{"id":17052,"date":"2016-02-05T11:06:34","date_gmt":"2016-02-05T16:06:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/seguimiento-de-jesucristo\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:34","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:34","slug":"seguimiento-de-jesucristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/seguimiento-de-jesucristo\/","title":{"rendered":"SEGUIMIENTO DE JESUCRISTO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. En el principio del seguimiento est\u00e1 la palabra: 1. El poder sacramental de la palabra; 2. Una Palabra definitiva; 3. Disc\u00ed\u00adpulos de la Palabra; 4. La Palabra se hace pueblo. II. \u00abEscudri\u00f1ad las Escrituras, ellas hablan de m\u00ed\u00ad\u00bb: 1. Seguir a Jes\u00fas es ante todo una praxis; 2. El seguimiento en boca de Jes\u00fas; 3. Un solo camino y muchas formas de seguirlo. III. El seguimiento de Cristo, horizonte de la catequesis: 1. Seguir a Jes\u00fas, utop\u00ed\u00ada superior del disc\u00ed\u00adpulo; 2. La catequesis como seguimiento de Jes\u00fas (identificaci\u00f3n); 3. La catequesis del seguimiento de Jes\u00fas (pedagog\u00ed\u00ada); 4. Ep\u00ed\u00adlogo: La catequesis del seguimiento en Am\u00e9rica latina.<\/p>\n<p>El seguimiento de Jes\u00fas es una expresi\u00f3n llena de contenido b\u00ed\u00adblico, teol\u00f3gico y espiritual. En la experiencia de la comunidad cristiana ha llegado a ser un tema evocador de realidades que est\u00e1n en el origen fundante de la vida teologal: gratuidad, discipulado, camino, alianza, fidelidad, aprendizaje, dinamismo, creatividad, crisis, despojamiento, conversi\u00f3n, cruz, resurrecci\u00f3n&#8230; El tema es una aut\u00e9ntica s\u00ed\u00adntesis de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Seguir a Cristo es la tarea fundamental de su disc\u00ed\u00adpulo, lo que significa acogerlo como centro de gravedad de la vida, escudri\u00f1arlo en los m\u00faltiples signos de la historia, adoptarlo como punto de referencia de todo juicio, aceptarlo como revelaci\u00f3n transparente y definitiva del Padre, situarlo en el coraz\u00f3n de la experiencia cristiana, reconocerlo como paradigma del hombre y fuente absoluta de sentido para la existencia entera.<\/p>\n<p>La Iglesia lo entendi\u00f3 as\u00ed\u00ad desde el principio y lo fue madurando gradualmente. Encontr\u00f3 en el tema del seguimiento una de las formas m\u00e1s adecuadas para profesar su fe en el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo, en su condici\u00f3n de Mes\u00ed\u00adas y de Maestro, de Salvador, Hijo del hombre e Hijo de Dios, glorificado a la derecha del Padre. La fe cristoc\u00e9ntrica de la comunidad cristiana expresa en el seguimiento de Jes\u00fas todo el dinamismo que subyace en su anuncio, en su celebraci\u00f3n, en su testimonio y en su vocaci\u00f3n a la diacon\u00ed\u00ada, imperativos ineludibles de todo el que quiere ir tras las huellas de Jes\u00fas. Por eso el seguimiento viene a ser sin\u00f3nimo de la conversi\u00f3n que abarca la vida entera, sumergida en el misterio de Jes\u00fas hasta llegar a una incesante identificaci\u00f3n con \u00e9l. Seguir a Cristo es vivir en estado de continua conversi\u00f3n. Ser cristiano es recorrer el camino de Cristo como n\u00f3madas en la fe.<\/p>\n<p>Seguir a Jes\u00fas, sin embargo, se vive desde las ra\u00ed\u00adces humanas, hist\u00f3ricas y socio-culturales, donde toma cuerpo esta exigencia surgida de las mismas entra\u00f1as del evangelio. Los condicionamientos y las situaciones particulares de la existencia humana inciden inevitablemente en la experiencia cristiana. Am\u00e9rica latina, con toda su carga de contradicciones y de muerte, de injusticia centenaria, de dependencia, de explotaci\u00f3n, de opresi\u00f3n y de pobreza, experimenta el seguimiento de Jes\u00fas desde la \u00f3ptica de la pasi\u00f3n y de la cruz, como premisas de liberaci\u00f3n. Contextualizar el seguimiento de Cristo es contextualizar la experiencia del discipulado.<\/p>\n<p>I. En el principio del seguimiento est\u00e1 la palabra<br \/>\n1. EL PODER SACRAMENTAL DE LA PALABRA. Para los cristianos hay una profesi\u00f3n de fe que nos ha vinculado desde siempre con el misterio de la gratuidad de Dios, cuyo nombre es palabra. Palabra en \u00abquien vivimos, nos movemos y existimos\u00bb (Ef 1,1-14; Jn 1,1; He 17,28). Palabra clave para acercarnos al umbral de su misterio.