{"id":17043,"date":"2016-02-05T11:06:16","date_gmt":"2016-02-05T16:06:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pobres-opcion-preferencial-por-los\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:16","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:16","slug":"pobres-opcion-preferencial-por-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pobres-opcion-preferencial-por-los\/","title":{"rendered":"POBRES, OPCION PREFERENCIAL POR LOS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Antecedentes b\u00ed\u00adblicos: 1. Los pobres del Antiguo Testamento; 2. Los pobres en el Nuevo Testamento. II. Antecedentes sociales: 1. Pensamiento social de la Iglesia; 2. Contexto social latinoamericano. III. La opci\u00f3n de la Iglesia latinoamericana: 1. La opci\u00f3n preferencial por los pobres; 2. Los pobres de la opci\u00f3n. IV. Consecuencias eclesiales de la opci\u00f3n: 1. Los pobres, presencia callada de Dios; 2. La promoci\u00f3n y el servicio del pobre. V. Consecuencias catequ\u00e9ticas. VI. Pistas para una catequesis sobre los pobres.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n preferencial por los pobres hecha por el Episcopado latinoamericano y extendida luego a toda la Iglesia por el S\u00ed\u00adnodo de 1985 y el papa Juan Pablo II, encuentra su fundamento en la Sagrada Escritura, obtiene su oportunidad de la cr\u00ed\u00adtica situaci\u00f3n social de muchas naciones y representa una renovaci\u00f3n para la Iglesia y la catequesis.<\/p>\n<p>I. Antecedentes b\u00ed\u00adblicos<br \/>\n1. LOS POBRES DEL ANTIGUO TESTAMENTO. En la Escritura encontramos textos que afirman que el amigo de Dios es rico como Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob (G\u00e9n 13,2; 26,3; 27,37). La prosperidad del justo es un tema de los sabios (Prov 3,16; 15,6; Job 5,24), que tambi\u00e9n se encuentra en los salmos sapienciales (Sal 1,1-3; 112,1-3). Bas\u00e1ndose en la experiencia cotidiana, se culpa de pobreza al perezoso, al holgaz\u00e1n y al borracho (Prov 6,6-11; 21,25; 28,19; Si 19,1). El pensamiento religioso interpreta esta comprobaci\u00f3n, calific\u00e1ndola de juicio de Dios (Dt 28,15-46; Sal 108; Si 13,24; Job 5,1-7). En esta perspectiva, la pobreza y la enfermedad son consideradas como consecuencias del pecado, as\u00ed\u00ad como la riqueza y la salud son estimadas como bendiciones divinas.<\/p>\n<p>Contra este concepto de retribuci\u00f3n temporal se lanza el autor del libro de Job. El pr\u00f3logo ense\u00f1a que los sufrimientos prueban al justo (cc. 1-2); los discursos de Eli\u00fa (cc. 32-37) afirman que estas pruebas lo apartan del orgullo y del pecado y que son un instrumento de purificaci\u00f3n; los discursos de Yav\u00e9 (cc. 38-41) invitan al hombre a entregarse a la sabidur\u00ed\u00ada misteriosa y salv\u00ed\u00adfica de Dios.<\/p>\n<p>Otra visi\u00f3n sobre los bienes se encuentra en los libros sapienciales: se sospecha de las riquezas, por ser peligrosas y constituir un trampol\u00ed\u00adn para el orgullo. Por eso el sabio de los Proverbios pide al Se\u00f1or: \u00abNo me des pobreza ni riqueza. Conc\u00e9deme el pan necesario, no sea que, saciado, reniegue de ti y diga: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el Se\u00f1or?\u00bb, o que, siendo pobre, robe y profane el nombre de mi Dios\u00bb (Prov 30,8-9). S\u00ed\u00ad es necesario un m\u00ed\u00adnimo para existir humanamente, tener demasiado invita a ser soberbio, apoyarse en las riquezas y olvidar a Dios. Lo ideal ser\u00e1 entonces necesitar pocas cosas y necesitarlas poco.<\/p>\n<p>Una tercera tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, de mayor profundidad, surge de la experiencia religiosa de la pobreza. Cuando Israel peregrinaba por el desierto, lo ten\u00ed\u00ada todo en com\u00fan y no hab\u00ed\u00ada propiedad individual. El pueblo entero viv\u00ed\u00ada una condici\u00f3n de estrechez, pero no conoc\u00ed\u00ada ni riqueza ni miseria. La sedentarizaci\u00f3n hizo que la propiedad agraria se constituyera en la base de la vida econ\u00f3mica, y el deseo de poseer buenos terrenos quebrant\u00f3 la unidad primitiva de Israel y produjo diferencias sociales. M\u00e1s tarde, la civilizaci\u00f3n urbana, a la que se agrega la instituci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada, desarroll\u00f3 la econom\u00ed\u00ada, pero empeor\u00f3 la condici\u00f3n de los pobres. Los reyes fueron los primeros en enriquecerse y empobrecer a la poblaci\u00f3n. El peso del esplendor real y de las injusticias sociales cay\u00f3 sobre las espaldas de los humildes (Am 2,6-7).<\/p>\n<p>Los profetas denuncian toda forma de opresi\u00f3n y defienden a los humildes, a los flacos del pa\u00ed\u00ads -dallar ha&#8217;ares-, contra los tributos agobiantes (Am 4,1; 5,11-12; Is 3,14-15); contra el acaparamiento de las tierras (Miq 2,1-3; Ez 22,29); contra el comercio fraudulento (Am 8,5; Jer 5,26-28); contra la violencia (Ez 18,12-13; Zac 7,10); contra la opresi\u00f3n (Jer 7,7; 22,3). En el Reino del Norte, Am\u00f3s es particularmente sensible ante las injusticias sociales, donde tambi\u00e9n Oseas denuncia los abusos de los ricos. En el Reino del Sur, Isa\u00ed\u00adas se levanta contra el culto idol\u00e1trico y las riquezas de los grandes (Is 2,6-22; 5,15-21; 9,8-9; 28,1; 29,14; 33,1). En Isa\u00ed\u00adas tiene un puesto importante la idea del Resto de Israel, que sobrevivir\u00e1 a las calamidades y pruebas y perpetuar\u00e1 la alianza de Yav\u00e9 (Is 4,3). Para Sofon\u00ed\u00adas, la pobreza se opone al orgullo, por lo cual el profeta identifica al pueblo humilde y modesto con el Resto de Israel, objeto de las promesas mesi\u00e1nicas (Sof 3,12-13).<\/p>\n<p>De modo que lo que antes describ\u00ed\u00ada una situaci\u00f3n social termina por designar la actitud fundamental del hombre religioso. La pobreza econ\u00f3mica provoca una actitud ante Yav\u00e9, y el vocabulario de la pobreza ampl\u00ed\u00ada su significado de valor espiritual. La palabra rash describe al pobre en su simple estado de pobreza econ\u00f3mica y no se le atribuye ning\u00fan valor. Los profetas se sirvieron de otras palabras para reflejar mejor la actitud interior del pobre: ebyon designa al pobre en su aspecto de mendigo, expresando s\u00faplica; dal describe al pobre como flaco y endeble; ani significa inclinado, agachado, agobiado y describe al hombre sin vigor, con vitalidad disminuida; su forma arameizante anaw se encuentra a partir de los profetas del siglo VIII, con el mismo sentido pero con mayor acento religioso.