{"id":17062,"date":"2016-02-05T11:06:56","date_gmt":"2016-02-05T16:06:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tercera-edad-catequesis-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T11:06:56","modified_gmt":"2016-02-05T16:06:56","slug":"tercera-edad-catequesis-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tercera-edad-catequesis-de-la\/","title":{"rendered":"TERCERA EDAD, CATEQUESIS DE LA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Una opci\u00f3n pastoral. II. Motivaciones y realizaciones: 1. Razones y significado de esta opci\u00f3n pastoral; 2. Realizaciones de la catequesis con la tercera edad. III. Necesidades fundamentales de las personas mayores. IV. Experiencias que deben cultivarse. V. La catequesis en la tercera edad: 1. El sujeto de la catequesis y sus objetivos en la tercera edad; 2. Contenidos de la catequesis, seg\u00fan etapas; 3. Una pedagog\u00ed\u00ada catequ\u00e9tica apropiada; 4. \u00abVida ascendente\u00bb, una respuesta eclesial.<\/p>\n<p>I. Una opci\u00f3n pastoral<br \/>\nLa Iglesia posconciliar ha tomado conciencia de que su misi\u00f3n es servir al hombre, de que el camino de la Iglesia pasa ineludiblemente por el hombre y de que sus preferencias se centran en los m\u00e1s necesitados, que en su mayor\u00ed\u00ada, en nuestra sociedad, siguen siendo las personas mayores. Nos complace saber que la comunidad eclesial hace suyos a la vez los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n&#8230; Es la persona humana la que hay que salvar. Es la sociedad humana la que hay que renovar. Es, por consiguiente, el hombre; pero el hombre entero, cuerpo y alma, coraz\u00f3n y conciencia, inteligencia y voluntad, quien centrar\u00e1 las atenciones pastorales de la Iglesia (cf GS 1 y 3).<\/p>\n<p>Consecuente con estos principios, y refiri\u00e9ndose a las personas mayores, el Directorio general para la catequesis nos advierte: \u00abLas personas de esta edad, a veces consideradas como objeto pasivo, m\u00e1s o menos molesto, es necesario verlas como un don de Dios a la Iglesia y a la sociedad, a las que hay que dedicarles tambi\u00e9n el cuidado de una catequesis adecuada. Tienen a ella el mismo derecho y deber que los dem\u00e1s cristianos\u00bb (DGC 186).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n pastoral de la Iglesia al servicio de la persona mayor es acci\u00f3n, pero no se reduce a mera pr\u00e1ctica. Interpreta su vida y sus problemas a la luz del evangelio y se compromete en la transformaci\u00f3n de su mundo en reino de Dios. Para ello la Iglesia ha de ayudar a liberar a la persona mayor de cuanto le impide conseguir la verdadera libertad y felicidad, nacida de su condici\u00f3n de hija de Dios y hermana de las dem\u00e1s personas. Se aboga, pues, por una catequesis que responda a las necesidades y exigencias de la persona mayor. En una sociedad secularizada, donde la ignorancia, la pasividad y la indiferencia religiosa son lacras concomitantes (cf GS 19), \u00abla evangelizaci\u00f3n es la tarea esencial de la Iglesia, su vocaci\u00f3n y su identidad m\u00e1s profunda\u00bb (EN 14).<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n de la Iglesia por la persona mayor nos viene expresada con voces diversas. Juan Pablo II nos dice: \u00abEs necesario que se desarrolle en la Iglesia una pastoral para la tercera edad, en la que se insista en el papel creativo de la misma, de la enfermedad y la limitaci\u00f3n parcial; en el valor de cada vida, que no termina aqu\u00ed\u00ad sino que est\u00e1 abierta a la resurrecci\u00f3n y a la vida permanente. Con ello se har\u00e1 una labor eclesial y se prestar\u00e1 un servicio a la sociedad, clarificando la escala de valores humanos\u00bb (Juan Pablo II en Espa\u00f1a. Discursos y homil\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>En esta misma direcci\u00f3n, la Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis invita a dar respuesta a las necesidades pastorales de la colectividad, cada vez m\u00e1s numerosa, de las personas de la tercera edad: \u00abAl abrirse esta tercera y definitiva fase de la vida humana, la Iglesia deber\u00ed\u00ada ofrecer la posibilidad de que los cristianos de edad avanzada ahondasen en los cimientos de su fe para poder vivir con la mayor plenitud cristiana posible este per\u00ed\u00adodo muchas veces largo todav\u00ed\u00ada de la vida. Hay que tener en cuenta que, para no pocos, esta catequesis constituye, tal vez, la fundamentaci\u00f3n cristiana, personal y consciente que no tuvieron o el encuentro primero con el Dios vivo que, sin saberlo, siempre buscaron\u00bb (CC 251).<\/p>\n<p>Por eso \u00abse ha de tener en cuenta la diversidad de situaciones personales, familiares, sociales; en particular, la situaci\u00f3n de soledad y riesgo de marginaci\u00f3n. La familia cumple una funci\u00f3n primaria, porque en ella el anuncio de la fe puede darse en un clima de acogida y de amor que confirman, mejor que ninguna otra cosa, el valor de la Palabra. En todo caso, la catequesis de los ancianos, mejor dicho, mayores, ha de asociar al contenido de la fe la presencia cordial del catequista y de la comunidad creyente. Por lo que es deseable que los ancianos participen plenamente en el itinerario catequ\u00e9tico de la comunidad\u00bb (DGC 186).