{"id":17060,"date":"2016-02-05T11:06:52","date_gmt":"2016-02-05T16:06:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-y-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:52","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:52","slug":"teologia-y-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/teologia-y-catequesis\/","title":{"rendered":"TEOLOGIA Y CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: 1. Teolog\u00ed\u00ada y catequesis: m\u00faltiples relaciones: 1. La teolog\u00ed\u00ada, ciencia normativa de la catequesis; 2. La competencia teol\u00f3gica, decisiva en catequesis; 3. La catequesis, ense\u00f1anza doctrinal; 4. La catequesis reivindica su originalidad. II. Complementariedad en la distinci\u00f3n: 1. Diversidad de funciones y de intencionalidad; 2. Vinculaci\u00f3n estrecha; 3. Rec\u00ed\u00adprocas aportaciones. III. La catequ\u00e9tica: origen y divisiones; 1. La catequ\u00e9tica, reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica sobre la catequesis; 2. El equilibrio de las tensiones.<\/p>\n<p>I. Teolog\u00ed\u00ada y catequesis: m\u00faltiples relaciones<br \/>\nLas relaciones entre teolog\u00ed\u00ada y catequesis han sido muy diferentes a lo largo de la historia. En su origen, la catequesis ha precedido a la teolog\u00ed\u00ada, ya que ha constituido siempre una actividad esencial en la Iglesia y se ha ido desarrollando desde los comienzos de la experiencia cristiana, como atestigua el Nuevo Testamento, incluso cuando todav\u00ed\u00ada no se puede hablar en sentido propio de nacimiento de la teolog\u00ed\u00ada. Sabemos que los evangelios son eminentemente compendios catequ\u00e9ticos del mensaje cristiano, nacidos precisamente de la necesidad de fijar por escrito la ense\u00f1anza oral de la comunidad cristiana para alimentar la fe de los creyentes. S\u00f3lo en un sentido amplio se puede decir que constituyen tambi\u00e9n un esbozo de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En los primeros siglos del cristianismo, la catequesis encontr\u00f3 un marco preferencial en la instituci\u00f3n del catecumenado. Y en este contexto aparece muy vinculada, m\u00e1s que al desarrollo de la teolog\u00ed\u00ada, a la escucha y lectura de la Sagrada Escritura y a sus c\u00e1nones interpretativos.<\/p>\n<p>A partir del siglo V, tras el abandono del catecumenado, la catequesis se ir\u00e1 configurando durante la Edad media, siguiendo otros derroteros. La nueva situaci\u00f3n cultural y religiosa -r\u00e9gimen de cristiandad- y la existencia de una sociedad imbuida de cristianismo permitir\u00e1 el funcionamiento de un proceso casi espont\u00e1neo de socializaci\u00f3n religiosa (catecumenado social), con un ejercicio muy reducido de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica en sentido propio. Por otra parte, adquiere un desarrollo notable y de gran riqueza la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, por lo que se har\u00e1 cada vez m\u00e1s influyente el papel de la teolog\u00ed\u00ada en las nuevas perspectivas de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, sobre todo a medida que, en los albores de la Edad moderna, estalla la crisis protestante y se difunden los catecismos ante la alarmante ignorancia religiosa del pueblo cristiano. Es entonces cuando la teolog\u00ed\u00ada neoescol\u00e1stica y las ense\u00f1anzas tridentinas jugar\u00e1n un papel de primer orden en el ejercicio de la actividad catequ\u00e9tica. La teolog\u00ed\u00ada podr\u00e1 ser considerada, de hecho y de derecho, la ciencia normativa de la catequesis.<\/p>\n<p>1. LA TEOLOG\u00ed\u008dA, CIENCIA NORMATIVA DE LA CATEQUESIS. Durante todo el per\u00ed\u00adodo de la proliferaci\u00f3n de los catecismos y del influjo de la reforma y contrarreforma, la catequesis se ha visto vinculada muy estrechamente a la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, sobre todo en la forma neoescol\u00e1stica propia de los siglos XVI y siguientes.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo la teolog\u00ed\u00ada ha sido vista como ciencia normativa de la catequesis, es decir, como la disciplina que rige y determina los par\u00e1metros esenciales de la actividad catequ\u00e9tica: identidad y significado, contenidos, m\u00e9todos, agentes y mediaciones. Y a medida que avanza la Edad moderna, la configuraci\u00f3n de los catecismos, en cuanto compendios de la fe, ir\u00e1 adquiriendo cada vez m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente la estructura y lenguaje propios de los tratados teol\u00f3gicos. Tambi\u00e9n la disciplina catequ\u00e9tica, en cuanto reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre la catequesis, surgir\u00e1 del seno de la teolog\u00ed\u00ada, concretamente en su vertiente pastoral. Esto se deduce de la naturaleza misma del acto catequ\u00e9tico, que se coloca en el marco de las actividades pastorales y se cualifica como servicio de la palabra eclesial para la educaci\u00f3n de la fe. Durante mucho tiempo, tal pertenencia ha sido concebida en t\u00e9rminos de subordinaci\u00f3n pura y simple de la catequesis a la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica y a sus c\u00e1nones interpretativos. Todav\u00ed\u00ada est\u00e1 muy extendida la concepci\u00f3n seg\u00fan la cual la verdadera ciencia normativa de la catequesis es la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica, que dicta, por lo tanto, a aquella los principios fundamentales de