{"id":17090,"date":"2016-02-05T11:07:53","date_gmt":"2016-02-05T16:07:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liberacion-espiritualidad-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T11:07:53","modified_gmt":"2016-02-05T16:07:53","slug":"liberacion-espiritualidad-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liberacion-espiritualidad-de-la\/","title":{"rendered":"LIBERACION (ESPIRITUALIDAD DE LA)"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. G\u00e9nesis de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n: 1. Dimensiones liberadoras de la espiritualidad cristiana; 2. La experiencia cristiana en Am\u00e9rica Latina y el acento en la libe-raci\u00f3n; 3. De una pastoral liberadora a una teolog\u00ed\u00ada y una espiritualidad de la liberaci\u00f3n &#8211; II. Principales caracter\u00ed\u00adsticas de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n: 1. Experiencia de Dios que cuestiona la injusticia e invita a una conversi\u00f3n; 2. Contemplar y seguir a Cristo como liberador; 3. Conciencia de la acci\u00f3n renovadora y liberadora del Espirito en los \u00absignos de los tiempos\u00bb: 4. La dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de la caridad; 5. Pobreza y esperanza; 6. Contemplativos en el trabajo de liberaci\u00f3n; 7. Ascesis insertada en la vida y en el trabajo de evangelizaci\u00f3n liberadora; 8. Nuevo enfoque de la devoci\u00f3n mariana &#8211; III. Perspectivas de una espiritualidad de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. G\u00e9nesis de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n<br \/>\n1. DIMENSIONES LIBERADORAS DE LA ESPIRITUALIDAD CRISTIANA &#8211; La espiritualidad cristiana es esencialmente libera-dora: \u00abPara que gocemos de libertad, Cristo nos ha hecho libres\u00bb, escrib\u00ed\u00ada Pablo a los G\u00e1latas, a prop\u00f3sito del conflicto con la praxis judaizante (G\u00e1l 5,1). La vivencia cristiana, definida por el mismo Pablo como vida \u00aben Cristo\u00bb y \u00abvida en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (cf Ef 1,3-10; Rom 8,9-10.15), que se acoge por la fe, se ex-presa en la caridad y se vive en la esperanza, tiene un dinamismo liberador en la l\u00ed\u00adnea personal y social. Estas tres actitudes de respuesta de la \u00abnueva creatura\u00bb a Dios, que le ha comunicado el Esp\u00ed\u00adritu de vida como nueva ley escrita en el coraz\u00f3n (cf Rom 8,2), conducen a la libertad; una libertad que lleva a servir a los hermanos (cf G\u00e1l 5,13-14).<\/p>\n<p>Esta espiritualidad cristiana liberadora se vive en las circunstancias concretas de la historia. Por esto, aun siendo la misma para todos los miembros de la Iglesia en los diversos g\u00e9neros de vida, se caracteriza de modo diferente. La \u00fanica existencia cristiana se diversifica por su riqueza inagotable y por las condiciones de vida. De all\u00ed\u00ad surgen experiencias variadas que llevan a dar prioridad a un aspecto o a una perspectiva, a unos medios sobre otros. La espiritualidad, vista as\u00ed\u00ad, es una forma de vivir la vida cristiana, un dinamismo que proyecta a una acci\u00f3n concreta desde las perspectivas evang\u00e9licas y sostiene la esperanza activa del creyente.<\/p>\n<p>2. LA EXPERIENCIA CRISTIANA EN AMERICA LATINA Y El, ACENTO EN LA LIBERACI\u00ed\u201cN &#8211; La experiencia cristiana en los pa\u00ed\u00adses del Tercer Mundo, en especial en Am\u00e9rica Latina, est\u00e1 influenciada por las transformaciones del mundo y de la Iglesia de hoy, pero, al mismo tiempo, vive circunstancias particulares. Ellas han originado vivencias y tendencias, han matizado actitudes y reforzado valores. En una palabra, han ido dando a los cristianos insertados en la evangelizaci\u00f3n liberadora un estilo propio, una espiritualidad caracter\u00ed\u00adstica en el momento actual, que recuerda a todos los creyentes los aspectos liberadores de la obra y de la doctrina de Cristo. A partir de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Medell\u00ed\u00adn, 1968). confirmada por la III Conferencia General (Puebla, 1979), y en la l\u00ed\u00adnea de sus ense\u00f1anzas, se han ido desarrollando y profundizando, existencial y te\u00f3ricamente, una teolog\u00ed\u00ada y una espiritualidad de la liberaci\u00f3n. Ellas ponen de relieve algunos aspectos a partir de la experiencia cristiana en los pa\u00ed\u00adses latinoamericanos. Estos aspectos, a su vez, est\u00e1n sirviendo de luz y gu\u00ed\u00ada