{"id":17084,"date":"2016-02-05T11:07:40","date_gmt":"2016-02-05T16:07:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-espiritualidad\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:40","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:40","slug":"historia-de-la-espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-espiritualidad\/","title":{"rendered":"HISTORIA DE LA ESPIRITUALIDAD"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Originalidad de la historia de la espiritualidad &#8211; II. El campo de la historia de la espiritualidad como ciencia &#8211; III. El desarrollo de la historia de la espiritualidad: 1. La Iglesia primitiva y el Nuevo Testamento; 2. Las generaciones postapost\u00f3licas. El martirio y la virginidad; 3. La espiritualidad refleja de Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, de Or\u00ed\u00adgenes y de los Capadocios; 4. El monaquismo; 5. La espiritualidad del Occidente latino; 8. La espiritualidad pastoral de Oriente. La difusi\u00f3n de la vida mon\u00e1stica; 7. Los cristianos ante los invasores del mundo romano; 8. Los escritos areopagitas; 9. El sentido de la penitencia en el s. VII; 10. El vigor espiritual de la \u00e9poca carolingia; 11. Impulsos reformadores en la decadencia de los ss. X y XI; 12. Peregrinaciones, cruzadas y m\u00ed\u00adstica del s. XII; 13. La vida apost\u00f3lica en el s. XIII y la vida espiritual de los laicos; 14. La m\u00ed\u00adstica especulativa de los renanos y la \u00abdevoci\u00f3n moderna\u00bb en los ss. XIV y XV; 15. Los intentos del humanismo y la piedad popular; 18. Luces y sombras en la Espa\u00f1a del s. XVI; 17. Las corrientes espirituales en la Francia del s. XVII; 18. Reacci\u00f3n antimistica y piedad tradicional en el s. XVIII; 19. Germinaciones y realizaciones espirituales a lo largo del s. XIX; 20. Espiritualidad de cambio. Primera mitad del s. XX: a) Conciencia de una grave desvinculaci\u00f3n, b) Una lucha vigorosa. c) R\u00e9moras y contrastes, d) \u00bfDos espiritualidades?, e) El \u00faltimo tramo &#8211; IV. Problemas de la historia de la espiritualidad.<\/p>\n<p>I. Originalidad de la historia de la espiritualidad<br \/>\nQuien dice historia dice conocimiento cient\u00ed\u00adfico del pasado y de la evoluci\u00f3n de la humanidad desde sus or\u00ed\u00adgenes hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Este conocimiento se adquiere mediante un esfuerzo constante para \u00abcoincidir\u00bb con el objeto de la investigaci\u00f3n considerado en su verdad aut\u00e9ntica, pero conscientes de que el objetivo nunca se alcanzar\u00e1. El hombre es un misterio para s\u00ed\u00ad y para los dem\u00e1s. La historia es una ciencia que se interesa por el hombre, una ciencia construida por los hombres, una ciencia humilde.<\/p>\n<p>El que habla de historia de la espiritualidad considera esta ciencia como un esfuerzo constante orientado a describir y analizar la relaci\u00f3n consciente que el esp\u00ed\u00adritu limitado del hombre ha mantenido en el curso de los siglos con el Trascendente. Este intento muy general incluye desde la exposici\u00f3n de las relaciones menos \u00abreligiosas\u00bb (contacto con lo Absoluto) hasta la uni\u00f3n con un Dios personal. Existe una espiritualidad hind\u00fa, budista, musulmana, jud\u00ed\u00ada y cristiana [>Hinduismo; >Budismo; >Islamismo; >Jud\u00ed\u00ada (espiritualidad)]. En la presente investigaci\u00f3n se presupone una opci\u00f3n preliminar: la del hombre que cree que existe el Trascendente y que su esp\u00ed\u00adritu puede entrar en contacto con el Esp\u00ed\u00adritu. Se excluye desde un principio la opci\u00f3n materialista.<\/p>\n<p>La historia de la espiritualidad cristiana, a la cual se limita este ep\u00ed\u00adgrafe, es una investigaci\u00f3n, un estudio, una exposici\u00f3n y, a veces, una explicaci\u00f3n de la relaci\u00f3n experiencial del hombre con el Dios uno y trino, que se ha revelado. Esta historia admite que Dios ha enviado su Hijo al mundo y que su Esp\u00ed\u00adritu contin\u00faa comunic\u00e1ndose a los creyentes para vivir su misterio a lo largo de todas las generaciones humanas. La espiritualidad es el conjunto de las inspiraciones y de las convicciones que animan interiormente a los cristianos en su relaci\u00f3n con Dios, as\u00ed\u00ad como el conjunto de las reacciones y de las expresiones personales o colectivas y de las formas exteriores visibles que concretizan dicha relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Originaria y sustancialmente, no hay m\u00e1s que una espiritualidad cristiana. Pero como los cristianos, que viven en el tiempo y en el espacio, son limitados en su capacidad de aceptar el evangelio de Cristo, tambi\u00e9n su fidelidad a lo esencial la vivir\u00e1n con una mentalidad y unas modalidades diferentes. La espiritualidad de los misioneros del s. xvi es, a la vez, id\u00e9ntica y distinta de la que inculcan a los pueblos no cristianos que van evangelizando. En torno a las notas fundamentales proporcionadas por el Evangelio hay otras notas arm\u00f3nicas que deben sonar a tono con \u00e9l.<\/p>\n<p>II. El campo de la historia<br \/>\nde la espiritualidad como ciencia<br \/>\nConsiderada como ciencia constituida, la historia de la espiritualidad es un saber nuevo con m\u00e9todos m\u00faltiples, que ha entrado tarde en la lista de los conocimientos humanos. Ha seguido el movimiento de la historia cient\u00ed\u00adfica, que tambi\u00e9n apareci\u00f3 tard\u00ed\u00adamente. Su originalidad consiste en introducir en toda historia dada, pol\u00ed\u00adtica, econ\u00f3mica, social o de otra \u00ed\u00adndole, una dimensi\u00f3n de interioridad de car\u00e1cter religioso. Podemos estudiar las cruzadas bajo los aspectos mencionados. Sin olvidarnos de estos aspectos podemos intentar sorprender en ellas la inspiraci\u00f3n espiritual que proyect\u00f3 hacia Oriente a multitudes occidentales deseosas de vivir y morir junto a la tumba de Cristo. El campo de investigaci\u00f3n de la historia de la espiritualidad es inmenso: veinte siglos de cristianismo vividos en Oriente y en Occidente, as\u00ed\u00ad como en Extremo Oriente y en otros continentes imbuidos m\u00e1s o menos de las corrientes espirituales orientales y occidentales. Es un campo variado, porque comprende el estudio de personas, de hombres y mujeres, de individuos de acci\u00f3n o te\u00f3ricos, carentes de posteridad espiritual o iniciadores de un movimiento que los prolonga, super\u00e1ndolos, porque incluye tambi\u00e9n la experiencia de un cristiano narrada por \u00e9l mismo o referida por otros, la doctrina que \u00e9l ha podido ense\u00f1ar o la que otros han extra\u00ed\u00addo de su vida. Adem\u00e1s, comprende los movimientos espirituales de breve o larga duraci\u00f3n, algunos de los cuales contin\u00faan sepultados en el suelo de la historia para resurgir despu\u00e9s. Tambi\u00e9n las formas institucionales, m\u00e1s o menos s\u00f3lidas, que aseguran la duraci\u00f3n de estos movimientos espirituales, pueden frenar o incluso asfixiar su vida espiritual si no se mantienen en estado de reforma o de renovaci\u00f3n; entre otros, tal es el caso de las \u00f3rdenes y de las congregaciones religiosas. Por lo que respecta a las doctrinas, diremos que son el fruto de una ense\u00f1anza directa, la condensaci\u00f3n de una experiencia asc\u00e9tica y m\u00ed\u00adstica, el resultado de una elaboraci\u00f3n intelectual que han intentado poner en pr\u00e1ctica los disc\u00ed\u00adpulos y que llega a transformarse en la doctrina de una escuela de espiritualidad. Las actitudes espirituales pueden concretizarse seg\u00fan los estados de vida: hay una espiritualidad del seglar cristiano, casado o no; del religioso, del sacerdote, del obispo. Cada una de ellas puede tambi\u00e9n expresarse en gestos concretos: devociones, oraciones, peregrinaciones, diversas participaciones de grupos m\u00e1s o menos numerosos o m\u00e1s o menos especializados, que expresan, cada uno a su modo, la relaci\u00f3n que el cristiano desea mantener con Dios, ya sea individualmente o con los dem\u00e1s. Existen tambi\u00e9n rasgos espirituales que se manifiestan en tal o cual pueblo, una especie de experiencia colectiva, cuyo fondo manifiesta tendencias arraigadas en ciertos ambientes nacionales. Las circunstancias felices o desgraciadas de la vida de los pueblos repercuten en su comportamiento espiritual. Denota un contacto directo con la vida hablar de la espiritualidad que se ha pensado y se ha vivido durante un per\u00ed\u00adodo de la historia en Alemania, en Italia, en Espa\u00f1a, en Francia, en los Estados del Nuevo Mundo y entre los pueblos de Extremo Oriente.<\/p>\n<p>La historia de la espiritualidad propende a la s\u00ed\u00adntesis, ideal este que s\u00f3lo puede realizarse en una medida incompleta, dada la variedad y la complejidad de las experiencias espirituales y las dificultades de explorar la relaci\u00f3n del hombre con el Trascendente. \u00bfQu\u00e9 parte corresponde al hombre y qu\u00e9 parte corresponde a Dios en esta experiencia? \u00bfHasta d\u00f3nde puede avanzar la psicolog\u00ed\u00ada espiritual?&#8230; Las exposiciones sint\u00e9ticas de la historia de la espiritualidad son poco numerosas y relativamente recientes, porque tan s\u00f3lo han aparecido en el s. xx. Hasta el presente se han publicado tres o cuatro, y una de ellas incompleta.<\/p>\n<p>Por otro lado, para considerar una prolongada evoluci\u00f3n en el transcurso del tiempo, conviene proceder en la exposici\u00f3n por divisiones geogr\u00e1ficas, divisiones cronol\u00f3gicas y consideraciones tem\u00e1ticas, con el riesgo de que el esfuerzo por ser claros y pedag\u00f3gicamente ordenados desfigure el rostro m\u00faltiple y la cambiante variedad de las experiencias espirituales.<\/p>\n<p>III. El desarrollo de la historia de la espiritualidad<br \/>\nLa descripci\u00f3n de los grandes periodos, que sigue (a veces demasiado fielmente) la divisi\u00f3n adoptada en la historia general, ir\u00e1 acompa\u00f1ada de la descripci\u00f3n de per\u00ed\u00adodos considerados muchas veces como de menor importancia, dif\u00ed\u00adciles por ser menos brillantes y estar menos documentados, en los cuales, sin embargo, contin\u00faa viviendo la experiencia de los cristianos. Las \u00e9pocas de decadencia pol\u00ed\u00adtica o de relajaci\u00f3n moral son tambi\u00e9n tiempos de valor y de esperanza, en los que se preparan notables germinaciones espirituales.<\/p>\n<p>1. L A IGLESIA PRIMITIVA Y EL NUEVO TESTAMENTO &#8211; El anuncio del evangelio, de la buena nueva, primeramente en forma oral y despu\u00e9s por escrito, permite al historiador ver en la persona de Jes\u00fas, que act\u00faa, ense\u00f1a y se propone como ejemplo, toda una espiritualidad, unas motivaciones y unas actitudes que extra\u00f1aron a sus contempor\u00e1neos por lo que ten\u00ed\u00adan de novedad, por sus exigencias de interioridad, por la l\u00f3gica vital que une inseparablemente los preceptos y su cumplimiento por parte del mismo Jes\u00fas en su propia vida y en su muerte. \u00abCumpliendo\u00bb, es decir, operando una ruptura que al mismo tiempo es cumplimiento pleno de todo lo que implicaba la antigua alianza sellada por Yahv\u00e9 con el pueblo de Israel, es como Jes\u00fas declara que sus palabras son esp\u00ed\u00adritu y vida y se propone como modelo, un modelo que quiere ser seguido e imitado. La fidelidad a lo que \u00e9l ordena, el amor al Padre y a los hermanos, es garant\u00ed\u00ada de vida eterna y fuente de felicidad. Jes\u00fas revela al Padre y promete el Esp\u00ed\u00adritu. Cuantos creen que \u00e9l los salva saben que la uni\u00f3n con \u00e9l en su pasi\u00f3n les permitir\u00e1 vivir plenamente mediante -la participaci\u00f3n en su resurrecci\u00f3n. El sufrimiento humano se transforma en amor.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de los ap\u00f3stoles y de los escritores del Nuevo Testamento se centr\u00f3 en esta persona y en este mensaje hist\u00f3rico: en el \u00abhecho Jes\u00fas\u00bb. La predicaci\u00f3n primitiva del evangelio implica una serie de afirmaciones, exhortaciones a la conversi\u00f3n, a la fe, a lavida fraterna, al amor de todos entre s\u00ed\u00ad y con Dios. En las Cartas de san Pablo las exposiciones dogm\u00e1ticas van seguidas o llevan intercalados consejos espirituales dirigidos a los oyentes y a los comentaristas de las cartas. Las perspectivas teol\u00f3gicas, que exploran en actitud de agradecimiento el misterio de Dios en Jes\u00fas, entroncan siempre con los principios enunciados por el mismo Jes\u00fas, tanto cuando hablan del pecado como cuando versan sobre la muerte, la filantrop\u00ed\u00ada divina, el Cristo presente en nosotros, las luchas del hombre interior, la vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu o el cuerpo mistico de Cristo. La matizaci\u00f3n paulina, debida al temperamento y a la vocaci\u00f3n particular del Ap\u00f3stol de las gentes, permanece fiel al evangelio.<\/p>\n<p>Los evangelios sin\u00f3pticos anuncian la buena nueva del reino de Dios ya presente en medio de los hombres, con sus exigencias y con las esperanzas que suscita. Se trata de una buena nueva corroborada por signos, milagros o curaciones corporales y espirituales; de un reino que es desde aqu\u00ed\u00ad abajo justicia y alegr\u00ed\u00ada para cuantos lo aceptan, pobres o pobres de esp\u00ed\u00adritu, pecadores entre los hijos de Israel y tambi\u00e9n entre los paganos, hombres y mujeres sin distinci\u00f3n alguna. La respuesta de los seres humanos consiste en la penitencia, porque el Padre perdona en Jes\u00fas; en la fe, que supone la claridad de mirada; en la pureza del coraz\u00f3n: en la confianza filial con el Padre celestial, con el \u00abPadre nuestro\u00bb, al que invocamos en la oraci\u00f3n sencilla; en el amor hacia todos los dem\u00e1s. Ya de esta forma nace y crece la Iglesia, reuni\u00f3n de todos los creyentes.<\/p>\n<p>Con los escritos joaneos, la espiritualidad se hace m\u00e1s teol\u00f3gica. Juan, sin renunciar a la presencia concreta de Jes\u00fas -de quien el cuarto evangelio especifica los t\u00ed\u00adtulos por \u00e9l reivindicados-, insiste en la confrontaci\u00f3n entre el creyente y el mundo, que el evangelista sit\u00faa en el contexto grandioso de la lucha entre la luz y las tinieblas. El Hijo dado al mundo ha vencido ya al mundo. El es dador de vida. El cristiano lo conoce am\u00e1ndolo y lo ama conoci\u00e9ndolo. El Esp\u00ed\u00adritu prometido se comunica en forma de unci\u00f3n a los creyentes. Jes\u00fas es el pan de vida que alimenta a los hombres. Se trata de ver, de escuchar y de creer en el amor que Dios profesa a los hombres, as\u00ed\u00ad como de convencerse de que quien no ama al hermano no ama a Dios. La espiritualidad de Juan es sacramental. Profundiza el misterio del bautismo y de la eucarist\u00ed\u00ada. La atenci\u00f3n que presta a Mar\u00ed\u00ada, al igual que san Lucas, marca los comienzos de una espiritualidad mariana. La fidelidad a las ense\u00f1anzas recibidas, inculcada en la Primera Carta, puede llevar al cristiano al martirio evocado en el Apocalipsis.