<\/p>\n<p>Entre todos los signos humanos de la comunicaci\u00f3n, la relaci\u00f3n y el encuentro destaca la palabra, que posee una particular fuerza para crear la revelaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, la comuni\u00f3n interpersonal y la credibilidad entre los interlocutores. Por eso debi\u00f3 haber sido escogida, entre todos los signos humanos, como manifestaci\u00f3n del ser divino y veh\u00ed\u00adculo privilegiado de su revelaci\u00f3n y de su alianza con los hombres1.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio de las Escrituras, la palabra reveladora de Dios est\u00e1 dotada de una sacramentalidad peculiar. No es una simple expresi\u00f3n verbal del pensamiento, sino una energ\u00ed\u00ada transformadora de todo lo que entra en relaci\u00f3n con ella. Es sacramental, porque al ser pronunciada crea, opera lo que anuncia, produce lo que significa, llama a la existencia, hace la historia. \u00abDijo Dios y el mundo fue\u00bb (G\u00e9n 1,1-2,4). Es sacramental porque al pronunciarla ilumina, revela el sentido profundo de la realidad y de la existencia desde la mirada de Dios. Esclarece el significado de la historia. \u00abTu palabra es una luz para mis pies\u00bb (Sal 119,105). Es sacramental, porque al ser pronunciada se convierte en maestra, en regla de vida pr\u00e1ctica y norma certera de conducta. Hace al hombre perfecto, colm\u00e1ndolo de sabidur\u00ed\u00ada. Suscita compromisos y actitudes pr\u00e1cticas (Sant 1,19-27).<\/p>\n<p>Por eso la palabra de Dios es comparada con la semilla, la lluvia, el fuego, la comida, el agua, el viento, el martillo que tritura la roca&#8230; Realidades todas que evocan vitalidad, fuerza, seguridad, certeza, eficacia, transformaci\u00f3n, compromiso. Sus efectos se reflejan en el mundo material, en la historia, en la profec\u00ed\u00ada y el profeta, en la ley, el culto, el templo, la sabidur\u00ed\u00ada y el sabio, que son vistos como obra, recinto y mediaci\u00f3n de la palabra2.<\/p>\n<p>En definitiva, la historia salv\u00ed\u00adfica no es otra cosa que la historia de la palabra de Dios, que se manifiesta en su multiforme presencia, actividad y eficacia: palabra increada que habita en el misterio de Dios; palabra creadora; palabra forjadora de la historia de un pueblo exclusivo de Dios; palabra liberadora, educadora y autora de la Alianza; palabra prof\u00e9tica, salm\u00f3dica, sapiencial. Palabra encarnada, pascual, eclesial3.<\/p>\n<p>2. UNA PALABRA DEFINITIVA. La s\u00ed\u00adntesis de la palabra hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica que hace la Carta a los hebreos (1,1-14) invita a detenerse en el v\u00e9rtice, el punto culminante, el paradigma, modelo y arquetipo de toda palabra reveladora. Todas las antiguas palabras -como tambi\u00e9n las posteriores- se resumen en una sola: Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Dios e hijo de Mar\u00ed\u00ada, el ungido por el Esp\u00ed\u00adritu de la liberaci\u00f3n, en el cual toda realidad ha sido definitivamente asumida y transformada por el misterioso gesto de su encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, recogiendo la rica expresi\u00f3n paulina (Ef 1,1-14) que propone a Cristo como la plenitud (el pleroma) del hombre y de Dios, del cosmos, de la historia y de la Iglesia, podemos acercarnos mejor al misterio de la Palabra definitiva del Padre. Como Palabra de Dios humanizada, Jes\u00fas revela el hombre nuevo, la nueva humanidad y el horizonte de toda humanizaci\u00f3n. Es Palabra que cruza los tiempos como evangelio del Padre \u00abayer, hoy y siempre\u00bb (Heb 13,8). Es signo, presencia y realizaci\u00f3n absoluta del Reino y sus valores. Se ofrece como Palabra clave que da sentido al misterio de la existencia. Se entrega como Palabra normativa que inspira toda lucha liberadora, toda transformaci\u00f3n de estructuras de pecado personal y social, toda opci\u00f3n preferencial por los pobres. Es la suprema Palabra-respuesta del Padre a los grandes desaf\u00ed\u00ados que se nos plantean cada d\u00ed\u00ada, pero al mismo tiempo es la Palabra-pregunta por la cual el Se\u00f1or cuestiona nuestras m\u00faltiples idolatr\u00ed\u00adas afincadas en codicia, ego\u00ed\u00adsmo y prepotencia. Jes\u00fas es Palabra que convoca a conversi\u00f3n, proponiendo la acogida a la comunidad como signo de la acogida que hacemos a \u00e9l mismo. Palabra pascual, Se\u00f1or de la vida y de los tiempos, alfa y omega, principio y t\u00e9rmino del proyecto del Padre.<\/p>\n<p>3. DISC\u00ed\u008dPULOS DE LA PALABRA. Existen unas actitudes que la Palabra espera para poder realizar su sacramentalidad. A trav\u00e9s de ellas se le despeja el camino para que act\u00fae con toda su energ\u00ed\u00ada de penetraci\u00f3n transformadora, haciendo disc\u00ed\u00adpulos de sus oyentes. 