{"id":17056,"date":"2016-02-05T11:06:43","date_gmt":"2016-02-05T16:06:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sociologia-y-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:43","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:43","slug":"sociologia-y-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sociologia-y-catequesis\/","title":{"rendered":"SOCIOLOGIA Y CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Los antecedentes del pensamiento sociol\u00f3gico. II. La modernidad como cuna de la sociolog\u00ed\u00ada. III. Los \u00abpadres fundadores\u00bb de la sociolog\u00ed\u00ada en sentido propio. IV. La sociolog\u00ed\u00ada posterior. Sociolog\u00ed\u00ada de la modernidad. V. \u00bfHacia una sociolog\u00ed\u00ada de la posmodernidad? VI. Sociolog\u00ed\u00ada y catequesis.<\/p>\n<p>I. Los antecedentes del pensamiento sociol\u00f3gico<br \/>\nEl pensamiento sociol\u00f3gico, como disciplina especial, nace con la crisis de la conciencia europea, a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Pero, como toda l\u00ed\u00adnea de pensamiento, tiene sus antecedentes: una corriente que se puede denominar gen\u00e9ricamente reflexi\u00f3n sobre la sociedad y que atraviesa toda la cultura occidental.<\/p>\n<p>Esta corriente de pensamiento no nace en el vac\u00ed\u00ado: se produce en un contexto social, que estimula tal tipo de reflexi\u00f3n. Se puede decir que las innovaciones en el modo de concebir la sociedad son resultado de per\u00ed\u00adodos de agitaci\u00f3n y cambio. La Rep\u00fablica de Plat\u00f3n y la Pol\u00ed\u00adtica de Arist\u00f3teles no fueron concebidas desde la cima del poder ateniense (siglo V a.C.), sino tras la derrota de Atenas en la guerra del Peloponeso.<\/p>\n<p>De modo parecido, la moderna teor\u00ed\u00ada social -sin la cual no comprender\u00ed\u00adamos lo que hoy significa la sociolog\u00ed\u00ada- comenz\u00f3 durante los siglos XVII y XVIII, cuando el apasionado conflicto religioso, el radical cambio econ\u00f3mico y la violenta lucha pol\u00ed\u00adtica cuestionaron los modos habituales de vivir en sociedad.<\/p>\n<p>El ingl\u00e9s Thomas Hobbes (1588-1679), en su libro Leviat\u00e1n, presentaba una sistem\u00e1tica fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica del absolutismo pol\u00ed\u00adtico: hab\u00ed\u00ada que buscarla en un supuesto contrato entre individuos. Estos renunciar\u00ed\u00adan a su libertad para poder llevar una existencia en sociedad. Tal contrato ser\u00ed\u00ada necesario para la convivencia socialmente ordenada, ya que -para Hobbes, seg\u00fan su concepci\u00f3n radicalmente pesimista de la naturaleza humana-\u00abel hombre es un lobo para el hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Tan poderoso fue el influjo de esta teor\u00ed\u00ada, que el ingl\u00e9s John Locke (1632-1704), padre del liberalismo moderno, toma de ella la piedra angular de su propia argumentaci\u00f3n: el orden social se basa en un contrato entre individuos aut\u00f3nomos. Pero de ello deduce la consecuencia diametralmente opuesta al absolutismo: el principio democr\u00e1tico. La legitimidad de un gobierno depender\u00e1 del consentimiento libre de los gobernados.<\/p>\n<p>Esta idea de que la sociedad es resultado de un contrato, aunque sociol\u00f3gicamente ingenua, ser\u00e1 de gran alcance para el pensamiento social posterior.<\/p>\n<p>Ya en el siglo XVIII, los fil\u00f3sofos de la Ilustraci\u00f3n francesa promueven una cr\u00ed\u00adtica vigorosa de las instituciones sociales existentes, apoy\u00e1ndose en la luz de la raz\u00f3n. En el trasfondo se hallaba la idea de que la sociedad deber\u00ed\u00ada ser fruto del acuerdo razonable de los hombres. Aunque los ilustrados eran m\u00e1s bien hombres de letras que hombres de acci\u00f3n, su cr\u00ed\u00adtica (especialmente la de Montesquieu y Voltaire) hace una llamada clara al cambio social.<\/p>\n<p>En medio de este car\u00e1cter suyo, eminentemente cr\u00ed\u00adtico, alienta en sus escritos un optimismo universal, como universal es la raz\u00f3n, de la que se erigen portadores.