{"id":17067,"date":"2016-02-05T11:07:06","date_gmt":"2016-02-05T16:07:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambitos-educativos-otros\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:06","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:06","slug":"ambitos-educativos-otros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambitos-educativos-otros\/","title":{"rendered":"AMBITOS EDUCATIVOS, OTROS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Otros \u00e1mbitos educativos y lugares de catequesis: 1. El Directorio general para la catequesis, de 1997; 2. Lugar y \u00e1mbito. II. Lugares de catequesis: asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles: 1. Clarificaci\u00f3n terminol\u00f3gica; 2. Aspectos pastorales. III. Ambitos de catequesis: 1. Medios de comunicaci\u00f3n social; 2. Otros \u00e1mbitos ocasionales.<\/p>\n<p>I. Otros \u00e1mbitos educativos y lugares de catequesis<br \/>\nAdem\u00e1s de los .lugares de catequesis en los que se hace cercana y se visibiliza la Iglesia y en los que los cristianos nacen a la fe, se educan en ella y la viven, como son la familia, la parroquia, la escuela cat\u00f3lica y las comunidades eclesiales de base, tambi\u00e9n se se\u00f1alan como lugares de catequesis las asociaciones, los movimientos y grupos apost\u00f3licos (cf IC 32-38). No son lugares tan espec\u00ed\u00adficos en sus fines y caracter\u00ed\u00adsticas como los otros; sin embargo, constituyen un aut\u00e9ntico lugar de catequesis para muchos cristianos que se inician en la fe, o de formaci\u00f3n permanente catequ\u00e9tica para los iniciados.<\/p>\n<p>Asimismo, son considerados \u00e1mbitos educativos en relaci\u00f3n a la catequesis los medios de comunicaci\u00f3n social y otras \u00e1reas culturales o are\u00f3pagos modernos, como son los encuentros o campa\u00f1as por la paz, el desarrollo, la ecolog\u00ed\u00ada, etc., junto con la llamada religiosidad popular. La diversidad de estos otros lugares y \u00e1mbitos merece un estudio tambi\u00e9n diversificado, se\u00f1alando lo que les es com\u00fan en relaci\u00f3n a la catequesis y sus posibilidades diversas, seg\u00fan su naturaleza.<\/p>\n<p>1. EL DIRECTORIO GENERAL PARA LA CATEQUESIS, DE 1997. El Directorio general para la catequesis dedica a asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles dos n\u00fameros espec\u00ed\u00adficos dentro del cap\u00ed\u00adtulo dedicado a lugares y v\u00ed\u00adas de catequesis (DGC 261-262), que recogen lo ya se\u00f1alado dispersamente en los otros documentos del magisterio. Con respecto a los otros \u00e1mbitos (medios de comunicaci\u00f3n y religiosidad popular) ya estaban tratados en el anterior Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica, de 1971; en este se subraya su necesidad pastoral para la acci\u00f3n misionera (DCG 160, 161, 195, 196, 209) y se ampl\u00ed\u00ada su consideraci\u00f3n a otros \u00e1mbitos, llamados are\u00f3pagos modernos (DCG 211).<\/p>\n<p>Todos estos lugares y \u00e1mbitos se han tenido tradicionalmente en cuenta en los documentos magisteriales y pastorales relacionados con la catequesis, pero quiz\u00e1s es a partir del nuevo Directorio cuando las orientaciones sobre ellos han quedado mejor estructuradas, gracias a la experiencia eclesial de los \u00faltimos a\u00f1os, en los que se ha ido proporcionando en distintas Iglesias particulares procesos de catequesis de iniciaci\u00f3n cristiana para ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes, en los que intervienen distintos lugares y \u00e1mbitos educativos en un proceso \u00fanico y coordinado.<\/p>\n<p>Con respecto a los adultos, se ha ido clarificando la naturaleza de estos otros lugares o \u00e1mbitos en relaci\u00f3n a la catequesis, a medida que se ha ido abriendo paso una catequesis con fuerte talante misionero y la importancia pastoral del grupo, de la comunicaci\u00f3n y de la religiosidad popular. Esta importancia fue se\u00f1alada en el anterior Directorio (DCG) y subrayada por la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi tradendae. Se trata, pues, de unas concreciones eclesiales ya tradicionales en su consideraci\u00f3n pastoral con respecto a la catequesis, que quedan hoy mejor determinadas en su naturaleza y en la relaci\u00f3n con aquella.<\/p>\n<p>2. LUGAR Y \u00ed\u0081MBITO. Aunque en libros y art\u00ed\u00adculos de catequ\u00e9tica se suele utilizar indistintamente el t\u00e9rmino lugar o \u00e1mbito de catequesis, sobre todo cuando se trata de otros, entendemos aqu\u00ed\u00ad por lugar un espacio comunitario donde se realiza la catequesis de inspiraci\u00f3n catecumenal y la catequesis permanente (cf DGC 253) y, en consecuencia, s\u00f3lo daremos esta consideraci\u00f3n a las asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles.<\/p>\n<p>Entendemos por \u00e1mbitos los medios y posibilidades para la catequesis de espacios, lugares y situaciones distintas, como son los medios de comunicaci\u00f3n social, los lugares de peregrinaci\u00f3n o las situaciones que originan las campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n acerca de alg\u00fan tema humano.<\/p>\n<p>II. Lugares de catequesis: asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles<br \/>\n\u00abToda asociaci\u00f3n de fieles en la Iglesia debe ser, por definici\u00f3n, educadora de la fe\u00bb (CT 70). La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi tradendae se\u00f1ala las que se dedican a la pr\u00e1ctica de la piedad, al apostolado, a la caridad y la asistencia, a la presencia cristiana en las realidades temporales; es decir, a las asociaciones y grupos que no nacen o se constituyen para la catequizaci\u00f3n de sus miembros, sino para otras importantes acciones eclesiales y para ayudar a sus miembros a realizar su misi\u00f3n laical en la Iglesia y en el mundo. A este tipo de asociaciones, movimientos y agrupaciones les da el nuevo Directorio la consideraci\u00f3n de lugar de catequesis, pues si bien no se constituyen con la finalidad directa de la catequesis, esta es \u00absiempre una dimensi\u00f3n fundamental en la formaci\u00f3n de todo laico. Por eso, estas asociaciones y movimientos tienen ordinariamente unos tiempos catequ\u00e9ticos. La catequesis, en efecto, no es una alternativa a la formaci\u00f3n cristiana que en ellos se imparte, sino una dimensi\u00f3n esencial de la misma\u00bb (DGC 261).<\/p>\n<p>1. CLARIFICACI\u00ed\u201cN TERMINOL\u00ed\u201cGICA. Gen\u00e9ricamente se denominan movimientos eclesiales al conjunto variado de asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles, cuyos miembros se forman para ejercer el apostolado en la sociedad o para contribuir a la construcci\u00f3n de la comunidad eclesial, como laicos. Tambi\u00e9n se aplica el t\u00e9rmino de movimientos eclesiales a los nuevos movimientos que tienen una finalidad m\u00e1s directamente catequ\u00e9tica de iniciaci\u00f3n cristiana, como son las Comunidades neocatecumenales, el movimiento Comuni\u00f3n y liberaci\u00f3n, Comunidades de la Palabra, Focolares y Movimientos catequ\u00e9ticos para la infancia y la juventud, que surgen como grupos parroquiales o catecumenados en colegios cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>En un material de trabajo publicado por la Comisi\u00f3n episcopal de apostolado seglar, de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola, sobre la realidad del apostolado seglar en Espa\u00f1a, se se\u00f1alan grupos de laicos en la vida y edificaci\u00f3n de la comunidad cristiana: en la catequesis, en la animaci\u00f3n lit\u00fargica, en la acci\u00f3n caritativa, en la acci\u00f3n asistencial y de promoci\u00f3n social y humana, en los grupos de oraci\u00f3n y de corresponsabilidad pastoral, adem\u00e1s de los, aproximadamente, 200.000 miembros que forman comunidades dentro de las parroquias y colegios cat\u00f3licos. En cuanto a la presencia de grupos para la inserci\u00f3n del laico en la sociedad, distingue este documento doce grupos distintos dentro de la Acci\u00f3n cat\u00f3lica, adem\u00e1s de otros grupos de laicos en la pastoral familiar, juvenil, obrera, de ense\u00f1anza, en el mundo de la salud, emigrantes, cooperadores misioneros y otros, que forman un variad\u00ed\u00adsimo bosquejo tipol\u00f3gico desde esta perspectiva. Menos variado, aunque tambi\u00e9n diverso, es el concepto de los denominados movimientos eclesiales.<\/p>\n<p>Se puede hablar de asociaci\u00f3n cuando el grupo tiene estatuto y estructura org\u00e1nica e institucional y, en consecuencia, sus miembros se adhieren formalmente al ente jur\u00ed\u00addico existente. Se habla de movimiento cuando las personas se unen en torno a unas ideas fuerza, o a un m\u00e9todo de trabajo, o a un esp\u00ed\u00adritu aglutinador, que convoca a su pertenencia mediante una adhesi\u00f3n vital, con vocaci\u00f3n de pertenencia en el tiempo, sin necesidad de establecerse jur\u00ed\u00addicamente, y de extensi\u00f3n en otros lugares por la propia bondad de sus ideas, m\u00e9todos o esp\u00ed\u00adritu transmitidos por los propios miembros. Y finalmente se habla de grupos o agrupaciones