{"id":17101,"date":"2016-02-05T11:08:15","date_gmt":"2016-02-05T16:08:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oriente-cristiano\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:15","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:15","slug":"oriente-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oriente-cristiano\/","title":{"rendered":"ORIENTE CRISTIANO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. Espiritualidad antropol\u00f3gica: 1. La vida natural (kata physin); 2. La imagen y la semejanza con Dios &#8211; III. Di\u00e1logo con Dios: 1. La oraci\u00f3n y sus definiciones; 2. Grados de la oraci\u00f3n; 3. La oraci\u00f3n continua &#8211; IV La contemplaci\u00f3n: 1. El Oriente contemplativo; 2. La esencia de la contemplaci\u00f3n: 3. Grados de la contemplaci\u00f3n: 4. La m\u00ed\u00adstica de la \u00abluz\u00bb y de las \u00abtinieblas\u00bb &#8211; V. El \u00f3rgano de la contemplaci\u00f3n: el coraz\u00f3n puro: 1. La importancia del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb en la espiritualidad oriental; 2. La \u00absobriedad\u00bb del coraz\u00f3n; 3. Apatheia &#8211; VI. La cosmolog\u00ed\u00ada espiritual: 1. Vida en el mundo. Huir del mundo: 2. El mundo al servicio del hombre y la tarea del hombre en el mundo; 3. El culto a los iconos &#8211; VII. La sociedad humana: 1. La soledad y la vida com\u00fan; 2. La caridad: 3. La Iglesia.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nLa expresi\u00f3n Oriente cristiano designa aqu\u00ed\u00ad a las iglesias de la parte oriental del imperio romano y a las comunidades que surgieron en dependencia de ellas, tanto ortodoxas como unidas a Roma. Lo que actualmente maravilla m\u00e1s en la situaci\u00f3n del Oriente cristiano es la variedad y diversidad de ritos, de jurisdicciones y a menudo tambi\u00e9n de dogmas. En cambio, la doctrina espiritual manifiesta una sorprendente unidad, a pesar de que no puede encerrarse en f\u00f3rmulas r\u00ed\u00adgidas.<\/p>\n<p>Nacida de la inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica, la espiritualidad oriental se presenta como t\u00ed\u00adpicamente tradicional. Los orientales no se han olvidado nunca de que los escritos de los padres de la Iglesia son primordialmente fuentes de vida espiritual. Por eso no sintieron jam\u00e1s verdadera necesidad de escribir un manual de espiritualidad: \u00e9sta debe ser una vida \u00abde acuerdo con las divinas escrituras\u00bb, entendiendo tambi\u00e9n con este t\u00e9rmino los escritos de los padres y de los escritores espirituales.<\/p>\n<p>Solamente cuando las incursiones de los sarracenos obligaron a los monjes a abandonar sus monasterios y sus bibliotecas, se sinti\u00f3 la necesidad de tener un resumen de la doctrina espiritual de los padres. Surgieron as\u00ed\u00ad las Pandektai del monje Ant\u00ed\u00adoco (s. vii) (PG 89. 1419-78). la Synagog\u00e9 de Pablo Evergetino (s. xi), las Pandektai de Nic\u00f3n de la Monta\u00f1a Negra (s. xi). En tiempos m\u00e1s recientes se hizo famosa la Ph\u00ed\u00adlocalia de Nicodemo Hagiorita.<\/p>\n<p>El que aspire a un estudio profundo de la espiritualidad oriental tiene que recurrir a sus fuentes, principalmente a los padres de la Iglesia. Algunas obras son indispensables para este objetivo: la \u00c2\u00a1ida de san Antonio de Atanasio (una instrucci\u00f3n esencial para los monjes). las Reglas de san Basilio (fundamento de todas las reglas cenob\u00ed\u00adticas de Oriente), los Apotegmas de los padres (fuente de las m\u00e1s completas informaciones sobre los diversos aspectos de la vida espiritual en forma de aforismos), las diversas Centurias (colecci\u00f3n de centenares de sentencias, entre las que destacan las Centurias sobre la caridad de san M\u00e1ximo el Confesor). la Escala del Para\u00ed\u00adso de san Juan Cl\u00ed\u00admaco. las Catequesis de Teodoro Estudita.<\/p>\n<p>Entre los autores bizantinos ejercieron notable influencia el gran m\u00ed\u00adstico Sime\u00f3n el Nuevo Te\u00f3logo (+1020). Gregorio Sina\u00ed\u00adta (s. xiv), el monje Nic\u00e9foro (+ despu\u00e9s del 1363) y, m\u00e1s recientemente, Nicodemo Hagiorita (+ 1809).<\/p>\n<p>Entre los numerosos autores de lengua sir\u00ed\u00adaca, podemos citar a Afraates, Efr\u00e9n, Santiago de Sarug (+ 521), Isaac Sirio de N\u00ed\u00adnive (s. vi). La literatura armenia y georgiana es casi exclusivamente religiosa. En traducciones parciales es accesible el cl\u00e1sico \u00abP\u00ed\u00adndaro armeno\u00bb, Gregorio de Narek6. De Etiop\u00ed\u00ada tenemos numerosos ap\u00f3crifos, himnos b\u00ed\u00adblicos, poes\u00ed\u00adas marianas, documentos biogr\u00e1ficos. Para tener una idea de la espiritualidad rusa, a falta de fuentes de primera mano hay que recurrir a estudios varios&#8217;.<\/p>\n<p>II. Espiritualidad antropol\u00f3gica<br \/>\n1. LA VIDA NATURAL (\u00abKATA PHYSIN\u00bb) &#8211; &#8216;El hombre creado a imagen (de Dios)-escribe V. L.osskij- es la persona capaz de manifestar a Dios en la medida en que su naturaleza se deja penetrar por la gracia deificante\u00bb.<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad los estoicos propagaron el principio de que la vida moral es la vida \u00abseg\u00fan la naturaleza\u00bb. Los autores espirituales de Occidente recurren pocas veces a este programa, porque toman de ordinario el t\u00e9rmino \u00abnaturaleza\u00bb en un sentido peyorativo: la natura lapsa, con sus inclinaciones perversas. En consecuencia, ense\u00f1an que hay que \u00abhacer violencia a la naturaleza\u00bb, \u00abmortificar la naturaleza\u00bb. Para los orientales, por el contrario, la naturaleza (en griego physis, de phyein= crecer) significa todo lo que Dios ha plantado, creado y que nosotros estamos obligados a cultivar. Por tanto, son \u00abnaturales\u00bb las virtudes, como la fe y la caridad; \u00abcontra la naturaleza\u00bb son los pecados y las pasiones malas (pathe), \u00abnatural\u00bb es la apatheia, la ausencia de movimientos sensibles desordenados. Pero en la terminolog\u00ed\u00ada de los orientales pertenece tambi\u00e9n a la naturaleza todo lo que en el vocabulario occidental se designa como gracia, la vida espiritual en su plenitud.