{"id":17095,"date":"2016-02-05T11:08:02","date_gmt":"2016-02-05T16:08:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mediaciones\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:02","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:02","slug":"mediaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mediaciones\/","title":{"rendered":"MEDIACIONES"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El Mediador: Biblia y teolog\u00ed\u00ada: 1. Antigua Alianza; 2. Jesucristo mediador: 3. Acci\u00f3n visible de Jes\u00fas invisible &#8211; II. Naturaleza y funciones: 1. Naturaleza; 2. Funci\u00f3n; 3. Mediaciones personales &#8211; III. Vivencia teologal: 1. Inmediatez en las mediaciones; 2. San Juan de la Cruz; 3. Discernimiento &#8211; IV. Variedad de mediaciones: 1. Tipos; 2. Complementariedad; 3. Armonizaci\u00f3n vocacional &#8211; V. Ca\u00ed\u00adda de mediaciones: 1. Situaci\u00f3n actual; 2. Causas &#8211; VI. Reeducaci\u00f3n: 1. Principios; 2. Orientaciones; 3. Mediaci\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>\u00abMediaci\u00f3n\u00bb es un concepto fundamental de la teolog\u00ed\u00ada tomado de la revelaci\u00f3n. Se presenta en varias denominaciones directas: mediador, medios, mediaciones; y en numerosas denominaciones equivalentes. Hay una teolog\u00ed\u00ada de la mediaci\u00f3n, que destaca y explica las m\u00faltiples conexiones existentes entre gracia divina y realidad humana, entre historia humana e historia de salvaci\u00f3n. La pastoral se ocupa de los factores y condicionamientos que acompa\u00f1an el anuncio y la comprensi\u00f3n del Evangelio en las diversas personas y culturas: mediaciones \u00e9tnicas, culturales, sociol\u00f3gicas, religiosas.<\/p>\n<p>En espiritualidad, la mediaci\u00f3n est\u00e1 entrando de lleno, con resultados muy valiosos tanto para la comprensi\u00f3n como para la vivencia de la vida teologal&#8217;. Es una categor\u00ed\u00ada muy amplia, en la que est\u00e1n incluidas la mayor parte de las realidades espirituales con sus funciones respectivas. No obstante, tiene un significado bien preciso, que permite valorar personas, hechos y cosas a la luz de su verdadera finalidad: el encuentro personal entre Dios y el hombre. En esta linea de principios y orientaciones generales se mantendr\u00e1 esta breve exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>I. El Mediador: Biblia y teolog\u00ed\u00ada<br \/>\n\u00abDe una manera fragmentaria y de muchos modos habl\u00f3 Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos \u00faltimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo&#8230;\u00bb (Heb 1,1-2). Estas primeras palabras dan el tono y el contenido general de la Carta a los Hebreos, que centra en Jesucristo mediador toda la econom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n: pasado, presente y futuro. La intenci\u00f3n primordial del autor es afirmar que Jesucristo es el mediador \u00fanico y definitivo, presente y futuro, de la salvaci\u00f3n. De paso, dice tambi\u00e9n que el uso de mediaciones es un principio permanente en el trato de Dios con los hombres, y que todas las mediaciones est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente referidas y vinculadas a Cristo.<\/p>\n<p>1. ANTIGUA ALIANZA &#8211; Desde siempre. la revelaci\u00f3n de Dios y su comunicaci\u00f3n con los hombres ha tenido lugar en las mediaciones. La presencia ininterrumpida de mediadores y mediaciones en la historia de la salvaci\u00f3n manifiesta la voluntad persistente de Dios por mantener relaci\u00f3n personal con los hombres en plena historia. Las mediaciones nacen y subsisten en funci\u00f3n del encuentro interpersonal entre Dios y el hombre o el pueblo.<\/p>\n<p>Por su densidad religiosa e hist\u00f3rica, por la nitidez de su estructura, la Alianza es la mediaci\u00f3n por excelencia, una s\u00ed\u00adntesis de todas las mediaciones. Presupone, significa, garantiza la comuni\u00f3n entre Dios y su pueblo escogido. Incorpora de lleno la historia anterior y compromete la sucesiva. Intervienen, adem\u00e1s de las personas centrales Dios-pueblo, toda clase de medios: Mois\u00e9s como mediador, la ley, el sacrificio, el altar, ritos, palabras, etc. (Ex 19,20.24). Mediaciones del amor, de la voluntad de Dios, y mediaciones del reconocimiento y de la acogida y respuesta del pueblo. Dios se sirve de todos esos modos y medios para entrar con realismo sensible y concreci\u00f3n hist\u00f3rica en la vida de los hombres.<\/p>\n<p>La Alianza ser\u00e1 el principio motor de todo el AT, en su contenido esencial de comuni\u00f3n, y en las formas que la realizan y expresan: hechos de la historia, sacrificios rituales, el templo y el arca, peregrinaciones y fiestas; y, sobre todo, mediadores reyes, sacerdotes, profetas; la oraci\u00f3n y la lectura de la ley. Tantas mediaciones de car\u00e1cter religioso o profano, que llenan la existencia del israelita, y le hacen sensible a la presencia del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas del AT se leen tambi\u00e9n frecuentes abusos y correcciones en la vivencia de la mediaci\u00f3n. Los peligros mayores son: exterioridad, absolutizaci\u00f3n, anarqu\u00ed\u00ada. Exterioridad: detallistas y tenaces en la observancia de ritos y leyes, pero que no expresan comuni\u00f3n convencida y sentida con Yahv\u00e9. Absolutizaci\u00f3n: asimiento \u00abidol\u00e1trico\u00bb a sus caudillos, la ley, el templo. en que ha desaparecido casi por completo la referencia teologal al Se\u00f1or. Anarqu\u00ed\u00ada: todos los ritos, mandamientos, costumbres se absolutizan y adquieren igual gravedad; de ah\u00ed\u00ad que muchas veces se antepongan menudencias insignificantes a valores primordiales.