{"id":17059,"date":"2016-02-05T11:06:49","date_gmt":"2016-02-05T16:06:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-de-la-educacion-y-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:49","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:49","slug":"teologia-de-la-educacion-y-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-de-la-educacion-y-catequesis\/","title":{"rendered":"TEOLOGIA DE LA EDUCACION Y CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El sentido de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n. II. Articulaci\u00f3n sistem\u00e1tica: 1. Punto de partida: la correlaci\u00f3n; 2. La articulaci\u00f3n del proceso de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n; 3. S\u00ed\u00adntesis y prospectiva abiertas por la teolog\u00ed\u00ada de, la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n es la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el proceso de la maduraci\u00f3n humana, considerado desde la funci\u00f3n de la educaci\u00f3n. Expondremos primero el contexto que da sentido a esta disciplina, para luego describir la articulaci\u00f3n de su contenido.<\/p>\n<p>I. El sentido de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n<br \/>\nPara entender la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n hay que superar la reducci\u00f3n de la educaci\u00f3n a escuela. Lejos de ello, se necesita recordar que la educaci\u00f3n es mucho m\u00e1s que cometido de la escolarizaci\u00f3n: es signo privilegiado de cada momento cultural. Tal vez incluso sea su mejor emblema, porque, en su educaci\u00f3n, los hombres de una \u00e9poca se dicen c\u00f3mo entienden la vida.<\/p>\n<p>En esa l\u00f3gica, la educaci\u00f3n no es primariamente un lugar donde la Iglesia concurre con su mercanc\u00ed\u00ada, junto al cient\u00ed\u00adfico, al humanista, o al pol\u00ed\u00adtico. Por eso la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n no se reduce al estudio de derechos y metodolog\u00ed\u00adas, en un ejercicio que no afectar\u00ed\u00ada a la entra\u00f1a misma del hecho educativo y que no podr\u00ed\u00ada pasar de consideraci\u00f3n exterior o yuxtapuesta respecto del proceso de la formaci\u00f3n de la persona.<\/p>\n<p>Es mucho m\u00e1s. La educaci\u00f3n (y la escuela) es un lugar en el que todas las instancias sociales reciben el pulso de la vida, a la que tratan de servir desde funciones complementarias. Desde ah\u00ed\u00ad comienza a ser posible la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n como realidad que se vive, y s\u00f3lo desde su conciencia y expresi\u00f3n es posible como reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>En esta perspectiva, la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n comienza a ser posible cuando asume que la primera funci\u00f3n de la educaci\u00f3n es proponer los distintos sentidos de la vida que la rodean y a la vez criticarlos. Por eso la educaci\u00f3n no es primariamente dep\u00f3sito o lugar de venta, sino de encuentro, laboratorio.<\/p>\n<p>Ah\u00ed\u00ad nace el sentido de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n, como disciplina teol\u00f3gica interesada por lo educativo: dar cauce al hipot\u00e9tico di\u00e1logo entre lo educativo y lo religioso; recibir de la educaci\u00f3n el concepto de vida de nuestros tiempos; proponer a la educaci\u00f3n su fe en la encarnaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas, y disponer instituciones concretas en consecuencia (modelos de saber, de metodolog\u00ed\u00ada, de relaci\u00f3n con la sociedad, de expresi\u00f3n de fe, de estilos de compromiso, de maestro y alumno). Es, sencillamente, el circuito hermen\u00e9utico de cualquiera de los \u00e1mbitos de la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Ahora bien: la hermen\u00e9utica como m\u00e9todo y \u00e1mbito y la historicidad de la relaci\u00f3n entre el evangelio y la sociedad van \u00ed\u00adntimamente unidas y dan lugar a distintos enfoques en la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n que se desarroll\u00f3 entre 1940 y 1970 recog\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00adntesis la herencia de los tres siglos anteriores1. Como tal, se dedic\u00f3 a un estudio de causas que en s\u00ed\u00ad mismo no