<\/p>\n<p>La Iglesia no se cansa de recordar que \u00abquienes con la ayuda de Dios han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a \u00e9l, se sienten, por su parte, urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la buena nueva&#8230; Todos los fieles de Cristo son llamados a transmitirlo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, anunciando la fe, vivi\u00e9ndola en la comuni\u00f3n fraterna y celebr\u00e1ndola en la liturgia y en la oraci\u00f3n\u00bb (CCE 3). Los esfuerzos realizados en la Iglesia por ayudar a los hombres a creer que Jes\u00fas es el hijo de Dios, a fin de que, por la fe, tengan vida en su nombre y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir el cuerpo de Cristo (CT 1, 2) reciben distintos nombres: el primer anuncio del evangelio o predicaci\u00f3n misionera para suscitar la fe y la catequesis, que \u00abcomprende especialmente una ense\u00f1anza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo org\u00e1nico y sistem\u00e1tico con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana\u00bb (CCE 5).<\/p>\n<p>II. Motivaciones y realizaciones<br \/>\n1. RAZONES Y SIGNIFICADO DE ESTA OPCI\u00ed\u201cN PASTORAL. La Iglesia es madre de los hombres y son m\u00faltiples y obvias las razones que la urgen a sembrar el evangelio y a servirlo en los m\u00e1s variados contextos sociales. Entre otras razones cabe destacar las siguientes:<br \/>\na) Motivos de arden sociocultural. El incremento acelerado del n\u00famero de personas mayores en nuestra sociedad representa una nueva y espec\u00ed\u00adfica tarea pastoral de la Iglesia. La situaci\u00f3n de pobreza, y hasta de miseria, suscita en la madre Iglesia un profundo dolor, pues \u00abuna multitud ingente de hombres y mujeres ancianos sufren el peso intolerable de la miseria\u00bb (SRS 13b). La falta de actualizaci\u00f3n cultural y el pluralismo ideol\u00f3gico y religioso en una sociedad secularizada, el desconocimiento de sus derechos y deberes en la sociedad y en la Iglesia y el predominio de la productividad y el consumismo, como valores prioritarios en nuestra sociedad materialista, nos permiten poder afirmar que solamente vale lo que produce y quien produce. Miradas as\u00ed\u00ad las cosas, envejecer pasa a ser una realidad siniestra, de modo que se puede afirmar: es posible que nadie quiera decirlo, pero en nuestra sociedad de consumo sobran los viejos y molestan las tres virtudes teologales. La obra evangelizadora de la Iglesia tiene, en este vasto campo de los derechos humanos, una tarea irrenunciable: manifestar la dignidad inviolable de toda persona humana. En cierto sentido, como recuerda el Directorio general para la catequesis, es la \u00abtarea central y unificante del servicio que la Iglesia, y en ella los laicos, est\u00e1n llamados a prestar a la familia humana. La catequesis ha de prepararles para esa tarea\u00bb (DGC 20).<\/p>\n<p>b) Razones de \u00ed\u00adndole antropol\u00f3gica y psicol\u00f3gica. \u00abLa \u00faltima crisis del ciclo vital de la persona se caracteriza por la lucha y dial\u00e9ctica entre una b\u00fasqueda de integridad y un sentido de desesperaci\u00f3n y disgusto\u00bb (E. H. Erikson). La persona mayor experimenta limitaciones f\u00ed\u00adsicas y ps\u00ed\u00adquicas, el sentimiento de inadecuaci\u00f3n, la desestima personal, la p\u00e9rdida de categor\u00ed\u00ada y consideraci\u00f3n social, al llegar la jubilaci\u00f3n; la ausencia de personas significativas y el valor para encarar la propia muerte. Pero, al mismo tiempo, la \u00faltima crisis del ciclo vital puede ser tiempo de gracia: realizaci\u00f3n serena de la propia identidad personal, fundamento radical de la vida, que ofrece motivos para la esperanza y razones para vivir y morir con paz y plenitud de sentido. Vivir es una vocaci\u00f3n: \u00abAntes de formarte en el vientre de tu madre te conoc\u00ed\u00ad\u00bb (Jer 15), y tambi\u00e9n morir es escuchar la llamada: \u00abVenid, benditos de mi Padre, tomad posesi\u00f3n del reino preparado para vosotros desde el principio del mundo\u00bb (Mt 25,34). Gozosa invitaci\u00f3n que ya recoge el salmista: \u00abAl despertarme me saciar\u00e9 de tu presencia\u00bb (Sal 17,15).<br \/>\nc) Razones de orden teol\u00f3gico-moral. Existe entre las personas mayores mucha ignorancia religiosa, debida a razones diversas: la falta de una catequesis adecuada a esa edad, el desconocimiento de sus necesidades e intereses religiosos, la falta de consideraci\u00f3n y protagonismo en la comunidad cristiana&#8230; A\u00f1adamos, adem\u00e1s, que en la cultura actual se da una persistente difusi\u00f3n de la indiferencia: \u00abSon muchos los que hoy en d\u00ed\u00ada se desentienden de esta \u00ed\u00adntima y vital uni\u00f3n con Dios o la niegan de forma expl\u00ed\u00adcita\u00bb (GS 21). He aqu\u00ed\u00ad alguna de \u00ablas causas de que una muchedumbre de bautizados est\u00e9n totalmente al margen del Bautismo y no lo vivan\u00bb (EN 56). Por esto, urge en nuestra comunidad eclesial la voluntad efectiva de una opci\u00f3n firme por la catequesis de la persona mayor (CC 38). No s\u00f3lo para ayudarles a vivir la \u00faltima etapa de su vida con el gozo que procura la fe, sino tambi\u00e9n para ayudarles a ser elemento evangelizador decisivo para la renovaci\u00f3n de la comunidad cristiana. Millones de hombres y mujeres de m\u00e1s de sesenta y cinco a\u00f1os no quieren ni pueden seguir siendo simples objetos de nuestras atenciones: quieren ser sujetos activos en servicio de la sociedad y de la Iglesia. \u00abLa evangelizaci\u00f3n encuentra en el terreno religioso-moral un campo preferente de actuaci\u00f3n. La misi\u00f3n primordial de la Iglesia es anunciar a Dios, ser testimonio de \u00e9l ante el mundo. Se trata de dar a conocer el verdadero rostro de Dios y su destino de amor y de salvaci\u00f3n en favor de los hombres, tal como Jes\u00fas lo revel\u00f3. Para preparar tales testigos es necesario que la Iglesia desarrolle una catequesis que propicie el encuentro con Dios y afiance un v\u00ed\u00adnculo permanente de comuni\u00f3n con \u00e9l\u00bb (DGC 23), de modo que de esa uni\u00f3n brote la coherencia de vida con su fe y participe corresponsablemente de la misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo y la toma de conciencia de las exigencias sociales que la fe viva comporta.