a los creyentes en su acci\u00f3n evangelizadora. como medios de santificaci\u00f3n, dinamismo creciente y orientaci\u00f3n pr\u00e1ctica. La realidad latinoamericana presenta al cristiano un contexto distinto del de otros continentes y pa\u00ed\u00adses m\u00e1s ricos y desarrollados. En \u00e9stos el mensaje de salvaci\u00f3n se orienta, en general, a los que est\u00e1n alejados de la fe o de la praxis cristiana, o sumergidos en el materialismo. Se trata de hacerles comprender la validez del mensaje cristiano en un mundo cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnico y secularizado. En Am\u00e9rica Latina, en cambio, el destinatario de la evangelizaci\u00f3n es, en general, un pueblo con fe, pero que en su gran mayor\u00ed\u00ada vive en condiciones infrahumanas y se pregunta sobre lo que el cristianismo puede hacer por \u00e9l. De ah\u00ed\u00ad que la espiritualidad ponga el acento en la liberaci\u00f3n y el trabajo apost\u00f3lico se oriente a una promoci\u00f3n humana e integral, que no se reduce a la \u00absimple y estrecha dimensi\u00f3n econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica, social y cultural, pero que las tiene muy en cuenta\u00bb.<\/p>\n<p>3. DE UNA PASTORAL LIBERADORA A UNA TEOLOG\u00ed\u008dA Y UNA ESPIRITUALIDAD DE LA LIBERACI\u00ed\u201cN &#8211; El punto de partida de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n hay que colocarlo en la toma de conciencia de la realidad latinoamericana frente a las exigencias de la fe.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n social y econ\u00f3mica de los pa\u00ed\u00adses latinoamericanos hizo surgir, hace unos veinte a\u00f1os, la tem\u00e1tica de la liberaci\u00f3n. El constatar la dependencia en que se viv\u00ed\u00ada como sistema de opresi\u00f3n suscit\u00f3, en forma consciente, el anhelo de liberaci\u00f3n. Se buscaron caminos desde el pueblo para la conquista de ella. Muchos cristianos comenzaron a participar en la b\u00fasqueda. Se inici\u00f3 una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el problema dependencia-liberaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad se fueron descubriendo las dimensiones liberadoras de la fe en el trabajo evangelizador.<\/p>\n<p>Medell\u00ed\u00adn habl\u00f3 de la liberaci\u00f3n de todo el hombre y de todos los hombres; liberaci\u00f3n integral que implica la liberaci\u00f3n del pecado y de sus consecuencias sociales y pol\u00ed\u00adticas. Entre Medell\u00ed\u00adn y Puebla, la Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi present\u00f3 la conexi\u00f3n entre trabajo evangelizador y liberaci\u00f3n, condenando los reduccionismos pol\u00ed\u00adticos y religiosos. Puebla (1979) profundiz\u00f3 en el concepto de liberaci\u00f3n y lo coloc\u00f3 como un eje central de su Documento final: \u00abNuestras iglesias pueden ofrecer algo original e importante: su sentido de la salvaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n\u00bb. \u00abNuestro pueblo desea una liberaci\u00f3n integral que no se agota en el cuadro de su existencia temporal, sino que se proyecta a la comuni\u00f3n plena con Dios y con sus hermanos en la eternidad, comuni\u00f3n que ya comienza a realizarse, aunque imperfectamente, en la historia\u00bb&#8216;. Se subraya en muchos lugares del Documento de Puebla la dimensi\u00f3n social y pol\u00ed\u00adtica de la fea. Se afirma con fuerza que \u00abnuestra conducta social es parte integrante de nuestro seguimiento de Cristo\u00bb&#8216; y que \u00abla evangelizaci\u00f3n&#8230; busca la conversi\u00f3n personal y la transformaci\u00f3n social\u00bb. En los n\u00fameros 480-490 se habla expl\u00ed\u00adcitamente de lo que es y de lo que implica la liberaci\u00f3n en Cristo: es algo integral que comprende las dimensiones personal, social, pol\u00ed\u00adtica, econ\u00f3mica y religiosa y el conjunto de sus relaciones; se va realizando en la historia, pero tiene una dimensi\u00f3n trascendente.<\/p>\n<p>En todo este proceso que da origen a la espiritualidad de la liberaci\u00f3n, hay una conexi\u00f3n intima y profunda entre praxis pastoral, experiencia espiritual y reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. \u00abLa liberaci\u00f3n es lugar de encuentro hist\u00f3rico y teol\u00f3gico-espiritual de las dimensiones pol\u00ed\u00adticas y contemplativas del cristiano\u00bb. En el desarrollo de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n est\u00e1n presentes la pastoral y la religiosidad populares, la reflexi\u00f3n y b\u00fasqueda de las Comunidades eclesiales de Base, el compromiso socio-pol\u00ed\u00adtico a la luz de la fe, la iluminaci\u00f3n teol\u00f3gica de los obispos, te\u00f3logos y agentes de pastoral desde un concepto de Iglesia como sacramento de liberaci\u00f3n. y, finalmente, la experiencia de una vida eclesial y religiosa en contacto con la realidad y desde una opci\u00f3n preferencial por los pobres.