{"id":17076,"date":"2016-02-05T11:07:24","date_gmt":"2016-02-05T16:07:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/contestacion-profetica\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:24","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:24","slug":"contestacion-profetica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/contestacion-profetica\/","title":{"rendered":"CONTESTACION PROFETICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n &#8211; I. La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, expresi\u00f3n de la libertad de Dios para guiar a la humanidad: 1. La soberan\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9 en el AT; 2. La libertad de Dios se realiza en Jes\u00fas &#8211; II. La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, expresi\u00f3n de la libertad de Dios en la Iglesia de hoy: 1. Los modos de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica en la vida de la Iglesia; 2. Perfil de una contestaci\u00f3n prof\u00e9tica hoy.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada espiritual tiene como objeto aclarar la experiencia cristiana. Nuestro art\u00ed\u00adculo se refiere ante todo, no al sujeto (el profeta), ni al fen\u00f3meno prof\u00e9tico en las religiones no cristianas y en el AT y NT [>Experiencia espiritual en la Biblia 1, 3: >Profetas], sino al hecho de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica hoy. Lugares teol\u00f3gicos para el juicio y para la aclaraci\u00f3n no lo son entonces en modo exclusivo los estudios exeg\u00e9ticos sobre el profetismo en el AT y el NT, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, la vida de la Iglesia tal como se expresa en la experiencia de los santos. Esto es particularmente importante porque la transformaci\u00f3n del profetismo veterotestamentario a trav\u00e9s de las grandes fases del profetismo mesi\u00e1nico de Jes\u00fas y del escatol\u00f3gico de la era apost\u00f3lica fue gradualmente adquiriendo cada vez m\u00e1s el car\u00e1cter de experiencias ligadas a la santidad. Ello implica una dif\u00ed\u00adcil documentaci\u00f3n, ya que la experiencia de los santos ha sido siempre, por desgracia, un lugar teol\u00f3gico secundario y relativamente poco explorado por los estudiosos. Recientemente, con el redescubrimiento del car\u00e1cter esencial de los carismas en la Iglesia o de la Iglesia como pueblo de profetas seg\u00fan la promesa&#8217;, el tema de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica se ha convertido en categor\u00ed\u00ada general de la autocomprensi\u00f3n eclesial y cristiana. Esta nueva conciencia generalizada plantea problemas a la teolog\u00ed\u00ada y a la Iglesia. Hoy se presta mucha atenci\u00f3n a la necesidad de suavizar la tensi\u00f3n entre la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica y el redescubrimiento de la dimensi\u00f3n carism\u00e1tica y, por tanto, a la necesidad de formular en t\u00e9rminos nuevos el nexo entre autoridad y libertad cristiana en las relaciones intraeclesiales. Por otra parte, existe, aunque siempre contrastada por el temor de perder su identidad hist\u00f3rica, la aspiraci\u00f3n a encontrar justamente por v\u00ed\u00ada prof\u00e9tica un nuevo modo de ser de la Iglesia en medio de la humanidad en camino. La indicaci\u00f3n del Vat. II de que la Iglesia es signo e instrumento de la comuni\u00f3n con Dios y de la unidad de toda la familia humana, postula la necesidad de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica como expresi\u00f3n evang\u00e9lica esencial y constante de la misi\u00f3n espiritual de la Iglesia frente al mundo. De ah\u00ed\u00ad la tendencia a buscar una contestaci\u00f3n prof\u00e9tica rec\u00ed\u00adproca entre los cristianos y los \u00abhombres de buena voluntad\u00bb, cualquiera que sea el grupo religioso o el movimiento hist\u00f3rico a que pertenezcan, con tal que sean capaces de anticipar en la historia un modo nuevo, m\u00e1s evang\u00e9lico, de vida. La anticipaci\u00f3n prof\u00e9tica del futuro recuerda entonces la tensi\u00f3n, t\u00ed\u00adpicamente neotestamentaria, entre \u00abley\u00bb y \u00abevangelio\u00bb, mucho m\u00e1s radical que las otras tensiones: la existente entre \u00abiglesia\u00bb y \u00abreino\u00bb, entre \u00abhistoria\u00bb y \u00abescatolog\u00ed\u00ada\u00bb. Hoy, sin embargo, se impone superar en la Iglesia cat\u00f3lica la tentaci\u00f3n eclesioc\u00e9ntrica de reducir todos los problemas teol\u00f3gicos al horizonte eclesial, y recuperar la dimensi\u00f3n propiamente teol\u00f3gica. Por ello la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica debe considerarse sobre todo como expresi\u00f3n de la libertad de Dios para guiar a la historia y a la Iglesia independientemente de la adhesi\u00f3n del hombre a la \u00abley\u00bb. De ah\u00ed\u00ad la dureza del juicio prof\u00e9tico sobre hombres y situaciones. El caso de Jes\u00fas de Nazaret se convierte entonces en el lugar de concentraci\u00f3n, normativo en sumo grado, de los significados de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica. Por otra parte, la generalizaci\u00f3n de la conciencia del car\u00e1cter esencialmente carism\u00e1tico de toda la Iglesia, con la consiguiente ampliaci\u00f3n del concepto de profeta a todo servicio de la palabra, corre el riesgo de allanar la relevancia espec\u00ed\u00adfica de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica. Bienvenido lo que es com\u00fan, siempre que no se afirme a expensas de lo que es singular.