{"id":17044,"date":"2016-02-05T11:06:19","date_gmt":"2016-02-05T16:06:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/proyectos-diocesanos-de-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:19","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:19","slug":"proyectos-diocesanos-de-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/proyectos-diocesanos-de-catequesis\/","title":{"rendered":"PROYECTOS DIOCESANOS DE CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Proyecto diocesano global de catequesis: 1. Justificaci\u00f3n pastoral; 2. Elementos integradores del Proyecto; 3. Criterios inspiradores. II. Estructura b\u00e1sica del Proyecto: 1. An\u00e1lisis de la realidad; 2. Formulaci\u00f3n de objetivos; 3. Planificaci\u00f3n de los recursos y procesos catequ\u00e9ticos. III. Proyecto diocesano de catequesis de adultos: 1. Acercamiento a la fe de los adultos de la Iglesia particular; 2. Determinaci\u00f3n de los objetivos; 3. Estructura del Proyecto catequ\u00e9tico. IV. Proyecto diocesano para diversas edades y situaciones: 1. Ni\u00f1os-adolescentes-j\u00f3venes; 2. Tercera edad; 3. Discapacitados y situaciones especiales; 4. Catequesis familiar; 5. Formaci\u00f3n de catequistas.<\/p>\n<p>Como recuerdan los obispos espa\u00f1oles en el documento La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, para responder al deber de la Iglesia \u00abde anunciar el evangelio a todos los hombres\u00bb y a \u00abla responsabilidad de educar en la fe a aquellos que han aceptado a Jesucristo\u00bb, \u00abnecesita desarrollar todas las funciones eclesiales, y ofrecer, dentro de un Proyecto diocesano de catequesis de car\u00e1cter global, un doble servicio: un proceso de iniciaci\u00f3n cristiana, unitario y coherente, para ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes&#8230;\u00bb y \u00abun proceso de catequesis para adultos, ofrecido a aquellos cristianos que necesiten fundamentar su fe&#8230;\u00bb (IC 16). Para que el obispo pueda atender adecuadamente el ministerio catequ\u00e9tico en su di\u00f3cesis es preciso \u00abestablecer en la di\u00f3cesis un proyecto global de catequesis, articulado y coherente, que responda a las verdaderas necesidades de los fieles y que est\u00e9 convenientemente ubicado en los planes pastorales diocesanos. Tal proyecto ha de estar coordinado, igualmente, en su desarrollo, con los planes de la Conferencia episcopal\u00bb (DGC 223). Para la realizaci\u00f3n de este plan global de catequesis en el \u00e1mbito diocesano el obispo cuenta con una estructura b\u00e1sica suficiente que garantiza la realizaci\u00f3n de este cometido. Es la que compete al Secretariado diocesano de catequesis, que tiene como principal misi\u00f3n la de \u00abdirigir y orientar todas las actividades catequ\u00e9ticas de la di\u00f3cesis\u00bb (DGC 265). Entre las distintas tareas que este organismo diocesano tiene atribuidas nos interesa se\u00f1alar, para orientar la elaboraci\u00f3n de los distintos proyectos diocesanos de catequesis, las siguientes: \u00aba) Hacer un an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n diocesana acerca de la educaci\u00f3n en la fe. En \u00e9l se deber\u00e1n precisar, entre otras cosas, las necesidades reales de la di\u00f3cesis en orden a la actividad catequ\u00e9tica. b) Elaborar un programa de acci\u00f3n que se\u00f1ale objetivos claros, proponga orientaciones e indique acciones concretas\u00bb (DGC 266).<\/p>\n<p>I. Proyecto diocesano global de catequesis<br \/>\n1. JUSTIFICACI\u00ed\u201cN PASTORAL. El Proyecto diocesano de catequesis se sit\u00faa en el amplio contexto pastoral de la Iglesia particular, en cuanto principio organizador que da coherencia y articula los distintos procesos catequ\u00e9ticos diocesanos en funci\u00f3n de los destinatarios y de los \u00e1mbitos de catequizaci\u00f3n. El Directorio general para la catequesis define el Proyecto diocesano de catequesis como \u00abla oferta catequ\u00e9tica global de una Iglesia particular que integra, de manera articulada, coherente y coordinada, los diferentes procesos catequ\u00e9ticos ofrecidos por la di\u00f3cesis a los destinatarios de las diferentes edades de la vida\u00bb (DGC 274). Y lo propone como una de las principales acciones catequ\u00e9ticas diocesanas que coordina el Secretariado diocesano de catequesis. Junto a la preocupaci\u00f3n por situar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en el contexto de la evangelizaci\u00f3n y la necesidad de atender a una pastoral educativa, compete a este organismo diocesano la elaboraci\u00f3n del Proyecto diocesano de catequesis. Su car\u00e1cter instrumental al servicio del ministerio catequ\u00e9tico no justifica la arbitrariedad en cuanto a su institucionalizaci\u00f3n en la pastoral diocesana.<\/p>\n<p>Para su recta valoraci\u00f3n al servicio de la pastoral y de la catequesis conviene evitar dos planteamientos reductores, que desvirt\u00faan sus grandes aportaciones al quehacer pastoral: 1) Magnificar de tal manera las cualidades de una planificaci\u00f3n pastoral y catequ\u00e9tica que llevara a los responsables de la catequesis al convencimiento de que es la garant\u00ed\u00ada del \u00e9xito catequ\u00e9tico y el camino necesario para la obtenci\u00f3n de unos resultados previstos y deseados, como suele suceder en una empresa humana. 2) Despreciarlo como inadecuado. Quienes as\u00ed\u00ad lo hacen fundamentan su postura en la idea de que, en la misi\u00f3n catequ\u00e9tica de la Iglesia, Dios es el agente principal y la salvaci\u00f3n es, en \u00faltima instancia, obra de Dios, que no necesita acudir a otras mediaciones humanas. Ser\u00ed\u00ada suficiente la buena voluntad y la docilidad a la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu para llevar a cabo cualquier tipo de catequesis, sin preocuparse de otros soportes instrumentales.<\/p>\n<p>Razones teol\u00f3gicas y pastorales justifican la bondad y conveniencia pastoral de una planificaci\u00f3n diocesana de catequesis al servicio de la unidad de fe, que fundamenta las acciones de la Iglesia (cf DGC 272). Desde el punto de vista negativo, un buen Proyecto evita el peligro de reducir la catequesis a un puro voluntarismo, o a la subjetiva arbitrariedad, que suelen ser fruto de la improvisaci\u00f3n y la rutina. En sentido positivo, es preciso considerar que la catequesis, en cuanto mediaci\u00f3n eclesial para la transmisi\u00f3n y educaci\u00f3n en la fe, reclama, como cualquier acci\u00f3n humana, unos recursos e instrumentos planificadores de orden metodol\u00f3gico que favorezcan las perspectivas, realizaciones y valoraciones de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Esta planificaci\u00f3n es un instrumento que ayuda a dar la respuesta adecuada a la situaci\u00f3n concreta. Planificar es simplificar los procesos de trabajo, no complicarlos. Si bien esta simplificaci\u00f3n exige de los responsables un renovado esfuerzo para desbloquear las inercias paralizantes que a veces ahogan la catequesis en un quehacer rutinario, sin m\u00e1s horizonte que la simple respuesta a una demanda ocasional o convencional. La planificaci\u00f3n de la catequesis es esencialmente una respuesta a la comuni\u00f3n eclesial, a la unidad de la fe.<\/p>\n<p>Una buena coordinaci\u00f3n de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en la di\u00f3cesis asegura, en palabras del Directorio, tres grandes beneficios al esfuerzo eclesial por la educaci\u00f3n en la fe: \u00abla coordinaci\u00f3n interna de la catequesis, con vistas a que la Iglesia particular ofrezca un servicio de catequesis unitario y coherente; la vinculaci\u00f3n entre la acci\u00f3n misionera y la acci\u00f3n catecumenal, que se implican mutuamente, en el contexto de la misi\u00f3n ad gentes o de una nueva evangelizaci\u00f3n; la necesidad de una pastoral educativa bien coordinada, dada la multiplicidad de agentes educativos que inciden en unos mismos destinatarios, fundamentalmente ni\u00f1os y adolescentes\u00bb (DGC 273).<\/p>\n<p>2. ELEMENTOS INTEGRADORES DEL PROYECTO. La descripci\u00f3n del Proyecto diocesano de catequesis como una propuesta pastoral-catequ\u00e9tica organizada y sistematizada que, en funci\u00f3n de una situaci\u00f3n suficientemente analizada y de unos objetivos previstos, previene y organiza todos los elementos necesarios para conseguir estos objetivos y comprueba su progresiva realizaci\u00f3n, indica claramente cu\u00e1les son sus elementos integradores. La secuenciaci\u00f3n de estos elementos orienta la configuraci\u00f3n del proyecto.<\/p>\n<p>El punto de partida es el an\u00e1lisis de la realidad, que ayuda a conocer y valorar las necesidades, demandas y posibilidades a las que es preciso responder desde la pastoral catequ\u00e9tica. Este an\u00e1lisis garantiza que cualquier planificaci\u00f3n realizada sobre estos datos sea realista, factible y eficaz. Desde ah\u00ed\u00ad surge la necesidad de proponer unos objetivos suficientemente amplios que marquen la permanente tendencia de cualquier esfuerzo hacia unas metas claras y bien definidas. Para llegar a estas metas el quehacer catequ\u00e9tico debe pertrecharse de los recursos humanos y materiales necesarios, porque no es posible que los catequizandos puedan avanzar por el camino de la fe sin la ayuda humana (personas y grupos) necesaria, y sin los recursos materiales (econ\u00f3micos, especiales e instrumentales) imprescindibles. La ordenada articulaci\u00f3n de estos medios para lograr los objetivos previstos se suele expresar en un organigrama integrado por: 1) una estrategia o planificaci\u00f3n general de la acci\u00f3n para conseguir los objetivos que la organizaci\u00f3n se propone; 2) unas estructuras f\u00ed\u00adsicas, econ\u00f3micas, t\u00e9cnicas y organizativas que constituyen los medios para su funcionamiento, y 3) unas funciones y comportamientos que se comprometen a asumir diferentes responsabilidades, tanto de los grupos que componen la organizaci\u00f3n como de los individuos que pertenecen a ella.