{"id":17102,"date":"2016-02-05T11:08:17","date_gmt":"2016-02-05T16:08:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pacificoviolento\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:17","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:17","slug":"pacificoviolento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pacificoviolento\/","title":{"rendered":"PACIFICO\/VIOLENTO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Presencia de la paz y la violencia &#8211; II. Partir de la paz: 1. Paz desprivatizada: 2. Una paz arraigada en el amor &#8211; lll. El amor que todo lo supera: 1. El amor supera la cobard\u00ed\u00ada; 2. El amor supera la justicia: 3. El amor supera el orden &#8211; IV. Amor y violencia: 1. ,Amor compasivo: a) Amor medicinal; b) Amor militante; e) Amor provocativo; 2. Amor provocativo y lucha de clases: 3. Amor universal y lucha de clases: a) Medios no violentos; b) Medios violentos: e) Nuestra opini\u00f3n: d) Concilio Vaticano II. Conclusiones.<\/p>\n<p>La espiritualidad no es un reino de abstracciones, ni un recodo del camino donde todos sestean. Afortunadamente, en los \u00faltimos a\u00f1os se ha tomado conciencia de la uni\u00f3n entre espiritualidad y vida en cualquiera de sus facetas, porque es en ella donde nace y donde crece. Ya es normal escribir: \u00abNuestro proceso de conversi\u00f3n, y por lo tanto nuestro crecimiento espiritual, se ve afectado por el entorno socioecon\u00f3mico, pol\u00ed\u00adtico, educacional, cultural y humano en que tiene lugar\u00bb. Esto justifica que hablemos aqu\u00ed\u00ad sobre la paz y la violencia.<\/p>\n<p>No prestar\u00ed\u00adamos, sin embargo, quiz\u00e1 ning\u00fan servicio los espirituales a la causa de la \u00fanica y al mismo tiempo plural vida cristiana si quisi\u00e9ramos invadir otros campos, o mejor las metodolog\u00ed\u00adas de otros campos o ciencias. Por eso, nuestra metodolog\u00ed\u00ada, sin erigirse en \u00fanica y menos a\u00fan en descalificadora de cualquier otra, debe seguir un camino propio. Porque la paz y la violencia pueden ser estudiadas desde diversas perspectivas.<\/p>\n<p>La complejidad del tema puede sospecharse con s\u00f3lo tener en cuenta esta observaci\u00f3n acerca de uno de los miembros del binomio que vamos a estudiar: \u00abAgresi\u00f3n y violencia (por no referirnos a otras palabras, como hostilidad, conficto, lucha, agresividad, agon\u00ed\u00adstico, ataque, amenaza, etc.) no significan lo mismo para genetistas, neur\u00f3logos, fisi\u00f3logos, endocrin\u00f3logos, et\u00f3logos, psic\u00f3logos, soci\u00f3logos, antrop\u00f3logos, etc.\u00bbLa muestra de la complejidad resulta bastante clara y probativa.<\/p>\n<p>En estas p\u00e1ginas, despu\u00e9s de unas palabras sobre la presencia actual de la paz y la violencia en el mundo (I). partiremos de la paz (II), que es una dimensi\u00f3n del amor (III), de un amor que puede verse abocado al uso de la violencia como \u00faltimo recurso (IV).<\/p>\n<p>I. Presencia de la paz y la violencia<br \/>\nAun sin precisar ahora los conceptos de paz y violencia, que ir\u00e1n decant\u00e1ndose a lo largo de estas p\u00e1ginas, es evidente que nuestro mundo es un mundo en el que la violencia tiene su asiento. Y lo tiene tanto la violencia estructural como la institucional y la revolucionaria&#8217;. Los datos estad\u00ed\u00adsticos, la preocupaci\u00f3n del pueblo, de los gobernantes, de los escritores, etc., est\u00e1n ah\u00ed\u00ad, y esto no puede ser desmentido.