<\/p>\n<p>Es Am\u00f3s quien hace por primera vez el paralelo entre el justo y el ebyon: \u00abEsto dice el Se\u00f1or: por tres cr\u00ed\u00admenes de Israel y por cuatro no le perdonar\u00e9, porque ha vendido al inocente (saddiq) por dinero y al pobre (ebyon) por un par de sandalias; porque aplastan contra el polvo de la tierra la cabeza de los necesitados (dallin) y no hacen justicia a los pobres (`anawim)\u00bb (Am 2,6-7).<\/p>\n<p>El Salterio nos ha conservado los momentos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos de los anawim, cuando postrados ante Yav\u00e9 le expon\u00ed\u00adan sus quejas, sus gozos, incluso su ira y su desilusi\u00f3n. El salmo t\u00ed\u00adpico del anaw es el Salmo 22, donde el salmista se califica de miserable y describe sus sufrimientos; la segunda parte describe su alabanza al verse sano y rodeado de sus hermanos. Este salmo alcanz\u00f3 su definitivo sentido cuando Jes\u00fas, habiendo reproducido con radicalidad la miserable condici\u00f3n del anaw, enuncia desde la cruz este salmo mesi\u00e1nico para unirse a los pobres y sufrientes (Mt 27,46).<\/p>\n<p>En el exilio nace la m\u00ed\u00adstica del retorno, en que se encuadran los cuatro poemas del Siervo de Yav\u00e9: Is 42,1-4; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12. Describen dram\u00e1ticamente al Siervo como el Mes\u00ed\u00adas-Profeta: estar\u00e1 al servicio de la Ley, su ministerio ser\u00e1 de intercesi\u00f3n; luchar\u00e1 contra el pecado, conocer\u00e1 la contradicci\u00f3n y mantendr\u00e1 un \u00ed\u00adntimo di\u00e1logo con Dios. Su martirio justificar\u00e1 a los pecadores y congregar\u00e1 los pueblos. Jes\u00fas se reconoci\u00f3 en el Siervo (Lc 22,37 e Is 53,12; Jn 1,29 e Is 53,6-7).<\/p>\n<p>2. Los POBRES EN EL NUEVO TESTAMENTO. El magn\u00ed\u00adficat de Mar\u00ed\u00ada (Lc 1,46-55) se sit\u00faa en la espiritualidad de los pobres y constituye su mejor himno. El tema central es la acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or que act\u00faa la salvaci\u00f3n, que obra grandes prodigios, volcando las situaciones de los hombres y eligiendo a los humildes: \u00abPorque se ha fijado en la humilde condici\u00f3n (tapeinosin) de su esclava\u00bb (Lc 1,48). La palabra tapeinosis se relaciona con la humilde condici\u00f3n de los anawim, quienes hallan en Mar\u00ed\u00ada su m\u00e1s perfecta representante. Ella encarna y resume aquel resto \u00abhumilde y pobre\u00bb de Israel, del que nos habla Sofon\u00ed\u00adas (Sof 3,12-13). Mar\u00ed\u00ada comienza su c\u00e1ntico entonando las mismas palabras que Ana, la madre de Samuel: \u00abTengo el coraz\u00f3n alegre gracias al Se\u00f1or\u00bb (1Sam 2,1). Resulta natural que su humillaci\u00f3n se refiera al \u00abNo tengo relaciones\u00bb que Mar\u00ed\u00ada expresa al \u00e1ngel (Lc 1,34), pues Mar\u00ed\u00ada ha radicalizado su situaci\u00f3n de pobre mediante su virginidad.<\/p>\n<p>La primera serie de discursos de Jes\u00fas que nos narra Mateo se abre con el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, que ilustra c\u00f3mo ha de ser la vida del Reino (Mt 4,17; 10,7). La justicia del reino de Dios es ilustrada poni\u00e9ndola en contradicci\u00f3n a la de los te\u00f3logos de entonces (Mt 5,20-48) y a la de los laicos piadosos (Mt 6,1-18). El preludio lo marcan las bienaventuranzas (Mt 5,1-12), que reflejan la espiritualidad de los anawim. As\u00ed\u00ad como todo el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, del cual son un resumen, las bienaventuranzas no son una ley, sino un catecismo de la cristiandad primitiva, precedido por el anuncio de los acontecimientos pascuales. \u00abSu intenci\u00f3n consiste en mostrar c\u00f3mo son los rasgos de la filiaci\u00f3n divina y cu\u00e1l es el rostro de la fe cuando es vivida\u00bb (J. Jeremias).<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n de la nueva vida se abre con la bienaventuranza de los pobres. En la glosa \u00abde esp\u00ed\u00adritu\u00bb, que parece remontarse al mismo Mateo, resulta f\u00e1cil ver la conexi\u00f3n de la vida nueva del Reino con la espiritualidad de los pobres del Antiguo Testamento. Los traductores de la Biblia nos ofrecen variadas versiones: los pobres de esp\u00ed\u00adritu, los que tienen alma de pobres, los que eligen ser pobres, los que tienen esp\u00ed\u00adritu de pobres, etc.<\/p>\n<p>El Reino es anunciado a los pobres y es posesi\u00f3n suya: \u00abEl esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 en m\u00ed\u00ad, porque el Se\u00f1or me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, y a curar los corazones oprimidos, a anunciar la libertad a los cautivos, la liberaci\u00f3n a los presos\u00bb (Is 61,1). Este es el texto que Lucas pone en boca de Jes\u00fas cuando, en la sinagoga de Nazaret, da comienzo a su predicaci\u00f3n, concluyendo: \u00abHoy se cumple ante vosotros esta Escritura\u00bb (Lc 4,21).<\/p>\n<p>La estructura de las ocho bienaventuranzas da a entender que es una misma, explicada siete veces, de modo que los primeros incisos resultan, si no sin\u00f3nimos, al menos explicativos del contenido de \u00abpobres de esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Ellos son tambi\u00e9n humildes, sufridos, deseosos de justicia, misericordiosos, limpios de coraz\u00f3n, pacificadores y perseguidos por ser buenos. Igualmente, los segundos incisos dan a entender que los que pertenecen al Reino de los cielos poseer\u00e1n la tierra, ser\u00e1n consolados y satisfechos, alcanzar\u00e1n misericordia, ver\u00e1n a Dios y ser\u00e1n sus hijos.