{"id":17048,"date":"2016-02-05T11:06:26","date_gmt":"2016-02-05T16:06:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rituales-de-la-iniciacion-cristiana\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:26","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:26","slug":"rituales-de-la-iniciacion-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rituales-de-la-iniciacion-cristiana\/","title":{"rendered":"RITUALES DE LA INICIACION CRISTIANA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA): 1. Necesidad hist\u00f3rico-teol\u00f3gica; 2. Caracter\u00ed\u00adsticas; 3. Consecuencias para la catequesis. II. Ritual del bautismo de ni\u00f1os: 1. Caracter\u00ed\u00adsticas; 2. Consecuencias para la catequesis; 3. El futuro del bautismo celebrado. III. Ritual de la confirmaci\u00f3n: 1. Caracter\u00ed\u00adsticas; 2. Sentido del sacramento y consecuencias para la catequesis. IV. Sobre la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>I. El Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA)<br \/>\n1. NECESIDAD HIST\u00ed\u201cRICO-TEOL\u00ed\u201cGICA.<\/p>\n<p>El Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos o Ritual del catecumenado, distribuido en sus grados o etapas, se promulg\u00f3 en 1972, tras una larga elaboraci\u00f3n y experimentaci\u00f3n1. De 1965 a 1968 se puso en pr\u00e1ctica en m\u00e1s de cincuenta centros catecumenales de pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n y cristianos. El nuevo ritual naci\u00f3 del Vaticano II. Este, a su vez, ven\u00ed\u00ada precedido por el movimiento catecumenal del siglo XIX, que se intensific\u00f3 en el XX por otros dos movimientos, el misional y el lit\u00fargico. Expondremos las bases conciliares del ritual y los principios teol\u00f3gicos que animaron su elaboraci\u00f3n y promulgaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n conciliar Sacrosanctum concilium (n. 64; tambi\u00e9n 66 y CD 14) pide la restauraci\u00f3n del catecumenado, jalonado en etapas. La instituci\u00f3n se describe como tiempo de formaci\u00f3n y celebraciones lit\u00fargicas, no s\u00f3lo de instrucci\u00f3n, a diferencia de la versi\u00f3n oficiosa espa\u00f1ola. El n. 13 del decreto Ad gentes alude a la conversi\u00f3n inicial, al precatecumenado, y el 14 se detiene en la instituci\u00f3n catecumenal como \u00abformaci\u00f3n y noviciado debidamente prolongados de toda la vida cristiana, en que los disc\u00ed\u00adpulos se unen a Cristo, su Maestro\u00bb. El texto se inspira en Tertuliano, que escribi\u00f3 el primer tratado sobre el bautismo a comienzos del siglo 111. AG 14 apunta tambi\u00e9n la orientaci\u00f3n y los componentes del proceso de formaci\u00f3n catecumenal e implica en \u00e9l a toda la comunidad. Sugiere la rica teolog\u00ed\u00ada de los Padres, sobre todo de san Agust\u00ed\u00adn y sus disc\u00ed\u00adpulos, acerca de la vinculaci\u00f3n de los catec\u00famenos con la Iglesia: \u00abson de la casa de Cristo\u00bb, \u00abla madre Iglesia los abraza con amor y solicitud como suyos\u00bb. Siguiendo la teolog\u00ed\u00ada agustiniana, los catec\u00famenos viven, como el embri\u00f3n y el feto, en el seno de la madre Iglesia. Y, con las actividades propias del catecumenado, han de presionar las entra\u00f1as de la madre, deseando nacer en la fuente bautismal y ver la luz2. SC 66 apunta al catecumenado bautismal como estructurador del tiempo fuerte de cuaresma y consiguientemente de pascua (RICA 21 y 40; cf IC 84). Afecta, por lo tanto, a todos los fieles, que han de renovar la iniciaci\u00f3n en la noche santa de pascua. Como se ha indicado, los movimientos del pasado, el catecumenal (siglo XIX), el lit\u00fargico y el misional (siglo XX) confluyeron en el Vaticano II, y a partir de este vio la luz el RICA que, como afirman los obispos espa\u00f1oles en La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (que quiere ser una adaptaci\u00f3n del RICA a la realidad espa\u00f1ola), es el \u00abitinerario o modelo t\u00ed\u00adpico de iniciaci\u00f3n cristiana\u00bb (IC 24).