{"id":17054,"date":"2016-02-05T11:06:38","date_gmt":"2016-02-05T16:06:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siervo-de-yave\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:38","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:38","slug":"siervo-de-yave","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siervo-de-yave\/","title":{"rendered":"SIERVO DE YAVE"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El siervo de Yav\u00e9: 1. Concepto \u00ababad\u00bb, siervo; 2. Los c\u00e1nticos del siervo de Yav\u00e9; 3. Caracter\u00ed\u00adsticas del siervo de Yav\u00e9; 4. Jes\u00fas, el siervo de Yav\u00e9. II. Pobres de Yav\u00e9: 1. Concepto de \u00abanawim\u00bb, pobre; 2. La relaci\u00f3n de Yav\u00e9 con los \u00abanawim\u00bb; 3. Jes\u00fas pobre, rodeado de pobres; 4. Jes\u00fas siervo y pobre de Yav\u00e9. III. Claves catequ\u00e9ticas: 1. El anuncio de Cristo, tarea de la catequesis; 2. Criterios orientadores; 3. Posibles temas para la catequesis.<\/p>\n<p>I. El siervo de Yav\u00e9<br \/>\n1. CONCEPTO \u00abABAD\u00bb, SIERVO. Siervo y servir son t\u00e9rminos relacionados entre s\u00ed\u00ad, y pueden tener significados opuestos dependiendo de la persona o realidad de la cual se acepta el ser siervo o servir. De hecho el t\u00e9rmino abad (servir-siervo) es utilizado por el Antiguo Testamento en relaci\u00f3n con Yav\u00e9 y en relaci\u00f3n con los hombres que ostentan poder, particularmente en relaci\u00f3n con el Fara\u00f3n, prototipo de todos ellos. Ambos servicios se contraponen (cf Ex 23,24-25; Dt 13,3-5; Jos 24,14-24; Ez 20,39-40).<\/p>\n<p>a) El servicio a los hombres lleva consigo la falta de libertad y comporta un trabajo forzado, un trabajo que aparece con una triple especificaci\u00f3n: 1) se hace bajo las \u00f3rdenes de otro, 2) para provecho ajeno y 3) en condiciones duras (cf G\u00e9n 14,4; 15,13-14; 17,40; Ex 1,13-14; 6,5; 14,12; 20,2). La primera induce a la alienaci\u00f3n de la libertad, la segunda define la explotaci\u00f3n y la tercera describe la opresi\u00f3n. A todo ello hay que a\u00f1adir la violencia utilizada por quien ostenta el poder (cf Ex 1,13-14). En un segundo momento, el t\u00e9rmino abad es usado tambi\u00e9n para describirla opresi\u00f3n-esclavitud religiosa (cf Ex 5,17-18). Para la Biblia, y particularmente para el libro del Exodo, la falta de libertad, como la libertad misma, es siempre considerada globalmente. Por este mismo motivo, el acontecimiento hist\u00f3rico de la opresi\u00f3n es le\u00ed\u00addo y narrado por la Escritura en clave omnicomprensiva; es decir, que la esclavitud social y pol\u00ed\u00adtica, f\u00ed\u00adsica y material, es vista tambi\u00e9n como esclavitud religiosa y, por tanto, como par\u00e1bola de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>b) El servicio a Yav\u00e9, en cambio, es servicio existencial que brota de una opci\u00f3n libre del hombre por Dios y que, aunque encuentra en el culto su m\u00e1xima expresi\u00f3n (cf Ex 10,26; 12,15-26; 13,5; 30,16; 35,14; N\u00fam 3,7.21.26.36; 4,19.23.32.35; Is 19,21.23), no por ello se reduce al \u00e1mbito del culto, sino que lleva consigo un conjunto de disposiciones de la mente y del coraz\u00f3n, de todo el hombre. No por casualidad, en muchos textos servir es sin\u00f3nimo de amar, obedecer, seguir, con precisiones significativas: de todo coraz\u00f3n, fielmente (cf Dt 6,13; 10,12).