{"id":17041,"date":"2016-02-05T11:06:12","date_gmt":"2016-02-05T16:06:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/planificacion-de-la-accion-catequetica\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:12","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:12","slug":"planificacion-de-la-accion-catequetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/planificacion-de-la-accion-catequetica\/","title":{"rendered":"PLANIFICACION DE LA ACCION CATEQUETICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Planificaci\u00f3n y acci\u00f3n pastoral y catequ\u00e9tica. II. Planificaci\u00f3n pastoral y acci\u00f3n catequ\u00e9tica. III. Proceso metodol\u00f3gico: 1. An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n; 2. Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral y catequ\u00e9tica de la situaci\u00f3n; 3. Formulaci\u00f3n de las acciones preferenciales; 4. Balance de los recursos actuales y previsibles; 5. Programaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica; 6. Realizaci\u00f3n de los programas de acci\u00f3n; 7. Evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Planificaci\u00f3n y acci\u00f3n pastoral y catequ\u00e9tica<br \/>\na) La planificaci\u00f3n, expresi\u00f3n de la racionalidad humana. En l\u00ed\u00adneas generales, se puede afirmar que la planificaci\u00f3n consiste en decidir por anticipado aquello que se desea hacer; o, dicho de otro modo, en proyectar un determinado proceso de actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Considerada desde esta perspectiva, la planificaci\u00f3n forma parte de la conducta humana ordinaria. El hombre, en cuanto ser racional, se define en su acci\u00f3n por la relaci\u00f3n coherente entre el objetivo que se propone y la elecci\u00f3n, organizaci\u00f3n y utilizaci\u00f3n de los medios y m\u00e9todos m\u00e1s aptos para conseguirlo.<\/p>\n<p>Como expresi\u00f3n de la racionalidad humana, la planificaci\u00f3n tiene un sentido muy amplio y abarca todos los campos de la actividad humana: planifica la persona que va a hacer un viaje, planifican los ejecutivos que van a hacer una campa\u00f1a de ventas, planifica el equipo responsable de la catequesis diocesana que quiere intensificar la formaci\u00f3n de catequistas en su di\u00f3cesis&#8230; La planificaci\u00f3n es, por tanto, una realidad que est\u00e1 presente, de un modo u otro, en todo quehacer humano. De una buena, mediocre o improvisada planificaci\u00f3n puede depender la mayor o menor eficacia de la acci\u00f3n, e incluso el \u00e9xito o el fracaso de la misma.<\/p>\n<p>Muchas veces, sobre todo en la vida personal, la acci\u00f3n es sencilla, y la relaci\u00f3n entre objetivo, medios y m\u00e9todo es connatural; entonces la planificaci\u00f3n es impl\u00ed\u00adcita. Otras veces, por el contrario, sobre todo cuando se trata de la acci\u00f3n de grupos y colectivos humanos, la acci\u00f3n o el proceso hasta su realizaci\u00f3n es complejo; entonces es necesaria una planificaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica y expl\u00ed\u00adcita, en la que se interrelacionen, de modo reflexivo, objetivos, medios y m\u00e9todos. A este tipo de planificaci\u00f3n, especialmente necesaria en la acci\u00f3n de los grupos humanos ser\u00e1 a la que nos referiremos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Las \u00abciencias de la acci\u00f3n\u00bb. La historia de los esfuerzos del hombre por racionalizar su acci\u00f3n y por llevar a la pr\u00e1ctica el fruto de su reflexi\u00f3n es la historia del progreso cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnico de la humanidad. Durante los dos \u00faltimos siglos, a partir del proceso de industrializaci\u00f3n, la acci\u00f3n humana colectiva ha ido tomando una nueva amplitud y complejidad, principalmente a causa de la racionalizaci\u00f3n del trabajo, as\u00ed\u00ad como de las concentraciones humanas y de los cambios sociales a los que dichos fen\u00f3menos han dado lugar.<\/p>\n<p>Para estudiar sistem\u00e1ticamente la acci\u00f3n humana en su complejidad, nacieron las ciencias de la acci\u00f3n, ciencias que intentan presentar una teor\u00ed\u00ada que exprese las leyes generales de la acci\u00f3n y que se proponen exponer y justificar los est\u00e1ndares de una acci\u00f3n eficaz. Actualmente estas ciencias de la acci\u00f3n suponen la colaboraci\u00f3n multidisciplinar de las ciencias humanas que tienen como objeto de estudio la acci\u00f3n humana, en especial la sociolog\u00ed\u00ada, la psicolog\u00ed\u00ada, la pedagog\u00ed\u00ada, las ciencias de la comunicaci\u00f3n y las ciencias econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>c) La acci\u00f3n pastoral y catequ\u00e9tica planificada. La acci\u00f3n pastoral y la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, que