{"id":17045,"date":"2016-02-05T11:06:20","date_gmt":"2016-02-05T16:06:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia-y-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:20","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:20","slug":"psicologia-y-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia-y-catequesis\/","title":{"rendered":"PSICOLOGIA Y CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Las ciencias humanas y la catequesis. II. \u00bfQui\u00e9n es el destinatario del \u00abmensaje\u00bb? III. Aproximaciones psicol\u00f3gicas al ser humano: 1. Algunos modelos m\u00e1s significativos; 2. Una aportaci\u00f3n decisiva: el inconsciente. IV. La persona a la que nos dirigimos. V. Algunas clarificaciones: 1. Patolog\u00ed\u00adas y deformaciones del \u00abmensaje\u00bb; 2. Saberes y sabidur\u00ed\u00ada; 3. El grupo humano; 4. Experiencia humana y palabra.<\/p>\n<p>En la historia de la patr\u00ed\u00adstica se nos narra un di\u00e1logo entre un santo padre y un pagano en el que el pagano le pide al cristiano \u00abmu\u00e9strame a tu dios\u00bb. La respuesta del santo padre es \u00abmu\u00e9strame a tu hombre\u00bb. Pregunt\u00e1ndonos el sentido que tiene para la catequ\u00e9tica la aportaci\u00f3n de las ciencias humanas, y concretamente de la psicolog\u00ed\u00ada, nos ilumina este di\u00e1logo que nos permite expresar adecuadamente al hombre destinatario del mensaje cristiano; la persona que va a acoger el proceso de crecimiento personal y creyente a trav\u00e9s de una din\u00e1mica catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>I. Las ciencias humanas y la catequesis<br \/>\na) En una cultura cient\u00ed\u00adfica no podemos prescindir del estudio del hombre y de los datos que este estudio nos aporta para que las ciencias del esp\u00ed\u00adritu encuentren un interlocutor real y v\u00e1lido al que comunicar un mensaje de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ignacio Ellacur\u00ed\u00ada, el rector m\u00e1rtir de la UCA de El Salvador, nos recordaba la triple tarea del hombre: 1) hacerse cargo de la realidad; 2) cargar con la realidad; 3) encargarse de la realidad. Si esta es la tarea urgente en los tiempos actuales, las ciencias humanas nos aproximan a la realidad del hombre, de la mujer, haci\u00e9ndonos capaces de ser conscientes de esa realidad para, en definitiva, encargarnos de transformarla, humanizarla, ofrecerle un camino de salvaci\u00f3n que ser\u00e1 al mismo tiempo un camino de humanizaci\u00f3n. Las ciencias humanas con su aproximaci\u00f3n a la realidad nos dar\u00e1n datos, suministrar\u00e1n informaci\u00f3n, nos acercar\u00e1n al organismo vivo y sus conductas y nos permitir\u00e1n explorar el interior del hombre en sus dimensiones cognitivas, afectivas, conativas: existenciales.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 antropolog\u00ed\u00ada subyace a nuestra metodolog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica? \u00bfEs esa antropolog\u00ed\u00ada fiel a lo que la ciencia nos dice hoy de la realidad humana? Nosotros pensamos en una mujer, en un hombre, con memoria y deseo. Nos aproximamos al misterio humano del hombre con vocaci\u00f3n de unificar cuerpo, mente, coraz\u00f3n y esp\u00ed\u00adritu. \u00bfEsta perspectiva humana es aceptada o criticada por las ciencias humanas? \u00bfPodemos presentar esta antropolog\u00ed\u00ada para un di\u00e1logo con los datos emp\u00ed\u00adricos que si no agotan la realidad humana, s\u00ed\u00ad la describen fielmente?