<\/p>\n<p>2. JESUCRISTO MEDIADOR &#8211; Ese t\u00ed\u00adtulo recoge del modo m\u00e1s exacto la intenci\u00f3n de Jes\u00fas en su persona y su presencia, y el sentido fundamental de todos sus hechos y palabras [Jesucristo). Ser\u00ed\u00ada redundancia recoger aqu\u00ed\u00ad textos del Evangelio. Sin hacer uso de la palabra \u00abmediador\u00bb, todos los t\u00ed\u00adtulos y funciones que \u00e9l mismo se atribuye o le dan los evangelios van en esa direcci\u00f3n: mes\u00ed\u00adas, salvador, revelador, palabra, camino, verdad, vida. Es Hijo de Dios, venido del Padre, el \u00fanico que le conoce. Es hombre, nacido de Mar\u00ed\u00ada, conocido por su tierra y su parentela, que convive con los hombres, les ense\u00f1a y acompa\u00f1a y capacita para el trato con Dios.<\/p>\n<p>La mediaci\u00f3n se realiza ya dentro de su persona, en su ser y vivir personales: \u00abEl amor humano de Cristo hacia los hombres es, pues, la manifestaci\u00f3n comunicadora del amor divino hacia los hombres: la misericordia redentora del mismo Dios que llega hasta nosotros a trav\u00e9s de un coraz\u00f3n humano. Pero junto a este movimiento de arriba hacia abajo, que procede del amor de Dios por nosotros a trav\u00e9s del coraz\u00f3n humano de Jes\u00fas, hay en el hombre Jes\u00fas un movimiento de abajo hacia arriba, que parte del coraz\u00f3n humano de Jes\u00fas, el Hijo, hacia el Padre [&#8230;]. En Cristo no s\u00f3lo se nos ha revelado Dios y su amor hacia los hombres, sino que Dios nos ha mostrado, asimismo, lo que es un hombre que se entrega enteramente a \u00e9l, el Padre invisible\u00bb.<\/p>\n<p>La mediaci\u00f3n totalizante de Jes\u00fas no excluye otras mediaciones. El mismo las usa con profusi\u00f3n: cumplimiento de la ley, fiestas: el tacto, la saliva, el barro para sanar enfermos: el lavatorio, el pan, el vino, etc. Pero s\u00ed\u00ad ha luchado toda su vida por devolver a las mediaciones su sentido b\u00e1sico de encuentro con Dios Padre, con el hermano: oraci\u00f3n sobria con fe, limosna discreta con amor. Establece jerarqu\u00ed\u00ada: la vida de un hombre vale m\u00e1s que el reposo sab\u00e1tico, la ayuda a los padres es antes que hacer una oferta en el templo, la misericordia vale m\u00e1s que el sacrificio y la pureza del coraz\u00f3n m\u00e1s que la limpieza de las manos. Se a\u00ed\u00adra contra las deturpaciones: el templo convertido en casa de negocios, las palabras de la Biblia como cintas de adorno, etc.<\/p>\n<p>Al llamarle insistentemente \u00abmediador de una Alianza mejor\u00bb, de una \u00abAlianza nueva\u00bb (Heb 8,6; 9,15), la Carta a los Hebreos se refiere a la actualidad permanente de Cristo glorioso y no solamente a una misi\u00f3n cumplida durante los a\u00f1os de su existencia terrestre. Con un solo sacrificio ha obrado la redenci\u00f3n y se ha sentado para siempre a la derecha del Padre con la funci\u00f3n de mediador, salvador, intercesor. El autor sagrado acent\u00faa expl\u00ed\u00adcitamente la permanencia de su condici\u00f3n humana y de su experiencia terrestre dolorosa (Heb 5), pues de ella depende la verdad de la mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. ACCI\u00ed\u201cN VISIBLE DE JES\u00daS INVISIBLE &#8211; Al afirmar su funci\u00f3n de \u00fanico y eterno mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo es consciente de los l\u00ed\u00admites hist\u00f3ricos y geogr\u00e1ficos que tiene su existencia terrestre. No piensa en hacerse sustituir, sino todo lo contrario, provee cosas, gestos, personas que actualicen y visibilicen su presencia. En el momento culminante de la \u00faltima cena delega a los ap\u00f3stoles, instituye el sacrificio, consagra el pan y el vino. Y sobre todo ello, la garant\u00ed\u00ada personal: yo estoy convosotros siempre, os enviar\u00e9 mi Esp\u00ed\u00adritu. Se mantiene en este paso la continuidad de su \u00fanica mediaci\u00f3n. \u00abEl hombre Jes\u00fas es la presencia humana entre nosotros de Dios Redentor, pero al modo de una presencia humana; por consiguiente, en virtud de un intermedio corporal. Por esta raz\u00f3n precisamente la econom\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n exige, desde la ascensi\u00f3n de Cristo, una mediaci\u00f3n corporal que la prolongue. Sabemos ya que este `cuerpo del Se\u00f1or&#8217; sacramental es concretamente la Iglesia. Hemos llamado a los sacramentos la actividad espec\u00ed\u00adfica de esta realidad-signo eclesial. Del mismo modo que Cristo obra invisiblemente en el mundo por medio de su corporeidad celeste, act\u00faa asimismo visiblemente en y por medio de su cuerpo terrestre, la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>De este modo entramos en una forma nueva de la misma econom\u00ed\u00ada instaurada por Jes\u00fas, que ahora se expresa en la mediaci\u00f3n de la Iglesia animada por el Esp\u00ed\u00adritu. Con esto aumenta la visibilidad en extensi\u00f3n y en duraci\u00f3n, pero aumenta proporcionalmente la pesadez y la opacidad. Frente a la sencillez de Cristo y a la transparencia del Evangelio, se hace complicada la vida de la Iglesia y su doctrina. Pero ninguna mediaci\u00f3n es evidente. Nada divino vieron en Jes\u00fas muchos de sus contempor\u00e1neos, y otros le vieron como seductor y pose\u00ed\u00addo de demonios.<\/p>\n<p>II. Naturaleza y funciones<br \/>\nHemos visto la mediaci\u00f3n como elemento esencial del plan salv\u00ed\u00adfico, que es su contexto original y originante. Hoy cumple exactamente esas mismas funciones en la vida del creyente y de la Iglesia. Basta reflexionar un poco sobre nuestras relaciones con Dios. Todas ellas est\u00e1n enriquecidas y gravadas con el realismo denso de la naturaleza, de la historia, de la psicolog\u00ed\u00ada personal. Dios sale al encuentro y habla por medio de personas, libros, hechos, signos. Le conocemos por sus mismas obras y palabras, pero siempre a trav\u00e9s de nuestras ideas y capacidades, de nuestra conciencia y sensorialidad.