han de ser fieles al principio de encarnaci\u00f3n, no pueden dejar de tener en cuenta las aportaciones ofrecidas por estas ciencias que estudian la acci\u00f3n humana. La planificaci\u00f3n pastoral y la planificaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica pretenden asumir en la praxis pastoral y catequ\u00e9tica los principios de racionalidad y eficacia de las ciencias de la acci\u00f3n. Ello implica el di\u00e1logo interdisciplinar en la teolog\u00ed\u00ada pastoral o pr\u00e1ctica y en la catequ\u00e9tica, respectivamente, con las ciencias humanas que tienen como objeto de estudio la acci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n pastoral y la acci\u00f3n catequ\u00e9tica suponen la utilizaci\u00f3n adecuada de las t\u00e9cnicas de la acci\u00f3n humana. Planificar y programar es necesario. Una comunidad cristiana o un grupo de catequistas no pueden trabajar de un modo eficaz sin explicitar lo que pretenden con su acci\u00f3n, y los medios y m\u00e9todos m\u00e1s aptos que van a emplear para lograrlo. El mismo Jes\u00fas da por supuesto ese planteamiento previo a la acci\u00f3n con im\u00e1genes muy gr\u00e1ficas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero para calcular los gastos y ver si tiene para terminarla? \u00bfQu\u00e9 rey, si va a ir a la guerra contra otro, no se sienta a considerar si puede enfrentarse con diez mil al que viene contra \u00e9l con veinte mil?\u00bb (Lc 14,28.31). Ni en la acci\u00f3n evangelizadora ni en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica se puede actuar ciega e irracionalmente: el ap\u00f3stol no es uno que corre sin rumbo fijo o alguien que da golpes al aire (cf iCor 9,26-27).<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol es un colaborador de Dios (cf 1Cor 3,9). Al planificar racionalmente la pastoral o la catequesis, la comunidad cristiana no niega ni sustituye la acci\u00f3n libre de Dios o la libertad humana, sino que realiza una mediaci\u00f3n colaboradora entre ambas libertades, al servicio del acto de fe o de la educaci\u00f3n de la fe, secundando, del modo m\u00e1s racional y eficaz posible, la acci\u00f3n que el Esp\u00ed\u00adritu Santo, agente principal de la evangelizaci\u00f3n (cf AG 13; EN 75; RMi 3), est\u00e1 realizando en el coraz\u00f3n de cada persona, de los grupos y colectividades sociales y de la historia humana.<\/p>\n<p>II. Planificaci\u00f3n pastoral y acci\u00f3n catequ\u00e9tica<br \/>\nLos obispos latinoamericanos, en su III Conferencia general celebrada en Puebla (M\u00e9xico) en 1969, describ\u00ed\u00adan as\u00ed\u00ad la acci\u00f3n pastoral planificada: \u00abEs la respuesta espec\u00ed\u00adfica, consciente e intencional a las necesidades de la evangelizaci\u00f3n. Deber\u00e1 realizarse en un proceso de participaci\u00f3n, en todos los niveles, de las comunidades y personas interesadas, educ\u00e1ndolas en la metodolog\u00ed\u00ada de an\u00e1lisis de la realidad, para la reflexi\u00f3n sobre dicha realidad a partir del evangelio, la opci\u00f3n por los objetivos y los medios m\u00e1s aptos y su uso m\u00e1s racional para la acci\u00f3n evangelizadora\u00bb (n. 1307). Por su parte, ese mismo a\u00f1o, en la publicaci\u00f3n del Secretariado nacional de la Comisi\u00f3n episcopal de pastoral Programaci\u00f3n por objetivos se la defin\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad: \u00abEs, ante todo, un proceso educativo que lleva una comunidad (grupo, parroquia, instituci\u00f3n, etc.) para repensar su finalidad y metas en una situaci\u00f3n global que est\u00e1 viviendo el pueblo, y a partir de ah\u00ed\u00ad establecer la acci\u00f3n y las actividades\u00bb.<\/p>\n<p>Estos dos textos, formulados desde los \u00e1mbitos latinoamericano y espa\u00f1ol, nos permiten abordar los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de lo que entendemos por planificaci\u00f3n pastoral, rasgos que, por otro lado, son extensibles a la planificaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, como parte integrante que es de la pastoral global o de la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia.<\/p>\n<p>a) La planificaci\u00f3n parte de la realidad. Si la evangelizaci\u00f3n \u00abtrata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en que ellos est\u00e1n comprometidos, su vida y ambientes concretos\u00bb (EN 18), la planificaci\u00f3n habr\u00e1 de hacerse a partir de la realidad en la que la comunidad cristiana est\u00e1 inserta. Para ello ser\u00e1 necesario conocer la situaci\u00f3n social, cultural y religiosa del ambiente o contexto humano en el que la comunidad cristiana realiza su acci\u00f3n, e interpretar esa situaci\u00f3n a la luz del evangelio, para, con unos criterios teol\u00f3gico-pastorales, descubrir las necesidades de evangelizaci\u00f3n existentes. El Vaticano II, a la vez que afirma la misi\u00f3n evangelizadora de la Iglesia como servicio al hombre, se\u00f1ala con claridad el punto de partida para ese servicio: \u00abPara cumplir esta tarea corresponde a la Iglesia el deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del evangelio, de forma que, acomodada a cada generaci\u00f3n, pueda responder a los frecuentes interrogantes de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura y sobre la relaci\u00f3n mutua entre ambas. Es necesario, por tanto, conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus expectativas, sus aspiraciones y su \u00ed\u00adndole muchas veces dram\u00e1tica\u00bb (GS 4).<\/p>\n<p>La interrelaci\u00f3n que se establece en el proceso de la planificaci\u00f3n entre el conocimiento de la situaci\u00f3n y su interpretaci\u00f3n a la luz del evangelio, permite superar dos modos claramente insuficientes de enfocar la acci\u00f3n pastoral: el de una pastoral pragm\u00e1tica, que no tiene en cuenta las finalidades \u00faltimas de la evangelizaci\u00f3n que han de guiar toda la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia, y el de una praxis pastoral, entendida como mera aplicaci\u00f3n a los sujetos de las verdades o principios deducidos de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la acci\u00f3n catequ\u00e9tica -conjunto de actividades que preparan y sostienen el proceso concreto de la catequesis-, la planificaci\u00f3n tambi\u00e9n ha de partir de la realidad para responder mejor a las necesidades de catequizaci\u00f3n que se detecten. Respecto a la programaci\u00f3n del acto catequ\u00e9tico o de las sesiones de catequesis, el conocimiento e interpretaci\u00f3n de la realidad tiene una doble funci\u00f3n. En primer lugar, permite conocer mejor los grupos de catequesis para los que se hace la programaci\u00f3n: sean adultos, j\u00f3venes o ni\u00f1os los miembros de los grupos, nos encontramos con personas situadas en un contexto determinado y condicionadas por una cultura o mentalidad colectiva. En segundo lugar, posibilita iniciar a los catec\u00famenos en los compromisos temporales, apost\u00f3licos y misioneros -una de las dimensiones esenciales de la catequesis- con un mayor realismo.<\/p>\n<p>b) Es un proceso educativo. La planificaci\u00f3n educa a las personas, grupos y comunidades en una metodolog\u00ed\u00ada de reflexi\u00f3n compuesta, como se\u00f1ala Puebla, por pasos precisos: 1) an\u00e1lisis de la realidad; 2) reflexi\u00f3n sobre la realidad a partir del evangelio; 3) opci\u00f3n por los objetivos a conseguir en la acci\u00f3n evangelizadora, y 4) elecci\u00f3n de los medios m\u00e1s aptos y su uso m\u00e1s racional para alcanzar los objetivos prefijados. Asimismo, la planificaci\u00f3n educa porque en su proceso metodol\u00f3gico conjuga permanentemente la din\u00e1mica reflexi\u00f3n-acci\u00f3n en orden a una acci\u00f3n evangelizadora cada vez m\u00e1s eficaz.<br \/>\nc) Es un proceso din\u00e1mico y flexible. La planificaci\u00f3n no puede considerarse como algo definitivo. Es un proceso din\u00e1mico y, por ello, simult\u00e1neamente provisional. Al conocimiento objetivo de la realidad -y de una realidad que adem\u00e1s es cambiante-, a la lectura creyente de la misma, a la programaci\u00f3n ajustada que prepara la acci\u00f3n y quiere responder adecuadamente a las necesidades de la evangelizaci\u00f3n o de la catequizaci\u00f3n, se va avanzando con aproximaciones sucesivas. Ello supone en la persona, grupo o comunidad una capacidad permanente de revisi\u00f3n, que permite perfeccionar progresivamente el proceso de reflexi\u00f3n y de acci\u00f3n. Por otro lado, la planificaci\u00f3n ha de estar abierta siempre a la acci\u00f3n imprevisible del Esp\u00ed\u00adritu. Lo cual indica el car\u00e1cter flexible que ha de caracterizarla.<\/p>\n<p>d) Implica a toda la comunidad, grupo o instituci\u00f3n eclesial. Ejerciendo cada miembro su propia vocaci\u00f3n o carisma, todos deben participar, seg\u00fan su nivel de responsabilidad y competencia, en la formulaci\u00f3n de los objetivos o resultados a conseguir, en la realizaci\u00f3n de la acci\u00f3n y en la evaluaci\u00f3n de lo realizado. A diferencia de las organizaciones sociales que, buscando una eficacia inmediata, desarrollan un modelo de planificaci\u00f3n centralizado y dirigista, en el que unos pocos establecen los objetivos y l\u00ed\u00adneas de acci\u00f3n que los dem\u00e1s han de ejecutar, la comunidad cristiana, o el grupo o instituci\u00f3n eclesial, ha de buscar en su planificaci\u00f3n de la pastoral y de la catequesis la m\u00e1xima participaci\u00f3n y corresponsabilidad. Y porque el proceso de planificaci\u00f3n pide la m\u00e1s amplia participaci\u00f3n, no es s\u00f3lo un modo de hacer eficazmente, sino tambi\u00e9n un modo de hacer Iglesia. El proceso de interrelaci\u00f3n y de corresponsabilidad a que da lugar se convierte en una mediaci\u00f3n de comuni\u00f3n, ya que la acci\u00f3n hace surgir las motivaciones profundas de las personas, reuni\u00e9ndolas para llevar a cabo la com\u00fan misi\u00f3n encomendada por Cristo.