<\/p>\n<p>II. Principales caracter\u00ed\u00adsticas de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n<br \/>\nLa espiritualidad de la liberaci\u00f3n, como toda espiritualidad, tiene unos rasgos particulares que la caracterizan y distinguen. No se trata de aspectos exclusivos. Son siempre elementos que deben estar presentes en cualquier espiritualidad cristiana. Lo peculiar en ellos son los matices propios, los enfoques diferentes que la configuran. En la experiencia de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n y en la reflexi\u00f3n doctrinal sobre la misma, aparecen como caracterizantes los siguientes aspectos.<\/p>\n<p>1. EXPERIENCIA DE DIOS QUE CUESTIONA LA INJUSTICIA E INVITA A UNA CONVERSI\u00ed\u201cN &#8211; La espiritualidad de la liberaci\u00f3n, como toda espiritualidad, hunde sus ra\u00ed\u00adces en una experiencia de Dios. Se trata de una experiencia un tanto diversa de la que se sol\u00ed\u00ada tener y buscar. La tradici\u00f3n cristiana se hab\u00ed\u00ada centrado sobre todo en la experiencia de Dios en la paz y en el recogimiento de la oraci\u00f3n contemplativa. En la espiritualidad de la liberaci\u00f3n m\u00e1s que en ese tipo de experiencia -que se considera v\u00e1lida- se insiste en la necesidad de descubrir tambi\u00e9n el rostro de Dios en la realidad en conflicto, en los problemas sociales, en la angustia de los pobres, en los que debemos \u00abreconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Se\u00f1or, que nos cuestiona e interpela\u00bb .<\/p>\n<p>Esta nueva experiencia acaba con la idea de un Dios que preservar\u00ed\u00ada un tipo de sociedad injusta y discriminatoria. Por otra parte, invita a una continua conversi\u00f3n a la justicia y al amor eficaz.<\/p>\n<p>El pecado aparece all\u00ed\u00ad en sus dimensiones personales y sociales concretizadas en estructuras pol\u00ed\u00adticas y econ\u00f3micas a nivel nacional e internacional. Ellas crean el esc\u00e1ndalo de la creciente brecha entre los que tienen cada vez m\u00e1s y los que tienen cada vez menos hasta el grado de vivir en condiciones infrahumanas. Esto es contrario al plan de Dios y, por eso, experimentarlo en esa situaci\u00f3n es escuchar su voz, que pregunta qu\u00e9 se ha hecho por el hermano necesitado con el que Cristo se identifica, por el pobre en el que la imagen de Dios est\u00e1 \u00abensombrecida y aun escarnecida\u00bb. El pecado aparece como \u00abuna fuerza de ruptura\u00bb que obstaculiza permanentemente el crecimiento en el amor y la comuni\u00f3n, tanto desde el coraz\u00f3n del hombre como desde las diversas estructuras por ellos creadas\u00bb.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n a la que impulsa la experiencia de Dios en una situaci\u00f3n de pecado social implica un cambio de mentalidad y de vida; una denuncia tambi\u00e9n de lo que se opone a la construcci\u00f3n del Reino, que lleva a rompimientos necesarios y dolorosos14. Aparece la exigencia evang\u00e9lica de una continua conversi\u00f3n para \u00abtransformar desde dentro las estructuras de la sociedad pluralista que respeten y promuevan la dignidad de la persona humana y le abran la posibilidad de alcanzar su vocaci\u00f3n suprema de comuni\u00f3n con Dios y de los hombres entre s\u00ed\u00ad\u00bb<br \/>\nLa experiencia de Dios en la espiritualidad de la liberaci\u00f3n es la experiencia de alguien que presenta su proyecto liberador y exige la colaboraci\u00f3n humana para irlo realizando en la historia a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de una sociedad cada vez m\u00e1s justa y m\u00e1s humana.<\/p>\n<p>2. CONTEMPLAR Y SEGUIR A CRISTO COMO LIBERADOR &#8211; Punto central en la espiritualidad cristiana es el seguimiento de Cristo. En eso consiste fundamentalmente la vida de un creyente.