acci\u00f3n y los contenidos a transmitir. Pero hoy se considera superada esta visi\u00f3n, ya que reduce la catequ\u00e9tica a simple deducci\u00f3n o aplicaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>El nacimiento de la catequ\u00e9tica se hace remontar ordinariamente al a\u00f1o 1774, en Austria, en el contexto de la renovaci\u00f3n de los estudios teol\u00f3gicos promovida por la emperatriz Mar\u00ed\u00ada Teresa. Situada en el marco de la teolog\u00ed\u00ada pastoral o pr\u00e1ctica, la catequ\u00e9tica debe definir su identidad en relaci\u00f3n con otras disciplinas o sectores afines, como son la homil\u00e9tica o ciencia de la predicaci\u00f3n, la pastoral lit\u00fargica, la pastoral juvenil, la pastoral escolar, etc. No siempre resulta f\u00e1cil deslindar los confines, pues con frecuencia la catequesis se desarrolla, y con pleno derecho, en el interior mismo de otras actividades pastorales, como son la liturgia, la pastoral de juventud, la religiosidad popular, las actividades escolares, etc. Se impone, por lo tanto, un criterio de distinci\u00f3n bastante d\u00factil y, sobre todo, la necesidad de di\u00e1logo e interacci\u00f3n entre estos diversos \u00e1mbitos de acci\u00f3n y de reflexi\u00f3n disciplinar.<\/p>\n<p>2. LA COMPETENCIA TEOL\u00ed\u201cGICA, DECISIVA EN CATEQUESIS. Aqu\u00ed\u00ad ahonda sus ra\u00ed\u00adces la convicci\u00f3n de que la competencia teol\u00f3gica es elemento esencial en el ejercicio de la catequesis. Por lo que ata\u00f1e a los responsables (obispos, curias diocesanas, sacerdotes, etc.), se considera que es la competencia teol\u00f3gica la que ofrece las garant\u00ed\u00adas para controlar ordenadamente el ejercicio de la actividad catequ\u00e9tica. Y lo mismo ocurre en orden a la elaboraci\u00f3n de catecismos y otros subsidios para la catequesis: los autores ser\u00e1n de ordinario te\u00f3logos, especialistas en asegurar la integridad y precisi\u00f3n del lenguaje catequ\u00e9tico. Dan fe de ello la difusi\u00f3n de muchos catecismos de la Edad moderna que tienen a te\u00f3logos como autores o inspiradores, como son los catecismos de san Roberto Belarmino, san Pedro Canisio, Jer\u00f3nimo Ripalda, Gaspar Astete, Joseph Deharbe, etc. Y tambi\u00e9n en la formaci\u00f3n de los catequistas se ir\u00e1 afianzando la convicci\u00f3n de que lo esencial es un buen conocimiento de los contenidos teol\u00f3gicos, como se puede comprobar a lo largo de la historia, y aun hoy, observando los programas y planes de formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. LA CATEQUESIS, ENSE\u00ed\u2018ANZA DOCTRINAL. Todo esto permite explicar que se haya ido consolidando, durante mucho tiempo, la concepci\u00f3n de la catequesis como ense\u00f1anza doctrinal y hasta como una especie de vulgarizaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada, dominada en gran parte por la preocupaci\u00f3n apolog\u00e9tica de defender la pureza de la fe del pueblo cristiano y de asegurar la identidad cat\u00f3lica ante las amenazas de la herej\u00ed\u00ada, sobre todo protestante.<\/p>\n<p>Esta tendencia ha recibido tambi\u00e9n una confirmaci\u00f3n preponderante, durante toda la Edad moderna, a trav\u00e9s de la concepci\u00f3n prevalentemente intelectual y doctrinal de la fe y de su transmisi\u00f3n por parte de la Iglesia. En efecto, el apremio por la ense\u00f1anza catequ\u00e9tica ha sido sostenido por el deseo de superar la gran ignorancia religiosa del pueblo cristiano y de asegurar en los creyentes el conocimiento de las verdades necesarias para la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter pedag\u00f3gico de la investigaci\u00f3n catequ\u00e9tica puede ser destacado desde una doble vertiente: en cuanto proceso educativo de maduraci\u00f3n en la fe y en cuanto actividad que se inserta necesariamente en el dinamismo global del crecimiento y maduraci\u00f3n de la persona. En este sentido la catequ\u00e9tica puede y debe ser llamada con propiedad ciencia pedag\u00f3gica, sin perjuicio de su vinculaci\u00f3n al \u00e1mbito de la teolog\u00ed\u00ada, en su vertiente pastoral o pr\u00e1ctica. Durante los \u00faltimos siglos la Iglesia ha vivido su af\u00e1n catequ\u00e9tico apoy\u00e1ndose en estas motivaciones de fondo, lo que explica que la catequesis se haya venido alimentando m\u00e1s con las directrices del magisterio y de la teolog\u00ed\u00ada que inspir\u00e1ndose directamente en las fuentes m\u00e1s genuinas de la revelaci\u00f3n, la Sagrada Escritura y la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar, por otra parte, que en esta concepci\u00f3n del cometido catequ\u00e9tico, los catecismos hayan podido ser utilizados m\u00e1s de una vez como veh\u00ed\u00adculo y ocasi\u00f3n para difundir y defender opiniones y controversias teol\u00f3gicas, hasta llegar a formas de aut\u00e9ntica instrumentalizaci\u00f3n (como en el caso de los catecismos jansenistas). En este sentido, la catequ\u00e9tica responde a las caracter\u00ed\u00adsticas de una verdadera disciplina pedag\u00f3gica y, como tal, encuentra su colocaci\u00f3n en el conjunto de las ciencias de la educaci\u00f3n. Sabemos que hoy reviste una importancia particular para la reflexi\u00f3n pastoral el conjunto, enormemente desarrollado, de las ciencias humanas en general, y en especial de la ciencias de la educaci\u00f3n. El giro antropol\u00f3gico propio de nuestra cultura obliga a una renovada atenci\u00f3n al sujeto, al hombre en situaci\u00f3n, a