<\/p>\n<p>1. NATURALEZA &#8211; Llamamos mediaci\u00f3n a la capacidad espiritual que poseen ciertos objetos, actos, personas, de comunicar al hombre la acci\u00f3n de Dios, y de despertar y expresar en el hombre acogida y respuesta de comuni\u00f3n. Si se trata de persona, la llamamos mediador; si de objeto o acto, decimos medio. Cuando uno u otro act\u00faan cumpliendo sus funciones, hablamos de mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Elementos principales de la mediaci\u00f3n son: a) Dios, que se comunica al hombre escogiendo para ello caminos de encarnaci\u00f3n sensible y de historia; b) el hombre, capacitado para acoger a Dios y responderle por esos mismos medios; c) realidades de la creaci\u00f3n, de la historia, de la psicolog\u00ed\u00ada, asumidas por Dios para ese trato de gracia; d) funci\u00f3n mediadora de esas mismas realidades, cuando efectivamente transmiten gracia y despiertan la conciencia teologal del sujeto.<\/p>\n<p>En toda mediaci\u00f3n, el centro de mira lo forman los dos primeros elementos: Dios y el hombre en comuni\u00f3n. A ellos se ordena y subordina todo lo dem\u00e1s. Todo debe servir, y nada puede sustituir a la comuni\u00f3n directa entre los dos sujetos.<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar como elementos distintos los dos \u00faltimos, aunque se trate de una misma realidad. En primer lugar, porque la realidad mediante tiene su propia consistencia diferenciada, que debe ser respetada al establecer su funci\u00f3n mediadora. Y tambi\u00e9n porque la fuerza mediadora de una realidad es un aspecto particular que no siempre se descubre o se pone en ella. En el pan eucar\u00ed\u00adstico no todos ven a Jesucristo, ni en el rito que practican ponen todos comuni\u00f3n de fe y amor.<\/p>\n<p>2. FUNCI\u00ed\u201cN &#8211; Por tanto, en los medios propiamente dichos se distinguen esos dos aspectos: la realidad desnuda y su funci\u00f3n relacional. La funci\u00f3n mediadora es voluntad expl\u00ed\u00adcita y don de Dios, que ha querido, por creaci\u00f3n y redenci\u00f3n, hacerse presente en toda realidad. Para su prop\u00f3sito de hacer llegar hasta la conciencia y la libertad del hombre su amor y crear di\u00e1logo, Dios ha echado mano de todo lo que puede haber de m\u00e1s asequible y m\u00e1s eficaz para el hombre. Ha inyectado gracia en la creaci\u00f3n entera, en los hechos de la historia, en las personas, en las cosas. Dios se abisma en las mediaciones.<\/p>\n<p>La mediaci\u00f3n es fruto de una econom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n, que ha entretejido lo divino y lo humano con una red de dependencia y armon\u00ed\u00ada real y simb\u00f3lica inquebrantables. Pr\u00e1cticamente, todo se vuelve \u00ablugar\u00bb de gracia y de di\u00e1logo: la Iglesia en su misterio e instituciones, la Biblia, los sacramentos, lugares sagrados, im\u00e1genes, servicio a los hermanos, ritos y celebraciones, un encuentro, la alegr\u00ed\u00ada, una enfermedad, el trabajo; y dentro del hombre, todo el tejido de su condici\u00f3n corporal, de su psiquismo, de su mundo espiritual.<\/p>\n<p>Lo mismo que la realidad no cumple por s\u00ed\u00ad sola la funci\u00f3n mediadora, tampoco la funci\u00f3n puede prescindir de la realidad. El acto de comuni\u00f3n va dirigido a Dios en s\u00ed\u00ad mismo. En este sentido se habla de trascendencia en el uso de las mediaciones. Pero esa trascendencia tiene lugar en la adherencia misma a la mediaci\u00f3n, que por su mismo significado proyecta m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad misma la comuni\u00f3n total. No son las mediaciones, por lo menos las mejores, simple pretexto o punto de arranque, abandonado r\u00e1pidamente para crear comuni\u00f3n directa al margen de ella.<\/p>\n<p>3. MEDIACIONES PERSONALES &#8211; La persona toma parte en las mediaciones de manera relevante. Y lo hace con peculiaridades que merecen consideraci\u00f3n aparte.<\/p>\n<p>En muchos casos, las personas intervienen como representantes de Dios, que por esa v\u00ed\u00ada se comunica al sujeto: la voluntad del superior como voluntad de Dios, la absoluci\u00f3n del confesor como perd\u00f3n de Dios, las molestias que da el pr\u00f3jimo como cruz mandada por Dios, la decisi\u00f3n de la mayor\u00ed\u00ada leg\u00ed\u00adtima como voz de Dios, etc. Aun trat\u00e1ndose de otros medios, como ritos, gestos, sacramentos, culto, tenemos mediaci\u00f3n s\u00f3lo cuando interviene la acci\u00f3n de una persona que los organiza y pone en obra. Esta presencia del hombre en las mediaciones impone al sujeto que las utiliza especial penetraci\u00f3n de fe, para llegar a la sustancia de la comuni\u00f3n teologal, como diremos luego. Pero impone tambi\u00e9n a la persona que interviene la grave responsabilidad de que sus intenciones y actos correspondan a la realidad que representa. Para que el superior sea tomado como voz de Dios, tiene \u00e9l mismo que hacerse tal por medio de la sabidur\u00ed\u00ada, la humildad, la oraci\u00f3n, el desapasionamiento; llegar a escuchar la voz de Dios para poder transmitirla&#8217;.<\/p>\n<p>La persona interviene tambi\u00e9n como objeto receptivo de nuestra relaci\u00f3n con Dios. El amor y el servicio al hermano terminan en Cristo: lo que hiciereis con uno de estos peque\u00f1os, recibir al ap\u00f3stol, visitar al encarcelado, ayudar al enfermo, al necesitado. Tanto m\u00e1s cuando se llega a comuni\u00f3n rec\u00ed\u00adproca con el hermano. Evidentemente, la relaci\u00f3n que se establece con una persona en la que Dios se manifiesta y sale al encuentro no es como la que tenemos con un paisaje. El hermano es por si mismo extremo de una relaci\u00f3n personal, en quien el sujeto encuentra al individuo al mismo tiempo que en \u00e9l y por \u00e9l encuentra a Dios. No queda reducido a pretexto para encontrarse con Dios. Es \u00e9ste un punto muy sensible para la mentalidad actual.