<\/p>\n<p>La idea que se tiene del seguimiento de Jes\u00fas y de las exigencias que de \u00e9l se derivan es m\u00faltiple. Depende de la idea que uno tenga de Cristo y de la forma de relacionarse con \u00e9l, vivo y presente en la historia. Para algunos la vivencia de Cristo y su seguimiento se tienen en el \u00e1mbito de la intimidad personal, de las relaciones individuales con Jes\u00fas, colocado al margen de su historia. La espiritualidad de la liberaci\u00f3n, en cambio, contempla a Cristo como Liberador y desde esa perspectiva trata de seguirlo. En su historia, Jes\u00fas aparace como el que anuncia la Buena Noticia de salvaci\u00f3n en una realidad conflictiva y dolorosa. En ella Jes\u00fas asume gradualmente el plan de su Padre, que se le va manifestando. Act\u00faa con grande libertad frente a lo pol\u00ed\u00adtico y a lo religioso de su \u00e9poca. No se deja dominar por ning\u00fan absolutismo e insiste en lo fundamental, que es la apertura a Dios y al hermano. La muerte de Cristo aparece no como el fruto de un plan est\u00e1tico del Padre, sino como el resultado de una vida de fidelidad al anuncio del Reino, que cuestionaba las estructuras pol\u00ed\u00adticas y religiosas.<\/p>\n<p>Esta manera de acercarse a Jes\u00fas desde una realidad de injusticia y opresi\u00f3n ha hecho comprender a los cristianos comprometidos lo que significa vivir \u00aben Cristo\u00bb y seguirlo. Partiendo de esa experiencia, la espiritualidad de la liberaci\u00f3n habla de un relacionarse con Dios, con los hombres y con el mundo a imitaci\u00f3n del Jes\u00fas de la historia. El se relacion\u00f3 con Dios como Padre, con los hombres como hermanos y experiment\u00f3 el mundo como lugar de encuentro con Dios y con los hermanos. Esto conduce a un trabajo de evangelizaci\u00f3n en la l\u00ed\u00adnea de Jesucristo. El trabaj\u00f3 por la liberaci\u00f3n del hombre desde un anuncio religioso, pero con implicaciones y consecuencias sociales. All\u00ed\u00ad sale al encuentro el camino de muerte y resurrecci\u00f3n y se entra en comuni\u00f3n de destino con Jes\u00fas pasando por lo que \u00e9l pas\u00f3.<\/p>\n<p>Esta es una experiencia que est\u00e1 caracterizando la espiritualidad de la liberaci\u00f3n y est\u00e1 haciendo comprender lo que significa la cruz de Cristo en una \u00e9poca martirial, consecuencia de un seguimiento de Jesucristo liberador en una apertura confiada a Dios, en una opci\u00f3n preferencial por el servicio a los m\u00e1s pobres y en un esfuerzo por crear entre los hombres la aut\u00e9ntica comuni\u00f3n fraterna por la que Cristo muri\u00f3 (cf Jn 11,52).cesidad de ser fiel al Esp\u00ed\u00adritu, que habla no s\u00f3lo en el interior del hombre, sino tambi\u00e9n en los . \u00absignos de los tiempos\u00bb. Examinando la realidad y juzg\u00e1ndola a la luz de la Palabra de Dios, se experimenta la exigencia del Esp\u00ed\u00adritu, que da audacia para crear caminos nuevos de anuncio y compromiso evang\u00e9licos; valor y humildad para corregir los errores del pasado y del presente, capacidad de cambio y conversi\u00f3n constantes.<\/p>\n<p>La espiritualidad de la liberaci\u00f3n pone de relieve que ser d\u00f3ciles al Esp\u00ed\u00adritu significa tomar decisiones y no huir de las mediaciones, siempre imperfectas y limitadas; no esperar a tener una certeza total; acostumbrarse a los caminos imprevisibles del Esp\u00ed\u00adritu con una actitud de fe profunda, de esperanza comprometida y de amor dispuesto a servir. Se tiene la convicci\u00f3n de que es el Esp\u00ed\u00adritu quien gu\u00ed\u00ada la historia. El hombre es simple colaborador. Por ello, el empe\u00f1o en una evangelizaci\u00f3n liberadora se debe tener sin la pretensi\u00f3n de ser los salvadores de la humanidad. El principal agente es el Esp\u00ed\u00adritu, que acompa\u00f1a, anima, sostiene y purifica la acci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n renovadora y liberadora del Esp\u00ed\u00adritu, percibida en sus frutos: amor, gozo, paz, bondad, sostiene cada vez m\u00e1s la esperanza activa de quienes est\u00e1n viviendo una aut\u00e9ntica espiritualidad de la liberaci\u00f3n. Ella los lleva a gloriarse hasta en las tribulaciones con la seguridad de no quedar confundidos, porque \u00abel amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que nos ha sido dado\u00bb (Rom 5,3-5).<\/p>\n<p>El Documento de Puebla sintetiza esta conciencia de la acci\u00f3n renovadora y liberadora del Esp\u00ed\u00adritu en los signos de los tiempos, que est\u00e1 caracterizando la espiritualidad de la liberaci\u00f3n, cuando habla de la acci\u00f3n del mismo Esp\u00ed\u00adritu, que impulsa a los cristianos a \u00abdescubrir, en los m\u00e1s profundos anhelos y problemas de los seres humanos, el plan de Dios sobre la vocaci\u00f3n del hombre en la construcci\u00f3n de la sociedad, para hacerla m\u00e1s humana, justa y fraterna\u00bb \u00ab.