{"id":17053,"date":"2016-02-05T11:06:36","date_gmt":"2016-02-05T16:06:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentido-eclesial\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:36","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:36","slug":"sentido-eclesial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentido-eclesial\/","title":{"rendered":"SENTIDO ECLESIAL"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Perspectiva psicosociol\u00f3gica del sentido eclesial. II. La perspectiva hist\u00f3rica del sentido eclesial. III. El ser de la Iglesia y el sentido eclesial hoy: 1. La Iglesia sacramento; 2. La Iglesia pueblo de Dios; 3. La Iglesia cuerpo de Cristo, Iglesia servidora; 4. La Iglesia templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis del sentido eclesial permite distinguir una triple perspectiva de estudio: psicosociol\u00f3gica, hist\u00f3rica y teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>I. Perspectiva psicosociol\u00f3gica del sentido eclesial<br \/>\nDesde esta perspectiva hay que atender al sentimiento de pertenencia a la comunidad eclesial que poseen sus miembros. En este sentimiento van implicadas una voluntad de adhesi\u00f3n y una conciencia de identificaci\u00f3n con la Iglesia. El sentimiento de pertenencia a la Iglesia admite un triple nivel de consideraci\u00f3n. El primero se centra en el sujeto que pertenece a la Iglesia; el segundo se fija en el grupo correlativo al que se pertenece; el tercero atiende al contexto exterior, la circunstancia social en la que se sit\u00faa el sujeto.<\/p>\n<p>a) Desde el punto de vista del sujeto, la categor\u00ed\u00ada de pertenencia se comprende como una actitud de comportamiento, como la disposici\u00f3n, favorable o desfavorable, de la persona respecto al grupo sociol\u00f3gico en el que est\u00e1 inserta. Es la peculiar actitud del psiquismo personal que, como consecuencia de una serie de vivencias perceptivas y emotivas, positivas o negativas, determinan la profundidad de la socializaci\u00f3n primaria o secundaria del sujeto.<\/p>\n<p>La pertenencia a la Iglesia es la experiencia psico-sociol\u00f3gica fundamental, dentro de la cual el fiel expresa su percepci\u00f3n de la Iglesia, se identifica m\u00e1s o menos con ella, y ejercita, con mayor o menor profundidad, su sentido eclesial. En \u00faltimo t\u00e9rmino, se puede decir que la pertenencia eclesial indica el grado de incorporaci\u00f3n psicosocial del fiel a la comunidad y la entidad de su sentido eclesial.<\/p>\n<p>La g\u00e9nesis de la conciencia de pertenencia se puede producir en el \u00e1mbito familiar, a trav\u00e9s del cauce de la socializaci\u00f3n primaria, o en los procesos educativos, impl\u00ed\u00adcita o expl\u00ed\u00adcitamente religiosos, de socializaci\u00f3n secundaria. As\u00ed\u00ad, se pueden distinguir niveles de profundidad y solidez en la integraci\u00f3n del sujeto en el grupo eclesial y, consiguientemente, la agudeza o debilidad del sentido eclesial del creyente.<\/p>\n<p>b) La referencia a la comunidad de pertenencia es imprescindible como t\u00e9rmino correlativo al sentimiento de pertenencia del sujeto. La persona pertenece al grupo, pero es el grupo el que da origen y condiciona el desarrollo y la calidad de la pertenencia eclesial del sujeto. El grupo eclesial es el terreno psicosociol\u00f3gico de cultivo del sentimiento de pertenencia y del consiguiente sentido eclesial.