{"id":17046,"date":"2016-02-05T11:06:22","date_gmt":"2016-02-05T16:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-del-pueblo-en-america-latina\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:22","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:22","slug":"religion-del-pueblo-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-del-pueblo-en-america-latina\/","title":{"rendered":"RELIGION DEL PUEBLO EN AMERICA LATINA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Ra\u00ed\u00adces y frutos respecto de la catequesis: 1. Cuestiones previas; 2. La religi\u00f3n popular como ra\u00ed\u00adz y fruto para la catequesis. II. Discernir lo religioso: 1. \u00bfQu\u00e9 es la religi\u00f3n popular?; 2. Discernimiento b\u00ed\u00adblico; 3. Las actitudes eclesiales; 4. Principios provenientes de la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica. III. El pueblo catequiza: 1. Algunos problemas urgentes; 2. Interacci\u00f3n entre grupos y l\u00ed\u00adderes; 3. Religiosidad catequizadora. IV. Ense\u00f1ar al celebrar. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 v\u00ed\u00adnculos hay entre la religi\u00f3n cotidiana y la catequesis, que comunica, comprende y celebra la vida en Cristo? En los niveles oficiales, casi no hay v\u00ed\u00adnculos. Al revisar programas y textos catequ\u00e9ticos, uno encuentra omisiones, o menci\u00f3n superficial de algunas costumbres de la gente. La perspectiva moderna ha vetado -y a menudo instrumentalizadolas formas creyentes del pueblo. Sin embargo, existen unos v\u00ed\u00adnculos fecundos, gracias a la sensibilidad y praxis de la gente com\u00fan. Veremos la correlaci\u00f3n entre ense\u00f1anza de la fe y cristianismo vivido por el pueblo.<\/p>\n<p>Esta correlaci\u00f3n forma parte de una vida de fe inculturada y liberadora. La nueva evangelizaci\u00f3n no es un paquete conceptual entregado al pueblo1. Al contrario, interpela asuntos cotidianos y proyectos de vida plena (donde se desarrolla la fe-religi\u00f3n del pueblo).<\/p>\n<p>I. Ra\u00ed\u00adces y frutos respecto de la catequesis<br \/>\n1. CUESTIONES PREVIAS. Una misma fe (que es don del Esp\u00ed\u00adritu y es configurada por la Iglesia) tiene diversos sujetos, contextos e historias. Fenomenol\u00f3gicamente, en nuestros espacios hispano-indo-afro-americanos, la religi\u00f3n popular es plural, heterog\u00e9nea. As\u00ed\u00ad ha de ser tambi\u00e9n una catequesis que interact\u00faa con dichos sujetos y universos religiosos.<\/p>\n<p>Otra importante aclaraci\u00f3n: lo popular no es definido en contraposici\u00f3n a lo oficial, ya que coexisten y se influyen mutuamente. M\u00e1s bien, entendemos la religi\u00f3n del pueblo como su producci\u00f3n simb\u00f3lica, desde la marginalidad social, para vivir bien. En ella hay in-cultura-ciones, in-comunita-ciones, in-fe-ciones, es decir, all\u00ed\u00ad el acontecer cristiano asume culturas, comunidades, formas de fe. Por otra parte, en ella existen incoherencias, ambivalencias, fuerzas del bien, expresiones de maldad y pecado; no caben pues actitudes populistas que endiosen a la gente.<\/p>\n<p>2. LA RELIGI\u00ed\u201cN POPULAR COMO RA\u00ed\u008dZ Y FRUTO PARA LA CATEQUESIS. En la existencia cotidiana, la religiosidad es como la ra\u00ed\u00adz, la flor, el fruto, respecto de la catequesis. La familia, la ternura y los miedos de cada d\u00ed\u00ada; el trabajo, los signos de fe en nuestros espacios vitales (como un altar en el hogar, im\u00e1genes en el medio de transporte, en la oficina, etc.), la lucha contra la enfermedad, y tantas otras cosas, son instancias de difusi\u00f3n y comprensi\u00f3n de la fe. Tambi\u00e9n es verdad que la catequesis despierta y aporta riqueza a la religiosidad de nuestros pueblos; al respecto, resalta c\u00f3mo la gente descubre la Presencia salv\u00ed\u00adfica en la historia. Esto \u00faltimo es evidente. Lo anterior no suele ser reconocido. Por eso aqu\u00ed\u00ad hay que subrayar el poder evangelizador de los pobres \u00c2\u00a1y de sus religiones!<br \/>\nA\u00fan m\u00e1s: todos constatamos varios procesos y sistemas catequ\u00e9ticos. Por un lado, tenemos parroquias, centros de educaci\u00f3n cristiana, y una gama de movimientos eclesiales que hacen su catequesis (y algunos lo llaman lo oficial). Por otra parte existen organismos de devoci\u00f3n cat\u00f3lica, comunidades de base, l\u00ed\u00adderes informales y en especial la mujer cristiana, la familia y el vecindario con sus pr\u00e1cticas creyentes; estas entidades constituyen instancias catequ\u00e9ticas; por eso la religi\u00f3n popular llega a ser otro sistema de ense\u00f1anza y celebraci\u00f3n de la fe. Entre estos dos sistemas cabe di\u00e1logo y complementaci\u00f3n, como propone A. Gonz\u00e1lez Dorado, reconociendo que el catolicismo popular es la \u00abmanera de vivir la fe del pueblo de Dios en una Iglesia particular\u00bb2. Lamentablemente, abunda la incomunicaci\u00f3n entre esos diversos procesos y sistemas de catequesis; urge, pues, establecer v\u00ed\u00adnculos y reciprocidades.<\/p>\n<p>Ahora bien, cada grupo humano, cada contexto, requiere un tratamiento espec\u00ed\u00adfico. En cada lugar uno se pregunta: \u00bfqu\u00e9 pr\u00e1cticas religiosas de este pueblo sustentan la catequesis?; es decir: \u00bfson ra\u00ed\u00adces y frutos?; y, \u00bfqu\u00e9 costumbres no favorecen la evangelizaci\u00f3n, y tienen que ser confrontadas? Esta responsabilidad local es reconocida por el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica: a quienes hacen catequesis y a los catecismos -el de cada lugar- les cabe responder a las \u00abexigencias que dimanan de las diferentes culturas, edades, niveles de vida espiritual, situaciones sociales y eclesiales&#8230;\u00bb (CCE 24). Su primer cap\u00ed\u00adtulo, su fundamentaci\u00f3n, es que la humanidad es capaz de Dios; la b\u00fasqueda de Dios se expresa en creencias y actividades religiosas (CCE 27-28)3. Urge pues creatividad (y no mera adaptaci\u00f3n) en nuestras metodolog\u00ed\u00adas y textos.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n ahondaremos la exigente correlaci\u00f3n entre religi\u00f3n del pueblo y catequesis: discernir c\u00f3mo la religi\u00f3n conduce a la vida, reorientar la catequesis desde los sujetos y s\u00ed\u00admbolos del pueblo y afianzar la celebraci\u00f3n como meta de la ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>II. Discernir lo religioso<br \/>\nExaminemos cuidadosamente cada realidad. Por un lado aumenta el secularismo y la indiferencia; ah\u00ed\u00ad la catequesis desentra\u00f1a c\u00f3mo la gente tiene ansias de sentido y trascendencia. Por otro lado, proliferan nuevas formas y movimientos espirituales; aqu\u00ed\u00ad la evangelizaci\u00f3n desarrolla un di\u00e1logo interreligioso. En cuanto a lo eclesial, en unas regiones disminuye la participaci\u00f3n eclesial (en un par de d\u00e9cadas, los practicantes se reducen a la mitad) y en otras contamos con un mosaico de estructuras espirituales (religi\u00f3n popular significa tanto catolicismo como evangelismo, formas sincr\u00e9ticas y otras afiliaciones). En cada una de estas situaciones uno tiene que encontrar criterios de discernimiento.<\/p>\n<p>1. \u00bfQUE ES LA RELIGI\u00ed\u201cN POPULAR? Un discernimiento ser\u00ed\u00ada arbitrario si primero no dilucid\u00e1ramos qu\u00e9 es la religi\u00f3n cotidiana. Al respecto, existen muchos puntos de vista. No es una vivencia plena de la fe cristiana, seg\u00fan dicen representantes del orden social; estos tienen categor\u00ed\u00adas y sensibilidades etnoc\u00e9ntricas, discriminatorias. M\u00e1s vale prestar atenci\u00f3n a las posturas de la gente com\u00fan.<\/p>\n<p>a) Los portadores de la religiosidad ofrecen varios tipos de explicaci\u00f3n: 1) La postura fundamentalista sobrepone su experiencia religiosa a toda la realidad; es una visi\u00f3n totalitaria y sectaria. 2) Otros sectores del pueblo, seg\u00fan la raz\u00f3n moderna, delimitan un espacio religioso privado y un mercado de bienes religiosos. 3) Me parece que la mejor comprensi\u00f3n corresponde a las mayor\u00ed\u00adas: se trata de la fe y costumbres propias. La religi\u00f3n no es cosificable; es m\u00e1s bien una calidad de fe ante lo maravilloso, ante la bendici\u00f3n y la gracia, la belleza y el milagro de la vida. Es tambi\u00e9n una serie de costumbres en que confluyen corrientes espirituales (lo cual suele llamarse sincretismo), porque las vivencias religiosas no se excluyen unas a otras. Nuestro punto de partida es este buen sentir de las mayor\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>b) En c\u00ed\u00adrculos eclesiales se emplean t\u00e9rminos imprecisos: religi\u00f3n popular, piedad y devoci\u00f3n, catolicismo del pueblo. 