<\/p>\n<p>Este alborear de lo que se consideraba una Edad de la raz\u00f3n alcanzaba tambi\u00e9n al Nuevo Mundo, m\u00e1s all\u00e1 del Atl\u00e1ntico. Un joven fil\u00f3sofo y pol\u00ed\u00adtico, Thomas Jefferson (1734-1826), redacta la Declaraci\u00f3n de la Independencia americana apoy\u00e1ndose en el principio seg\u00fan el cual el gobierno de una naci\u00f3n debe ser una creaci\u00f3n voluntaria de hombres libres.<\/p>\n<p>El ejemplo americano influy\u00f3 en la Revoluci\u00f3n francesa, una d\u00e9cada m\u00e1s tarde. La Declaraci\u00f3n francesa de los derechos del hombre y de los ciudadanos afirma solemnemente que los hombres son por naturaleza libres e iguales, y que el gobierno es un instrumento para la salvaguardia de los derechos humanos. Sin embargo, en el modelo de democracia francesa, es decisivo el influjo de J. J. Rousseau (1712-1778).<\/p>\n<p>Al igual que Hobbes, Locke y Jefferson, Rousseau fue un te\u00f3rico del contrato social. Pero a diferencia de ellos, no conceb\u00ed\u00ada un orden social y pol\u00ed\u00adtico leg\u00ed\u00adtimo que procediese meramente de los deseos de los individuos (de sus voluntades particulares), sino de una voluntad general.<\/p>\n<p>Los verdaderos intereses de los hombres no consisten en dominarse los unos a los otros (voluntad particular del individuo), sino en elaborar una voluntad general del ciudadano que permita a todos vivir en libertad.<\/p>\n<p>A lo largo, pues, de los siglos XVII y XVIII, la reflexi\u00f3n social de Occidente elabora la idea de que el hombre es el autor de su propia sociedad. A ello a\u00f1ade la Ilustraci\u00f3n un motivo de optimismo hist\u00f3rico: los cambios guiados por la raz\u00f3n nos llevar\u00e1n hacia un mundo cada vez mejor (fe en el progreso lineal e indefinido).<\/p>\n<p>Semejante trayectoria intelectual no se realiza sin resistencias. Edmund Burke (1729-1797), parlamentario ingl\u00e9s, escribe las Reflexiones sobre la revoluci\u00f3n en Francia (libro destinado a convertirse en un cl\u00e1sico del pensamiento conservador). En \u00e9l juzga ilusoria la pretensi\u00f3n de los revolucionarios franceses de construir una sociedad sobre la base de los principios de la raz\u00f3n universal.<\/p>\n<p>La sociedad, arguye Burke, no es un artefacto mec\u00e1nico, sino una entidad org\u00e1nica que tiene su vida, que no puede perturbarse impunemente. Sus instituciones pueden resultar contradictorias en la superficie: ello ser\u00ed\u00ada herencia inevitable de un pasado. Pero son complejas elaboraciones, que encierran una sabidur\u00ed\u00ada no despreciable. Incluso, aun cuando deban ser reformadas, han de contemplarse con respeto, m\u00e1s que con arrogante miop\u00ed\u00ada hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Ya en el siglo XIX, el peso de la reflexi\u00f3n social comienza a desplazarse desde lo pol\u00ed\u00adtico a lo econ\u00f3mico. Aparece en el horizonte un elemento decisivo -el nuevo modo de producci\u00f3n- que iba a configurar lo que llamamos la modernidad.<\/p>\n<p>La modernidad es el nombre que designa el surgir, en Occidente, de un modelo nuevo de sociedad. Sociedad moderna se opone as\u00ed\u00ad a sociedad tradicional. Una de sus caracter\u00ed\u00adsticas ser\u00e1 la rapidez en los cambios, que desbordan el ritmo al que los hombres estaban habituados, y trastorna las costumbres y los estilos de vida tradicionales.<\/p>\n<p>II. La modernidad como cuna de la sociolog\u00ed\u00ada<br \/>\nEn el antiguo sistema econ\u00f3mico, la producci\u00f3n se efectuaba en unidades familiares, peque\u00f1os talleres, fincas r\u00fasticas&#8230;; y los bienes se intercambiaban en mercados locales.<\/p>\n<p>Pero a principios del siglo XIX este sistema cedi\u00f3 el paso a otro en el que las ciudades iban a convertirse en vastos centros de producci\u00f3n industrial, densamente poblados y en continuo cambio.<\/p>\n<p>El poder din\u00e1mico de los propietarios de las f\u00e1bricas, lanzados a la ganancia econ\u00f3mica, contrastaba con las s\u00f3rdidas condiciones de vida de los trabajadores (el proletariado), que acud\u00ed\u00adan a ellas desde el campo con la \u00fanica oferta de su fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>Se quiebran las antiguas estructuras de rango, ocupaci\u00f3n y residencia, que durante tanto tiempo hab\u00ed\u00adan orientado a las masas europeas. Se consolida una nueva capa social (la burgues\u00ed\u00ada), apoyada en la propiedad de los nuevos medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, con el desarrollo de la industria en el primer tercio del siglo XIX, se constituye un nuevo tejido social, destruyendo el anterior. \u00abTodo lo s\u00f3lido se desvanece en el aire\u00bb, anota Marx. Adquiere un nuevo rostro el poder, el dinero, incluso la pobreza (de campesinos a proletarios).