{"id":17082,"date":"2016-02-05T11:07:36","date_gmt":"2016-02-05T16:07:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencia-cristiana\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:36","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:36","slug":"experiencia-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencia-cristiana\/","title":{"rendered":"EXPERIENCIA CRISTIANA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Cuestiones iniciales: 1. Metodolog\u00ed\u00ada adecuada; 2. Experiencia, concepto \u00abenigm\u00e1tico\u00bb; 3. Qu\u00e9 es la experiencia; 4. Experiencia cristiana &#8211; II. Presencia y ausencia experiencial: 1. Purificaci\u00f3n de la experiencia cristiana; 2. El pecado del hombre: 3. Pedagog\u00ed\u00ada de Dios &#8211; III. Objeto y lugar de la experiencia cristiana; 1. Estrecho campo de la experiencia tradicional; 2. Ampliaci\u00f3n de la experiencia cristiana: a) El mundo de la materia, b) El compromiso mundano, c) La marginaci\u00f3n; 3. Experiencia cristiana an\u00f3nima; 4. Experiencia tradicional &#8211; IV. Verificaci\u00f3n de la experiencia cristiana: 1. Criterios de verificaci\u00f3n: a) Jesucristo, experiencia radical, b) El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas &#8211; V. Agentes de verificaci\u00f3n: 1. Responsabilidad primaria de la propia persona; 2. La Iglesia, madre y maestra; 3. La Iglesia dom\u00e9stica. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Cuestiones iniciales<br \/>\nUn tema tan dif\u00ed\u00adcil como el de la experiencia necesita apuntalar desde el principio algunas cuestiones, que no lo hagan m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil e inquietante.<\/p>\n<p>1. METODOLOG\u00ed\u008dA ADECUADA &#8211; En las distintas exposiciones que se realizan sobre experiencia cristiana suele procederse as\u00ed\u00ad: experiencia, experiencia religiosa, experiencia cristiana&#8217;. Creo que es el m\u00e9todo adecuado de aproximaci\u00f3n a la entra\u00f1a de la experiencia cristiana.<\/p>\n<p>Los caminos por los que se entra en la noci\u00f3n de experiencia son generalmente el aristotelismo, el empirismo y el hegelianismo, considerados todav\u00ed\u00ada como paradigmas de otras tantas visiones sobre la experiencia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad tenemos que ser m\u00e1s sencillos, dada la premura del espacio. No olvidaremos, sin embargo, detenernos en una aproximaci\u00f3n al concepto de experiencia.<\/p>\n<p>2. EXPERIENCIA. CONCEPTO \u00abENIGM\u00ed\u0081TICO,, &#8211; \u00abLa experiencia es uno de los conceptos m\u00e1s enigm\u00e1ticos de la filosof\u00ed\u00ada\u00bb. Esta impresi\u00f3n generalizada impone un tono de humildad a la reflexi\u00f3n sobre la experiencia. Esta humildad, que no niega la aproximaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, puede quedar formulada as\u00ed\u00ad: aunque no seamos capaces de precisar qu\u00e9 es la experiencia, podemos intuir su consistencia. Tambi\u00e9n la intuici\u00f3n tiene sus posibilidades.<\/p>\n<p>3. QUE ES LA EXPERIENCIA &#8211; La palabra experiencia tiene un sentido gen\u00e9rico cuando viene considerada como \u00abla vida humana con las ense\u00f1anzas que comporta su ejercicio\u00bb. M\u00e1s en concreto, puede ser definida como un conocer desde dentro, desde la propia relaci\u00f3n con las cosas.