<\/p>\n<p>Resulta ya m\u00e1s dificil decir si aumenta la violencia en el mundo, porque el mundo no es homog\u00e9neo, y tenemos el peligro de juzgar toda la geograf\u00ed\u00ada en bloque. En Am\u00e9rica Latina, sobre todo en Am\u00e9rica Central y en el Cono Sur, parece que s\u00ed\u00ad ha aumentado la violencia en los \u00faltimos a\u00f1os. Luchas intestinas y civiles destrozan vidas humanas y sentimientos con la constancia de lo que no tiene descanso. La III Conferencia general del Episcopado latinoamericano, reunida en Puebla a principios de 1979, reconoc\u00ed\u00ada: \u00abEn los \u00faltimos a\u00f1os se advierte un deterioro creciente del cuadro pol\u00ed\u00adtico-social en nuestros pa\u00ed\u00adses. En ellos se experimenta el peso de crisis institucionales y econ\u00f3micas y claros s\u00ed\u00adntomas de corrupci\u00f3n y violencia\u00bb` Oriente Medio es otra de las zonas en conflicto permanente. Huelgan datos con s\u00f3lo mirar a L\u00ed\u00adbano, imagen \u00faltimamente la m\u00e1s pat\u00e9tica en cuanto a violencia armada se refiere. En los pa\u00ed\u00adses del Este, el silencio impide probar estad\u00ed\u00adsticamente lo que todos sospechan. El mundo llamado \u00ablibre\u00bb conculca. fr\u00ed\u00ada y calculadamente seg\u00fan el Este. unos derechos sociales que engendran no s\u00f3lo una violencia estructural, sino tambi\u00e9n una violencia revolucionaria que encuentra as\u00ed\u00ad ciertos visos de legitimidad. Y en todo el mundo existen grupos minoritarios violentos, que ejercen el terror de manera fr\u00ed\u00ada y sarc\u00e1stica, atemorizando a la humanidad&#8217;. Todo esto dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada ponerse en duda, porque est\u00e1 demasiado visible y cualquier persona puede comprobarlo a trav\u00e9s de un medio o de otro.<\/p>\n<p>Pero ser\u00ed\u00adamos injustos si nos detuvi\u00e9ramos ah\u00ed\u00ad a la hora de captar la realidad sociol\u00f3gica. Hay que afirmar tambi\u00e9n que la paz est\u00e1 ah\u00ed\u00ad. Y que est\u00e1n sobre todo los pac\u00ed\u00adficos. los que trabajan por la paz, los que hacen la paz. aunque sea a costa de sus propias vidas. Organismos, instituciones y personas que promueven y reconocen p\u00fablicamente los valores de la paz, no pueden pasar desapercibidos en el mundo. Se escribe menos de la paz: pero est\u00e1 m\u00e1s presente que la violencia. S\u00f3lo un pesimismo cong\u00e9nito, la ignorancia elemental o la personal experiencia de un acto violento traumatizante. podr\u00ed\u00ada explicar el juicio contrario. Es laudable la preocupaci\u00f3n por la violencia, pero no la obsesi\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que hayamos de preocuparnos por la paz y dirigirnos a los pac\u00ed\u00adficos. M\u00e1s a\u00fan, en nuestra metodolog\u00ed\u00ada vamos a comenzar por ah\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>II. Partir de la paz<br \/>\nCuando el te\u00f3logo espiritual asume como evidente que \u00e9l debe partir del Esp\u00ed\u00adritu -no del esp\u00ed\u00adritu, con min\u00fascula-, se impone a s\u00ed\u00ad mismo partir de los frutos del Esp\u00ed\u00adritu. Y entre \u00e9stos no encuentra la violencia y s\u00ed\u00ad la paz. Parte as\u00ed\u00ad de una convicci\u00f3n que se le hace evidente: la violencia no existe como algo Positivo. Lo positivo es la paz, y si la violencia no puede casarse con la paz. o toda aquella violencia que no pueda casarse con la paz que es fruto del Esp\u00ed\u00adritu, ser\u00e1 una violencia que deber\u00e1 ser rechazada por un cristiano que quiere vivir conforme al Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>En toda reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica que se proyecte sobre la praxis de la violencia, el cristiano encontrar\u00e1 que la primera luz debe ser siempre la luz de la paz. El cristiano cree en la paz y es esencialmente pac\u00ed\u00adfico, y antes de renunciar a la paz har\u00e1 los esfuerzos posibles e imposibles por no dejarla escapar y tenerla por compa\u00f1era.