<\/p>\n<p>El esfuerzo intelectual de la \u00e9poca por comprender la nueva sociedad refleja estos cambios. Y desemboca en el nacimiento de una nueva disciplina: la sociolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Adam Ferguson (1724-1816), escoc\u00e9s, es el primer fil\u00f3sofo que intenta construir una ciencia de la sociedad basada en datos y teor\u00ed\u00adas estrictamente emp\u00ed\u00adricas. Hegel (1770-1831), por su parte, reflexiona sobre las relaciones entre el Estado y la sociedad civil (el origen de la distinci\u00f3n entre la esfera de lo p\u00fablico y la de lo privado, que se convertir\u00e1 en caracter\u00ed\u00adstica del pensamiento sociol\u00f3gico). Y el franc\u00e9s Saint-Simon (1760-1825) ya percibi\u00f3 el elemento m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico del mundo moderno en la evoluci\u00f3n de las relaciones econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Pero es Tocqueville (1805-1859), ya en pleno siglo XIX, quien se puede considerar como un cl\u00e1sico de la sociolog\u00ed\u00ada. Sus dos grandes obras, La democracia en Am\u00e9rica (1835-1840) y El antiguo R\u00e9gimen y la Revoluci\u00f3n francesa (1856), intentan evaluar los efectos de las dos grandes tendencias de la vida moderna: la igualdad social, de un lado, y la centralizaci\u00f3n gubernativa de otro. Es decir, la tensi\u00f3n entre igualdad y libertad.<\/p>\n<p>Su contempor\u00e1neo y compatriota, el franc\u00e9s August Comte (1798-1857), fil\u00f3sofo positivista, disc\u00ed\u00adpulo y heredero de Saint-Simon (pese a la disensi\u00f3n final entre ellos), fue quien encontr\u00f3 el t\u00e9rmino sociolog\u00ed\u00ada para designar una ciencia que abarcase a toda la sociedad.<\/p>\n<p>Y originariamente se conceb\u00ed\u00ada como una ciencia ambiciosa. En la perspectiva de Comte, la sociolog\u00ed\u00ada deber\u00ed\u00ada ser el remedio cient\u00ed\u00adfico para la larga crisis pol\u00ed\u00adtica, social y cultural de Europa. La figura de Comte suele ser considerada como una de las inspiradoras de la llamada sociolog\u00ed\u00ada de la armon\u00ed\u00ada social.<\/p>\n<p>Porque caben dos enfoques opuestos en el modo de hacer sociolog\u00ed\u00ada. Uno analiza primordialmente las condiciones del orden social. El otro se ocupa ante todo del an\u00e1lisis de los conflictos sociales. De esta manera, aunque sea esquem\u00e1ticamente, es posible distinguir entre dos vertientes fundamentales en la sociolog\u00ed\u00ada, orientadas por preocupaciones diferentes, y que tratan de responder a planteamientos diferentes: la sociolog\u00ed\u00ada del orden frente a la sociolog\u00ed\u00ada del conflicto.<\/p>\n<p>Y si a Comte se le considera el primer inspirador de una sociolog\u00ed\u00ada del orden social, el alem\u00e1n Karl Marx (1818-1883) es el representante protot\u00ed\u00adpico del enfoque del conflicto. De familia jud\u00ed\u00ada, estudiante de Derecho, entra en contacto en Berl\u00ed\u00adn con la filosof\u00ed\u00ada, especialmente con los representantes radicales de Hegel (la izquierda hegeliana).<\/p>\n<p>Su visi\u00f3n de los males de la socio dad y de los cambios necesarios para superarlos fue profundiz\u00e1ndose hasta que su teor\u00ed\u00ada cristaliz\u00f3 hacia 1848. En ella encuentra el modo de conciliar su optimismo de ilustrado (su fe en el progreso) con la innegable miseria de amplios estratos de poblaci\u00f3n, engendrada por el modo de inr dustrializaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>La teor\u00ed\u00ada econ\u00f3mica de la Historia de Marx va m\u00e1s all\u00e1 de la econom\u00ed\u00ada y presenta una s\u00ed\u00adntesis de ideas filos\u00f3ficas, hist\u00f3ricas, econ\u00f3micas, poli ticas y sociol\u00f3gicas (aun cuando no utilice el t\u00e9rmino).