<\/p>\n<p>Todos tenemos algunas experiencias: est\u00e9ticas, pol\u00ed\u00adticas, sociales, deportivas, religiosas, etc. Observando esta realidad vital, que nos afecta, llegamos a intuir, a vislumbrar lo que puede encerrar la experiencia. As\u00ed\u00ad vemos que la experiencia no es algo puramente subjetivo, nacido de la propia fantas\u00ed\u00ada, por m\u00e1s que \u00e9sta dif\u00ed\u00adcilmente deje de ser un componente de creatividad en la experiencia. Pero, en principio, experiencia es la apertura a una realidad objetiva exterior. La experiencia no surge si no hay un objeto que se presente a la sensibilidad en su campo respectivo (el del arte, del deporte, de la pol\u00ed\u00adtica, de la religi\u00f3n, etc.) con una carga de atracci\u00f3n suficiente, capaz de poner en movimiento los mecanismos de la persona ante la que se presenta. Cuando la realidad extrapensante se presenta as\u00ed\u00ad a la persona, \u00e9sta se siente dominada por aqu\u00e9lla, con mayor o menor fuerza, pero se siente dominada. El sujeto queda a merced del objeto, a veces convirti\u00e9ndose en un juguete. El hombre se siente movido, zarandeado, llevado en vilo de ac\u00e1 para all\u00e1. El objeto imparta de tal manera al sujeto que no s\u00f3lo la piel, sino toda la persona recrea en un movimiento de todo su ser lo que est\u00e1 viviendo por dentro.<\/p>\n<p>La experiencia no es una deducci\u00f3n intelectual. Es algo vital, que se padece en la propia carne; si no, no es experiencia. No es lo mismo deducir lo que es el ba\u00f1o por el hecho de haber estudiado con detalle, e incluso si queremos con mimo, lo que tiene que suceder cuando un cuerpo a determinados grados de temperatura, en un ambiente de calor, se encuentra con el agua a unos grados determinados, que la experiencia que tiene quien se ha ba\u00f1ado en el mar en un d\u00ed\u00ada de calor. Sin tantos datos expl\u00ed\u00adcitamente pose\u00ed\u00addos y combinados, ella sabe de una manera distinta, sabe desde dentro lo que es el ba\u00f1o.<\/p>\n<p>La experiencia es la conciencia vital que agarra a la persona y, seg\u00fan la intensidad, pero siempre de alguna manera, la motiva y pone en funcionamiento de huida, deseo, acercamiento, logro o posesi\u00f3n (seg\u00fan los casos y las experiencias), pasando incluso por las mayores dificultades. La experiencia surge de la vida y retorna a la vida. Pero no vuelve como fue. La persona es ya distinta, ha cambiado.<\/p>\n<p>4. EXPERIENCIA CRISTIANA &#8211; Si la experiencia es conocer desde dentro, experiencia cristiana es conocer desde el interior de Cristo, aunque tambi\u00e9n se entiende con esa expresi\u00f3n el conocer interior, con todo su bagaje consciencial, acerca de Dios. Es un concepto que resulta demasiado estrecho, como veremos; pero de momento nos sirve.<\/p>\n<p>II. Presencia y ausencia experiencial<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os se ha manifestado entre los cristianos una fuerte conciencia no de presencia, sino de ausencia. Es decir, los cristianos confesaban experimentar la ausencia de Dios. Dios como objeto -hablemos as\u00ed\u00ad para entendernos- que remueve interiormente al cristiano cuando se pone en su presencia, desaparec\u00ed\u00ada o se desdibujaba y no conmov\u00ed\u00ada ni zarandeaba al hombre. Era m\u00e1s bien su ausencia la que era experimentada por \u00e9ste. Sociol\u00f3gicamente parece exacta la expresi\u00f3n: \u00abPor todos lados, la ausencia de Dios se ha visto elevada, por as\u00ed\u00ad decirlo, a la dignidad de experiencia existencial\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 se debi\u00f3 esta situaci\u00f3n, que era al mismo tiempo cambio en la vida cristiana? No hay motivaci\u00f3n \u00fanica. Normalmente suelen aducirse tres:<\/p>\n<p>1. PURIFICACI\u00ed\u201cN DE LA EXPERIENCIA CRISTIANA &#8211; Puede ser que antes se viese a Dios en todas partes y el cristiano le tuviese demasiado familiar. Pero es probable que, al menos en muchas ocasiones, se hubiese sacralizado demasiado a Dios y calific\u00e1semos de experiencia cristiana de Dios lo que no dejaba de ser relaci\u00f3n con un \u00ed\u00addolo. Sin culpabilidad de nadie, pueden darse muchas y muy diversas experiencias objetivamente falsas.<\/p>\n<p>En este sentido, la crisis ser\u00ed\u00ada favorable. Una secularizaci\u00f3n necesaria no habr\u00ed\u00ada hecho otra cosa que notificar que Dios no est\u00e1 donde realmente no est\u00e1, a pesar de que con buena conciencia se hubiera cre\u00ed\u00addo en su presencia.