{"id":17088,"date":"2016-02-05T11:07:49","date_gmt":"2016-02-05T16:07:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/judia-espiritualidad\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:49","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:49","slug":"judia-espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/judia-espiritualidad\/","title":{"rendered":"JUDIA (ESPIRITUALIDAD)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El concepto de santidad (Qedusah), base esencial de la espiritualidad jud\u00ed\u00ada y expresi\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la santificaci\u00f3n de la vida diaria &#8211; II. Los deberes judaicos (miswol), momentos de enlace espiritual entre lo divino y lo humano como s\u00ed\u00admbolos y signos de la experiencia religiosa jud\u00ed\u00ada &#8211; III. El s\u00e1bado, santificaci\u00f3n del tiempo &#8211; IV. Las festividades (mo&#8217;adim), celebraci\u00f3n del espirito divino que act\u00faa en la historia &#8211; V. A\u00f1o nuevo (Ros ha-Sanah) y d\u00ed\u00ada de expiaci\u00f3n (Kippur) como celebraciones del esp\u00ed\u00adritu &#8211; VI. Las bendiciones (Berakot), expresi\u00f3n de homenaje y devoci\u00f3n espiritual hacia Dios; la oraci\u00f3n \u00e9tica (Tefilah) &#8211; VII. Instituciones de la vida familiar y nacional &#8211; VIII. El estudio de la Torah &#8211; IX. Realidad de la vida jud\u00ed\u00ada entre las comunidades de la di\u00e1spora y en el Estado de Israel.<\/p>\n<p>1. El concepto de santidad (Qedusah), base esencial de la espiritualidad jud\u00ed\u00ada y expresi\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la santificaci\u00f3n de la vida diaria<br \/>\nEl concepto jud\u00ed\u00ado de espiritualidad y, por tanto, de santidad (Qedusah) tiene su origen en la concepci\u00f3n de que la religi\u00f3n no puede considerarse un compartimiento estanco de la vida. sino que debe penetrar toda la existencia humana. Para el juda\u00ed\u00adsmo, adorar a Dios y espiritualizar la vida del hombre significa tender a la realizaci\u00f3n de la santidad, transfiri\u00e9ndola a todas las actividades humanas. La santidad, en efecto, no se refiere tanto a la condici\u00f3n particular de un lugar, para la cual rige m\u00e1s bien el concepto de pureza o de impureza, cuanto a una determinada atm\u00f3sfera conferida a las acciones humanas, orientadas a la celebraci\u00f3n de la espiritualidad divina en medio de los hombres.<\/p>\n<p>La categor\u00ed\u00ada de la santidad posee un valor en el que no est\u00e1 necesariamente implicado el concepto \u00e9tico, aunque por lo general ocurre as\u00ed\u00ad. Por lo tanto, puede definirse como acci\u00f3n dotada de espiritualidad jud\u00ed\u00ada aquella en que lo \u00e9tico es evidente y la santidad aparece como simbolizada por su conexi\u00f3n con la divinidad. En este sentido, la espiritualidad t\u00ed\u00adpicamente jud\u00ed\u00ada puede definirse como espiritualidad de santidad, entendida como realizaci\u00f3n de la existencia en sus m\u00faltiples expresiones, como plenitud de vida jud\u00ed\u00ada. La actualizaci\u00f3n de los principios de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada en la vida social y privada, en las relaciones entre el jud\u00ed\u00ado y Dios inspiradas en sus ense\u00f1anzas practicadas con esp\u00ed\u00adritu de justicia, de bondad y verdad, contribuye a crear el clima de santidad en consonancia con el imperativo b\u00ed\u00adblico del Lev\u00ed\u00adtico: \u00abSed santos porque santo soy yo, Yahv\u00e9, vuestro Dios\u00bb (Lev 19,2), que puede traducirse as\u00ed\u00ad en su significado m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito: Si observ\u00e1is estos preceptos, realizar\u00e9is aquella santidad que Dios expresa de un modo absoluto. Un moderno comentarista de la Biblia escribe: \u00abEl adjetivo qados (santo) referido a Dios se encuentra tambi\u00e9n en otros pueblos semitas y, seg\u00fan parece, ten\u00ed\u00ada el significado esencial de &#8216;separado, lejallo&#8217;. Indicaba la diferencia, la distinci\u00f3n que existe entre Dios y los hombres, sin ninguna significaci\u00f3n moral. Referido por Isa\u00ed\u00adas al Dios de Israel, este t\u00e9rmino expresa cuanto de elevado v de sublime distingue al creador eterno de sus criaturas caducas: pero esta alteza sublime abarca sobre todo el concepto de perfecci\u00f3n moral, que es el car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico del Dios de Israel. Isa\u00ed\u00adas atribu\u00ed\u00ada al concepto de santidad y al adjetivo santo un contenido nuevo, a saber, el ideal de la perfecci\u00f3n moral superior que distingue al Dios del profetismo \u00ab.