{"id":17036,"date":"2016-02-05T11:06:03","date_gmt":"2016-02-05T16:06:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/organizacion-diocesana-de-la-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:03","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:03","slug":"organizacion-diocesana-de-la-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/organizacion-diocesana-de-la-catequesis\/","title":{"rendered":"ORGANIZACION DIOCESANA DE LA CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Fundamentos teol\u00f3gico-pastorales. II. Organizaci\u00f3n diocesana de la catequesis: 1. Identidad diocesana de la catequesis; 2. Proyecto diocesano de catequesis; 3. Secretariado diocesano de catequesis. III. Cauces de organizaci\u00f3n diocesana: 1. La comunidad cristiana; 2. La parroquia; 3. El catecumenado bautismal; 4. Los padres y la familia; 5. La catequesis y la educaci\u00f3n de la fe en la escuela; 6. Las asociaciones, movimientos y agrupaciones; 7. Las comunidades eclesiales de base. IV. Tareas de la organizaci\u00f3n catequ\u00e9tica: 1. An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n; 2. Programa de acci\u00f3n; 3. Formaci\u00f3n de catequistas; 4. Orientaciones e instrumentos de trabajo; 5. Coordinaci\u00f3n de la catequesis; 6. Estudios e investigaci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n diocesana de la catequesis est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente unida a la conciencia evangelizadora de la Iglesia, a la situaci\u00f3n misionera del cristiano en el mundo y al reconocimiento del car\u00e1cter comunitario como elemento fundamental de la catequesis.<\/p>\n<p>Han contribuido a la promoci\u00f3n de estructuras organizativas de la catequesis, en primer lugar, los documentos catequ\u00e9ticos emanados del magisterio eclesial y la publicaci\u00f3n de catecismos nacionales y orientaciones para la catequesis de las conferencias episcopales1; y, en segundo lugar, la creaci\u00f3n de centros de estudios catequ\u00e9ticos nacionales e internacionales, la edici\u00f3n de obras y estudios especializados y la publicaci\u00f3n de revistas de reflexi\u00f3n y de divulgaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este mismo sentido, la publicaci\u00f3n del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica y del Directorio general para la catequesis ha supuesto un acontecimiento importante para la organizaci\u00f3n de la pastoral catequ\u00e9tica ya que, en ambos, se destaca el valor fundamental de la iniciaci\u00f3n cristiana y se consolida la organizaci\u00f3n de la catequesis en las Iglesias particulares de cara al tercer milenio del cristianismo. A este prop\u00f3sito, merece la pena recordar tambi\u00e9n el documento de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola, La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (IC), con el que, a partir de la situaci\u00f3n de la fe en nuestras comunidades eclesiales, se intenta ayudar a las Iglesias particulares a elaborar sus planes concretos de iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n de la catequesis en las di\u00f3cesis se ha visto impulsada, tambi\u00e9n, por el despertar de la responsabilidad apost\u00f3lica de los laicos en este campo, por el florecimiento de grupos de catequesis de adultos y por las propias necesidades religiosas de nuestro tiempo. Las estructuras organizativas de la catequesis parecen cada vez m\u00e1s necesarias, dada la amplitud y complejidad de los problemas catequ\u00e9ticos actuales.<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas de la realidad pluricultural, social y religiosa que vive la sociedad contempor\u00e1nea son una llamada a evitar la improvisaci\u00f3n y la inercia rutinaria, y a impulsar el dinamismo catequ\u00e9tico. El mundo de hoy reclama una estructura organizativa de la catequesis eminentemente misionera e inici\u00e1tica que sea capaz de afrontar los desaf\u00ed\u00ados de la cultura de la increencia. Si observamos la realidad catequ\u00e9tica en las Iglesias particulares, es patente que la organizaci\u00f3n de la catequesis es todav\u00ed\u00ada en algunas di\u00f3cesis un camino por hacer, mientras que en otras, van cre\u00e1ndose servicios espec\u00ed\u00adficos seg\u00fan las urgencias que plantea la realidad pastoral, y, en otras, existe ya una planificaci\u00f3n consolidada que genera una din\u00e1mica de coordinaci\u00f3n e impulso de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica con grandes signos de esperanza en la Iglesia actual.<\/p>\n<p>I. Fundamentos teol\u00f3gico-pastorales<br \/>\nLa acci\u00f3n organizada de la catequesis es una respuesta necesaria, concreta y urgente a la conciencia que la Iglesia tiene de s\u00ed\u00ad misma y de la misi\u00f3n recibida de Jesucristo: \u00abId por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura\u00bb (Me 16,15). La Iglesia \u00abexiste para evangelizar\u00bb (EN 14), su identidad m\u00e1s profunda le viene del ejercicio concreto de esta misi\u00f3n. Como asamblea visible y comunidad espiritual, terrestre y celestial, forma \u00abuna realidad compleja constituida por un elemento humano y otro divino\u00bb (LG 8).<\/p>\n<p>La Iglesia se constituye esencialmente por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la escucha y anuncio de la Palabra, y la celebraci\u00f3n de la fe en los sacramentos: \u00abEl anuncio del evangelio y la eucarist\u00ed\u00ada son los dos pilares sobre los que se edifica y en torno a los cuales se congrega la Iglesia particular\u00bb (DGC 218). La Iglesia se organiza estructuralmente como comunidad de amor en la diversidad de carismas y servicios, en solidaridad con todos y, de modo prioritario, con los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Cuando hablamos de Iglesia, sin descartar todas sus dem\u00e1s realizaciones, nos referimos a la Iglesia local y m\u00e1s concretamente a la Iglesia particular o di\u00f3cesis (cf CD 11). La di\u00f3cesis, presidida por el obispo, se hace visible como signo y garant\u00ed\u00ada de catolicidad en un territorio determinado: \u00abEn cada Iglesia particular se hace presente la Iglesia universal con todos sus elementos esenciales\u00bb (DGC 217; cf IC 14-15).