<\/p>\n<p>4. LA DIMENSI\u00ed\u201cN POL\u00ed\u00adTICA DE LA CARIDAD &#8211; Otro aspecto fundamental de la espiritualidad cristiana que se va comprendiendo de modo diverso, a partir de una realidad de pecado social, es el de la caridad.<\/p>\n<p>El amor resume toda la ley y los profetas (cf Mt 22,37-40) y Cristo se ha solidarizado e identificado con aquellos que tienen necesidad de ayuda (cf Mt 25,31-45). Releyendo estos textos y toda la doctrina evang\u00e9lica desde el compromiso evangelizador en una situaci\u00f3n de injusticia y opresi\u00f3n generalizadas, la espiritualidad de la liberaci\u00f3n ha redescubierto la dimensi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de la caridad. Las enc\u00ed\u00adclicas sociales y otros documentos de los \u00faltimos pont\u00ed\u00adfices han guiado e iluminado la reflexi\u00f3n de los cristianos comprometidos \u00ab. Esto ha hecho comprender que la liberaci\u00f3n cristiana, si bien no puede reducirse a las dimensiones de un proyecto puramente temporal\u00bb, tampoco se puede \u00abcircunscribir al solo terreno religioso, desinteres\u00e1ndose de los problemas temporales del hombre\u00bbt&#8217;. Los v\u00ed\u00adnculos antropol\u00f3gicos, teol\u00f3gicos y evang\u00e9licos que existen entre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana, desarrollo, liberaci\u00f3n R0, han hecho aprender a la Iglesia \u00abque su misi\u00f3n evangelizadora tiene como parte indispensable la acci\u00f3n de la justicia y las tareas de promoci\u00f3n del hombre\u00bb<br \/>\nEste trabajo de promoci\u00f3n integral marca profundamente la vivencia y el ejercicio del amor cristiano y hace comprender que el amor al pr\u00f3jimo debe ser eficaz y, para ello, expresarse de acuerdo con las exigencias del mundo moderno. En \u00e9l se pide tener una perspectiva pol\u00ed\u00adtica de amor, porque los medios del amor individual son cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s limitados. El pr\u00f3jimo necesitado no son individuos aislados, sino masas oprimidas por estructuras humanas injustas y deshumanizantes.<\/p>\n<p>La espiritualidad de la liberaci\u00f3n, sin negar los beneficios y quiz\u00e1 la necesidad de un tipo de ayuda asistencial al pr\u00f3jimo, insiste en el esfuerzo por la transformaci\u00f3n de los sistemas opresores a trav\u00e9s de una promoci\u00f3n educadora y liberadora. S\u00f3lo buscando actuar sobre las instituciones econ\u00f3micas y pol\u00ed\u00adticas, nacionales e internacionales, el amor cristiano puede ser un amor eficaz al pr\u00f3jimo y, por consiguiente, a Dios22. El amor de Dios se vuelve por necesidad comuni\u00f3n de amor con los dem\u00e1s y participaci\u00f3n fraterna, pero sobre todo obra de justicia por los oprimidos y esfuerzo de liberaci\u00f3n para quienes m\u00e1s lo necesitan.<\/p>\n<p>La presencia del amor cristiano se percibe urgente y necesaria en el trabajo de cambio y de transformaci\u00f3n de estructuras. La caridad est\u00e1 llamada a animar el compromiso cristiano. Ella es m\u00e1s fuerte que las divisiones y ayuda a superar, en la lucha por un mundo m\u00e1s justo, el odio, que terminar\u00ed\u00ada haciendo del oprimido un opresor. El cambio debe desembocar en la reconciliaci\u00f3n, aun cuando tenga que pasar por conflictos al \u00abponer en pr\u00e1ctica transformaciones audaces, profundamente innovadoras\u00bb y al emprender, \u00absin esperar m\u00e1s, reformas urgentes\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>5. POBREZA Y ESPERANZA &#8211; La espiritualidad de la liberaci\u00f3n se est\u00e1 caracterizando tambi\u00e9n por la experiencia de la limitaci\u00f3n y pobreza humanas en la evangelizaci\u00f3n liberadora. Ellas exigen una vivencia de esperanza cristiana. Es en los pobres en quienes la esperanza despliega toda su fuerza. Es all\u00ed\u00ad donde se comprende la necesidad que se tiene de la ayuda de Dios y c\u00f3mo \u00e9l quiere que el hombre colabore en el proceso de su propia liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A esta experiencia de limitaci\u00f3n y pobreza hay que a\u00f1adir la que se origina de una opci\u00f3n preferencial por los pobres. En su evangelizaci\u00f3n se tiene un repensamiento de los contenidos de la Buena Noticia y de los valores del Reino, que ellos viven y que les permiten evangelizar a los evangelizadores.