<\/p>\n<p>El concepto moral que se desprende del conjunto de los preceptos judaicos. impregnado de las ideas y del esp\u00ed\u00adritu divino, confiere a la espiritualidad jud\u00ed\u00ada el significado derivado del t\u00e9rmino Qedusah (santidad). La misma esencia moral de la divinidad se resume en las palabras santidad y santo; Dios es santo como expresi\u00f3n de la m\u00e1s alta y absoluta perfecci\u00f3n moral. Siendo Dios santo en sentido absoluto, exige del pueblo de Israel, es decir, del pueblo definido y llamado a ser \u00abreino de sacerdotes y naci\u00f3n santa\u00bb. la traducci\u00f3n y la aplicaci\u00f3n de la santidad en todos los momentos de su existencia individual, familiar, social y nacional.<\/p>\n<p>Esta expresi\u00f3n de espiritualidad jud\u00ed\u00ada no debe confundirse con una actitud de misticismo asc\u00e9tico, que mira al cielo -por miedo al pecado- renunciando al cumplimiento cotidiano de los deberes sociales. Al contrario, la santidad es una categor\u00ed\u00ada espiritual que el jud\u00ed\u00ado puede conquistar y potenciar en s\u00ed\u00ad mismo gracias al cumplimiento de sus obligaciones humanas espec\u00ed\u00adficas y por medio de la pr\u00e1ctica de la propia vida jud\u00ed\u00ada. Al jud\u00ed\u00ado se le propone como modelo de imitaci\u00f3n no ya un profeta o alguna otra elevada personalidad humana, sino Dios mismo, el cual es expresi\u00f3n absoluta de tal santidad y se presenta ante el pueblo jud\u00ed\u00ado mediante la revelaci\u00f3n como maestro de los senderos de la santidad.<\/p>\n<p>Esta espiritualidad jud\u00ed\u00ada no se limita a una pr\u00e1ctica moral, ritual o a una expresi\u00f3n de pureza f\u00ed\u00adsica y ceremonial; aparece m\u00e1s bien como una carga de humanidad y de espiritualidad gracias a la cual el hombre, en un impulso de \u00abimitatio Dei\u00bb, desde su ser finito tiende a dilatarse participando de lo infinito. Sin embargo, la santidad no es un acto de gracia que desciende del cielo hasta el hombre. \u00abLa elecci\u00f3n es condicionada, es una presunci\u00f3n de capaddad\u00bb; por ello, ese ideal de espiritualidad no exige una disposici\u00f3n particular al sacrificio, sino m\u00e1s bien una actitud mental de criatura humana normal llamada a vivir en el mundo con sus naturales expresiones de alegr\u00ed\u00ada, de placer y de esperanza.<\/p>\n<p>Cada acto de la vida, cada gesto, puede entrar en el \u00e1mbito de lo sagrado, si existe esta conciencia de la relaci\u00f3n continuamente presente entre el individuo y Dios. \u00abDios est\u00e1 en todas partes, no ya por la cualidad que le es propia de la omnisciencia&#8230;, sino porque nosotros, los agentes de la santificaci\u00f3n, lo transportamos dondequiera que se ejerce nuestra penetraci\u00f3n&#8230; Y nuestro `medio de transporte&#8217; o, si lo prefer\u00ed\u00ads, nuestro sistema de inserci\u00f3n, se realiza a trav\u00e9s de las mil perspectivas de la Torah (ense\u00f1anza), que comunica en todas partes y siempre el conocimiento bajo el aspecto religioso por ser ella, en su totalidad, la religi\u00f3n, el lazo por excelencia\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Este conjunto de pr\u00e1cticas de vida jud\u00ed\u00ada enunciado en el AT se hizo m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito y aplicable en el curso de los siglos mediante la Halakah rab\u00ed\u00adnica, es decir, por la gu\u00ed\u00ada interpretativa de los maestros de las tradiciones jur\u00ed\u00addicas del juda\u00ed\u00adsmo. Ella, en efecto, dio lugar a un conjunto de normas, costumbres y tradiciones encaminadas a estimular en el jud\u00ed\u00ado la aplicaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de la Qedusah.<\/p>\n<p>II. Los deberes judaicos (miswot), momentos de enlace espiritual entre lo divino y lo humano, como s\u00ed\u00admbolos y signos de la experiencia religiosa jud\u00ed\u00ada<br \/>\nEl fin que se propone el juda\u00ed\u00adsmo es elevar al individuo y a la comunidad a un nivel de perfeccionamiento \u00e9tico-religioso. La espiritualizaci\u00f3n de la idea de Dios deb\u00ed\u00ada constituir el elemento determinante para orientar la vida del judio hacia esta meta. Por lo tanto, el elemento de dependencia del hombre respecto a Dios se convirti\u00f3 en el elemento clave de la conciencia religiosa jud\u00ed\u00ada y en el fundamento esencial sobre el que era posible iniciar el proceso de espiritualizaci\u00f3n de la existencia cotidiana del jud\u00ed\u00ado. En efecto, hab\u00ed\u00ada que ponerle en condiciones de advertir la presencia de la divinidad en todos los instantes de la vida, y no simplemente en el lugar del culto o en el momento de la oraci\u00f3n. En casa y fuera, en el ejercicio de la actividad habitual propia, en cada momento y en cada acci\u00f3n, el jud\u00ed\u00ado fue ayudado y estimulado a conseguir una plena conciencia de lo divino. El objetivo de que el jud\u00ed\u00ado consiguiera una segunda naturaleza religiosa, tendente a una constante espiritualizaci\u00f3n de su personalidad humana y de su comportamiento, se consigui\u00f3 gracias a las miswot. Representan \u00e9stas una tupida red de deberes, que constituyen la pr\u00e1ctica del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Gracias a las miswot, el individuo era estimulado a la consecuci\u00f3n