<\/p>\n<p>El pasado, vivo por el pensar teol\u00f3gico, desemboca hoy en tres instancias, que deciden la existencia del RICA: 1) En primer lugar, se ha de recuperar el catecumenado, porque es necesario proporcionar una formaci\u00f3n cristiana integral (no s\u00f3lo ni principalmente de la mente), desde los comienzos, para evitar desviaciones cong\u00e9nitas. 2) Adem\u00e1s, se ha de recuperar el catecumenado, porque hay que suplirlo en los bautizados que de una u otra forma no tuvieron la experiencia catecumenal, o la tuvieron d\u00e9bil, o la perdieron. La propuesta se apoya en que tal experiencia es necesaria, antes o despu\u00e9s del bautismo. 3) Por fin, se ha de recuperar el catecumenado, porque la experiencia catecumenal implanta en el disc\u00ed\u00adpulo de Cristo el programa y el c\u00f3digo gen\u00e9tico del ser y del desarrollo cristiano. Algo permanente que ha de funcionar a lo largo de toda la vida del bautizado. Porque en el iniciado conviven a\u00fan el hombre viejo y el nuevo. Esta situaci\u00f3n reclama la permanente conversi\u00f3n, el permanente estilo catecumenal. La identidad del cristiano consiste en ir realizando d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada lo que sucedi\u00f3 en el catecumenado y en la iniciaci\u00f3n cristiana. En el lenguaje de un gran experto de la vida en Cristo, san Juan de la Cruz, si nuestra redenci\u00f3n se hizo \u00abal paso de Dios&#8230; de una vez\u00bb, sin embargo, se ha de asimilar por los redimidos, \u00abmuy poco a poco, por sus t\u00e9rminos&#8230; al paso del alma, y as\u00ed\u00ad va poco a poco\u00bb (Cant. B, 23, 6). La instituci\u00f3n catecumenal se limita a un tiempo, pero el talante catecumenal debe ser permanente.<\/p>\n<p>2. CARACTER\u00ed\u008dSTICAS. Destacamos las \u00abobservaciones previas\u00bb, diecis\u00e9is p\u00e1ginas de alto valor teol\u00f3gico-pastoral, necesarias para entender y aplicar los cap\u00ed\u00adtulos del nuevo ritual. Este gira en torno al catecumenado, como lo indica el t\u00ed\u00adtulo del cap\u00ed\u00adtulo primero: Ritual del catecumenado distribuido en sus grados o etapas. Los cap\u00ed\u00adtulos siguientes son complementarios. Aplican el primero a determinadas circunstancias peculiares. En ellos hay que destacar dos, que son nuevos. El cap\u00ed\u00adtulo cuarto, la preparaci\u00f3n de los adultos bautizados de ni\u00f1os para los otros dos sacramentos de la iniciaci\u00f3n (adultos que interrumpieron su camino cristiano), y el quinto, la iniciaci\u00f3n de los ni\u00f1os en edad catequ\u00e9tica (ni\u00f1os no bautizados). El ritual podr\u00ed\u00ada llamarse Ritual del catecumenado distribuido por etapas, tanto en su forma t\u00ed\u00adpica (cap\u00ed\u00adtulo primero) como en las formas derivadas. Destacamos, como es obvio, el cap\u00ed\u00adtulo primero (cf IC 111-118).<\/p>\n<p>Al catecumenado precede el precatecumenado como a la catequesis la evangelizaci\u00f3n. Esta es el centro del precatecumenado, con sus exigencias, que son los comienzos de conversi\u00f3n y la inclinaci\u00f3n a la fe. Este primer tiempo concluye con la admisi\u00f3n al catecumenado, dando comienzo al primer grado: catec\u00fameno (RICA 6s., 9-13, 68-97; cf IC 24, 119-120). El segundo tiempo, el catecumenado, comprende la catequesis prolongada y las celebraciones lit\u00fargicas propias, como los exorcismos menores y las bendiciones. \u00abPuede durar varios a\u00f1os\u00bb. Concluye en el segundo grado, la elecci\u00f3n e inscripci\u00f3n del catec\u00fameno para los sacramentos (RICA 6s., 14-20, 98-151; cf IC 26, 121). El tercer tiempo se llama \u00abde purificaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n\u00bb, coincide con la cuaresma y se caracteriza por ser un tiempo fuerte de intensificaci\u00f3n de la vida espiritual. De ah\u00ed\u00ad que se llame catecumenado intensivo, jalonado por los escrutinios, las entregas de los tesoros de la Iglesia, que son el s\u00ed\u00admbolo de la fe y la oraci\u00f3n del Se\u00f1or, y la preparaci\u00f3n inmediata a la noche pascual y a los sacramentos