<\/p>\n<p>En Marx aparece con la m\u00e1xima radicalidad la idea ilustrada del hombre como creador de su propia historia, aunque en condiciones que \u00e9l no ha elegido. Por eso esta creaci\u00f3n tiene lugar en medio del conflicto con los intereses establecidos, que se oponen.<\/p>\n<p>Uno de los planos del conflicto ser\u00ed\u00ada el religioso. Para Marx no constituye la contradicci\u00f3n fundamental de la sociedad capitalista, pero lo considera inexcusable. Seg\u00fan \u00e9l, la religi\u00f3n viene a representar una realidad invertida del mundo y, al proporcionar un falso consuelo, impedir\u00ed\u00ada la toma de conciencia de las condiciones reales en las que se vive.<\/p>\n<p>Hay que hacer notar que este pretendido conflicto entre raz\u00f3n por una parte y religi\u00f3n por otra, hasta llegar progresivamente a lo que Juan Pablo II, en su enc\u00ed\u00adclica Fides et ratio, llama \u00abnefasta separaci\u00f3n\u00bb (cf FR 45), aparece ya desde los albores de la modernidad (por su hipertrofiada idea de raz\u00f3n), con anterioridad a Marx.<\/p>\n<p>Y las causas de tal conflicto hist\u00f3rico son muy complejas y predominantemente sociol\u00f3gicas. No depende s\u00f3lo de las pretensiones absolutas de una Raz\u00f3n mitificada, ni de las reticencias hist\u00f3ricas de las Iglesias frente a las nuevas ideas, sino de un proceso global de cambio hist\u00f3rico, el de toda la sociedad occidental, que instaura un nuevo modelo de vertebraci\u00f3n social. La evoluci\u00f3n se orienta, aceleradamente, desde un modelo de sociedad tradicional, vertebrada primariamente por los factores religiosos, hacia un modelo de sociedad secular moderna, vertebrado sustancialmente por factores econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>III. Los \u00abpadres fundadores\u00bb de la sociolog\u00ed\u00ada en sentido propio<br \/>\nSituados ya en el umbral del siglo XX, hay dos nombres que deben ser considerados como fuentes originarias de la sociolog\u00ed\u00ada, en cuanto disciplina ya espec\u00ed\u00adficamente diferenciada y con metodolog\u00ed\u00ada propia: Emile Durkheim y Max Weber.<\/p>\n<p>a) Si la teor\u00ed\u00ada de Marx ayud\u00f3 a configurar un modo de reflexi\u00f3n propiamente sociol\u00f3gico, la influencia de Durkheim le dio status acad\u00e9mico (para \u00e9l se cre\u00f3 en Francia la primera c\u00e1tedra con el nombre de sociolog\u00ed\u00ada. Y \u00e9l fue el primero en elaborar unas Reglas del m\u00e9todo sociol\u00f3gico).<\/p>\n<p>De familia jud\u00ed\u00ada e hijo de un rabino, Emile Durkheim (1858-1917) se entreg\u00f3 con pasi\u00f3n intelectual a su vocaci\u00f3n de reformador social (de modo similar a como Marx se hab\u00ed\u00ada entregado a la tarea revolucionaria). Pero esta reforma s\u00f3lo ser\u00ed\u00ada eficaz si se apoyaba sobre un fundado conocimiento de la realidad social.<\/p>\n<p>Y para fundar la sociolog\u00ed\u00ada era menester, seg\u00fan Durkheim, demostrar, en primer lugar, que la sociedad, en s\u00ed\u00ad misma, no se puede reducir a la suma de sus individuos. La sociedad constituye una realidad sui generis. En consecuencia, toda explicaci\u00f3n de fen\u00f3menos sociales que arranque s\u00f3lo de individuos (considerados como unidades aut\u00f3nomas) tiene que ser falaz. La comprensi\u00f3n anal\u00ed\u00adtica del individuo, por tanto, ha de comenzar por la sociedad.<\/p>\n<p>Durkheim presupone que los hombres desean orden, ley y equilibrio para mantener su bienestar (presunci\u00f3n com\u00fan a miembros de la tradici\u00f3n sociol\u00f3gica conservadora, como Burke o Tocqueville). Bajo circunstancias normales, la sociedad proporciona normas morales, que garantizan el orden y el equilibrio y, por tanto, el bienestar del individuo.<\/p>\n<p>Pero cuando la sociedad es perturbada por alguna crisis dolorosa, o por cambios s\u00fabitos, la sociedad es incapaz de proporcionar tales normas. El resultado es una situaci\u00f3n de anom\u00ed\u00ada (falta de normas) para el individuo; situaci\u00f3n en la que el comportamiento del individuo es impredecible. El individuo, para poder vivir en sociedad, necesita inexcusablemente de normas. El reformismo social de Durkheim se manifiesta as\u00ed\u00ad en su insistencia en la vigorizaci\u00f3n de las normas.