afectaba a la realidad misma del hecho educativo: esta quedaba fuera de examen, sencillamente porque se estimaba que era lo que deb\u00ed\u00ada ser, lo que hab\u00ed\u00ada ido siendo a lo largo de tres siglos. Era el enfoque propio de una coyuntura hist\u00f3rica que se cre\u00ed\u00ada marcada sobre todo por la consolidaci\u00f3n de lo conocido. Por eso, cuando los signos de los tiempos han mostrado que la historia est\u00e1 cambiando cualitativamente, la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n debe modificar su visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy necesita plantearse no tanto ad intra, es decir, prescindiendo de la historia, como ad extra, saliendo de todo lo hasta hoy tenido como normal o convencional en t\u00e9rminos educativos. No se puede dar por definido el concepto de educaci\u00f3n. Aunque eso pueda parecer la desaparici\u00f3n de la misma teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad comprendemos la paradoja de nuestro tiempo desde este punto de vista: hoy se publica poqu\u00ed\u00adsimo con t\u00ed\u00adtulo de teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n, pero no porque dispongamos de una s\u00ed\u00adntesis con futuro (de nuevo, la bibliograf\u00ed\u00ada y las orientaciones en torno a las que se constituye); es el reflejo del cambio habido en el mundo de las llamadas ciencias del esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La realidad ya no se edifica sobre lo anal\u00ed\u00adtico racional sino sobre lo sint\u00e9tico o relacional. De ah\u00ed\u00ad surge un concepto nuevo de todo en la sociedad. En su interior, durante tres siglos, educaci\u00f3n hab\u00ed\u00ada significado rentabilidad, organizaci\u00f3n, promoci\u00f3n social, conocimiento de la naturaleza, titulaci\u00f3n. Hoy significa, adem\u00e1s, aceptaci\u00f3n, ampliaci\u00f3n del proceso a toda la vida, inclusi\u00f3n de lo est\u00e9tico en lo cient\u00ed\u00adfico, relaci\u00f3n con el entorno concreto.<\/p>\n<p>Por eso, sin dejar de orientarse por la estructura del planteamiento causal, la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n necesita preguntarse por el sentido de la cultura de la convivencia, del saber, de la esperanza \u00faltima&#8230; de los hombres de hoy. Necesita, casi, diluirse en la consideraci\u00f3n de una serie de temas en los que hasta hace bien poco no hab\u00ed\u00ada parado mientes. Y, desde ah\u00ed\u00ad, ofrecer pistas para pensar el futuro de la relaci\u00f3n educaci\u00f3n-teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>II. Articulaci\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\nLa reflexi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n se articula sobre un punto de partida o m\u00e9todo y la fragmentaci\u00f3n del proceso educativo en sus distintos elementos. El estudio debe conducir a una s\u00ed\u00adntesis final desde la que sea posible plantear propuestas de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. PUNTO DE PARTIDA: LA CORRELACI\u00ed\u201cN. El punto de partida o m\u00e9todo puede muy bien expresarse en la f\u00f3rmula que Tillich universaliz\u00f3: la correlaci\u00f3n. Se trata de proponer una comprensi\u00f3n que haga justicia, por un lado, al planteamiento antropol\u00f3gico que subyace a la maduraci\u00f3n-educaci\u00f3n, y que la haga, por otro, respecto del planteamiento teol\u00f3gico cristiano de la relaci\u00f3n hombre-Dios. Este doble planteamiento lleva a comprender la relaci\u00f3n entre estos dos procesos paralelos: el de ser persona y el del encuentro con la manifestaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Este punto de partida contiene una serie de categor\u00ed\u00adas o claves hermen\u00e9uticas acerca de la relaci\u00f3n entre los dos procesos. Expresan el m\u00e9todo y el punto de partida de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n en formulaciones como: 1) vivir es un proceso inacabable; 2) la palabra humana est\u00e1 siempre animada por la precomprensi\u00f3n; 3) Dios es el alma de nuestro deseo; 4) la dial\u00e9ctica de lo humano alcanza su expresi\u00f3n protot\u00ed\u00adpica en Jes\u00fas; 5) la cultura es el lugar de la manifestaci\u00f3n de Dios; 6) la Iglesia se constituye en el coraz\u00f3n del esperar de los hombres.