pascuales. Sin soluci\u00f3n de continuidad, como en la transici\u00f3n de la cuaresma a la pascua, se corona el catecumenado con la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n o, mejor quiz\u00e1, del gran sacramento de la iniciaci\u00f3n cristiana, formado por la tr\u00ed\u00adada bautismo-confirmaci\u00f3n-eucarist\u00ed\u00ada. El catec\u00fameno (elegido, purificado e iluminado) llega al tercer grado, ne\u00f3fito, por haber renacido a la vida nueva de los sacramentos (RICA 6s., 21-36, 152-234; IC 27s, 122). El cuarto y \u00faltimo tiempo coincide normalmente con el tiempo pascual y se dedica a la mistagogia, a la \u00abexperiencia espiritual y a gustar de los frutos del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb y consecuentemente al afianzamiento de la pertenencia a la Iglesia en una concreta \u00abcomunidad de fieles\u00bb. El fiel, es un reci\u00e9n nacido (ne\u00f3fito) a la vida nueva \u00aben Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, a la vida trinitaria (RICA 4d, 37-40, 235-239; cf IC 29s, 123). Es el tiempo de la profundizaci\u00f3n, que, podr\u00ed\u00ada decirse, hace del ne\u00f3fito un fiel cristiano (RICA 235-239).<\/p>\n<p>De los otros dos cap\u00ed\u00adtulos destacados, por originales, el cuarto y el quinto; hay que notar: el cuarto orienta el cap\u00ed\u00adtulo primero a la formaci\u00f3n catecumenal de los parad\u00f3jicos y, sin embargo, frecuentes catec\u00famenos bautizados, sacramentalmente bautizados pero existencialmente catec\u00famenos o precatec\u00famenos. Se les prepara, siguiendo las pautas del cap\u00ed\u00adtulo primero, acomodadas a ellos, para el segundo y tercer sacramento de la iniciaci\u00f3n (RICA 295-305; cf IC 124-133). El cap\u00ed\u00adtulo quinto ofrece el Ritual de la iniciaci\u00f3n de los ni\u00f1os en edad catequ\u00e9tica. Ritual flexible que marca las pautas a seguir en la acomodaci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo primero del RICA a los ni\u00f1os no bautizados que en la edad de la discreci\u00f3n y de la catequesis son iniciados (RICA 306-313; cf IC 134-138).<\/p>\n<p>3. CONSECUENCIAS PARA LA CATEQUESIS. Los tiempos segundo, tercero y cuarto pertenecen de lleno a la catequesis, a una con las celebraciones lit\u00fargicas. Todos los actos sacramentales se configuran por la liturgia de la palabra y la liturgia sacramental; desde el rito de entrada en el catecumenado hasta la mistagogia, pasando por los exorcismos y bendiciones, el rito de la elecci\u00f3n e inscripci\u00f3n, los escrutinios, las entregas, la celebraci\u00f3n de los mismos sacramentos. Todo se centra en la palabra y el sacramento. Por eso, se tratar\u00e1 la comprensi\u00f3n de la Palabra, es decir, la aportaci\u00f3n de las celebraciones a la inteligencia de la palabra, y los actos sacramentales y la catequesis sacramental.<\/p>\n<p>a) La comprensi\u00f3n de la Palabra. La palabra de Dios se comprende en las celebraciones lit\u00fargicas de forma peculiar, como aparece en el RICA: en los escrutinios y las entregas, en otros ritos, como en la elecci\u00f3n del nombre cristiano, y, sobre todo, en la profunda Vigilia o liturgia de la palabra de la Noche pascual, que prepara a los sacramentos de la iniciaci\u00f3n y es el lugar propio para su celebraci\u00f3n (RICA 8, 49, 208; IC 123). Esa forma peculiar de comprender la Biblia se centra en \u00abla unidad de toda la Escritura\u00bb, teniendo presente para ello, \u00abla Tradici\u00f3n de toda la Iglesia y la analog\u00ed\u00ada de la fe\u00bb (cf DV 12). Es la comprensi\u00f3n de la Escritura \u00abcon el mismo Esp\u00ed\u00adritu con que fue escrita\u00bb (cf DV 12)3. Dando un paso m\u00e1s, a\u00f1adimos que esa es la forma de comprender la palabra de Dios. Porque la Palabra viene del Esp\u00ed\u00adritu que la inspira. No bastan para comprenderla los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos y de an\u00e1lisis literario de los textos. S\u00f3lo con estos m\u00e9todos (necesarios e insuficientes), la Biblia es letra muerta, semejante a