<\/p>\n<p>La Carta a los Hebreos presenta en forma de homil\u00ed\u00ada a Jes\u00fas como el \u00fanico sumo sacerdote, el \u00fanico mediador a trav\u00e9s del cual pasan las ofrendas y los sacrificios de los cristianos, mientras que la Primera Carta de San Pedro recuerda a los neobautizados que son un pueblo de sacerdotes que entra a formar parte de la construcci\u00f3n de un edificio del que Cristo es piedra angular. Otras exhortaciones del tipo de la Carta de Santiago revelan a los fieles el sentido de la prueba, el valor espiritual de la pobreza, la necesidad de la caridad en la espera ya inminente del reino. Esta ense\u00f1anza fundamental de Jes\u00fas, transmitida y comentada por los ap\u00f3stoles y expresada en la liturgia primitiva, ser\u00e1 la fuente de toda la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>2. LAS GENERACIONES POSTAPOST\u00ed\u201cLICAS. EL MARTIRIO Y LA VIRGINIDAD &#8211; Una serie de documentos breves y pr\u00e1cticos, diferentes por su origen geogr\u00e1fico, su estilo e intenci\u00f3n pastoral, escalonados a lo largo de los ss. I y II, nos informan sobre las actitudes espirituales que hab\u00ed\u00adan de asumir las generaciones sucesivas a la era apost\u00f3lica, generaciones que muchas veces continuaban siendo judeocristianas. La catequesis de la Didaj\u00e9 propone a los neobautizados el camino de la vida opuesto al de la muerte, camino que en otros documentos representar\u00e1 la lucha entre el esp\u00ed\u00adritu bueno y el esp\u00ed\u00adritu del mal; en el centro de la vida cristiana coloca el discernimiento espiritual. El dec\u00e1logo que recomienda observar est\u00e1 enriquecido con matizaciones cristianas. La sencillez de mirada y la unidad de coraz\u00f3n permiten adherirse verdaderamente a la voluntad de Dios. Se recomienda tambi\u00e9n la acogida sencilla y prudente de los \u00abap\u00f3stoles\u00bb y de los profetas. La instituci\u00f3n de una jerarqu\u00ed\u00ada en la comunidad exige la caridad y la sumisi\u00f3n. Los cristianos son invitados a una lectura cristiana del Antiguo Testamento, cuyas promesas se han cumplido en Jes\u00fas (Carta de Bernabe), seg\u00fan una interpretaci\u00f3n espiritual ya iniciada en los Evangelios y en la Carta a los Hebreos. La eucarist\u00ed\u00ada es la oraci\u00f3n por excelencia, la reuni\u00f3n en la unidad donde se nos perdona, donde se dan gracias por el don del conocimiento que se nos ha entregado en Jes\u00fas, donde la asamblea extiende su oraci\u00f3n hasta abarcar las necesidades del mundo, donde debe reinar el orden y donde el obispo es el centro y el garante de la unidad. El discernimiento es una exigencia para todos los cristianos, porque las tentaciones son m\u00faltiples, tanto para los individuos como para los grupos: la tentaci\u00f3n del milenarismo, alimentada por una lectura demasiado realista y demasiado fragmentaria de la Sagrada Escritura; la tentaci\u00f3n de un gnosticismo divulgado por falsos profetas. de los que ya se lamentaba san Pablo; un gnosticismo contrario al verdadero conocimiento que se nos ha dado en Jesucristo; la tentaci\u00f3n de los cismas. que rompen la unidad de las comunidades; la tentaci\u00f3n del encratismo, que, para exaltar el esp\u00ed\u00adritu, condena de manera absoluta la carne y el matrimonio.<\/p>\n<p>A medida que el cristianismo se difunde entre los paganos, surgen problemas nuevos, que sugieren nuevas actitudes espirituales: aceptaci\u00f3n o rechazo del mundo pagano en los apologistas, integraci\u00f3n de los valores humanos en el dato cristiano, pureza de los conservadores o apertura evang\u00e9lica del discurso misionero, sentimiento de ser un \u00abtercer g\u00e9nero\u00bb, una tercera raza, entre jud\u00ed\u00ados y paganos, o bien el convencimiento de que los cristianos son el \u00abalma del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>El conflicto entre el mundo pagano y los cristianos es de todas formas inevitable. Latente al principio, acaba explotando en el martirio, aceptado por hombres y mujeres que esencialmente dan testimonio de que Cristo es para ellos un bien superior al C\u00e9sar. El martirio, previsto en el Evangelio y presente en el Apocalipsis, es una forma absoluta de vida -y de muerte- cristiana. La lectura de las actas de los m\u00e1rtires en las asambleas lit\u00fargicas profundiza todas las motivaciones que inspiraron a los \u00abtestigos\u00bb en su sacrificio: la imitaci\u00f3n de Cristo que vence en ellos al adversario, la prueba de amor perfecto, la ocasi\u00f3n de una acci\u00f3n de gracias para estar unidos a la muerte redentora de Cristo, fueron motivos que mantuvieron vivo en la comunidad el fervor, el recurso a los intercesores que viven con Cristo y el deseo de dar la propia vida. Las \u00abpreparaciones al martirio\u00bb templar\u00e1n estas aspiraciones a veces imprudentes y recordar\u00e1n la necesidad de una ascesis cotidiana, donde la fe y la caridad pueden ejercerse de manera distinta que en el anfiteatro. Es posible realizar la entrega total de la vida en la mortificaci\u00f3n de todos los d\u00ed\u00adas. Luego, este valor ser\u00e1 asumido por los te\u00f3ricos de la vida mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>La virginidad cristiana, practicada por hombres y mujeres, mencionada como un hecho por los apologistas, profundizada en tratados espirituales, celebrada m\u00ed\u00adsticamente por el obispo Metodio de Olimpo (t 311), florece en la Iglesia desde el s. 1. Jes\u00fas, que personalmente fue virgen, hab\u00ed\u00ada revelado que la virginidad era una llamada individual. Pablo la considera preferible al matrimonio, porque es la fidelidad de un amor exclusivo a Dios. Cristo es el esposo de la Iglesia. El alma que se entrega a El por medio de una promesa que se convertir\u00e1 en una consagraci\u00f3n es su esposa, que quiere vivir solamente para El. El ofrecimiento de toda la vida en cuerpo y alma permite al ser humano encontrar la inmortalidad. Este don se asimila al martirio cuando se vive como es debido. Es fuente de fecundidad espiritual y se vive en la Iglesia y para la Iglesia. Las v\u00ed\u00adrgenes cristianas, que viven en el mundo practicando obras buenas y dando testimonio del reino futuro en que las espera el Esposo, adoptar\u00e1n paulatinamente -bajo el impulso de algunos obispos- la costumbre de vivir en com\u00fan, dando as\u00ed\u00ad origen a lo que llegar\u00e1 a ser la vida religiosa femenina. Los dem\u00e1s cristianos, ricos o pobres, viven en el matrimonio, que Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada defiende contra los excesos del encratismo. Alimentados por la eucarist\u00ed\u00ada, estos cristianos son un pueblo nuevo. Se les recuerda el deber de la oraci\u00f3n privada a lo largo de la jornada y tambi\u00e9n durante la noche. Se comenta para ellos el \u00abPadrenuestro\u00bb y se les hace saber que, al no tener templos, deben ser ellos mismos los templos del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La vida espiritual de los cristianos se alimenta a veces en fuentes dudosas, como lo atestiguan \u00ablos ap\u00f3crifos\u00bb: evangelios, hechos, apocalipsis y cartas, que la Iglesia no ha recibido porque lo que en ellos se \u00abrevela\u00bb no forma parte de la revelaci\u00f3n. Estos escritos, muy difundidos, intentan satisfacer la curiosidad, proporcionando detalles sobre la infancia del Se\u00f1or y la de sus padres. Abundan en ellos los prodigios gratuitos, un mundo maravilloso que sustituye al verdadero mundo sobrenatural, y tambi\u00e9n visiones sobre la vida futura. En ellos se manifiestan a veces tendencias encratistas o gn\u00f3sticas, que exaltan de una forma desconsiderada la virginidad o se pierden en especulaciones arriesgadas y extravagantes. Estos textos nos han transmitido tambi\u00e9n himnos muy bellos y oraciones admirables, que manifiestan el fervor de ciertas comunidades. Parece que su influencia fue notable. Los ap\u00f3crifos plantean el problema de la espiritualidad popular y de la piedad incontrolada.<\/p>\n<p>3. LA ESPIRITUALIDAD REFLEJA DE CLEMENTE DE ALEJANDR\u00ed\u008dA, DE OR\u00ed\u008dGENES Y DE LOS CAPADOCIOS &#8211; A esta espiritualidad efervescente se contraponen una ense\u00f1anza y una praxis espiritual refleja de buena factura literaria, que inserta en profundidad al cristiano en la Iglesia y en el mundo. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (+ 215), despu\u00e9s de haber recorrido un itinerario espiritual muy variado que le condujo a Cristo, traza el ideal del \u00abgn\u00f3stico cristiano\u00bb, en el que confluyen el conocimiento de las Escrituras, que \u00e9l comunicar\u00e1 a sus hermanos, y la apertura al mundo en que \u00e9l mismo debe dar su propio testimonio. Clemente, convencido de la filantrop\u00ed\u00ada divina encarnada en el Logos, propone a Cristo como pedagogo de los ni\u00f1os espirituales que son los cristianos. Estos viven en un mundo pagano y deben hacer referencia a Cristo en todas las circunstancias de su existencia y en todos sus comportamientos. El optimismo que emana de su obra, dirigida a hombres de una cierta cultura, se fundamenta en la encarnaci\u00f3n: Dios ha venido a demostrarnos que nos ama.<\/p>\n<p>Or\u00ed\u00adgenes (ca. 185-ca. 254), autor todav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante por raz\u00f3n de su personalidad y de la amplitud de su obra, al que condenas posteriores minimizaron sin llegar a destruirlo, lector apasionado y comentarista de las Escrituras bajo m\u00faltiples aspectos, pensador arriesgado y amante de Jes\u00fas, no renuncia a un \u00e1pice de la lucha espiritual y de la ascesis. Predica que Jes\u00fas conducir\u00e1 los secretos del Verbo, el cual, a su vez, guiar\u00e1 hacia a Dios. Desarrolla el sentido espiritual de la Escritura y de los sentidos espirituales del cristiano. Su pensamiento da origen a los grandes temas sobre los que incesantemente volver\u00e1 la espiritualidad de \u00e9pocas posteriores: el nacimiento del Verbo en el alma, los grados de la perfecci\u00f3n, la herida del amor, la ascensi\u00f3n a la monta\u00f1a de la contemplaci\u00f3n. Para Or\u00ed\u00adgenes, el hombre guiado por el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 al servicio de los hermanos. Quienes han penetrado en los misterios de Dios estudiando las Escrituras y rezando con ellas deben ayudar a los dem\u00e1s a ir hacia Dios. Trabaja Or\u00ed\u00adgenes en la Iglesia y por la Iglesia. Se ha hablado de una espiritualidad docta a prop\u00f3sito de Or\u00ed\u00adgenes. Es m\u00e1s exacto subrayar el esfuerzo de una espiritualidad total que, bas\u00e1ndose en la Escritura, gu\u00ed\u00ada hacia Dios al cristiano, que pasa de la ascesis a la contemplaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Esta b\u00fasqueda de una espiritualidad total se encuentra en el m\u00e1s m\u00ed\u00adstico de los Capadocios, Gregorio de Nisa (335-394), cuya variada y ampl\u00ed\u00adsima obra se basa en una inmensa cultura filos\u00f3fica y cient\u00ed\u00adfica. Para Gregorio, el hombre, \u00abimagen de Dios\u00bb, quiso tener la experiencia del mal. La virginidad era su verdadera naturaleza. Por ello tiene necesidad de volver a encontrar su propia belleza escondida y su unidad fundamental en la \u00abimpasibilidad\u00bb, con la supresi\u00f3n de las pasiones que lo desfiguran. Es necesario que los sentidos materiales mueran para que nazcan en el hombre los sentidos espirituales, y entonces el Verbo podr\u00e1 unirse al alma. En la Iglesia, en el Cristo total, es donde ser\u00e1 restaurado el hombre \u00fanico que habr\u00e1 de nacer en el momento del cumplimiento de todas las cosas y que al final quedar\u00e1 establecido en el bien. Las Homil\u00ed\u00adas sobre los salmos, sobre el Eclesiast\u00e9s, sobre el Cantar de los Cantares, y la Vida de Mois\u00e9s, que describen la ascensi\u00f3n infinita del alma y su uni\u00f3n amorosa con Dios en el matrimonio m\u00ed\u00adstico, influyeron en el Seudo-Dionisio, en M\u00e1ximo el Confesor, en Gregorio Palamas, en Guillermo de Saint-Thierry y en san Bernardo. A Gregorio Niseno le debe mucho la m\u00ed\u00adstica que profesa la inaccesibilidad de la esencia divina.<\/p>\n<p>De otro tipo es Gregorio Nacianceno (329-389), al que llamaban \u00abel te\u00f3logo\u00bb. Poeta delicado, amigo muy sensible, obispo en varias sedes, nos dej\u00f3 una obra que abarca la teolog\u00ed\u00ada, la oraci\u00f3n contemplativa, la poes\u00ed\u00ada, la correspondencia y el estudio de la Escritura y que resulta dif\u00ed\u00adcil de reducir a una s\u00ed\u00adntesis. Sufri\u00f3 la influencia de Or\u00ed\u00adgenes y de san Atanasio. En sus Discursos combate por la divinidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo y se interesa por la divinizaci\u00f3n del cristiano. Para \u00e9l la encarnaci\u00f3n del Hijo es una nueva creaci\u00f3n, que se completar\u00e1 en la lucha de la redenci\u00f3n. Los hechos de la vida de Cristo son otros tantos misterios que hay que contemplar. La teolog\u00ed\u00ada es conocimiento experimental de Dios. El contemplativo est\u00e1 animado por el deseo de Dios, sube la monta\u00f1a, penetra en la nube, es purificado por Dios y entra en el silencio en que se agota toda admiraci\u00f3n. Tambi\u00e9n los sacramentos -el bautismo, que inicia en la eucarist\u00ed\u00ada, misterio pascual de Cristo, as\u00ed\u00ad como el sacerdote, que une a Dios con el hombre- son misterios. El hombre se acuerda de Cristo e intenta imitarlo, y ello le lleva a derramar sobre los dem\u00e1s el amor que lleva en s\u00ed\u00ad mismo y que puede expresarse mediante la virginidad consagrada. Esta \u00abfilosof\u00ed\u00ada\u00bb es v\u00e1lida para todos los cristianos. Es una espiritualidad teol\u00f3gica fundada en los dogmas fundamentales del cristianismo, en los que se han inspirado Oriente y Occidente.<\/p>\n<p>4. EL MONAQUISMO &#8211; El siglo III contempla el desarrollo de un tipo nuevo de vida espiritual, destinado a tener un \u00e9xito duradero: el monaquismo. Partiendo de Egipto, de Siria y de Palestina, el monaquismo conquistar\u00e1 todo Occidente. La pluralidad de sus formas le asegurar\u00e1n una difusi\u00f3n considerable: de los grandes asentamientos comunitarios de Egipto a las soledades de Siria; desde la inspiraci\u00f3n personal de los solitarios hasta la codificaci\u00f3n institucional de la vida cenob\u00ed\u00adtica, vivida por un gran n\u00famero de hombres y mujeres; desde las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas, orientadas hacia un cierto moralismo. hasta las reflexiones profundas de los monjes doctos sobre la contemplaci\u00f3n. El monaquismo, r\u00ed\u00adgido o adaptado a las fuerzas de quienes lo abrazan, preocupado por la observancia o \u00e1vido de interioridad, ocupar\u00e1 poco a poco el puesto del martirio y de la virginidad, cuyos principios espirituales asumir\u00e1.<\/p>\n<p>En el cenobitismo, el problema de la direcci\u00f3n de una gran masa de hombres lleva al nacimiento de la regla como expresi\u00f3n de la voluntad divina, a la que se debe obediencia; una obediencia que tambi\u00e9n encontramos entre los padres del desierto, donde el anciano, el \u00ababad\u00bb, da directrices espirituales a prop\u00f3sito de la ascesis, del trabajo, de la humildad, del silencio, de las tentaciones y de los pensamientos del hombre. La lucha contra el demonio ocupa un gran espacio de esta espiritualidad y hace indispensable el ejercicio del discernimiento, siguiendo el ejemplo de san Antonio (250-356), el padre de los monjes, que en su soledad tuvo muchas veces ocasi\u00f3n de amaestrar disc\u00ed\u00adpulos. En Asia Menor ciertos obispos que conocieron la vida erem\u00ed\u00adtica y que pasaron tambi\u00e9n por las escuelas del helenismo profundizar\u00e1n en la vida cenob\u00ed\u00adtica y har\u00e1n prevalecer la exigencia de la interioridad. El literalismo evang\u00e9lico de un Basilio de Cesarea (330-379), la obediencia a todos los preceptos de la Escritura, la renuncia a la propia voluntad se viven aqu\u00ed\u00ad en el seno de una comunidad a medida humana, donde se establece un cierto equilibrio entre oraci\u00f3n, trabajo manual e intelectual y deberes propios de la hospitalidad. La comunidad vive como el cuerpo de Cristo en la unidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El ideal basiliano, realista en sus adaptaciones, acabar\u00e1 imponi\u00e9ndose en Occidente e inspirar\u00e1 permanentemente al monaquismo oriental. Sus disposiciones pr\u00e1cticas influir\u00e1n en la reforma erudita del s. vni, en el Monte Athos y en el monacato ruso.