1) El primero suele indicar la calidad religiosa de la humanidad (se considera como preparaci\u00f3n al evangelio); 2) piedad y devoci\u00f3n recalcan lo subjetivo y no tienen en cuenta condiciones hist\u00f3ricas; 3) el \u00faltimo t\u00e9rmino hace referencia al impacto de la Iglesia cat\u00f3lica en Hispanoam\u00e9rica. Creo que es necesario precisar sujetos y situaciones: las identidades, comunidades concretas, sectores del pueblo, en tal o cual contexto, con sus pr\u00e1cticas creyentes muy particulares. Estas precisiones son aportadas por el trabajo cient\u00ed\u00adfico, que es imprescindible para una evaluaci\u00f3n pastoral. Dicho trabajo saca a la luz factores ecol\u00f3gicos, econ\u00f3micos, raciales, culturales, pol\u00ed\u00adticos y de g\u00e9nero, que forman parte del tejido de la religi\u00f3n popular. Sin estas precisiones, no se entiende la realidad cotidiana.<\/p>\n<p>c) Un buen acercamiento teol\u00f3gico se articula con el sentir de fe de las comunidades y retorna cr\u00ed\u00adticamente las interpretaciones cient\u00ed\u00adficas de la religi\u00f3n popular. En este sentido, la labor teol\u00f3gica es ver c\u00f3mo el pueblo responde religiosamente al Amor divino, y ver tambi\u00e9n rasgos deshumanizantes e idol\u00e1tricos4.<\/p>\n<p>La catequesis hace lecturas teol\u00f3gicas de la religi\u00f3n popular. Una lectura es considerarla mediaci\u00f3n de la fe cristiana junto a otras mediaciones como son la transformaci\u00f3n social, la comunidad, el arte, etc. Otra lectura es verla como inculturaci\u00f3n del acontecimiento cristiano; en este sentido, es un \u00ablugar privilegiado para una catequesis inculturada\u00bb5. Tambi\u00e9n vale una lectura como obra del Esp\u00ed\u00adritu; la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en las religiones de la humanidad hace que la catequesis tenga un sello interreligioso y que construya Iglesia -no ensimismada- al servicio de la salvaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>2. DISCERNIMIENTO B\u00ed\u008dBLICO. Metodol\u00f3gicamente, consideramos en la Revelaci\u00f3n los grandes ejes o l\u00ed\u00adneas relevantes para la existencia humana y la espiritualidad de la poblaci\u00f3n cristiana. No buscamos la simple concordancia ni la confrontaci\u00f3n, ni el paralelismo entre Biblia y religiosidad. Tanto quienes dirigen corno quienes participan en un proceso catequ\u00e9tico, todos somos interpelados por la buena noticia. Esta es clara: quien salva es Dios; no somos salvados por una religiosidad. Veamos, de forma resumida, esos grandes ejes o criterios para el discernimiento b\u00ed\u00adblico de la religi\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>a) La comunicaci\u00f3n de Dios con su pueblo siempre se realiza a trav\u00e9s de formas humanas, culturales, religiosas, etc. Esta constante del Antiguo (y Nuevo) Testamento hace que nuestra catequesis camine con los pies en la tierra. 1) En la trayectoria y espiritualidad del pueblo de Yav\u00e9 hay tiempos y espacios: momentos de culto y fiesta, intervenciones salv\u00ed\u00adficas en la historia, grandes s\u00ed\u00admbolos -templo, s\u00e1bado, ley- y sobre todo el d\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n. 2) Otra importante mediaci\u00f3n es el sistema de celebraciones, radicalmente humanas y trascendentes (cf Dt 16,1-15, Ex 23,14-17; 34,18-23). 3) Tambi\u00e9n es imprescindible, en la comunicaci\u00f3n ritual del pueblo con Dios, vivir haciendo la justicia; al respecto, resalta la palabra prof\u00e9tica (ver Is 1,13-17; 58,2-12, Am 5,21-24). 4) Por otro lado, todo lo creado y los seres humanos son im\u00e1genes de Dios, son mediaciones del encuentro con el Dios de la vida. Por consiguiente, la catequesis eval\u00faa hoy si en la religi\u00f3n de la gente existen estas mediaciones del contacto pueblo-Dios: tiempo y espacio, fiesta y culto, vivir con justicia, cosmos y humanidad.<\/p>\n<p>b) El acontecimiento y la persona de Jes\u00fas -y por eso, cualquier catequesis fiel al evangelio- afronta lo religioso, lo cultural, lo pol\u00ed\u00adtico, la cuesti\u00f3n del g\u00e9nero; en fin, toda la trama humana. Del evangelio obtenemos criterios para considerar la vivencia cristiana del pueblo. En primer lugar, el anuncio del reinado; Dios salva aqu\u00ed\u00ad y ahora y transforma la realidad y las personas, como lo indican las respuestas de Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos de Juan y las bienaventuranzas e imprecaciones. El coraz\u00f3n de la buena noticia consiste en pasar de la ley al amor incondicional e integral: amar con toda el alma a Dios, al pobre y al enemigo (Mt 22,36-40; 25,31-46; 5,43-48). Tambi\u00e9n es muy significativo el sentido cr\u00ed\u00adtico con que Jes\u00fas se mueve dentro de las realidades socio-religiosas de la \u00e9poca: formas de piedad popular jud\u00ed\u00ada, sensibilidad apocal\u00ed\u00adptica, posturas prof\u00e9ticas. Por otra parte, existen claras opciones en t\u00e9rminos religioso-culturales: por los marginados y los peca-dores, por los peque\u00f1os, en contraposici\u00f3n a los sabios (cf Le 10,21), por la mujer invitada (en contra de normas culturales de aquella \u00e9poca) a ser disc\u00ed\u00adpula y protagonista de la buena noticia, por la ni\u00f1ez (tambi\u00e9n discriminada), y la opci\u00f3n escandalosa por la multitud de enfermos, leprosos y endemoniados. Tampoco hoy se reh\u00fayen las realidades sociales y religiosas que requieren de una iluminaci\u00f3n y una opci\u00f3n catequ\u00e9tica. En cuanto al modo de comunicaci\u00f3n, el peso de par\u00e1bolas y proverbios en la ense\u00f1anza evang\u00e9lica nos motiva a revisar m\u00e9todos actuales, a fin de resaltar s\u00ed\u00admbolos y no limitarse a conceptos.<\/p>\n<p>c) La creatividad apost\u00f3lica. As\u00ed\u00ad como la Iglesia naciente fue capaz de superar bloqueos socio-religiosos, corresponde hoy, en la catequesis de la religi\u00f3n cotidiana, continuar pro-moviendo inculturaciones del mensa-je universal. No cab\u00ed\u00ada forzar a los paganos a judaizar (cf G\u00e1l 2,14), y hoy tampoco cabe imponer esquemas desde una cultura-religi\u00f3n hacia otra; m\u00e1s bien, hay que continuar y actualizar el discernimiento del llamado concilio de Jerusal\u00e9n (He 15,6-29). Tambi\u00e9n hay que superar antinomias y exclusiones, como lo hizo san Pablo. En su contexto predominaba el jud\u00ed\u00ado, var\u00f3n, libre; pero \u00e9l plantea que ya no val\u00ed\u00ada ser jud\u00ed\u00ado o pagano, var\u00f3n o mujer, libre o esclavo; por el bautismo se ha inaugurado una nueva humanidad sin exclusiones (G\u00e1l 3,28). La liberaci\u00f3n es para todos, dada la gracia de la salvaci\u00f3n. Otra gran aportaci\u00f3n paulina es la pneumatolog\u00ed\u00ada, que debe motivar la labor catequ\u00e9tica con respecto a la religiosidad. Por ejemplo: es el Esp\u00ed\u00adritu quien habita en los creyentes y los conduce; tanto la creaci\u00f3n como la humanidad gimen por la salvaci\u00f3n y nada (ni poderes espirituales ni fuer-zas del universo) nos apartan del amor divino (Rom 8,9-11.20-25.34-39); entonces es el Esp\u00ed\u00adritu quien sostiene al ser humano en su caminar religioso, en medio del cosmos y de la historia, donde lo decisivo es el Amor.<\/p>\n<p>Ahora bien, en el proceso catequ\u00e9tico, un texto o tema b\u00ed\u00adblico no debe confrontarse, sin m\u00e1s, a un hecho religioso de hoy. Se requiere una hermen\u00e9utica. Es un proceso de interpretaci\u00f3n con varios momentos: 1) acoger la revelaci\u00f3n con su sentido y mensaje; 2) desde la fe y sabidur\u00ed\u00ada del pueblo de Dios; 3) asimilar eclesialmente y poner en pr\u00e1ctica la palabra, en el aqu\u00ed\u00ad y ahora; 4) incluyendo el factor religioso del pueblo. Hay que reiterar, pues, que es un trabajo paciente. No es lo que a menudo se hace: confrontar (sin explicitar predisposiciones culturales ni teol\u00f3gicas) un texto b\u00ed\u00adblico con una costumbre religiosa. La hermen\u00e9utica pasa a trav\u00e9s del pensamiento humano, el discernimiento eclesial, la oraci\u00f3n y el estudio de la realidad religiosa del pueblo.