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, interviene el sujeto mismo que vive la mediaci\u00f3n. El sujeto act\u00faa en su encuentro con Dios desde la propia psicolog\u00ed\u00ada, con sus capacidades y condicionamientos: ideas, imaginaci\u00f3n, sensibilidad, cultura. No hay contacto con Dios, ni siquiera en los m\u00ed\u00adsticos, fuera de toda mediaci\u00f3n subjetiva y de toda cultura. Este hecho no crea interposici\u00f3n o distancia. Jes\u00fas mismo ha amado a Dios y a las personas con su coraz\u00f3n y psicolog\u00ed\u00ada de hombre (GS 22). Por parte de las personas que en el Evangelio logran comuni\u00f3n inmediata con Jes\u00fas, no se advierte que les cree dificultad ninguna el uso abundante de mediaciones subjetivas: verle, tocarle, emociones, im\u00e1genes populares del Mes\u00ed\u00adas, etc. Son la soberbia depurada, la doblez y actitudes parecidas las que impiden la comuni\u00f3n. La recarga subjetiva de las mediaciones populares est\u00e1 abundantemente compensada por la fuerza de su fe y de su amor.<\/p>\n<p>III. Vivencia teologal<br \/>\nEl alma de toda mediaci\u00f3n es la bondad de Dios, que busca al hombre y se abre a \u00e9l. \u00abLa comuni\u00f3n personal con Dios no es posible sino en y por un acercamiento ben\u00e9volo de Dios a nosotros. Pero esto significa asimismo que la religi\u00f3n es esencialmente una relaci\u00f3n personal del hombre con Dios, una relaci\u00f3n de persona a persona: un encuentro personal o una comuni\u00f3n personal con Dios. Eso es lo que llamamos una actitud de vida teologal. Sobre la base de una aproximaci\u00f3n gratuita, condescendiente de Dios, el hombre religioso se pone en relaci\u00f3n vital inmediata con \u00e9l, que, mediante esta relaci\u00f3n, se convierte para nosotros en el &#8216;Dios vivo&#8217;.<\/p>\n<p>Fe, amor, esperanza son las que act\u00faan esa relaci\u00f3n inmediata entre Dios y el hombre y, por tanto, las que dan vida a las mediaciones. Quien pone en movimiento estas formas de comuni\u00f3n es Dios mismo, que se revela, ama, promete. \u00abEn eso est\u00e1 la caridad, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que \u00e9l nos am\u00f3 y envi\u00f3 a su Hijo\u00bb (1 In 4,10). Dios se revela en Cristo como palabra de verdad, amor, promesa de fidelidad y de mayor plenitud.<\/p>\n<p>A la revelaci\u00f3n teologal de Dios corresponde la vida teologal del sujeto. Creer, amar, esperar es la reacci\u00f3n del hombre, por obra de la gracia, a la conducta que Dios tiene hacia \u00e9l. Acoge la palabra, el amor, la promesa; y corresponde con actitudes y hechos de fe, amor, esperanza. La respuesta es tambi\u00e9n obra de Dios: Dios \u00aball\u00ed\u00ad le da su amor, en el mismo la muestra amarle como de \u00e9l es amada, porque, adem\u00e1s de ense\u00f1ar Dios all\u00ed\u00ad a amar al alma pura y libremente sin intereses, como \u00e9l nos ama, la hace amar con la fuerza que \u00e9l la ama, transform\u00e1ndola en su amor, como hemos dicho; en lo cual da su misma fuerza con que pueda amarle&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>1. INMEDIATEZ EN LAS MEDIACIONES &#8211; Esta formulaci\u00f3n parad\u00f3jica expresa uno de los puntos m\u00e1s delicados en la espiritualidad de las mediaciones. El creyente moderno, por una parte, se siente atra\u00ed\u00addo por la concreci\u00f3n y la perceptibilidad de formas que encarnan el misterio divino y la realidad espiritual. Por otra parte, las rechaza como estorbo, como intermedio sobrante e indiscreto en la intimidad personal que cada uno establece con Dios. En esta repugnancia intervienen m\u00faltiples factores y condicionamientos, de los cuales algunos se refieren a la comprensi\u00f3n te\u00f3rica y otros al uso inadecuado.<\/p>\n<p>Al hablar de inmediatez en contexto de experiencia m\u00ed\u00adstica y de presencia mental de Dios, la espiritualidad contrapone uso de medios e inmediatez. Debe haber influido en ello tambi\u00e9n el significado etimol\u00f3gico. En realidad son precisamente los medios asumidos por Dios en su revelaci\u00f3n los que posibilitan la comuni\u00f3n inmediata. Privada de ellos, la comuni\u00f3n pierde consistencia e inmediatez. Renunciando a la palabra b\u00ed\u00adblica y a la imagen que nos formamos de Dios, la comuni\u00f3n de fe se hace m\u00e1s lejana y superficial. En la comuni\u00f3n directa con la persona presente se siguen utilizando mediaciones: palabra, mirada, regalo, gesto, recuerdo hist\u00f3rico, lugar adecuado. Los medios favorecen la inmediatez del encuentro personal.<\/p>\n<p>A condici\u00f3n de que sean vividos conesp\u00ed\u00adritu teologal, es decir, en conformidad con lo que pide su naturaleza y funciones. La vivencia teologal est\u00e1 integrada por dos actitudes complementarias, que parecen contradictorias: adherencia a la realidad sensible en su propio valor y significado y trascendencia dentro de la misma comuni\u00f3n personal con Dios. La vivencia simult\u00e1nea de estas dos fuerzas requiere equilibrio vivo, que no siempre se consigue con la misma plenitud. Es indispensable para el aprovechamiento espiritual de las mediaciones.<\/p>\n<p>2. SAN JUAN DE LA CRUZ &#8211; El santo doctor ha planteado y explicado con competencia insuperada el tema de la vida teologal, el significado y el uso de los medios en el camino de uni\u00f3n con Dios\u00c2\u00b0. Coloca en el centro la mediaci\u00f3n de Cristo, revelaci\u00f3n total de Dios a los hombres y camino \u00fanico para acoger y encontrar a Dios. La uni\u00f3n, en cuanto revelaci\u00f3n y en cuanto acogida, se realiza en la inmediatez de la fe, el amor, la esperanza.