<\/p>\n<p>Con Evagrio P\u00f3ntico (356-ca. 400), nacido en el Ponto Euxino y que vivi\u00f3 con monjes origenistas, la espiritualidad del monacato se expresa en un cuerpo doctrinal sint\u00e9tico, que ejercer\u00e1 una gran influencia en Oriente a pesar de la condena de algunas de sus ideas. La doctrina pr\u00e1ctica exige que se preste una gran atenci\u00f3n a los \u00ablogismoi\u00bb, a los pensamientos sobre los que pueden actuar los ocho demonios principales. El monje debe purificarse de sus pecados para vivir en la \u00abapatheia\u00bb, en una ausencia total de pasiones, de la cual pueda brotar la caridad. La sutileza psicol\u00f3gica de Evagrio se combina con una sistematizaci\u00f3n de la contemplaci\u00f3n de las cosas naturales y de las naturalezas espirituales. El hombre se eleva al conocimiento de la Trinidad, donde la oraci\u00f3n pura se realiza en plena desnudez de esp\u00ed\u00adritu. Las prolijas teor\u00ed\u00adas de Evagrio sobre las \u00abinteligencias\u00bb inducen a preguntarse si su m\u00ed\u00adstica es totalmente cristiana.<\/p>\n<p>En \u00abMacario\u00bb (ca. 300-ca. 390), que encierra las ense\u00f1anzas de un cristiano a quien se da este nombre, encontramos una experiencia personal de las realidades divinas. Macario insiste en la oraci\u00f3n continua, en la luz de la vida espiritual y en la mirada del coraz\u00f3n. Lo que dice sobre la presencia del pecado y de la gracia en el hombre ha hecho que se le relacione con los mesalianos,entre los cuales la vida espiritual asume formas r\u00ed\u00adgidas, que serian condenadas como her\u00e9ticas.<\/p>\n<p>5. LA ESPIRITUALIDAD DEL OCCIDENTE LATINO &#8211; La espiritualidad que ense\u00f1aron los obispos de Occidente resulta menos brillante, m\u00e1s pr\u00e1ctica; pero, en compensaci\u00f3n, es una espiritualidad s\u00f3lida y nutrida de teolog\u00ed\u00ada. Cipriano de Cartago (t 258), ret\u00f3rico convertido, deber\u00e1 afrontar en el curso de sus diez a\u00f1os de episcopado una serie de dificultades de todo g\u00e9nero. No se cansar\u00e1 de trabajar para que la unidad de su Iglesia y la unidad de la Iglesia universal en peligro se mantengan a salvo. Su aspiraci\u00f3n es que estas unidades se realicen en la eucarist\u00ed\u00ada. Desea que haya unidad entre paganos y cristianos, entre los fieles y los que no han resistido a la persecuci\u00f3n, entre los confesores que han sobrevivido al martirio y los que tienen el cometido de dirigir a la Iglesia. Cipriano templa con caridad pastoral y con mesura humana lo que un moralista fogoso y agresivo como Tertuliano expone en un estilo demasiado absoluto y riguroso. Su martirio, presidido por una noble sencillez, lo muestra lleno de atenciones con los dem\u00e1s, tanto los verdugos como los fieles, hasta la muerte.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, y en una l\u00ed\u00adnea un poco distinta, en la atm\u00f3sfera de las luchas dogm\u00e1ticas contra los arrianos, Ambrosio de Mil\u00e1n (339-397) desarrolla el sentido de la virginidad centrado en el amor a Cristo y, en su obra De officiis, da al clero de su iglesia el primer tratado sobre la vida sacerdotal. Sus compromisos administrativos no le dejan tiempo suficiente para estudiar, por lo cual se inspirar\u00e1 en Or\u00ed\u00adgenes y en san Basilio, adapt\u00e1ndolos a sus diocesanos. Ayuda a su pueblo a rezar los salmos. M\u00e1s restringida y m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica es la acci\u00f3n de Jer\u00f3nimo, nacido en Estrid\u00f3n, Dalmacia (ca. 340\/47-420), gran traductor y comentarista de la Biblia, autor de un voluminoso epistolario y director de conciencias femeninas, propagador entusiasta de la vida mon\u00e1stica, donde la abnegaci\u00f3n, la ascesis y sobre todo el estudio de la palabra de Dios ocupan su correspondiente lugar.<\/p>\n<p>La vida de Agust\u00ed\u00adn de Hipona (354-430) se desarrolla en un ambiente limitado, si consideramos el lugar en que vivi\u00f3; sin embargo, supera el espacio y el tiempo a causa de la influencia que ejerci\u00f3. Agust\u00ed\u00adn pas\u00f3 por el manique\u00ed\u00adsmo y el neoplatonismo espiritualista antes de llegar a la humildad de Cristo. Te\u00f3logo profundo, movido por su propia miseria a abandonarse confiadamente a Dios, expone a sus lectores y a sus oyentes una visi\u00f3n din\u00e1mica de la vida cristiana, en la que todo se centra en la caridad que es Dios, el Dios Trinidad. La caridad sirve para superar la tentaci\u00f3n. Tambi\u00e9n los pecados sirven a quien ama a Dios, si el hombre ora asi con humildad, confianza y fidelidad. En realidad, sin esta humildad, procedente de un verdadero conocimiento de s\u00ed\u00ad mismo ante Dios, no es posible ninguna otra humildad. Agust\u00ed\u00adn no escribi\u00f3 expresamente obras de espiritualidad, si bien todos sus trabajos est\u00e1n llenos de espiritualidad, porque hablan del amor de Dios, bien supremo, y del amor de Cristo difundido concreta y activamente en todos los miembros de su cuerpo, y porque evocan y oran al Maestro interior, el Esp\u00ed\u00adritu que hace conocer la verdad. Agust\u00ed\u00adn se eleva mediante las criaturas hasta la luz inmutable, que es la Trinidad. El esp\u00ed\u00adritu del hombre es \u00abasumido\u00bb por el Esp\u00ed\u00adritu divino en el amor y en la alegr\u00ed\u00ada de un contacto espiritual. Tras el \u00e9xtasis, el contemplativo retorna a las cosas ordinarias. \u00abCuando alguien ama a Dios, se hace colaborador del amor que Dios tiene a los hombres\u00bb. Agust\u00ed\u00adn, legislador de la vida mon\u00e1stica en la carta que dirige a las monjas y que se convertir\u00e1 en la Regula adoptada por muchos grupos religiosos a lo largo de los siglos, alaba la caridad mutua, el esp\u00ed\u00adritu de pobreza, la humildad y la castidad. Une el ideal mon\u00e1stico con la actividad sacerdotal, dulce sin ser d\u00e9bil y austera sin ser r\u00ed\u00adgida.<\/p>\n<p>6. LA ESPIRITUALIDAD PASTORAL DE ORIENTE. LA DIFUSI\u00ed\u201cN DE LA VIDA MON\u00ed\u0081STICA &#8211; Juan Cris\u00f3stomo (347-407), aunque diste mucho de Agust\u00ed\u00adn, expresar\u00e1 como \u00e9l su propia espiritualidad, ya sea en una vida totalmente dedicada a la predicaci\u00f3n, ya sea en obras escritas. El per\u00ed\u00adodo transcurrido en la vida mon\u00e1stica y veinte a\u00f1os de actividad pastoral le servir\u00e1n para convencer a sus oyentes del valor moral de la oraci\u00f3n y de la gracia, y para persuadirlos de que una de las formas m\u00e1s realistas de la caridad es la limosna y la distribuci\u00f3n de los propios bienes. Director de conciencia de su pueblo, fuertemente influido por san Pablo, al que comenta abundantemente, se interesa muy de cerca por los diversos estados de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Su tratado Sobre el sacerdocio expresa lo que es para \u00e9l el ideal del sacerdote, hombre de la eucarist\u00ed\u00ada y hombre de la palabra de Dios. Recuerda a las personas casadas que deben tender a la perfecci\u00f3n espiritual de su estado, pasando de una posici\u00f3n bastante pesimista sobre el matrimonio a una valoraci\u00f3n m\u00e1s justa. Los cristianos casados participan en los misterios de Cristo, deben educar a sus hijos en la sabidur\u00ed\u00ada y ser ap\u00f3stoles de cara a los dem\u00e1s hombres. Juan Cris\u00f3stomo propuso y defendi\u00f3 la virginidad cristiana, describiendo bien sus motivaciones espirituales; pero record\u00f3, adem\u00e1s, que todos deben escuchar la Sagrada Escritura con un alma de pobre y participar en la \u00abfilosof\u00ed\u00ada de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>A lo largo del s. iv, muchos otros obispos educan a sus fieles en sus catequesis, manteni\u00e9ndolos en la pureza de la fe, concretizando cu\u00e1l es la espiritualidad de su estado y defendiendo la fidelidad conyugal. As\u00ed\u00ad actuaron, por ejemplo, Cirilo de Jerusal\u00e9n (315-386), Teodoro de Mopsuestia (350-428) y Nicetas de Remesiana. A partir del s. IR los s\u00ed\u00adnodos de las iglesias locales promulgan c\u00e1nones que ayudan a llevar una vida espiritual mejor y denuncian los abusos.<\/p>\n<p>En Mesopotamia el di\u00e1cono Efr\u00e9n (306-373), conocido por sus himnos y sus sermones, recuerda que la fe incluye el amor y que debe manifestarse exteriormente. Habla muchas veces a sus comunidades sobre la Virgen Mar\u00ed\u00ada y contempla en la virginidad una anticipaci\u00f3n del estado del para\u00ed\u00adso. Afraat, el sabio obispo persa de Mari, desarrolla, por su parte, en la primera mitad del s. Iv un ascetismo pr\u00e1ctico basado casi exclusivamente en la Escritura. Este amante de las Sagradas Escrituras posee un gran sentido de la medida. Su espiritualidad optimista se dirige a fieles que viven como ascetas sin emitir votos religiosos. Predica a los puros de coraz\u00f3n la doctrina de la paz, alcanzada mediante la fe pr\u00e1ctica en el amor de Dios.<\/p>\n<p>Las ideas circulan con los hombres. Hacia finales del s. IV. Juan Casiano (360-435) da a conocer, bajo una forma apropiada al modo latino occidental, la experiencia del monacato oriental y la doctrina que ha recogido. Gran viajero, que conoce aquello de lo que habla y lo ha observado personalmente, funda en Marsella dos comunidades, una para hombres y otra para mujeres, y escribesus Instituciones mon\u00e1sticas. Veinticuatro Conferencias exponen las entrevistas que hizo \u00e9l mismo a ciertos abades c\u00e9lebres. Por su tacto psicol\u00f3gico y por sus consejos pr\u00e1cticos fue escuchado no s\u00f3lo en su \u00e9poca, sino que continu\u00f3 siendo un maestro de vida religiosa durante muchos siglos.<\/p>\n<p>7. LOS CRISTIANOS ANTE LOS INVASORES DEL MUNDO ROMANO &#8211; Al s. IV. tan fecundo en tantos aspectos, sigue en Occidente una \u00e9poca muy castigada. Las obras espirituales dejan de ser numerosas; las personalidades espirituales se encuentran frente a problemas dif\u00ed\u00adciles y nuevos que les plantean las migraciones de los pueblos, calificadas tambi\u00e9n como \u00abinvasiones b\u00e1rbaras\u00bb. La cuesti\u00f3n. no formulada en t\u00e9rminos expl\u00ed\u00adcitos, es la siguiente: \u00ab\u00bfEst\u00e1 el cristianismo ligado a una civilizaci\u00f3n y a una cultura determinada?\u00bb. Seg\u00fan la respuesta que se d\u00e9, los invasores paganos o herejes (algunos de ellos eran arrianos) ser\u00e1n mirados como enemigos, como azote de Dios o como ocasi\u00f3n providencial para anunciar a Cristo a pueblos que pronto mostrar\u00e1n ser portadores de otros valores humanos diversos de los de una civilizaci\u00f3n romana decadente. Los ss. V y vi son la \u00e9poca de los grandes obispos, hombres de acci\u00f3n que pasan de ser defensores de la ciudad a ap\u00f3stoles de los b\u00e1rbaros, algunas veces con peligro de sus vidas. Pasan del horror o del miedo a la comprensi\u00f3n caritativa y al celo misionero. Se necesita tiempo para que aquellos pueblos se constituyan en reinos y se conviertan al cristianismo. A veces se necesitar\u00e1n siglos para que lleguen a asimilar el evangelio. Mientras la Iglesia romana salvaguarda la herencia antigua, el monacato aumenta su influencia y se refuerza el impulso misionero. Es un per\u00ed\u00adodo que presenta pocas obras maestras de espiritualidad; pero las Vidas de santos dicen a su modo cu\u00e1l ha sido el trabajo llevado a cabo con individuos o con grupos.<\/p>\n<p>San Benito (480-547), que en un principio era asceta y anacoreta, reagrupa en doce monasterios a sus disc\u00ed\u00adpulos antes de poner en pr\u00e1ctica el cenobitismo integral y codificado en la Regula. Organiza una \u00abescuela de servicio del Se\u00f1or\u00bb, donde la comunidad delibera bajo la autoridad del abad y practica la obediencia, el silencio y la humildad, que es la s\u00ed\u00adntesis de la ascesis mon\u00e1stica. La oraci\u00f3n p\u00fablica y privada marcael ritmo de la vida del monasterio. La Regula, original por la estabilidad que prescribe y por la discreci\u00f3n que inspira, hace del trabajo un elemento de la organizaci\u00f3n mon\u00e1stica. Sus exigencias espirituales se adaptan a Occidente, y la regla poco a poco se ir\u00e1 imponiendo en todas las fundaciones a partir del s. VIII.<\/p>\n<p>Otro hombre vive en estos tiempos dif\u00ed\u00adciles; un hombre cuya influencia ser\u00e1 grande y ben\u00e9fica en toda la Edad Media: el papa Gregorio Magno (535-604). El fue el primer monje designado sumo pont\u00ed\u00adfice. Defensor de Roma, asediada por los longobardos, amigo de los francos, relacionado con los visigodos, env\u00ed\u00ada monjes benedictinos a Inglaterra. Sus cartas, que lo muestran cargado de responsabilidades religiosas y civiles, proponen la soluci\u00f3n que Gregorio ha encontrado al problema de la acci\u00f3n y de la contemplaci\u00f3n. Su Regula Pastoralis es un examen de conciencia sobre el arte de ayudar a las almas, que servir\u00e1 de gu\u00ed\u00ada al clero medieval. Sus Moralia in Job, dirigidos a cristianos serios, abundan en consejos espirituales de diversa \u00ed\u00adndole. Sus homil\u00ed\u00adas revelan lo cerca que \u00e9l viv\u00ed\u00ada de sus oyentes. Sus Di\u00e1logos gustan de referir prodigios que encantar\u00e1n a la credulidad de las edades futuras. En cuanto a la tensi\u00f3n entre vida activa y vida contemplativa, Gregorio encuentra una soluci\u00f3n moderada: la \u00abvida mixta\u00bb, donde la contemplaci\u00f3n desemboca en acci\u00f3n, que es esfuerzo asc\u00e9tico y actividad al servicio de los hombres. Consciente de la miseria humana, Gregorio expresa su confianza en el Mediador, que nos ha manifestado la \u00abdisposici\u00f3n\u00bb divina de la salvaci\u00f3n. M\u00e1s dotado para la psicolog\u00ed\u00ada que para la metaf\u00ed\u00adsica, analiza la tentaci\u00f3n, inculca circunspecci\u00f3n, exalta la pureza del coraz\u00f3n, que se conquista gracias a la compunci\u00f3n, e indica cu\u00e1les son las v\u00ed\u00adas de la contemplaci\u00f3n. El alma debe entrar en s\u00ed\u00ad misma para elevarse por encima de s\u00ed\u00ad antes de caer fuera de si, arrebatada en Dios, luz infinita. Este Dios, que est\u00e1 dentro del hombre y que lo es todo y est\u00e1 en todas partes, se une al hombre en el amor.