cuando las caracter\u00ed\u00adsticas de la asociaci\u00f3n o del movimiento se limitan en el espacio o en el tiempo. Hay agrupaciones reconocidas jur\u00ed\u00addicamente, pero limitadas a unos grupos reducidos, y otras, sin pretensi\u00f3n de reconocimiento jur\u00ed\u00addico, que se ajustan m\u00e1s a lo que es un movimiento, pero que tambi\u00e9n se limitan en su extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con todo, aunque pueda parecer clasificadora esta distinci\u00f3n, existen movimientos con estatutos y organizaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica, como los movimientos de Acci\u00f3n cat\u00f3lica, y movimientos que no los tienen, pero que poseen una s\u00f3lida organizaci\u00f3n interna y externa muy superior a las m\u00e1s estructuradas asociaciones, como las comunidades neocatecumenales.<\/p>\n<p>El valor, pues, de los movimientos eclesiales como lugares de catequesis depende m\u00e1s de la propia din\u00e1mica de cada grupo o c\u00e9lula que de la forma jur\u00ed\u00addica que tenga. Incluso, dentro de una misma asociaci\u00f3n, movimiento o agrupaci\u00f3n, las posibilidades que ofrece cada grupo concreto son muy distintas con respecto a otro de la misma asociaci\u00f3n o movimiento, dado que los programas de formaci\u00f3n se determinan en gran medida a partir de la fuerte experiencia cristiana que se vive en ellos.<\/p>\n<p>El Directorio general para la catequesis, en concordancia con la Catechesi tradendae 70, trata en el apartado de \u00abasociaciones, movimientos y agrupaciones\u00bb s\u00f3lo aquellas que no nacen propiamente para constituirse en \u00e1mbitos de catequizaci\u00f3n; y as\u00ed\u00ad habr\u00e1 de considerarse este lugar de catequesis excluyendo a los movimientos propiamente catequ\u00e9ticos (comunidades catecumenales, comunidades de la Palabra y catecumenados), o el propio catecumenado bautismal de adultos, que es tratado tambi\u00e9n en el Directorio como lugar de catequesis (cf DGC 256).<\/p>\n<p>2. ASPECTOS PASTORALES. En el Directorio y otros documentos del magisterio pontificio y de la Comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis de Espa\u00f1a se se\u00f1alan aspectos a tener en cuenta con respecto a estos lugares, tanto en general como en relaci\u00f3n a la edad de los miembros.<\/p>\n<p>a) En general, son tres los aspectos a tener en cuenta: 1) El movimiento eclesial, sea cual sea su caracter\u00ed\u00adstica jur\u00ed\u00addica, formativa, pastoral o metodol\u00f3gica debe respetar la naturaleza propia de la catequesis: \u00abla catequesis, sea cual sea el lugar donde se realice, es, ante todo, formaci\u00f3n org\u00e1nica y b\u00e1sica de la fe. Ha de incluir, por tanto, un verdadero estudio de la doctrina cristiana y constituir una seria formaci\u00f3n religiosa, abierta a todas las esferas de la vida cristiana\u00bb (DGC 262a; CT 47). Para ello es conveniente rese\u00f1ar en los programas de formaci\u00f3n de los distintos movimientos unos tiempos espec\u00ed\u00adficamente catequ\u00e9ticos (CT 67; ChL 60). 2) El movimiento eclesial puede expresar los contenidos catequ\u00e9ticos con sus propios recursos y con los elementos de su metodolog\u00ed\u00ada caracter\u00ed\u00adstica. Lo deseable es que la formaci\u00f3n apost\u00f3lica y la espiritualidad espec\u00ed\u00adfica de cada movimiento se desarrolle en un tiempo posterior a la formaci\u00f3n b\u00e1sica inicial e integral de la catequesis, pero \u00aben realidad muchas veces no ocurre esto; habr\u00e1 de aprovechar al mismo tiempo sus propios cauces formativos, sus elementos propios para una educaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la fe, o posibilitar que otras instituciones eclesiales creen cauces adecuados para su logro\u00bb (CC 282). El Directorio subraya la meta deseable a fin de no difuminar la naturaleza propia de la catequesis (DGC 262b). 3) La importancia del movimiento eclesial como lugar de catequesis no puede suponer una alternativa a la parroquia. Esta es el lugar privilegiado de catequesis (CT 67; DGC 257); por esto toda parroquia importante, entre otras obligaciones, debe \u00abadoptar los lugares de catequesis en la medida en que sea posible y \u00fatil, velar por la calidad de la formaci\u00f3n religiosa y por la integraci\u00f3n de distintos grupos en el cuerpo eclesial\u00bb (CT 67). Las asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles deben tener a la parroquia como comunidad educativa de referencia. Pueden, pues, ser lugares de catequesis, pero en necesaria conjunci\u00f3n con la parroquia, que es el lugar privilegiado, el \u00abm\u00e1s significativo en que se forma y manifiesta la comunidad cristiana\u00bb (DGC 257).