{"id":17065,"date":"2016-02-05T11:07:02","date_gmt":"2016-02-05T16:07:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vaticano-ii-y-catequesis\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:02","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:02","slug":"vaticano-ii-y-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vaticano-ii-y-catequesis\/","title":{"rendered":"VATICANO II Y CATEQUESIS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Principios conciliares e identidad de la catequesis: 1. La teolog\u00ed\u00ada renovada de la Revelaci\u00f3n y de la fe; 2. La nueva teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia; 3. Nueva concepci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n y ecumenismo; 4. Nuevos horizontes antropol\u00f3gicos, culturales y sociales. II. Orientaciones expresas sobre la catequesis: 1. Importancia y finalidad de la catequesis; 2. Lugar de la catequesis en la acci\u00f3n evangelizadora de la Iglesia; 3. Nuevo rostro de la catequesis. III. La catequesis seg\u00fan la renovaci\u00f3n conciliar. IV. Presentaci\u00f3n catequ\u00e9tica del Vaticano II.<\/p>\n<p>Entre las fuentes de la catequesis tiene una importancia particular el magisterio eclesial, y dentro de \u00e9l la doctrina del Vaticano II (1965). Iniciativa personal de Juan XXIII, este concilio es el acontecimiento eclesial m\u00e1s relevante del siglo XX, que \u00abcontribuy\u00f3 a un cambio profundo de cosmovisi\u00f3n cristiana, ya que fue el final de la contrarreforma, el reconocimiento de los valores de la modernidad y el redescubrimiento de una nueva conciencia de Iglesia\u00bb (C. Florist\u00e1n).<\/p>\n<p>El proyecto conjunto del concilio esbozado por el card. Suenens (Malinas-Bruselas), a petici\u00f3n de Juan XXIII y apoyado por el card. Montini (Mil\u00e1n) y otros cardenales, se propuso abordar, como tema \u00fanico, la Iglesia en sus relaciones hacia dentro y hacia fuera de s\u00ed\u00ad misma. De ah\u00ed\u00ad los cuatro objetivos conciliares: profundizar en lo que es la Iglesia; renovarla internamente; favorecer la uni\u00f3n de los cristianos, y establecer un di\u00e1logo con el mundo contempor\u00e1neo. Pablo VI desarroll\u00f3 estos fines en el discurso de apertura de la segunda sesi\u00f3n conciliar (29.4.63).<\/p>\n<p>\u00abLa mirada que la Iglesia ha dirigido hacia s\u00ed\u00ad misma en el Concilio no es de ensimismamiento; quiere, m\u00e1s bien, actualizando su conciencia, potenciar la obediencia a Dios y la disponibilidad apost\u00f3lica\u00bb (R. Bl\u00e1zquez). La evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo es la meta del Vaticano II. \u00abEl misterio de la Iglesia y la misi\u00f3n de la Iglesia, he aqu\u00ed\u00ad el argumento sobre el cual gira el Concilio\u00bb (card. Montini). Es un Concilio preferentemente pastoral, que presenta la fe teniendo en cuenta al hombre concreto.<\/p>\n<p>El Vaticano II no trat\u00f3 directamente de la catequesis. Esta a\u00fan no hab\u00ed\u00ada cristalizado en una reflexi\u00f3n tan sistematizada como para ser objeto de reorientaci\u00f3n conciliar. Son las grandes cuestiones del Concilio las que ayudar\u00e1n a revisar los principios sobre los que se ven\u00ed\u00ada reconstruyendo la catequesis. \u00abPi\u00e9nsese en la nueva visi\u00f3n teol\u00f3gica de la Revelaci\u00f3n y de la fe (Dei Verbum), de la evangelizaci\u00f3n (Ad gentes) y de la Iglesia (Lumen gentium, Sacrosanctum concilium, Ad gentes, Gaudium et spes); en los nuevos horizontes antropol\u00f3gicos y culturales abiertos, con los puentes lanzados a la &#8216;cultura moderna, a las confesiones no cat\u00f3licas, a las religiones no cristianas (Gaudium et spes, Dignitatis humanae, Unitatis redintegratio, Nostra aetate, Ad gentes), etc\u00bb. Todo ello incidir\u00e1 en la actividad catequ\u00e9tica1.<\/p>\n<p>Pero la mayor repercusi\u00f3n, por su afinidad con la Palabra, vendr\u00e1 desde la Dei Verbum. Su objeto es la palabra de Dios, que el magisterio supremo \u00abescucha devotamente, custodia religiosamente, y expone con fidelidad\u00bb (DV 10). Es decir, DV quiere revitalizar, con la Escritura, \u00abel ministerio de la Palabra, que incluye la catequesis\u00bb (DV 24).<\/p>\n<p>I. Principios conciliares e identidad de la catequesis<br \/>\nLa acci\u00f3n catequ\u00e9tica se renueva seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu conciliar cuando queda iluminada y transformada por \u00e9l en lo referente a su identidad, finalidad, mensaje evang\u00e9lico, destinatarios, metodolog\u00ed\u00ada, y \u00e1mbitos y sujetos activos de la misma. Los principios conciliares de este cap\u00ed\u00adtulo afectan, sobre todo, a la identidad, finalidad y sujetos de la catequesis.<\/p>\n<p>1. LA TEOLOG\u00ed\u008dA RENOVADA DE LA REVELACI\u00ed\u201cN Y DE LA FE (DV). a) Revelaci\u00f3n y fe. En la \u00faltima cena con los ap\u00f3stoles, Jes\u00fas prometi\u00f3 enviarles el Esp\u00ed\u00adritu: \u00abCuando venga \u00e9l, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, os guiar\u00e1 hasta la verdad completa\u00bb (Jn 16,13). Y la Iglesia contin\u00faa entregando a las futuras generaciones \u00abel evangelio \u00ed\u00adntegro y vivo en ella misma\u00bb (DV 7), a la vez que sigue atenta al Esp\u00ed\u00adritu para crecer en la comprensi\u00f3n integral de las cosas y palabras transmitidas (cf DV 8). En el \u00faltimo siglo, la Iglesia ha pasado de concebir la Revelaci\u00f3n y la fe en clave no\u00e9tica (de verdades y de inteligencia) a concebirla en clave interpersonal (de encuentro entre Dios y la persona humana).<\/p>\n<p>La Revelaci\u00f3n. \u00abPlugo a la sabidur\u00ed\u00ada y bondad (de Dios) -dice el Vaticano I- revelarse a s\u00ed\u00ad mismo al g\u00e9nero humano y revelar los secretos eternos de su voluntad por un camino sobrenatural (Heb 1,1). Dios, en su infinita bondad, ha ordenado al hombre a un fin sobrenatural, a fin de que participe de los bienes divinos que sobrepasan totalmente lo que puede entender la mente humana (1Cor 2,9)\u00bb (Const. dogm\u00e1tica sobre la fe cat\u00f3lica Dei Filius [Dz 1785-1786]). Es decir, el arranque es personalista, pero se acaba poniendo el acento en t\u00e9rminos impersonales y suprarracionales (bienes divinos, que sobrepasan la mente humana).