<br \/>\ne) Debe realizarse en todos los niveles de la comunidad. El proceso educativo, din\u00e1mico y de participaci\u00f3n corresponsable que postula la planificaci\u00f3n pastoral, no s\u00f3lo debe realizarse en la planificaci\u00f3n de la acci\u00f3n conjunta que lleva adelante la comunidad cristiana, el grupo o la instituci\u00f3n eclesial como tal, sino que ha de operarse tambi\u00e9n en cada uno de sus niveles.<\/p>\n<p>Sea en el \u00e1mbito de la comunidad cristiana inmediata, sea en el \u00e1mbito de la Iglesia particular o di\u00f3cesis, es posible destacar distintos niveles de actuaci\u00f3n y de responsabilidad en la acci\u00f3n. Centr\u00e1ndonos en la catequesis, es f\u00e1cil distinguir en la comunidad cristiana inmediata tres niveles fundamentales: 1) el nivel b\u00e1sico de los catequistas de los grupos de adultos, de j\u00f3venes, de ni\u00f1os&#8230;; 2) el nivel intermedio del equipo responsable de coordinar la catequesis de una determinada edad o etapa catequ\u00e9tica, y 3) el nivel \u00faltimo del equipo responsable de la totalidad de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica de la comunidad. Esos tres niveles fundamentales de actuaci\u00f3n y responsabilidad pueden distinguirse tambi\u00e9n en la Iglesia particular: 1) el nivel b\u00e1sico de los responsables de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en las comunidades cristianas inmediatas (parroquiales o no); 2) el nivel intermedio de los responsables de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en las zonas pastorales o vicariales, y 3) el nivel \u00faltimo de los responsables de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en la di\u00f3cesis. Obviamente, cada nivel de actuaci\u00f3n y responsabilidad tiene su propio campo de reflexi\u00f3n y de acci\u00f3n y, por tanto, de programaci\u00f3n. Cada uno de ellos tiene, pues, su propia especificidad. No obstante, es importante caer en la cuenta de que la acci\u00f3n catequ\u00e9tica planificada, en una Iglesia de participaci\u00f3n y corresponsabilidad, pide la interrelaci\u00f3n de los diferentes niveles y la articulaci\u00f3n de los diversos programas de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. Proceso metodol\u00f3gico<br \/>\nHemos se\u00f1alado ya globalmente, a prop\u00f3sito del documento de Puebla, algunos pasos en relaci\u00f3n con el proceso metodol\u00f3gico. Conviene, sin embargo, verlos de un modo ordenado y sistem\u00e1tico, de acuerdo con planteamientos m\u00e1s recientes -como los de Mario Midali y Sergio Lanza-, que intentan incorporar otros elementos a la din\u00e1mica ver-juzgar-actuar La secuencia de estos pasos es v\u00e1lida para cualquiera de los niveles en los que se planifique la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, ya sea el nivel b\u00e1sico, el intermedio o el \u00faltimo.<\/p>\n<p>1. AN\u00ed\u0081LISIS DE LA SITUACI\u00ed\u201cN. Como se\u00f1alaba el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica de 1971 (n. 100) y reitera el nuevo Directorio general para la catequesis, \u00abel objeto de esta investigaci\u00f3n es m\u00faltiple, pues abarca el examen de la acci\u00f3n pastoral y el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n religiosa, as\u00ed\u00ad como las condiciones sociol\u00f3gicas, culturales y econ\u00f3micas, en tanto que estos datos de la vida colectiva pueden tener una gran influencia en el proceso de evangelizaci\u00f3n\u00bb (DGC 279).<\/p>\n<p>a) An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n del con-texto social. Se trata de conocer con la mayor objetividad posible -y a la vez con la m\u00e1xima empat\u00ed\u00ada e implicaci\u00f3n- la situaci\u00f3n socio-econ\u00f3mica, cultural y religiosa del contexto en el que se realiza la acci\u00f3n evangelizadora (barrio\/pueblo, zona o di\u00f3cesis, seg\u00fan el nivel donde se sit\u00faa la acci\u00f3n). Los grados de estudio y las t\u00e9cnicas para conocer y analizar esa realidad pueden ser muy variadas, y van desde el conocimiento inmediato reflexionado en grupo, al estudio sociol\u00f3gico cient\u00ed\u00adficamente elaborado. En ese estudio convendr\u00e1 tener en cuenta la recomendaci\u00f3n pr\u00e1ctica que daba el Directorio de 1971: \u00abPor tratarse de un trabajo bastante dif\u00ed\u00adcil, es necesario evitar dos peligros, a saber: 1) tener por ciertos, elementos o indicios no suficientemente analizados o comprobados; 2) exigir un estudio de tal perfecci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica que resulte irrealizable\u00bb (DCG 101). Al t\u00e9rmino del an\u00e1lisis deber\u00e1n aparecer claramente expresados: 1) los problemas sociales y humanos m\u00e1s importantes; 1) las mentalidades y estilos de vida dominantes, con sus valores y contra-valores en relaci\u00f3n al reino de Dios; 2) los diferentes modos de situarse ante el hecho cristiano.