<br \/>\nb) Desde la psicolog\u00ed\u00ada racional, aristot\u00e9lica, tomista, a la psicolog\u00ed\u00ada emp\u00ed\u00adrica, hay un largo camino que cristaliza cient\u00ed\u00adficamente, tal vez con demasiada carga del modelo f\u00ed\u00adsico, a fines del siglo XIX y principios del XX. Es verdad que, adem\u00e1s de la psicolog\u00ed\u00ada racional y del paso a la psicolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica, emp\u00ed\u00adrica (pioneros de este paso ser\u00ed\u00adan Wundt y William James), existe la psicolog\u00ed\u00ada intuitiva, que no es menos \u00fatil en la experiencia de lo humano por carecer del andamiaje cient\u00ed\u00adfico que la avale, sustente y demuestre. Hombres como Ignacio de Loyola, que no hicieron psicolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica, dejaron metodolog\u00ed\u00adas espirituales riqu\u00ed\u00adsimas, donde aparecen intuiciones sobre el hombre y lo humano, sobre conductas y refuerzos, sobre crecimiento y b\u00fasqueda personal.<\/p>\n<p>Desde la neurolog\u00ed\u00ada a la psicolog\u00ed\u00ada, hay un camino que tiene como hitos a Pavlov y Freud que nos van adentrando no s\u00f3lo en el misterio del organismo vivo, sino, por llamarlo as\u00ed\u00ad, en el misterio del alma humana.<\/p>\n<p>De la visi\u00f3n atom\u00ed\u00adstica del hombre -estudiando cada parte de su compleja realidad llegaremos a comprenderlo- a la visi\u00f3n hol\u00ed\u00adstica -en la que el todo es m\u00e1s que la suma de sus partes- hay tambi\u00e9n un camino psicol\u00f3gico que, con distintas metodolog\u00ed\u00adas, nos aproxima cient\u00ed\u00adficamente a la realidad humana.<\/p>\n<p>II. \u00bfQui\u00e9n es el destinatario del \u00abmensaje\u00bb?<br \/>\nNos acercamos a trav\u00e9s del mensaje cristiano a la mujer, al hombre y al grupo humano. Describir\u00e9 en primer lugar al sujeto, que es a la vez objeto de nuestro estudio, y posteriormente \u00abal grupo humano como resultante de la comunicaci\u00f3n e interacci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La psicolog\u00ed\u00ada como estudio cient\u00ed\u00adfico de la conducta tiene sus grandes posibilidades y tambi\u00e9n sus claras limitaciones. Esa conducta interna o externa es descrita en t\u00e9rminos emp\u00ed\u00adricos, evaluables, mesurables, sin dejarnos por ello la sensaci\u00f3n de que el hombre supera infinitamente al hombre.<\/p>\n<p>Los puntos de partida que en psicolog\u00ed\u00ada podemos tener para aproximarnos a la conducta humana son los siguientes: 1) El hombre se hace de fuera a dentro. Seg\u00fan esta perspectiva, el hombre ser\u00ed\u00ada como una tabla rasa en la cual el entorno familiar primero, y el socializado despu\u00e9s, va escribiendo a base de aprendizajes la tarea, el perfil, el estilo de ser persona. En esta visi\u00f3n, el sujeto recibe las influencias del medio y va adquiriendo un estilo psicol\u00f3gico, dependiendo de la huella que el entorno deje en \u00e9l. 2) El hombre se hace de dentro a fuera. Aparte de la consideraci\u00f3n de lo innato y aprendido, esta concepci\u00f3n del hombre sabe y trata de actuar coherentemente con esa intuici\u00f3n de que el hombre tiene un mundo interior que va asomando conductualmente en di\u00e1logo con su realidad. Ese mundo interior del hombre est\u00e1 hecho de dinamismos que explicar\u00e1n muchas de sus reacciones no s\u00f3lo como respuesta a est\u00ed\u00admulos, sino como elaboraciones originales, personales, fruto de muchas variables que, de una manera psicofisiol\u00f3gica y existencial, han ido configurando su ser y su actuar.<\/p>\n<p>En realidad existe una interrelaci\u00f3n que nos permite afirmar que el hombre se hace de fuera a dentro y de dentro a fuera. Una psicolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica debe aportar un cierto eclecticismo en su estudio del hombre, no descartando, por dificultoso que sea, ning\u00fan m\u00e9todo que nos d\u00e9 datos y nos permita rastrear la realidad de lo humano.