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n religiosa de la expresi\u00f3n \u00abpobres de esp\u00ed\u00adritu\u00bb no significa que la pobreza que Jes\u00fas exige a sus disc\u00ed\u00adpulos no sea una pobreza tambi\u00e9n material. Siguiendo la explicaci\u00f3n de las bienaventuranzas, en la tercera parte del Serm\u00f3n de la monta\u00f1a, encontramos varios textos que afirman una pobreza efectiva: \u00abNo atesor\u00e9is en la tierra. Atesorad m\u00e1s bien en el cielo\u00bb (Mt 6,19-20). \u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u00bb (Mt 6,24; Lc 16,13). Jes\u00fas exige el abandono de sus bienes a sus disc\u00ed\u00adpulos; y al joven rico que quiere ser mejor le dice: \u00abSi quieres ser perfecto, anda, vende todo lo que tienes, d\u00e1selo a los pobres, y tendr\u00e1s un tesoro en el cielo; despu\u00e9s ven y s\u00ed\u00adgueme\u00bb (Mt 19,21). Antes de narrar la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, Mateo corona los hechos y los discursos de Jes\u00fas con la descripci\u00f3n solemne del juicio final, cuando el Hijo del hombre diga a unos: \u00abVenid, benditos de mi Padre&#8230;, porque tuve hambre y me disteis de comer\u00bb; y a los otros: \u00abApartaos de m\u00ed\u00ad, malditos&#8230;, porque tuve hambre y no me disteis de comer\u00bb (Mt 25,34-46). El abandono de los bienes y su puesta en com\u00fan entre los fieles de la comunidad de Jerusal\u00e9n en favor de una vida fraternal, en donde no hab\u00ed\u00ada indigentes, nos se\u00f1ala en qu\u00e9 sentido hay que tomar las palabras de Jes\u00fas (He 2,44; 4,32).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, si la pobreza de los disc\u00ed\u00adpulos fue precedida por la vida y el ejemplo de Jes\u00fas, las bienaventuranzas son tambi\u00e9n testimonios velados de Jes\u00fas sobre s\u00ed\u00ad mismo: Jes\u00fas naci\u00f3 en lugar pobre y fue recostado en un pesebre (Lc 2,7); rechaz\u00f3 el camino de la posesi\u00f3n, del orgullo y del dominio (Mc 1,12-13); no ten\u00ed\u00ada donde reclinar la cabeza (Mt 8,20); afirm\u00f3 ser manso y humilde de coraz\u00f3n (Mt 11,29); se identific\u00f3 con los peque\u00f1os (Mt 25,36-40) y no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en redenci\u00f3n de muchos (Mt 20,28). Juan nos describe la actitud de Cristo como siervo humilde en la escena del lavatorio de los pies (Jn 13,4-12).<\/p>\n<p>Pocos textos del Nuevo Testamento nos presentan tan vigorosamente la \u00abpobreza de esp\u00ed\u00adritu\u00bb de Cristo como el himno de Flp 2,6-11, que nos describe la actitud de pobreza radical de Jes\u00fas como k\u00e9nosis. A la primera parte de anonadamiento sucede una segunda de exaltaci\u00f3n del Siervo sufriente. En la primera, su nombre es siervo; en la segunda, le ha sido otorgado un nombre que domina todo: el Se\u00f1or. Este himno cristol\u00f3gico se relaciona con los cuatro poemas del Siervo de Yav\u00e9. Ante la forma de Dios o condici\u00f3n divina contrasta la forma de siervo, que no s\u00f3lo retrata la condici\u00f3n humana de Jes\u00fas, sino su humillaci\u00f3n. El apelativo siervo es el mismo que emplean los poemas del Deutero-Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>El vuelco que Dios da a las situaciones humanas est\u00e1 expresado en ambos libros. Al \u00abpor eso\u00bb de Is 53,12 y al \u00abhe aqu\u00ed\u00ad\u00bb de Is 52,13, corresponde el \u00abpor ello Dios lo exalt\u00f3\u00bb de Flp 2,9. El vers\u00ed\u00adculo: \u00abNo consider\u00f3 como codiciable tesoro el mantenerse igual a Dios\u00bb se\u00f1ala que Cristo no ha querido arrebatar por la fuerza la igualdad con Dios como Ad\u00e1n y Eva; al contrario, se despoj\u00f3 de su condici\u00f3n divina y se humill\u00f3 tomando la forma de siervo. Ya en la cruz, Jes\u00fas cumple los vaticinios del Deutero-Isa\u00ed\u00adas, aceptando como manso cordero que llevan al matadero, los atroces sufrimientos y las innumerables aflicciones de su k\u00e9nosis, haci\u00e9ndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Jes\u00fas es el perfecto anaw, pobre, manso, humilde, misericordioso, sufrido, perseguido, crucificado.<\/p>\n<p>II. Antecedentes sociales<br \/>\n1. PENSAMIENTO SOCIAL DE LA IGLESIA. Basados en lo anterior, podemos afirmar con Medell\u00ed\u00adn (14,4): 1) La pobreza como carencia de los bienes de este mundo es, en cuanto tal, un mal. Los profetas la denuncian como contraria a la voluntad del Se\u00f1or y las m\u00e1s de las veces como el fruto de la injusticia y el pecado de los hombres. 2) La pobreza espiritual es el tema de los pobres de Yav\u00e9. La pobreza espiritual es la actitud de apertura a Dios, la disponibilidad de quien todo lo espera del Se\u00f1or. Aunque valoriza los bienes de este mundo no se apega a ellos y reconoce el valor superior de los bienes del Reino. 3) La pobreza como compromiso, que asume voluntariamente y por amor la condici\u00f3n de los necesitados de este mundo, para testimoniar el mal que ella representa y la libertad espiritual frente a los bienes, sigue en esto el ejemplo de Cristo, que hizo suyas todas las consecuencias de la condici\u00f3n pecadora de los hombres; \u00absiendo rico se hizo pobre\u00bb para salvarnos, y fund\u00f3 su Iglesia como signo de esa pobreza entre los hombres.<\/p>\n<p>La Iglesia siempre ha tratado de seguir a su Fundador y Maestro, mostrando una especial solicitud hacia los pobres y desvalidos, a pesar de \u00abtantas debilidades y deficiencias nuestras en el tiempo pasado\u00bb (ES 50).<\/p>\n<p>El Vaticano II plantea principios claros sobre la propiedad y el uso de los bienes: \u00abDios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la \u00e9gida de la justicia y con la compa\u00f1\u00ed\u00ada de la caridad. Sean las que sean las formas concretas de la propiedad, jam\u00e1s debe perderse de vista este destino universal de los bienes\u00bb (GS 69).<\/p>\n<p>Juan Pablo II, en su discurso inaugural en Puebla (III, 4), habla valientemente de una hipoteca social de toda propiedad privada: \u00abEs entonces cuando adquiere car\u00e1cter urgente la ense\u00f1anza de la Iglesia, seg\u00fan la cual sobre toda propiedad privada grava una hipoteca social\u00bb.<\/p>\n<p>El Vaticano II recuerda la solicitud de la Iglesia por los pobres y sufrientes: \u00abComo Cristo recorr\u00ed\u00ada las ciudades y las aldeas curando todos los males y enfermedades en prueba de la llegada del reino de Dios, as\u00ed\u00ad la Iglesia se une por medio de sus hijos a los hombres de cualquier condici\u00f3n, pero especialmente con los pobres y los afligidos, y a ellos se consagra gozosa\u00bb (AG 12).