{"id":17083,"date":"2016-02-05T11:07:38","date_gmt":"2016-02-05T16:07:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/heroismo\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:38","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:38","slug":"heroismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/heroismo\/","title":{"rendered":"HEROISMO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Hero\u00ed\u00adsmo cristiano: 1. El t\u00e9rmino: 2. Premisas teol\u00f3gicas; 3. Hero\u00ed\u00adsmo y virtudes teologales; 4. Hero\u00ed\u00adsmo y virtudes morales: 5. Ejemplificaci\u00f3n; 8. Heroismo y vida cotidiana: 7. Hero\u00ed\u00adsmo y madurez humana: 8. Diferenciaciones en la tendencia al hero\u00ed\u00adsmo: a) La diversidad de las personas, b) La diversidad del ambiente, c) La diversidad de los dones sobrenaturales; 9. La relaci\u00f3n entre la tendencia al hero\u00ed\u00adsmo y el enfoque de la vida pasada: 10. La tendencia al hero\u00ed\u00adsmo y los pecados anteriormente cometidos; 11. La llamada al hero\u00ed\u00adsmo en cada instante de la vida; 12. \u00bfSe puede alcanzar el ideal del hero\u00ed\u00adsmo? &#8211; II. Hero\u00ed\u00adsmo humano: 1. H\u00e9roe como mun\u00ed\u00adfico; 2. H\u00e9roe como profeta; 3. H\u00e9roe como el fuerte.<\/p>\n<p>I. Hero\u00ed\u00adsmo cristiano<br \/>\n1. EL TERMINO &#8211; El t\u00e9rmino hero\u00ed\u00adsmo (del griego heros, h\u00e9roe), que designa un valor, un coraje excepcional, comenz\u00f3 a formar parte de la terminolog\u00ed\u00ada t\u00e9cnica teol\u00f3gica desde que Roberto Grossatesta (Greathead) us\u00f3 la expresi\u00f3n virtus heroica en su traducci\u00f3n latina de la Etica a Nic\u00f3maco, de Arist\u00f3teles (realizada ca. 1243). Empleado por san Alberto Magno, por santo Tom\u00e1s de Aquino y otros escol\u00e1sticos, el t\u00e9rmino adquiri\u00f3 pronto una importancia particular para la teolog\u00ed\u00ada asc\u00e9tica y m\u00ed\u00adstica y fue luego ampliamente elaborado por los te\u00f3logos y canonistas interesados en las causas de beatificaci\u00f3n y de canonizaci\u00f3n. Siguen siendo cl\u00e1sicas todav\u00ed\u00ada hoy las autorizadas disquisiciones de Pr\u00f3spero Lambertini (1675-1758), que hab\u00ed\u00ada de ser luego el papa Benedicto XIV.<\/p>\n<p>El hero\u00ed\u00adsmo cristiano se encuentra por excelencia en el acto m\u00e1s sublime de caridad, es decir, el martirio, \u00aben el que el disc\u00ed\u00adpulo se asemeja al Maestro, que acept\u00f3 libremente la muerte por la salvaci\u00f3n del mundo, y se conforma con \u00e9l en la efusi\u00f3n de su sangre\u00bb (LG 42) (>M\u00e1rtir].<\/p>\n<p>Luego, se calific\u00f3 tambi\u00e9n como heroico el comportamiento del cristiano inspirado en la caridad de modo tan profundo e intenso que se acerca a la perfecci\u00f3n del martirio. Seg\u00fan se trate s\u00f3lo de determinadas actividades del cristiano o del enfoque total de su vida, se habla de actos heroicos y del ejercicio heroico de una o m\u00e1s virtudes, o bien de la tendencia heroica a la perfecci\u00f3n y de la santidad heroica.<\/p>\n<p>2. PREMISAS TEOL\u00ed\u201cGICAS &#8211; Como ya se ve por estas breves aclaraciones, la doctrina sobre el hero\u00ed\u00adsmo cristiano queda encuadrada en la teolog\u00ed\u00ada de la santidad y, de modo particular, en la de la caridad, y arranca del hecho de que la humanidad entera, y por tanto cada persona humana particular, es llamada en Cristo a una vida de \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con la SS. Trinidad y, por lo mismo, a participar de su vida de amor. Esta uni\u00f3n de amor con Dios, que s\u00f3lo se consumar\u00e1 plenamente en la otra vida, es ya ahora una realidad, porque en el bautismo el hombre es incorporado a Cristo y, en consecuencia, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, ha comenzado a vivir su vida. Esto significa, a su vez, que se ha puesto en marcha el proceso de la radical transformaci\u00f3n del hombre bautizado, que, seg\u00fan la din\u00e1mica del amor divino, debe llevarle a una conformaci\u00f3n e identificaci\u00f3n cada vez mayor y m\u00e1s \u00ed\u00adntima con la persona del Verbo encarnado y redentor. Precisamente este proceso de progresiva asimilaci\u00f3n a Cristo es el que exige y postula el hero\u00ed\u00adsmo cristiano.<\/p>\n<p>Es verdad que la mencionada transformaci\u00f3n es radical y esencialmente obra del amor divino. Trasciende absolutamente la capacidad natural del hombre, por lo cual no es ni puede ser fruto de un voluntarismo humano (pelagianismo). Por otra parte, precisamente porque se trata de una uni\u00f3n interpersonal entre Dios y el hombre y justamente porque Dios quiere comunicar su amor, el hombre no puede experimentar esta transformaci\u00f3n en pura pasividad (quietismo).<\/p>\n<p>A la invitaci\u00f3n amorosa de Dios ha de responder el hombre &#8211;precedido y sostenido por la ayuda divina- con un amor incondicional y total que, lejos de agotarse en veleidades est\u00e9riles o en fatuos sentimentalismos, debe ser activo en sumo grado.<\/p>\n<p>A quien considere las cosas en un orden puramente te\u00f3rico ideal, pudiera parecerle que semejante respuesta de amor eficaz no es otra cosa que la reacci\u00f3n espont\u00e1nea y evidente de una persona humana tocada y movida por el amor divino y que, justamente en virtud de este amor que entusiasma y arrastra, la transformaci\u00f3n de su ser en un \u00abalter Christus\u00bb puede efectuarse r\u00e1pidamente y con gran facilidad. Pero la verdad es que, dadas las condiciones concretas y existenciales en que vive la humanidad. esta transformaci\u00f3n de todo el ser humano es un proceso que est\u00e1 lejos de ser r\u00e1pido y f\u00e1cil, ya que a \u00e9l se oponen numerosas y graves dificultades, y antes que nada la actual estructuraci\u00f3n del hombre ca\u00ed\u00addo y pecador. Este, en efecto, se halla profundamente afectado por tendencias ego\u00ed\u00adstas y egoc\u00e9ntricas, que le impulsan constantemente a cerrarse en s\u00ed\u00ad mismo, a ver a todos y a todo en la angustiosa perspectiva del propio \u00abyo\u00bb y a colocarse a s\u00ed\u00ad mismo y sus propias ventajas en el centro de toda actividad. Es evidente que estas actitudes son diametralmente opuestas a la invitaci\u00f3n de abrirse a Dios, de trascender los l\u00ed\u00admites de la propia peque\u00f1ez y de abandonarse generosamente a la actividad divina transformadora, que deber\u00ed\u00ada llevar al hombre a verlo todo con los ojos de Dios, a amar como ama Dios y a obrar siempre y \u00fanicamente seg\u00fan los criterios de este amor. Precisamente porque, por un lado, la exigencia del amor de Dios es total y absoluta y no admite ni la m\u00e1s m\u00ed\u00adnima reserva y excepci\u00f3n, y, por otro, el conjunto de las tendencias ego\u00ed\u00adstas y egoc\u00e9ntricas est\u00e1 fuertemente arraigado en todo el ser del hombre ca\u00ed\u00addo y pecador, adem\u00e1s de estar continuamente bajo la influencia de lo que la Sagrada Escritura llama el pecado del mundo (cf Jn 1,2a) y expuesto a las asechanzas del pr\u00ed\u00adncipe de las tinieblas, la vida del cristiano que verdaderamente quiere vivir como tal es una lucha constante y dur\u00ed\u00adsima que le exige un aut\u00e9ntico hero\u00ed\u00adsmo (cf Heb 6,11ss; 1 Pe 5,8ss; etc.).