<\/p>\n<p>La revalorizaci\u00f3n de la esperanza cristiana a partir del Concilio, que dej\u00f3 de considerarla como una actitud de espera paciente y resignada de la irrupci\u00f3n de lo definitivo en la historia\u00bb, ha puesto de relieve su dimensi\u00f3n activa. La espiritualidad de la liberaci\u00f3n ve en este nuevo enfoque de la esperanza un desaf\u00ed\u00ado y un programa de acci\u00f3n. En la medida en que el cristiano trabaje por las liberaciones intrahist\u00f3ricas de sus hermanos, estar\u00e1 siendo art\u00ed\u00adfice del Reino y testigo de su consumaci\u00f3n. Ir\u00e1 tratando de conjugar la convicci\u00f3n de lo relativo de todas las mediaciones liberadoras con la necesidad de que se utilicen; la desilusi\u00f3n de los logros imperfectos, con la certeza de que ellos preparan y anuncian, de alg\u00fan modo, lo perfecto y pleno de la consumaci\u00f3n del Reino.<\/p>\n<p>La evangelizaci\u00f3n liberadora, al enfrentar dificultades que salen a su encuentro, est\u00e1 favoreciendo la comprensi\u00f3n de que el camino de la renovaci\u00f3n pasa por la cruz y la muerte, y que el hombre es un signo y un instrumento pobre y d\u00e9bil para la realizaci\u00f3n del proyecto salvifico de Dios. Esto hace posible una apertura a Dios, quien se manifiesta en la debilidad y limitaci\u00f3n del hombre (cf 2 Cor 12,7-10).<\/p>\n<p>La pobreza, como renuncia al apoyo en el poder, en los propios recursos y en los caminos de la l\u00f3gica humana, alimenta una esperanza activa radicada en la debilidad del hombre, en la bondad y fidelidad divinas y en la necedad de la cruz, fuerza de Dios y sabidur\u00ed\u00ada de Dios (cf 1 Cor 1,17-25).<\/p>\n<p>6. CONTEMPLATIVOS EN EL TRABAJO DE LIBERACI\u00ed\u201cN &#8211; Cuando comenz\u00f3 el movimiento de renovaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, cuando se despert\u00f3 a la realidad de un continente cristiano con el esc\u00e1ndalo de injusticias sociales que clamaban al cielo\u00bb, la oraci\u00f3n apareci\u00f3, en un primer momento, como sin\u00f3nimo de alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La espiritualidad de la liberaci\u00f3n est\u00e1 encontrando ahora una s\u00ed\u00adntesis en la que, sin despreciar los tiempos fuertes de plegaria, se pone el acento en la oraci\u00f3n como actitud de vida. Se est\u00e1 rezando de una manera nueva: en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con la existencia. Este tipo de oraci\u00f3n tiene como clave la fe, que pone en contacto con Dios y ayuda a descifrar su mensaje en la trama compleja de la vida. De este modo se va creando una visi\u00f3n contemplativa de la realidad que coloca a Dios en el centro de la existencia con todo el nudo de relaciones con el pr\u00f3jimo y con el mundo.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n de la necesidad de la oraci\u00f3n en el compromiso liberador no es s\u00f3lo te\u00f3rica. Ha sido, sobre todo, una experiencia concreta en el trabajo por la transformaci\u00f3n de la sociedad. El ha hecho posible encontrar los caminos para una oraci\u00f3n aut\u00e9ntica y no evasiva. El compromiso de liberaci\u00f3n exige de la persona una entrega generosa y total. La injusticia es una noche de inseguridad que llega a amenazar incluso la propia vida. Se ponen a prueba la fe, la esperanza y el amor cristiano. La oraci\u00f3n aparece en ese horizonte -y as\u00ed\u00ad se est\u00e1 viviendo- como fuente de un amor gratuito, que va hasta la ra\u00ed\u00adz del hombre y hace brotar desde all\u00ed\u00ad el amor sin inter\u00e9s y sin condiciones que purifica del ego\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n en el trabajo de evangelizaci\u00f3n liberadora se construye con todo lo que implica el trabajo de la lucha por la justicia: anhelos, esperanzas, fatigas, desilusi\u00f3n, errores, conflictos, incoherencias, debilidades, ego\u00ed\u00adsmo, b\u00fasqueda de prestigio personal. Por esto, el Congreso Internacional Ecum\u00e9nico de Teolog\u00ed\u00ada, celebrado en S\u00e1o Paulo (Brasil) en 1980, reafirmaba \u00abla eficacia evangelizadora y liberadora de la oraci\u00f3n, en nosotros y en los pueblos\u00bb y proclamaba: \u00abCreemos en su eficacia humanizadora en las luchas. Creemos que la contemplaci\u00f3n cristiana da sentido a la vida y a la historia, aun en los fracasos, e impulsa a aceptar la cruz como camino de liberaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>En la experiencia oracional de los cristianos comprometidos en la evangelizaci\u00f3n liberadora, ocupa un lugar especial la oraci\u00f3n comunitaria. En ella se comparte la experiencia de Dios, se busca discernir sus caminos, se confiesan las fallas, se enjuician actitudes, se mantiene un dinamismo permanente de conversi\u00f3n, se renueva la esperanza activa en la acci\u00f3n por la justicia.