<\/p>\n<p>Como un gran medio para remediar la pobreza, el Concilio afirma el valor de la educaci\u00f3n: \u00abCons\u00e1grense con especial cuidado a la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y de los adolescentes por medio de escuelas de todo g\u00e9nero, que deben ser consideradas no s\u00f3lo como medio extraordinario para formar y atender a la juventud cristiana, sino tambi\u00e9n como servicio extraordinariamente valioso a los hombres, y sobre todo a las naciones en v\u00ed\u00adas de desarrollo, para elevar la dignidad humana y preparar condiciones de vida m\u00e1s favorables\u00bb (AG 12).<\/p>\n<p>En su carta magna de la evangelizaci\u00f3n, Evangelii nuntiandi, Pablo VI hace una afirmaci\u00f3n de trascendental importancia: \u00abEntre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana -desarrollo, liberaci\u00f3n- existen efectivamente lazos muy fuertes. V\u00ed\u00adnculos de orden antropol\u00f3gico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y econ\u00f3micos. Lazos de orden teol\u00f3gico, ya que no se puede disociar el plan de la creaci\u00f3n del plan de la redenci\u00f3n, que llega hasta situaciones muy concretas de injusticia, a la que hay que combatir, y de justicia que hay que restaurar. V\u00ed\u00adnculos de orden eminentemente evang\u00e9lico como es el de la caridad; en efecto, \u00bfc\u00f3mo proclamar el mandamiento nuevo sin promover, mediante la justicia y la paz, el verdadero, el aut\u00e9ntico crecimiento del hombre?\u00bb (EN 31).<\/p>\n<p>2. CONTEXTO SOCIAL LATINOAMERICANO. El contexto social de la opci\u00f3n preferencial del Episcopado latinoamericano por los pobres es el de un continente mayoritariamente pobre. En Puebla, los obispos describen dram\u00e1ticamente esta situaci\u00f3n: \u00abComprobamos como el m\u00e1s devastador y humillante flagelo, la situaci\u00f3n de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos, expresada, por ejemplo, en mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud&#8230;, hambre, desempleo y subempleo, desnutrici\u00f3n, inestabilidad laboral, migraciones masivas, forzadas y desamparadas, etc.\u00bb (Puebla 29).<\/p>\n<p>El drama sigue in crescendo, seg\u00fan Puebla: \u00abDesde el seno de los diversos pa\u00ed\u00adses del continente est\u00e1 subiendo hasta el cielo un clamor cada vez m\u00e1s tumultuoso e impresionante. Es el grito de un pueblo que sufre y que demanda justicia, libertad y respeto a los derechos fundamentales del hombre y de los pueblos. La Conferencia de Medell\u00ed\u00adn apuntaba ya, hace poco m\u00e1s de diez a\u00f1os, la comprobaci\u00f3n de este hecho: \u00abun sordo clamor brota de millones de hombres, pidiendo a sus pastores una liberaci\u00f3n que no les llega de ninguna parte\u00bb (14,2). El clamor pudo haber parecido sordo entonces. Ahora es claro, creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante\u00bb (Puebla 87-89).<\/p>\n<p>Urge construir en Am\u00e9rica latina una sociedad m\u00e1s fraterna (Puebla 90) y luchar por una liberaci\u00f3n que se va realizando en la historia, la de estos pueblos y la personal, y que abarca las diferentes dimensiones de la existencia: lo social, lo pol\u00ed\u00adtico, lo econ\u00f3mico, lo cultural y el conjunto de sus relaciones (483).<\/p>\n<p>La cuarta Conferencia del Episcopado latinoamericano en Santo Domingo detalla la situaci\u00f3n de los pobres y se\u00f1ala algunas de sus causas: \u00abEn Am\u00e9rica latina son muchos los que viven en la pobreza, que alcanza con frecuencia niveles escandalosos\u00bb (122). \u00abLas estad\u00ed\u00adsticas muestran con elocuencia que en la \u00faltima d\u00e9cada las situaciones de pobreza han crecido tanto en n\u00fameros absolutos como en relativos\u00bb (179). Los pueblos sufren \u00abel d\u00e9ficit fiscal, el peso de la deuda externa y el desorden monetario, la destrucci\u00f3n de las econom\u00ed\u00adas estatales por la p\u00e9rdida de recursos fiscales, la inflaci\u00f3n y la corrupci\u00f3n\u00bb (198).<\/p>\n<p>III. La opci\u00f3n de la Iglesia latinoamericana<br \/>\n1. LA OPCI\u00ed\u201cN PREFERENCIAL POR LOS POBRES. La opci\u00f3n por los pobres hecha por los obispos reunidos en Puebla, representando a toda la Iglesia latinoamericana, se basa en Medell\u00ed\u00adn, \u00abque hizo una clara y prof\u00e9tica opci\u00f3n preferencial y solidaria por los pobres\u00bb (Puebla 1134). Est\u00e1 fundamentada en la evangelizaci\u00f3n del mismo Jes\u00fas (1141) y en la defensa y amor de Dios hacia ellos por el mero hecho de ser pobres, independientemente de su conducta personal: \u00abLos pobres merecen una atenci\u00f3n preferencial, cualquiera que sea la situaci\u00f3n moral o personal en que se encuentren. Hechos a imagen y semejanza de Dios para ser sus hijos, esta imagen est\u00e1 ensombrecida y aun escarnecida. Por eso Dios toma su defensa y los ama\u00bb (1142); \u00abLa evangelizaci\u00f3n de los pobres fue para Jes\u00fas uno de los signos mesi\u00e1nicos y ser\u00e1 tambi\u00e9n para nosotros signo de autenticidad evang\u00e9lica\u00bb (1130).<\/p>\n<p>Esta opci\u00f3n es preferencial, no exclusiva ni excluyente (Puebla 1145, 1165; Santo Domingo 178), pues si Jes\u00fas envi\u00f3 a sus ap\u00f3stoles a predicar a todo el mundo, la misi\u00f3n de la Iglesia es universal. Por tanto, ha de liberar a los pobres del individualismo y de la seducci\u00f3n del consumismo, y tambi\u00e9n evangelizar \u00aba los ricos que tienen su coraz\u00f3n apegado a las riquezas, convirti\u00e9ndolos y liber\u00e1ndolos de esta esclavitud y de su ego\u00ed\u00adsmo\u00bb (Puebla 1156).<\/p>\n<p>La opci\u00f3n preferencial por los pobres no es estrat\u00e9gica, sino evang\u00e9lica, al basarse en Jes\u00fas y su estilo de vida de radical pobreza. El hacerse siervo no es para Cristo algo teatral, sino consecuencia de su dimensi\u00f3n de Hijo y de hermano, pues no vino a ser servido sino a servir y dar su vida como rescate por muchos. Jes\u00fas nos da a conocer el verdadero rostro de su Padre, que se revela en la historia como Dios de los pobres.