<\/p>\n<p>La estrecha uni\u00f3n entre acci\u00f3n catequ\u00e9tica e Iglesia particular deriva de la consideraci\u00f3n de la Iglesia como sacramento e instrumento universal de salvaci\u00f3n. La diocesanidad como criterio de organizaci\u00f3n catequ\u00e9tica es la traducci\u00f3n operativa de la misi\u00f3n de la que la Iglesia es portadora en el tiempo y en el espacio. Esta operatividad, fruto del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la capacita para responder valientemente a las diversas situaciones de los destinatarios y contribuir a la renovaci\u00f3n y perfecci\u00f3n del mundo por el anuncio del evangelio.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n eclesial se expresa y se verifica hist\u00f3ricamente en t\u00e9rminos de acci\u00f3n org\u00e1nicamente articulada. Esta articulaci\u00f3n supone una precisa y coherente diferenciaci\u00f3n de personas, lugares y funciones en relaci\u00f3n con los destinatarios y los contextos en los que, cada Iglesia particular, organiza la pastoral catequ\u00e9tica. La adaptaci\u00f3n supone asumir \u00abla ley fundamental para toda la vida de la Iglesia (y por tanto para la catequesis): la fidelidad a Dios y al hombre en una misma actitud de amor (CT 55)\u00bb (DGC 145).<\/p>\n<p>II. Organizaci\u00f3n diocesana de la catequesis<br \/>\nLa organizaci\u00f3n de la catequesis en una di\u00f3cesis encuentra su base en tres pilares irrenunciables: 1) la identidad diocesana como expresi\u00f3n de la comuni\u00f3n eclesial; 2) el proyecto de catequesis como marco para su desarrollo, y 3) el secretariado de catequesis como instrumento para orientar e impulsar la catequesis en coordinaci\u00f3n con los dem\u00e1s ministerios eclesiales.<\/p>\n<p>1. IDENTIDAD DIOCESANA DE LA CATEQUESIS. El planteamiento diocesano de la catequesis se fundamenta en la eclesiolog\u00ed\u00ada de comuni\u00f3n y misi\u00f3n patente en el Vaticano II, desarrollada en la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia local: \u00abLa coordinaci\u00f3n de la catequesis no es un asunto meramente estrat\u00e9gico, en orden a una mayor eficacia de la acci\u00f3n evangelizadora, sino que tiene una dimensi\u00f3n teol\u00f3gica de fondo. La acci\u00f3n evangelizadora debe estar bien coordinada porque toda ella apunta a la unidad de la fe que sostiene todas las acciones de la Iglesia\u00bb (DGC 272). La acci\u00f3n catequ\u00e9tica se inserta en la realizaci\u00f3n de la \u00fanica misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia: \u00abEl propio concilio Vaticano II ha recomendado vivamente la coordinaci\u00f3n de toda la acci\u00f3n pastoral para que resplandezca mejor la unidad de la Iglesia particular\u00bb (DGC 273).<\/p>\n<p>La catequesis, en el marco de la Iglesia local, es operativa en cuanto concretadora, en t\u00e9rminos de colaboraci\u00f3n y de coordinaci\u00f3n, de la funci\u00f3n propia de cada uno de los miembros del pueblo de Dios: \u00abLa catequesis es una responsabilidad com\u00fan pero diferenciada. Los obispos, presb\u00ed\u00adteros, di\u00e1conos, religiosos y fieles laicos act\u00faan en ella seg\u00fan su respectiva responsabilidad y carismas\u00bb (DGC 216). De este modo se conjuga la diversidad de ministerios con la unidad de trabajo, en comuni\u00f3n estrecha con los obispos como \u00abprimeros responsables de la catequesis, los catequistas por excelencia\u00bb (CT 63; cf IC 15-16), quienes orientan, estimulan y dirigen los proyectos e instituciones hacia una acci\u00f3n concorde para que aparezca con claridad la unidad de la di\u00f3cesis (cf CD 17).<\/p>\n<p>Hablar de ministerio de la catequesis es referirse a uno de los servicios fundamentales de la evangelizaci\u00f3n en toda Iglesia particular: \u00abMediante ella, la di\u00f3cesis ofrece a todos sus miembros y a todos los que se acercan con el deseo de entregarse a Jesucristo, un proceso formativo que les permita conocer, celebrar, vivir y anunciar el evangelio dentro de su propio horizonte cultural\u00bb (DGC 218). Ese ministerio ha de ser expresado a nivel operativo y concretado en cauces y plataformas determinadas por las que se pueda realizar el servicio \u00fanico, indispensable y propio de la catequesis (cf DGC 219).<\/p>\n<p>2. PROYECTO DIOCESANO DE CATEQUESIS. El obispo, responsable primero de la evangelizaci\u00f3n en la parcela de la Iglesia que Dios le ha confiado, tiene el derecho y el deber de cuidar la coordinaci\u00f3n de la catequesis, tanto en el interior de la misma, como en su relaci\u00f3n con otras funciones y ministerios eclesiales, y en especial, con las otras formas del ministerio de la Palabra.<\/p>\n<p>Juan Pablo II alienta a los obispos a asumir el ministerio catequ\u00e9tico: \u00abVuestro cometido principal consistir\u00e1 en suscitar y mantener en vuestras Iglesias una verdadera m\u00ed\u00adstica de la catequesis, pero una m\u00ed\u00adstica que se encarne en una organizaci\u00f3n adecuada y eficaz, haciendo uso de las personas, de los medios e instrumentos, as\u00ed\u00ad como de los recursos necesarios\u00bb (CT 63; cf IC 16).<\/p>\n<p>Este servicio de organizaci\u00f3n, propio del obispo, encuentra un marco de orientaci\u00f3n y de comuni\u00f3n eclesial operativo en el proyecto diocesano de catequesis: \u00abla oferta catequ\u00e9tica global de una Iglesia particular que integra, de manera articulada, coherente y coordinada, los diferentes procesos catequ\u00e9ticos ofrecidos por la di\u00f3cesis a los destinatarios de las diferentes edades de la vida\u00bb (DGC 274). La finalidad del proyecto es animar la pastoral catequ\u00e9tica, facilitar la comunicaci\u00f3n entre asociaciones, movimientos y comunidades, y establecer una catequesis org\u00e1nica que desarrolle itinerarios espec\u00ed\u00adficos para los mayores, los adultos, los j\u00f3venes y los ni\u00f1os (cf DGC 274).