<\/p>\n<p>2. El. PECADO DEI. HOMBRE &#8211; Esta explicaci\u00f3n de la ausencia de experiencia cristiana de Dios, o de experiencia de la ausencia de Dios es rotunda: nos hemos alejado de Dios, y todav\u00ed\u00ada queremos que Dios nos haga caranto\u00f1as.<\/p>\n<p>Para toda experiencia tiene que darse un objeto y una potencia que entra en contacto con \u00e9l seg\u00fan su peculiaridad. Esto sucede, por ejemplo, con la experiencia est\u00e9tica. No basta la presencia de un cuadro; es necesaria tambi\u00e9n una presencia adecuada, que, capte la belleza del mismo. Pero esta potencia no es el ojo, sin m\u00e1s. Porque son muchos los que tienen ojo, potencia visual, pero no captan la belleza. El ojo es importante, puede ser conditio sine qua non; pero lo m\u00e1s importante es el artista, la sensibilidad art\u00ed\u00adstica que capta la belleza a trav\u00e9s de la potencia visual. Y \u00e9sta es la que nos falta con la presencia del pecado. As\u00ed\u00ad no es posible ver a Dios.<\/p>\n<p>3. PEDAGOG\u00ed\u008dA DE DIOS &#8211; Lo que hace Dios con los m\u00ed\u00adsticos, prob\u00e1ndoles en la noche oscura, lo hace ahora con la humanidad, introduci\u00e9ndola en una noche oscura epocal. Estamos viviendo esa noche, o al menos la estamos viviendo hace muy pocos a\u00f1os. Es Dios mismo quien t\u00e1cticamente se esconde, esconde su rostro a las miradas de los hombres. Dios no har\u00ed\u00ada esto por re\u00ed\u00adrse de los hombres. Pretender\u00ed\u00ada con ello no trivializar su figura, mostrar su gratuidad, valorar la presencia de la cruz y purificar las relaciones del hombre con Dios&#8217;.<\/p>\n<p>Probablemente todas estas causas expliquen lo que ha sido experiencia sociol\u00f3gica en los \u00faltimos a\u00f1os, y no parece que haya dejado de serlo, a pesar de que las cosas puedan estar cambiando.<\/p>\n<p>III. Objeto y lugar de la experiencia cristiana<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os se ha repetido que \u00abtenemos la obligaci\u00f3n de explorar otras zonas de la realidad con la finalidad de construir eso que Pablo llama el hombre nuevo o el hombre total, porque muy bien podr\u00ed\u00ada acontecer que los lugares tradicionales se hubieran gastado y que fuera preciso dar rodeos para alcanzar de una manera apropiada a nuestro tiempo el sentido y la verdad de aquellos lugares ensombrecidos y gastados a causa del paso disolvente de la historia\u00bb .<\/p>\n<p>1. ESTRECHO CAMPO DE LA EXPERIENCIA TRADICIONAL &#8211; Esta observaci\u00f3n descubre lo que puede haber sido un campo excesivamente estrecho para la experiencia. Parece que era s\u00f3lo Dios, como objeto experimentable, y unos lugares cl\u00e1sicos los \u00fanicos adecuados para entrar en esa relaci\u00f3n con Dios que nos diese su experiencia. Parece, en efecto, evidente que `la tradici\u00f3n religiosa occidental se\u00f1ala algunos lugares como especialmente aptos para realizar la experiencia religiosa (culto, plegaria, silencio, etc.)\u00bb?. Hablando concretamente de una de estas parcelas o intervalos, todav\u00ed\u00ada Robinson denunciaba en los a\u00f1os sesenta \u00abuna nueva versi\u00f3n de la tentativa de `encontrar a Dios en los intervalos\u00bb. Son palabras que han sido asumidas posteriormente por otros autores, concretamente por Ph. Roqueplo.<\/p>\n<p>Esta postura, que ha sido la tradicional, manifiesta un \u00abfuerte reduccionismo interiorista\u00bb en la experiencia cristiana y una cierta obsesi\u00f3n en la materialidad de Dios. Es una postura que desvalora el enorme campo de lo cristiano y parte de la convicci\u00f3n de que en ning\u00fan lugar como ah\u00ed\u00ad se pod\u00ed\u00ada tener una experiencia tan directa, expl\u00ed\u00adcita y fuerte de Dios. Con un poco de cuidado se pod\u00ed\u00ada lograr que las cosas exteriores no se interfiriesen entre Dios y el hombre. Y estas convicciones se apoyaban a su vez en otras: la extramundanidad de Dios y un concepto excesivamente psicol\u00f3gico de experiencia, en el que lo m\u00e1s valorado era la atenci\u00f3n mental \u00ab. Todo ello se un\u00ed\u00ada a un olvido importante: el cristianismo es una religi\u00f3n de mediaciones; tambi\u00e9n en la experiencia. A Dios se le experimenta en las mediaciones.