<\/p>\n<p>En este sentido, nada extra\u00f1a que el calificativo siervo de Yav\u00e9 aparezca referido en el Antiguo Testamento a numerosos personajes con una especial relaci\u00f3n con Dios y un relevante papel en la historia del pueblo elegido: Abrah\u00e1n (Dt 9,27), Isaac (G\u00e9n 24,14), Jacob (Ex 32,13), Mois\u00e9s (Ex 14,31), Josu\u00e9 (24,29), David (2Sam 7,8). Tambi\u00e9n se aplica a los profetas (l Re 18,36; Am 3,7), a los sacerdotes (Sal 134,1) y, despu\u00e9s del exilio, al mismo pueblo de Israel (Is 44,1; Ez 28,25; Jer 30,10). En estos casos, lo que une a todos estos siervos de Yave es haber recibido una misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de parte de Dios en relaci\u00f3n con el pueblo de Israel, la de hacer que el pueblo sea fiel a cuanto el Se\u00f1or espera de \u00e9l (cf Sal 105,6ss.), y la de obedecer siempre a aquel de quien se sent\u00ed\u00adan enviados.<\/p>\n<p>Servir al hombre lleva consigo esclavitud. Servir a Dios es entrar a formar parte de los elegidos por Dios desde el \u00abseno materno\u00bb (Is 49,1.5.7), como el caso de los grandes personajes de la historia de Israel ya recordados: Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob, Mois\u00e9s, David&#8230;, para ser instrumentos de su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Los C\u00ed\u0081NTICOS DEL SIERVO DE YAVE. De todos modos, el t\u00ed\u00adtulo, y con \u00e9l la teolog\u00ed\u00ada, del siervo de Yav\u00e9 alcanza su m\u00e1ximo desarrollo con los C\u00e1nticos del siervo, que aparecen en la segunda parte del libro de Isa\u00ed\u00adas. En ellos se expone un contenido y una modalidad de salvaci\u00f3n distinta y superior a la que encontramos en el Libro de la consolaci\u00f3n (Is 40-45) que, por otra parte, constituye el culmen del profetismo. En los C\u00e1nticos del siervo se delinea una figura de hombre capaz de hacerse \u00fatil a los dem\u00e1s permaneciendo fiel al proyecto que Yav\u00e9 tiene sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>El primer canto (Is 42,1-4) presenta una nueva figura de profeta, objeto de la complacencia divina. El Se\u00f1or le da su esp\u00ed\u00adritu; lo forma (jasar), como form\u00f3 al primer hombre, y lo hace instrumento, con una nueva modalidad, de una nueva salvaci\u00f3n (mishpat) en favor de los pueblos. El, atento a los d\u00e9biles y fuerte con los poderosos, est\u00e1 decidido a cumplir hasta el final la misi\u00f3n que ha recibido: \u00abno desistir\u00e1, no desmayar\u00e1\u00bb. El segundo canto (Is 49,1-9a), semejante a un relato de vocaci\u00f3n, expresa la conciencia que el siervo tiene de haber sido llamado para ser portavoz de una palabra salv\u00ed\u00adfica a los de cerca y a los de lejos. El cansancio, motivado por la escasa respuesta de aquellos a quienes es destinada la salvaci\u00f3n, es superado con la plena confianza en Dios y la rectitud en el obrar. Los sufrimientos, inseparables de quienes quieren comunicar la novedad de Dios, aparecen en el tercer canto (Is 50,4-9), donde el siervo se mantiene fiel, a pesar de que Dios parece abandonarlo. Finalmente el cuarto canto (Is 52,13-53,12) da una amplia y satisfactoria respuesta al tema del sufrimiento y del aparente abandono por parte de Dios que sufre el justo.<\/p>\n<p>3. CARACTER\u00ed\u008dSTICAS DEL SIERVO DE YAVE. Los cuatro c\u00e1nticos parecen referirse a un mismo personaje, descrito gradualmente, ya desde el cap\u00ed\u00adtulo 42, como siervo, hombre de dolores, inocente, justo y fiel que, ante la injusta persecuci\u00f3n de la que es objeto, no cede lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo en la misi\u00f3n recibida de anunciar una nueva salvaci\u00f3n en contenidos y modalidades.<\/p>\n<p>a) Hombre de dolores. Ser portavoz de la novedad de Dios (mishpat) en los contenidos y en la forma (\u00abno gritar\u00e1, no alzar\u00e1 el tono\u00bb [42,21), solidario con los humildes (\u00abresponder al cansado\u00bb [50,4]), y en actitud siempre de disc\u00ed\u00adpulo (limmud) (50,4) que no se echa atr\u00e1s (50,5), deja entrever contestaciones, sufrimientos y malos tratos. Ya desde el primer Canto la presencia de contrastes y luchas en la vida del siervo se dejan ver f\u00e1cilmente a trav\u00e9s de las im\u00e1genes \u00abespada afilada\u00bb y \u00abflecha aguzada\u00bb (49,2). En los C\u00e1nticos hay dos frentes: el del siervo que est\u00e1 dispuesto a seguir con fidelidad su vocaci\u00f3n (\u00abno he resistido&#8230;\u00bb [50,5]), y el de los contrarios, que pasan del rechazo a la eliminaci\u00f3n (\u00abdespreciado, desestimado, traspasado, llagado, arrancado de la tierra de los vivos, herido de muerte\u00bb [53,3ss.]).