<\/p>\n<p>I. La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, expresi\u00f3n de la libertad de Dios para guiar a la humanidad<br \/>\n1. LA SOBERAN\u00ed\u008dA DE YAHVE EN EL AT &#8211; Todo el AT se caracteriza por la hegemon\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9 al guiar la historia entera, y la del pueblo jud\u00ed\u00ado en particular. La iniciativa es siempre divina. Dios es protagonista de todo. Desde el hecho de la liberaci\u00f3n del \u00e9xodo hasta el pacto sinaitico, Yahv\u00e9 reivindica el titulo de Se\u00f1or como fundamento de la alianza mediante la cual une a s\u00ed\u00ad a Israel con v\u00ed\u00adnculos de obediencia y fidelidad exclusiva. En esta l\u00ed\u00admpida fe yahvista se inserta el profetismo veterotestamentario&#8217;, tanto el precl\u00e1sico (El\u00ed\u00adas, Eliseo, etc.) como el literario y cl\u00e1sico (desde Am\u00f3s en adelante). La libre soberan\u00ed\u00ada de Dios suscita hombres de fe entre los visionarios y los profetas que circulaban por el ambiente para hacer que Israel volviera a la pureza de la fe yahvista frente a las tendencias idol\u00e1tricas debidas a la contaminaci\u00f3n con la religi\u00f3n cananea.<\/p>\n<p>A este respecto es muy significativo el desafio que el profeta El\u00ed\u00adas lanza contra los 450 profetas de Baal en el monte Carmelo (cf 1 Re 18). El desafio no consiste en un enfrentamiento de poderes entre los falsos profetas y el verdadero profeta enviado por Dios, ni menos a\u00fan en una rivalidad entre profetas de corte para influir en los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos a fin de combatir la sequ\u00ed\u00ada. El desaf\u00ed\u00ado tiende a desenmascarar la infidelidad del pueblo, porque \u00ablos hijos de Israel han abandonado tu alianza, han destruido tus altares, han pasado a espada a tus profetas\u00bb (1 Re 19,10.14). Frente a la infidelidad del pueblo, que ha abandonado la pureza de la fe originaria \u00abvolvi\u00e9ndose a los baales\u00bb, Yahv\u00e9 mismo suscita un hombre obediente que le grita a la cara al pueblo: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo andar\u00e9is cojeando con dos muletas? Si Yahv\u00e9 es Dios, seguidle; y si lo es Baal, seguidle a \u00e9l\u00bb (1 Re 18,21). El gesto de El\u00ed\u00adas asume, pues, el car\u00e1cter de un desaf\u00ed\u00ado frontal entre \u00e9l, solo y aislado pero convertido en instrumento de Dios, y \u00ablos que comen a la mesa de Jezabel\u00bb (1 Re 18,19: del esp\u00ed\u00adritu inmundo), que son muchos, mientras el pueblo calla incr\u00e9dulo (cf 1 Re 18,22). Aqu\u00ed\u00ad no se debe subrayar la eficacia de la palabra de El\u00ed\u00adas contra la de los profetas de Baal, ni se opone la inmediatez de la \u00abinvasi\u00f3n\u00bb prof\u00e9tica de El\u00ed\u00adas a las pr\u00e1cticas preparatorias y est\u00e1ticas, por lo dem\u00e1s vanas (cf 1 Re 18,28s), de los falsos profetas. Hay que subrayar m\u00e1s bien que el verdadero profeta es obediente a Yahv\u00e9 y a su verdad, y por ello Dios da eficacia a sus palabras. La libertad de Dios suscita un servidor de la verdad en el momento en que todos lo han abandonado, de suerte que la verdad se encuentra sola y aislada frente a la multitud. El gesto contestativo de El\u00ed\u00adas es, pues, una manifestaci\u00f3n de la verdad para que el pueblo pueda arrepentirse y crea; es un triunfo moment\u00e1neo y manifiesto -bajo signos- de la verdad, para permitir a los hombres amar y buscar a fondo el triunfo de la verdad.<\/p>\n<p>A la luz de la libertad de Dios hay que contemplar tambi\u00e9n las facultades paranormales o parapsiquicas que Dios confiere a Eliseo (clarividencia: 2 Re 5,26: visi\u00f3n del futuro: 2 Re 8,10ss; audici\u00f3n a distancia: 2 Re 6,12.32s), taumat\u00fargicas y prodigiosas, hasta la reanimaci\u00f3n de un cad\u00e1ver (cf 2 Re 4,18ss), fen\u00f3menos que, entre otras cosas, prefiguran los gestos prodigiosos de Jesucristo. Si en cierta medida entran en las facultades reconocidas hoy en parte y estudiadas por la parapsicolog\u00ed\u00ada, hemos de subrayar una vez m\u00e1s que no es la eficacia el criterio de verdad. Tambi\u00e9n los falsos profetas o, mejor, los servidores del enemigo, tienen facultades prodigiosas (cf Ex 7ss), se las explique o no por la parapsicolog\u00ed\u00ada. Ni vale afirmar que los verdaderos profetas son m\u00e1s fuertes o poseen mayores poderes. Esto es muy cierto; pero justamente como expresi\u00f3n de la libertad de Dios, que deja obrar al enemigo, aunque sin dejarle llevar a cabo sus designios. Eliseo triunfa en sus prodigios porque las facultades paranormales y taumat\u00fargicas se le conceden con vistas a la misi\u00f3n que Yahv\u00e9 le ha confiado: abatir la dinast\u00ed\u00ada reinante, que sirve a Baal y a sus adoradores, para ungir rey a Jeh\u00fa, celoso de la fe yahvista pura (cf 2 Re 9-10).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, Dios consigue el fin de prometer y juzgar mediante un profeta incluso sin darle facultades particulares, simplemente movi\u00e9ndole a que hable prometiendo y se exprese juzgando. Tal es el caso de Nat\u00e1n, que promete a David una descendencia real con la obligaci\u00f3n de construir el templo (cf 2 Sam 7), pero luego le revela a David su pecado (cf 2 Sam 12,1-25). No parece que Nat\u00e1n posea la facultad de leer en el coraz\u00f3n o de conocer las acciones ocultas; sin embargo, se le llama profeta justamente porque las acciones que realiza y las palabras que dice las suscita Dios para la salvaci\u00f3n de Israel y a fin de mantener la pureza de su linaje.