<\/p>\n<p>\u00abEl an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n religiosa -concreta el nuevo Directorio-est\u00e1 referido, sobre todo, a tres niveles muy relacionados entre s\u00ed\u00ad: el sentido de lo sagrado, es decir, aquellas experiencias humanas que, por su hondura, tienden a abrir al misterio; el sentido religioso, o sea, las maneras concretas de concebir y de relacionarse con Dios en un pueblo determinado, y las situaciones de fe, con la diversa tipolog\u00ed\u00ada de creyentes\u00bb (DGC 279).<\/p>\n<p>b) An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n de la acci\u00f3n evangelizadora. Tambi\u00e9n de un modo objetivo, hay que conocer la pastoral global o la acci\u00f3n evangelizadora que actualmente se realiza en ese ambiente: 1) las actividades, personas y tiempo que se dedican a la acci\u00f3n misionera con los no creyentes y alejados, a la acci\u00f3n catecumenal con los convertidos y a la acci\u00f3n pastoral con los fieles; 2) el equilibrio y dinamismo interno entre las diferentes acciones eclesiales: la acci\u00f3n misionera, la catequesis y otras formas de educaci\u00f3n de la fe, la acci\u00f3n lit\u00fargica, la vida comunitaria, la pastoral social y caritativa de la comunidad, la presencia evangelizadora en los ambientes; 3) la coordinaci\u00f3n, de hecho, entre los distintos agentes de pastoral.<\/p>\n<p>Tanto el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n del contexto social como el an\u00e1lisis de la respuesta evangelizadora que se est\u00e1 realizando, llevados a cabo desde la perspectiva catequ\u00e9tica, permiten descubrir los condicionamientos con que se encuentra la acci\u00f3n catequizadora, as\u00ed\u00ad como las demandas que emergen para la educaci\u00f3n de la fe: mentalidades y estilos de vida; valores y contravalores; lenguajes en que la catequesis se ha de inculturar; acentos misioneros que ha de revestir; compromisos sociales y humanos hacia los que ha de educar para responder a la problem\u00e1tica existente.<\/p>\n<p>c) An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. El Directorio se\u00f1ala una serie de indicadores a tener en cuenta para analizar dicha situaci\u00f3n: \u00abC\u00f3mo est\u00e1 ubicada, de hecho, en el proceso evangelizador; el equilibrio y la articulaci\u00f3n entre los diferentes sectores catequ\u00e9ticos (ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes, adultos&#8230;); la coordinaci\u00f3n de la catequesis con la educaci\u00f3n cristiana familiar, con la educaci\u00f3n escolar, con la ense\u00f1anza religiosa escolar y con las otras formas de educaci\u00f3n de la fe; la calidad interna; los contenidos que se est\u00e1n impartiendo y la metodolog\u00ed\u00ada que se utiliza; las caracter\u00ed\u00adsticas de los catequistas y su formaci\u00f3n\u00bb (DGC 279).<\/p>\n<p>2. INTERPRETACI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICO-PASTORAL Y CATEQUETICA DE LA SITUACI\u00ed\u201cN. Aunque el an\u00e1lisis supone ya un cierto grado de interpretaci\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral y catequ\u00e9tica; sin embargo, conviene explicitar este paso en el proceso de la planificaci\u00f3n. Esta interpretaci\u00f3n supone un marco criteriol\u00f3gico, formado por los documentos orientadores del magisterio y la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica ofrecida por las ciencias catequ\u00e9ticas, a partir del cual la comunidad cristiana, la instituci\u00f3n o la Iglesia particular, se pregunta acerca de si la situaci\u00f3n catequizadora que actualmente realiza responde a las necesidades de catequizaci\u00f3n descubiertas; o m\u00e1s concretamente: \u00bfqu\u00e9 habr\u00ed\u00ada que hacer?, \u00bfqu\u00e9 tareas faltan?, \u00bfc\u00f3mo mejorar las acciones que se realizan?<br \/>\n3. FORMULACI\u00ed\u201cN DE LAS ACCIONES PREFERENCIALES. Fruto de la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral y catequ\u00e9tica, y como expresi\u00f3n de la situaci\u00f3n deseada, deben formularse las opciones preferenciales o prioridades en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Estas se\u00f1alan unas metas a conseguir a largo plazo, un ideal posible. Preferimos no llamarlas objetivos, que son siempre resultados evaluables y cuya formulaci\u00f3n ha de hacerse contando con los recursos de que se dispone.