{"id":17037,"date":"2016-02-05T11:06:04","date_gmt":"2016-02-05T16:06:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedagogia-de-dios-pedagogia-catequetica\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:04","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:04","slug":"pedagogia-de-dios-pedagogia-catequetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedagogia-de-dios-pedagogia-catequetica\/","title":{"rendered":"PEDAGOGIA DE DIOS. PEDAGOGIA CATEQUETICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica. II. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios inspira la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica: 1. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios en la Biblia; 2. La pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas; 3. Su continuaci\u00f3n en la Iglesia; 4. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios en la catequesis. III. Modelos pedag\u00f3gicos para la catequesis: 1. Las tres funciones pedag\u00f3gicas; 2. El servicio que pueden dar a la catequesis. IV. Dos cualidades de la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica: 1. Una pedagog\u00ed\u00ada integradora; 2. Una pedagog\u00ed\u00ada diferenciadora.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica puede suscitar la expectativa de encontrarnos ante un elenco de recetas pr\u00e1cticas con que llevar a cabo la educaci\u00f3n de la fe a trav\u00e9s de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. De hecho, a menudo sucede as\u00ed\u00ad, y no es de extra\u00f1ar, dada la contraposici\u00f3n entre una concepci\u00f3n tradicional de catequesis a la que est\u00e1bamos acostumbrados en el pasado y que consideraba fundamentalmente el contenido, y algunos desarrollos m\u00e1s recientes que han privilegiado el m\u00e9todo por encima de todo.<\/p>\n<p>Pedagog\u00ed\u00ada ha sido identificada, en no pocas ocasiones y ambientes, con recursos metodol\u00f3gicos, despojando as\u00ed\u00ad a este concepto de sus acepciones m\u00e1s genuinas. M\u00e9todo y pedagog\u00ed\u00ada son dos conceptos con diferentes significados, aunque a menudo en el uso com\u00fan se utilicen indistintamente. Hablar de pedagog\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito de la catequesis es algo m\u00e1s que referirnos a una cuesti\u00f3n de m\u00e9todo o de t\u00e9cnicas. Para comprender el perfil pedag\u00f3gico de la catequesis debemos buscar en la misma concepci\u00f3n que de ella tenemos. Seg\u00fan el Directorio general para la catequesis de 1997, \u00abla concepci\u00f3n que se tenga de la catequesis condiciona profundamente la selecci\u00f3n y organizaci\u00f3n de sus contenidos (cognoscitivos, experienciales, comportamentales), precisa sus destinatarios y define la pedagog\u00ed\u00ada que se requiere para la consecuci\u00f3n de sus objetivos\u00bb (DGC 35).<\/p>\n<p>La catequesis es fundamentalmente una pedagog\u00ed\u00ada, pero no una pedagog\u00ed\u00ada gen\u00e9rica, sin apellidos, sino una pedagog\u00ed\u00ada para la educaci\u00f3n de la fe. Esta pedagog\u00ed\u00ada se fundamenta, por una parte, en la doctrina de la Iglesia y sus fuentes, tales como la Escritura, la tradici\u00f3n viva, el magisterio, la liturgia y el testimonio del obrar cristiano. Y por otra parte, deber\u00e1 ser una aut\u00e9ntica pedagog\u00ed\u00ada, fundament\u00e1ndose sobre la base de las ciencias humanas del comportamiento y sobre la antropolog\u00ed\u00ada, y haciendo uso de teor\u00ed\u00adas pedag\u00f3gicas v\u00e1lidas y puestas al d\u00ed\u00ada. Sin olvidar nunca que sus metas educativas deber\u00e1n proyectarse en funci\u00f3n de la finalidad superior, que es la perfecci\u00f3n o santidad cristiana, a la cual se llega s\u00f3lo a trav\u00e9s de una aut\u00e9ntica maduraci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista amplio, la pedagog\u00ed\u00ada es la disciplina que se ocupa de la educaci\u00f3n. Pero actualmente est\u00e1 en discusi\u00f3n la comprensi\u00f3n del aspecto disciplinar de la pedagog\u00ed\u00ada, desde su consideraci\u00f3n como disciplina espec\u00ed\u00adfica y unitaria hasta su concepci\u00f3n dentro de un \u00e1mbito cient\u00ed\u00adfico multidisciplinar. A nosotros nos bastar\u00e1 su consideraci\u00f3n como disciplina cient\u00ed\u00adfica de la organizaci\u00f3n del saber y de la intervenci\u00f3n educativa. Una disciplina que reorganiza y sistematiza todos los saberes que proceden de las ciencias humanas sobre la educaci\u00f3n, con el fin de ponerlos en marcha y orientarlos en funci\u00f3n de la intervenci\u00f3n educativa.<\/p>\n<p>Muy significativa es la definici\u00f3n de pedagog\u00ed\u00ada a partir de su estudio etimol\u00f3gico. Su origen est\u00e1 en dos palabras griegas, paid\u00f3s y agog\u00ed\u00ada, que significan respectivamente ni\u00f1o y conducci\u00f3n, y equivale por tanto a conducci\u00f3n del ni\u00f1o. El pedagogo (paidagogos), en sus or\u00ed\u00adgenes, era el esclavo o liberto que cuidaba a los ni\u00f1os y los acompa\u00f1aba a la escuela, a la presencia del maestro, y m\u00e1s tarde el encargado de la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes aristocr\u00e1ticos. Poco a poco el t\u00e9rmino pas\u00f3 a indicar, en sentido figurado, la actividad misma de la educaci\u00f3n. Actualmente este significado a partir de su etimolog\u00ed\u00ada est\u00e1 completamente abandonado. Se ha superado la referencia exclusiva al ni\u00f1o, ya que todas las etapas de la vida son susceptibles de educaci\u00f3n; y por otra parte, el car\u00e1cter pr\u00e1ctico de la acci\u00f3n de conducir lo ha asumido m\u00e1s bien el concepto de educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante, la catequesis puede incorporar esta acepci\u00f3n m\u00e1s antigua del t\u00e9rmino pedagog\u00ed\u00ada, hasta el punto de que resulta muy sugerente establecer una analog\u00ed\u00ada, tomando las distancias oportunas, entre la funci\u00f3n del pedagogo primitivo y la funci\u00f3n actual del catequista y de la comunidad. Aquel ten\u00ed\u00ada el encargo de acompa\u00f1ar al ni\u00f1o desde su casa hasta el encuentro con el maestro, para luego desaparecer. El catequista, que es agente directo del acto catequ\u00e9tico y actuante en nombre de la comunidad cristiana, tiene la funci\u00f3n de acompa\u00f1ar por un camino de fe que lleve al catequizando hasta su verdadero<br \/>\nMaestro, para desaparecer en el momento oportuno y dejar que el encuentro se realice en el terreno de la fe. Porque catequizar es conducir a uno a escrutar el misterio de Cristo hasta que establezca con \u00e9l una aut\u00e9ntica comuni\u00f3n, capaz de conducirlo al amor del Padre en el Esp\u00ed\u00adritu (cf CT 5). \u00abEn la escuela de Jes\u00fas Maestro, el catequista une estrechamente su acci\u00f3n de persona responsable con la acci\u00f3n misteriosa de la gracia de Dios\u00bb (DGC 138; cf IC 18).