la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y cultural de toda acci\u00f3n y toda reflexi\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad el inter\u00e9s por todas las ciencias humanas capaces de iluminar el quehacer pastoral: antropolog\u00ed\u00ada cultural, sociolog\u00ed\u00ada, psicolog\u00ed\u00ada, ciencias de la religi\u00f3n, ciencias de la comunicaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Se puede decir que el mundo en general, con sus problemas y aspiraciones, asume el significado de un verdadero lugar teol\u00f3gico, por lo que cobran relevancia especial, en orden a la reflexi\u00f3n operativa cristiana, todas las aproximaciones y disciplinas que nos abren el acceso al conocimiento e interpretaci\u00f3n de esta realidad. Y la catequ\u00e9tica como disciplina debe mantener relaciones muy estrechas, sobre todo con el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n pedag\u00f3gica. De hecho, la vinculaci\u00f3n de la catequ\u00e9tica al campo de la educaci\u00f3n es un hecho tradicional, as\u00ed\u00ad como son tradicionales las denominaciones pedagog\u00ed\u00ada religiosa, pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica1, y otras semejantes, para designar nuestra disciplina.<\/p>\n<p>4. LA CATEQUESIS REIVINDICA SU ORIGINALIDAD. Una vigorosa reacci\u00f3n contra esta tradici\u00f3n catequ\u00e9tica fue la provocada por el llamado per\u00ed\u00adodo kerigm\u00e1tico del movimiento catequ\u00e9tico de nuestro siglo, sobre todo por m\u00e9rito de J. A. Jungmann. Es bien conocido su impulso renovador, cuando ya desde los a\u00f1os 30 denunciaba el hecho de que la predicaci\u00f3n y la catequesis, en vez de comunicar el mensaje cristiano genuino y vital, se limitasen m\u00e1s bien a ser una divulgaci\u00f3n \u00e1rida y abstracta de la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica ense\u00f1ada en los seminarios. De ah\u00ed\u00ad la insistencia por una vuelta decidida al mensaje evang\u00e9lico originario (kerigma) y a las fuentes vivas de la tradici\u00f3n eclesial, y la preocupaci\u00f3n por distinguir claramente entre inteligencia (doctrina) de la fe y educaci\u00f3n (comunicaci\u00f3n) de la fe. Jungmann supo expresar con claridad la consecuencia catequ\u00e9tica de esta distinci\u00f3n: \u00abDebemos conocer el dogma, pero es el kerigma lo que tenemos que anunciar\u00bb2.<\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n de Jungmann, junto con otros representantes de la renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica, ha sido determinante para deslindar \u00e1mbitos de competencia, aunque no se ha podido evitar que, con frecuencia, haya habido incomprensiones y tensiones cada vez que la catequesis ha querido reivindicar su originalidad de acci\u00f3n educativa al servicio de la fe, subrayando sus condicionamientos antropol\u00f3gicos, pedag\u00f3gicos y socioculturales. Hist\u00f3ricamente no han faltado momentos de crisis, pol\u00e9micas e intentos de pacificaci\u00f3n entre catequetas y te\u00f3logos, a la b\u00fasqueda de la propia identidad y justas relaciones.<\/p>\n<p>El Vaticano II dio nuevo impulso a esta relativa desvinculaci\u00f3n de la catequesis de su matriz teol\u00f3gica, sobre todo con su vigorosa reafirmaci\u00f3n de la prioridad de la palabra de Dios en la vida de la Iglesia (constituci\u00f3n Dei Verbum) y, por medio del Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (DCG) de 1971, que consagr\u00f3 una visi\u00f3n renovada de la identidad y objetivos de la tarea catequ\u00e9tica. La catequesis ha vuelto a cobrar conciencia de su condici\u00f3n de servicio de la palabra de Dios para el crecimiento y maduraci\u00f3n de la fe, reivindicando su car\u00e1cter original y espec\u00ed\u00adfico en el contexto de las distintas formas del ministerio de la palabra eclesial.<\/p>\n<p>Los documentos oficiales de la catequesis recogen ordinariamente el tema de las relaciones teolog\u00ed\u00ada-catequesis en forma parcial y referida a alg\u00fan aspecto particular de la cuesti\u00f3n. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica (1971) se limitaba a incluir la forma teol\u00f3gica, descrita como \u00abtratado sistem\u00e1tico e investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de las verdades de fe\u00bb, entre las formas propias del ministerio de la Palabra, junto con la evangelizaci\u00f3n, la catequesis y la forma lit\u00fargica (DCG 17). Por su parte, Catechesi tradendae (1979) toca el tema solamente para denunciar los posibles influjos negativos de ciertas doctrinas teol\u00f3gicas sobre la acci\u00f3n catequ\u00e9tica (CT 61). M\u00e1s rico y expl\u00ed\u00adcito se presenta al respecto el documento espa\u00f1ol La catequesis de la comunidad (1983), sobre todo al subrayar con claridad la distinci\u00f3n entre catequesis y teolog\u00ed\u00ada:<br \/>\n\u00abMientras que la catequesis, a trav\u00e9s de la iniciaci\u00f3n, ense\u00f1anza y educaci\u00f3n en los fundamentos de la fe, tiene por objetivo la adhesi\u00f3n madura a la persona de Cristo (obsequium fidei), lo que pretende la teolog\u00ed\u00ada es hacer crecer la inteligencia como tal de la fe (intellectus fidei)\u00bb (n. 73). Para el nuevo Directorio general para la catequesis (1997), \u00abla concepci\u00f3n que se tenga de la catequesis condiciona profundamente la selecci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los contenidos\u00bb (DGC 35), y la funci\u00f3n teol\u00f3gica est\u00e1 al servicio del ministerio de la palabra de Dios, junto a las funciones de convocatoria y llamada a la fe, de iniciaci\u00f3n, de educaci\u00f3n permanente de la fe, y la funci\u00f3n lit\u00fargica, \u00absitu\u00e1ndose en la din\u00e1mica de la fides quaerens intellectum, es decir, de la fe que busca entender\u00bb (DGC 51).