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 sea esta paz que se nos muestra como fruto del Esp\u00ed\u00adritu, de su presencia entre los hombres, es algo que iremos viendo progresivamente. De momento nos interesa dejar bien clara la metodolog\u00ed\u00ada a seguir: partir de la paz. Y a\u00f1adir aquello que debe unirse ya desde un principio y como elemental a la paz, unas cualidades que pueden ser \u00e9stas:<\/p>\n<p>1. PAZ DESPRIVATIZADA &#8211; Se puede estar de acuerdo con que \u00abla paz de Cristo, en su realizaci\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima e inquebrantable, pertenece al mundo futuro\u00bb, y en qu&#8217; la paz \u00abse manifiesta en la vida terrena s\u00f3lo en la medida en que las realidades ultramundanas arraigan e influyen en el pensamiento y la acci\u00f3n de los cristianos\u00bb. Pero hay que estar atentos a no exagerar ni poner de tal manera en primer plano esta dimensi\u00f3n de la paz que lleve a posponer, olvidar o menospreciar la dimensi\u00f3n terrena de la misma y su consecuci\u00f3n. De lo contrario, habr\u00ed\u00adamos dado el primer paso y quiz\u00e1 definitivo- en una concepci\u00f3n abstracta de la paz, que nos llevar\u00ed\u00ada irremediablemente a pensarla como si fuera un concepto m\u00e1s de los que nunca lograron vitalizar la existencia, la historia. En la consideraci\u00f3n de la paz debe, pues, superarse un tipo de acento ultraterreno que mate o ponga en peligro una consideraci\u00f3n integral de la misma. absorbida por valores particulares.<\/p>\n<p>Pero la paz debe ser ante todo desprivatizada. Con frecuencia se tiene la impresi\u00f3n de que la paz se presenta como la tonta \u00fatil, como un opio religioso, crecido en geograf\u00ed\u00adas calculadamente labradas en aradas de muerte. Sus camperos han logrado burlar todos los controles establecidos y la han introducido en los mercados del mundo para adormecer sentimientos humanos que les eran contrarios. Esto no es paz; es abominaci\u00f3n. De esta paz no se puede partir.<\/p>\n<p>La espiritualidad quiere coadyuvar a encontrar los caminos por los que vaesa droga mort\u00ed\u00adfera. La teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, en una brillante operaci\u00f3n, sencilla y fundamental a la vez, ha dado con esa servidumbre por donde pasaba todo el mundo, la servidumbre de la privatizaci\u00f3n de la fe. Privatizar es reducir al \u00abc\u00ed\u00adrculo de lo privado\u00bb. Desprivatizar es poner la fe en contacto con el mundo social, haciendo que las promesas escatol\u00f3gicas, entre ellas la paz, no sean gozadas s\u00f3lo en el interior de la persona&#8217;. Para ello es decisivo que, \u00absin abandonar sus intuiciones decisivas\u00bb, se superen todav\u00ed\u00ada algunas direcciones teol\u00f3gicas que corren el riesgo de una innata desprivatizaci\u00f3n. Nos referimos a las teolog\u00ed\u00adas trascendental, existencial y personalista<br \/>\n2. UNA PAZ ARRAIGADA EN EL AMOR &#8211; Hay otro aspecto de la paz que se hace tambi\u00e9n importante en su mismo origen: su relaci\u00f3n con el amor. M\u00e1s a\u00fan, la paz cristiana no tiene otro camino viable que el camino del amor. Encarnada en esta categor\u00ed\u00ada, la paz gana toda la importancia que tiene el amor en cualquier concepci\u00f3n de la vida. Con ello entramos en un mundo insospechado, porque la ganancia y juicio del amor est\u00e1 siempre por descubrir del todo.<\/p>\n<p>Si queremos ser fieles al Esp\u00ed\u00adritu, entonces tenemos que leer todos sus frutos desde la caridad, como ramas o dimensiones de la misma. Ya san Francisco de Sales consideraba los frutos del Esp\u00ed\u00adritu Santo de que habla la Carta a los G\u00e1latas (5,22) como un solo fruto, la caridad o el amor, con unas dimensiones que estar\u00ed\u00adan representadas en los que aparecen como frutos distintos 10. Es una interpretaci\u00f3n que no solamente no desmiente, sino que canoniza la ex\u00e9gesis m\u00e1s moderna y autorizada \u00ab. No existe propiamente la paz, sino el amor pac\u00ed\u00adfico. La paz y la violencia tienen que v\u00e9rselas, en definitiva, con el amor\u00bb. Ello ensancha el campo de lectura y de vida, con tal que hagamos del amor el interlocutor que debe ser. Partir, pues, de la paz es partir del amor.