<\/p>\n<p>3. LAS ACTITUDES ECLESIALES. LOS perfiles locales y regionales de la religi\u00f3n popular implican que su pastoral est\u00e1 principalmente en manos de la Iglesia particular, es decir, de las comunidades con su obispo, que es el primer maestro de la fe. Es triste constatar, en casi todas partes, que ello ocurre de modo improvisado y espor\u00e1dico; no hay una pastoral de conjunto, salvo excepciones como es el caso de algunos santuarios. Por otra parte, existen rasgos religiosos comunes (por ejemplo, en zonas latinoamericanas) que requieren directrices generales. Tambi\u00e9n en estos niveles hay vac\u00ed\u00ados. En Am\u00e9rica latina y el Caribe, en el sur de Espa\u00f1a y en otras regiones se ha comenzado a tomar en serio la religiosidad.<\/p>\n<p>Una preocupaci\u00f3n sistem\u00e1tica y con acento positivo s\u00f3lo germina y crece a partir de la d\u00e9cada de 19706. Es una preocupaci\u00f3n global, en t\u00e9rminos de evangelizaci\u00f3n-religiosidad; pero falta a\u00fan concretarla en \u00e1reas espec\u00ed\u00adficas: catequesis, medios de comunicaci\u00f3n masiva, educaci\u00f3n cristiana, movimientos apost\u00f3licos, pastoral social, perspectiva de g\u00e9nero, etc., en referencia a la religi\u00f3n del pueblo. Tambi\u00e9n es una tarea por concretar en cada nivel y \u00e1mbito de la comunidad eclesial, inspir\u00e1ndose en las directrices de la Jerarqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n conciliar ha impactado profundamente a la catequesis. Como pueblo de Dios, se redescubren las responsabilidades y carismas, en un di\u00e1logo servicial al mundo de hoy en su b\u00fasqueda de una vida plena. Aunque los textos del Vaticano II no consideran la catequesis de la religi\u00f3n popular (salvo unos p\u00e1rrafos lit\u00fargicos y misioneros en SC y AG), su eclesiolog\u00ed\u00ada ha incentivado una ense\u00f1anza de la fe con apertura a los valores humanos, y aqu\u00ed\u00ad pueden incluirse creencias y acciones religiosas.<\/p>\n<p>Unas actitudes m\u00e1s precisas son enunciadas gracias a dos exhortaciones apost\u00f3licas: Evangelii nuntiandi (Pablo VI, 1975) confiesa el descubrimiento de \u00abmuchos valores\u00bb, \u00abuna sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer\u00bb, y conf\u00ed\u00ada que la religiosidad popular \u00abpueda ser cada vez m\u00e1s&#8230; un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo\u00bb (48); Catechesi tradendae (Juan Pablo II, 1979) subraya -como el Vaticano II y EN- la relaci\u00f3n entre evangelizaci\u00f3n y cultura; adem\u00e1s propugna la inculturaci\u00f3n y una radical revalorizaci\u00f3n de \u00abelementos -religiosos o de otra \u00ed\u00adndole-&#8230; para ayudar a entender mejor la integridad del misterio cristiano\u00bb (53). Esta es una afirmaci\u00f3n sustancial. La religiosidad no es obst\u00e1culo, sino aporte, a la comprensi\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>En el escenario latinoamericano se van descubriendo criterios de discernimiento. Los obispos en Medell\u00ed\u00adn postularon no partir de una \u00abinterpretaci\u00f3n cultural occidentalizada&#8230; sino del significado que esa religiosidad tiene&#8230; en grupos rurales y urbanos marginados\u00bb (Pastoral popular, 4). Por su parte, los obispos en Puebla reconocieron al pueblo, y al pobre, como sujeto de la evangelizaci\u00f3n (la que incluye la catequesis), y dicen algo m\u00e1s sorprendente: que con la religiosidad popular \u00abel pueblo se evangeliza continuamente a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (450). En Santo Domingo hay otro salto cualitativo: \u00abla religiosidad popular es una expresi\u00f3n privilegiada de la inculturaci\u00f3n de la fe\u00bb (36); se promueve el di\u00e1logo con religiones ind\u00ed\u00adgenas y afroamericanas (137-138, 249) y se aprecia la cultura mestiza y la inculturaci\u00f3n del catolicismo (247).<\/p>\n<p>Por otra parte, contin\u00faan actitudes de recelo y control sobre la religi\u00f3n cotidiana de la gente. Esto aparece en el nuevo Catecismo. Positivamente habla de la b\u00fasqueda religiosa de Dios (CCE 27-30, 2244, 2566-7) y la virtud de la religi\u00f3n (CCE 1807, 2095-6, 2117, 2125, 2142), recalcando la piedad y la devoci\u00f3n (sin tomar en cuenta la complejidad de la religi\u00f3n en el conjunto de la vida y la historia). Tambi\u00e9n hay una mirada respetuosa hacia otras religiones (CCE 238, 842-843, 1149, 2104-9, 2569) que buscan a Dios, cuya voluntad es que todos se salven. Sin embargo, en cuanto a la religi\u00f3n popular: \u00absostener y apoyar&#8230;, purificar y rectificar&#8230;, purificar y educar\u00bb (CCE 1676, 2688). Se desea corregir en especial la magia, ignorancia, superstici\u00f3n, hechicer\u00ed\u00ada, adivinaci\u00f3n (CCE 29, 417, 844, 2110-2117) y la idolatr\u00ed\u00ada (CCE 844, 2113). Sin duda hay errores y desviaciones; pero esto ocurre en todas partes; no hay que cargar las tintas en la vivencia de la gente com\u00fan.<\/p>\n<p>Ante esos malentendidos es fundamental la iniciativa de las Iglesias particulares. Es el caso de los episcopados de Brasil y M\u00e9xico y de unas iniciativas del CELAM latinoamericano7. En Brasil, desde los a\u00f1os 80, hay un fuerte cuestionamiento al m\u00e9todo consistente en hacer que el individuo aprenda verdades, a fin de llevar a cabo un proceso comunitario de ense\u00f1anza y di\u00e1logo de fe, a la luz del principio de la interacci\u00f3n vida-fe, y a ello se a\u00f1ade hoy la inculturaci\u00f3n. En M\u00e9xico, es admirable su Gu\u00ed\u00ada pastoral: \u00abestar presente en la religiosidad del pueblo sencillo para iluminar y orientar su fe\u00bb; y propone aceptar la religi\u00f3n popular (existe \u00abfe inculturada en nuestro pueblo\u00bb), ver sus valores y antivalores, ofrecer la palabra y a Jes\u00fas como modelo, relacionarla con la liturgia, promover acci\u00f3n social y afianzar el misterio cristiano (69, 73-78, 96-99). Tambi\u00e9n el CELAM viene dando pautas acertadas: servicio a la religiosidad, con criterios s\u00f3lidos, educando en la fe desde la religiosidad (L\u00ed\u00adneas comunes, 1986, 105-120), un programa y una teolog\u00ed\u00ada de la inculturaci\u00f3n, en que la religi\u00f3n popular es calificada como \u00ablugar privilegiado\u00bb (L\u00ed\u00adneas comunes, 1986, 23-25; II Semana, Conclusiones, 1991, 35-116). Contamos, pues, con orientaciones claras que abren un futuro diferente.<\/p>\n<p>4. PRINCIPIOS PROVENIENTES DE LA ELABORACI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICA. Tanto en el magisterio como en la teolog\u00ed\u00ada, el cambio de enfoque (en cuanto a la religi\u00f3n popular) proviene de varios principios: el pueblo cristiano, en cuanto pobre, es amado preferencialmente por Dios; portador de la fe y del evangelio (y no simplemente un recipiente) est\u00e1 llamado a la liberaci\u00f3n integral y (como una dimensi\u00f3n de ella) es responsable de la inculturaci\u00f3n. Estos principios sustentan una revaloraci\u00f3n de las expresiones religiosas de la humanidad. En cuanto a la catequesis, ya no puede ser un traspaso de nociones y normas a una poblaci\u00f3n pasiva. Proponemos a continuaci\u00f3n algunos criterios teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>a) El punto de partida es reconocer, en la religi\u00f3n popular, un sistema de catequesis8. No es materia a purificar, ni mera ocasi\u00f3n para ense\u00f1ar. Tampoco es un obst\u00e1culo. Se trata de un sistema v\u00e1lido y eficaz. Sus componentes, seg\u00fan el mexicano Francisco Merlos, son: el pueblo de Dios es catequista, hace catequesis en la vida cotidiana y en instancias densas, proviene de la cultura del pueblo, su metodolog\u00ed\u00ada es informal, simb\u00f3lica, participativa y festiva, transmite valores evang\u00e9licos, es una sabidur\u00ed\u00ada que logra s\u00ed\u00adntesis vitales, comunica grandes temas del misterio cristiano. A la vez, Merlos y otros ven la necesidad de confrontar sus limitaciones y vac\u00ed\u00ados: poca base b\u00ed\u00adblica, fatalismo hist\u00f3rico, adicci\u00f3n a fetiches y ritos, alienaci\u00f3n en la creencia. Pero, a pesar de estas limitaciones, la producci\u00f3n religiosa del pueblo constituye un sistema catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>b) La buena teolog\u00ed\u00ada es realista. De manera especial est\u00e1 atenta a dos fen\u00f3menos: 1) En cada contexto, y seg\u00fan la trayectoria espec\u00ed\u00adfica de cada comunidad humana, la fe cristiana tiene elementos religiosos. Se les puede calificar como inculturaciones y como mediaciones. La teolog\u00ed\u00ada de la catequesis no reh\u00faye esta realidad. Toma en cuenta lo que Luis Maldonado llama sincretizaci\u00f3n de fe, religi\u00f3n, cultura9. No s\u00f3lo se toma en cuenta esta sincretizaci\u00f3n: se la ve como necesaria para que la palabra de Dios nos interpele en profundidad. 