<\/p>\n<p>\u00abQuiso Dios con su bondad y sabidur\u00ed\u00ada -dice, en cambio, el Vaticano II- revelarse a s\u00ed\u00ad mismo y manifestar el misterio de su voluntad (cf Ef 1,9): por Cristo, la Palabra hecha carne, y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pueden los hombres llegar hasta el Padre y participar de su naturaleza divina (cf Ef 2,18; 2Pe 1,4). En esta revelaci\u00f3n, Dios invisible (cf Col 1,15; 1Tim 1,17), movido de amor, habla a los hombres como amigos (cf Ex 33,11; Jn 15,14-15), trata con ellos (cf Bar 3,38) para invitarlos y recibirlos en su compa\u00f1\u00ed\u00ada. La verdad profunda de Dios y de la salvaci\u00f3n del hombre que transmite dicha revelaci\u00f3n resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la Revelaci\u00f3n\u00bb (DV 2).<\/p>\n<p>La Revelaci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad es la automanifestaci\u00f3n y donaci\u00f3n de Dios mismo; su mediador y plenitud, Cristo, el Hijo encarnado, en uni\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu. La palabra de Dios, antes que libro inspirado y verdad revelada, es presencia y acci\u00f3n desbordante de Dios en la comunidad humana, en clave de comunicaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo. \u00abDe esta forma el concepto de Revelaci\u00f3n queda integrado en el decisivo de comuni\u00f3n (cf DV 1 con lJn 1,2ss.)\u00bb (S. Pi\u00e9-Ninot). Por esto, al ser la Revelaci\u00f3n \u00abacci\u00f3n de Dios en la historia, el acto revelador es acto salvador, Dios act\u00faa en los acontecimientos, y las palabras (de los profetas) desvelan esa presencia liberadora\u00bb (R. L\u00e1zaro). El acontecimiento central de esa Revelaci\u00f3n en su plenitud es Jes\u00fas de Nazaret. Toda su vida -y sobre todo su muerte y resurrecci\u00f3n- es la completa revelaci\u00f3n de Dios. Por fin, \u00abes una revelaci\u00f3n unida a la Iglesia como oyente, servidora, actualizadora y presencializadora de la misma por el Esp\u00ed\u00adritu, en el hoy de los hombres en toda su realidad de tradici\u00f3n viva (cf DV 8-10)\u00bb (A. Ca\u00f1izares). Sin embargo, esta revelaci\u00f3n interpersonal no olvida las verdades reveladas, porque \u00abcomunica los bienes divinos que superan totalmente la comprensi\u00f3n de la inteligencia humana\u00bb (DV 6).<\/p>\n<p>La fe. Seg\u00fan el Vaticano I, \u00abestando la raz\u00f3n creada completamente sometida a la Verdad increada, estamos obligados, cuando Dios se revela, a prestarle por la fe la plena sumisi\u00f3n de la inteligencia y de nuestra voluntad\u00bb. Por esta fe, \u00abayudados por la gracia de Dios -contin\u00faa el concilio- creemos verdadero lo que \u00e9l ha revelado por la autoridad del mismo Dios, que revela\u00bb (Const. dogm\u00e1tica sobre la fe cat\u00f3lica Dei Filium [Dz 1789]). Seg\u00fan esto, la fe queda emparentada con la inteligencia, y su objeto es \u00abtener por verdadero lo que Dios revela\u00bb. Esta dimensi\u00f3n cognoscitiva de la fe arraig\u00f3 especialmente desde la reforma protestante, con la propuesta de su fe nueva, y se afianz\u00f3 m\u00e1s tarde frente al racionalismo.<\/p>\n<p>En cambio, para el Vaticano II, el hombre \u00abpor la fe se entrega total y libremente a Dios, le ofrece el homenaje pleno de su entendimiento y voluntad, asintiendo libremente a lo que Dios revela. Para dar esta respuesta de la fe, es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda junto con el auxilio interior del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que mueve el coraz\u00f3n, lo dirige a Dios, abre los ojos del esp\u00ed\u00adritu y concede a todos gusto en aceptar y creer la verdad\u00bb (DV 5). Es decir, esta concepci\u00f3n personalista de la fe sintoniza con la Revelaci\u00f3n contemplada como oferta interpersonal de Dios Salvador2. La fe no es s\u00f3lo la aceptaci\u00f3n de las verdades de Dios; es, adem\u00e1s y sobre todo, la respuesta positiva y personal -inteligencia, afectividad, voluntad- a Dios y a incorporarse a su proyecto de liberaci\u00f3n humana integral \u00aben Cristo, el Hijo amado\u00bb. Esta fe equivale a \u00absentirse seguro\u00bb, a \u00abapoyarse sobre, y por consiguiente, en el plano espiritual, a confiar en\u00bb (Y. Congar). Creer en Dios es decir am\u00e9n a Dios, que es fiel a sus promesas y poderoso para realizarlas.<\/p>\n<p>b) Revelaci\u00f3n, fe y catequesis. Cuando la Revelaci\u00f3n era concebida como comunicaci\u00f3n de verdades reveladas y aceptadas por la fe como verdaderas, la catequesis se mov\u00ed\u00ada en clave de iluminaci\u00f3n cristiana de la inteligencia por los datos revelados y de su retenci\u00f3n en la memoria religiosa. El cristiano as\u00ed\u00ad era un creyente ilustrado.<\/p>\n<p>Concebida la Revelaci\u00f3n como palabra de Dios, y la fe como actitud personal, descubrimos el nuevo rostro de la catequesis. Esta, como servicio de la Palabra, es, ante todo, iniciaci\u00f3n al encuentro personal con Cristo, el Se\u00f1or, en que \u00e9l nos comunica el misterio vivo de su Persona y su proyecto de salvaci\u00f3n y comuni\u00f3n. A su vez, la fe es comuni\u00f3n vital con \u00e9l y con las personas vinculadas a \u00e9l. La catequesis, como servidora de la palabra de Dios que se encarna en las culturas (cf GS 58), favorece esta inculturaci\u00f3n para hacer m\u00e1s transparentes las llamadas que Dios hace a los hombres de todos los tiempos y lugares (GS 44). Y la fe es respuesta operativa al servicio del mundo. La catequesis, por fin, como servidora de la Palabra, don del Esp\u00ed\u00adritu, necesita un clima de acogida y docilidad al mismo, sin limitarse al apoyo de las leyes humanas de la comunicaci\u00f3n y de la organizaci\u00f3n; exige momentos de oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. A su vez, esta fe se vive como don gratuito necesitado del aliento del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la identidad de la catequesis queda enriquecida desde el Concilio, al quedar actualizados sus fundamentos teol\u00f3gicos: la Revelaci\u00f3n y la fe que, adem\u00e1s de hacerla m\u00e1s fiel a los datos revelados, la pone en mayor sinton\u00ed\u00ada con las gentes de hoy.<\/p>\n<p>2. LA NUEVA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA IGLESIA (LG, SC, AG). En realidad, todo el Concilio es eclesiol\u00f3gico, la eclesiolog\u00ed\u00ada est\u00e1 dispersa en todos sus documentos. Una Iglesia que se comprend\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad misma como sociedad perfecta, \u00e1rbitro de toda verdad e instituci\u00f3n fuertemente jerarquizada bajo la autoridad del Papa, ha pasado a ser, en el Vaticano II, \u00abpueblo de Dios en marcha, misterio y acontecimiento, sacramento de salvaci\u00f3n y tradici\u00f3n, presente en el mundo y servidora del mundo, misionera y evangelizadora, una Iglesia de comuni\u00f3n y comunidad din\u00e1mica, abierta al futuro y al pobre\u00bb3.<\/p>\n<p>a) Cuatro aspectos importantes. De estos rasgos subrayamos: sacramento de salvaci\u00f3n, pueblo de Dios y comuni\u00f3n, y a\u00f1adimos el de comunidad lit\u00fargica. 