de una meta fundamental: poseer siempre el conocimiento instintivo de la presencia de Dios como fuente de energ\u00ed\u00ada moral y espiritual para el creyente. Mediante el ejercicio de las miswot, cada acci\u00f3n del jud\u00ed\u00ado era elevada y sublimada a acto de adoraci\u00f3n y de reconocimiento de la voluntad de Dios. Esta pr\u00e1ctica tradicional judaica no abarc\u00f3 s\u00f3lo un importante sector de la vida, sino toda la existencia cotidiana del jud\u00ed\u00ado; en los d\u00ed\u00adas de semana como en los festivos, en los ritos yen las ceremonias familiares, en los s\u00ed\u00admbolos que penetran todas las manifestaciones de la vida. De esta manera el conocimiento de la dependencia del hombre respecto a Dios penetra gradualmente en la conciencia religiosa del jud\u00ed\u00ado a trav\u00e9s de un conjunto de actos, de bendiciones, de actitudes, que contribuyen a alimentar en \u00e9l el sentido de lo divino, la presencia del Absoluto en \u00e9l y en torno a \u00e9l.<\/p>\n<p>A. J. Heshel lo explica muy bien cuando escribe: \u00abNing\u00fan h\u00e1bito en el orden social, f\u00ed\u00adsico y psicol\u00f3gico debe amortiguar nuestro sentimiento de sorpresa frente al hecho de que este orden existe. Nosotros nos ejercitamos en conservar nuestro sentimiento de maravilla recitando una oraci\u00f3n antes de tomar alimento. Cada vez que vamos a beber un vaso de agua, recordamos el eterno misterio de la creaci\u00f3n: `Bendito seas T\u00fa&#8230;, pues todo tuvo existencia por tu palabra&#8217;&#8230; Cuando deseamos comer pan o fruta, o bien gozar de una agradable fragancia o de una copa de vino, al saborear por primera vez la fruta de la estaci\u00f3n, al contemplar el arco iris o el oc\u00e9ano, al observar los \u00e1rboles en flor, al encontrarnos con una persona docta en la Torah o en la cultura laica, al enterarnos de noticias buenas o malas, se nos ha ense\u00f1ado a invocar su nombre grande y nuestra conciencia de \u00e9l\u00bb. \u00abEsta es una de las metas a las que tiende la vida jud\u00ed\u00ada: sentir los actos m\u00e1s vulgares como aventura espiritual; percibir el amor y la sabidur\u00ed\u00ada que se ocultan en todas las cosas\u00bb.<\/p>\n<p>A la luz de cuanto queda expuesto, asume un particular significado espiritual la miswah de la Mezuzah, es decir, el peque\u00f1o estuche que el jud\u00ed\u00ado coloca en la jamba de la puerta, en el cual se contiene un peque\u00f1o pergamino en que est\u00e1n escritas las palabras b\u00ed\u00adblicas que recuerdan principios jud\u00ed\u00ados fundamentales, tales como: la unidad de Dios, el amor del Se\u00f1or a la humanidad, los deberes del jud\u00ed\u00ado para con sus hijos. An\u00e1logamente, la miswah de los Tefetin (filacterias) recuerda la observancia del estudio asiduo de la Torah, la fidelidad regular a ciertas pr\u00e1cticas que contribuyen a imprimir h\u00e1bitos ricos de espiritualidad incluso cuando la mente no est\u00e1 atenta a la pr\u00e1ctica de lo sagrado. Por otra parte, este constante ejercicio es el que predispone en el jud\u00ed\u00ado observante aquellos momentos gracias a los cuales el alma entra en armon\u00ed\u00ada con la espiritualidad de la acci\u00f3n, incluso cuando \u00e9sta parece trivial a quien la observa desde fuera. Ciertas formas religiosas, superfluas para el que no comprende su contenido, forman parte de aquel sistema de vida judaica que pertenece a un orden espiritual con su l\u00f3gica espiritual propia y que, a veces, no resulta plenamente comprensible sino al que lo vive.<\/p>\n<p>III. El s\u00e1bado, santificaci\u00f3n del tiempo<br \/>\nEntre las miswot (deberes) fundamentales del juda\u00ed\u00adsmo, deberes encaminados a crear un clima espiritual particular, hay que recordar la observancia del s\u00e1bado. Esta instituci\u00f3n, citada en las primeras p\u00e1ginas de la Biblia, situada en el momento culminante de la creaci\u00f3n divina y reconfirmada solemnemente en el cuarto mandamiento del dec\u00e1logo, asume en s\u00ed\u00ad misma la categor\u00ed\u00ada fundamental de la santidad. Prescindiendo de los profundos significados \u00e9tico-sociales y religiosos que hacen del s\u00e1bado un momento esencial de la vida judaica, la pr\u00e1ctica del s\u00e1bado es acogida como un &#8216;oneg, es decir, como una verdadera y aut\u00e9ntica delicia espiritual destinada a renovar semanalmente la existencia del jud\u00ed\u00ado, al cual confiere conciencia de sus aspiraciones ideales yde su fe. En un mundo en el que todo es arrebatado por la violencia, por el m\u00e1s fuerte, pues lo que hoy importa es dominar el espacio, es decir, todas las cosas que entran en contacto con los sentidos, la instituci\u00f3n del s\u00e1bado consagra la presencia de Dios en el universo. Le recuerda al hombre cu\u00e1nta mayor importancia tiene para \u00e9l la sucesi\u00f3n de los acontecimientos, el nacimiento de las generaciones y la concatenaci\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>El cometido del hombre