<\/p>\n<p>III. El amor que todo lo supera<br \/>\nHablar del amor, y m\u00e1s a\u00fan del amor pac\u00ed\u00adfico, es exponerse a caer en romanticismos o en t\u00f3picos. Incluso es exponerse a caer en un lenguaje objetivamente serio, pero que hoy no dice nada. Por otra parte, sin embargo, no se puede renunciar a lo que es ra\u00ed\u00adz de una vida como la cristiana y de todos sus aspectos. Lo importante es dar con el sentido del amor. Y en este caso concreto dar con el sentido del amor en su relaci\u00f3n precisamente con todo el mundo de la paz y la justicia, que tan unidas parecen.<\/p>\n<p>Dos son las dimensiones del amor que queremos destacar precisamente por su vinculaci\u00f3n con esa paz y justicia:<\/p>\n<p>1. EL AMOR SUPERA LA COBARD\u00ed\u00adA &#8211; El amor no se identifica con la disposici\u00f3n a perder siempre, renunciando a una confrontaci\u00f3n seria que permita el triunfo de la verdad. El amor dispuesto siempre a perder esconde, bajo capa de desinter\u00e9s y pobreza espiritual, una grave desconfianza en aspectos fundamentales del Evangelio. No cree, v. gr., que la verdad nos hace libres (Jn 8,32).<\/p>\n<p>Al amor que no quiere conflictos se le ha bautizado como amor capitalista\u00bb. Este bautismo puede ser partidista o inexacto; pero lo es no por lo que dice, sino por lo que oculta. Habr\u00ed\u00ada que decir, para ser menos inexactos, que el amor que prescinde de los conflictos es un amor propio de los totalitarismos, entre los que est\u00e1 el capitalismo, aunque \u00e9ste no sea el \u00fanico totalitarismo que existe. Los totalitarismos imponen, en nombre de la convivencia y del bien com\u00fan (digamos en nombre del amor), un silencio que ser\u00e1 garantizado por todos los medios, sean los que sean.<\/p>\n<p>Superarlo todo no significa, pues, aguantarse con todo, pasando incluso por la implacable dictadura de los que dr\u00e1sticamente, con ley o sin ella, quieren demostrar poderlo todo. Superar quiere decir aqu\u00ed\u00ad vencer; y concretamente vencer la cobard\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La cobard\u00ed\u00ada se identifica existencialmente con el miedo a emprender una acci\u00f3n, a enfrentarse con quienes impiden cualquier acci\u00f3n. Y ambos, cobard\u00ed\u00ada y miedo, se esconden bajo capa de humildad y resignaci\u00f3n. La humildad y resignaci\u00f3n, por su parte, atraen hacia su \u00e1rea a las as\u00ed\u00ad llamadas virtudes pasivas, refugio de la virtud, sin m\u00e1s, durante mucho tiempo\u00bb. El amor aparecer\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad como pasivo; y no ciertamente en cuanto pasivo significa sentirse amado y acoger el amor, sino en cuanto significa no atreverse a emprender una acci\u00f3n arriesgada. Esta trastienda imped\u00ed\u00ada pr\u00e1cticamente el cambio de las situaciones, viniendo a identificarse paz e inmovilismo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de la esperanza -y las teolog\u00ed\u00adas que se han familiarizado con ella- ha prestado aqu\u00ed\u00ad un servicio inestimable. Ella ha repetido que en el cat\u00e1logo de pecados del Apocalipsis (21,8) el primer lugar le cabe a los cobardes \u00ab. El cielo nuevo y la tierra nueva no s\u00f3lo no deber\u00e1n nada a los cobardes, sino que ambos se construir\u00e1n a sus espaldas y no se les espera all\u00ed\u00ad corno habitantes de futuro. Recordarlo no est\u00e1 de m\u00e1s. porque suceder\u00e1 lo mismo con todos los bienes escatol\u00f3gicos, uno de los cuales es la paz. Los cobardes nunca construir\u00e1n la paz. Ni la disfrutar\u00e1n. S\u00f3lo el amor que logre vencer la cobard\u00ed\u00ada tiene algo que ver con la paz.<\/p>\n<p>2. El AMOR SUPERA LA JUSTICIA &#8211; Quiz\u00e1 uno de los m\u00e1s insidiosos equ\u00ed\u00advocos que padecemos consista en vincular paz y justicia sin m\u00e1s. Prefiero hablar de equ\u00ed\u00advoco, no de error, por lo que en seguida se ver\u00e1.<\/p>\n<p>El equ\u00ed\u00advoco radica en que, por una parte, tomamos la justicia como virtud moral, en el sentido de dar a cada uno lo suyo, mientras que en diversas ocasiones en que se la junta a la paz, la palabra justicia no debe tomarse estrictamente como virtud moral, sino en un sentido mucho m\u00e1s amplio y profundo. Por otra parte, la misma justicia cuando es asumida como virtud moral necesita ser reequilibrada. Justicia no puede significar, sin m\u00e1s, dar a cada uno lo suyo. Pensar as\u00ed\u00ad ser\u00ed\u00ada estancarse en un concepto de sociedad, que no permitir\u00ed\u00ada m\u00e1s que una renovaci\u00f3n muy superficial de la misma.