<\/p>\n<p>El concepto de \u00abespiritual\u00bb (en griego pneumatik\u00f3s) tiene una larga historia y contiene los m\u00e1s diversos matices. desde las exageraciones her\u00e9ticas hasta un concepto totalmente laicizado. Es m\u00e9rito de san Ireneo de Lyon haber contribuido a fijar el significado de esta palabra en la tradici\u00f3n oriental. El cristiano es \u00abespiritual\u00bb porque el Esp\u00ed\u00adritu Santo forma parte de su vida: \u00abEl hombre perfecto est\u00e1 compuesto de tres elementos: la carne, el alma y el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Adv. haer., V, 9,1-2; PG 7,1144s).<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas m\u00e1s hermosas de la tradici\u00f3n oriental exponen este gran misterio de la vida cristiana, que consiste en las m\u00faltiples y variadas relaciones entre el esp\u00ed\u00adritu humano y el Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la penetraci\u00f3n de la vida divina en la actividad humana, en la divinizaci\u00f3n del hombre. Te\u00f3fanes Recluso, autor ruso del siglo pasado (+ 1894), resume de este modo la ense\u00f1anza tradicional\u2020\u00a2 \u00abLa esencia de la vida en Jesucristo, de la vida espiritual, consiste en la transformaci\u00f3n del alma y del cuerpo y en introducirlos en la esfera del Esp\u00ed\u00adritu, es decir, en la espiritualizaci\u00f3n del alma y del cuerpo. El pensamiento cristiano prolonga el ideal de Plat\u00f3n de la syngeneia o connaturalidad con Dios (cf Prot\u00e1goras, 322a), pero al mismo tiempo evita ver en las nociones puramente psicol\u00f3gicas las propiedades humanas que son consecuencia de la filiaci\u00f3n divina y que se derivan de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu. Por eso mismo la espiritualidad, la inmortalidad y la libertad no se consideran como prerrogativas del alma humana en s\u00ed\u00ad misma, sino del Esp\u00ed\u00adritu, es decir, del alma humana divinizada.<\/p>\n<p>2. LA IMAGEN Y LA SEMEJANZA CON Dios &#8211; El origen de este tema se remonta a la filosof\u00ed\u00ada plat\u00f3nica, que obliga a buscar la semejanza con Dios seg\u00fan las propias posibilidades (Plat\u00f3n, Leyes, IV, 716bc). Pero los padres recurren a los textos b\u00ed\u00adblicos, especialmente a G\u00e9n 1,26-27 y Sab 7,24-28, y desarrollan este tema de un modo caracter\u00ed\u00adstico de la mentalidad de Oriente, buscando la causa ejemplar m\u00e1s que la eficiente.<\/p>\n<p>Los m\u00ed\u00adsticos occidentales de la Edad Media suelen seguir a san Agust\u00ed\u00adn, que ve las huellas de la sant\u00ed\u00adsima Trinidad en la estructura del alma humana. Los orientales prefieren otro aspecto: el arquetipo es el Padre, Cristo es su \u00fanica y verdadera imagen: el hombre fue creado \u00abseg\u00fan la imagen\u00bb, es decir, seg\u00fan Cristo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los padres griegos establecen una distinci\u00f3n entre la \u00abimagen\u00bb y la \u00absemejanza\u00bb; la imagen es inicial, la perfecci\u00f3n est\u00e1 en la semejanza. Por consiguiente, la vida espiritual consiste en pasar de la imagen a la semejanza.<\/p>\n<p>A la pregunta de en d\u00f3nde reside la imagen responden de diversas maneras. Los padres de la tendencia alejandrina dicen: s\u00f3lo en la mente, en la parte suprema del alma. Por eso la semejanza con Dios se hace perfecta en la contemplaci\u00f3n. Bajo este aspecto sucede lo mismo para el hombre que para la mujer. Para los antioque\u00f1os, el hombre es imagen de Dios debido a su dominio del mundo, de la naturaleza irracional y de las pasiones.<\/p>\n<p>El pecado no destruye la imagen, pero la \u00abcubre\u00bb con la \u00abimagen del diablo\u00bb, \u00abde la bestia\u00bb, \u00abdel C\u00e9sar\u00bb (expresiones de Or\u00ed\u00adgenes). El ba\u00f1o del bautismo o de las l\u00e1grimas de la penitencia lavan y restituyen la imagen de Dios a su esplendor primitivo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abTodo hombre -escribe Diadoco de Foticea (Cap. gnostica, 4: Sources chr\u00e9tiennes 5 11966] 86)- ha sido creado seg\u00fan la imagen de Dios; alcanzar la semejanza divina se le concede a quien somete su libertad a Dios por medio de un gran amor. Ya no pertenecemos a nosotros mismos una vez que nos hemos hecho semejantes a aquel que, mediante el amor, nos ha reconciliado con Dios\u00bb.<\/p>\n<p>III. Di\u00e1logo con Dios<br \/>\n1. LA ORACI\u00ed\u201cN Y SUS DEFINICIONES &#8211; La filosof\u00ed\u00ada especulativa griega no lleg\u00f3 a concebir ni a justificar la relaci\u00f3n personal con Dios, ya que lo consider\u00f3 como Ser absolutamente trascendente y, por tanto, indiferente al curso del mundo, o bien como Ser inmanente en el cosmos a manera de una ley inmutable. Las religiones antiguas limitan a menudo las relaciones con Dios a ciertos actos oficiales. En cambio, el cristianismo anda en busca de un di\u00e1logo vivo y permanente entre la persona humana y libre y el Padre celestial. Seg\u00fan una f\u00f3rmula antigua, el hombre se dirige en la oraci\u00f3n al Padre por medio del Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf Or\u00ed\u00adgenes, Sobre la oraci\u00f3n, 15; PG 11.464Ds). Una gran parte de los escritos espirituales de Oriente son tratados sobre la oraci\u00f3n, que, seg\u00fan Te\u00f3fanes Recluso, es \u00abla respiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, \u00abel bar\u00f3metro de la vida espiritual\u00bb<br \/>\nEn los escritos de los padres se pueden recoger numeros\u00ed\u00adsimas definiciones de la oraci\u00f3n, que expresan cada una alguno de sus aspectos. Las tres principales son las siguientes: a) elevaci\u00f3n de la mente a Dios (Evagrio, De orat., 35; 1173D; Damasceno, De fide orthodoxa, 24; PG 94,1089C); b) coloquio con Dios (Evagrio, De oral., 3; PG 1168D): c) petici\u00f3n a Dios de las cosas convenientes (Basilio. Hom. in mart. Julittam, 3; PG 31,244A).