2) Otro hecho masivo es c\u00f3mo los pueblos pobres tienen sus propias mediaciones para acoger la salvaci\u00f3n. Por eso una catequesis realista tiene que ver y favorecer estos medios que, seg\u00fan V\u00ed\u00adctor Codina son: naturaleza creada por Dios, persona humana, im\u00e1genes, relatos, culturas, fiestas del pueblo, fiestas de la Iglesia, sacramentales, visitas del papa, peregrinaciones, devoci\u00f3n mariana, la vida del pueblo como experiencia de Dios10. Es decir, una catequesis realista y honda se vuelca hacia toda la existencia y espiritualidad del pueblo, y desde all\u00ed\u00ad promueve su participaci\u00f3n en los sacramentos y en la comunidad eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>c) Tambi\u00e9n es necesaria una justa evaluaci\u00f3n. Un procedimiento com\u00fan es hacer una lista de puntos positivos y puntos negativos en la religi\u00f3n del pueblo; pero es un error, ya que no se explicitan los prejuicios y presupuestos seg\u00fan los cuales se dice que algo es bueno o malo. Una clasificaci\u00f3n dicot\u00f3mica no hace justicia a la ambivalencia y complejidad del hecho religioso. Dicho procedimiento tampoco corresponde a una pedagog\u00ed\u00ada cristiana atenta a procesos de conversi\u00f3n y crecimiento en la fe. A este respecto, retomamos anotaciones de varios te\u00f3logos11.<\/p>\n<p>Una buena evaluaci\u00f3n ata\u00f1e a todos los sistemas religiosos, no s\u00f3lo a expresiones del pueblo pobre; y conviene distinguir niveles en el factor religioso. Juan A. Estrada afirma que hay que transformar no s\u00f3lo lo del pueblo, sino tambi\u00e9n la religiosidad en la instituci\u00f3n eclesial. Estrada distingue (en la religi\u00f3n del pueblo) elementos coherentes con el evangelio, aspectos culturales v\u00e1lidos (como es la est\u00e9tica) y elementos regresivos y alienantes. No caben, pues, apresuramientos, ni descalificaciones, ni sacralizaciones; s\u00ed\u00ad cabe tener muy presente -como indica este te\u00f3logo espa\u00f1ol- que toda fe tiene mediaciones religiosas.<\/p>\n<p>De este modo salen a la luz algunos criterios de evaluaci\u00f3n. Como ha dicho Segundo Galilea, no sirve una separaci\u00f3n simplista de valores y contravalores; m\u00e1s bien podemos proponer estas orientaciones: la religi\u00f3n es v\u00e1lida cuando humaniza y libera, y Jes\u00fas y la Iglesia nos dan criterios sobre qu\u00e9 es verdadero y qu\u00e9 es falso en la religi\u00f3n y una pedagog\u00ed\u00ada de cambio lento y con participaci\u00f3n del pueblo. Estas viejas y sabias orientaciones de Galilea contin\u00faan vigentes.<\/p>\n<p>Complementando estos criterios teol\u00f3gicos, Virgilio Elizondo ha subrayado algunos elementos: que la fe del pueblo proviene del Esp\u00ed\u00adritu, el sensus fidelium de una Iglesia particular, la expresi\u00f3n del Dios de los pobres, el hecho de que la religi\u00f3n popular no excluye a nadie y est\u00e1 constantemente desarrollando nuevas formas, y la revitalizaci\u00f3n del simbolismo sacramental.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed\u00ad se han consignado un conjunto de criterios -b\u00ed\u00adblicos, eclesiales y teol\u00f3gicos- que son relevantes en el trabajo catequ\u00e9tico atento a la religi\u00f3n del pueblo. No son criterios que funcionen en abstracto. Son relevantes en la medida en que cada comunidad cristiana los pone en pr\u00e1ctica, en relaci\u00f3n a formas precisas de religiosidad.<\/p>\n<p>III. El pueblo catequiza<br \/>\nEn zonas que conocemos, \u00bfcu\u00e1ntas personas participan en programas de catequesis formal: parroquia, sistema escolar, n\u00facleo de espiritualidad y apostolado? Suele ser un porcentaje muy peque\u00f1o del total de creyentes, y es una participaci\u00f3n que dura s\u00f3lo unos meses o unos a\u00f1os. \u00bfCu\u00e1ntas personas alimentan su conocimiento del amor de Dios a trav\u00e9s de instancias de religi\u00f3n popular? Es la inmensa mayor\u00ed\u00ada, y esta formaci\u00f3n se desarrolla durante toda la vida, no s\u00f3lo en la ni\u00f1ez y la juventud. Veremos a continuaci\u00f3n qu\u00e9 catequesis -entendida en sentido amplio- lleva a cabo el pueblo evangelizador, qui\u00e9nes la ejercen y c\u00f3mo la ejercen.<\/p>\n<p>1. ALGUNOS PROBLEMAS URGENTES. a) En primer lugar, el sujeto popular -particularmente la multitud urbana-se mueve en contextos plurirreligiosos y en medio de un mayor o menor grado de secularismo. Salvo excepciones, la religi\u00f3n popular es representada por sujetos complejos (en contacto con varios mundos religiosos) y grupos que viven procesos de cambio 12.<\/p>\n<p>b) Otro gran problema es el gran abanico de formas de religiosidad que vive la gente com\u00fan. Por un lado, tenemos la indiferencia e increencia (aunque no practicante, hay gente que, en medio de una crisis, acude a san Judas Tadeo, a santa Rita o a santa Clara, considerados especialistas en casos imposibles). Se argumenta que el reto mayor es hacer catequesis en un mundo secularizado13. Por otra parte, la oferta religiosa se ha ido multiplicando: ofertas cristianas, sincr\u00e9ticas, neopaganas, de la llamada new age, espiritistas, etc., y numerosas personas transitan de una a otra, o bien combinan dos universos religiosos diferentes. Tambi\u00e9n hay que tener en cuenta la pseudosacralidad del orden econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico de hoy, con su absolutizaci\u00f3n de lo individual, el mercado y el \u00e9xito material y el hedonismo. Pues bien, el sujeto popular, que es el paciente de este abanico de religiosidades, \u00bfc\u00f3mo lleva a cabo una catequesis s\u00f3lidamente cat\u00f3lica?14.<\/p>\n<p>c) Adem\u00e1s, tenemos el drama de la asimetr\u00ed\u00ada eclesial. Aspiramos a ser pueblo de Dios, cuerpo de Cristo, construcci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, pero de hecho coexistimos en una Iglesia discriminatoria. A pocos cristianos se les conf\u00ed\u00adan ministerios y responsabilidades para comunicar el dep\u00f3sito de la fe. Los organismos eclesiales no ofrecen espacios a las mayor\u00ed\u00adas -pobres con escasa educaci\u00f3n oficial, gente racialmente no blanca, mujeres, j\u00f3venes, emigrantes e indocumentados-. Los cristianos, o est\u00e1n ausentes, o tienen un rol subordinado al clero, y deben salir de su mundo de origen para integrarse en el orden vigente. \u00bfQu\u00e9 hacer, por consiguiente, en la comunidad eclesial para que m\u00e1s personas y grupos ejerzan la vocaci\u00f3n com\u00fan de ser evangelizadores y, m\u00e1s concretamente, catequistas? \u00bfC\u00f3mo desarrollamos una diversidad de ministerios catequ\u00e9ticos dentro de una pastoral de conjunto?<br \/>\n2. INTERACCI\u00ed\u201cN ENTRE GRUPOS Y L\u00ed\u008dDERES. En los espacios religiosos del pueblo hay mucha interacci\u00f3n entre grupos y l\u00ed\u00adderes, y ambos son portadores de la comunicaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>a) Comunidades. La instancia b\u00e1sica es la familia, donde son reproducidos y reconstruidos h\u00e1bitos, creencias y orientaciones del cristianismo del pueblo. Los conocimientos b\u00e1sicos son adquiridos inductiva e informalmente, gracias al testimonio y las pr\u00e1cticas de familiares. Es importante la funci\u00f3n catequizadora de la mujer (madre, t\u00ed\u00ada, abuela, hermana, etc.) en su liderazgo cotidiano en medio del grupo familiar. Esta realidad es asumida (en varios pa\u00ed\u00adses) mediante el valioso programa de catequesis familiar; pero tiene much\u00ed\u00adsimo m\u00e1s peso lo hecho an\u00f3nima y eficazmente en los n\u00facleos familiares. Estas y otras formas comunitarias (que se anotan a continuaci\u00f3n) constituyen los principales veh\u00ed\u00adculos de la catequesis concreta y orante. En la tradici\u00f3n oral, la comunidad es \u00abtestigo comprometido de una verdad de fe local, particularizada&#8230; [y sus] rituales se suman a la liturgia general\u00bb15.