<\/p>\n<p>Cuando se habla de la comunidad de pertenencia, se piensa en la Iglesia universal, pero, de hecho, la Iglesia universal se encuentra en la Iglesia particular, di\u00f3cesis, parroquia, \u00abporci\u00f3n de humanidad concreta\u00bb, con unas caracter\u00ed\u00adsticas singulares (cf EN 63). La incorporaci\u00f3n a la Iglesia, en la perspectiva psicosociol\u00f3gica, tiene lugar a trav\u00e9s de una red de estructuras sociales inmediatas y concretas, que deben ofrecer la posibilidad de desarrollar el sentido de pertenencia comunitaria.<\/p>\n<p>Este sentido de pertenencia, nacido del contacto inmediato y directo con personas y realidades concretas, deber\u00e1 permitir hacer la experiencia de una comunidad viva que ofrezca una base de plausibilidad sociol\u00f3gica a los valores y normas de comportamiento cristianos. El hecho es importante en nuestra sociedad despersonalizada y secular, dominada por el control neutro de los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La comunidad receptora del sujeto de pertenencia debe ser interactiva, participativa y abierta al encuentro personal. El sujeto deber\u00e1 reconocer y aceptar los valores y comportamientos del grupo eclesial, pero el grupo debe hacer sentir al sujeto su reconocimiento y aceptaci\u00f3n como verdadero miembro suyo.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino final del proceso de pertenencia debe ser la identificaci\u00f3n del sujeto con el grupo eclesial. Identificaci\u00f3n efectiva y afectiva. La comunidad se siente como algo propio. La causa de la Iglesia es la propia causa. Esta situaci\u00f3n aparece tambi\u00e9n condicionada por la circunstancia contextual exterior, en la que se produce la pertenencia y el sentido eclesial.<\/p>\n<p>c) El contexto sociocultural, en el que se establece la relaci\u00f3n de pertenencia y se forma el sentido eclesial, condiciona fuertemente la solidez de ambos fen\u00f3menos. Son posibles situaciones sociopol\u00ed\u00adticas muy diversas, que van desde una Iglesia perfectamente integrada en la circunstancia sociopol\u00ed\u00adtica hasta situaciones en las que la comunidad ha de vivir como minor\u00ed\u00ada marginada, extra\u00f1a a la cultura y tradici\u00f3n del pa\u00ed\u00ads.<\/p>\n<p>En el primer caso, la pertenencia aparece como natural, dentro de los procesos normales de socializaci\u00f3n. El problema pastoral es el del paso de una fe sociol\u00f3gica a una fe teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En el otro extremo, la pertenencia se afirma a contracorriente, soportando la presi\u00f3n ambiental. El valor de la pertenencia y la calidad del sentido eclesial son, en este caso, indiscutibles. El riesgo es la mentalidad de gueto que deformar\u00ed\u00ada la limpieza del sentido eclesial.<\/p>\n<p>Dentro del abanico de contextos socioculturales hist\u00f3ricos hay que prestar atenci\u00f3n particular a la situaci\u00f3n de la Iglesia en el contexto de la cultura secular moderna y del macro-urbanismo de nuestro tiempo. Lo religioso, apenas perceptible, resulta casi insignificante para los habitantes de la gran ciudad. Los servicios p\u00fablicos y sociales son los que se hacen notar. El sentimiento de pertenencia a la Iglesia se debilita inevitablemente.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n, que tiende a generalizarse, plantea la urgente necesidad de adaptarse al nuevo medio. Inculturarse en la gran ciudad secular es el reto que se presenta hoy a la Iglesia y al creyente. \u00bfC\u00f3mo hacer compatibles ambas pertenencias? \u00bfCu\u00e1les son los l\u00ed\u00admites de la pertenencia cristiana, exigibles por la Iglesia, en el supuesto psicosocial de la parcialidad de la pertenencia? Son cuestiones a las que hay que responder desde el presupuesto de la aceptaci\u00f3n de la historia y el reconocimiento de la libertad de un cristiano adulto.