<\/p>\n<p>La libertad de Dios postula, funda y favorece la libertad del profeta. De ah\u00ed\u00ad la insistencia de los profetas cl\u00e1sicos en anteponer a la misi\u00f3n prof\u00e9tica el relato de su vocaci\u00f3n (cf Am 7-9; Is 6; Jer 1; Ez 1-3; Is 40,3-8; Zac 1,7 &#8211; 6,8). Si estas llamadas van acompa\u00f1adas cada vez de m\u00e1s visiones y acciones simb\u00f3licas, ello no es tanto se\u00f1al de una mayor o menor presi\u00f3n de Dios sobre el profeta, ni siquiera de una mayor o menor grandeza del profeta mismo; est\u00e1n en correlaci\u00f3n con la aspereza de la lucha que el profeta habr\u00e1 de soportar en su contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, y con el grado de corrupci\u00f3n y obstinaci\u00f3n de Israel o de los pueblos. En efecto, por lo que se refiere al profeta mismo, las audiciones, visiones y acciones simb\u00f3licas se orientan exclusivamente a suscitar su libre obediencia, venciendo la resistencia (el sentido de la propia incapacidad, peque\u00f1ez y pecaminosidad) o la verdadera y aut\u00e9ntica repulsa ante una misi\u00f3n que pone a todos contra \u00e9l, incluso con la perspectiva de una muerte violenta. Por eso es ocioso discutir si la \u00abinvasi\u00f3n\u00bb prof\u00e9tica incluye o no el \u00e9xtasis, o sea, la sustracci\u00f3n de las facultades intelectivas y volitivas, a fin de dejar espacio al esp\u00ed\u00adritu de Dios y a la canalizaci\u00f3n de la visi\u00f3n sobrenatural y de la palabra reveladora. Puede ocurrir lo uno y lo otro. Lo decisivo es que el profeta perciba claramente con la inteligencia de modo global el origen divino de las mociones, con o sin \u00e9xtasis; y, sobre todo, que acoja libremente con obediencia lo que Dios le pide que diga o haga.<\/p>\n<p>Es bastante probable, seg\u00fan se tiende hoy a destacar, que la experiencia de la autonom\u00ed\u00ada y de la indisponibilidad de la palabra prof\u00e9tica frente a la psique del profeta favoreciera la formaci\u00f3n de una reflexi\u00f3n sobre la palabra como factor fontal de revelaci\u00f3n, o bien de una verdadera y estricta \u00abteolog\u00ed\u00ada de la palabra\u00bb, tal como se expresa en Jerem\u00ed\u00adas y en el Deuteronomio. De este modo, por medio de la experiencia prof\u00e9tica veterotestamentaria, el elemento \u00abpalabra\u00bb viene a formar parte, junto con el elemento \u00abacontecimiento\u00bb, de la estructura fundamental de la revelaci\u00f3n judeo-cristiana\u00bb. Hay que subrayar, sin embargo, que si la palabra prof\u00e9tica resulta creadora de historia salv\u00ed\u00adfica y, por tanto, de historia reveladora, la revelaci\u00f3n del plan de Dios no es el fin primero de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica en sentido estricto. La tarea del te\u00f3logo que reflexiona sobre los acontecimientos interpretando en ellos el plan de Dios, se distingue, en principio, de la del profeta en cuanto contestador, que, en cuanto tal, es mero canal de la voluntad y de los afectos divinos respecto a los hombres de un \u00e1mbito determinado a cada momento.<\/p>\n<p>Si antes de los profetas la experiencia religiosa y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica ocurr\u00ed\u00adan principalmente adaptando las antiguas tradiciones hist\u00f3rico-salvificas a las nuevas situaciones, con los profetas, que contestan en primer lugar la infidelidad presente y notifican el juicio de Dios sobre la actualidad, existe la posibilidad de rectificar la verdad de la misma experiencia religiosa y de volver al sentido genuino de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos pret\u00e9ritos y de las tradiciones religiosas vigentes, haciendo valer la exigencia siempre actual de la soberan\u00ed\u00ada exclusiva de Dios hoy. En ese sentido podr\u00ed\u00ada decirse, en t\u00e9rminos modernos, que uno de los efectos m\u00e1s notables de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica sobre la teolog\u00ed\u00ada es el de desideologizarla. Menos correcto ser\u00ed\u00ada afirmar que el carisma prof\u00e9tico entra en tensi\u00f3n\/complementariedad con las instituciones de Israel (ley, culto, sacerdocio, reino, etc.). Pero es m\u00e1s exacto afirmar que los profetas, al trasmitir el juicio de Dios sobre situaciones concretas, impiden que las instituciones se anquilosen en el circulo repetici\u00f3n\/diferencia, que se desv\u00ed\u00aden del significado originario\/actual, que se vuelquen en un cuerpo ideol\u00f3gico de legitimaci\u00f3n de intereses que no tienen nada que ver con las intenciones de Dios.<\/p>\n<p>En tal sentido, los profetas son por excelencia los portadores de novedad. Hacen que suceda el \u00abnovum\u00bb, porque ven las cosas desde el punto de vista \u00faltimo y definitivo de Dios. Hay que destacar que los polos en torno a los que se centra la contestaci\u00f3n divina transmitida por el profeta, son el juicio de infidelidad y la llamada a la conversi\u00f3n, mientras que los afectos de Dios que se manifiestan en tal contestaci\u00f3n son la ira, que clama venganza y cat\u00e1strofes sobre el pueblo de Dios, y la misericordia y\/o consolaci\u00f3n, que se prometen gracias a alg\u00fan justo que se arrepiente, a veces pagando por todos.