<\/p>\n<p>Existen incontables reuniones que pueden llamarse catequizadoras. Es decir, la poblaci\u00f3n expresa una determinada convicci\u00f3n religiosa en una ocasi\u00f3n o por un breve per\u00ed\u00adodo de tiempo, constituyendo un modo de catequesis. Por ejemplo: secuencia de actividades en torno a la muerte, donde se re\u00fanen muchas personas y algunas ejercen un liderazgo y evangelizan al resto; algo semejante puede decirse de otros ritos de transici\u00f3n, como el nacimiento, el bautismo y el matrimonio, en sus celebraciones aparte de la ceremonia parroquial; tambi\u00e9n son importantes las reuniones en torno a la inauguraci\u00f3n de un local y su bendici\u00f3n, en torno a una cat\u00e1strofe en que se realiza un compartir creyente, en torno a aniversarios, deportes y otras tantas ocasiones que incluyen alg\u00fan gesto y palabra religiosa. El car\u00e1cter catequizador de numerosas reuniones como las ya mencionadas proviene, en parte, de la fragilidad y fragmentaci\u00f3n que experimentan los sectores marginales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, tenemos organismos de car\u00e1cter permanente, con una mayor organizaci\u00f3n interna y misi\u00f3n externa. Resaltan, por su cantidad y por la intensidad de su praxis, las agrupaciones festivas, bien las que peregrinan y las que danzan en un santuario, bien las que dirigen y participan en una celebraci\u00f3n local (fiestas del santoral). Grupos que en fechas concretas realizan sus propias celebraciones cristianas, aparte de las ceremonias oficiales, en torno a pesebres navide\u00f1os o a la fiesta de la epifan\u00ed\u00ada, rituales informales de semana santa y festejos de san Juan y de otros santos y v\u00ed\u00adrgenes populares.<\/p>\n<p>Otra forma muy importante de catequesis es la de asociaciones con devociones espec\u00ed\u00adficas; tienen alg\u00fan v\u00ed\u00adnculo con la estructura eclesi\u00e1stica, pero mayormente tienen din\u00e1micas aut\u00f3nomas. Algunas difunden su mensaje durante una semana o un mes al a\u00f1o, con rituales en el hogar o en el barrio. Otras son hermandades, cofrad\u00ed\u00adas, asociaciones, con interacci\u00f3n y oraciones constantes. Por otro lado, proliferan nuevos grupos de oraci\u00f3n, con un car\u00e1cter b\u00ed\u00adblico, o con acento en sanaci\u00f3n y dones del Esp\u00ed\u00adritu. Desde hace d\u00e9cadas se est\u00e1n constituyendo comunidades eclesiales de base, con muchas modalidades de interiorizaci\u00f3n de la fe, reflexi\u00f3n y acci\u00f3n. En fin, se trata de un inmenso caudal de agrupaciones de todo tipo; no se suelen ver como instancias catequizadoras, pero lo son de verdad, con relaci\u00f3n a sus miembros y hacia muchos parientes, vecinos, simpatizantes y asistentes ocasionales.<\/p>\n<p>b) L\u00ed\u00adderes. En el seno de todas esas agrupaciones hay un gran elenco de l\u00ed\u00adderes. Son -aunque no se llamen as\u00ed\u00ad- catequistas. Entre ellos sobresalen personas pobres, ni\u00f1os, ancianos, enfermos, mujeres postergadas, gente racialmente discriminada; es decir, los \u00faltimos del orden social pasan a ser excelentes evangelizadores. Muchos tienen el carisma de conducir la oraci\u00f3n, y de este modo ense\u00f1an la fe y animan paraliturgias (se les denomina rezadores, curanderas, devotas, etc). Tambi\u00e9n hay abundante liderazgo en la \u00e9tica (dando consejos, motivando la reconciliaci\u00f3n), en el arte y la espiritualidad (catequizan mediante la m\u00ed\u00adstica y la est\u00e9tica), en la organizaci\u00f3n de las expresiones de fe (animadores, comit\u00e9s ejecutivos, directivas de comunidades de base y grupos de oraci\u00f3n).<\/p>\n<p>Sobresale en especial la responsabilidad de la mujer. Aparte de las oficialmente reconocidas, en programas parroquiales y escolares, la buena marcha de la religi\u00f3n popular se debe en buena parte al liderazgo de la mujer. En general, tiene una capacidad de convocatoria amplia, incentiva el compromiso de otras personas, transmite una fe integral y vital, contribuye a una experiencia de Dios que incluye a la mujer y al var\u00f3n, respalda cambios en la sociedad y en la Iglesia.<\/p>\n<p>Desde hace d\u00e9cadas hay liderazgos emergentes, que hoy tienden a crecer y expandirse. Se trata de espont\u00e1neos l\u00ed\u00adderes catequistas con identidad afro, ind\u00ed\u00adgena y mestiza. Las estructuras eclesiales, con sus sutiles formas de racismo, no les ha dejado espacio para transmitir la fe desde sus identidades y proyectos humanos. Hoy apreciamos algunos avances, por ejemplo en la IV Conferencia de obispos latinoamericanos16; en otras regiones cabe generar catequesis inculturadas por parte de inmigrantes y grupos con ra\u00ed\u00adces africanas y asi\u00e1ticas. Hoy es insostenible un \u00fanico modelo catequ\u00ed\u00adstico, occidental (heredero de las colonizaciones), masculino (con acento en lo mental y conceptual) y con predominio de s\u00ed\u00admbolos religiosos provenientes de la cultura blanca. Por otro lado, tambi\u00e9n surgen l\u00ed\u00adderes en los sectores medios de nuestras sociedades, como es el caso de movimientos laicos nuevos, corrientes de espiritualidad de clase media, cursos de renovaci\u00f3n de la fe. Todos tienen un componente catequ\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>c) Algunas carencias, desaf\u00ed\u00ados y cuestiones abiertas. En primer lugar, la carencia de l\u00ed\u00adderes j\u00f3venes para la catequesis de juventudes que constituyen la mitad de la poblaci\u00f3n latinoamericana; sus b\u00fasquedas de sentido y sus peculiares religiosidades requieren agrupaciones y m\u00e9todos espec\u00ed\u00adficos. Otro gran reto es motivar al laicado com\u00fan (y no s\u00f3lo los pocos laicos colaboradores del clero y de las religiosas) para ejercer su misi\u00f3n. El Esp\u00ed\u00adritu de Dios sostiene su sensus fidelium (LG 12, CCE 91-93); a todos los fieles les corresponde transmitir la verdad revelada (CCE 91). La catequesis se lleva a cabo \u00aben toda la Iglesia y en cada uno de sus niveles&#8230;; (es) una responsabilidad diferenciada pero com\u00fan\u00bb (CT 16, 24, 62-70). No basta permitir que colaboren \u00aben la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica\u00bb (CCE 906); el laicado tiene que ser el motor principal para que la catequesis se lleve a cabo en profundidad en todos los ambientes humanos.<\/p>\n<p>3. RELIGIOSIDAD CATEQUIZADORA. a) La religi\u00f3n del pueblo, \u00bfen qu\u00e9 medida es catequizadora y contribuye al conjunto de la evangelizaci\u00f3n? Con respecto a cada uno de los muchos universos religiosos del pueblo, nos preguntamos: \u00bfen qu\u00e9 medida son catequizadores? \u00bfEn qu\u00e9 medida gu\u00ed\u00adan a las personas (es decir, son pedag\u00f3gicos), y las conducen al misterio del encuentro sacramental con Dios (es decir, son mistag\u00f3gicos)?<br \/>\nUna correcta pedagog\u00ed\u00ada de la fe es principalmente una comunicaci\u00f3n de la Revelaci\u00f3n, a trav\u00e9s de m\u00e9todos y medios humanos de comunicaci\u00f3n. Esto justamente es lo que ofrece la religiosidad: m\u00e9todos y medios. No son infalibles. En cada caso, la Iglesia local se pregunta si transmiten la presencia divina en la historia, de acuerdo con el \u00abmodelo de la pedagog\u00ed\u00ada de la fe\u00bb (CT 58), que principalmente encontramos en el evangelio. Esta pedagog\u00ed\u00ada de Dios -seg\u00fan un l\u00facido documento mexicano- tiene los siguientes rasgos: es una pedagog\u00ed\u00ada encarnada (dialoga con la vida de la gente), de signos, crea relaciones nuevas (con Dios y la humanidad), est\u00e1 centrada en las personas y los valores del Reino, y es una pedagog\u00ed\u00ada de la libertad, del amor, del servicio y de la esperanza17. A mi juicio, gran parte de estos rasgos est\u00e1n presentes en la religiosidad de pueblos pobres, que son catequizadores. Pero esto hay que verificarlo en cada caso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay que ver en qu\u00e9 medida estas religiosidades contribuyen al conjunto de la evangelizaci\u00f3n (es decir, adem\u00e1s de la catequesis, a los otros niveles de comunicaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de la fe en Cristo). Esta evaluaci\u00f3n se hace seg\u00fan los principios planteados en nuestro caminar eclesial. Se trata de los principios de la interacci\u00f3n vida-fe (tan subrayado en la catequesis brasile\u00f1a, as\u00ed\u00ad como en otras regiones), de la opci\u00f3n por la vida de los pobres y de la inculturaci\u00f3n. Este \u00faltimo merece unas precisaciones, ya que suele ser malinterpretado. En la evangelizaci\u00f3n inculturada no es que una \u00e9lite adapte su mensaje a tal o cual sector humano. M\u00e1s bien es la re-expresi\u00f3n de la fe hecha por la Iglesia local, y en especial por el laicado. Como bien lo explica el encuentro de Caracas, personas laicas, dentro de cada grupo socio-cultural, \u00abcon su variedad de carismas, realizar\u00e1n con sus interlocutores la plena inculturaci\u00f3n del evangelio al vivir y reexpresar la fe\u00bb18. Para contribuir al conjunto de la evangelizaci\u00f3n, la religi\u00f3n del pueblo requiere ciertamente una animaci\u00f3n y formaci\u00f3n bien planificada, proporcionada por organismos de la Iglesia.