<\/p>\n<p>El Proyecto necesita tambi\u00e9n de mecanismos correctores en orden a su continuo perfeccionamiento. Consiste b\u00e1sicamente en recoger y analizar la informaci\u00f3n que permite determinar el valor de lo que se est\u00e1 haciendo para comprobar el grado de consecuci\u00f3n de los objetivos previstos y de los medios empleados.<\/p>\n<p>El Proyecto diocesano de catequesis as\u00ed\u00ad estructurado debe ser capaz de dar respuesta a las distintas demandas de catequizaci\u00f3n que brotan del interior de la Iglesia diocesana. Ha de ser suficientemente amplio en cada uno de sus elementos integradores, que ofrezca el marco donde se planifican u organizan las acciones de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. De esta manera las evidentes variantes que por raz\u00f3n de los destinatarios, de las situaciones y de los recursos se introduzcan quedan ensambladas en un \u00fanico proyecto. Estas variantes nunca ser\u00e1n \u00abcompartimentos estancos e incomunicados entre s\u00ed\u00ad\u00bb (CT 45), sino integrados en el marco del Proyecto para evitar, entre otros, uno de los peligros de la catequesis como es la arbitrariedad y la improvisaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. CRITERIOS INSPIRADORES. Para que el Proyecto diocesano de catequesis pueda dar respuesta a las principales demandas catequ\u00e9ticas que emergen de la realidad diocesana y a sus verdaderas necesidades, parece necesario recordar que en su elaboraci\u00f3n deben tenerse en cuenta algunos criterios inspiradores.<\/p>\n<p>a) Que atienda a una catequesis de car\u00e1cter misionero, pues as\u00ed\u00ad lo requiere la situaci\u00f3n de los catequizandos, ordinariamente bautizados no suficientemente evangelizados, a quienes hay que hacer el primer anuncio y despertar a la conversi\u00f3n inicial. \u00abLa catequesis ha de orientar a aquellos cristianos que necesiten fundamentar su fe, realizando o completando la iniciaci\u00f3n cristiana inaugurada o a inaugurar con el bautismo\u00bb (IC 16), y \u00aba incorporarse m\u00e1s plenamente en el misterio de Cristo\u00bb (IC 20). Es sabido que la catequesis se dirige con frecuencia a personas que, aunque pertenezcan a la Iglesia, nunca hicieron, de hecho, una verdadera adhesi\u00f3n personal al mensaje de la revelaci\u00f3n. Como esta es una exigencia para cualquier modalidad catequ\u00e9tica que hoy se programe en la comunidad cristiana, este criterio debe estar presente de manera decidida en el esp\u00ed\u00adritu y en la letra del Proyecto diocesano, y articulado adecuadamente en sus propuestas operativas (cf IC 24).<\/p>\n<p>Hablar de catequesis misionera significa reconocer la secularizaci\u00f3n de la cultura y de la sociedad; es aceptar que el \u00e1mbito de cristiandad donde los cristianos crec\u00ed\u00adan y maduraban en d\u00e9cadas pasadas ha sido sustituido por un nuevo \u00e1mbito de secularismo que ordinariamente necesita otro planteamiento para el adecuado crecimiento de la fe. Si adem\u00e1s de esta situaci\u00f3n se percibe cierta desorientaci\u00f3n e incertidumbre en los pastores para reaccionar catequ\u00e9ticamente, es evidente que se hace necesario impulsar nuevas actitudes que respondan a la nueva situaci\u00f3n y recoger, en el proyecto de catequesis, plataformas para seguir abriendo y orientando renovados compromisos catequ\u00e9ticos (cf IC 4).<\/p>\n<p>b) Que atienda a una catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal. Otro criterio inspirador de la planificaci\u00f3n catequ\u00e9tica diocesana es la dimensi\u00f3n catecumenal. Como expone la Catequesis de la comunidad, la renovaci\u00f3n de la catequesis llevada a cabo en los \u00faltimos a\u00f1os se ha significado principalmente por hacer de ella, m\u00e1s que una transmisi\u00f3n doctrinal, \u00abun proceso de formaci\u00f3n cristiana integral\u00bb (CC 81; cf IC 18.20). El modelo de esta nueva concepci\u00f3n de catequesis es el catecumenado bautismal. Es, sin duda, la mejor respuesta que hoy puede dar la comunidad cristiana al gran n\u00famero de j\u00f3venes y adultos que han recibido el don de la primera conversi\u00f3n y manifiestan el deseo de iniciar la experiencia del encuentro y del seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Atender a la dimensi\u00f3n catecumenal de la catequesis es acentuar su car\u00e1cter iniciatorio. Por tanto, el Proyecto diocesano de catequesis debe incorporar las orientaciones precisas para enfocar la catequesis como un aprendizaje a la vida cristiana, es decir, atender al desarrollo de la inteligencia y de la memorizaci\u00f3n de los conocimientos cristianos y propiciar la confianza en Dios y la amistad con Jes\u00fas, el sentido de la celebraci\u00f3n y acci\u00f3n personal, las actitudes morales de Jes\u00fas, el gusto de vivir en grupo cristiano y el inter\u00e9s por los dem\u00e1s (cf IC 41-42).<\/p>\n<p>Programar todos estos aspectos no es f\u00e1cil, y menos a\u00fan llevarlos a efecto; pero es preciso definirlos bien y presentarlos en el Proyecto con la relevancia que tienen. De su correcta identificaci\u00f3n depender\u00e1, en buena medida, que la catequesis deje de ser un acto espec\u00ed\u00adficamente escolar y acad\u00e9mico para configurarse como una acci\u00f3n eclesial de iniciaci\u00f3n cristiana integral. As\u00ed\u00ad lo expone Catequesis de la comunidad inspir\u00e1ndose en el Decreto Ad gentes del Vaticano II: \u00abEl catecumenado no es una mera exposici\u00f3n de dogmas y preceptos, sino una formaci\u00f3n y noviciado, convenientemente prolongado, de la vida cristiana, en la que los disc\u00ed\u00adpulos se unen con Cristo, su Maestro. In\u00ed\u00adciense, pues, los catec\u00famenos convenientemente: en el misterio de la salvaci\u00f3n; en el ejercicio de las costumbres evang\u00e9licas; en los ritos sagrados, que han de celebrarse en los tiempos sucesivos; y sean introducidos en la vida de fe, de liturgia y de caridad del pueblo de Dios\u00bb (CC 84).<\/p>\n<p>c) Que d\u00e9 prioridad a la catequesis de adultos. El Proyecto diocesano de catequesis ha de priorizar la catequesis de adultos. Independientemente del juicio que merezca la atenci\u00f3n que de hecho se est\u00e9 dando a la catequesis de ni\u00f1os, y la rentabilidad de los esfuerzos materiales y humanos que en ello se invierten, es preciso resituar la catequesis de adultos en el epicentro de este Proyecto. Esta catequesis es considerada como la forma principal de catequesis, a la que la mayor\u00ed\u00ada se ordenan (cf IC 115).<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que a la hora de diversificar el Proyecto diocesano de catequesis seg\u00fan los destinatarios y las necesidades, el referido a los adultos ocupe el primer lugar. De su correcto planteamiento brotan muchos de los aspectos esenciales que iluminan y orientan los restantes procesos. Esta prioridad de la catequesis de los adultos no significa desatender otros sectores igualmente necesitados de catequizaci\u00f3n por raz\u00f3n de su edad o por raz\u00f3n de las singulares circunstancias personales y culturales, que tienen un lugar en el proyecto diocesano.<\/p>\n<p>d) Que ilumine el uso de los materiales catequ\u00e9ticos. Entre las tareas que competen al organismo diocesano que atiende a la catequesis est\u00e1 la de orientar la elaboraci\u00f3n, la selecci\u00f3n y el uso de materiales catequ\u00e9ticos. Es cierto que por encima de cualquier material est\u00e1 el catequista, pero hoy d\u00ed\u00ada la orientaci\u00f3n precisa para la elaboraci\u00f3n y selecci\u00f3n de materiales catequ\u00e9ticos, es una tarea insoslayable de un proyecto de catequesis. En \u00e9l, los catecismos han de ocupar el puesto de prioridad que corresponde a los llamados documentos de fe, que recogen el caudal de la fe de la Iglesia que brota de la palabra de Dios como \u00fanica fuente, y del resto de las fuentes principales o secundarias. Sin embargo, la adaptaci\u00f3n del mensaje cristiano a unos destinatarios concretos a trav\u00e9s de unos instrumentos catequ\u00e9ticos es tarea dif\u00ed\u00adcil, pero necesaria, que los responsables de la catequesis diocesana deben alentar, orientar y discernir. No es suficiente con unos criterios orientativos; hay que arbitrar adem\u00e1s otros medios, para que todos los esfuerzos, ciertamente diversos, confluyan en el mismo cauce catequ\u00e9tico planificado en el Proyecto diocesano.