<\/p>\n<p>I. La pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica<br \/>\nHablar de pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica no es hablar de uno de tantos elementos que forman parte de esta acci\u00f3n fundamental de la Iglesia que es la catequesis, sino de la esencia misma de la catequesis. Porque catequesis es pedagog\u00ed\u00ada. La catequesis no es s\u00f3lo m\u00e9todo, pero tampoco es solamente contenido; no se identifica exclusivamente con la Biblia ni con la tradici\u00f3n ni con el magisterio. La catequesis tampoco mira unilateralmente al hombre, al creyente, al catec\u00fameno. La catequesis es la pedagog\u00ed\u00ada necesaria para que el mensaje de la Revelaci\u00f3n, conocido y transmitido por la tradici\u00f3n de la Iglesia, llegue al hombre y sea para \u00e9l fuente de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos tiempos la reflexi\u00f3n sobre la catequesis ha llevado a acentuar su dimensi\u00f3n pedag\u00f3gica. En ello han influido tambi\u00e9n los progresos de las ciencias de la educaci\u00f3n. \u00abEntre las numerosas y prestigiosas ciencias del hombre que han progresado enormemente en nuestros d\u00ed\u00adas, la pedagog\u00ed\u00ada es ciertamente una de las m\u00e1s importantes\u00bb (CT 58). De hecho la catequ\u00e9tica, como disciplina que se encarga de la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre la catequesis, siempre ha estado fuertemente ligada a la pedagog\u00ed\u00ada, y dominada en cierto sentido por una doble ra\u00ed\u00adz: la teol\u00f3gica, que determina sobre todo los contenidos y las finalidades \u00faltimas, y la pedag\u00f3gica, que busca la determinaci\u00f3n de los objetivos, procesos y metodolog\u00ed\u00adas (cf IC 43).<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s gracias a una acentuaci\u00f3n progresiva de su car\u00e1cter educativo integral, la catequesis se ha ido concibiendo como una forma eminente de educaci\u00f3n de la fe, a veces incluso llegando a una identificaci\u00f3n de t\u00e9rminos. Es lo que hace, por ejemplo, Catechesi tradendae. Porque su finalidad apunta a la iniciaci\u00f3n en la plenitud de la vida cristiana, la catequesis puede ser considerada globalmente como una educaci\u00f3n de la fe de los ni\u00f1os, de los j\u00f3venes y adultos (cf CT 18; IC 16). Educaci\u00f3n de la fe es aqu\u00ed\u00ad una expresi\u00f3n equivalente a catequesis porque quiere subrayar su misi\u00f3n y su naturaleza.<\/p>\n<p>De alguna manera la expresi\u00f3n \u00abeducaci\u00f3n de la fe\u00bb resume el paso del catecismo a la catequesis, de la tradicional instrucci\u00f3n religiosa a una acci\u00f3n catequ\u00e9tica m\u00e1s atenta al contenido existencial del mensaje cristiano y de la correspondiente respuesta del creyente. Dicha expresi\u00f3n debe entenderse correctamente desde el momento en que no es posible influir desde el exterior en una realidad tan indisponible como es la fe, que teol\u00f3gicamente remite a la gratuidad del don divino y a lo imprevisible de la respuesta humana libre. \u00bfSe trata de un modo de decir s\u00f3lo anal\u00f3gico, o al contrario, la catequesis posee una dimensi\u00f3n realmente educativa como para poder hablar de educabilidad de la fe?<br \/>\nEl misterio de la encarnaci\u00f3n nos ha recordado que la palabra de Dios asume una visibilidad humana para hacerse conocer, para volverse cercana y accesible al hombre con vistas a la fe. Hay, por tanto, un aspecto de la Revelaci\u00f3n inseparable del trascendente, que est\u00e1 en relaci\u00f3n con la capacidad de aprendizaje humano. Aunque queda excluida cualquier forma de intervenci\u00f3n directa sobre la fe misma, es posible hablar de educaci\u00f3n de la fe en referencia a las mediaciones humanas que pueden facilitar, ayudar y apartar obst\u00e1culos en el proceso de maduraci\u00f3n religiosa. La catequesis, siendo pedagog\u00ed\u00ada en acto de la fe, \u00abno confunde la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, que es pura gracia, con la acci\u00f3n pedag\u00f3gica del hombre, pero tampoco las contrapone y separa\u00bb (DGC 144).<\/p>\n<p>Al lado de esta casi identificaci\u00f3n, en nuestro contexto eclesial se ha querido establecer una distinci\u00f3n entre catequesis y educaci\u00f3n de la fe para indicar una acci\u00f3n educativa m\u00e1s amplia, dentro de la cual la catequesis tendr\u00ed\u00ada como funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica la de ser un proceso de aprendizaje bien determinado. La Catequesis de la comunidad concibe la educaci\u00f3n de la fe como una vasta tarea que abarca pr\u00e1cticamente todo lo que hace la Iglesia. \u00abLa Iglesia educa en la fe no s\u00f3lo por su predicaci\u00f3n y catequesis, sino tambi\u00e9n por sus celebraciones lit\u00fargicas, por la acci\u00f3n caritativa y el testimonio de sus miembros e incluso por su misma configuraci\u00f3n. Todo su ser y su vivir tiene una dimensi\u00f3n educativa\u00bb (CC 57).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad entendida, esta acci\u00f3n tomar\u00ed\u00ada m\u00faltiples formas, desarroll\u00e1ndose en \u00e1mbitos y cauces muy diversos, \u00abpor ejemplo, mediante la predicaci\u00f3n, la homil\u00ed\u00ada, la ense\u00f1anza religiosa escolar, la educaci\u00f3n cristiana en la familia, la educaci\u00f3n escolar de inspiraci\u00f3n cristiana, la formaci\u00f3n dentro de los movimientos apost\u00f3licos, el anuncio del mensaje a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n, la ense\u00f1anza de la teolog\u00ed\u00ada, los ejercicios espirituales, retiros, cursillos y jornadas de reflexi\u00f3n\u00bb (CC 58; cf IC 33ss).<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n, lejos de querer limitar el significado del t\u00e9rmino catequesis, debe ayudar a considerarla desde el punto de vista de la intencionalidad y la sistematicidad, para as\u00ed\u00ad poder construir a su alrededor una estructura pedag\u00f3gica y dotarla de una adecuada tecnolog\u00ed\u00ada did\u00e1ctica, que ser\u00ed\u00ada un tanto dispersa si debiera tener presentes todos los momentos de catequesis ocasional, su car\u00e1cter permanente, o la dimensi\u00f3n catequ\u00e9tica de m\u00faltiples acciones de la pastoral de la Iglesia. La intencionalidad quiere subrayar el hecho de que el proceso catequ\u00e9tico debe tender a las finalidades educativas y de maduraci\u00f3n de la fe clara y conscientemente buscadas, organizando un itinerario sobre la base de determinados objetivos a alcanzar. La sistematicidad supone la pretensi\u00f3n de hacerlo de manera ordenada y guiada. Indica que no se conf\u00ed\u00ada el aprendizaje solamente a los ritmos y a los tiempos de la vida familiar, eclesial y social, sino a unos planes y secuencias organizadas con vistas a adquirir conocimientos, habilidades y actitudes precisas.<\/p>\n<p>La necesidad de una sistematicidad en la catequesis, aun considerando la importancia de m\u00faltiples ocasiones catequ\u00e9ticas relacionadas con la vida personal, familiar, social o eclesial, la apuntaba Pablo VI en su discurso de clausura de la IV asamblea general del s\u00ed\u00adnodo de obispos de 1977 con estas palabras recogidas despu\u00e9s por Juan Pablo II en Catechesi tradendae: \u00ab[Me felicito] al advertir que todos han se\u00f1alado la gran necesidad de una catequesis org\u00e1nica y bien ordenada, ya que esta reflexi\u00f3n vital sobre el misterio de Cristo es lo que principalmente distingue a la catequesis de todas las dem\u00e1s formas de presentar la palabra de Dios\u00bb (CT 21).