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00ed\u00ada Gonz\u00e1lez Ruiz ha explicado esto perfectamente: \u00abLa justicia es dar a cada uno lo suyo: lo `suyo&#8217; de cada uno supone evidentemente un sistema social previamente dado. En la sociedad esclavista, dar a cada uno lo suyo consiste en dar al esclavo lo suyo, y al amo lo suyo; en la sociedad burguesa dar al patrono lo suyo y al obrero lo suyo; en el sistema neocapitalista dar al magnate lo suyo y al proletario lo suyo\u00bb. No es extra\u00f1o que ante esta trampa calculada y virtuosa a\u00f1ada el autor: \u00abEl amor exigido por Cristo supera con mucho la justicia\u00bb. Porque los que no tienen nada, nada pueden exigir, a ellos nada se les debe, y nada pueden reclamar. Mientras que los que tienen mucho, es mucho lo que pueden reclamar bajo capa de justicia. No piden m\u00e1s que lo suyo, que resulta que es todo el mundo.<\/p>\n<p>En el fondo, el problema se juega en la prevalencia que ha logrado la historia sobre la persona. Por eso se habla de derechos hist\u00f3ricos y se los reclama en nombre de la justicia, aunque esos derechos hist\u00f3ricos supongan un aplastamiento o, al menos, una manifiesta discriminaci\u00f3n de los derechos personales de quienes, al no tener m\u00e1s que su naturaleza humana, su persona, parece que nada pueden exigir y nada se les debe.<\/p>\n<p>Es evidente que una paz que surgiera as\u00ed\u00ad y as\u00ed\u00ad se mantuviese ser\u00ed\u00ada no una paz amada, sino una resignaci\u00f3n y pasividad odiadas.<\/p>\n<p>3. EL AMOR SUPERA EL ORDEN &#8211; Cualquier orden hist\u00f3rico no puede aspirar a ser considerado un bien absoluto. Y cuando ese orden se levanta sobre el desorden de unos pocos, que quieren el mundo tranquilo para campar a sus anchas en el propio desorden, menos a\u00fan. Estar\u00ed\u00adamos ante un orden deleznable y mezquino. El amor -que tiene que pensar en todos- no apoya ni justifica este orden, tanto en la vida ciudadana como en la econ\u00f3mica, social o pol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Lo mismo que en el apartado anterior ve\u00ed\u00adamos c\u00f3mo hay un amor que supera la justicia m\u00e1s injusta, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad puede afirmarse que el amor supera un orden esencialmente desordenado. La argumentaci\u00f3n seguir\u00ed\u00ada el mismo camino que en el apartado anterior, y no es preciso repetirlo, aunque s\u00ed\u00ad afirmarlo.<\/p>\n<p>IV. Amor y violencia<br \/>\nCuando el amor supera la m\u00e1scara de un tipo de justicia y orden que algunos han logrado introducir y moralizar, pero que es perverso, estamos a las puertas del conflicto, porque quienes introdujeron ese concepto, y sus actuales beneficiarios, se encuentran muy contentos con \u00e9l, y quienes lo sufren no lo soportan durante m\u00e1s tiempo. Y ni los primeros van a soltar por las buenas los billetes o la estaca, ni los segundos est\u00e1n dispuestos a prolongar indefinidamente, en un tiempo de reivindicaciones y de conciencia de las mismas, la miseria en que viven. Y en este conflicto quiz\u00e1 ya nadie sabe ad\u00f3nde se puede llegar o d\u00f3nde est\u00e1 el l\u00ed\u00admite. Lo normal es que surja incluso la violencia.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed\u00ad debe quedar claro en nuestro planteamiento es que si surge el problema ideol\u00f3gico y material de la violencia, \u00e9ste debe surgir \u00fanicamente desde el amor, no desde otro \u00e1ngulo distinto. En la metodolog\u00ed\u00ada inicial estoy de acuerdo con Gandhi: \u00abSiempre que surge la discordia, que choca uno con la oposici\u00f3n, hay que intentar vencer al adversario con el amor\u00bb. El amor ser\u00e1 quien presida su propia actividad, incluso si llega -ahora hablamos hipot\u00e9ticamente- a la violencia en su din\u00e1mica. Seguimos, pues, con la metodolog\u00ed\u00ada del amor.