef; 54b); por lo tanto, estar\u00e1 necesariamente presente en la catequesis.<\/p>\n<p>La moral social cristiana brota de la llamada que todo cristiano recibe a construir, ya en el presente, el reino de Dios: Reino escatol\u00f3gico -cielos nuevos y tierra nueva-, pero que se va realizando ya en nuestro mundo; Reino que es gracia de Dios, pero que es tambi\u00e9n tarea humana; Reino que no se confunde con la Iglesia, pero que subsiste en ella y del cual ella es servidora; Reino que se realiza en el mundo, pero sin identificarse con ninguna de sus realizaciones.<\/p>\n<p>La moral social debe aparecer en un marco de gracia -el Reino que viene, que Dios va realizando- en el que la Iglesia, y los cristianos dentro de ella, se ven comprometidos. No organizamos la convivencia en sociedad de una determinada manera para que llegue el reino de Dios, sino porque ha llegado ya: \u00abConvert\u00ed\u00ados porque ha llegado el reino de Dios\u00bb (Mt 4,17). De ah\u00ed\u00ad la necesaria referencia teol\u00f3gica (a Dios y su Reino) y teologal (los valores y comportamientos, signos de la gracia de Dios).<\/p>\n<p>Debido a la reserva escatol\u00f3gica, la moral social cristiana se distinguir\u00e1 claramente de cualquier proyecto pol\u00ed\u00adtico concreto. Pero no por eso debe aparecer como algo irreal o irrealizable. Como diremos m\u00e1s adelante, es necesario combinar la esperanza con el realismo.<\/p>\n<p>I. La moral social<br \/>\n1. MORAL SOCIAL FUNDAMENTAL. En la Iglesia siempre ha existido eso que hoy llamamos \u00abmoral social\u00bb, cuyo objetivo es mostrar c\u00f3mo debe ser la vida en sociedad seg\u00fan la fe cristiana. La ense\u00f1anza social de los santos padres (es decir, los grandes te\u00f3logos de los ocho primeros siglos) fue, por lo general, de car\u00e1cter ocasional, a trav\u00e9s de homil\u00ed\u00adas, pero se caracteriz\u00f3 por un notable talante prof\u00e9tico. Con la escol\u00e1stica comenzaron ya los tratados sistem\u00e1ticos, que alcanzaron en el siglo XVI gran altura y notable influencia. A partir de la publicaci\u00f3n de la enc\u00ed\u00adclica Rerum novarum (1891), de Le\u00f3n XIII, se ha hecho costumbre que los mismos papas y las distintas conferencias episcopales iluminen con su magisterio los problemas sociales.<\/p>\n<p>Dos son las fuentes de la moral social: la Sagrada Escritura y la raz\u00f3n humana. Como es l\u00f3gico, en la Biblia no se encuentran juicios sobre la mayor\u00ed\u00ada de las cuestiones sociales que hoy nos preocupan, porque no exist\u00ed\u00adan entonces. Sin embargo, encontramos en ella una serie de principios -el destino universal de los bienes, la preferencia por los d\u00e9biles, la autoridad como servicio, etc.- con los que es posible enjuiciar las realidades actuales. El recurso a la raz\u00f3n es igualmente necesario, sobre todo si pretendemos que nuestro discurso \u00e9tico pueda tener alguna validez para quienes no comparten la fe cristiana (cf FR 98).<\/p>\n<p>En la moral social existen ciertos principios de car\u00e1cter permanente. El m\u00e1s importante de todos es la dignidad de la persona humana, del que se derivan otros dos: el principio de solidaridad (todos somos responsables de los dem\u00e1s) y el principio de subsidiariedad (las instancias superiores deben respetar las iniciativas de las instancias inferiores que favorezcan el bien com\u00fan, e incluso facilitarles los medios necesarios para llevarlas a cabo). Ambos principios se complementan. Debido al principio de solidaridad la moral social cristiana se opone a todas las formas de individualismo, y debido al principio de subsidiariedad se opone a todas las formas de colectivismo.<\/p>\n<p>En la moral social existen tambi\u00e9n muchos juicios que, al referirse a realidades cambiantes, tienen una validez igualmente limitada (m\u00e1s adelante encontraremos un ejemplo al hablar de la doctrina de la guerra justa).<\/p>\n<p>La moral social debe moverse entre la utop\u00ed\u00ada y el realismo. En todos los temas -desde la distribuci\u00f3n de los bienes hasta el recurso a la violencia y desde los sistemas econ\u00f3micos hasta la legislaci\u00f3n- los cristianos deben intentar hacer presentes ya en el mundo los valores de la nueva creaci\u00f3n inaugurada por Cristo, pero no pueden ignorar que la creaci\u00f3n anterior conserva todav\u00ed\u00ada mucha fuerza. Pablo sab\u00ed\u00ada de esto cuando escribi\u00f3 a los corintios: \u00abOs di a beber leche, no alimento s\u00f3lido, porque no lo pod\u00ed\u00adais soportar; ni pod\u00e9is todav\u00ed\u00ada, pues a\u00fan sois carnales\u00bb (lCor 3,2-3).<\/p>\n<p>2. Los DERECHOS HUMANOS. \u00abLa Iglesia, al analizar el campo del mundo, es muy sensible a todo lo que afecta a la dignidad de la persona humana. Ella sabe que de esa dignidad brotan los derechos humanos, objeto constante de la preocupaci\u00f3n y del compromiso de los cristianos&#8230; El derecho a la vida, al trabajo, a la educaci\u00f3n, a la creaci\u00f3n de una familia, a la participaci\u00f3n en la vida p\u00fablica, a la libertad religiosa, son hoy especialmente reclamados\u00bb (DGC 18).<\/p>\n<p>Llamamos derechos humanos a los que poseen todos los seres humanos por el hecho de serlo, independientemente de cu\u00e1l sea su raza, sexo, religi\u00f3n o clase social. Se trata de derechos naturales, es decir, fundados en la misma naturaleza humana, y por lo tanto anteriores y superiores al derecho positivo. Esto equivale a decir que las leyes no crean esos derechos; \u00fanicamente los descubren, los proclaman y los defienden.<\/p>\n<p>El primero y fundamental de los derechos humanos es el derecho a la vida. Si este no se respetara de nada servir\u00ed\u00adan los dem\u00e1s. El derecho a la vida podr\u00ed\u00ada enunciarse as\u00ed\u00ad: \u00abMientras vivo tengo derecho a vivir\u00bb. Por lo tanto, el primer derecho del hombre es el derecho a nacer cuando ha sido concebido, y el \u00faltimo, el derecho a morir cuando Dios quiera. Incompatibles con el derecho a la vida no son \u00fanicamente el aborto y la eutanasia activa, sino tambi\u00e9n la pena de muerte y la injusta distribuci\u00f3n de los bienes entre el Norte y el Sur del Planeta.