{"id":17070,"date":"2016-02-05T11:07:12","date_gmt":"2016-02-05T16:07:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/artista\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:12","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:12","slug":"artista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/artista\/","title":{"rendered":"ARTISTA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO<br \/>\nI. Concepto hom\u00e9rico del artista<br \/>\nII. La cu\u00e1druple locura divina de Plat\u00f3n y el arte como primer acto cognoscitivo y humano en Arist\u00f3teles<br \/>\nIII. La concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Dios como artista absoluto<br \/>\nIV. El artista en el pensamiento de los Padres de la Iglesia<br \/>\nV. El artista desde san Francisco a Leonardo<br \/>\nVI. Concepto moderno del arte<br \/>\nVII. Le responsabilidad del artista<br \/>\nVIII. El artista, \u00bfun carism\u00e1tico eclesial?<\/p>\n<p>Artista, del lat\u00ed\u00adn ars, artis (artista, del lat. medieval), es el hombre que ejercita las bellas artes, a las que ser\u00ed\u00ada mejor llamar artes de lo bello (poes\u00ed\u00ada, m\u00fasica, teatro, danza, artes figurativas, etc.), porque realizan la belleza y sus fines espirituales y est\u00e9ticos, a diferencia de las otras artes, \u00abliberales\u00bb y \u00abno liberales\u00bb o \u00abserviles\u00bb, que se fijan fines de utilidad pr\u00e1ctica, t\u00e9cnica, artesana y productiva. Las primeras definiciones que del artista aparecen en la historia se relacionan con sus oficios \u00absagrados\u00bb de int\u00e9rprete de los destinos de la humanidad. Plat\u00f3n, a quien debemos el primer tratado org\u00e1nico sobre el problema del arte y de lo bello, no vacila en definir al artista como \u00abhombre de Dios\u00bb, no sin cierta cautela ir\u00f3nica y critica en di\u00e1logos como Yon (X, 545x), pero luego con pleno convencimiento filos\u00f3fico. La antigua de\u00fcnici\u00f3n teol\u00f3gica atraviesa, con diversa fortuna, la historia del pensamiento, para volver a emerger en la filosof\u00ed\u00ada rom\u00e1ntica, particularmente en el pensamiento de Schelling, y terminar hoy con Mart\u00ed\u00adn Heidegger, seg\u00fan el cual s\u00f3lo el arte consigue romper el silencio del ser y comunicarnos el sentido de nuestra existencia en el mundo.<\/p>\n<p>I. Concepto hom\u00e9rico del artista<br \/>\nLa posici\u00f3n privilegiada de quien ejercita el arte del canto est\u00e1 clara en la reflexi\u00f3n hom\u00e9rica. Cuando Ulises, vuelto a su \u00abpedregosa Itaca\u00bb, hace una carnicer\u00ed\u00ada entre los pretendientes, se ve obligado a detenerse ante el cantor Femio, que le recuerda:<\/p>\n<p>\u00abMe he instruido a m\u00ed\u00ad mismo y un dios ha puesto todos los cantos en mi \u00e1nimo. A ti mismo quiero cantarte como a un dios. \u00bfQuerr\u00e1s a\u00fan ensangrentar tu mano en mi canto?\u00bb (Odisea, XXII).<\/p>\n<p>El cantor hom\u00e9rico era sagrado para los dioses. Se sent\u00ed\u00ada llamado a juzgar a los hombres que iba conociendo en el ejercicio de su misi\u00f3n po\u00e9tica. No todos los loadores de empresas divinas y humanas eran, como Femio, cantores estables de corte. El mismo Homero, seg\u00fan la leyenda, era cantor viajero. Era el \u00abforastero\u00bb en el que pod\u00ed\u00ada ocultarse un dios. Uno de los pretendientes, tambi\u00e9n \u00e9l narrador en primera persona y en cierto modo aedo, dir\u00e1 de Ulises: \u00abQui\u00e9n sabe si el forastero no era un dios que, bajo tal aspecto, anda por el mundo para observar los abusos y los actos de justicia de los hombres\u00bb. El cantor comenzaba con una invocaci\u00f3n a la divinidad inspiradora (\u00abC\u00e1ntame, oh diosa\u00bb, Iliada, I, 1), uso \u00ablit\u00fargico\u00bb que se conserva todav\u00ed\u00ada hoy, por ejemplo, en el teatro de sombras, en la India, y en el de marionetas, en Jap\u00f3n, donde al principio del espect\u00e1culo tiene lugar una breve ceremonia de propiciaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter sacro del arte del canto tenia su origen en el hecho de que las desventuras eran confiadas por los dioses a la inspiraci\u00f3n y a las nobles fatigas de los poetas y artistas. Cuando Ulises llora, Alcinoo le explica:<\/p>\n<p>\u00abDi por qu\u00e9 lloras al escuchar el infausto destino de los teucros y de los argivos. Mira, los mismos dioses hicieron estas cosas y quisieron la muerte de tantos guerreros, para que los cantaran en las edades futuras\u00bb (Odisea, viii).