<\/p>\n<p>Este sentido de la necesidad de normas le lleva -pese a su increencia personal- a valorar socialmente la religi\u00f3n (en oposici\u00f3n a Marx), como una forma de conciencia colectiva, necesaria para vencer el ego\u00ed\u00adsmo individual y lograr la integraci\u00f3n del grupo.<\/p>\n<p>Pero era consciente de que las antiguas formas de integraci\u00f3n social, basadas en la familia o la religi\u00f3n, iban perdiendo su significado con el advenimiento de la modernidad. A Durkheim le inquietaba la evidencia de la atomizaci\u00f3n en su sociedad. Su teor\u00ed\u00ada subraya la necesidad de v\u00ed\u00adnculos integradores. Y esperaba que un adecuado sistema educativo fuera capaz de construir s\u00ed\u00admbolos sociales y reglas limitadoras del ego\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Pensaba que en una sociedad moderna la solidaridad org\u00e1nica (entre los que son miembros de una misma sociedad, pero que cumplen diversas funciones dentro de ella) deber\u00ed\u00ada sustituir a la solidaridad mec\u00e1nica de las sociedades tradicionales (sociedades mucho menos complejas, que se apoyaban en una conciencia colectiva participada por todos).<\/p>\n<p>b) La otra gran figura cl\u00e1sica de la sociolog\u00ed\u00ada es la de Weber. Max Weber (1864-1920) fue, como Durkheim, defensor del m\u00e9todo cient\u00ed\u00adfico: las ciencias sociales deber\u00ed\u00adan guardar una cierta neutralidad met\u00f3dica ante los valores. Dedic\u00f3 considerable energ\u00ed\u00ada a escribir tratados metodol\u00f3gicos sobre la naturaleza del conocimiento en la ciencia social y desarroll\u00f3 una prodigiosa capacidad de trabajo, estudi\u00f3 Derecho, Historia y Econom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pero si Durkheim, inmerso en una corriente de pensamiento positivista, intenta explicar los hechos sociales, Weber piensa que es tarea de la sociolog\u00ed\u00ada el interpretar comprendiendo la acci\u00f3n social del individuo. (Su punto de partida, en contra de Durkheim, es el de un individualismo metodol\u00f3gico).<\/p>\n<p>Gran parte de su obra se centra en el an\u00e1lisis de lo que denomin\u00f3 racionalizaci\u00f3n: el largo proceso hist\u00f3rico por el que las sociedades occidentales se hab\u00ed\u00adan apartado de la cultura m\u00e1gica y hab\u00ed\u00adan llegado a estar dominadas por el c\u00e1lculo t\u00e9cnico. Es decir, a lo que llamamos modernidad.<\/p>\n<p>Su ensayo sobre La \u00e9tica protestante y el esp\u00ed\u00adritu del capitalismo (aunque no representa el enfoque global de Weber) fue el punto de partida para su amplio proyecto de sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n. De esta obra se pueden extraer importantes concepciones sociol\u00f3gicas de Weber: una, el influjo hist\u00f3rico de las creencias religiosas (lo que producir\u00ed\u00ada efectos que ser\u00ed\u00adan independientes de las intenciones que tuvieran los promotores de la religi\u00f3n); otra, la necesidad, para el individuo, de dar un sentido a su actividad y, mediante este sentido, considerarla leg\u00ed\u00adtima. Seg\u00fan su posici\u00f3n social, el individuo necesita, en el terreno de las ideas -especialmente las religiosas-, o bien justificar sus privilegios sociales, o bien buscar en lo religioso la compensaci\u00f3n de su sufrimiento (compensaci\u00f3n que no ser\u00ed\u00ada in\u00fatil; le otorga un sentido de dignidad).<\/p>\n<p>Pese a no considerarse creyente, la secularizaci\u00f3n de las sociedades modernas -que Weber contempla como una consecuencia inexorable de los procesos de racionalizaci\u00f3n- no le parece una forma de progreso emancipador. Alguna de estas formas de racionalizaci\u00f3n (la burocracia, por ejemplo) es vista como un futuro inevitable, pero de sombr\u00ed\u00adas perspectivas (una jaula de hierro).