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n preferencial por los pobres tambi\u00e9n revela c\u00f3mo es el hombre. La visi\u00f3n del mundo revelada en la pobreza de esp\u00ed\u00adritu evita las distorsiones y los falsos encantos que las riquezas producen en el alma humana. Los pobres no aprisionan la verdad del mundo (Rom 1,18). Por eso, la opci\u00f3n preferencial por los pobres es, antes que nada, una opci\u00f3n por la verdad, por la realidad de este mundo tal cual es; una conversi\u00f3n epistemol\u00f3gica radical y una apuesta de que desde los pobres se transparente mejor la verdad del mundo (J. Sobrino).<\/p>\n<p>Si la opci\u00f3n preferencial por los pobres revela c\u00f3mo es el hombre, constituye tambi\u00e9n un modo de ver la historia y vivir en el mundo; es el nuevo modo de ser humano proclamada por Jesucristo. Tal opci\u00f3n marca las relaciones nuevas entre los hombres, basadas en el servicio libre del amor como la relaci\u00f3n b\u00e1sica que humaniza, contra la esclavitud manipuladora que deshumaniza. Los pueblos pobres y oprimidos tienen el papel de iluminar el mundo con la nueva visi\u00f3n del evangelio.<\/p>\n<p>2. LOS POBRES DE LA OPCI\u00ed\u201cN. LOS pobres en favor de quienes opta el Episcopado latinoamericano son los pobres socio-econ\u00f3micos, los marginados u olvidados por la sociedad, los abandonados o desprotegidos, los carentes de servicios b\u00e1sicos, los humillados y agobiados por su condici\u00f3n, los culturalmente marginados, los discriminados por cuestiones raciales o \u00e9tnicas, los sometidos o explotados, los enfermos abandonados.<\/p>\n<p>Pobre es cualquier v\u00ed\u00adctima de su familia o comunidad, de la sociedad o de la cultura: el ni\u00f1o violado, el negro segregado, la muchacha vendida, la mujer explotada, el encarcelado injustamente, el extranjero indeseable. Pobres son los que mueren antes de tiempo (G. Guti\u00e9rrez). Pobres son aquellos para quienes sobrevivir es una dura carga (J. Sobrino). Pobres son tambi\u00e9n los ni\u00f1os sin hogar o con hogar disfuncional, los que no gozan de una educaci\u00f3n escolar, las mujeres y los menores maltratados o violados, los ancianos abandonados, las viudas desprotegidas, los emigrantes sin hogar ni seguridad.<\/p>\n<p>Ahora bien, la pobreza padecida no es mera carencia, sino fruto, muchas veces, del abuso de otros. La riqueza de algunos ha empobrecido a otros muchos. Se trata de una situaci\u00f3n de ignominia causada por otros. Pobreza, entonces, es pecado que clama al cielo (Medell\u00ed\u00adn 1, 1), contrario al plan del Creador y al honor que se merece (Puebla 28). Los pobres son v\u00ed\u00adctimas del pecado social de otros, de estructuras injustas. Este pecado divide muchas veces la sociedad en empobrecidos y empobrecedores.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de los pobres tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica. Los pobres est\u00e1n sujetos no s\u00f3lo a la opresi\u00f3n empobrecedora sino tambi\u00e9n a la represi\u00f3n (Puebla 42). Los pobres que quieren dejar de serlo son frecuentemente reprimidos y asesinados; se asemejan al siervo de Yav\u00e9 que, por intentar implantar la justicia, sucumbe bajo la represi\u00f3n (J. Sobrino).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los pobres hoy en d\u00ed\u00ada no son s\u00f3lo individuos, sino pueblos, esclavos de su miseria econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica o cultural. Muchas veces dependientes y empobrecidos por otros pueblos que los despojan de sus recursos. Otras veces sus propios gobernantes se convierten en capataces del pueblo, al que traicionan y oprimen.<\/p>\n<p>Los obispos describieron en Puebla los rasgos de los pobres por quienes hicieron su opci\u00f3n preferencial: \u00abLa situaci\u00f3n de extrema pobreza generalizada, adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deber\u00ed\u00adamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Se\u00f1or, que nos cuestiona e interpela: rostros de ni\u00f1os golpeados por la pobreza desde antes de nacer, de j\u00f3venes desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad, de ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanos que viven marginados y en situaciones inhumanas, de campesinos que como grupo social viven relegados, de obreros frecuentemente mal retribuidos, de desempleados, marginados y hacinados urbanos, de ancianos\u00bb (Puebla 31-39).<\/p>\n<p>Santo Domingo completa el cuadro: \u00abEn la fe encontramos los rostros desfigurados por el hambre, consecuencia de la inflaci\u00f3n, de la deuda externa y de injusticias sociales; los rostros desilusionados por los pol\u00ed\u00adticos, que prometen pero no cumplen; los rostros humillados a causa de su propia cultura, que no es respetada y es incluso despreciada; los rostros aterrorizados de los menores abandonados que caminan por nuestras calles y duermen bajo nuestros puentes; los rostros sufridos de las mujeres humilladas y postergadas; los rostros cansados de los migrantes, que no encuentran digna acogida; los rostros envejecidos por el tiempo y el trabajo de los que no tienen lo m\u00ed\u00adnimo para sobrevivir dignamente. El amor misericordioso es tambi\u00e9n volverse a los que se encuentran en carencia espiritual, moral, social y cultural\u00bb (Santo Domingo 178).<\/p>\n<p>IV. Consecuencias eclesiales de la opci\u00f3n<br \/>\nI. LOS POBRES, PRESENCIA CALLADA DE Dios. La opci\u00f3n preferencial por los pobres formulada en Medell\u00ed\u00adn, proclamada en Puebla y explicada en Santo Domingo, ha sido extendida a la Iglesia universal por el S\u00ed\u00adnodo de 1985 (II D6) y por Juan Pablo II en 1987: \u00abEsta es una opci\u00f3n o una forma especial de primac\u00ed\u00ada en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradici\u00f3n de la Iglesia. Se refiere a la vida de cada cristiano en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes\u00bb (SRS 42).<\/p>\n<p>La opci\u00f3n preferencial por los pobres no se reduce a determinar el destinatario de la misi\u00f3n, sino que configura todo el hacer y ser de la Iglesia, su fe, esperanza y caridad (J. Sobrino).<\/p>\n<p>Aclara la forma de seguir a Cristo y de proclamar el evangelio, e implica el testimonio de pobreza espiritual de los cristianos. Revela la presencia de la Iglesia en el mundo, que cuestiona estructuras y personas. Ella misma empieza por dar testimonio y ejercer la autoridad como servicio, con solicitud y amor.