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debe reflejar fielmente las disposiciones del RICA y organizar el proceso catecumenal de manera que coordine y discierna el esfuerzo de las comunidades de base por iniciar a la vida cristiana y el compromiso de vivir en comunidad. Asimismo ha de traducir, de forma inculturada, las indicaciones de los documentos catequ\u00e9ticos emanados de la Sede Apost\u00f3lica para la Iglesia universal, entre los cuales destacan por su car\u00e1cter fundamental el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica y el Directorio general para la catequesis. Tambi\u00e9n, ha de reflejar el plan pastoral de la Conferencia episcopal del propio pa\u00ed\u00ads y adaptar, al campo de la catequesis, el plan diocesano de pastoral.<\/p>\n<p>Finalmente, consideramos necesario que el proyecto catequ\u00e9tico indique los criterios teol\u00f3gicos y pedag\u00f3gicos propios de la ense\u00f1anza de la fe, los objetivos que intenta alcanzar, y el camino que se ha de recorrer para conseguirlos. La elaboraci\u00f3n del proyecto ha de ser fruto de las aportaciones diferenciadas y coordinadas de sacerdotes y catequistas comprometidos en la pastoral catequ\u00e9tica y lit\u00fargica de la comunidad diocesana2.<\/p>\n<p>3. SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS. El secretariado diocesano de catequesis es \u00abun instrumento que emplea el obispo, cabeza de la comunidad y maestro de la doctrina, para dirigir y orientar todas las actividades catequ\u00e9ticas de la di\u00f3cesis\u00bb (DGC 265).<\/p>\n<p>El mismo DGC se\u00f1ala, entre sus tareas y servicios principales, el an\u00e1lisis de la realidad diocesana en el campo de la educaci\u00f3n de la fe; la formaci\u00f3n y promoci\u00f3n de catequistas; la elaboraci\u00f3n de materiales catequ\u00e9ticos y la colaboraci\u00f3n con otros organismos diocesanos relacionados de alg\u00fan modo con la catequesis (cf DGC 266). Para ser eficaz en su cometido, el secretariado diocesano de catequesis ha de estar dirigido por un director o delegado, dedicado preferentemente a este servicio. Su funci\u00f3n es la de impulsar y coordinar el trabajo de los distintos departamentos con los que ha de contar el secretariado: departamento de adultos, departamento de infancia-juventud y departamento de mayores, entre otros.<\/p>\n<p>El director del secretariado, para realizar sus m\u00faltiples funciones de modo adecuado, deber\u00ed\u00ada contar con un equipo permanente de expertos, sacerdotes, religiosos y laicos, en las diversas dimensiones de la formaci\u00f3n de catequistas. Es funci\u00f3n de este grupo: colaborar en el desarrollo del plan diocesano de la catequesis, estructurar el proceso catequ\u00e9tico-lit\u00fargico de iniciaci\u00f3n cristiana, organizar la escuela de catequistas y ofrecer modalidades para la formaci\u00f3n diferenciada de catequistas en funci\u00f3n de la realidad psicol\u00f3gica, sociol\u00f3gica y religiosa de los destinatarios de la catequesis.<\/p>\n<p>III. Cauces de organizaci\u00f3n diocesana<br \/>\nLa organizaci\u00f3n de la catequesis discurre por unos determinados cauces, a trav\u00e9s de los que se orienta y anima la acci\u00f3n de todos los que intervienen en su realizaci\u00f3n. El DGC se\u00f1ala como lugares o v\u00ed\u00adas principales de esta organizaci\u00f3n catequ\u00e9tica: la comunidad cristiana, la parroquia, el catecumenado bautismal de adultos, la familia, la escuela cat\u00f3lica, las asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles, y las comunidades eclesiales de base (cf DGC 253-264). Destacamos algunos aspectos de estos lugares describiendo sus rasgos principales y sugiriendo algunas propuestas para su organizaci\u00f3n y desarrollo.<\/p>\n<p>1. LA COMUNIDAD CRISTIANA. La catequesis es una responsabilidad b\u00e1sica que compete a toda la comunidad cristiana: \u00abLa Iglesia, fecundada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, se realiza como Iglesia igual que una madre: concibiendo, gestando, alumbrando a nuevos hijos de Dios. Y, como madre, aspira a que la vida que transmite alcance en sus hijos una madurez tal que, configurados cada vez m\u00e1s con Jesucristo, lleguen a ser testigos fieles del evangelio en medio del mundo\u00bb (CC 110; IC 66). El cristiano nace de la Iglesia y se incorpora a la Iglesia. La educaci\u00f3n en la fe es una acci\u00f3n que parte de la comunidad, se realiza en la comunidad y tiene como finalidad insertar a los catequizados en la vida plena de la comunidad adulta. La acci\u00f3n catequ\u00e9tica expresa la vida de la comunidad y repercute positivamente en ella, enriqueci\u00e9ndola con la entrega de los catequistas y con las virtudes de los que han sido incorporados a ella por los sacramentos de iniciaci\u00f3n (cf IC 14).<\/p>\n<p>Para despertar y cultivar la conciencia comunitaria y el sentido de pertenencia a la Iglesia particular, parece cada vez m\u00e1s necesario propiciar cauces de encuentro entre las experiencias y estilos de vida de los diversos grupos, movimientos y comunidades cristianas de base, presentes en la comunidad diocesana, para aunar esfuerzos y potenciar un proyecto catequ\u00e9tico en clave comunitaria, corresponsable y misionera, significativo para el hombre y la mujer del nuevo milenio3.