<\/p>\n<p>Todo se resolver\u00e1, pues, en la gloria del canto. En la l\u00ed\u00adnea de Homero podr\u00ed\u00ada explicarse as\u00ed\u00ad el inmenso relieve que en la historia de la humanidad y del arte se ha atribuido ala cualidad tr\u00e1gica, a los grandes conflictos p\u00fablicos y privados, y a los misterios del dolor, desde la oscura fatalidad que envolv\u00ed\u00ada las escenas griegas a la cruz que, a partir de san Francisco de As\u00ed\u00ads, habr\u00ed\u00ada de constituir el centro de la espiritualidad cristiana. La idea hom\u00e9rica, si bien secularizada, pervive a\u00fan con vigor, dada la preeminencia que lo tr\u00e1gico, la desventura y la negatividad disolvente tienen hoy en la actividad po\u00e9tica, narrativa, teatral, cinematogr\u00e1fica y art\u00ed\u00adstica, y sobre todo en la actividad del periodista, que ha asumido la tarea del antiguo rapsoda y cantor de desgracias.<\/p>\n<p>II. La cu\u00e1druple locura divina en Plat\u00f3n y el arte como primer acto cognoscitivo y humano en Arist\u00f3teles<br \/>\nSi en su di\u00e1logo Yon Plat\u00f3n habla ridiculizado al rapsoda inficionado de Homero y de sagrado furor po\u00e9tico pero incapaz de comprender las palabras y las cosas que celebraba con su canto, en los di\u00e1logos sucesivos, particularmente en Fedro, no s\u00f3lo se desinteresa de distinguir la filosof\u00ed\u00ada de la poes\u00ed\u00ada, sino que asigna a ambas el mismo origen y naturaleza divinos, junto a la m\u00ed\u00adstica y la profec\u00ed\u00ada. \u00abHay dos especies de locura -escribe-: una causada por enfermedades propiamente humanas; la otra, originada por una alteraci\u00f3n del estado normal del hombre, provocada por la divinidad\u00bb. En otros t\u00e9rminos, los hombres se distinguen en \u00abpsic\u00f3patas\u00bb y en te\u00f3patas . El artista, el poeta, es un te\u00f3pata, como el m\u00ed\u00adstico, el profeta y el fil\u00f3sofo. Esta cu\u00e1druple locura divina es concedida a los hombres para que se purifiquen y se liberen de los males del mundo. En efecto, \u00aben todo el que estaba pose\u00ed\u00addo de locura de un modo justo y excitado por un furor divino se realizaba la liberaci\u00f3n de todo mal\u00bb (Fedro, 245, a ls). M\u00e1s que desventuras debidas a \u00abenfermedades oscuras y a maldiciones ancestrales\u00bb, lo que los dioses env\u00ed\u00adan es la \u00ablocura\u00bb purificadora y sonadora. He aqu\u00ed\u00ad ya el concepto de la funci\u00f3n purificadora, cat\u00e1rtica, del arte, desarrollada en la psicodramaturgia de Arist\u00f3teles; y he aqu\u00ed\u00ad en germen las est\u00e9ticas neoplat\u00f3nicas, rom\u00e1nticas e idealistas del arte como \u00abrevelador\u00bb del Uno, del Esp\u00ed\u00adritu y del Ser. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n aparece la distinci\u00f3n entre poes\u00ed\u00ada y t\u00e9cnica; entre poes\u00ed\u00ada y habilidad literaria, ret\u00f3rica y sofistica; entre poes\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada, usos pr\u00e1cticos y utilitarios de los medios art\u00ed\u00adsticos; distinciones que, junto con otras, ser\u00e1n desarrolladas por Benedetto Croce. \u00abEl que sin la santa locura de las musas se dirige al alc\u00e1zar soberano de la poes\u00ed\u00ada, convencido de que puede ser poeta a fuerza de habilidad t\u00e9cnica, caer\u00e1 en la inconsistencia, \u00e9l y su presunta poes\u00ed\u00ada, frente a la poes\u00ed\u00ada de los divinamente locos\u00bb (Fedro, 245, a 5). Plat\u00f3n termina el di\u00e1logo con una oraci\u00f3n, en la que se identifican espiritualidad y belleza interior del hombre.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles introduce un m\u00e9todo m\u00e1s cient\u00ed\u00adfico en el an\u00e1lisis del fen\u00f3meno po\u00e9tico, cuyo origen atribuye a \u00abdos causas, ambas naturales. En efecto, es propio de la naturaleza humana desde la infancia, el instinto de imitaci\u00f3n y el que disfruten todos de sus productos, y el hombre difiere especialmente de los animales porque sabe imitar m\u00e1s y procurarse con tal medio los primeros conocimientos\u00bb (Po\u00e9tica, IV, 1448 b 5). As\u00ed\u00ad se aparta el hombre de la com\u00fan matriz natural y de la animalidad gracias a las virtudes del arte, mediante las cuales va introduci\u00e9ndose en el conocimiento de la realidad y posesion\u00e1ndose de ella. La catarsis psicodramat\u00fargica confirma la liberaci\u00f3n que el hombre consigue con el arte desde su aparici\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p>III. La concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Dios como artista absoluto<br \/>\nEn la Biblia, el poeta y el cantor quedan absorbidos en el profeta, en el caudillo y en el pueblo de Dios. El pueblo de Israel canta y danza apenas se ha liberado de Egipto. Toca y canta David. Los libros sapienciales, desde Job al Cantar de los Cantares, desde los salmos a las profec\u00ed\u00adas, son en su mayor parte cantos. Cantores y m\u00fasicos profesionales serv\u00ed\u00adan en el templo. Poes\u00ed\u00ada y m\u00fasica funcionan como oraci\u00f3n, mucho m\u00e1s que en el ideal plat\u00f3nico y griego. El artista b\u00ed\u00adblico es esencialmente un hombre de oraci\u00f3n, sometido en todo a la Palabra de Yahv\u00e9, que es el verdadero Autor, el Poeta absoluto. El crea de la nada las cosas y las ordena; \u00e9l inspira las mentes, ablanda o endurece los corazones, impone leyes, medidas y f\u00f3rmulas y materiales, que el hombre est\u00e1 llamado a observar escrupulosamente.