<\/p>\n<p>El redescubrimiento de la contemplaci\u00f3n cristiana en la espiritualidad de la liberaci\u00f3n est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de los grandes m\u00ed\u00adsticos, que nunca redujeron la contemplaci\u00f3n al \u00e1mbito intelectual, sino que la orientaron evang\u00e9licamente al servicio concreto y eficaz del pr\u00f3jimo\u00bb.<\/p>\n<p>En esta actitud contemplativa en el trabajo de liberaci\u00f3n, la oraci\u00f3n lit\u00fargica es considerada sobre todo como Palabra de Dios celebrada, despu\u00e9s de haberla acogido, en su anuncio, por la fe y con el compromiso de vivirla en el amor. De all\u00ed\u00ad se ha derivado un dinamismo de continuidad entre liturgia y vida. La presencia de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu en las celebraciones se percibe viva y exigente. Especialmente la Eucarist\u00ed\u00ada une en la fraternidad y empuja al amor, al servicio, a la reconciliaci\u00f3n renovada y gratuita como el amor de Cristo. La oraci\u00f3n lit\u00fargica se va haciendo celebraci\u00f3n aut\u00e9ntica porque est\u00e1 conectada con el mundo en que se vive. Brinda, adem\u00e1s, la ocasi\u00f3n para un discernimiento comunitario en busca de los designios de Dios en la historia.<\/p>\n<p>7. ASCESIS INSERTADA EN LA VIDA Y EN EL TRABAJO DE EVANGELIZACI\u00ed\u201cN LIBERADORA &#8211; La espiritualidad de la liberaci\u00f3n busca vivir la ascesis insertada en la vida y en el trabajo de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El servicio evangelizador, que implica el trabajo por la liberaci\u00f3n integral del hombre, trae consigo muchas renuncias, privaciones, persecuci\u00f3n y sufrimientos. La inserci\u00f3n solidaria entre los pobres y marginados de la sociedad exige, por su parte, una fuerte dosis de abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica. Hay que enfrentar la cr\u00ed\u00adtica e incomprensi\u00f3n de muchos; el riesgo y los ataques que el simple hecho de ponerse al lado de los pobres suscita de parte de quienes detentan el poder y la riqueza en la sociedad. Esto constituye una cruz m\u00e1s dura y pesada que muchos ejercicios asc\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Junto a la ascesis de la solidaridad con los pobres y vinculada a ella, est\u00e1 la de conservar la esperanza viva en la comprobaci\u00f3n repetida de la aparente inutilidad de los esfuerzos de liberaci\u00f3n. Igualmente est\u00e1 la ascesis de la aceptaci\u00f3n de que con facilidad se cae en la inconsecuencia, el ego\u00ed\u00adsmo o la b\u00fasqueda de prestigio personal.<\/p>\n<p>8. NUEVO ENFOQUE DE LA DEVOCI\u00ed\u201cN MARIANA &#8211; La espiritualidad mariana de los pueblos de Am\u00e9rica Latina aparece destacada en la evangelizaci\u00f3n. No se trata s\u00f3lo de la presentaci\u00f3n de la figura de Mar\u00ed\u00ada dentro de la historia de la salvaci\u00f3n para alimentar la piedad y el culto marianos. Mar\u00ed\u00ada se contempla principalmente como modelo para la espiritualidad del cristiano comprometido en la evangelizaci\u00f3n liberadora.<\/p>\n<p>La espiritualidad de la liberaci\u00f3n coloca a Mar\u00ed\u00ada en su historia. En ella aparece la Virgen viviendo la fe en las circunstancias dolorosas de la persecuci\u00f3n, del exilio y de la pobreza (Mt 1,13-23); abierta a Dios y escuchando su Palabra en la Escritura y en la vida, creyendo y viviendo en todos los momentos las exigencias de esa Palabra. Al mismo tiempo, Mar\u00ed\u00ada se presenta atenta y preocupada por los problemas concretos de las personas: va a visitar a su prima para ayudarla en el tiempo cercano a su parto (cf Lc 1,39-45); se interesa por la falta de vino en un banquete de bodas (cf Jn 2,1-12); acompa\u00f1a a los ap\u00f3stoles en la oraci\u00f3n antes de la venida del Esp\u00ed\u00adritu (cf He 1,14).<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada se pone tambi\u00e9n de parte de los pobres. En su c\u00e1ntico proclama la acci\u00f3n de Dios, que derriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes (Lc 1,51-53).