<\/p>\n<p>II. Estructura b\u00e1sica del Proyecto<br \/>\n1. AN\u00ed\u0081LISIS DE LA REALIDAD. Este primer apartado tiene por objeto comprobar en qu\u00e9 medida la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia responde al mandato del Se\u00f1or. No se trata s\u00f3lo de una mirada global de cuanto se est\u00e1 haciendo o dejando de hacer, sino de investigar detenidamente de qu\u00e9 manera se lleva a cabo el ministerio de la Palabra y cu\u00e1les son sus resultados, en la medida en que es humanamente posible conocerlos. Ello ser\u00e1 fruto de un remansado examen de la acci\u00f3n pastoral, de la situaci\u00f3n religiosa y de los condicionamientos sociales, culturales y econ\u00f3micos en cuanto influyentes en el proceso de la evangelizaci\u00f3n. Esta mirada a la realidad se puede diversificar en tres niveles:<br \/>\na) El catequ\u00e9tico: se trata de conocer en qu\u00e9 grado la catequesis est\u00e1 cumpliendo la finalidad que le es propia; es el momento de descubrir y conocer si la comunidad cristiana goza de una fe ilustrada, viva, expl\u00ed\u00adcita y activa, y si ha incorporado a su vida estas dimensiones de la fe: la racionalizaci\u00f3n de la fe, o lo que es lo mismo, c\u00f3mo los catequizandos van avanzando en el conocimiento de cuanto nos ha sido revelado y en la interiorizaci\u00f3n de la fuerza veritativa de la fe; la encarnaci\u00f3n vital de la fe que mira a la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre fe y vida, no s\u00f3lo de las personas, sino tambi\u00e9n de los pueblos; la celebraci\u00f3n de la fe en cuanto purifica y asegura la autenticidad de las manifestaciones religiosas y cultuales y a la vez hace posible la presencia salvadora de Dios en medio de su pueblo; el testimonio de la fe que se expresa en el compromiso cristiano y en las distintas expresiones de fe. \u00abEs necesaria&#8230; la educaci\u00f3n permanente de la fe en el seno de la comunidad eclesial&#8230; Esta educaci\u00f3n permanente, junto con la catequesis de iniciaci\u00f3n, ha de formar parte del proyecto catequ\u00e9tico global de la Iglesia particular [cf DGC 72; 2741\u00bb (IC 21). Este an\u00e1lisis, con mayor o menor profundidad, y realizado de forma integral o parcial, se hace fundamentalmente referido a la catequesis dentro del contexto de la acci\u00f3n pastoral diocesana.<\/p>\n<p>b) El religioso. Es preciso conocer los distintos niveles de religiosidad en que las personas y las comunidades expresan sus experiencias religiosas: desde la percepci\u00f3n del sentido que lo sagrado tiene para el pueblo, con sus correspondientes sentimientos y actitudes, hasta las distintas manifestaciones religiosas, como es el caso de la religiosidad popular. Es fundamental conocer los distintos niveles de religiosidad para poder articular un proyecto diocesano de catequesis que salga al encuentro de estas situaciones con talante de despertador, de purificaci\u00f3n, de potenciaci\u00f3n, etc. Asimismo, el an\u00e1lisis ha de llevar a descubrir tambi\u00e9n las experiencias religiosas colectivas m\u00e1s hondas de esa Iglesia diocesana, ya que esta realidad ser\u00e1 especialmente determinante para la planificaci\u00f3n catequ\u00e9tica.<br \/>\nc) El socio-cultural. El conocimiento y an\u00e1lisis de los par\u00e1metros socio-culturales de un pueblo es exigencia del Proyecto por doble motivo: los catequizandos son miembros vivos de una sociedad cultural concreta que tiene unos valores y objetivos determinados y, por tanto, se beneficia de los planteamientos culturales positivos y experimenta las consecuencias negativas derivadas de los posibles contravalores. Este conocimiento ilumina el modo de proceder y el tipo de catequesis que conviene desarrollar. Pero al mismo tiempo, la catequesis prepara a catequizandos y catec\u00famenos para hacerse presentes en una sociedad determinada. Es en ella donde se sit\u00faan como luz y fermento; es esta sociedad la que deben transformar seg\u00fan los valores del Reino. La catequesis forma cristianos para hacer presente el Evangelio en la propia sociedad. De ah\u00ed\u00ad que el conocimiento objetivo de este \u00e1mbito social sea uno de los elementos fundamentales para un Proyecto diocesano de catequesis.<\/p>\n<p>2. FORMULACI\u00ed\u201cN DE OBJETIVOS. Cualquier tarea humana se plantea en funci\u00f3n de la consecuci\u00f3n de unos resultados. Si de una situaci\u00f3n inicial determinada se quiere pasar a otra mejor y deseada, se est\u00e1 hablando de la propuesta de unas metas y objetivos. Esto es plantear la tarea humana con un sentido, una intencionalidad y una finalidad.<\/p>\n<p>Establecer estas metas significa dotar de un dinamismo operativo a la actividad catequ\u00e9tica. Es planificar la catequesis hacia la consecuci\u00f3n de metas concretas y progresivas. Este modo de proceder es bien distinto a la simple programaci\u00f3n de actividades. Sucede con frecuencia que se programan muchas actividades catequ\u00e9ticas y en su realizaci\u00f3n se emplean muchos recursos humanos y t\u00e9cnicos, pero no se perciben avances. La raz\u00f3n, entre otras cosas, est\u00e1 en que se programan las actividades que hay que realizar en cada momento, sin definir el norte que oriente realmente dichas actividades. De alguna manera este modo de proceder es inhumano y, de modo ordinario, lleva al fracaso.<\/p>\n<p>Se impone, por tanto, un Proyecto diocesano de catequesis que tenga muy definidos sus objetivos. Objetivos orientadores de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, y en sinton\u00ed\u00ada con los grandes objetivos y metas del Plan diocesano de pastoral y los propuestos por la Comisi\u00f3n episcopal para la catequesis. Trabajando as\u00ed\u00ad, se logra situar la catequesis en el amplio contexto de la pastoral evangelizadora. De esta manera se va logrando la unidad pastoral y catequ\u00e9tica dentro de la diversidad. Entre los grandes objetivos que han de estar presentes en el Proyecto diocesano de catequesis, conviene destacar los que se refieren a los distintos procesos de catequesis seg\u00fan la diversidad de catequizandos y de los \u00e1mbitos catequ\u00e9ticos para la iniciaci\u00f3n cristiana (cf IC 32-38); los referidos a la selecci\u00f3n y formaci\u00f3n de catequistas, en cuanto personas que hacen posible la realizaci\u00f3n del Proyecto, y los que orientan el uso adecuado, e incluso la elaboraci\u00f3n, de los materiales catequ\u00e9ticos.<\/p>\n<p>A partir de la concreci\u00f3n de unas metas referidas a los sujetos, a los agentes y a los instrumentos, cabe se\u00f1alar otros aspectos de la catequesis considerada en s\u00ed\u00ad misma, como es que los catequizandos lleguen a la madurez en la fe; que el mensaje cristiano se haga presente en \u00e1mbitos menos cercanos a la fe; que la familia asuma la responsabilidad catequ\u00e9tica que le pertenece de manera indelegable; que los catequizandos se comprometan en la transformaci\u00f3n social, etc.<\/p>\n<p>3. PLANIFICACI\u00ed\u201cN DE LOS RECURSOS Y PROCESOS CATEQUETICOS. Aunque es muy importante definir con claridad el punto de encuentro del catequizando con el proyecto salvador de Dios que se le ofrece en el seno de la comunidad, es a\u00fan m\u00e1s determinante para un buen Proyecto diocesano de catequesis programar el recorrido que han de realizar los catec\u00famenos o catequizandos para llegar a la meta. En esta programaci\u00f3n han de quedar organizativamente bien definidos y estructurados todos los recursos humanos, experienciales, conceptuales y materiales que forman parte integrante del recorrido.<\/p>\n<p>a) Recursos humanos y materiales: en realidad nada podr\u00e1 realizarse adecuadamente si no se dispone de los suficientes catequistas cualificados. Los documentos oficiales son exigentes y claros sobre esta necesidad. Cualquier actividad pastoral que no cuente para su realizaci\u00f3n con personas suficientemente formadas y preparadas est\u00e1 llamada al fracaso, y cuantos intentos se hagan por llevarla a cabo terminar\u00e1n en el vac\u00ed\u00ado. Los grandes avances y esfuerzos por dotar de medios materiales a una estructura catequ\u00e9tica siempre ser\u00e1n insuficientes si no se cuenta con personas preparadas y formadas para su recta utilizaci\u00f3n. Por tanto, la adecuada formaci\u00f3n de los catequistas debe preceder y acompa\u00f1ar a la renovaci\u00f3n de los materiales catequ\u00e9ticos y a cualquier intento de planificaci\u00f3n razonable. Tal vez en otros tiempos el ambiente social y eclesial prestaba un mayor arropamiento al quehacer del catequista, de modo que este no precisaba una exquisita formaci\u00f3n. Ahora no es as\u00ed\u00ad; por eso el Proyecto diocesano de catequesis debe prever la formaci\u00f3n de los catequistas como uno de los medios imprescindibles para tener unas m\u00ed\u00adnimas garant\u00ed\u00adas para alcanzar los objetivos previstos y deseados (cf IC 44). Pero enti\u00e9ndase bien que la necesidad de propiciar una buena formaci\u00f3n de los catequistas no es un fin en s\u00ed\u00ad mismo, sino en funci\u00f3n de su misi\u00f3n instrumental al servicio de la educaci\u00f3n cristiana. De ah\u00ed\u00ad que la programaci\u00f3n sea en funci\u00f3n de las caracter\u00ed\u00adsticas del tipo de catequesis que van a llevar a cabo.