<\/p>\n<p>Dada una cierta aprensi\u00f3n, por parte de algunos, ante la posibilidad de que el recurso a una ciencia no estrictamente teol\u00f3gica pudiera limitar la densidad de una acci\u00f3n eclesial tan importante como la transmisi\u00f3n de la fe, hay que decir que la pedagog\u00ed\u00ada profana y la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica no son dos mundos diferentes y mucho menos opuestos. De hecho, no existe una pedagog\u00ed\u00ada profana frente a la catequ\u00e9tica, sino unas ciencias pedag\u00f3gicas que se adaptan para cada finalidad educativa. As\u00ed\u00ad la educaci\u00f3n catequ\u00e9tica, cuya pedagog\u00ed\u00ada debe tener presentes los adelantos recientes de las ciencias pedag\u00f3gicas, en el momento de hacer uso de ellas no debe perder de vista la originalidad de la educaci\u00f3n de la fe. Garantizando la fidelidad de la catequesis a su identidad eclesial de praxis pastoral para la educaci\u00f3n de la fe, no hay que olvidar la importancia de los criterios y elementos necesarios para responder a las exigencias propias de todo proceso educativo. El punto de equilibrio es equidistante de los fan\u00e1ticos del contenido, para quienes la pedagog\u00ed\u00ada es solamente cuesti\u00f3n de recetas y de aportaciones de segunda clase, y los fan\u00e1ticos de la pedagog\u00ed\u00ada, que querr\u00ed\u00adan privar al mensaje de su car\u00e1cter cuestionante y modelador.<\/p>\n<p>II. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios inspira la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica<br \/>\nLa pedagog\u00ed\u00ada de Dios en la Biblia es fuente de inspiraci\u00f3n para la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica. La salvaci\u00f3n de la persona, que es el fin de la Revelaci\u00f3n, se manifiesta como fruto de una original y eficaz pedagog\u00ed\u00ada de Dios. \u00abDios mismo, a lo largo de la historia sagrada y principalmente en el evangelio, se sirvi\u00f3 de una pedagog\u00ed\u00ada que debe seguir siendo el modelo de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe\u00bb (CT 58). El magisterio reciente y la legislaci\u00f3n catequ\u00e9tica actual que de \u00e9l se ha derivado han relacionado estrechamente la catequesis, como pedagog\u00ed\u00ada de la fe, con la misma pedagog\u00ed\u00ada de Dios, de la cual se habla ya en la Escritura y en los Padres de la Iglesia, sobre todo en Ireneo y Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada. Lo expresaban diciendo que \u00abla Biblia se refiere a nosotros\u00bb, nos reconocemos en el pueblo de Israel que esperaba a Cristo, y nos preparamos para encontrarlo tambi\u00e9n nosotros. \u00abLa Sagrada Escritura nos presenta a Dios como un padre misericordioso, un maestro, un sabio que toma a su cargo a la persona individuo y comunidad en las condiciones en que se encuentra, la libera de los v\u00ed\u00adnculos del mal, la atrae hacia s\u00ed\u00ad con lazos de amor, la hace crecer progresiva y pacientemente hacia la madurez del hijo libre, fiel y obediente a su palabra\u00bb (DGC 139).<\/p>\n<p>1. LA PEDAGOG\u00ed\u008dA DE Dios EN LA BIBLIA. La Escritura describe concretamente el camino vivido por un pueblo, cuya historia es paradigm\u00e1tica de toda historia religiosa, y en consecuencia de todo camino de descubrimiento de Dios. El mismo impulsa el crecimiento de Israel en la tribulaci\u00f3n para hacerlo santo y disponible a la misericordia que salva. La Escritura muestra la pedagog\u00ed\u00ada de Dios en el desplegarse de la Revelaci\u00f3n que prepara sabiamente la plenitud de los tiempos. En ella Dios conduce de la mano a su pueblo hacia la realizaci\u00f3n de la promesa. Llama pedagog\u00ed\u00ada divina a \u00abla manera con la que Dios ha conducido a Israel hacia Cristo salvador, y al modo con el que el propio Jes\u00fas, Hijo de Dios hecho hombre, vivi\u00f3 la voluntad del Padre y comunic\u00f3 e hizo realidad entre los hombres el evangelio del reino de Dios\u00bb (CAd 255).<\/p>\n<p>Consiste esencialmente en hacer caminar al hombre a trav\u00e9s del tiempo, entroncarlo con una historia de muerte y resurrecci\u00f3n, creadora de realidad espiritual de amor. Esta historia tiene su punto culminante en Jesucristo. Abri\u00e9ndose con fe hacia el futuro previsto por la promesa, el hombre llega poco a poco a conocer, es decir, a encontrarse con Dios. \u00abEn realidad, favorecer el encuentro de una persona con Dios, que es tarea del catequista, significa poner en el centro y hacer propia la relaci\u00f3n que Dios tiene con la persona y dejarse guiar por \u00e9l\u00bb (DGC 139). La pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, inspirada y modelada seg\u00fan la pedagog\u00ed\u00ada de Dios, consiste esencialmente en conectar al hombre a este camino de la historia del pueblo de Dios y, en este sentido, educarlo en el seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El valor pedag\u00f3gico del Antiguo Testamento se descubre en el hecho de que Dios se ha formado un pueblo y lo ha conducido a Cristo educ\u00e1ndolo oportunamente. Esta educaci\u00f3n se reconstruye a partir de lo que el Antiguo Testamento dice de Dios y del hombre, en la forma con que maduran progresivamente las relaciones de conocimiento y amor que, al mismo tiempo, cada hombre deber\u00e1 vivir personalmente. Dios aparece, no como una idea, sino como una Persona, un ser que se hace encontradizo, que nos ama y nos habla, que est\u00e1 en la base de todo. La pedagog\u00ed\u00ada divina pone el acento en el hecho de que la revelaci\u00f3n de Dios al hombre se desarrolla de forma progresiva. Por tanto, una evoluci\u00f3n en la Revelaci\u00f3n, con progresos graduales y rectificaciones sucesivas de algunas representaciones divinas deficientes por parte del hombre, que Dios poco a poco va corrigiendo. Un proceso similar ser\u00e1 necesario en la catequesis desde el punto de vista pedag\u00f3gico. La larga preparaci\u00f3n divina que va disponiendo a su pueblo para recibir la plenitud de la salvaci\u00f3n en Cristo se repite en la vida de cada hombre. En cada creyente se esconde un miembro del pueblo de la antigua alianza que vive la experiencia de la infidelidad y del culto idol\u00e1trico. Por tanto la pedagog\u00ed\u00ada de Dios en el Antiguo Testamento tendr\u00e1 un valor de signo que indica el camino que debe seguir para encontrar a Cristo.<\/p>\n<p>2. LA PEDAGOG\u00ed\u008dA DE JES\u00daS. En su manera de revelarse, Jes\u00fas practica una pedagog\u00ed\u00ada que debe orientar a la desarrollada para anunciar a Cristo. Retoma estas caracter\u00ed\u00adsticas y revela una intensa capacidad de comunicaci\u00f3n a trav\u00e9s de sus gestos y de sus palabras. La relaci\u00f3n entre la palabra y la vida ofrece el ejemplo de coherencia que permanece como modelo e ideal para cualquier acci\u00f3n catequ\u00e9tica. La vida entera de Cristo es una aut\u00e9ntica ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Como en el Antiguo Testamento, tambi\u00e9n en los Evangelios aparece la progresi\u00f3n pedag\u00f3gica y el desarrollo gradual en la formaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos: la acogida del otro, en especial del pobre, del peque\u00f1o, del pecador, como persona amada y buscada por Dios; el anuncio genuino del reino de Dios como buena noticia de la verdad y de la misericordia del Padre; un estilo de amor tierno y fuerte que libera del mal y promueve la vida; la invitaci\u00f3n apremiante a un modo de vivir sostenido por la fe en Dios, la esperanza en el Reino y la caridad hacia el pr\u00f3jimo; el empleo de todos los recursos propios de la comunicaci\u00f3n interpersonal, como la palabra, el silencio, la met\u00e1fora, la imagen, el ejemplo, y otros tantos signos, como era habitual en los profetas b\u00ed\u00adblicos\u00bb (DGC 140). Jes\u00fas ha realizado con su vida, muerte y resurrecci\u00f3n, la salvaci\u00f3n prometida a los profetas. Solamente a la luz de la historia de Jes\u00fas todas las promesas del Antiguo Testamento adquieren su significado preciso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la catequesis apost\u00f3lica se sit\u00faa en esta din\u00e1mica, con su capacidad de concentrarse en el misterio de Cristo, la referencia asidua a la Escritura y a las palabras del Maestro, el testimonio vivo de los ap\u00f3stoles y de la primitiva comunidad cristiana, la seriedad de una ense\u00f1anza profunda y duradera en el tiempo (He 2,42; 11,26; 18,1-11; 19,10).