<\/p>\n<p>El hombre es un organismo vivo, es una din\u00e1mica de necesidades que motivan mientras est\u00e1n insatisfechas e impulsan en direcci\u00f3n a su satisfacci\u00f3n final\u00ed\u00adstica. Pero el hombre tambi\u00e9n es deseo, elaboraci\u00f3n de deseos, que emergen del fondo psicobiol\u00f3gico de sus necesidades; y estos deseos configuran de una manera clara el rostro de lo humano. La catequ\u00e9tica necesita conocer al hombre como animal simb\u00f3lico, como sujeto de deseos, para dise\u00f1ar una psicopedagog\u00ed\u00ada del deseo que albergue y posibilite la adhesi\u00f3n al acontecimiento salvador, integral, de Jes\u00fas en la humanidad.<\/p>\n<p>Tres visiones de lo humano arrancan de esta perspectiva del hombre sujeto a necesidades y elaborador de deseos: una visi\u00f3n circular, otra lineal, y otra, finalmente, espiral. 1) En la visi\u00f3n circular limitar\u00ed\u00adamos y reducir\u00ed\u00adamos al hombre a un ciclo de necesidades instintuales, tal vez compulsivas, que tienen sus leyes propias dentro del organismo psicosom\u00e1tico. 2) En la visi\u00f3n lineal tendr\u00ed\u00adamos a un hombre guiado por el deseo, sin tener en cuenta los datos de su realidad biol\u00f3gica, psicofisiol\u00f3gica, que nos sit\u00faan y emparentan con los animales. 3) La visi\u00f3n espiral nos permite considerar que el crecimiento humano pasa por la necesidad y crece en el deseo en una espiral constante, que es a la vez realismo con la realidad org\u00e1nica y con la dimensi\u00f3n personal de lo humano.<\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n de la psicolog\u00ed\u00ada modifica planteamientos catequ\u00e9ticos, invit\u00e1ndonos a considerar al hombre no como una racionalidad que entiende el mensaje, sino que siente y se motiva, desde lo afectivo, en la experiencia y conducta derivada de ese mensaje asumido. Para una catequ\u00e9tica antigua lo importante del destinatario era saber su capacidad cognitiva, la dimensi\u00f3n conceptual de la fe; hoy, m\u00e1s recientemente, la psicolog\u00ed\u00ada considera la QE, la inteligencia emocional, enriqueciendo el cociente intelectual con una nueva perspectiva que matiza las mediaciones del mensaje ante un hombre que es raz\u00f3n y emoci\u00f3n; que es, como dir\u00ed\u00ada Zubiri, inteligencia sentiente.<\/p>\n<p>III. Aproximaciones psicol\u00f3gicas al ser humano<br \/>\n1. ALGUNOS MODELOS M\u00ed\u0081S SIGNIFICATIVOS. a) Modelo conductista. Desde Pavlov pasando por Watson hasta Skinner y otros, el modelo conductista ha tenido y tiene una enorme vigencia acad\u00e9mica y una pr\u00e1ctica terap\u00e9utica de gran importancia para la visi\u00f3n de lo cognitivo conductual que constituye la trayectoria del ser humano. El subrayar en la conducta modificable lo cognitivo y lo afectivo (al estilo del RET de Albert Ellis y otros autores) nos lleva a enriquecernos con una visi\u00f3n realista y evaluable del hombre, que permite estrategias de modificaci\u00f3n de conducta, apuntando hacia estilos m\u00e1s saludables de vivir la propia existencia.<\/p>\n<p>b) Modelo din\u00e1mico profundo. El psicoan\u00e1lisis tiene aqu\u00ed\u00ad una palabra decisiva al considerar una perspectiva muy distinta de lo humano. Freud, Adler, Jung y otras generaciones de psicoanalistas como M. Klein, E. Fromm, E. Erikson, y todas las subescuelas, dan a la psicolog\u00ed\u00ada una hondura insospechada conduci\u00e9ndonos en la exploraci\u00f3n del sujeto hacia realidades desconocidas y a la vez decisivas en los comportamientos humanos.<\/p>\n<p>c) Modelo humanista o tercera v\u00ed\u00ada. Este modelo, que pasa por Maslow, C. Rogers, R. Cardhuff, E. Perls, Lowen, E. Berne, etc., aporta a la visi\u00f3n del hombre un dinamismo m\u00e1s consciente y una integraci\u00f3n de dimensiones como el amor, la aceptaci\u00f3n incondicional, la libertad, la capacidad de elegir, la consciencia, etc., que enriquecen considerablemente las herramientas con las que podemos trabajar en lo humano.