<\/p>\n<p>Al describir en el Proyecto diocesano de catequesis el proceso de formaci\u00f3n de catequistas, se tiene en cuenta su condici\u00f3n eclesial y el tipo de catequesis que ellos van a atender. Esto plantea otro reto a los responsables del Proyecto: determinar las caracter\u00ed\u00adsticas de los distintos tipos de catequistas que se necesitan para esa Iglesia particular. Porque no todos los bautizados tienen el carisma de la catequesis; como tampoco todos los catequistas est\u00e1n capacitados para cualquier tipo de catequesis. Tal vez, una de las razones de los posibles fracasos de algunas catequesis sea que los catequistas no s\u00f3lo no tienen la formaci\u00f3n adecuada, sino que ni siquiera son los id\u00f3neos. El Directorio, al hablar de \u00abuna adecuada pastoral de los catequistas\u00bb, se\u00f1ala a continuaci\u00f3n las tareas espec\u00ed\u00adficas de esta pastoral (cf DGC 233). Quienes asumen la responsabilidad de llevar a buen t\u00e9rmino un Proyecto diocesano de catequesis saben que sobre sus hombros gravita la responsabilidad de ayudar y de orientar a los presb\u00ed\u00adteros de la comunidad a desarrollar una amplia y org\u00e1nica pastoral de catequistas: suscitando vocaciones para esta misi\u00f3n; acompa\u00f1ando personalmente su crecimiento como creyentes; promoviendo una adecuada formaci\u00f3n espiritual, doctrinal y pedag\u00f3gica en sinton\u00ed\u00ada con los objetivos que se proponen en el Proyecto diocesano y con los distintos procesos catequ\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los recursos humanos, que son los m\u00e1s importantes, son tambi\u00e9n muy necesarios los recursos materiales. Nadie duda de que la actividad catequ\u00e9tica est\u00e1 hoy muy condicionada por los medios y recursos materiales de los que se disponga. El soporte material, tanto en espacios para llevar a cabo la actividad como en recursos materiales instrumentales, es imprescindible o, al menos, determinante. De manera que no es lo mismo programar un proceso catequ\u00e9tico para una comunidad que dispone de los suficientes medios materiales que para una comunidad carente de los m\u00e1s elementales.<\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, pertenece al Proyecto diocesano de catequesis orientar sobre los recursos materiales necesarios para llevar a cabo los distintos procesos integradores del Proyecto. De manera particular, es preciso que en \u00e9l se recojan orientaciones sobre: los catecismos o documentos de fe que necesariamente se han de usar como servicio a la comuni\u00f3n eclesial y a la unidad de la fe; los materiales catequ\u00e9ticos que con car\u00e1cter instrumental pueden ser especialmente \u00fatiles para un proceso concreto, teniendo en cuenta la experiencia acumulada en el uso de estos materiales y las circunstancias de los destinatarios; las virtualidades did\u00e1cticas que enriquecen un material concreto, con las correspondientes orientaciones para su uso adecuado, as\u00ed\u00ad como los riesgos o carencias de un material que, sin ser desaconsejable, necesita de una pericia especial para subsanar sus deficiencias.<\/p>\n<p>b) Organizaci\u00f3n de las actividades catequ\u00e9ticas. Nos referimos al conjunto arm\u00f3nico de actividades suficientemente organizadas que unen el presente con el fin deseado. Sin duda es el momento m\u00e1s creativo y original del Proyecto diocesano, donde se pone en juego el arte catequ\u00e9tico, por el que una comunidad cristiana procede a acompa\u00f1ar a quienes desean conocer, celebrar y vivir la fe de la Iglesia. Se trata de atender en el Proyecto diocesano a los siguientes aspectos: 1) Elaborar una programaci\u00f3n b\u00e1sica y elemental de catequesis. El Proyecto diocesano de catequesis integra la descripci\u00f3n detallada de los elementos b\u00e1sicos (definici\u00f3n de los destinatarios, procesos, \u00e1mbitos, objetivos, contenidos, etc.), y los ofrece a las comunidades cristianas con una estructura b\u00e1sica y fundamental. Esta programaci\u00f3n tiene en cuenta todas las necesidades de una adecuada iniciaci\u00f3n cristiana de ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes, y de adultos; conoce la realidad de los catequistas que integran en la di\u00f3cesis el ministerio de la catequesis, y se ajusta a los materiales catequ\u00e9ticos que, con la suficiente solvencia, ayudar\u00e1n a la realizaci\u00f3n de cuanto se programa. 2) Impulsar la catequesis misionera, a trav\u00e9s de las distintas actividades relacionadas con el ministerio de la Palabra. El Proyecto diocesano de catequesis propicia en su articulaci\u00f3n program\u00e1tica el anuncio misionero a trav\u00e9s de las distintas y variad\u00ed\u00adsimas actividades que integran la pastoral ordinaria. Es programar actividades en clave de catequesis misionera. Puede pensarse en las celebraciones lit\u00fargicas con fuerte carga de religiosidad popular, en la programaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de los sacramentos, o en aquellas que se organizan con motivo de las exequias.<\/p>\n<p>3) Institucionalizar la catequesis permanente por edades. En el Proyecto diocesano deben recogerse las orientaciones precisas para que cada comunidad cristiana responda apropiadamente con los procesos formativos de la fe adecuados a las grandes etapas de la vida: infancia, adolescencia, juventud, adultos. Si cada comunidad cristiana tiene el deber de ofrecer estos procesos (independientemente de su demanda o aceptaci\u00f3n), el servicio diocesano de catequesis debe orientar en la elaboraci\u00f3n de estas ofertas que no s\u00f3lo son una ayuda para las parroquias, sino que adem\u00e1s son garant\u00ed\u00ada de unidad. 4) Abrir espacios y momentos formativo-celebrativos para los catequistas. Todos los catequistas, y con ellos los distintos educadores de la fe, necesitan de una m\u00ed\u00adnima, pero suficiente, estructura diocesana que asegure su formaci\u00f3n permanente y su crecimiento en la maduraci\u00f3n de la fe. Esta planificaci\u00f3n afecta no s\u00f3lo a los aspectos catequ\u00e9ticos y pedag\u00f3gicos, sino a los celebrativos y vivenciales. 5) Establecer momentos peri\u00f3dicos de educaci\u00f3n de la fe para las distintas comunidades parroquiales. Es innegable que la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada dominical, con la homil\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, es una de las actividades que puede ser objeto de orientaciones precisas en el Proyecto diocesano. Una adecuada programaci\u00f3n catequ\u00e9tica de la homil\u00ed\u00ada dominical es una garant\u00ed\u00ada para la educaci\u00f3n en la fe de los bautizados. Pero adem\u00e1s, pueden preverse en el Proyecto otras actividades que ayuden a los bautizados, no siempre suficientemente evangelizados, a tener encuentros con la Palabra, a hacer una lectura, desde la fe, de cuanto acontece en sus vidas, en el barrio, en la ciudad, etc. Si es posible, este tipo de actividades, de car\u00e1cter eminentemente misionero, han de ser abiertas y realizadas en lugares distintos al templo. 6) Formar catequ\u00e9ticamente a otros agentes de pastoral. En la actualidad la llamada catequesis misionera no depende exclusivamente de los catequistas en cuanto tales, sino de todos los agentes de pastoral (de enfermos, C\u00e1ritas, acogida, liturgia&#8230;). Si la preocupaci\u00f3n catequ\u00e9tica misionera consiste en hacer el primer anuncio, este, sin duda, puede y debe realizarse por todos los agentes de pastoral. Pertenece al Proyecto diocesano de catequesis dar orientaciones precisas para que se sit\u00fae correctamente esta actividad en el contexto de la catequesis misionera. Es m\u00e1s, dadas las actuales circunstancias en que se vive y se celebra la fe en las comunidades parroquiales, la misma organizaci\u00f3n y funcionamiento parroquial deber\u00ed\u00ada estar impregnada de este impulso misionero. 7) Coordinar la catequesis con las restantes formas de educaci\u00f3n en la fe. El Proyecto diocesano de catequesis puede ser punto de referencia catequ\u00e9tica para algunas instituciones que con su propia especificidad colaboran a la misi\u00f3n eclesial de la educaci\u00f3n de la fe. No es suficiente, aunque s\u00ed\u00ad necesario, se\u00f1alar las diferencias; hay que afianzar las coincidencias y la complementariedad. La tarea catequ\u00e9tica que se realiza en la familia, en la escuela cat\u00f3lica, en una comunidad de base o en un movimiento o grupo apost\u00f3lico debe ser recogida y orientada en el Proyecto diocesano de catequesis. Tanto el Directorio general para la catequesis como La iniciaci\u00f3n cristiana, hablan de estos lugares como espacios eclesiales al servicio de la educaci\u00f3n en la fe.<\/p>\n<p>c) Evaluar los distintos procesos catequ\u00e9ticos. Precisemos el sentido que se da aqu\u00ed\u00ad al t\u00e9rmino evaluar. No es simplemente una medici\u00f3n cuantitativa a la que corresponde una calificaci\u00f3n acad\u00e9mica. Es mucho m\u00e1s; es valorar de qu\u00e9 manera se est\u00e1n alcanzando los objetivos propuestos. No se valora a las personas, menos a\u00fan el proceso de su fe, sino que es una estimaci\u00f3n sobre el acierto o desacierto en el uso de los recursos y actividades que se han puesto en el proceso catequ\u00e9tico. En la pastoral no estamos acostumbrados a examinar con objetividad lo que se programa y se realiza. Se suele funcionar con el presupuesto de que todo lo que se hace, porque brota de la buena fe de los agentes, es bueno, y si no produce los frutos positivos y deseados es a causa de las circunstancias en las que se encuentran los destinatarios. Se confunde en este modo de proceder el nivel moral con el pastoral y pedag\u00f3gico. Al hablar de evaluar, naturalmente que nos referimos a los niveles pedag\u00f3gicos y estructurales.