<\/p>\n<p>b) Medios espec\u00ed\u00adficos de catequesis. En cada zona existen una serie de realidades, con rasgos propios y con elementos en com\u00fan con otras zonas. Anotaremos s\u00f3lo unas constantes hispano-indo-americanas: estos pueblos han desarrollado -en sus religiosidades- medios espec\u00ed\u00adficos de catequesis.<\/p>\n<p>&#8211; El arte (en que incluyo la artesan\u00ed\u00ada popular) es un excelente comunicador de la presencia de lo sagrado, y en particular de la espiritualidad cristiana. Much\u00ed\u00adsima gente hace catequesis y es informalmente catequizada a trav\u00e9s de la m\u00fasica, el canto, la danza religiosa, y tambi\u00e9n mediante la multiforme est\u00e9tica ritual, paralit\u00fargica, y de im\u00e1genes y centros de culto bellamente adornados. Por otro lado, crece el consumo de objetos hechos en serie, negadores de la identidad y creatividad local; ante esto -como luego indicaremos- caben claras cr\u00ed\u00adticas y contrapropuestas.<\/p>\n<p>&#8211; Otro importante medio de catequesis es la relaci\u00f3n entre la comunidad y sus iconos. Contemplar y rezar ante im\u00e1genes del culto popular es una manera com\u00fan de interiorizar el mensaje de vida proveniente de Dios. \u00abLa iconograf\u00ed\u00ada cristiana transcribe mediante la imagen el mensaje evang\u00e9lico\u00bb (CCE 1160). Aunque a veces se impugna tanta devoci\u00f3n popular a im\u00e1genes (que supuestamente reemplazar\u00ed\u00adan el culto y la fe en Cristo), de hecho en dichas im\u00e1genes muchos captan y agradecen la encarnaci\u00f3n del Dios vivo. Son, adem\u00e1s, im\u00e1genes que sustentan la identidad creyente-cat\u00f3lica, y el vivir la fe en comunidad. En fin, no son objetos de veneraci\u00f3n, sino m\u00e1s bien iconos que traslucen el poder y la gloria de Dios.<\/p>\n<p>&#8211; Otro medio sumamente eficaz es la tradici\u00f3n oral, la narraci\u00f3n y el relato estructurado de acontecimientos salv\u00ed\u00adficos, normas \u00e9ticas, testimonios de vida recta, interacci\u00f3n con seres sagrados. De boca en boca pasa la buena noticia, con todos los detalles inculturados de la fe. A veces hay bastante fantas\u00ed\u00ada y proyecci\u00f3n de asuntos humanos traspuestos en Dios. Sin embargo, cada uno puede dar cuenta de c\u00f3mo lo escuchado, informal y c\u00e1lidamente, a lo largo de nuestras trayectorias humanas, ha afianzado la fe cristiana en nuestros corazones. As\u00ed\u00ad hemos recibido, y dado a la vez a otros, la \u00e9tica y la espiritualidad, la sabidur\u00ed\u00ada y la esperanza. Por ejemplo, nos han narrado y hemos compartido la lucha contra malas intenciones, y la obtenci\u00f3n de salud y paz diciendo que es gracias a Dios; esta es una de tantas maneras de catequizar, m\u00e1s eficaz que los cursos y homil\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>&#8211; Tambi\u00e9n la ritualidad y la fiesta constituyen medios de ense\u00f1anza y celebraci\u00f3n de la salvaci\u00f3n cristiana. En estos medios resalta el factor orante. Sin duda hay otros elementos, como la diversi\u00f3n, la canalizaci\u00f3n simb\u00f3lica de poderes socio-econ\u00f3micos que se legitiman mediante un rito p\u00fablico, etc. Pero, si uno compara cu\u00e1nta oraci\u00f3n hace el cat\u00f3lico medio en el sistema sacramental y lit\u00fargico oficial, y cu\u00e1nta lleva a cabo en ritos y paraliturgias m\u00e1s o menos aut\u00f3nomas, es evidente que en esto \u00faltimo es donde hay mayor densidad orante. Como es bien sabido, existe un magn\u00ed\u00adfico universo de sacramentales cultivados por los sectores marginados y con liderazgos laicales. Son vivencias muy personales, pero a la vez transmitidas a otros, y en este sentido hay una ense\u00f1anza orante de la fe.<\/p>\n<p>Por lo tanto, estos son medios tanto pedag\u00f3gicos como mistag\u00f3gicos; demuestran y contemplan la verdad; iconos, relatos, ritos, fiesta y arte constituyen medios que llegan hasta la mente, y sobre todo hasta el coraz\u00f3n, del creyente. Apreciamos, pues, estos medios.<\/p>\n<p>Pero a la vez, debemos tener en cuenta desaf\u00ed\u00ados y cuestiones abiertas. La pastoral de la Iglesia aprecia la tradici\u00f3n oral, a nivel popular, pero la orienta hacia los grandes hitos de la historia de salvaci\u00f3n testimoniada en la Biblia. En cuanto a todos los medios ya anotados, que abundan m\u00e1s entre personas adultas; tienen que ser desarrollados en la generaci\u00f3n joven y en la ni\u00f1ez; un caso ejemplar es el de las peregrinaciones juveniles a algunos santuarios, con una rica simbolog\u00ed\u00ada, seg\u00fan la sensibilidad juvenil. Otro gran desaf\u00ed\u00ado es el conflicto entre medios de comunicaci\u00f3n de la modernidad, con su mercado y sus \u00ed\u00addolos, por un lado y, por otro, la comunicaci\u00f3n de la fe a nivel local y regional por medios fr\u00e1giles e interpersonales. \u00bfC\u00f3mo tienen que ser respaldados estos \u00faltimos, y c\u00f3mo confrontar y reorientar los primeros? Un caso pat\u00e9tico es el de los signos navide\u00f1os, con pesebres uniformizados y con la magia del \u00e1rbol y el santa Claus navide\u00f1o; esto requiere ciertamente una creativa contrapropuesta evangelizadora, que se lleva a cabo en muchas partes mediante el arte y la paraliturgia familiar inculturada.<\/p>\n<p>c) La religi\u00f3n del pueblo catequiza en cinco niveles. En t\u00e9rminos generales, la religi\u00f3n del pueblo es catequizadora. Esto lo examinamos ahora en cinco niveles: creencia, organizaci\u00f3n, saber, \u00e9tica y ritualidad. Como es obvio, aqu\u00ed\u00ad no pueden consignarse rasgos peculiares a cada estrato social, grupo de edad, sexo, universo cultural, etc. S\u00f3lo se\u00f1alaremos el hecho de que en los pueblos pobres toda su religiosidad ense\u00f1a la fe. As\u00ed\u00ad es posible encarar dos grandes problemas presentes en la catequesis, y en concreto en el llamado nuevo catecismo; estos problemas claves son -al decir de Julio Lois- la inculturaci\u00f3n y la opci\u00f3n por los pobres19. Opino que la religiosidad que catequiza justamente lo hace de manera inculturada y desde y por los pueblos pobres. Veamos este tema fundamental, en sus cinco dimensiones.<\/p>\n<p>&#8211; La creencia. Impugna el mito moderno de que el individuo forja su propio destino. Por el contrario, se cree en la salvaci\u00f3n recibida, compartida, celebrada. Resaltan las creencias en Cristo sufriente-milagroso y en Mar\u00ed\u00ada dadora de vida y gozo, y tambi\u00e9n en muchos v\u00ed\u00adnculos con antepasados y otros difuntos-vivos. En torno a las numerosas mediaciones e im\u00e1genes veneradas, se cultiva una fe comunitaria y festiva. Sin embargo, al privatizarse la relaci\u00f3n con lo sagrado, a menudo es d\u00e9bil la respuesta de fe a la Palabra, mediante una responsabilidad por la historia. En cada zona y agrupaci\u00f3n humana uno constata las inculturaciones expresadas en las creencias; por eso, estas alimentan una catequesis relevante, hecha por el pueblo de Dios.<\/p>\n<p>&#8211; La organizaci\u00f3n. Es m\u00faltiple y polifac\u00e9tica y, como toda la religi\u00f3n popular, tambi\u00e9n est\u00e1 marcada por contradicciones y ambivalencias, en especial por la fragmentaci\u00f3n y por un devocionismo cerrado a lo eclesial. Pero una gama de organismos de base afianzan la fe de sus miembros y dan testimonio y servicio a la humanidad. Aunque no digan que catequizan y que construyen Iglesia, de verdad lo hacen m\u00e1s eficaz y ampliamente que otras instituciones cristianas (ya se han descrito las cualidades de estas comunidades y l\u00ed\u00adderes). Podemos reconocer la vitalidad de esta inmensa y muy concreta eclesialidad de los pobres, de pueblos creyentes y evangelizadores. Una tarea pendiente es procurar mayor contacto entre mundos religiosos y con sectores indiferentes, de manera que la catequesis no sea sectaria sino ecum\u00e9nica y realmente cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>&#8211; La sabidur\u00ed\u00ada. Muchas formas religiosas canalizan identidades, intuiciones, conocimientos plurales del pueblo, y en medio de ellas se manifiesta el sensus fidelium. Son muchos los modos como es sentida, comprendida y comunicada la fe cristiana; lo es inculturadamente. Tambi\u00e9n sobresale una humilde y contemplativa aproximaci\u00f3n a la verdad -a trav\u00e9s de im\u00e1genes, s\u00ed\u00admbolos, oraciones, silencios-, que contrasta con el altanero racionalismo de las elites. En aquella sabidur\u00ed\u00ada lo importante no es definir a Dios, sino estar con Dios y confiar en su salvaci\u00f3n. No obstante, como cualquier caminar humano hacia lo Otro, las rutas populares requieren correcci\u00f3n, iluminaci\u00f3n, profundizaci\u00f3n. El pueblo sabio ense\u00f1a y a su vez tiene que ser catequizado.