<\/p>\n<p>2. REALIZACIONES DE LA CATEQUESIS CON LA TERCERA EDAD. Un an\u00e1lisis de las realizaciones concretas de la catequesis con la tercera edad en la Iglesia actual arroja una gran variedad, felizmente incrementada los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>a) De modo poco sistematizado, encontramos formas de servicio a la educaci\u00f3n de la fe de la persona mayor en el \u00e1mbito de la actividad lit\u00fargico-sacramental: homil\u00ed\u00adas en las eucarist\u00ed\u00adas y celebraciones de la Palabra seg\u00fan los tiempos lit\u00fargicos y en fechas de aniversarios; celebraciones de los sacramentos del perd\u00f3n y de la unci\u00f3n de los enfermos&#8230;<\/p>\n<p>b) Con car\u00e1cter m\u00e1s formativo, se realizan encuentros peri\u00f3dicos, semanales o mensuales, cursillos, conferencias, seminarios sobre la fe; grupos de reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n, especialmente prodigados por el movimiento eclesial Vida ascendente, al que Juan Pablo II considera \u00abcomo una fortuna para la sociedad, para la Iglesia y para la tercera edad\u00bb (P. Mart\u00ed\u00adn, Vida ascendente, 8).<br \/>\nc) En parroquias y residencias donde el movimiento Vida ascendente se ha implantado y sigue vivo y hasta pujante, se viene poniendo en pr\u00e1ctica la catequesis ocasional y tambi\u00e9n la catequesis sistem\u00e1tica de inspiraci\u00f3n catecumenal mediante materiales catequ\u00e9ticos como vida en plenitud (cf T. Guti\u00e9rrez). La Iglesia existe para evangelizar, esto es, para llevar la buena noticia a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad. Este y otros materiales quieren responder a la catequesis peculiar de la tercera edad y dar respuesta a la necesidad apremiante de evangelizaci\u00f3n o de una catequesis sistem\u00e1tica de inspiraci\u00f3n catecumenal, o quiz\u00e1, en algunos casos, de una formaci\u00f3n permanente de la fe.<\/p>\n<p>III. Necesidades fundamentales de las personas mayores<br \/>\nLa evangelizaci\u00f3n misionera y catequ\u00e9tica de la persona mayor habr\u00e1 de conocer y tener muy en cuenta cu\u00e1les son las experiencias y necesidades espec\u00ed\u00adficas y fundamentales de la persona mayor, para que incida en su vida.<\/p>\n<p>a) Necesidad de amar y ser amado. Todo ser humano, para seguir vivo y poder realizarse como persona, tiene necesidad de amar y sentirse amado por otras personas. Esta necesidad es propia de toda persona ps\u00ed\u00adquicamente sana, y uno de los componentes m\u00e1s fuertes del obrar humano. \u00abEl hombre no puede vivir sin amor. El permanece para s\u00ed\u00ad mismo un ser incomprensible. Su vida est\u00e1 privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en \u00e9l vivamente. Por eso precisamente, Cristo redentor revela plenamente el hombre al mismo hombre. En esta dimensi\u00f3n amorosa, el hombre vuelve a encontrar la grandeza, la dignidad y el valor propios de su humanidad\u00bb (RH 10).<\/p>\n<p>Afirmar que el hombre es imagen y semejanza de Dios (G\u00e9n 1,26), quiere decir que est\u00e1 llamado a vivir en comuni\u00f3n efectiva con otro: es la vocaci\u00f3n al amor. Educar en la fe, es ayudar a potenciar en el otro sus cualidades, buscar su verdad y plenitud, pero abri\u00e9ndose a los dem\u00e1s por su vocaci\u00f3n divina a la alteridad, a la fraternidad. En lo rec\u00f3ndito de nuestra existencia vamos haci\u00e9ndonos, gracias a los que nos aman, y tambi\u00e9n gracias a nuestros encuentros en amor y amistad con los dem\u00e1s. El amor de ida y vuelta es la experiencia incondicional por excelencia para que nuestra existencia madure excepcionalmente y en esa experiencia, iluminada por el evangelio, descubrimos el rostro de Dios revelado por Jes\u00fas y la fraternidad de su Reino.<\/p>\n<p>b) Necesidad de producir y ser \u00fatil. Ps\u00ed\u00adquicamente sana es la persona capaz de amar y trabajar en libertad. Y el trabajo responde a la necesidad apremiante, tambi\u00e9n de la persona mayor, de producir y sentirse \u00fatil. La realizaci\u00f3n permanente de uno mismo resulta imposible sin comprometerse de alguna manera en una actividad significativa. Y profundamente significativa puede llegar a ser la actividad de la persona mayor que se sabe colaboradora en la recreaci\u00f3n y en la mejora del mundo. En efecto, el trabajo, todo trabajo, incluso el no remunerado, el voluntario, edifica en un grado u otro la sociedad, desarrolla la obra del Creador, sirve al bien de los hermanos y contribuye, de modo personal, a que se cumpla el proyecto de Dios en la historia. \u00abPara el cristiano, el trabajo se inscribe en la historia de la salvaci\u00f3n, en la construcci\u00f3n del reino de Dios\u00bb (LE 27).