<\/p>\n<p>Los restantes derechos humanos (PT 11-27) suelen clasificarse por \u00abgeneraciones\u00bb. Los derechos de la primera generaci\u00f3n podr\u00ed\u00adan englobarse bajo el nombre gen\u00e9rico de \u00ablibertades\u00bb (libertad de conciencia, de expresi\u00f3n, de prensa, de asociaci\u00f3n&#8230;) y se reivindicaron al menos desde el siglo XVIII. Los derechos de la segunda generaci\u00f3n podr\u00ed\u00adan caracterizarse como \u00abliberaciones\u00bb (derecho a un trabajo digno, a un nivel de vida adecuado, a la educaci\u00f3n, a la asistencia sanitaria&#8230;) y empezaron a reivindicarse a finales del siglo XIX. Los derechos de la tercera generaci\u00f3n no afectan a los individuos aislados sino a las colectividades y son, por ejemplo, el derecho a vivir en paz, el derecho a un medio sano, el derecho a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos, etc.<\/p>\n<p>\u00abLa obra evangelizadora de la Iglesia tiene, en este vasto campo de los derechos humanos, una tarea irrenunciable: manifestar la dignidad inviolable de toda persona humana. En cierto sentido es la tarea central y unificante del servicio que la Iglesia, y en ella los fieles laicos, est\u00e1n llamados a prestar a la familia humana\u00bb (DGC 19).<\/p>\n<p>3. MORAL ECON\u00ed\u201cMICA. a) La actividad econ\u00f3mica. Desde el siglo XVIII la econom\u00ed\u00ada ha venido reivindicando una total autonom\u00ed\u00ada con respecto a la \u00e9tica por considerar que las leyes del mercado libre son tan naturales como las leyes naturales y, por lo tanto, no tiene sentido aplicarles las categor\u00ed\u00adas \u00e9ticas de justicia o injusticia. Sin embargo, la actividad econ\u00f3mica se desarrolla en un contexto de escasez, lo que obliga constantemente a realizar opciones. Y desde el momento en que hay que tomar decisiones tiene algo que decir la \u00e9tica. Tres son las principales cuestiones que debe plantearse la actividad econ\u00f3mica:<br \/>\nEn primer lugar, qu\u00e9 producir. La permanente tensi\u00f3n entre unos deseos te\u00f3ricamente ilimitados y unos medios limitados exige responder as\u00ed\u00ad: deben producirse solamente los bienes y servicios que satisfagan aut\u00e9nticas necesidades humanas. E incluso entre estas es necesario establecer ciertas prioridades. Hay necesidades de tal rango que constituyen verdaderos derechos fundamentales de la persona. Juan XXIII afirmaba: \u00abPuestos a desarrollar, en primer t\u00e9rmino, el tema de los derechos del hombre, observamos que este tiene un derecho a la existencia, a la integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida, cuales son, principalmente, el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso, la asistencia m\u00e9dica y, finalmente, los servicios indispensables que a cada uno debe prestar el Estado\u00bb (PT 11).<\/p>\n<p>En segundo lugar, c\u00f3mo producir. El simple incremento de la productividad no justifica el empleo de m\u00e9todos alienantes para los trabajadores. El trabajo no es solamente un medio para ganarse la vida, sino tambi\u00e9n una forma de realizaci\u00f3n humana y de servicio a los dem\u00e1s (cf LE 7). Precisamente por eso debe ofrecerse la posibilidad de trabajar a todos los ciudadanos capacitados para ello (LE 18).<\/p>\n<p>La tercera gran cuesti\u00f3n es para qui\u00e9n producir; es decir, c\u00f3mo debe distribuirse la producci\u00f3n nacional entre los individuos y las familias. El principio del destino universal de los bienes (GS 69) no exige una igualdad absoluta, pero s\u00ed\u00ad una igualdad fundamental, tanto entre las personas individuales como entre los pueblos (SRS 33g). Por eso las leyes fiscales -que, adem\u00e1s de la funci\u00f3n recaudatoria para financiar los gastos comunes, tienen una funci\u00f3n redistributiva- obligan en conciencia (CCE 2240; 2409). Incluso m\u00e1s all\u00e1 de las obligaciones fiscales, el creyente debe practicar de forma espont\u00e1nea la comunicaci\u00f3n cristiana de bienes con los necesitados (SRS 31g).<\/p>\n<p>b) Los sistemas econ\u00f3micos. Durante todo el siglo XX dos sistemas econ\u00f3micos han estado disput\u00e1ndose el mundo: el capitalismo -basado en la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y el mercado m\u00e1s o menos libre- y el socialismo -basado en la propiedad colectiva de los medios de producci\u00f3n y la planificaci\u00f3n central de la econom\u00ed\u00ada-.<\/p>\n<p>A partir de 1989, con el desmoronamiento de los reg\u00ed\u00admenes colectivistas de la Europa del Este, se puede decir que ha quedado el capitalismo como \u00fanico modelo de referencia. En este existen, sin embargo, dos corrientes: la econom\u00ed\u00ada social de mercado (partidaria de una intervenci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos en la econom\u00ed\u00ada) y el neoliberalismo de la Escuela de Chicago (partidario de un mercado libre de cualquier interferencia). Es de justicia reconocer las ventajas del mercado libre: su capacidad para asignar con eficacia los recursos e incentivar la creaci\u00f3n de riqueza. Pero no pueden ignorarse sus limitaciones: tiende a satisfacer solamente las demandas de quienes disponen de medios de pago (y estas tanto si son humanizadoras como si no lo son), no cuida los bienes de car\u00e1cter colectivo, deja desprotegidos a los d\u00e9biles en su competencia con los fuertes, etc. Por eso, desde el punto de vista \u00e9tico, es imprescindible una intervenci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos que, respetando el principio de subsidiariedad, permita aprovechar las ventajas del mercado libre y controlar sus peligros (CA 42ab).<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada malo, sin embargo, que la elecci\u00f3n \u00e9tica quedara encerrada para siempre entre las dos variantes del capitalismo. De cara al futuro Juan Pablo II ha invitado a buscar un \u00absistema justo\u00bb que elimine \u00aben su ra\u00ed\u00adz\u00bb la antinomia entre el trabajo y el capital (LE 13a).