no es tanto consagrar el espacio cuanto consagrar el tiempo, es decir, introducir la menuhah (el reposo), la serenidad de esp\u00ed\u00adritu, la independencia y la libertad de las condiciones sociales, de las tensiones, de los intereses, de los negocios, de las preocupaciones materiales. El s\u00e1bado judaico, escribe Heshel, se convierte as\u00ed\u00ad en el s\u00ed\u00admbolo \u00abdel armisticio en la lucha cruel que el hombre libra por la existencia, en una tregua en todos los conflictos individuales y sociales, en la paz entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la naturaleza, en la paz dentro del hombre\u00bb. El s\u00e1bado se convierte en la invitaci\u00f3n imperiosa a no pensar, al menos el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, en los bienes materiales ligados al espacio, sino a consagrar el tiempo. Por eso se prohibe realizar en s\u00e1bado todos los trabajos que fueron necesarios para la construcci\u00f3n del santuario del desierto&#8230; \u00abEl s\u00e1bado mismo es un santuario que se construye en el tiempo\u00bb. El s\u00e1bado es la primera instituci\u00f3n b\u00ed\u00adblica que se define como qados (santa); en efecto, al final del relato de la creaci\u00f3n se dice: \u00abDios bendijo este d\u00ed\u00ada y lo santific\u00f3\u00bb, es decir, lo declar\u00f3 qados. Para el juda\u00ed\u00adsmo, \u00abel s\u00e1bado est\u00e1 hecho para celebrar el tiempo, no el espacio. Durante seis d\u00ed\u00adas a la semana vivimos bajo la tiran\u00ed\u00ada de las cosas del espacio; el s\u00e1bado nos pone en sinton\u00ed\u00ada con la santidad del tiempo; ese d\u00ed\u00ada somos llamados a participar de lo que es eterno en el tiempo, a volvernos de los resultados de la creaci\u00f3n al misterio de la creaci\u00f3n; del mundo de la creaci\u00f3n a la creaci\u00f3n del mundo\u00bb (Heshel).<\/p>\n<p>IV. Las festividades (mo&#8217;adim),<br \/>\ncelebraci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu divino que act\u00faa en la historia<br \/>\nComo para el s\u00e1bado, la vida espiritual jud\u00ed\u00ada hace converger el sentido de lo sagrado en cualquiera otra celebraci\u00f3n festiva. Pesah (Pascua), festividad dedicada al acontecimiento hist\u00f3rico de la primera liberdad conseguida por el pueblo jud\u00ed\u00ado; Sawuot (Pentecost\u00e9s), destinada a recordar la revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad; Sukkot (fiesta de los tabern\u00e1culos), celebraci\u00f3n de la providencia dispensada por Dios al pueblo durante su remoto vagar por el desierto durante cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Estas fiestas constituyen otras tantas miswot, o sea, ocasiones para la realizaci\u00f3n de actos religiosos, gracias a los cuales se expresa no solamente la observancia jud\u00ed\u00ada, sino una manera de concebir la vida justificada por un significado espiritual preciso. Gracias tambi\u00e9n a estas miswot, el ideal \u00e9tico-religioso jud\u00ed\u00ado se orienta a manifestaciones de evocaci\u00f3n para los individuos particulares, invit\u00e1ndoles a una participaci\u00f3n social. Por este motivo, durante la cena (Seder), caracter\u00ed\u00adstica de las dos primeras noches de pascua, el rito asume tonos sugestivos que confieren a cada momento del ceremonial significados espirituales altamente expresivos. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, cuando el celebrante recuerda a los familiares y a los dem\u00e1s comensales las antiguas palabras: \u00abEn todos los siglos, cada hombre tiene el deber de considerarse como si \u00e9l mismo hubiese salido de Egipto\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad no tenemos simplemente la liberaci\u00f3n nacional de un pueblo, puesto que aquella remota redenci\u00f3n es contemplada en la perspectiva de una experiencia humana universal. D\u00ed\u00adgase otro tanto del tono social de la invitaci\u00f3n introductoria de la cena pascual, cuyo tenor es: \u00abEl que tenga sed venga y coma, el que est\u00e9 necesitado venga y celebre la pascua\u00bb, y cuyo contenido trasciende el \u00e1mbito puramente religioso y le permite a cada uno, creyente o no, participar por igual de una fe aceptable para todos.<\/p>\n<p>Se ha puesto, con raz\u00f3n, de relieve que el juda\u00ed\u00adsmo es una religi\u00f3n de la historia, una religi\u00f3n del tiempo. Esto significa que en la concepci\u00f3n jud\u00ed\u00ada de la divinidad tiene lugar un proceso inverso al que se verifica en la concepci\u00f3n pagana. Mientras que \u00e9sta, partiendo de la naturaleza, llega a percatarse de la presencia de fuerzas sobrehumanas a las que define como deidad, en la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, por el contrario, desde la intuici\u00f3n de la existencia de la divinidad llega el hombre a sentir y a explicar la presencia de la naturaleza. La creaci\u00f3n misma fue porque exist\u00ed\u00ada Dios. El acto creador es el primer acontecimiento de la historia. Por eso, mientras que las