<\/p>\n<p>b) Inocente. La inocencia del siervo es proclamada abiertamente al final del cuarto C\u00e1ntico. Son los mismos perseguidores los que la confiesan: \u00aben su muerte se le junt\u00f3 con los malhechores, siendo as\u00ed\u00ad que \u00e9l jam\u00e1s cometi\u00f3 injusticia ni hubo enga\u00f1o en su boca\u00bb (53,9). La raz\u00f3n de esta inocencia no es expresada expl\u00ed\u00adcitamente, pero ha de buscarse en el fiel cumplimiento de la misi\u00f3n recibida.<br \/>\nc) Justo. Esta caracter\u00ed\u00adstica del siervo est\u00e1 en estrecha relaci\u00f3n con su inocencia. En Is 53,1 lb es declarado abiertamente justo, y en tres ocasiones su persona aparece vinculada estrechamente a la justicia (42,6; 50,8; 53,11). En todos estos textos, justicia equivale a fidelidad de Dios a las promesas hechas, y coincide con el concepto de salvaci\u00f3n. El siervo es justo en cuanto comprometido a obedecer los designios salv\u00ed\u00adficos de Dios y a hacerlos conocer y realizar por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Los C\u00e1nticos del siervo describen, por tanto, un personaje capaz de conseguir para los hombres la salvaci\u00f3n, gracias a la fidelidad a su vocaci\u00f3n-misi\u00f3n. El siervo \u00abcarga sobre s\u00ed\u00ad\u00bb (53,11b) y \u00ablleva\u00bb (53,12b) la maldad (awon) y las transgresiones (het) de muchos -una acci\u00f3n que hace referencia al gesto de Aar\u00f3n y del cabrito expiatorio (cf Ex 28,36-38; Lev 16,22)-. El siervo asume libremente la responsabilidad de las culpas de los dem\u00e1s, \u00abofreciendo su vida como sacrificio\u00bb (asham) (53,10a). Si Ezequiel habla de la responsabilidad personal frente al propio pecado (Ez 18), aqu\u00ed\u00ad tenemos a uno que asume en su propia persona la responsabilidad de los pecados de los otros.<\/p>\n<p>Esta actitud de comuni\u00f3n del siervo hace que venga comunicada a los dem\u00e1s parte de la justicia del mismo siervo. Ese es el sentido de las expresiones \u00abjustificar\u00e1 a muchos\u00bb (53,11b) y \u00aba causa de sus llagas hemos sido curados\u00bb (53,5b). En el siervo, el dolor y el sufrimiento une a Yav\u00e9 y produce solidaridad con los hombres. El siervo no es s\u00f3lo \u00abel elegido en quien se complace\u00bb el Se\u00f1or (42,1), sino tambi\u00e9n el que se asemeja a todo hombre, excepto en el pecado.<\/p>\n<p>4. JES\u00daS, EL SIERVO DE YAVE. La lectura unitaria de los C\u00e1nticos del siervo hace pensar que se trata de un \u00fanico personaje hist\u00f3rico y a la vez escatol\u00f3gico. Si el punto de partida puede ser Jerem\u00ed\u00adas, sabedor del valor salv\u00ed\u00adfico de su vida, los textos orientan e invitan a mirar al futuro, todav\u00ed\u00ada sin anticiparlo.<\/p>\n<p>La lectura atenta no s\u00f3lo de los evangelios, sino tambi\u00e9n de otros textos del Nuevo Testamento, nos lleva a considerar la figura de Jes\u00fas en estrecha relaci\u00f3n con la expresi\u00f3n veterotestamentaria de Siervo de Yav\u00e9. La figura del justo que sufre, tuvo, sin lugar a dudas, una funci\u00f3n de primer orden en la reflexi\u00f3n inicial de la primitiva comunidad cristiana para superar el esc\u00e1ndalo de la muerte de Jes\u00fas en la cruz. Mt 8,17; Lc 22,37 y Jn 12,38, citan expl\u00ed\u00adcitamente los C\u00e1nticos del siervo para mostrar su relaci\u00f3n con Jes\u00fas. Por otra parte, es indudable que la corriente espiritual de la \u00abpasi\u00f3n del justo\u00bb (cf Mc 15,24.29.34, en relaci\u00f3n con Sal 22,19.8.2 y Mc 15,36, en relaci\u00f3n con Sal 69,22), es la del justo que es perseguido a causa de su fidelidad al Se\u00f1or, que acepta tal persecuci\u00f3n esperando la intervenci\u00f3n del Se\u00f1or en su favor.