<\/p>\n<p>Todo otro medio, de car\u00e1cter religioso o profano, debe ser animado internamente por las virtudes teologales, para tener fuerza de uni\u00f3n: ceremonias, lugares, personas, f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n, penitencias, sacramentos. Lo repite incansablemente: \u00abPorque as\u00ed\u00ad como es bueno y necesario el medio para el fin, como lo son las im\u00e1genes para acordarnos de Dios y de los santos, as\u00ed\u00ad cuando se toma y repara en el medio m\u00e1s que por solo medio, estorba e impide tanto en su tanto como otra cualquier cosa diferente\u00bb.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n de Juan de la Cruz est\u00e1 motivada por un contexto hist\u00f3rico en que sobreabundan y se absolutizan las mediaciones religiosas y sagradas. La doctrina vale igualmente para hoy, s\u00f3lo que aplicada en otra direcci\u00f3n, ya que es m\u00e1s bien la acentuaci\u00f3n excesiva de mediaciones humanas y profanas la que corre peligro de apagar el movimiento de la tendencia global.<\/p>\n<p>3. DISCERNIMIENTO &#8211; Las virtudes teologales realizan, adem\u00e1s de la comuni\u00f3n directa, una labor subsidiaria de discernimiento. Asumen la palabra, la persona, el objeto como presencia de Dios, pero no los identifican con Dios ni equiparan las diversas mediaciones entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Confieren esa lucidez y la exigen a quien usa la mediaci\u00f3n y a quien tiene que ponerla: el que establece una ley como voluntad de Dios y el que tiene que obedecerla. A ambos se les exige la vivencia teologal y el discernimiento para no identificarse ni identificar al otro como el mismo Dios.<\/p>\n<p>Las mediaciones son tambi\u00e9n \u00abmediadas\u00bb por otras mediaciones m\u00e1s altas, o diversamente interpretadas. De la voluntad de Dios manifestada por medio de un superior se puede recurrir a otro m\u00e1s alto, o esperar al sucesor que reexamine con otras luces la situaci\u00f3n. Este hecho no quita valor a las mediaciones; les quita la pretensi\u00f3n de absolutismo y de identificarse con Dios.<\/p>\n<p>Animados por la vida teologal, las mediaciones abren un horizonte infinito, iluminado por la presencia constante y el amor de Dios. Cuando falta el esp\u00ed\u00adritu teologal, los medios producen frustraci\u00f3n y asfixia: un mundo cerrado en que volvemos a encontrarnos siempre con nosotros mismos, con lo humano, lo terrestre, con una historia inexpresiva y sin calor.<\/p>\n<p>IV. Variedad de mediaciones<br \/>\nLas realidades que prestan o pueden prestar el servicio de mediaci\u00f3n son innumerables en cantidad y variedad. Semejante abundancia proviene de la magnificencia de Dios, que comunica por cauces limitados su infinita grandeza y bondad. Y es tambi\u00e9n fruto de los varios individuos y grupos que se acercan a Dios por sus propias v\u00ed\u00adas de temperamento y cultura. No podemos detenernos en el tratamiento particularizado de cada una. Resulta m\u00e1s \u00fatil y factible establecer algunos principios y orientaciones.<\/p>\n<p>1. TIPOS &#8211; Por su gran n\u00famero y variedad se hace imposible catalogar las mediaciones. En cambio cabe la posibilidad de organizarlas por sectores de una cierta homogeneidad. De ese modo se facilita la comprensi\u00f3n de sus funciones diferenciadas. Casi todas ellas son a la vez descendentes y ascendentes en diversa proporci\u00f3n. Presuponemos la mediaci\u00f3n b\u00e1sica y totalizante de Cristo y de la Iglesia.<\/p>\n<p>Entre varios sectores representativos se pueden nombrar: a) mediadores gloriosos: Mar\u00ed\u00ada, los santos, los difuntos; que forman una categor\u00ed\u00ada propia, en comuni\u00f3n y subordinaci\u00f3n con la mediaci\u00f3n de Cristo; b) mediadores terrestres: el hermano en general, como destinatario del amor y del servicio; como sujeto de comuni\u00f3n rec\u00ed\u00adproca; como int\u00e9rprete de la voluntad de Dios a modo de profeta, superior, etc.; c) el culto con las varias expresiones de religiosidad comunitaria: el sector m\u00e1s cuidado por la teolog\u00ed\u00ada cristiana; d) la contemplaci\u00f3n y la piedad personal, en que cada creyente despliega su gracia y peculiaridades sobre la base de la anterior: muy desarrollada en espiritualidad; e) la naturaleza, la creaci\u00f3n en general, como huella de Dios, su imagen y reflejo, manifestaci\u00f3n de su belleza y bondad;,f) la historia, que cuenta tambi\u00e9n con el hombre, pero ya en sus relaciones sociales, pol\u00ed\u00adticas, con los acontecimientos y realizaciones que constituyen la trama de la existencia colectiva.<\/p>\n<p>2. COMPLEMENTARIEDAD &#8211; El pluralismo de mediaciones es leg\u00ed\u00adtimo y necesario. Cada mediaci\u00f3n o sector tiene su cometido peculiar, que no puede ser realizado por otra mediaci\u00f3n o sector, aun cuando se la intensifique. Por mucho que se acent\u00fae la mediaci\u00f3n del hermano o de la contemplaci\u00f3n, no queda reemplazada la funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del culto en la vida del creyente. Para una persona de oraci\u00f3n, el crecimiento en madurez cristiana no est\u00e1 s\u00f3lo en aumentar la oraci\u00f3n, sino tal vez en desarrollar sectores que tal vez tiene descuidados: el hermano, la historia.<\/p>\n<p>Ninguno de estos sectores despliega la totalidad de la vida teologal, ni transmite real y simb\u00f3licamente la totalidad de los dones divinos. La madurez espiritual est\u00e1 en saber armonizarlas, para que cada una cumpla su funci\u00f3n; y en saber jerarquizarlas, pues no todas revisten la misma importancia, y en cada caso hay que discernir cu\u00e1l es la m\u00e1s adherente a la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada mediaci\u00f3n tiene su propio estilo y sus exigencias particulares en cuanto al uso. En este punto, la espiritualidad ha fomentado, o al menos tolerado, una grave confusi\u00f3n. No se puede actuar la mediaci\u00f3n social o pol\u00ed\u00adtica con el estilo devocional que se aplica a la oraci\u00f3n personal o al culto. Se pueden multiplicar los ejemplos.