<\/p>\n<p>Por tanto, se valora realmente el movimiento eclesial como lugar de catequesis, ya que es un refuerzo de notable eficacia para la catequesis y ayuda a concretar la experiencia eclesial en relaci\u00f3n con la vida del laico inmerso en el mundo. Tambi\u00e9n se valora que en los planes formativos de los movimientos haya tiempos o momentos de catequesis, pues lo requiere todo programa de formaci\u00f3n apost\u00f3lica, y son m\u00e1s necesarios en la actualidad para personas no iniciadas en la fe que se incorporan a los movimientos, atra\u00ed\u00addos por sus acciones o actividades, o por la atractiva forma de vida en grupo o comunidad. Los documentos citados se\u00f1alan las cautelas indicadas para no diluir la naturaleza propia de la catequesis, que producir\u00ed\u00ada un resultado formativo no deseado, como es el construir sin cimientos o formar s\u00f3lo para la actividad. Asimismo es necesario se\u00f1alar los criterios de eclesialidad como condici\u00f3n necesaria para que las asociaciones y movimientos laicales sean lugares de catequesis. En la Christifideles laici se enumeran y explican estos criterios: \u00abEl primado que se da a la vocaci\u00f3n de cada cristiano a la santidad, la responsabilidad de confesar la fe cat\u00f3lica, el testimonio de una comuni\u00f3n firme y convencida, la conformidad y la participaci\u00f3n en el fin apost\u00f3lico de la Iglesia, el comprometerse en una presencia en la sociedad humana\u00bb (ChL 30).<\/p>\n<p>b) Por edades: 1) Infancia. En los \u00faltimos a\u00f1os se han desarrollado asociaciones y movimientos que, a modo de oratorio, son \u00e1mbitos educativos de ni\u00f1os para el tiempo posterior a la primera comuni\u00f3n. El movimiento Scout en su secci\u00f3n educativa infantil (lobatos) o el movimiento Junior recogen la rica experiencia del oratorio fundado por san Felipe Neri en 1500. Los colegios cat\u00f3licos, especialmente los pertenecientes a las congregaciones fundadas por san Jos\u00e9 de Calasanz y san Juan Bosco, incorporaron el oratorio en su propuesta formativa. Actualmente otras asociaciones, grupos o movimientos parroquiales o de colegios han visto en esta experimentada f\u00f3rmula una posibilidad de ofrecer una formaci\u00f3n de car\u00e1cter ambiental, l\u00fadico, de tiempo libre, que sea al mismo tiempo formaci\u00f3n religiosa que privilegia la experiencia de vida que produce el juego y la convivencia.<\/p>\n<p>El tiempo que transcurre entre la primera comuni\u00f3n y la preparaci\u00f3n al sacramento de la confirmaci\u00f3n viene a coincidir con la denominada infancia adulta y la preadolescencia. Los movimientos y asociaciones que forman a ni\u00f1os en estas edades posibilitan que no haya ruptura en el proceso de iniciaci\u00f3n cristiana y que sigan vinculados a la comunidad eclesial donde se inician sacramentalmente. Es un gran instrumento pastoral entre esos dos momentos fuertes para la catequesis (iniciaci\u00f3n sacramental y preparaci\u00f3n a la confirmaci\u00f3n). La misi\u00f3n que tienen estos movimientos y asociaciones en la infancia adulta, en la que la catequesis debe ofrecer la s\u00ed\u00adntesis de la fe en el momento m\u00e1s adecuado para el desarrollo evolutivo del ni\u00f1o, no siempre puede desarrollarse respetando la naturaleza propia de la catequesis; en ese caso el movimiento debe motivar y acompa\u00f1ar a los ni\u00f1os para recibir la catequesis de s\u00ed\u00adntesis de la fe en los grupos catequ\u00e9ticos espec\u00ed\u00adficos de la parroquia o colegio.<\/p>\n<p>2) Preadolescencia, adolescencia, juventud. Para estas edades el Directorio general para la catequesis recomienda a las asociaciones, movimientos y agrupaciones como lugar de catequesis. A diferencia de lo dicho con respecto a la infancia, en estas otras fases de la vida la catequesis consigue mejor su naturaleza propia en el seno de un movimiento eclesial. \u00abNo se puede olvidar que resulta provechosa aquella catequesis que se puede llevar a cabo al interior de una pastoral m\u00e1s amplia de preadolescentes, adolescentes y j\u00f3venes, orientada al conjunto de problemas que afectan a su vida. A este fin la catequesis debe integrar aspectos tales como el an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n, la atenci\u00f3n a las ciencias humanas y de la educaci\u00f3n y la colaboraci\u00f3n de los laicos y de los mismos j\u00f3venes&#8230; Son mediaciones \u00fatiles para una catequesis eficaz: una acci\u00f3n de grupo bien orientada, una pertenencia a asociaciones juveniles de car\u00e1cter educativo y un acompa\u00f1amiento personal del joven, en el que destaca la direcci\u00f3n espiritual\u00bb (DGC 184).