<\/p>\n<p>El Proyecto diocesano de catequesis debe incorporar unos criterios orientativos que favorezcan la evaluaci\u00f3n en cualquiera de sus procesos catequ\u00e9ticos. Estas ayudas orientativas servir\u00e1n para que los catequizandos y los responsables de la catequesis: 1) se habit\u00faen a examinar sobre los cambios perfectivos que se est\u00e1n produciendo en las personas y en los grupos integrantes del proceso catequ\u00e9tico; este conocimiento proporciona, adem\u00e1s, al grupo una especie de retroalimentaci\u00f3n sobre los resultados alcanzados, de una grand\u00ed\u00adsima riqueza experiencia]; 2) est\u00e9n siempre en actitud de mejorar su forma de actuar; ordinariamente no se miden los resultados para generar frustraciones est\u00e9riles u optimismos autocomplacientes, sino para introducir nuevos resortes que contribuyan permanentemente a mejorar el estilo, la forma, el material o la misma programaci\u00f3n; 3) sean capaces de reconocer que toda tarea humana llevada a cabo por personas necesita de permanentes modificaciones, tanto en sus planteamientos previos como en el decurso de su realizaci\u00f3n; esta disposici\u00f3n es necesaria para evitar el anquilosamiento en los modos de proceder, ordinariamente rutinarios y ayunos de creatividad.<\/p>\n<p>Los aspectos de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica que pueden ser objeto de valoraci\u00f3n pastoral son: la consecuci\u00f3n de los objetivos propuestos; los cambios perfectivos que se producen en todas las personas que intervienen en el proceso (catequistas y catequizandos); la conveniencia, eficacia y calidad de los m\u00e9todos did\u00e1cticos empleados; el grado de satisfacci\u00f3n que se produce en quienes participan en el acto catequ\u00e9tico; la eficacia de los recursos materiales que emplean (los referidos tanto a instrumentos como a tiempos y lugares); el grado de incorporaci\u00f3n a la comunidad de quienes est\u00e1n en el proceso de catequizaci\u00f3n; etc.<\/p>\n<p>El Proyecto diocesano de catequesis ha de orientar a quienes tienen el deber de tomar el pulso a la actividad catequ\u00e9tica. Compete a la misma comunidad cristiana proceder en este asunto. Lo har\u00e1, de modo ordinario, a trav\u00e9s de los responsables de las instituciones catequ\u00e9ticas, cuya primera l\u00ed\u00adnea de responsabilidad pertenece a los catequistas. Son estos los que van tomando el pulso a todo el proceso formativo seg\u00fan las pautas que les son se\u00f1aladas en el Proyecto diocesano.<\/p>\n<p>En resumen, se puede decir que los grandes elementos que integran un Proyecto diocesano de catequesis son los referidos al conocimiento de la realidad de la catequesis en la Iglesia local, a los objetivos o metas que esta Iglesia particular se propone dentro del amplio marco de un Proyecto de pastoral diocesano, a los medios y recursos humanos, materiales y program\u00e1ticos que se consideran imprescindibles para alcanzar las metas propuestas, y a las pistas que ayudan a una permanente valoraci\u00f3n pastoral de cuanto se est\u00e1 realizando y se ha realizado.<\/p>\n<p>La Iglesia particular hace, de esta manera, una oferta catequizadora global en la que integra de manera articulada y coherente los distintos proyectos catequ\u00e9ticos ofrecidos en las comunidades cristianas a los cristianos a lo largo del tiempo. Todos ellos han de tener una \u00fanica inspiraci\u00f3n de fondo evitando que se conviertan en compartimentos estancos e incomunicados. De esta manera en \u00e9l se integran adem\u00e1s proyectos que tienen una especificidad por raz\u00f3n de los destinatarios, por su car\u00e1cter b\u00e1sico y fundante o simplemente complementario, o por sus connotaciones socio-religiosas, determinantes de un modo concreto de hacer catequesis.<\/p>\n<p>III. Proyecto diocesano de catequesis de adultos<br \/>\nEs el marco referencial que ofrece la Iglesia particular para atender las necesidades de catequizaci\u00f3n de los adultos. En \u00e9l se especifican los m\u00ed\u00adnimos comunes que, asumidos por todos, aseguran la unidad y la convergencia de las propuestas catecumenales que se llevan a cabo por distintas iniciativas en el \u00e1mbito de la Iglesia diocesana. Sus elementos esenciales y comunes son:<br \/>\n1. ACERCAMIENTO A LA FE DE LOS ADULTOS DE LA IGLESIA PARTICULAR. El Directorio distingue, entre los destinatarios de la catequesis de adultos, a los adultos creyentes que no s\u00f3lo viven coherentemente su fe, sino que adem\u00e1s desean profundizar en ella; los adultos bautizados que a\u00fan no han culminado suficientemente su iniciaci\u00f3n cristiana o se encuentran en una situaci\u00f3n de lejan\u00ed\u00ada e indiferencia respecto a su fe, y los adultos no bautizados que necesitan un verdadero catecumenado (cf DGC 172). Ciertamente es necesario describir con objetividad y acierto la realidad catequ\u00e9tica del mundo de los adultos en la di\u00f3cesis, pero esta prospecci\u00f3n ordinariamente es ofrecida, al menos en sus elementos b\u00e1sicos, por el Proyecto de pastoral diocesano. El Proyecto catequ\u00e9tico se limitar\u00e1 m\u00e1s bien a orientar a las comunidades cristianas sobre el tipo de catequesis que debe ofrecerse a los adultos, seg\u00fan su propia situaci\u00f3n de fe. Es importante descubrir las coincidencias y la complementariedad entre una catequesis de car\u00e1cter misionero con sus objetivos y pedagog\u00ed\u00ada propios, una catequesis catecumenal con adultos bautizados o no bautizados y una catequesis que tiene una connotaci\u00f3n de formaci\u00f3n permanente o de profundidad. Este reconocimiento es, sin duda, el primer criterio orientativo de una propuesta catequ\u00e9tica de adultos (cf IC 111-133).<\/p>\n<p>2. DETERMINACI\u00ed\u201cN DE LOS OBJETIVOS. Con ellos se dibuja en el horizonte el tipo de adulto creyente que hoy demanda la Iglesia y el mundo. El Directorio apunta una serie de criterios inspiradores de este tipo de catequesis (cf DGC 175). Responden a la necesidad de proponer a los adultos la fe cristiana en su integridad, autenticidad y sistematicidad, de acuerdo con la comprensi\u00f3n que de ella tiene hoy la Iglesia.<\/p>\n<p>En la formulaci\u00f3n de estos objetivos se tiene muy en cuenta que la fe cristiana ilumina y ayuda a valorar las dificultades, oscuridades y falsas interpretaciones que hoy est\u00e1n presentes en la vida de fe de los adultos, as\u00ed\u00ad como las exigencias morales y espirituales que brotan de la confesi\u00f3n y de la adhesi\u00f3n de fe. La propuesta a estas grandes finalidades marcan de alguna manera los grandes n\u00facleos del mensaje cristiano que deben ser transmitidos en el proceso catequ\u00e9tico como contenidos de la fe. La determinaci\u00f3n de los contenidos est\u00e1 en funci\u00f3n de los destinatarios y su correspondiente modalidad catequ\u00e9tica. Corresponde al Proyecto diocesano de adultos se\u00f1alar qu\u00e9 contenidos deben ser transmitidos en el precatecumenado, en los sucesivos momentos del catecumenado y en las etapas finales de este recorrido.<\/p>\n<p>3. ESTRUCTURA DEL PROYECTO CATEQUETICO. Aunque en sus l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas este proyecto se inserta en el Proyecto diocesano global, deben programarse expresamente algunos de sus componentes m\u00e1s espec\u00ed\u00adficos, como son los siguientes:<br \/>\na) Clarificar la convocatoria. En la puesta en marcha de la catequesis de adultos es determinante discernir c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y qui\u00e9nes hacen la informaci\u00f3n e invitaci\u00f3n para incorporarse a este recorrido catequ\u00e9tico. Los responsables de la catequesis de adultos han de tener muy claro qui\u00e9nes pueden y deben incorporarse al proceso catecumenal, qui\u00e9nes deben continuar en la llamada precatequesis y qui\u00e9nes necesitan seguir profundizando en la fe a trav\u00e9s de otras formas de catequesis no catecumenales (cf DGC 176). Es decir, definir muy bien el destinatario y hacer la convocatoria en orden a suscitar el inter\u00e9s por aquellas opciones que corresponden a su situaci\u00f3n y necesidad.<br \/>\nb) Determinar las etapas. Las etapas que integran al catecumenado de adultos est\u00e1n suficientemente delimitadas en el RICA, junto con los pasos y momentos catequ\u00e9ticos m\u00e1s significativos (cf IC 24-31). Cuando se trata de otras formas de catequesis de adultos es preciso indicar no s\u00f3lo el inicio y el final, sino tambi\u00e9n los momentos de su recorrido. La definici\u00f3n de cada una de las etapas no se justifica por una simple racionalizaci\u00f3n de una tarea humana, sino sencillamente porque cada etapa o momento requiere una pedagog\u00ed\u00ada propia, con unos contenidos adecuados, e indica un talante catequ\u00e9tico espec\u00ed\u00adfico, como puede ser la acentuaci\u00f3n de la escucha, del compromiso, de la b\u00fasqueda, de la oraci\u00f3n, etc. (cf IC 11 lss). En el interior del catecumenado hay una serie de dimensiones que deben concretarse en el Proyecto diocesano, referentes a una catequesis fundante y b\u00e1sica, al entrenamiento a la pr\u00e1ctica de la vida cristiana, a la participaci\u00f3n en la liturgia y en la oraci\u00f3n de la Iglesia y al compromiso en la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>c) Prever los recursos humanos y materiales. La catequesis de adultos demanda unos catequistas situados en la realidad social y religiosa de los adultos, con un conocimiento y experiencia del proceso de fe que se verifica en un adulto creyente, suficientemente entrenados en el acto catequ\u00e9tico y con capacidad para dar respuesta de fe desde el testimonio y desde el dominio de la dimensi\u00f3n veritativa de la fe. Adem\u00e1s de indicar en el Proyecto de catequesis de adultos los rasgos diferenciadores de un catequista de adultos es preciso orientar la elecci\u00f3n de los materiales catequ\u00e9ticos m\u00e1s adecuados o, si fuese necesario, sobre su elaboraci\u00f3n. Sin duda el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica y el Catecismo de adultos del pa\u00ed\u00ads, si lo hubiere, son los instrumentos catequ\u00e9ticos m\u00e1s adecuados.