<\/p>\n<p>2. LA PARROQUIA. La Iglesia sigue considerando la parroquia como el lugar privilegiado de la catequesis, \u00abEl lugar m\u00e1s significativo en que se forma y manifiesta la comunidad cristiana\u00bb (DGC 257; cf IC 33). Ella es la c\u00e9lula viva de la di\u00f3cesis y \u00abofrece un luminoso ejemplo de apostolado comunitario porque unifica todas las diferencias humanas que en ella se dan y las inserta en la universalidad de la Iglesia\u00bb (AA 10). La parroquia debe suscitar en todos sus miembros el sentido de responsabilidad en el anuncio del evangelio y en la educaci\u00f3n en la fe. Todos los cristianos deben considerar la catequesis como cosa propia, y colaborar en ella seg\u00fan el ministerio y carisma recibido. Padres, catequistas, sacerdotes, religiosos y religiosas, tienen la misi\u00f3n de formar una comunidad cristiana viva y dotarla de los mecanismos necesarios para que desarrolle su dinamismo catequ\u00e9tico. Para que la parroquia pueda realizar todas las funciones catequ\u00e9ticas que le son propias, es necesario un serio esfuerzo de revitalizaci\u00f3n constante de las personas, los medios y las estructuras que la integran, a fin de mantener la cohesi\u00f3n fraterna y hacer posible la educaci\u00f3n en la fe de todos sus miembros.<\/p>\n<p>Tomar en serio la iniciaci\u00f3n cristiana en la etapa de infancia-juventud, como en la edad adulta y la de los mayores, supone tener una organizaci\u00f3n de la catequesis parroquial que ofrezca, entre otros, los siguientes medios: itinerarios catequ\u00e9ticos orientados a las etapas fundamentales del proceso evolutivo: infancia-juventud, adultos y mayores; catequistas especializados para los ni\u00f1os que empiezan el proceso catequ\u00e9tico de infancia sin que sus familias se hayan preocupado de iniciarles suficientemente en la fe; catequesis ocasionales destinadas a bautizados alejados de la vida de la Iglesia que se acercan a la comunidad parroquial a solicitar el sacramento del matrimonio o el bautismo para sus hijos; itinerarios catequ\u00e9ticos breves y sencillos para los padres de los ni\u00f1os que empiezan a prepararse a la primera comuni\u00f3n que les permita revitalizar su fe; celebraciones lit\u00fargicas que manifiesten el misterio de la fe a los cristianos indiferentes, e incluso a los no creyentes, que acuden al templo s\u00f3lo por razones familiares y sociales4.<\/p>\n<p>Dentro de la pastoral catequ\u00e9tica de la parroquia, ocupan un puesto particular los presb\u00ed\u00adteros. Ellos est\u00e1n constituidos \u00abeducadores en la fe\u00bb (PO 6b) y ejercen una responsabilidad fundamental en la organizaci\u00f3n, coordinaci\u00f3n y desarrollo de la catequesis como v\u00ed\u00adnculo que garantiza la comuni\u00f3n con el proyecto pastoral de la parroquia y con el plan pastoral diocesano. El trabajo del sacerdote se realiza principalmente en el \u00e1mbito parroquial, donde tiene, como funci\u00f3n propia, establecer una catequesis sistem\u00e1tica, integral y gradual para que todos los fieles de la comunidad parroquial alcancen la madurez cristiana a la que han sido llamados en Jesucristo. Asimismo han de cuidar la orientaci\u00f3n de los contenidos del mensaje en total fidelidad al magisterio de la Iglesia, promover vocaciones de catequistas, atender a su formaci\u00f3n integral, coordinar su acci\u00f3n catequ\u00e9tica, cultivar la comuni\u00f3n eclesial de cada uno de ellos y procurar su formaci\u00f3n sistem\u00e1tica, de modo que lleguen a ser una verdadera comunidad de referencia para los catequizandos (cf CF 40-42; cf IC 33).<\/p>\n<p>Para hacer posible la integraci\u00f3n de la catequesis en el conjunto de la acci\u00f3n pastoral de la parroquia, el sacerdote ha de cuidar la relaci\u00f3n estrecha de la catequesis con la liturgia y los sacramentos, as\u00ed\u00ad como la vinculaci\u00f3n de la catequesis con la acci\u00f3n caritativa y de promoci\u00f3n social. Y ha de procurar, finalmente, la formaci\u00f3n cristiana de la familia, la ense\u00f1anza religiosa escolar y la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica que se imparte en los movimientos apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>3. EL CATECUMENADO BAUTISMAL. Dentro de las ofertas catequizadoras de la Iglesia particular, ocupa un lugar prominente el catecumenado bautismal: \u00ablugar t\u00ed\u00adpico de catequizaci\u00f3n, institucionalizado por la Iglesia para preparar a los adultos que desean ser cristianos a recibir los sacramentos de la iniciaci\u00f3n\u00bb (DGC 256; cf IC 1 1 I ss). Este catecumenado es el modelo referencial donde se debe inspirar toda catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana y, sobre todo, aquella que se dirige a j\u00f3venes y adultos: \u00abLas condiciones actuales hacen cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s urgente la ense\u00f1anza catequ\u00e9tica bajo la modalidad de un catecumenado para un gran n\u00famero de j\u00f3venes y adultos que, tocados por la gracia, descubren poco a poco la figura de Cristo y sienten la necesidad de entregarse a \u00e9l\u00bb (EN 44). El catecumenado diocesano de adultos es un marco de referencia que hace posible la unidad de la profesi\u00f3n de fe, sin ahogar la riqueza y la pluralidad de las iniciativas catequ\u00e9ticas de talante catecumenal que hoy afloran en las Iglesias particulares. El obispo es \u00abquien garantiza que la confesi\u00f3n de fe, a que conduce la catequesis, al ser aut\u00e9ntica y conforme al sentir de la Iglesia, llegue a fomentar la comuni\u00f3n en \u00abun solo Se\u00f1or, una sola fe, un solo bautismo y un solo Dios y Padre\u00bb (Ef 4,5)\u00bb (CAd 234).<\/p>\n<p>4. Los PADRES Y LA FAMILIA. La presencia de los padres y el testimonio de la familia cristiana es fundamental en el proceso de iniciaci\u00f3n en la fe. La acci\u00f3n misionera, catequ\u00e9tica y pastoral con las familias es hoy una de las funciones primordiales en la organizaci\u00f3n de la catequesis. Su importancia viene urgida, en primer lugar, por la propia vocaci\u00f3n de padres: \u00abLos padres son los primeros educadores de sus propios hijos, y en este campo tienen incluso una competencia fundamental: son educadores por ser padres\u00bb5, y, en segundo lugar, porque muchos padres cristianos han abandonado totalmente la responsabilidad de educar en la fe a sus hijos, contra\u00ed\u00adda al pedir el bautismo o, por pura inercia ambiental, nunca la asumieron de modo serio y consecuente. El abandono de la educaci\u00f3n en la fe de los hijos de muchas familias cristianas est\u00e1 agravado por la creciente secularizaci\u00f3n que invade nuestra sociedad y que repercute, de modo especial, en los matrimonios j\u00f3venes y de mediana edad. En cualquier caso, la organizaci\u00f3n de la catequesis, ha de tener en cuenta la realidad religiosa y sociol\u00f3gica familiar para ayudarle a ejercer su misi\u00f3n \u00abcomo Iglesia dom\u00e9stica\u00bb seg\u00fan la expresi\u00f3n del Vaticano II (LG 12; cf IC 34).