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad la importancia del \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb; sin la ira vengadora de Dios contra Israel infiel no se podr\u00e1 nunca comprender este concepto \u00abescatol\u00f3gico\u00bb de los profetas. De ah\u00ed\u00ad la importancia del \u00abresto de Israel\u00bb y, luego, del \u00absiervo de Yahv\u00e9\u00bb; sin ellos -con la idea importante de la sustituci\u00f3n vicaria que implican- no se podr\u00ed\u00ada comprender la espera \u00absoteriol\u00f3gica\u00bb suscitada por la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica. Si luego, ante el endurecimiento del pueblo, no se encuentra ni siquiera un justo que compense la infidelidad, los profetas revelan la grandeza soberana del coraz\u00f3n de Dios, que, sin tener en cuenta la infidelidad de Israel y apelando a la propia fidelidad, a sus entra\u00f1as de misericordia, decide abrir un camino nuevo en la historia y promete un nuevo \u00e9xodo (Is 52,11s; 55,12s) y una nueva alianza definitiva (Jer 31,31ss), a fin de que sea llevada a t\u00e9rmino la intenci\u00f3n originaria de la creaci\u00f3n y de la alianza antigua para el triunfo de la verdad y la plena manifestaci\u00f3n de la gloria.<\/p>\n<p>En el cuadro completo de sus vicisitudes puede verse entonces la peculiaridad del profetismo veterotestamentario como una contestaci\u00f3n cotidiana que apunta a la obra grandiosa de conformar el coraz\u00f3n del hombre -por la obediencia- a la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, pero con el triste balance de revelar la dureza del coraz\u00f3n humano y su incapacidad para responder por s\u00ed\u00ad solo a Dios con amor.<\/p>\n<p>2. LA LIBERTAD DE DIOS SE REALIZA EN JES\u00daS &#8211; La actitud de los escritos del NT con el profetismo veterotestamentario es sustancialmente unitaria y persigue dos metas precisas: a) mostrar que los profetas prefiguraron y preanunciaron acontecimientos que se realizaron en Jesucristo y en su comunidad; b) evidenciar el rechazo y la muerte violenta de Jes\u00fas como destino del profeta. Aqu\u00ed\u00ad el profeta no es, pues, s\u00f3lo el que habla en nombre de Dios, sino tambi\u00e9n el que es rechazado a pesar de ser justo, de forma que de su sufrimiento brote el acontecimiento final de la salvaci\u00f3n. Es importante observar que esto debe acontecer en Jerusal\u00e9n (cf Le 13,33s; Mt 23,37). Naturalmente, el profeta se convierte tambi\u00e9n en modelo al que debe referirse la comunidad perseguida (cf Sant 5,10; Heb 11,32-38). Tal concepci\u00f3n revela una conciencia precisa hist\u00f3rico-salvifica: en Jes\u00fas de Nazaret se prolonga la antigua contestaci\u00f3n prof\u00e9tica.<\/p>\n<p>Se suele destacar que en tiempos de Jes\u00fas brota un reflorecimiento del carisma prof\u00e9tico, que hab\u00ed\u00ada sido desvalorizado por el racionalismo sapiencial o neutralizado por el juda\u00ed\u00adsmo rab\u00ed\u00adnicos. Tal reflorecimiento asum\u00ed\u00ada las notas m\u00e1s estridentes de contestaci\u00f3n violenta y a menudo armada. Pero esto se queda en el fondo del cuadro hist\u00f3rico, limit\u00e1ndose los escritos del NT a se\u00f1alar figuras prof\u00e9ticas relacionadas con la persona de Jes\u00fas (Zacar\u00ed\u00adas, Isabel, Sime\u00f3n y Ana). Con todo, el papel m\u00e1s importante le corresponde a Juan Bautista, a su c\u00ed\u00adrculo y a las expectativas que en torno a \u00e9l iban surgiendo. El, en efecto, resume todo el profetismo veterotestamentario, hasta el punto de ser visto como el \u00faltimo de los profetas de la antigua alianza: anuncia la ira de Dios y proclama la exigencia de una conversi\u00f3n radical, le echa en cara al soberano sus injusticias con la misma franqueza de los antiguos profetas y anuncia al Fuerte que vendr\u00e1 despu\u00e9s de \u00e9l. Sin embargo, los disc\u00ed\u00adpulos y el pueblo ven en \u00e9l simplemente al profeta-mes\u00ed\u00adas escatol\u00f3gico, llegando a suscitarse la cuesti\u00f3n de si el profeta portador de salvaci\u00f3n es \u00e9l o Jes\u00fas (cf Jn 1,21), incertidumbre de la que quedan huellas a\u00fan en la era protocristiana (cf He 1,5; 19,2).<\/p>\n<p>Jes\u00fas ciertamente se conduce como profeta, y mayor que Juan; pero no dice nunca de s\u00ed\u00ad que lo sea. El es profeta y m\u00e1s que un profeta. Realiza el profetismo, pero lo supera. Es superfluo recorrer los datos del comportamiento prof\u00e9tico de Jes\u00fas. M\u00e1s vale reflexionar sobre el contenido y los modos de su contestaci\u00f3n prof\u00e9tica. Pues bien, su peculiaridad aparece en el hecho de que en Jes\u00fas coinciden objeto y sujeto en un m\u00e1ximo de concentraci\u00f3n soteriol\u00f3gica y escatol\u00f3gica. Jes\u00fas no es s\u00f3lo instrumento de la palabra y de la acci\u00f3n de Dios. El mismo, en su persona, en sus palabras y en sus actos, es Palabra prof\u00e9tica de Dios. Toda su vida y su destino son contestaci\u00f3n prof\u00e9tica del mundo. Adem\u00e1s, en \u00e9l la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica resulta salv\u00ed\u00adfica de una manera suma y cumplida, porque no s\u00f3lo lleva el no de Dios a los hombres, pagando incluso con su persona por esta misi\u00f3n, sino que es tambi\u00e9n el s\u00ed\u00ad del hombre a Dios, el am\u00e9n de Dios, de tal modo que su obediencia se convierte en condici\u00f3n de posibilidad para cualquier otro s\u00ed\u00ad del hombre a Dios. La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas es, adem\u00e1s, cumplidamente escatol\u00f3gica, porque la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios en el mundo se realiza en \u00e9l de modo pleno, total y definitivo; en Jes\u00fas, el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios es llevado a su cumplimiento en toda su plenitud.