divinidades paganas estaban asociadas a templos, a objetos o elementos que formaban parte integrante del complejo natural (mar, \u00e1rboles, fuego, cielo, etc.), la divinidad, tal como la concibi\u00f3 la Biblia, est\u00e1 ligada sobre todo a los acontecimientos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Incluso cuando el concepto de lo sagrado (qados) comprende, como en el juda\u00ed\u00adsmo, un pueblo y una tierra, \u00e9stos, sin embargo, revisten un valor secundario, en cuanto que representan el medio de promover el encuentro espiritual entre Dios y el hombre. En efecto, lo que tiene mayor importancia son los momentos del tiempo en que Dios y el hombre establecieron su \u00abalianza\u00bb, o sea, el momento en que tuvo lugar su encuentro, m\u00e1s que los lugares del encuentro mismo.<\/p>\n<p>Por este motivo las celebraciones festivas nunca est\u00e1n privadas de su evocaci\u00f3n hist\u00f3rica. La liberaci\u00f3n de Egipto no es un mero s\u00ed\u00admbolo religioso, sino un hecho que se verific\u00f3 en la historia, durante el cual estaba presente Dios, es decir, el esp\u00ed\u00adritu divino, que se manifiesta a trav\u00e9s de actos que ocurrieron en un cierto momento del tiempo. An\u00e1logamente, algunas celebraciones festivas pudieron y podr\u00ed\u00adan permanecer vivas y actuales \u00fanicamente gracias a su significado hist\u00f3rico hecho realidad en el tiempo m\u00e1s que por su significado agr\u00ed\u00adcola, sin duda importante, pero que posee un valor ligado al espacio, es decir, en relaci\u00f3n con la tierra de Israel. En este sentido, observa atinadamente Heshel: \u00abLa gloria de Grecia fue haber descubierto la idea del cosmos, el mundo del espacio; la conquista de Israel fue haber experimentado la historia, el mundo del tiempo\u00bb.<\/p>\n<p>V. A\u00f1o nuevo (Ros ha-Sanah)<br \/>\ny d\u00ed\u00ada de expiaci\u00f3n (Kippur)<br \/>\ncomo celebraciones del esp\u00ed\u00adritu<br \/>\nEn el esp\u00ed\u00adritu del juda\u00ed\u00adsmo, buscar a Dios, pensar en \u00e9l, tenerlo presente significa ante todo \u00abvolver a Dios\u00bb. El principio religioso del \u00abretorno\u00bb (Tesuvah) posee un valor fundamental en la experiencia religiosa judaica. La relaci\u00f3n hombre y Dios est\u00e1 construida toda ella sobre esta premisa, por la cual Dios invita al hombre extraviado a responderle, es decir, a restablecer el equilibrio moral que \u00e9l ha alterado; le invita a volver a ejercitar el bien y la justicia: \u00abConvert\u00ed\u00ados a m\u00ed\u00ad, y yo me volver\u00e9 a vosotros\u00bb (Zac 1,3), dice el profeta. En la b\u00fasqueda de este encuentro entre el hombre y Dios se establece el principio de la Tesuvah jud\u00ed\u00ada como elemento espiritual esencial para el renacimiento moral del individuo. Si el hombre llega al conocimiento del error cometido, advierte el desconcierto interior que le estimula al \u00abhesbon ha-nefes\u00bb, o sea, al examen espiritual dentro de su conciencia. Esta Tesuvah ser\u00e1 tanto m\u00e1s operante cuanto m\u00e1s profundice el hombre en su proceso \u00ed\u00adntimo, ejercitando una autocr\u00ed\u00adtica y promoviendo su arrepentimiento por el mal hecho. El motivo del retorno es dominante en las p\u00e1ginas de la Biblia, particularmente en las prof\u00e9ticas, e impregna dos importantes solemnidades: el Ros ha-Sanah (A\u00f1o nuevo) y el Kippur (d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n). Los diez d\u00ed\u00adas que median entre Ros ha-Sanah y Kippur son como un v\u00ed\u00adnculo espiritual que enlaza ambas solemnidades y estimula al jud\u00ed\u00ado a buscar, particularmente en estos d\u00ed\u00adas, una aproximaci\u00f3n m\u00e1s profunda a lo divino, sometiendo a un examen exhaustivo y atento la propia conducta y abriendo el alma al que invita al pecador a \u00abvolver\u00bb.<\/p>\n<p>Tesuvah es, pues, la condici\u00f3n espiritual esencial madurada en la conciencia y el firme prop\u00f3sito de volver a seguir el recto camino. Los maestros del Talmud exaltaron con frecuencia el valor espiritual de la Tesuvah como medio de nuevo acercamiento a Dios. Comentando un vers\u00ed\u00adculo del profeta Isa\u00ed\u00adas, ense\u00f1aron: \u00abEn el lugar en que se encuentran los que cumplen la Tesuvah no son dignos de sentarse ni siquiera los justos perfectos, pues est\u00e1 escrito: `Paz al que est\u00e1 lejos, paz al que est\u00e1 cerca\u00bb (Is 57,19).