<\/p>\n<p>2. UNA APORTACI\u00ed\u201cN DECISIVA: EL INCONSCIENTE. Aunque la palabra ciencia aplicada al psicoan\u00e1lisis tenga sus serias dificultades e invite a hablar de una ciencia psicoanal\u00ed\u00adtica, no cabe duda de que el descubrimiento del inconsciente y su exploraci\u00f3n han interrogado seriamente nuestros m\u00e9todos tradicionales de explicitar y hacer llegar al hombre el mensaje que constituye la raz\u00f3n de nuestra tarea evangelizadora. El inconsciente, como realidad actuante, nos exige matizar y preguntarnos sobre la conciencia, aut\u00e9ntica o falsa, que genera motivaciones de adhesi\u00f3n a una dimensi\u00f3n religiosa. Olvidarnos del inconsciente ser\u00ed\u00ada cerrar los ojos a una realidad que las ciencias del esp\u00ed\u00adritu deben tener presente a la hora de dialogar con lo verdadero del ser humano. Una psicopedagog\u00ed\u00ada que ignore el inconsciente est\u00e1 meti\u00e9ndose por caminos de falsas religiosidades, bajo capa de aut\u00e9nticas adhesiones libres.<\/p>\n<p>IV. La persona a la que nos dirigimos<br \/>\nNos detenemos a considerar ahora la persona del destinatario: qui\u00e9n es y c\u00f3mo escucha el \u00abmensaje\u00bb.<\/p>\n<p>a) Evolutivamente. La persona a quien nos dirigimos pasa evolutivamente en su pensamiento por etapas animistas, m\u00e1gicas y antropom\u00f3rficas. Esta aportaci\u00f3n antropol\u00f3gica y psicol\u00f3gica en la que tanto tuvieron que ver los trabajos de Piaget nos ilustra sobre la manera de entender un mensaje, dependiendo del momento psicol\u00f3gico evolutivo o de los residuos que etapas anteriores han dejado en el procesamiento de la informaci\u00f3n. Mensajes cristianos entendidos en clave animista deformar\u00e1n la religiosidad, convirti\u00e9ndola en un mundo de hadas y duendes punitivos o protectores que nada tienen que ver con el Dios de Jes\u00fas. Una catequesis de los sacramentos, cuando es aceptada desde una estructura m\u00e1gica del pensamiento, deformar\u00e1 el signo de salvaci\u00f3n, convirti\u00e9ndolo en una causalidad material-espiritual que nos impedir\u00e1 vivenciar la realidad sacramental. La psicolog\u00ed\u00ada tiene, pues, mucho que ofrecer al catequista en la elaboraci\u00f3n de un mensaje que va a ser recibido por personas de muy diferente cultura y estructura mental. La psicolog\u00ed\u00ada evolutiva nos ense\u00f1ar\u00e1, obviamente, las distintas etapas de crecimiento del ser humano (desde la infancia a la tercera edad, con sus caracter\u00ed\u00adsticas peculiares), que no estar\u00e1 exento de regresiones y fijaciones que dificultar\u00e1n la acogida del mensaje, en t\u00e9rminos de madurez adulta.<br \/>\nb) Experiencias b\u00e1sicas. El subrayar la importancia de los cero a los seis a\u00f1os en la elaboraci\u00f3n de contenidos religiosos se la debemos a S. Freud, que ilumina las distintas etapas recorridas por el ni\u00f1o en estos primeros y fundantes a\u00f1os de su infraestructura psicol\u00f3gica, determinante tambi\u00e9n para una catequ\u00e9tica. Con profunda sabidur\u00ed\u00ada y humor dec\u00ed\u00ada el c\u00e9lebre catequista belga Ron Wez que la catequesis del ni\u00f1o deber\u00ed\u00ada comenzar veinte a\u00f1os antes de su nacimiento.<\/p>\n<p>c) Im\u00e1genes parentales. La catequesis transmite im\u00e1genes de Dios que quieren ser, sin duda, coherentes con el Dios de Jes\u00fas, pero que ver\u00e1n procesada su elaboraci\u00f3n, por la experiencia inaugural de las im\u00e1genes parentales. La vivencia que el ni\u00f1o tiene de su padre y de su madre configurar\u00e1, en un primer momento, la aproximaci\u00f3n al misterio del Dios omnipotente. Religiones m\u00e1s maternas, uterinas, envolventes, que llevan a la fusi\u00f3n y confluencia m\u00ed\u00adsticas, o religiones m\u00e1s paternas, estructuradas en forma de normas y de leyes, ser\u00e1n decisivas en el crecimiento y maduraci\u00f3n cristiana del sujeto de la catequesis.