1) Quiz\u00e1 la designaci\u00f3n de la Iglesia como sacramento de salvaci\u00f3n sea \u00abla m\u00e1s original e importante del Concilio\u00bb (C. Florist\u00e1n). Ella es el sustrato de todas las afirmaciones eclesiol\u00f3gicas posteriores4. Significa que la Iglesia queda radicalmente referida a Jes\u00fas, no s\u00f3lo en cuanto fundada por \u00e9l, sino sobre todo en cuanto, como continuaci\u00f3n de su misma encarnaci\u00f3n humano-divina; referida a su misi\u00f3n salvadora y a su condici\u00f3n de servidora: no es para s\u00ed\u00ad misma, existe desvivi\u00e9ndose en el servicio. En ella no hay lugar para autocomplacencias, triunfalismos o clericalismos. 2) La Iglesia, pueblo de Dios, significa que ella se comprende a s\u00ed\u00ad misma como construcci\u00f3n divina en la historia. Sugiere que es continuaci\u00f3n del pueblo de Israel, destinada a todos para mostrarles, desde la historia, la vocaci\u00f3n radicalmente fraterna de la humanidad. Todos somos llamados gratuitamente a vivir la dignidad de hijos, bajo el mandamiento nuevo, y destinados al Reino definitivo de Dios, iniciado ya en este mundo (LG 9). Todos estamos llamados al ministerio de la Palabra, a la profesi\u00f3n de la fe (LG 12) y a su expresi\u00f3n misionera (LG 17). \u00abNinguna diferencia posterior podr\u00e1 anular la fundamental fraternidad cristiana que nace de esta id\u00e9ntica vocaci\u00f3n\u00bb (O. Gonz\u00e1lez de Cardedal). 3) La Iglesia como comuni\u00f3n es un concepto muy hondo, que subyace a toda la reflexi\u00f3n conciliar, pero que no se explicita en ning\u00fan documento. Relaciona y vincula la realidad de la familia trinitaria con la realidad eclesial de la historia. La comuni\u00f3n se da entre Dios y los hombres; entre los miembros de la Iglesia y Cristo, su cabeza; entre los ap\u00f3stoles y Pedro, y los obispos y el Papa; entre las Iglesias locales; entre la Iglesia cat\u00f3lica y otras Iglesias y comunidades cristianas; entre la Iglesia y la humanidad. Esta comuni\u00f3n est\u00e1 llamada a superar todos los individualismos y recortes eclesiales. La Iglesia es, a la vez, instituci\u00f3n y comuni\u00f3n. 4) Por fin, la Iglesia es consciente de que la acci\u00f3n culminante -a la que tiende- y la acci\u00f3n fontal -de donde mana toda su fuerza- es la liturgia, a la que ella, como cuerpo de Cristo, es asociada por \u00e9l como cabeza, para lograr con la m\u00e1xima eficacia la santificaci\u00f3n de los hombres en Cristo y la glorificaci\u00f3n del Padre (cf SC 5-8 y 10). La liturgia es patrimonio de todo el pueblo cristiano, porque, al incorporarse los bautizados a un cuerpo sacerdotal, \u00ablas acciones lit\u00fargicas pertenecen a todo el cuerpo de la Iglesia, influyen en \u00e9l y lo manifiestan\u00bb (LG 10-11 y SC 26).<\/p>\n<p>b) Iglesia conciliar y catequesis. Porque la Iglesia es sacramento de salvaci\u00f3n, es decir, del reino de Dios entre los hombres, es signo y a la vez anuncio y presencia germinal del proyecto salvador de Dios sobre la humanidad, mediante el testimonio de valores como la fraternidad, la unidad, la libertad, la felicidad, la vida. Por estos valores vividos, el pueblo de Dios refleja la presencia del Se\u00f1or (cf G\u00e1l 4,19). Este sacramento de salvaci\u00f3n es, pues una comunidad testificante, y s\u00f3lo en cuanto tal puede ser comunidad confesante. Pues bien, la catequesis es la expresi\u00f3n privilegiada (cf CD 13) de esta confesi\u00f3n-transmisi\u00f3n. Por tanto, \u00abno a una catequesis al margen de la misma comunidad de fe y de vida. S\u00ed\u00ad a una catequesis integrada en la comunidad que reza, celebra y da testimonio\u00bb (J. M. Rovira Belloso). 1) Como pueblo de Dios, la Iglesia participa del car\u00e1cter prof\u00e9tico de Cristo cuando da testimonio vivo de \u00e9l por la fe y el amor. M\u00e1s a\u00fan, la totalidad de los fieles, \u00abbajo la direcci\u00f3n del magisterio al que obedece con fidelidad, recibe no ya una simple palabra humana, sino la palabra de Dios (cf lTes 2,13; LG 12). Es decir, todo el pueblo de Dios es responsable de que el evangelio siga vivo en la Iglesia (cf DV 10). La Iglesia entera, obispos y fieles, es depositaria del evangelio del Reino para ser su transmisora (cf DV 7). Por eso la Iglesia es esencialmente tradici\u00f3n; y, como tal, act\u00faa en la catequesis, en la que no transmite m\u00e1s que su propia experiencia del evangelio, la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. Ella misma, la catequesis eclesial, es un acto de tradici\u00f3n viva, que los catequizandos reciben de forma activa y creativa. Mediante la catequesis y los sacramentos de la iniciaci\u00f3n -celebrados o renovados-, la Iglesia realiza la iniciaci\u00f3n o reiniciaci\u00f3n cristiana, la transmisi\u00f3n de su propia vida. En este sentido, la catequesis es la transmisi\u00f3n maternal de la fe de la Iglesia. Y de esta maternidad eclesial participan de forma eminente las comunidades cristianas -y, en concreto, las parroquiales-, as\u00ed\u00ad como los propios catequistas (cf CAd 106-110). 2) Como comuni\u00f3n, la Iglesia es una trama de relaciones de orden humano y divino, Iglesia te\u00e1ndrica y comunitaria. Y si toda acci\u00f3n de Iglesia es reflejo y expresi\u00f3n de la vida de la comunidad eclesial, la catequesis no puede ser simplemente tarea \u00fanica de la persona que la presida, sino acci\u00f3n de toda esa comunidad vertebrada seg\u00fan carismas y ministerios. La comunidad entrega esta responsabilidad catequ\u00e9tica a cristianos debidamente capacitados. Y, naturalmente, el objetivo primordial de la catequesis es iniciar a la experiencia eclesial y a la vida comunitaria, pues la fe viva que ella comunica es la fe de la Iglesia (LG 11; DV 8, 25). 3) En raz\u00f3n de su vinculaci\u00f3n vital con la liturgia, la Iglesia est\u00e1 llamada a realizar la catequesis lit\u00fargica (cf SC 14, 19, 33-35), para preparar a los creyentes a la celebraci\u00f3n de los sacramentos y animarlos a las obras de caridad, piedad y apostolado (cf SC 9).<\/p>\n<p>Pero uno de los aspectos m\u00e1s originales del Concilio, que relaciona liturgia y catequesis como en los primeros tiempos, es la restauraci\u00f3n del catecumenado de (j\u00f3venes y) adultos, \u00abdestinado a la adecuada formaci\u00f3n catequ\u00e9tica\u00bb (cf AG 14), como una \u00abescuela preparatoria de la vida cristiana, introducci\u00f3n a la vida religiosa, lit\u00fargica, caritativa y apost\u00f3lica del pueblo de Dios\u00bb (DCG 130; cf DGC 88-91).