<\/p>\n<p>2. AMPLIACI\u00ed\u201cN DE LA EXPERIENCIA CRISTIANA &#8211; Movidos por esta necesidad de superar visi\u00f3n tan estrecha de la experiencia, han ido apareciendo otros lugares, relacion\u00e1ndose con los cuales, y haci\u00e9ndolos vida, iba a surgir una experiencia que podr\u00ed\u00ada ser llamada nueva. Probablemente los nuevos lugares o campos que surgieron con m\u00e1s fuerza fueron la materia, el compromiso mundano y la marginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Llamamos materia a todo lo que pudiera hacer referencia a nuestro origen de la tierra y de la carne: cuerpo, paternidad, maternidad, mujer, amor humano, sexo, placer, alegr\u00ed\u00ada, sufrimiento, belleza, amistad&#8230; Con anterioridad pudo parecer -y no es acusaci\u00f3n impensada e injusta- que la experiencia que pudiera tenerse con estas realidades no ten\u00ed\u00ada nada que ver con la experiencia cristiana. A lo sumo era una experiencia neutra.<\/p>\n<p>b) El compromiso mundano hace referencia a todo lo que es transformaci\u00f3n del mundo a trav\u00e9s de la t\u00e9cnica y la transformaci\u00f3n de las estructuras sociales o mundanas a trav\u00e9s de la pol\u00ed\u00adtica, en su m\u00e1s amplia acepci\u00f3n. Realidades como trabajo, econom\u00ed\u00ada, pol\u00ed\u00adtica, t\u00e9cnica, arte, derechos humanos, cultura, etc., entraban tambi\u00e9n como mediaciones en la experiencia cristiana. Experimentarlas como realidades cristianas es ampliar enormemente el campo de la experiencia y entrar en la normalidad.<\/p>\n<p>c) La marginaci\u00f3n es el trabajo duro, el paro, la miseria, el hambre, la familia numerosa y excesiva, la violencia, la incultura, la emigraci\u00f3n&#8230; y todas las taras profundas que la sociedad suscita y alimenta sobre todo en los pobres de verdad. Algunos se preguntar\u00e1n, quiz\u00e1, si aqu\u00ed\u00ad cabe una experiencia cristiana. Y lo malo es que tantos se lo pregunten. S\u00f3lo les falta a estos cristianos que se les niegue su experiencia. En esa experiencia de millones de cristianos -sobre todo en Am\u00e9rica Latina- est\u00e1 presente Cristo, y lo est\u00e1 cada vez m\u00e1s. Unas veces lo est\u00e1 de forma expl\u00ed\u00adcita, como lo est\u00e1 en las m\u00faltiples comunidades cristianas de base, o lo estuvo en Mons. Romero; otras de forma impl\u00ed\u00adcita, como en tantos cristianos -y tantas personas que no saben confesarse cristianos- que entregan su vida consciente y expuesta a uno de esos innegables \u00absuced\u00e1neos de Dios\u00bb &#8216;\u2020\u00a2, como son la justicia, la cultura, la paz, etc.; otras ignoramos c\u00f3mo est\u00e1 presente ah\u00ed\u00ad Cristo, pero seguro que lo est\u00e1. Los cristianos sencillos y doloridos saben poco acerca de Cristo, pero saben lo suficiente para, desde un coraz\u00f3n de carne, amasar la propia existencia con la memoria subversiva de Jes\u00fas. Esta categor\u00ed\u00ada, \u00faltimamente recobrada, est\u00e1 tambi\u00e9n presente en los hombres humildes. Es una memoria que ha dado y da pujanza y vigor a muchos cristianos de distintas geograf\u00ed\u00adas, pero que viven en situaciones similares. Es una memoria transmitida unas veces por tradiciones y devociones no exentas de sospechas, pero llenas de sentido. Cada vez m\u00e1s esta memoria se comunica y asimila en miles de peque\u00f1as comunidades cristianas, nacidas y vivientes sobre todo en esas zonas de despojo. La serena o turbada vivencia y comunicaci\u00f3n en el seno de esas peque\u00f1as comunidades hace tan presente a Jes\u00fas en su vida, o m\u00e1s, que lo que le ha hecho el mismo estudio y reflexi\u00f3n, aunque de forma diferente.