<\/p>\n<p>Invitar a los padres a formar parte de un grupo de catequesis de adultos, indicarles la importancia de que participen en la misa dominical con toda la familia, organizar grupos de formaci\u00f3n, fomentar el di\u00e1logo con los catequistas son algunas de las iniciativas que favorecen la presencia de los padres en la organizaci\u00f3n de la catequesis.<\/p>\n<p>5. LA CATEQUESIS Y LA EDUCACI\u00ed\u201cN DE LA FE EN LA ESCUELA. \u00abLa Iglesia particular integra en un \u00fanico proyecto diocesano de pastoral educativa los diversos cauces y medios que llevan a cabo la educaci\u00f3n cristiana de los ni\u00f1os y los j\u00f3venes: la familia, la comunidad cristiana, los movimientos y asociaciones, las actividades de tiempo libre, la escuela cat\u00f3lica, la presencia cristiana en la escuela p\u00fablica, los medios de comunicaci\u00f3n\u00bb6. La escuela, como \u00e1mbito de la formaci\u00f3n integral de la persona, ha sido un lugar que la Iglesia ha cuidado generosamente. La escuela cat\u00f3lica es otro de los lugares a tener en cuenta en la organizaci\u00f3n diocesana de la catequesis por su estrecha relaci\u00f3n con el desarrollo de la educaci\u00f3n en la fe de los ni\u00f1os y j\u00f3venes (cf IC 36-38). En ella act\u00faan diversas personas e instituciones: profesores, padres y alumnos cristianos, escuelas cat\u00f3licas y actividades de inspiraci\u00f3n cristiana que necesitan ser atendidos espiritualmente en su formaci\u00f3n y orientados en la gesti\u00f3n acad\u00e9mica por los valores del evangelio. En algunos pa\u00ed\u00adses la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n cristiana se desarrolla en las escuelas estatales, donde forma parte de las asignaturas curriculares, o lucha por tener un puesto reconocido dentro del \u00e1mbito escolar7. Articular de modo pr\u00e1ctico las diversas funciones de la educaci\u00f3n de la fe es una importante responsabilidad de las delegaciones diocesanas de ense\u00f1anza y catequesis.<\/p>\n<p>6. LAS ASOCIACIONES, MOVIMIENTOS Y AGRUPACIONES. El Esp\u00ed\u00adritu Santo suscita constantemente en su Iglesia \u00abasociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles que se dedican a la pr\u00e1ctica de la piedad, al apostolado, a la caridad y a la asistencia, a la presencia cristiana en las realidades temporales\u00bb (CT 70). Para cultivar estas dimensiones se requiere una catequesis b\u00e1sica que fundamente la formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica que se recibe en los grupos espec\u00ed\u00adficos: \u00abAntes hay que educar en lo que es com\u00fan a los miembros de la Iglesia que en lo peculiar o diferenciador\u00bb (DGC 262). Esta catequesis se puede realizar tanto dentro de las propias asociaciones y movimientos como en grupos m\u00e1s plurales que fomenten la unidad y respeten un sano pluralismo eclesial.<\/p>\n<p>En todo caso, el secretariado diocesano de catequesis, debe cuidar la relaci\u00f3n estrecha con dichos grupos para procurar que se respete la \u00abnaturaleza propia\u00bb de la catequesis (cf CT 47) y se desarrolle toda su riqueza de modo org\u00e1nico y b\u00e1sico (cf DGC 262; IC 35). La etapa catequ\u00e9tica se concibe como un estadio previo de iniciaci\u00f3n que se expresa posteriormente, con toda riqueza de signos en la vida de las asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles. Cada vez es m\u00e1s necesario, dentro de la Iglesia local, establecer cauces de di\u00e1logo catequ\u00e9tico entre los grupos existentes para consolidar la comuni\u00f3n eclesial y testimoniar ante el mundo la eterna e inefable comuni\u00f3n de amor de Dios Uno y Trino: \u00abQue todos sean una sola cosa; como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed\u00ad y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean una sola cosa en nosotros, para que el mundo crea que t\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 17,21).<\/p>\n<p>7. LAS COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE. Las comunidades eclesiales de base son \u00abun signo de la vitalidad de la Iglesia\u00bb (cf DGC 263). La Iglesia diocesana debe valorar las comunidades que surgen a impulsos del Esp\u00ed\u00adritu en su seno materno o vienen promovidas por nuevos movimientos eclesiales, especialmente aquellas que buscan ofrecer una catequesis integral, sistem\u00e1tica y org\u00e1nica (cf CC 59-65). El plan diocesano de catequesis ha de ofrecer para todas ellas un provecto marco que sirva de referente com\u00fan para el trabajo catequ\u00e9tico con adultos. No se trata de uniformar todos los modos de realizar los procesos catequ\u00e9ticos con adultos, sino de enriquecerse mutuamente con las distintas formas, iniciativas y espiritualidades con que se desarrolla la multisecular experiencia catequ\u00e9tica de la Iglesia.<\/p>\n<p>V. Tareas de la organizaci\u00f3n catequ\u00e9tica<br \/>\nLas diversas manifestaciones que afectan a la vida de los creyentes son hoy un reto a la creatividad para la promoci\u00f3n de tareas espec\u00ed\u00adficas de la organizaci\u00f3n catequ\u00e9tica llenas de dinamismo misionero y evangelizador. El DCG (1971) propone un marco referencial para toda planificaci\u00f3n catequ\u00e9tica e insin\u00faa las acciones que se deben desarrollar: an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n, programa de acci\u00f3n, formaci\u00f3n de catequistas, orientaciones para la catequesis e instrumentos de trabajo, promover estructuras adecuadas de catequizaci\u00f3n, coordinaci\u00f3n de la catequesis en toda acci\u00f3n pastoral y promover la investigaci\u00f3n (DCG 98-134).