<\/p>\n<p>3. HERO\u00ed\u008dSMO Y VIRTUDES TEOLOGALES &#8211; Este hero\u00ed\u00adsmo debe ser ante todo el hero\u00ed\u00adsmo de la fe, de la esperanza y de la caridad. En efecto, la lucha contra el propio yo, el mundo del pecado y el pr\u00ed\u00adncipe de las tinieblas [>Diablo-Exorcismo; >Tentaci\u00f3n] s\u00f3lo puede ser emprendida y mantenida por un hombre que, con una fe firme e inquebrantable, cree en la realidad del Dios personal, acepta el misterio de sus caminos y est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente convencido de su sabidur\u00ed\u00ada y bondad infinitas; que se f\u00ed\u00ada enteramente de \u00e9l y, en todas las vicisitudes de la vida, pone en \u00e9l toda su esperanza; que se abandona a su misericordia, sabe que es amado con un amor m\u00e1s fuerte que la muerte y, lleno de admiraci\u00f3n y conmovido, desea y quiere amar a Dios y todo lo que es suyo con un amor igualmente genuino.<\/p>\n<p>En este plano de la fe, la esperanza y la caridad es donde se inicia y lleva a cabo la transformaci\u00f3n radical del hombre pecador en hombre de Dios [>Conversi\u00f3n; >enitente]; y justamente estas relaciones personales del hombre con Dios son las que, exigi\u00e9ndole un verdadero hero\u00ed\u00adsmo, le hacen al mismo tiempo capaz de vivirlo e intensificarlo progresivamente. Es evidente que estas relaciones de intimidad con el Se\u00f1or esencialmente tienen necesidad de una adecuada medida de silencio, de soledad, de oraci\u00f3n privada y lit\u00fargica y, sobre todo, del frecuente encuentro sacramental con Dios, que es la fuente de toda santidad.<\/p>\n<p>4. HERO\u00ed\u008dSMO Y VIRTUDES MORALES &#8211; Sin embargo, aun siendo la fe, la esperanza y la caridad el soporte y la profunda inspiraci\u00f3n de toda actividad cristiana, no quiere esto decir que se agote en actos formales de las tres virtudes teologales. Tambi\u00e9n en este campo hay que tener debidamente en cuenta la constituci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica del hombre viador y su situaci\u00f3n existencial. Como persona, es cierto que el hombre terreno posee una unidad espiritual fundamental; pero hay que apropi\u00e1rsela, vivirla y profundizarla en las condiciones t\u00ed\u00adpicas desu materialidad, o sea en las condiciones del tiempo y del espacio. Esto significa en concreto, no s\u00f3lo que el hombre debe obrar en continuidad, sino tambi\u00e9n en los campos m\u00e1s variados, para actuar y vivir sus relaciones esenciales e indispensables con la humanidad a que pertenece y con el mundo material en que se halla inserto [>Ecolog\u00ed\u00ada]. La invitaci\u00f3n que Dios dirige al hombre a dejarse plasmar y transformar por \u00e9l de modo tan profundo y radical que sea Cristo quien viva y obre en \u00e9l, se refiere a todo el complejo existencial de su vida humana y, por tanto, a su actividad humana total en sus innumerables y variadas ramificaciones. Con esto queda dicho que la transformaci\u00f3n radical del hombre pecador en un \u00abalter Christus\u00bb, a la cual debe llegar bajo la moci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo a trav\u00e9s del hero\u00ed\u00adsmo de su fe, esperanza y caridad, asegura a toda su existencia una unidad y una armon\u00ed\u00ada maravillosas y le confiere al mismo tiempo una simplicidad y una belleza incomparables. Pero con esto queda igualmente dicho que la consecuci\u00f3n de este fin requiere en el hombre viador un esfuerzo continuo y no com\u00fan en todo tipo y g\u00e9nero de actividades, a fin de que sea realmente Cristo el que viva y obre en \u00e9l, y no el propio \u00abyo\u00bb, que solamente busca su ventaja y comodidades propias. M\u00e1s a\u00fan: si se tienen en cuenta de manera realista las condiciones existenciales del hombre, que le empujan sin cesar a la dispersi\u00f3n y a los particularismos de todo tipo, f\u00e1cilmente se comprende que una vida vivida con fidelidad constante y leal seg\u00fan el ideal cristiano postula y exige el ejercicio heroico de todas las virtudes [y tambi\u00e9n la superaci\u00f3n de >antinomias espirituales].<\/p>\n<p>5. EJEMPLIFICACI\u00ed\u201cN &#8211; El prop\u00f3sito del presente art\u00ed\u00adculo no es tratar detalladamente de los varios aspectos del comportamiento humano, a los cuales corresponden otras tantas virtudes, ni mostrar su unidad intr\u00ed\u00adnseca. No obstante, parece oportuno ejemplificar, por lo menos en un caso, los principios arriba expuestos acerca de la naturaleza y la necesidad del hero\u00ed\u00adsmo cristiano. Escojamos para ello el campo de las relaciones humanas, que evidentemente revisten una importancia muy particular en la vida del cristiano.<\/p>\n<p>Pues bien, si el cristiano vive verdaderamente seg\u00fan su vocaci\u00f3n y, en consecuencia, se deja transformar por la gracia de tal modo que no sea ya el \u00abhombre viejo\u00bb el que viva y obre, sino m\u00e1s bien que viva y obre en \u00e9l Cristo, sus relaciones con el pr\u00f3jimo reflejar\u00e1n fielmente las actitudes del mismo Se\u00f1or. Por consiguiente, todo su comportamiento con el pr\u00f3jimo llevar\u00e1 la impronta de la caridad de Jes\u00fas y reflejar\u00e1 el esplendor de su bondad. Semejante cristiano ver\u00e1 en todo hombre al hijo de Dios [>Hijos de Dios] y, por lo mismo, un hermano [>Fraternidad]; se interesar\u00e1 por \u00e9l y le saldr\u00e1 al encuentro con serenidad, delicadeza y afabilidad; participar\u00e1 sinceramente de sus alegr\u00ed\u00adas y compartir\u00e1 tambi\u00e9n sus dolores, prodig\u00e1ndose para consolarle y ayudarle; soportar\u00e1 con tacto, paciencia y comprensi\u00f3n las limitaciones de los dem\u00e1s y estar\u00e1 siempre pronto a perdonar sus culpas, aunque lo corrija con fuerza y severidad cuando lo requiera su bien; ser\u00e1 sincero con todos y opuesto a toda forma de enga\u00f1o; se mostrar\u00e1 reconocido por el m\u00e1s peque\u00f1o servicio que se le haga y, en su humildad, no dejar\u00e1 nunca sentir su superioridad; no buscar\u00e1 la propia comodidad a expensas de los otros, sino que dar\u00e1 la preferencia a los pobres y a los abandonados, aunque sin desinteresarse nunca por los dem\u00e1s; no se dejar\u00e1 dominar por las simpat\u00ed\u00adas o antipat\u00ed\u00adas, ni arrastrar por la euforia del optimismo o la tristeza del pesimismo; su coraz\u00f3n ser\u00e1 constante y se har\u00e1 todo para todos, porque ama a todos en Dios y a Dios en ellos.<\/p>\n<p>Esta sucinta y harto incompleta descripci\u00f3n de cuanto conlleva la sola virtud de la caridad fraterna ilustra lo exigente que es el ideal cristiano y, al mismo tiempo, demuestra de manera concreta y convincente que tal ideal no puede alcanzarse sin un aut\u00e9ntico hero\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>6. HERO\u00ed\u008dSMO Y VIDA COTIDIANA &#8211; El mismo ejemplo ayuda tambi\u00e9n a comprender m\u00e1s profundamente algunos aspectos de la doctrina sobre el hero\u00ed\u00adsmo cristiano, que no raras veces se descuidan o entienden mal. En contra de ciertas creencias populares, el hero\u00ed\u00adsmo cristiano no se identifica en absoluto con el cumplimiento de determinados actos que por su misma naturaleza son excepcionalmente dif\u00ed\u00adciles o incluso espectacularmente sensacionales. Es cierto que todo cristiano en el curso de su vida debe hacer frente a situaciones que exigen opciones fundamentales, que comprometen hasta el fondo su caridad para con Dios y con los hombres, ofreci\u00e9ndole as\u00ed\u00ad la posibilidad de practicar la virtud de modo heroico. Sin embargo, dadas las condiciones de nuestra existencia, estas decisiones privilegiadas son m\u00e1s bien raras, y en todo caso se deben realizar en las circunstancias de la vida de cada d\u00ed\u00ada. M\u00e1s a\u00fan: precisamente en el desgaste, en la rutina y en el tedio de la vida cotidiana es donde el verdadero hero\u00ed\u00adsmo con que el hombre acepta en determinados momentos la voluntad del Se\u00f1or es puesto a prueba y refrendado, diferenci\u00e1ndose de un hero\u00ed\u00adsmo meramente aparente. El hero\u00ed\u00adsmo cristiano es, pues, por lo regular y en la gran mayor\u00ed\u00ada de los casos, el hero\u00ed\u00adsmo de quien vive la vida ordinaria de modo perfectamente cristiforme.