<\/p>\n<p>3. Su CONTINUACI\u00ed\u201cN EN LA IGLESIA. La Iglesia, continuando la misi\u00f3n de ense\u00f1ar de los ap\u00f3stoles y de sus primeros colaboradores, ha generado tambi\u00e9n a lo largo de su historia \u00abuna variedad de v\u00ed\u00adas y formas originales de comunicaci\u00f3n religiosa, como el catecumenado, los catecismos y los itinerarios de vida cristiana; un valioso tesoro de ense\u00f1anzas catequ\u00e9ticas, de expresiones culturales de la fe, de instituciones y servicios de la catequesis\u00bb (DGC 141). Es edificante recordar que los obispos y pastores de mayor prestigio, sobre todo en los siglos tercero y cuarto, consideran como una parte importante de su ministerio episcopal ense\u00f1ar de palabra y escribir tratados catequ\u00e9ticos (cf CT 12).<\/p>\n<p>4. LA PEDAGOG\u00ed\u008dA DE DIOS EN LA CATEQUESIS. Al aplicar el concepto pedagog\u00ed\u00ada de Dios a la catequesis debemos tener presente que no significa primariamente la inspiraci\u00f3n que la acci\u00f3n educativa de Dios ha dado a las ciencias humanas de la educaci\u00f3n. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios es ciertamente intervenci\u00f3n educativa divina, pero seg\u00fan su misterio de salvaci\u00f3n, por tanto no transferible de manera inmediata a pensamientos y sistemas humanos. El desarrollo del tema de la pedagog\u00ed\u00ada de Dios hay que situarlo en su significado soteriol\u00f3gico y sobrenatural, y no tanto como la posibilidad de disponer de un arsenal de objetivos, contenidos o m\u00e9todos ya prefijados. El aspecto de formaci\u00f3n, de educaci\u00f3n de un pueblo tiene un significado permanente en el sentido de que todo hombre y grupo humano recorre su propio camino de conocimiento de Dios.<\/p>\n<p>A nivel de catequesis, comportar\u00e1 como consecuencia el hecho de pensar, de entender y de realizar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica como participaci\u00f3n en esa pedagog\u00ed\u00ada de Dios, expuesta por tanto al influjo de su gracia y con fidelidad a las exigencias reveladas, evitando reducir el alcance educativo de la catequesis a modalidades simplemente humanas. \u00abCuando se habla de pedagog\u00ed\u00ada de la fe, no se trata de transmitir un saber humano, aun el m\u00e1s elevado; se trata de comunicar en su integridad la revelaci\u00f3n de Dios\u00bb (CT 58).<\/p>\n<p>Convendr\u00e1 asumir cr\u00ed\u00adticamente las indicaciones pedag\u00f3gicas de la Biblia, intentando llegar a las motivaciones de fondo que las inspiran, pero no como si fuesen preceptos inmutables, aunque se trate de la manera de hacer o de ense\u00f1ar de Jes\u00fas. La finalidad del recurso a la pedagog\u00ed\u00ada de Dios no es vaciar nuestra responsabilidad humana, sino sostenerla e indicarle los fines \u00faltimos y las razones sobrenaturales de actuar. El Nuevo Testamento subraya que la misi\u00f3n de Jes\u00fas consiste en anunciar la buena noticia del reino de Dios, constituy\u00e9ndose en aut\u00e9ntico y absoluto Maestro. En el fondo, Jes\u00fas es el primer catequista, pero es arriesgado derivar de su acci\u00f3n indicaciones pedag\u00f3gicas precisas. M\u00e1s que un modelo a imitar es un ejemplo a seguir.<\/p>\n<p>La catequesis, en cuanto comunicaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n divina, es una pedagog\u00ed\u00ada que se inserta y sirve al di\u00e1logo de la salvaci\u00f3n entre Dios y la persona; acepta el car\u00e1cter progresivo de la Revelaci\u00f3n, de la trascendencia y de la palabra de Dios, as\u00ed\u00ad como su adaptaci\u00f3n a las diversas personas y culturas; reconoce la centralidad de Jesucristo, palabra de Dios hecha hombre, que determina la catequesis como pedagog\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n, por la cual el evangelio se ha de proponer siempre para la vida y en la vida de las personas; reconoce el valor de la experiencia comunitaria de la fe; se enra\u00ed\u00adza en la relaci\u00f3n interpersonal y hace suyo el proceso del di\u00e1logo; se hace pedagog\u00ed\u00ada de signos, en la que se entrecruzan hechos y palabras, ense\u00f1anza y experiencia; encuentra tanto su fuerza de verdad como su compromiso permanente de dar testimonio en el inagotable amor divino, que es el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf DGC 143).<\/p>\n<p>Por otra parte, el hecho de que la acci\u00f3n catequ\u00e9tica sea una participaci\u00f3n en la pedagog\u00ed\u00ada divina, m\u00e1s que una justificaci\u00f3n de su importancia o de su prestigio, da a la catequesis una gran responsabilidad ya que, inspirada por la fe, debe estudiar y practicar con competencia las aportaciones de las ciencias de la educaci\u00f3n sobre esta tarea nunca concluida de ayudar al crecimiento del cristiano.<\/p>\n<p>III. Modelos pedag\u00f3gicos para la catequesis<br \/>\nSe ha hecho com\u00fan distinguir la funci\u00f3n de tres t\u00e9rminos ya cl\u00e1sicos en pedagog\u00ed\u00ada, que dar\u00e1n lugar a tres modelos pedag\u00f3gicos diversos. Este tri\u00e1ngulo pedag\u00f3gico est\u00e1 constituido por el ense\u00f1ante, el educando y el saber. A partir de esta estructura de base podemos referirnos a tres funciones pedag\u00f3gicas diferentes, designadas como \u00abense\u00f1ar, animar y aprender\u00bb (A. Fossion, 1990).<\/p>\n<p>1. LAS TRES FUNCIONES PEDAG\u00ed\u201cGICAS. Ya de entrada y con mucha simplificaci\u00f3n, podr\u00ed\u00adamos ver en el primado de la ense\u00f1anza aquella concepci\u00f3n de la educaci\u00f3n en la cual el educando no posee nada y todo debe llegarle desde el exterior; contrariamente, una exclusiva acentuaci\u00f3n de la animaci\u00f3n exagerar\u00ed\u00ada que el educando posee pr\u00e1cticamente todas las potencialidades de manera que la educaci\u00f3n s\u00f3lo debe crear las condiciones para que estas afloren. El aprendizaje ser\u00ed\u00ada un intento de equilibrio entre estos dos modelos anteriores.<\/p>\n<p>a) Ense\u00f1ar. El modo de funcionar caracterizado por la ense\u00f1anza magisterial se encuentra completamente centrado sobre el saber del educador; este es quien sabe y quien transmite todo un c\u00famulo de saber a los educandos, los cuales no tienen m\u00e1s que aprenderlo y asimilarlo. Aunque el maestro sea el actor principal, eso no significa que el alumno sea completamente inactivo; su actividad consiste precisamente en apropiarse del saber tal como es definido, organizado y presentado por parte del maestro.