<\/p>\n<p>3. EXPERIENCIA CRISTIANA AN\u00ed\u201cNIMA &#8211; Demos un paso m\u00e1s. Hay personas que viven situaciones sin relaci\u00f3n alguna visible al cristianismo. Son personas buenas que por nada har\u00ed\u00adan el mal o que hacen mucho bien, que tienen una arraigada experiencia del amor, de la comprensi\u00f3n, de la amistad, del compromiso, del dolor, etc. Son cristianos an\u00f3nimos, y de experiencia cristiana an\u00f3nima puede calificarse su experiencia desde nuestra fe.<\/p>\n<p>No a todos parece bien la denominaci\u00f3n \u00abcristianos an\u00f3nimos\u00bb. Desde nuestra fe podemos mantener la denominaci\u00f3n, y con ella la de la experiencia cristiana an\u00f3nima. Da pie a esta experiencia en su vertiente cristiana Mt 25,31-46. En el juicio que Jes\u00fas describe, la atenci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita a Jes\u00fas desaparece. La extra\u00f1eza es por igual en buenos y malos: nadie se explica d\u00f3nde le han visto. Es el mismo Jes\u00fas quien tiene que revelarlo. Y es que el amor es menos un sentimiento que un hecho. Las cosas son o no son, aunque el hombre lo ignore.<\/p>\n<p>4. EXPERIENCIA TRADICIONAL &#8211; La recordamos al final, no al principio. Pero no la olvidamos. Redescubrir nuevos campos y olvidar aquel en que hemos pasado la vida no ser\u00ed\u00ada un gesto humano. La relaci\u00f3n directa con Dios, hecha de atenci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita y de conciencia actualizada, es posible. Y lugares como la oraci\u00f3n y los sacramentos no sobran en una nueva cultura. La fe y la experiencia de la mejor tradici\u00f3n cristiana encuentran en ellos momentos fuertes no excluyentes, pero s\u00ed\u00ad importantes.<\/p>\n<p>lV. Verificaci\u00f3n de la experiencia cristiana<br \/>\nVerificar deber\u00ed\u00ada significar hacer la verdad. Vamos a entender la palabra como intento de ver si una cosa es aut\u00e9ntica o falsa. Verificar la experiencia cristiana es buscar los criterios que puedan discernir o distinguir cu\u00e1ndo una experiencia -una llamada experiencia- cristiana es aut\u00e9ntica y cu\u00e1ndo es falsa.<\/p>\n<p>La tarea de verificaci\u00f3n se hace cada vez m\u00e1s necesaria. A la constataci\u00f3n de la dificultad que implica verificar cualquier experiencia\u00bb hay que a\u00f1adir la necesidad actualmente sentida de verificaci\u00f3n, dado que la actual experiencia cristiana parece bastante ambigua.<\/p>\n<p>1. CRITERIOS DE VERIFICACI\u00ed\u201cN &#8211; \u00bfA la luz de qu\u00e9 criterios habr\u00e1 que examinar la experiencia cristiana? Parece que la respuesta puede ser escueta: a la luz de Jes\u00fas y de su Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>a) Jesucristo, experiencia radical. Jesucristo como criterio de la conducta cristiana ha sido una constante en la historia. No es algo nuevo. Sin embargo, en la actualidad se siente de una manera particular por la sencilla raz\u00f3n de que en el momento en que los problemas llegan a la ra\u00ed\u00adz -y \u00e9ste parece ser nuestro momento- hay que acudir a la ra\u00ed\u00adz de las soluciones. Y la ra\u00ed\u00adz es Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Es cierto que cada uno tiene su imagen de Jes\u00fas, y que, consiguientemente, acudiendo a Jes\u00fas quiz\u00e1 no todos encontremos los mismos criterios que iluminen la vida del cristiano. Sin embargo, dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1n negarse en Jes\u00fas unas dimensiones radicales y profundas que cuartear\u00e1n cualquier experiencia que quiera olvidarlas. Estas dimensiones son conocidas con los t\u00e9rminos culto y misi\u00f3n. El culto \u00abse expresa mediante la proferencia o confesi\u00f3n de fe, la alabanza, la adoraci\u00f3n, la