<\/p>\n<p>3. NUEVA CONCEPCI\u00ed\u201cN DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN Y ECUMENISMO (AG, UR). a) Evangelizaci\u00f3n y ecumenismo. Durante los a\u00f1os 60 y parte de los 70, el t\u00e9rmino evangelizaci\u00f3n ten\u00ed\u00ada un sentido limitado al anuncio del evangelio a los no creyentes en orden a su conversi\u00f3n. En el Vaticano II el t\u00e9rmino, en general, adquiere \u00absignificados m\u00e1s amplios\u00bb (E. Alberich). De hecho, el t\u00e9rmino evangelizaci\u00f3n en AG abarca todas aquellas acciones que llevan a las personas a pasar de la no fe a la fe, a madurar su fe y a integrarse en la comunidad cristiana mediante la celebraci\u00f3n de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana (AG 1-14).<\/p>\n<p>Efectivamente, expuesta la teolog\u00ed\u00ada de la misi\u00f3n con acento trinitario y cristol\u00f3gico (AG 1-4) y la condici\u00f3n misionera de la Iglesia (AG 5-6), el decreto Ad gentes expone la actividad misionera completa con esta din\u00e1mica: la Iglesia, encarnada en los grupos humanos en seguimiento de Cristo, testimonia la vida de Jes\u00fas mediante el di\u00e1logo y la caridad fraterna y social (AG 11-12); anuncia a Cristo a los no creyentes, invit\u00e1ndolos a convertirse a \u00e9l -la fe inicial- (AG 13); acepta a los creyentes en el catecumenado, verdadero noviciado convenientemente prolongado de toda la vida cristiana, para iniciarlos en el misterio salvador de Cristo, en las costumbres evang\u00e9licas, en los ritos lit\u00fargicos y en la caridad del pueblo de Dios; por fin, la Iglesia celebra con ellos los sacramentos iniciatorios (bautismo y confirmaci\u00f3n) y los introduce en la comunidad cristiana por su participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada (cf AG 14).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta incorporaci\u00f3n a la comunidad, los cristianos empiezan su vida de adultos en la fe, en b\u00fasqueda de su crecimiento permanente en la vida cristiana, con todas sus consecuencias (AG 15ss). La comunidad es la expresi\u00f3n de la presencia de Dios y de Cristo en el mundo.<\/p>\n<p>El ecumenismo. Despu\u00e9s de siglos de divisi\u00f3n desedificante entre los cristianos, el Concilio trata del movimiento ecum\u00e9nico, reconocido ahora como obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (UR 4). El cambio de actitud de la Iglesia cat\u00f3lica es evidente. \u00abEl concepto de unidad de la Iglesia se fundamenta en la naturaleza de esta como instrumento de salvaci\u00f3n dotada de la plenitud de medios que, seg\u00fan el decreto Unitatis redintegratio, adorna a la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb (A. Gonz\u00e1lez Montes). Esto supuesto, constatamos que la Iglesia cat\u00f3lica, de sentirse \u00fanica poseedora de la verdad, pasa a la aceptaci\u00f3n de que las otras Iglesias y comunidades cristianas contienen tambi\u00e9n \u00abelementos que edifican y dan vida a la propia Iglesia\u00bb (UR 3). A la exigencia de una unidad uniformista de anta\u00f1o, sucede el reconocimiento de cuanto hay de leg\u00ed\u00adtimo en las Iglesias de Oriente y en la Reforma protestante. De la unidad de las Iglesias como retorno de disidentes, la Iglesia acepta la propia responsabilidad en su disidencia, y la exigencia de conversi\u00f3n y oraci\u00f3n fraterna, a la vez que impulsa el di\u00e1logo interconfesional entre te\u00f3logos, atendiendo a la jerarqu\u00ed\u00ada de verdades dentro de la doctrina cat\u00f3lica (UR 11), seg\u00fan su diversa conexi\u00f3n con el fundamento de la fe cristiana5.<\/p>\n<p>b) Evangelizaci\u00f3n y ecumenismo conciliares y catequesis. Ad gentes presenta una eclesiolog\u00ed\u00ada ascendente, es decir, nos descubre a la Iglesia haci\u00e9ndose en la historia y, por tanto, manifestando el lugar din\u00e1mico que ocupan las diversas acciones eclesiales. Las acciones que dan ser a la Iglesia son tanto las de car\u00e1cter directamente misionero (testimonio, caridad personal y social y el anuncio de Jesucristo a los no creyentes [AG 11-131) como las de car\u00e1cter catecumenal o catequ\u00e9tico, es decir, todas las que se desarrollan en el catecumenado (palabra, celebraci\u00f3n, testimonio), en etapas progresivas y durante un tiempo suficientemente prolongado, hasta la incorporaci\u00f3n de los cristianos en la comunidad cristiana por los sacramentos de la iniciaci\u00f3n (AG 14-15).<\/p>\n<p>Esto quiere decir que, dado el clima misionero que se vive -ya en tiempos del Concilio y actualmente-en los pa\u00ed\u00adses de tradici\u00f3n cristiana, a causa del cambio socio-cultural y del secularismo poscristiano, la catequesis hoy queda impregnada de la actividad misionera completa tal como lo expresa Ad gentes, esto es: la catequesis suscita en primer lugar la fe-conversi\u00f3n inicial, o al menos favorece la maduraci\u00f3n de esta fe-conversi\u00f3n inicial (dimensi\u00f3n misionera de la catequesis) y, en segundo lugar, ayuda seguidamente a madurar todos los aspectos de la fe: la experiencia de comuni\u00f3n vital con Cristo, la experiencia celebrativa, la vivencia de las actitudes, costumbres evang\u00e9licas, y la preocupaci\u00f3n apost\u00f3lica por el Reino (dimensi\u00f3n catecumenal de la catequesis o catequesis integral), hasta introducir a los creyentes en el \u00ab\u00fanico pueblo de Dios\u00bb, la comunidad cristiana, mediante los sacramentos de la iniciaci\u00f3n (cf AG 14-15)6.<\/p>\n<p>La catequesis tambi\u00e9n alimentar\u00e1, seg\u00fan el decreto Ad gentes, el esp\u00ed\u00adritu ecum\u00e9nico entre los reci\u00e9n convertidos, o reci\u00e9n recuperados para la fe viva, \u00abcon el fin de que aprecien que los hermanos que creen en Cristo son sus disc\u00ed\u00adpulos, regenerados por el bautismo, part\u00ed\u00adcipes con ellos de los innumerables bienes del pueblo de Dios\u00bb (15e). En esta l\u00ed\u00adnea, la catequesis colaborar\u00e1 en la formaci\u00f3n ecumenista, en la oraci\u00f3n ecum\u00e9nica y en el mutuo conocimiento de los cristianos (UR 5-12).<\/p>\n<p>La jerarqu\u00ed\u00ada de verdades es un principio teol\u00f3gico-ecum\u00e9nico, pero tambi\u00e9n catequ\u00e9tico. \u00abEsta jerarqu\u00ed\u00ada significa que algunas verdades se apoyan en otras como m\u00e1s principales y son iluminadas por ellas. Tenga en cuenta la catequesis esta jerarqu\u00ed\u00ada\u00bb (DCG 43; DGC 114-115). De aqu\u00ed\u00ad nacen dos aplicaciones concretas: 1) El fundamento o coraz\u00f3n de la fe es este: Jes\u00fas de Nazaret es el Cristo, el Hijo de Dios vivo; fue crucificado, muri\u00f3 por nuestros pecados y fue sepultado, y Dios Padre lo resucit\u00f3. Dios es el Padre de Jesucristo. Jes\u00fas es y revela el hombre nuevo. Env\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu desde el Padre. El Padre congrega a su Iglesia por el Esp\u00ed\u00adritu. La Iglesia peregrina espera el retorno del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb. Es decir, \u00abel conocimiento de Jes\u00fas (el Cristo) condiciona, \u00c2\u00a1gracias a Dios!, cuanto los cristianos podemos saber sobre Dios, sobre el hombre y sobre la Iglesia\u00bb (E. Malvido). \u00c2\u00a1En el mensaje cristiano no est\u00e1 todo en el mismo plano! 