<br \/>\nc) Necesidad de ser uno mismo, original y creativo. La pastoral de la tercera edad, y dentro de ella la catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal, intenta de inmediato que la persona siga siendo ella misma, sujeto activo de sus decisiones, de todo aquello que le permite ser m\u00e1s ella misma, m\u00e1s viva, m\u00e1s feliz, potenciando su realizaci\u00f3n personal. La originalidad m\u00e1s preciosa y rara del ser humano consiste en la consecuci\u00f3n de una vida sana y gozosa, que depende de un continuo esfuerzo autocreativo que va del nacer al morir. Abarca el ciclo completo de la vida en continuo comenzar. En la ra\u00ed\u00adz de toda vida humana plena est\u00e1 el hecho de aceptarse a s\u00ed\u00ad mismo con sus cualidades y limitaciones. Pues bien, la catequesis de la persona mayor, en cuanto cristiana e inspirada en la ley de la encarnaci\u00f3n, promueve este impulso al perfeccionamiento humano. El evangelio de Jes\u00fas y el Jes\u00fas del evangelio dar\u00e1 conciencia a la persona mayor de que su realizaci\u00f3n personal encierra un plus de dignidad al descubrirse hija amada de Dios y hermana de los dem\u00e1s seres humanos \u00aben Cristo, el Hijo amado\u00bb. En efecto, a los ojos de Dios, toda persona es valiosa, amable, original y digna de su amor incondicional de Padre. El secreto, pues, de la aut\u00e9ntica realizaci\u00f3n de la persona llegada a la tercera edad es descubrir ese valor personal y \u00fanico de filiaci\u00f3n y fraternidad, creer en \u00e9l con fuerza, y realizarlo con decisi\u00f3n, mediante la ayuda del esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>d) Necesidad de dar sentido a la propia vida. Exigencia insoslayable del coraz\u00f3n humano es dar significado a cuanto le rodea y le sucede en la vida, esto es, la necesidad imperiosa de comprender el sentido de las cosas, de las personas y de los acontecimientos. Tres ingredientes con los que toda persona construye su proyecto de vida. En la base de esta necesidad constitutiva de la persona mayor brotan frecuentes e insoslayables estas preguntas: \u00bfQu\u00e9 sentido tienen mi vida y mi muerte? \u00bfCu\u00e1l es mi verdadero carnet de identidad personal? \u00bfC\u00f3mo realizarme para llegar a ser una criatura nueva? Preguntas que s\u00f3lo la fe cristiana sabe responder. Y es que no basta vivir. Se necesita una raz\u00f3n que justifique y d\u00e9 fuerzas para vivir la propia identidad personal, porque en la ra\u00ed\u00adz de toda opci\u00f3n hay siempre un porqu\u00e9. \u00abLa catequesis, al presentar el mensaje cristiano, no s\u00f3lo muestra qui\u00e9n es Dios y cu\u00e1l es su designio salv\u00ed\u00adfico, sino que, como hizo el propio Jes\u00fas, muestra tambi\u00e9n plenamente qui\u00e9n es el hombre al propio hombre y cu\u00e1l es su alt\u00ed\u00adsima vocaci\u00f3n. La revelaci\u00f3n, en efecto, no est\u00e1 aislada de la vida, ni yuxtapuesta artificialmente a ella. Se refiere al sentido \u00faltimo de la existencia y la ilumina, ya para inspirarla, ya para juzgarla, a la luz del evangelio\u00bb (DGC 116).<\/p>\n<p>IV. Experiencias que deben cultivarse<br \/>\nHay una tesis fundamental que afirma la sinton\u00ed\u00ada que se da entre las experiencias profundas de la persona mayor y el mensaje cristiano. Para Jung, en la vida de los mayores existe un m\u00e1ximum de sentido que les capacita para vivir m\u00e1s intensamente su existencia. A su vez, K. Rahner afirma que la \u00abidea de que el mensaje cristiano encuentra siempre y en todas las \u00e9pocas gentes dispuestas a escucharlo pertenece a la naturaleza del mensaje mismo; pero esto quiere decir tambi\u00e9n que, constitutivamente, el mensaje habr\u00e1 de tener en cuenta la situaci\u00f3n interna y externa concreta del oyente\u00bb. De ah\u00ed\u00ad que el proceso catequ\u00e9tico tienda a privilegiar aquellas experiencias que son nucleares para un hombre que vive la \u00faltima etapa de su vida y en una situaci\u00f3n determinada. \u00abTodo proceso catequ\u00e9tico de educaci\u00f3n de la fe ha de saber conjugar lo nuclear del evangelio con las experiencias nucleares de los catecumenados. Se superar\u00e1 as\u00ed\u00ad la falsa dicotom\u00ed\u00ada: catequesis vivencial y catequesis doctrinal, mediante un proceso de catequizaci\u00f3n que integre el evangelio y la experiencia\u00bb (CC 224). Experiencias nucleares son las que se exponen a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Experiencia de \u00e9xodo, liberaci\u00f3n y plenitud. La persona mayor tiene conciencia aguda de sus propias limitaciones, esclavitudes y contradicciones internas. Surge ah\u00ed\u00ad un deseo de salir de s\u00ed\u00ad para encontrarse con la Luz. B\u00fasqueda de m\u00e1s plenitud, capaz de reorientar la propia persona seg\u00fan las exigencias y necesidades m\u00e1s profundas del coraz\u00f3n humano. Es la experiencia significativa de san Agust\u00ed\u00adn, compartida por tantas personas mayores: \u00abNos hiciste, Se\u00f1or, para ti y nuestro coraz\u00f3n estar\u00e1 inquieto hasta que descanse en ti\u00bb. La fe brota del coraz\u00f3n, afectando a la persona por completo. \u00abAl encontrar a Jesucristo y al adherirse a \u00e9l, el ser humano ve colmadas sus aspiraciones m\u00e1s hondas: encuentra lo que siempre busc\u00f3 y adem\u00e1s de manera sobreabundante\u00bb (AG 13a).