<\/p>\n<p>Con la opci\u00f3n preferencial por los pobres la Iglesia vuelve a las fuentes y proclama al Dios revelado en la historia, creador generoso y se\u00f1or sol\u00ed\u00adcito, que libera a su pueblo y defiende la causa del pobre. Pero la vida inhumana de tantos pobres, humillados y marginados, parece ocultar la presencia y la acci\u00f3n divinas. Dios parece ausente de sus vidas o impotente para remediar sus males. Este silencio de Dios, que domin\u00f3 la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas, cubre tambi\u00e9n sus vidas. De ah\u00ed\u00ad que los pobres se parezcan mucho a Jes\u00fas, sacramento primordial, y sean asimismo sacramento de una presencia callada y misteriosa de Dios en el mundo, que no manipula la historia desde fuera sino desde dentro, encarn\u00e1ndose y actuando mediante los hombres.<\/p>\n<p>Los pobres son profetas que denuncian la injusticia, muchas veces con su silencio, otras veces manifestando rechazo a las situaciones deshumanizantes en que viven, y luchando por mejorar su condici\u00f3n. Tambi\u00e9n son profetas que anuncian la llegada del Reino, cuyos valores proclaman con su vida sufrida y su \u00e1nimo lleno de esperanza. Los pobres constituyen el reto para todos los cristianos, para todos los gobiernos y para todos los hombres.<\/p>\n<p>Ante la magnitud de la tarea, Juan Pablo II se\u00f1ala: \u00abPero hoy, vista la dimensi\u00f3n mundial que ha adquirido la cuesti\u00f3n social, este amor preferencial, con las decisiones que nos inspira, no puede dejar de abarcar a las inmensas muchedumbres de hambrientos, mendigos, sin techo, sin cuidados m\u00e9dicos y, sobre todo, sin esperanza de un futuro mejor: no se puede olvidar la existencia de esta realidad\u00bb (SRS 42).<\/p>\n<p>Con gran valent\u00ed\u00ada, el Papa toca el tema candente de la propiedad privada: \u00abEs necesario recordar una vez m\u00e1s aquel principio peculiar de la doctrina cristiana: los bienes de este mundo est\u00e1n \u00aboriginariamente destinados a todos\u00bb [GS 69; PP 22]. El derecho a la propiedad privada es v\u00e1lido y necesario, pero no anula el valor de tal principio. En efecto, sobre ella grava \u00abuna hipoteca social\u00bb [discurso inaugural de Puebla], es decir, posee, como cualidad intr\u00ed\u00adnseca, una funci\u00f3n social fundada y justificada precisamente sobre el principio del destino universal de los bienes. En este empe\u00f1o por los pobres no ha de olvidarse aquella forma especial de pobreza que es la privaci\u00f3n de los derechos fundamentales de la persona, en concreto el derecho a la libertad religiosa y el derecho, tambi\u00e9n, a la iniciativa econ\u00f3mica\u00bb (SRS 42).<\/p>\n<p>2. LA PROMOCI\u00ed\u201cN Y EL SERVICIO DEL POBRE. La cuarta Conferencia general del Episcopado latinoamericano celebrada en Santo Domingo, da un paso adelante al se\u00f1alar que es necesario proceder con organizaci\u00f3n bien programada: \u00abFomentar la b\u00fasqueda e implementaci\u00f3n de modelos socio-econ\u00f3micos que conjuguen la libre iniciativa, la creatividad de personas y grupos y la funci\u00f3n moderadora del Estado, sin dejar de dar atenci\u00f3n especial a los sectores m\u00e1s necesitados. Todo esto orientado a la realizaci\u00f3n de una econom\u00ed\u00ada de la solidaridad y la participaci\u00f3n, expresada en diversas formas de propiedad\u00bb (Santo Do-mingo 201).<\/p>\n<p>Santo Domingo ilumina la opci\u00f3n preferencial por los pobres con un aspecto pr\u00e1ctico: \u00abLa opci\u00f3n preferencial por los pobres incluye opci\u00f3n preferencial por los medios para que la gente salga de su miseria, y uno de los medios privilegiados para ello es la educaci\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb (275). \u00abEducar en los valores de laboriosidad y del compartir, de la honestidad y la austeridad, del sentido \u00e9tico-religioso de la vida, para que desde la familia -primera escuela- se formen hombres nuevos para una sociedad m\u00e1s fraterna donde se viva el destino universal de los bienes en un contexto de desarrollo integral\u00bb (200).<\/p>\n<p>La opci\u00f3n preferencial por los pobres repercute en la acci\u00f3n de los cristianos en el mundo, a nivel personal y a nivel estructural. Es preciso y urgente remediar la situaci\u00f3n de pobreza socio-econ\u00f3mica y cultural de millones de seres humanos. La pobreza puede provenir de la injusta e inequitativa distribuci\u00f3n de la riqueza de un pa\u00ed\u00ads, o de la insuficiente producci\u00f3n de riqueza a repartir. La producci\u00f3n insuficiente depende de la baja productividad, que se origina por la falta de recursos materiales, conocimientos, t\u00e9cnica y organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abLo que falta es aumentar los medios y distribuir con mayor justicia la riqueza para que todos puedan participar equitativamente de los bienes de la creaci\u00f3n\u00bb (Santo Domingo 15). En la l\u00ed\u00adnea de Juan Pablo II en Centesimus annus, el documento de Santo Domingo considera la deficiente producci\u00f3n de riqueza como causa de la pobreza en grandes sectores de Am\u00e9rica latina. \u00abEl mundo del trabajo reclama el crecimiento de la econom\u00ed\u00ada y el aumento de la productividad, de tal modo que haga posible, mediante una justa y equitativa distribuci\u00f3n, el mayor bienestar del hombre y su familia\u00bb (183).<\/p>\n<p>Para crear m\u00e1s riqueza, los obispos hablan de \u00abcrecimiento de la econom\u00ed\u00ada y aumento de la productividad\u00bb (183). La econom\u00ed\u00ada de mercado y libre empresa se presenta como un medio v\u00e1lido para ellos: \u00abReconocer el papel fundamental de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producci\u00f3n, de la creatividad humana, en el marco jur\u00ed\u00addico de una justicia social\u00bb (203).<\/p>\n<p>Es igualmente preciso superar la dial\u00e9ctica capital-trabajo, siguiendo el pensamiento de Juan Pablo II, que expresaba ya en 1981: \u00abEl hombre como sujeto del trabajo, e independientemente del trabajo que realiza, el hombre, \u00e9l solo, es una persona. Esta verdad contiene en s\u00ed\u00ad consecuencias importantes y decisivas. Ante todo, a la luz de esta verdad, se ve claramente que no se puede separar el capital del trabajo, y que de ning\u00fan modo se puede contraponer el trabajo al capital ni el capital al trabajo, ni menos a\u00fan los hombres concretos que est\u00e1n detr\u00e1s de estos conceptos, los unos a los otros\u00bb (LE 12-13).