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de aparentes actualismos, se formula as\u00ed\u00ad una consideraci\u00f3n de lo educativo del modo m\u00e1s radicalmente antropol\u00f3gico posible. Y una consideraci\u00f3n de lo cristiano del modo m\u00e1s secular o encarnado posible. Lo cual debe hacerse a trav\u00e9s de un vocabulario sorprendente, alternativo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo desde ah\u00ed\u00ad -correlaci\u00f3n y vocabulario- pueden soslayarse todas las posibles falsedades convencionales. Ni lo cristiano existe aparte de lo humano (se crea o no en la encarnaci\u00f3n) ni lo educativo existe aparte del crecimiento en la satisfacci\u00f3n de vivir. Ni caben para nuestro Dios nombres distintos de los nuestros, ni para la educaci\u00f3n otras palabras que las diarias de cada persona.<\/p>\n<p>2. LA ARTICULACI\u00ed\u201cN DEL PROCESO DE LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA EDUCACI\u00ed\u201cN. En el concepto y en el \u00e1mbito social de la educaci\u00f3n distinguimos una serie de c\u00ed\u00adrculos conc\u00e9ntricos. Marcan el proceso o la estructura del estudio llamado teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) La maduraci\u00f3n. El primero de estos c\u00ed\u00adrculos se refiere al di\u00e1logo interior entre el vivir, la conciencia de vivir y el ir sabiendo. Es un primer c\u00ed\u00adrculo subjetivo o experiencial. Se expresa en el tema de la maduraci\u00f3n. En \u00e9l la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n encuentra estas cuestiones: 1) \u00bfcu\u00e1l es el criterio del saber?; 2) \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre felicidad y verdad?; 3) \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre la admiraci\u00f3n ante la vida y ante el misterio?; 4) \u00bfcu\u00e1les son las categor\u00ed\u00adas b\u00e1sicas en que se expresa el proceso de la maduraci\u00f3n?; 5) \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre ellas y la manifestaci\u00f3n de Dios?<br \/>\nEste primer paso presenta ya algo definitivo para la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n: la definici\u00f3n simult\u00e1nea e inseparable del sentirse vivo, animal de tiempo y de conciencia, establemente inestable&#8230; y de Dios.<\/p>\n<p>Tan indefinible como Dios es nuestra conciencia de madurar, por la sencilla raz\u00f3n de que se constituyen mutuamente. Dios es el nombre que desde Jes\u00fas damos a nuestro encuentro con la felicidad, la esperanza, la paradoja, el sentido y el saber. De ese modo estableceremos una relaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica entre nuestra palabra sobre Dios y nuestro encuentro con \u00e9l. De ella surge la provisionalizaci\u00f3n de todas las concienciaciones y de todas las palabras, as\u00ed\u00ad como la transformaci\u00f3n del concepto de saber (de referencia a las cosas a expresi\u00f3n del encuentro personal).<\/p>\n<p>b) La cultura. Sobre la maduraci\u00f3n se construye la cultura. Representa el lado expl\u00ed\u00adcito o comunicacional de la conciencia de la maduraci\u00f3n. Si por cultura entendemos la visi\u00f3n de la vida de los hombres de una \u00e9poca y de un lugar, estableceremos en su seno el di\u00e1logo entre los saberes y los h\u00e1bitos comunes y la convivencia de las personas. Por eso la cultura consiste en la expresi\u00f3n, verbalizaci\u00f3n, comunicaci\u00f3n&#8230; de las experiencias de vivir. La cultura aporta espec\u00ed\u00adficamente un corpus doctrinal llamado ciencia, y tematizado en los distintos saberes profesionales. Las cuestiones planteadas ahora a la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n son: 1) \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre los saberes y la esperanza de los hombres?; 2) \u00bfcu\u00e1l es la entra\u00f1a del m\u00e9todo sobre el que se construyen las ciencias?; 3) \u00bfhasta qu\u00e9 punto las distintas presentaciones de la cultura sirven a los hombres y hasta qu\u00e9 otro los hombres se sirven de la cultura?; 4) \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre la palabra humana y el silencio, es decir, entre la posesi\u00f3n y la necesidad?