1) Callar: el silencio es la condici\u00f3n indispensable para entrar en el misterio de la Palabra. La precede, la acompa\u00f1a y la prolonga. Es la actitud contemplativa del que se asombra ante la gratuidad de quien le habla. 2) Escuchar: la fe, como experiencia fundamental del amor de Dios, \u00abnace de la audici\u00f3n\u00bb (Rom 10,17), lo que significa no s\u00f3lo prestarle atenci\u00f3n, sino abrirle el coraz\u00f3n, obedecerla, ponerla por obra, a semejanza de Mar\u00ed\u00ada (Lc 11,27-28). Quien as\u00ed\u00ad escucha la Palabra es porque pertenece a Dios (Jn 8,47). 3) Ver: la fe no es la visi\u00f3n plena, pero el oyente de la Palabra se hace creyente cuando la ve reflejada en las obras y prodigios de la creaci\u00f3n y de la historia liberadora del pueblo. El evangelio es para ser o\u00ed\u00addo, pero tambi\u00e9n para ser visto. \u00abEl que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u00bb (Jn 14,9). \u00abFelices los que ven\u00bb (Jn 9,1-41). \u00abId y contad a Juan lo que hab\u00e9is visto\u00bb (Le 7,22). Aqu\u00ed\u00ad reside la fuerza del testimonio. 4) Conocer: es algo m\u00e1s que un puro saber intelectual. Es hacer la experiencia de algo y m\u00e1s radicalmente; consiste en entregarse incondicionalmente a Alguien; como Pablo, que juzga basura todo lo anterior con tal de ganar el sublime conocimiento de Cristo Jes\u00fas (Flp 3,7-9). 5) Buscar: la Escritura, en particular los salmos, abunda en la expresi\u00f3n \u00abbuscar a Dios\u00bb, que no es m\u00e1s que una forma sublime y muy din\u00e1mica de vivir la fe. El creyente es el que busca continuamente a Dios, aunque no siempre lo encuentre. Buscar al Se\u00f1or es a menudo m\u00e1s importante que encontrarlo (9,11; 24,6; 27,8-9; 34,11 etc). 6) Gustar: es la sabidur\u00ed\u00ada que brota del saber gustar la Palabra. Dicha sabidur\u00ed\u00ada conduce a vivir en la rectitud del coraz\u00f3n, tratando de hacer siempre lo que es grato a los ojos de Dios (Sab 9,1-18). 7) Seguir: finalmente esta expresi\u00f3n resume todo lo anterior y refleja la radicalidad del que se ha encontrado con la Palabra, la ha situado en el centro de su existencia y la ha adoptado como referencia necesaria de todo su vivir. Es la conversi\u00f3n. Es la esencia del cristianismo4.<\/p>\n<p>4. LA PALABRA SE HACE PUEBLO. El dinamismo de la Palabra hace camino en el coraz\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos, creando la comunidad como espacio privilegiado de su actividad salv\u00ed\u00adfica en la historia. No resulta dif\u00ed\u00adcil comprender que la Iglesia del Cristo-Palabra no es en primer t\u00e9rmino el pueblo del rito, ni del sacrificio cultual, ni siquiera el pueblo del libro. Es, ante todo, el pueblo de la Palabra, pues de ella recibe su ser, se mantiene en \u00e9l porque se nutre de ella, est\u00e1 sumergida totalmente en ella, vive como suspendida de ella y orientada siempre hacia ella. Sin Palabra no hay Iglesia, ni ministerios, ni sacramentos, ni env\u00ed\u00ado misionero, ni testimonio, ni tradici\u00f3n viva, ni escritura, ni magisterio, ni teolog\u00ed\u00ada, ni espiritualidad&#8230; Porque es el principio fontal de toda salvaci\u00f3n, solo ella hace posible que una realidad humana sea portadora de la gracia liberadora del Se\u00f1or5.<\/p>\n<p>II. \u00abEscudri\u00f1ad las Escrituras, ellas hablan de m\u00ed\u00ad\u00bb<br \/>\n1. SEGUIR A JES\u00daS ES ANTE TODO UNA PRAXIS. El seguimiento de Jes\u00fas, seguir a Cristo (el griego akolouth\u00e9o es evocador de sus correspondientes math\u00e9t\u00e9s=disc\u00ed\u00adpulo y manth\u00e1no =aprender) es un t\u00e9rmino consignado unas 90 veces en el Nuevo Testamento. Dejando aparte 11 menciones: He (4 veces); ICor (1 vez); Ap (6 veces), las 79 restantes se hallan en los evangelios, distribuidas de la siguiente manera: Mateo 25 veces, Marcos 18 veces, Lucas 17 veces y Juan 19 veces.<\/p>\n<p>De esta sencilla constataci\u00f3n puede f\u00e1cilmente comprenderse que el tema del seguimiento es t\u00ed\u00adpicamente evang\u00e9lico, y por ende cristiano. Su importancia deriva de la significaci\u00f3n que fue adquiriendo progresivamente en la experiencia de las nacientes comunidades apost\u00f3licas. Su originalidad proviene del enfoque absolutamente novedoso de que fue revestido en un contexto socio-cultural, donde era habitual la pr\u00e1ctica de maestros cuyos disc\u00ed\u00adpulos se propon\u00ed\u00adan adquirir el rango de aquellos, despu\u00e9s de haberse nutrido de sus ense\u00f1anzas por un tiempo. Los disc\u00ed\u00adpulos buscaban y escog\u00ed\u00adan a sus maestros, a quienes trataban de imitar en su manera de ense\u00f1ar para adquirir ellos mismos autoridad.