<br \/>\nd) Se\u00f1alar la competencia y responsabilidad del ministro. Independientemente de que compete a la comunidad cristiana la responsabilidad de la catequesis de adultos, durante el proceso hay unos momentos y tareas significativos del ministerio catequ\u00e9tico que son ejercidos por miembros singulares de la comunidad. Corresponde al Proyecto determinar las competencias del catequista, del presb\u00ed\u00adtero, del padrino y del obispo en el proceso de catequesis de adultos. Es preciso que en el Proyecto se delimiten bien esas competencias teniendo en cuenta la condici\u00f3n eclesial de cada uno y su significaci\u00f3n en el ministerio catequ\u00e9tico (cf IC 66).<\/p>\n<p>IV. Proyecto diocesano para diversas edades y situaciones<br \/>\n1. NI\u00ed\u2018OS-ADOLESCENTES-J\u00ed\u201cVENES. Es la oferta de catequizaci\u00f3n que la Iglesia particular hace a quienes necesitan ser iniciados a la vida cristiana. (Para todo este tema, ver cuanto escriben los obispos espa\u00f1oles en los nn. 2 y 4 de la tercera parte del citado documento, IC). Compete a este Proyecto diocesano estructurar este largo recorrido donde se celebran los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, se organizan las tareas catequ\u00e9ticas que corresponden a los distintos lugares de catequizaci\u00f3n y se inicia a los catequizandos en la vida y en la misi\u00f3n de la comunidad cristiana a la que pertenecen. El Proyecto diocesano garantiza que sea un \u00fanico proceso de car\u00e1cter catecumenal. Unico, porque logra la interacci\u00f3n y la complementariedad de las diversas acciones educativas que de hecho se hacen presentes en el proceso educativo cristiano, con la acci\u00f3n catequ\u00e9tica de la comunidad que capacita b\u00e1sicamente a los nuevos cristianos a entender, celebrar y vivir el evangelio. De car\u00e1cter catecumenal, por la relevancia estructural que tienen los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana en todo este largo tiempo de iniciaci\u00f3n. Estos sacramentos no son s\u00f3lo unos hitos relevantes del proceso, sino tambi\u00e9n los que le dan sentido e inician a la vida de la fe, como don de Dios. A ellos se ordenan las acciones educativas que preparan, acompa\u00f1an y siguen a su celebraci\u00f3n. El Proyecto diocesano debe articular estos elementos integradores.<\/p>\n<p>a) Determinar las etapas del proceso. Teniendo en cuenta el desarrollo biol\u00f3gico y psicol\u00f3gico de la persona a partir de su nacimiento, y con la ayuda de las aportaciones de la antropolog\u00ed\u00ada cultural, conviene determinar las etapas integradoras de este per\u00ed\u00adodo formativo de la persona. As\u00ed\u00ad compete al Proyecto diocesano clarificar cuanto afecta al despertar religioso de los ni\u00f1os, as\u00ed\u00ad como las sucesivas etapas del catecumenado infantil con la correspondiente iniciaci\u00f3n sacramental. Se tendr\u00e1n en cuenta las caracter\u00ed\u00adsticas propias de la preadolescencia y de la adolescencia para orientar el tipo de catequesis m\u00e1s adecuada para esta edad, bien distinta a la que debe programarse para los j\u00f3venes. Si estas etapas se clarifican bien a nivel diocesano, se presta una gran ayuda a las parroquias, donde es frecuente confundir preadolescentes con ni\u00f1os y, sobre todo, adolescentes con j\u00f3venes.<\/p>\n<p>b) Principales acciones catequ\u00e9ticas y sacramentales. Es preciso indicar en el Proyecto diocesano el momento y modo de llevar a cabo el despertar religioso. Ordinariamente este se realiza en el \u00e1mbito familiar y en la etapa infantil de la ni\u00f1ez; pero comienza a ser frecuente que este deba hacerse en el seno de la comunidad cristiana y en edades posteriores a la se\u00f1alada. En todo caso, corresponde al Proyecto orientar en el modo de realizar este cometido iniciatorio.<\/p>\n<p>Sin duda, la tarea m\u00e1s minuciosa del Proyecto para esta etapa es la articulaci\u00f3n de los distintos momentos de la iniciaci\u00f3n cristiana de estilo catecumenal. En ella se ha de prever y fijar el momento y el modo de los distintos grados del catecumenado: c\u00f3mo y con qu\u00e9 requisitos se hace la entrada en el catecumenado infantil; en qu\u00e9 momento se celebran los sacramentos, y cu\u00e1ndo se considera terminada esta etapa para dar paso a otros momentos iniciatorios. En este contexto de iniciaci\u00f3n se sit\u00faa la catequesis espec\u00ed\u00adfica de los preadolescentes, de los adolescentes y de los j\u00f3venes. Las acciones catequ\u00e9ticas y sacramentales est\u00e1n condicionadas por las situaciones personales, religiosas y sociales de los muchachos de esta edad, pero siempre en el marco de la iniciaci\u00f3n, que culminar\u00e1 con la celebraci\u00f3n de los sacramentos de iniciaci\u00f3n y con la adhesi\u00f3n de fe que ellos son capaces de hacer a Dios en la Iglesia y al servicio de los hombres.<\/p>\n<p>c) Integraci\u00f3n de las acciones educativas fundamentales. El Proyecto diocesano tiene en cuenta las distintas acciones educativas que inciden en estas edades para integrarlas y orientarlas en todo el proceso iniciatorio. De ah\u00ed\u00ad la necesidad de que este Proyecto diocesano tenga en cuenta los encuentros catequ\u00e9ticos con padres y padrinos del bautismo de los ni\u00f1os; la catequesis familiar, especialmente la que se refiere al despertar religioso; la educaci\u00f3n moral y religiosa que se lleva a cabo en el \u00e1mbito escolar; la participaci\u00f3n de los ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes en actividades educativas organizadas y realizadas en \u00e1mbitos de car\u00e1cter comunitario; su presencia en programas de formaci\u00f3n de los movimientos y de asociaciones de fieles. Merece especial atenci\u00f3n la necesaria coordinaci\u00f3n entre la catequesis de j\u00f3venes y la pastoral de j\u00f3venes, para enriquecerse en su rec\u00ed\u00adproca complementariedad.<\/p>\n<p>d) Recursos humanos y catequ\u00e9ticos. Compete a este Proyecto diocesano establecer los requisitos b\u00e1sicos y fundamentales para el nombramiento de catequistas y la determinaci\u00f3n de los materiales catequ\u00e9ticos. En el primero de los casos, es fundamental que los catequistas respondan a unas exigencias m\u00ed\u00adnimas en cuanto testigos, maestros y educadores. T\u00e9ngase en cuenta que son enviados por el obispo y act\u00faan en nombre de la Iglesia. Compete pues al Servicio diocesano de catequesis velar por la capacitaci\u00f3n y competencia de los catequistas. En cuanto a los materiales, la Iglesia particular indica cu\u00e1l es el documento de fe b\u00e1sico y fundamental que ha de ser el referente doctrinal y catequ\u00e9tico de la educaci\u00f3n en la fe de sus fieles. En esta decisi\u00f3n es de desear que se d\u00e9 al Catecismo local la relevancia que tiene al servicio de la unidad de fe.<\/p>\n<p>2. TERCERA EDAD. Responde a la preocupaci\u00f3n de la Iglesia por atender a la multitud de bautizados que, al acercarse al ocaso de su existencia, descubren c\u00f3mo la fe ilumina con mayor intensidad su vida. Ellos tambi\u00e9n necesitan una catequesis adecuada a las circunstancias personales, familiares y sociales en las que viven. Prestar una atenci\u00f3n a la catequesis con los mayores es signo de la sensibilidad que la Iglesia particular tiene con quienes, tal vez en el \u00e1mbito social y familiar, est\u00e9n m\u00e1s marginados y desatendidos. Adem\u00e1s, este tipo de catequesis en el seno de la comunidad parroquial es signo de c\u00f3mo la presencia de Dios, la vida inmortal y la futura resurrecci\u00f3n est\u00e1n en la entra\u00f1a de la comunidad. El Proyecto diocesano de catequesis con los mayores orientar\u00e1 la catequesis con estas personas al sugerir posibilidades en torno a los siguientes aspectos:<br \/>\na) Valoraci\u00f3n de las personas de la tercera edad. Las comunidades cristianas est\u00e1n llamadas a descubrir que en su seno hay muchos mayores que han recorrido en fidelidad el camino de la fe y son un verdadero capital para la comunidad; que otros se encuentran con una fe m\u00e1s oscurecida o desdibujada y con una vida cristiana debilitada; que hay mayores que a\u00fan no han podido resta\u00f1ar las heridas recibidas por el camino y sufren en soledad la incertidumbre de un final incierto. Cualquiera de estas y de otras situaciones reclaman un conocimiento por parte de la comunidad cristiana y una respuesta catequ\u00e9tica adecuada. Nunca el silencio o el olvido.