confesi\u00f3n de los pecados, la petici\u00f3n y acci\u00f3n de gracias; el creyente se siente arrastrado hacia un nivel de la realidad donde la presencia del Se\u00f1or glorificado le toca en lo m\u00e1s vivo de su entra\u00f1a, transform\u00e1ndolo\u00bb. Al mismo tiempo, \u00abser\u00ed\u00ada falso&#8230; acentuar esta dimensi\u00f3n cultual de la experiencia cristol\u00f3gica y reconocerla como \u00fanica matriz del nacimiento de la fe y de la comprehensi\u00f3n religiosa&#8230; Una segunda visi\u00f3n teol\u00f3gica va a considerar no s\u00f3lo el culto, sino tambi\u00e9n la misi\u00f3n como la matriz generadora de la cristolog\u00ed\u00ada. Esta acent\u00faa ante todo la llegada de Cristo como inicio del advenimiento definitivo y considera la misi\u00f3n de la Iglesia como agente de una escatolog\u00ed\u00ada futura, que hay que provocar creativamente en la historia m\u00e1s que degustar.<\/p>\n<p>Estos dos elementos o dimensiones de la experiencia de Jes\u00fas, que creemos indispensables en la existencia y experiencia cristiana y que sirven como principios verificadores, responden a lo que hemos llamado lugares cl\u00e1sicos y nuevas zonas en la experiencia cristiana. El cristiano, de una manera o de otra, pero directamente en ambas, debe participar en ellas para responder a lo que debe ser una experiencia cristiana. Nosotros no admitir\u00ed\u00adamos como cristiana una experiencia que renunciase a una de ellas. Es m\u00e1s, habr\u00ed\u00ada que decir claramente que en la Iglesia de hoy debe predominar la experiencia de las nuevas zonas, que son experiencias de misi\u00f3n, ya que la cristolog\u00ed\u00ada va hoy por aqu\u00ed\u00ad no como una moda, sino como uno de los aspectos de la palabra, vida y persona de Jes\u00fas que el hombre de nuestros d\u00ed\u00adas debe hacer m\u00e1s presente. Una sombra de sospecha se cierne sobre la experiencia intimista, y un juicio de condena cristiana se pronuncia sobre la experiencia que es \u00fanicamente intimista.<\/p>\n<p>b) El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas. Es el Esp\u00ed\u00adritu quien gu\u00ed\u00ada a la Iglesia y al cristiano en su encuentro con Cristo. Es el Esp\u00ed\u00adritu quien mueve al cristiano de todos los tiempos a hacer realidad visible las dimensiones que en otro tiempo hizo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Al pensar, pues, en el Esp\u00ed\u00adritu como criterio de verificaci\u00f3n de la experiencia cristiana, hay que preguntarse hacia d\u00f3nde gu\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu al cristiano de hoy. Dif\u00ed\u00adcilmente puede resumirse en unas l\u00ed\u00adneas la respuesta a pregunta tan fuerte. Cabe, no obstante, alumbrar esta doble pista de entrada en la respuesta: el Esp\u00ed\u00adritu preside la evoluci\u00f3n de la historia. Es, por lo tanto, en la evoluci\u00f3n de la historia donde el cristiano ha de experimentar cristianamente la vida. La mediaci\u00f3n coyunturalmente m\u00e1s acentuable es la historia que cada uno tiene que vivir. Extra mundum nulla experientia. Y el mundo no es un concepto, sino una realidad viva, con sus gozos y sus dolores propios. Por otra parte -y es la segunda pista-, el Esp\u00ed\u00adritu puede suscitar, dentro de esa misma historia, presencias particularmente activas all\u00ed\u00ad donde \u00e9l cree necesario para el equilibrio conjunto. Respetar y agradecer la existencia de preferencias -no de exclusividades- distintas a las propias manifiesta una sincera apertura al Esp\u00ed\u00adritu y una aceptaci\u00f3n cordial de ese Esp\u00ed\u00adritu, que reparte sus dones como quiere.<\/p>\n<p>V. Agentes de verificaci\u00f3n<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n puede indicar a una persona si su experiencia cristiana es aut\u00e9ntica o falsa? Porque no basta conocer los criterios a trav\u00e9s de los cuales puede hacerse esta verificaci\u00f3n. A veces los criterios no son suficientes, porque pueden ser mal percibidos y peor aplicados.