<\/p>\n<p>VI. Las bendiciones (Berakot),<br \/>\nexpresi\u00f3n de homenaje y devoci\u00f3n espiritual hacia Dios;<br \/>\nla oraci\u00f3n \u00e9tica (Tefilah)<br \/>\nEn el marco de la espiritualidad jud\u00ed\u00ada ocupan un puesto relevante la Berakah (la bendici\u00f3n) y la Tefilah (la oraci\u00f3n). Si en la base de toda experiencia religiosa est\u00e1 el conocimiento de la omnipresencia divina en todo lo que rodea al hombre, en el juda\u00ed\u00adsmo este conocimiento es tal que ha sensibilizado la observancia religiosa, convirti\u00e9ndose as\u00ed\u00ad en un constante reclamo al jud\u00ed\u00adopara que descubra en todas las cosas la resencia del que es autor de todo. Si en todas las cosas yen cada acontecimiento es posible reconocer la presencia de Dios, ello constituye una solicitaci\u00f3n a advertirla mediante una palabra agradecida de bendici\u00f3n: \u00abBendito seas, T\u00fa, Se\u00f1or Dios nuestro, Creador del mundo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Numerosas son las circunstancias en que se le precept\u00faa al jud\u00ed\u00ado expresar su gratitud a aquel que ha creado el universo. En las circunstancias alegres y en las tristes, en los sucesos inesperados y en los previsibles, al encontrarse con personas dignas de encomio o presenciar fen\u00f3menos de la naturaleza, debe aflorar a sus labios una bendici\u00f3n para testimoniar y recordar que el hombre no vive en un desierto espiritual, sino en un mundo animado por la eterna presencia del Creador.<\/p>\n<p>Si quisi\u00e9ramos, luego, caracterizar la Tefilah, la oraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, se la podr\u00ed\u00ada definir como oraci\u00f3n \u00e9tica, puesto que en ella la idea de la liberaci\u00f3n individual se transforma r\u00e1pidamente en idea de redenci\u00f3n de la colectividad y, finalmente, de redenci\u00f3n de la humanidad. L na inmensa confianza en las posibilidades espirituales de los hombres, fe profunda en la justicia y en la bondad de Dios. esperanza en el advenimiento de una humanidad mejor, tales son, en s\u00ed\u00adntesis, los elementos esenciales de la oraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>VII. Instituciones de la vida familiar y nacional<br \/>\nLa espiritualidad jud\u00ed\u00ada entendida como Qedusah, cual expresi\u00f3n y dimensi\u00f3n de lo sagrado en la vida humana, aflora constantemente en momentos de la existencia cotidiana, en los cuales lo espiritual no es una conquista completa. un acto definitivo, sino un valor del que se participa, un significado que se crea continuamente a trav\u00e9s de los actos pr\u00e1cticos y habituales de la jornada.<\/p>\n<p>En esta concepci\u00f3n de lo sagrado, el cual coexiste con cualquier acto aparentemente profano, encuentra espacio y motivo animador el concepto de la elecci\u00f3n del pueblo de Israel. A \u00e9ste se le puede definir como paradigma hist\u00f3rico de la Qedusah, en cuanto que est\u00e1 llamado a convertirse en \u00abun reino de sacerdotes, un pueblo santo\u00bb (Ex 19,6). Elecci\u00f3n, en la mentalidad b\u00ed\u00adblica, no se entiende como discriminaci\u00f3n respectoa otros pueblos para privilegiar a uno. \u00abPueblo elegido\u00bb significa un pueblo al que Dios se ha acercado y que \u00e9l ha elegido. \u00abEl significado del t\u00e9rmino `elecci\u00f3n&#8217; se entiende, pues, en relaci\u00f3n a Dios, y no respecto a otros pueblos. No se refiere a una cualidad inherente al pueblo jud\u00ed\u00ado, sino a una relaci\u00f3n que existe entre ese pueblo y Dios\u00bb (Heshel).<\/p>\n<p>La misma normativa que dicta las reglas alimentarias judaicas, entre las cuales hay que recordar las clasificaciones en animales puros e impuros, se entiende en un orden espiritual. Sin excluir en algunos preceptos una justificaci\u00f3n racional, no parecen, sin embargo, aceptables sino para obedecer a aquella instancia de santidad que quiere reglamentar la vida del jud\u00ed\u00ado, seg\u00fan una particular dimensi\u00f3n espiritual. Las mismas normas b\u00ed\u00adblicas de pureza e impureza se contemplan como elementos religiosos de particular importancia para la realizaci\u00f3n de aquellas metas \u00e9ticas, sociales y religiosas indicadas por Dios a la comunidad de Israel.<\/p>\n<p>Para el que juzga exteriormente ciertos actos, las normas religiosas que presiden la alimentaci\u00f3n judaica puede parecer a veces que rebajan la \u00ed\u00adntima sustancia de la religi\u00f3n, mientras que a quien la vive cotidianamente le parece absolutamente lo contrario. El jud\u00ed\u00ado observante que vive interiormente su experiencia religiosa comprende todos los motivos ideales que emanan de este modo particular de vida religiosa. Alguien ha afirmado, no sin raz\u00f3n, que los jud\u00ed\u00ados han metido a Dios hasta en la cocina; esto nos parece sintom\u00e1tico, e indica que ciertas tradiciones y costumbres no empeque\u00f1ecen la religi\u00f3n como algunos sostienen, sino que, al contrario, espiritualizan las costumbres m\u00e1s ordinarias y las acciones de la vida, identific\u00e1ndolas con el acto m\u00e1s elevado, la comuni\u00f3n con Dios. No existe, en efecto, acto peque\u00f1o o grande que no pueda \u00absantificarse\u00bb, seg\u00fan la concepci\u00f3n religiosa jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Por esto tambi\u00e9n se relaciona con el concepto de Qedusah (santidad) la instituci\u00f3n del matrimonio, definida igualmente con el t\u00e9rmino de Qidusin. El matrimonio judaico, aunque configurado jur\u00ed\u00addicamente como un contrato, es