<\/p>\n<p>3. ARMONIZACI\u00ed\u201cN VOCACIONAL &#8211; Si son complementarias, tendremos que encontrar el modo en que la persona o el grupo puedan realizar varias de ellas en la unidad de su vida. No es necesario ni posible utilizarlas todas, ya que algunas son contrapuestas: matrimonio y celibato, eremitismo y vida pol\u00ed\u00adtica, etc. Hay que evitar el peligro de un eclecticismo descontrolado; y tambi\u00e9n la tentaci\u00f3n del entusiasmo unilateral por una sola, o de querer imponer a toda la Iglesia con iguales pesos y medidas el propio estilo de mediaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Varios factores prestan ayuda a la hora de encontrar la propia dosificaci\u00f3n de mediaciones. Uno de ellos es la cultura, que crea la base para una s\u00ed\u00adntesis concreta y adherente a las necesidades y sensibilidad del grupo. Tiene la ventaja de que esta armon\u00ed\u00ada nace de dentro, y no viene impuesta por simple obligad5n. Las mediaciones son elemento relevante en la diferenciaci\u00f3n de las varias espiritualidades [>Historia de la espiritualidad; >Espiritualidad contempor\u00e1nea].<\/p>\n<p>Un segundo factor est\u00e1 constituido por el temperamento personal, el sexo, la educaci\u00f3n particular. Como ejemplo est\u00e1 la diferencia entre el hombre y la mujer a este respecto: la mujer tiene mayor capacidad para mediaciones religiosas y cultuales; el hombre tiene mayor predisposici\u00f3n para la mediaci\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>La >vocaci\u00f3n es el factor decisivo a la hora de establecer armon\u00ed\u00ada y jerarqu\u00ed\u00ada entre las varias mediaciones que cada uno usa.<\/p>\n<p>V. Ca\u00ed\u00adda de mediaciones<br \/>\nLa ca\u00ed\u00adda de mediaciones es una de las experiencias m\u00e1s dolorosas de la vida eclesial y de la vida espiritual. Cuando las mediaciones abundan, el creyente vive seguro y acompa\u00f1ado en un mundo en que todo le habla de Dios. Tiempos y lugares, todos est\u00e1n marcados por la presencia de Dios: un santo, una capilla, una imagen, un rito, una procesi\u00f3n. Al desvirtuarse los medios, Dios parece m\u00e1s lejano y se cortan los puentes de la comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>Para valorar justamente nuestra situaci\u00f3n al respecto conviene hacer una distinci\u00f3n entre dos formas en que las mediaciones se deval\u00faan: decadencia, ca\u00ed\u00adda. Sufren decadencia cuando pierden su propio contenido interior y su fuerza teologal, pero mantienen en pie su estructura o pr\u00e1ctica material; por ejemplo, un rito que ya no significa nada para quien lo practica. Y hay ca\u00ed\u00adda de mediaciones cuando desaparece la expresi\u00f3n material, aun cuando siga en pie la experiencia o tal vez emigre en busca de nueva expresi\u00f3n. Esta distinci\u00f3n nos puede ayudar a valorar los fen\u00f3menos que se han dado en la historia y existen en la actualidad.<\/p>\n<p>Las dos formas suelen ir mezcladas, pero en muy diferente proporci\u00f3n, lo que permite distinguirlas seg\u00fan predomine el elemento exterior o el interior. Por lo general, se hace m\u00e1s sensible y dolorosa la ca\u00ed\u00adda que la decadencia. Hay per\u00ed\u00adodos en que los signos persisten desvirtuados y no se advierte malestar. En cambio, el sufrimiento es grave al desaparecer los signos, aunque perviva la experiencia que antes se encontraba en ellos.<\/p>\n<p>1. SITUACI\u00ed\u201cN ACTUAL &#8211; Prescindiendo ahora de lo sucedido en otras \u00e9pocas, la nuestra se presenta como escasa en mediaciones. Hablamos de la mentalidad predominante, sin pretender universalizar. En nuestro tiempo hay que hablar m\u00e1s de ca\u00ed\u00adda de mediaciones: omisi\u00f3n, desgana, abandono de los signos. Tanto de los que expresan comunicaci\u00f3n de Dios, como la Iglesia, los sacramentos, leyes, estructuras, autoridad; como de los que expresan la respuesta comprometida del hombre: la pr\u00e1ctica religiosa, la obediencia, los distintivos de sacralidad, etc.<\/p>\n<p>La ca\u00ed\u00adda se deja notar especialmente en el sector del culto y de la religiosidad en general: oraci\u00f3n, sacramentos. piedad en sus manifestaciones. Ha aumentado, en cambio, la sensibilidad frente a Dios en la historia y en la comunidad.<\/p>\n<p>Tiene algo de parad\u00f3jico la presente situaci\u00f3n. De una parte, quiere concreci\u00f3n y humanizaci\u00f3n de lo divino: detecta con gusto el componente humano en la inspiraci\u00f3n, la Iglesia, la acci\u00f3n de Dios en la historia. Todo ello se hace por mediaci\u00f3n de hombres y de formas culturales. Al mismo tiempo, manifiesta tendencias inmediatistas: quiere a Cristo sin Iglesia, a la Iglesia sin clero, al Evangelio sin legislaci\u00f3n, etc. Y agrava el contraste entre signo y significaci\u00f3n: Evangelio y ley, esp\u00ed\u00adritu y letra, comunidad e instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. CAUSAS &#8211; Entre causas directas o indirectas se pueden se\u00f1alar muchas. Basta aludir a algunas. Empezando por las m\u00e1s inmediatas, el concilio Vat. II ha sido la ocasi\u00f3n de que emergieran muchas de estas dificultades. El cambio de pensar, sentir y vivir en la Iglesia trajo la devaluaci\u00f3n de expresiones tradicionales. El pluralismo de formas y la variedad de experimentos ha hecho que se relativizara todo, perdiendo el halo de sacralidad.