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica entendida como expresi\u00f3n de la libertad de Dios, debemos notar que en Jes\u00fas esto es algo completamente manifiesto. A Dios no le gusta en absoluto echar en cara: \u00abMisericordia quiero y no sacrificios\u00bb. En su libertad, elige hombres que adviertan a los otros la ira que les amenaza por sus malas acciones y el extrav\u00ed\u00ado de su coraz\u00f3n. En su libertad, Dios aguarda todav\u00ed\u00ada pacientemente y retrasa la ira merecida. Frente a la incapacidad de la conversi\u00f3n, busca a algunos siervos que, por la obediencia y el sufrimiento violento, compensen con su servicio fiel y amante la cerraz\u00f3n y la falta de amor de la muchedumbre. Finalmente, elige a uno solo que sea, en lo rec\u00f3ndito de su identidad personal, la misma Palabra eterna de su coraz\u00f3n, el Hijo que desde siempre le corresponde con el amor, a fin de que, a trav\u00e9s de su sacrificio amante, todos los hombres, con libertad, sean capaces de obediencia filial. Dios es libertad; por eso funda, promueve, respeta y cumple la libertad de los hombres. Dios es amor; por eso estimula con la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica la respuesta de amor de los hombres. S\u00f3lo en las acciones inspiradas en el amor se da el cumplimiento de la libertad.<\/p>\n<p>He ahi por qu\u00e9 el fruto de la redenci\u00f3n operada por Jesucristo consiste en el don personal del Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu es v\u00ed\u00adnculo personal de amor entre el Padre y el Hijo. Por eso es expresi\u00f3n suma de la libertad de Dios y de toda otra libertad realizada en sus significados. El don del Esp\u00ed\u00adritu a la humanidad redimida por Cristo funda la nueva capacidad, salv\u00ed\u00adfica y escatol\u00f3gica, de vivir en libertad y amor, seg\u00fan el plan de Dios desde la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El que luego Dios haya querido vincular el don &#8216;personal del Esp\u00ed\u00adritu a la Iglesia, con sus sacramentos y sus ministerios, no disminuye, sino que incluso refuerza el car\u00e1cter esencialmente carism\u00e1tico y prof\u00e9tico de la comunidad que ha optado visiblemente por el seguimiento de Jes\u00fas. Esta sacramentalidad de la instituci\u00f3n humano-divina que es la Iglesia, adem\u00e1s de representar y continuar la imagen de la encarnaci\u00f3n redentora, se constituye como servicio en favor de la humanidad entera, anticipando en germen el reino final de Dios, creando las condiciones que posibilitan una salvaci\u00f3n integral en la historia y anunciando constantemente el evangelio de Dios manifestado en Jesucristo. La existencia complementaria de carismas libres junto a las instituciones eclesiales (ministerios, sacramentos) no debe llevar a concebir la instituci\u00f3n de modo sociol\u00f3gico, sino que debe impulsar a valorizar su esencia teol\u00f3gica peculiar arriba descrita.<\/p>\n<p>Mas esto suscita problemas. Si toda la Iglesia es, seg\u00fan el NT, un pueblo de profetas, \u00bfpor qu\u00e9 de hecho las manifestaciones de carisma prof\u00e9tico parecen tan raras? Si los ministerios y los sacramentos del NT est\u00e1n marcados, a diferencia de las instituciones del AT y de cualquier otra instituci\u00f3n religiosa, por el car\u00e1cter esencial de lo carism\u00e1tico, \u00bfpor qu\u00e9 su ejercicio se caracteriza tan raramente por el esp\u00ed\u00adritu de libertad? Seg\u00fan el NT, la funci\u00f3n prof\u00e9tica es en gran parte absorbida por el oficio com\u00fan de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica; \u00bfpor qu\u00e9 en \u00e9l adquiere tanto relieve el control comunitario-jer\u00e1rquico m\u00e1s bien que la exigencia de la verdad de Dios?; \u00bfpor qu\u00e9 se marginan las manifestaciones extraordinarias del Esp\u00ed\u00adritu? \u00bfAcaso la libertad de Dios se ha ocultado tras la c\u00e1scara de la instituci\u00f3n? Se perfila entonces la posibilidad de que la Iglesia, sin volverse por ello enteramente o s\u00f3lo en parte infiel a su Se\u00f1or (ecclesia sancta), se sienta tentada a cerrarse orgullosamente en s\u00ed\u00ad misma y a no escuchar a los profetas que Dios le env\u00ed\u00ada (ecciesia semper reformanda). Los profetas existir\u00ed\u00adan, pero no se los reconocer\u00ed\u00ada por no escucharlos, y no se los escuchar\u00ed\u00ada por ser inc\u00f3modos. Una de las caracter\u00ed\u00adsticas, en efecto, de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica neotestamentaria consiste en que, por lo general, no es clamorosa, ni hace gestos incontrovertibles, sino ambivalentes con la ambivalencia de los signos, de suerte que quien quiera entender entienda, y quien no quiera escuchar sea libre para escandalizarse y rehusar. Es el estilo nuevo del evangelio de Dios practicado por Jesucristo, que rezuma todo \u00e9l mansedumbre; el profeta del NT no apaga la mecha humeante. Se limita a decir: dichosos los que no se escandalicen de mis palabras.