<br \/>\nd) Del egocentrismo al eterocentrismo. Este proceso de maduraci\u00f3n subrayado por la psicolog\u00ed\u00ada nos permitir\u00e1 entender m\u00e1s adecuadamente la evoluci\u00f3n de lo esencial del cristianismo, la dimensi\u00f3n amorosa, que ir\u00e1 desde un egocentrismo hacia un eterocentrismo, capacit\u00e1ndose con la edad y la formaci\u00f3n, para una posibilidad de amar, de altruismo, de experiencia del yo-t\u00fa que configura la esencia del mensaje cristiano.<br \/>\ne) Fantas\u00ed\u00adas de omnipotencia. Ese mundo infantil, explorado psicol\u00f3gicamente, va a darnos la clave para entender muchas concepciones religiosas, frustraciones o impotencias perfeccion\u00ed\u00adsticas a la hora de acoger una vocaci\u00f3n humana cristiana. La omnipotencia infantil debe, maduramente, ceder ante el realismo que nos permite una estatura humana amada y querida por Dios.<br \/>\nf) Sentimientos ed\u00ed\u00adpicos de culpabilidad. Aunque no sea -como quiere Freud- la culpabilidad el sentimiento inconsciente fundante de la religi\u00f3n, no cabe duda de que los sentimientos de culpa van a marcar muy decisivam\u00e9nte la relaci\u00f3n del hombre con Dios. Ayudada por la psicolog\u00ed\u00ada, la catequesis tendr\u00e1 un inmenso trabajo en purificar y hacer madurar, liber\u00e1ndolos, sentimientos donde Dios no sea el Padre ofendido sino el Creador que libera. La tarea que tiene que realizar una catequesis cristiana ante los sentimientos de culpabilidad es el reto que permite fundar la religiosidad sobre bases sanas en lugar de neurosis insanas.<br \/>\ng) Desvalimiento. La experiencia de desvalimiento, que para muchos psic\u00f3logos constituye la base de nuestro acercamiento a Dios, aunque tenga que ver con nuestra realidad infantil, debe ser contemplada por una catequesis cristiana para, sin olvidar este dato psicol\u00f3gico, elaborar, o permitir integrar un mensaje adulto de autonom\u00ed\u00ada, libertad y respeto a la historia del hombre maduro.<br \/>\nh) Tipolog\u00ed\u00adas y catequesis. No s\u00f3lo las antiguas tipolog\u00ed\u00adas, que hoy se han renovado en su inter\u00e9s con modelos estilo eneagrama, sino tambi\u00e9n las instancias cl\u00e1sicas que el psicoan\u00e1lisis ha puesto de relieve, pueden ofrecernos distintas maneras -contempladas por la psicolog\u00ed\u00ada- de ofrecer y matizar el mensaje vehiculado por la catequesis: desde las catequesis superyoicas, que subrayan la relaci\u00f3n con la ley, la norma, la censura, todo lo que en un judeocristianismo se acarreaba de relaci\u00f3n con la Tor\u00e1, hasta las catequesis eyoicas, que consideran lo espont\u00e1neo, natural, instintivo, como el terreno que hay que evangelizar en una cultura posmoderna, pasando por las catequesis yoicas de contacto con el principio de realidad, de compromiso transformante de la historia, de realismo amorosamente comprometido en el seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La psicolog\u00ed\u00ada, al hablar de madurez, habla de capacidad de trabajar y de amar, adem\u00e1s de tener en cuenta los numerosos rasgos que Maslow subray\u00f3 en sus estudios sobre la motivaci\u00f3n y la autorrealizaci\u00f3n. Armonizar el mensaje con las l\u00ed\u00adneas fundamentales del crecimiento humano requiere un di\u00e1logo, adecuado y comprensivo, entre catequesis, psicolog\u00ed\u00ada y otras ciencias humanas, en el seno de una interdisciplinariedad que enriquezca y unifique la respuesta al mensaje.