<br \/>\n4. BALANCE DE LOS RECURSOS ACTUALES Y PREVISIBLES. Este balance es lo que permite hacer una programaci\u00f3n realista. Indicadores para ese balance pueden ser los siguientes: 1) Personas: n\u00famero actual de catequistas, caracter\u00ed\u00adsticas (edad, situaci\u00f3n, cultura&#8230;), edades de catequizandos a los que se dedican, nivel de preparaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica para la catequesis, grado de responsabilidad en la acci\u00f3n (catequista de un grupo, coordinador de una etapa, responsable&#8230;). Posibilidades y previsiones para el futuro: vocaciones previsibles de nuevos catequistas; posibilidades de promoci\u00f3n de los catequistas actuales tanto en la formaci\u00f3n como en una mayor incorporaci\u00f3n a las responsabilidades de la acci\u00f3n. 2) Tiempo de que disponen los catequistas, cu\u00e1ndo y en qu\u00e9 horas del d\u00ed\u00ada. 3) Espacio y medios materiales: lugares de que se dispone, acondicionamiento, estado; medios que se pueden utilizar (murales, proyectores, montajes, material escrito&#8230;). 4) Recursos econ\u00f3micos: presupuestos necesarios, financiaci\u00f3n&#8230; 5) Otras condiciones que ayudar\u00e1n o dificultar\u00e1n en la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. PROGRAMACI\u00ed\u201cN DE LA ACCI\u00ed\u201cN CATEQUETICA. La programaci\u00f3n se establece en funci\u00f3n de los objetivos o resultados que se intentan conseguir.<\/p>\n<p>a) Formulaci\u00f3n de los objetivos. Metodol\u00f3gicamente, surgen de la confrontaci\u00f3n entre el ideal posible, marcado por las opciones o prioridades, y el realismo de los recursos disponibles.<\/p>\n<p>Los objetivos son resultados preestablecidos, m\u00e1s o menos alejados en el tiempo, que se pretenden alcanzar con la propia acci\u00f3n. Constituyen, por tanto, resultados evaluables y no meras finalidades. Mientras que las finalidades expresan prop\u00f3sitos, aspiraciones o ideales que estimulan la acci\u00f3n de un grupo, los objetivos, sin embargo, se\u00f1alan metas m\u00e1s inmediatas y han de tener la precisi\u00f3n suficiente para guiar la programaci\u00f3n, la conducci\u00f3n y la evaluaci\u00f3n de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su formulaci\u00f3n se pueden considerar los objetivos desde \u00e1ngulos formalmente distintos: 1) seg\u00fan los tiempos de realizaci\u00f3n, se distingue entre objetivos a corto, medio y largo plazo; 2) seg\u00fan los momentos de realizaci\u00f3n en el proceso, se distingue entre objetivos finales, intermedios e inmediatos, que se\u00f1alan, respectivamente, los resultados del final de un proceso de acci\u00f3n, los de una etapa o fase intermedia y los de una acci\u00f3n inmediata; 3) seg\u00fan su grado de especificaci\u00f3n, se distingue entre objetivos generales, espec\u00ed\u00adficos y operativos; van de lo m\u00e1s general a lo m\u00e1s concreto y de una menor a una mayor concreci\u00f3n operativa; l\u00f3gicamente, los objetivos habr\u00e1n de estar siempre en coherencia con las finalidades y metas; 4) seg\u00fan las dimensiones del desarrollo de la persona, se distingue entre objetivos cognoscitivos, afectivos o actitudinales y comportamentales. Respectivamente, describen el conjunto de conocimientos organizados-convicciones, las actitudes interiores y los comportamientos exteriores o capacidades operativas que la persona debe haber alcanzado al t\u00e9rmino del proceso como resultado del mismo.<\/p>\n<p>b) Preparaci\u00f3n de los programas de acci\u00f3n. Para que un programa lleve a una acci\u00f3n eficaz, debe constar de los siguientes elementos: objetivos; lo que hay que hacer (actividades); qui\u00e9n o qui\u00e9nes son los responsables de hacerlo; cu\u00e1ndo se va a hacer (fechas); c\u00f3mo (modalidad o m\u00e9todo a seguir); con qu\u00e9 medios o recursos materiales. En \u00e9l se ha de prever tambi\u00e9n la evaluaci\u00f3n: cu\u00e1ndo y c\u00f3mo.<\/p>\n<p>Ordinariamente debe haber tantos programas como campos permanentes de necesidades puedan existir en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica: catequesis seg\u00fan edades (ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes, adultos, mayores) y situaciones especiales (deficientes&#8230;); los catequistas (nuevas vocaciones, formaci\u00f3n); los equipos y estructuras al servicio de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Asimismo puede surgir la necesidad de preparar programas ocasionales en relaci\u00f3n con acciones especiales: por ejemplo, encuentros zonales o diocesanos de catequistas, presentaci\u00f3n de materiales&#8230;<\/p>\n<p>En la programaci\u00f3n global habr\u00e1n de tenerse en cuenta las distintas programaciones que, correspondiendo a los diversos niveles de acci\u00f3n y responsabilidad, se dan tanto en la comunidad inmediata como en la Iglesia particular. Como ya dijimos, por ser la planificaci\u00f3n una experiencia de comuni\u00f3n y corresponsabilidad, se deber\u00e1 cuidar la articulaci\u00f3n tanto ascendente como descendente de dichas programaciones, as\u00ed\u00ad como su coherencia.