<\/p>\n<p>II. Complementariedad en la distinci\u00f3n<br \/>\nEl camino de la reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica permite hoy precisar mejor las relaciones existentes entre la teolog\u00ed\u00ada y la catequesis, entre ense\u00f1anza teol\u00f3gica y comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica. Sin menoscabo de las leg\u00ed\u00adtimas autonom\u00ed\u00adas, son muy estrechos los v\u00ed\u00adnculos de reciprocidad y de mutua fecundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. DIVERSIDAD DE FUNCIONES Y DE INTENCIONALIDAD. En el \u00e1mbito del ministerio de la palabra, las dos acciones eclesiales, la teolog\u00ed\u00ada y la catequesis, se distinguen por sus motivaciones, finalidades y m\u00e9todos utilizados. La teolog\u00ed\u00ada, sobre todo sistem\u00e1tica, responde a la necesidad de la inteligencia de la fe, para dar fundamento, sistematizaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica a los contenidos de la experiencia de fe, mientras que la catequesis se pone al servicio de la adhesi\u00f3n y del camino de fe de las personas y grupos concretos, buscando la integraci\u00f3n del mensaje cristiano con las exigencias, interrogantes y esperanzas de tales sujetos. Son dos funciones diferentes y complementarias, que se rigen por dos l\u00f3gicas distintas: cient\u00ed\u00adfica por un lado y educativa y comunicativa por el otro. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la diversidad de m\u00e9todos utilizados: en la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica se recurre a las distintas aproximaciones (filos\u00f3fica, hist\u00f3rica, hermen\u00e9utica, etc.) que permiten ahondar en la comprensi\u00f3n y fundamentaci\u00f3n del dato de fe; en la transmisi\u00f3n catequ\u00e9tica los m\u00e9todos empleados apuntan sobre todo a la comunicaci\u00f3n eficaz del mensaje cristiano a personas concretas, con atenci\u00f3n particular no s\u00f3lo a la verdad transmitida, sino especialmente a su significaci\u00f3n existencial para la vida de los catequizandos y a los procesos de acogida y crecimiento de las actitudes de fe. Se trata, por lo tanto, de procesos distintos, con intencionalidad diferenciada.<\/p>\n<p>Podemos concluir, con F. Coudreau, diciendo que la teolog\u00ed\u00ada es, sobre todo, estudio y reflexi\u00f3n de la palabra de Dios, mientras que la catequesis es m\u00e1s bien actualizaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n de la Palabra; que el te\u00f3logo reflexiona sobre la palabra de Dios descubierta en la fe (fides quaerens intellectum), mientras que el catequista propone la palabra de Dios con el fin de alimentar, desarrollar y educar en el hombre la fe; que la teolog\u00ed\u00ada es una escuela de reflexi\u00f3n, mientras que la catequesis es una escuela de conversi\u00f3n3.<\/p>\n<p>De esta distinci\u00f3n podr\u00ed\u00adan sacarse varias conclusiones importantes: la catequesis no debe ser concebida como divulgaci\u00f3n teol\u00f3gica, ni puede entenderse solamente como ense\u00f1anza religiosa doctrinal. No se justifica tal hip\u00f3tesis reductiva, ni en base a la naturaleza de la palabra de Dios, a cuyo servicio est\u00e1 la catequesis, ni en relaci\u00f3n con la estructura de la actitud y profesi\u00f3n de fe, ni teniendo en cuenta la densidad y exigencias del concepto de educaci\u00f3n. No se debe olvidar, ciertamente, que la catequesis es tambi\u00e9n ense\u00f1anza doctrinal y que, como tal, posee una dimensi\u00f3n sistem\u00e1tica y cognoscitiva que no hay que descuidar. Pero, por otra parte, es importante tener siempre presente que ella es sobre todo iniciaci\u00f3n en el misterio cristiano y educaci\u00f3n para la experiencia y maduraci\u00f3n de la fe4. En cuanto tal, la catequesis debe adoptar criterios de an\u00e1lisis y m\u00e9todos operativos que de por s\u00ed\u00ad exceden la competencia de la teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Otras consecuencias se pueden sacar tambi\u00e9n con respecto a la formaci\u00f3n de los catequistas y otros responsables de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. Todas estas personas necesitan, sin duda, una s\u00f3lida formaci\u00f3n teol\u00f3gica, pero esto no es suficiente, ni consiste en esto propiamente la preparaci\u00f3n m\u00e1s adecuada y espec\u00ed\u00adfica para el desarrollo de la catequesis (cf DGC 234ss; IC 44).<\/p>\n<p>2. VINCULACI\u00ed\u201cN ESTRECHA. El que se acent\u00fae la distinci\u00f3n entre teolog\u00ed\u00ada y catequesis no implica en modo alguno que se olviden los lazos estrechos que deben unir siempre estas dos manifestaciones del ministerio prof\u00e9tico de la Iglesia.<\/p>\n<p>Por una parte se puede y se debe afirmar que la teolog\u00ed\u00ada ejerce una funci\u00f3n imprescindible respecto a la catequesis. En efecto, en cuanto reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre los datos de la fe, desempe\u00f1a un cometido de profundizaci\u00f3n, sistematizaci\u00f3n y fundamentaci\u00f3n que no puede ser ignorado en la acci\u00f3n catequ\u00e9tica de educaci\u00f3n de la fe. Y \u00aben el nivel propio de una ense\u00f1anza teol\u00f3gica, el contenido doctrinal de la formaci\u00f3n de un catequista es el mismo que el que la catequesis debe transmitir\u00bb (DGC 240).