<\/p>\n<p>7. HERO\u00ed\u008dSMO Y MADUREZ HUMANA &#8211; Es obvio que, excepto quiz\u00e1 alg\u00fan caso del todo excepcional (que, por lo dem\u00e1s, supondr\u00ed\u00ada un milagro de la gracia divina), este hero\u00ed\u00adsmo en la vida com\u00fan y cotidiana es fruto de un proceso gradual de maduraci\u00f3n. El hombre no nace cristiano perfecto, sino que llega a serlo a trav\u00e9s de un largo y laborioso progreso, que llegar\u00e1 a su fin solamente cuando sea liberado en la muerte de los v\u00ed\u00adnculos terrestres y plenamente transformado por la gloria de Cristo resucitado. Luego, mientras el cristiano es viador, ni es infalible ni est\u00e1 exento de todas las debilidades humanas. El que quiera vivir su vida de cristiano de modo heroico deber\u00e1, por amor de Dios y con su ayuda, realizar esfuerzos continuos para evitar errores e incluso las m\u00e1s peque\u00f1as imperfecciones semideliberadas, aunque, por lo dem\u00e1s, sin lograrlo perfectamente. Precisamente es \u00e9sta una de las expresiones m\u00e1s maduras y esenciales del hero\u00ed\u00adsmo cristiano: saber aceptar este hecho con aquel sano realismo que no se abandona al desaliento, a la autolesi\u00f3n y a la conmiseraci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, sino que s\u00f3lo conoce la voluntad de corregirse prestamente y de proseguir con fortaleza. humildad y serenidad por el camino del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El hecho de que el cristiano deba crecer constantemente en la caridad y en las otras virtudes implica, adem\u00e1s, otra consecuencia de la m\u00e1xima importancia para la adecuada comprensi\u00f3n de la doctrina teol\u00f3gica acerca del hero\u00ed\u00adsmo cristiano. En efecto, este crecimiento, seg\u00fan las disposiciones de la providencia ordinaria de Dios, sigue las leyes generales de la vida, la cual no crece asaltos, sino siguiendo la din\u00e1mica interna de un desarrollo org\u00e1nico y armonioso. Esto significa que todo progreso en la virtud no es s\u00f3lo una invitaci\u00f3n a seguir progresando, sino tambi\u00e9n la premisa de un ulterior desarrollo. Por con.. siguiente, la heroicidad del comportamiento del hombre no se mide por un ideal abstracto, sino seg\u00fan las condiciones actuales de su desarrollo concreto y existencial.<\/p>\n<p>8. DIFERENCIACIONES EN LA TENDENCIA AL HERO\u00ed\u008dSMO &#8211; a) La diversidad de las personas. Al valorar la intensidad de la tendencia al hero\u00ed\u00adsmo, es absolutamente necesario tener en cuenta ya sea las condiciones concretas de la vida de cada uno, ya las diversas fases del desarrollo del hombre; con mayor raz\u00f3n a\u00fan se deben tener en cuenta las numerosas y netas diferencias que distinguen a cada miembro del g\u00e9nero humano de&#8217; sus semejantes. Como persona, cada hombre, en efecto, posee cualidades t\u00ed\u00adpicas, \u00fanicas e irrepetibles, que, lejos de coincidir con las caracter\u00ed\u00adsticas individuales derivadas de su materialidad, constituyen el n\u00facleo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de su ser espiritual. Es evidente que la diversidad de las diferentes personas en lo que es el fundamento \u00faltimo de toda su existencia, diferencia tambi\u00e9n su capacidad de recibir el amor y de amar y. por tanto, igualmente su capacidad de dejarse transformar por el amor de Dios y de vivir su vida cristiana de modo heroico.<\/p>\n<p>En este contexto hay que tener en cuenta de modo particular aquellas diferencias que se desprenden de la diversidad de sexo. El modo de obrar y de reaccionar es, en efecto, constitucionalmente diverso seg\u00fan se trate de una persona de sexo masculino o femenino [>Sexualidad IV]. Las consecuencias de esta realidad, que se reflejan en toda manifestaci\u00f3n de la vida humana, se dejan obviamente sentir tanto m\u00e1s profundamente cuanto m\u00e1s \u00ed\u00adntimamente est\u00e1n en juego los valores fundamentales, a saber: el amor de Dios y de los hombres, que son justamente l\u00e1s fuerzas inspiradoras del hero\u00ed\u00adsmo cristiano.<\/p>\n<p>b) La diversidad del ambiente. Es, adem\u00e1s, obligado valorar debidamente ese complejo de factores que, juntos. constituyen el ambiente en que se desarrolla y discurre la vida del hombre y por el que su comportamiento, aun sin estar determinado, se ve fuertemente condicionado. Como lo subraya con raz\u00f3n la psicolog\u00ed\u00ada moderna, toda la vida afectiva del hombre depende grandemente, por ejemplo, del hecho de que en los primeros a\u00f1os de la infancia haya vivido en condiciones que hayan favorecido u obstaculizado, si no ya impedido, el desarrollo espont\u00e1neo de su tendencia innata a amar [>Madurez espiritual]. El amor y la comprensi\u00f3n encontrados o no en el seno de la familia; el contacto con compa\u00f1eros buenos o malos en el turbulento per\u00ed\u00adodo de la adolescencia [>Jl\u00f3venes]; conseguir introducirse en un ambiente de trabajo en consonancia con la capacidad y las aspiraciones de una persona o no conseguirlo [>Trabajador]; las condiciones favorables o desfavorables para la justa elecci\u00f3n de estado de vida -y, si se trata de matrimonio, de un compa\u00f1ero de vida realmente apropiado-, as\u00ed\u00ad como las consecuencias que se derivan de tal elecci\u00f3n [>Vocaci\u00f3n]; encontrar o no un verdadero amigo (Eclo 6,14-17) [>Amistad]; las posibilidades concretas de encontrar una direcci\u00f3n espiritual segura o de quedar privado de ella [>Padre espiritual]; estos y otros numerosos elementos son otros tantos factores que influyen profundamente en la vida del hombre e inciden, por tanto, de modo nada indiferente no s\u00f3lo en las condiciones en que debe vivir su hero\u00ed\u00adsmo cristiano, sino tambi\u00e9n en su misma prontitud para vivirlo.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, las observaciones que preceden \u00fanicamente pretenden subraye r la extensi\u00f3n y la importancia de estas diversificaciones; no quieren en modo alguno sugerir que exista una proporci\u00f3n matem\u00e1tica entre las condiciones en que se desarrolla la vida de un hombre y sus posibilidades de vivirla de modo heroico. En efecto, as\u00ed\u00ad como las circunstancias que, humanamente hablando, parecen las m\u00e1s propicias para una vida cristiana perfecta pueden verse frustradas por la indolencia y la presunci\u00f3n de quien se contenta con la mediocridad, lo mismo es muy posible que justamente las condiciones adversas y punto menos que desesperadas constituyan la ocasi\u00f3n y un poderoso est\u00ed\u00admulo para una vida aut\u00e9nticamente heroica. Si esto es cierto ya por el solo hecho de que, como persona, el hombre es libre y, en consecuencia, por lo que respecta a su vida interior, no est\u00e1 nunca predeterminado a una reacci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, mucho m\u00e1s lo es a\u00fan cuando se considera la presencia de la gracia, que jam\u00e1s le faltaal que con buena voluntad se deja guiar y modelar por el amor de su Dios omnipotente.