<\/p>\n<p>8. LOS ESCRITOS AREOPAGITAS &#8211; En la \u00e9poca en que muere san Gregorio se redactan y se divulgan en Oriente unos escritos misteriosos, atribuidos por su autor desconocido -un falsario- a Dionisio, obispo de Atenas y disc\u00ed\u00adpulo de san Pablo. Los escritos areopagitas desarrollan la concepci\u00f3n de un universo compuesto de jerarqu\u00ed\u00adas, cada una de las cuales posee a su nivel una funci\u00f3n deificante e iluminadora. Hay jerarqu\u00ed\u00adas celestes y jerarqu\u00ed\u00adas eclesi\u00e1sticas, establecidas seg\u00fan un orden divino. La Teolog\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adstica y los Nombres divinos hablan de la tiniebla divina, celebran la uni\u00f3n con el autor trascendente de todas las cosas en la desnudez espiritual. Aplicar a las realidades divinas los s\u00ed\u00admbolos del mundo o, mejor todav\u00ed\u00ada, negar los l\u00ed\u00admites de las representaciones humanas, equivale a decir que la negaci\u00f3n trascendente es una superafirmaci\u00f3n de Dios. El \u00e9xtasis tiene lugar en la tiniebla iluminada, que supera toda elaboraci\u00f3n discursiva y es efecto del amor. El lenguaje dif\u00ed\u00adcil y misterioso del que hace uso el Seudo-Dionisio no impidi\u00f3 que M\u00e1ximo el Confesor (580-662) y Juan Damasceno (657-749) lo comentaran, y que m\u00e1s tarde fuera utilizado por Gregorio Palamas en el s. xiv. En Occidente se le conoci\u00f3 de manera imperfecta y fue mal traducido; mas, a pesar de ello, ejerci\u00f3 una influencia considerable. Inspirar\u00e1 a la escuela de san V\u00ed\u00adctor, a los cistercienses, a Guillermo de Saint-Thierry, a los grandes te\u00f3logos del s. xui, entre los que se encuentra Tom\u00e1s de Aquino y, m\u00e1s tarde, al maestro Eckart, a Taulero y a Ruysbroeck, as\u00ed\u00ad como a san Juan de la Cruz y a la escuela carmelitana.<\/p>\n<p>9. EL SENTIDO DE LA PENITENCIA EN EL S. VII. &#8211; El s. vii es un per\u00ed\u00adodo de evangelizaci\u00f3n ilustrado por numerosos obispos, que fundan a veces monasterios. Es tambi\u00e9n la \u00e9poca en que, siguiendo las huellas de san Columbano (543-615), los monjes irlandeses importan al continente sus Penitenciales y predican la caducidad del mundo con una caridad inextinguible. En Irlanda se hab\u00ed\u00ada difundido una forma de vida que conced\u00ed\u00ada gran espacio a la confesi\u00f3n y a la penitencia privada. A partir de la penitencia mon\u00e1stica, la confesi\u00f3n tarifada, con sus r\u00ed\u00adgidos ex\u00e1menes de conciencia, tomar\u00e1 carta de naturaleza en la vida de los cristianos y har\u00e1 m\u00e1s sensible la conciencia de los pecadores. Esto llevar\u00e1 a un gran esfuerzo de mortificaci\u00f3n exterior, que tendr\u00e1 en la peregrinaci\u00f3n errante una de sus formas m\u00e1s conocidas. Tambi\u00e9n ciertos libros inspirados en san Gregorio ayudar\u00e1n a los fieles a vivir como penitentes voluntarios, imbuidos del sentido del pecado y del miedo al juicio. La compunci\u00f3n ser\u00e1 entonces uno de los sentimientos espirituales m\u00e1s difundidos.<\/p>\n<p>En Oriente, Juan Cl\u00ed\u00admaco, que vivi\u00f3 la vida anacor\u00e9tica y viaj\u00f3 a Egipto antes de ser abad del Sina\u00ed\u00ad, organiza las ense\u00f1anzas del monacato en treinta grados de una escala espiritual que va desde la ruptura con el mundo hasta la adquisici\u00f3n de las virtudes fundamentales y la lucha contra las pasiones, desde la vida pr\u00e1ctica hasta la contemplaci\u00f3n de uni\u00f3n con Dios en la hesychia, la quietud integrada por tranquilidad exterior e interior, cuyas excelencias proclama. Este tema ser\u00e1 desarrollado por el movimiento hesicasta en la controversia palamita y en la renovaci\u00f3n mon\u00e1stica rusa. Por su parte, Juan Mosco adorna con edificantes an\u00e9cdotas y discursos instructivos su obra Prado espiritual, donde vemos diversos tipos de vida mon\u00e1stica vividos en una ascesis severa. En estas Florecillas orientales, el monje combate valientemente al diablo; pero la visi\u00f3n y el milagro son realidades corrientes, realidades que se utilizar\u00e1n ampliamente en \u00e9pocas posteriores.<\/p>\n<p>10. EL VIGOR ESPIRITUAL DE LA EPOCA CAROLINGIA &#8211; El advenimiento de Carlomagno (742-814), unificador de una Europa que se dividir\u00e1n sus hijos, tiene una indudable influencia en la espiritualidad de su imperio. En una \u00e9poca en que lo temporal y lo espiritual aparecen estrechamente unidos, la autoridad de un pr\u00ed\u00adncipe cristiano que convoca s\u00ed\u00adnodos, dicta leyes, sostiene la producci\u00f3n teol\u00f3gica y organiza escuelas, no puede menos de llevar a una renovaci\u00f3n que ha recibido el nombre de renacimiento carolingio. La legislaci\u00f3n de Carlomagno, que no es perfecta, est\u00e1 impregnada del esp\u00ed\u00adritu del evangelio (como lo estaba la de Constantino). A los laicos, y sobre todo a los laicos importantes, se les dedican tratados de espiritualidad que les recuerdan sus poderes, sus responsabilidades, sus deberes y las virtudes que deben practicar. Se les aconseja leer la Sagrada Escritura y preocuparse de los pobres. Se intenta ayudarles a vivir cristianamente, aunque los programas de vida que se les presentan son copias de la vida mon\u00e1stica. Entre el clero se abre camino la preocupaci\u00f3n por la vida en com\u00fan y la animaci\u00f3n de la vida espiritual, lo que permitir\u00e1 a Crodegango, obispo de Metz, dar un estatuto a los can\u00f3nigos con el fin de que puedan poner su vida pastoral al servicio de todos. Su oraci\u00f3n consistir\u00e1 sobre todo en el oficio divino. Entre los monjes deja sentir su influencia casi exclusiva la Regula Benedicti, de la que ya empieza a aparecer comentarios, mientras Benito de Aniane la recoge, restaura el orden mon\u00e1stico y a\u00f1ade oraciones al oficio lit\u00fargico. Las Vidas de Santos, destinadas a los monjes y redactadas en esta \u00e9poca, muestran una \u00ed\u00adnteriorizaci\u00f3n de la ascesis: la lucha entre vicios y virtudes interesa m\u00e1s que los excesos extraordinarios. Se insiste en la oraci\u00f3n m\u00e1s que en las mortificaciones. El gusto por la Sagrada Escritura es muy grande y discurre paralelamente al amor a la liturgia, cuyos Sacramentarios se revisan. La piedad se alimenta de las solemnidades lit\u00fargicas. en las cuales se exalta a Cristo redentor y se honra a Mar\u00ed\u00ada en su virginidad y en su asunci\u00f3n. La investigaci\u00f3n teol\u00f3gica tiende a llevar a una participaci\u00f3n m\u00e1s ferviente en la eucarist\u00ed\u00ada. Libros de oraci\u00f3n que contienen invocaciones, actos de contrici\u00f3n, de adoraci\u00f3n y de petici\u00f3n, calcados de los salmos, sirven de ayuda a los laicos y al clero.<\/p>\n<p>Queda sin gran influencia el pensamiento de Juan Escoto Eri\u00fagena (811-877), que introduce el platonismo y el apofatismo del Seudo-Dionisio en el pensamiento occidental.<\/p>\n<p>11. IMPULSOS REFORMADORES EN LA DECADENCIA DE LOS SS. X Y xl &#8211; Decadencia y reforma coexisten durante los ss. X y XI, muchas veces calificados como edad de hierro o siglos oscuros. La Iglesia, comprendida Roma, se encuentra en manos de los laicos, cuyas orientaciones y opciones est\u00e1n muy lejos de ser espirituales. La ambici\u00f3n de los grandes, la simon\u00ed\u00ada, la incontinencia y la ignorancia del clero alimentan y agravan la corrupci\u00f3n. Los cl\u00e9rigos son quienes tienen mayor necesidad de reforma espiritual. Deber\u00ed\u00adan conocer y vivir mejor las realidades divinas, predicar la palabra de Dios y vivir con desprendimiento, castidad y caridad. Pedro Dami\u00e1n (1007-1072), profeta apasionado de la soledad, los anima y los ilumina, fustigando a aquellos que se han endurecido y que \u00e9l considera responsables de los males que padece la Iglesia. Prodiga sus consejos tambi\u00e9n a los seglares, proponi\u00e9ndoles una forma elevada de vida espiritual. M\u00e1s tarde a los grandes se\u00f1ores feudales se les presentar\u00e1 un ideal de fidelidad y de lealtad que pondr\u00e1 su fuerza al servicio y en defensa de los d\u00e9biles y desvalidos. La instituci\u00f3n de la tregua de Dios, que aleja rivalidades cruentas aunque sin suprimirlas del todo, servir\u00e1 para devolver un alma cristiana a los caballeros. Los libros de oraci\u00f3n privada de los laicos contienen f\u00f3rmulas de tonalidad b\u00ed\u00adblica, que les permiten permanecer en contacto con la Sagrada Escritura. La liturgia multiplica las secuencias y figuras literarias en torno a la majestad de Dios y a los misterios de Cristo. Florecen las oraciones a la Virgen y aumentan las fiestas marianas.<\/p>\n<p>Entre los monjes, los esfuerzos de Cluny y de Gorze, asociados y luego transformados en congregaciones que forman una red de abad\u00ed\u00adas sometidas a una misma observancia, reciben la poderosa ayuda de abades en\u00e9rgicos que alcanzaron una notable longevidad. La oraci\u00f3n se reorganiza y se alimenta de teolog\u00ed\u00ada. Por reacci\u00f3n al bienestar de la \u00e9poca carolingia, el eremitismo ilustrado por san Romualdo (952-1027) y la Cam\u00e1ldula huye del mundo para practicar una pobreza efectiva y hace de la austeridad una regla de vida y de la peregrinaci\u00f3n un exilio cristiano. Se asiste al nacimiento de la instituci\u00f3n de los hermanos conversos, prueba de que los laicos est\u00e1n interesados en vivir el ideal de los religiosos. La evangelizaci\u00f3n misionera, iniciada en el s. VII por los monjes benedictinos Willibrordo y Winfredo en Holanda y en Alemania, contin\u00faa ampli\u00e1ndose. Los normandos, Polonia y despu\u00e9s los h\u00fangaros se convierten, siguiendo muchas veces el ejemplo y la invitaci\u00f3n de su rey o de sus pr\u00ed\u00adncipes, que son verdaderamente gobernantes cristianos. Los monjes Cirilo y Metodio convierten al zar de Rusia, a los moravios y se extienden hacia Bulgaria y Dalmacia. Los misioneros procedentes de Constantinopla llevan a los rusos al Evangelio. Las Vidas de estos ap\u00f3stoles permiten entrever las motivaciones profundas de su celo.<\/p>\n<p>12. PEREGRINACIONES, CRUZADAS Y M\u00ed\u008dSTICA EN EL S. XII &#8211; Estas germinaciones eran necesarias para que en el s. xii pudiera florecer una vida espiritual que se expres\u00f3 en formas diversas. La peregrinaci\u00f3n contin\u00faa. Se trata de viajar en pobreza para encontrar mejor a Dios, para dar gracias por un favor recibido, para renovarse espiritualmente con la penitencia f\u00ed\u00adsica del camino. El peregrino lleva una vida de oraci\u00f3n a lo largo de su trayectoria, a\u00f1ade a veces penitencias voluntarias y estimula a la caridad de la acogida a aquellos centros que lo albergan. Quiere ver Jerusal\u00e9n y vivir y morir en ella. Todo lo que ha estado en contacto con Cristo le fascina y le atrae, incluso las reliquias que Oriente le prodiga infatigablemente. Hacia la mitad del siglo la peregrinaci\u00f3n adoptar\u00e1 la nueva forma de la cruzada; es preciso liberar la tumba de Cristo, que est\u00e1 en manos de los infieles. El cruzado, lleno de entusiasmo, se despoja de sus bienes, deja a los suyos y marcha muy lejos. Confortado por revelaciones colectivas, quiere purificarse en el Jord\u00e1n y ganar Jerusal\u00e9n. La empresa de la cruzada, inspirada inicialmente por un deseo espiritual, se ir\u00e1 secularizando poco a poco. Sus aspectos m\u00ed\u00adsticos se ver\u00e1n suplantados en el caso de los caballeros por ambiciones de conquistas territoriales o por el paso a la \u00abinfidelidad\u00bb. Entre los m\u00e1s sencillos toma un matiz milenarista la perspectiva espiritual y acent\u00faa la oposici\u00f3n entre los pobres y los poderosos. Tambi\u00e9n sucede que los cruzados se vuelven violentos contra los jud\u00ed\u00ados y contra los cristianos de Oriente. Uno de los frutos particulares de la cruzada fue dar vida a las \u00f3rdenes militares, que al principio eran terceras \u00f3rdenes y despu\u00e9s \u00f3rdenes religiosas. Sus miembros, hospitalarios y defensores de los peregrinos, emitir\u00e1n votos religiosos. La Regla de los Templarios es un buen ejemplo de esta vocaci\u00f3n particular, que encontramos entre los hospitalarios de san Juan y, en otros lugares, entre los caballeros teut\u00f3nicos y las \u00f3rdenes militares espa\u00f1olas de Calatrava, Alc\u00e1ntara y Avis. Otros religiosos se dedican al rescate de los prisioneros, y otros a la curaci\u00f3n de los leprosos y a dar posada a los peregrinos. Tambi\u00e9n hay cofrad\u00ed\u00adas de alba\u00f1iles y de constructores de puentes.<\/p>\n<p>Las \u00f3rdenes religiosas, fecundos ambientes de vida cristiana, profundizan los surcos trazados anteriormente. Otros encuentran f\u00f3rmulas nuevas, propagadas y enriquecidas por grandes personalidades. Norberto de Xanten (1080-1134) funda la orden premonstratense, que armoniza las exigencias de la vida mon\u00e1stica y las tareas pastorales. La asiduidad en la palabra de Dios alimenta el deber de la predicaci\u00f3n. Con Bruno y la Cartuja (1084) queda instituida una forma de vida que practica el eremitismo absoluto. La soledad ser\u00e1 el ambiente donde se desarrollen la sencillez de la contemplaci\u00f3n silenciosa, la pureza del coraz\u00f3n y la virginidad espiritual, que se transforma en fecundidad sobrenatural. En la orden benedictina, la s\u00ed\u00adntesis personal del abad Juan de F\u00e9camp (al estilo de las Confesiones de Agust\u00ed\u00adn), que se maravilla de la transformaci\u00f3n interior realizada en el alma por Cristo y prorrumpe en exclamaciones, abre el camino a la especulaci\u00f3n afectiva de san Anselmo, que une la dial\u00e9ctica con la oraci\u00f3n e impregna de adoraci\u00f3n sus tratados teol\u00f3gicos. En toda la orden, los abades ayudan a sus monjes redactando para ellos tratados espirituales. Aumenta el n\u00famero de monjas. Sus obras -pues tambi\u00e9n ellas escriben- permiten ver c\u00f3mo es la oraci\u00f3n de las mujeres en la Edad Media. La visionaria Ildegarda de Bingen y la ext\u00e1tica Isabel de Schiinau desempe\u00f1an un papel prof\u00e9tico y garantizan, con su gran cultura y con su buen sentido, una rica direcci\u00f3n espiritual. Pedro el Venerable defiende con serenidad los valores de la vida benedictina frente a las nuevas \u00f3rdenes. Una de ellas es la de Citeaux, por la cual trabaj\u00f3 tanto Bernardo de Claraval. Bernardo (1090-1153), pensador contemplativo cuya ense\u00f1anza expresa su experiencia personal, hombre que se disputan el mundo, la Iglesia y el claustro, reanuda el proyecto de Roberto de Molesmes y da a los cistercienses una espiritualidad particular. Buen conocedor de los padres, defensor de la vida mon\u00e1stica y escritor de val\u00ed\u00ada, quiere que el \u00abamor carnal\u00bb del hombre se convierta a trav\u00e9s de la humildad, que progrese desde el amor servil y mercenario hacia el amor filial y el amor conyugal, donde el alma se establecer\u00e1 en la caridad perfecta. Quien se asemeja a Cristo en los misterios de su humanidad se configurar\u00e1 con el Verbo en la uni\u00f3n de amor. La mediaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00ed\u00ada ayudar\u00e1 al alma a elevarse hacia el amor supremo. La influencia ejercida por Bernardo en su orden y en otras corrientes espirituales ser\u00e1 inmensa. Monjes cistercienses reanudar\u00e1n el comentario al Cantar de los Cantares, que \u00e9l hab\u00ed\u00ada dejado incompleto, y seguir\u00e1n sus huellas, sin llegar a igualarlo. El que m\u00e1s se le acercar\u00e1 ser\u00e1 posiblemente Guillermo de Saint-Thierry (+ 1148), abad benedictino de alma cisterciense, en el cual confluyen las corrientes procedentes de san Agust\u00ed\u00adn y de Or\u00ed\u00adgenes, y para el cual el amor es la misma inteligencia. Para Elredo, abad de Rievaulx, Dios es el amigo m\u00e1s familiar. En todos los cistercienses encontramos el deseo intenso de una vida de uni\u00f3n con Cristo, en la cual la afectividad es fecundada por la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>M\u00e1s especulativa, y ya preescol\u00e1stica, es la multiforme espiritualidad de la escuela de los can\u00f3nigos de san V\u00ed\u00adctor de Par\u00ed\u00ads, cerca de uno de los centros urbanos m\u00e1s importantes que a la saz\u00f3n van desarroll\u00e1ndose en Europa. Hugo (1096-1141), hombre de inter\u00e9s enciclop\u00e9dico, se dedica a la consideraci\u00f3n de los \u00absacramentos\u00bb, de los signos inscritos en la naturaleza y en la gracia. El escoc\u00e9s Ricardo (+ 1173) organiza los grados de la contemplaci\u00f3n, que relaciona con los grados de la caridad ardiente. Su investigaci\u00f3n sobre La Trinidad, de tipo marcadamente racional, es un an\u00e1lisis del amor en Dios sostenido por el deseo contemplativo. Otros victorinos -Acardo y sus sermones, Ad\u00e1n y sus secuencias lit\u00fargicas y, m\u00e1s tarde, Tom\u00e1s Galo y su teolog\u00ed\u00ada m\u00ed\u00adstica, heredada del Seudo-Dionisio- ponen su reflexi\u00f3n especulativa al servicio de la vida espiritual.