<\/p>\n<p>Son muchas las aportaciones necesarias de la teolog\u00ed\u00ada (y de la ciencia b\u00ed\u00adblica) al ejercicio ordenado de la catequesis. Entre ellas son de destacar al menos estas: proporcionar un conocimiento sistem\u00e1tico y completo del contenido de la fe cristiana; suministrar las normas interpretativas de la tradici\u00f3n de fe; orientar en la b\u00fasqueda del n\u00facleo central y de las dimensiones fundamentales del mensaje cristiano; ofrecer criterios interpretativos de las fuentes de la revelaci\u00f3n y del magisterio de la Iglesia; aportar aclaraciones y profundizaciones sobre los distintos temas de la fe cristiana, etc.<\/p>\n<p>Por otra parte, es justo tambi\u00e9n advertir que la catequesis no debe ser ocasi\u00f3n para difundir modas teol\u00f3gicas o para defender opiniones personales de te\u00f3logos. Tampoco puede quedar expuesta a los avatares del pluralismo de las corrientes teol\u00f3gicas, como advierte el documento La catequesis de la comunidad: \u00abLa acci\u00f3n catequ\u00e9tica de una Iglesia diocesana, hoy, no puede quedar a merced del pluralismo teol\u00f3gico, contemplando c\u00f3mo se establecen procesos formativos o itinerarios catecumenales basados en inspiraciones teol\u00f3gicas que no favorecen la convergencia en la necesaria unidad de la profesi\u00f3n de fe\u00bb (CC 76).<\/p>\n<p>Esto no debe significar, por otra parte, que la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica tenga que quedar siempre fuera del horizonte del acto catequ\u00e9tico, alegando como motivo que la catequesis debe transmitir solamente las verdades seguras y ciertas de la fe, y que las cuestiones teol\u00f3gicas deben reservarse a las revistas especializadas y a los te\u00f3logos de profesi\u00f3n. Hoy en d\u00ed\u00ada resulta del todo imprescindible, sobre todo trat\u00e1ndose de catequesis de adultos -y por ende de catequesis adulta-no perder de vista la actual elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica y b\u00ed\u00adblica de los temas tratados. Todo esto supone en el catequista y en los instrumentos de la catequesis, tales como los catecismos, un recurso equilibrado al conocimiento y actualizaci\u00f3n teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>3. REC\u00ed\u008dPROCAS APORTACIONES. Es f\u00e1cil comprender que una bien entendida relaci\u00f3n entre ense\u00f1anza teol\u00f3gica y proceso catequ\u00e9tico puede aportar no pocas consecuencias ventajosas tanto para la teolog\u00ed\u00ada como para la catequesis.<\/p>\n<p>Las ventajas que la catequesis recaba en su contacto con la teolog\u00ed\u00ada han sido ya rese\u00f1adas m\u00e1s arriba, al recordar que la catequesis tiene necesidad de asistencia teol\u00f3gica, y que desde varios puntos de vista la teolog\u00ed\u00ada cumple funciones importantes en el recto planteamiento del discurso catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n cabe ponderar los influjos ben\u00e9ficos que la teolog\u00ed\u00ada puede obtener en su contacto vital con la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, lo mismo que, m\u00e1s en general, con la vida y la experiencia de fe de las comunidades cristianas. En efecto, la catequesis, como proceso y como acto pastoral, constituye siempre una v\u00ed\u00ada genuina y original de acercamiento a la realidad de la fe, un verdadero \u00ablugar teol\u00f3gico\u00bb, y como tal contribuye a su manera a la expresi\u00f3n y reinterpretaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Es posible imaginar que las relaciones entre teolog\u00ed\u00ada y catequesis podr\u00e1n entrar en un clima de mayor claridad y reciprocidad si la acci\u00f3n catequ\u00e9tica es vista tambi\u00e9n como un lugar de elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica5, y si la disciplina catequ\u00e9tica (reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica sobre la catequesis) se ve reconocida en su car\u00e1cter original y espec\u00ed\u00adfico, insertada vitalmente en el \u00e1mbito de la teolog\u00ed\u00ada pastoral o pr\u00e1ctica. Desde este \u00e1ngulo de visi\u00f3n es m\u00e1s f\u00e1cil detectar los v\u00ed\u00adnculos de complementariedad y de rec\u00ed\u00adproca interacci\u00f3n de los dos momentos de la tarea eclesial: teol\u00f3gico y catequ\u00e9tico. Se comprender\u00e1 as\u00ed\u00ad mejor que la catequesis pueda y deba conservar siempre una dimensi\u00f3n teol\u00f3gica, y que la teolog\u00ed\u00ada pueda y deba cultivar, a su vez, una dimensi\u00f3n catequ\u00e9tica; que el ejercicio de la catequesis pueda resultar una forma de hacer teolog\u00ed\u00ada, mientras que la ense\u00f1anza teol\u00f3gica deba tambi\u00e9n constituir una forma de dar catequesis.<\/p>\n<p>III. La catequ\u00e9tica: origen y divisiones<br \/>\nLa catequ\u00e9tica o ciencia catequ\u00e9tica es la disciplina que se ocupa de la catequesis, en cuanto proceso y en cuanto acto, en el contexto de la praxis pastoral de la Iglesia. Su existencia y legitimidad son ya un hecho s\u00f3lidamente aceptado en el \u00e1mbito de la reflexi\u00f3n y de la praxis pastoral de la Iglesia. Se trata de una disciplina reciente, pues si es verdad que la catequesis es una actividad tan antigua como la Iglesia misma, no se puede decir ciertamente lo mismo de la catequ\u00e9tica, que ha surgido y se ha ido configurando en el curso de los dos \u00faltimos siglos.