<br \/>\nPor construirse la cultura sobre la maduraci\u00f3n, encontramos en este segundo paso la ra\u00ed\u00adz de la lectura cristiana de la cultura y, viceversa, la lectura cultural de lo cristiano. En realidad propone aqu\u00ed\u00ad la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n la respuesta a la pregunta de por qu\u00e9 siempre han ido juntas la expresi\u00f3n cultural y la religiosa. Ayuda a percibir por qu\u00e9 y c\u00f3mo la cultura es el lugar de la manifestaci\u00f3n de Dios: ambas son funci\u00f3n del encuentro personal con el sentido, su visibilizaci\u00f3n y su est\u00ed\u00admulo, raz\u00f3n del inter\u00e9s mutuo que siempre se han profesado las religiones y la escuela, as\u00ed\u00ad como los distintos \u00e1mbitos de la cultura que en la modernidad se interesan por la escuela.<\/p>\n<p>c) La instituci\u00f3n. L\u00f3gicamente esto lleva a un tercer c\u00ed\u00adrculo. En cuanto lo personal se hace interhumano, aparece la Instituci\u00f3n. En este tercer c\u00ed\u00adrculo debe estudiarse su naturaleza dial\u00e9ctica, a caballo entre lo instituido y lo instituyente, es decir, entre las normas y las expectativas. De su mano aparece la Historia en el panorama del estudio. Y con ella la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n recibe cuestiones como estas: 1) \u00bfqu\u00e9 hay entre la cultura y el caminar de los hombres por el tiempo?; 2) \u00bfse reducen las ciencias a su voluntad de constituirse en organizaci\u00f3n del saber?; 3) \u00bfest\u00e1 la verdad de las ciencias en su unidad interdisciplinar?; 4) \u00bfqu\u00e9 se deriva de la corrupci\u00f3n de la instituci\u00f3n en organizaci\u00f3n?; 5) \u00bfes la instituci\u00f3n el gran sacramento secular?; 6) \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre instituci\u00f3n y m\u00e9todo cient\u00ed\u00adfico?; 7) \u00bfqu\u00e9 hay en la educaci\u00f3n de instituci\u00f3n y qu\u00e9 de organizaci\u00f3n?; 8) \u00bfpuede interpretarse la llegada al m\u00e9todo como la llegada a la madurez?<br \/>\nAl relacionar de este modo la instituci\u00f3n con la cultura y la maduraci\u00f3n, la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n presenta su lectura espec\u00ed\u00adfica del m\u00e9todo cient\u00ed\u00adfico como expresi\u00f3n y funci\u00f3n de una voluntad constituyente que trasciende los proyectos individuales. De ese modo el llamado m\u00e9todo de las ciencias es m\u00e1s que una actitud cognoscitiva: es nuestro modo de situarnos ante la realidad y, sobre todo, de participar en ella.<\/p>\n<p>En correlaci\u00f3n con ello, la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n se atreve a identificar la dial\u00e9ctica constitutiva del m\u00e9todo con la entra\u00f1a de lo que en cristiano se llama sacramento, es decir, la fe en que la dial\u00e9ctica del tiempo humano es puerta de Dios. Y puesto que ni el m\u00e9todo existe sin las ciencias ni la instituci\u00f3n sin las instituciones, la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n presenta igualmente su concepci\u00f3n de la escuela como sacramento de Dios, mostrando que la llamada comunidad educativa es mucho m\u00e1s que organizaci\u00f3n posesiva de los saberes.<\/p>\n<p>d) Lo pol\u00ed\u00adtico. Es el \u00faltimo y m\u00e1s comprensivo c\u00ed\u00adrculo del proceso. Lo pol\u00ed\u00adtico se convierte en el lugar m\u00e1ximo sobre el que se proyecta todo el punto de partida.<\/p>\n<p>Lo pol\u00ed\u00adtico, en efecto, se transforma o revela un aspecto cualitativamente distinto cuando plantea a la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n un examen sobre: 1) el desear humano y las ideolog\u00ed\u00adas; 2) la comunicaci\u00f3n y la organizaci\u00f3n de los saberes; 3) la rentabilidad de la ciencia y la conciencia hist\u00f3rica de los pueblos; 4) las planificaciones y la esperanza; 5) el poder social y el servicio local; 6) la escuela y los intereses de clase social; 7) el inter\u00e9s nacional y las superestructuras internacionales; 8) el monocolor, la libertad, la manipulaci\u00f3n y el testimonio; 9) la verdad y las doctrinas&#8230;<\/p>\n<p>Sin adentrarnos en terrenos de la moral social (la relaci\u00f3n entre lo pol\u00ed\u00adtico y lo cristiano, entre las confesiones y los estados, entre las iniciativas p\u00fablicas y las privadas, etc.), limitaremos ahora la incumbencia de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n