<\/p>\n<p>e) La diversidad de los dones sobrenaturales. Con esta \u00faltima consideraci\u00f3n hemos comenzado ya a tocar otro aspecto de la compleja realidad del hero\u00ed\u00adsmo cristiano, a saber: el de la diversidad de los dones sobrenaturales que el Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00abreparte \u00e1 cada uno particularmente seg\u00fan quiere\u00bb (1 Cor 12,11) y que cada uno recibe \u00abconforme a la fe que Dios reparti\u00f3 a cada uno\u00bb (Rom 12,3). Adem\u00e1s de las diferencias constitucionales que existen entre las distintas personas, adem\u00e1s tambi\u00e9n de las diferencias del ambiente en el que, cada uno a su modo, ha de vivir y desarrollarse, se considera igualmente la diversidad de las llamadas divinas que, en el sentido m\u00e1s pleno y profundo de la palabra, son personales y, por tanto, singulares, \u00fanicas e irrepetibles, precisamente porque se trata de una invitaci\u00f3n al amor que Dios profesa a cada persona como tal y al que \u00e9sta debe responder con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma y con toda la mente (Mt 22,37).<\/p>\n<p>Obviamente, la diversidad de las llamadas divinas y de la distribuci\u00f3n de la gracia que se sigue est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente relacionadas con las diferencias constitucionales y ambientales que tipifican y contradistinguen la existencia de cada persona, pero sin coincidir con ellas. La identificaci\u00f3n del orden de la naturaleza con el de la gracia es un error teol\u00f3gico, que tiene consecuencias grav\u00ed\u00adsimas incluso para la adecuada concepci\u00f3n del hero\u00ed\u00adsmo cristiano y para la realizaci\u00f3n del mismo. No est\u00e1 de m\u00e1s hacer referencia a esta verdad e insistir en que ni la psicolog\u00ed\u00ada, ni la . sociolog\u00ed\u00ada, ni las dem\u00e1s ciencias puramente humanas, aunque necesarias y \u00fatiles, pueden jam\u00e1s conseguir iluminar plenamente el misterio del hombre y de su gracia ni brindarle los medios eficaces para vivirla con la debida profundidad, ya que son esencialmente incapaces de verificar y medir su dimensi\u00f3n sobrenatural o de trabajar en el plano de la gracia, que constantemente impulsa al hombre hacia un ideal que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de sus posibilidades naturales y le confiere la fuerza para conseguirlo.<\/p>\n<p>9. LA RELACI\u00ed\u201cN ENTRE LA TENDENCIA AL HERO\u00ed\u008dSMO Y EL ENFOQUE DE LA VIDA PASADA &#8211; La verdad de esta afirmaci\u00f3n queda, por lo dem\u00e1s, ampliamente confirmada e ilustrada por la consideraci\u00f3n de otra serie de factores que son tambi\u00e9n de importancia capital para una justa estimaci\u00f3n del hero\u00ed\u00adsmo cristiano. Nos referimos ahora no ya a aquellos elementos que preceden y, cada uno a su modo, condicionan la libre decisi\u00f3n del hombre, sino al uso que hace \u00e9ste de su libertad. Mientras que la persona que con constancia y valor obra libremente seg\u00fan los dict\u00e1menes del amor de Dios puede ser conducida por \u00e9l a una perfecci\u00f3n que trasciende a toda comprensi\u00f3n natural y puramente humana, el pecador inveterado y el hombre encallecido en una vida de indiferentismo y de mediocridad pueden, en contra de toda posible previsi\u00f3n humana, convertirse de un momento a otro bajo el influjo de la gracia divina y comenzar a vivir de un modo verdaderamente cristiano.<\/p>\n<p>Estas gracias especial\u00ed\u00adsimas, que demuestran de manera evidente que Dios es soberanamente libre en su trato con los hombres, constituyen, sin embargo, excepciones y no se pueden dar por supuestas. Normalmente, las posibilidades concretas de conseguir el ideal del hero\u00ed\u00adsmo cristiano y las modalidades con que se produce dependen del modo como el hombre ha hecho uso de su libertad en todas las circunstancias de su vida anterior; es decir, de si y c\u00f3mo se ha abierto voluntariamente o se ha cerrado a las invitaciones de la gracia que Dios le ha dirigido.<\/p>\n<p>El problema del uso de la libertad no se refiere, adem\u00e1s, \u00fanicamente a la cuesti\u00f3n de si el hombre ha hecho todo lo posible para observar los mandamientos de Dios y para evitar el pecado; en el contexto del hero\u00ed\u00adsmo cristiano, se refiere tambi\u00e9n a la importante cuesti\u00f3n de si una persona se ha dado por satisfecha con este \u00abm\u00ed\u00adnimo indispensable\u00bb o bien si se ha abierto a las exigencias cada vez mayores del amor de Dios.<\/p>\n<p>En efecto, si bien la fiel observancia de los mandamientos y la voluntad decidida de no cometer ning\u00fan pecado requieren y suponen un gran amor a Dios, que puede ser y a menudo es, en realidad, verdaderamente heroico, con todo, la din\u00e1mica interna del amor es tal que no puede limitarse a esto. Por eso Dios pide continuamente al hombre que quiere ser suyo otras manifestaciones de amor que no caen bajo ning\u00fan precepto ni obligan bajo pena de pecado. Esta ley interior de la caridad revela la esencia misma del cristianismo, y con ello tambi\u00e9n la esencia de aquel hero\u00ed\u00adsmo quetoma su nombre de Cristo, quien, mov\u00ed\u00addo por el Esp\u00ed\u00adritu, se prodig\u00f3 por nuestra salvaci\u00f3n con una caridad sin l\u00ed\u00admites y quiere seguir viviendo esta vida suya de amor en todo cristiano, transformando su coraz\u00f3n y todos sus sentimientos e induci\u00e9ndole a una donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad que no conoce l\u00ed\u00admites. El cristiano que no comprende esta verdad o que se cierra a las exigencias inexorables de la caridad, la cual no dice nunca basta y anhela siempre ir m\u00e1s all\u00e1, aunque no peque y haga algunos actos heroicos, llevar\u00e1, en definitiva, una vida mediocre y, por lo mismo, una vida que, en conjunto, est\u00e1 muy lejos de ser heroica. Aunque siempre es posible superar con la gracia tal mediocridad, es evidente, sin embargo, que ello resultar\u00e1 tanto m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, y humanamente tanto menos probable, cuanto m\u00e1s arraigado est\u00e9 el h\u00e1bito de ser sordo e insensible a las llamadas del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Si se tiene debidamente en cuenta la primera funci\u00f3n de la libertad en la vida del hombre, y si al mismo tiempo se tiene presente tambi\u00e9n que Dios, en su Infinita bondad, ofrece a cada uno la ayuda no s\u00f3lo suficiente, sino abundante de la gracia, f\u00e1cilmente se comprende qu\u00e9, entre todos los factores que entran en juego en el hero\u00ed\u00adsmo cristiano, el m\u00e1s importante es precisamente el del uso de la libertad, en virtud de la cual el hombre es capaz de amar y de amar hasta el fondo, o bien de negarse a tal amor.