<\/p>\n<p>El seguimiento de Jes\u00fas se diferencia radicalmente de la costumbre vigente en la \u00e9poca. Jes\u00fas toma la iniciativa. Escoge a sus disc\u00ed\u00adpulos con plena autoridad divina, a semejanza de Dios, que escog\u00ed\u00ada a los profetas (Mc 1,16ss.; Mt 8,22). Jes\u00fas no llama a su seguimiento para que sus disc\u00ed\u00adpulos lo imiten materialmente en sus gestos o comportamientos, sino para que sean obreros y colaboradores en el reino de Dios cercano y presente, cumplido en el Hijo y orientado hacia un futuro de realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Ser disc\u00ed\u00adpulo es entregarse de por vida al proyecto del Reino, participando de su poder para obrar los prodigios que lo construyen en la historia como anticipo de plenitud escatol\u00f3gica (Lc 9,59ss.; Mc 1,5; Mt 15,24; 4,17; Mc 3,14ss.; Mt 19,28). Quien acepta la llamada al seguimiento lo hace con una adhesi\u00f3n libre, que rompe con la antigua condici\u00f3n cuyos lazos impiden la entrega, que, adem\u00e1s de radical, ha de ser irreversible. No se sigue a Jes\u00fas s\u00f3lo por un tiempo. La fidelidad est\u00e1 en el coraz\u00f3n del seguimiento, aunque el disc\u00ed\u00adpulo siempre est\u00e9 expuesto a la tentaci\u00f3n de desdecirse. Seguir a Jes\u00fas es convertirse desde las ra\u00ed\u00adces m\u00e1s profundas del propio ser (Mc 1,16; Mt 9,9; Mc 10,17ss.; Mt 8,21ss). Quien se atreve a seguir a Jes\u00fas no puede esperar un futuro y una suerte distinta a la de su Se\u00f1or. En el camino est\u00e1 la cruz, la persecuci\u00f3n, el conflicto, la negaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y la muerte, como premisas de la liberaci\u00f3n y de la exaltaci\u00f3n que provienen del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios. Esto s\u00f3lo es posible cuando el disc\u00ed\u00adpulo asume el seguimiento incondicionalmente (Mt 10,24; Mc 8,34). Por \u00faltimo la expresi\u00f3n seguir a Jes\u00fas tiene un car\u00e1cter de iluminaci\u00f3n surgida de la Luz que resplandece en las tinieblas. Quien sigue a Jes\u00fas no camina en las tinieblas, sino que est\u00e1 llamado a poseer la luz de la vida. Y en este sentido, seguir a Jes\u00fas es lo mismo que llegar a la fe, reconociendo en \u00e9l la fuente transformadora de la existencia. El disc\u00ed\u00adpulo sigue a Jes\u00fas como un hijo de la luz, que tiene la promesa de estar como servidor justamente all\u00ed\u00ad donde est\u00e1 su Maestro (Jn 8,12; 12,44; 13,36)6.<\/p>\n<p>2, EL SEGUIMIENTO EN BOCA DE JES\u00daS. Jes\u00fas ofrece una ense\u00f1anza clara sobre el seguimiento como parte esencial del anuncio del Reino. Su palabra va revelando unas caracter\u00ed\u00adsticas que adquieren la condici\u00f3n de imperativos categ\u00f3ricos. Quien sigue a Jes\u00fas no puede menos que dejarse poseer por las exigencias que se le plantean a partir del momento en que decide ir en pos de quien le invita a edificar su vida desde otras bases.<\/p>\n<p>Entre las caracter\u00ed\u00adsticas que sobresalen en su ense\u00f1anza podemos subrayar las siguientes: 1) Es universal. Tanto como lo es la llamada a la conversi\u00f3n y a la fe. Nadie queda excluido, ni los pecadores, ni las prostitutas, ni los publicanos, ni los extranjeros&#8230; \u00abEl que quiera venir en pos de m\u00ed\u00ad\u00bb es una palabra que denota la amplitud universal de la gratuidad de Dios. S\u00f3lo requiere que el seguidor se ponga en camino con \u00e9l, al ritmo de \u00e9l y al estilo de \u00e9l (Mt 9,9). 2) Es gratuito. No hay ninguna condici\u00f3n previa para ser llamado como disc\u00ed\u00adpulo. Es simplemente la palabra gratuita que se dirige a quien quiere, porque quiere y cuando quiere, para edificar la vida desde otras bases (Mc 3,13). 3) Es radical e incondicional. No se sigue a Jes\u00fas reserv\u00e1ndose algo o manteniendo ataduras y servidumbres que impidan ser libre. Esta incondicionalidad radical ve en Jes\u00fas al absoluto de la existencia. Nada se sobrepone a \u00e9l. Incluso la renuncia puede ir hasta el absurdo de negarse a s\u00ed\u00ad mismo, frente al leg\u00ed\u00adtimo derecho que nos ampara. Hay que posponer al padre y a la madre, dejar que los muertos entierren a sus muertos, entregar aun la propia vida como precio del seguimiento (Mt 10,17; Lc 14,26ss.; Mt 4,20; 16,24-25). 