<\/p>\n<p>c) Organizaci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de los recursos. Una vez establecidos los programas, es necesario organizar y coordinar los recursos humanos -personas, grupos, instituciones- y los recursos materiales que exigen los programas de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Respecto a la organizaci\u00f3n, adem\u00e1s de preparar todos los recursos, hay que articular las estructuras y los procedimientos m\u00e1s aptos para el mejor empleo de los mismos. En esta tarea queremos destacar dos acciones: En primer lugar, la implantaci\u00f3n de una estructura funcional en la que se integren la totalidad de los catequistas. Habr\u00e1 de hacerse de forma que, por un lado, permita un trabajo de equipo o grupo verdaderamente eficaz y especializado y, por otro, asegure el sentido de la globalidad y la coordinaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n fluida en lo que es misi\u00f3n corresponsable de todos. La eficacia y especializaci\u00f3n pide que los catequistas se agrupen en torno a peque\u00f1as unidades de acci\u00f3n que realizan tareas similares y est\u00e1n coordinadas por un responsable (por ejemplo, el responsable o coordinador del grupo de catequistas de adultos o del grupo de catequistas de un determinado a\u00f1o de infancia). Pero, junto a esta eficacia y especializaci\u00f3n, habr\u00e1 de cuidar que las personas que act\u00faan en la catequesis tengan un sentido global de la misi\u00f3n de la Iglesia y, por tanto, sepan encuadrar su acci\u00f3n en el conjunto de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, y esta en la totalidad de la acci\u00f3n evangelizadora de la comunidad cristiana. Ser\u00e1 el modo de superar aislamientos y de insertarse activamente en el dinamismo de la planificaci\u00f3n pastoral, en la que la planificaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica se integra.<\/p>\n<p>En segundo lugar, hay que asignar y concretar responsabilidades. En la acci\u00f3n, cada persona ha de saber concretamente cu\u00e1l es el \u00e1rea, las competencias y el alcance de su responsabilidad. Asignar-asumir responsabilidades en la vida comunitaria es un proceso educativo gradual, que implica reconocimiento de las personas y de su contribuci\u00f3n a la acci\u00f3n com\u00fan. Es un modo de vivir la Iglesia, misterio de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la coordinaci\u00f3n hay dos tareas que queremos destacar. La primera es sincronizar y armonizar constantemente entre s\u00ed\u00ad, y en funci\u00f3n de los programas establecidos, las personas o grupos, las actividades y los medios previstos para la consecuci\u00f3n de los objetivos. La segunda es acompa\u00f1ar a las personas y a los grupos implicados en la acci\u00f3n, mediante la gu\u00ed\u00ada y conducci\u00f3n, y la animaci\u00f3n y motivaci\u00f3n. Si la gu\u00ed\u00ada y conducci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s relacionada con los elementos externos de la acci\u00f3n, y la animaci\u00f3n y motivaci\u00f3n con los dinamismos internos de las personas y los grupos, ambos aspectos han de ser cuidados con esmero. De ellos va a depender la eficacia de las acciones programadas y, a la vez, algo intr\u00ed\u00adnseco al proceso de planificaci\u00f3n: que los catequistas vayan creciendo como creyentes y maduren en su quehacer como catequistas, y que los grupos de catequistas experimenten la fraternidad en la mutua complementariedad de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Para conseguir las tareas se\u00f1aladas, hay que conseguir una serie de condiciones organizativas que favorecen una coordinaci\u00f3n eficaz: 1) unos objetivos claros y unos programas de acci\u00f3n articulados y armonizados; 2) la definici\u00f3n y asignaci\u00f3n precisa de las tareas a realizar; 3) una estructura organizativa sencilla; 4) la existencia de buenos sistemas de comunicaci\u00f3n y conexi\u00f3n entre los catequistas, entre estos y sus coordinadores o responsables y entre los responsables de los diversos niveles de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>6. REALIZACI\u00ed\u201cN DE LOS PROGRAMAS DE ACCI\u00ed\u201cN. Todos los pasos anteriores de la planificaci\u00f3n est\u00e1n orientados a este momento de la realizaci\u00f3n. El proceso ha de estar desarrollado de tal modo que la realizaci\u00f3n est\u00e9 asegurada y responda a los objetivos formulados. Esto ser\u00e1 posible si cuantos intervienen en la acci\u00f3n han hecho propias la programaci\u00f3n, la organizaci\u00f3n y la coordinaci\u00f3n previstas.