elevado a un nivel tal de Qedusah que proyecta sobre la uni\u00f3n conyugal la misma relaci\u00f3n de amor y de uni\u00f3n con Dios. En el matrimonio, en efecto, m\u00e1s que en ninguna otra pr\u00e1ctica de la vida jud\u00ed\u00ada, es donde se refleja el valor esencial del pacto entre Dios e Israel, pacto contemplado como uni\u00f3n, es decir, como \u00absuperaci\u00f3n de la soledad del hombre jud\u00ed\u00ado, entendido como identificaci\u00f3n del propio lenguaje espiritual con el de Dios y del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>El principio de la pureza y de la impureza encuentra amplio espacio en la relaci\u00f3n entre los c\u00f3nyuges. La pureza de la familia con la pr\u00e1ctica del Miqweh, o sea, del \u00abba\u00f1o ritual\u00bb a que se somete a la mujer jud\u00ed\u00ada despu\u00e9s de cada ciclo mensual, es una forma ritual de reconquistar la pureza f\u00ed\u00adsica, es decir, de sentirse ligada, junto con su marido, a aquellas disposiciones del pacto con el cual sintonizan todas las disposiciones judaicas de Qedusah, que atestiguan la presencia de una idea. As\u00ed\u00ad pues, las mismas normas de Qedusah relativas a la uni\u00f3n conyugal constituyen \u00abun acto de fe en la santidad de la vida, en la santidad de la relaci\u00f3n conyugal, en la presencia de Dios en este terreno privado del hombre\u00bb.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s se comprueba que para el juda\u00ed\u00adsmo no es la idea del bien la m\u00e1s alta; en la Biblia, en efecto, ocupa el pen\u00faltimo lugar, en cuanto que el bien no puede existir sin el Qados, sin lo sagrado. De hecho -observa Heshel-, las cosas buenas fueron creadas en los primeros seis d\u00ed\u00adas y el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada lo proclam\u00f3 Dios Qados, santo.<\/p>\n<p>VIII. El estudio de la Torah<br \/>\nLos maestros de la tradici\u00f3n judaica atribuyeron importancia sustancial al estudio asiduo del patrimonio espiritual del juda\u00ed\u00adsmo, al que definieron con el t\u00e9rmino de Torah, traducido impropiamente por \u00abley\u00bb, y que signific\u00f3 \u00abense\u00f1anza\u00bb, es decir, revelaci\u00f3n divina profundizada por los int\u00e9rpretes cualificados del pensamiento jud\u00ed\u00ado. La estructura unitaria del sistema de vida jud\u00ed\u00ado est\u00e1 representada y teorizada por la Torah, en la cual el pueblo jud\u00ed\u00ado ha reconocido el potenciador de sus energ\u00ed\u00adas y el alma de su resistencia en la historia. El profundo valor atribuido a la Torah y el significado excepcional que se le ha conferido, gracias a la obra de los maestros, se ha traducido en una labor incesante de constitucionalizaci\u00f3n de toda la vida de la comunidad y del individuo jud\u00ed\u00ado. En el esfuerzo perenne de realizaci\u00f3n moral encaminado a transfundir lo divino a la sociedad, la Torah ha tenido, pues, una fuerza de propulsi\u00f3n ideol\u00f3gica extraordinaria, porque los rabinos, a fin de sensibilizar incesantemente los recursos intelectuales de los jud\u00ed\u00ados y de vincularlos siempre m\u00e1s a la Torah escrita y oral, proclamaron su estudio como el primer deber de un jud\u00ed\u00ado. Exaltaron hasta un punto tal el significado del Talmud-Torah (estudio de la Torah). que llegaron a afirmar: \u00abEl estudio de la Torah equivale a la observancia de todas las miswot\u00bb. En efecto, sosten\u00ed\u00adan ellos que s\u00f3lo a trav\u00e9s de su estudio se puede llegar al exacto conocimiento de la voluntad divina y \u00e9sta s\u00f3lo puede ser fuente de una obediencia consciente.<\/p>\n<p>Por eso el estudio de la Torah encontr\u00f3 su m\u00e1xima idealizaci\u00f3n en la tradici\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo, ya que a ella se le reconoce un fin absoluto que expresa la concepci\u00f3n de la eternidad en este mundo y en el venidero: \u00abGrande es la Torah, ya que da la vida a quienes la cumplen, en este mundo y en el mundo futuro\u00bb s<br \/>\nM\u00e1s significativo acaso es el valor conferido al estudio de la Torah, seg\u00fan se deduce de la lectura de esta an\u00e9cdota de la literatura popular jud\u00ed\u00ada. Se cuenta que una vez un rabino so\u00f1\u00f3 que sub\u00ed\u00ada al cielo. Cuando estuvo en el para\u00ed\u00adso, se le permiti\u00f3 entrar en el templo donde pasaban la vida eterna los grandes sabios del Talmud, los Tannaim. Advirti\u00f3 que estaban sencillamente sentados en torno a una mesa y sumidos en el estudio de la Torah. Decepcionado, el rabino manifest\u00f3 su asombro: \u00ab\u00bfAqu\u00ed\u00ad est\u00e1 todo el para\u00ed\u00adso?\u00bb. Y, de pronto, oy\u00f3 una voz: \u00abTe equivocas, los Tannaim no est\u00e1n en el para\u00ed\u00adso; es el para\u00ed\u00adso el que est\u00e1 en los Tannaim\u00bb.