<\/p>\n<p>1. AN\u00ed\u0081LISIS DE LA SITUACI\u00ed\u201cN. La mirada del evangelizador se dirige siempre a la tierra donde ha de depositar la semilla de la Palabra. El esfuerzo por conocer, comprender y discernir la situaci\u00f3n vital del mundo de hoy y, en particular, del cristiano en el mundo, es un paso previo a todo proyecto de pastoral catequ\u00e9tica. El an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n no es un esfuerzo in\u00fatil antes de entrar en lo que es el objeto de la catequesis, ni es un presupuesto metodol\u00f3gico propio s\u00f3lo de las ciencias humanas, sino que se debe realizar como exigencia del propio evangelio, que nos conduce a descubrir la presencia de Dios en los signos de los tiempos. Es recorrer el camino del hombre, seg\u00fan expresi\u00f3n de Juan Pablo II, el aqu\u00ed\u00ad y ahora de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que impulsa la historia hacia su plenitud. El an\u00e1lisis intenta detectar los valores y limitaciones del hombre y determinar la realidad con la que se encuentra cada Iglesia a la hora de organizar la catequesis: \u00abSe trata de un an\u00e1lisis que debe hacerse a la luz de la fe, con actitud de comprensi\u00f3n. Vali\u00e9ndose de las ciencias humanas, siempre necesarias, la Iglesia trata de descubrir el sentido de la situaci\u00f3n actual dentro de la historia de la salvaci\u00f3n. Sus juicios sobre la realidad son siempre diagn\u00f3sticos para la misi\u00f3n\u00bb (DGC 32; cf tambi\u00e9n DGC 279-290)8.<\/p>\n<p>2. PROGRAMA DE ACCI\u00ed\u201cN. Para la vida catequ\u00e9tica de la Iglesia particular es fundamental elaborar, publicar y desarrollar un programa o plan de acci\u00f3n que aglutine toda la actividad catequ\u00e9tica. En \u00e9l se deben proponer con sencillez los principios que lo inspiran, los acentos que se resaltan, los desaf\u00ed\u00ados y opciones que se toman, los objetivos que se pretenden alcanzar y las l\u00ed\u00adneas de acci\u00f3n operativas que har\u00e1n posible la consecuci\u00f3n del programa. Los planes de acci\u00f3n del Secretariado nacional de catequesis y la conexi\u00f3n de dichos planes con el plan pastoral de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola, ha estimulado, en la realidad de la Iglesia de Espa\u00f1a, la elaboraci\u00f3n de programas diocesanos que han hecho posible la clarificaci\u00f3n del lugar de la catequesis en la evangelizaci\u00f3n, la toma de conciencia de la responsabilidad de la comunidad cristiana en la educaci\u00f3n en la fe, la definici\u00f3n del car\u00e1cter propio de la catequesis, la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica de los sacerdotes; la formaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los aspirantes al sacerdocio, la creaci\u00f3n de escuelas de catequistas, la elaboraci\u00f3n de planes de formaci\u00f3n diversificados y, sobre todo, la organizaci\u00f3n de la catequesis en la Iglesia particular (cf tambi\u00e9n DGC 281).<\/p>\n<p>3. FORMACI\u00ed\u201cN DE CATEQUISTAS. Uno de los aspectos que ha de cuidar de modo preferente una Di\u00f3cesis es la formaci\u00f3n de los agentes de la catequesis, ya que de ellos depende, en gran medida, la calidad de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica (cf IC 44). Entre los medios y cauces para hacer efectiva esta formaci\u00f3n destacamos:<br \/>\na) Las escuelas de catequistas. Han venido a ser el medio m\u00e1s importante y eficaz de la formaci\u00f3n de catequistas en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Para la organizaci\u00f3n y desarrollo de las mismas es conveniente contar con un plan de formaci\u00f3n diocesano, y con materiales pedag\u00f3gicos y did\u00e1cticos espec\u00ed\u00adficos para el servicio de los grupos parroquiales o zonales que reciben la formaci\u00f3n. Dichos materiales deben exponer los temas de formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gicos y catequ\u00e9tico-pedag\u00f3gicos. El programa se debe estructurar de modo sistem\u00e1tico en varios cursos. Es conveniente ofrecer gu\u00ed\u00adas did\u00e1cticas al servicio de los profesores implicados en la formaci\u00f3n de catequistas, para que puedan adaptar la materia que imparten al \u00e1mbito espec\u00ed\u00adfico de la catequesis. Asimismo, es conveniente utilizar materiales complementarios, con oraciones y documentos, que faciliten el estudio del tema y creen en la escuela el ambiente catecumenal propio de la catequesis&#8217; (cf DGC 248-250)9.<\/p>\n<p>b) Los cursillos de animaci\u00f3n y puesta en marcha. Es necesario establecer un cursillo de iniciaci\u00f3n para los nuevos catequistas que comienzan a dar catequesis, donde se expongan temas de catequ\u00e9tica fundamental. Cuando el grupo parroquial de catequistas es peque\u00f1o, suelen asistir a dichos cursos catequistas en ejercicio con experiencia honda de catequesis. Se ha de procurar que dicho cursillo tenga muy en cuenta al catequista que se inicia y el momento catequ\u00e9tico diocesano en referencia a la Iglesia universal. Favorece enormemente a la catequesis diocesana impartir cada a\u00f1o un mismo temario en los grupos que se hallan en circunstancias similares.