<\/p>\n<p>7. EVALUACI\u00ed\u201cN. Tanto cuando la evaluaci\u00f3n es peri\u00f3dica como cuando se hace al final del programa de acci\u00f3n, consiste en verificar o comprobar si los resultados que se est\u00e1n obteniendo o se han obtenido corresponden a los objetivos formulados y en qu\u00e9 grado se han conseguido, y asimismo si los elementos de la programaci\u00f3n son o han sido adecuados para la consecuci\u00f3n de los mismos. La evaluaci\u00f3n, por tanto, permite detectar los logros o dificultades de las diferentes fases del proceso. Es, por ello, imprescindible para revitalizar o reiniciar todo el proceso din\u00e1mico de la planificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es importante resaltar el modo y las perspectivas con que ha de realizarse la evaluaci\u00f3n, de forma que sea realmente educativa para la comunidad y para las personas y grupos implicados. No puede entenderse como un control, en el sentido dado a esta palabra por las organizaciones sociales centralizadas o dirigistas. La evaluaci\u00f3n tampoco puede limitarse a una mera revisi\u00f3n material o externa del proceso de planificaci\u00f3n. Habr\u00e1 de situarse, m\u00e1s bien, en una l\u00ed\u00adnea de evaluaci\u00f3n pedag\u00f3gica y de discernimiento espiritual comunitario, que permita valorar el servicio prestado por la planificaci\u00f3n en relaci\u00f3n con sus finalidades y c\u00f3mo se ha secundado la acci\u00f3n de Dios en la respuesta a las necesidades de catequizaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n en un determinado ambiente, en el crecimiento experimentado por las personas y los grupos implicados en la acci\u00f3n, y en la mayor participaci\u00f3n y corresponsabilidad de todos en una Iglesia de comuni\u00f3n y misi\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL.: BRAVO A. Y OTROS, Programaci\u00f3n por objetivos (Secretariado de la Comisi\u00f3n episcopal de pastoral), Madrid 1979; CABELLO M. Y OTROS, Manual de planificaci\u00f3n pastoral, San Pablo, Caracas 1987; CAPELLARO J. B., Planificaci\u00f3n pastoral. M\u00e9todo prospectivo, Bogot\u00e1, Indo-American Press Service 1992; CAPELLARO J. B. Y OTROS, De masa a pueblo de Dios. Proyecto pastoral, PPC, Madrid 1982; CENTRO DE PLANIFICACI\u00ed\u201cN ECLESIAL, Manual de planificaci\u00f3n eclesial, San Pablo, La Florida-Chile 1985; FLORIST\u00ed\u0081N C., Teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1991, 199-211; Planificaci\u00f3n pastoral, en FLORIST\u00ed\u0081N C.-TAMAYO J. J. (eds.), Diccionario abreviado de pastoral, Verbo Divino, Estella 19952, 361; HOOTARD F.-GODDIJN W., Pastoral de conjunto y planes de pastoral, Concilium 3 (marzo 1965) 27-47; LANZA S., Progettualit\u00e1: tra ipertrofie e resistenze, Rivista liturgica 84\/3 (mayo-junio 1997) 307-326; MARINS J., La planificaci\u00f3n pastoral, Indo-American Press Service, Bogot\u00e1 1972; MIDAL1, M., Teologia pastorale o pratica, LAS, Roma 19912, 572-615; Progettazione pastorale, en MIDALI M.-TONELLI R. (eds.), Dizionario di pastorale giovanile, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 19922, 895-902; PAP\u00ed\u0081 M., La planificaci\u00f3n pastoral al servicio de la evangelizaci\u00f3n, PPC, Madrid 1996; PLACER F., Una pastoral eficaz, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1993; RAMOS J. A., Teolog\u00ed\u00ada pastoral, BAC, Madrid 1995, 147-160; SORAVITO L., La programaci\u00f3n catequ\u00ed\u00adstica de la comunidad parroquial, en BIssoLI C. Y OTROS, Formar catequistas en los a\u00f1os ochenta, CCS, Madrid 1984, 183-197; C\u00f3mo programar y evaluar la acci\u00f3n pastoral, Sal Terrae 785 (octubre 1978).<\/p>\n<p>Vicente Vindel P\u00e9rez<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Planificaci\u00f3n y acci\u00f3n pastoral y catequ\u00e9tica. II. Planificaci\u00f3n pastoral y acci\u00f3n catequ\u00e9tica. III. Proceso metodol\u00f3gico: 1. An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n; 2. Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral y catequ\u00e9tica de la situaci\u00f3n; 3. Formulaci\u00f3n de las acciones preferenciales; 4. Balance de los recursos actuales y previsibles; 5. Programaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica; 6. Realizaci\u00f3n de los programas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/planificacion-de-la-accion-catequetica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPLANIFICACION DE LA ACCION CATEQUETICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17041","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17041","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17041"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17041\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}