<\/p>\n<p>II. La perspectiva hist\u00f3rica del sentido eclesial<br \/>\nEl primer paso en la consideraci\u00f3n de la perspectiva hist\u00f3rica debe ser la determinaci\u00f3n de los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos del sujeto que se quiere estudiar. Se hace a partir de la introspecci\u00f3n que la misma Iglesia hace en la constituci\u00f3n Lumen gentium: \u00abLa sociedad dotada de \u00f3rganos jer\u00e1rquicos y el Cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo, el grupo visible y la comunidad espiritual, la Iglesia terrena y la Iglesia enriquecida con bienes celestes, no deben ser consideradas como dos cosas distintas, sino que forman una realidad compleja, que une un elemento humano y otro divino. Por eso se la compara, por una profunda analog\u00ed\u00ada, con el misterio del Verbo encarnado.<\/p>\n<p>Pues as\u00ed\u00ad como la naturaleza asumida sirve al Verbo divino como instrumento vivo de salvaci\u00f3n, unido indisolublemente a \u00e9l, de modo parecido la estructura social de la Iglesia sirve al Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que la vivifica, para acrecentar su cuerpo\u00bb (LG 8).<\/p>\n<p>El texto describe a la Iglesia como realidad una y compleja, compuesta de un elemento divino y otro humano. La relaci\u00f3n entre ambos elementos se esclarece con la referencia anal\u00f3gica al misterio del Verbo hecho hombre. La Iglesia, consiguientemente, es una sociedad humana, semejante en todo a las dem\u00e1s sociedades humanas, en su origen, en su desarrollo hist\u00f3rico y en sus condicionamientos por los factores de la historia.<\/p>\n<p>a) Hist\u00f3ricamente, aparece como un grupo religioso, que surge en el mundo jud\u00ed\u00ado de Palestina en un momento caracterizado por la ideolog\u00ed\u00ada apocal\u00ed\u00adptica y la espera inminente de la llegada del reino de Dios. Como fruto de la acci\u00f3n conjunta del elemento divino, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y del elemento humano, el grupo religioso que se re\u00fane en torno a Jes\u00fas de Nazaret adquiere la autoconciencia de nuevo Israel que har\u00e1 fermentar toda la masa.<\/p>\n<p>b) En los primeros tiempos de la vida de la Iglesia el lugar de formaci\u00f3n del sentido eclesial fue la familia, la Iglesia dom\u00e9stica, un espacio en el que se superponen el proceso de socializaci\u00f3n secundaria eclesial con el de socializaci\u00f3n primaria, que en el mundo helen\u00ed\u00adstico contiene vivencias religiosas y culturales de singular fuerza. En este contexto, el sentida eclesial forma parte del proceso de educaci\u00f3n familiar y de la formaci\u00f3n de la identidad propia de los mieml bros de la familia.<br \/>\nc) La Iglesia dom\u00e9stica se incorpora a la gran Iglesia como a una especie de comunidad gentilicia cristiana, que agrupa en una comunidad religiosa las Iglesias familiares de una misma ciudad o regi\u00f3n. El sentido eclesial se forma y uniformiza bajo la supervisi\u00f3n de ap\u00f3stoles y evangelistas itinerantes, que mantienen la unidad del tejido de peque\u00f1as comunidades dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p>d) Al ir desapareciendo los testigos directos de los acontecimientos salvadores, el proceso de eclesializaci\u00f3n se traspasa del espacio familiar al \u00e1mbito de la Iglesia ciudadana y a la responsabilidad supervisora del ep\u00ed\u00adscopos. Aparece el catecumenado, tiempo y espacio formativo que introduce en los misterios de la fe. En referencia a ellos y alimentado por ellos, el sentido eclesial se hace desde ahora en el seno de la comunidad local ciudadana.