<\/p>\n<p>Jes\u00fas hace suya la misi\u00f3n del siervo. Como este, Jes\u00fas es \u00abafable\u00bb (Mt 11,29) y est\u00e1 en medio de los suyos \u00abcomo el que sirve\u00bb (Lc 22,27). Como el siervo, tambi\u00e9n Jes\u00fas da su vida por la redenci\u00f3n de la multitud de,los pecadores (Mc 10,43ss.; Mt 20,28), es inmolado sobre la cruz (Mc 14,24; He 8,32), sabiendo que Dios lo resucitar\u00e1 seg\u00fan lo que est\u00e1 escrito del Hijo del hombre (Mc 8,31; 9,31). Jes\u00fas, asumiendo la condici\u00f3n de siervo (F1p 2,5-11), nos abre el camino de la salvaci\u00f3n (He 4,10ss).<\/p>\n<p>II. Pobres de Yav\u00e9<br \/>\n1. CONCEPTO DE \u00abANAWIM\u00bb, POBRE. En nuestras lenguas, pobre-pobreza es un t\u00e9rmino y una noci\u00f3n equ\u00ed\u00advoca. Tiene muchos significados. En el Antiguo Testamento encontramos esa misma equivocidad, acrecentada por la variedad de t\u00e9rminos que el texto hebreo, y luego el griego de los LXX, tienen para indicar este concepto. En nuestro estudio nos limitamos al t\u00e9rmino anawim que, por la riqueza sem\u00e1ntica que posee, nos parece suficiente, y desde luego es el m\u00e1s importante para clarificar el concepto de pobre en el Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>a) Del an\u00e1lisis de los textos resulta clara, en primer lugar, la polaridad \u00abpobres\u00bb y \u00abenemigos\u00bb (cf Sal 9), de tal forma que podemos decir que los pobres, generalmente, son las v\u00ed\u00adctimas de sus \u00abenemigos\u00bb. El pobre, en este sentido, es el aplastado por los poderes enemigos; es el desamparado, el menesteroso, el calumniado y el acusado, el que es totalmente incapaz de defenderse del poder de sus enemigos. Es el que no hace valer sus derechos porque no le ser\u00ed\u00adan reconocidos. Se trata, pues, de una situaci\u00f3n de injusticia, tal como lo denuncian abiertamente los profetas (cf Am 2,6).<\/p>\n<p>Los anawim ser\u00ed\u00adan, pues, los encorvados, los que est\u00e1n bajo un peso, los que no est\u00e1n en posesi\u00f3n de todas sus capacidades y vigor, los humillados. Anaw indicar\u00ed\u00ada la actitud del siervo ante su se\u00f1or, actitud de dependencia, de inferioridad social. Es el hombre d\u00e9bil que est\u00e1 a merced del fuerte, el desamparado, el oprimido, el sojuzgado, el peque\u00f1o, el impotente; es decir, el que no tiene amparo jur\u00ed\u00addico, el que sufre persecuci\u00f3n injusta. A este respecto es importante se\u00f1alar que el contrario de anawim no es el rico, como ser\u00ed\u00ada de esperar, sino el rasha, el prepotente, el desp\u00f3tico, que priva de sus derechos a los dem\u00e1s y atenta contra sus vidas (Sal 2; 35,10; 37,14). La pobreza es pues un hecho social \u00ed\u00adntimamente ligado a circunstancias pol\u00ed\u00adticas y econ\u00f3micas injustas.<\/p>\n<p>b) En un segundo grupo de textos, el t\u00e9rmino anaw, unido generalmente a dal o ebyon (Sal 82,3; Dt 24,14; Ez 16,49), est\u00e1 indicando la pobreza econ\u00f3mica, el hombre que no tiene propiedad personal, la persona que carece de los bienes econ\u00f3micos necesarios para una vida humana digna (Ex 22,24; Lev 19,10; 23,22).<\/p>\n<p>Desde esta situaci\u00f3n de humillaci\u00f3n injusta o de pobreza material, desamparado de todos, los anawim, sin esperanza alguna en la justicia de los hombres, acuden a Yav\u00e9 implorando la justicia divina (Sal 10,12). Ellos dependen exclusivamente de la protecci\u00f3n jur\u00ed\u00addica y de la compasi\u00f3n del Se\u00f1or (Sal 9,19; 10,2.8; 18,28; 35,10; 74,1-9). En este contexto es donde el t\u00e9rmino anaw termina asumiendo un valor religioso y moral: humilde, manso, p\u00ed\u00ado; y donde pobreza designa una actitud religiosa de dependencia total de Dios (Sof 2,3; 3,11-12; Sal 10,2; 18,28).