<\/p>\n<p>Los movimientos Scout, Junior, grupos de adolescentes y j\u00f3venes en parroquias y colegios subrayan, a trav\u00e9s de su simbolog\u00ed\u00ada, ritos y estructuras, una identidad comunitaria que es una buena mediaci\u00f3n para introducir al preadolescente y adolescente en el sentido de pertenencia a la Iglesia y hacerlo a trav\u00e9s de las distintas dimensiones: oracional, ritual, apost\u00f3lica&#8230;<\/p>\n<p>La mayor carencia actual que tienen estos movimientos y grupos para la catequesis en estas edades, es la organizaci\u00f3n de los contenidos no\u00e9ticos a comunicar con su propia metodolog\u00ed\u00ada. Parece necesario un catecismo b\u00e1sico para estas edades y la elaboraci\u00f3n diocesana de un proceso de iniciaci\u00f3n cristiana \u00fanico y coherente para los ni\u00f1os, adolescentes y j\u00f3venes, en \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n con los sacramentos de iniciaci\u00f3n (DGC 274a). La integraci\u00f3n de los grupos y movimientos en un proceso \u00fanico diocesano posibilita que estos asuman la preparaci\u00f3n sacramental de sus miembros para la recepci\u00f3n de los sacramentos de la confirmaci\u00f3n y el matrimonio, pues aquellos cristianos que han vivido una experiencia eclesial prolongada y se han formado b\u00e1sica e integralmente en la fe, en sus distintas etapas, no necesitan el mismo tiempo ni los mismos objetivos que aquellos que no lo han hecho.<\/p>\n<p>3) Adultos. Cuanto se ha se\u00f1alado en general se debe entender especialmente indicado con respecto a los adultos, pues es la forma principal de la catequesis (CT 43; CC 237\/8; CAd).<\/p>\n<p>De las dos modalidades b\u00e1sicas de catequesis de adultos (CC 240) los nuevos movimientos eclesiales (Comunidades neocatecumenales, comunidades de la Palabra, Focolares&#8230;) han desarrollado una metodolog\u00ed\u00ada atenta a la fundamentaci\u00f3n de la fe de bautizados no iniciados, en situaci\u00f3n cuasi-catecumenal (CT 44), mientras que los movimientos de Apostolado seglar y Acci\u00f3n cat\u00f3lica son lugares para la catequesis, incorporando a sus programas de formaci\u00f3n los fundamentos de la fe para anunciarlos misioneramente o consolidarlos, seg\u00fan se trate de programas para militantes o para iniciaci\u00f3n de los propios miembros.<\/p>\n<p>Tanto en un caso como en el otro, la mayor dificultad para poder ser aut\u00e9nticos lugares de catequesis es la falta de un proyecto diocesano de catequesis para adultos (DGC 274b) que establezca lo com\u00fan, b\u00e1sico y fundamental de los procesos de formaci\u00f3n, que pretendan tanto la fundamentaci\u00f3n b\u00e1sica de la fe como despertarla o consolidarla.<\/p>\n<p>A pesar de ello, es destacable el gran servicio que realizan a la catequesis los distintos movimientos de adultos, tanto por el numero de personas que atienden como por la seriedad de sus programas de formaci\u00f3n. Es muy de alabar su actual disposici\u00f3n a revisar sus programas y dejarse interpelar eclesialmente. Buena disposici\u00f3n que merece ser correspondida por un buen proyecto diocesano.<\/p>\n<p>III. \u00ed\u0081mbitos de catequesis<br \/>\n1. MEDIOS DE COMUNICACI\u00ed\u201cN SOCIAL. a) Documentos. El documento conciliar Inter mirifica y los posconciliares Communio et progressio (1971) y Aetatis novae (1992) exponen las ense\u00f1anzas y orientaciones m\u00e1s importantes de la abundante relaci\u00f3n de textos, alocuciones y mensajes del magisterio pontificio con respecto a los medios de comunicaci\u00f3n social. En ellos se trata de la naturaleza del proceso comunicativo y de los instrumentos para el derecho y deber a la comunicaci\u00f3n, de la titularidad y acceso a los medios, de su incidencia social y de la responsabilidad de su uso, as\u00ed\u00ad como del di\u00e1logo y cooperaci\u00f3n entre la Iglesia y los medios de comunicaci\u00f3n social, y tambi\u00e9n acerca de \u00abla utilizaci\u00f3n que de los medios de comunicaci\u00f3n se ha hecho esencial para la evangelizaci\u00f3n y la catequesis\u00bb (CP 126, 129, 216; AN 9, 11,22;IM3).