<\/p>\n<p>En principio, a nadie debe ser indiferente la experiencia de los restantes cristianos, y, por lo tanto, a todo cristiano afecta verificar la experiencia de los dem\u00e1s. Sin embargo, siempre hay miembros de la comunidad cristiana a quienes, casi por oficio, debe interpelar m\u00e1s este ministerio. Podemos enumerar los principales agentes:<\/p>\n<p>1. RESPONSABILIDAD PRIMARIA DE LA PROPIA PERSONA &#8211; En cualquier sistema de libertades nada ni nadie puede anteponerse a la responsabilidad personal. La propia persona, que padece esta experiencia, es la primera y la \u00faltima responsable de lo que en ella sucede. Ser\u00e1 ella quien deba buscar y reflexionar, preguntar y contrastar su propia experiencia para llegar a la certeza moral que le permita un grado m\u00ed\u00adnimo de serenidad y conciencia de la verdad cristiana de su experiencia interior y exterior en cualquiera de los contenidos en que se encarne.<\/p>\n<p>2. LA IGLESIA, MADRE Y MAESTRA &#8211; Lo mismo que dijimos antes del mundo, tenemos ahora que decir de la Iglesia: fuera de la Iglesia, se explique como se explique esta expresi\u00f3n, no hay verdadera experiencia cristiana, porque \u00abla Iglesia constituye lo que podr\u00ed\u00adamos llamar \u00e1mbito corporalizante de la expresi\u00f3n de Jes\u00fas, signo y realidad de su presencia\u00bb<br \/>\nPara que la Iglesia pueda realizar esta tarea tendr\u00e1 ella misma que convertirse cada d\u00ed\u00ada a la aut\u00e9ntica experiencia cristiana, ser primero madre y s\u00f3lo despu\u00e9s -pero entonces s\u00ed\u00ad-maestra. Y es verdad que \u00aba la Iglesia leha costado traducir en coordenadas sociales el amor no impositivo de Jes\u00fas. Lo ha vivido en actitudes interiores (&#8230;); pero no ha sido capaz de reflejar en formas de vivencia comunitaria ese ideal de autoridad sin poder, de amor sin imposiciones\u00bb..<\/p>\n<p>No siempre acert\u00f3 en la historia la Iglesia a discernir correctamente d\u00f3nde se daba la aut\u00e9ntica experiencia cristiana. A veces se equivoc\u00f3. Y al imponerse ella misma como criterio \u00fanico, destruy\u00f3 una experiencia, unos campos en los que deb\u00ed\u00ada crecer una nueva experiencia. Por eso, la Iglesia no es agente \u00fanico en la verificaci\u00f3n experiencial. Pero es indudable que es uno de esos agentes importantes del que no se puede prescindir en cualquier momento de la historia y en la vida de cualquier persona.<\/p>\n<p>3. LA IGLESIA DOMESTICA &#8211; Todos los hombres son convocados a la misma Iglesia. Toda la experiencia cristiana debe sentirse en comuni\u00f3n con la misma y \u00fanica Iglesia. Pero la Iglesia masificada dif\u00ed\u00adcilmente puede entrar en el an\u00e1lisis de una experiencia concreta, porque hay muchos elementos y circunstancias que pueden incidir en un juicio.<\/p>\n<p>En nuestro mundo masificado, y en una Iglesia masificada, se siente la necesidad de otras instancias m\u00e1s peque\u00f1as en las que se haga vida profunda aquello que las grandes corporaciones predican y consideran como esencial, pero a lo que no pueden dar existencia y ayuda. Psicol\u00f3gica y estructuralmente s\u00f3lo en comunidades peque\u00f1as pueden hacerse presentes realidades como el di\u00e1logo franco y honrado, la pregunta correcta y educada pero atrevida, la respuesta en com\u00fan progresivamente sincera y concreta, la confrontaci\u00f3n directa que permita mover y remover lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de la persona, llegando incluso a la intranquilidad de quien parec\u00ed\u00ada demasiado tranquilo y convencido de su propia experiencia.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa experiencia es una realidad que vuelve hoy, despu\u00e9s de un largo camino de aridez espiritual y de abstracci\u00f3n y claridad mental y puramente conceptual. Es una zona importante la que se recupera. La espiritualidad no puede olvidarlo, como no puede olvidarlo la religiosidad en general.