2) El fundamento o coraz\u00f3n de nuestra fe es una doctrina, pero, sobre todo, es una experiencia de fe vivida en la Iglesia, de la cual procede la doctrina cristiana. Es decir, la catequesis est\u00e1 llamada a introducir a todo catequizando: en el misterioso encuentro con Jes\u00fas, muerto pero viviente, con su Padre, que es nuestro Padre, y con su Esp\u00ed\u00adritu, que tambi\u00e9n es nuestro; en el descubrimiento vivencial de la condici\u00f3n humana, renovada y revelada en Jes\u00fas, el Se\u00f1or, y en la experiencia fraterna del Reino, que es la comunidad eclesial vivificada por el Esp\u00ed\u00adritu. La doctrina correspondiente \u00abser\u00e1 la parte explicativa del misterio que se vive o celebra\u00bb (J. M. Rovira Belloso).<\/p>\n<p>4. NUEVOS HORIZONTES ANTROPOL\u00ed\u201cGICOS, CULTURALES Y SOCIALES (GS). a) Los contenidos de la Gaudium et spes. Por primera vez un Concilio tiende una mirada a la realidad total de la Iglesia, del mundo y de la sociedad. En el discurso de apertura de la segunda sesi\u00f3n (29.9.63), Pablo VI dijo: \u00abLa Iglesia mira (al mundo) con sincera admiraci\u00f3n y con sinceros deseos no de dominarlo, sino de servirlo&#8230;, de brindarle consuelo y salvaci\u00f3n\u00bb. Junto a la palabra mundo, el Concilio ha pronunciado los t\u00e9rminos sociedad e historia. Y durante la sesi\u00f3n de clausura del concilio (7.12. 65), Pablo VI reflexion\u00f3 as\u00ed\u00ad: \u00abQuiz\u00e1 nunca como en este s\u00ed\u00adnodo se hab\u00ed\u00ada sentido impulsada la Iglesia a conocer a la humanidad que le rodea, a valorarla con justeza y a poner en sus manos el mensaje evang\u00e9lico y hasta amarla en sus mismas r\u00e1pidas transformaciones\u00bb. Esta actitud madur\u00f3 durante el Concilio, pues la Iglesia se hab\u00ed\u00ada sentido ajena a la cultura humana en los siglos anteriores7.<\/p>\n<p>La Iglesia, sin olvidar los datos esenciales de su doctrina, tiene presentes las situaciones concretas de las personas y de los pueblos; s\u00f3lo as\u00ed\u00ad la Revelaci\u00f3n podr\u00e1 llegar al coraz\u00f3n de sus contempor\u00e1neos e invitarles a convertirse al \u00fanico Salvador. \u00abLa Iglesia se hace servidora de la humanidad\u00bb (M. Van Caster).<\/p>\n<p>En la primera parte de la Gaudium et spes se desarrolla la doctrina cristiana sobre el hombre, clarificado como ser misterioso en el misterio de Cristo, Hombre nuevo (GS 12-13, 19-22). La doctrina sobre el car\u00e1cter comunitario de la persona humana (GS 23-31) queda iluminada por Cristo, solidario de todo hombre (GS 32). La ense\u00f1anza sobre la actividad humana en el mundo (GS 33-37) es llevada a la perfecci\u00f3n por el Cristo pascual, consumador de la historia humana (GS 38-39). Por \u00faltimo, se describe la actividad de la Iglesia en el mundo (GS 40-44) y a Cristo como consumador de todo en el Reino definitivo (GS 45).<\/p>\n<p>En la segunda parte se contemplan, a la luz de los principios expuestos, cuestiones m\u00e1s urgentes de nuestro tiempo: el matrimonio y la familia, la cultura, la vida econ\u00f3mico-social, etc. Gaudium et spes ha supuesto un gran cambio de relaciones entre la Iglesia y el mundo, al superar la postura cat\u00f3lica antimoderna.<\/p>\n<p>b) Principios y cuestiones de Gaudium et spes y catequesis. La Gaudium et spes no acepta ni la separaci\u00f3n Iglesia-mundo (dualismo) ni la absorci\u00f3n de la Iglesia en el mundo (monismo); ofrece formulaciones que indican, a la vez, distinci\u00f3n e interpenetraci\u00f3n. \u00abLa Iglesia surge de la humanidad, es la misma humanidad elevada a un grado superior de vida nueva\u00bb (Pablo VI). Esta estrecha relaci\u00f3n Iglesia-mundo, tiene repercusi\u00f3n en la catequesis. Los sujetos de esta est\u00e1n circunstanciados por m\u00faltiples relaciones mundanas. Es decir, el mundo (los acontecimientos, las experiencias, las relaciones sociales) es fuente (material) de la catequesis, con la que la acci\u00f3n catequ\u00e9tica tiene que contar intr\u00ed\u00adnsecamente, si quiere ser transmisi\u00f3n de la fe a personas de este mundo (cf CD 12). A su vez, los responsables de la catequesis preparar\u00e1n catequistas, que hagan posible en los ni\u00f1os, j\u00f3venes, adultos y tercera edad, la interpenetraci\u00f3n de este mundo con los valores evang\u00e9licos del mensaje cristiano ya en el mismo grupo. Y lo har\u00e1n evitando una catequesis de la huida del mundo y ayudando a que los valores humanos (mundanos) sean descubiertos, en el discernimiento de la palabra de Dios, como transidos de la vida nueva que da el Esp\u00ed\u00adritu del Resucitado8. \u00abTodos los valores humanos son susceptibles de ser vividos como valores del Reino\u00bb (M. Van Caster [cf CD 121).<\/p>\n<p>En una autocomprensi\u00f3n m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita que la de anta\u00f1o, la Iglesia es consciente de que, \u00abcon la fuerza del evangelio que le ha sido confiado\u00bb (GS 41), primero, ayuda a cada hombre (le descubre el sentido de su dignidad [cf GS 411); segundo, ayuda a la sociedad humana (reconoce la evoluci\u00f3n hacia la unidad que se encierra en su dinamismo social y lo apoya [cf GS 421) y, tercero, presta ayuda a la actividad humana, a trav\u00e9s de los cristianos (los laicos creyentes, en cuanto ciudadanos, est\u00e1n llamados a asumir sus responsabilidades c\u00ed\u00advicas [cf GS 431). Es decir, toda esta promoci\u00f3n integral del hombre y transformaci\u00f3n de la sociedad pertenece esencialmente a la misi\u00f3n de la Iglesia y, por tanto, a la catequesis. As\u00ed\u00ad, esta es una iniciaci\u00f3n al servicio del hombre y del mundo para el advenimiento del Reino (cf GS 45).<\/p>\n<p>El enorme desarrollo de la doctrina social en el magisterio de la Iglesia y, sobre todo a trav\u00e9s de la Gaudium et spes, ha ampliado el horizonte del compromiso cristiano y la sensibilidad social en los cristianos. Esto comporta en la catequesis la necesidad de iniciar a los catequizandos en la llamada Doctrina social de la Iglesia9.