<br \/>\nb) Experiencia de conversi\u00f3n. Toda persona es un ser en comuni\u00f3n. Ha sido creada para vivir en armon\u00ed\u00ada con su Dios, con los hermanos, consigo misma y con todo lo creado. Por el pecado se siente dividida en s\u00ed\u00ad misma, separada de las otras personas y en guerra con la creaci\u00f3n. La experiencia de conversi\u00f3n es salida de s\u00ed\u00ad y superaci\u00f3n del narcisismo para optar por la forma nueva de ser persona seg\u00fan Jesucristo, dentro de sus posibilidades y remiti\u00e9ndose confiadamente a la divina misericordia, con toda humildad y jovialidad de esp\u00ed\u00adritu. \u00abLa fe es un don destinado a crecer en el coraz\u00f3n de los creyentes. La adhesi\u00f3n a Cristo da origen a un proceso de conversi\u00f3n permanente que dura toda la vida. Quien accede a la fe es como un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido que, poco a poco, crecer\u00e1 y se convertir\u00e1 en un ser adulto, que tiende al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo\u00bb (DGC 56).<\/p>\n<p>c) Experiencia de mirada cristiana y compromiso liberador. El milagro transformador de la fe son los ojos nuevos, que convierten lo cotidiano en signo, en sacramento de la presencia de Dios, y sacramento de la presencia de uno mismo ante Dios. Los signos de los tiempos est\u00e1n ah\u00ed\u00ad con un mensaje que ha de ser descifrado desde la persona de Jesucristo y su causa. En efecto, \u00abla voz del Esp\u00ed\u00adritu que Jes\u00fas, de parte del Padre, ha enviado a sus disc\u00ed\u00adpulos, resuena tambi\u00e9n en los acontecimientos mismos de la historia. Tras los datos cambiantes de la situaci\u00f3n actual y en las motivaciones profundas de los desaf\u00ed\u00ados que se le presentan a la evangelizaci\u00f3n, es necesario descubrir los signos de la presencia y del designio de Dios. Se trata de un an\u00e1lisis que debe hacerse a la luz de la fe, con actitud de comprensi\u00f3n. Vali\u00e9ndose de las ciencias humanas, siempre necesarias, la Iglesia trata de descubrir el sentido de la situaci\u00f3n actual, y en las motivaciones profundas de los desaf\u00ed\u00ados que se le presentan a la evangelizaci\u00f3n, es necesario descubrir los signos de la presencia y del designio de Dios dentro de la historia de la salvaci\u00f3n. Sus juicios sobre la realidad son siempre diagn\u00f3sticos para la misi\u00f3n\u00bb (DGC 32).<\/p>\n<p>d) Experiencia de apertura al misterio. La catequesis de la persona mayor tiene en cuenta la situaci\u00f3n de fe del catequizando: habr\u00e1 quien llegue a esta edad con una fe s\u00f3lida y rica; otros con una fe d\u00e9bil, y no faltar\u00e1 quien llegue a la \u00faltima etapa de su existencia con profundas heridas en su alma. \u00abEn cualquier caso, la condici\u00f3n de la persona mayor reclama una catequesis de la esperanza que proviene de la certeza del encuentro definitivo con Dios. Es siempre beneficioso para \u00e9l y para la comunidad el hecho de que el anciano creyente d\u00e9 testimonio de una fe que resplandece a\u00fan m\u00e1s a medida que se va acercando al gran momento del encuentro con el Se\u00f1or\u00bb (DGC 187). Afortunadamente, una cierta coherencia consigo misma impulsa a la persona mayor a plantearse las grandes preguntas de sentido \u00faltimo. El Misterio y su propio misterio se le imponen en la medida en que vive con una cierta autenticidad, propia de su edad. Cuando un hombre se encuentra con Dios, no s\u00f3lo fundamenta su finitud, sino que despierta lo m\u00e1s propio del esp\u00ed\u00adritu finito, su nostalgia de eternidad. Hemos sido creados para \u00e9l y s\u00f3lo podremos saciarnos con su Rostro. Aqu\u00ed\u00ad es de capital importancia recordar con Pascal que \u00aba Dios no lo conocemos sino por Jesucristo. Fuera de \u00e9l, no sabemos ni lo que es nuestra vida ni nuestra muerte, ni Dios ni nosotros mismos\u00bb (Pensamientos, 73). De ah\u00ed\u00ad la importancia, para toda persona mayor, de conocer a Jesucristo, de saber a Jesucristo hasta poder decir: \u00abPara m\u00ed\u00ad la vida es Cristo\u00bb (Flp 1,21).<\/p>\n<p>e) Experiencia de comuni\u00f3n y misi\u00f3n. La persona humana es un ser en relaci\u00f3n. Se realiza como persona en la medida en que se abre a los dem\u00e1s y entra en relaci\u00f3n solidaria con ellos. La persona mayor encuentra en la comunidad un espacio privilegiado para actualizar, vivir y compartir su fe. En comunidad, todos sus miembros se hacen esta pregunta fundamental: \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 Dios en este mundo concreto al que queremos llevar la buena noticia? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 y c\u00f3mo quiere estar para que la persona mayor pueda vivir como hijo de Dios y como hermano de los dem\u00e1s hombres? La catequesis de talante catecumenal es una iniciaci\u00f3n a la vida comunitaria, a la oraci\u00f3n personal y con otros hermanos, a leer e interpretar juntos la Palabra, a interpelarse y animarse a vivir la fe&#8230; El papel de la comunidad en la catequesis de iniciaci\u00f3n y en el proceso de conversi\u00f3n permanente es insustituible: \u00abPara favorecer tal proceso, se necesita una comunidad cristiana que acoja a los iniciados para sostenerlos y formarlos en la fe. La catequesis corre el riesgo de esterilizarse, si una comunidad de fe y de vida cristiana no acoge al catec\u00fameno en cierta fase de su catequesis. El acompa\u00f1amiento que ejerce la comunidad en favor del que se inicia se transforma en plena integraci\u00f3n del mismo a la comunidad\u00bb (DGC 69).