<br \/>\nc) El encuentro diocesano de catequistas. El encuentro diocesano de catequistas es un d\u00ed\u00ada de convivencia de todos los catequistas existentes en la di\u00f3cesis. Es un momento clave en la pastoral catequ\u00e9tica diocesana y supone para los catequistas una experiencia muy significativa, que repercute en el cultivo de la vocaci\u00f3n, formaci\u00f3n y misi\u00f3n que le es propia. El lema de cada encuentro conviene que responda a las necesidades catequ\u00e9ticas diocesanas y a las orientaciones catequ\u00e9ticas eclesiales. El di\u00e1logo sobre las experiencias catequ\u00e9ticas favorece e impulsa la vida del catequista en todas sus dimensiones. La celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada en el encuentro es el momento m\u00e1s importante y festivo del a\u00f1o catequ\u00e9tico, pues en ella el obispo confiere la misi\u00f3n de catequizar a todos los catequistas de la di\u00f3cesis. Esta celebraci\u00f3n resalta la unidad de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica diocesana bajo la gu\u00ed\u00ada del obispo, su pastor.<br \/>\nd) El env\u00ed\u00ado parroquial de catequistas. Es importante para la acci\u00f3n catequ\u00e9tica de la comunidad parroquial celebrar el d\u00ed\u00ada del comienzo de la catequesis o d\u00ed\u00ada del env\u00ed\u00ado de catequistas. La celebraci\u00f3n del env\u00ed\u00ado tiene como objetivo que los catequistas vayan descubriendo, a\u00f1o tras a\u00f1o, la misi\u00f3n que reciben, la vocaci\u00f3n a la que son llamados y la formaci\u00f3n que implica ejercer el ministerio de la catequesis. Este acto, realizado en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada dominical, ayuda tambi\u00e9n a la comunidad parroquial a tomar conciencia de su responsabilidad catequ\u00e9tica e impulsa a cada miembro de la misma a participar activamente en la funci\u00f3n que le es propia, dentro de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, como laicos, consagrados y sacerdotes.<br \/>\ne) Reuni\u00f3n de preparaci\u00f3n y revisi\u00f3n de la catequesis. La reuni\u00f3n semanal del peque\u00f1o grupo de catequistas de un mismo nivel, para preparar y revisar la catequesis, juega un papel fundamental en la formaci\u00f3n permanente de los catequistas. La funci\u00f3n de esta reuni\u00f3n es profundizar en los elementos doctrinales, pedag\u00f3gicos, vivenciales y celebrativos de cada tema y profundizar en la experiencia de fe del catequista: \u00abde modo que su acci\u00f3n brote, en verdad, del testimonio de su vida. Cada tema catequ\u00e9tico que se imparte debe nutrir, en primer lugar, la fe del propio catequista. En verdad, uno catequiza a los dem\u00e1s catequiz\u00e1ndose antes a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (DGC 239). La interiorizaci\u00f3n personal y la comunicaci\u00f3n en el grupo cultiva la espiritualidad del catequista, le ayuda a ir creciendo en el ser catequista y le va capacitando en el saber hacer catequesis.<\/p>\n<p>f) La clausura parroquial del curso catequ\u00e9tico. Es conveniente establecer en todas las parroquias el final del curso catequ\u00e9tico para reconocer los dones recibidos de Dios por medio de la obra de la catequesis. Los padres y los catequistas, junto con los ni\u00f1os, los j\u00f3venes y los adultos catequizandos, dan gracias a Dios en la comunidad por todo lo que ha significado para ellos el curso catequ\u00e9tico transcurrido. En la celebraci\u00f3n se podr\u00ed\u00adan presentar trabajos realizados por catequizandos y testimonios de padres, catequistas y otros miembros de la parroquia. Podr\u00ed\u00ada completarse esta celebraci\u00f3n con una fiesta parroquial. Tanto la celebraci\u00f3n del env\u00ed\u00ado como la clausura de curso son una oportunidad para que el obispo, el delegado de catequesis o un vicario episcopal visiten la parroquia y fortalezcan con su presencia el sentido de Iglesia particular.<\/p>\n<p>4. ORIENTACIONES E INSTRUMENTOS DE TRABAJO. La elaboraci\u00f3n de materiales de trabajo es uno de los cometidos m\u00e1s importantes que realiza el Secretariado diocesano de catequesis. Los materiales did\u00e1cticos tienen como objetivo desarrollar los distintos procesos catequ\u00e9ticos y responder a sus destinatarios de forma inculturada. Catecismos diocesanos, orientaciones catequ\u00e9ticas y materiales complementarios son las diversas formas de concretar el proyecto catequ\u00e9tico diocesano (cf DGC 283).<\/p>\n<p>Para un mejor servicio a la pedagog\u00ed\u00ada de la fe, estos instrumentos suelen orientarse tanto a los destinatarios de la catequesis como a los catequistas y a los padres de familia. Las normas y criterios para la elaboraci\u00f3n de materiales catequ\u00e9ticos est\u00e1n detallados en el Directorio general para la catequesis, especialmente en la segunda parte, donde se trata del mensaje evang\u00e9lico que se ha de presentar (cf DGC 92-136).<\/p>\n<p>5. COORDINACI\u00ed\u201cN DE LA CATEQUESIS. Para coordinar la catequesis con el resto de ministerios y servicios de la comunidad eclesial es importante constituir algunos organismos en distintos \u00e1mbitos, nacionales o diocesanos. Destacamos la funci\u00f3n del Secretariado nacional de catequesis, las Jornadas nacionales de delegados de catequesis y el Consejo asesor de la catequesis nacional, formado por sacerdotes, religiosos y seglares representantes de todas las provincias eclesi\u00e1sticas del pa\u00ed\u00ads. Asimismo es oportuno formar un equipo regional, integrado por los delegados de catequesis de una provincia eclesi\u00e1stica o de varias provincias pertenecientes a una misma regi\u00f3n. Tambi\u00e9n en cada di\u00f3cesis, es necesario, junto al Secretari\u00e1do diocesano, la existencia de un equipo permanente de personas pertenecientes a las distintas zonas pastorales o arciprestazgos que componen la di\u00f3cesis. Estos equipos son de inestimable valor para la animaci\u00f3n, coordinaci\u00f3n y seguimiento de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en la di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>6. ESTUDIOS E INVESTIGACI\u00ed\u201cN CATEQUETICA. El car\u00e1cter fundamental de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en la Iglesia hace imprescindible la formaci\u00f3n acad\u00e9mica de los que han de ser los responsables de su organizaci\u00f3n. El primer centro de estudios catequ\u00e9ticos para los futuros sacerdotes ha de ser el propio Seminario. La asignatura de catequesis debe formar parte de los planes de formaci\u00f3n para el ministerio sacerdotal. Es conveniente, asimismo, promover escuelas para responsables a nivel diocesano o interdiocesano. Dichas escuelas pueden estar dedicadas s\u00f3lo a la catequesis, con sus respectivas especialidades, o bien dirigidas a responsables de diversas acciones pastorales con un tronco acad\u00e9mico com\u00fan, y las consiguientes especialidades seg\u00fan las acciones que se van a encomendar a tales agentes (cf DGC 250).