<\/p>\n<p>En el s. XII volvemos a encontrar numerosas manifestaciones de la devoci\u00f3n a Cristo y de la piedad mariana por parte de los fieles. Las encontramos en diversas regiones de Europa entre seglares que muchas veces est\u00e1n animados de un gran deseo de pobreza evang\u00e9lica. Muchos ambientes seglares andan tanteando. Algunos echar\u00e1n por un camino heterodoxo. El fermento espiritual que les impele a retornar a la Iglesia primitiva les llevar\u00e1 a cortar las ligaduras con la jerarqu\u00ed\u00ada, a la que critican. Otros la toman con el clero, demasiado rico y demasiado negligente en sus deberes pastorales. Por \u00faltimo, otros pocos, sedientos de interioridad, rechazan la econom\u00ed\u00ada sacramental. Inspirados directamente por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, piensan que pueden predicar y comentar la Escritura sin necesidad de una formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica. Muchos ver\u00e1n su buena voluntad despreciada y humillada. Otros muchos se har\u00e1n abiertamente herejes. La pureza de los c\u00e1taros degenerar\u00e1 en sectarismo y, tras la cruzada contra los albigenses (1209-1229), provocar\u00e1 los deplorables rigores de la Inquisici\u00f3n.<\/p>\n<p>13. LA VIDA APOST\u00ed\u201cLICA EN EL S. XIII Y LA VIDA ESPIRITUAL DE LOS LAICOS &#8211; El deseo de vivir seg\u00fan el evangelio era excelente. S\u00f3lo le hac\u00ed\u00ada falta equilibrarse con el sentido de la Iglesia. Una pobreza lo m\u00e1s cercana posible a la de Cristo, una sencillez fraterna con el mundo de las cosas y de los hombres nutrida de un ardiente amor a Cristo, una inteligencia de las estructuras de la Iglesia: tal es la s\u00ed\u00adntesis que lograr\u00ed\u00ada san Francisco de As\u00ed\u00ads (1182-1226). Su respuesta a la llamada de Dios va tan al un\u00ed\u00adsono con las exigencias de su \u00e9poca, que muy pronto sus numerosos disc\u00ed\u00adpulos, sus hermanos, constituir\u00e1n una orden, los Menores, destinados a extenderse de forma duradera en el seno del pueblo cristiano. Francisco deb\u00ed\u00ada resolver la tensi\u00f3n entre el esp\u00ed\u00adritu y la letra, el problema de la inspiraci\u00f3n personal y la obediencia a la Iglesia. La pureza de su coraz\u00f3n le hacia anticipar y realizar con alegr\u00ed\u00ada la visi\u00f3n de un universo reconciliado y le estimulaba a alabar incesantemente y a dar gracias. Su vida fue una s\u00ed\u00adntesis entre la adhesi\u00f3n a Cristo crucificado y el servicio de una Iglesia institucionalizada. La l\u00ed\u00adnea de los grandes m\u00ed\u00adsticos franciscanos se alimentar\u00e1 de esta fuente. Otros, menos h\u00e1biles en la forma de vivir esta s\u00ed\u00adntesis, exagerar\u00e1n el espiritualismo hasta darle el aspecto de un sectarismo rebelde. El \u00e1rbol franciscano producir\u00e1 numerosas ramas. Los Menores dar\u00e1n al mundo el ejemplo de una humildad gozosa y de pobreza; ejemplo tan contagioso, que dar\u00e1 vida no s\u00f3lo a la orden femenina de las clarisas, sino tambi\u00e9n a una orden tercera de laicos que vivir\u00e1n el esp\u00ed\u00adritu del Poverello fuera de los cuadros mon\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Diferente, aunque semejante, es la orden fundada por santo Domingo (1170-1221), para quien fue determinante el contacto con los c\u00e1taros. Los cl\u00e9rigos que recluta y forma son predicadores pobres, itinerantes, enviados por la Iglesia para la salvaci\u00f3n de las almas, para erradicar la perversi\u00f3n de la herej\u00ed\u00ada, para combatir los vicios, para ense\u00f1ar la regla de la fe y para inculcar unas costumbres sanas entre los pueblos. Imitan la pobreza del Cristo que predican. Su espiritualidad de predicadores es una espiritualidad clerical, regular y apost\u00f3lica. Inspirada en la penitencia, la integran la vida com\u00fan, el estudio, la contemplaci\u00f3n y el celo apost\u00f3lico. Los dominicos ser\u00e1n eficaces directores de almas y misioneros, que llegar\u00e1n hasta Persia y Africa. Los \u00abhermanos peregrinantes\u00bb llegar\u00e1n a la India y China. Dar a los dem\u00e1s el fruto de la propia contemplaci\u00f3n (contemplata aliis tradere): en esta f\u00f3rmula Tom\u00e1s de Aquino -que desarrolla su propia doctrina en un gran amor por la sabidur\u00ed\u00ada- unir\u00e1 la vida activa y la vida contemplativa. Los hermanos predicadores formar\u00e1n al pueblo cristiano con sus sermones, propagando la devoci\u00f3n a la pasi\u00f3n y sobre todo al rosario.<\/p>\n<p>Los carmelitas, cuya regla compuso Alberto de Jerusal\u00e9n, venerar\u00e1n a la Sant\u00ed\u00adsima Virgen, cuyo escapulario propagar\u00e1n. Imitadores del profeta El\u00ed\u00adas, preferir\u00e1n siempre la contemplaci\u00f3n en la soledad. Otras \u00f3rdenes, como las de los siervos de Mar\u00ed\u00ada, los celestinos, los hermanos de Nuestra Se\u00f1ora de la Merced o mercedarios, los eremitas de san Agust\u00ed\u00adn, etc., dan testimonio ulteriormente con su vigorosa expansi\u00f3n de la vitalidad de la vida religiosa.<\/p>\n<p>Los seglares reciben ayuda en su vida espiritual. Nace para ellos toda una literatura did\u00e1ctica y pr\u00e1ctica, en la que no faltan las observaciones en torno a las costumbres de la \u00e9poca. La devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada y a los santos se populariza con el rosario. Las peregrinaciones atraen siempre, igual que las representaciones sacras que sustituyen al drama lit\u00fargico. Algunos grupos heterodoxos contin\u00faan haciendo sentir su presencia, como es el caso de los beguinos o begardos, anatematizados y condenados (m\u00e1s justamente que las beguinas) por el Concilio de Vienne (1312). Sin embargo, entre alguna de estas mujeres se desarrolla la m\u00ed\u00adstica nupcial. Una de ellas es Juliana de Mont Cornillon, que promociona la instituci\u00f3n de la fiesta del Corpus Christi (1264). Al seglar com\u00fan se le advierte que su deseo \u00abde ver la hostia\u00bb no le dispensa del deber de la confesi\u00f3n y de la comuni\u00f3n anual. Entre los laicos no hay que olvidar a Dante, poeta y creyente muy cercano a los doctores franciscanos y dominicos, genio sint\u00e9tico cuya obra est\u00e1 impregnada de misticismo y orientada a la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>14. LA M\u00ed\u008dSTICA ESPECULATIVA DE LOS RENANOS Y LA \u00abDEVOCI\u00ed\u201cN MODERNA\u00bb EN LOS SS. XIV Y XV &#8211; En el curso del s. xiv se constata, igual que en tiempo de Carlomagno, un desplazamiento de los centros espirituales, que se fijan en las regiones germ\u00e1nicas, y un desplazamiento de los intereses, que se concentran en la contemplaci\u00f3n. La pobreza sigue apasionando e incluso provoca una contienda y un cisma en la orden franciscana, donde los hermanos espirituales descienden a la categor\u00ed\u00ada de frailecillos.<\/p>\n<p>Contin\u00faan naciendo fundaciones religiosas nuevas: celitas, olivetanos, jesuatos, jer\u00f3nimos, terceras \u00f3rdenes, hermanos de la vida com\u00fan y can\u00f3nigos regulares de Windesheim, que influir\u00e1n mucho en la espiritualidad moderna. La instituci\u00f3n del jubileo (1300) dar\u00e1 ocasi\u00f3n a una renovaci\u00f3n espiritual. Fiestas nuevas -la Trinidad, el Corpus, la Visitaci\u00f3n de la Virgen- movilizan la devoci\u00f3n del pueblo cristiano, mientras contin\u00faa la expansi\u00f3n misionera llevada a cabo brillantemente por los dominicos, los franciscanos y por el infatigable Raimundo Lulio, hombre de altura de miras. Los monasterios se difunden sobre todo en las regiones germ\u00e1nicas. Las revelaciones y los escritos de grandes monjas, como Matilde de Magdeburgo, Gertrudis de Helfta, cuyo cristocentrismo se expande en confidencias espirituales cargadas de teolog\u00ed\u00ada, Matilde de Hacckerborn, contemplativa apasionada, ayudan poderosamente a esta difusi\u00f3n en la l\u00ed\u00adnea ya trazada por Lutgarda de Aywi\u00e9res, a la que se revel\u00f3 el coraz\u00f3n de Cristo. La floraci\u00f3n de estas personalidades espirituales femeninas es un hecho nuevo en la vida religiosa, diverso del que representa Catalina de Siena (1347-1380), dominica terciaria que vive fuera de los cuadros comunitarios. Obsesionada por las necesidades de una Iglesia lacerada por el gran cisma, m\u00ed\u00adstica y ap\u00f3stol que ense\u00f1a el discernimiento, el conocimiento de s\u00ed\u00ad mismo y el amor de Dios inseparable del amor del pr\u00f3jimo, vive para la Iglesia y para sus ministros y quiere que el mundo reciba la sangre redentora.<\/p>\n<p>La fecundidad espiritual de Alemania se afirma en la obra de grandes especulativos dominicos, que tambi\u00e9n son grandes maestros espirituales. El maestro Eckhart (+ 1328), deudor en gran medida de santo Tom\u00e1s, san Bernardo y probablemente tambi\u00e9n del Seudo-Dionisio; Taulero (+ 1361), predicador y director de conciencias; Sus\u00f3n (+ 1366), dolorosamente sensible, cantor de la sabidur\u00ed\u00ada divina, hablan por experiencia y traducen cada uno a su manera una convicci\u00f3n fundamental: es indispensable el despojo de s\u00ed\u00ad mismo para llegar a la contemplaci\u00f3n. Esta desnudez es necesaria para encontrar en s\u00ed\u00ad mismo la imagen de Dios. El alma posee una esencia intelectual, y por eso se realiza en ella la uni\u00f3n con Dios. Es en el fondo del alma, fondo increado, donde se realiza el nacimiento del Verbo. Esta \u00abm\u00ed\u00adstica de la esencia\u00bb, relativamente opuesta a la \u00abm\u00ed\u00adstica nupcial\u00bb favorecida en ambientes femeninos [>M\u00ed\u00adstica cristiana], \u00bfestaba en su audacia suficientemente elaborada para no provocar cr\u00ed\u00adticas y condenas?<br \/>\nLas tesis de Eckhart sobre la transformaci\u00f3n del justo en la esencia divina eran susceptibles de una interpretaci\u00f3n ortodoxa, independientemente de lo que hayan dicho al respecto sus jueces. Es preciso relacionarlas con toda la obra del autor. De hecho ser\u00e1n reasumidas m\u00e1s tarde, prudentemente esclarecidas por Taulero y explicadas por Sus\u00f3n bas\u00e1ndose en la Sagrada Escritura, y las volveremos a encontrar en muchos autores espirituales del final de la Edad Media alemana. Estas tesis ejercer\u00e1n influencia en las monjas -entre las cuales, por lo dem\u00e1s, lo extraordinario parece ser lo normal-, as\u00ed\u00ad como en los enigm\u00e1ticos \u00abamigos de Dios\u00bb. La Theologia deutsch, publicada y modificada por Lutero, centrada en la vida interior que describe seg\u00fan el esquema cl\u00e1sico de las tres v\u00ed\u00adas, es una obra m\u00e1s tradicional.<\/p>\n<p>En la misma l\u00ed\u00adnea debemos colocar a Ruysbroeck (1283-1381), sacerdote, solitario y posteriormente prior agustino de la comunidad de Groenendael, que expresa en holand\u00e9s -lengua que entonces estaba en formaci\u00f3n- la contemplaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica. Depende de Eckhart, pero extrae sus ideas tambi\u00e9n de otras muchas fuentes y ense\u00f1a, con san Agust\u00ed\u00adn, que el alma con sus facultades es un calco de la misma Trinidad, que el hombre al entrar en s\u00ed\u00ad mismo se contempla como imagen de Dios y llega as\u00ed\u00ad a la \u00abuni\u00f3n sin diferencia\u00bb, que lo implica en la vida trinitaria. La experiencia descrita en esta m\u00ed\u00adstica especulativa coherente y equilibrada se basa en un innegable soporte dogm\u00e1tico. Las t\u00e9cnicas del desprendimiento, muy queridas de Eckhart, le interesan menos que el discernimiento necesario para evitar las ilusiones. Es el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, amor divino, quien gu\u00ed\u00ada al hombre a estas regiones superiores. Ruysbroeck influir\u00e1 especulativamente en alg\u00fan disc\u00ed\u00adpulo, como Juan de Lovaina, y m\u00e1s tarde en Enrique Herp. Los dem\u00e1s seguir\u00e1n la corriente de la devoci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>El grupo homog\u00e9neo de los m\u00ed\u00adsticos ingleses, aislados frente a la Europa continental, se muestra muy impermeable a la especulaci\u00f3n abstracta y poco interesado por la vida conventual. Un recluso como el autor del Ancren Riwle, un eremita como Ricardo Rolle, unpsic\u00f3logo equilibrado de inspiraci\u00f3n dionisiana como el an\u00f3nimo escritor de La nube del no saber, un tipo cl\u00e1sicamente did\u00e1ctico como Walter Hilton, una visionaria como Juliana de Norwich, una exaltada emotiva como Margery Kempe, manifiestan todos ellos una gran atracci\u00f3n hacia la contemplaci\u00f3n. Su orientaci\u00f3n psicol\u00f3gica y pragm\u00e1tica, de la que la literatura espiritual inglesa de la \u00e9poca proporcionar\u00e1 otros ejemplos, parece seguir un camino paralelo.<\/p>\n<p>La m\u00ed\u00adstica especulativa de los renanos, \u00bfadolec\u00ed\u00ada tal vez de demasiado elevada o demasiado abstracta? Es un hecho que hacia finales del s. xrv vemos desarrollarse en los Pa\u00ed\u00adses Bajos un movimiento que se difundir\u00e1 en Alemania y en Francia: la \u00abdevoci\u00f3n moderna\u00bb. El movimiento, debido a Gerardo Groote, apoyado por Florencio Radewijns, dotado de formas institucionales por los hermanos de la vida com\u00fan y por los can\u00f3nigos regulares de Windesheim, atento a conservar su distancia frente a la vida religiosa, comprende grupos peque\u00f1os que quieren vivir una vida de pobreza y de oraci\u00f3n interior alimentada en las fuentes seguras de la tradici\u00f3n, cuyos textos recopilan. La seriedad de sus miembros y de sus autores, muchos de los cuales quedan en el modesto anonimato, excluye lo que supera la medida com\u00fan de la vida cristiana y no manifiesta un gran inter\u00e9s por la m\u00ed\u00adstica. La b\u00fasqueda de la interioridad anima su vida lit\u00fargica. Sus grandes autores -Gerardo de Zutphen, Gerlac Peters, Tom\u00e1s de Kempis, Juan Monbaer- viven y propagan una espiritualidad pr\u00e1ctica, afectiva, devota, en la que desarrollan con realismo su tacto psicol\u00f3gico. Meditan e invitan a meditar con ellos sobre la vanidad de las cosas humanas y sobre los juicios de Dios; contemplan a la persona amada por Cristo, y lo hacen ateni\u00e9ndose a un m\u00e9todo. La Imitaci\u00f3n de Cristo es una de las obras m\u00e1s representativas, aunque no la \u00fanica de este movimiento. La devoci\u00f3n moderna, anegada por la reforma protestante, olvidada por el humanismo, pero muy moderna por su tacto psicol\u00f3gico, transmitida a Ignacio de Loyola y a otros, constituy\u00f3 en la vida de muchos cristianos un reclamo poderoso y constante a la interioridad. Ayud\u00f3 a las \u00f3rdenes antiguas a evitar la ruina. Su b\u00fasqueda de una devoci\u00f3n un poco intimista acentu\u00f3 el divorcio ya iniciado entre la teolog\u00ed\u00ada y la espiritualidad. El intelectualismo decadente de la \u00e9poca hab\u00ed\u00ada inducido ya a maestros seglares -sobre todo en Francia: Pedro de Ailly, Juan Gerson, predicador y director espiritual, y R. Ciboule- a dar bases teol\u00f3gicas serias a las obras sobre la contemplaci\u00f3n. Tambi\u00e9n Nicol\u00e1s de Cusa rechazar\u00e1 el divorcio entre teolog\u00ed\u00ada y m\u00ed\u00adstica y propender\u00e1 a una contemplaci\u00f3n afectiva y a la \u00abdocta ignorancia\u00bb.