a la definici\u00f3n del imprescindible paradigma pol\u00ed\u00adtico que da su \u00faltima configuraci\u00f3n a la presencia de la palabra de Dios entre los hombres. Lo pol\u00ed\u00adtico es as\u00ed\u00ad el signo o la ocasi\u00f3n, tanto de la verdad de la ciencia como de la manifestaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>3. S\u00ed\u008dNTESIS Y PROSPECTIVA ABIERTAS POR LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA EDUCACI\u00ed\u201cN. Cuando se recorre desde aquel punto de partida el camino de estos cuatro c\u00ed\u00adrculos, de la mano de tales cuestiones (y sus respuestas) van surgiendo estos tres conceptos: m\u00e9todo, relaci\u00f3n, esperanza. En ellos coinciden la definici\u00f3n de educaci\u00f3n y el camino de la manifestaci\u00f3n de Dios. Son las pistas abiertas para la vida cristiana por el sector de la teolog\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica que llamamos teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) M\u00e9todo. Arranca de la dial\u00e9ctica inherente a lo humano entre lo que se es y lo que se desea, entre lo que se sabe y lo que se admira. Por eso, el m\u00e9todo es la simbiosis entre conocimiento y contemplaci\u00f3n, entre la satisfacci\u00f3n del sabio y su sobrecogimiento ante lo que intuye, entre la l\u00f3gica y lo gratuito. As\u00ed\u00ad el m\u00e9todo nos lleva a emparejar saber y contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tampoco hace falta mucho para percibir en ello el criterio para la instituci\u00f3n social de la educaci\u00f3n, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica de las supuestas ciencias. Ni para ver en este concepto de m\u00e9todo la puerta de Dios: no aquello tras de lo cual se abre la cosa de Dios, sino aquello que si abre a Dios es porque ya est\u00e1 invadido por \u00e9l. Claro que esta es una perspectiva s\u00f3lo posible desde lo cristiano.<\/p>\n<p>b) Relaci\u00f3n. Se asienta igualmente sobre el descubrimiento de que s\u00f3lo es verdad lo que constituye comunicaci\u00f3n. El resto no es verdad, sino la inocente magia de las leyes inertes. El verdadero saber es saber de personas, es decir, aquello que enriquece la conciencia del encuentro a trav\u00e9s del acrecimiento de la capacidad cognoscitiva y operativa.<br \/>\nEsto supone para las instituciones educativas la se\u00f1al de la direcci\u00f3n en que investigar: la educaci\u00f3n se constituye en el di\u00e1logo entre la escuela y su entorno. En ello se cifra igualmente el di\u00e1logo entre todos los componentes de la unidad educativa. Queda, pues, bien lejos el concepto vertical o ministerial de la educaci\u00f3n, heredado del siglo XVIII, y bien cerca el horizontal, que en cristiano se llama compromiso o caridad.<\/p>\n<p>c) Esperanza. Deriva de la consideraci\u00f3n del papel que juegan el tiempo y lo colectivo, en la educaci\u00f3n. Se refiere al misterio de ser parte, nunca del todo responsables ni propietarios de lo que sabemos. Habremos encontrado el tema bien claro a medida que hayamos proyectado el caminar de cada persona en la vida sobre los sucesivos indicadores de lo colectivo, desde la cultura a lo pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>En este sentido, esperanza contiene el \u00faltimo criterio de la verdad en educaci\u00f3n. Hace por ejemplo cuesti\u00f3n aldeana el debate sobre las confesionalidades y la neutralidad, o el que versa sobre los riesgos de la estatalizaci\u00f3n y los dirigismos. Nos remite igualmente a la \u00faltima entra\u00f1a del misterio sacramental de la historia.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. La teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n se construye reflexionando simult\u00e1neamente sobre estas cuatro bases: 1) El concepto de educaci\u00f3n aportado por los nuevos planteamientos de la antropolog\u00ed\u00ada cultural, de la psicolog\u00ed\u00ada social, y de la comprensi\u00f3n estructural del desarrollo humano. 2) El punto de vista de la hermen\u00e9utica, es decir, del estudio sobre las relaciones entre hablar y vivir, entre hablar y saber, entre hablar y significar y entre hablar y comunicarse. 