<\/p>\n<p>Si la tercera definici\u00f3n puede decirse b\u00ed\u00adblica, la primera proviene de la filosof\u00ed\u00ada griega, y para ser cristianizada tuvo necesidad de dos adiciones importantes: es una elevaci\u00f3n para entrar en di\u00e1logo con Dios (segunda definici\u00f3n); y esta elevaci\u00f3n de la \u00abmente\u00bb (en griego, nous), o mejor dicho, del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, no es un acto puramente intelectual ni un razonamiento sobre las cosas divinas. En este aspecto insisten mucho los autores que hablan de la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. GRADOS DE LA ORACI\u00ed\u201cN &#8211; Al ser un acto vital y personal, la oraci\u00f3n afecta a todas las facultades humanas, pero no siempre del mismo modo. Seg\u00fan prevalezca una facultad u otra, los orientales distinguen los grados de la oraci\u00f3n en correspondencia con la estructura antropol\u00f3gica de la vida espiritual: 1) la oraci\u00f3n corporal o vocal consiste sobre todo en recitar textos sagrados; 2) la oraci\u00f3n mental se presenta como un esfuerzo de la inteligencia para comprender y ponderar las verdades divinas; 3) la oraci\u00f3n del coraz\u00f3n es afectiva cuando la relaci\u00f3n con Dios se ha convertido en una actitud vital sentida, en una disposici\u00f3n constante; 4) la oraci\u00f3n espiritual es un grado excepcional de la oraci\u00f3n cuando la actividad del Esp\u00ed\u00adritu que reza en nuestro coraz\u00f3n se hace tan manifiesta, que las facultades humanas callan y parecen casi superadas (\u00e9xtasis) \u00ab.<\/p>\n<p>3. LA ORACI\u00ed\u201cN CONTINUA &#8211; Los ascetas orientales estuvieron buscando una soluci\u00f3n satisfactoria a la pregunta \u00bfC\u00f3mo obedecer al precepto del Ap\u00f3stol: \u00abOrad sin cesar\u00bb? (1 Tes 5,17). Se propusieron diversas soluciones. Los mesalianos (en griego euchitai = orantes) rechazaban todo trabajo que no fuera la oraci\u00f3n. Los acemetas de Constantinopla dividieron a la comunidad mon\u00e1stica de manera que mientras unos trabajaban los otros rezaban, y viceversa. Pero la cl\u00e1sica fue la soluci\u00f3n de Or\u00ed\u00adgenes, aceptada por todos los ortodoxos (Sobre la oraci\u00f3n, 11; PG 11. 452): reza siempre el que une la oraci\u00f3n con las obras buenas (cf el Ora et labora de san Benito). Sobre el problema de la frecuencia de las oraciones expl\u00ed\u00adcitas, los monjes estaban de acuerdo en que hab\u00ed\u00ada que hacerlas lo m\u00e1s a menudo posible, santificando cada hora del d\u00ed\u00ada; de esta orientaci\u00f3n surgi\u00f3 la idea de celebrar las \u00abhoras can\u00f3nicas\u00bb.<\/p>\n<p>El objetivo de las oraciones frecuentes es llegar a un estado de oraci\u00f3n (kat\u00e1stasis proseuch\u00e9s), es decir, a una disposici\u00f3n estable que en s\u00ed\u00ad misma puede llamarse ya oraci\u00f3n y de la que espont\u00e1neamente nacen los actos de oraci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita siempre que se presenta la ocasi\u00f3n. Evagrio P\u00f3ntico piensa que la cumbre de este estado es la \u00aboraci\u00f3n pura\u00bb, que supone la ausencia de formas o de im\u00e1genes sensibles en la mente, el olvido del mundo y la visi\u00f3n de la pura luz divina 1e. Basilio, por el contrario, no cree que el hombre tenga que olvidarse de todas las cosas creadas; basta con conservar el recuerdo de Dios (Mneme Theou) incluso al mirar las cosas del mundo, que son una \u00abvoz de Dios\u00bb. Este recuerdo suscita en el alma un afecto de gratitud perenne\u00bb.<\/p>\n<p>Los padres del desierto supieron apreciar el efecto psicol\u00f3gico de las oraciones breves o jaculatorias para hacer nacer en el alma un amor constante. Una de \u00e9stas se hizo famosa en el Oriente, la oraci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de m\u00ed\u00ad, pecador\u00bb. A la difusi\u00f3n de esta oraci\u00f3n contribuy\u00f3 ampliamente la publicaci\u00f3n de la Philocalia (cf supra) y, en tiempos m\u00e1s recientes, la del popular libro \u00abStrannik\u00bb, el peregrino ruso. Al valorar el sentido de esta invocaci\u00f3n, algunos ponen el acento en el nombre de Jes\u00fas, \u00abla virtud de la presencia de Dios\u00bb; pero m\u00e1s tradicionalmente se pone de relieve su significado catanyctico, es decir, el esfuerzo por llegar a la disposici\u00f3n humilde delante de Dios, el sentimiento del propio pecado y la petici\u00f3n de misericordia. Los hesicastas unieron la invocaci\u00f3n de Jes\u00fas con el \u00abm\u00e9todo psicof\u00ed\u00adsico\u00bb, que facilita la concentraci\u00f3n por medio de la respiraci\u00f3n y de una actitud especial del cuerpo.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad un pasaje caracter\u00ed\u00adstico de \u00abStrannik\u00bb, el peregrino ruso: \u00abDesde entonces camino sin cesar y rezo ininterrumpidamente la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, que es para m\u00ed\u00ad m\u00e1s preciosa y m\u00e1s dulce que todas las cosas del mundo. A veces ando hasta setenta kil\u00f3metros en un d\u00ed\u00ada y no me siento cansado: s\u00f3lo s\u00e9 que he rezado. Cuando un fr\u00ed\u00ado intenso me agarrota, repito con m\u00e1s intensidad mi oraci\u00f3n, y me siento aliviado. Cuando el hambre comienza a torturar, invoco con m\u00e1s frecuencia el nombre de Jesucristo, y me olvido de que quer\u00ed\u00ada comer. Cuando estoy enfermo y me duelen la espalda, las piernas y los brazos, escucho las palabras de la oraci\u00f3n, y desaparecen mis dolores. Si alguno me hiere, me basta pensar: `\u00c2\u00a1Qu\u00e9 dulce es la oraci\u00f3n a Jes\u00fas!&#8217;, para que la ofensa y el resentimiento se alejen y sean olvidados&#8230; Lo \u00fanico que deseo es orar, orar incesantemente; cuando rezo, mi alma se inunda de alegr\u00ed\u00ada. \u00c2\u00a1S\u00f3lo Dios sabe lo que me pasal&#8230;; pero ahora comprendo -\u00c2\u00a1Dios sea bendito!- lo que quieren decir las palabras del Ap\u00f3stol: Orad incesantemente\u00bb.<\/p>\n<p>IV. La contemplaci\u00f3n<br \/>\n1. EL ORIENTE CONTEMPLATIVO &#8211; La Iglesia oriental se dice \u00abMar\u00ed\u00ada\u00bb, e identifica con \u00abMarta\u00bb a la Iglesia de Occidente. Seg\u00fan la legislaci\u00f3n de Justiniano (Nov., 133), la contemplaci\u00f3n es el \u00fanico fin de la vida mon\u00e1stica.