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la opci\u00f3n preferencial por los pobres est\u00e1 vinculada con la opci\u00f3n preferencial por los j\u00f3venes que hizo Puebla (1186-1187) y renov\u00f3 Santo Domingo (114). La juventud constituye una etapa transitoria, caracterizada por incertidumbres y decisiones vitales, muchas veces desorientada y manipulada. De ah\u00ed\u00ad que la Iglesia deba atender a los j\u00f3venes con una preferencia pastoral y una atenci\u00f3n especial adecuada a sus necesidades.<\/p>\n<p>V. Consecuencias catequ\u00e9ticas<br \/>\na) La opci\u00f3n preferencial por los pobres renueva el concepto mismo de catequesis, que ya no ser\u00e1 la simple transmisi\u00f3n de contenidos de la fe, sino que tendr\u00e1 en cuenta que los pobres y humildes son sacramento de Jes\u00fas, y que desde su experiencia se conoce mejor el mundo porque ellos ven a Dios. Por eso, constituye una perspectiva que involucra la totalidad de las relaciones del hombre: con Dios, que se le revela como el Dios que ama y libera a los pobres; con Cristo pobre, que pas\u00f3 haciendo el bien a los necesitados; con el Esp\u00ed\u00adritu consolador, defensor de los pobres. La relaci\u00f3n con los dem\u00e1s queda animada por el mutuo servicio, opuesto a la manipulaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca o a la dependencia opresora. La relaci\u00f3n consigo mismo representa la moderaci\u00f3n en el uso de las cosas (necesitar pocas cosas y necesitarlas poco), con el sentido escatol\u00f3gico del \u00abtener como si no se tuviera\u00bb (cf 1Cor 7,29-31). La relaci\u00f3n con el mundo queda iluminada por el principio del se\u00f1or\u00ed\u00ado humano sobre las cosas, no para malgastarlas o destruirlas sino para aprovecharlas y mejorarlas, de lo cual surge la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la ecolog\u00ed\u00ada y sus consecuencias en la educaci\u00f3n, en la vida social y en las relaciones entre las naciones.<br \/>\nb) Tambi\u00e9n se renuevan los m\u00e9todos a partir de las experiencias de los necesitados y al tomar en serio sus posibilidades y su contribuci\u00f3n a la Iglesia y al mundo. El kerigma y la conversi\u00f3n preceden a la catequesis; esta edifica sobre cimientos kerigm\u00e1ticos, sobre vivencias iluminadas por la fe, animadas por la esperanza y coronadas por la caridad. Por tanto, los catequistas habr\u00e1n de tomar en serio las vivencias profundas de los catequizandos, descubriendo en ellos no s\u00f3lo las semillas del Logos, sino los frutos del Esp\u00ed\u00adritu. Deben actuar como lo hizo el Esp\u00ed\u00adritu Santo en el misterio de la encarnaci\u00f3n: sin imposici\u00f3n, sin irrupci\u00f3n violenta, respetando el proceso personal de la vida de Mar\u00ed\u00ada, respondiendo a sus interrogantes y esperando su respuesta (cf Hacia una catequesis inculturada [HCI] 58).<\/p>\n<p>c) La opci\u00f3n preferencial por los pobres forma parte de los contenidos de la catequesis, de modo que en sus diversos tipos y niveles habr\u00e1 que recordar la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento de los pobres de Yav\u00e9, la teolog\u00ed\u00ada del Siervo de Yav\u00e9, las denuncias de los profetas ante las riquezas y sus reclamos de confianza en Dios. Del Nuevo Testamento habr\u00e1 que insistir en la humilde condici\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, el valor del trabajo humilde de Jos\u00e9 y de Jes\u00fas, las bienaventuranzas y el anuncio del Reino, la proclama del Se\u00f1or contra el orgullo y las riquezas y su vida desapegada. Y, ante todo, centrar toda catequesis en el misterio pascual de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, clave del cristianismo y de toda catequesis.<br \/>\nd) Es preciso \u00abacentuar la opci\u00f3n de Jesucristo por los pobres y sencillos, por los enfermos, los pecadores; los postergados, como la mujer y los ni\u00f1os, y los marginados, como los leprosos, extranjeros y publicanos, que nos llama a una forma cristiana de presencia en el mundo\u00bb (HCI 148). Hay que \u00abincorporar la doctrina social de la Iglesia como parte indispensable de la catequesis, de modo que todos, hasta los ni\u00f1os y los m\u00e1s sencillos, la reconozcan como parte de la vivencia normal de su fe\u00bb (HCI 156). Se deben incluir puntos importantes, como el destino universal de los bienes y la hipoteca social de toda propiedad privada. Y, ante todo, es preciso solidarizarse con los pobres y comprometerse con sus causas.<\/p>\n<p>e) La opci\u00f3n preferencial por los pobres conduce a los pobres a su liberaci\u00f3n, que los dignifica y humaniza. \u00abUna meta de la evangelizaci\u00f3n inculturada ser\u00e1 siempre la salvaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n integral de un determinado pueblo o grupo humano, que fortalezca su identidad y conf\u00ed\u00ade en su futuro espec\u00ed\u00adfico\u00bb (Santo Domingo 243). \u00abEl mensaje que nos trae Jes\u00fas de Nazaret, Palabra de Dios hecha carne, es un mensaje de redenci\u00f3n que asume, libera y transforma; es un mensaje de humanidad porque la encarnaci\u00f3n se realiza para divinizar al ser humano y para que toda persona humana reconozca y desarrolle su propia dignidad y la de sus semejantes\u00bb (HCI 89).<br \/>\nf) La opci\u00f3n preferencial por los pobres exige educar a percibir las necesidades del pr\u00f3jimo y a tener un coraz\u00f3n sensible a sus padecimientos, como el samaritano de la par\u00e1bola. La educaci\u00f3n al servicio forma parte del proceso de la catequesis, ya que esta no es mera transmisi\u00f3n de conceptos, sino comunicaci\u00f3n de verdades y valores evang\u00e9licos, que llevan a vivir en fraternidad; y sin actitudes de servicio esto resulta imposible.<br \/>\ng) La promoci\u00f3n humana, y m\u00e1s especialmente la promoci\u00f3n de los pobres, forma parte integrante de la catequesis (EN 29-31; Puebla 1254), pues \u00abno basta denunciar su injusta situaci\u00f3n, sino que es preciso brindarles los medios para salir de ella, y uno de los medios privilegiados para ello es la educaci\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb (Santo Domingo 275).