<\/p>\n<p>15. Los INTENTOS DEL HUMANISMO Y LA PIEDAD POPULAR &#8211; El humanismo -realidad polivalente, que abarca desde la admiraci\u00f3n por la antig\u00fcedad pagana, cuyas virtudes desea trasladar al cristianismo, hasta un retorno reflejo a las fuentes b\u00ed\u00adblicas y patr\u00ed\u00adsticas cr\u00ed\u00adticamente establecidas- es otro camino por el que avanzan esp\u00ed\u00adritus animados de una sincera voluntad de reforma, en la que se eliminar\u00e1 todo formalismo exterior, para as\u00ed\u00ad poder volver en profundidad al evangelio. El descr\u00e9dito en que ha ca\u00ed\u00addo la vida religiosa, a pesar de algunos esfuerzos reales de reforma, pone de relieve lo profundo que es este mal. La Iglesia con sus estructuras es capaz de dejar indiferentes u hostiles a los hombres de cultura, m\u00e1s atentos a la experiencia psicol\u00f3gica de la vida espiritual que a los fundamentos dogm\u00e1ticos sobre los que debiera estar basada, fundamentos que se han visto minados por las sutilezas discutibles de la escol\u00e1stica. Erasmo (1467-1536), hombre muy cr\u00ed\u00adtico respecto al pasado reciente y que influir\u00e1 en notable medida en Europa y en Espa\u00f1a, piensa que la Sagrada Escritura cient\u00ed\u00adficamente establecida basta para nutrir la piedad cristiana. La \u00abfilosof\u00ed\u00ada de Cristo\u00bb es un fruto de esta \u00abdocta piedad\u00bb, no recargada de demasiados dogmas. Lefevre d&#8217;Etaples contin\u00faa la l\u00ed\u00adnea de los padres, que publica, y quiere una religi\u00f3n interior y pura muy cristoc\u00e9ntrica. La pena es que esta espiritualidad es espiritualidad de una elite, que abandona a los fieles a sus creencias sencillas, a veces mezcladas de supersticiones, en un mundo cristiano s\u00f3lo de nombre, donde los fermentos son continuos. La Iglesia constitucional es fuertemente criticada por los lollardos y por Wiclif (1320-1384) en Inglaterra, que opone a ella un ideal de sacerdotes pobres. En Bohemia, la piedad evang\u00e9lica de Huss (1369-1415) se ti\u00f1e de un nacionalismo antirromano, que desembocar\u00e1 en los excesos de los hermanos bohemios. Enuna l\u00ed\u00adnea m\u00e1s general, el desconcierto del Occidente cristiano, que vivi\u00f3 la guerra de los cien a\u00f1os (1339-1459), la peste negra y el cisma de Occidente (1378-1449), con sus consecuencias conciliaristas, difunde en las almas cristianas un gran pesimismo. La sensibilidad religiosa conserva la conciencia del pecado -de ah\u00ed\u00ad el \u00e9xito de los jubileos de perd\u00f3n, que llevar\u00e1n al abuso de las indulgencias-; pero est\u00e1 obsesionada por la muerte y animada por una curiosidad malsana frente al satanismo, que desatinadamente intentan frenar los procesos de hechicer\u00ed\u00ada. La misa experimenta numerosos abusos disciplinarios provocados por predicaciones dogm\u00e1ticas imprudentes sobre sus frutos espirituales, abusos a los que s\u00f3lo pondr\u00e1 remedio el Concilio de Trento. La imprenta multiplica las traducciones de la Biblia en lengua vulgar. La misa sigue siendo una ceremonia herm\u00e9tica, que no es capaz de dar a los cristianos el sentido de la comunidad. La predicaci\u00f3n sigue m\u00e1s cercana al pueblo, cuya fe viva corre peligro de degenerar en superstici\u00f3n por su devoci\u00f3n a los santos y a las reliquias. Todo empuja hacia un individualismo espiritual muy acentuado. La Iglesia tiene necesidad de una reforma y los cristianos se dan cuenta de ello.<\/p>\n<p>16. LUCES Y SOMBRAS EN LA ESPA\u00ed\u2018A DEL S. XVI &#8211; El s. XVI es un siglo muy rico, pero tambi\u00e9n muy tumultuoso. Los pontificados de Julio II (1503-1513) y de Le\u00f3n X (1513-1521), que lo inauguran, no lo encarrilan por la v\u00ed\u00ada de la verdadera reforma, en la que estaban dispuestos a colaborar el humanismo, la devoci\u00f3n moderna, las \u00f3rdenes antiguas renovadas y las fundaciones nuevas que surgen en Italia, Francia y Espa\u00f1a. La formaci\u00f3n del clero provoca intentos admirables, pero espor\u00e1dicos, si exceptuamos el \u00e9xito conseguido por el cardenal Jim\u00e9nez de Cisneros (1437-1517) en la universidad de Alcal\u00e1. Espa\u00f1a juega un papel de primer\u00ed\u00adsimo plano, llevando a un nivel alt\u00ed\u00adsimo la vida espiritual. La reconquista del pa\u00ed\u00ads frente a los moros, la reforma de los dos cleros llevada a cabo en la \u00e9poca de los Reyes Cat\u00f3licos, la renovaci\u00f3n teol\u00f3gica en la unidad de la fe, crearon las condiciones que permitir\u00e1n a las grandes y numerosas personalidades religiosas de la \u00e9poca realizar obras fundacionales duraderas y obras espirituales inigualadas. Todo el pa\u00ed\u00ads se apasiona por la vida interior y la oraci\u00f3n. Los tanteos van naturalmente acompa\u00f1ados de alg\u00fan que otro exceso, que provoca los rigores de la Inquisici\u00f3n. Contemplativos o apost\u00f3licos, reformadores o fundadores, hombres o mujeres, sacerdotes o seglares, individuos o grupos, todo el mundo manifiesta una vitalidad espiritual de rara intensidad. El gusto por la Sagrada Escritura sirve de alimento a la piedad. La comuni\u00f3n frecuente se intensifica a lo largo de este siglo. El celo misionero empuja a los religiosos a nuevas tierras, adonde llevar\u00e1n la doctrina y la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a nace Ignacio de Loyola (1491-1556), que se formar\u00e1 en Francia y en Italia antes de establecerse en Roma. Fija su experiencia de convertido en los Ejercicios espirituales, donde pide el conocimiento y el amor de Cristo en una oraci\u00f3n que los m\u00e9todos heredados de la devoci\u00f3n moderna dejan abierta a las inspiraciones divinas y al discernimiento de esp\u00ed\u00adritus. Los esfuerzos del hombre se orientan a hacerlo disponible a cualquier llamada de Dios. Las Constituciones de la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, fundada por Ignacio y aprobada por la Iglesia en el a\u00f1o 1540, organizan en torno a la realidad de la \u00abmisi\u00f3n\u00bb (env\u00ed\u00ado) la vida de los religiosos apost\u00f3licos sujetos al Sumo Pont\u00ed\u00adfice Romano, seg\u00fan una f\u00f3rmula nueva y atrevida, en la que la contemplaci\u00f3n se ejercita en la acci\u00f3n. A la muerte de Ignacio los jesuitas estar\u00e1n ya en acci\u00f3n en toda Europa, en Asia, en Africa y en Am\u00e9rica. Se trata de una nueva interpretaci\u00f3n de la vida religiosa, donde lo humano se integra en lo divino para el servicio total de Dios y de los hombres.<\/p>\n<p>Teresa de Avila (1515-1582), reformadora del Carmelo, mujer de oraci\u00f3n y de acci\u00f3n, ve en la vida de oraci\u00f3n, de la que hablan todos sus contempor\u00e1neos, el medio id\u00f3neo para llegar a la perfecci\u00f3n de la caridad y a la uni\u00f3n con el Se\u00f1or. Sus fundaciones la llevan a comunicar su propia experiencia espiritual profunda en unas obras en las que la confidencia autobiogr\u00e1fica cristaliza en un conjunto doctrinal que abarca la contemplaci\u00f3n y sus grados m\u00e1s elevados. El psicologismo espiritual que all\u00ed\u00ad se expresa en un lenguaje admirable supera en objetividad a la teolog\u00ed\u00ada de los doctos. La experiencia teresiana es la experiencia de una mujer contemplativa que quiere ser hija de la Iglesia. Las contradicciones, las purificaciones y las gracias que preparan el alma a la uni\u00f3n transformante van acompa\u00f1adas en Teresa de Avila de un gran sentido apost\u00f3lico. Su irradiaci\u00f3n espiritual y su autoridad doctrinal no dejar\u00e1n de crecer en la Iglesia.<\/p>\n<p>Para Juan de la Cruz (1542-1591), que comienza a escribir cuando Teresa est\u00e1 ya a punto de desaparecer, la cuesti\u00f3n esencial es la b\u00fasqueda de Dios por la via de la interioridad, la necesaria purificaci\u00f3n del dinamismo que impulsa hacia Dios a un alma que se sabe hecha para \u00e9l, las \u00abnoches\u00bb -desprendimiento activo y pasivo de todo lo que es el hombre exterior-, la larga ascensi\u00f3n que llega a la uni\u00f3n contemplativa, donde el alma participa de la vida trinitaria. Artista y pensador, poeta y te\u00f3logo alimentado en la Sagrada Escritura, conocedor de las m\u00ed\u00adsticas del norte, desarroll\u00f3 sus propias obras en un plano literario y en un plano did\u00e1ctico. Su experiencia se convierte en estricta objetividad de sus comentarios. Escribe para las almas ya introducidas en la contemplaci\u00f3n y subraya as\u00ed\u00ad el itinerario espiritual que deber\u00e1n recorrer, el camino de la interioridad que lleva a la uni\u00f3n de amor. La negaci\u00f3n afectiva de todo lo creado, las potencias del alma que une a las virtudes teologales, las purificaciones activas y pasivas de todo el hombre llevar\u00e1n, si Dios lo quiere, a la uni\u00f3n divina del amor, en la cual las criaturas son conocidas en Dios sin que por eso la persona humana quede absorbida en \u00e9l. El ser vivo, configurado con Cristo, est\u00e1 totalmente bajo la influencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El influjo de Juan de la Cruz, combatido por el movimiento antim\u00ed\u00adstico ya en su vida, velado en el curso de los tres siglos siguientes e intensamente sentido en el s. xx. contin\u00faa vigente en la ense\u00f1anza de la escuela carmelita y en cuantos, animados de radicalismo, buscan al Dios trascendente que es amor.<\/p>\n<p>La Espa\u00f1a de aquella \u00e9poca abunda en santos y en autores espirituales profundos y ortodoxos. Pero no pensaba lo mismo la Inquisici\u00f3n, asustada por ciertos excesos de los alumbrados, que fundamentaban toda la vida espiritual en la iluminaci\u00f3n interior, con desprecio a veces de los sacramentos y de la Iglesia. Colocada frente a este misticismo subjetivista, no dudar\u00e1 en emplear el rigor en las formas m\u00e1s diferentes y con gran frecuencia, frenando as\u00ed\u00ad el impulso m\u00ed\u00adstico y agostando una abundante producci\u00f3n espiritual, mirada con recelo con demasiada facilidad. Tal es, entre otros, el caso de Juan de Avila, formador de sacerdotes; de Luis de Granada, te\u00f3logo de gran valor; de Luis de Le\u00f3n, exegeta, poeta y profesor ilustre, as\u00ed\u00ad como muchos otros. Pero la Inquisici\u00f3n no podr\u00e1 impedir que la gran importancia atribuida a la oraci\u00f3n mental en sus formas superiores acent\u00fae el personalismo en la espiritualidad, mostrando el car\u00e1cter vital de la experiencia cristiana.<\/p>\n<p>17. LAS CORRIENTES ESPIRITUALES DE FRANCIA EN EL S. XVII &#8211; El s. XVII acusa un entumecimiento de la vitalidad espiritual de Espa\u00f1a, mientras van deline\u00e1ndose nuevas corrientes en Francia. Las traducciones de la Biblia no se han difundido mucho todav\u00ed\u00ada; no obstante, el pueblo vive en un ambiente salpicado de im\u00e1genes b\u00ed\u00adblicas, y los autores espirituales hacen una lectura m\u00e1s interiorizada de la Escritura. El atractivo ejercido por la vida religiosa, \u00e1vida de valores esenciales, es muy intenso. Los c\u00ed\u00adrculos religiosos laicos, las \u00f3rdenes y las congregaciones religiosas manifiestan una gran pasi\u00f3n por los temas espirituales. El Carmelo importado de Espa\u00f1a contin\u00faa su impulso m\u00ed\u00adstico. Se traduce a santa Teresa, ya canonizada, y la reflexi\u00f3n tiende a sistematizar la experiencia m\u00ed\u00adstica. El Concilio de Trento produjo como efecto a largo plazo la reforma de los obispos y el desarrollo de una espiritualidad episcopal de la que no puede dejar de extraer provecho la actividad pastoral. Tambi\u00e9n la espiritualidad sacerdotal se profundiza, revigorizada por las fundaciones de los oratorianos, de los eudistas y de los hermanos de san Sulpicio, cuya influencia seguir\u00e1 siendo decisiva en varios pa\u00ed\u00adses durante mucho tiempo.<\/p>\n<p>Francisco de Sales (1567-1622), inspirado en su experiencia de misionero y de director de conciencias, renueva la vida interior de los cristianos que viven en el mundo, sugiri\u00e9ndoles una verdadera \u00abdevoci\u00f3n\u00bb alimentada con la oraci\u00f3n y con los sacramentos, as\u00ed\u00ad como con las \u00abpeque\u00f1as virtudes\u00bb, que impregnan su comportamiento. Su Trait\u00e9 de l&#8217;amour de Dieu ampl\u00ed\u00ada las perspectivas de la Introduction, multiplicando los an\u00e1lisis teol\u00f3gicos y las observaciones psicol\u00f3gicas. El optimismo realista de este humanismo devoto, que relaciona al hombre como imagen divina con Dios mismo, ayuda al cristiano a llevar una vida espiritual consciente. Con el tiempo aumentar\u00e1 el riesgo de que tal humanismo degenere en un antropocentrismo naturalista. Con la Visitaci\u00f3n, dedicada al pr\u00f3jimo, el obispo de Annecy intenta una f\u00f3rmula de vida religiosa en la que la exigencia interior sustituye a las mortificaciones regulares en las antiguas \u00f3rdenes femeninas. Se ver\u00e1 obligado a encauzar la conducta de sus religiosas seg\u00fan las formas mon\u00e1sticas existentes. Lo mismo suceder\u00e1 a la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Santa Ursula, fundada en Italia por santa Angela Merici (1474-1540). Pero no se perder\u00e1 el provecho de esta lecci\u00f3n gracias a un san Vicente de Pa\u00fal (+ 1660) y sus Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>B\u00e9rulle (1575-1628), disc\u00ed\u00adpulo de los padres griegos, de \u00abDionisio\u00bb y de Agust\u00ed\u00adn, a\u00fana profundamente la teolog\u00ed\u00ada y la espiritualidad en su devoci\u00f3n a los estados del Verbo encarnado, \u00fanico verdadero adorador del Padre. El oratorio fundado por \u00e9l estar\u00e1 formado por sacerdotes, religiosos de Jes\u00fas. Sensible a las jerarqu\u00ed\u00adas dionisianas, a trav\u00e9s de las cuales se comunica la gracia, coloca la dignidad de la vida sacerdotal en el misterio de Cristo. Sus disc\u00ed\u00adpulos desarrollar\u00e1n con libertad ciertos elementos de su doctrina: Condren (1588-1641) pondr\u00e1 el acento en la abnegaci\u00f3n con Cristo v\u00ed\u00adctima, mientras J. J. Olier (1608-1657) resaltar\u00e1 m\u00e1s bien la santificaci\u00f3n de la jornada cristiana.