<\/p>\n<p>II. Orientaciones expresas sobre la catequesis<br \/>\n1. IMPORTANCIA Y FINALIDAD DE LA CATEQUESIS. El decreto Christus Dominus dice que, entre las formas \u00abpara anunciar la doctrina cristiana, ocupan el primer lugar la predicaci\u00f3n y la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica\u00bb (13c). Y a\u00f1ade: la catequesis busca que \u00abla fe, ilustrada por la doctrina, se haga viva, expl\u00ed\u00adcita y activa\u00bb (14).<\/p>\n<p>a) Sujetos y metodolog\u00ed\u00ada. El sujeto de la acci\u00f3n evangelizadora y catequ\u00e9tica es toda persona de cualquier condici\u00f3n social (cf LG 5, 13; CD 7, 13). En concreto, los obispos \u00abdemuestran la materna solicitud de la Iglesia para con los fieles e infieles, teniendo cuidado especial de los pobres y d\u00e9biles, a los que el Se\u00f1or les envi\u00f3 para evangelizar\u00bb (cf CD 13a). Vigilen que se catequice a los ni\u00f1os, adolescentes, j\u00f3venes e incluso a los adultos (cf CD 14a) y que se reinstaure o perfeccione el catecumenado de adultos (cf CD 14c).<\/p>\n<p>En cuanto a la metodolog\u00ed\u00ada, el Concilio pide que la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica se lleve a cabo con orden y m\u00e9todo respecto a la materia y a las facultades, edad y condiciones de vida de los creyentes (cf CD 14a), y que se promuevan el di\u00e1logo y el trato cordial que llega a convertirse en amistad (cf CD 13b; GS 1-2).<\/p>\n<p>b) Catequistas y lugares para la catequesis. Los agentes de la catequesis aparecen diversificados, pero cumpliendo la misma tarea. Como tales aparecen los obispos (CD 12-14), los presb\u00ed\u00adteros (LG 10, 28; PO 4), los religiosos y religiosas (cf AG 15, final; GE 12, conclusi\u00f3n; CD 33ss.), los padres (AA 11; GE 3, 6) y los catequistas seglares (AA 10; AG 15). Todos han de formarse: o en los seminarios (OT 19-21), o con una educaci\u00f3n permanente (PO 19; OT 22); o en escuelas diocesanas y regionales (AG 17). \u00abTodos han de estudiar asiduamente la Escritura\u00bb (DV 25a, 23). Todos han de aprender la doctrina cat\u00f3lica (AG 17c), las leyes psicol\u00f3gicas y las doctrinas pedag\u00f3gicas (cf CD 14b; OT 20-22), y la pr\u00e1ctica pastoral, ejercitando \u00absin cesar la piedad y la santidad de vida\u00bb (AG 17c). Pero, sobre todo, han de vivir en sinton\u00ed\u00ada con las personas, la cultura y la situaci\u00f3n social, integr\u00e1ndose en estas desde la solidaridad evang\u00e9lica, al estilo de Cristo (CD 13-15; PO 4, 6, 9, 19; OT 15; AG 25-26; GE 8, 12; AA 11, 28-32).<\/p>\n<p>Los lugares en que se desarrolla la catequesis son las instituciones educativas escolares o extraescolares (GE 3-5, 6-8). En cualquier caso, el Concilio pide que \u00abse proteja la libertad religiosa\u00bb (DH 14-15).<\/p>\n<p>2. LUGAR DE LA CATEQUESIS EN LA ACCI\u00ed\u201cN EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA. La Gravissimum educationis describe la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica10 de una manera muy similar a como el decreto Ad gentes describe el catecumenado. Seg\u00fan esto, para el Vaticano II la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica se identifica con la descripci\u00f3n del catecumenado primitivo. Y este \u00abno es una mera exposici\u00f3n de dogmas y preceptos, sino formaci\u00f3n y noviciado convenientemente prolongado de la vida cristiana, con el que los disc\u00ed\u00adpulos se unen a Cristo, su Maestro. In\u00ed\u00adciense, pues, los catec\u00famenos convenientemente en el misterio de salvaci\u00f3n, en la pr\u00e1ctica de las costumbres evang\u00e9licas, y en los ritos sagrados que han de celebrarse en tiempos sucesivos, y sean introducidos en la vida de la fe, de la liturgia y de la caridad del pueblo de Dios\u00bb (AG 14a).<\/p>\n<p>La catequesis aqu\u00ed\u00ad definida es una educaci\u00f3n cristiana integral, un clima educativo que ayuda a madurar todos los aspectos de la fe o de la vida cristiana. Seg\u00fan esto, \u00bfqu\u00e9 lugar ocupa esta catequesis-catecumenado dentro de la actividad apost\u00f3lica de la Iglesia? El decreto Ad gentes presenta el catecumenado-catequesis dentro de la acci\u00f3n misionera de la Iglesia (Ver m\u00e1s arriba). Recordemos que esta abarca: el anuncio del evangelio (con palabras y obras) para la conversi\u00f3n inicial (13), el catecumenado-catequesis (con los sacramentos de la iniciaci\u00f3n) (14) y la formaci\u00f3n de la comunidad cristiana (15). Por tanto, seg\u00fan el Vaticano II, no hay acci\u00f3n misionera completa (cf AG 6) si no se incluye la acci\u00f3n catecumenal-catequ\u00e9tica, que madura la conversi\u00f3n primera e introduce a los catequizandos en la comunidad11.<\/p>\n<p>3. NUEVO ROSTRO DE LA CATEQUESIS. Seg\u00fan todo lo dicho, la catequesis conciliar es una escuela de vida cristiana integral, una iniciaci\u00f3n a la vida cristiana: \u00abIn\u00ed\u00adciense\u00bb (AG 14). Pero, al haber recuperado el Concilio conceptos fundamentales sobre el ser y el quehacer de la Iglesia, y tambi\u00e9n a causa del secularismo poscristiano que afecta al mundo, se han explicitado, matizado o precisado algunos aspectos de la catequesis como iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, la catequesis: 1) En relaci\u00f3n al ser humano que va a ser catequizado es exigencia de an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n humana, socio-cultural y religiosa en que se encuentra cada persona y cada sociedad, e iniciaci\u00f3n a la realizaci\u00f3n integral de la persona real y a la transformaci\u00f3n de su mundo en la direcci\u00f3n de los planteamientos cristianos de GS, AA, AG (el reino de Dios en nuestro mundo). 2) En relaci\u00f3n al misterio de la salvaci\u00f3n cristiana, es acto de tradici\u00f3n viva y servicio a la palabra de Dios, en cuanto anuncio de Cristo Salvador y liberador; iniciaci\u00f3n a la lectio divina de la Escritura e iniciaci\u00f3n a la respuesta generosa a la Palabra: es decir, educaci\u00f3n de la fe. 3) En relaci\u00f3n a la comunidad eclesial en que se realiza, es acci\u00f3n de Iglesia (la voz continuada del Esposo) en actitud convocante; iniciaci\u00f3n a la experiencia eclesial y exigencia de mejora del \u00e1mbito comunitario como matriz de cristianos nuevos (el catecumenado o el clima catecumenal). 4) En relaci\u00f3n a la liturgia y a la comunicaci\u00f3n con Dios, es iniciaci\u00f3n a toda la vida lit\u00fargica, principalmente a la celebraci\u00f3n de los sacramentos y, en especial, de la eucarist\u00ed\u00ada, e iniciaci\u00f3n a la oraci\u00f3n individual desde la Escritura y los santos. 