<\/p>\n<p>Dios prohib\u00ed\u00ada las artes figurativas o representativas, a excepci\u00f3n de las del estricto servicio lit\u00fargico y ornamental. Todo esto resultaba una ayuda para un pueblo como el jud\u00ed\u00ado, que se hallaba en continuo movinvento. Forzado a vivir a menudo en condiciones de emergencia, a realizar traslados masivos y radicales, marchas forzadas y largu\u00ed\u00adsimas, como la de atravesar el desierto en el \u00e9xodo, Israel carec\u00ed\u00ada de la estabilidad necesaria para una civilizaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica y filos\u00f3fica como la griega, o arquitect\u00f3nica y escultural como la egipcia. Desarroll\u00f3 una civilizaci\u00f3n enteramente interior y de acci\u00f3n, bajo el impulso de un imperativo divino, que era a la vez necesidad de sobrevivir y ley.<\/p>\n<p>El cantor hom\u00e9rico se mostraba por lo general indiferente a las empresas de los h\u00e9roes y de los dioses que celebraba. Le importaba triunfar en su arte, agradar a los se\u00f1ores y vivir. En la Biblia, el cantor -profeta, caudillo o pueblo- sufre y goza directamente en si la acci\u00f3n del propio lenguaje. A la mentalidad pagana le interesaban las obras de arte, los monumentos, m\u00e1s que el artista y el hombre. En la Biblia, el hombre vale m\u00e1s que los tesoros de arte y de riqueza que pudieran producirse. E1 amor excesivo de tales tesoros se considera idolatr\u00ed\u00ada, alejamiento de Dios y de la propia identidad espiritual. En contra de lo que acostumbraban hacer los artistas de los dem\u00e1s pueblos, los cuales tend\u00ed\u00adan a la impersonalidad deificada, el artista b\u00ed\u00adblico, el profetapoeta se expresa en primera persona, se confiesa. La historia se convierte en autobiograf\u00ed\u00ada divina y humana.<\/p>\n<p>IV. El artista en el pensamiento de los Padres de la Iglesia<br \/>\nLos Padres de la Iglesia heredaron la aversi\u00f3n que sent\u00ed\u00adan los primeros cristianos por los espect\u00e1culos paganos, en especial por los del circo romano, donde algunos de ellos hab\u00ed\u00adan sido condenados a ofrecer al p\u00fablico el suplicio de sus cuerpos desgarrados por las fieras, crucificados y quemados vivos. La memoria de tales martirios, amplificada por la execraci\u00f3n, al coincidir con la evidencia de las \u00abmatanzas bestiales y las representaciones obscenas\u00bb en que hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo el arte teatral y l\u00fadico romano, inspir\u00f3 a Tertuliano su De Spectaculis, texto fundamental para la historia del pensamiento est\u00e9tico cristiano desde la patr\u00ed\u00adstica a las actuales enc\u00ed\u00adclicas papales. La condena formulada por Tertuliano contra los espect\u00e1culos, a los que hab\u00ed\u00ada asistido antes de su conversi\u00f3n, pesar\u00ed\u00ada durante largos siglos sobre el hombre de teatro, influyendo en su tratamiento social y jur\u00ed\u00addico, limitando gravemente sus derechos, hasta el punto de ser excluido post mortem de los cementerios. El teatro se inclu\u00ed\u00ada entre las \u00abartes indecorosas\u00bb, quedando prohibido a los cl\u00e9rigos. Las razones de la condena de los espect\u00e1culos paganos Tertuliano las ve en el supuesto de que son, por su origen y estructura, idol\u00e1tricos, por lo que ofenden la dignidad de Dios y del hombre, cuya \u00abimagen divina\u00bb afean y pervierten. \u00abSi resulta que todo el aparato de los espect\u00e1culos tiene su fundamento en la idolatr\u00ed\u00ada, es preciso reconocer que la declaraci\u00f3n de renuncia que hacemos en el bautismo se refiere tambi\u00e9n a los espect\u00e1culos, los cuales, por su idolatr\u00ed\u00ada, est\u00e1n sujetos al diablo, a sus seducciones, a sus ministros\u00bb (De Spectaculis IV, 3-4). En realidad, bajo la condena religiosa se expresa un juicio critico hist\u00f3ricamente aceptable sobre los espect\u00e1culos de entonces. Por desgracia, la sospecha de su \u00ed\u00adndole diab\u00f3lica habr\u00ed\u00ada de seguir pesando sobre el hombre de teatro, extendiendo su influencia a sectores de mentalidad protestante. Esto puede constatarse, por ejemplo, en filmes como El rostro, de Bergman. La rehabilitaci\u00f3n del hombre de teatro llegar\u00ed\u00ada con las representaciones sagradas, sobre todo con la escenificaci\u00f3n del drama de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas, asemej\u00e1ndolo de manera peculiar al sacerdote, alter Christus.