<\/p>\n<p>El problema de la contemplaci\u00f3n es el problema del conocimiento en general. El primer conocimiento es el sensible. Los griegos, desde un punto de vista psicol\u00f3gico, fueron de naturaleza \u00abvisual\u00bb. Para ellos, seg\u00fan el dicho de Plotino. \u00abes hermoso lo que agrada a la vista\u00bb. Pero pronto la filosof\u00ed\u00ada denunci\u00f3 la insuficiencia de los sentidos, que nos ofrecen solamente la opini\u00f3n (doxa). La verdad (idea, logos) se descubre con el ojo del entendimiento (nous); por eso, cuando el entendimiento contempla el objeto m\u00e1s noble, es decir, a Dios, la contemplaci\u00f3n alcanza su perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n del Antiguo Testamento es, por el contrario, religi\u00f3n de la palabra de Dios, escuchada y practicada, y su documento principal es la Ley. La objeci\u00f3n que surge de estas consideraciones hist\u00f3ricas es la siguiente: la idea de la contemplaci\u00f3n, \u00bfno es quiz\u00e1 una herencia de la filosof\u00ed\u00ada griega, que disminuye el significado de las buenas obras? La respuesta a esta objeci\u00f3n se encuentra en la constataci\u00f3n de las profundas adaptaciones que ha sufrido la contemplaci\u00f3n filos\u00f3fica para poder ser asumida como el ideal de la vida espiritual de los cristianos.<\/p>\n<p>2. LA ESENCIA DE LA CONTEMPLACI\u00ed\u201cN &#8211; La \u00abverdadera gnosis\u00bb de los cristianos no es una contemplaci\u00f3n est\u00e9tica; los ascetas no intentaron desarrollar el sentido de la belleza de las formas sensibles.<\/p>\n<p>Tampoco es la \u00abciencia simple\u00bb (psile gnosis), que, junto con la dogm\u00e1tica, fue despreciada frecuentemente por los ascetas, los cuales se complac\u00ed\u00adan en proclamarse \u00abignorantes y analfabetos\u00bb (cf He 4,13) y llegaron a fingirse \u00ablocos por Cristo\u00bb<br \/>\nLa contemplaci\u00f3n es el conocimiento religioso que descubre el logos theoteles, el sentido \u00abfinal\u00bb de las cosas, aquello para lo cual fueron hechas, la Providencia que se expresa en los acontecimientos del mundo, el \u00absentido espiritual\u00bb escondido bajo la \u00abletra\u00bb de la Escritura. Ese sentido no se encuentra \u00abrazonando\u00bb, sino como \u00abpalpando\u00bb por medio de una intuici\u00f3n (M\u00e1ximo el Confesor, Ad Thalassium, q. 32: PG 90,372) de los logoi de las criaturas (expresi\u00f3n de Or\u00ed\u00adgenes), de la sabidur\u00ed\u00ada divina escondida en cada una de las cosas (Basilio).<\/p>\n<p>Condiciones indispensables de esta contemplaci\u00f3n son la iluminaci\u00f3n divina y la pureza moral. Los ascetas espirituales expresan este pensamiento por medio de una m\u00e1xima: Praxis theorias an\u00e1basis = la pr\u00e1ctica de la virtud es la ascensi\u00f3n hacia la contemplaci\u00f3n (Or\u00ed\u00adgenes, In Lucam hom., 1, ed. Rauer, 9-10): o tambi\u00e9n: el amor conduce al conocimiento (Gregorio Nacianceno, Carm., 1, 11. 10, v. 984: PG 37,751).<\/p>\n<p>3. GRADOS DE LA CONTEMPLACI\u00ed\u201cN &#8211; La theoria es la \u00abciencia de los seres\u00bb, ya que todo lo que Dios ha creado es objeto de la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El grado inferior consiste en la \u00abcontemplaci\u00f3n natural\u00bb (theoria physike), o sea en la visi\u00f3n de Dios por medio de las criaturas visibles, ya que el universo fue creado para ser escuela de las almas (Basilio, Hom. in Hexahemeron, 6,1: PG 29.117).<\/p>\n<p>Viene luego la \u00abcontemplaci\u00f3n de las cosas invisibles\u00bb, cuando el alma, superando las apariencias visibles, empieza a vislumbrar la lucha invisible que se desarrolla en el mundo (expresiones de Or\u00ed\u00adgenes). La \u00abcontemplaci\u00f3n de la Providencia\u00bb descubre los designios de Dios, su voluntad, que act\u00faa en el mundo, y se convierte en la \u00abcontemplaci\u00f3n del juicio\u00bb cuando la Providencia se muestra como castigo por alg\u00fan pecado.<\/p>\n<p>El grado supremo de la contemplaci\u00f3n es la theologia, la \u00abcontemplaci\u00f3n de la sant\u00ed\u00adsima Trinidad\u00bb. En esta vida no puede nunca ser perfecta. No se puede conocer la esencia de Dios. Seg\u00fan Gregorio Palamas (t 1359) y sus seguidores, se trata de la visi\u00f3n de las energeiai, de los esplendores de la divinidad, que penetran el mundo. Los autores siriacos prefieren hablar de la visi\u00f3n del \u00ablugar de Dios\u00bb, especificando que el lugar natural de Dios es el alma humana, creada a su imagen y semejanza.<\/p>\n<p>4. LA M\u00ed\u008dSTICA DE I.A \u00abLUZ\u00bb Y DE LAS \u00abTINIEBLAS\u00bb &#8211; Estas dos formas m\u00ed\u00adsticas dependen de la influencia que la caridad ejerce en la esencia de la theoria. La m\u00ed\u00adstica de la luz (tendencia de Evagrio) supone que el entendimiento, despu\u00e9s de haberse purificado por medio de las virtudes, especialmente de la caridad, se simplifica, se libera de la multiplicidad de los conceptos, se queda \u00abdesnudo\u00bb, no \u00abrazona\u00bb ya, sino que \u00abve\u00bb a Dios. La caridad es, por tanto, indispensable; pero la visi\u00f3n se alcanza por medio del entendimiento.<\/p>\n<p>En cambio. la m\u00ed\u00adstica de las tinieblas (tendencia de Gregorio Niseno y del Pseudo-Dionisio) supone que Dios se encuentra fuera de las leyes de la inteligencia. Para alcanzarlo hay que salir fuera de la actividad del entendimiento (ex-stasis). Por tanto, s\u00f3lo el amor transporta el alma a los brazos de Dios, en la tinieblas.<\/p>\n<p>Gregorio Niseno conoce, adem\u00e1s, un tercer estado: la epektasis, la visi\u00f3n del Dios infinito en el deseo infinito del alma.<\/p>\n<p>\u00abA veces es suficiente -escribe el Pseudo-Macario (Hom., 8,3: PG 34,258 A)- que uno doble las rodillas para rezar, y en seguida su cuerpo se ve inundado por la divina energ\u00ed\u00ada y el alma goza de la presencia del Se\u00f1or como de la del Esposo. Otras veces, por el contrario, despu\u00e9s de un d\u00ed\u00ada entero de empe\u00f1os laboriosos o dispersivos, uno, en una breve hora de oraci\u00f3n, encuentra a su yo interior arrebatado en la oraci\u00f3n y sumergido en el ilimitado mar de lo eterno: con gran dulzura su mente, absorta y suspendida, permanece en aquella regi\u00f3n inefable. En ese momento callan todas las preocupaciones exteriores, y las fuerzas de la mente, atra\u00ed\u00addas por las inconmensurables e inefables realidades celestiales, llenas de un asombro indecible, s\u00f3lo consiguen formular esta oraci\u00f3n: \u00ab\u00c2\u00a1Ojal\u00e1 mi alma pueda, junto con mi oraci\u00f3n, emigrar a la otra orilla!\u00bb.