<\/p>\n<p>10. L.A TENDENCIA AL HERO\u00ed\u008dSMO Y LOS PECADOS ANTERIORMENTE COMETIDOS &#8211; El hombre no s\u00f3lo puede cerrarse a las invitaciones de Dios y hacerse sordo a ellas; es tambi\u00e9n capaz de pecar. Surge as\u00ed\u00ad el problema de si el pecado cometido por una persona, y con mayor raz\u00f3n el h\u00e1bito de pecado contra\u00ed\u00addo por ella, excluyen la posibilidad de que alcance el ideal del hero\u00ed\u00adsmo cristiano y, en caso contrario, cu\u00e1les son las consecuencias para el logro de este ideal.<\/p>\n<p>Sin desestimar los efectos del pecado venial deliberado, en especial el habitual, hablamos aqu\u00ed\u00ad ante todo del pecado mortal, o sea del acto por el cual el hombre, con pleno conocimiento de causa y perfecta libertad, viola en materia grave la voluntad de Dios, con lo cual corrompe y traiciona las relaciones de amor existentes entre \u00e9l y el Se\u00f1or. El que quiera comprobar cu\u00e1les son las consecuencias de tal acto para la futura capacidad del pecador respecto al hero\u00ed\u00adsmo cristiano, habr\u00e1 de evitar dos posiciones extremas, que, por lo dem\u00e1s, son de inspiraci\u00f3n diametralmente opuesta.<\/p>\n<p>Obviamente, es un craso error desestimar en este campo los efectos incluso de un solo pecado mortal, ya que \u00e9ste produce una herida profunda, ataca todo el equilibrio ps\u00ed\u00adquico y moral del pecador y, precisamente a causa de ello, le dispone a cometer otros pecados no s\u00f3lo en el mismo campo de su actividad, sino tambi\u00e9n en otros. Estas consecuencias del pecado mortal no se eliminan simplemente con un acto de contrici\u00f3n ni tampoco por el perd\u00f3n que Dios concede en la absoluci\u00f3n sacramental; y es tanto m\u00e1s necesario hacerlo saber cuanto que hoy no raras veces se las disminuye o descuida en nombre de una llamada teolog\u00ed\u00ada del amor que, en \u00faltimo an\u00e1lisis, procede de premisas psicol\u00f3gicas err\u00f3neas, y, lo que es peor, de una p\u00e1lida concepci\u00f3n teol\u00f3gica de Dios y del hombre, de la naturaleza de su amor rec\u00ed\u00adproco y de las consecuencias que de ah\u00ed\u00ad se derivan.<\/p>\n<p>En este contexto es donde habr\u00ed\u00ada que elaborar el verdadero significado de la \u00abpenitencia\u00bb, con la cual el pecador arrepentido y perdonado intenta recorrer un camino que va en direcci\u00f3n opuesta al que le ha llevado a pecar. Mas, por otra parte, es igualmente err\u00f3neo insistir de tal modo en las consecuencias de cada pecado mortal particular, que pr\u00e1cticamente se llegue a la conclusi\u00f3n de que cierran no s\u00f3lo la posibilidad de realizar en el futuro algunas actos heroicos, sino incluso la de vivir una vida enteramente inspirada en el hero\u00ed\u00adsmo. Esta concepci\u00f3n que, por lo que sabemos, no es defendida hoy por ning\u00fan te\u00f3logo cat\u00f3lico, pero que, no obstante, se encuentra con bastante frecuencia en forma de actitudes pr\u00e1cticas m\u00e1s o menos espont\u00e1neas, no valora adecuadamente el hecho de que la decisi\u00f3n del hombre no es, por su misma naturaleza, irreformable, y que, por tanto, tampoco le es imposible al hombre rectificar los efectos que su decisi\u00f3n ha producido en todo su ser.<\/p>\n<p>En su misericordia, Dios ha querido que esto valga para las mismas relaciones de intimidad que, seg\u00fan su plan salv\u00ed\u00adfico, deben existir entre \u00e9l y todo hombre; y por ello ofrece tambi\u00e9n al Pecador (con tal que no se haya manchado con el pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo) su invitaci\u00f3n de amor y la ayuda de la gracia que le capacita para responder a ella. Por otra parte, esta invitaci\u00f3n al amor es, seg\u00fan se ha dicho ya, por su misma naturaleza, y por tanto siempre y en todas partes, una invitaci\u00f3n a una vida heroica. Con esto queda dicho que tambi\u00e9n el que ha cometido un pecado mortal es capaz, con la ayuda de la gracia, de alcanzar el ideal del hero\u00ed\u00adsmo cristiano; aunque, naturalmente, su vida ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, y tanto m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil cuanto m\u00e1s grave haya sido el pecado y con m\u00e1s frecuencia lo haya cometido. A causa de la gran diversidad existente entre las personas, de sus condiciones existenciales y del modo como antes de cometer el pecado mortal hab\u00ed\u00adan hecho uso de su libertad, pero tambi\u00e9n a causa de la imposibilidad de determinar los dones de la gracia dados por Dios y de escrutar sus corazones, est\u00e1 evidentemente fuera de lugar pretender entrar en ulteriores precisiones. Deseamos, no obstante, aludir a las consecuencias pastorales de la verdad que acabamos de exponer; en efecto, est\u00e1 llena de consuelo y de aliento para el que quiere reconciliarse con Dios, pues le hace comprender que tambi\u00e9n para \u00e9l est\u00e1 abierto el camino a un cristianismo vivido en toda su plenitud y le hace entender al mismo tiempo que, precisamente siguiendo ese camino para \u00e9l ahora m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil que antes, puede demostrar todo su reconocimiento al Se\u00f1or, el cual le ha perdonado porque le ama. La historia de la santidad cristiana demuestra que la conversi\u00f3n sincera de quien ha vivido lejos de Dios constituye a menudo el fundamento de una vida heroica de valor excepcional.<\/p>\n<p>11. LA LLAMADA AL HERO\u00ed\u008dSMO EN CADA INSTANTE DE LA VIDA &#8211; En base a estas aclaraciones, se comprende f\u00e1cilmente la doctrina de la Iglesia, seg\u00fan la cual todos los hombres en cada instante de su vida est\u00e1n llamados al hero\u00ed\u00adsmo, cualquiera que sea su edad, \u00ed\u00adndole y raza y cualquiera que sea la profesi\u00f3n y la condici\u00f3n en que vivan. Todos, cada uno a su modo, est\u00e1n llamados al hero\u00ed\u00adsmo y son capaces de vivirlo: los ni\u00f1os que, al llegar a la edad de la raz\u00f3n, se hacen poco a poco capaces de ordenar su vida seg\u00fan la caridad que el Esp\u00ed\u00adritu Santo difunde en sus corazones; los adolescentes que, con conocimiento de causa siempre mayor, descubren la belleza de la existencia, pero tambi\u00e9n sus dificultades; los hombres y las mujeres que sienten el peso de la jornada, pero saben tambi\u00e9n que est\u00e1n llamados a vivirla serenamente y con gran sentido de responsabilidad; los ancianos, a los cuales el mundo no tiene ya nada que ofrecer, pero que deben afrontar a\u00fan el encuentro con el Se\u00f1or en el momento de la muerte, cuando cada uno sienta en el fondo que ha sido un servidor in\u00fatil y que sus manos est\u00e1n vac\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Est\u00e1 fuera de duda que el ideal del hero\u00ed\u00adsmo cristiano es de una profunda belleza; pero es asimismo evidente que su logro compromete hasta el fondo y constantemente toda la capacidad de amor que el hombre posee. Incluso el que est\u00e1, con raz\u00f3n, convencido de que Dios no pide nunca imposibles, se pregunta cu\u00e1ntos son los hombres cuya vida est\u00e1 efectivamente inspirada o enteramente regida por semejante amor.