<\/p>\n<p>De esta consideraci\u00f3n de los padres fundadores de la sociolog\u00ed\u00ada podemos obtener una amplia visi\u00f3n de las transformaciones sociales, de las dificultades y las realizaciones de la sociedad moderna, bastante m\u00e1s matizada y problem\u00e1tica que la ingenua fe en el progreso de los ilustrados del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es de observar la muy diferente consideraci\u00f3n de las ideas religiosas en sus an\u00e1lisis sobre las funciones sociales de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. La sociolog\u00ed\u00ada posterior. Sociolog\u00ed\u00ada de la modernidad<br \/>\nLa 1 Guerra mundial (que Durkheim y Weber conocieron) fue un duro golpe para cualquier optimismo hist\u00f3rico. La crisis econ\u00f3mica de 1929 hizo dudar de la pervivencia del capitalismo. Pero la fascinaci\u00f3n de lo que la modernidad pod\u00ed\u00ada significar se ha mantenido pr\u00e1cticamente hasta el \u00faltimo tercio del siglo XX.<\/p>\n<p>En el terreno del pensamiento social, los desarrollos posteriores de la sociolog\u00ed\u00ada han tra\u00ed\u00addo, con su incorporaci\u00f3n al \u00e1mbito universitario, una fragmentaci\u00f3n en una multitud de subdisciplinas, que a su vez se pueden fragmentar en ramas de las mismas: sociolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, sociolog\u00ed\u00ada del voto -en las sociedades democr\u00e1ticas-, sociolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n, sociolog\u00ed\u00ada del desarrollo, sociolog\u00ed\u00ada de la desviaci\u00f3n social, sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, sociolog\u00ed\u00ada de las sectas, sociolog\u00ed\u00ada de la juventud, sociolog\u00ed\u00ada del mundo obrero, sociolog\u00ed\u00ada del consumo&#8230;<\/p>\n<p>Cada uno de estos campos ha sido m\u00e1s minuciosamente analizado con nuevas t\u00e9cnicas, cuantitativas y cualitativas, que permiten un conocimiento especializado, utilizable en m\u00faltiples situaciones concretas.<\/p>\n<p>Pero con la mayor especializaci\u00f3n del conocimiento corre parejo el peligro de la p\u00e9rdida de vista de las grandes cuestiones que estimularon la reflexi\u00f3n social.<\/p>\n<p>Por ejemplo: \u00bfEs deseable tender hacia un modelo \u00fanico de sociedad? \u00bfEs exportable, sin m\u00e1s, el modelo de sociedad moderna, producido en Occidente?<br \/>\nO, con respecto a la religi\u00f3n: \u00bfes cierto que se puede dar por eliminado el papel p\u00fablico de las ideas religiosas en las sociedades modernas, vertebradas sobre el factor econ\u00f3mico? La secularizaci\u00f3n, prevista por Weber, \u00bfes un proceso tan inexorable?<br \/>\nSobre este tema, la sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, ya mediado el siglo XX, elabor\u00f3 una teor\u00ed\u00ada de la secularizaci\u00f3n -sobre la pista abierta por Weber-, que se apoyaba en indudables datos emp\u00ed\u00adricos (baja en las tasas de la pr\u00e1ctica religiosa establecida, por ejemplo).<\/p>\n<p>Esta teor\u00ed\u00ada relegaba a la religi\u00f3n a una existencia socialmente marginal, como asunto estrictamente privado del individuo, pero sin ninguna relevancia en las cuestiones p\u00fablicas. La modernidad significar\u00ed\u00ada, de un modo u otro, el declive de lo religioso.<\/p>\n<p>Sin embargo, ciertos hechos posteriores (revitalizaci\u00f3n de movimientos cristianos, florecimiento de sectas contempor\u00e1neas, cierta especie de religiosidad flotante que simpatiza con formas de espiritualidad oriental, etc.) no parecen confirmar las generalizaciones de las teor\u00ed\u00adas secularizadoras. As\u00ed\u00ad se ha podido hablar -con ep\u00ed\u00adgrafes excesivamente period\u00ed\u00adsticos- de un retorno de lo sagrado, que la modernidad habr\u00ed\u00ada tratado de reprimir.<\/p>\n<p>No obstante, todos estos hechos parecen tambi\u00e9n compatibles hoy con un desinter\u00e9s por lo religioso de buena parte de la poblaci\u00f3n de las sociedades modernas. Y \u00abes verdad que una cierta mentalidad positivista sigue alimentando la ilusi\u00f3n de que, gracias a las conquistas cient\u00ed\u00adficas y t\u00e9cnicas, el hombre, como demiurgo, pueda llegar por s\u00ed\u00ad solo a conseguir el pleno dominio de su destino\u00bb (FR 91).<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n de la situaci\u00f3n actual parece indicar que hemos alcanzado un grado diferente de complejidad social. No es, sin m\u00e1s, un resultado de la forma cl\u00e1sica de la modernidad europea -mucho m\u00e1s ideol\u00f3gicamente proclive al rechazo abierto de la religi\u00f3n-.<\/p>\n<p>V. \u00bfHacia una sociolog\u00ed\u00ada de la posmodernidad?