<\/p>\n<p>Para completar la presentaci\u00f3n de este \u00e1mbito, habr\u00e1 que acudir, sin embargo, a documentos referidos a la evangelizaci\u00f3n y a la catequesis, especialmente al DGC en los n\u00fameros 160\/2 y 209, que sintetiza lo se\u00f1alado a este respecto en EN 45, CT 46 y RMi 37. En estos documentos se afirma que los medios de comunicaci\u00f3n social, primer \u00abare\u00f3pago del tiempo moderno\u00bb, son para muchos el principal instrumento informativo y formativo, y que la Iglesia se sentir\u00ed\u00ada culpable ante su Se\u00f1or si no los empleara, pues gracias a ellos puede hablar a las masas.<\/p>\n<p>La variedad de medios de comunicaci\u00f3n social y su constante desarrollo pueden dejar anticuada cualquier presentaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de los mismos como \u00e1mbito para la catequesis. Hablar hoy de prensa, discos, grabaciones, v\u00ed\u00addeos y audio, e incluso de radio o televisi\u00f3n puede sonar a una presentaci\u00f3n anticuada de los medios de comunicaci\u00f3n social, cuando la comunicaci\u00f3n inform\u00e1tica quiere ser el principal medio de comunicaci\u00f3n. Parece, pues, razonable tratar de este \u00e1mbito para la catequesis en general, pero indicando que cada medio es distinto del otro, realiza su propio servicio y, en consecuencia, exige un uso espec\u00ed\u00adfico. Cada medio exige de los catequistas \u00abun serio esfuerzo de conocimiento, de competencia y de actualizaci\u00f3n cualificada. Pero sobre todo, dada la gran influencia que estos medios ejercen en la cultura, no se debe olvidar que no basta usarlos para difundir el mensaje cristiano y el magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta misma cultura (cf DGC 161).<\/p>\n<p>La importancia de los medios de comunicaci\u00f3n social para la inculturaci\u00f3n es se\u00f1alada en el Directorio (209), recordando que hay que equilibrar bien el lenguaje de la imagen con el de la palabra, la salvaguarda del genuino sentido religioso, la promoci\u00f3n de la madurez cr\u00ed\u00adtica de los usuarios, la elaboraci\u00f3n de los materiales catequ\u00e9ticos y la colaboraci\u00f3n entre los agentes pastorales.<\/p>\n<p>b) Historia de los medios de comunicaci\u00f3n social, como \u00e1mbito para la catequesis. P\u00ed\u00ado XII en la enc\u00ed\u00adclica Miranda prorsus (1957) acota el concepto de comunicaci\u00f3n social, aplic\u00e1ndolo a \u00abla difusi\u00f3n de los bienes destinados a la comunidad y a cada uno de los individuos, entendida la difusi\u00f3n en el sentido de comunicaci\u00f3n realizada a gran escala\u00bb y apunta hacia la utilizaci\u00f3n de estos en la misi\u00f3n evangelizadora adoptando una posici\u00f3n de \u00abvigilante prudencia de madre&#8230; cuidando de proteger a sus hijos en el maravilloso camino del progreso\u00bb, e invita a educar al receptor y espectador del cine, la radio y la televisi\u00f3n a comprender el lenguaje propio de cada una de estas artes. El Vaticano II, en el decreto Inter mirifica da un paso m\u00e1s, y adem\u00e1s de acoger los nuevos medios de comunicaci\u00f3n social propone fomentarlos principalmente por medio de los laicos. Asimismo, invita a los seglares a no ser s\u00f3lo receptores y espectadores formados, sino tambi\u00e9n usuarios en las distintas tareas evangelizadoras de la Iglesia.<\/p>\n<p>La instrucci\u00f3n pastoral Communio et progressio (1971) invita a obispos, sacerdotes, religiosos y seglares a colaborar en publicaciones y emisiones de radio, televisi\u00f3n y cine. La aportaci\u00f3n de esta instrucci\u00f3n es incorporar el di\u00e1logo como recurso pastoral porque, \u00abla Iglesia desea tratar y dialogar con los informadores -sea cual sea su creencia religiosa- sobre cuanto ella pueda aportar\u00bb.<\/p>\n<p>Aetatis novae (1992) centra su atenci\u00f3n no s\u00f3lo en los profesionales responsables y en el pueblo cat\u00f3lico que utilizan los medios de comunicaci\u00f3n social, sino en la Iglesia, se\u00f1alando que ha de ponerse en actitud de servicio al hombre, portadora de su mensaje de salvaci\u00f3n, que est\u00e1 llamada a ser la voz de los sin voz y la voz de la verdad.<\/p>\n<p>Desde 1967 la Jornada mundial para las comunicaciones sociales ha tratado a los medios de comunicaci\u00f3n social como \u00e1mbito para la evangelizaci\u00f3n y la catequesis de manera espec\u00ed\u00adfica en los siguientes enfoques: veh\u00ed\u00adculo de la fe (1968), al servicio de la verdad (1972), al servicio de la afirmaci\u00f3n y promoci\u00f3n de los valores espirituales (1973) y al servicio de la evangelizaci\u00f3n en el mundo (1974) e instrumento de encuentro entre fe y cultura (1984) y de la promoci\u00f3n cristiana de la juventud (1985). Al servicio tambi\u00e9n de la formaci\u00f3n cristiana de la opini\u00f3n p\u00fablica (1986), de la religi\u00f3n (1989), del mensaje cristiano en la actual cultura inform\u00e1tica (1990), de la proclamaci\u00f3n del mensaje de Cristo (1992) y los v\u00ed\u00addeos y casetes en la formaci\u00f3n de la cultura y de la conciencia (1993).