<\/p>\n<p>12. \u00bfSE PUEDE ALCANZAR EL IDEAL DEL HERO\u00ed\u008dSMO? &#8211; Mientras estemos en esta tierra, nunca podremos naturalmente conocer la respuesta a esta pregunta de modo preciso y exhaustivo. Sabemos, sin embargo, que el n\u00famero de aquellos a quienes la Iglesia ha beatificado o canonizado a lo largo de los siglos, o cuya heroicidad de virtudes ha proclamado de alg\u00fan modo, es bastante elevado, y que entre ellos se encuentran personas que representan las m\u00e1s variadas formas de vida y que reflejan de modo sorprendentemente rico la inagotable gama de las posibilidades humanas. A pesar de ello, la Iglesia no pretende en modo alguno, ni puede pretender, proponer p\u00fablicamente al ejemplo de los fieles a todos los que han llevado una vida heroica; incluso no es aventurada la hip\u00f3tesis de que los santos declarados oficialmente tales no son m\u00e1s que una fracci\u00f3n infinitesimal de cuantos lo son de hecho. Por tanto, el hero\u00ed\u00adsmo cristiano no es s\u00f3lo un ideal, sino tambi\u00e9n una realidad y una prueba inconcusa de que Dios sigue viviendo en medio de su pueblo.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, el que contempla la humanidad con los ojos de la fe y posee un coraz\u00f3n sensible para las cosas de Dios puede advertir que este hero\u00ed\u00adsmo lo viven no pocos incluso en nuestros d\u00ed\u00adas, y no raras veces en circunstancias de una vida completamente com\u00fan y ordinaria en su aspecto exterior. Nos referimos a los que saben amar como Cristo am\u00f3, porque Cristo es el centro de su vida, m\u00e1s a\u00fan, su vida misma. Semejante amor no puede permanecer oculto, ni puede pasar inobservada la belleza de la armon\u00ed\u00ada que confiere a toda la existencia del que ama de este modo. As\u00ed\u00ad se pone de manifiesto no s\u00f3lo que es posible alcanzar el ideal del hero\u00ed\u00adsmo cristiano, sino tambi\u00e9n que est\u00e1 lleno de fascinaci\u00f3n y es sumamente atrayente.<\/p>\n<p>P. Molinari-P. Gumpel<br \/>\nII. Hero\u00ed\u00adsmo humano<br \/>\nLos antiguos tuvieron y honraron a, grandes h\u00e9roes, como H\u00e9ctor, Eneasi Alejandro Magno, Escipi\u00f3n el Africano, S\u00f3crates y otros. Honrar a los h\u00e9roes era un modo de proponer a los ciudadanos una catequesis espiritual; se indicaban ejemplos concretos de hombres capaces de incitar y mover a la pr\u00e1ctica de virtudes excelsas. Los espiritualistas cristianos no est\u00e1n de acuerdo en admitir que realmente existieran o pudieran existir h\u00e9roes fuera del cristianismo. Seg\u00fan algunos de ellos, los infieles pueden mostrar alguna actitud noblemente virtuosa, pero siempre afeada por deficiencias. El hero\u00ed\u00adsmo virtuoso es propia y \u00fanicamente el de los cristianos; es un don que Dios les da en Cristo para una vida caritativa sobrenatural. Santo Tom\u00e1s ense\u00f1aba: \u00abLa virtud ordinaria perfecciona al hombre seg\u00fan el modo humano; la virtud heroica a\u00f1ade la perfecci\u00f3n sobrehumana\u00bb (Comm. ad Mar. V, 1). Las virtudes heroicas eran consideradas patrimonio solamente posible entre nosotros los cristianos: \u00abEl g\u00e9nero divino y teol\u00f3gico de la virtud heroica se refiere a aquellas \u00fanicas virtudes que Dios, por encima de toda exigencia de la naturaleza, infunde en nuestras almas en orden al objeto, o sea al fin sobrenatural\u00bb.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n cristiana actual parte de la consideraci\u00f3n de la misericordia universal de Dios en Cristo m\u00e1s que de un privilegio singular del pueblo eclesial. \u00abCristo muri\u00f3 por todos, y la vocaci\u00f3n suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, divina. En consecuencia, debemos creer que el Esp\u00ed\u00adritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de s\u00f3lo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual\u00bb (GS 22). Por esta difusi\u00f3n de la gracia, posible en todos los hombres, se estima que incluso entre los no creyentes existen verdaderos h\u00e9roes en el aspecto espiritual, personas dedicadas a una vida \u00ed\u00adntegramente generosa seg\u00fan un estado virtuoso excepcional. Entre los mismos no-cristianos es concebible una vida virtuosa realizada en sus mismos comportamientos humanos. Donde el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 presente, despierta a las grandezas de la donaci\u00f3n de amor.<\/p>\n<p>1. HEROE COMO MUNIFICO &#8211; El hero\u00ed\u00adsmo humano se ha vivido en experiencias espirituales y culturales diversas. Para confirmarlo bastar\u00ed\u00ada recordar el diferente significado que hist\u00f3ricamente ha asumido la virtud de la magnanimidad. Entre los griegos, la megalopsychia es la virtud de la grandeza, testimoniada por personas de acci\u00f3n, \u00e1vidas de gloria; es la virtud que indica la iniciativa combativa del h\u00e9roe hasta poner en peligro la propia existencia, a fin de demostrar la propia prestancia espiritual. En la espiritualidad griega, el h\u00e9roe es el que sabe dar muestras de la propia excelencia, situ\u00e1ndose por encima de los otros, aunque en semejante actitud personal persiste una finalidad de bien com\u00fan. Magnificencia y magnanimidad inducen a realizar acciones espl\u00e9ndidas y grandiosas, que todos pueden contemplar y gozar.<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n espiritual b\u00ed\u00adblica, el h\u00e9roe es el testigo de la grandeza divina, porque Dios es la fuente de toda fortaleza personal (Ex 15,2: Sal 59,18; 118,14). El h\u00e9roe no tiene motivo para ufanarse de s\u00ed\u00ad mismo por el hecho de haber sido elegido por Dios. La elecci\u00f3n no es un reconocimiento divino de la bondad de la persona elegida, sino un servicio que se le conf\u00ed\u00ada para provecho de la comunidad. El h\u00e9roe cristiano es consciente de la propia debilidad y conf\u00ed\u00ada s\u00f3lo en la ayuda del Se\u00f1or. \u00abDios eligi\u00f3 lo necio del mundo para confundir a los sabios, lo d\u00e9bil para confundir a los fuertes, lo vil, lo despreciable, lo que es nada, para anular lo que es; para que nadie se glor\u00ed\u00ade delante de Dios\u00bb (1 Cor 1,27-28). Esta perspectiva cristiana en el tiempo antiguo inspir\u00f3 todo el hero\u00ed\u00adsmo, incluso el humano; por el lado social, se viv\u00ed\u00ada la virtud heroica humana como un don divino recibido en beneficio de los hermanos. Lo que anima al h\u00e9roe es una esperanza teologal implicada en las situaciones terrenas; es una traducci\u00f3n profana del concepto de martirio. Pero mientras que en el martirio [ M\u00e1rtiri se daba el abandono de toda realidad terrena para introducirse en la elecci\u00f3n exclusiva del reino de Dios, en el hero\u00ed\u00adsmo profano de inspiraci\u00f3n cristiana nos ponemos al servicio de los hermanos necesitados por un sentimiento de nobleza. As\u00ed\u00ad se expresaba el ideal de la caballer\u00ed\u00ada en la nobleza feudal.