<\/p>\n<p>c) Pa\u00ed\u00adses ricos y pa\u00ed\u00adses pobres. El gran esc\u00e1ndalo del siglo XX es que ese 23 por ciento de la poblaci\u00f3n mundial que vivimos en los pa\u00ed\u00adses industrializados estamos disfrutando del 88 por ciento de la riqueza total, mientras casi tres mil millones de habitantes de nuestro planeta padecen desnutrici\u00f3n y cada a\u00f1o mueren de hambre entre 14 y 18 millones de personas.<\/p>\n<p>La \u00abcuesti\u00f3n social\u00bb -que Le\u00f3n XIII identific\u00f3 con las relaciones entre patronos y obreros (RN 1)- es hoy, antes que nada, la relaci\u00f3n entre los pa\u00ed\u00adses ricos y los pa\u00ed\u00adses pobres (SRS 42c), que obliga a leer en clave planetaria los principios \u00e9ticos que la Iglesia ha ido elaborando a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>Pongamos solamente tres ejemplos. Pablo VI dir\u00e1 que \u00ablo superfluo de los pa\u00ed\u00adses ricos debe servir a los pa\u00ed\u00adses pobres. La regla que antiguamente val\u00ed\u00ada en favor de los m\u00e1s cercanos debe aplicarse hoy a la totalidad de las necesidades del mundo\u00bb (PP 49). Otro ejemplo: de la misma forma que dentro de cada pa\u00ed\u00ads el bien com\u00fan debe prevalecer sobre el bien particular, tambi\u00e9n en la econom\u00ed\u00ada internacional el bien com\u00fan universal debe prevalecer sobre el bien com\u00fan nacional (MM 80). Ultimo ejemplo: se puede aplicar al problema de la deuda externa de los pa\u00ed\u00adses del tercer mundo el principio, enunciado por Tom\u00e1s de Aquino y muchos otros, seg\u00fan el cual los deudores insolventes no est\u00e1n obligados a restituir lo que deben mientras eso les suponga caer en una gran miseria (CA 35e).<\/p>\n<p>Es necesario, como vemos, desprivatizar la moral. Y esto empezando por los conceptos m\u00e1s nucleares, como el pecado. Juan Pablo II ha se\u00f1alado que una serie de decisiones pecaminosas pueden acabar cristalizando en unas \u00abestructuras de pecado\u00bb (SRS 36-40) que despu\u00e9s perjudican a los m\u00e1s pobres, de forma casi autom\u00e1tica, independientemente de la voluntad de los individuos. Por eso, no basta la conversi\u00f3n personal; es necesario tambi\u00e9n transformar las estructuras de pecado en estructuras de solidaridad.<\/p>\n<p>4. LA ECOLOG\u00ed\u008dA, UN PROBLEMA MORAL NUEVO. S\u00f3lo en las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos tomado conciencia de que estamos destruyendo los diferentes ecosistemas de la tierra, como consecuencia de los recursos escasos que les robamos y los elementos contaminantes que vertemos sobre ellos, lo cual perjudica -m\u00e1s todav\u00ed\u00ada que a nosotros- a quienes vendr\u00e1n despu\u00e9s. Debido al principio de la solidaridad entre las generaciones, se nos pueden exigir responsabilidades respecto de aquello que hemos heredado y tenemos obligaci\u00f3n de transmitir (cf Octogesima adveniens 21; RH 8 y 15; SRS 34).<\/p>\n<p>Diversas medidas de car\u00e1cter t\u00e9cnico pueden servir para prevenir los da\u00f1os y regenerar la naturaleza (instalaciones anticontaminantes, reciclado de metales y desperdicios, b\u00fasqueda de energ\u00ed\u00adas no contaminantes, etc.); pero todo ello ser\u00e1 insuficiente si no luchamos por un cambio en profundidad del sistema de valores imperante, que nos permita pasar de una econom\u00ed\u00ada del cada vez m\u00e1s a una econom\u00ed\u00ada del suficiente.<\/p>\n<p>Algunos han defendido el crecimiento cero, pero ser\u00ed\u00ada inaceptable pretender perpetuar a todos los pa\u00ed\u00adses -ricos y pobres- en el grado de desarrollo que han alcanzado. Desde el punto de vista \u00e9tico es necesario exigir al mundo opulento que acepte reducir la enorme proporci\u00f3n en que contribuye al efecto degradante total, haciendo posible as\u00ed\u00ad que los pa\u00ed\u00adses pobres incrementen su desarrollo sin agravar todav\u00ed\u00ada m\u00e1s el problema ecol\u00f3gico. Esta es, sin duda, la \u00fanica soluci\u00f3n que respeta a la vez la integridad de la creaci\u00f3n y la justicia.<\/p>\n<p>Diversas afirmaciones de la fe cristiana -como la sacramentalidad de la naturaleza o las repercusiones c\u00f3smicas de la redenci\u00f3n- pueden contribuir eficazmente a reforzar el inter\u00e9s de los creyentes por las cuestiones ecol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>5. MORAL POL\u00ed\u008dTICA. a) La vida pol\u00ed\u00adtica. El hombre es un ser social por naturaleza y, debido a eso, se integra de forma espont\u00e1nea en los m\u00e1s diversos grupos, desde la escuela y la pandilla de amigos hasta los sindicatos y colegios profesionales. Sin embargo, los intereses de todos esos grupos no son coincidentes, y a menudo son incluso contrapuestos, por lo que es necesaria una autoridad superior que intente armonizar los intereses de unos y otros. Esa es precisamente la raz\u00f3n de ser de los poderes p\u00fablicos (GS 74).<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, la perversi\u00f3n m\u00e1s radical del poder pol\u00ed\u00adtico, la que atenta m\u00e1s directamente contra su misma raz\u00f3n de ser, es ponerlo al servicio de los intereses de un solo grupo, o incluso de los intereses particulares de los gobernantes. Sin embargo, la experiencia pone de manifiesto que la tentaci\u00f3n de actuar as\u00ed\u00ad es muy fuerte. Como dijo Lord Acton, \u00abel poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente\u00bb. Por eso las comunidades pol\u00ed\u00adticas deben dotarse a s\u00ed\u00ad mismas de estructuras que dificulten los abusos de las autoridades, como es, por ejemplo, la divisi\u00f3n de poderes, para que cada uno de los tres poderes pueda controlar y ser controlado por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Sin embargo, la pol\u00ed\u00adtica ejercida con esp\u00ed\u00adritu de servicio es un cauce privilegiado para servir a los dem\u00e1s, por lo que es necesario suscitar vocaciones pol\u00ed\u00adticas: \u00abQuienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer ese arte tan dif\u00ed\u00adcil y tan noble que es la pol\u00ed\u00adtica -dijeron los padres conciliares-, prep\u00e1rense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio inter\u00e9s y de toda ganancia venal. Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresi\u00f3n, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido pol\u00ed\u00adtico; cons\u00e1grense con sinceridad y rectitud, m\u00e1s a\u00fan, con caridad y fortaleza pol\u00ed\u00adtica, al servicio de todos\u00bb (GS 75f).<\/p>\n<p>b) Las formas de gobierno democr\u00e1ticas. Como es l\u00f3gico, en la Biblia no encontramos ninguna valoraci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de la democracia. Sin embargo, dado que ning\u00fan hombre vale m\u00e1s que otro (cf Mt 23,8-10), deducimos que nadie puede tener autoridad sobre los dem\u00e1s si estos no se la conceden libremente. En este sentido podemos afirmar que las formas de gobierno democr\u00e1ticas son las m\u00e1s acordes con la concepci\u00f3n cristiana del hombre, y as\u00ed\u00ad lo afirm\u00f3 ya santo Tom\u00e1s de Aquino en el siglo XIII.<\/p>\n<p>Polemizando con la concepci\u00f3n laicista de la democracia, la moral cristiana matiza que el origen \u00faltimo del poder no es el pueblo, sino Dios; de \u00e9l lo recibe el pueblo, quien puede luego delegar las tareas de gobierno en las personas que quiera. Debido a esto, \u00abla autoridad no puede considerarse exenta de sometimiento a otra superior. M\u00e1s a\u00fan, la autoridad consiste en la facultad de mandar seg\u00fan la recta raz\u00f3n. Por ello se sigue, evidentemente, que su fuerza obligatoria procede del orden moral, que tiene a Dios como primer principio y \u00faltimo fin\u00bb (PT 47a).<\/p>\n<p>Esto plantea un delicado problema. Es verdad que casi nadie defiende hoy el positivismo jur\u00ed\u00addico, que hace derivar las leyes de la simple voluntad de los gobernantes, sin necesidad de ning\u00fan fundamento \u00e9tico. Pero tampoco se admite que exista un orden moral objetivo capaz de fundamentar las leyes. En un Estado pluralista y no confesional la moral cristiana no pasa de ser una \u00e9tica particular. En cuanto al derecho natural, unos niegan que se deriven exigencias \u00e9ticas concretas de la naturaleza humana y otros no se ponen de acuerdo en cu\u00e1les son. En consecuencia, s\u00f3lo parece posible basar la legislaci\u00f3n en la \u00e9tica civil, entendiendo por tal aquellos valores \u00e9ticos que pueden considerarse patrimonio de todos. Pero, como es l\u00f3gico, la conducta de los creyentes no deber\u00e1 regirse por la \u00e9tica civil, sino por la totalidad de la moral cristiana. A la vez deber\u00e1n esforzarse por enriquecer esa \u00e9tica civil por la v\u00ed\u00ada del di\u00e1logo y de la persuasi\u00f3n.<\/p>\n<p>6. MORAL DE LA CULTURA. a) Educaci\u00f3n. El progreso de la conciencia \u00e9tica de la humanidad ha llevado a proclamar el derecho de todos a la educaci\u00f3n, que debe ser -al menos en los niveles b\u00e1sicos- gratuita (GS 60).<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n est\u00e1 guiada siempre por una determinada concepci\u00f3n del hombre. De hecho, todos los intentos realizados hasta ahora de implantar una educaci\u00f3n neutral han fracasado. Absolutamente todo lo que se hace o se deja de hacer tiene un sentido o unas consecuencias.<\/p>\n<p>Descartada, pues, la posibilidad de establecer escuelas neutrales, lo \u00fanico exigible desde el punto de vista \u00e9tico es que el sistema educativo refleje y favorezca el pluralismo de cosmovisiones existentes en el interior de la sociedad. Esto puede intentarse por dos caminos diferentes: pluralismo dentro de cada centro educativo o pluralismo de centros educativos. 1) El pluralismo dentro de cada centro educativo tiene la ventaja de reproducir dentro de la escuela la situaci\u00f3n real de la sociedad, educando m\u00e1s f\u00e1cilmente para la convivencia entre las distintas opiniones existentes. Pero tiene el peligro de alimentar el relativismo en los ni\u00f1os y j\u00f3venes. 2) En las escuelas inspiradas por una cosmovisi\u00f3n determinada las ventajas y los peligros se invierten: la ventaja es formar m\u00e1s f\u00e1cilmente individuos capaces de elaborar un proyecto vital y moverse por valores interiorizados; el peligro ser\u00ed\u00ada un cierto aislamiento cultural que prive del necesario entrenamiento para una convivencia plural.<\/p>\n<p>El Estado debe posibilitar la existencia de ambos modelos escolares, permitiendo a los padres escoger libremente el tipo de educaci\u00f3n que recibir\u00e1n sus hijos. Obviamente, para que la libertad de elecci\u00f3n sea real, es necesario que los poderes p\u00fablicos financien de igual forma los centros educativos estatales y no estatales, siempre que satisfagan unos baremos de calidad y carezcan de \u00e1nimo de lucro.<\/p>\n<p>b) Medios de comunicaci\u00f3n social. Desde los mensajeros que los griegos y romanos ten\u00ed\u00adan para transmitir noticias de un lugar a otro de sus respectivos imperios, hasta la televisi\u00f3n interactiva, las autopistas de la informaci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de im\u00e1genes por sat\u00e9lite, es evidente que los medios de comunicaci\u00f3n social han experimentado un gran desarrollo. Desde el punto de vista \u00e9tico, las preguntas inevitables son: \u00bfAl servicio de qu\u00e9 fines se pondr\u00e1 el inmenso poder que tienen hoy los mass media? \u00bfQui\u00e9nes forman la opini\u00f3n p\u00fablica? \u00bfQu\u00e9 intereses hay detr\u00e1s?<br \/>\nEl Decreto sobre los medios de comunicaci\u00f3n social, promulgado por el Vaticano II, antes de hablar de la \u00ablibertad de informaci\u00f3n\u00bb (IM 12a) habla del \u00abderecho a la informaci\u00f3n\u00bb que tiene la sociedad (IM 5b). Con ello aparece muy claro que, para los padres conciliares, la libertad de expresi\u00f3n no puede entenderse como el disfrute de un derecho individual, sino que est\u00e1 al servicio de la colectividad, y esta tiene derecho a que sea ejercido con honestidad. En esta misma l\u00ed\u00adnea se mueve la instrucci\u00f3n pastoral Aetatis novae, concretamente cuando habla de la \u00abtarea de las comunicaciones\u00bb y los \u00abretos actuales\u00bb (AN cap 2-3).<\/p>\n<p>Ya en 1690 Benjam\u00ed\u00adn Harris public\u00f3 en Boston el primer c\u00f3digo deontol\u00f3gico para profesionales de la comunicaci\u00f3n, y desde entonces han proliferado casi por todas partes.