<\/p>\n<p>A lo largo de su historia, la Iglesia ha sabido realizar y organizar en formas muy variadas la actividad catequ\u00e9tica, pero son muy contadas las ocasiones de reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita sobre los contenidos y m\u00e9todos de tal actividad. Se suele citar, por lo que ata\u00f1e a la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica, el famoso peque\u00f1o tratado de san Agust\u00ed\u00adn De catequizandis rudibus (del 399) y, a finales de la Edad media, la obra de G. Gerson, Tractatus de parvulis trahendis ad Christum (1406), pero ni siquiera en estos casos se puede hablar a\u00fan de reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica sobre la catequesis, o considerar estos escritos como obras catequ\u00e9ticas en sentido propio.<\/p>\n<p>Se puede hablar de nacimiento de la catequ\u00e9tica como disciplina acad\u00e9mica en el a\u00f1o 1774, cuando, por disposici\u00f3n de la emperatriz Mar\u00ed\u00ada Teresa de Austria, y siguiendo el proyecto preparado por el abad benedictino Rautenstrauch, fue introducida en las escuelas de teolog\u00ed\u00ada del imperio austro-h\u00fangaro la ense\u00f1anza de la catequ\u00e9tica, o como disciplina a se, o como parte de la teolog\u00ed\u00ada pastoral. Pero en realidad, nuestra disciplina empezar\u00e1 a desarrollarse con una cierta amplitud y rigor solamente hacia finales del siglo XIX, siguiendo el nacimiento y desarrollo del llamado movimiento catequ\u00e9tico, es decir, de la rica floraci\u00f3n de ideas, inquietudes y esfuerzos que, desde finales del siglo pasado y hasta el acontecimiento del Vaticano II, tratar\u00e1 de renovar la teor\u00ed\u00ada y la pr\u00e1ctica de la catequesis bajo el influjo de nuevas corrientes culturales, especialmente de orden pedag\u00f3gico y psicol\u00f3gico. De ah\u00ed\u00ad que la catequ\u00e9tica, nacida dentro del molde teol\u00f3gico de la reflexi\u00f3n pastoral, reciba bien pronto el influjo de las j\u00f3venes ciencias psicol\u00f3gicas y pedag\u00f3gicas, lo que explica que en algunos pa\u00ed\u00adses, como Alemania, se haya extendido m\u00e1s bien la denominaci\u00f3n pedagog\u00ed\u00ada religiosa (Religionspadagogik), junto a la m\u00e1s tradicional de catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Se puede decir que, a lo largo de su desarrollo, la reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica ha mostrado siempre un doble punto de referencia, teol\u00f3gico y pedag\u00f3gico, con alternancia de acentos: m\u00e1s pedag\u00f3gico en las primeras d\u00e9cadas del siglo, dominado por la preocupaci\u00f3n metodol\u00f3gica y did\u00e1ctica, m\u00e1s teol\u00f3gico en el per\u00ed\u00adodo kerigm\u00e1tico del movimiento catequ\u00e9tico, caracterizado por la renovaci\u00f3n del contenido de la catequesis.<\/p>\n<p>De esta doble pertenencia y continua fluctuaci\u00f3n dan fe las vicisitudes y alternancias de los dos t\u00e9rminos, pedagog\u00ed\u00ada religiosa y catequ\u00e9tica, para designar nuestra disciplina, junto con otras variadas expresiones de igual o semejante significado: pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, pastoral catequ\u00e9tica, pedagog\u00ed\u00ada del catecismo, pedagog\u00ed\u00ada cristiana, metodolog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica, met\u00f3dica de la ense\u00f1anza religiosa, catequ\u00e9tica pastoral, etc. Esta fluctuaci\u00f3n constituye de por s\u00ed\u00ad un signo de la riqueza y complejidad del acto catequ\u00e9tico, pero al mismo tiempo revela la existencia de una fuente constante de tensi\u00f3n y de posible discrepancia en el desarrollo de la disciplina.<\/p>\n<p>A partir del Vaticano II, la catequ\u00e9tica ha conocido un per\u00ed\u00adodo de relativa fecundidad y expansi\u00f3n, determinado por el nuevo clima de repensamiento global de la praxis eclesial y por el desarrollo de la reflexi\u00f3n epistemol\u00f3gica. La existencia de diversos centros e institutos de catequ\u00e9tica, la multiplicaci\u00f3n de publicaciones e investigaciones en el campo catequ\u00e9tico, y la presencia institucionalizada de la catequ\u00e9tica (o de la pedagog\u00ed\u00ada religiosa) en el \u00e1mbito acad\u00e9mico aseguran la consolidaci\u00f3n y el crecimiento de la joven disciplina.<\/p>\n<p>1. LA CATEQUETICA, REFLEXI\u00ed\u201cN CIENT\u00ed\u008dFICA SOBRE LA CATEQUESIS. La identidad de la catequ\u00e9tica queda propiamente determinada ante todo por el objeto mismo de que se ocupa, es decir, la catequesis, con toda la riqueza de sus dimensiones y en la variedad de sus realizaciones, ya sea en forma de ense\u00f1anza, de expresi\u00f3n simb\u00f3lica, de reflexi\u00f3n comunitaria, de iniciaci\u00f3n sacramental, de itinerario organizado de fe, etc. La catequ\u00e9tica es concretamente la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica y cient\u00ed\u00adfica sobre la catequesis con vistas a definir, comprender, orientar y valorar el ejercicio de esta importante acci\u00f3n educativa y pastoral.<\/p>\n<p>Dada la complejidad y riqueza del objeto estudiado, se explica que la catequ\u00e9tica admita en su seno divisiones y especificaciones. La forma concreta de hacerlo ha variado a lo largo de la historia, y resulta condicionada tambi\u00e9n por los distintos contextos teol\u00f3gicos y culturales en que se realiza. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, algunos autores suelen distinguir entre catequ\u00e9tica fundamental, material y formal. 1) Por catequ\u00e9tica fundamental se entiende el estudio de las condiciones y presupuestos b\u00e1sicos de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica y la determinaci\u00f3n de su identidad y dimensiones fundamentales. 2) La catequ\u00e9tica material tiene como objeto los contenidos de la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica: estructura y articulaci\u00f3n del mensaje, temas a tratar, criterios de selecci\u00f3n y de inculturaci\u00f3n, fuentes del contenido, etc. 3) Finalmente, la catequ\u00e9tica formal se ocupa de los aspectos propiamente metodol\u00f3gicos y pedag\u00f3gicos de la transmisi\u00f3n o mediaci\u00f3n catequ\u00e9tica: m\u00e9todos, estructuras, agentes, lenguajes, programaci\u00f3n6. Otros prefieren adoptar la distinci\u00f3n entre catequ\u00e9tica fundamental y\/o general y catequ\u00e9tica especial o diferencial, esta \u00faltima relativa a los diferentes destinatarios de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, seg\u00fan la edad o la condici\u00f3n: ni\u00f1os, j\u00f3venes, adultos, minusv\u00e1lidos, intelectuales, etc.; o a los distintos \u00e1mbitos o lugares de la catequesis: familia, escuela, parroquia, asociaci\u00f3n7.<\/p>\n<p>Para comprender la naturaleza de la ciencia catequ\u00e9tica interesa tambi\u00e9n precisar cu\u00e1l es propiamente el \u00e1ngulo de visi\u00f3n o perspectiva espec\u00ed\u00adfica (objeto formal) de su estudio. A este respecto es importante no perder de vista que la catequesis es esencialmente una acci\u00f3n eclesial, y como tal invoca un saber te\u00f3rico que le permita ser analizada, fundamentada, iluminada y guiada. No tendr\u00ed\u00ada sentido limitarse, por ejemplo, a focalizar o poner al d\u00ed\u00ada contenidos a transmitir, dejando de lado los aspectos propiamente metodol\u00f3gicos y operativos de la catequesis como proceso y como acto. Ni puede bastar tampoco elaborar una teor\u00ed\u00ada que fije de una vez para siempre las coordenadas esenciales de la catequesis, sin advertir que la acci\u00f3n catequ\u00e9tica se tiene que encarnar necesariamente en el aqu\u00ed\u00ad y ahora de circunstancias concretas e irrepetibles.<\/p>\n<p>Ahora bien, si la catequ\u00e9tica se califica como ciencia de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, significa que deber\u00e1 configurarse, en su momento m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico, como disciplina metodol\u00f3gica, es decir, como teor\u00ed\u00ada del m\u00e9todo o camino a seguir para proyectar y llevar a cabo el proceso y el acto catequ\u00e9ticos. Y desde este punto de vista, la catequ\u00e9tica se presenta sustancialmente como metodolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica y cient\u00ed\u00adfica de la catequesis, como reflexi\u00f3n org\u00e1nica sobre el proceso y el acto catequ\u00e9ticos, a fin de analizarlos, interpretarlos y orientarlos.<\/p>\n<p>Toda ciencia queda definida, adem\u00e1s, por el m\u00e9todo utilizado en su desarrollo. Ahora bien, el m\u00e9todo de la investigaci\u00f3n catequ\u00e9tica debe corresponder a la variedad de dimensiones y aspectos que presenta la catequesis, tanto en cuanto proceso como en cuanto acto. De aqu\u00ed\u00ad se puede colegir una gran multiplicidad de m\u00e9todos: t\u00e9cnicas de conocimiento y an\u00e1lisis de la realidad (psicol\u00f3gicas, sociol\u00f3gicas, hist\u00f3ricas); instrumentos hermen\u00e9uticos de interpretaci\u00f3n y discernimiento (sobre todo teol\u00f3gicos y filos\u00f3ficos); m\u00e9todos de proyectaci\u00f3n y organizaci\u00f3n catequ\u00e9tica (metodolog\u00ed\u00ada pastoral, pedag\u00f3gica, did\u00e1ctica); t\u00e9cnicas de expresi\u00f3n, comunicaci\u00f3n, interacci\u00f3n, animaci\u00f3n de grupos; sistemas de evaluaci\u00f3n y reproyectaci\u00f3n operativa, etc.<\/p>\n<p>Cabe concluir, por lo tanto, que la disciplina catequ\u00e9tica se configura como un saber necesariamente pluridisciplinar, ya que recurre a una multiplicidad de m\u00e9todos y procedimientos cient\u00ed\u00adficos. Es m\u00e1s: hoy se considera necesario orientarse hacia una aut\u00e9ntica interdisciplinariedad, como intento de hacer dialogar entre s\u00ed\u00ad y llevar a una rec\u00ed\u00adproca interacci\u00f3n los distintos procesos disciplinares involucrados en la reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica, lo que exige una adecuada capacitaci\u00f3n de los catequistas (cf DGC 239-244).<\/p>\n<p>2. EL EQUILIBRIO DE LAS TENSIONES. A la luz de las reflexiones hechas sobre la naturaleza y tarea de la catequ\u00e9tica, es posible detectar ciertos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de una disciplina joven que, en cierto sentido, vive y se desarrolla al filo de diversas antinomias o, si se quiere, tensiones dial\u00e9cticas: 1) Tensi\u00f3n entre fidelidad a Dios y fidelidad al hombre. Es la conocida ley estructural del m\u00e9todo catequ\u00e9tico que, difundida sobre todo por J. Colomb, ha entrado ya oficialmente en la conciencia catequ\u00e9tica de la Iglesia8. Pero el principio de la doble fidelidad se traduce con frecuencia en fuente de exigencias contrapuestas y en campo de batalla entre defensores de la fidelidad a Dios y abogados de la fidelidad al hombre. 