<\/p>\n<p>II. La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, expresi\u00f3n de la libertad de Dios en la Iglesia de hoy<br \/>\n1. LOS MODOS DE LA CONTESTACI\u00ed\u201cN PROFETICA EN LA VIDA DE LA IGLESIA &#8211; Cuando se intenta hablar de la profec\u00ed\u00ada hoy, se cede generalmente a la tentaci\u00f3n de referirse al profetismo veterotestamentario, recalcando sus modos y contenidos oportunamente integrados y ampliados con algunos datos relativos al NT. Aqu\u00ed\u00ad se lleva la palma la consideraci\u00f3n de que todo el pueblo de Dios es un pueblo de profetas (cf He 2); de que, por tanto, todos tienen libertad de palabra en la asamblea (cf 1 Cor 14); de que el carisma prof\u00e9tico libre debe tener un puesto reconocido en la Iglesia, complementario del de los ap\u00f3stoles (cf Ef 2,20), pues, siendo para Pablo la misma predicaci\u00f3n evang\u00e9lica com\u00fan una funci\u00f3n prof\u00e9tica, el uso de las palabras profeta o prof\u00e9tico se amplia hasta cubrir una gama de significados muy gen\u00e9rica. Por otra parte, en el lenguaje com\u00fan se llama profeta al que, en contra de los tiempos, ha anticipado con sus ideas y con su acci\u00f3n adquisiciones hoy comunes. Faltan, sin embargo, reflexiones y estudios m\u00e1s profundos sobre la peculiaridad y la permanencia de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica en la historia de la Iglesia. Los movimientos entusiastas y carism\u00e1ticos han tenido siempre un reconocimiento marginal, pues en su mayor\u00ed\u00ada han asumido una figura her\u00e9tica\u00c2\u00b0. Se se\u00f1ala luego el monaquismo, especialmente en los comienzos, como fen\u00f3meno dotado de caracter\u00ed\u00adsticas prof\u00e9ticas. Pero la discusi\u00f3n se alarga en demas\u00ed\u00ada al querer insertar la historia de las \u00f3rdenes religiosas en el elemento carism\u00e1tico de la Iglesia; si es cierto que la vida religiosa [>Vida consagrada] tiende a desarrollar una condici\u00f3n permanente que realiza la perfecci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico y las exigencias radicales del reino de Dios [>Consejos evang\u00e9licos I] prefigurando un nuevo modo de vida, tambi\u00e9n lo es que a veces, lejos de contestar prof\u00e9ticamente, puede tener necesidad ella misma de ser constantemente contestada&#8217;.<\/p>\n<p>Parece v\u00e1lida la indicaci\u00f3n de von Balthasar, que busca en la experiencia de los santos la manifestaci\u00f3n y la permanencia del carisma prof\u00e9tico. Existe, en efecto, una estrecha relaci\u00f3n, seg\u00fan el NT, entre profec\u00ed\u00ada y santidad. Las contestaciones prof\u00e9ticas m\u00e1s fructuosas en la Iglesia son las inspiradas en la caridad y rubricadas por la santidad de la vida, que es signo de salvaci\u00f3n. Menos v\u00e1lida, en cambio, parece la pista de la continuidad entre los aspectos ext\u00e1ticos del profetismo y el \u00e9xtasis del misticismo; la experiencia m\u00ed\u00adstica de la uni\u00f3n con Dios tiende a la gratificaci\u00f3n del alma y a su perfeccionamiento; por tanto, como tal puede faltar en principio en el profeta, cuyos fen\u00f3menos de audici\u00f3n y visi\u00f3n, ext\u00e1ticos o no, est\u00e1n en funci\u00f3n del anuncio de la verdad. Esto puede verificarse f\u00e1cilmente en santa Teresa de Avila, cuya experiencia m\u00ed\u00adstica abarca, sin confundirlas, la complacencia de Dios en unir el alma consigo y la comunicaci\u00f3n de palabras prof\u00e9ticas y de misiones operativas. Es muy dif\u00ed\u00adcil, finalmente, moverse en el inmenso mar de las apariciones y visiones, m\u00e1s o menos acompa\u00f1adas de revelaciones privadas. Es un enorme problema distinguir la autenticidad de la moci\u00f3n divina de las autosugestiones de fan\u00e1ticos, el simple fen\u00f3meno paranormal del acontecimiento sobrenatural. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad cabe preguntarse si todas las libres intervenciones de Dios han tenido la consideraci\u00f3n y el reconocimiento de la Iglesia; o bien si el mensaje, esencialmente p\u00fablico, ha quedado restringido al \u00e1mbito de un peque\u00f1o circulo, o si ha llegado a todos en su autenticidad originaria. Sin embargo, hay que tener presente que Dios gu\u00ed\u00ada infaliblemente a su Iglesia, de suerte que lo que debe hacerse, sin perjuicio de la libertad de los hombres, es llevado en todo caso a t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>2. PERFIL DE UNA CONTESTACI\u00ed\u201cN PROFETICA HOY &#8211; Dada la carencia de estudios org\u00e1nicos sobre la profec\u00ed\u00ada en el tiempo de la Iglesia, el te\u00f3logo es en un cierto sentido m\u00e1s libre para trazar el perfil ideal de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica hoy.<\/p>\n<p>a) El profeta hoy es el que recupera la libertad de Dios sobre la humanidad y sobre la misma Iglesia. Como tal, no entra en los esquemas de ninguna teolog\u00ed\u00ada de moda. Puesto que se coloca en el punto de vista de Dios y comunica su juicio sobre hoy (cf Ap 2-3), es inevitable que los modos y contenidos de su contestaci\u00f3n prof\u00e9tica aparezcan un tanto an\u00f3malos para la autocomprensi\u00f3n que el hombre y la Iglesia tienen. El suyo es un juicio \u00faltimo, desde el punto de vista de lo eterno; por eso ve el momento actual en el contexto de la totalidad hist\u00f3rica cumplida, cosa imposible a toda reflexi\u00f3n humana, incluso teol\u00f3gica. Su mensaje no a\u00f1ade nada nuevo al evangelio y es coherente con los datos dogm\u00e1ticos; sin embargo, puede traer consigo importantes innovaciones en la disciplina y en la praxis, con frecuencia imprevisibles, adaptando la vida al evangelio mismo.<\/p>\n<p>b) El contenido m\u00e1s importante de la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica actual es la invitaci\u00f3n a una coherencia entre fe y vida, entre palabra de Dios y pr\u00e1ctica cristiana. En efecto, la separaci\u00f3n entre estas dos dimensiones hoy no es ya s\u00f3lo un fen\u00f3meno individual y de masa, sino que corre el riesgo de convertirse en un alejamiento hist\u00f3rico consolidado desde siglos.