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los usuarios de los medios deber\u00ed\u00adan recibir una educaci\u00f3n para servirse de ellos. A la hora de seleccionar lecturas, programas de radio, pel\u00ed\u00adculas o programas de televisi\u00f3n, conviene ser tan cuidadosos como cuando seleccionamos los alimentos que vamos a tomar. Si existieran en el mundo millones de personas con claro discernimiento y juicio sano, su presencia influir\u00ed\u00ada espont\u00e1neamente por doquier en los medios de comunicaci\u00f3n social. El cristiano debe guiarse por las palabras del ap\u00f3stol: \u00abExaminadlo todo, y quedaos con lo bueno. Evitad toda clase de mal\u00bb (1Tes 5,21-22).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la educaci\u00f3n en la fe son de gran ayuda estos medios, bien utilizados. Por ello \u00abla utilizaci\u00f3n correcta de estos medios exige en los catequistas un serio esfuerzo de conocimiento, de competencia y de actualizaci\u00f3n cualificada. Pero sobre todo, dada la gran influencia que esos medios ejercen en la cultura, no se debe olvidar que no basta usarlos para difundir el mensaje cristiano y el magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta nueva cultura creada por la comunicaci\u00f3n moderna&#8230; con nuevos lenguajes, nuevas t\u00e9cnicas y nuevos comportamientos psicol\u00f3gicos\u00bb (DGC 161; cf RMi 37; DGC 20-21).<\/p>\n<p>7. MORAL DEL CONFLICTO. a) Conflictividad social. En todas las sociedades existen antagonismos debido a las m\u00e1s diversas causas: ideolog\u00ed\u00adas distintas, intereses econ\u00f3micos contrapuestos, diferentes posturas ante el hecho religioso, nacionalismos, etc. En principio no debemos lamentarlo, porque los antagonismos pueden ser una fuente de creatividad. Una sociedad en la que no existiera ning\u00fan conflicto recordar\u00ed\u00ada demasiado la paz de los cementerios.<\/p>\n<p>Pero es necesario aprender a resolver los conflictos de forma pac\u00ed\u00adfica para que sean enriquecedores. Los hombres deben estar movidos por el amor, y no por el odio, incluso cuando se enfrentan a sus enemigos. Algo que pidi\u00f3 Juan Pablo II a los sindicatos es generalizable a todo tipo de conflicto: interpretar su acci\u00f3n como una lucha a favor de la justicia, m\u00e1s que como una lucha contra otros (LE 20c).<\/p>\n<p>b) Guerra y paz. Maquiavelo, Hegel, Nietzsche, Hitler y otros muchos consideraron que la guerra es beneficiosa para la humanidad. Sin embargo, son tan grandes los da\u00f1os que provoca, y fue tan inequ\u00ed\u00advoca la no-violencia de Jes\u00fas, que para la moral cristiana ser\u00e1 siempre un mal a evitar. Como mucho cabr\u00ed\u00ada justificarla como mal menor si fuera imprescindible para poner fin a un mal todav\u00ed\u00ada mayor. Este fue el fundamento de la doctrina de la guerra justa que, enunciada ya por san Agust\u00ed\u00adn y algunos otros, encontr\u00f3 su formulaci\u00f3n cl\u00e1sica en santo Tom\u00e1s de Aquino.<\/p>\n<p>Sin embargo, las actuales armas de destrucci\u00f3n masiva, e incluso el moderno armamento convencional, han transformado tan sustancialmente el fen\u00f3meno de la guerra con respecto a lo que era en el siglo XIII, que parece imposible seguir justific\u00e1ndola como mal menor. Como dijo Juan XXIII, \u00aben nuestra \u00e9poca, que se jacta de poseer la energ\u00ed\u00ada at\u00f3mica, resulta un absurdo sostener que la guerra es un medio apto para resarcir el derecho violado\u00bb (PT 127).<\/p>\n<p>El Vaticano II reafirm\u00f3 que en la actualidad s\u00f3lo las guerras defensivas pueden ser todav\u00ed\u00ada justas: \u00abMientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de medios eficaces, una vez agotados todos los recursos pac\u00ed\u00adficos de la diplomacia, no se podr\u00e1 negar el derecho de leg\u00ed\u00adtima defensa a los gobiernos\u00bb (GS 79d).<\/p>\n<p>En resumen, que como dice Juan Pablo II, \u00ab\u00c2\u00a1ojal\u00e1 los hombres aprendan a luchar por la justicia sin violencia, renunciando a la lucha de clases en las controversias internas, as\u00ed\u00ad como a la guerra en las internacionales!\u00bb (CA 23c).<\/p>\n<p>II. Posibilidades catequ\u00e9ticas<br \/>\nUna catequesis sobre moral social o sobre doctrina social de la Iglesia podr\u00ed\u00ada enfocarse de tres formas: sistem\u00e1tica, ocasional y transversal.<\/p>\n<p>1. CATEQUESIS SISTEM\u00ed\u0081TICA SOBRE MORAL SOCIAL. La catequesis puede enfocarse elaborando un esquema l\u00f3gico que responda a los principales ejes axiol\u00f3gicos que vertebran la convivencia social: la econom\u00ed\u00ada, la cultura y la pol\u00ed\u00adtica. La econom\u00ed\u00ada responder\u00ed\u00ada al deseo de satisfacer las necesidades del hombre y la colectividad; la cultura, al deseo de conocer; y la pol\u00ed\u00adtica, a la necesidad de coordinar los intereses particulares. A esos tres grandes bloques ser\u00ed\u00ada necesario a\u00f1adir otro sobre la conflictividad social -la lucha de clases y la guerra-, fruto de nuestra condici\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Como introducci\u00f3n a los cuatro bloques que acabamos de se\u00f1alar ser\u00ed\u00ada conveniente comenzar con un tema dedicado a los derechos fundamentales del hombre que ofrezca el marco global en el que despu\u00e9s se ir\u00e1n insertando las siguientes catequesis.<\/p>\n<p>Esta sistematizaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada para cristianos ya iniciados en un caminar desde la fe, sensibilizados sobre las situaciones de injusticia que existen en nuestro mundo, deseosos de comprometer sus vidas en la transformaci\u00f3n de la sociedad, de ser miembros activos en la construcci\u00f3n del Reino. Son catequesis para la maduraci\u00f3n de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Estas catequesis tienen un proceso an\u00e1logo a cualquier otra catequesis; es decir, la din\u00e1mica del acto catequ\u00e9tico es la misma. En los temas sociales es f\u00e1cil conectar con situaciones concretas para poder ver y analizar la experiencia de vida. Es f\u00e1cil tambi\u00e9n buscar la iluminaci\u00f3n y la confrontaci\u00f3n desde la Sagrada Escritura, la tradici\u00f3n y el magisterio de la Iglesia. M\u00e1s problem\u00e1tica es, en cambio, la concreci\u00f3n y asunci\u00f3n de compromisos para aminorar la situaci\u00f3n de injusticia descubierta, o para que la caridad se haga m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita y el bien com\u00fan m\u00e1s real. No obstante, si el acto catequ\u00e9tico es fecundo, la fe de la comunidad se habr\u00e1 fortalecido y poco a poco se ir\u00e1 haciendo posible lo que parec\u00ed\u00ada imposible. Las celebraciones ir\u00e1n reflejando la nueva vida de la comunidad.