<\/p>\n<p>El riesgo de este estilo de trabajar es que, adem\u00e1s de generar una relaci\u00f3n de dominador y dominado que puede llegar a ser insoportable, transmite conocimientos sueltos y superficiales, ya que el alumno no llega nunca a una verdadera integraci\u00f3n de los mismos con un trabajo de apropiaci\u00f3n. Tiene, sin embargo, sus virtudes, en la medida en que el maestro ejerce su funci\u00f3n de ense\u00f1ante con la habilidad de ponerse en el lugar de su auditorio, superando el mero hecho de anunciar saberes ya establecidos y reestructur\u00e1ndolos en funci\u00f3n de sus alumnos. Se ofrece un solo modelo, pero se ofrece como ejemplo entre varios posibles, invitando a cada uno a hacer su propio proceso.<\/p>\n<p>b) Animar. En el modelo caracterizado por la animaci\u00f3n, el formador (o animador, en este caso) renuncia a comunicar un saber determinado. Su funci\u00f3n se limita a menudo a facilitar la organizaci\u00f3n y a estar atento a la autoorganizaci\u00f3n de las personas y de los grupos en formaci\u00f3n. El contenido toma la forma de un dispositivo de expresi\u00f3n, de organizaci\u00f3n, de trabajo y de creaci\u00f3n de conocimientos, seg\u00fan los intereses espont\u00e1neos de los mismos individuos en proceso de formaci\u00f3n y a partir de sus propias adquisiciones, experiencias y observaciones. En este modelo, el saber se refiere ante todo a aquello que haya podido ser adquirido a trav\u00e9s de la experiencia subjetiva, virtualmente ya presente, y que ahora va a pasar por una etapa de elaboraci\u00f3n. La pedagog\u00ed\u00ada de la animaci\u00f3n ser\u00e1 principalmente una pedagog\u00ed\u00ada de la expresi\u00f3n.<br \/>\nEn esta modalidad, la pedagog\u00ed\u00ada de grupo juega un papel preponderante. El proceso de formaci\u00f3n est\u00e1 constituido fundamentalmente por los intercambios en el interior del grupo. El animador no interviene en la definici\u00f3n de los contenidos, facilita su expresi\u00f3n y estructuraci\u00f3n sugiriendo m\u00e9todos de trabajo o de intercambio. Las personas y los grupos no son aqu\u00ed\u00ad objetos, sino sujetos de la formaci\u00f3n. Se valora su autonom\u00ed\u00ada, su iniciativa, sus motivaciones.<\/p>\n<p>c) Aprender. Finalmente el modelo basado en el aprendizaje sit\u00faa al educando frente a un saber o a una competencia (un saber-hacer) que, al menos como punto de partida, el educando todav\u00ed\u00ada desconoce y del cual va a apropiarse de forma activa; el aprendizaje se centra en las operaciones que el sujeto en formaci\u00f3n deber\u00e1 efectuar en el campo de un saber dado, con el objetivo de asumirlo y usarlo de manera creativa. Lo que caracteriza el aprendizaje es un itinerario de apropiaci\u00f3n activa de los saberes o competencias del sujeto en formaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad la conciencia de un aprendizaje asumido por parte del alumno va a influenciarlo realmente.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n creada por el modelo basado en el aprendizaje comporta una triple caracter\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>En primer lugar, la motivaci\u00f3n, es decir, la responsabilidad de la propia formaci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n de un conjunto de tareas a realizar. La realizaci\u00f3n de un proyecto personal ser\u00e1 el punto de referencia de los conocimientos que deber\u00e1n adquirirse. La acci\u00f3n did\u00e1ctica consistir\u00e1 en organizar la interacci\u00f3n entre un conjunto de documentos u objetos y una tarea a cumplir.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la instrumentaci\u00f3n. Esta representa precisamente el conjunto de los medios que uno adopta para realizar un proyecto (informaciones, materiales, m\u00e9todos). Desde este punto de vista lo que caracteriza la situaci\u00f3n de aprendizaje, es que el educando se coloca a distancia de un objeto que debe llegar a alcanzar, pero teniendo a su alcance los medios para recorrer esta distancia y apropiarse as\u00ed\u00ad activamente de ese objeto. El educador no renuncia a intervenir en el terreno de los saberes o de las competencias a adquirir, ya que es \u00e9l mismo quien aporta las informaciones y al mismo tiempo los m\u00e9todos para adquirirlas. As\u00ed\u00ad el educador m\u00e1s competente no ser\u00e1 ni el m\u00e1s sabio ni el que m\u00e1s trabaje, sino aquel que haga trabajar mejor a los alumnos, de la forma m\u00e1s inteligente, m\u00e1s estimulante y m\u00e1s eficaz.<\/p>\n<p>En tercer lugar el aprendizaje se caracteriza tambi\u00e9n por la creaci\u00f3n de conocimientos por parte del mismo alumno. Su actividad no parte de la nada; a partir de lo que le viene dado (informaciones, m\u00e9todos, etc.), el educando realiza un conjunto de operaciones mediante las cuales hace una obra de apropiaci\u00f3n. Existe por un lado la transmisi\u00f3n de conocimientos estables, y por otro el desarrollo de una aptitud para trabajar con estas informaciones y con la pr\u00e1ctica de esos m\u00e9todos, en definitiva para elaborar met\u00f3dicamente posteriores conocimientos. En el funcionamiento concreto de esta pedagog\u00ed\u00ada se privilegian m\u00e1s los instrumentos de conocimiento que las mismas informaciones cient\u00ed\u00adficas. El educando es considerado como el agente de su propia formaci\u00f3n, al mismo tiempo que es llamado a convertirse en actor responsable dentro de la sociedad.<\/p>\n<p>2. EL SERVICIO QUE PUEDEN DAR A LA CATEQUESIS. a) Ense\u00f1anza. La catequesis debe necesariamente recurrir de forma parcial a determinadas formas de ense\u00f1anza, sobre todo por motivos que ata\u00f1en a la naturaleza de la propia Revelaci\u00f3n y a la comunicaci\u00f3n de la fe. Como iniciaci\u00f3n a la fe tambi\u00e9n por el ejercicio de la raz\u00f3n, la catequesis requiere necesariamente una ense\u00f1anza, una exposici\u00f3n, una explicaci\u00f3n de la fe, de tal manera que sea recibida y vivida en la Iglesia bajo la autoridad del magisterio que la interpreta y la autentifica. En un contexto sociocultural como el actual, esta modalidad de trabajo pedag\u00f3gico podr\u00ed\u00ada salir al paso de la necesidad de informaciones claras y de explicaciones autorizadas sobre las afirmaciones de la fe y sobre los componentes de la vida cristiana. Por otra parte, la situaci\u00f3n presente de secularizaci\u00f3n y de pluralismo es propicia al desarrollo de catequesis que recurran deliberadamente a una l\u00f3gica de exposici\u00f3n, con el peligro de quedarse a medio camino en la finalidad que realmente pretende la Iglesia con la acci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Valorar convenientemente esta dimensi\u00f3n de ense\u00f1anza exige, sin embargo, encontrar las maneras adecuadas de proceder que puedan responder a las expectativas y los valores de las personas. Deben darse una serie de condiciones que hagan catequ\u00e9ticamente eficaz y culturalmente oportuna esta pedagog\u00ed\u00ada magisterial. Ante todo, la catequesis debe distinguir entre la l\u00f3gica de la exposici\u00f3n y la l\u00f3gica de la imposici\u00f3n, haciendo honor a la inteligencia del auditorio y a su capacidad de juicio, promoviendo al mismo tiempo el ejercicio de la libertad religiosa en un contexto pluralista. Debe tener en cuenta la articulaci\u00f3n entre las diferentes afirmaciones fundamentales de la fe, as\u00ed\u00ad como entre los diferentes componentes de la vida cristiana. Debe anunciar no solamente los conocimientos bien estructurados, sino la manera como estos saberes se construyen, se justifican y pueden ser personalizados, y a qu\u00e9 consecuencias para la acci\u00f3n deben conducir y a trav\u00e9s de qu\u00e9 m\u00e9todos.