<\/p>\n<p>Port-Royal, vigoroso movimiento de reforma que pretende retornar a la Iglesia primitiva, intervendr\u00e1 demasiado apasionadamente en las discusiones teol\u00f3gico-pol\u00ed\u00adticas provocadas por el Augustinus del obispo Jansenius (1565-1638). Este notable despertar religioso, cuya piedad austera combina el sentido de la grandeza de Dios, el rigor moral y tambi\u00e9n un concepto bastante pesimista de la naturaleza humana, sufrir\u00e1 diversas influencias, que lo har\u00e1n deslizarse hacia un sectarismo obstinado, del que se servir\u00e1n luego los juristas galicanos. Su intransigencia seductora frente al mundo, el favor que conced\u00ed\u00ada a los caminos ordinarios de la vida espiritual, sin insistir demasiado en los estados m\u00ed\u00adsticos, le hab\u00ed\u00adan procurado muchos adeptos procedentes de todos los ambientes, hasta el punto de que las condenas de que ser\u00e1 objeto el jansenismo contribuir\u00e1n m\u00e1s a su notoriedad que a su declive. La seriedad de su esfuerzo y su voluntad de autenticidad se cuentan entre los elementos de un \u00e9xito y de una influencia que durar\u00e1n casi por espacio de tres siglos en Francia y en Italia, \u00e9xito que se pagar\u00e1 con elabandono de la pr\u00e1ctica sacramental y con un sentido muy deficiente de la Iglesia y de su tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>El jansenismo no moviliz\u00f3 todas las energ\u00ed\u00adas del pueblo franc\u00e9s. La devoci\u00f3n a la eucarist\u00ed\u00ada continu\u00f3 expres\u00e1ndose en la adoraci\u00f3n del Sant\u00ed\u00adsimo Sacramento, en la comuni\u00f3n y en la vitalidad de sus cofrad\u00ed\u00adas. La devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, que a partir de la Edad Media pasa de los claustros a los ambientes seglares fervorosos, adoptar\u00e1 una forma lit\u00fargica, gracias a los esfuerzos de Juan Eudes (1601-1680), que contribuir\u00e1 a la expansi\u00f3n de dicha devoci\u00f3n. Las revelaciones hechas a la religiosa de la Visitaci\u00f3n Margarita Mar\u00ed\u00ada Alacoque (+ 1690) acentuar\u00e1n el sentido de la reparaci\u00f3n, que los te\u00f3logos explicar\u00e1n y justificar\u00e1n, mientras se multiplican las cofrad\u00ed\u00adas que ayudar\u00e1n a muchos cristianos hasta nuestra \u00e9poca en su crecimiento espiritual en el amor de Cristo. La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de B\u00e9rulle fundamenta s\u00f3lidamente la devoci\u00f3n mariana. Las fundaciones de san Juan Eudes contribuir\u00e1n a un brillante florecimiento, que decrecer\u00e1 en el s. XVIII. Espa\u00f1a ocupar\u00e1 entonces la vanguardia, suscitando un gran movimiento de esclavitud mariana.<\/p>\n<p>18. REACCI\u00ed\u201cN ANTIMISTICA Y PIEDAD TRADICIONAL EN EL S. XVIII &#8211; Mientras los m\u00ed\u00adsticos siguen viviendo por los caminos del anonadamiento, del abandono a la voluntad de Dios y de la docilidad al Esp\u00ed\u00adritu Santo, mientras en Espa\u00f1a se publican numerosas obras y se interrogan sobre la contemplaci\u00f3n adquirida o infusa, se va delineando tambi\u00e9n una oposici\u00f3n a la m\u00ed\u00adstica, en la que las discusiones de los doctos se suman a las calumnias populares. En este clima surge el asunto del quietismo, actitud espiritual a la que se atribuyen causas y antecedentes muy antiguos y que sobre todo es un retorno a posiciones extremistas. El acceso a los estados m\u00ed\u00adsticos sin una ascesis previa, la oraci\u00f3n de quietud en la que se vive un amor de Dios tan interesado que se olvida toda preocupaci\u00f3n por la propia bienaventuranza, la idea de que se puede vivir en estado de amor, la afirmaci\u00f3n de la inutilidad de los ejercicios de piedad y del recurso a la humanidad de Cristo, la absolutizaci\u00f3n de la conciencia unida directamente a Dios, figuran entre las tesis que Roma imputa a Miguel Molinos (1628-1669) antes de condenarlas. Estas tesis son profesadas por otras muchas personas sin presentar el car\u00e1cter de una s\u00ed\u00adntesis. Son tesis basadas en una teolog\u00ed\u00ada y en una antropolog\u00ed\u00ada muy discutibles. Propagadas torpemente y quiz\u00e1 mal comprendidas, alimentar\u00e1n la controversia sobre el amor puro, que enfrentar\u00e1 a Bossuet (1627-1704) y a F\u00e9nelon (1651-1715). Esta disputa escandalizar\u00e1 a la opini\u00f3n p\u00fablica, sin afectar verdaderamente a la pr\u00e1ctica cristiana. La desconfianza que desacredita a la m\u00ed\u00adstica se intensifica hacia mediados del s. xvlli. En Francia, el laicismo se ense\u00f1orea de los esp\u00ed\u00adritus. Avanza el racionalismo. Los de\u00ed\u00adsmos se oponen a la revelaci\u00f3n cristiana. En Alemania, las \u00abluces\u00bb quieren liberar al hombre de la influencia de un pietismo al que se juzga ciego.<\/p>\n<p>Estos movimientos ideol\u00f3gicos no ejercieron una influencia real en Espa\u00f1a y en Italia, donde la piedad tradicional contin\u00faa expandi\u00e9ndose en numerosas fiestas, donde la espiritualidad se difunde entre el pueblo mediante las misiones populares de un Leonardo de Puerto Mauricio (1676-1755), que predica las verdades eternas para encaminar a los fieles a la confesi\u00f3n y la comuni\u00f3n y que explica a todas las categor\u00ed\u00adas sociales el modo de integrar la misa en su existencia. La devoci\u00f3n a la pasi\u00f3n y al Sagrado Coraz\u00f3n contin\u00faa difundi\u00e9ndose. En el a\u00f1o 1765, al cabo de prolongadas discusiones e intervenciones de reyes y obispos, despu\u00e9s de haberse aprobado el culto por mil cien cofrad\u00ed\u00adas, un decreto de Roma permite la celebraci\u00f3n lit\u00fargica del oficio y de la misa del Sagrado Coraz\u00f3n. En esta \u00e9poca Pablo de la Cruz (1694-1775), m\u00ed\u00adstico, que pas\u00f3 por grandes per\u00ed\u00adodos de aridez espiritual, propaga en sus cartas y a trav\u00e9s de la fundaci\u00f3n de una nueva congregaci\u00f3n religiosa la devoci\u00f3n a la pasi\u00f3n del Se\u00f1or. Por su parte, Alfonso Mar\u00ed\u00ada de Ligorio (1696-1787), animado por un intenso esp\u00ed\u00adritu misionero, predica el gran medio de la oraci\u00f3n, una oraci\u00f3n que pasa por Mar\u00ed\u00ada. Su teolog\u00ed\u00ada moral y su predicaci\u00f3n asc\u00e9tica reaccionan contra el jansenismo y contra el laxismo, ayudando a los cristianos a vivir en el amor. Los redentoristas que \u00e9l fund\u00f3, no sin sufrimientos, contribuir\u00e1n poderosamente con sus misiones a la formaci\u00f3n del pueblo cristiano. Su espiritualidad afectiva prepara a las almas para conformarse a la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>En Francia, durante el arduo per\u00ed\u00adodo de la revoluci\u00f3n (1789 y siguientes), la resistencia espiritual de sacerdotes heroicos, de mujeres de fe, seglares o religiosas, y de m\u00e1rtires da testimonio de que, a pesar de los rigores del r\u00e9gimen y a pesar de las deserciones, el sentido cristiano sigue vivo entre las masas de los fieles. La actitud muy apolog\u00e9tica de los pensadores cat\u00f3licos, preocupados a veces \u00fanicamente por su erudici\u00f3n, no renov\u00f3 los fundamentos dogm\u00e1ticos de la piedad popular. Se destruyen las obras educativas y caritativas, as\u00ed\u00ad como las misiones populares. El \u00fanico apostolado que permanece, en una \u00e9poca en que es preciso vivir y sobrevivir, es el apostolado de contactos, que asegura a los fieles valerosos el sacramento de la penitencia y de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>19. GERMINACIONES Y REALIZACIONES ESPIRITUALES EN EL CURSO DEL S. XIX &#8211; La Revoluci\u00f3n francesa y sus consecuencias invadieron a corto o largo plazo los esp\u00ed\u00adritus en Europa. El s. xix est\u00e1 marcado por crisis y guerras que no facilitan la vuelta a los comienzos, pero presentan la ventaja de estimular la espiritualidad de los cristianos, quienes en varios pa\u00ed\u00adses reaccionan seg\u00fan sus tradiciones y su temperamento nacional. Los principios del siglo son muy humildes. Podr\u00ed\u00adamos decir que todas las iniciativas espirituales de este siglo, siguiendo el sendero de la humildad, han marcado surcos profundos por los que ha podido caminar despu\u00e9s el s. xx en su primera mitad. Se trata de l\u00ed\u00adneas de desarrollo tan numerosas y tan variadas, que s\u00f3lo podemos dar una breve descripci\u00f3n de las mismas en el marco de este art\u00ed\u00adculo.<\/p>\n<p>La literatura espiritual no presenta gran originalidad en Espa\u00f1a y en Italia. Es poco abundante en Francia tras la revoluci\u00f3n, aunque no cesa de aumentar. El esfuerzo de las sociedades b\u00ed\u00adblicas fundadas en Alemania es continuado en otros pa\u00ed\u00adses, ya con cierto retraso. Este esfuerzo permite corregir lo que el romanticismo -exaltador de la fuerza del sentimiento- puede tener de impreciso, adem\u00e1s de remediar lo que un cienticismo b\u00ed\u00adblico tiene de demasiado racionalista. Se propagan las ediciones de los autores espirituales cl\u00e1sicos. Se multiplican los libros de espiritualidad sacerdotal y ganan en profundidad. Los misales, m\u00e1s devocionales que lit\u00fargicos, ayudan a vivir el sentido de la misa. Las Vidas de personas santas, m\u00e1s documentadas y con mayor precisi\u00f3n de la que su estilo da a entender, presentan el ideal cristiano en vivencias concretas y reales. Es preciso tener en cuenta tambi\u00e9n una enorme literatura de divulgaci\u00f3n, de libritos, folletos, hojas, op\u00fasculos y oraciones que ocuparon un puesto mayor en la vida de sus lectores que en los archivos de donde desertaron. Peque\u00f1os tratados teol\u00f3gicos escritos con ardor, manifestaciones entusiastas de piedad (cuyo rigor doctrinal deja a veces mucho que desear), controladas por una autoridad eclesi\u00e1stica ben\u00e9vola que impide las exageraciones demasiado graves, fueron un instrumento de formaci\u00f3n espiritual. En Inglaterra, donde los cat\u00f3licos se vieron perseguidos por mucho tiempo, los relatos de conversiones -celeb\u00e9rrima la de J. H. Newman (1801-1890)- muestran la acci\u00f3n de la gracia en el camino espiritual de las personalidades m\u00e1s variadas. Francia escuchar\u00e1 el testimonio de intelectuales convertidos, que tambi\u00e9n son buenos literatos.<\/p>\n<p>El cristocentrismo sigue consolid\u00e1ndose en la devoci\u00f3n a la Eucarist\u00ed\u00ada bajo m\u00faltiples formas: la adoraci\u00f3n, que se convierte a veces en \u00abadoraci\u00f3n perpetua\u00bb, es practicada por cofrad\u00ed\u00adas e inscrita en las estructuras de los nuevos institutos religiosos. El movimiento de la comuni\u00f3n frecuente se acent\u00faa hasta el motu proprio de P\u00ed\u00ado X. La devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n penetra en numerosos ambientes sociales. Las consagraciones de las familias y de diversas naciones son un preludio de la consagraci\u00f3n del g\u00e9nero humano, anunciada por la Annum Sacrum, de Le\u00f3n XIII, y acompa\u00f1an a otras pr\u00e1cticas (la hora santa, la comuni\u00f3n, el ofrecimiento del apostolado de la oraci\u00f3n). Se fundan muchas congregaciones religiosas con las m\u00e1s diversas finalidades bajo el t\u00ed\u00adtulo del Sagrado Coraz\u00f3n, al que honran o en el que se inspiran las obras a que se dedican. Esta uni\u00f3n con Cristo no se concibe solamente de forma intimista. Muchas personas o grupos la orientan hacia un apostolado que ve a Cristo en aquellos a quienes se dirige.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la espiritualidad y la devoci\u00f3n mariana experimentan interesantes impulsos teol\u00f3gicos o pr\u00e1cticos. Las apariciones de la Sant\u00ed\u00adsima Virgen, que no son \u00fanicamente las de Lourdes, ayudan a los fieles a recurrir a la intercesi\u00f3n y a la mediaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada Inmaculada, la cual recuerda un mensaje de penitencia. Las congregaciones religiosas y las peregrinaciones constituyen poderosos agentes de esta devoci\u00f3n, que tiende algunas veces a separar a la Madre de Dios de su Hijo. Otras devociones sirven tambi\u00e9n de ayuda a los fieles. Implican un doble riesgo: el de absolutizar al santo que veneran y el de mecanizar la obtenci\u00f3n de las gracias que solicitan. Son devociones perif\u00e9ricas. pero ocupan pr\u00e1cticamente un puesto demasiado central. Comprendemos entonces las instituciones lit\u00fargicas de Dom Gu\u00e9ranger, que preparan los esfuerzos llevados a cabo por los benedictinos alemanes Wolter, Herwegen, Casel y de Dom Marmion, quienes colocar\u00e1n en el centro de la existencia cristiana el misterio pascual renovado todos los d\u00ed\u00adas en la Eucarist\u00ed\u00ada y puesto sucesivamente a plena luz por la Medialor Dei (1943), de P\u00ed\u00ado X11, y por el Vat. Il.<\/p>\n<p>El sentido espiritual de las masas cristianas se hace m\u00e1s cat\u00f3lico. Las desventuras del papado, que preceden y siguen a la soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n romana, confieren a P\u00ed\u00ado IX y a sus sucesores un prestigio que se reflejar\u00e1 en el orden doctrinal y espiritual mediante numerosas enc\u00ed\u00adclicas dogm\u00e1ticas, espirituales y sociales, que estimular\u00e1n los esfuerzos de los cristianos. La definici\u00f3n de la infalibilidad pontificia, proclamada por el Vat. 1, contribuir\u00e1 a hacer ver en el Papa la autoridad suprema y el gu\u00ed\u00ada espiritual de todos los cat\u00f3licos. Cat\u00f3lico tambi\u00e9n, como animado de un celo ardiente de evangelizaci\u00f3n, es el impulso misionero que se manifiesta en nuevas congregaciones religiosas, en la iniciativa que desembocar\u00e1 en la Propagaci\u00f3n de la Fe, as\u00ed\u00ad como en el inter\u00e9s reservado a las misiones en tierras paganas y a las campa\u00f1as antiesclavistas del cardenal Lavigerie. La conciencia cristiana adquiere dimensi\u00f3n universal. Tambi\u00e9n la vida religiosa manifiesta su vitalidad espiritual. Durante los ss. xtx y xx se fundan 168 institutos religiosos masculin\u00f3s y 1.086 congregaciones femeninas, cuya orientaci\u00f3n, principalmente apost\u00f3lica, se especifica en obras de ense\u00f1anza, de educaci\u00f3n de la juventud, de asistencia a los pobres y a los desheredados, de servicio social a los hu\u00e9rfanos, a los inv\u00e1lidos, a los ancianos y a los enfermos mentales. El siglo abunda en santos fundadores y santas fundadoras que, sensibles a alguna grave necesidad de la sociedad de su tiempo y espoleados por la gracia, crean entre mil dificultades instituciones y obras que dan testimonio de que el amor de Cristo es inseparable del amor de los hermanos.<\/p>\n<p>Los seglares no se quedan atr\u00e1s. Uno de los rasgos significativos de la espiritualidad del s. xix es el relanzamiento de un cristianismo social, que en el caso de algunos se preocupa de la condici\u00f3n obrera (Kolping, Ketteler, Harmel, Manning, Chevrier); en otros casos se preocupa de los pobres (Ozanam, Guanella, Cottolengo) o del apostolado a trav\u00e9s de la imprenta y de los medios de comunicaci\u00f3n social en general (Alberione, s. xx), y en otros, en fin, adopta formas de una acci\u00f3n cat\u00f3lica decidida a trabajar en el \u00e1mbito familiar y en otros sectores de la vida.<\/p>\n<p>La espiritualidad sacerdotal progresa en profundidad. Los candidatos al sacerdocio, cuyo bagaje teol\u00f3gico es relativamente exiguo durante una gran parte del s. xix, son formados en una cierta austeridad, que no les prepara directamente para cumplir sus deberes pastorales. El ideal del sacerdote se exalta en numerosos libros de piedad y lo encarnan en notable medida sacerdotes diocesanos y religiosos cuya vida digna y cuyo celo producen un fuerte impacto en los fieles. La idea de que el sacerdote se santifica mediante su ministerio la percibe tan s\u00f3lo alg\u00fan precursor, para el cual la vida espiritual y la actividad pastoral est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente unidas. Cristo es claramente el modelo del sacerdote, aunque no se extraen todas las consecuencias de esta verdad profunda, recordada por san P\u00ed\u00ado X en la enc\u00ed\u00adclica Haerent animo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 rasgos caracter\u00ed\u00adsticos presenta la espiritualidad cristiana del s. xix? Aparece dirigida a reconstruir o a fundamentar un cierto esp\u00ed\u00adritu defensivo; su espontaneidad creadora acepta v\u00ed\u00adas met\u00f3dicas y formas institucionales: fundaciones, cuadros parroquiales, agrupaciones devocionales; su pr\u00e1ctica sacramental es m\u00e1s fruto de la devoci\u00f3n que del sentido del misterio; es una espiritualidad individualista en su concepci\u00f3n de la vida espiritual, aunque preocupada por el bien espiritual y material del pr\u00f3jimo, que intenta realizar generosamente; acepta la ascesis y la mortificaci\u00f3n, reconoci\u00e9ndolas como caminos necesarios que nos conducen a Dios; es moralizante y afectiva m\u00e1s que doctrinal; conserva su distancia frente al mundo, cuyos valores negativos percibe como contrarios a sus propios principios. Tales son los rasgos que podr\u00ed\u00ada revelar una visi\u00f3n panor\u00e1mica condenada a una inevitable imprecisi\u00f3n por falta de estudios monogr\u00e1ficos. Algunos de los rasgos mencionados ser\u00e1n discutidos y rechazados por la espiritualidad contempor\u00e1nea, mientras que otros ser\u00e1n prolongados y enriquecidos. El historiador los considera a todos como expresi\u00f3n de la vitalidad cristiana de una determinada \u00e9poca.