<\/p>\n<p>Todo el proceso que intentamos vivir parte de situaciones concretas y reales de la vida de cada individuo, su trabajo, su familia, su quehacer profesional, su implicaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica y social. Se confrontan, despu\u00e9s, con la historia de la salvaci\u00f3n, la palabra de Jes\u00fas y de los profetas, la tradici\u00f3n y el magisterio social de la Iglesia, la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en tantas comunidades cristianas y en el mismo grupo que est\u00e1 viviendo estas catequesis. Este proceso cristalizar\u00e1 en el compromiso de cada uno y del grupo, que puede tener distintos matices: unas veces ser\u00e1 sensibilizaci\u00f3n en una materia social; otras, solidaridades concretas; otras, denuncia; otras, presencia encarnada; otras, toma de posici\u00f3n en el propio trabajo, en la comunidad de vecinos, en el barrio&#8230; en definitiva, all\u00ed\u00ad donde puedan dar respuesta para ir construyendo un mundo m\u00e1s justo y solidario.<\/p>\n<p>Es importante que el grupo vaya tomando conciencia del proceso que est\u00e1 viviendo. Se trata de ir dando respuesta a las necesidades de los individuos y colectivos con una acci\u00f3n catequ\u00e9tica sistematizada, desde la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica aqu\u00ed\u00ad presentada.<\/p>\n<p>2. CATEQUESIS OCASIONALES DE MORAL SOCIAL. Las catequesis pueden realizarse tambi\u00e9n dando respuesta a las inquietudes pastorales y antropol\u00f3gicas que surgen en un momento determinado en cualquier comunidad cristiana. Se trata de catequesis no sistem\u00e1ticas, porque responden a las necesidades que va experimentando nuestra gente en sus \u00e1mbitos de vida y trabajo.<\/p>\n<p>\u00abEl evangelio reclama una catequesis abierta, generosa y decidida a acercarse a las personas all\u00e1 donde viven, en particular, saliendo a su encuentro en aquellos lugares principales donde tienen lugar los cambios culturales elementales y fundamentales como la familia, la escuela, el \u00e1mbito del trabajo y el tiempo libre&#8230; Hay otros sectores que han de ser iluminados por la luz del evangelio, como las \u00e1reas culturales llamadas \u00abare\u00f3pagos modernos\u00bb tales como el \u00e1rea de la comunicaci\u00f3n; el \u00e1rea del compromiso por la paz, el desarrollo, la liberaci\u00f3n de los pueblos y la salvaguardia de la creaci\u00f3n; el \u00e1rea de la defensa de los derechos humanos, sobre todo los de las minor\u00ed\u00adas, de la mujer y del ni\u00f1o; el \u00e1rea de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y de las relaciones internacionales\u00bb (DGC 211).<\/p>\n<p>Por eso, siguiendo la din\u00e1mica del acto catequ\u00e9tico, en la pr\u00e1ctica pastoral debemos partir del momento hist\u00f3rico actual, los problemas de los individuos concretos, de sus inquietudes, de sus aspiraciones&#8230;, en una palabra, del hombre en situaci\u00f3n. Los miembros de cualquier grupo o comunidad tienen la condici\u00f3n de esposos, madres y padres de familia, trabajadores, vecinos, sindicalistas&#8230; Es preciso iluminar y buscar respuestas a los interrogantes que se van planteando desde las diversas situaciones vitales.<\/p>\n<p>A modo de ejemplos, presentamos inquietudes surgidas desde la praxis pastoral. Son preguntas que se hacen desde:<br \/>\n&#8211; El trabajo: \u00bfqu\u00e9 sentido tiene el trabajo hoy?, \u00bfpara qui\u00e9n trabajo en realidad?, \u00bfpara qu\u00e9 sirve?, \u00bfc\u00f3mo continuar manteniendo el puesto de trabajo?, \u00bfa qu\u00e9 costo?, \u00bfqu\u00e9 tiempo puedo y deber\u00e9 dedicar?, \u00bfc\u00f3mo mantener unas relaciones dignas con los jefes, los iguales y los subordinados?&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; La realidad mostrada por los informes sociol\u00f3gicos sobre la pobreza, los pobres que acuden a los servicios sociales, los mendigos que nos abordan en la calle, nos interpelan: \u00bfqu\u00e9 hacer en esta situaci\u00f3n de pobreza?, \u00bfqu\u00e9 es lo realmente necesario?, \u00bfc\u00f3mo estoy colaborando a la explotaci\u00f3n que est\u00e1 realizando el primer mundo?, \u00bfc\u00f3mo intervenir para que los bienes lleguen a m\u00e1s personas?, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene y qu\u00e9 resuelve la solidaridad con el tercer mundo?, \u00bfcon qui\u00e9n, c\u00f3mo y cu\u00e1nto?&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; La ecolog\u00ed\u00ada: \u00bfc\u00f3mo estamos colaborando al deterioro del medio?, \u00bfpor qu\u00e9 consumir productos que perjudican a la salud?, necesidad de tomar postura ante el despilfarro en el consumo de agua, combustible, cristal, papel, entre otros productos&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Educaci\u00f3n: \u00bfen qu\u00e9 valores estamos educando?, \u00bfson v\u00e1lidos para la sociedad que est\u00e1 emergiendo?, \u00bfqu\u00e9 hacer ante la influencia de medios como la televisi\u00f3n, radio, prensa, c\u00f3mics?, \u00bfhasta d\u00f3nde est\u00e1n influyendo en la educaci\u00f3n los grupos de pertenencia de ni\u00f1os y j\u00f3venes? Se afirma en muchos \u00e1mbitos la necesidad de estar presentes en instituciones de ense\u00f1anza para proponer l\u00ed\u00adneas y valores en la educaci\u00f3n, aunque existe el l\u00ed\u00admite de la preparaci\u00f3n adecuada y el tiempo de dedicaci\u00f3n. Existen tambi\u00e9n una serie de dudas a la hora de orientar respecto a los niveles deseables de estudio teniendo en cuenta la realizaci\u00f3n personal, las posibilidades de trabajo, la remuneraci\u00f3n y -en los menos- el servicio a la sociedad. Otra preocupaci\u00f3n creciente est\u00e1 en relaci\u00f3n con el fracaso escolar y las causas y soluciones del mismo.