<\/p>\n<p>V. El artista desde san Francisco a Leonardo<br \/>\nTanto la patr\u00ed\u00adstica como la escol\u00e1stica lo hab\u00ed\u00adan conceptualizado todo, desde la naturaleza a los misterios de Dios, sirvi\u00e9ndose de categor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas neoplat\u00f3nicas y aristot\u00e9licas. En las grandes disputas con otras culturas, especialmente con la \u00e1rabe, as\u00ed\u00ad como en las que se libraban dentro de la sociedad cristiana entre las distintas escuelas, se proced\u00ed\u00ada a golpes de concepto. Al artista se le manten\u00ed\u00ada aislado de la contienda intelectual, al igual que al m\u00ed\u00adstico, retirado con sus soliloquios en los conventos, si bien \u00e9ste, cuando lo cre\u00ed\u00ada necesario, entraba cual por libre en la liza, como en el caso de Bernardo de Claraval. Es al llegar los municipios cuando el artista recupera el derecho de ciudadan\u00ed\u00ada y se convierte en factor indispensable. En el municipio artes y oficios se funden en una sola actividad constructiva. E1 artista deja a los cl\u00e9rigos el lat\u00ed\u00adn y las disputas teol\u00f3gicas, que se han vuelto peligrosas con la Inquisici\u00f3n, y adopta la lengua vulgar de la gente. El nacimiento del nuevo artista lo tenemos con Francisco de As\u00ed\u00ads, poeta y orante \u00abdivinamente loco\u00bb. M\u00e1s que Dante, todav\u00ed\u00ada teologizante y escatol\u00f3gico a la manera medieval, Francisco muestra los signos de los tiempos nuevos, abri\u00e9ndose al C\u00e1ntico de las criaturas. El artista pierde luego el sentido de su sagrada \u00ablocura\u00bb. Secularizado a trav\u00e9s del humorismo boccacesco, de la perspicaz malicia maquiav\u00e9lica y de la \u00absonriente\u00bb iron\u00ed\u00ada de Ariosto, se reencuentra al fin \u00abmundano\u00bb y pagano, adem\u00e1s de cortesano, pero ya sin fe en los h\u00e9roes y en los prodigios que canta. Signos de religiosidad permanecen en la vertiente de las artes figurativas hasta Miguel Angel, como se echa de ver en sus versos. Los fil\u00f3sofos teorizan sobre el hombre \u00abmicrocosmos\u00bb, sobre el dominio alquimista, y luego cient\u00ed\u00adfico, de la naturaleza. E1 artista, incluso dentro de la plenitud renacentista de su propio poder creador, conserva la discreci\u00f3n del hombre de oficio. Aun cuando se llame Leonardo da Vine\u00c2\u00a1, tendr\u00e1 un lenguaje casi artesanal; de \u00abomo lanza lettere\u00bb.<\/p>\n<p>VI. Concepto moderno del arte<br \/>\nCon La CienciaNueva de Giambattista Vico se inicia la filosof\u00ed\u00ada del arte y del lenguaje modernos. Para Vico fue \u00abcantando\u00bb como los hombres salieron del reino de los instintos primitivos, llegando as\u00ed\u00ad a la civilizaci\u00f3n de los sentimientos y de los h\u00e9roes. A partir de un estado de \u00abbestias mudas&#8230; y por lo mismo necios, a impulsos de pasiones violent\u00ed\u00adsimas, debieron formar sus lenguas cantando\u00bb, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n sus \u00abnaciones po\u00e9ticas\u00bb. \u00abSin embargo, las artes de lo necesario, \u00fatil, c\u00f3modo, y en buena parte tambi\u00e9n del placer humano, lograron encontrarse en los siglos po\u00e9ticos antes de llegar los fil\u00f3sofos\u00bb, que constituyeron la era de la \u00abraz\u00f3n desplegada\u00bb. Razonando terminaba la humanidad cantora, para recomenzar desde el principio los flujos y reflujos del propio \u00c2\u00a1ter hist\u00f3rico. El artista se deten\u00ed\u00ada en el umbral del concepto, posici\u00f3n que adoptar\u00e1 tambi\u00e9n en el idealismo de Benedetto Croce. El esp\u00ed\u00adritu po\u00e9tico es el que ilumina el mundo; pero luego la fllosoffa, la econom\u00ed\u00ada y la \u00e9tica son las que desarrollan y gobierna la historia.<\/p>\n<p>En la Cr\u00ed\u00adtica del juicio, Kant asigna al sentimiento est\u00e9tico la funci\u00f3n de identificar, m\u00e1s all\u00e1 de la urdimbre antin\u00f3mica del entendimiento y de las posibilidades pr\u00e1cticas de la raz\u00f3n, una finalidad universal que ayude a resolver el conflicto entre el determinismo de la naturaleza y la libertad del hombre. En el idealismo est\u00e9tico de Schellfng, el arte no s\u00f3lo le permite a la humanidad conocer el sentido originario y la finalidad de la naturaleza, sino incluso continuar la creaci\u00f3n de Dios. El artista vuelve a ser mucho m\u00e1s que el \u00abhombre divino\u00bb de Plat\u00f3n. Es el tit\u00e1n que sostiene en sus espaldas la creaci\u00f3n; el genio prometeico que lleva en su propia pasi\u00f3n de fuego el Esp\u00ed\u00adritu Absoluto, que gime bajo las cadenas de la naturaleza.