<br \/>\nLa nueva situaci\u00f3n tiene la ventaja del contacto directo con la rica vida de la Iglesia local y la mejor organizaci\u00f3n pedag\u00f3gica de los circuitos formativos. Se pierde, en cambio, la intensidad emotiva, propia de la socializaci\u00f3n primaria, y se debilita la responsabilidad educativa del espacio familiar.<\/p>\n<p>b) Cuando a partir de Teodosio se produce la identificaci\u00f3n de la sociedad pol\u00ed\u00adtica con la religiosa, toda la actividad formativa de la sociedad civil adquiere alcance de formaci\u00f3n religiosa y la vida cristiana se hace expresi\u00f3n de vida civil.<\/p>\n<p>Sostenida por el apoyo que, como andamiaje, le ofrece una sociedad plenamente armonizada con ella, la comunidad cristiana y el sentido eclesial alcanzan una solidez aparentemente ideal. Sin embargo, la \u00ed\u00adntima convivencia de ambas sociedades ha de superar las tensiones y luchas provocadas por la defensa de la libertad de cada una. La sensaci\u00f3n de bienestar de la Iglesia depende en demas\u00ed\u00ada del andamio sociopol\u00ed\u00adtico exterior.<\/p>\n<p>c) Por eso, en el momento en que entra en crisis la sociedad de cristiandad y se inicia el proceso de secularizaci\u00f3n de la modernidad, la socializaci\u00f3n secundaria eclesial y, junto con ella, el sentido eclesial, sufrir\u00e1n las consecuencias del cambio cultural. La aparici\u00f3n de una nueva comprensi\u00f3n del hombre y del mundo, con nuevos valores y comportamientos, que construyen la ciudad secular, nuevo espacio creado por el hombre t\u00e9cnico, producen un trastorno total del mundo anterior. Quedan al aire y sin fundamento actitudes y comportamientos que nac\u00ed\u00adan del sentido eclesial tradicional y de su pasada circunstancia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Esta nueva situaci\u00f3n socio-cultural produce un profundo malestar en la Iglesia de la modernidad. Se conserva la memoria de pertenencia a la Iglesia, pero esta identidad, que llega del pasado, hay que hacerla compatible con referencias inmediatas, que pertenecen al futuro. Se trata de realidades muy significativas desde el punto de vista socio-cultural. La tensi\u00f3n deriva hacia una inevitable parcialidad de pertenencia a la Iglesia, que da lugar a comportamientos desviados en relaci\u00f3n con las pautas de conducta que la comunidad cristiana exige a sus miembros. Una situaci\u00f3n de prueba de la fe personal, que configura y desfigura el sentido eclesial del cristiano moderno.<\/p>\n<p>Ante este cuadro sintom\u00e1tico y ante las nuevas formas de vida, creadas por la cultura t\u00e9cnico-cient\u00ed\u00adfica, hay que clarificar c\u00f3mo deber\u00e1 manifestarse la autoconciencia de la Iglesia y su sentido eclesial en la modernidad.<\/p>\n<p>III. El ser de la Iglesia y el sentido eclesial hoy<br \/>\nEl problema que se plantea, una vez m\u00e1s, es la pregunta por lo esencial de la fe cristiana, ahora centrada en la Iglesia: \u00bfc\u00f3mo ser Iglesia cat\u00f3lica, la aut\u00e9ntica Iglesia de Cristo, la que en el s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico confesamos \u00abuna, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb, en este mundo adulto y secular? \u00bfC\u00f3mo ser cat\u00f3lico, miembro fiel de la Iglesia cat\u00f3lica, en la sociedad laica y democr\u00e1tica de nuestro tiempo? \u00bfC\u00f3mo sentir la verdad de la Iglesia de modo sincero y pleno, siendo al mismo tiempo hombre de una cultura plural y tolerante?