<\/p>\n<p>IX. Realidad de la vida jud\u00ed\u00ada entre las comunidades de la di\u00e1spora y en el Estado de Israel<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es hoy la realidad efectiva de la experiencia espiritual jud\u00ed\u00ada entre las comunidades de la di\u00e1spora y en el Estado de l8rael? Privada de sus expresiones concretas, la fe jud\u00ed\u00ada no hubiera podido guiar la vida de los jud\u00ed\u00ados en el pasado, como tampoco podr\u00ed\u00ada promover su conservaci\u00f3n hoy. En las comunidades de la di\u00e1spora, donde existe el peligro de una gradual extinci\u00f3n determinada por la continua erosi\u00f3n de la asimilaci\u00f3n, las pr\u00e1cticas de la vida jud\u00ed\u00ada, junto con la profundizaci\u00f3n culturaly espiritual del juda\u00ed\u00adsmo, constituyen la base de la supervivencia del jud\u00ed\u00ado. No es f\u00e1cil expresar un juicio sobre la proporci\u00f3n de observancia de las miswot entre los jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>Toda comunidad de la di\u00e1spora que tenga una consistencia num\u00e9rica, aunque sea modesta y est\u00e9 guiada por un rabino, maestro de cultura y de tradici\u00f3n judaica, brinda a los jud\u00ed\u00ados la posibilidad de llevar una vida espiritual confortada por el ejercicio pr\u00e1ctico de los deberes judaicos. No conocemos estad\u00ed\u00adsticas completas sobre la observancia religiosa en las numerosas comunidades esparcidas por el mundo.<\/p>\n<p>Por lo que ata\u00f1e al Estado de Israel, aunque no se trata de una rep\u00fablica fundada sobre el juda\u00ed\u00adsmo, saca su inspiraci\u00f3n fundamental de los valores \u00e9ticos e hist\u00f3ricos del pueblo jud\u00ed\u00ado: \u00abEn la tierra de Israel surgi\u00f3 el pueblo jud\u00ed\u00ado. All\u00ed\u00ad form\u00f3 su personalidad espiritual, religiosa y pol\u00ed\u00adtica. All\u00ed\u00ad goz\u00f3 de vida estatal propia. All\u00ed\u00ad cre\u00f3 un patrimonio cultural de valor nacional y universal y leg\u00f3 al mundo entero el eterno Libro de los Libros\u00bb.<\/p>\n<p>Un complejo de instituciones atendidas por el cuerpo rab\u00ed\u00adnico israel\u00ed\u00ad ofrece al p\u00fablico la posibilidad de llevar una vida tradicional en total armon\u00ed\u00ada con la normativa jud\u00ed\u00ada. No obstante, por fuerte que sea el sentido de identificaci\u00f3n del israel\u00ed\u00ad medio con los valores hist\u00f3ricos del juda\u00ed\u00adsmo, no se puede considerar dominante el influjo religioso entre la poblaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada del Estado. Por eso, a nuestro entender, la vida espiritual seg\u00fan el principio de la Qedusah en la mayor\u00ed\u00ada de los ciudadanos jud\u00ed\u00ados de Israel es la aspiraci\u00f3n suprema de la experiencia religiosa jud\u00ed\u00ada, que sigue sin ser a\u00fan realidad.<\/p>\n<p>S. Sierra<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Your word is fue: the hasidic maslers in contemplative prayer, Paulist Press, N. York 1977.-Alvarez, J. Jud\u00ed\u00ados y cristianos ante la historia, Aguilar, Madrid 1972.-Barylko, J, Introducci\u00f3n al juda\u00ed\u00adsmo. Fleishman, B. Aires 1977.-Baum, G, Los jud\u00ed\u00ados y el Evangelio, Aguilar. Madrid 1965.-Dion, P. E, Universalismo religioso de Israel, Verbo Divino, Estella 1976.-Epstein, P. S. Kabbalah: the way of the Jewish mystic, Doubleday, N. York 1978.-Gonz\u00e1lez Lamadrid, A, Los descubrimientos del Mar Muerto, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1973.-Jacobs, L, Jewish mystical testimonies, Schocken Books, N. York 1977.-Mitre Fern\u00e1ndez, E, Juda\u00ed\u00adsmo y cristianismo: ra\u00ed\u00adces de un gran conflicto hist\u00f3rico, Istmo, Madrid 1980.-Repetto Betes, J. L, Ecumene. An\u00e1lisis de la controversia judaizante, Jerez de la Frontera 1972.-Scholem, G, Majar trends in jewish mysticism, Schocken Books, N. York 1954.-Testemalle, A. M, \u00bfSilencio o ausencia de Dios? Ensayo sobre el problema de Dios en la obra de los pensadores jud\u00ed\u00ados contempor\u00e1neos: Wiesel-Bloch-Neher, Studium, Madrid 1975.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El concepto de santidad (Qedusah), base esencial de la espiritualidad jud\u00ed\u00ada y expresi\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la santificaci\u00f3n de la vida diaria &#8211; II. Los deberes judaicos (miswol), momentos de enlace espiritual entre lo divino y lo humano como s\u00ed\u00admbolos y signos de la experiencia religiosa jud\u00ed\u00ada &#8211; III. El s\u00e1bado, santificaci\u00f3n del tiempo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/judia-espiritualidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUDIA (ESPIRITUALIDAD)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17088","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17088","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17088"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17088\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17088"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17088"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17088"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}