<\/p>\n<p>c) Presencia evangelizadora de la Iglesia en los medios de comunicaci\u00f3n social. Actualmente en Espa\u00f1a la Iglesia se hace presente con distintas f\u00f3rmulas. En los medios de comunicaci\u00f3n social de titularidad p\u00fablica, en programas concedidos a la Conferencia episcopal espa\u00f1ola (en RTVE) u obispos (televisiones auton\u00f3micas). Son programas que posibilitan la utilizaci\u00f3n del medio para la evangelizaci\u00f3n y catequesis, y potencian dimensiones de esta, m\u00e1s adecuadas a este \u00e1mbito, como son: el lenguaje testimonial, el lenguaje simb\u00f3lico y la presentaci\u00f3n apolog\u00e9tica de los contenidos de la fe. Estos programas son seguidos por el p\u00fablico creyente y convencido, situados en la parrilla de programaci\u00f3n en tiempos muertos. Tambi\u00e9n en las televisiones de titularidad p\u00fablica se presentan las celebraciones y fiestas populares m\u00e1s importantes, con su propio lenguaje evangelizador y catequ\u00e9tico y llegan a un p\u00fablico m\u00e1s amplio.<\/p>\n<p>La COPE, con accionariado mayoritario de la Conferencia episcopal espa\u00f1ola y otras instituciones eclesiales, emite semanalmente programas que pueden ser utilizados como \u00e1mbitos para la catequesis y que privilegian las dimensiones moral, social y apost\u00f3lica de la catequesis, con un lenguaje fundamentalmente testimonial. Esta f\u00f3rmula de titularidad de los medios de comunicaci\u00f3n social presta un buen servicio a la catequesis, al cuidar la presentaci\u00f3n de una adecuada imagen de la Iglesia, tanto en la informaci\u00f3n general como en la espec\u00ed\u00adficamente religiosa.<\/p>\n<p>Televisiones, radios y p\u00e1ginas en Internet propias de di\u00f3cesis y organismos eclesiales completan la actual presencia de la Iglesia en Espa\u00f1a. Son iniciativas nuevas que est\u00e1n abri\u00e9ndose camino con la esperanza de ser un instrumento de evangelizaci\u00f3n y catequesis, principal preocupaci\u00f3n actual con respecto a los medios de comunicaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>El lenguaje catequ\u00e9tico que mayor eficacia tiene en los medios de comunicaci\u00f3n social es el testimonial. Los testimonios vivos y aut\u00e9nticos de creyentes logran, al divulgarse, un impacto positivo incluso en la audiencia no creyente: testimonios de m\u00e1rtires actuales, la presentaci\u00f3n de actividades sociales, la confesi\u00f3n p\u00fablica de cat\u00f3licos del mundo de la cultura, la pol\u00ed\u00adtica, las artes o el espect\u00e1culo, etc.<\/p>\n<p>2. OTROS \u00ed\u0081MBITOS OCASIONALES. a) Peregrinaciones. Un \u00e1mbito muy actual con gran experiencia eclesial son las peregrinaciones. De las tres grandes peregrinaciones de la cristiandad, Jerusal\u00e9n, Roma y Santiago de Compostela, es esta \u00faltima la que mejor conserva su \u00e1mbito para la catequesis, pues, hecha a pie, en bicicleta o a caballo, utiliza el tiempo y los hitos del camino como instrumento catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>El tiempo y el espacio son fundamentales en la peregrinaci\u00f3n y se utilizan en la catequesis como espacios y tiempos dedicados a Dios, el \u00fanico necesario, tiempo de emancipaci\u00f3n y liberaci\u00f3n, de reconciliaci\u00f3n con Dios y con los hermanos, tiempo de gozo. Y espacios y tiempos para la misi\u00f3n y evangelizaci\u00f3n de la comunidad de peregrinos que se encuentra en el camino.<\/p>\n<p>La peregrinaci\u00f3n es una imagen pl\u00e1stica de la propia vida cristiana, que se convierte en real en el peregrino. Este peregrina movido por la fe y se encamina al lugar santo, para all\u00ed\u00ad profesar renovadamente su fe. Es la imagen del cristiano, peregrino de la fe recibida como don en el bautismo hasta el encuentro definitivo con el Se\u00f1or, cara a cara.<\/p>\n<p>* La peregrinaci\u00f3n a Compostela a la que acuden anualmente miles de personas recorre un itinerario -Camino de Santiago- que est\u00e1 marcado por estas caracter\u00ed\u00adsticas y se\u00f1alado por la presencia de Mar\u00ed\u00ada -icono de la Iglesia peregrina- y de los ap\u00f3stoles. Tiene un profundo sentido eclesial.