<\/p>\n<p>VII. La responsabilidad del artista<br \/>\nEn la era hom\u00e9rica, el magisterio civil y religioso del artista ocupa el primer plano. El poeta era vate y maestro de civilizaci\u00f3n. Homero era la biblia de la educaci\u00f3n sentimental del griego; la paideia por excelencia. El magisterio civil y religioso del artista decae al decaer la civilizaci\u00f3n y el arte griegos. Pas\u00f3 entonces a manos del fil\u00f3sofo, el cual intent\u00f3 dar a la demanda educativa de los hombres una respuesta diversa, \u00e9tico-pol\u00ed\u00adtica. A este fin escribe la Rep\u00fablica, donde incoa proceso al artista y lanza condenas contra el arte \u00abdecadente\u00bb de su tiempo en un lenguaje no muy distinto del usado por Tertuliano en su obra De Spectaculis. En el \u00e1mbito del nuevo magisterio \u00e9tico-pol\u00ed\u00adtico, elabora Plat\u00f3n un concepto reductivo de las virtudes de bondad y de verdad del artista. Este, en la Rep\u00fablica, no es ya el \u00abhombre de Dios\u00bb, sino un imitador de segundo grado de la imagen de lo bello, lo bueno y lo verdadero, a los que el fil\u00f3sofo llega directamente gracias a la idea que de ellos (leva dentro. Para Plat\u00f3n y para fa tradici\u00f3n, hasta el romanticismo, no se daba \u00abcreaci\u00f3n\u00bb en el arte, sino descubrimiento, \u00abinvenci\u00f3n\u00bb de una belleza preexistente, \u00abimitada\u00bb por la naturaleza y, bas\u00e1ndose en \u00e9sta, por el artista.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la condena de la Rep\u00fablica de Plat\u00f3n y del De SpectacuJis de Tertuliano, al artista le costar\u00ed\u00ada volver a sus antiguas funciones de maestro y de vate. Gozarla de una cierta irresponsabilidad, como juglar, como buf\u00f3n. Iba a ser con las artes y oficios de los municipios cuando se convirtiese en ciudadano responsable, al ganarse el titulo de obrero de la belleza y participar activamente en la construcci\u00f3n de la ciudad comunal. Sin embargo, la irresponsabilidad gozada en el pasado constituir\u00ed\u00ada una tentaci\u00f3n permanente. Desterrado de fa Rep\u00fablica plat\u00f3nica y excluido de los oficios religiosos y civiles en el pasado, el artista conquistaba ahora una nueva situaci\u00f3n de excepci\u00f3n, no ya \u00absacra\u00bb, sino laica o demon\u00ed\u00adaca; en cualquier caso, preciosa, que lo iba a conducir a la idolatr\u00ed\u00ada rom\u00e1ntico-idealista de lo est\u00e9tico, del genio que obra en una esfera de arbitrio sobrehumano y de alejamiento ir\u00f3nico del submundo com\u00fan del bien y del mal. De ah\u00ed\u00ad la necesidad \u00abhist\u00f3rica\u00bb de reanudar el proceso plat\u00f3nico y patr\u00ed\u00adstico, especialmente en el \u00e1mbito pol\u00ed\u00adtico y jur\u00ed\u00addico, en el que hoy se enfrentan dos tendencias: la liberal, rom\u00e1ntica e idealista, para la cual el artista debe gozar, en su obra, de libertad e inmunidad especiales- la tendencia tradicional cristiana, y hoy tambi\u00e9n la marxista, seg\u00fan la cual el artista debe, en cambio, asumir su propia responsabilidad y dar cuenta de su acci\u00f3n como cualquier otro hombre.<\/p>\n<p>F. Pasqualino<\/p>\n<p>VIII. El artista: \u00bfun carism\u00e1tico eclesial?<br \/>\nPensemos en la primera comunidad ecleafal de Corinto. Se nos describe como un mosaico humano variopinto. En ella hab\u00ed\u00ada de todo: pobres y acomodados, libres y esclavos, rigoristas y laxistas. Hab\u00ed\u00ada quien gozaba de una comprensi\u00f3n particular de las Sagradas Escrituras, quien estaba dotado de facilidad de palabra para explicarlas, quien sabia consolar y quien tenia el don de curar enfermedades. Es sabido el valor que Pablo atribu\u00ed\u00ada a las capacidades diferenciales de cada uno. El don de uno no excluye el de otro: \u00abHay diversidad de dones espirituales, pero el Espiritu es el mismo\u00bb (1 Cor 12,4); la comunidad tiene necesidad de la aportaci\u00f3n particular de cada uno para subsistir y desarrollarse: \u00abA cada uno se le da la manifestaci\u00f3n del Espiritu para el bien com\u00fan\u00bb (12,7). Con estos principios el Ap\u00f3stol fundaba teol\u00f3gicamente la comunidad cristiana sobre bases carism\u00e1ticas. El Vat. II ha propuesto la revaluaci\u00f3n de la Iglesia como organismo carism\u00e1tico para una renovaci\u00f3n en profundidad. La desconfianza respecto a los carismas est\u00e1 injustificada; la comunidad cristiana exhorta el Concilio- m\u00e1s bien tiene que adoptar una actitud de aceptaci\u00f3n reconocida: \u00abEstos carismas, tanto los extraordinarios como los m\u00e1s comunes y difundidos, deben ser recibidos con gratitud y consuelo, porque son muy adecuados y \u00fatiles a las necesidades de la Iglesia\u00bb (LG 12).