<\/p>\n<p>b) Animaci\u00f3n. El modelo basado en la animaci\u00f3n puede incluso justificarse teol\u00f3gicamente apelando a la igualdad de las personas en dignidad, a la riqueza de las experiencias de vida, e incluso a la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo actuante en cada persona. El trabajo catequ\u00e9tico de animaci\u00f3n consiste en llegar a expresar todo aquello que ya est\u00e1 virtualmente presente en la experiencia de vida y en la experiencia de fe de los catequizandos, como individuos y como grupo. Esto no suprime la dimensi\u00f3n de alteridad de la Revelaci\u00f3n. Se considera que el encuentro de la Revelaci\u00f3n, la escucha de la Palabra y la presencia del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1n ya incluidos en la experiencia; son una dimensi\u00f3n constitutiva de la experiencia que precisamente busca expresarse. Se parte de la base de que existe ya un c\u00famulo de adquisiciones recibidas por gracia. En este proceso, el catequista-animador, siempre al servicio de la expresi\u00f3n y del trabajo de las personas y los grupos, puede intervenir en el terreno del contenido, no como el maestro que autorizadamente dicta el saber, sino en cuanto facilitador del proceso y tambi\u00e9n en cuanto testigo. Es aquel que ayuda a un grupo de creyentes a discernir poco a poco la Palabra contenida germinalmente en la existencia de cada uno.<\/p>\n<p>Quien se dedica a la tarea de la catequizaci\u00f3n no debe olvidar que, para la gran mayor\u00ed\u00ada de los j\u00f3venes, la promoci\u00f3n de la libertad de expresi\u00f3n y la pr\u00e1ctica de procesos de intercambio son en nuestro tiempo imperativos categ\u00f3ricos. Por lo tanto, la animaci\u00f3n en la catequesis es una forma de trabajo culturalmente indiscutible, aunque no sea la \u00fanica. Pero al mismo tiempo muestran las encuestas que el estilo de animaci\u00f3n, incluso all\u00ed\u00ad donde es deseado, engendra a menudo insatisfacci\u00f3n y frustraci\u00f3n en un segundo momento. Muchos grupos de catequesis, a la larga, acusan cansancio por el hecho de centrarse exclusivamente sobre la expresi\u00f3n y el compartir cuestiones y experiencias inmediatas. En el cambio cultural actual, caracterizado por un desgaste evidente del cristianismo, la pedagog\u00ed\u00ada de la animaci\u00f3n, contra sus propias intenciones, corre el riesgo de recurrir incansablemente a las expresiones disponibles de la fe, es decir, a aquellas que precisamente est\u00e1n amenazadas culturalmente por dicho desgaste.<\/p>\n<p>c) Aprendizaje. La l\u00f3gica del aprendizaje puede presentarse particularmente oportuna para la catequesis, ya que favorece un encuentro riguroso con los datos de la tradici\u00f3n, al mismo tiempo que estimula su adecuada fructificaci\u00f3n en el sujeto que la recibe. Hace posible una articulaci\u00f3n din\u00e1mica entre algo dado (traditio) y algo recibido (reditio), entre la iniciativa de la palabra de Dios y la respuesta del pueblo de Dios, en cuyo contexto esta se actualiza, entre el don de la Revelaci\u00f3n y su apropiaci\u00f3n activa por parte del sujeto que lo recibe con vistas a ser transformado y hacerlo fructificar en su propia palabra, en su obrar, en sus proyectos, bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu. \u00abLa participaci\u00f3n activa de los catequizandos en su proceso formativo est\u00e1 en plena conformidad, no s\u00f3lo con la comunicaci\u00f3n humana verdadera, sino especialmente con la econom\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n\u00bb (DGC 157).<\/p>\n<p>Culturalmente, la l\u00f3gica del aprendizaje en el campo de la catequesis Permite respetar el derecho de las personas que son \u00abal\u00e9rgicas\u00bb a los discursos ya confeccionados y desean verificar sus fundamentos para avanzar hacia convicciones personales. Por otra parte, en un tiempo de cambio cultural en el cual parece que las antiguas representaciones religiosas sean inadecuadas, es decisivo para el futuro de la fe favorecer procesos de aprendizaje, en los cuales los sujetos pongan a trabajar sus representaciones religiosas ya superadas, confront\u00e1ndolas de nuevo, con rigor y m\u00e9todo, con los datos de la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>d) Su empleo interactivo. No hay que olvidar que, en la pr\u00e1ctica, estos tres modelos no se emplean solos, sino en combinaci\u00f3n e interacci\u00f3n. Pero parece razonable que en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica domine el modelo de aprendizaje, conservando en su interior un lugar para la ense\u00f1anza y la animaci\u00f3n. La reflexi\u00f3n sobre la continuidad del proceso educativo desarrollada en estos \u00faltimos a\u00f1os ha hecho emerger el significado primario del aprendizaje respecto de la ense\u00f1anza, y la valencia del sujeto o referente de la educaci\u00f3n m\u00e1s que la del objeto o destinatario de la acci\u00f3n educativa. No se trata de una simple correcci\u00f3n terminol\u00f3gica, sino de una aut\u00e9ntica inversi\u00f3n de marcha. La catequesis, como pedagog\u00ed\u00ada de la fe, es un proceso educativo que tiende a desarrollar la comprensi\u00f3n del misterio de Cristo a la luz de la Palabra, para que el hombre entero quede impregnado. La catequesis \u00abquiere conducir a los cristianos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y a formar al hombre perfecto, maduro, que realice la plenitud de Cristo (Ef 4,13); tambi\u00e9n quiere que est\u00e9n dispuestos a dar raz\u00f3n de su esperanza a todos los que les pidan una explicaci\u00f3n\u00bb (CT 25). La centralidad del hombre como sujeto de la catequesis conduce a un determinado enfoque acerca de los modelos de esta pedagog\u00ed\u00ada de la fe.<\/p>\n<p>IV. Dos cualidades de la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica<br \/>\n1. UNA PEDAGOG\u00ed\u008dA INTEGRADORA. Actualmente la reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica insiste en el hecho de que la catequesis debe actuar en funci\u00f3n de la realizaci\u00f3n total del hombre. En cuanto transmisi\u00f3n de la palabra liberadora de Dios, no debe restringirse a un sector religioso de la existencia, sino que debe alcanzar la totalidad del proyecto humano de vida, configur\u00e1ndose as\u00ed\u00ad como \u00abayuda a la vida a trav\u00e9s de la ayuda a la fe\u00bb y teniendo como cometido de fondo ayudar al hombre a la realizaci\u00f3n de su propia existencia. El hombre fragmentado es una expresi\u00f3n hoy en uso. Se trata de un hombre bombardeado por una constelaci\u00f3n diversificada de informaciones inconexas.<\/p>\n<p>La catequesis, en su intento integrador, deber\u00e1 considerar al hombre como una unidad indivisible y una totalidad concreta, para alcanzar al hombre entero en toda su profundidad (cf CT 20 y 52). La acci\u00f3n catequ\u00e9tica se concibe como un proceso educativo en funci\u00f3n del desarrollo integral de las personas y los grupos, teniendo como punto de referencia no el hombre abstracto, sino el hombre real, concreto e hist\u00f3rico. Entre sus objetivos deber\u00e1n estar presentes los grandes horizontes de toda educaci\u00f3n humana: el desarrollo de la personalidad, la apertura a la socializaci\u00f3n, la madurez psicol\u00f3gica y afectiva, el sentido cr\u00ed\u00adtico, la capacidad de participaci\u00f3n y corresponsabilidad. Concebir la catequesis como educaci\u00f3n integral, y no como mera ense\u00f1anza, exige una pedagog\u00ed\u00ada integradora compleja, rica y vital (cf CAd 263). Inserta en el proceso educativo del cristiano, la catequesis deber\u00e1 cuidar la integraci\u00f3n necesaria de los diversos componentes educativos, de manera que salvaguarde y lleve a su madurez la unidad interior de la persona.