<br \/>\nEsta fue la cuesti\u00f3n fundamental que se plante\u00f3 el Vaticano II. En el discurso inaugural de la segunda sesi\u00f3n conciliar, Pablo VI propuso una reflexi\u00f3n nueva y m\u00e1s profunda sobre el ser de la Iglesia: \u00abEl concepto verdadero, profundo y completo de la Iglesia, como Cristo la fund\u00f3 y los ap\u00f3stoles la comenzaron a construir, tiene todav\u00ed\u00ada necesidad de ser enunciado con m\u00e1s exactitud. La Iglesia es misterio, es decir, realidad penetrada por la divina presencia, y por esto, siempre capaz de nuevas y m\u00e1s profundas investigaciones&#8230; Creemos que ha llegado el tiempo en que la verdad sobre la Iglesia de Cristo sea ulteriormente explorada, comprendida, formulada, no quiz\u00e1 con los solemnes enunciados que se llaman definiciones dogm\u00e1ticas, sino con declaraciones en las que la Iglesia, con un magisterio m\u00e1s claro y concienzudo, declare lo que piensa de s\u00ed\u00ad misma\u00bb (AAS 55 [1963]).<\/p>\n<p>El texto es de la mayor importancia. Reconoce la limitaci\u00f3n de los conceptos al uso de que disponemos al hablar de la Iglesia. Admite la posibilidad de una profundizaci\u00f3n en el conocimiento del misterio de la Iglesia. Como misterio es susceptible de m\u00e1s profundas investigaciones. Se programa una exploraci\u00f3n, comprensi\u00f3n y formulaci\u00f3n nueva del ser de la Iglesia. A partir de la nueva autoconciencia, el Concilio podr\u00e1 afrontar los problemas del aggiornamento y plantear la relaci\u00f3n con el mundo moderno desde nuevas bases.<\/p>\n<p>1. LA IGLESIA SACRAMENTO. El misterio de la Iglesia es el t\u00ed\u00adtulo del cap\u00ed\u00adtulo primero de la constituci\u00f3n Lumen gentium. Misterio, en su estricto sentido teol\u00f3gico es sacramento, signo e instrumento, signo eficaz de la acci\u00f3n de Dios por Jesucristo (cf LG 1). Esta acci\u00f3n divina corresponde al proyecto creador y salvador de Dios. Por eso, la trayectoria hist\u00f3rica de la Iglesia sacramento se extiende a toda la historia humana. Abarca a todos los hombres y trasciende a todos los tiempos. Creer en esta dimensi\u00f3n trascendente de la Iglesia es exigencia primera de un recto sentido eclesial. Como Cristo, la Iglesia, lo mismo que ayer, hoy y siempre tiene toda raz\u00f3n para existir.<\/p>\n<p>\u00abLa Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea, signo e instrumento de la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero human\u00f3\u00bb (LG 1). Es sacramento de comuni\u00f3n. Por eso, implica necesariamente ser comunidad y afirma la prioridad de la comunidad por delante de toda otra instancia eclesial.<\/p>\n<p>El sentido eclesial, que responde a este modo de ser Iglesia, debe manifestarse fundamentalmente como sentido comunitario. La formaci\u00f3n y la vida del cristiano ha de hacerse en la comunidad y tender a hacer comunidad.<\/p>\n<p>Esta prioridad de la comunidad da una singular importancia a la parroquia, como \u00faltima localizaci\u00f3n visible e inmediata de la Iglesia, sacramento de unidad, y espacio de posibilidad de relaciones interpersonales, que den lugar a una aut\u00e9ntica comunidad fraterna. De ah\u00ed\u00ad que se pueda afirmar que el sentido eclesial equivalga en la Iglesia sacramento de unidad a sentido parroquial. La Iglesia puede recuperar su conciencia comunitaria en la rica experiencia de la peque\u00f1a comunidad cristiana.<\/p>\n<p>2. LA IGLESIA PUEBLO DE DIOS. Antes de considerar cualquier diversidad funcional, el Concilio ense\u00f1a que la Iglesia es pueblo de Dios. A partir del bautismo, el mismo para todos, los cristianos son ontol\u00f3gicamente iguales. Todo el pueblo de Dios prolonga la misi\u00f3n de Cristo y su funci\u00f3n prof\u00e9tica, sacerdotal y real. Esta igualdad se encuentra en el fundamento \u00faltimo del ser de la Iglesia. De ah\u00ed\u00ad debe nacer la conciencia de la corresponsabilidad de todos. La Iglesia es quehacer de todos. La relaci\u00f3n de pertenencia a la Iglesia es rec\u00ed\u00adproca: pertenecemos a la Iglesia, pero, a su vez, la Iglesia nos pertenece. El actual debilitamiento del sentido de pertenencia a la Iglesia puede tener su ra\u00ed\u00adz en la falta de conciencia de que la Iglesia pertenece a todo el pueblo de Dios. Todos somos, de alguna manera, responsables de ella.