<\/p>\n<p>i) El aprendizaje y sus refuerzos. Las experiencias del dolor y del gozo que hacen humana a una persona, deben evangelizarse desde una catequesis fiel al Dios que se revela y fiel a los datos del hombre protagonista de la historia de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>V. Algunas clarificaciones<br \/>\n1. PATOLOG\u00ed\u008dAS Y DEFORMACIONES DEL \u00abMENSAJE\u00bb. El dato del hombre enfermo, aunque no sea tan universal como subraya el psicoan\u00e1lisis, tiene que hacernos sospechar de muchas respuestas religiosas que puedan estar dictadas por dimensiones patol\u00f3gicas o neurotizadas del sujeto de la catequesis. Los mecanismos de defensa, la inmadurez o la desproporci\u00f3n en la respuesta a los est\u00ed\u00admulos, interpelan las mediaciones de la catequesis, que deben afrontar un proceso de clarificaci\u00f3n, realismo, purificaci\u00f3n y verificaci\u00f3n, para comprobar si el mensaje es realmente transformante en la l\u00ed\u00adnea de la salud humana y de la apertura trascendente, o se ve manipulado por patolog\u00ed\u00adas que deforman, desde la enfermedad, los contenidos y las respuestas a este mensaje.<\/p>\n<p>2. SABERES Y SABIDUR\u00ed\u008dA. La psicolog\u00ed\u00ada nos proporciona saberes cient\u00ed\u00adficamente contrastados, y en di\u00e1logo con la catequ\u00e9tica debe producirse el acceso a la sabidur\u00ed\u00ada de vivir. El esp\u00ed\u00adritu humano verificado en conductas, en actitudes, en emociones, en procesos cognitivos, debe cultivarse desde la psicolog\u00ed\u00ada y otras ciencias humanas para poderse abrir con m\u00e1s madurez y veracidad al Esp\u00ed\u00adritu que nos provea de recursos para la andadura hist\u00f3rica y para la apertura trascendente. Un psic\u00f3logo contempor\u00e1neo, Viktor Frankl, nos habla de las neurosis no\u00f3genas, producidas en nuestra cultura moderna y posmoderna por las ciencias de esp\u00ed\u00adritu y de espiritualidad. Frankl, creador de la logoterapia, ha explorado desde la psicolog\u00ed\u00ada la estructura humana haciendo, como en otra perspectiva distinta lo hizo Jung, un puente entre la espiritualidad y la realizaci\u00f3n humana. Una vez m\u00e1s el di\u00e1logo psicolog\u00ed\u00ada-catequesis enriquecer\u00e1 tanto la solidez de la persona como la acogida del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico de Jes\u00fas. La psicolog\u00ed\u00ada como ciencia emp\u00ed\u00adrica tiene sus l\u00ed\u00admites; en muchas escuelas y modelos acad\u00e9micos puede tener la tentaci\u00f3n de cerrarse sobre s\u00ed\u00ad misma, negando lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras evaluables. Adem\u00e1s de transmitir saberes, la psicolog\u00ed\u00ada puede favorecer espacios de conocimiento donde acontezca la sabidur\u00ed\u00ada, el arte de amar, de vivir. Los conocimientos significativos de los que habla Carl Rogers se producen en un \u00e1mbito humano cuando se dan las condiciones para un aprendizaje integral y transformante. Conocer, por parte de la catequ\u00e9tica, esas condiciones, es asegurar que el mensaje va a ser realmente significativo y va a generar sabidur\u00ed\u00ada profunda, aut\u00e9ntica, en el ser humano.<\/p>\n<p>3. EL GRUPO HUMANO. Hemos hablado del ser humano y de la exploraci\u00f3n de sus conductas internas o externas, sanas o insanas; pero el aprendizaje y el destinatario del mensaje no s\u00f3lo es el individuo, sino tambi\u00e9n y sobre todo el grupo humano. La psicolog\u00ed\u00ada social nos aporta, con gran fecundidad en estos \u00faltimos treinta a\u00f1os, datos e informaci\u00f3n sobre las leyes que rigen la interacci\u00f3n de los grupos humanos y las previsiones de conductas grupales que se pueden hacer desde la observaci\u00f3n y diagn\u00f3stico de estos grupos. Comunicaci\u00f3n, interacci\u00f3n, repartici\u00f3n de roles, liderazgo, etc. han sido muy estudiados por la psicolog\u00ed\u00ada social, d\u00e1ndonos pistas sobre la infraestructura psicosocial en la que se va a albergar el mensaje, convirtiendo a un grupo de personas en una comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Las dimensiones de todo grupo (pertenencia, poder, afecto), as\u00ed\u00ad como el itinerario de estos grupos desde el poder hasta el amor, nos dan las bases antropol\u00f3gicas sobre las que se construye una comunidad en el Esp\u00ed\u00adritu. Olvidarse de los fen\u00f3menos grupales y de sus leyes es sembrar en el vac\u00ed\u00ado. Todo