<\/p>\n<p>h) Jes\u00fas es todo Hijo y todo hermano. Quien le sigue debe ser tambi\u00e9n todo hijo y todo hermano, mediante su entrega total a Dios y al servicio a sus hermanos, sobre todo a los m\u00e1s necesitados. Ahora bien, \u00abel mejor servicio al hermano es la evangelizaci\u00f3n, que lo dispone a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente\u00bb (Puebla 1145).<br \/>\ni) La opci\u00f3n preferencial por los pobres conduce a tomar en serio la inculturaci\u00f3n de la fe para lograr una evangelizaci\u00f3n de la cultura, a la luz de los tres grandes misterios de la salvaci\u00f3n: la Navidad, que muestra el camino de la encarnaci\u00f3n; la Pascua, que conduce por el sufrimiento a la purificaci\u00f3n de los pecados, y Pentecost\u00e9s, que, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, hace entender a cada uno las maravillas de Dios (cf Santo Domingo 230). La inculturaci\u00f3n del evangelio es un proceso que reconoce los valores de cada cultura, incorpora los valores cristianos ausentes en dicha cultura y corrige sus errores. En muchas partes se respira una cultura que no respeta la vida, desvirt\u00faa el amor y deshumaniza la sexualidad. Contra esto, la catequesis resalta el valor de la vida, del amor y de la sexualidad, los derechos humanos y la dignidad de la mujer. Urge tambi\u00e9n formar la conciencia cr\u00ed\u00adtica frente a los medios de comunicaci\u00f3n, que frecuentemente niegan esos valores.<br \/>\nj) La opci\u00f3n preferencial por los pobres nos recuerda que Jes\u00fas hablaba del amor y la ternura de Dios, no con palabras rebuscadas, sino con lenguaje comprensible a todos, acompa\u00f1ado con gestos de acogida, atenci\u00f3n y servicio a los humildes; recurri\u00f3 a la sabidur\u00ed\u00ada de los sencillos, haciendo comprender los misterios del Reino con ejemplos y comparaciones que todos entend\u00ed\u00adan (cf HCI 60.68). As\u00ed\u00ad, el catequista debe ponerse al nivel de sus catequizandos, atendiendo a su edad, condici\u00f3n, cultura y lenguaje. \u00abLa persona de Jes\u00fas aparece no s\u00f3lo como contenido central de la catequesis, sino como fuente inspiradora de toda pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00ed\u00adstica en la que se destaca: la atenci\u00f3n a la persona en su situaci\u00f3n, la sencillez del lenguaje en consonancia con la cultura, la paciencia, el di\u00e1logo y el acompa\u00f1amiento y el valor prof\u00e9tico para anunciar el reino de Dios\u00bb (HCI 8).<\/p>\n<p>VI. Pistas para una catequesis sobre los pobres<br \/>\nEs conveniente proponerse en cada sesi\u00f3n de catequesis un objetivo concreto y claro, que puede consistir en la conversi\u00f3n, modificaci\u00f3n o mejora de nuestros pensamientos, actitudes y acciones, en referencia al tema. Se puede partir de la situaci\u00f3n o de la iluminaci\u00f3n; lo importante es abrir el coraz\u00f3n a las necesidades de los dem\u00e1s y sentir el amor personal de Jes\u00fas: 1) Ambientaci\u00f3n. Mediante peri\u00f3dicos, revistas, fotos o v\u00ed\u00addeos, presentar situaciones de pobreza que viven personas necesitadas en nuestro derredor o en otras partes, de tal modo que interpelen a los catequizandos. 2) Iluminaci\u00f3n. Leer alg\u00fan texto del Antiguo o del Nuevo Testamento sobre los pobres de Yav\u00e9, Mar\u00ed\u00ada, Jes\u00fas, las bienaventuranzas, etc., o algunos textos de los papas o de los obispos sobre la opci\u00f3n preferencial por los pobres. 3) Meditaci\u00f3n. Reflexionar sobre el texto le\u00ed\u00addo y relacionarlo con nuestras propias experiencias de sufrimiento, enfermedad, humillaci\u00f3n o marginaci\u00f3n, para buscar los bienes de la pobreza espiritual y los remedios de la pobreza material, as\u00ed\u00ad como las relaciones entre ambas. 4) Oraci\u00f3n. Escoger un texto de los profetas o de los salmos, alguno de los poemas del Siervo de Isa\u00ed\u00adas, las bienaventuranzas, el himno de Flp 2,6-11 o alg\u00fan otro para recitar en grupo o meditar individualmente. 5) Compromiso. Proponerse mejorar alguna actitud, despertar sentimientos cristianos y proponerse alguna acci\u00f3n concreta de servicio en favor de alg\u00fan necesitado.<\/p>\n<p>BIBL.: II Conferencia del episcopado latinoamericano en Medell\u00ed\u00adn, 1968, 14; III Conferencia del episcopado latinoamericano en Puebla, 1979, 1134-1165; IV Conferencia del episcopado latinoamericano en Santo Domingo, 1992, 157-286; Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, nn. 64, 544, 1716-1724, 1941, 2443-2449, 2544-2550 y otros; DE CANDIDO L., Pobre, en DE FYORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914, 1574-1593; DECAT-CELAM, Hacia una catequesis inculturada. II Semana latinoamericana de catequesis (Caracas 1992), Conclusiones, Bogot\u00e1 1995; GUTIERREZ G., Pobres y opci\u00f3n fundamental, en ELLACURIA I.-SOBRINO J., Mysterium Liberationis, Trotta, Madrid 1990; LOIS J., Dios de los pobres, en PIKAZA X.-SILANES N. (dirs.), Diccionario teol\u00f3gico. El Dios cristiano, Secretariado Trinitario, Salamanca 1992; S\u00ed\u00adnodo de 1985; RICHARD E., Pobre, en MORENO VILLA M. (din), Diccionario de pensamiento contempor\u00e1neo, San Pablo, Madrid 1997, 956-961; SOBRINO J., Opci\u00f3n por los pobres, en FLORIST\u00ed\u0081N C.-TAMAYO J. J. (eds.), Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid 1993.<\/p>\n<p>Alejandro Mej\u00ed\u00ada Pereda<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Antecedentes b\u00ed\u00adblicos: 1. Los pobres del Antiguo Testamento; 2. Los pobres en el Nuevo Testamento. II. Antecedentes sociales: 1. Pensamiento social de la Iglesia; 2. Contexto social latinoamericano. III. La opci\u00f3n de la Iglesia latinoamericana: 1. La opci\u00f3n preferencial por los pobres; 2. Los pobres de la opci\u00f3n. IV. Consecuencias eclesiales de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pobres-opcion-preferencial-por-los\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPOBRES, OPCION PREFERENCIAL POR LOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17043","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17043"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17043\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}