<\/p>\n<p>Es urgente corregir el modo de proceder de la vida de la Iglesia. De hecho, y tambi\u00e9n de derecho (cf CIC 129), la responsabilidad en la Iglesia la tienen s\u00f3lo los que detentan la autoridad y el poder sagrado, recibido en el sacramento del orden. Todos los dem\u00e1s fieles carecen de responsabilidad. En esta situaci\u00f3n, no puede extra\u00f1ar la debilidad del sentido eclesial de pertenencia a la Iglesia. Parece necesario que toda comunidad cristiana pueda disponer de espacios y \u00f3rganos de ejercicio normal de su corresponsabilidad, en los que pueda afirmarse su sentido eclesial.<\/p>\n<p>La Iglesia pueblo de Dios, est\u00e1 esencialmente unida a la eucarist\u00ed\u00ada. El nuevo pueblo de Dios se constituye en la \u00faltima cena de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos, cuando establece la Alianza nueva y eterna. Esa constituci\u00f3n de la Iglesia como nuevo pueblo de Dios en la eucarist\u00ed\u00ada se realiza por medio del rito de la comida de Alianza. Hay que subrayar este car\u00e1cter de celebraci\u00f3n ritual. Lo determin\u00f3 Jes\u00fas con su mandato de reiteraci\u00f3n memorial.<\/p>\n<p>El rito, como comportamiento grupa], expresa y produce la pertenencia al grupo que celebra el rito. El rito es fundante e identificarte del grupo. El rito eucar\u00ed\u00adstico afirma la identidad cristiana de la comunidad y confirma la pertenencia de cada uno de sus miembros.<\/p>\n<p>Reencontrar el car\u00e1cter ritual de la eucarist\u00ed\u00ada y, en general, redescubrir la dimensi\u00f3n celebrativa ritual de los sacramentos, superando una piedad individualista, es decisivo para fortalecer la conciencia de pertenencia y el sentido eclesial.<\/p>\n<p>3. LA IGLESIA CUERPO DE CRISTO, IGLESIA SERVIDORA. La Iglesia cuerpo de Cristo, fundamenta y clarifica la afirmaci\u00f3n de la continuidad de la triple funci\u00f3n de Cristo -prof\u00e9tica, sacerdotal y real- en el pueblo de Dios. La continuidad en las funciones supone la continuidad en el ser. La Iglesia es verdaderamente cuerpo de Cristo. Este hecho misterioso exige que tambi\u00e9n el sentido y los sentimientos de Cristo se contin\u00faen y se manifiesten en su cuerpo eclesial. De este modo, el sentido eclesial debe ser sentido cristiano, sentir como siente Cristo.<\/p>\n<p>Cuando Pablo exhorta a los filipenses a tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo, les propone como modelo el Hijo que toma la forma de siervo, obediente hasta la muerte en cruz (cf Flp 2,5ss). Cristo, el Siervo, contin\u00faa su servicio total en su cuerpo, que debe seguir su mismo camino y hacerse Iglesia servidora.<\/p>\n<p>Este radical sentido de servicio, que prolonga el ser-Siervo de Jes\u00fas, tiene valor ontol\u00f3gico para toda la Iglesia, cuerpo de Cristo; fundamenta su ser-diacon\u00ed\u00ada y, consiguientemente, la raz\u00f3n de ser una Iglesia toda ministerial, activa y responsable en todos sus miembros (cf AA 2).