<br \/>\nParece que la sociolog\u00ed\u00ada de hoy, en Occidente, deber\u00ed\u00ada plantearse el an\u00e1lisis detallado de lo que podr\u00ed\u00ada ser una nueva etapa en la evoluci\u00f3n de las sociedades occidentales: la posmodernidad.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n dista mucho de ser clara. Avanzado ya el siglo XX, a partir de la d\u00e9cada de los ochenta, ha venido suscit\u00e1ndose un debate sobre esta cuesti\u00f3n en muchas disciplinas: desde el arte a la teolog\u00ed\u00ada, y desde la filosof\u00ed\u00ada a la ciencia pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Porque la modernidad hab\u00ed\u00ada sido, hasta entonces (pese a sus lados oscuros) un movimiento hacia adelante. Movimiento vinculado a la convicci\u00f3n de que, en general, las cosas tend\u00ed\u00adan a mejorar.<\/p>\n<p>Pero hoy este optimismo hist\u00f3rico parece ser abiertamente cuestionado, y parece haberse perdido la esperan1 za en la raz\u00f3n (el elemento central en. la modernidad). La posmodernidad se referir\u00ed\u00ada, por tanto, al agotamiento de la modernidad.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 es la posmodernidad? \u00bfEs meramente un juicio cr\u00ed\u00adtico respecto a la modernidad? \u00bfO, adem\u00e1s, una experiencia cultural diferente?, \u00bfY en qu\u00e9 se apoya esta experiencia cultural: tal vez en una etapa nueva de las sociedades occidentales, centrada muy prioritariamente en el consumo?<br \/>\nPorque lo posmoderno se asocia con una sociedad donde las formas de vida consumistas dominan la existencia de sus miembros (aunque existan bolsas considerables de pobreza, al parecer irreversible). Se multiplican los servicios y las industrias del ocio; al mismo tiempo, la invasi\u00f3n omnipresente de los medios de comunicaci\u00f3n parece ofrecer todas las posibilidades imaginables.<\/p>\n<p>Todo ello plantear\u00ed\u00ada cuestiones propias de la antigua gran teor\u00ed\u00ada sociol\u00f3gica. \u00bfEst\u00e1 surgiendo un nuevo tipo de sociedad, controlado por los medios de comunicaci\u00f3n, y centrado en los consumidores y el consumo, m\u00e1s que en la producci\u00f3n y los trabajadores?<br \/>\nIncluso la religi\u00f3n (a la que hoy no se impugna activamente, como se hac\u00ed\u00ada en la modernidad), \u00bfno est\u00e1 entrando en la esfera de una nueva forma de consumo? (una especie de mercado religioso en el que compiten m\u00faltiples ofertas). Seg\u00fan algunas corrientes relacionadas con la posmodernidad, \u00abel tiempo de las certezas ha pasado irremediablemente; el hombre deber\u00ed\u00ada ya aprender a vivir en una perspectiva de carencia total de sentido, caracterizada por lo provisional y fugaz. Muchos autores, en su cr\u00ed\u00adtica demoledora de toda certeza e ignorando las distinciones necesarias, contestan incluso la certeza de la fe\u00bb (FR 91).<\/p>\n<p>En cuanto a las nuevas tecnolog\u00ed\u00adas (rob\u00f3tica, inform\u00e1tica, biogen\u00e9tica), \u00bfno est\u00e1n abriendo interrogantes para los que no tenemos a\u00fan respuesta? \u00bfC\u00f3mo organizar una nueva sociedad en la que millones de ciudadanos son excluidos de la normal ocupaci\u00f3n del trabajo, tal como hasta ahora lo hemos concebido?<br \/>\nEn realidad, la cuesti\u00f3n de la posmodernidad es mucho m\u00e1s que una moda, a la que algunos han pretendido reducirla. Parece m\u00e1s bien una cuesti\u00f3n esencial, si deseamos comprender los fen\u00f3menos sociales contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>Esto no significa que haya surgido una sociedad completamente nueva. M\u00e1s bien, el estudio sociol\u00f3gico de la posmodernidad nos ofrece la ocasi\u00f3n de reevaluar la modernidad, como una etapa hist\u00f3rica, con sus logros y sus fracasos; de ninguna manera como un punto de llegada definitivo.<\/p>\n<p>La historia est\u00e1 lejos de haberse terminado con la modernidad. Y en cuanto a las religiones, tambi\u00e9n su papel est\u00e1 lejos de haberse agotado.<\/p>\n<p>VI. Sociolog\u00ed\u00ada y catequesis<br \/>\nPuesto que la catequesis se ocupa de la transmisi\u00f3n del mensaje cristiano en un concreto contexto social, parece indispensable un conocimiento de la sociedad a la que se intenta transmitir ese mensaje.