<\/p>\n<p>V. El \u00f3rgano de la contemplaci\u00f3n: el coraz\u00f3n puro<br \/>\n1. IMPORTANCIA DEL \u00abCORAZ\u00ed\u201cN\u00bb EN LA ESPIRITUALIDAD ORIENTAL &#8211; \u00abLa noci\u00f3n de coraz\u00f3n -escribe B. Vyseslavicev-ocupa un puesto central en la m\u00ed\u00adstica de la religi\u00f3n y en la poes\u00ed\u00ada de todos los pueblos\u00bb. Numerosos autores rusos afirman que la fe cristiana es simplemente una \u00abdisposici\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Dejando de lado los problemas que plantea esta terminolog\u00ed\u00ada, nos limitamos a se\u00f1alar algunos aspectos de esta noci\u00f3n: a) el coraz\u00f3n indica la \u00abtotalidad\u00bb de la persona humana, a diferencia de las otras facultades o de sus momentos concretos: b) esta totalidad de mi \u00abyo\u00bb escondido se manifiesta por medio de \u00absentimientos\u00bb del coraz\u00f3n, o sea a trav\u00e9s de un conocimiento intuitivo y contemplativo; esos sentimientos pueden considerarse verdaderos a condici\u00f3n de que el coraz\u00f3n sea puro; c) con frecuencia \u00abcoraz\u00f3n\u00bb equivale a \u00abconciencia\u00bb, a voz del Esp\u00ed\u00adritu dentro del alma; d) desde los tiempos de Or\u00ed\u00adgenes se habla de cinco \u00absentidos espirituales\u00bb, que expresan los diversos aspectos de la intuici\u00f3n propia de la mente o del coraz\u00f3n humano frente a la realidad espiritual.<\/p>\n<p>\u00abLa funci\u00f3n del coraz\u00f3n -escribe Te\u00f3fanes Recluso\u00bb- consiste en sentir todo lo que afecta a nuestra persona. Por consiguiente, siempre y sin descanso el coraz\u00f3n siente el estado del alma y del cuerpo y al mismo tiempo las multiformes impresiones que producen las acciones particulares, espirituales y corporales, los objetos que nos rodean y con los que nos encontramos, nuestra situaci\u00f3n exterior y, de manera general, el curso de la vida&#8230;<\/p>\n<p>Por tanto, el coraz\u00f3n no puede estar ni un momento tranquilo: al contrario, est\u00e1 siempre en un estado de agitaci\u00f3n y de alarma, lo mismo que un bar\u00f3metro antes de una tempestad&#8230;<\/p>\n<p>Pero el significado del coraz\u00f3n en la econom\u00ed\u00ada de la vida no consiste solamente en el hecho de que reciba impresiones y d\u00e9 un testimonio sobre el estado pac\u00ed\u00adfico o inquieto de la persona humana. El coraz\u00f3n conserva la energ\u00ed\u00ada de todas las fuerzas del alma y del cuerpo. Fijaos qu\u00e9 pronto se hace lo que a uno le gusta, mientras que los brazos se caen y los pies quedan como clavados en tierra cuando hay que hacer algo que no le dice nada al coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n se concentra la actividad espiritual del hombre: las verdades reciben all\u00ed\u00ad su cu\u00f1o, las buenas disposiciones hunden all\u00ed\u00ad sus ra\u00ed\u00adces, mientras que es obra del coraz\u00f3n dar sabor a las cosas, hacer amable lo que hay que hacer&#8230; Cuando se despierta el sentimiento de dulzura en presencia de la realidad espiritual, esto es la se\u00f1al de que el alma resurge despu\u00e9s de la muerte del pecado. Por eso tiene tanta importancia la formaci\u00f3n del coraz\u00f3n, ya desde el principio, en la vida espiritual\u00bb so<br \/>\n2. LA \u00abSOBRIEDAD\u00bb DEL CORAZ\u00ed\u201cN &#8211; Mientras que los mesalianos (secta del s. IV de origen sirio) afirman que la malicia reside \u00abdentro del coraz\u00f3n\u00bb, los ortodoxos creen que los malos pensamientos vienen \u00abde fuera\u00bb, de los demonios. Los autores describen con una fina observaci\u00f3n psicol\u00f3gica las etapas de la penetraci\u00f3n progresiva del pensamiento malo (logismos) en el coraz\u00f3n y en la actividad humana. Generalmente se distinguen cinco grados: 1) prosbol\u00e9, la primera sugesti\u00f3n del mal; 2) syndyasm\u00f3s, un \u00abdiscurso\u00bb con esa sugesti\u00f3n; 3) pal\u00e9, lucha contra la tentaci\u00f3n; 4) synkatathesis, consentimiento en el pecado; 5) aichmalos\u00ed\u00ada, path\u00e9, la esclavitud, la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>El verdadero pecado consiste solamente en el consentimiento, pero las etapas anteriores perturban la tranquilidad de la vida espiritual. Es imposible evitar las sugestiones del mal. El arte consiste en eliminar los \u00abdiscursos\u00bb internos con su malicia por medio de la \u00absobriedad mental\u00bb (nepsis), de la guardia del coraz\u00f3n (phylak\u00e9 kard\u00ed\u00adas) y de la atenci\u00f3n (prosoche); hay que \u00abmatar a la serpiente apenas asome la cabeza\u00bb y no permitir que entre en el para\u00ed\u00adso del coraz\u00f3n. Todas estas expresiones aparecen con frecuencia en los escritos de los autores de tendencia \u00abhesicasta\u00bb.<\/p>\n<p>Se matan los malos pensamientos introduciendo en la mente pensamientos saludables, contrarios a las tentaciones, sacados de la Escritura. Este m\u00e9todo se llama antirrhesis, contradicci\u00f3n; el tratado de Evagrio P\u00f3ntico Antirrhetik\u00f3s contiene una lista de semejantes pensamientos. Es suficiente tambi\u00e9n la invocaci\u00f3n a Jes\u00fas, ya que este nombre es \u00abpoderoso contra todos los demonios\u00bb.<\/p>\n<p>Para rechazar los malos pensamientos, hay que distinguirlos de las sugestiones saludables. El \u00abdiscernimiento de esp\u00ed\u00adritus\u00bb es un don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero tambi\u00e9n fruto de la experiencia. El principiante, incapaz de este discernimiento (diakrisis), tiene que manifestar sus pensamientos al padre espiritual. Esta pr\u00e1ctica de direcci\u00f3n se llama exagoreusis y es distinta de la confesi\u00f3n sacramental. Para facilitar la diakrisis, Evagrio propone un cat\u00e1logo de ocho \u00abpensamientos gen\u00e9ricos\u00bb, fuentes de toda malicia: 1) gastrimarg\u00ed\u00ada, gula; 2) porneia, fornicaci\u00f3n; 3) philargyr\u00ed\u00ada, avaricia: 4) lype, tristeza; 5) org\u00e9, c\u00f3lera; 6) akedia, envidia; 7) kenodox\u00ed\u00ada, vanagloria; 8) hyperephan\u00ed\u00ada, soberbia.  En Oriente se hizo tradicional este cat\u00e1logo evagriano, mientras que en Occidente se transform\u00f3 en los \u00absiete pecados capitales\u00bb.