<\/p>\n<p>En la unidad plural del Cuerpo de Cristo se da entre sus miembros una solidaridad que verifica y concreta el sentido eclesial del cuerpo: \u00absi un miembro sufre, con \u00e9l sufren todos los miembros\u00bb (ICor 12,26). El sentido eclesial y la identidad de Iglesia cuerpo de Cristo, debe manifestarse en forma de solidaridad org\u00e1nica entre todos los miembros del cuerpo. Es la clave de verificaci\u00f3n de la autenticidad del sentido eclesial. La solidaridad org\u00e1nica es \u00ed\u00adndice de la presencia y calidad cristiana del sentido eclesial de la comunidad.<\/p>\n<p>Si la Iglesia es cuerpo de Cristo, el camino que debe andar deber\u00e1 ser continuidad del camino de Jes\u00fas (cf LG 8d). \u00abLa Iglesia debe caminar, movida por el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, por el mismo camino que \u00e9l llev\u00f3, el camino de la pobreza, de la obediencia, del servicio y la inmolaci\u00f3n hasta la muerte\u00bb (AG 5).<\/p>\n<p>Juan Pablo II dar\u00e1 un mayor alcance al trazado del camino de la Iglesia: \u00abEl hombre&#8230; este hombre, es el primer camino que la Iglesia debe andar en el cumplimiento de la misi\u00f3n, \u00e9l es el camino primero y fundamental de la Iglesia\u00bb (RH 14). Es el camino andado por Cristo en la verdad de su encarnaci\u00f3n, verdadero hombre, unido a todos los hombres. La Iglesia cuerpo de Cristo es la Iglesia de los hombres, solidaria con ellos y con su historia (cf GS 1).<\/p>\n<p>4. LA IGLESIA TEMPLO DEL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO. No se puede concluir sin hacer referencia al Esp\u00ed\u00adritu Santo y a su acci\u00f3n en la vida de la Iglesia. Punto de partida es la comprensi\u00f3n de la Iglesia como templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. \u00abLa Iglesia ora y trabaja para que la plenitud de todo el mundo pase al pueblo de Dios, Cuerpo del Se\u00f1or y Templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (LG 17).<\/p>\n<p>El templo es imagen espacial que indica la presencia divina, localizada y accesible, en el templo, casa de Dios. Referido a la Iglesia es afirmar la presencia creadora y salvadora de Dios en su Esp\u00ed\u00adritu, que vale a la estructura social y visible de la Iglesia para realizar su designio de salvaci\u00f3n (cf LG 8). Esa actividad en el interior de la Iglesia llena todo el templo; es como la funci\u00f3n que desempe\u00f1a el alma en el cuerpo humano (cf LG 7g; AG 4).<\/p>\n<p>El sentido sobrenatural de la fe, que por la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, posee todo el pueblo de Dios, y el consentimiento en las cosas de fe, a las que se refiere el Concilio al describir la funci\u00f3n prof\u00e9tica del pueblo de Dios (LG 12), sit\u00faan al Esp\u00ed\u00adritu en el origen de todo el sentir de la Iglesia y de todo el consentir de la comunidad. Es el Esp\u00ed\u00adritu Santo el que autentifica en su conjunto el sentido eclesial.<\/p>\n<p>Esta identificaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica del sentir de la Iglesia coloca a los creyentes en actitud de alerta ante la libre iniciativa del Esp\u00ed\u00adritu, y destaca la importancia del discernimiento de esp\u00ed\u00adritus y la responsabilidad de los Pastores en el ejercicio de su oficio de jueces \u00faltimos de la autenticidad de lo carism\u00e1tico en la Iglesia. \u00abNo exting\u00e1is el Esp\u00ed\u00adritu; no despreci\u00e9is las profec\u00ed\u00adas; examinadlo todo y quedaos con lo bueno\u00bb (l Tes 5,19-21; cf AA 3d).