<\/p>\n<p>Ha influido tambi\u00e9n en las graves proporciones que ha tomado el fen\u00f3meno el hecho de que se hayan conservado hasta el concilio numerosas mediaciones que ya de tiempo atr\u00e1s carec\u00ed\u00adan de contenido teologal. Estas deber\u00ed\u00adan haber sido eliminadas o transformadas antes. Al no haber sido hecho a su debido tiempo, han venido a acrecentar la ca\u00ed\u00adda actual de mediaciones.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tenemos que hablar de depuraci\u00f3n hist\u00f3rica. En algunas \u00e9pocas anteriores ha habido sobrecarga de signos y mediaciones dispersas, sobre todo en el terreno de lo sagrado: santos, normas, costumbres, pr\u00e1cticas, penitencias, devociones, etc. Puestas unas al lado de otras, hab\u00ed\u00adan llegado a constituir una sobredosis oprimente de signos inexpresivos no solamente para los de fuera, sino tambi\u00e9n para los mismos que los viv\u00ed\u00adan y practicaban por simple obediencia o tradici\u00f3n. Es normal que haya seguido un per\u00ed\u00adodo de simplificaci\u00f3n depuradora, liberadora.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que creamos necesaria y en el fondo prometedora la evoluci\u00f3n actual, no se puede menos de preocuparse y buscar remedio, ante el vac\u00ed\u00ado de experiencia teologal que implica y las graves carencias que puede ocasionar en un pr\u00f3ximo futuro.<\/p>\n<p>VI. Reeducaci\u00f3n<br \/>\nSi bajo ciertos aspectos la ca\u00ed\u00adda de mediaciones tiene la funci\u00f3n de poda ben\u00e9fica, presenta otros que no parecen compensados en modo alguno. La espiritualidad no puede abandonar la situaci\u00f3n a su curso espont\u00e1neo. Tiene que intervenir activamente y con proyecto.<\/p>\n<p>En el t\u00ed\u00adtulo se acent\u00faa intencionadamente la reeducaci\u00f3n. En clima de renovaci\u00f3n, se ha hablado y se ha hecho mucho en cuanto a reforma y remodelaci\u00f3n de las expresiones externas, la estructura, la palabra, el rito. Pero se ha hecho mucho menos en materia de reanimaci\u00f3n de la vivencia teologal, que es el alma de las mediaciones. Esa labor interna es hoy m\u00e1s urgente, ya que la enfermedad no se refiere a una u otramediaci\u00f3n, antigua o moderna, sino que ha disecado la savia vital que las alimenta a todas.<\/p>\n<p>1. PRINCIPIOS &#8211; La reeducaci\u00f3n teologal del creyente se realiza, en parte, en el uso mismo de mediaciones adecuadas. El signo no solamente manifiesta la experiencia, sino que la ayuda a nacer y desarrollarse. Se impone, adem\u00e1s, una educaci\u00f3n directa de la vida teologal del creyente: sentido de Dios y del encuentro con \u00e9l, contenidos del misterio, formas de presencia y acci\u00f3n en la historia, actitudes para detectarla y colaborar. Mientras no se forme teologalmente al creyente, toda mediaci\u00f3n quedar\u00e1 externa e inexpresiva.<\/p>\n<p>Existe un m\u00e9todo apropiado para la formulaci\u00f3n del sujeto en la vida teologal. Es la mistagogia, que cuida la asimilaci\u00f3n experiencial del misterio por parte de la persona, en pensamiento, sentimiento y praxis. As\u00ed\u00ad es como se produce la comuni\u00f3n personal con Dios y la experiencia misma.<\/p>\n<p>En la noci\u00f3n misma de experiencia de Dios se han mezclado elementos extra\u00f1os, que luego son causa de vac\u00ed\u00ado y frustraci\u00f3n. Si el creyente entiende por experiencia de Dios emoci\u00f3n exuberante, fervor sensible continuado, es normal que le defrauden las mediaciones, antiguas y modernas, ya que no est\u00e1n hechas para producir sentimientos de ese g\u00e9nero. Eso no tienen por qu\u00e9 proporcionarlo las mediaciones teologales, por lo menos las m\u00e1s s\u00f3lidas y sustanciales. Eso ser\u00ed\u00ada ego\u00ed\u00adsmo religioso, y no amor. El creyente tiene que educar primero su idea y su experiencia de lo que significa el encuentro con Dios [>Experiencia cristiana].<\/p>\n<p>2. ORIENTACIONES &#8211; Algunas orientaciones generales pueden ayudar a la hora de establecer nuevas mediaciones o rehabilitar las ya existentes que responden a valores efectivos.<\/p>\n<p>* Las personas. El creyente actual es muy sensible a la mediaci\u00f3n de las personas, que son medios o ponen en obra otros medios, ritos, gestos. Por eso es necesario cuidar ante todo las personas, su autenticidad y la transparencia de sus intervenciones, cuando administran, gobiernan, sirven, act\u00faan. De la autenticidad de la persona depende en gran parte la credibilidad de la ley, del rito.<\/p>\n<p>* Autenticidad. Esta pide que los signos expresen la gracia o la convicci\u00f3n que existe all\u00ed\u00ad. Signos que se mantienen por herencia, o se imponen como norma no sentida, se vuelven convencionales y materia de obediencia, o tema de contestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>* Sobriedad. Estamos en per\u00ed\u00adodo de simplificaci\u00f3n y concentraci\u00f3n. Hay algo de reacci\u00f3n frente a \u00e9pocas anteriores de sobrecarga de medios inexpresivos y obligatorios. El creyente ha arrastrado por mucho tiempo mediaciones en las que no ve\u00ed\u00ada sentido ni funcionalidad, que no respond\u00ed\u00adan a su experiencia interior ni eran capaces de suscitar otra nueva.<\/p>\n<p>* Creatividad. Es una cualidad general que abarca mucho. Resulta m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil de realizar que la sobriedad y simplificaci\u00f3n. Aparte el hecho de que no se advierte una originalidad proporcional a la cantidad de medios que se han desvirtuado, se debe tener en cuenta que las invenciones aut\u00e9nticas necesitar\u00e1n tiempo para ofrecer y ganar la confianza general.