<\/p>\n<p>Ya en la \u00e9poca medieval comienza a despuntar la civilizaci\u00f3n industrial, fundada en las actividades de las artes y los oficios. El hombre se reconoce grande por sus actividades profesionales y comerciales, por su presencia c\u00ed\u00advica activa, por las suntuosas realizaciones art\u00ed\u00adsticas, por las donaciones voluntarias de asistencia p\u00fablica. Nace lentamente la burgues\u00ed\u00ada, ocupada plenamente en construirse un bienestar en la vida presente y preocupada por hacer que se reconozcan socialmente sus propios derechos personales. La actuaci\u00f3n \u00e9tica de los laicos se inspira no ya en el reino futuro, sino en el presente; se piensa que desarrollando bien el trabajo en el mundo se asegura por lo mismo el futuro en todos sus aspectos. A la naciente burgues\u00ed\u00ada le ofrece santo Tom\u00e1s el contexto espiritual: vuelve a proponer la virtud aristot\u00e9lica de la magnanimidad, en cuanto vida heroicamente empe\u00f1ada en hacer grandioso el mundo. La heroicidad espiritual del hombre est\u00e1 en realizarse como adulto, en perfeccionarse en las facultades y en las energ\u00ed\u00adas de un cuerpo vigoroso en un mundo dominado y humanizado. Mun\u00ed\u00adfico y magn\u00e1nimo es el que sabe potenciar el bienestar en favor del mayor n\u00famero posible de personas; el que sabe suscitar un ambiente confortable y espl\u00e9ndido para uso de todos.<\/p>\n<p>El hombre moderno no considera ya su grandeza dentro de la estructura virtuosa de la magnanimidad. Admira al artista, al cient\u00ed\u00adfico y al comerciante sagaz; los considera posiblemente personas excepcionales y admirables; sabe apreciar y gozar de sus obras y actividades. Sin embargo, no los considera h\u00e9roes. H\u00e9roe es considerado el que dedica su persona y existencia a acciones socio-pol\u00ed\u00adticas, el que intenta cambiar las estructuras p\u00fablicas injustas, el que se esfuerza porque florezca una experiencia de libertad aut\u00f3noma entre los pueblos (cf LG 58; AG 21, 41). En todas las dem\u00e1s acciones, que, sin embargo, pueden poner en peligro la propia vida (como en carreras automovil\u00ed\u00adsticas, en escaladas arriesgadas, en acrobacias mortales) se habla de valor, no de hero\u00ed\u00adsmo. El h\u00e9roe es personalizado en el liberador de una comunidad o de un pueblo, quiz\u00e1 porque el valor m\u00e1s ambicionado hoy y menos pose\u00ed\u00addo en forma integral es una experiencia personal-comunitaria efectiva. He aqu\u00ed\u00ad por qu\u00e9 los j\u00f3venes f\u00e1cilmente se sienten fascinados y arrastrados por movimientos subversivos; respiran el hero\u00ed\u00adsmo revolucionario de los tiempos presentes.<\/p>\n<p>2. HEROE COMO PROFETA &#8211; Lo creado, en su acepci\u00f3n humana m\u00e1s amplia, est\u00e1 en un estado de perenne autocumplimiento. Dios va completando la creaci\u00f3n acompasando su don con la colaboraci\u00f3n responsable del hombre. La misi\u00f3n humana co-creadora requiere intuir a trav\u00e9s de los signos de los tiempos c\u00f3mo se van presentando el plan de Dios y su obra creadora sobre el universo existente. El hombre est\u00e1 empe\u00f1ado en armonizarse con ese plan mediante una acci\u00f3n propia admirablemente originaria.<\/p>\n<p>Existen pareceres discordes sobre el modo de realizar el cometido humano co-creador. Unos estiman que la \u00fanica obra humana posible, verdaderamente obligatoria, es la de conservar el orden constituido, situarse en las certezas espirituales ya practicadas, mostrar fidelidad a las pr\u00e1cticas consagradas. Son personas que muestran una incapacidad radical para separarse de lo habitual; no admiten como posible la b\u00fasqueda de lo nuevo; no se dejan instruir por lo imprevisto; viven una reacci\u00f3n ansiosa y violenta contra los innovadores; muestran una dependencia total frente al sistema tradicional de los valores espirituales. En la pr\u00e1ctica, son incapaces de aceptar la realidad en su plenitud mist\u00e9rica, en su irrenunciable conflictividad, en su devenir hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Cuando una persona pone en discusi\u00f3n la validez de la pr\u00e1ctica espiritual reinante, cuando pide la instauraci\u00f3n de un orden humano nuevo, cuando denuncia la injusticia difundida en las instituciones existentes, cuando pretende demostrar que el h\u00e1bito moral adquirido es un dominio enmascarado de clases m\u00e1s d\u00e9biles, a tal persona, por lo general se le a\u00ed\u00adsla lentamente en la comunidad; pierde las relaciones amistosas y los favores de estima de que gozaba. Las personas conservadoras, que generalmente forman el ambiente oficioso, marginan al innovador porque ataca cuanto constituye su seguridad; no admiten tener que adoptar posiciones espirituales nuevas. Prefieren cerrarse, mostrando rencor hacia cuantos turban su tranquilidad.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo debe comportarse un profeta en una comunidad conservadora? Est\u00e1 llamado a establecerse en un equilibrio de m\u00faltiples valores, tarea compleja que s\u00f3lo puede realizarse a trav\u00e9s de una vida personal heroica. Ante el hecho de sentirse marginado socialmente, ante la experiencia de verse escarnecido por los conservadores, el profeta no debe cerrarse en una esfera de intimismo ni agazaparse en s\u00ed\u00ad mismo, sino seguir desarrollando una misi\u00f3n de dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica. Si el profeta se sabe rechazado por el contexto social, no debe mostrarse frustrado ni desalentado. Su misi\u00f3n prof\u00e9tica es beneficiosa no tanto poni\u00e9ndose por encima de la sociedad cuanto insert\u00e1ndose en ella y ayud\u00e1ndola a evolucionar. Una verdad enunciada por el profeta s\u00f3lo es ben\u00e9fica si madura como experiencia comunitaria. Su misi\u00f3n no consiste en imponer su visi\u00f3n, sino en esperar con paciencia y constancia en su obra, de manera que haga florecer el orden nuevo desde el interior de la asamblea de los hermanos. En caso contrario, se buscar\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad mismo y su propia gloria m\u00e1s que el bien com\u00fan. El profeta puede inspirarse en la experiencia de Jesucristo, que ha sido el gran profeta, que se realiz\u00f3 en el sacrificio heroico de s\u00ed\u00ad mismo. No existe profec\u00ed\u00ada aut\u00e9ntica que no se integre en la oferta del sacrificio personal.<\/p>\n<p>El hero\u00ed\u00adsmo es constitutivo irrenunciable de una vida prof\u00e9tica aut\u00e9ntica. Puede ser verdadero profeta el que est\u00e1 adornado de m\u00faltiples virtudes de una forma elevadamente dif\u00ed\u00adcil. Debe ser tan espiritual, que intuya el plan de Dios que aflora en los signos de los tiempos; debe integrar la obra sabia de Dios con una misi\u00f3n propia; debe saber examinar con cr\u00ed\u00adtica inteligente cuanto tiene lugar entre los hombres; debe dejarse discutir e instruir por cuantos tienen conceptos y actividades contrarias a los suyos; debe ofrecerse en don, incluso cuando es marginado con desprecio; debe amar la colaboraci\u00f3n y la comuni\u00f3n con cuantos caminan por senderos contrarios al suyo; no debe nunca ambicionar ser un espect\u00e1culo, sino que sus propuestas innovadoras deben aflorar como espont\u00e1nea maduraci\u00f3n de la vida comunitaria.<\/p>\n<p>3. HEROE COMO EL FUERTE &#8211; El hero\u00ed\u00adsmo no est\u00e1 reservado a algunas personas privilegiadas por sus dotes o por situaciones muy singulares; es un estado ofrecido a todo hombre, aunque ese hero\u00ed\u00adsmo debe desarrollarse en grados diferentes y seg\u00fan como se configure la propia existencia cotidiana. Son las situaciones concretas las que sugieren el modo de conducirse con esp\u00ed\u00adritu heroico. No existen normas gen\u00e9ricas o abstractas de hero\u00ed\u00adsmo. Podemos dar un ejemplo.