<\/p>\n<p>2. LA RELACI\u00ed\u201cN DE YAVE CON LOS \u00abANAWIM\u00bb. Los textos b\u00ed\u00adblicos que hablan de los anawim son un\u00e1nimes en afirmar una relaci\u00f3n especial entre Dios y ellos (Prov 3,34; 14,21; 16,19; Am 3,9ss.; Is 5,10ss). El Dios de Israel hace suya la causa de los anawim, hasta el punto de que podemos decir que es el Dios que act\u00faa preferentemente en su favor (Ex 3,7-8; Sal 10,14; 12,6; Mal 3,5); el que cuida de ellos (Sal 40,18; 68,6; 76,10; 102,18; 146,7-9).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre Dios y los anawim ser\u00e1 siempre una relaci\u00f3n de salvaci\u00f3n. Dios es el garante de los derechos olvidados y pisoteados de los anawim. Por eso el Alt\u00ed\u00adsimo y Excelso, que mora en el lugar santo del cielo, no s\u00f3lo vive tambi\u00e9n con los pobres, oprimidos y humillados para reavivar su esp\u00ed\u00adritu y reanimar su coraz\u00f3n (cf Is 57,15), sino que ese mismo Dios se levanta \u00abpara salvar a todos los humildes (anawim) de la tierra\u00bb (Sal 76,10). Ser\u00e1n los mismos anawim los que confesar\u00e1n p\u00fablicamente la predilecci\u00f3n que Dios les tiene (Sal 34,7; 140,13).<\/p>\n<p>Tal vez por este motivo, la pobreza espiritual es valorada siempre muy positivamente, contrariamente a la pobreza sociol\u00f3gica y material, que es juzgada siempre negativamente, pues era vista como consecuencia del pecado (Prov 6,6-1 1; 10,4; 13,18; 21,5). Los anawim que buscan aYav\u00e9 (Sal 9,11; 34,11), los que se abandonan en \u00e9l (Sal 10,14; 34,9; 37,40), los que esperan en \u00e9l (Sal 25,3-5; 37,9) y le temen (Sal 25,12-14; 34,8-10) observando sus mandamientos (Sal 25,10), son dichosos. Su justicia, su integridad y fidelidad (Sal 34,16; 37,28) les hace cercanos a Dios (Is 57,15), y su pobreza es presentada como ideal (Sof 2,3).<\/p>\n<p>3. JES\u00daS POBRE, RODEADO DE POBRES. Jes\u00fas es el anaw por excelencia, tanto desde el punto de vista social como religioso. Nace en un ambiente muy pobre (cf Lc 2,7.12.16) y cuando es presentado en el templo, la ofrenda que se hace es la correspondiente a los pobres (cf Lc 2,24). De su infancia y juventud nada sabemos, sino que tuvo los medios adecuados para recibir la ense\u00f1anza que impart\u00ed\u00adan los escribas (cf Jn 7,15) y que era conocido como un artesano (cf Mc 6,3). Durante su vida p\u00fablica \u00e9l mismo podr\u00e1 decir: \u00abLas raposas tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza\u00bb (cf Mt 8,20). Por otra parte, a la hora de se\u00f1alar un camino para que lo sigan sus disc\u00ed\u00adpulos, no tendr\u00e1 reparo en decir: \u00abAprended de m\u00ed\u00ad, que soy afable y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,29). Y al final, despu\u00e9s de presentarse como mes\u00ed\u00adas humilde y pac\u00ed\u00adfico (cf Mt 21,5), terminar\u00e1 desnudo en la cruz, confiando su madre al disc\u00ed\u00adpulo que \u00e9l amaba (cf Jn 19,25-27) y haciendo suyas las palabras del salmista pobre: \u00abA tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc 23,46; cf Sal 22,25).