<\/p>\n<p>3. LA MEDIACI\u00ed\u201cN CULTURAL &#8211; La \u00abmediaci\u00f3n cultural\u00bb no es una mediaci\u00f3n m\u00e1s al lado de las ya citadas, sino un cuadro total de vida y comprensi\u00f3n, en el que nace y mantiene sentido toda otra mediaci\u00f3n\u00bb [>Espiritualidad contempor\u00e1nea II]. El nombre puede usarse en singular refiri\u00e9ndose a la mediaci\u00f3n de la cultura en general. Tambi\u00e9n se usa en plural, las mediaciones culturales, para indicar cada uno de los elementos que integran esa cultura: estilo de vida, escala de valores, modos de expresarse, de vivir la religi\u00f3n, de cultivar las ciencias, la belleza, costumbres, etc. (cf GS 53).<\/p>\n<p>Al hablar de A y NT, de ca\u00ed\u00adda y reeducaci\u00f3n de mediaciones, el factor cultural juega un papel important\u00ed\u00adsimo. La encarnaci\u00f3n del encuentro con Dios en la cultura es un hecho constante y de toda evidencia en la historia de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y en la historia de la Iglesia. Constantemente los documentos del magisterio afirman y valoran positivamente la penetraci\u00f3n del factor cultural en el hecho salv\u00ed\u00adfico y en su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La encarnaci\u00f3n cultural del encuentro salv\u00ed\u00adfico tiene m\u00faltiples aspectos y consecuencias, en teolog\u00ed\u00ada y en pastoral. Ahora interesa la dimensi\u00f3n que se refiere m\u00e1s directamente a la espiritualidad de la mediaci\u00f3n. La ca\u00ed\u00adda de muchas mediaciones, la desvitalizaci\u00f3n de otras, el sufrimiento de no encontrar cauces adecuados a la interioridad, se deben en gran parte a este fen\u00f3meno de cambio radical: estamos en una nueva era (GS 54). Esto produce un desarraigamiento general. La espiritualidad nota el vac\u00ed\u00ado con particular vehemencia, ya que se refiere a la experiencia, que es la m\u00e1s directamente afectada por la evoluci\u00f3n cultural.<\/p>\n<p>A la gravedad del cambio en s\u00ed\u00ad se a\u00f1ade su car\u00e1cter secular, que oprime directamente la experiencia religiosa y su expresi\u00f3n sacral. Las implicaciones de esta modalidad ya han sido muchas veces presentadas con detalle.<\/p>\n<p>El hecho fundamental es: ha caducado en gran parte la cultura de que se alimentaban en su forma o contenido muchas de las mediaciones y se est\u00e1n afirmando otras culturales. \u00bfC\u00f3mo reeducar al sujeto creyente y c\u00f3mo remodelar los signos para que respondan a la nueva mediaci\u00f3n cultural?<br \/>\nEn el ambiente eclesial se ha llegado a admitir con facilidad la incorporaci\u00f3n de culturas nuevas en pa\u00ed\u00adses de misi\u00f3n donde el cristianismo no hab\u00ed\u00ada a\u00fan penetrado con autoridad. M\u00e1s dificil se hace la renovaci\u00f3n propiamente hist\u00f3rica, el trasvase de una cultura gastada en que ha vivido arraigado el cristianismo a otra que se anuncia como expresi\u00f3n de presente y futuro. Aqu\u00ed\u00ad se trata de pa\u00ed\u00adses y personas ya penetrados por el cristianismo, que asumi\u00f3 su cultura, la ha sacralizado con el uso y el reconocimiento oficial de la Iglesia. Que los chinos o los japoneses puedan encarnar lo cristiano en su cultura diferente no crea dificultad. Que los cristianos europeos puedan desencarnar su vida de una cultura caduca y pasar su experiencia de Cristo, evangelio, salvaci\u00f3n, a la nueva cultura que est\u00e1 surgiendo es tarea mucho m\u00e1s dificil. No solamente por la resistencia que ponen los responsables, sino tambi\u00e9n por el hecho mismo de trasvasar la experiencia cristiana en s\u00ed\u00ad. A ello se a\u00f1ade el riesgo de crear vac\u00ed\u00ado o deformaciones por la intervenci\u00f3n de renovadores sin carisma ni talento para llevar a cabo esa transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pienso que en buena parte esta labor de reencarnaci\u00f3n en la nueva mediaci\u00f3n cultural est\u00e1 siendo llevada a cabo por personas y grupos de vida que cultivan una experiencia cristiana aut\u00e9ntica y le saben dar formas significativas para ellos mismos, que la viven, y para sus contempor\u00e1neos de buena voluntad.<\/p>\n<p>F. Ruiz Salvador<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Teolog\u00ed\u00ada espiritual: reflexi\u00f3n cristiana sobre la praxis, Espiritualidad. Madrid 1980.-.AA. VV., Sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada. Estudio bibliogr4fico, Cuadernos Di\u00e1logo, Madrid 1975.-AA. VV.. San Juan de la Cruza di\u00e1logo y hombre nuevo, Espiritualidad, Madrid 1978.-AA. VV., Fe cristiana y cambio social en Am\u00e9rica Latina, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973.-Balthasar, H. U. von, El problema de Dios en el hombre actual, Guadarrama, Madrid 1986.-Boff, C, Teolog\u00ed\u00ada de lo pol\u00ed\u00adtico. Sus mediaciones, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1980.-Dalmais, 1. H. Shalom. Cristianos a la escucha de las grandes religiones, Descl\u00e9e. Bilbao 1978.-Foucault, M, Las palabras y las cosas, Siglo XXI, M\u00e9xico 1988.-Guti\u00e9rrez, G, Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972.-La\u00ed\u00adn Entralgo, P. Teor\u00ed\u00ada y realidad del otro, 2 vols., Rev. de Occidente, Madrid 1988.-Maldonado. L, Iniciaciones a la teolog\u00ed\u00ada de los sacramentos, Marova. Madrid 1977.-Rahner, K, Misi\u00f3n y gracia, 2 vols., Dinor. Pamplona 1988.-Roqueplo, Ph, Experiencia del mundo, \u00bfexperiencia de Dios?, Sigueme, Salamanca 1989.-V\u00e9ase bibl. deJesucristo. Su dimensi\u00f3n de mediador es fundamental y fundante de las mediaciones en el cristianismo.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El Mediador: Biblia y teolog\u00ed\u00ada: 1. Antigua Alianza; 2. Jesucristo mediador: 3. Acci\u00f3n visible de Jes\u00fas invisible &#8211; II. Naturaleza y funciones: 1. Naturaleza; 2. Funci\u00f3n; 3. Mediaciones personales &#8211; III. Vivencia teologal: 1. Inmediatez en las mediaciones; 2. San Juan de la Cruz; 3. Discernimiento &#8211; IV. Variedad de mediaciones: 1. 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