5) Y en relaci\u00f3n a la sociedad secularista emergente y a los cristianos divididos, acoge la praxis misionera y ecum\u00e9nica de Ad gentes y Unitatis redintegratio, y es ayuda a la maduraci\u00f3n de la fe-conversi\u00f3n inicial; iniciaci\u00f3n a la vida cristiana integral (re-iniciaci\u00f3n cristiana); iniciaci\u00f3n al sentido misionero hacia dentro y hacia fuera, e iniciaci\u00f3n al inter\u00e9s por la unidad de los cristianos (ecumenismo).<\/p>\n<p>Siendo esto as\u00ed\u00ad, no extra\u00f1a que el movimiento catequ\u00e9tico en toda la Iglesia haya sido una de las acciones que m\u00e1s ha contribuido a la recepci\u00f3n del propio Concilio en la Iglesia. No obstante, este, consciente de no haber abordado a fondo una acci\u00f3n tan importante como la catequesis, y de haber aportado elementos que la pod\u00ed\u00adan revitalizar, pidi\u00f3 que se elaborara \u00abun directorio de la formaci\u00f3n catequ\u00e9tica del pueblo cristiano, en el que se trate de los principios fundamentales y de la organizaci\u00f3n de esta formaci\u00f3n y de la elaboraci\u00f3n de los libros que a ella se destinen\u00bb (CD 44). En el Concilio est\u00e1 el germen de toda la evoluci\u00f3n que la catequesis tendr\u00e1 en los lustros siguientes.<\/p>\n<p>III. La catequesis seg\u00fan la renovaci\u00f3n conciliar<br \/>\nEl Vaticano II ha dado luces para renovar la identidad de la catequesis. Sin embargo, esta, como acto de tradici\u00f3n viva transmite a las generaciones contempor\u00e1neas la fe de la Iglesia en fidelidad tanto a \u00ablo recibido del Se\u00f1or\u00bb, y a lo que el Esp\u00ed\u00adritu ha ido diciendo y dice a la Iglesia (cf Jn 16,13; Ap 2,17; 2,28; 3,6.13.22), como a la persona humana actual, inmersa en un mundo cultual y socialmente muy evolucionado (cf GS). Pero, el Concilio \u00bfofrece a la catequesis ese mensaje renovado que ha de seguir transmitiendo?<br \/>\nEl Vaticano II se propuso los objetivos que recordamos en la introducci\u00f3n (cf SC, introducci\u00f3n), entre los cuales no est\u00e1 la renovaci\u00f3n del \u00abmisterio \u00ed\u00adntegro de Cristo\u00bb (cf CD 12; GE 2). Sin embargo, ofrece indicaciones en cuanto a la renovaci\u00f3n del mensaje cristiano, que sintetizamos en tres propuestas complementarias.<\/p>\n<p>a) Cuatro pistas que se entrecruzan, e implican a Dios-Trinidad, a Cristo, a la Iglesia, al hombre y al mundo, seg\u00fan el pensamiento de G. Medica12: 1) La dimensi\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la catequesis: Dios habla a los hombres en Cristo; 2) la dimensi\u00f3n eclesial-lit\u00fargica y ecum\u00e9nica de la catequesis: Dios act\u00faa presente entre los hombres; 3) la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gico-c\u00f3smica: Dios contin\u00faa encarn\u00e1ndose en el hombre; 4) la dimensi\u00f3n misionero-trinitario-eclesialc\u00f3smica de la catequesis: Dios impregna de s\u00ed\u00ad mismo a los pueblos.<br \/>\nb) Un mensaje \u00fanico, hist\u00f3rico, salv\u00ed\u00adfico y actual, tal como se present\u00f3 en las I Jornadas nacionales de estudios catequ\u00e9ticos (Madrid 1966)13.<br \/>\nc) Un mensaje cristoc\u00e9ntrico, desde la \u00abjerarqu\u00ed\u00ada de verdades\u00bb (UR 11). Este es un principio tambi\u00e9n catequ\u00e9tico tanto en el orden de la verdad de fe como en el de la expresi\u00f3n de fe. Te\u00f3ricamente todos los cristianos aceptamos que, dentro del mensaje de la salvaci\u00f3n, unas verdades o realidades son m\u00e1s importantes que otras. \u00abEl mensaje cristiano no es una galer\u00ed\u00ada esplendorosa de verdades expuestas unas al lado de otras; son verdades entra\u00f1ablemente relacionadas unas con otras\u00bb (E. Malvido). En el mensaje existen verdades que son el fundamento del restante edificio de la fe. Pues bien, el fundamento o raz\u00f3n de la fe cristiana es una Persona viva: Jesucristo crucificado, que ha resucitado y vive y sale al encuentro de cada persona de la humanidad (GS 1-4, 10, 18, 22, 32; SC 5-7d)14.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la tercera propuesta operativa que nos ofrece el Concilio consiste en presentar el mensaje evang\u00e9lico, con la variedad de sus realidades: el Padre, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, la Iglesia, Mar\u00ed\u00ada, los sacramentos, el hombre nuevo, las realidades terrenas, los criterios morales evang\u00e9licos, la historia de la salvaci\u00f3n, la oraci\u00f3n, la muerte, la esperanza&#8230; presentar estas realidades, en relaci\u00f3n existencial y no\u00e9tica con Cristo, el Se\u00f1or resucitado y Emanuel. As\u00ed\u00ad lo hace san Pablo en sus tareas misioneras y catequ\u00e9ticas. Para \u00e9l, cualquier realidad de la Revelaci\u00f3n es anuncio de Cristo e invitaci\u00f3n a convertirse a \u00e9l y a seguirle. El lo ve todo en Cristo: la Iglesia es el \u00abcuerpo de Cristo\u00bb (Ef 4,12); creer es \u00abaceptar a Cristo\u00bb (Col 2,5-6); el bautismo, \u00abmorir y resucitar en Cristo\u00bb (Rom 6,4); el matrimonio, un \u00abgran misterio en Cristo\u00bb (Ef 5,32); las divisiones de los cristianos descuartizan el cuerpo de Cristo (1Cor 1,13); Dios es el \u00abPadre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (2Cor 1,3); el testimonio, el \u00abperfume de Cristo\u00bb (2Cor 2,15-16); la muerte es \u00abvivir con Cristo\u00bb (2Cor 5,8); la vida de gracia, \u00abvivir en Cristo\u00bb (Ef 2,11-13); Mar\u00ed\u00ada, la mujer de la que naci\u00f3 Cristo (G\u00e1l 4,4); el Esp\u00ed\u00adritu Santo es \u00abel Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb (Rom 8,9), etc. El nuevo Directorio general para la catequesis (DGC) de 1997, que actualiza el Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica de 1971, recogiendo las aportaciones posteriores, se inspira totalmente en esta l\u00ed\u00adnea cristoc\u00e9ntrica del Concilio (ver, por ejemplo, los nn. 49, 51, 80, 97-100, 123, 235).<\/p>\n<p>El valor pedag\u00f3gico-catequ\u00e9tico de este cristocentrismo del mensaje se basa en el personalismo, que adem\u00e1s de recuperar la matriz dialogal del cristianismo para expresar y comunicar los misterios de la fe, crea en las gentes de hoy una sinton\u00ed\u00ada, un clima favorable a la vida, a la doctrina y a la espiritualidad cristianas (V. Schurr).<\/p>\n<p>IV. Presentaci\u00f3n catequ\u00e9tica del Vaticano II<br \/>\nEste enunciado puede entenderse de varias maneras. La que parece m\u00e1s acertada en nuestro caso consiste en dar a conocer aquellos aspectos del mensaje cristiano que han quedado renovados en el Vaticano II y que han sido integrados en una s\u00ed\u00adntesis org\u00e1nica de fe: Dios, Cristo y el Esp\u00ed\u00adritu; el proyecto de Dios y la historia de la salvaci\u00f3n; la Revelaci\u00f3n y la fe; la Iglesia y Mar\u00ed\u00ada; el hombre ca\u00ed\u00addo y redimido, las realidades terrenas y la salvaci\u00f3n, la actividad humana en el mundo, la liturgia, el laicado, el ecumenismo, la acci\u00f3n misionera, el episcopado, los criterios morales, etc.