4) Es parad\u00f3jico. Se da en la paradoja que resalta el se\u00f1or\u00ed\u00ado del que llama al seguimiento. Es frecuente que el anuncio salvador se proponga como un conjunto de paradojas que desconciertan y contradicen la m\u00e1s pura l\u00f3gica humana: morir para vivir, perder para ganar, empeque\u00f1ecerse para ser grande, servir para ser se\u00f1or (Mt 16,25; Jn 13,12-17; F1p 2,5-11; Sant 2,5). 5) Es arriesgado. Inaugura un mundo futuro de sorpresas y de certezas nuevas, pero no de seguridades f\u00e1ciles. El \u00abvende todo lo que tienes y luego s\u00ed\u00adgueme\u00bb es la llamada a lo incierto del hombre, apoyado \u00fanicamente en la fidelidad de Dios, que no puede negarse a s\u00ed\u00ad mismo. Seguir a Cristo es vivir de la certeza emanada de Jes\u00fas, que no por eso dispensa de la incertidumbre humana de la b\u00fasqueda, del futuro, del conflicto y aun del fracaso. El disc\u00ed\u00adpulo sabe en qui\u00e9n ha puesto su confianza (2Tim 1,12). 6) Es doloroso. Quien no toma su cruz y lo sigue no es digno de \u00e9l. No puede ser de los suyos. No tiene calidad de disc\u00ed\u00adpulo a su manera. La dimensi\u00f3n sufriente de la existencia humana adquiere un sentido diferente cuando se sigue a Cristo desde la experiencia de la cruz. Porque el disc\u00ed\u00adpulo no est\u00e1 exento de la solidaridad con todos los que viven la angustia que supone el sufrimiento como anticipo de muerte. Se intuye que en el seguimiento doloroso de Jes\u00fas, el disc\u00ed\u00adpulo se encamina hacia la glorificaci\u00f3n que contiene el sentido \u00faltimo de la vida (Mt 16,24-25). 7) Es liberador. Por una parte, seguir radicalmente a Jes\u00fas es denunciar toda clase de \u00ed\u00addolos que pretenden desplazar al Dios vivo. Por la otra, se afirma su se\u00f1or\u00ed\u00ado en la confesi\u00f3n de que s\u00f3lo \u00abal Se\u00f1or tu Dios adorar\u00e1s y a \u00e9l s\u00f3lo servir\u00e1s\u00bb (Dt 6,13; Mt 4,10). El estilo de vida y la palabra de Jes\u00fas expresan inequ\u00ed\u00advocamente el camino de liberaci\u00f3n que recorre aquel que decide ir tras su seguimiento. Las raposas tienen madrigueras y los p\u00e1jaros nidos, pero el Hijo del hombre ha querido ser libre hasta despoj\u00e1ndose de ese elemental derecho (Mt 8,20). 8) Es escatol\u00f3gico. Quien vende todo, deja todo y renuncia a todo es candidato a recibir el ciento por uno y adem\u00e1s la vida eterna. Su nombre est\u00e1 escrito en el libro de la vida (Mt 19,27-29). Est\u00e1 en camino de plenitud. Parecer\u00ed\u00ada que seguir a Jes\u00fas va en contra de las m\u00e1s profundas aspiraciones humanas. Pero se olvida a menudo que est\u00e1 muy lejos de favorecer un escapismo hist\u00f3rico en aras de una supuesta vida futura en un nebuloso m\u00e1s all\u00e1. Por el contrario la condici\u00f3n de plenitud escatol\u00f3gica s\u00f3lo es posible cuando el disc\u00ed\u00adpulo se sabe protagonista de la historia7.<\/p>\n<p>3. UN SOLO CAMINO Y MUCHAS FORMAS DE SEGUIRLO. En un an\u00e1lisis general y detallado de los textos b\u00ed\u00adblicos, se advierte de inmediato que no todo el mundo sigue a Jes\u00fas de la misma manera, ni por los mismos m\u00f3viles, ni con id\u00e9nticos objetivos y resultados. Hay quienes lo siguen por motivos superficiales, pero hay tambi\u00e9n quienes van en pos de \u00e9l atra\u00ed\u00addos por su persona. Unos van tras \u00e9l por iniciativa propia. Otros porque son llamados. Unos se sienten atra\u00ed\u00addos temporalmente. Otros, en cambio, conviven con \u00e9l permanentemente. Unos lo siguen por una llamada directa de Jes\u00fas. Otros por invitaci\u00f3n de una tercera persona. Unos lo buscan porque intuyen en \u00e9l la plenitud de la promesa y la respuesta a su \u00ed\u00adntima esperanza de liberaci\u00f3n. Otros, por el contrario, porque lo ven como una amenaza a su poder, a su prestigio, a su control sobre las conciencias y las estructuras establecidas.<\/p>\n<p>El seguimiento de Jes\u00fas es al mismo tiempo uno y plural. Uno en la sustancia de su contenido, plural en sus expresiones y modalidades para vivirlo. Pero en cualquier caso, no puede perderse de vista la centralidad de la figura de Jes\u00fas, su innegable poder de atracci\u00f3n y su irrenunciable se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre toda creatura. La fascinaci\u00f3n o el rechazo que produce su persona estriba en el asombro, el desconcierto y el gozo, o en la incomodidad y el juicio que emanan de su misterio, a la vez oculto y revelado.<\/p>\n<p>III. El seguimiento de Cristo, horizonte de la catequesis<br \/>\n1. SEGUIR A JES\u00daS, UTOP\u00ed\u008dA SUPERIOR DEL DISC\u00ed\u008dPULO. Si es verdad que el seguimiento de Jes\u00fas comienza por un s\u00ed\u00ad radical que se identifica con la conversi\u00f3n, es igualmente cierto que en este s\u00ed\u00ad se contiene germinalmente un proyecto de vida, una convocatoria a la imaginaci\u00f3n creativa, una utop\u00ed\u00ada a realizar8.