2) Tensi\u00f3n entre pedagog\u00ed\u00ada divina y pedagog\u00ed\u00ada humana. No pocas veces el componente pedag\u00f3gico de la catequesis viene identificado con los dict\u00e1menes de una real o supuesta pedagog\u00ed\u00ada divina, en t\u00e9rminos tales que parecen vanificar concretamente cualquier recurso a la pedagog\u00ed\u00ada profana o a las ciencias de la educaci\u00f3n. 3) Tensi\u00f3n entre madurez cristiana y madurez humana. En el horizonte de los objetivos de la acci\u00f3n catequ\u00e9tica se halla la cl\u00e1sica discusi\u00f3n sobre el ideal de madurez que debe ser perseguido, y por lo tanto sobre las relaciones existentes entre madurez cristiana y madurez humana. Ahora bien, la necesaria implicaci\u00f3n del crecimiento en humanidad en todo proceso integral de maduraci\u00f3n de la fe, trae consigo evidentes repercusiones para la tarea catequ\u00e9tica. 4) Tensi\u00f3n entre contenido y m\u00e9todo. Es esta, quiz\u00e1, la forma m\u00e1s cl\u00e1sica y continuamente emergente de la tensi\u00f3n que se deriva de la complejidad epistemol\u00f3gica de la ciencia catequ\u00e9tica. El campo de la catequesis est\u00e1 tradicionalmente expuesto al juego dial\u00e9ctico de la contraposici\u00f3n entre contenido y m\u00e9todo, entre la competencia teol\u00f3gica, que fija los contenidos, y las exigencias pedag\u00f3gicas relativas a la mediaci\u00f3n metodol\u00f3gica. Todo esto sobre el trasfondo, expl\u00ed\u00adcito o inconsciente, de la primac\u00ed\u00ada del contenido sobre el m\u00e9todo. En realidad, una correcta inteligencia de la relaci\u00f3n contenido-m\u00e9todo permite superar tales conflictos. 5) Tensi\u00f3n entre las dimensiones teol\u00f3gica y pedag\u00f3gica de la catequesis, que sit\u00faa la disciplina catequ\u00e9tica en el punto de encuentro de estos dos grandes \u00e1mbitos disciplinares. La pertenencia al \u00e1mbito teol\u00f3gico garantiza la fidelidad de la catequesis a su identidad eclesial de praxis pastoral para la educaci\u00f3n de la fe. En cuanto ciencia pedag\u00f3gica, posee los criterios y elementosnecesarios para responder a las exigencias propias de todo proceso educativo. Esta doble pertenencia constituye para la catequ\u00e9tica una indiscutible riqueza, pero tambi\u00e9n, como atestigua la historia, una fuente continua de tensi\u00f3n e incomprensi\u00f3n. 6) Tensi\u00f3n entre el car\u00e1cter cient\u00ed\u00adfico y el talante sapiencia) de la catequ\u00e9tica, entre ciencia y arte de la catequesis. Ninguno de los dos aspectos puede ser ignorado o menospreciado: se trata de conjugar la doble exigencia, llevando paulatinamente el arte de la catequesis al mayor nivel posible de racionalidad cient\u00ed\u00adfica. 7) Tensi\u00f3n entre teor\u00ed\u00ada y praxis, entre reflexi\u00f3n y acci\u00f3n, entre nivel emp\u00ed\u00adrico y cient\u00ed\u00adfico de la proyectaci\u00f3n y realizaci\u00f3n catequ\u00e9tica. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se impone el equilibrio: un proceso metodol\u00f3gico correctamente entendido debe asegurar la dial\u00e9ctica, siempre fecunda, entre una pr\u00e1ctica controlada y guiada por la teor\u00ed\u00ada, y una teor\u00ed\u00ada continuamente confrontada con la verificaci\u00f3n y est\u00ed\u00admulo procedente de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>La catequ\u00e9tica, tradicionalmente, vive sumergida en el continuo juego dial\u00e9ctico de estas tensiones y dualismos, que constituyen en cierto sentido su fortuna y su desgracia, su riqueza y su problema. De hecho, no es de extra\u00f1ar la existencia de tal contraposici\u00f3n, si se considera la naturaleza te\u00e1ndrica de la encarnaci\u00f3n y de la Iglesia, que repercute sobre todo el campo de la acci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>NOTAS: 1. Cf la obra cl\u00e1sica de D. LLORENTE, Tratado elemental de pedagog\u00ed\u00ada catequtstica, Valladolid 1928. &#8211; 2 J. A. JUNGMANN, Die Frohbotschaft und unsere Glaubensverk\u00fcndigung, Pustet, Regensburg 1936, 60. &#8211; 3. F\u2020\u00a2 COUDREAU, \u00bfEs posible ense\u00f1ar la fe?, Marova, Madrid 1976, 41-42. &#8211; 4. Cf las recientes reflexiones de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola en La iniciaci\u00f3n cristiana. Reflexiones y orientaciones (IC), 4. &#8211; 5. K. H. SCHMITT, Cat\u00e9ch\u00e9te et th\u00e9ologien, en G. ADLER Y OTROS, La comp\u00e9tence cat\u00e9ch\u00e9tique. Suite aux travaux du Congr\u00e9s de 1&#8217;Equipe Europ\u00e9enne de Cat\u00e9ch\u00e9se \u00e1 Gazzada (Italie) en mai 1988, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1989, 67-77. &#8211; 6. Cf por ejemplo H. HALBFAS, Catequ\u00e9tica fundamental, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1974; W. NASTAINCZYK, Formalkatechetik, Seelsorge Verlag, Friburgo 1969. &#8211; 7. De este tenor es, por ejemplo, la divisi\u00f3n propuesta por J. J. RODRiGUEZ MEDINA, Pedagog\u00ed\u00ada de la fe, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972, 32-34. &#8211; 8. DCG (1971) 34.<\/p>\n<p>BIBL.: ADLER G. Y OTROS, La comp\u00e9tence cat\u00e9ch\u00e9tique, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1989; ALBERICH E., La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 1991; Catequ\u00e9tica, en FLORIST\u00ed\u0081N C.-TAMAYo J. J. (eds.), Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid 1993, 151-164; AUDINET J. 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Vinculaci\u00f3n estrecha; 3. Rec\u00ed\u00adprocas aportaciones. III. 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