<\/p>\n<p>Ha de procurar tambi\u00e9n la di\u00f3cesis enviar sacerdotes, religiosos y seglares a centros de estudios superiores de catequ\u00e9tica, \u00abcon objeto de preparar catequistas id\u00f3neos para dirigir la catequesis a nivel diocesano o dentro de las actividades a las que se dedican las congregaciones religiosas\u00bb (DGC 251).<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Nos referimos, en concreto, al Vaticano II (1962-65), al Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (DCG 1971), al Ritual de iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA 1972 y 1976) y a los S\u00ed\u00adnodos sobre evangelizaci\u00f3n y catequesis, y sus correspondientes exhortaciones apost\u00f3licas: EN (1975) y CT (1979). Tambi\u00e9n a los Congresos internacionales de catequesis como, por ejemplo, los celebrados en Medell\u00ed\u00adn (1968), Roma (1971), Puebla (1979), Sevilla (1992) y Roma (1997). En relaci\u00f3n con la catequesis en Espa\u00f1a, cf CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, Catecismos: Padre nuestro (1982), Jes\u00fas es el Se\u00f1or (1982), Con vosotros est\u00e1 (1976) y Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia (1986), y tambi\u00e9n La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (1999); CoMIsI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, La catequesis de la comunidad (ICCI 1983), El catequista y su formaci\u00f3n (1CFI 1985) y La catequesis de adultos (ICAdI 1990); Jornadas nacionales de directores de Secretariados, que se han venido celebrando anualmente en Madrid desde 1967 hasta la fecha. &#8211; 2 Cf A. MART\u00ed\u008dNEZ RIQUELME, Pastoral, juvenil diocesana. Estudio de documentos de las Iglesias diocesanas, CCS, Madrid 1993, 67-90. &#8211; 3. Cf SECRETARIADO DE CATEQUESIS DEL SUR, El primer anuncio en la catequesis, Obispado de Huelva, 1998. &#8211; 4. Cf M. A. GIL L\u00ed\u201cPEZ, La educaci\u00f3n de la fe en la parroquia y en la escuela. Bautismo de ni\u00f1os en edad escolar, en La iniciaci\u00f3n cristiana hoy: liturgia y catequesis. Jornadas nacionales de liturgia 1988, PPC, Madrid 1989, 89-109. &#8211; 5. JUAN PABLO II, Carta a las familias. A\u00f1o internacional de la familia, San Pablo, Madrid 1994, 16. &#8211; 6.COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, El sacerdote y la educaci\u00f3n, Edice, Madrid 1987, 52. &#8211; 7. J. C. GARC\u00ed\u008dA DOMENECH-J. R. MART\u00ed\u008dNEZ-CARBONELL-L. S. TATAY-S. TORTOSA, Informe sobre la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n, CETEP, Murcia 1997, 7-15. &#8211; 8. Cf, por ejemplo, GS 1-10; DGC 14-30; ChL 3-7; PdV 6-10; SRS 11-40; RMi 32; EV 3-4; III CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, Documentos de Puebla (M\u00e9xico), 1979, primera parte, 1-94; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La verdad os har\u00e1 libres (Jn 8,32), Edice, Madrid 1990, 1-33; Proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or (I.s 61; Lc 4,19), Edice, Madrid 1996, 32-72; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, El catequista y su formaci\u00f3n, Edice, Madrid 1985, 1-14; La catequesis de adultos, Edice, Madrid 1991, 1-22; SECRETARIADO DE CATEQUESIS DEL SUR, El primer anuncio en la catequesis, o.c., 29-101; SECRETARIADO DE CATEQUESIS DE CARTAGENA-MURCIA, Catequesis de adultos. Criterios operativos, Di\u00f3cesis de Cartagena, Murcia 1996, 12-18; Actualidad de la catequesis. Encuesta-96, Murcia 1997. &#8211; 9. Cf M. A. GIL L\u00ed\u201cPEZ, La formaci\u00f3n de los catequistas en una di\u00f3cesis, en El. sacerdote y la catequesis. XXV Jornadas nacionales de Delegados diocesanos de catequesis, Edice, Madrid 1992, 197-211.<\/p>\n<p>BIBL.: IV CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, Santo Domingo, San Pablo, Madrid 1993; CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO, L\u00ed\u00adneas comunes de orientaci\u00f3n para la catequesis en Am\u00e9rica latina, Departamento de catequesis, San Pablo, Lima 1986; Hacia una catequesis inculturada, Memorias II Semana latinoamericana de catequesis, Departamento de catequesis, Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 (Colombia) 1995; Planeaci\u00f3n pastoral participativa, Bogot\u00e1 1994, 101-174; GIL L\u00f3PEZ M. A., \u00bfC\u00f3mo poner en marcha una catequesis de adultos?, Sinite 106 (1994) 379-402; PAYA M., La planificaci\u00f3n pastoral al servicio de la evangelizaci\u00f3n, PPC, Madrid 1996.<\/p>\n<p>Miguel \u00ed\u0081ngel Gil L\u00f3pez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Fundamentos teol\u00f3gico-pastorales. II. Organizaci\u00f3n diocesana de la catequesis: 1. Identidad diocesana de la catequesis; 2. Proyecto diocesano de catequesis; 3. Secretariado diocesano de catequesis. III. Cauces de organizaci\u00f3n diocesana: 1. La comunidad cristiana; 2. La parroquia; 3. El catecumenado bautismal; 4. Los padres y la familia; 5. La catequesis y la educaci\u00f3n de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/organizacion-diocesana-de-la-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abORGANIZACION DIOCESANA DE LA CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17036","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17036","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17036"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17036\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}