<\/p>\n<p>a) Integradora en sus diversas dimensiones. La catequesis es una iniciaci\u00f3n cristiana integral abierta a todas las esferas de la vida cristiana, y a la vez a la totalidad desbordante del misterio de Cristo. Por eso, siguiendo el documento La catequesis de la comunidad (nn. 85-91), sus dimensiones propias deber\u00e1n ser: la iniciaci\u00f3n org\u00e1nica en el conocimiento del misterio de Cristo y del designio salvador de Dios \u00abno aislado de la vida ni yuxtapuesto artificialmente a ella\u00bb (CT 22); una iniciaci\u00f3n en la vida evang\u00e9lica, un estilo de vida en el mundo seg\u00fan las bienaventuranzas, con actitudes espec\u00ed\u00adficamente cristianas que hagan transparentes las \u00abcon-secuencias sociales de las exigencias evang\u00e9licas\u00bb (CT 29); una iniciaci\u00f3n en la experiencia religiosa genuina, en la oraci\u00f3n y en la vida lit\u00fargica, que eduque para una activa, consciente y aut\u00e9ntica participaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n sacramental; y una iniciaci\u00f3n al compromiso apost\u00f3lico y misionero de la Iglesia, para despertar en los cristianos el inter\u00e9s en \u00abdar testimonio de su fe&#8230;, transmitirla a sus hijos&#8230;, hacerla conocer a otros&#8230;, servir de todos los modos a la comunidad humana\u00bb (CT 24).<\/p>\n<p>La pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica integra, por lo tanto, una dimensi\u00f3n de ense\u00f1anza y conocimiento, hecha de nociones, valores y acontecimientos; una dimensi\u00f3n vital como exigencia correlativa de la salvaci\u00f3n que se anuncia; una dimensi\u00f3n contemplativa y celebrativa, en sus aspectos comunitario y personal debidamente equilibrados, y una dimensi\u00f3n de testimonio que sea impulso para una presencia cristiana en la sociedad (cf IC 42-43).<\/p>\n<p>b) Integradora de dos fidelidades: fidelidad a Dios y a la persona. El criterio fundamental del anuncio evang\u00e9lico que realiza la catequesis es la fidelidad tanto a Dios y a su mensaje revelado como al destinatario a quien debe anunciarse. Es decir, fidelidad al pasado, a lo que seg\u00fan la fe Dios ha querido manifestar de s\u00ed\u00ad mismo y de su proyecto de salvaci\u00f3n a la humanidad, y fidelidad al presente, a aquellos que deben o pueden acoger esta revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De Jesucristo recibe la pedagog\u00ed\u00ada de la fe esta ley fundamental para toda la vida de la Iglesia y, por tanto, para la catequesis: \u00abla fidelidad a Dios y al hombre en una misma actitud de amor\u00bb (CT 55). La fidelidad a Dios y a su palabra, a lo que dice y a c\u00f3mo lo dice, y la fidelidad al hombre y a su existencia, no son dos momentos distintos, y menos a\u00fan dos preocupaciones diversas. No podemos hablar de Dios sin hablar del hombre, ni hablar del hombre sin una visi\u00f3n de Dios. La Revelaci\u00f3n es una teolog\u00ed\u00ada para el hombre: revela Dios al hombre; pero al mismo tiempo es tambi\u00e9n una antropolog\u00ed\u00ada: descubre lo que el hombre es a los ojos de Dios. La pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica ayuda a percibir la acci\u00f3n de Dios a lo largo de todo el camino educativo y propicia la respuesta libre de las personas, promoviendo la participaci\u00f3n activa de los catequizandos.<\/p>\n<p>Esta ley fundamental nos ayuda a evitar tanto el espiritualismo desencarnado como el antropocentrismo reduccionista. Una conjunci\u00f3n arm\u00f3nica de esas dos fidelidades debe ayudar a evitar que los m\u00e1s sensibles a los aspectos existenciales lleguen a trivializar la originalidad de la fe en su af\u00e1n de fidelidad al hombre, y que los m\u00e1s preocupados por la verdad objetiva en su af\u00e1n de fidelidad a Dios hagan consistir la fe en su plasmaci\u00f3n en f\u00f3rmulas lejanas a la vida.<\/p>\n<p>Otra ventaja secundaria, pero nada despreciable, puede derivarse de la aplicaci\u00f3n de este principio. En efecto, \u00abel principio de la fidelidad a Dios y fidelidad al hombre lleva a evitar toda contraposici\u00f3n, separaci\u00f3n artificial o presunta neutralidad entre m\u00e9todo y contenido, afirmando m\u00e1s bien su necesaria correlaci\u00f3n e interacci\u00f3n. El catequista reconoce que el m\u00e9todo est\u00e1 al servicio de la revelaci\u00f3n y de la conversi\u00f3n, y por eso ha de servirse de \u00e9l; y por otra parte sabe que el contenido de la catequesis no es indiferente a cualquier m\u00e9todo\u00bb (DGC 149).<\/p>\n<p>c) Una pedagog\u00ed\u00ada que da lugar a un acto catequ\u00e9tico integrador. La concepci\u00f3n din\u00e1mica de la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica y las relaciones interpersonales que se establecen nos llevan a pensar que cada acto catequ\u00e9tico tiene un ritmo propio y variable, pero como denominador com\u00fan debe ser integrador de tres elementos fundamentales: la experiencia, la palabra de Dios y la expresi\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Superada una concepci\u00f3n superficial, seg\u00fan la cual la experiencia se identifica con un c\u00famulo de tiempo y situaciones vividas o de cosas vistas, nos referimos a aquella experiencia de fe que hace posible la comunicaci\u00f3n y la educaci\u00f3n de la fe. Experiencia hecha de relaciones, proyectos, acontecimientos y valores, pero tambi\u00e9n, y sobre todo, de una capacidad de reflexi\u00f3n e interpretaci\u00f3n de los mismos. Porque \u00ablas experiencias de mayor importancia del hombre, cuando son profundizadas, le ponen al descubierto los interrogantes m\u00e1s acuciantes de su existencia\u00bb (CC 223).<\/p>\n<p>El hombre es radicalmente capaz de dialogar con Dios. Las experiencias cotidianas son un punto de partida necesario para comprender la palabra de Dios. Dios nos revela algo de s\u00ed\u00ad y nos habla de su proyecto de amor y de salvaci\u00f3n, utilizando palabras y experiencias de nuestra existencia cotidiana. La palabra de Dios no puede presentarse al hombre sin hacerse al mismo tiempo palabra sobre el hombre y palabra del hombre. Si Dios se comunica al hombre a trav\u00e9s de experiencias humanas, s\u00f3lo en el interior de nuevas experiencias humanas similares a aquellas originales que han mediado la Revelaci\u00f3n es posible comprender el mensaje de Dios como buena noticia para nosotros. Por eso no hay que oponer \u00abuna catequesis que arranque de la vida a una catequesis tradicional, doctrinal y sistem\u00e1tica\u00bb (CT 22).<\/p>\n<p>La experiencia humana en la catequesis ejerce diversas funciones: hace que nazcan en el hombre intereses, interrogantes, esperanzas e inquietudes, reflexiones y juicios, que confluyen en un cierto deseo de transformar la existencia; ayuda a hacer inteligible el mensaje cristiano siendo mediaci\u00f3n necesaria para explorar y asimilar las verdades que constituyen el contenido objetivo de la Revelaci\u00f3n; viene a ser, en cierto modo, \u00e1mbito en el que se manifiesta y realiza la salvaci\u00f3n en la que Dios, de acuerdo con la pedagog\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n, se acerca al hombre con su gracia y lo salva. La iluminaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n de la experiencia a la luz de la fe se convierte en una tarea permanente de la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, que hace posible una correcta aplicaci\u00f3n de la correlaci\u00f3n o interacci\u00f3n entre las experiencias humanas profundas y el mensaje revelado (cf DGC 152-153).