<\/p>\n<p>c) El profeta expresa con su vida el contenido del mensaje prof\u00e9tico. Hay que precisar que no se trata de la coherencia de un sistema doctrinal o moral. El profeta realiza con un gesto de su vida una acci\u00f3n simb\u00f3lica como confirmaci\u00f3n de sus palabras. As\u00ed\u00ad como Oseas se despos\u00f3 con una prostituta y tuvo hijos de ella para significar la infidelidadde Israel y su adulterio (cf Os 2-3), as\u00ed\u00ad el profeta acepta de Dios ser el primero en comenzar un camino nuevo para aquellos a quienes se dirige.<\/p>\n<p>d) El profeta anuncia hoy la violencia de la paz. La incoherencia entre la fe y la vida, en efecto, no deja de generar una falsa conciencia y escisi\u00f3n interior, pues todos saben en su coraz\u00f3n lo que es justo y bueno, mas no siempre lo siguen. Por eso est\u00e1n escindidos en s\u00ed\u00ad mismos y a merced del riesgo de perder toda esperanza, cosa que conduce a la muerte del hombre interior. Al anunciar la paz, que es reconciliaci\u00f3n, no puede menos de provocar una reacci\u00f3n violenta.<\/p>\n<p>e) El profeta acepta hoy que la violencia del que no tiene paz, suscitada por el anuncio mismo de la paz, descargue sobre \u00e9l. Por eso el profeta es visto hoy a menudo como un hombre de violencia y esc\u00e1ndalo. Lleva la violencia por donde pasa, la padece en s\u00ed\u00ad mismo y, quiz\u00e1, muere violentamente por cargarse por amor con los pecados de muchos.<\/p>\n<p>f) Puede parecer un signo de los tiempos el creciente rechazo de la violencia en la conciencia de la humanidad actual. Tambi\u00e9n la Iglesia ha suprimido de la liturgia los salmos llamados vindicativos. Sin embargo, el profeta anuncia la ira de Dios sobre la humanidad inicua y sobre aquellos sectores de la Iglesia que no se convierten.<\/p>\n<p>g) Entre Iglesia y Evangelio hay siempre una separaci\u00f3n, una tensi\u00f3n; de forma que a\u00fan hoy el evangelio escandaliza, y la paz, parad\u00f3jicamente, suscita divisi\u00f3n y violencia. Adem\u00e1s, el orden hist\u00f3rico fatigosamente ganado por la Iglesia se ve hoy comprometido por el proceso de secularizaci\u00f3n y por los impulsos innovadores del movimiento obrero. Por eso quiz\u00e1 alguno en la Iglesia podr\u00ed\u00ada invitar a los creyentes a cerrar filas, juzgando fastidiosa la existencia de los conflictos en su seno. Puede ocurrir que la Iglesia se vea tentada a hacer callar a sus profetas.<\/p>\n<p>h) La Iglesia, nacida de la fe pascual, ha tenido que asumir a lo largo de la historia las funciones de la religi\u00f3n popular y de masa, haci\u00e9ndose a veces, aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1, org\u00e1nica con intereses sociales del todo espurios. Como religi\u00f3n, no siempre ha sabido liberarse de la funci\u00f3n de una pr\u00e1ctica consolatoria para los d\u00e9biles, de una ideolog\u00ed\u00ada compensadora de las frustraciones de quien no tiene el valor de amar. La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica mira hoy a purificar la fe y la Iglesia, liberando de tales aspectos deteriorados y regresivos a la verdadera religi\u00f3n de Cristo, la religi\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu y verdad.<\/p>\n<p>i) La ira de Dios con que amenaza el profeta en realidad no destruye aquella parte de la humanidad que es inicua, ni tampoco la parte mediocre de la Iglesia, a saber, aquellas organizaciones suyas todav\u00ed\u00ada poderosas que no se convierten; y ello gracias a la humillaci\u00f3n de los oprimidos y a la santidad de los puros de coraz\u00f3n, que compensan con sustituci\u00f3n vicaria la falta de amor y de fidelidad, que puede anidar incluso en los lugares m\u00e1s respetables y en las instituciones m\u00e1s santas.<\/p>\n<p>j) No debe maravillar que el juicio de ciertos \u00abprofetas\u00bb sacuda con mayor violencia a la Iglesia. El Se\u00f1or, en efecto, purifica a los que ama. Adem\u00e1s, donde est\u00e1n presentes las gracias y los instrumentos de salvaci\u00f3n son tambi\u00e9n m\u00e1s fuertes las tentaciones. Pues si lo \u00f3ptimo se corrompe, se vuelve p\u00e9simo y mancha a los otros. Se podr\u00ed\u00ada repetir con Dante: \u00abLo bueno se acrecienta cuando no enloquece\u00bb (Par 10,96). Una gran lucha se desarrolla siempre en el cuerpo de Cristo: vida y muerte chocan en duelo atroz.<\/p>\n<p>k) S\u00f3lo la mansedumbre de Dios, infinitamente bueno, permite que, a imagen de su Hijo crucificado, la humillaci\u00f3n del \u00abpobre de Yahv\u00e9\u00bb compense las debilidades y las renuncias de los que tienen la responsabilidad de guiar a la comunidad. Porque el amor es m\u00e1s fuerte que la muerte y sus obras, astutas pero no inteligentes, no inteligentes por faltarles el amor, astutas pero incapaces de llegar a buen fin.<\/p>\n<p>l) Por esto una sola gota de sangre de Cristo es capaz de ganar a muchos y de regenerar a la Iglesia. El profeta que acepta por amor el camino de Cristo y est\u00e1 dispuesto a derramar su sangre compensa con su vida la iniquidad de muchos y neutraliza sus obras de muerte.