<\/p>\n<p>&#8211; La \u00e9tica. Constatamos el acento puesto en buenas y malas relaciones; y no tanto en normas intrarreligiosas. Es decir, la persona es calificada por sus interacciones con otros seres humanos y con el entorno natural y espiritual. El pecado es visto como destrucci\u00f3n de relaciones con otros y con Dios, y, en general, la gente tiene un sentido de pecado y de arrepentimiento. Sin embargo, tambi\u00e9n existen complicidades con el orden injusto y colaboraciones con quienes agreden al pueblo, desde dentro y desde fuera. Cabe, pues, la llamada a la conversi\u00f3n y al discipulado, en una historia de amor de Dios con su pueblo. En este sentido, la catequesis contribuye a forjar un mundo nuevo, a partir de la \u00e9tica de reciprocidad que abunda en medio de los marginados y, a fin de cuentas, a la realizaci\u00f3n del misterio de amor que sustenta la \u00e9tica evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>&#8211; La ritualidad. Constituye el coraz\u00f3n de la religi\u00f3n del pueblo y se entrelaza con la meta de la catequesis: celebrar la fidelidad de y para con Dios. Todos vemos la complejidad de los mundos rituales, desde eventos m\u00e1gicos y ceremonias seculares que exaltan una existencia mercantilizada (lo trascendental es el dinero), hasta ritos transformadores de cada momento y lugar, que as\u00ed\u00ad pasan a se\u00f1alizar la b\u00fasqueda de vida plena. En la multitud de ritos aparece la dial\u00e9ctica entre muerte y vida, y una impl\u00ed\u00adcita y expl\u00ed\u00adcita sacramentalidad; hasta que uno reconoce en muchos ritos populares unos sacramentales de la fe pascual. Adem\u00e1s, la alegr\u00ed\u00ada presente en estas realidades es como un lenguaje de liberaci\u00f3n de pueblos postergados y entristecidos. Por lo tanto, contamos con grandes dinamismos catequizadores en la creencia, organizaci\u00f3n, sabidur\u00ed\u00ada, \u00e9tica y ritual de la gente com\u00fan. Una vez m\u00e1s hay que insistir en la necesidad del buen discernimiento de estas realidades, para sopesar si corresponden o no a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. Los dinamismos del pueblo no son entidades sacralizables. A la Iglesia le toca evaluarlos a la luz del evangelio, y con la asistencia del magisterio universal y local.<\/p>\n<p>IV. Ense\u00f1ar al celebrar<br \/>\nEl meollo de la catequesis es vivir, intensa y responsablemente, la fe cristiana en Dios Uno y Trino. Esta vivencia se sintetiza en la celebraci\u00f3n del amor. En las Iglesias locales tenemos meses y a\u00f1os de catequesis orientados hacia la recepci\u00f3n de la gracia sacramental -bautismo, reconciliaci\u00f3n y primera comuni\u00f3n, confirmaci\u00f3n, matrimonio, unci\u00f3n de enfermos-; y, debido a la renovaci\u00f3n conciliar, ahora tenemos tambi\u00e9n, a lo largo del proceso catequ\u00e9tico, muchas instancias de oraci\u00f3n, liturgia, fiesta. A ello se va sumando la revalorizaci\u00f3n de la religi\u00f3n del pueblo, con su sabidur\u00ed\u00ada festiva. Ella contribuye sustancialmente a una catequesis y liturgia con mayores signos de vida y gozo.<\/p>\n<p>Todo esto ocurre en un contexto lleno de desaf\u00ed\u00ados y ambivalencias contrapuestas. La globalizaci\u00f3n de la econom\u00ed\u00ada, la cultura y la pol\u00ed\u00adtica humanas, nos afecta a todos los seres humanos del planeta. Recibimos im\u00e1genes, valores, s\u00ed\u00admbolos, producidos por una industria cultural mundial y sus medios de comunicaci\u00f3n. Sus mensajes favorecedores del individualismo y del mercado total (todo se hace objeto de venta y compra), contradicen las energ\u00ed\u00adas propias de cada pueblo, con su af\u00e1n de libertad y comuni\u00f3n. Pero tambi\u00e9n existen facetas humanizadoras en esa globalizaci\u00f3n de contactos entre pueblos que tienen propuestas culturales y espirituales.<\/p>\n<p>En medio de todas estas ambig\u00fcedades, \u00bfc\u00f3mo catequizamos? Lamentablemente muchos contin\u00faan con una labor principalmente de lecto-escritura. Pero ya hemos entrado en otra \u00e9poca. La comunicaci\u00f3n es hoy m\u00e1s diversificada y compleja, debido a los instrumentos de comunicaci\u00f3n de masas, la inform\u00e1tica, las nuevas t\u00e9cnicas, un mayor aprecio por la subjetividad y la interculturalidad. En el contexto contempor\u00e1neo cabe desenvolver -como afirma Pierre Babin-\u00abla catequesis simb\u00f3lica; con su lenguaje sonoro y visual, hist\u00f3rico y Iit\u00fargico\u00bb20. Pues bien, este gran desaf\u00ed\u00ado no es ajeno a la religi\u00f3n del pueblo, que siempre ha cultivado diversas sensibilidades y modos de comunicaci\u00f3n de la vivencia creyente. Desde la religiosidad, y en el marco de la globalizaci\u00f3n de las im\u00e1genes, hay que rehacer la ense\u00f1anza de la fe.<\/p>\n<p>Se trata de procesos de reelaboraci\u00f3n, tanto de la catequesis como de la religi\u00f3n del pueblo. Por una parte, la producci\u00f3n festiva de las comunidades favorece una ense\u00f1anza\/aprendizaje integral, donde lo conceptual es s\u00f3lo una dimensi\u00f3n. La catequesis es reelaborada gracias al aporte del festejo ritual del pueblo; as\u00ed\u00ad ella toca al conjunto del ser humano, interpelado por el misterio cristiano, que es fiesta de amor. Por otra parte, los pueblos, con su religiosidad, son evangelizados, a fin de que tradiciones locales sean enriquecidas con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu y del reino de Dios que renuevan toda la tierra. En este sentido, en Am\u00e9rica latina se desea apoyar la fiesta del pueblo, incluyendo la que no tiene origen cristiano, en la perspectiva de una \u00abcatequesis popular, utilizando todos los signos, valores y lenguajes compatibles con el evangelio, para tocar el coraz\u00f3n de las culturas\u00bb21. La interacci\u00f3n entre religiosidad y catequesis fortalece a ambas; as\u00ed\u00ad es posible responder mejor a los desaf\u00ed\u00ados de la globalizaci\u00f3n, desde una vivencia humana y espiritual integral.<\/p>\n<p>La catequesis ha estado siempre fundamentada y orientada hacia la celebraci\u00f3n pascual de la fe. Es decir, ense\u00f1amos y aprendemos no para quedarnos ah\u00ed\u00ad, sino para participar m\u00e1s plenamente en la fiesta de muerte y vida en el Se\u00f1or. Lo mismo puede decirse de las devociones y de toda la religiosidad cat\u00f3lica; ella se orienta hacia una plena vivencia sacramental y lit\u00fargica del misterio de Cristo, que transforma la historia y el cosmos. La espiritualidad del pueblo y la liturgia se complementan (ver CT 54); la liturgia tiene que \u00abcorresponder al genio y a la cultura de los diferentes pueblos\u00bb (CCE 1204; cf 1158, 1204-1206). Queda, pues, mucho por hacer, en cada programa de catequesis, y en los amplios terrenos de la evangelizaci\u00f3n, para que haya espacio para la creatividad festiva de los pueblos. Dicha creatividad abunda en la religi\u00f3n cotidiana, y puede hacerse m\u00e1s presente en la catequesis formal.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nA pesar de las ambig\u00fcedades de la religi\u00f3n humana, resalta la capacidad catequ\u00e9tica de cada pueblo creyente con sus s\u00ed\u00admbolos, proyectos de humanizaci\u00f3n, espiritualidad, formas devocionales, articulaciones a favor de la justicia, fiestas, y tanto o m\u00e1s en la praxis creyente de un pueblo. Cabe ense\u00f1ar la fe a partir de (y no en contra de, ni pasando por alto) los cristianismos vividos por la gente com\u00fan. Para esta gente, estos mundos religiosos son mediaciones de la fe; as\u00ed\u00ad como hay otro tipo de mediaci\u00f3n en la b\u00fasqueda de sentido de la vida por parte de sectores indiferentes hacia lo religioso. Lo importante es la correlaci\u00f3n entre lo cotidiano (donde se manifiesta la religiosidad o la indiferencia) y los programas de catequesis. Esta correlaci\u00f3n es posible -insisto en esto- debido a la capacidad catequ\u00e9tica que subyace en cada comunidad humana. En este sentido, recalco que en las entra\u00f1as religiosas del pueblo hay todo un sistema de comunicaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de la fe. Por lo tanto, desde la religiosidad replanteamos la catequesis de la iniciaci\u00f3n y de la madurez cristiana, sus pedagog\u00ed\u00adas y metodolog\u00ed\u00adas, y su meta de ense\u00f1ar celebrando.