<\/p>\n<p>1. AMOR COMPASIVO &#8211; Porque el amor pone en el centro la persona sobre cualquier otro criterio de derechos hist\u00f3ricos y adquiridos, el amor constata que hay muchas personas -tantas que son amplia mayor\u00ed\u00ada en el mundo- privadas de elementales derechos personales. Las estad\u00ed\u00adsticas sobre el hambre y el lujo, la ignorancia y los suspensos acad\u00e9micos, el miedo y la represi\u00f3n, el salario infrahumano y la disparada plusval\u00ed\u00ada, los informes de Amnesty international se han quedado con frecuencia en simple informaci\u00f3n de peri\u00f3dico, siendo como son sangrantes para el sentimiento humano.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed\u00ad entra el amor compasivo, no en el sentido paternalista, sino en el sentido activo de un amor que padece con, que se mueve y se conmueve con y frente al dolor y la pasi\u00f3n de los dem\u00e1s. El amor compasivo se hace tambi\u00e9n pat\u00e9tico y simpat\u00e9tico. Es un amor que tiene tres expresiones progresivas:<\/p>\n<p>a) Amor medicinal. Trata de curar las llagas producidas por la miseria. Se acerca al necesitado, al que se ha visto afectado ya por la violencia de otros. Madre Teresa de Calcuta es la expresi\u00f3n hoy m\u00e1s palpable y laudable de este tipo de amor. Todos lo reconocen, incluso los que est\u00e1n en una l\u00ed\u00adnea distinta.<\/p>\n<p>b) Amor militante. Trata de concienciar a los hombres para que miren sus bienes como bienes comunes y tengan el valor y la verg\u00fcenza m\u00ed\u00adnima de compartir el pan, la cultura, la libertad, etc. No ser\u00ed\u00ada tampoco correcto pensar que \u00e9ste es un amor que se queda s\u00f3lo en palabras. Es posible que en \u00e9l domine la palabra; pero la palabra no es negativa, ni hip\u00f3crita, si ayuda a configurar personas de criterios y actitudes distintas.<\/p>\n<p>c) Amor provocativo. Se sit\u00faa en las causas del mal, no en el efecto del mismo. Es el que m\u00e1s relacionado est\u00e1 conla violencia f\u00ed\u00adsica armada, tipo de violencia hacia el que parecen dirigirse todas las dem\u00e1s formas como desembocadura de un r\u00ed\u00ado. Por eso nos detenemos en \u00e9l un momento.<\/p>\n<p>La experiencia de siglos, perceptible tambi\u00e9n en nuestros d\u00ed\u00adas, manifiesta claramente que existe una ley de resistencia social, por la que el hombre de posibilidades y recursos no est\u00e1 dispuesto a renunciar a sus beneficios y compartirlos con quienes no tienen esas posibilidades y recursos, sea por las razones que sea. Es m\u00e1s, existe otra ley complementaria, la ley del ataque social, seg\u00fan la cual el hombre pone sus posibilidades al servicio de un mayor incremento de las desigualdades sociales. As\u00ed\u00ad, el rico tiende por su propio dinamismo a ser m\u00e1s rico, y el pobre, por su propia impotencia, a ser m\u00e1s pobre. Estas dos leyes. precisamente por apoyarse en innegables posibilidades, garantizan que. de no suceder algo muy raro, el \u00e9xito de arriba est\u00e1 asegurado.<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed\u00ad precisamente donde el amor provocativo tiene que intervenir: \u00abDurante mucho tiempo se ha pensado que la caridad evitaba los conflictos. Luego, se ha comprendido que pod\u00ed\u00ada nacer en los conflictos. Un paso m\u00e1s y se puede ver que, en determinadas circunstancias, los provoca\u00bb. \u00abHace falta no s\u00f3lo pasar de una caridad medicinal a una caridad militante, sino de una caridad militante al amor inventor, prof\u00e9tico, anticipador, creador. El amor s\u00f3lo es verdadero a partir del momento en que se sit\u00faa a nivel de la inteligencia de las causas\u00bb.