<\/p>\n<p>Las utop\u00ed\u00adas han sido siempre fuente inagotable de motivaciones y origen de una esperanza que da sentido a la vida y a la historia. Inciden en los comportamientos con una especie de fuerza centr\u00ed\u00adpeta. Est\u00e1n en la base de los proyectos de los hombres y de Dios. Cada coyuntura, cada generaci\u00f3n y cada persona viven alimentando su existencia con sus propias utop\u00ed\u00adas. Y se entregan a la tarea de realizarlas, poniendo en juego lo mejor de s\u00ed\u00ad mismos. Las esperanzas y las luchas s\u00f3lo se dan porque en las utop\u00ed\u00adas se vislumbran alternativas de un futuro deseable y mejor. Por eso son de alguna forma realizaci\u00f3n anticipada de las aspiraciones que nutren la existencia. Cuando las utop\u00ed\u00adas se desvanecen o se extinguen, la vida se ve tentada por la par\u00e1lisis, el anquilosamiento o el absurdo9.<\/p>\n<p>El seguimiento de Jes\u00fas se concibe como la utop\u00ed\u00ada superior del disc\u00ed\u00adpulo. La vida en Cristo consiste en seguirlo. En esta convicci\u00f3n reside toda la esencia y la fuerza din\u00e1mica de su llamada a recorrer su camino. El seguidor expresa existencialmente esa convicci\u00f3n a trav\u00e9s de una mentalidad (el hombre nuevo), de una actitud (la diacon\u00ed\u00ada), de un criterio (la liberaci\u00f3n), de una opci\u00f3n (los pobres), de un esp\u00ed\u00adritu (las bienaventuranzas), de un proyecto (el Reino) y de una conducta (la fraternidad). Realizar esta utop\u00ed\u00ada corno estilo de vida implica para el disc\u00ed\u00adpulo adentrarse incondicionalmente en el misterio de Cristo y estar dispuesto a aceptar las consecuencias personales, sociales, estructurales, hist\u00f3ricas y espirituales que de all\u00ed\u00ad se derivan. La vida cristiana est\u00e1 llamada a ser un sacramento del seguimiento de Cristo en la totalidad de sus expresiones10.<\/p>\n<p>2. LA CATEQUESIS COMO SEGUIMIENTO DE JES\u00daS (IDENTIFICACI\u00ed\u201cN). La palabra de Dios se refleja en la catequesis como diacon\u00ed\u00ada prof\u00e9tica. En boca de la comunidad y de los catequistas, la Palabra realiza catequ\u00e9ticamente su sacramentalidad original, creando cosas nuevas (conversi\u00f3n), iluminando la vida y la historia (ense\u00f1anza) y comprometiendo la conducta del creyente (regla de vida pr\u00e1ctica). Por su parte Jes\u00fas de Nazaret ofrece un arquetipo de ministerio fundado en el Esp\u00ed\u00adritu que lo reviste de una dimensi\u00f3n encarnativa y lo env\u00ed\u00ada como Palabra que lleva la buena noticia a los pobres, anuncia la libertad a los prisioneros, da la vista a los ciegos, libera a los oprimidos y proclama el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or (cf Lc 4,14-21).<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que el ministerio de la catequesis pueda concebirse como una peculiar praxis del seguimiento de Cristo: 1) Es Palabra anunciadora de buenas noticias y reveladora de los valores fundamentales del Reino. 2) Es interpelaci\u00f3n a la incesante conversi\u00f3n como base de la vida teologal, urgida de continuo crecimiento. 3) Es convocatoria permanente al compromiso diario con la vida fraterna. 4) Es identificaci\u00f3n existencial con el quehacer prof\u00e9tico de Jes\u00fas. Manifestar que s\u00f3lo en la persona de Jes\u00fas, en su palabra y en sus obras reside la m\u00e1s pura esencia de la revelaci\u00f3n del Padre. 5) Es llamada incesante a vivir la fe en las realidades temporales, en las situaciones hist\u00f3ricas y en las luchas por la justicia. 6) Es ense\u00f1ar a escrutar los signos de los tiempos como voces del Esp\u00ed\u00adritu que educa sin cesar al disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. 7) Es educar para acoger y adherirse cordialmente a la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos, \u00fanico espacio donde se vive el sacramento de la comuni\u00f3n trinitaria. 8) Es vivir el misterio de la cruz y de la glorificaci\u00f3n en la entrega incondicional a los hermanos, renunciando a cosas leg\u00ed\u00adtimas y enfrentando a menudo el conflicto para que otros tengan vida.<\/p>\n<p>Para ser aut\u00e9nticos y fieles seguidores de Jes\u00fas, quienes ejercen el ministerio de la catequesis necesitan ser, ante todo, oyentes, testigos y disc\u00ed\u00adpulos de la Palabra. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1n ser proclamadores, siervos, celebradores, int\u00e9rpretes y maestros de la misma.