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la comunidad es para la misi\u00f3n. Comunidad y misi\u00f3n son dos realidades que se implican. Y la comunidad para la misi\u00f3n se constituye seg\u00fan el modelo de la comunidad de los Hechos de los ap\u00f3stoles: donde todos \u00abten\u00ed\u00adan un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (He 4,32). \u00abEl catec\u00fameno, en uni\u00f3n fraterna con los dem\u00e1s creyentes, va adentr\u00e1ndose de forma progresiva en lo que la Iglesia cree, vive, celebra y anuncia. En la catequesis, la misma Iglesia se va presentando a s\u00ed\u00ad misma como realidad sacramental de salvaci\u00f3n\u00bb (CC 253). Por otra parte, el aprendizaje de la vida comunitaria es esencial a la vida cristiana. Convivir, cooperar con los dem\u00e1s, sentir y simpatizar con los proyectos y preocupaciones de los otros es un deber que el cristiano ha de conservar toda la vida. \u00abLa presencia de la persona mayor en el seno de la comunidad es una bendici\u00f3n del cielo. Es la depositaria de una intensa experiencia de vida, lo que en cierto modo la convierte en catequista natural de la comunidad. Es, de hecho, testigo de la tradici\u00f3n de fe, maestra de vida y ejemplo de caridad. La catequesis valora esta gracia, ayudando a la persona mayor a descubrir de nuevo las ricas posibilidades que tiene dentro de s\u00ed\u00ad; ayud\u00e1ndola tambi\u00e9n a asumir funciones catequ\u00e9ticas en relaci\u00f3n con el mundo de los peque\u00f1os para quienes, a menudo, son abuelos queridos y estimados, y en relaci\u00f3n con los j\u00f3venes y los adultos. De este modo se favorece un rico di\u00e1logo entre generaciones dentro de la familia y de la comunidad\u00bb (DGC 188).<\/p>\n<p>V. La catequesis en la tercera edad<br \/>\n1. EL SUJETO DE LA CATEQUESIS Y SUS OBJETIVOS EN LA TERCERA EDAD. El educador de la fe, despu\u00e9s de saber cu\u00e1les son las necesidades m\u00e1s profundas de la persona mayor, se pregunta en qu\u00e9 situaci\u00f3n humana y religiosa se encuentran los destinatarios de su acci\u00f3n catequ\u00e9tica. \u00abLa catequesis de los ancianos debe estar atenta a los aspectos particulares de su situaci\u00f3n de fe\u00bb (DGC 187). Aun admitiendo una multiplicidad de situaciones personales, el acompa\u00f1amiento pastoral personalizado y comunitario de la persona mayor habr\u00e1 de tener en cuenta tres situaciones particulares.<\/p>\n<p>a) Los alejados de la fe, v\u00ed\u00adctimas quiz\u00e1 de la ansiedad, el temor y la amargura; de la discriminaci\u00f3n y, tal vez, del olvido de la propia Iglesia. En esta situaci\u00f3n, se realizar\u00e1 una catequesis de talante misionero, tambi\u00e9n llamada precatequesis, pues no es infrecuente que \u00abla persona mayor llegue a esta edad con profundas heridas en el alma y en el cuerpo: la catequesis le ayudar\u00e1 a vivir su situaci\u00f3n en actitud de invocaci\u00f3n, de perd\u00f3n, de paz interior\u00bb (DGC 187).<br \/>\nSus objetivos fundamentales son: descubrir los valores humanos propios y ajenos, encontrar la sinton\u00ed\u00ada entre estos valores y la fe cristiana, a trav\u00e9s de la presencia amorosa, el servicio desinteresado y el testimonio de vida del animador y de otros cristianos y cristianas. Sigue siendo v\u00e1lida la confesi\u00f3n: \u00abCuando hablo de Cristo, los hombres se alejan, cuando vivo de Cristo, se acercan\u00bb. Superada esta situaci\u00f3n, las personas mayores se homologan con las de la situaci\u00f3n siguiente.<\/p>\n<p>b) Los interesados en madurar su fe, fuertemente enraizada en el pasado, pero con vistas al futuro. Por ello, sienten la urgencia de una catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal en sinton\u00ed\u00ada con sus necesidades. Es la acci\u00f3n catequ\u00e9tico-iniciatoria para los que optan por el evangelio y para los que necesitan completar o reestructurar su iniciaci\u00f3n (DGC 49).<\/p>\n<p>En raz\u00f3n de las personas a quienes se dirige la catequesis, esta seguir\u00e1 conservando, en sus primeras reuniones, un talante misionero o precatequ\u00e9tico, pero con una progresiva tem\u00e1tica de catequesis que ahonde la conversi\u00f3n a la persona de Jes\u00fas y su evangelio, al mismo tiempo que se insistir\u00e1 ya en el descubrimiento gozoso de pertenencia a la Iglesia (CC 173).<\/p>\n<p>Entre los objetivos fundamentales de esta etapa se\u00f1alamos: actualizar su fe en Dios, de modo que puedan vivir gozosamente su fe en \u00e9l, como Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y su propio Padre (CC 177); afianzar su confianza en Jesucristo y su fe en la comunidad eclesial; ayudarles a descubrir el sentido cristiano gozoso y servicial de esta \u00faltima etapa de la vida; y a aceptarla como es, asumiendo el pasado sin amarguras y hasta con gratitud.<\/p>\n<p>c) Los creyentes integrados en la comunidad cristiana. Esta etapa ya no es de catequesis, sino de formaci\u00f3n permanente en la fe. Conviene advertir que las tres etapas no son cerradas: se reiteran siempre que sea necesario, ya que tratan de dar el alimento evang\u00e9lico m\u00e1s adecuado al crecimiento espiritual de cada persona o de la misma comunidad (DGC 49).<\/p>\n<p>Los objetivos propios para esta etapa comunitario-pastoral ser\u00e1n, entre otros, seguir madurando en su fe en el Resucitado y participar m\u00e1s activamente en la construcci\u00f3n del Reino en el entorno social, responsabiliz\u00e1ndose de algunas acciones pastorales de la comunidad cristiana local y en la sociedad. El futuro de la evangelizaci\u00f3n est\u00e1 ligado a la creaci\u00f3n de comunidades cristianas vivas, tambi\u00e9n entre los mayores, donde alimenten, revisen y compartan la fe.