<\/p>\n<p>Este paso ha llevado a muchos a afirmar que la \u00ablucha de clases [es] consecuencia del amor\u00bb, y que los que han luchado hasta la muerte \u00abno murieron envenenados por el odio. Dieron la m\u00e1s sublime muestra de amor: entregaron sus vidas por la causa de los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>2. AMOR PROVOCATIVO Y LUCHA DE CLASES &#8211; Damos un paso adelante en la dial\u00e9ctica del amor y la violencia. El an\u00e1lisis marxista de la historia -probablemente en uno de sus \u00e9xitos- concluye que no son los marxistas quienes han inventado la lucha de clases: son sencillamente quienes la han descubierto, porque ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad. M\u00e1s a\u00fan, en la medida en que el hombre es m\u00e1s consciente de su situaci\u00f3n y de la vida real, en esa misma medida aumenta la lucha, quiz\u00e1 con medios m\u00e1s sofisticados, y por eso tambi\u00e9n m\u00e1s disimulados cuando interesa, pero no menos importantes. Utilizar medios primitivos es muy llamativo, y a veces estremecen por la brutalidad que insin\u00faan, pero es poco rentable, y es la rentabilidad la que se busca en la lucha de clases (o al menos no prescindir de ella, porque tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la rentabilidad o eficacia es la prueba intr\u00ed\u00adnseca de la bondad del m\u00e9todo adoptado).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad. para muchos, la lucha de clases no s\u00f3lo no se opone al amor, sino que es el amor quien la suscita, o en todo caso quien se enfrenta irremediablemente con una lucha de clases que siempre ha existido y contin\u00faa existiendo, de manera palmaria, o de manera sorda; pero contin\u00faa existiendo.<\/p>\n<p>3. AMOR UNIVERSAL Y LUCHA DE CLASES &#8211; Da la impresi\u00f3n, por lo menos a primera vista, de que el amor provocativo es un amor reducido y excluyente: se pone en comuni\u00f3n con unos, pero en ruptura con otros, lo cual ser\u00ed\u00ada grave en un amor que o es universal o no es cristiano, y por lo tanto no puede presentarse como adecuado en la metodolog\u00ed\u00ada que aqu\u00ed\u00ad estamos siguiendo.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada reivindicativa acepta sin m\u00e1s este reto u objeci\u00f3n, porque es real: \u00abEs innegable que la lucha de clases plantea problemas a la universalidad del amor cristiano\u00bb. Y el cristiano ha de buscar una respuesta que no sea una evasiva.<\/p>\n<p>Para un cristiano esta soluci\u00f3n no puede radicar en dar marcha atr\u00e1s, porque est\u00e1 convencido de que el Evangelio no aprueba el estado de cosas que la lucha de clases trata de remediar partiendo de una ilusi\u00f3n instintiva y buena del hombre que quiere salir de la miseria y explotaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n estar\u00e1, pues, en saber c\u00f3mo es posible mantener esta reivindicaci\u00f3n elemental con el amor hacia esa persona contra la que no puede no luchar.<\/p>\n<p>Un problema tan importante, ya que toca el centro de la vida cristiana, no pod\u00ed\u00ada no haber sido estudiado y meditado en el contexto moderno en que se ha hecho apremiante. Y parece que la soluci\u00f3n es relativamente f\u00e1cil a nivel te\u00f3rico, aunque tampoco aqu\u00ed\u00ad se hayan superado todas las dificultades: \u00abAmar a todos los hombres no quiere decir evitar enfrentamientos; no es menester una armon\u00ed\u00ada ficticia. Amor universal es aquel que en solidaridad con los oprimidos busca liberar tambi\u00e9n a los opresores de su propio poder, de su ambici\u00f3n y de su ego\u00ed\u00adsmo\u00bb . En cristiano esto no puede juzgarse como una salida f\u00e1cil, palabrera y demag\u00f3gica. Porque si la ambici\u00f3n y el ego\u00ed\u00adsmo no es una esclavitud para el cristiano, entonces es que una vez m\u00e1s el cristianismo ha bajado a una sima insalvable.<\/p>\n<p>Pero las palabras que preceden, y las que van a seguir, pueden considerarse como la s\u00ed\u00adntesis, al menos inicial, de la respuesta que un\u00e1nimemente presenta la teolog\u00ed\u00ada reivindicativa: \u00abHay que amar a todos, pero no es posible amarlos a todos del mismo modo: se ama a los oprimidos, liber\u00e1ndolos; se ama a los opresores, combati\u00e9ndolos. Se ama a unos liber\u00e1ndolos de su miseria, y a los otros de su pecado\u00bb.