<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, la Iglesia templo del Esp\u00ed\u00adritu aparece dotada de un sentido eclesial vivo, abierto a las Iniciativas del Esp\u00ed\u00adritu, todo responsable, donde los derechos y deberes de cada uno nacen directamente de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu, contactados en el bautismo y confirmaci\u00f3n (cf AA 3a). Es una Iglesia obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en sus sacramentos, ministerios, instituciones y carismas (cf LG 12). La Iglesia nacida del Esp\u00ed\u00adritu deber\u00e1 ser una Iglesia libre, porque s\u00f3lo en la libertad se deja sentir el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: El sentido eclesial es una realidad dif\u00ed\u00adcil de precisar. Aparece entra\u00f1ado en la dimensi\u00f3n psicosocial del hombre; es una realidad condicionada por las circunstancias hist\u00f3ricas; es una categor\u00ed\u00ada de inmediata proyecci\u00f3n pastoral, que se expresa en funci\u00f3n de la autoconciencia eclesiol\u00f3gica. Por eso se ha estudiado desde esta triple perspectiva.<\/p>\n<p>BIBL.: AGUIRRE R., Del movimiento de Jes\u00fas a la Iglesia cristiana, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1987; ANT\u00ed\u201cN A., La Iglesia de Cristo, Cat\u00f3lica, Madrid 1977, 707-791; BERGER P.-LICKMANN T., La construcci\u00f3n social de la realidad, Buenos Aires 1968; CARRIER H., Profesi\u00f3n de fe religiosa, en POUPARD P. (ed.), Diccionario de las religiones, Herder, Barcelona 1987, 1441-1444; CAZANEUVE J., Sociologie du rite, Par\u00ed\u00ads 1971; CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA\u00ed\u2018OLA, Testigos del Dios vivo, Edice, Madrid 1985; Los cat\u00f3licos en la vida p\u00fablica, Palabra, Madrid 1986; La verdad os har\u00e1 libres, Edice, Madrid 1990; Los cristianos laicos. Iglesia en el mundo, Edice, Madrid 1991; CONGAR Y. M., Ensayos sobre el misterio de la Iglesia, Barcelona 1966; Historia de los dogmas: la Iglesia desde san Agust\u00ed\u00adn hasta nuestros d\u00ed\u00adas, BAC, Madrid 1976; Verdaderas y falsas reformas en la Iglesia, Centro de Estudios constitucionales, Madrid 19732; CORELLA J., Sentir de la Iglesia, Sal Terrae-Mensajero, Santander-Bilbao 1996; DE LOREN-zI L., Iglesia, en ROSSANO P.-RAVASI G.-GIRLANDA A. (dirs.), Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990, 785-806; FLICHE A., Historia de la Iglesia, Edicep, Valencia 1975; MARIOTTI P., Iglesia, en DE FIORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 1991\u00c2\u00b0, 925-955; MARTY F., Le rite et la parole, Le Rite, ICP, Philosophie, Par\u00ed\u00ads 1981, 67-86; MOLTMANN J., La Iglesia, fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978; OBISPOS VASCOS, Seguir a Jesucristo en esta Iglesia (1989); PINARD DE LA BOULLAYE, Sentir, Sentimiento, Sentido dans le style de Saint Ignace, AHSI 25 (1956) 416-430; RAHNER K., Lo din\u00e1mico en la Iglesia, Herder, Barcelona 19682.<\/p>\n<p>Joaqu\u00ed\u00adn Losada Espinosa<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Perspectiva psicosociol\u00f3gica del sentido eclesial. II. La perspectiva hist\u00f3rica del sentido eclesial. III. El ser de la Iglesia y el sentido eclesial hoy: 1. La Iglesia sacramento; 2. La Iglesia pueblo de Dios; 3. La Iglesia cuerpo de Cristo, Iglesia servidora; 4. La Iglesia templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El an\u00e1lisis del sentido eclesial &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentido-eclesial\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSENTIDO ECLESIAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17053","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17053","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17053"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17053\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17053"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17053"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17053"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}