cualquier libro meramente humano (CCE 111). Esto ha de tenerse muy en cuenta en la comprensi\u00f3n de la Palabra que se presenta en el RICA. La comprensi\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu se puede ir logrando, como por \u00f3smosis, con el uso del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica y de la Biblia para la iniciaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>b) Actos sacramentales y catequesis sacramental. Los actos sacramentales piden catequesis preparatorias a las celebraciones y catequesis mistag\u00f3gicas o pos-sacramentales (cf IC 132). Las primeras se atienen a la exposici\u00f3n de las verdades de la fe contenidas en los sacramentos y a las exigencias morales de las celebraciones. Las segundas se centran en el comentario sencillo y profundo, espiritual (del Esp\u00ed\u00adritu), de los s\u00ed\u00admbolos sacramentales que configuran las celebraciones de las distintas etapas. Respecto a estas catequesis se ha de tener muy presente que los s\u00ed\u00admbolos no se explican, se muestran con gestos y palabras y, sobre todo, se experimentan en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Por esto, por la experiencia las catequesis mistag\u00f3gicas tuvieron lugar y han de continuar ocupando un puesto relevante en las celebraciones sacramentales (con mucha sobriedad) y, sobre todo, despu\u00e9s de estas. La pr\u00e1ctica muestra que tambi\u00e9n en ambientes secularizados son las catequesis que m\u00e1s llegan a nuestros contempor\u00e1neos. Piden crear clima de interioridad. Por el valor de los distintos s\u00ed\u00admbolos sacramentales, destacamos las siguientes catequesis mistag\u00f3gicas: de la signaci\u00f3n, en la entrada al catecumenado; de los escrutinios y las entregas, en el tiempo intensivo, y de los tres sacramentos, que configuran el gran sacramento de la iniciaci\u00f3n cristiana. No hay mejor ayuda para estas catequesis que los textos y gestos simb\u00f3licos de la liturgia, la oraci\u00f3n del catequista o mistagogo, y el clima de oraci\u00f3n de la asamblea, al que antes se ha aludido.<\/p>\n<p>II. Ritual del bautismo de ni\u00f1os<br \/>\n1. CARACTER\u00ed\u008dSTICAS. Puede afirmarse que es el primer ritual preparado en exclusiva para p\u00e1rvulos4. Los prenotandos, en el original latino, ofrecen una primera parte con numeraci\u00f3n propia sobre la iniciaci\u00f3n cristiana en general, y otra segunda sobre el bautismo de ni\u00f1os. En la versi\u00f3n espa\u00f1ola se funden las dos partes y se enriquecen con aportaciones de la Conferencia episcopal. Los dos rituales son una muestra del empe\u00f1o leg\u00ed\u00adtimo en proponer el bautismo como el primero de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n y no s\u00f3lo como rito religioso del nacimiento humano (cf IC 69ss). Por su parte, el Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos, en su cap\u00ed\u00adtulo quinto, desarrolla un Ritual de la iniciaci\u00f3n de ni\u00f1os en edad catequ\u00e9tica, recordando que en estos casos no se puede usar el ritual propio de los p\u00e1rvulos y que la soluci\u00f3n pastoral ha de ser distinta de la que se adopta para la iniciaci\u00f3n de ni\u00f1os ya bautizados (cf IC 135).<\/p>\n<p>Hay que destacar la valoraci\u00f3n tanto de la iniciaci\u00f3n como de su primer sacramento. En este se encuentran la fe y la Iglesia, por un lado, y el misterio pascual y la comunicaci\u00f3n del misterio trinitario, por otro (Ritual del bautismo de ni\u00f1os, 3-6). La eclesialidad se hace tangible en los ministerios bautismales: desde el pueblo de Dios hasta la jerarqu\u00ed\u00ada, pasando por los padres y padrinos, cualificados en el ministerio bautismal. La teolog\u00ed\u00ada sugerida se proyecta en el d\u00ed\u00ada, tiempo, necesidad, lugar y rito de la celebraci\u00f3n, para una primera lectura de los prenotandos. Sin embargo, sabemos que no fue ni es as\u00ed\u00ad, sino que m\u00e1s bien la celebraci\u00f3n de la Iglesia se ha proyectado en la teolog\u00ed\u00ada. Primero fue y es el sacramento, despu\u00e9s su teolog\u00ed\u00ada. Se recomienda la lectura pausada de los prenotandos y, como ejercicio, su referencia a la celebraci\u00f3n, a su origen.