<\/p>\n<p>* Roma, como centro cat\u00f3lico de peregrinaci\u00f3n, es meta a la que llevan todos los caminos. Como \u00e1mbito de catequesis requiere reservar unos tiempos y visitar las bas\u00ed\u00adlicas de San Pedro y de San Pablo, para afianzar al peregrino en su fe apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>* Jerusal\u00e9n, centro cristiano de peregrinaci\u00f3n, como \u00e1mbito para la catequesis tiene una virtualidad eminentemente cristol\u00f3gica. El recorrido por los santos lugares exige ya un tiempo dedicado a ello, que los distintos centros de peregrinaci\u00f3n saben utilizar con esta finalidad.<br \/>\nAdem\u00e1s de estas tres grandes peregrinaciones, otras m\u00e1s locales o nacionales participan de algunas de las posibilidades catequ\u00e9ticas indicadas.<\/p>\n<p>b) Encuentros. Juan Pablo II ha instaurado peri\u00f3dicamente encuentros mundiales de la juventud, o de la familia, que participan de lo indicado sobre la peregrinaci\u00f3n como \u00e1mbito de catequesis. El encuentro con el sucesor de Pedro es un \u00e1mbito que subraya lo cat\u00f3lico, la gran Iglesia, como signo e instrumento de evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo. La preparaci\u00f3n y acompa\u00f1amiento de j\u00f3venes o familias en estas convocatorias garantiza su mejor utilizaci\u00f3n como \u00e1mbito para la catequesis.<br \/>\nEl modelo de los encuentros con el Papa se ha extendido a otros similares con los obispos en sus di\u00f3cesis, propiciando una formaci\u00f3n eclesial de los que participan en ellos.<\/p>\n<p>Otros encuentros en \u00e1mbitos parroquiales o de colegios: convivencias, retiros, semanas juveniles&#8230; son ocasiones para la catequesis, cuyos objetivos y contenidos necesitan ser programados en cada ocasi\u00f3n. Son lugares id\u00f3neos para que la catequesis complete su oferta, subrayando o matizando algunas de las metas que se plantean en los itinerarios m\u00e1s formales de la catequesis de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>c) Campa\u00f1as. En aspectos m\u00e1s puntuales que se necesitan subrayar son tambi\u00e9n \u00e1mbitos para la catequesis las campa\u00f1as anuales de: Manos Unidas, D\u00ed\u00ada mundial de oraci\u00f3n por las vocaciones, Domund, etc., que no se limitan a unas catequesis ocasionales formalmente ofrecidas, sino a un conjunto de actividades celebrativas, reflexivas y de compromiso social y  apost\u00f3lico que posibilitan las dimensiones catequ\u00e9ticas, algunas veces relegadas.<\/p>\n<p>BIBL.: ARZOBISPADO DE VALENCIA. DELEGACI\u00ed\u201cN DE MEDIOS DE COMUNICACI\u00ed\u201cN SOCIAL, La doctrina de la Iglesia sobre los medios de comunicaci\u00f3n social, 1993; CANO G., Los medios audiovisuales y la Iglesia, una alianza para los nuevos tiempos, Actualidad catequ\u00e9tica 168 (1995); COMISI\u00ed\u201cN EPISCOPAL DE APOSTOLADO SEGLAR, Presencia y futuro del apostolado seglar en Espa\u00f1a, Edice, Madrid 1989; DI\u00ed\u201cCESIS DE BILBAO, Catecumenado y comunidades eclesiales, Actualidad catequ\u00e9tica 170 (1996); GEVAERT J. (ed.), Diccionario de catequ\u00e9tica, CCS, Madrid 1987 (especialmente: Movimientos eclesiales, Acci\u00f3n cat\u00f3lica, Asociaciones, Lugares de la catequesis, Oratorio, Peregrinaciones, Medios de comunicaci\u00f3n social); IRIBARREN J., El derecho a la verdad, BAC, Madrid 1968; MENA G\u00ed\u201cMEZ R., La informaci\u00f3n y la vida de la Iglesia, Actualidad catequ\u00e9tica 168 (1995); OURSEL R., Rutas de peregrinaci\u00f3n, Encuentro, Madrid 1982.<\/p>\n<p>Francisco Ferrer Luj\u00e1n<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Otros \u00e1mbitos educativos y lugares de catequesis: 1. El Directorio general para la catequesis, de 1997; 2. Lugar y \u00e1mbito. II. Lugares de catequesis: asociaciones, movimientos y agrupaciones de fieles: 1. Clarificaci\u00f3n terminol\u00f3gica; 2. Aspectos pastorales. III. Ambitos de catequesis: 1. Medios de comunicaci\u00f3n social; 2. Otros \u00e1mbitos ocasionales. I. Otros \u00e1mbitos educativos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ambitos-educativos-otros\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAMBITOS EDUCATIVOS, OTROS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17067","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17067","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17067"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17067\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17067"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17067"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17067"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}