<\/p>\n<p>Nuestra comunidad de ayer se calificaba como compuesta principalmente de familias pobres y necesitadas; faltaba con frecuencia la asistencia m\u00e9dica; en algunas regiones escaseaba el agua; se ejerc\u00ed\u00adan profesiones duras y pesadas sin asistencia social; lo conseguido por el trabajo no raras veces depend\u00ed\u00ada de la marcha incierta de las estaciones. La fortaleza de \u00e1nimo consist\u00ed\u00ada en atenerse a la propia situaci\u00f3n, en asumirla con serenidad, en mantenerse combativo y confiado frente a las dificultades renacientes. La vida, en su misma realidad concreta cotidiana, se te\u00f1\u00ed\u00ada de un aspecto general de hero\u00ed\u00adsmo; hac\u00ed\u00ada que se respirara un clima generalizado de generosidad excepcional. Se viv\u00ed\u00adan las peque\u00f1as virtudes ordinarias dentro de la virtud heroica general de la fortaleza. \u00abPermanecer firme e inm\u00f3vil en medio de estas dificultades ordinarias y no consentir en apartarse del recto sentir no es una virtud especial, pero es una virtud que compete a todas las virtudes\u00bb. El hero\u00ed\u00adsmo era la virtud de la gente pobre, de los socialmente marginados, porque aceptaban con amor el duro deber cotidiano, aunque fuera intentando constantemente salir de aquella indigencia dolorosa. \u00abEl amor lo espera todo, todo lo tolera\u00bb (1 Cor 13,7).<\/p>\n<p>La sociedad de hoy en su mayor\u00ed\u00ada lleva la impronta del capitalismo burgu\u00e9s. Difunde en los \u00e1nimos el ideal del consumismo. Hoy no resulta en absoluto heroico uniformarse con la situaci\u00f3n social generalizada; se reducir\u00ed\u00ada a introducirse en un cierto bienestar, en una indolencia perezosa y agradable. Se ha introducido un estilo de vida en el que goza de prestigio el que demuestra haber adquirido un c\u00famulo de agradables comodidades. H\u00e9roe es la persona que sabe permanecer inmune de esta atm\u00f3sfera de consumismo; el que sabe situarse en una experiencia en contraste con la ambicionada y practicada por la comunidad de las personas socialmente apreciables. H\u00e9roe es el que acepta vivir una vida pobre por solidaridad o como ayuda a los hermanos marginados; el que va a tierras subdesarrolladas, no atacadas por el progreso industrial, para despertar a aquellos pueblos a una vida m\u00e1s humana; el que se propone realizarse de acuerdo con un esp\u00ed\u00adritu de trabajo honesto y continuo; el que no se alista en el partido dominante, sino que se compromete socialmente y se sacrifica a favor de las clases menesterosas; el que no intenta obtener provecho de su propia posici\u00f3n social o de las amistades, sino que vive al margen de los privilegios; el que desarrolla una misi\u00f3n evang\u00e9lica sin el consuelo del prestigio de lo sagrado, participando de la vida misma de los pobres marginados o de los obreros explotados.<\/p>\n<p>El hero\u00ed\u00adsmo ha cambiado, pues, sustancialmente su configuraci\u00f3n. Ayer se proclamaba h\u00e9roe al que cumpl\u00ed\u00ada con amor y precisi\u00f3n todos los deberes ordinarios propios, incluso m\u00ed\u00adnimos, sin ostentaci\u00f3n. Se recalcaba la m\u00e1xima espiritual: \u00abMi mayor penitencia es mi vida ordinaria, vivida dentro de las reglas existentes\u00bb. \u00abLa santidad propiamente consiste s\u00f3lo en la conformidad con el querer divino, expresada por un exacto y continuo cumplimiento de los deberes del propio estado\u00bb. En cambio, el hero\u00ed\u00adsmo actual es contestaci\u00f3n del conformismo; es vivir la fortaleza como austeridad; es sentirse en estado de reprobaci\u00f3n mientras exista un hermano miserable que sufre; es no restringirse a los deberes catalogados como ordinarios por los reglamentos; es sentirse peregrino en una tierra no armonizada con el querer divino; es buscar c\u00f3mo se puede instaurar una aut\u00e9ntica ciudad humana de amor en la justicia com\u00fan [>Antinomias espirituales VI].<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, en cada \u00e9poca y en cada cultura espiritual es necesario distinguir el modo apropiado de una posible vida heroica. Y, una vez precisado, es conveniente inculcarlo sobre todo a los j\u00f3venes. Junto al hero\u00ed\u00adsmo cristiano para los creyentes se debe ofrecer un hero\u00ed\u00adsmo humano para cuantos viven en la comunidad laica secularizada, al margen de la fe cristiana. De lo contrario, tendremos una juventud desviada e inquietamente revoltosa.<\/p>\n<p>T. Goffi<br \/>\nBIBL.-An\u00f3nimo, C\u00f3mo vivir la vida victoriosa, Clie, Tarrasa 1981.-AA. VV., S\u00f3lo para valientes, FSSJA, Torrente (Valencia) 1974.-Al\u00e1iz, A, Felices los generosos, Paulinas, Madrid 1981.-Al\u00e1iz, A, Nuestro trabajo de cada d\u00ed\u00ada. Fe y actividad humana, Coculsa, Madrid 1967.-Andr\u00e9s, R. de, D\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada cristiana-mente, Mensajero, Bilbao 1967.-Bliekast, C, Ser cristiano, \u00c2\u00a1esa gran osad\u00ed\u00ada!, Verbo Divino, Estella 1971.-Bruckberger, R. L, El valor humano de lo santo, Rialp, Madrid 1964.-Bucheit, G. H\u00e9roes, locos y pecadores, Caralt, Barcelona 1967.-Cabestrero, T, Los h\u00e9roes del a\u00f1o 2000, PPC, Madrid 1964.-Canals Navarrete. S, Asc\u00e9tica meditada, Rialp, 1981 \u00ab.-Cassidy, M. \u00bfY a d\u00f3nde vas con el mundo?, Clie, Tarrasa 1976.-Castillo, G, \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los testigos?, OPE, Pamplona 1967.-Fern\u00e1ndez, S, Lo cotidiano y lo sublime de la vida conyugal, Paulinas, Madrid 1968.-Henrichsen. W. A, El disc\u00ed\u00adpulo se hace, no nace, Clie, Tarrasa 1981.-Letourneau, R, Manteniendo el equilibrio en un mundo de tensiones, Clic, Tarrasa 1976.-Peale, N. V, El poder tenaz de Jesucristo: aventura en la fe para cambiar la vida, Grijalbo. Barcelona 1981.-Pentecost, J. D, Marchando hacia la madurez espiritual, Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona 1979.-PlaneIla. J, Vocaci\u00f3n, exigencia de vida, SPX, Salamanca 1974.-Pronzato, A. El hombre reconciliado: peregrinaci\u00f3n a trav\u00e9s de lo cotidiano para celebrar la fiesta de la vida, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1978.-S\u00e1nchez Laso de la Vega, J, H\u00e9roe griego y santo cristiano, C. Bermejo, Madrid 1962.-Sanz Briones, J. M, \u00bfQu\u00e9 es el hero\u00ed\u00adsmo? Estudio psicol\u00f3gico del h\u00e9roe: su necesidad en la vida de los pueblos, Aldecoa, Burgos 1955.-Scheler, M, El santo, el genio, el h\u00e9roe, Nova, B. Aires 1961.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Hero\u00ed\u00adsmo cristiano: 1. El t\u00e9rmino: 2. Premisas teol\u00f3gicas; 3. Hero\u00ed\u00adsmo y virtudes teologales; 4. Hero\u00ed\u00adsmo y virtudes morales: 5. Ejemplificaci\u00f3n; 8. Heroismo y vida cotidiana: 7. Hero\u00ed\u00adsmo y madurez humana: 8. Diferenciaciones en la tendencia al hero\u00ed\u00adsmo: a) La diversidad de las personas, b) La diversidad del ambiente, c) La diversidad de los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/heroismo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHEROISMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17083","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17083","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17083"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17083\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}