<\/p>\n<p>Con esta premisa parece legitimo avanzar la hip\u00f3tesis de que se puede considerar el arte como un carisma otorgado en orden a la construcci\u00f3n de la comunidad. Es cierto que no se nombra a los artistas entre los carism\u00e1ticos en ninguno de los elencos paulinos de los carismas. Sin embargo, la cuesti\u00f3n no pierde validez, pues sabemos que tales elencos son ejemplificativoa y no exhaustivos. Una dificultad m\u00e1s radical es, en cambio, la siguiente: \u00bfTiene necesidad de artistas la comunidad que se forma sobre la base de la fe en Cristo? La fe, en efecto, establece una comuni\u00f3n vital entre el creyente y la obra art\u00ed\u00adstica completa y perfecta: la vida humana de Jes\u00fas de Nazaret. Para el creyente, esta obra es la realizaci\u00f3n maestra de Dios, la obra m\u00e1s alta de \u00abpoes\u00ed\u00ada\u00bb (si referimos \u00e9sta, seg\u00fan lo sugiere la ra\u00ed\u00adz griega, al \u00abhacer\u00bb: Cristo es lo que Dios ha \u00abhecho\u00bb -\u00abpoiesis\u00bb- para crear al hombre nuevo). Quiz\u00e1 esta misma intuici\u00f3n, puede que impl\u00ed\u00adcita -es decir, que Cristo es la \u00abpoes\u00ed\u00ada\u00bb de Dios-, sea la base de dos hechos contradictorios en la historia del cristianismo: el que algunos cristianos hayan sentido aversi\u00f3n a cualquier expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica, mientras que otros, por el contrario, han expresado su vivencia religiosa en formas universalmente celebradas como realizaciones art\u00ed\u00adsticas (Francisco de As\u00ed\u00ads, Juan de la Cruz, Miguel Angel, Bach&#8230;). Diversa actitud, seg\u00fan que se considere a Cristo como la obra de arte perfecta que suplanta a todos los esbozos o que, al contrario, suscita otras obras art\u00ed\u00adsticas como lenguaje menos inadecuado para expresar su misterio.<\/p>\n<p>Las reservas sobre la posibilidad de considerar a los artistas cristianos como carism\u00e1ticos eclesiales desaparecen si consideramos que confesar a Cristo como \u00abcharis\u00bb (gracia, benevolencia, perd\u00f3n, ternura definitiva) del Padre, tampoco impide la existencia de \u00abcarism\u00e1ticos\u00bb en la comunidad. La condici\u00f3n hist\u00f3rica hace imposible, en efecto, poder decirlo todo al mismo tiempo. La comunidad peregrina en la historia tiene necesidad de carism\u00e1ticos que reflejan en mil facetas la gracia soberana de Dios. Desde el momento en que la obra divina es tambi\u00e9n \u00abpoes\u00ed\u00ada\u00bb, manifestaci\u00f3n de belleza en una forma existencial, no puede faltar en el seno de la comunidad cristiana un sitio para los artistas, que historizan la obra maestra de Dios y la anuncian para su tiempo.<\/p>\n<p>Por tanto, el artista es un kerygm\u00e1tico. Esta designaci\u00f3n hace posible enfocar de un modo nuevo la ya vieja discusi\u00f3n entre arte religioso y arte sacro. El kerygma es funci\u00f3n de la Iglesia, pero al mismo tiempo la Iglesia depende de \u00e9l, existe gracias a \u00e9l. Una iglesia que se limitase a predicar el evangelio sin dejarse recrear por la palabra que anuncia, se reducir\u00ed\u00ada muy pronto a funcionaria de la palabra. La relaci\u00f3n entre kerygma como funci\u00f3n de la Iglesia y kerygma como inspiraci\u00f3n interior ilumina la relaci\u00f3n entre arte sacro y arte religioso. Si asumimos como arte sacro el que se fija un tema u objeto sacro y como artista sacro el que pone su obra al servicio del anuncio de la Iglesia, f\u00e1cilmente comprenderemos que no puede ser aut\u00e9ntico sino a condici\u00f3n de mantener un contacto vital con el arte religioso, es decir, con el arte inspirado en el sentimiento, en el contenido emotivo y en la vivencia religiosa que intenta expresar. En otras palabras, el artista cristiano no puede reducir su tarea a la de apologeta o propagandista de la fe de la comunidad. Podemos desarrollar a\u00fan m\u00e1s a fondo la analog\u00ed\u00ada con el kerygma. As\u00ed\u00ad como \u00e9ste, cuando es llevado por creyentes prof\u00e9ticos, puede estar en contraste con la forma hist\u00f3rica contingente de la comunidad, as\u00ed\u00ad el arte religioso puede cuestionar la vivencia de la comunidad, recordar lo que se ha olvidado y anticipar desarrollos sucesivos. El artista, como el kerigm\u00e1tico, no es un simple portavoz de la instituci\u00f3n; es una instancia creadora que combate la esclerosis institucional.