<\/p>\n<p>El ritual propiamente dicho se abre con el bautismo de varios p\u00e1rvulos. Es la forma m\u00e1s com\u00fan en el posconcilio, llamada habitualmente, y no pocas veces de forma abusiva, bautismo comunitario. Su estructura se explica con brevedad y acierto en el Ritual del bautismo de p\u00e1rvulos 15-19 y m\u00e1s largamente en el Ritual del bautismo de ni\u00f1os 66-77. Las dem\u00e1s partes del ritual se refieren a casos peculiares y a textos alternativos del leccionario y de la eucolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. CONSECUENCIAS PARA LA CATEQUESIS. Todo el ritual, del principio al fin, afecta a la catequesis. Se\u00f1alamos dos puntos decisivos: la necesidad del bautismo de ni\u00f1os y la misi\u00f3n de padres y padrinos antes, en y despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n. Que, a su vez, confluyen en una pr\u00e1ctica pastoral propia del ritual que comentamos, y sugerida repetidamente por el mismo: los encuentros prebautismales, verdaderas catequesis de adultos5.<\/p>\n<p>La pastoral posconciliar del bautismo de ni\u00f1os se apoya en los encuentros prebautismales entre los primeros responsables del ni\u00f1o y los representantes de la Iglesia. Esta pastoral se comenz\u00f3 con seriedad hace veinticinco a\u00f1os, pero poco a poco se fue reduciendo, como sucedi\u00f3, por ejemplo, en Espa\u00f1a. En este punto, el ritual del bautismo de ni\u00f1os est\u00e1 desgraciadamente casi sin estrenar en no pocos lugares. Antes de abogar por otras propuestas, hay que poner en pr\u00e1ctica el ritual posconciliar, para valorar sus resultados, a\u00fan desconocidos para muchos. Se ha de crear clima entre los fieles a favor de los encuentros.<\/p>\n<p>Los lugares propios para esta ambientaci\u00f3n son: la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n y la formaci\u00f3n teol\u00f3gica, en sus distintos niveles; las reuniones de grupos; los encuentros prematrimoniales, personales y colectivos; la predicaci\u00f3n cuaresmal y del tiempo de pascua (cf IC 84). En la ambientaci\u00f3n se ha de propagar la opci\u00f3n del acercamiento de los padres a la Iglesia, antes del nacimiento del hijo, porque la importancia del bautismo requiere una preparaci\u00f3n sosegada.<\/p>\n<p>Los pasos a recorrer en los mismos encuentros son: el di\u00e1logo personal, insustituible; las charlas comunes, conforme a la situaci\u00f3n de padres y padrinos, donde se han de actualizar las cuatro partes del catecismo: el Credo, los sacramentos, los mandamientos y la oraci\u00f3n, insistiendo particularmente en el compromiso educador con la Iglesia y con el p\u00e1rvulo bautizado. Por fin, el discernimiento, que ofrece las siguientes variantes: el bautismo pr\u00f3ximo, el retraso a plazo fijo para una mejor preparaci\u00f3n y el retraso indefinido, por la misma raz\u00f3n. En los dos \u00faltimos casos, el pastor y el agente de pastoral est\u00e1n obligados en conciencia al seguimiento de los que no se encuentran preparados. La importancia del bautismo y la situaci\u00f3n de los responsables exigen esa atenci\u00f3n. A los encuentros sigue la preparaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n, que debe ser comunitaria, por la participaci\u00f3n de la comunidad, y no s\u00f3lo colectiva por los bautismos agrupados (cf IC 82).<\/p>\n<p>3. EL FUTURO DEL BAUTISMO CELEBRADO. Todos los grandes acontecimientos de la vida se vuelven a recordar, se conmemoran, se renuevan. Tambi\u00e9n el bautismo. Y al renovarse, se renueva su gracia. Se nos ofrece la oportunidad de renovar nuestro bautismo: cada domingo, al comienzo de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica6; cada a\u00f1o en la Noche pascual; al celebrar los distintos sacramentos, que se apoyan en el bautismo y lo desarrollan, bien en el mismo ser cristiano (sacramentos de iniciaci\u00f3n y curaci\u00f3n) bien en determinadas opciones de la vida cristiana (los dem\u00e1s sacramentos y sacramentales de consagraci\u00f3n); por \u00faltimo, a nivel personal, en el aniversario del propio bautismo.