3) El espec\u00ed\u00adfico acento de nuestros tiempos en la dimensi\u00f3n comunitaria de nuestras vidas: el origen y el destino colectivos de nuestro saber, de nuestra conducta y de nuestras instituciones. 4) La fe cristiana en la presencia de Dios en nuestra vida: su comprensi\u00f3n como alma de todo lo nuestro, nuestra definici\u00f3n de buscadores buscados por Jes\u00fas, el sentido de la Iglesia como visibilizaci\u00f3n de todo ello y testimonio de lo inacabable o escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Las referencias que citamos en la bibliograf\u00ed\u00ada son ejemplos de conjunci\u00f3n de estas perspectivas, pero no son las \u00fanicas. Se comprende que haya una ampl\u00ed\u00adsima bibliograf\u00ed\u00ada -que no podemos citar- en que se considera la relaci\u00f3n de alguno de los cuatro factores enumerados con otro o con la realidad misma de la educaci\u00f3n. T\u00e9ngase en cuenta, adem\u00e1s, que en cada caso o en cada \u00e9poca, depende del enfoque adoptado ante la historicidad de la fe y ante la historicidad de las instituciones sociales.<\/p>\n<p>BIBL.: L Antes del Concilio: AA.VV., Fundamentos filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos de la educaci\u00f3n (Actas del Congreso internacional de pedagog\u00ed\u00ada), Santander-San Sebasti\u00e1n 1949; DONLAN T., Theology and education, Wm. C. Brown, Dubuque, Iowa 1952; FITZPATRICK E. A., Exploring a Theology of Education, The Bruce Pub. Co., Milwaukee 1958; GALLEGO S., La teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n en san Juan Bautista de La Salle, San P\u00ed\u00ado X, Salamanca 1958; KOEHLER H., Theologie der Erziehung, A. Pustet, Munich 1965; LABERTHONNIERE L., Th\u00e9orie de 1&#8217;Education, Lib. Bloud et Barral, Par\u00ed\u00ads 1901; MUECHER G., Fe y educaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969; VILA-PALA C., Pensando en una teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n, Rev. Esp. de pedagog\u00ed\u00ada 17 (1959) 113-137. II. Despu\u00e9s del Concilio: Actas de las jornadas de pastoral educativa, Instituto San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1970-1999; APARIS1 A., Invitaci\u00f3n a la fe, ICCE, Madrid 1972; BOKELMANN H., Las ciencias de la educaci\u00f3n en la actualidad y sus preguntas a la teolog\u00ed\u00ada, en WINLING R., La teolog\u00ed\u00ada del siglo XX, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987; FLORES D&#8217;ARCAIS G.-GUTIERREZ ZULOAGA I. (dlrs.), Diccionario de ciencias de la educaci\u00f3n, San Pablo, Madrid 1990; GARCIA CARRASCO J., La pol\u00ed\u00adtica docente, Cat\u00f3lica, Madrid 1969; GIL P. M., Las bases de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n en el sistema de P. Illlich, Deusto, Bilbao 1975; El poder del deseo, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1982; GROPPO G., Educazione cristiana e catechesi, Ldc, Leumann-Tur\u00ed\u00adn 1972; SCHILLING H., Grundlagen der Religionspddagogik, Patmos, Dusseldorf 1969 (obra parcialmente traducida al italiano en 1974, en Armando Armando, Roma, con una excelente y amplia introducci\u00f3n de G. Groppo).<\/p>\n<p>Pedro M\u00c2\u00aa Gil Larra\u00f1aga<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El sentido de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n. II. Articulaci\u00f3n sistem\u00e1tica: 1. Punto de partida: la correlaci\u00f3n; 2. La articulaci\u00f3n del proceso de la teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n; 3. S\u00ed\u00adntesis y prospectiva abiertas por la teolog\u00ed\u00ada de, la educaci\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada de la educaci\u00f3n es la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el proceso de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-de-la-educacion-y-catequesis\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTEOLOGIA DE LA EDUCACION Y CATEQUESIS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17059","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17059","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17059"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17059\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17059"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17059"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17059"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}