<\/p>\n<p>Pero todo esto sin salirse de la fidelidad, que implica un vinculo vital con el pasado. El artista cristiano es tal por referencia a Cristo. Mas no \u00fanicamente a aquel Cristo de la historia que nos ha dado en formato reducido la historiograf\u00ed\u00ada. Ello har\u00ed\u00ada de toda pintura oleogr\u00e1flca (hecha con el pincel, con la pluma o con la c\u00e1mara) que tenga por objeto a Jes\u00fas de Nazaret, una obra cristiana, pretensi\u00f3n muy lejos de ser indiscutible. Con frecuencia tales productos, a pesar de la intenci\u00f3n devota que los inspira, son catalogados m\u00e1s bien como kitsch que como obra de arte. El Cristo al que se refiere el artista cristiano es el Cristo de la fe, o sea, aquella manifestaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n que proyecta su luz sobre las vicisitudes de los `pobres cristos\u00bb de la historia y que llena de vivencias profundas tal vez de poca monta a los ojos de los hombres. \u00bfQu\u00e9 seria el arte, se preguntaba Th. W. Adorno, si se olvidara del dolor sufrido por la humanidad? S\u00f3lo es verdadero y esencial cuando conserva el recuerdo del sufrimiento acumulado en el curso de la historia. Para las fuerzas represivas, este recuerdo es inc\u00f3modo; la ideolog\u00ed\u00ada enmascara las relaciones de fuerza. \u00abLa grandeza de las obras de arte consiste en que dicen lo que la ideolog\u00ed\u00ada oculta\u00bb, para decirlo con otra f\u00f3rmula lapidaria de Adorno.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n del arte parece habernos llevado lejos del Cristo hist\u00f3rico. No es as\u00ed\u00ad. El artista que no cierra los ojos a las carencias de ser (dolor, sufrimiento, culpa) establece el supuesto hermen\u00e9utico para comprender a Jes\u00fas de Nazaret. Y comprender a Jes\u00fas es comprender el mundo como Dios lo ve. Hoy se espera cada vez m\u00e1s del arte que sea un reflejo despiadado del mundo trastornado. Esta visi\u00f3n del arte se opone a la visi\u00f3n griega, que luego adoptar\u00e1 el idealismo, para la cual el arte es s\u00f3lo ub fugaz resplandor en el tiempo de lo bello atemporal, como epifan\u00ed\u00ada en forma visible de lo eterno. En neto contraste con el arte visto como lugar donde se manifiestan valores eternos, cual cosmos ideal, la concepci\u00f3n moderna del arte es la de un mundo desvelado, liberado de las mixtificaciones en que lo envuelven los sistemas ideol\u00f3gicos y autoritarios. El cristianismo congenia m\u00e1s con esta segunda concepci\u00f3n; incluso quiz\u00e1 se pueda demostrar que \u00e9l ha contribuido de manera decisiva a hacerla prevalecer. La negaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica entre sagrado y profano, que tiene su origen en la revelaci\u00f3n cristiana, se refleja tambi\u00e9n en el arte. Despu\u00e9s de Cristo, todo arte se ha vuelto esencialmente profano. El lugar del encuentro con Dios no es el templo, sino el \u00abhediondo foso de la historia\u00bb, en el cual el hombre Jes\u00fas padece la violencia de los hombres; en su caso se desvela la hipocres\u00ed\u00ada de los sistemas y de las jerarqu\u00ed\u00adas de valores opresivas. El orden del mundo se muestra antit\u00e9tico .2 &#8212;ten de Dios; el sufrimiento del mundo, al chocar con la locura de la cruz (cf 1 Cor 1,17 &#8211; 3,4), revela su mentira.<\/p>\n<p>La obra de arte nos ayuda a leer el significado m\u00e1s profundo de la realidad (ella es, seg\u00fan la definici\u00f3n de Heidegger, la \u00abrealizaci\u00f3n de la verdad\u00bb). Para el cristiano, la realidad no se identifica con un orden c\u00f3smico eterno, sino con la palabra hist\u00f3rica de Cristo, confesado como \u00abcamino, verdad y vida\u00bb (cf Jn 14,8). En la \u00abfealdad\u00bb de su muerte se descubre el desorden del mundo; en la \u00abbelleza\u00bb de su vida (autenticidad, intimidad de relaciones humanas, capacidad de asociaci\u00f3n comunitaria, doctrina, poder terap\u00e9utico para el cuerpo y para el esp\u00ed\u00adritu, vida nueva de resucitado) se revela la nueva creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El carisma del artista cristiano consiste en llevar a la comunidad de los creyentes a descubrir las potencialidades encerradas en la existencia individual y social. Para que esto se realice, lo primero que se necesita es que la realidad actual, inmutable en apariencia, revele su contingencia. Todos somos esclavos de la costumbre y de los mecanismos repetitivos. Seria preciso poder lavarse los ojos entre una mirada y otra. El artista nos lo hace posible. Una melod\u00ed\u00ada, un filme bien logrado, una p\u00e1gina literaria, y he aqu\u00ed\u00ad que encontramos una relaci\u00f3n creadora con nuestra propia vida, porque se nos descubren los horizontes de lo posible. Proceso este que tiene la inmediatez, la facilidad y la radicalidad de la metanoia evang\u00e9lica; proceso que se asemeja a un juego.<\/p>\n<p>La categor\u00ed\u00ada del juego parece la m\u00e1s apta para acercarse al misterio de la creaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica. No sufre menoscabo alguno el arte por considerarlo entre las actividades del homo ludens. Juego no equivale a diversi\u00f3n. Lo demuestra la seriedad con que el ni\u00f1o se entrega al juego. El juego es la v\u00ed\u00ada regia por la que pasa la creatividad.