<\/p>\n<p>Todo el misterio de salvaci\u00f3n realizado por el Hijo de Dios es un camino de pobreza, comenzando desde el despojo de la naturaleza divina para asumir la condici\u00f3n de esclavo, haci\u00e9ndose hombre y aniquil\u00e1ndose hasta la humillaci\u00f3n suprema de la crucifixi\u00f3n (cf Flp 2,3ss). Tanto la encarnaci\u00f3n como la redenci\u00f3n son la manifestaci\u00f3n m\u00e1s clara del estado de pobreza m\u00e1s radical que jam\u00e1s pudi\u00e9ramos imaginar, pues toca a la esencia o naturaleza del Hijo de Dios. No pudo nunca darse pobreza m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>Por otra parte, durante su ministerio, Jes\u00fas aparece rodeado de pobres. Pobres, en primer lugar, desde el punto de vista sociol\u00f3gico y econ\u00f3mico: mendigos, enfermos y viudas (cf Mc 10,46; Lc 14,13.21; 16,20s.; Mc 12,40.42s)&#8230; Sus oyentes, y m\u00e1s tarde sus seguidores, son gente sencilla que vive de la pesca y del campo, que aun teniendo lo necesario para vivir, pertenecen a la clase social baja. Incluso la comunidad pospascual de Jerusal\u00e9n estar\u00e1 formada sobre todo de pobres (cf He 11,27-30; 2Cor 8-9). Pobres tambi\u00e9n de esp\u00ed\u00adritu, que, de una manera u otra, acogen en su vida el mensaje de Dios y lo siguen: Sime\u00f3n, Ana y, particularmente, Mar\u00ed\u00ada (cf Lc 1,46-54; 2,22-28).<\/p>\n<p>4. JES\u00daS SIERVO Y POBRE DE YAVE. Muchas son las caracter\u00ed\u00adsticas que poseen en com\u00fan los pobres (anawim) y los siervos (abadim). Por parte de Yav\u00e9, ambos son llamados a una misi\u00f3n particular, la de comunicar una salvaci\u00f3n nueva en contenidos y en modalidades; y ambos son predilectos. Por parte de los siervos y de los pobres, ambos son tratados injustamente por los prepotentes y desp\u00f3ticos, y ambos responden con humildad, mansedumbre y fidelidad a su vocaci\u00f3n, depositando toda su confianza en el Dios salvador.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, Jes\u00fas es quien mejor responde a estas caracter\u00ed\u00adsticas. El es siervo y pobre de Yav\u00e9 a la vez; modelo perfecto de todo aquel que, como Mar\u00ed\u00ada, reconociendo su propia realidad delante de Dios -pobre y siervo- se abandona totalmente en \u00e9l.<\/p>\n<p>III. Claves catequ\u00e9ticas<br \/>\n1. EL ANUNCIO DE CRISTO, TAREA DE LA CATEQUESIS. A nivel catequ\u00e9tico, el cristocentrismo invocado por los grandes documentos catequ\u00e9ticos contempor\u00e1neos para definir uno de los rasgos determinantes de la catequesis, significa la centralidad de Jesucristo en el anuncio de la fe, como camino de maduraci\u00f3n y de formaci\u00f3n de la existencia cristiana, en su concreci\u00f3n y en su globalidad. Esto incluye la referencia a la centralidad hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Cristo en la historia y su centralidad como clave hermen\u00e9utica de toda teolog\u00ed\u00ada cristiana. El cristocentrismo produce la educaci\u00f3n cristiana. Por ello, anunciar a Jesucristo en la catequesis significa no s\u00f3lo considerarlo como centro y fuente de la historia de la salvaci\u00f3n y de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, sino, sobre todo, como la aut\u00e9ntica definici\u00f3n de la misma catequesis. En efecto, en la comprensi\u00f3n del misterio cristiano es donde se desvela el rostro aut\u00e9ntico de Dios, el significado y el valor de la existencia salvada de toda persona humana.<\/p>\n<p>En la pluralidad de los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos se muestra la extraordinaria variedad, riqueza y complementariedad de la figura de Cristo en la de los cristianos. El conocimiento y la experiencia que los cristianos tienen de Jesucristo constituye un patrimonio precioso para transmitir y para hacer fructificar; nos referimos a la herencia de im\u00e1genes, t\u00ed\u00adtulos y modelos que ofrecen originales posibilidades de renovaci\u00f3n de la fe en Jesucristo, hoy. Pero esta certeza provoca espont\u00e1neamente alguna pregunta al educador de la fe: \u00bfC\u00f3mo orientarse en esta maravillosa galer\u00ed\u00ada de retratos cristol\u00f3gicos, todos igualmente fascinantes? \u00bfHay que utilizarlos todos o se debe privilegiar alguno en particular? \u00bfCu\u00e1les son los contenidos esenciales que se encuentran en la base de las im\u00e1genes de Cristo, como por ejemplo la de siervo y pobre de Yav\u00e9?