<\/p>\n<p>Nosotros, que admitimos este hecho -porque en sociolog\u00ed\u00ada los hechos no se niegan, sino que se interpretan-, hemos querido al mismo tiempo llamar la atenci\u00f3n sobre todo acerca de la necesidad de ensanchar el campo de la experiencia, porque nos parece que muchos redespertares de la experiencia religiosa y llamada cristiana pueden quedarse en puro intimismo. Si esto fuera as\u00ed\u00ad, no habr\u00ed\u00adamos hecho nada. La experiencia continuar\u00ed\u00ada siendo privilegio de quienes vocacional o buscadamente se recluyen en un convento o se van al monte, porque est\u00e1n asqueados de una civilizaci\u00f3n que se nos va de las manos. Y esto no puede ser cristiano. Abogamos por la experiencia aut\u00e9nticamente cristiana de esos fieles que est\u00e1n en contacto diario con las realidades m\u00e1s materiales, m\u00e1s sencillas y m\u00e1s tr\u00e1gicas al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Por esta misma raz\u00f3n hemos querido insistir tambi\u00e9n en la verificaci\u00f3n de la experiencia, tarea dif\u00ed\u00adcil, pero imprescindible. Y hemos querido que los lugares referenciales de esta experiencia sean los que para un cristiano no pueden faltar: la propia conciencia, la persona de Jes\u00fas y la Iglesia en sus diversas concretizaciones y no s\u00f3lo en su aspecto puramente jer\u00e1rquico.<\/p>\n<p>Augusto Guerra<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Experiencia humana y pedagog\u00ed\u00ada de la fe, Marova. Madrid 1970.-AA. VV., Experiencia religiosa: actualidad, riesgos, posibilidades, Espiritualidad, Madrid 1977.-AA. VV., Experiencia de Dios y compromiso temporal de los religiosos, Inst. Teol. de Vida Religiosa, Madrid 1977.-AA. VV., Experiencia y teolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Secretariado Trinitario, Salamanca 1978.-Berger, P. L, Rumor de \u00e1ngeles. La sociedad moderna y el des-cubrimiento de lo sobrenatural, Herder, Barcelona 1975.-Baum, G, El hombre como posibilidad. Dios en la experiencia secular, Cristiandad. Madrid 1974.-Codina, V, Teolog\u00ed\u00ada y experiencia espiritual, Sal Terrae, Santander 1977.-Cox. H, La seducci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu, Sal Terrae, Santander 1979.-Dueh, LI, La experiencia religiosa en el contexto de la cultura contempor\u00e1nea, Bru\u00f1o, Madrid 1979.-Dunn, J. D. G. Jes\u00fas y el Esp\u00ed\u00adritu: un estudio de la experiencia religiosa y carism\u00e1tica de Jes\u00fas y de los primeros cristianos tal como aparecen en el Nuevo Testamento, Secretariado Trinitario, Salamanca 1981.-Mouroux, J, L&#8217;exp\u00e9rience chr\u00e9tienne, Aubier, Par\u00ed\u00ads 1952.-Pikaza, X, Experiencia religiosa y cristianismo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981.-Roqueplo, Ph, Experiencia del mundo, \u00bfexperiencia de Dios?, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Cuestiones iniciales: 1. Metodolog\u00ed\u00ada adecuada; 2. Experiencia, concepto \u00abenigm\u00e1tico\u00bb; 3. Qu\u00e9 es la experiencia; 4. Experiencia cristiana &#8211; II. Presencia y ausencia experiencial: 1. Purificaci\u00f3n de la experiencia cristiana; 2. El pecado del hombre: 3. Pedagog\u00ed\u00ada de Dios &#8211; III. Objeto y lugar de la experiencia cristiana; 1. Estrecho campo de la experiencia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/experiencia-cristiana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEXPERIENCIA CRISTIANA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17082","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17082","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17082"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17082\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}