<\/p>\n<p>3. \u00abAPATHEIA\u00bb &#8211; Esta palabra tiene su origen en el vocabulario de los estoicos y expresa el ideal de una vida tranquila \u00abseg\u00fan la raz\u00f3n\u00bb (logos) y no \u00abseg\u00fan las pasiones\u00bb (path\u00e9). Para los monjes orientales la apatheia fue siempre como la cumbre de la purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n, fundamento necesario para orar bien. Los occidentales no aceptaron este t\u00e9rmino, porque lo confund\u00ed\u00adan con la insensibilidad (Jer\u00f3nimo) o con la impecabilidad (Agust\u00ed\u00adn).<\/p>\n<p>La verdadera apatheia cristiana no significa la ausencia de sensibilidad o de tribulaciones; no es la inmunidad contra los logismoi, ya que los malos pensamientos amenazan a cualquiera. Es, por el contrario, una fuerza del esp\u00ed\u00adritu para resistir a las pasiones. No es posible gozar de esta fuerza sin observar los mandamientos, sin la caridad. Los estados de paz psicol\u00f3gica no son infalibles y nadie puede jam\u00e1s sentirse seguro. La apatheia de los monjes orientales no debe confundirse con un \u00abquietismo\u00bb, sino que est\u00e1 m\u00e1s bien cerca de la \u00abindiferencia\u00bb ignaciana, plena disponibilidad del alma para o\u00ed\u00adr la voz de Dios.<\/p>\n<p>\u00abEst\u00e1 libre de las pasiones -dice san Juan Cl\u00ed\u00admaco (Scala Paradisi, 30; PG 88,1148)- el que, purificada su carne de toda mancha, aparta su mente de todo v\u00ed\u00adnculo con las criaturas y, sometiendo a ella su sensibilidad, mantiene siempre su alma delante de Dios, venciendo todo l\u00ed\u00admite natural&#8230; Est\u00e1 libre de las pasiones aquel que siente hacia la bondad aquella fascinaci\u00f3n que los que no est\u00e1n libres sienten por el vicio\u00bb.<\/p>\n<p>VI. La cosmolog\u00ed\u00ada espiritual<br \/>\n1. VIDA EN EL MUNDO. HUIR DEL MUNDO &#8211; Ni la filosof\u00ed\u00ada ni las antiguas religiones orientales resolvieron el problema de la relaci\u00f3n entre Dios y el mundo; o caen en el dualismo (el mundo espiritual es radicalmente opuesto al mundo material) o en el monismo (Dios y el mundo son una sola cosa: estoicismo, \u00abreligiones c\u00f3smicas\u00bb pante\u00ed\u00adstas).<\/p>\n<p>En la Biblia, Dios se distingue claramente del mundo, pero el universo creado depende de \u00e9l. El mundo es, adem\u00e1s, el lugar donde Dios lleva a cabo la salvaci\u00f3n. Incluso en el Nuevo Testamento, el mundo visible es objeto de la solicitud paternal de Dios; pero en san Juan y en las cartas de Pablo prevalece el sentido peyorativo del \u00abmundo\u00bb: las fuerzas que resisten a Cristo. Este segundo sentido es el que prevalece ampliamente en la literatura asc\u00e9tica del oriente; las exhortaciones a la \u00abhuida del mundo\u00bb son numeros\u00ed\u00adsimas. Lapidariamente expresa este esp\u00ed\u00adritu la m\u00e1xima: \u00abRechaza los bienes terrenos para tener los bienes eternos\u00bb (cf, por ej.. Efr\u00e9n, De perfectione monachi, ed. Assermani II, 412D).<\/p>\n<p>Pero los ascetas orientales se guardan muy bien de predicar la huida del mundo en sentido dualista. Cuando oponen el mundo material al espiritual, lo temporal a lo eterno, el silencio mon\u00e1stico al ruido de las plazas p\u00fablicas, son conscientes de que ninguna de estas categor\u00ed\u00adas traduce el significado exacto del antagonismo asc\u00e9tico entre el \u00abmundo\u00bb y Dios. La actitud pr\u00e1ctica del hombre frente a las cosas creadas es tan variada como diversos son los grados de perfecci\u00f3n. Si el comienzo de la conversi\u00f3n est\u00e1 caracterizado por la renuncia perfecta a todo lo que no es Dios, el progreso espiritual se encamina hacia la \u00abalegr\u00ed\u00ada pascual\u00bb, hacia la visi\u00f3n de Dios en todo lo que existe. Bajo este aspecto, no es justo hablar de dos tendencias en la espiritualidad oriental (la huida del mundo y la espiritualidad c\u00f3smica), sino m\u00e1s bien de dos etapas en la evoluci\u00f3n din\u00e1mica hacia la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL MUNDO AL SERVICIO DEL HOMBRE Y LA TAREA DEL HOMBRE EN EL MUNDO &#8211; El pensamiento cosmol\u00f3gico de los Padres debe buscarse especialmente en sus homil\u00ed\u00adas sobre el Hexahemeron, en las que exaltan la belleza y la bondad del universo creado. La unidad entre el hombre y el mundo se expresa bajo dos aspectos: 1) el mundo est\u00e1 al servicio del hombre; 2) el hombre ejerce una misi\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p>El \u00abservicio\u00bb que el mundo presta al hombre, para los orientales, no es tanto la utilidad pr\u00e1ctica, sino m\u00e1s bien en orden a la contemplaci\u00f3n. El mundo refleja la sabidur\u00ed\u00ada divina; es, por tanto, un gran espect\u00e1culo para las almas (Basilio, In Hexahemeron, 6,1; PG 29,117A); gu\u00ed\u00ada nuestra mente hacia lo invisible por medio de las cosas visibles. Los ortodoxos rusos expresan esta verdad fundamental por medio de sus doctrinas \u00absofiol\u00f3gicas\u00bb o \u00absofi\u00e1nicas\u00bb (V. Soloviev, S. Bulgakov, P. Florenskij&#8230;). En los iconos, la Sof\u00ed\u00ada de Dios se representa bajo la forma de un \u00e1ngel sobre el trono de este mundo, que conduce a quienes lo encuentran hacia Cristo, sabidur\u00ed\u00ada eterna, imagen del Padre invisible.<\/p>\n<p>Se subraya tambi\u00e9n el otro aspecto: la responsabilidad del hombre respecto del mundo. El tiene que cultivarlo, librarlo del mal, purificarlo por medio de la ascesis, divinizarlo. Dios ha hecho al hombre como una maravillosa \u00abmezcla\u00bb de esp\u00ed\u00adritu y de materia -dice Gregorio Nacianceno- con la finalidad precisa de espiritualizar la materia (cf Or., 45,7; PG 36,632A). Divinizar el mundo es la tarea del hombre, que con frecuencia subraya V. Soloviev.<\/p>\n<p>Elementos esenciales de la llamada \u00abalegr\u00ed\u00ada pascual de la Iglesia oriental\u00bb son estos dos aspectos, unidos en orden a la visi\u00f3n espiritual del mundo divinizado, que constituyen igualmente un programa del arte de los iconos.