<br \/>\nPara dar respuesta a las mismas proponemos una doble clave: la primera y m\u00e1s importante es que, entre tantos rostros de Jes\u00fas, es necesario escoger el del Cristo b\u00ed\u00adblico-eclesial que, a nuestro parecer, constituye la base de su compresi\u00f3n particular. El recurrir a la figura del siervo de Yav\u00e9 supone ofrecer el rostro de Jes\u00fas que la Iglesia nos entrega en la Escritura y en su concreta existencia de fe; este es el Cristo que la catequesis es invitada a anunciar hoy como ayer y como siempre. Una segunda clave se refiere a la aplicaci\u00f3n de un doble criterio: el veritativo y el experiencial. El primero contiene los presupuestos normativos de una catequesis cristol\u00f3gica que lleva al catec\u00fameno, progresivamente, a un crecimiento en la verdad de Cristo, que en este caso nos ofrece la posibilidad de percibir a Jes\u00fas como el anaw por excelencia. El segundo contiene los presupuestos existenciales que estimulan al catequizando a una madurez constante de la vida en Jesucristo, donde la identificaci\u00f3n de Jes\u00fas con el pobre y siervo nos ofrece una posibilidad de integrar fe y vida.<\/p>\n<p>2. CRITERIOS ORIENTADORES. Un cristiano no puede acercarse al mundo del Antiguo Testamento y del profetismo sin hacer menci\u00f3n expresa de Jes\u00fas de Nazaret, el mayor de los profetas, m\u00e1s que un profeta. Para ser fieles al mensaje del Nuevo Testamento, la interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica de los Cantos del siervo debe ir acompa\u00f1ada de una interpretaci\u00f3n eclesial. En este sentido, individuando los temas de los cuatro cantos del siervo: -1) relaci\u00f3n entre Dios y los \u00ed\u00addolos; 2) misi\u00f3n del siervo; 3) la bestia como medio expresivo de un castigo c\u00f3smico donde el hombre queda excluido de la salvaci\u00f3n, y 4) salida de Babilonia agradeciendo la ayuda de Dios-, podemos tambi\u00e9n individuar estos criterios: 1) Como siempre que se usa la Biblia en la catequesis, se debe hacer el esfuerzo de entablar un m\u00ed\u00adnimo de convergencia entre nuestros intereses hodiernos y el ambiente hist\u00f3rico donde se coloca la palabra de Dios. As\u00ed\u00ad se har\u00e1 necesario conectar continuamente el texto b\u00ed\u00adblico con el tema catequ\u00e9tico, con la vida lit\u00fargica de la comunidad, con una frase le\u00ed\u00adda en los peri\u00f3dicos, con un suceso reciente&#8230; Este dif\u00ed\u00adcil trabajo de contextualizaci\u00f3n ayuda a comprender la palabra de Dios en su plenitud de mensaje que Dios nos dirige. 2) Si se hace catequesis con referencias a la Biblia, sobre todo en el \u00e1mbito de la catequesis infantil, no es bueno que se presente la narraci\u00f3n de los Cantos del siervo como una f\u00e1bula o como una receta para las ocasiones; se deber\u00e1n usar los resultados de la moderna ex\u00e9gesis para concretizar la narraci\u00f3n y el mensaje dentro de la experiencia humana. 3) Proponer la figura del siervo como camino para descubrir el proyecto del Padre para la salvaci\u00f3n, realizado ya en Jes\u00fas y en espera de ser cumplido tambi\u00e9n en nosotros dentro de la Iglesia. 4) Hacer con los textos b\u00ed\u00adblicos del siervo experiencia de oraci\u00f3n comunitaria. 5) Invitar a los catequizandos a la aplicaci\u00f3n personal del texto, porque no se puede ser cristiano si no nos confrontamos diariamente con la palabra de Dios.<\/p>\n<p>3. POSIBLES TEMAS PARA LA CATEQUESIS. Seg\u00fan las edades y situaciones, podremos utilizar esta figura para iluminar la catequesis sobre estos temas: 1) Conversi\u00f3n del hombre, de un comportamiento inicial rebelde y pecador, de un siervo sordo y ciego (Is 42,18-20), a una persona heroicamente d\u00f3cil (50,4-6; 53,7.9), inocente (53,5.9), capaz de justificar a las multitudes (53,11). 