<\/p>\n<p>3. LA CATEQUESIS DEL SEGUIMIENTO DE JES\u00daS (PEDAGOG\u00ed\u008dA). En la din\u00e1mica de la Revelaci\u00f3n y de la fe, la Palabra va forjando un camino gradual y progresivo en el coraz\u00f3n del creyente y de la comunidad. Al encuentro inicial con la Palabra siempre sigue su necesaria profundizaci\u00f3n, al primer anuncio que suscita conversi\u00f3n sucede la indispensable maduraci\u00f3n, al kerigma anunciado le acompa\u00f1a de inmediato la didascalia, a la primera proclamaci\u00f3n del evangelio le sobreviene la expresi\u00f3n catequ\u00e9tica del mismo (He 2,14-47). Esto significa que en un proceso de continuidad se van explicitando los impl\u00ed\u00adcitos, las consecuencias, los imperativos y los desaf\u00ed\u00ados contenidos en la adhesi\u00f3n global al proyecto del Padre anunciado y cumplido en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Tarea de la catequesis es, por consiguiente, desarrollar una pedagog\u00ed\u00ada del seguimiento de Cristo, transformando al creyente en disc\u00ed\u00adpulo, es decir, en alguien que se esfuerza por pensar como Cristo, por juzgar seg\u00fan sus criterios, por actuar de acuerdo a sus valores, por relacionarse inspirado en sus actitudes, por poner toda su persona al servicio del Reino, en una palabra, por edificar un modelo de hombre, de Iglesia y de sociedad, situando a Jes\u00fas en el centro de todo (CT 19-20).<\/p>\n<p>La pedagog\u00ed\u00ada del seguimiento de Jes\u00fas consiste en llevar a los creyentes a escrutar el misterio de Cristo en toda su dimensi\u00f3n, ilumin\u00e1ndolos acerca de su dispensaci\u00f3n, a fin de comprender con los hermanos cu\u00e1l es su anchura, su largura, su altura y su profundidad y conocer la caridad de Cristo, que supera toda ciencia, para llenarse as\u00ed\u00ad de toda la plenitud de Dios (cf Ef 3,9-18ss). Se trata, por tanto, de descubrir existencialmente el designio eterno del Padre revelado en Jes\u00fas. Comprender el significado de sus gestos, sus palabras y los signos realizados por \u00e9l mismo, pues ellos encierran y manifiestan simult\u00e1neamente su Misterio. Se trata, en definitiva, de poner al creyente no s\u00f3lo en contacto, sino en comuni\u00f3n e intimidad con Jesucristo, pues s\u00f3lo \u00e9l puede conducirnos por el camino del amor gratuito del Padre, principio fundante de la existencia cristiana y del discipulado (CT 5).<\/p>\n<p>La catequesis asume la tarea de revelar pedag\u00f3gicamente a Jesucristo, haci\u00e9ndolo reconocible en los signos y los modos como \u00e9l se hace presente a quienes lo buscan en nuestro tiempo y lo quieren seguir. Los signos y los modos de la presencia de Jes\u00fas hoy son indivisibles. Una forma de su presencia conlleva un signo y viceversa. Cabe recordar que a Jes\u00fas se le sigue cuando se le encuentra. Pero \u00bfd\u00f3nde, c\u00f3mo y en qu\u00e9 tipo de signos? Estos son los signos y modos de su presencia hoy: el mundo material, el hombre, especialmente el pobre, la comunidad, la historia, la cultura, la religiosidad popular, la celebraci\u00f3n sacramental (donde destaca la eucarist\u00ed\u00ada), la Escritura, la tradici\u00f3n viva, el magisterio de la Iglesia, el testimonio de los confesores, m\u00ed\u00adsticos y m\u00e1rtires, la conciencia personal, los proyectos humanos, las aspiraciones profundas que se expresan en las causas por las que se lucha&#8230; Todos son modos y signos de la presencia de Dios manifestada en Jes\u00fas. Cada signo lo revela a su manera. Existe entre ellos una diferencia teol\u00f3gicamente cualitativa. Ninguno agota totalmente la presencia de Jes\u00fas. Ni todos ellos juntos. En todo caso la catequesis debe revelar las exigencias que todos estos signos plantean al creyente y al disc\u00ed\u00adpulo que ha decidido ir tras el seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>4. EP\u00ed\u008dLOGO: LA CATEQUESIS DEL SEGUIMIENTO EN AMERICA LATINA. Seguir a Cristo en el contexto de Am\u00e9rica latina es referirnos, de inmediato, a los condicionamientos socio-culturales e hist\u00f3ricos que se padecen en este continente. Todos ellos son crucificantes. Se resumen en la cruz como s\u00ed\u00admbolo del cautiverio que impide ser plenamente persona. Los signos de muerte que la cruzan en todo sentido (marginaci\u00f3n, pobreza, injusticia, dependencia, desigualdad, saqueo, cinismo pol\u00ed\u00adtico, narcotr\u00e1fico, corrupci\u00f3n administrativa, desprecio a la persona, violaci\u00f3n de los derechos humanos, destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica, opresi\u00f3n de los ind\u00ed\u00adgenas y de la mujer, hambre, explotaci\u00f3n de los menores, deuda exterior, campa\u00f1as antinatalistas impuestas&#8230;) inducen a pensar en su vocaci\u00f3n ancestral al seguimiento de Jes\u00fas sufriente, perseguido, torturado, eliminado. No resulta, en efecto, muy dif\u00ed\u00adcil para los latinoamericanos identificarse con el Cristo clavado en los maderos del cautiverio. Es muy probable que una cierta presentaci\u00f3n del cristianismo haya favorecido una visi\u00f3n fatalista de la vida cristiana y una pr\u00e1ctica sumisa del seguimiento de Jes\u00fas11.