mensaje es recibido en una red de comunicaci\u00f3n interactuante condicionada por los roles, la situaci\u00f3n real del grupo y la resoluci\u00f3n de problemas que pueden obstaculizar el crecimiento grupal hacia la vivencia de comunidad. Ignorar la psicolog\u00ed\u00ada social es incapacitarse para la orientaci\u00f3n de un grupo que crece como relaci\u00f3n interpersonal hacia una respuesta a la fe. Querer predicar el amor sin tener en cuenta previamente, a nivel psicol\u00f3gico, los conflictos de pertenencia, identidad grupal, repartici\u00f3n de roles, poder personal y grupal y posibilidad de la cercan\u00ed\u00ada afectuosa, es emprender una tarea est\u00e9ril que no dar\u00e1 ning\u00fan fruto por no haber tomado en serio la realidad del grupo destinatario del mensaje.<\/p>\n<p>4. EXPERIENCIA HUMANA Y PALABRA. La labor del catequista ser\u00e1 la de escuchar la experiencia del hombre o de la mujer y, ayudado por la psicolog\u00ed\u00ada y otras ciencias humanas, ayudar a nombrarla. Cuando esa palabra sea aut\u00e9ntica, veraz, expresiva de la realidad, podr\u00e1, entonces, confrontarse con la Palabra. Esta confrontaci\u00f3n permitir\u00e1 realizar el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico y favorecer\u00e1 un crecimiento abierto, una maduraci\u00f3n en el amor a la luz de la fe. Las ciencias humanas, y en concreto la psicolog\u00ed\u00ada, proveen de herramientas para acompa\u00f1ar hasta el umbral de la trascendencia a la persona o al grupo en el itinerario que va de la oscuridad a la luz. Este acompa\u00f1amiento ha de ser respetuoso con la realidad humana, provocativo de un crecimiento esperanzado en el que el Dios del ni\u00f1o, como escribe acertadamente Carlos Dom\u00ed\u00adnguez, tiene que ser evangelizado por el Dios de Jes\u00fas. La tarea de las ciencias humanas es hacer que el hombre sea posible; entonces, la catequesis anunciar\u00e1 a un Dios cre\u00ed\u00adble.<\/p>\n<p>BIBL.: DOM\u00ed\u008dNGUEZ C., El psicoan\u00e1lisis freudiano de la Religi\u00f3n, San Pablo, Madrid 1991; Creer despu\u00e9s de Freud, San Pablo, Madrid 19952; FERN\u00ed\u0081NDEZ VILLAMARZO P., Psicoan\u00e1lisis de la experiencia \u00e9tico-religiosa, Marova, Madrid 1979; FLORES D.ARCAIS G.-ZuLOAGA 1. G. (dirs.), Diccionario de ciencias de la educaci\u00f3n, San Pablo. Madrid 1990; GARC\u00ed\u008dA DE LA HAZA C., T\u00f3tem y tab\u00fa: culpabilidad y religi\u00f3n, en Miscel\u00e1nea de Comillas 53, Madrid (1995); GARC\u00ed\u008dA-MONGE J. A., Los sentimientos de culpabilidad, SM, Madrid 1991; GOD\u00ed\u008dN A., Adulto y ni\u00f1o ante Dios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968; GROM B., Psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, Herder, Barcelona 1994; JAMES W., Las variedades de la experiencia religiosa, Pen\u00ed\u00adnsula, Barcelona 1986; TORNOS A., Psicoan\u00e1lisis y Dios, Mensajero, Bilbao 1996; VERGOTE A., Psicolog\u00ed\u00ada religiosa, Taurus, Madrid 1969.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 A. Garc\u00ed\u00ada-Monge Redondo<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Las ciencias humanas y la catequesis. II. \u00bfQui\u00e9n es el destinatario del \u00abmensaje\u00bb? III. Aproximaciones psicol\u00f3gicas al ser humano: 1. Algunos modelos m\u00e1s significativos; 2. Una aportaci\u00f3n decisiva: el inconsciente. IV. La persona a la que nos dirigimos. V. Algunas clarificaciones: 1. Patolog\u00ed\u00adas y deformaciones del \u00abmensaje\u00bb; 2. Saberes y sabidur\u00ed\u00ada; 3. El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia-y-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPSICOLOGIA Y CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17045","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17045"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17045\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}