<\/p>\n<p>&#8211; Los medios de comunicaci\u00f3n: \u00bfqui\u00e9n me est\u00e1 informando?, \u00bfde qu\u00e9?, \u00bfcon qu\u00e9 inter\u00e9s?, \u00bfqu\u00e9 influencia est\u00e1 teniendo en mi visi\u00f3n del mundo, en la religi\u00f3n, el consumo, la pol\u00ed\u00adtica&#8230;?<br \/>\n&#8211; La pol\u00ed\u00adtica. Se ve la necesidad de participar como exigencia humana y cristiana, pero surgen m\u00faltiples dudas: unas de tipo partidista (\u00bfcon qui\u00e9nes?); otras de prioridades (\u00bfen qu\u00e9 campo?, \u00bfd\u00f3nde?). A menudo el miedo a caer en ambig\u00fcedades, mentiras, corrupci\u00f3n, etc. es tan grande que acaba inhibiendo el compromiso real.<\/p>\n<p>&#8211; La vida familiar. Se viven grandes interrogantes nacidos de la convivencia, diferencia de generaciones, trabajo y desempleo de los miembros de la familia, enfermedad y atenci\u00f3n a ancianos, que envuelven toda la vida de la persona.<\/p>\n<p>Todas estas preguntas, y otras que tienen las personas que buscan vivir la nueva vida en Cristo, son iluminadas por la moral social, que adem\u00e1s ampliar\u00e1 los horizontes de dichas personas, abri\u00e9ndolos a la universalidad del hombre y del mundo.<\/p>\n<p>Conocer los planteamientos actuales de la moral social, con la incorporaci\u00f3n de las ciencias humanas y la reflexi\u00f3n interdisciplinar es necesario para responder a los interrogantes y desaf\u00ed\u00ados que se plantean en los grupos.<\/p>\n<p>La iluminaci\u00f3n teol\u00f3gica debe ser lo m\u00e1s clara posible. El rastreo en el designio salvador de Dios manifestado a trav\u00e9s de la Sagrada Escritura -especialmente en la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas- y de la reflexi\u00f3n de las generaciones cristianas que nos han precedido nos aportar\u00e1 una luz insustituible.<\/p>\n<p>Como es l\u00f3gico, muchos de los interrogantes que tiene el hombre actual no pueden ser iluminados directamente por la Sagrada Escritura o los Padres de la Iglesia. Su contexto era muy distinto del nuestro. Sin embargo, en ellos encontramos actitudes y valores que facilitan las claves necesarias para interpretar la realidad, afinar la sensibilidad cristiana y dar respuesta a las necesidades humanas.<\/p>\n<p>El juicio cristiano de la realidad no puede prescindir tampoco de la reflexi\u00f3n racional; es decir, de las aportaciones procedentes del \u00abderecho natural\u00bb, \u00e9tica filos\u00f3fica, antropolog\u00ed\u00ada y dem\u00e1s ciencias humanas, que enriquecen nuestra perspectiva sin perder por eso las motivaciones propias de la dimensi\u00f3n religiosa (cf FR 68).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de iluminar cristianamente la problem\u00e1tica social, es necesario que el grupo y las personas concretas tomen postura frente a ella y den frutos de conversi\u00f3n que se concreten en unos compromisos.<\/p>\n<p>La complejidad de los problemas sociales, as\u00ed\u00ad como las diversas situaciones en que suelen hallarse los miembros de cada grupo y los grupos mismos, hace imposible ofrecer sugerencias relativas a compromisos concretos que sean v\u00e1lidas para todos.<\/p>\n<p>Conviene tener en cuenta, sin embargo, unas claves m\u00ed\u00adnimas. Es necesario evitar los extremos: por una parte maximalismos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos, que conducen a la irrelevancia social y acaban quemando a las personas; por otra los minimalismos del \u00abtodo vale\u00bb, que conducen al inmovilismo o farise\u00ed\u00adsmo maquillado. Los compromisos de los miembros del grupo y del grupo mismo deber\u00e1n ir progresando poco a poco teniendo en cuenta su situaci\u00f3n y el cambio de mentalidad que se vaya operando. Subrayamos la importancia de la dimensi\u00f3n procesual (proceso) de las personas, el grupo\/Iglesia y la misma historia; dimensi\u00f3n a tener en cuenta en la pedagog\u00ed\u00ada que ayude a crecer a las personas, al grupo, a las comunidades, llev\u00e1ndonos a la construcci\u00f3n de la nueva tierra, del Reino.<\/p>\n<p>3. LA MORAL SOCIAL, EJE TRANSVERSAL DE TODA CATEQUESIS. El tercer enfoque de la catequesis sobre moral social tiene lugar cuando esta se considera como eje transversal de toda catequesis, dando sentido, orientaci\u00f3n, o bien interpelando en cualquier tema catequ\u00e9tico. En efecto, en todas las edades -infancia, preadolescencia, adolescencia, juventud, edad adulta-, as\u00ed\u00ad como en cualquiera de los n\u00facleos o temas catequ\u00e9ticos, debe manifestarse la dimensi\u00f3n social de la fe cristiana.<\/p>\n<p>La justicia social como eje transversal es un esp\u00ed\u00adritu, un clima y un dinamismo humanizador que debe caracterizar siempre a la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Entendida as\u00ed\u00ad, la justicia social es como una luz intermitente que parpadea en se\u00f1al de atenci\u00f3n o de alarma y nos avisa de los grandes peligros que hoy atentan contra la realizaci\u00f3n de una vida humana digna y feliz, tanto en el plano personal como colectivo.<\/p>\n<p>De esta forma, la transversalidad de la justicia social y los valores derivados de ella incidir\u00e1n en la formaci\u00f3n de una personalidad profundamente humana y creyente, comprometida con la vida en todos sus aspectos: relacionales, familiares, laborales, econ\u00f3micos, pol\u00ed\u00adticos, ecol\u00f3gicos, educacionales, etc.<\/p>\n<p>Una catequesis en la cual la moral social es un eje transversal no exige necesariamente introducir contenidos nuevos en el plan general catequ\u00e9tico. Se trata de una orientaci\u00f3n social que impregna todos los contenidos ya existentes d\u00e1ndoles un sentido nuevo, un horizonte religioso y humano, en el cual adquiere una dimensi\u00f3n nueva el ser del creyente. Es l\u00f3gico, sin embargo, que si la moral social es un eje transversal de la catequesis se incluyan tambi\u00e9n algunos contenidos espec\u00ed\u00adficos referentes a la realidad y a los problemas sociales, a las realidades significativas que los catec\u00famenos viven en sus distintos \u00e1mbitos existenciales.