<\/p>\n<p>Sin embargo el misterio pascual de Jes\u00fas no termina en la cruz, ni la comunidad ha de propiciar un cristianismo que subyugue al creyente, impidi\u00e9ndole llegar a ser un resucitado como \u00e9l, es decir, una persona con dignidad. Por el contrario, ha de proclamar un evangelio capaz de potenciar sus energ\u00ed\u00adas liberadoras, sus talentos y sus carismas, otorgados por el Esp\u00ed\u00adritu para ir tras las huellas del Se\u00f1or de la vida y de la historia. Seguir a Jes\u00fas en Am\u00e9rica latina consistir\u00e1 entonces en reconocer el derecho a la esperanza, en rescatar la dignidad y empe\u00f1arse en la lucha solidaria por restaurar el rostro de Jes\u00fas en el rostro de los d\u00e9biles y desprotegidos12. Seguir a Cristo es promover la cultura de la vida, de cara a la cultura de la muerte que pretende mantener a Jes\u00fas interminablemente clavado en la cruz.<\/p>\n<p>La catequesis del seguimiento de Cristo acompa\u00f1a al disc\u00ed\u00adpulo y a la comunidad entera para que aprenda a adherirse ciertamente al Jes\u00fas encamado, cargado con la cruz, clavado y muerto en ella, pero finalmente Se\u00f1or de la vida y creador de toda esperanza.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. R. LATOURELLE, Teolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1995, 404-409. &#8211; 2. A. M. ARTOLA-J. M. S\u00ed\u0081NCHEZ, Introducci\u00f3n al estudio de la Biblia II: Biblia y palabra de Dios, Verbo Divino, Estella 19892, 27-42. &#8211; 3. V. MANNUCCI, La Biblia como palabra de Dios, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 19882, 17-56. &#8211; 4. S. GALILEA, El seguimiento de Cristo, San Pablo, Bogot\u00e1 1993, 7-1. &#8211; 5. A. M. ARTOLA-J. M. S\u00ed\u0081NCHEZ, o.c., 42-57. &#8211; 6 L. COENEN Y OTROS, Diccionario teol\u00f3gico del Nuevo Testamento IV, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1994&#8242;, especialmente Seguimiento, 172-183; J. M. CASTILLO, El seguimiento de Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1992&#8242;. &#8211; 7 Puebla, 274-279: La Iglesia ha de ser escuela de forjadores de historia a la manera de Jes\u00fas. &#8211; 8. CT 19; L. BOFF, Jesucristo el Liberador, Indo-American Press Service, Bogot\u00e1 1977, 105-106: Jes\u00fas, alguien de singular fantas\u00ed\u00ada creadora. Es importante aprender a seguir a Jes\u00fas de ese modo si se quiere realizar su utop\u00ed\u00ada. &#8211; 9. F. MERLOS, Catequesis latinoamericana, las tentaciones de un ministerio, Medell\u00ed\u00adn, Itepal, Bogot\u00e1 1994, 607-616. &#8211; 10 L. A. CASTRO, Llamados para ser enviados, San Pablo, Bogot\u00e1 1982, 37-44. &#8211; 11. J. SOBRINO, Jesucristo Liberador, Trotta, Madrid 1991, 297-344. &#8211; 12. Puebla, 27-50: Los rostros de Jes\u00fas en los rostros sufrientes de los pobres.<\/p>\n<p>BIBL.: Adem\u00e1s de la citada en notas: AA.VV., Espiritualidad de la liberaci\u00f3n, CEP, Lima 1980; GALILEA S., La inserci\u00f3n en la vida de Jes\u00fas y en la misi\u00f3n, San Pablo, Bogot\u00e1 1989; GUTIERREZ G., La verdad los har\u00e1 libres, CEP, Lima 1986; MONGILLO D., Seguimiento, en DE FIORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 1991&#8242;, 1717-1728.<\/p>\n<p>Francisco Merlos Arroyo<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. En el principio del seguimiento est\u00e1 la palabra: 1. El poder sacramental de la palabra; 2. Una Palabra definitiva; 3. Disc\u00ed\u00adpulos de la Palabra; 4. La Palabra se hace pueblo. II. \u00abEscudri\u00f1ad las Escrituras, ellas hablan de m\u00ed\u00ad\u00bb: 1. Seguir a Jes\u00fas es ante todo una praxis; 2. El seguimiento en boca de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/seguimiento-de-jesucristo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSEGUIMIENTO DE JESUCRISTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17052","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17052"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17052\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}