<\/p>\n<p>Por otra parte, la catequesis extrae su contenido de la palabra de Dios. Esta ilumina todo el acto catequ\u00e9tico y es el elemento que da conexi\u00f3n a todos los dem\u00e1s. El catequizando, al entrar en contacto con la Biblia, lo hace dentro de un marco m\u00e1s amplio que es la fe de la Iglesia. Conviene respetar esa contextualidad. \u00abLa catequesis es ense\u00f1ar a leer la Escritura con el coraz\u00f3n de la Iglesia\u00bb (CC 228), porque es una forma del ministerio de la palabra de Dios; siembra esta palabra en el terreno de la experiencia humana para que los catequizandos entren en contacto con ella y se dejen interpelar, para conocerla en profundidad y para orientar desde ella su experiencia (cf CAd 266). La palabra de Dios anunciada en la catequesis no tendr\u00e1 sentido para el hombre de hoy, si no se presenta como una palabra cargada de significado, como palabra dirigida al hombre. La catequesis introduce a una justa comprensi\u00f3n de la Biblia y a una lectura que permita descubrir la verdad divina que contiene, y que reclama una respuesta al mensaje que Dios dirige a la humanidad. La Palabra debe aparecer como dirigida a cada cristiano. Su presentaci\u00f3n debe provocar un encuentro con el Se\u00f1or. Finalmente, la catequesis conducir\u00e1 a la expresi\u00f3n de la experiencia de fe. Si esta no se produjera, ser\u00ed\u00ada signo de que la persona no se ha visto afectada en su interioridad. No puede decirse que la educaci\u00f3n de la fe cumpla su cometido si no lleva a los catequizandos a expresar la renovaci\u00f3n que se est\u00e1 operando en sus vidas. Por eso la fe que transforma la totalidad de la personalidad del creyente se expresa mediante la profesi\u00f3n de fe proclamada en la comunidad, la celebraci\u00f3n y el compromiso cristiano (cf CC 234).<\/p>\n<p>2. UNA PEDAGOG\u00ed\u008dA DIFERENCIADORA. La naturaleza de la catequesis requiere una pedagog\u00ed\u00ada que no pierda de vista la originalidad de la educaci\u00f3n de la fe y sea fiel a un estilo evang\u00e9lico de educar. Pero no existe una pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica en estado puro, que pueda proponerse con independencia de un determinado contexto cultural marcado por pr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas concretas.<\/p>\n<p>a) La diversidad de m\u00e9todos. En la transmisi\u00f3n de la fe, la Iglesia no tiene de por s\u00ed\u00ad un modelo metodol\u00f3gico propio ni \u00fanico, sino que discierne los m\u00e9todos de cada \u00e9poca y cultura, asume con libertad de esp\u00ed\u00adritu \u00ablo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de buena fama, de virtuoso, de laudable\u00bb (Flp 4,8).<br \/>\nb) La diversidad en gradualidad. La catequesis est\u00e1 llamada a acompa\u00f1ar una vida cristiana que se configura como un camino de crecimiento y conversi\u00f3n continua. Este crecimiento debe apoyarse sobre la ley de la gradualidad, porque la fe no es conocimiento intelectual de la verdad sobre Dios, sino su lento descubrimiento, y porque Revelaci\u00f3n y fe est\u00e1n ellas mismas en continuo devenir. La Revelaci\u00f3n supone que el proceso de acercamiento que el hombre recorre hacia el misterio divino sea gradual. La ley de la gradualidad se refiere al mismo tiempo al aspecto de conocimiento, al aspecto afectivo y a la coherencia de la respuesta en la actuaci\u00f3n del catequizando. Independientemente de la edad del catequizando, una correcta pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica ser\u00e1 capaz de descender al nivel en que este se encuentre, movilizar sus propias energ\u00ed\u00adas y ayudarlo a avanzar en su vida de fe.<\/p>\n<p>c) Diversidad de destinatarios e itinerarios. La atenci\u00f3n a las m\u00faltiples y diferentes situaciones de la vida de las personas hace necesario que la catequesis recorra numerosos caminos para alcanzar a la totalidad de sus posibles destinatarios y hacer que el mensaje cristiano y la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica respondan a las diversas exigencias. Deber\u00e1n desarrollarse itinerarios catequ\u00e9ticos diversos y complementarios, seg\u00fan las edades y las situaciones vitales particulares, prestando atenci\u00f3n a todos los elementos que entran en juego, tanto a los antropol\u00f3gico-evolutivos como a los teol\u00f3gico-pastorales, utilizando los progresos ofrecidos por las ciencias humanas y pedag\u00f3gicas relativos a toda edad y condici\u00f3n. Baste se\u00f1alar las indicaciones que el DGC presenta, con sus correspondientes n\u00fameros: Catequesis por edades: adultos (172-176), infancia y ni\u00f1ez (177-180), j\u00f3venes (181-185), ancianos (186-188). Catequesis para situaciones diversas: discapacitados e inadaptados (189), personas marginadas (190), grupos diferenciados (191), seg\u00fan ambientes (192). Catequesis seg\u00fan el contexto socio-religioso: en situaci\u00f3n de pluralismo y de complejidad (193-194), en relaci\u00f3n a la religiosidad popular (195-196), en un contexto ecum\u00e9nico (197-198), en relaci\u00f3n con el hebra\u00ed\u00adsmo (199), en el contexto de otras religiones (200), en relaci\u00f3n con los \u00abnuevos movimientos religiosos\u00bb (201). Catequesis seg\u00fan el contexto socio-cultural: en relaci\u00f3n con la cultura contempor\u00e1nea y la inculturaci\u00f3n de la fe (202-214).<\/p>\n<p>BIBL.: I. Documentos de la Iglesia cat\u00f3lica: COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La catequesis de la comunidad, Edice, Madrid 1983; Catequesis de adultos, Edice, Madrid 1991; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, Edice, Madrid 1999; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA EL CLERO, Directorio general para la catequesis, Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1997; JUAN PABLO II, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi tradendae, San Pablo, Madrid 1995. II. Sobre la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica en general: ADLER G., La p\u00e9dagogie cat\u00e9ch\u00e9tique. Quelle historire!, Cat\u00e9ch\u00e9se 122 (1991) 7-17; ADLER G.-VOGELEISEN G., Un si\u00e9cle de cat\u00e9ch\u00e9se en France 1893-1990. 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Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica. II. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios inspira la pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica: 1. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios en la Biblia; 2. La pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas; 3. Su continuaci\u00f3n en la Iglesia; 4. La pedagog\u00ed\u00ada de Dios en la catequesis. III. Modelos pedag\u00f3gicos para la catequesis: 1. Las tres funciones pedag\u00f3gicas; 2. El servicio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedagogia-de-dios-pedagogia-catequetica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPEDAGOGIA DE DIOS. 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