<\/p>\n<p>Esto es lo que ha hecho el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica (CCE). La ense\u00f1anza ordinaria de la Iglesia, propia de todo catecismo, ha sido actualizada por \u00e9l con los datos renovados del Vaticano II. El CCE no es un catecismo conciliar, pues ni lo mand\u00f3 elaborar el Concilio, ni es una s\u00ed\u00adntesis de los documentos conciliares. Podr\u00ed\u00ada llamarse conciliar en el sentido de que la s\u00ed\u00adntesis org\u00e1nica de fe que presenta, asume e integra, de forma resumida, las ense\u00f1anzas del concilio, tras un esfuerzo por recoger la esencia de sus documentos. \u00abLo reconozco -dice el Papa- como un instrumento v\u00e1lido y autorizado al servicio de la comunidad eclesial y como norma segura para la ense\u00f1anza de la fe\u00bb (FD 4).<\/p>\n<p>No obstante, \u00abpor su misma finalidad, este catecismo no se propone dar una respuesta adaptada, tanto en el contenido como en el m\u00e9todo, a las exigencias que dimanan de las diferentes culturas, de las distintas edades, de los diversos estadios de la vida espiritual, de las situaciones sociales eclesiales de aquellos a quienes se dirige la catequesis. Estas indispensables adaptaciones corresponden a los catecismos propios de cada lugar y, m\u00e1s a\u00fan, a aquellos que toman a su cargo instruir a los fieles\u00bb (CCE 24). Esto quiere decir que la presentaci\u00f3n catequ\u00e9tica del Vaticano II se podr\u00e1 hacer m\u00e1s adecuadamente a trav\u00e9s de los catecismos locales que surjan en cada lugar, o de aquellos que queden homologados como catecismos locales.<\/p>\n<p>El Vaticano II ha enriquecido notablemente la acci\u00f3n catequ\u00e9tica. \u00bfNo se deber\u00e1 esto, de alg\u00fan modo, a que el propio Concilio se dej\u00f3 modelar por el talante de la catequesis? Pablo VI lleg\u00f3 a llamarlo \u00abel gran catecismo de los tiempos modernos\u00bb (cf CCE 10).<\/p>\n<p>NOTAS: 1. E. ALBERICH, La catequesis en la Iglesia, CCS, Madrid 1991, 12. &#8211; 2 En este tema seguimos la obra anterior de E. Alberich, 60-77, 100-109. &#8211; 3. A. CA\u00ed\u2018IZARES, La catequesis espa\u00f1ola en el proceso de acogida del Vaticano II, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 1 (1982) 48. &#8211; 4 Cf O. GONZ\u00ed\u0081LEZ DE CARDEDAL, en AA.VV., Vaticano II. Documentos, BAC, Madrid 1993, 49-68. &#8211; 5 A. GONZ\u00ed\u0081LEZ MONTES, en ib, 602-607. &#8211; 6. Estos conceptos ser\u00e1n profundizados desde mediados de la d\u00e9cada de los 70 hasta la d\u00e9cada de los 90, a partir de Evangelii nuntiandi, Christifideles laici y documentos de varios episcopados. &#8211; 7. Cf C. FLORIST\u00ed\u0081N, Vaticano II, en C. FLORIST\u00ed\u0081N-J. J. TAMAYO (eds.), Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid 1993, 1450-1462. &#8211; 8 Cf J. M. ROVIRA BELLOSO, La catequesis en el marco de la Iglesia del Vaticano II, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 1 (1982) 70-72. &#8211; 9 Cf E. ALBERICH, o.c., 162-173; CONGREGACI\u00ed\u201cN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Libertad cristiana y liberaci\u00f3n, 71-76. &#8211; 10 Generalmente la traducci\u00f3n espa\u00f1ola dice instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica (CD 14; GE 4), cuando el t\u00e9rmino latino no es instructio, sino institutio, cuya traducci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan es formaci\u00f3n, desarrollo de la persona en todas sus dimensiones. &#8211; 11. Cf R. L\u00ed\u0081ZARO, La incidencia de algunos textos magistrales en la catequesis de adultos, Sinite 106 (1994) 291-304. &#8211; 12 Cf G. M. MEDICA, Concilio Vaticano II, en J. GEVAERT (dir.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 212-213. -13 AA.VV., Por una formaci\u00f3n religiosa para nuestro tiempo, Marova, Madrid 1967, 220,4 y 5; 221,6. &#8211; 14 E. MALVIDO, \u00bfCu\u00e1l es el coraz\u00f3n del mensaje cristiano?, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1995.<\/p>\n<p>BIBL.: Adem\u00e1s de la consignada en notas, ALBERICH E., La catequesis en el contexto del Vaticano II y el posconcilio, en Actas del Congreso internacional de catequesis: del V Centenario al ITI Milenio, Teolog\u00ed\u00ada y Catequesis, Madrid 1992, 277-392; BL\u00ed\u0081ZQUEZ R., Introducci\u00f3n general, en AA.VV., Vaticano 11. Documentos, BAC, Madrid 1992, 15-40; CA\u00ed\u2018IZARES A., Evangelizaci\u00f3n, en GEVAERT J. (dir.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987, 360-366; DE LUBAC H., Di\u00e1logo sobre el Vaticano II. BAC. Madrid 1967: ESTEPA J. M.-SU\u00ed\u0081REZ A., \u00ed\u008dndice de fuentes sobre la Catequesis (1961-1976), Actualidad catequ\u00e9tica 102-103 (1981) 178-81; FLORIST\u00ed\u0081N C., Para comprender la evangelizaci\u00f3n, Verbo Divino, Estella 1993, 36-42; LARRAURI J. M., Balance del concilio Vaticano II a los veinte a\u00f1os, ESET, Vitoria 1986; LATOURELLE R. (ed.), Vaticano 11. Balance y perspectivas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989; Vaticano II, en LATOURELLE R-FISICHELLA R. (dirs.), Diccionario de teolog\u00ed\u00ada fundamental, San Pablo, Madrid 1992, 1596-1609; MATOS M., Identidad cristiana y mensaje cristiano, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 4 (1983) 537-47; PIE.-NINOT S., Introducci\u00f3n a la Dei Verbum, BAC, Madrid 1933, 157-163; PIKAZA X.-SILANES N. (dirs.), Diccionario teol\u00f3gico. El Dios cristiano, Secretariado Trinitario, Salamanca 1992; ROGIER L. J.-Au-BERT R.-KNOwLES M. D., Nueva historia de la Iglesia V, Cristiandad, Madrid 1984; VALLADOLID J. M., La educaci\u00f3n de la fe seg\u00fan el concilio Vaticano II, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1967; VAN CASTER M., La cat\u00e9ch\u00e9se selon l&#8217;esprit du Vatican II, Lumen Vitae 26 (1966) 11-28.<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00b0 Pedrosa Ar\u00e9s<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Principios conciliares e identidad de la catequesis: 1. La teolog\u00ed\u00ada renovada de la Revelaci\u00f3n y de la fe; 2. La nueva teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia; 3. Nueva concepci\u00f3n de evangelizaci\u00f3n y ecumenismo; 4. Nuevos horizontes antropol\u00f3gicos, culturales y sociales. II. Orientaciones expresas sobre la catequesis: 1. 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