<\/p>\n<p>m) La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica tiende hoy, como siempre, a promover la santidad del ministerio sacerdotal y el valor santificador de los sacramentos. Conforta y consuela a muchos sacerdotes que -ya sea por las dificultades propias de su ministerio, ya por la incomprensi\u00f3n del pueblo, ya por los obst\u00e1culos que las incertidumbres y debilidades de la organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica generan- se sienten inducidos a apagar el fervor apost\u00f3lico. De otro lado, el profeta invita a aquellos ministros de Dios que, muertos interiormente, llevan una existencia doble o rutinaria, ocasionando un da\u00f1o grav\u00ed\u00adsimo a los fieles, a ofrecer con serenidad y alegr\u00ed\u00ada sus propias culpas a Dios; no hay nada m\u00e1s constructivo para una comunidad de fieles que ver al propio ministro confesar sus pecados. El profeta invita hoy a los sacerdotes a no buscar el \u00e9xito pastoral o el reconocimiento de la gente, sino la complacencia de Dios en los hombres.<\/p>\n<p>n) El profeta \u00absiente\u00bb cu\u00e1ndo no hay olor a pan en quien se ha acercado al banquete eucar\u00ed\u00adstico; \u00abadvierte\u00bb cu\u00e1ndo no hay olor a \u00f3leo consagrador en los ministros de Dios; \u00abse da cuenta\u00bb de cu\u00e1ndo no existe la paz de la reconciliaci\u00f3n en los penitentes. No tiene en cuenta el oro y el incienso de los tabern\u00e1culos, si no se distribuye el pan. Se indigna por las asambleas eucar\u00ed\u00adsticas, si cada hombre no descubre que \u00e9l mismo es tabern\u00e1culo de Dios siempre que lo quiera. El profeta comprueba, de manera ciertamente traum\u00e1tica y no sin un don extraordinario, la verdad del sacramento eficaz, aqu\u00ed\u00ad y ahora, y exige que los sacramentos sean honrados con una conducta de vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu y la verdad.<\/p>\n<p>\u00f1) La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica busca exclusivamente el triunfo de la verdad y la gloria de Dios. Hoy como nunca se descubre que la gloria de Dios es el hombre vivo (san Ireneo). Por eso el profeta a veces se ve obligado a decir: \u00abT\u00fa pasas por vivo, pero est\u00e1s muerto\u00bb (Ap 3,1). Por eso hoy la contestaci\u00f3n prof\u00e9tica desenmascara la singular estrategia actual del Maligno para matar al hombre interior. La estrategia del Maligno parece ser \u00e9sta: envidioso de la encarnaci\u00f3n y homicida desde el principio, suscita el miedo a la vida atenazando con la culpa el coraz\u00f3n del hombre a fin de que desespere, no crea en el amor y muera interiormente. Luego, como mentiroso que es, se sirve de la religi\u00f3n ya desvitalizada como de instrumento; consuela con las pr\u00e1cticas piadosas y con santos principios la turbaci\u00f3n del hombre de iglesia para que no se d\u00e9 cuenta de que est\u00e1 muerto por dentro e incluso combata a los profetas por una causa en apariencia noble. As\u00ed\u00ad, el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb que odia quisiera tener encadenada a la Iglesia, si Dios lo permitiese. Puntos fuertes de esta estrategia de la \u00abculpabilidad falsamente compensada\u00bb son hoy -como siempre- el desprecio del placer y de la sexualidad (recordemos, sin embargo, que muchos han hecho hoy del placer y del sexo un \u00ed\u00addolo), as\u00ed\u00ad como la oposici\u00f3n a los movimientos hist\u00f3ricos de promoci\u00f3n terrena del hombre (aunque muchos cristianos luchan por la liberaci\u00f3n incluso terrena de la humanidad). No hay por qu\u00e9 maravillarse; el Maligno tiene envidia de la encarnaci\u00f3n. En cambio, los que afirman estos valores son marginados o lanzados incluso al conflicto con la historia visible de la salvaci\u00f3n cristiana. De tal divorcio, el Maligno s\u00f3lo puede obtener ventaja. Sin embargo, no falta nunca la esperanza en Cristo, el cual ha vencido al Maligno, de forma que no puede da\u00f1ar sin medida; sus designios perversos se quiebran frente a la simplicidad del amor y la fortaleza de los justos.<\/p>\n<p>[Cf tambi\u00e9n Hero\u00ed\u00adsmo II, 2].<\/p>\n<p>P. Mariotti<br \/>\nBIBL.-Alberdi, R, Contestaci\u00f3n y utop\u00ed\u00ada, Ethos, Ir\u00fan 1971.-Bennassar, B, Contestaci\u00f3n, carisma y cambio de estructuras en la Iglesia y en la sociedad, Perpetuo Socorro, Madrid 1970.-Hernando, E, La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica: sus motivaciones, objetivos y modos de expresi\u00f3n, PPC, Madrid 1979.-Laurentin, R, La \u00abcontestaci\u00f3n en la Iglesia\u00bb, Taurus, Madrid1970.-Monloubou, 1., Profetismo y profetas, Apostolado Prensa, Madrid 1971.-Monloubou, L, Un sacerdote se vuelve profeta: Ezequiel, Apostolado Prensa, Madrid 1973.-Neher, A, La esencia del profetismo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975.-Olmo tete, G. del, La vocaci\u00f3n del l\u00ed\u00adder en el antiguo Israel, Univ. Pont. de Salamanca 1973.-Zimmerli, W, La ley y los profetas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n &#8211; I. La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, expresi\u00f3n de la libertad de Dios para guiar a la humanidad: 1. La soberan\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9 en el AT; 2. La libertad de Dios se realiza en Jes\u00fas &#8211; II. La contestaci\u00f3n prof\u00e9tica, expresi\u00f3n de la libertad de Dios en la Iglesia de hoy: 1. Los modos de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/contestacion-profetica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONTESTACION PROFETICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17076","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17076","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17076"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17076\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17076"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17076"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17076"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}