<\/p>\n<p>2. CONTENIDOS DE LA CATEQUESIS, SEG\u00daN ETAPAS. La catequesis es una acci\u00f3n eclesial ofrecida a los mayores en unos a\u00f1os concretos de su vida, y en raz\u00f3n de las circunstancias personales que les ha tocado vivir. En un buen n\u00famero de personas, quiere ser una catequesis org\u00e1nica y sistem\u00e1tica de esta etapa vital clave de la tercera edad, la que permite vivir de la \u00fanica ilusi\u00f3n, cuando se van abandonando las falsas ilusiones que no llenan el coraz\u00f3n (CT 35). La catequesis podr\u00e1 ser un proceso progresivo de reiniciaci\u00f3n cristiana, es decir, en l\u00ed\u00adnea catecumenal (CC 83).<\/p>\n<p>El catequista de la persona mayor tendr\u00e1 en cuenta que la palabra de Dios es la fuente de la catequesis. De esa fuente tomar\u00e1 su mensaje. \u00abLa catequesis extraer\u00e1 siempre su contenido de la fuente viva de la palabra de Dios, transmitida mediante la tradici\u00f3n y la Escritura, dado que la Sagrada Tradici\u00f3n y la Sagrada Escritura constituyen el \u00fanico dep\u00f3sito sagrado de la palabra de Dios confiado a la Iglesia\u00bb (CT 27).<\/p>\n<p>En la presentaci\u00f3n del mensaje se recomienda tener presentes estos criterios: \u00abEl mensaje ha de estar centrado en la persona de Jesucristo; el anuncio de la buena noticia del reino de Dios, centrado en el don de la salvaci\u00f3n, implica un mensaje de liberaci\u00f3n. El car\u00e1cter eclesial del mensaje remite a su dimensi\u00f3n hist\u00f3rica y el mensaje evang\u00e9lico, por ser buena noticia destinada a todos los pueblos, busca la inculturaci\u00f3n y se ha de presentar en toda su integridad y pureza\u00bb (DGC 97).<\/p>\n<p>a) Etapa precatequ\u00e9tica. Esta primera etapa se destina al estudio de los valores humanos, que han de ser vividos por las personas mayores. Desde estas experiencias positivas o valores, Dios llama a las personas a reconocerle a \u00e9l y a su Hijo hecho Hombre, como fuente de estos valores y sentido de la vida humana. Efectivamente, para la persona mayor es fundamental vivir, con sentido, el \u00faltimo tramo de su camino; saber que la vida merece la pena vivirse con plenitud, a imitaci\u00f3n de Jes\u00fas, que pas\u00f3 por la vida haciendo el bien. Si, como advierte san Juan de la Cruz, \u00aben la tarde de la vida, te examinan del amor\u00bb, la persona mayor har\u00e1 suyo el deseo: \u00abSe\u00f1or, no permitas que muera sin haber vivido y amado de veras\u00bb.<br \/>\nb) Etapa catequ\u00e9tica. Esta etapa se centra en lo nuclear de nuestra fe, tomando como centro la persona de Jes\u00fas, su obra y su mensaje de salvaci\u00f3n. \u00abJesucristo no s\u00f3lo transmite la palabra de Dios: \u00e9l es la palabra de Dios. Por eso la catequesis -toda ella- est\u00e1 referida a Cristo\u00bb (DGC 98). El es centro de la historia de la salvaci\u00f3n, la clave, el centro y el fin de toda la historia humana (GS 10). En Cristo, el Padre da una respuesta definitiva e irrevocable a los insoslayables interrogantes del hombre, en su situaci\u00f3n concreta acerca de su presente y de su futuro destino. En Cristo, Dios Padre pronuncia un s\u00ed\u00ad incondicional al hombre y al mundo (2Cor 1,19-20) e invita al hombre a la comuni\u00f3n total consigo (Jn 14,21).<\/p>\n<p>c) Etapa de la vida de fe vivida en comunidad, dedicada a redescubrir la dimensi\u00f3n eclesial y sacramental de la vida cristiana. \u00abEl cristocentrismo de la catequesis conduce a la confesi\u00f3n de Dios, Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. La fe del cristiano es radicalmente trinitaria. El misterio de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana\u00bb (CCE 234). A trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n com\u00fan en una comunidad misionera y de su inserci\u00f3n en ella, como lo exige la catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal, las personas mayores van a encontrar cabal respuesta a sus necesidades de plenitud personal, pues la persona se realiza plenamente en la medida en que se abre a los dem\u00e1s. Dios ha querido que los hombres constituyan una sola familia y se traten entre s\u00ed\u00ad con esp\u00ed\u00adritu de hermanos (GS 24).<\/p>\n<p>A lo largo de esta propuesta de valores humanos y del mensaje cristiano, se va sembrando la apertura a los dem\u00e1s y a la creaci\u00f3n, sensibilizando para descubrir acciones capaces de transformar la sociedad e instaurar en nuestro mundo el reino de Dios.<\/p>\n<p>La catequesis tiene un intr\u00ed\u00adnseco car\u00e1cter eclesial. \u00abLa catequesis no es sino el proceso de transmisi\u00f3n del evangelio tal como la comunidad cristiana lo ha recibido, lo comprende, lo celebra, lo vive y lo comunica de m\u00faltiples formas\u00bb (DGC 105).