<\/p>\n<p>Todo texto (y el mensaje cristiano lo es), para ser correctamente transmitido y comprendido, necesita tener en cuenta el contexto: el entorno social al que va dirigido. Y si la fe no se reduce al \u00e1mbito de lo privado, sino que ha de abrirse a lo p\u00fablico, a lo comunitario, no se puede alimentar, cuidar y educar al margen de los datos que aporta la sociolog\u00ed\u00ada en cada \u00e9poca y en cada circunstancia.<\/p>\n<p>Este conocimiento siempre ha sido necesario. Ya san Agust\u00ed\u00adn, a petici\u00f3n del di\u00e1cono Deogracias (que experimentaba la dificultad de presentar lo sustancial del cristianismo a un auditorio de escaso nivel cultural) ofrece un modelo en su obra De rudibus catechizandis.<\/p>\n<p>Pero la complejidad de las sociedades contempor\u00e1neas hace especialmente dificultoso el conocimiento meramente intuitivo del contexto social.<\/p>\n<p>Bajo la superficie de la sociedad moderna, tejida de m\u00faltiples relaciones e intereses contrapuestos, laten tensiones, conflictos, resistencias, tendencias de futuro, todo un imaginario social, culturalmente variable, que no pueden pasar desapercibidos a una catequesis que debe situarse en la historia.<\/p>\n<p>Asimismo todas estas relaciones, intereses y tensiones que pueden presionar no s\u00f3lo a los catequizandos, sino tambi\u00e9n a los catequistas, son elementos que es necesario tener en cuenta para no distorsionar el significado del evangelio en muchas situaciones.<\/p>\n<p>A aumentar la dificultad ha venido la aceleraci\u00f3n del cambio hist\u00f3rico, que deja su huella en r\u00e1pidos cambios del escenario social en el que la catequesis ha de realizar su tarea.<\/p>\n<p>Por todo ello, el conocimiento no s\u00f3lo del ambiente inmediato, sino tambi\u00e9n del trasfondo global de la sociedad y la cultura del tiempo, parece inexcusable a la hora de revisar y actualizar un proyecto o programa catequ\u00e9tico de mediano alcance. A esta cuesti\u00f3n trata de responder el Consejo pontificio de la cultura, reconociendo que, mientras el evangelio entra en contacto con \u00e1reas culturales que han permanecido hasta ahora fuera del \u00e1mbito de irradiaci\u00f3n del cristianismo, abriendo nuevos cometidos a la inculturaci\u00f3n (cf FR 72), \u00ablas culturas tradicionalmente cristianas o impregnadas de tradiciones religiosas milenarias se tambalean. Se trata, pues, no s\u00f3lo de injertar la fe en las culturas, sino tambi\u00e9n de devolver la vida a un mundo descristianizado, cuyas referencias cristianas son a menudo s\u00f3lo de orden cultural\u00bb (Para una pastoral de la cultura [23 mayo 1999] 1).<\/p>\n<p>La sociolog\u00ed\u00ada, bajo este aspecto, constituye una disciplina auxiliar de la catequ\u00e9tica, cuya utilidad ser\u00ed\u00ada poco prudente despreciar.<\/p>\n<p>BIBL.: DEMARCHI F.-ELLENA A. (dirs.), Diccionario de sociolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1986; DUNCAN MITCHEL G., Historia de la sociolog\u00ed\u00ada, Guadarrama, Madrid 1975; GIDDENS A., El capitalismo y la moderna teor\u00ed\u00ada social, Labor, Barcelona 1977; MARDONES J. M., An\u00e1lisis de la sociedad y,fe cristiana, PPC, Madrid 1995; MART\u00ed\u008dN VELASCO J., El malestar religioso de nuestra cultura, San Pablo, Madrid 19983; SMELSER N.-WARNER R. S., Teor\u00ed\u00ada sociol\u00f3gica, Espasa-Calpe, Madrid 1982.<\/p>\n<p>Francisco Javier Mart\u00ed\u00adnez Cort\u00e9s<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Los antecedentes del pensamiento sociol\u00f3gico. II. La modernidad como cuna de la sociolog\u00ed\u00ada. III. Los \u00abpadres fundadores\u00bb de la sociolog\u00ed\u00ada en sentido propio. IV. La sociolog\u00ed\u00ada posterior. Sociolog\u00ed\u00ada de la modernidad. V. \u00bfHacia una sociolog\u00ed\u00ada de la posmodernidad? VI. Sociolog\u00ed\u00ada y catequesis. I. Los antecedentes del pensamiento sociol\u00f3gico El pensamiento sociol\u00f3gico, como disciplina &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sociologia-y-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSOCIOLOGIA Y CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17056","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17056"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17056\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}