<\/p>\n<p>El primer fruto de la introducci\u00f3n de este eje transversal ser\u00e1 la adquisici\u00f3n por parte de los catec\u00famenos de valores y actitudes nuevos; desarrollar\u00e1 su sensibilidad hacia quienes son los m\u00e1s marginados y necesitados de reconocimiento porque est\u00e1n excluidos de la sociedad y no cuentan para casi nadie, y les mostrar\u00e1 que la justicia y solidaridad es tarea de todos y brota de la participaci\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>A la vez, esta orientaci\u00f3n catequ\u00e9tica contribuir\u00e1 a desarrollar en los catec\u00famenos y en las comunidades las capacidades necesarias para transformar la propia realidad, aportando respuestas evang\u00e9licas, positivas y esperanzadoras, a los cotidianos y grandes problemas de la humanidad. Se trata, en definitiva, de un \u00abaprendizaje vital\u00bb que mantendr\u00e1 viva la llama chispeante del compromiso cristiano.<\/p>\n<p>De forma m\u00e1s concreta, diremos que la opci\u00f3n por una acci\u00f3n catequ\u00e9tica en la cual la moral social est\u00e9 presente como eje transversal deber\u00ed\u00ada tener las siguientes notas caracter\u00ed\u00adsticas:<br \/>\n&#8211; Sensibilizar sobre las situaciones de injusticia y marginaci\u00f3n, ense\u00f1ando a ver las ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas, culturales, religiosas y estructurales de las mismas.<\/p>\n<p>&#8211; Tomar conciencia de las situaciones y realidades que, en nuestros mismos lugares de vida y trabajo, reproducen las injusticias, las desigualdades y humillaciones entre los hombres.<\/p>\n<p>&#8211; Generar un cambio progresivo de mentalidad a partir de una conciencia cr\u00ed\u00adtica de nuestros problemas sociales.<\/p>\n<p>&#8211; Educar en valores derivados de la justicia, tales como la solidaridad, la tolerancia, la cooperaci\u00f3n, la implicaci\u00f3n, el respeto, la cr\u00ed\u00adtica constructiva, la honradez; as\u00ed\u00ad como el desarrollo de otros valores colaterales: la responsabilidad, el amor y la autoestima.<\/p>\n<p>&#8211; Creer en una utop\u00ed\u00ada que, para los creyentes, se llama reino de Dios y nos lleva a tener una especial preferencia con quienes menos poseen.<\/p>\n<p>&#8211; Descubrir opciones y modelos nuevos de la sociedad y de la convivencia social, basados en los valores del Reino.<\/p>\n<p>&#8211; Comprometerse en la realizaci\u00f3n progresiva de la utop\u00ed\u00ada cristiana con proyectos realistas, por medio de una praxis transformadora del entorno social.<\/p>\n<p>&#8211; Informar y motivar la adhesi\u00f3n a iniciativas, asociaciones, movimientos y proyectos que educan y trabajan por una sociedad m\u00e1s justa, a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de la solidaridad.<\/p>\n<p>&#8211; Educar en la fe incorporando como pasos metodol\u00f3gicos la toma de conciencia cr\u00ed\u00adtica de la realidad desde el evangelio y los testimonios cristianos en la acci\u00f3n y el compromiso social.<\/p>\n<p>&#8211; Celebrar con signos de fe, afecto, cercan\u00ed\u00ada y acogida la esperanza y la confianza en el hombre que, marcado por las injusticias, aspira a y lucha por un porvenir m\u00e1s justo.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Educar para la justicia que brota de la fe, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1988; AA.VV., C\u00f3mo educar en valores, Narcea, Madrid 1995; AA.VV., Introducci\u00f3n a los medios de comunicaci\u00f3n, San Pablo, Madrid 1990; BOSELLO ANSELMO P., Escuela y valores. La educaci\u00f3n moral, CCS, Madrid 1993; CALVEZ J. Y., La ense\u00f1anza social de la Iglesia, Herder, Barcelona 1991; CAMACHO L, Doctrina social de la Iglesia. Una aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica, San Pablo, Madrid 19983; CAMPS V., Los valores en la educaci\u00f3n, Alauda-Anaya, Madrid 1993; COBO SUERO J. M., Educaci\u00f3n moral para todos en secundaria, Narcea, Madrid 1995; CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA, Para una pastoral de la cultura, Ciudad del Vaticano (23 de mayo de 1999); CUADR\u00ed\u201cN A. (coord.), Manual de doctrina social de la Iglesia, BAC, Madrid 1993; GONZALEZ CARVAJAL L., Fieles a la tierra. Curso breve de moral social, Edice, Madrid 1995; El reino de Dios y nuestra historia, Sal Terrae, Santander 1986; GONzALEZ LUCINI F., Temas transversales y educaci\u00f3n en valores, Alauda-Anaya, Madrid 1993; HARING B., Libertad y fidelidad en Cristo III, Herder, Barcelona 1986; PIAJET J., El criterio moral del ni\u00f1o, Herder, Barcelona 1971; Pozo ABEJ\u00ed\u201cN G., Manual de moral social cristiana, Aldecoa, Burgos 1991\u00bb-; SOLITO COELHO J., Iniciaci\u00f3n a la doctrina social de la Iglesia, San Pablo, Madrid 1995; VIDAL M., Moral de actitudes III, Perpetuo Socorro, Madrid 19958; Moral de opci\u00f3n fundamental y de actitudes, San Pablo, Madrid 1995.<\/p>\n<p>Luis Gonz\u00e1lez-Carvajal,<br \/>\nPablo Garc\u00ed\u00ada P\u00e9rez del R\u00ed\u00ado,<br \/>\nIsabel Mariscal Castellanos<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La moral social: 1. Moral social fundamental; 2. Los derechos humanos; 3. Moral econ\u00f3mica; 4. La ecolog\u00ed\u00ada, un problema moral nuevo; 5. Moral pol\u00ed\u00adtica; 6. Moral de la cultura; 7. Moral del conflicto. II. Posibilidades catequ\u00e9ticas: 1. Catequesis sistem\u00e1tica sobre moral social; 2. Catequesis ocasionales de moral social; 3. La moral social, eje &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/moral-social\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMORAL SOCIAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17031","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17031","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17031"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17031\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17031"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17031"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17031"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}