<\/p>\n<p>\u00abEn todos los rincones de la tierra crecen plantas&#8230; -escribe Juan Cris\u00f3stomo (Sobre la providencia, 7,31; SC 79,127)-. Y todo eso es para ti, hombre. Lo mismo que las artes son para ti, las ciudades y las aldeas son para ti, el sue\u00f1o es para ti, la muerte es para ti, la vida es para ti. Y ser\u00e1 tambi\u00e9n para ti ma\u00f1ana, cuando todo eso se haga mejor. Porque, sin duda, se har\u00e1 mejor, y se har\u00e1 precisamente para ti&#8230; La providencia de Dios resplandece con mayor fuerza que la luz de este mundo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 hermosas son las obras de Dios! -escribe un peregrino ruso-Hubo d\u00ed\u00adas y noches en los que literalmente yo mor\u00ed\u00ada por amor de Dios&#8230; \u00c2\u00a1Qu\u00e9 cerca estaba Cristo de m\u00ed\u00ad en aquellos momentos! Lo sent\u00ed\u00ada dentro de m\u00ed\u00ad, lo sent\u00ed\u00ada en todas las formas de la naturaleza. Todo parec\u00ed\u00ada decir: \u00c2\u00a1Cristo est\u00e1 en m\u00ed\u00ad! As\u00ed\u00ad lo dec\u00ed\u00adan los campos, los \u00e1rboles, las hierbas, las flores, las piedras, los r\u00ed\u00ados, las monta\u00f1as, los valles, todas las criaturas. Todo se hac\u00ed\u00ada templo suyo, morada suya. No hab\u00ed\u00ada un solo objeto, grande o peque\u00f1o, puro o impuro, donde yo no sintiera a mi Dios\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>3. EL CULTO A LOS ICONOS &#8211; Los orientales afirman de buen grado que hay una diferencia esencial entre \u00abpintura\u00bb religiosa y un \u00abicono\u00bb. La pintura representa a un santo en su \u00abestado terreno y corporal\u00bb; el icono tiene que dar testimonio de la presencia de Dios en las formas visibles. No es una casualidad el que la primera obra de un icon\u00f3grafo sagrado debiera ser el icono de la transfiguraci\u00f3n en el monte Tabor, donde el cuerpo de Jes\u00fas \u00abnos hizo ver, aquel d\u00ed\u00ada, la misteriosa imagen de la Trinidad\u00bb (liturgia bizantina).<\/p>\n<p>Para mostrar este sentido divino y escondido, la iconograf\u00ed\u00ada oriental recurre a un m\u00faltiple simbolismo. La composici\u00f3n del cuadro, la perspectiva, los colores, la luz, los elementos decorativos, todo recibe un sentido dogm\u00e1tico.<\/p>\n<p>Los defensores de las im\u00e1genes sagradas han declarado que no existe una diferencia esencial entre los libros santos, la tradici\u00f3n escrita y la tradici\u00f3n pintada. \u00abLo que la palabra comunica al o\u00ed\u00addo, la imagen lo muestra silenciosamente por medio de su representaci\u00f3n\u00bb (Basilio, Homil\u00ed\u00ada sobre los cuarenta m\u00e1rtires, 2: PG 31,509A). Por eso la lucha contra los iconoclastas en los ss. viii y ix se transform\u00f3 en una defensa de la doctrina ortodoxa.<\/p>\n<p>Pero los iconos son tambi\u00e9n objeto de culto en las numerosas funciones lit\u00fargicas y en la vida privada. El culto de las im\u00e1genes es una consecuencia de la econom\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n: lo mismo que nuestra mente asciende a lo invisible por medio de lo visible, as\u00ed\u00ad la gracia de Dios se comunica por medio de las im\u00e1genes sagradas\u00bb [>lmagen Ill].<\/p>\n<p>\u00abEstaba un d\u00ed\u00ada -recuerda el fil\u00f3sofo ruso I. Kirejevskij- en la capilla (se trata en este caso de la iglesita de la Madre de Dios Iberskaja, el santuario m\u00e1s c\u00e9lebre del antiguo Mosc\u00fa) y miraba la milagrosa imagen de la Madre de Dios, pensando en la fe de los peque\u00f1os, del pueblo que rezaba a mi alrededor. Algunas de las mujeres y de los ancianos enfermos se arrodillaban, hac\u00ed\u00adan la se\u00f1al de la cruz y se inclinaban profundamente. Tambi\u00e9n yo empec\u00e9 a mirar con gran confianza los santos rasgos de su rostro y poco a poco se fue aclarando el misterio de su fuerza milagrosa. S\u00ed\u00ad, aqu\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada algo m\u00e1s que una simple tabla de madera con una pintura&#8230; A trav\u00e9s de los siglos aquel icono se hab\u00ed\u00ada ido empapando de los r\u00ed\u00ados apasionados de los movimientos de los corazones, de las plegarias de la gente desgraciada. De este modo se hab\u00ed\u00ada ido llenando de la fuerza que ahora sal\u00ed\u00ada de \u00e9l&#8230; Se hab\u00ed\u00ada convertido en un \u00f3rgano vivo, en un lugar de encuentro entre el Creador y los hombres&#8230; Tambi\u00e9n yo ca\u00ed\u00ad de rodillas y rec\u00e9 con devoci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>VII. La sociedad humana<br \/>\n1. LA SOLEDAD Y LA VIDA COM\u00daN &#8211; LOS libros espirituales de Oriente provienen casi exclusivamente del ambiente mon\u00e1stico. Pero esta circunstancia no altera su valor universalmente cristiano, ya que, a juicio de los Padres, el monje no es m\u00e1s que un cristiano aut\u00e9ntico, que observa todos los mandamientos del Evangelio.<\/p>\n<p>La vida mon\u00e1stica en Oriente ha conservado hasta hoy numerosas formas de vida solitaria. Seg\u00fan el canon 4 del concilio de Calcedonia del a\u00f1o 431, todos los monjes est\u00e1n obligados a buscar la hesych\u00ed\u00ada, la paz interior necesaria para la oraci\u00f3n perfecta. Los hesicastas, gran corriente espiritual del Oriente, especialmente del monte Athos a partir del s. xiv, est\u00e1n convencidos de que esta paz interior no se puede obtener m\u00e1s que por medio de una soledad completa en la vida erem\u00ed\u00adtica\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la vida solitaria fue severamente criticada por san Basilio, el gran legislador de la vida cenob\u00ed\u00adtica o vida en com\u00fan (Regla Grande, 7: PG 31,928-933). A sus ojos, el solitario parece vivir contra la naturaleza humana, privado de todos los recursos necesarios para la vida del cuerpo y del alma. El ideal que busca san Basilio es volver a la primitiva comunidad cristiana de Jerusal\u00e9n, en la que \u00abla multitud de los creyentes ten\u00ed\u00ada un solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (He 4.32) 43. \u00abYo creo &#8211;escribe san Basilio (Regla Grande, 7; PG 31,928)- que la vida en com\u00fan con varios hermanos tiene, bajo muchos aspectos, m\u00e1s ventajas que la vida solitaria. En primer lugar, nadie se basta a s\u00ed\u00ad mismo en cuanto a las necesidades materiales y las exigencias del cuerpo. Al contrario, todos nos necesitamos mutuamente para procurarnos lo que nos falta. El pie, por ejemplo, posee la facultad y la acci\u00f3n que le es propia, pero le faltan las otras facultades y acciones. Privado de la ayuda de los dem\u00e1s miembros, sus fuerzas ser\u00e1n impotentes e insuficientes para conservar la existencia o buscar lo que necesita. Lo mismo ocurre en la vida solitaria. Lo que tenemos resulta in\u00fatil y lo que nos falta no nos lo podemos procurar. De hecho, Dios nuestro Creador ha decidido que necesitemos unos de otros, como est\u00e1 escrito (cf 1 Cor 12,12-26). para que estemos unidos los unos a los otros\u00bb.