<\/p>\n<p>III. Ritual de la confirmaci\u00f3n<br \/>\n1. CARACTER\u00ed\u008dSTICAS. El ritual contiene7: la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Divinae consortium naturae, que determina el s\u00ed\u00admbolo fundamental del segundo sacramento de la iniciaci\u00f3n; los praenotanda u observaciones previas, al estilo de los rituales posconciliares, y el ritual propiamente dicho, con sus variantes y un elenco de textos alternativos para la celebraci\u00f3n. Las observaciones dejan traslucir el problema de este sacramento: su sentido, que quiz\u00e1 no clarifica del todo la constituci\u00f3n apost\u00f3lica. Al plantearse el retraso del sacramento (para los bautizados de p\u00e1rvulos, en la Iglesia latina), se suelen aducir una \u00abm\u00e1s plena adhesi\u00f3n a Cristo, el Se\u00f1or, y la necesidad de dar testimonio de \u00e9l\u00bb (RC 11; cf IC 85). La decisi\u00f3n queda en manos de las Conferencias episcopales. La propuesta se acogi\u00f3 con entusiasmo en medios m\u00e1s inmediatamente pastorales y con admiraci\u00f3n desconcertada en bastantes medios m\u00e1s teol\u00f3gicos. Hoy, cuando han pasado unos veinticinco a\u00f1os, los interrogantes contin\u00faan y acaso hayan aumentado. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n la balanza teol\u00f3gico-pastoral se inclina ya al lado contrario del primer momento8. Se ha puesto en juego de facto el sentido del sacramento. Este es y ha sido el problema de la confirmaci\u00f3n y, consiguientemente, de su catequesis. Se suele presentar bien como el sacramento que complementa y desarrolla el bautismo, estrechamente vinculado a \u00e9l, bien como el sacramento de la fortaleza cristiana, para la victoria sobre las pasiones (en parte de la Edad media y del postridentino), para la militancia en la Iglesia (Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, en el prevaticano), para asumir una fe personalizada (en contraposici\u00f3n al bautismo de ni\u00f1os) y dar testimonio de ella, que en nuestros d\u00ed\u00adas ha dado lugar al \u00absacramento de la juventud\u00bb9. Las dos l\u00ed\u00adneas, la bautismal y la de la fortaleza, la militancia y el testimonio no se oponen, pero s\u00ed\u00ad se diferencian claramente, al menos de facto. La primera fundamenta la segunda, mientras que esta, en la pr\u00e1ctica, se suele reducir a s\u00ed\u00ad misma. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la colocaci\u00f3n del sacramento en una u otra edad (cf IC 86-87, 91-98).<\/p>\n<p>Para la catequesis fundamental del sacramento, tratamos de clarificar este punto esencial, ateni\u00e9ndonos al ritual de la confirmaci\u00f3n. Los rituales son decisivos, porque ofrecen la lex orandi, expresi\u00f3n y fundamento, a la vez, de la lex credendi. Por esto, el culto es el lugar m\u00e1s cualificado de la fe. La celebraci\u00f3n es profesi\u00f3n de fe en el momento de la m\u00e1xima cercan\u00ed\u00ada entre el Dios de la alianza y su Iglesia. Como preparaci\u00f3n al estudio de la celebraci\u00f3n, recu\u00e9rdese su estructura: liturgia de la palabra propia, paradigma de homil\u00ed\u00ada, presentaci\u00f3n de los candidatos, renovaci\u00f3n del bautismo, imposici\u00f3n de manos y oraci\u00f3n, signaci\u00f3n crismal, acompa\u00f1ada de la forma del sacramento, abrazo de paz y comuni\u00f3n eclesial en la persona del obispo, oraci\u00f3n universal. Normalmente esta secuencia se desarrolla dentro de la eucarist\u00ed\u00ada (cf IC 99-100).