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. La evangelizaci\u00f3n proviene, no de conceptos, sino del \u00abconocimiento amoroso de Cristo\u00bb (CCE 429). &#8211; 2 A. GONZ\u00ed\u0081LEZ DORADO, Pueblo de Dios, religiosidad popular y catequesis, Medell\u00ed\u00adn 52 (1987) 517 y 525. &#8211; 3. V\u00e9ase la importancia dada a este primer cap\u00ed\u00adtulo, en P. HENRICI, Catechismo della Chiesa Cattolica (Piemme, Casale Monferrato 1993, 591-598) y R. MURRAY, Commentary on the Catechism of the Catholic Church (Chapman, Londres 1994, 6-33). &#8211; 4. Cf Una evaluaci\u00f3n teol\u00f3gica del catolicismo latinoamericano, en J. L. GONZ\u00ed\u0081LEZ-C. RODR\u00ed\u008dGUEZ-D. IRARR\u00ed\u0081ZAVAL, Catolicismo popular, Vozes, S\u00e1o Paulo 1993, 187-232. &#8211; 5. Conclusiones de la II Semana latinoamericana de catequesis, Caracas 1994, 83 y cf 167, 205-207. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, L. MALDONADO, Para comprender el catolicismo popular, Verbo Divino, Estella 1990, 19ss. &#8211; 6. En Latinoam\u00e9rica: II CONFERENCIA GENERAL DE OBISPOS (Medell\u00ed\u00adn 1968), Pastoral popular; III CONFERENCIA GENERAL DE OBISPOS (Puebla 1979), en especial 396, 444-469, 910, 935-7, 959-963, 1147; IV CONFERENCIA GENERAL DE OBISPOS (Santo Domingo 1992), 17-18, 26, 36, 39, 47, 53, 137-8, 147-150, 240, 247-249. En Espa\u00f1a: OBISPOS DEL SUR, El catolicismo popular (documentos en 1975 y 1985); COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE LITURGIA, Evangelizaci\u00f3n y renovaci\u00f3n de la piedad popular, 1987. En cuanto al primer Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (1971), le preocupa m\u00e1s la indiferencia y secularizaci\u00f3n, y s\u00f3lo menciona lo religioso popular como \u00abocasi\u00f3n para el anuncio de la fe\u00bb (6). &#8211; 7. En Brasil: CONFERENCIA NACIONAL DO BISPOS DO BRASIL, Catequese renovada, Doc. CNBB 26, 1983; cf V Encuentro nacional de catequesis (1991, Goiania) sobre Catequesis inculturada. En M\u00e9xico: COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN Y CATEQUESIS, Gu\u00ed\u00ada pastoral para la catequesis de M\u00e9xico, 1992. En cuanto al CELAM, resaltan dos eventos: del DECAT-CELAM, L\u00ed\u00adneas comunes de orientaci\u00f3n para la catequesis en Am\u00e9rica latina, 1986, y la 11 Semana latinoamericana de catequesis, Caracas 1994. &#8211; 8. Esta intuici\u00f3n de A. GONZ\u00ed\u0081LEZ DORADO (ver nota 2) ha sido desarrollada en F. MERLOS, La catequesis latinoamericana de cara a las culturas amerindias, la religiosidad popular y la teolog\u00ed\u00ada de liberaci\u00f3n, en Actas del congreso internacional de catequesis, Sevilla 1992, 414-415. &#8211; 9. L. MALDONADO, o.c., 22-23. &#8211; 10. V. CODINA, A fe do poyo pobre, Perspectiva Teologica 27 (1995) 179-184. &#8211; 11. Cito a J. A. ESTRADA, El reto de la religiosidad popular a la teolog\u00ed\u00ada, en AA.VV., La religiosidad popular I, Anthropos, Barcelona 1989, 257-267; S. GALILEA, Religiosidad popular y pastoral, Cristiandad, Madrid 1979, 84-86; V. ELIZONDO, Nueva visi\u00f3n de la religiosidad popular cat\u00f3lica, en AA.VV, Reflexiones catequ\u00e9ticas, San Pablo, Bogot\u00e1 1996, 200-201. &#8211; 12 La globalizaci\u00f3n econ\u00f3mico-cultural altera todas las identidades; en nuestro continente emergen sujetos sincr\u00e9ticos, con una visi\u00f3n en parte moderna y en parte trans-moderna. Seg\u00fan C. Parker (Otra l\u00f3gica en Am\u00e9rica latina, FCE, Santiago 1993, 143) se da una secularizaci\u00f3n y a la vez una resacralizaci\u00f3n de la vida. En el caso del Brasil, ver contradictorias ofertas-consumos religiosos, y la posibilidad -seg\u00fan L. A. G\u00f3mez de Souza (Igrejas e seitas no Brasil, [SER, R\u00ed\u00ado de Janeiro 1989, 51)- de nuevos horizontes para la humanidad. &#8211; 13 Por ejemplo, J. GEVAERT, Catechesi e cultura, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1993. &#8211; 14 CONSEJO PONTIFICIO DE LA CULTURA, Para una pastoral de la cultura, Ciudad del Vaticano (23 mayo 1999), 21, 28; cf Ecclesia in America, 11, 55. &#8211; 15 H. VELASCO en C. ALVAREZ Y OTROS (coords.), La religiosidad popular II, 409. Lo mismo es planteado en las conclusiones de la II Semana latinoamericana (Caracas, 1994), con respecto a elaborar un catecismo en una Iglesia particular: vincular la revelaci\u00f3n universal con acontecimientos y testigos de la salvaci\u00f3n, importantes para la colectividad local, y temas de la religiosidad popular local (120). &#8211; 16. La estrategia de la inculturaci\u00f3n incluye las identidades y sus roles en la catequesis. T\u00ed\u00admidamente lo dice el documento de Santo Domingo (1992): respetar \u00abformulaciones culturales ind\u00ed\u00adgenas que les ayudan a dar raz\u00f3n de su fe y esperanza\u00bb (248); favorecer \u00abexpresiones religiosas afroamericanas\u00bb (249); \u00abdesarrollar la conciencia del mestizaje&#8230; vinculado con la inculturaci\u00f3n del evangelio\u00bb (250). Para ello, el impulso proviene del esp\u00ed\u00adritu del evangelio. No proviene de un gran documento, como el nuevo catecismo, cuya funci\u00f3n no es ser fuente de la inculturaci\u00f3n (\u00abfuente y modelo\u00bb lo califica Mons. Jos\u00e9 Saraiva, en T. STENICO [ed.], Un dono per oggi, il Catechesimo della Chiesa cattolica, San Paolo, Mil\u00e1n 1993, 134). &#8211; 17 COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN Y CATEQUESIS, o.c., n.110-112. &#8211; 18 CELAM, I! Semana latinoamericana, o.c., 135. &#8211; 19 Cf J. LOIS, Consideraciones cr\u00ed\u00adticas, en GONZ\u00ed\u0081LEZ DE CARDEDAL 0.-MART\u00ed\u008dNEZ CAMINO J. A. (eds.), El catecismo posconciliar, San Pablo, Madrid 1993, 250-260. &#8211; 20 P. BAB\u00ed\u008dN, Hacia la catequesis para el tercer milenio, en CONGRESO INTERNACIONAL DE CATEQUESIS, Actas, Sevilla 1992, 565. Ver tambi\u00e9n: A. MEDRANO, La nueva cultura audiovisual digital, en AA.VV., Reflexiones catequ\u00e9ticas, o.c., 193: el proceso catequ\u00ed\u00adstico tiene que preocuparse del sentido de las im\u00e1genes, y los mitos y \u00e9ticas que estas im\u00e1genes implican. &#8211; 21 CELAM, 1! Semana latinoamericana, o.c., 182.<\/p>\n<p>BIBL.: I. Religi\u00f3n del pueblo: \u00ed\u0081LVAREZ C.-BuxO M. J. (coords.), Religiosidad popular (3 vols.), Anthropos, Barcelona 1989; DELUMEAU J., El hecho religioso: enciclopedia de las grandes religiones, Alianza, Madrid 1995; GALILEA S., Religiosidad popular y pastoral, Cristiandad, Madrid 1979; GONZ\u00ed\u0081LEZ J. L.-BRANDAO C.-IRARR\u00ed\u0081ZAVAL D., Catolicismo popular, Vozes, S\u00e1o Paulo 1993; LANDIM L., (org.), Igrejas e seitas no Brasil, R\u00ed\u00ado de Janeiro, ISER 1989; Diversidade religiosa no Brasil, R\u00ed\u00ado de Janeiro, ISER 1990; MALDONADO L., Para comprender el catolicismo popular, Verbo Divino, Estella 1990; PARKER C., Otra l\u00f3gica en Am\u00e9rica latina, religi\u00f3n popular y modernizaci\u00f3n capitalista, FCE, Santiago 1993. II. Catequesis: BARATTO Y OTROS, Orientaciones para vivir nuestro catecismo, San Pablo, Bogot\u00e1 1993; CELAM, II Semana de catequesis latinoamericana, Caracas 1994 (cito sus conclusiones seg\u00fan la numeraci\u00f3n de p\u00e1rrafos); COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN Y CATEQUESIS, Gu\u00ed\u00ada pastoral para la catequesis en M\u00e9xico, M\u00e9xico 1992; CONFERENCIA NACIONAL DO BISPOS DO BRASIL, Catequese renovada, 1983; CONGRESO INTERNACIONAL DF CATEQUESIS, Actas, Sevilla, 1992; GONZ\u00ed\u0081LEZ DORADO A.. Pueblo de Dios, religiosidad popular y catequesis, Medell\u00ed\u00adn 52 (1987) 497-525; LOIS J., Consideraciones cr\u00ed\u00adticas, en GONZ\u00ed\u0081LEZ DE CARDEDAL O.-MART\u00ed\u008dNEZ CAMINO J. A. (eds.), El catecismo posconciliar, San Pablo, Madrid 1993, 250-260; VIOLA R. (coord.), Reflexiones catequ\u00e9ticas, San Pablo, Bogot\u00e1 1996.<\/p>\n<p>Diego Irarr\u00e1zaval Covarrubias<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Ra\u00ed\u00adces y frutos respecto de la catequesis: 1. Cuestiones previas; 2. La religi\u00f3n popular como ra\u00ed\u00adz y fruto para la catequesis. II. Discernir lo religioso: 1. \u00bfQu\u00e9 es la religi\u00f3n popular?; 2. Discernimiento b\u00ed\u00adblico; 3. Las actitudes eclesiales; 4. Principios provenientes de la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica. III. El pueblo catequiza: 1. Algunos problemas urgentes; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/religion-del-pueblo-en-america-latina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRELIGION DEL PUEBLO EN AMERICA LATINA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17046","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17046"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17046\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}