<\/p>\n<p>2. LA CARIDAD &#8211; Las cr\u00ed\u00adticas que hac\u00ed\u00ada san Basilio a los eremitas les afectan s\u00f3lo en parte. Tambi\u00e9n ellos insisten en la necesidad de estar unidos unos con otros por medio de la caridad espiritual, que es \u00abel fin de la vida pr\u00e1ctica\u00bb, \u00abla puerta del conocimiento\u00bb, la condici\u00f3n de la vida contemplativa y la \u00fanica ley universal de la convivencia humana. M\u00e1ximo el Confesor cree que si desapareciese la philaut\u00ed\u00ada, es decir, el amor perverso a s\u00ed\u00ad mismo, desaparecer\u00ed\u00adan todas las diferencias en el trato entre los hombres; las caracter\u00ed\u00adsticas del amor cristiano son la universalidad, la perennidad y la igualdad\u00bb<br \/>\nEl \u00abcosmopolitismo\u00bb cristiano se expresa de dos formas en los escritos de los Padres: 1) negativamente, el cristiano no est\u00e1 en su propia casa en ning\u00fan lugar del mundo (esto dio origen a la xenia, a la xenitenia, vida en un pa\u00ed\u00ads extranjero, que practicaban los monjes orientales): 2) positivamente, todo el mundo es la patria para el justo; la pluralidad de lenguas es consecuencia del pecado, mientras que la venida del Esp\u00ed\u00adritu concede su comprensi\u00f3n (cf Gregorio Nacianceno, Or., 41,16; PG 36, 449C).<\/p>\n<p>Para subrayar la diferencia entre el amor humano, nacido del deseo y de la necesidad, y el amor divino, comunicaci\u00f3n gratuita del propio bien, la lengua griega dispone de dos t\u00e9rminos: eros y agape. El eros humano no debe ser eliminado, como cree A. Nygren, sino perfeccionado por el don divino de la agape para hacer al hombre capaz de una acci\u00f3n humano-divina\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl hombre ama a los dem\u00e1s -escribe M\u00e1ximo el Confesor (Sobre la caridad, II, 9-10; PG 90,985)-, tanto justos como injustos, por estas cinco razones: por amor de Dios, lo mismo que el hombre virtuoso ama a todos los hombres y es por ello amado incluso por los no virtuosos; por instinto natural, como aman los padres a sus hijos y son amados por ellos; por vanidad, como los que son alabados y aman a quienes los aplauden; por inter\u00e9s, como el rico es amado por sus clientes; por sensualidad, como los que sirven al vientre aman a los que organizan festines. El primer amor es digno de encomio; el segundo es amor intermedio; los otros son el fruto de movimientos pasionales. Si t\u00fa odias a alguno y no sientes ni amor ni odio a los dem\u00e1s, o tienes un amor moderado a alguno y un amor intenso a los dem\u00e1s, esta desigualdad te ense\u00f1a que est\u00e1s todav\u00ed\u00ada lejos del amor perfecto, que acoge a todos los seres con el mismo calor\u00bb.<\/p>\n<p>3. LA IGLESIA &#8211; La humanidad divinizada, restituida a su estado \u00abnatural\u00bb, aparece en la Iglesia, que es \u00abel cielo en la tierra\u00bb (S. Bulgakov). Los orientales no tienen una idea r\u00ed\u00adgida de la Iglesia, sino que describen m\u00e1s bien su vida y sus diversos aspectos.<\/p>\n<p>Para comprender c\u00f3mo los orientales entienden el sentido eclesial de la vida espiritual, ser\u00e1 oportuno referirse a los textos de los escritores cristianos sirios o rusos\u00bb; para estos \u00faltimos, las actitudes que todo cristiano debe adoptar respecto a la Iglesia pueden resumirse en una palabra dif\u00ed\u00adcil de traducir: tserkovnostj, sentido de iglesia, deseo de vivir en ella y con ella.<\/p>\n<p>En este contexto recobra actualidad la cuesti\u00f3n de si el hecho de la separaci\u00f3n de las iglesias ha acarreado diferencias esenciales en la espiritualidad. Encontramos dos posturas opuestas: seg\u00fan V. Losskij, \u00abnos hemos hecho hombres distintos\u00bb: en cambio, I. Hausherr opina que Oriente y Occidente han vivido largo tiempo en comuni\u00f3n y que todos los principios fundamentales de la vida espiritual quedaron establecidos antes de la separaci\u00f3n. Sin embargo, permanece en pie el hecho de que la vida espiritual, que es divino-humana, es vista en diversas perspectivas seg\u00fan los diversos contextos en que se \u00abencarna\u00bb: de ah\u00ed\u00ad se siguen diferencias de aspectos, de expresiones, de modos de acercarse a la realidad concreta y, al mismo tiempo, se ve la utilidad de las comparaciones y de los encuentros espirituales entre el Occidente y el Oriente.<\/p>\n<p>\u00abLa idea de la misa -escribe Juan de Kronstadt (t 1909)- consiste en esto: que todos sean una sola cosa en Cristo. Hay que llevar a todos los hombres en el coraz\u00f3n; hay que rezar sinceramente por todos&#8230; Todo en la tierra es una imagen y una sombra de lo que se hace en el cielo. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la forma lit\u00fargica del servicio divino en la tierra es una imagen del servicio divino del cielo; la belleza de las iglesias es una imagen de la belleza del templo celestial; las luces son imagen de la gloria inaccesible de Dios en los cielos; el suave olor del incienso es imagen del perfume inefable de la santidad; el canto de aqu\u00ed\u00ad abajo es el eco del canto indecible de los coros ang\u00e9licos de all\u00ed\u00ad arriba&#8230; En la Iglesia todos los miembros de Cristo son iguales ante Dios: el zar y el soldado, el rico y el pobre, el gran se\u00f1or y el hombre del pueblo. Dios no mira la cara, sino el coraz\u00f3n; \u00c2\u00a1eso es el hombre, su coraz\u00f3n! \u00bfY qu\u00e9 es lo que podemos obtener de Dios con nuestras fuerzas unidas? \u00c2\u00a1Todo!\u00bb.<\/p>\n<p>T. Spidl\u00ed\u00adk<br \/>\nBIBL.-An\u00f3nimo, El peregrino ruso, Espiritualidad, Madrid 1982.-Barsotti, D. Espiritualidad rusa, Rialp, Madrid 1965.-Berdiaev, N. 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La oraci\u00f3n continua &#8211; IV La contemplaci\u00f3n: 1. El Oriente contemplativo; 2. 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