<\/p>\n<p>2. SENTIDO DEL SACRAMENTO Y CONSECUENCIAS PARA LA CATEQUESIS. Nos atenemos al momento m\u00e1s denso de la celebraci\u00f3n, al rito que se llama m\u00e1s propiamente sacramental. Est\u00e1 estructurado por dos gestos: la imposici\u00f3n de manos, acompa\u00f1ada de la oraci\u00f3n epicl\u00e9tica, que pide los dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre el ya bautizado, y la signaci\u00f3n crismal, unci\u00f3n penetrante, que exhala el buen olor de Cristo, vinculada al misterio pascual por el gesto de la signaci\u00f3n. A este gesto acompa\u00f1an las palabras que descubren el don del mismo Esp\u00ed\u00adritu en el gesto sacramental. Tanto los dones como el Don afianzan obviamente el bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu, que es el bautismo cristiano. Este es complementado y plenificado en la confirmaci\u00f3n. Al mismo tiempo, tanto los dones como el Don capacitan e impulsan para la misi\u00f3n; as\u00ed\u00ad, en el profeta (cf Is 11,14a), en Jes\u00fas, el Cristo (cf Mc 1,9-11 y He 10,37s.) y en su Iglesia (cf 1,3-8; 2,1-6ss). En consecuencia, ha de afirmarse que el sentido del sacramento, conforme a la profesi\u00f3n de fe de la Iglesia, en su momento m\u00e1s vinculante, es el siguiente: el Esp\u00ed\u00adritu y sus dones se otorgan al ya bautizado, para consolidar y desarrollar el bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu, y consecuentemente para la misi\u00f3n mesi\u00e1nica. Luego, ni s\u00f3lo la confirmaci\u00f3n del bautismo ni s\u00f3lo la misi\u00f3n. Aquella es para esta y esta no tiene sentido sin aquella.<\/p>\n<p>A la misma conclusi\u00f3n se llega por el an\u00e1lisis de la liturgia de la Palabra. Se repiten textos del bautismo y, junto a ellos, otros que apuntan directamente a la vida espiritual del bautizado, a la justificaci\u00f3n, oraci\u00f3n, ascesis del Esp\u00ed\u00adritu sobre la carne, acogida de la Palabra y a las bienaventuranzas. Por otro lado, los dem\u00e1s textos, otros tantos, aluden directamente a la misi\u00f3n y a la construcci\u00f3n de la Iglesia. Por lo tanto, el fundamento que es el bautismo y su confirmaci\u00f3n derivan necesariamente a la misi\u00f3n y esta carece de sentido, no es cristiana, si margina su fundamento, el desarrollo de la vida bautismal en Cristo y su Esp\u00ed\u00adritu (cf IC 55-56, 88-90).<\/p>\n<p>IV. Sobre la eucarist\u00ed\u00ada<br \/>\nNo hay ritual sobre la primera Comuni\u00f3n. Quiz\u00e1 fuera oportuno un resumen del directorio catequ\u00e9tico y un peque\u00f1o ritual para la culminaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana, en la mayor\u00ed\u00ada de los fieles de Occidente. En su ausencia, notamos, a prop\u00f3sito de la confirmaci\u00f3n, que su vinculaci\u00f3n con la eucarist\u00ed\u00ada es de alta calidad teol\u00f3gico-espiritual y, sin embargo, suele pasar desapercibida. S\u00f3lo el afianzado en el Esp\u00ed\u00adritu por el sacramento de la confirmaci\u00f3n, est\u00e1 sacramentalmente dispuesto para tributar el culto \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb (cf Jn 4,24). S\u00f3lo el afianzado en el Esp\u00ed\u00adritu por el sacramento de la confirmaci\u00f3n, est\u00e1 sacramentalmente dispuesto para asimilar el Pan espiritual (cf Jn 6,63) y, consecuentemente, construir la Iglesia, como lo hac\u00ed\u00adan notar las antiguas catequesis mistag\u00f3gicas10. As\u00ed\u00ad, en las catequesis de Jerusal\u00e9n: de la comuni\u00f3n con el Cristo pascual por el bautismo, se pasa a la participaci\u00f3n de lo m\u00e1s profundo de ese Cristo, de su Esp\u00ed\u00adritu Santo, por la confirmaci\u00f3n, para identificarse con \u00e9l, para ser concorp\u00f3reo, consangu\u00ed\u00adneo y crist\u00f3foro\u00bb, por la eucarist\u00ed\u00ada (cf Cat. 2,6; 3,2; 4,3). A prop\u00f3sito de la primera Comuni\u00f3n, como sacramento que culmina la iniciaci\u00f3n, los obispos espa\u00f1oles dedican los nn 101-106 de La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones. En ellos insisten en la importancia de que los padres y catequistas, y el propio p\u00e1rroco, cuiden su preparaci\u00f3n, que debe comprender no s\u00f3lo la dimensi\u00f3n mistag\u00f3gica, sino tambi\u00e9n la iniciaci\u00f3n lit\u00fargica (cf IC 57-58, 103), teniendo en cuenta que \u00abno puede realizarse un proceso de iniciaci\u00f3n cristiana de ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes, si no tiene en la eucarist\u00ed\u00ada su fuente y su cima\u00bb (IC 106).