2) Vocaci\u00f3n, misi\u00f3n e identidad del catequista que, como el siervo, testimonia la liberaci\u00f3n operada por Yav\u00e9 sobre su pueblo (43,12; 44,8), una misi\u00f3n activa hecha con sacrificio personal, que lleva al siervo a ser signo de \u00abalianza del pueblo\u00bb (42,6) y \u00abluz de las gentes\u00bb (49,6); y tambi\u00e9n la oferta generosa que el siervo hace de s\u00ed\u00ad para Dios (53,10-12). 3) Concepto de salvaci\u00f3n, concebida en l\u00ed\u00adnea pol\u00ed\u00adtica, a trav\u00e9s del cambio que supone para el pueblo pasar del destierro y la esclavitud (49,22-23) a la libertad, reconociendo a Yav\u00e9 como \u00fanico Dios (45,14.22-23), en clave de eliminaci\u00f3n del pecado (53,4-5), gracias a la escucha de cuanto Dios nos dice (42,3-7; 50,4); y, sobre todo, una comprensi\u00f3n universal de la salvaci\u00f3n (49,6; 53,12). 4) Pobreza y sufrimiento como caminos de salvaci\u00f3n. Sufrimiento y mal son, a lo largo de la historia de la humanidad, problemas ligados al problema de Dios. Leyendo el Antiguo Testamento se constata f\u00e1cilmente c\u00f3mo humillaci\u00f3n, pobreza y sufrimiento son expresiones directas de la voluntad de Dios: pobreza y sufrimiento son castigo; felicidad y fortuna son premio. En este sentido, el texto del siervo puede ser presentado como un canto de victoria y alegr\u00ed\u00ada por el triunfo personal del protagonista y por el \u00e9xito que ha tenido su misi\u00f3n, subrayando esa relaci\u00f3n entre muerte y resurrecci\u00f3n de la que hablar\u00e1 Jes\u00fas siglos m\u00e1s tarde, y es tema central de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria. 5) Desarrollo integral del hombre y ruptura con las estructuras que causan pobreza. El siervo de Yav\u00e9 es siervo del hombre; su criterio es el dar la vida; Cristo trae esa liberaci\u00f3n. La Iglesia realiza la misi\u00f3n del siervo a trav\u00e9s de procesos activos de liberaci\u00f3n en el interior de la historia y rompe, con la fuerza del amor, los procesos desviados de la historia del hombre y las estructuras perversas del mundo, introduciendo otros procesos que son los de la liberaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Jesucristo.<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL L, Salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n. Apuntes de soteriolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, Cuadernos B\u00ed\u00adblicos 5, Verbo Divino, Estella 1980; AUZOU G., De la servidumbre al servicio. Estudio del libro del Exodo, Fax, Madrid 1966; BONORA, Ges\u00fa servo, Parole di vita 36 (1991) 346-352; C\u00ed\u0081NDIDO L. DE, Pobre, en DE FIORES S.-GOFFI T. 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El siervo de Yav\u00e9: 1. Concepto \u00ababad\u00bb, siervo; 2. Los c\u00e1nticos del siervo de Yav\u00e9; 3. Caracter\u00ed\u00adsticas del siervo de Yav\u00e9; 4. Jes\u00fas, el siervo de Yav\u00e9. II. Pobres de Yav\u00e9: 1. Concepto de \u00abanawim\u00bb, pobre; 2. La relaci\u00f3n de Yav\u00e9 con los \u00abanawim\u00bb; 3. Jes\u00fas pobre, rodeado de pobres; 4. Jes\u00fas siervo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/siervo-de-yave\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSIERVO DE YAVE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17054","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17054","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17054"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17054\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17054"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17054"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17054"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}