<\/p>\n<p>La Biblia no vacila en recurrir al juego para describir la actividad creadora de Dios. La Sabidur\u00ed\u00ada, seg\u00fan la c\u00e9lebre imagen, estaba junto al Creador \u00abjugando todo el tiempo en su presencia\u00bb (cf Prov 8,30). \u00bfEs licito, ampliando la imagen, considerar tambi\u00e9n la redenci\u00f3n -la \u00abnueva creaci\u00f3n\u00bb, seg\u00fan la terminolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica- como un \u00abjuego\u00bb de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios? Cristo, el \u00abpoema\u00bb del Padre, seria tambi\u00e9n su gran juego. \u00bfNo est\u00e1 ya acaso la vida de Jes\u00fas estructurada en si misma como un drama cl\u00e1sico? \u00bfNo posee su relato un efecto cat\u00e1rtico? \u00bfCu\u00e1ntas vidas de santos no tienen necesidad precisamente de categor\u00ed\u00adas l\u00fadicas para entenderlas a fondo? Asimismo, \u00bfqu\u00e9 es la fe, en toda existencia cristiana, sino un \u00abentrar en juego\u00bb?<br \/>\nAl reivindicar para el arte su car\u00e1cter de juego, defendemos un rasgo antropol\u00f3gico de los m\u00e1s amenazados por la adusta eficiencia de la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Al mismo tiempo, defendemos el espacio para la experiencia religiosa. El d\u00ed\u00ada en que no quedase ya disponibilidad interior para el libre juego de las formas, para el fluir de la fantas\u00ed\u00ada, para la gratuidad, para la experimentaci\u00f3n existencial, no habr\u00ed\u00ada tampoco espacio para la adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las comunidades cristianas del pasado emprendieron obras de civilizaci\u00f3n y de asistencia, y produjeron bienestar y cultura, pero sobre todo adoraron. A aquellas comunidades no les faltaron carism\u00e1ticos que, con la poes\u00ed\u00ada y con el pincel, con el canto y con la arquitectura, con los \u00abmisterios\u00bb juglarescos y con las ceremonias sagradas, recordaran que el sentido \u00faltimo de la vida humana est\u00e1 en la alabanza de la majestad divina. En el libre juego de la creaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica se anunci\u00f3 el kerygma y la profec\u00ed\u00ada reaviv\u00f3 la esperanza. Podemos suponer que el Se\u00f1or tampoco dejar\u00e1 que falten a las comunidades que tienen su morada en el mundo de la t\u00e9cnica artistas como carism\u00e1ticos. El aviso apost\u00f3lico: \u00abPonga cada cual al servicio de los dem\u00e1s los dones recibidos como corresponde a buenos administradores de los distintos carismas de Dios\u00bb (1 Pe 4,10), es siempre actual. [>Imagen V,I; >Espiritualidad contempor\u00e1nea IV, 3, d].<\/p>\n<p>S. Spinsanti<br \/>\nBIBL.-AA. VV., La est\u00e9tica marxista-leninista y la creaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica, Progreso, Mosc\u00fa 1980.-Adorno, Th. W., Teor\u00ed\u00ada est\u00e9tica, Taurus, Madrid 1980.-Baithasar, H. U. von, Herrlichkeit, eine theologische Asthetik, Johannes Veriag, Einsiedein 1970.-Beardsley. M. C, Est\u00e9tica: historia y fundamentos, C\u00e1tedra, Madrid 1978.-Bouso\u00f1o, C, El irracionalismo po\u00e9tico (el s\u00ed\u00admbolo), Gredos, Madrid 1977.Bouso\u00f1o, C, Superrealismo po\u00e9tico y simbolizaci\u00f3n, Gredos, Madrid 1978.-Bouso\u00f1o. C, Teor\u00ed\u00ada de la expresi\u00f3n po\u00e9tica Gredos, Madrid 1988.-Bozal Fern\u00e1ndez, V, El lenguaje art\u00ed\u00adstico, Pen\u00ed\u00adnsula, Barcelona 1970.-Cam\u00f3n Aznar, J, Arte y pensamiento en san Juan de la Cruz BAC Minor, Madrid 1972.-Coomaraswamy, A. 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Introducci\u00f3n a la l\u00ed\u00adrica de san Juan de la Cruz, Guadarrama, Madrid 1959.-Plazaola, J, Introducci\u00f3n a la est\u00e9tica, BAC, Madrid 1973.-Santayana J, El sentido de la belleza, Montaner y Sim\u00f3n, Barcelona 1988.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO I. Concepto hom\u00e9rico del artista II. La cu\u00e1druple locura divina de Plat\u00f3n y el arte como primer acto cognoscitivo y humano en Arist\u00f3teles III. La concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Dios como artista absoluto IV. El artista en el pensamiento de los Padres de la Iglesia V. El artista desde san Francisco a Leonardo VI. Concepto &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/artista\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abARTISTA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17070","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17070","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17070"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17070\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17070"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17070"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17070"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}