<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Ordo Initiationis Christianae Adultorum (OICA) (1972, reimpr. corregida 1974). Versi\u00f3n espa\u00f1ola: Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA) 1976. &#8211; 2 Cf J. A. GOENAGA, La identidad del catecutnenado y del fiel cristiano, en AA.VV., Mysterium et Ministerium, ESET, Vitoria 1993, 47s. &#8211; 3. Cf CCE 109-1 19; 1. DE LA POTERIE, La interpretaci\u00f3n de la sagrada Escritura con el mismo esp\u00ed\u00adritu con que fue escrita, en R. LATOURELLE, Vaticano II: balance y perspectiva, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989, 159-186. &#8211; 4. Cf Ordo Baptismi Parvulorum (OBP) 1969 y 1973: De lnitiatione Christiana, Praenotanda Generalia (PrG), De Baptistno Parvulorum, Praenotanda (Pr). Versi\u00f3n espa\u00f1ola Ritual del bautismo de ni\u00f1os (RBN) 1970: Orientaciones doctrinales y pastorales. Para el Ordo de 1973 puede verse Notitiae 9, 1973, 268. &#8211; 5. Cf Ritual del bautismo de ni\u00f1os, 7, 11-20, 31 s., 54-60, 87-103; OBP Praenot. Gen., 7-15; 1-7; IC 54, 69-84, 134-138. &#8211; 6. Misal Romano 1988, 1097-1102. &#8212; 7. Ordo Confirmationis (OC) 1971; Versi\u00f3n espa\u00f1ola: Ritual de la confirmaci\u00f3n (RC) 1976. &#8211; 8 Cf R. FALSINI, Cresima e iniziazione: l&#8217;attuale dibattito nella Chiesa cattolica, Studi ecumenici 13 (1995) 73-90. &#8211; 9. Cf Nota de la Comisi\u00f3n episcopal (espa\u00f1ola) para la doctrina de la fe sobre algunos aspectos doctrinales del sacramento de la confirmaci\u00f3n, Pastoral lit\u00fargica 205 (1995) 19-23, nn 3-5; cf IC 91-93. &#8211; 10 Cf J. A. GOENAGA, Confirmaci\u00f3n-Eucarist\u00ed\u00ada. La aportaci\u00f3n del pasado a un problema del presente, EstEcl 48 (1973) 93-97.<\/p>\n<p>BIBL.: L Todos los Rituales de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n y sus introducciones; BUGNINI A., La riforma liturgica 1948-1975, BELS 30, Ediz. liturgiche, Roma 1983, 566-608; COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE LITURGIA, La iniciaci\u00f3n cristiana de los ni\u00f1os no bautizados en edad escolar, Pastoral lit\u00fargica 211 (1992) 34-46; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones, Edice, Madrid 1999; KLEINHEYER B., Sakramentliche Feiern 1, en Gottesdienst der Kirche, 4, 1, Pustet, Regensburg 1989, 171-190; MARSILI S., Los signos del misterio de Cristo, Ega, Bilbao 1993, 123-184; NOCENT A., An\u00e1mnesis, 3\/1, Marietti, G\u00e9nova 1986, 73-96 y 117-129; SARTORE D.-TRIACCA A. M. (dirs.), Nuevo diccionario de liturgia, San Pablo, Madrid 19963, especialmente NOCENT A., Bautismo, 189-210, iniciaci\u00f3n cristiana, 1051-1070 y FALSINI R., Confirmaci\u00f3n, 423-452; VEI.A J. A., Reiniciaci\u00f3n cristiana, Verbo Divino, Estella 1986. II. Revistas: Ephlit 88\/3 (1994), 84\/1 (1970), 86\/2 (1972); LMD 132 (1977), 98 (1969), 110 (1972); Litjarhrb 28\/1 (1978); Phase 171 (1989); 177 (1990) 185-209; 57 (1970) 225-249; 69 (1972); Rivlit 66\/3 (1979); 57\/3 (1970); 59\/3 (1972).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio Goenaga Zubillaga<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El Ritual de la iniciaci\u00f3n cristiana de adultos (RICA): 1. Necesidad hist\u00f3rico-teol\u00f3gica; 2. Caracter\u00ed\u00adsticas; 3. Consecuencias para la catequesis. II. Ritual del bautismo de ni\u00f1os: 1. Caracter\u00ed\u00adsticas; 2. Consecuencias para la catequesis; 3. El futuro del bautismo celebrado. III. Ritual de la confirmaci\u00f3n: 1. Caracter\u00ed\u00adsticas; 2. Sentido del sacramento y consecuencias para la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rituales-de-la-iniciacion-cristiana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abRITUALES DE LA INICIACION CRISTIANA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17048","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17048","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17048"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17048\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}