<br \/>\nb) Propuestas catequ\u00e9ticas. El Proyecto diocesano tiene la misi\u00f3n de abrir horizontes catequ\u00e9ticos para esas personas. Cualquiera de las modalidades que se propongan tiene como fin fortalecer la fe de los mayores y su vinculaci\u00f3n efectiva y afectiva a la comunidad, y no necesariamente hacer de esta catequesis una simple preparaci\u00f3n para la muerte. Estas modalidades pueden responder a: 1) una catequesis que favorezca la reiniciaci\u00f3n cristiana en aquellos mayores que experimentan la necesidad de un nuevo encuentro con la Palabra y una mayor integraci\u00f3n en la comunidad (cf IC 111, 124-133); 2) una catequesis ocasional donde la presencia cordial del catequista les ayude a leer desde la fe y la esperanza cuanto acontece en sus vidas; la experiencia personal y grupal es determinante en esta opci\u00f3n catequ\u00e9tica; 3) una catequesis que les ayude a ser catequistas de los m\u00e1s peque\u00f1os; muchos de ellos tienen la oportunidad de atender y permanecer mucho tiempo con los nietos; se les puede ayudar a asumir funciones catequ\u00e9ticas en relaci\u00f3n con el mundo de los m\u00e1s peque\u00f1os, para quienes, a menudo, son abuelos queridos y estimados; 4) una catequesis que les ayude y facilite la contemplaci\u00f3n: desde la fe es conveniente acompa\u00f1ar y ayudar a nuestros mayores en el entrenamiento a contemplar la vida desde los ojos de Dios y contemplar a Dios desde esta atalaya de la vida.<\/p>\n<p>c) Inserci\u00f3n en la comunidad. Uno de los aspectos que este Proyecto diocesano debe prever es la participaci\u00f3n de los mayores en la vida de la comunidad cristiana. Ellos, depositarios de una intensa experiencia de vida, son en muchos casos los catequistas naturales de la comunidad, en cuanto \u00abtestigos de la tradici\u00f3n de fe, maestros de vida y ejemplo de caridad\u00bb (DGC 188). La inserci\u00f3n de los mayores en la comunidad garantiza que su sabidur\u00ed\u00ada, acumulada en tantos a\u00f1os, fecunde a\u00fan m\u00e1s la vida de la Iglesia. La incorporaci\u00f3n a la vida de la comunidad conlleva una participaci\u00f3n en el ministerio de la Palabra que, en algunos casos, lo ejercen como catequistas y en otros como ancianos que proclaman la palabra de Dios, gozosamente vivida y experimentada.<\/p>\n<p>3. DISCAPACITADOS Y SITUACIONES ESPECIALES. Con este Proyecto la di\u00f3cesis trata de ofrecer a las distintas comunidades cristianas el marco suficiente para catequizar a quienes padecen alg\u00fan tipo de deficiencia, discapacidad o marginaci\u00f3n. No se trata de hacer un Proyecto muy especializado, sino m\u00e1s bien de mostrar el rostro materno de la Iglesia, que sale al encuentro de quienes se encuentran en situaciones distintas de las ordinarias. M\u00e1s a\u00fan, la Iglesia diocesana se siente m\u00e1s urgida a atender a estos grupos, porque normalmente son los m\u00e1s d\u00e9biles y los m\u00e1s inadaptados. Es preciso, pues, definir muy bien el marco donde se sit\u00faa esta propuesta catequ\u00e9tica, atendiendo a sus elementos esenciales.<\/p>\n<p>a) Determinar los destinatarios. Al ser muy amplio y diferenciado el tipo de destinatarios de esta propuesta catequ\u00e9tica, conviene definir en el Proyecto diocesano las caracter\u00ed\u00adsticas singulares de los principales grupos que integran la llamada catequesis especial, referida ordinariamente a: 1) discapacitados ps\u00ed\u00adquicos y f\u00ed\u00adsicos, cuya situaci\u00f3n social, familiar y escolar es determinante para su conocimiento y el tratamiento catequ\u00e9tico correspondiente; 2) los que padecen alg\u00fan tipo de marginaci\u00f3n; entre estos es frecuente encontrar en una di\u00f3cesis ni\u00f1os, j\u00f3venes, familias&#8230; que viven el desarraigo social y eclesial; situaciones que se hacen m\u00e1s preocupantes si los que padecen esta situaci\u00f3n son los ni\u00f1os, como es el caso de hijos de emigrantes, personas sin hogar, temporeros, etc.; 3) los que se encuentran viviendo en los peque\u00f1\u00ed\u00adsimos grupos rurales o forman parte de los grandes n\u00facleos urbanos, donde la pobreza y la miseria son antesala de la marginaci\u00f3n.<br \/>\nb) Delimitar el tipo de catequesis. La situaci\u00f3n de estas personas exige un esfuerzo por programar una catequesis que sea fiel a su propia identidad y sea igualmente fiel a las circunstancias de los catequizandos. Se trata de una catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana, muy distinta a una simple preparaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n de unos sacramentos. Esta catequesis iniciatoria para las situaciones especiales descritas tiene como objetivo prioritario introducir a los catequizandos en el misterio salv\u00ed\u00adfico de Dios a trav\u00e9s del conocimiento, de la celebraci\u00f3n, de la vida y de la oraci\u00f3n. Sin embargo, este objetivo, com\u00fan a toda catequesis, alcanza su propia especificidad en las situaciones especiales al secuenciarse en una planificaci\u00f3n catequ\u00e9tica en la que la acogida, la pertenencia eclesial, la cercan\u00ed\u00ada de Dios y el acompa\u00f1amiento de la comunidad impregnan todo el proceso.<\/p>\n<p>c) Recursos humanos y materiales catequ\u00e9tico.. Es claro que el catequista de estos grupos de personas debe tener una preparaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica; no puede hacerlo cualquier catequista de la comunidad. Es m\u00e1s, como quiera que las comunidades parroquiales no pueden disponer de catequistas suficientes para estos sectores, el Secretariado diocesano de catequesis deber\u00ed\u00ada programar la formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de un grupo de catequistas con disponibilidad para atenderlos. Esta formaci\u00f3n desarrolla estas grandes convicciones: su conciencia de pertenencia a la Iglesia, el conocimiento efectivo y afectivo del discapacitado, la capacidad creativa de la actividad catequ\u00e9tica y la necesaria participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n de la fe; y orienta la acci\u00f3n catequ\u00e9tica con sugerencias precisas sobre el uso de los s\u00ed\u00admbolos, del lenguaje visual, del lenguaje verbal, del silencio, de la expresi\u00f3n corporal y del canto.<br \/>\n4. CATEQUESIS FAMILIAR. Es el Proyecto que orienta la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en el \u00e1mbito familiar. \u00abLa familia como lugar de catequesis tiene un car\u00e1cter \u00fanico: transmite el evangelio enraiz\u00e1ndolo en el contexto de profundos valores humanos. Sobre esta base humana es m\u00e1s honda la iniciaci\u00f3n en la vida cristiana\u00bb (DGC 255; cf IC 34). Parece que la catequesis familiar se refiere esencialmente a la tarea educativo-catequ\u00e9tica que los padres llevan a cabo como primeros responsables de la educaci\u00f3n de la fe de sus hijos. Sin embargo el concepto de catequesis familiar es m\u00e1s amplio: atiende a las diversas propuestas de catequesis que se llevan a cabo en el \u00e1mbito familiar, especialmente aquellas que ayudan a los padres a vivir la experiencia gozosa de su adhesi\u00f3n a Dios en la Iglesia. Esta catequesis tiene como primeros destinatarios a adultos que se acercan ordinariamente a la Iglesia con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n de un sacramento para s\u00ed\u00ad o para sus hijos. A esta actitud de acercamiento, la Iglesia particular responde con un tipo de catequesis programado en el contexto del Proyecto global diocesano. Este Proyecto de catequesis familiar se sit\u00faa en las siguientes coordenadas:<br \/>\na) Determinar los destinatarios. La catequesis familiar va dirigida fundamentalmente a adultos, cuya motivaci\u00f3n inicial es bien distinta en unos y otros. Por esta raz\u00f3n, el Proyecto diocesano debe prever distintas posibilidades catequ\u00e9ticas en funci\u00f3n de la diversidad de destinatarios, entre los que se encuentran: j\u00f3venes que se preparan para el matrimonio, padres j\u00f3venes que piden el bautismo para sus hijos, padres que desean que sus hijos se inicien en la vida cristiana con la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y de la confirmaci\u00f3n, padres que colaboran en actividades educativas tanto parroquiales como escolares, abuelos que sienten el deseo de ayudar a sus nietos en el camino de la fe, etc.<\/p>\n<p>b) Clarificar el tipo de catequesis. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad el Proyecto diocesano debe abrir muchas posibilidades para que las comunidades parroquiales acojan a estas personas en el espacio catequ\u00e9tico m\u00e1s adecuado. Entre las distintas opciones pueden determinarse: 1) Una catequesis ocasional, ordinariamente de car\u00e1cter presacramental. La programaci\u00f3n de estas catequesis se articular\u00e1 con orientaciones precisas sobre la situaci\u00f3n de fe de los catequizandos, los objetivos, los contenidos, el tiempo y periodicidad de la catequesis, las actividades catequ\u00e9ticas y los materiales. Posiblemente para algunos de estos adultos este tipo de catequesis tiene una connotaci\u00f3n de precatequesis que culminar\u00e1 en su incorporaci\u00f3n a un catecumenado de adultos. 2) Una catequesis misionera. Tanto el estilo como los contenidos de esta catequesis tienen una connotaci\u00f3n misionera que culmina en la primera conversi\u00f3n. Es la catequesis que ayuda a estas personas a dar el paso de la indiferencia a un cierto inter\u00e9s por el evangelio. El Proyecto diocesano, en consecuencia, abrir\u00e1 pistas para que los responsables reconduzcan estos encuentros catequ\u00e9ticos hacia un compromiso mayor. 