<\/p>\n<p>3. UNA PEDAGOG\u00ed\u008dA CATEQUETICA APROPIADA. Toda pedagog\u00ed\u00ada -tambi\u00e9n la catequ\u00e9tica- para responder creativamente a las necesidades de la persona -en este caso, de la persona mayor- ha de ser una pedagog\u00ed\u00ada de base humana. Al estilo de Jes\u00fas, toda acci\u00f3n con los mayores estar\u00e1 impregnada de calor humano, de cercan\u00ed\u00ada y escucha, de acogida y comprensi\u00f3n; ser\u00e1 liberadora de cuanto impida a la persona mayor ser y sentirse libre y salvada: 1) Una pedagog\u00ed\u00ada creativa, estudiada y planificada en equipo y con la participaci\u00f3n de los mismos destinatarios. Es necesario, recordaba Juan Pablo II, que se desarrolle en la Iglesia una pastoral para la tercera edad, en la que se insista en el papel creativo de la misma (Juan Pablo II en Espa\u00f1a. Discursos y homil\u00ed\u00adas, 23). Ser\u00e1 creativa y actualizada, si estudia la realidad, marca los objetivos, planifica la acci\u00f3n, selecciona los medios y motiva su realizaci\u00f3n y revisi\u00f3n. 2) Una pedagog\u00ed\u00ada activa y participativa. Que contrarreste la tendencia acentuada a la pasividad, propia de las personas de estas edades. La raz\u00f3n de este protagonismo est\u00e1 en que esta pedagog\u00ed\u00ada quiere ser una forma de terapia ocupacional que organice adecuadamente los muchos tiempos de ocio, que les d\u00e9 sentido y vida y que facilite la manifestaci\u00f3n de los sentimientos \u00ed\u00adntimos en relaci\u00f3n con Dios y con los hombres. 3) Una pedagog\u00ed\u00ada vivencial o de comunicaci\u00f3n profunda de su fe, personal y comunitaria, a trav\u00e9s de encuentros de reflexi\u00f3n, de oraci\u00f3n, de celebraci\u00f3n de la Palabra y de compromiso. 4) Una pedagog\u00ed\u00ada de an\u00e1lisis, de valoraci\u00f3n y de transformaci\u00f3n de la realidad conforme a los valores evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>4. \u00abVIDA ASCENDENTE\u00bb, UNA RESPUESTA ECLESIAL. Entre las diversas formas que puede tener la catequesis de la tercera edad, merece menci\u00f3n especial el movimiento seglar Vida ascendente. Es un verdadero movimiento del Esp\u00ed\u00adritu para dar respuesta desde la fe a la vida y a la problem\u00e1tica de hombres y mujeres llegados a la edad de la jubilaci\u00f3n. Naci\u00f3 como respuesta a los signos de los tiempos en una sociedad occidental en progresivo envejecimiento.<\/p>\n<p>Entre los objetivos que se propone conseguir este movimiento eclesial, destacamos la denuncia prof\u00e9tica de la sociedad pragm\u00e1tica que no valora el papel y la funci\u00f3n de las personas mayores, conden\u00e1ndolas alegremente al aislamiento y la incomunicaci\u00f3n; ignora conscientemente el valor creativo de la persona mayor, su bagaje de experiencia y su aportaci\u00f3n generosa a la construcci\u00f3n de la sociedad y de la misma Iglesia, colaborando, desde su originalidad, en la extensi\u00f3n del reino de Dios. Es necesario recordar que, para la Iglesia, la persona mayor creyente suele ser testigo ejemplar de sabidur\u00ed\u00ada, comprensi\u00f3n y amor, y depositaria de una intensa experiencia de Dios al servicio de la familia y la comunidad.<\/p>\n<p>Vida ascendente se define como un movimiento seglar de Iglesia que, mediante su metodolog\u00ed\u00ada propia, propicia la creaci\u00f3n y animaci\u00f3n de grupos de amistad entre los cristianos de la tercera edad. Se propone facilitarles el descubrimiento y constante desarrollo de la vida del Esp\u00ed\u00adritu, e impulsarles, desde la exigencia de esa vida, a realizar todas aquellas acciones evangelizadoras con las que, seg\u00fan la vocaci\u00f3n propia y los dones peculiares de cada uno, pueden ser colaboradores eficaces de la construcci\u00f3n, ya desde nuestra sociedad, de esos \u00abcielos nuevos y tierra nueva en los que reine la justicia\u00bb (2Pe 3,13).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., La tercera fase de la vida, Concilium 235 (Monogr\u00e1fico, mayo 1991); ARNUALD Y. A., Ensayo sobre fundamentos psicol\u00f3gicos de la comunidad, Atenas, Madrid 1986; CARAM L., Vive tu fe, Edibesa, Madrid 1985; DAVANZO G., Anciano, en DE FLORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 1991^, 65-71; ERIxsON E. H., Los viejos, Dopesa, Barcelona 1987; FL\u00ed\u201cREZ F. J.-L\u00ed\u201cPEZ-IBOR J. M., Saber envejecer, Temas de hoy, Madrid 1990; GUARDINI R., La aceptaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y las edades de la vida, Guadarrama, Madrid 1966; GUTIERREZ T., Vida en plenitud. Tema de catequesis para la tercera edad, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1992; LASANTA J., Diccionario de teolog\u00ed\u00ada y espiritualidad de Juan Pablo II, Edibesa, Madrid 1996; MART\u00ed\u008dN P., Vida ascendente, la pastoral eclesial apuesta por la tercera edad, Autor-editor, Madrid 1983; MOVILLA S., Del catecumenado a la comunidad, San Pablo, Madrid 1983; SovERNIOO G., El proyecto de vida, Atenas, Madrid 1990; Juan Pablo II en Espa\u00f1a. Discursos y homil\u00ed\u00adas, San Pablo, Madrid 1983^; VALERO M., Actividades para la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n, PPC, Madrid 1992.<\/p>\n<p>Toribio Guti\u00e9rrez Alonso<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Una opci\u00f3n pastoral. II. Motivaciones y realizaciones: 1. Razones y significado de esta opci\u00f3n pastoral; 2. Realizaciones de la catequesis con la tercera edad. III. Necesidades fundamentales de las personas mayores. IV. Experiencias que deben cultivarse. V. La catequesis en la tercera edad: 1. El sujeto de la catequesis y sus objetivos en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tercera-edad-catequesis-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abTERCERA EDAD, CATEQUESIS DE LA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17062","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17062","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17062"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17062\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17062"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17062"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17062"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}