<\/p>\n<p>A Mar\u00ed\u00ada se la mira como ejemplo de seguimiento de Jes\u00fas en el trabajo por anticipar el Reino en la historia.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de todas estas perspectivas, en Mar\u00ed\u00ada se contemplan y valoran algunos aspectos que ocupan un lugar importante en la espiritualidad de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. Perspectivas de una espiritualidad de la liberaci\u00f3n<br \/>\nLos rasgos de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n que hemos delineado nos hacen ver que en ella se viven los valores fundamentales de la espiritualidad cristiana encarnados en la realidad de Am\u00e9rica Latina y revestidos de los matices que las circunstancias imponen. Se trata de una espiritualidad que asume las exigencias de una evangelizaci\u00f3n liberadora, que busca la promoci\u00f3n integral del hombre, pero que est\u00e1 centrada en la experiencia de Dios y se deja evangelizar por los pobres.<\/p>\n<p>Enraizada en el Evangelio, como toda aut\u00e9ntica espiritualidad cristiana, la espiritualidad de la liberaci\u00f3n contrasta, sin embargo, con algunos enfoques tradicionales que depend\u00ed\u00adan de una visi\u00f3n del mundo, de una cultura y de un concepto de Iglesia diferentes. Ellos impulsaban a vivir la espiritualidad m\u00e1s bien al margen de la vida y descuidando la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica que se anticipa en la historia.<\/p>\n<p>\u00abUn nuevo lenguaje prof\u00e9tico y un nuevo lenguaje m\u00ed\u00adstico sobre Dios est\u00e1n naciendo en estas tierras de expoliaci\u00f3n y de esperanza&#8230; \u00bfC\u00f3mo ser disc\u00ed\u00adpulo del Se\u00f1or en un subcontinente en el que se asesina al pobre, si no es anunciando aqu\u00ed\u00ad y ahora al Dios de la vida y de todo lo que ella implica para nuestra oraci\u00f3n y nuestra pr\u00e1ctica?\u00bb<br \/>\nEl Documento final del Congreso Internacional Ecum\u00e9nico de Teolog\u00ed\u00ada, citado anteriormente, presenta, en los n\u00fameros 53-64, lo que va siendo fruto de la experiencia cristiana de Am\u00e9rica Latina y de los pa\u00ed\u00adses del Tercer Mundo en la l\u00ed\u00adnea de la espiritualidad: oraci\u00f3n, contemplaci\u00f3n, liberaci\u00f3n, seguimiento de Jes\u00fas. Se asume all\u00ed\u00ad el compromiso de ayudar a las comunidades a vivir de la gran tradici\u00f3n de la Iglesia, encarn\u00e1ndola en nuestra \u00e9poca 32. Ello implica la superaci\u00f3n de algunos dualismos que no son b\u00ed\u00adblicos: fe y vida, oraci\u00f3n y acci\u00f3n, compromisos y tareas diarias, contemplaci\u00f3n y lucha, creaci\u00f3n y salvaci\u00f3n\u00bb. Se habla de una espiritualidad revitalizada que acent\u00faa el amor de Dios, que nos llama a seguir a Jes\u00fas y a hacer de la opci\u00f3n solidaria por los pobres y oprimidos una experiencia del Dios de Jesucristo 3&#8242;.<\/p>\n<p>La espiritualidad de la liberaci\u00f3n, como experiencia y como reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, abre un camino para integrar el aspecto personal de la espiritualidad cristiana con las exigencias comunitarias y sociales del mensaje evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>Camilo Maccise<\/p>\n<p>BIBL.-AA. VV., Historia de la teolog\u00ed\u00ada en Am\u00e9rica Latina, Ed. Dei, S. 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Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. G\u00e9nesis de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n: 1. Dimensiones liberadoras de la espiritualidad cristiana; 2. La experiencia cristiana en Am\u00e9rica Latina y el acento en la libe-raci\u00f3n; 3. De una pastoral liberadora a una teolog\u00ed\u00ada y una espiritualidad de la liberaci\u00f3n &#8211; II. Principales caracter\u00ed\u00adsticas de la espiritualidad de la liberaci\u00f3n: 1. Experiencia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/liberacion-espiritualidad-de-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLIBERACION (ESPIRITUALIDAD DE LA)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17090","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17090","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17090"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17090\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17090"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17090"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17090"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}