3) Una catequesis centrada en la familia. En el Proyecto se tiene en cuenta que el hecho familiar no es simplemente ocasi\u00f3n para catequizar, sino que la familia es lugar propio de catequizaci\u00f3n y que ella misma es \u00abcatequista por convicci\u00f3n y naturaleza\u00bb (CC 272). En consecuencia, el sacramento del matrimonio no es s\u00f3lo referencia obligada, sino fundamento y origen de donde brota la realidad familiar, y donde se inspira este tipo de catequesis. Desde esta perspectiva se entiende la familia como Iglesia dom\u00e9stica, donde la fe es conocida, vivida, celebrada y hecha oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) Orientaciones catequ\u00e9ticas. En el Proyecto diocesano se deben concretar una serie de orientaciones que ayuden a la propuesta catequ\u00e9tico-parroquial sobre: 1) la convocatoria de adultos a cualquier modalidad de catequesis familiar; clarificar que la celebraci\u00f3n de un sacramento significa su incorporaci\u00f3n a la comunidad cristiana, donde es esencial escuchar la palabra de Dios y asumir el compromiso de adhesi\u00f3n a Dios en la Iglesia; a esto conduce este tipo de catequesis; 2) los temas nucleares seleccionados para vertebrar la acci\u00f3n catequ\u00e9tica son los que fundamentan esencialmente la transmisi\u00f3n de la fe, no los que simplemente subsanan ausencias u oscuridades; son los contenidos b\u00e1sicos y fundantes de la fe que el proceso catequ\u00e9tico ayuda a interiorizar; 3) la conexi\u00f3n con quienes tienen responsabilidad en la pastoral diocesana familiar; ambas instancias diocesanas (catequ\u00e9tica y familiar) est\u00e1n llamadas a trabajar conjuntamente, porque los destinatarios son los mismos, aunque los aspectos espec\u00ed\u00adficos sean diferenciados.<\/p>\n<p>5. FORMACI\u00ed\u201cN DE CATEQUISTAS. En el Proyecto global de catequesis de una di\u00f3cesis tiene un cierto lugar privilegiado el referido a la formaci\u00f3n de catequistas. Corresponde al Secretariado diocesano \u00abpromover y formar a los catequistas\u00bb (DGC 266). Por tanto es en el seno de este servicio diocesano donde se planificar\u00e1 cuanto sea necesario para que los catequistas de la Iglesia particular alcancen la madurez suficiente para el ministerio catequ\u00e9tico (cf IC 44). Este Proyecto diocesano puede programarse a modo de itinerario de fe.<\/p>\n<p>a) La formaci\u00f3n como proceso. El itinerario de fe marca el recorrido que hace un catequista a partir de su situaci\u00f3n de fe inicial; en \u00e9l se describen el ritmo y los pasos que los catequistas van dando como creyentes. Es a modo de escuela de fe, donde profundizan en la llamada de Dios, interiorizan personal y grupalmente lo que les ha sido anunciado y entregado en el seno de la Iglesia, se comprometen a\u00fan m\u00e1s en el seguimiento de Jesucristo y se capacitan para dar raz\u00f3n de lo que creen y esperan.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s importante de un itinerario de fe no es la uniformidad, sino la articulaci\u00f3n de un recorrido dentro de un gran proyecto, donde la formaci\u00f3n de catequistas est\u00e1 muy condicionada por su situaci\u00f3n inicial de fe, por los destinatarios concretos a los que estos catequistas van a acompa\u00f1ar (adultos, j\u00f3venes, ni\u00f1os o mayores) y por los \u00e1mbitos concretos donde se realizar\u00e1 la catequesis (familia, comunidades cristianas, situaciones especiales, etc). Adem\u00e1s, la opci\u00f3n por un itinerario de fe evita el riesgo, por otra parte frecuente, de reducir la formaci\u00f3n de catequistas a un simple instrumento prioritariamente docente y acad\u00e9mico, reducido a la ense\u00f1anza-aprendizaje de un temario b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico y pedag\u00f3gico-catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>El Proyecto diocesano de formaci\u00f3n de catequistas se ajusta a estas caracter\u00ed\u00adsticas: articulado dentro del Proyecto diocesano; orientado al crecimiento y a la maduraci\u00f3n de la fe de los catequistas; org\u00e1nico y sistem\u00e1tico; estructurado en torno a n\u00facleos o hilos vertebradores; desarrollado en etapas sucesivas que tienen un punto de partida y de llegada.<\/p>\n<p>b) Finalidad y objetivos. En el Proyecto diocesano de formaci\u00f3n de catequistas se determinan su meta o finalidad \u00faltima y sus objetivos espec\u00ed\u00adficos: 1) Finalidad: proporcionar una formaci\u00f3n b\u00e1sica, org\u00e1nica y sistem\u00e1tica a cristianos adultos para que sean capaces de dar raz\u00f3n de su propia fe y comunicar el mensaje cristiano a aquellos que se inician en la fe y en la vida cristiana, en el \u00e1mbito de la catequesis. 2) Objetivos espec\u00ed\u00adficos: favorecer la maduraci\u00f3n humana y cristiana de los catequistas mediante el encuentro con Dios, el conocimiento m\u00e1s hondo y personal de Jesucristo y la disponibilidad para dejarse conducir por la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo; favorecer el crecimiento espiritual, as\u00ed\u00ad como el compromiso cristiano en los catequistas; ayudarles a tomar conciencia de que Jesucristo les env\u00ed\u00ada a evangelizar al mundo de hoy en un contexto socio-cultural concreto y determinado, y a reconocer que esta misi\u00f3n la realizan en y desde la fe de la Iglesia; lograr que lleguen al conocimiento integral, sistem\u00e1tico y org\u00e1nico del mensaje cristiano en sus elementos esenciales, fortalecer el deseo y la necesidad de imitar a Jes\u00fas que, como Maestro, ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos a anunciar el evangelio; dotarles de una suficiente competencia pedag\u00f3gica y metodol\u00f3gica para hacer de la catequesis en la comunidad cristiana una escuela de fe.<\/p>\n<p>c) Programaci\u00f3n. Compete al Proyecto diocesano dar orientaciones precisas para que los responsables pr\u00f3ximos e inmediatos de un itinerario concreten el modo de hacer. Estas orientaciones son sensibles a recoger cuanto se indica en los Planes de pastoral de la Comisi\u00f3n episcopal de catequesis y al Plan diocesano de pastoral; asimismo parten de la concepci\u00f3n de catequesis y del tipo de catequistas que se necesita para esta Iglesia particular. A estas orientaciones han precedido un trabajo de re-flexi\u00f3n en el seno del organismo diocesano, donde el conocimiento de la situaci\u00f3n, la definici\u00f3n de las metas a corto y medio plazo y la firme convicci\u00f3n de que un catequista es ante todo un testigo de la fe, son las coordenadas del itinerario de formaci\u00f3n, propuesto en unas l\u00ed\u00adneas program\u00e1ticas.<br \/>\nd) Diversidad de itinerarios. En el Proyecto diocesano se pueden ofrecer distintas modalidades de formaci\u00f3n que, programadas como un recorrido o itinerario de fe, ayuden a crecer y madurar a los catequistas en la tarea que se les encomienda. No todas las modalidades deben o pueden ser llevadas a cabo en las comunidades cristianas, sino que son un abanico de posibilidades entre las cuales se aconsejar\u00e1n las m\u00e1s adecuadas para cada grupo de catequistas seg\u00fan las circunstancias. Entre las principales modalidades se pueden se\u00f1alar: 1) Por raz\u00f3n de los niveles de formaci\u00f3n: itinerario para formaci\u00f3n org\u00e1nica b\u00e1sica del catequista (Escuela de catequistas de grado b\u00e1sico); itinerario para la formaci\u00f3n de responsables de catequistas (Escuela de catequistas de grado medio). 2) Por raz\u00f3n de los destinatarios: itinerario para la formaci\u00f3n de catequistas de adultos; itinerario para la formaci\u00f3n de catequistas de j\u00f3venes; itinerario para la formaci\u00f3n de catequistas de ni\u00f1os; itinerario para la formaci\u00f3n de catequistas de personas discapacitadas o en situaci\u00f3n de marginaci\u00f3n. 3) Por raz\u00f3n de algunos \u00e1mbitos de catequizaci\u00f3n: itinerarios para la formaci\u00f3n de los catequistas en el \u00e1mbito familiar; itinerario para la formaci\u00f3n de catequistas en \u00e1mbitos especiales (n\u00facleos rurales, grandes n\u00facleos urbanos&#8230;). 4) Por raz\u00f3n de las necesidades puntuales de los destinatarios: sensibilizaci\u00f3n catequ\u00e9tica de la comunidad cristiana; formaci\u00f3n permanente (para preparaci\u00f3n y revisi\u00f3n de la catequesis, de sensibilizaci\u00f3n, cursillos monogr\u00e1ficos; encuentros diocesanos y asambleas, seminarios y cursos de verano, etc.); formaci\u00f3n catequ\u00e9tica de sacerdotes, religiosos\/as y seminaristas.<\/p>\n<p>BIBL.: ALBERICH E., La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 1991; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE ENSE\u00ed\u2018ANZA Y CATEQUESIS, La catequesis de la comunidad, Edice, Madrid 1983; El catequista y su formaci\u00f3n, Edice, Madrid 1985; Catequesis de adultos, Edice, Madrid 1991; El sacerdote y la catequesis, Edice, Madrid 1992; COMITE PARA EL JUBILEO DEL A\u00ed\u2018O 2000, Jesucristo, la buena noticia, Edice, Madrid 1997; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, Edice, Madrid 1999; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA EL CLERO, Directorio general para la catequesis, Edice, Madrid 1997; PAP\u00ed\u0081 M., La parroquia, comunidad evangelizadora, PPC, Madrid 1995; PLACER UGARTE F., Una pastoral eficaz, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1993.<\/p>\n<p>Anastasio Gil Garc\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Proyecto diocesano global de catequesis: 1. Justificaci\u00f3n pastoral; 2. Elementos integradores del Proyecto; 3. Criterios inspiradores. II. Estructura b\u00e1sica del Proyecto: 1. An\u00e1lisis de la realidad; 2. Formulaci\u00f3n de objetivos; 3. Planificaci\u00f3n de los recursos y procesos catequ\u00e9ticos. III. Proyecto diocesano de catequesis de adultos: 1. 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