<\/p>\n<p>G. Dumeige<br \/>\n20. ESPIRITUALIDAD DE CAMBIO. PRIMERA MITAD DEI. S. XX &#8211; El s. xix se cerraba con la condenaci\u00f3n del americanismo. El 22 de enero de 1899 lo condenaba el anciano Le\u00f3n XIII. El 8 de septiembre de 1907, P\u00ed\u00ado X condenaba el modernismo. Ninguno de los dos movimientos era t\u00ed\u00adpicamente espiritual. Sin embargo, ninguno de los dos debe ser indiferente a la historia de la espiritualidad del s. xx. En la enc\u00ed\u00adclica Pascendi, que condenaba el segundo, el Papa relacionaba a ambos, porque los dos aceptan que \u00ablas virtudes activas han de anteponerse a las pasivas y promover preferentemente su ejercicio\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Ni el americanismo era solamente eso, ni lo era el modernismo, ni nadie pretende afirmarlo. Como tampoco quiere afirmarse que tal concepci\u00f3n haya ocupado, sin m\u00e1s, la espiritualidad de la primera mitad del s. xx. Los movimientos b\u00ed\u00adblico, lit\u00fargico, patr\u00ed\u00adstico y ecum\u00e9nico tuvieron una incidencia importante en la espiritualidad de los primeros cincuenta a\u00f1os de este siglo. Esto no puede ser olvidado a la hora de recordar la historia espiritual del mismo. Sin embargo, hay un aspecto que nos parece esencial y espec\u00ed\u00adfico o distintivo de esos mismos a\u00f1os, y a \u00e9l queremos limitarnos: la entrada de la espiritualidad en la problem\u00e1tica m\u00e1s real de la vida. En este sentido, puede decirse que la espiritualidad del s. xx es un forcejeo por hacer presente y predominante la concepci\u00f3n activa de la espiritualidad. Hoy ya no podemos olvidar unos hechos trascendentales, desgraciadamente casi ignorados del todo en la historia de la espiritualidad, que prepararon el concilio Vat. II y el movimiento espiritual posconciliar. Creemos que los principales fueron \u00e9stos:<\/p>\n<p>a) Conciencia de una grave desvinculaci\u00f3n. Las personas m\u00e1s perspicaces ve\u00ed\u00adan claro que las conquistas industriales y los movimientos sociales recientes evidenciaban en el cristianismo un carro descolgado de la civilizaci\u00f3n, una r\u00e9mora fuerte, que conduc\u00ed\u00ada a una importante apostas\u00ed\u00ada y a una vida cristiana anacr\u00f3nica. La vida cristiana parec\u00ed\u00ada no amar la civilizaci\u00f3n; parec\u00ed\u00ada incluso que intentaba impedirla, porque, no sab\u00ed\u00ada c\u00f3mo moverse en ella. Las palabras de Peguy, despu\u00e9s muy repetidas, eran precisamente para aquella \u00e9poca: \u00abPorque no son del hombre, creen ser de Dios; porque no aman a las personas, creen que aman a Dios\u00bb&#8217;. La dicotom\u00ed\u00ada entre espiritualidad y mundo moderno se agrava peligrosamente: \u00abA los ojos de este mundo, con raz\u00f3n o sin ella, pasamos por no amar al hombre y no darle confianza, mientras que los esp\u00ed\u00adritus liberados de la Iglesia dan confianza al hombre y le aman\u00bb.<\/p>\n<p>b) Una lucha vigorosa. Algunos de los esp\u00ed\u00adritus m\u00e1s perspicaces buscaron un di\u00e1logo con ese mundo, convencidos de que la historia es la mina que encierra las grandes verdades y los aut\u00e9nticos problemas`, y no una calamidad que es preciso soportar.<\/p>\n<p>Entre los mentores de este di\u00e1logo no podemos olvidar a un grupo de personas que en situaciones nada f\u00e1ciles lograron un lenguaje y unos contenidos para la espiritualidad que, aunque lentamente, se ir\u00ed\u00adan imponiendo. Baste mencionar a. Teilhard de Chardin y Marie-Dominique Chenu. Teilhard escribi\u00f3 la primera espiritualidad para el hombre encarnado en su libro El medio divino. Reestructur\u00f3 ah\u00ed\u00ad el contenido de las virtudes pasivas, acabando con el deje profundo de resignaci\u00f3n y fatalismo de que estaban lastradas, y trat\u00f3 de valorar las realidades humanas en s\u00ed\u00ad mismas, no desde el exterior (buena intenci\u00f3n, ofrecimiento de obras, o algo parecido). El P. Chenu sac\u00f3 a la espiritualidad del intimismo y el trascendentalismo en que estaba sumida. Fue quiz\u00e1 el primero en hablar de espiritualidad nueva y de espiritualidad de la materia, terminolog\u00ed\u00ada desacostumbrada, que encerraba todo un programa de espiritualidad encarnada o de la acci\u00f3n. Su espiritualidad del trabajo recala en la concepci\u00f3n de un quehacer que no es esencialmente castigo, sino vocaci\u00f3n de creatividad. El perfeccionamiento de la creaci\u00f3n en todas sus dimensiones (econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica, social y religiosa) se convierte en el objetivo de la espiritualidad. La materia, tan avaramente gozada como hip\u00f3critamente desprestigiada, es el campo de trabajo, doloroso pero entusiasta, de la nueva espiritualidad. Espiritualidad y mundo, o historia, comenzaban a reconciliarse.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pod\u00ed\u00ada nacer en la d\u00e9cada de los a\u00f1os cuarenta una colecci\u00f3n de libros, colecci\u00f3n titulada sin complejos \u00abespiritualidad\u00bb, y que publicaba Ediciones obreras, en la que iba a profundizarse y concretarse toda esta problem\u00e1tica. El P. L.-J. Lebret ser\u00ed\u00ada su m\u00e1s acabado y fecundo representante. El volumen s\u00e9ptimo de dicha colecci\u00f3n, debido, como tantos otros, a Lebret, se titulaba Civilizaci\u00f3n (todo un s\u00ed\u00admbolo) y era presentado as\u00ed\u00ad por el autor: \u00abSe trata de ayudarles [a los militantes] a poner su vida interior, su compromiso, su comportamiento en las perspectivas de una civilizaci\u00f3n que no puede ser otra que el ascenso humano universal&#8217;.<\/p>\n<p>Era tambi\u00e9n un modo de ir ganando a la vida cristiana renovada a muchos grupos que ten\u00ed\u00adan el peligro de desengancharse totalmente del esp\u00ed\u00adritu cristiano expl\u00ed\u00adcito. A la cabeza de esos movimientos con los que se relaciona la nueva espiritualidad est\u00e1, sin duda alguna, la JOC&#8217;.<\/p>\n<p>c) R\u00e9moras y contrastes. La novedad a que hemos hecho alusi\u00f3n era mayor de lo que hoy sospechamos. Por eso no tuvo un camino f\u00e1cil. Las sospechas, silencios impuestos, destierros y condenas son hechos demasiado claros, y graves, para que pensemos que all\u00ed\u00ad se ventilaba una cosa de nada. En general, la jerarqu\u00ed\u00ada fue bastante miope. El bast\u00f3n fue con frecuencia la palabra de di\u00e1logo&#8217;.<\/p>\n<p>Junto a la jerarqu\u00ed\u00ada naci\u00f3, al finalizar la segunda guerra mundial, el movimiento Dieu vivant, cuya cabeza era realmente el P. Dani\u00e9lou. Dieu vivant intentaba contrarrestar el fuerte movimiento secularizador a que estaba dando lugar la tendencia anterior y recuperar el primado de la dimensi\u00f3n contemplativa en el mundo. J. Dani\u00e9lou y L. Bouyer -con un buen grupo de laicos y no pocos orientales- tem\u00ed\u00adan que el cristianismo se desvirtuase, convirti\u00e9ndose en un humanismo, o que al menos se insistiese demasiado en la necesidad previa de humanizar el mundo para despu\u00e9s cristianizarlo. Ellos no estaban por esta ideolog\u00ed\u00ada ni esta metodolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>d) \u00bfDos espiritualidades? Hay algo importante en cuanto precede: parece que nace una espiritualidad realmente nueva. La espiritualidad tradicional, y tradicionalmente, hab\u00ed\u00ada estado ligada a realidades trascendentes, a la separaci\u00f3n del mundo, a la devoci\u00f3n, al intimismo. No es que los espirituales de otros tiempos no hubieran mantenido relaciones con el mundo o no hubieran trabajado por los hombres. No es \u00e9ste el problema del cambio que se estaba gestando. El cambio radicaba en dos cap\u00ed\u00adtulos: que las materias o contenidos antes llamados profanos formaban ahora tambi\u00e9n parte de la espiritualidad y que lo formaban en cuanto tales realidades, no en cuanto desde fuera pod\u00ed\u00adan ser santificadas a base de regarlas con ofrecimientos de obras o buenas intenciones. Es la realidad en s\u00ed\u00ad la que tiene valor.<\/p>\n<p>La espiritualidad ven\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad a identificarse con la vida normal y real de un cristiano cualquiera, fuera cual fuera el ambiente en que \u00e9ste se moviese. No son esos espacios religiosos que existen cuadriculados en la existencia del cristiano los que especifican su espiritualidad; es la vida misma dentro y fuera de esos espacios.<\/p>\n<p>d) El \u00faltimo tramo. La enc\u00ed\u00adclica Humani generis (1950), la cancelaci\u00f3n de los sacerdotes obreros (1953) y las dr\u00e1sticas medidas tomadas contra los fautores de la nueva teolog\u00ed\u00ada supuso tambi\u00e9n un golpe indiscutible a la nueva espiritualidad. Pero quiz\u00e1 fue m\u00e1s la impresi\u00f3n que la realidad. La influencia de la nueva concepci\u00f3n se hab\u00ed\u00ada extendido ya suficientemente. Vencida la primera desconfianza en el valor de la acci\u00f3n humana que sigui\u00f3 a la destructora segunda guerra mundial, los hombres volvieron a convencerse de su poder para llevar el mundo hacia adelante. Actualiz\u00f3 el principio de que su presencia en el mundo -ya seg\u00fan el G\u00e9nesis-es una presencia creadora, que lleva a buen t\u00e9rmino la obra misma de Dios. Su presencia es transformadora de las realidades.<\/p>\n<p>La llegada de Juan XXIII supuso el comienzo de un ambiente menos tenso en la humanizaci\u00f3n de lo cristiano. El anuncio del Concilio permiti\u00f3 revolver muchos temas y hacer propuestas nuevas. Y la celebraci\u00f3n conciliar supuso, en su conjunto, la canonizaci\u00f3n del optimismo de los a\u00f1os precedentes, optimismo fundado en un humanismo centrado en la ya aparecida Teolog\u00ed\u00ada de la esperanza y en la Teolog\u00ed\u00ada del mundo, que comenzaba a organizarse. Sobre todo la Gaudium et Spes, con su m\u00e9todo inductivo que parte de \u00ablos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo los pobres y de cuantos sufren\u00bb (GS 1), abr\u00ed\u00ada las puertas a una espiritualidad de la historia real en la que entran todos los contenidos vitales y quiz\u00e1 sobre todo los m\u00e1s dram\u00e1ticos. Dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada desmentirse que el Vat. II fue la aceptaci\u00f3n de una oferta espiritual abierta al mundo que hab\u00ed\u00ada sido hecha a\u00f1os antes no sin graves tensiones. Y dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada negarse que la acci\u00f3n dej\u00f3 de ser una herej\u00ed\u00ada para convertirse en la vocaci\u00f3n del hombre de nuestros d\u00ed\u00adas. El Concilio fue as\u00ed\u00ad un paso importante. Quiz\u00e1 pueda decirse que se convirti\u00f3 en piedra de choque. El posconcilio revelar\u00e1 que las dos l\u00ed\u00adneas antes enunciadas aparecen de nuevo en los a\u00f1os siguientes [>Espiritualidad contempor\u00e1nea].<\/p>\n<p>Augusto Guerra<br \/>\nIV. Problemas de la historia de la espiritualidad<br \/>\nSe trata de problemas numerosos y dif\u00ed\u00adciles de resolver. La informaci\u00f3n es todav\u00ed\u00ada insuficiente y la producci\u00f3n tiene muchas lagunas en determinados pa\u00ed\u00adses. La historia de la espiritualidad debe hacer uso de m\u00e9todos diversos por su naturaleza pluridisciplinar, y hay pocos especialistas capaces de integrar los resultados de las respectivas investigaciones; pasar de la consideraci\u00f3n del individuo a la consideraci\u00f3n del grupo supone recurrir a la psicolog\u00ed\u00ada y a la sociolog\u00ed\u00ada. cuyos m\u00e9todos no son aplicables en su totalidad al estudio del pasado.<\/p>\n<p>La necesidad de pasar de la historia de los acontecimientos a la historia interior experimental tropieza con la dificultad de captar adecuadamente la experiencia espiritual. M\u00e1s f\u00e1ciles son las cuestiones planteadas por el camino espiritual de personas y grupos que puedan ser representativos de una espiritualidad docta y de una espiritualidad popular, cuyas relaciones e interacciones se estudian a\u00fan.<\/p>\n<p>La historia de la espiritualidad describe las actitudes y las motivaciones de los cristianos en el transcurso del tiempo. \u00bfPodemos decir que la diversidad de los distintos siglos presenta una semejanza existencial que permitir\u00ed\u00ada llegar a la conclusi\u00f3n de una analog\u00ed\u00ada de situaciones? Si admitimos que el cristianismo transmite de siglo en siglo palabras (problema de lenguaje), ejemplos (problema de \u00abmodelos\u00bb) y una experiencia determinada, la historia de la espiritualidad deber\u00e1 valorar en qu\u00e9 medida la creatividad, que afronta situaciones nuevas, va unida a la fidelidad, que permanece unida a lo esencial.<\/p>\n<p>G. Dumeige<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Corrientes espirituales en la Espa\u00f1a del s. XVI, Flors, Barcelona 1963.-AA. VV., Estado actual de los estudios de teolog\u00ed\u00ada espiritual, Flors, Barcelona 1957.-Andr\u00e9s, M. Los recogidos. Nueva visi\u00f3n de la m\u00ed\u00adstica espa\u00f1ola (1500-1700), FUE, Madrid 1975.-Batai-Ilon, M, Erasmo y Espa\u00f1a, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 1966.-Bataillon. M. El hispanismo y los problemas de la historia de la espiritualidad espa\u00f1ola, FUE. Madrid 1977. Jim\u00e9nez Duque. B, La espiritualidad en el s. XIX espa\u00f1ol, FUE, Madrid 1974.-Jim\u00e9nez Duque, B. La espiritualidad romano-visigoda y moz\u00e1rabe, FUE, Madrid 1977.-Moliner, J. M. Historia de la espiritualidad, Monte Carmelo, Burgos 1972.-Royo Mar\u00ed\u00adn. A. Los grandes maestros de la vida espiritual, Ed. Cat\u00f3lica. Madrid 1973.-Saiz Barbera, J. El espiritualismo espa\u00f1ol en la historia universal, Ed. Mar\u00ed\u00ada Auxiliadora, Sevilla 1977.-Sala Balust. 1..-Jim\u00e9nez Duque, B, Historia de la espiritualidad, 4 vols.. Flors, Barcelona 1969.-Tellechca Id\u00ed\u00adgoras. J. 1, Tiempos recios. Inquisici\u00f3n y heterodoxia, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1977.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Originalidad de la historia de la espiritualidad &#8211; II. El campo de la historia de la espiritualidad como ciencia &#8211; III. El desarrollo de la historia de la espiritualidad: 1. La Iglesia primitiva y el Nuevo Testamento; 2. Las generaciones postapost\u00f3licas. El martirio y la virginidad; 3. La espiritualidad refleja de Clemente de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-de-la-espiritualidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA DE LA ESPIRITUALIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17084","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17084","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17084"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17084\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}