<\/p>\n<p>A este razonamiento ha prestado su apoyo la teolog\u00ed\u00ada mariana -al menos as\u00ed\u00ad lo piensan algunos-, quiz\u00e1 la teolog\u00ed\u00ada donde mejor se percibe la actitud de Dios con los hombres, criterio \u00faltimo del discernimiento cristiano. Esta teolog\u00ed\u00ada [>Mar\u00ed\u00ada IV, 3b] se centra en el Magnificat como canto de liberaci\u00f3n\u00bb, que recoge la tradici\u00f3n de las mujeres \u00abpeligrosas\u00bb del AT y manifiesta de una manera elocuente -y no suficientemente tenida en cuenta- la acci\u00f3n de Dios. Si el Magnificat es un canto que define a Dios como amor y es el amor universal el que canta Mar\u00ed\u00ada\u00bb, entonces es claro que a veces el amor toma formas que parecen a primera vista contrarias al amor (\u00abderrib\u00f3 a los potentados de los tronos\u00bb), pero que, sin embargo, Dios no ha visto como el \u00fanico acto al que puede apelar para salvar a esos potentados. Ser\u00e1, quiz\u00e1, un acto extremo, casi desesperado de Dios; pero dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00e1 negarse que sea un acto de amor.<\/p>\n<p>En esta explicaci\u00f3n, y con estas referencias, la lucha de clases no se opone -parece- al amor universal, al menos necesariamente. La dificultad entonces vendr\u00ed\u00ada de otro \u00e1ngulo, del tipo de medios utilizados en esa lucha de clases promovida por el amor universal.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 medios empuja el amor cuando \u00e9ste es realmente provocativo? Dos son las tendencias fundamentales en la sociedad y teolog\u00ed\u00ada actual:<\/p>\n<p>a) Medios no violentos. Es decir, no-violencia. La actitud general, y puede creerse en la sinceridad de cuantos la proclaman -que son todos-, es que lo deseable, y por lo que es preciso trabajar con todas las fuerzas, ser\u00ed\u00ada conseguir una revoluci\u00f3n, que es necesaria, sin violencia alguna, utilizando los medios pac\u00ed\u00adficos del di\u00e1logo y de la aceptaci\u00f3n de la igualdad esencial, o al menos de una no tan descarada desigualdad\u00bb. Si esto no es posible, entonces habr\u00e1 que utilizar otros medios no-violentos: denuncia, resistencia pasiva, manifestaciones, huelgas, voto democr\u00e1tico, revoluci\u00f3n cultural, etc. As\u00ed\u00ad se realiza una \u00ablucha pac\u00ed\u00adfica, pero segura y v\u00e1lida\u00bb, \u00abpara no quedar en la vaguedad, en la imprecisi\u00f3n, en el vacio\u00bb cosa que nadie quiere dentro de su actitud de combate o de lucha (util\u00ed\u00adcese la expresi\u00f3n \u00abde clases\u00bb o no). Todo es cuesti\u00f3n de m\u00e9todo, porque conscientemente \u00abla no-violencia no es de ning\u00fan modo pasividad y falta de valor\u00bb, ni desconoce, calla o deja de juzgar las situaciones: \u00abLas injusticias son demasiado grandes y la frialdad y la negligencia de los poderosos que nos explotan son escandalosas\u00bb.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad la no-violencia dice no pasar, suceda lo que sucediere. Y est\u00e1 convencida de que otro m\u00e9todo no se puede pedir a un cristiano, ni \u00e9l puede utilizarlo. La espera dura ir\u00e1 madurando a los hombres, cambi\u00e1ndoles el coraz\u00f3n con sus m\u00e1s \u00ed\u00adntimos sentimientos y as\u00ed\u00ad podr\u00e1 hacerse una humanidad nueva, que es el fin que persigue la lucha por la paz.<\/p>\n<p>b) Medios violentos. Quienes admiten, como \u00faltimo recurso, la violencia, no lo hacen como medida deseable y querida per se y directamente: \u00abSi los no violentos me presentaran un lote existencial (realmente vivible y en sentido positivo) en donde no hubiera ning\u00fan g\u00e9nero de violencia, entonces yo como cristiano me ver\u00ed\u00ada obligado a aceptarlo. Pero desgraciadamente \u00e9sta es una hip\u00f3tesis de laboratorio, que por ahora no se prev\u00e9 que pueda realizarse in rerum natura. La no-violencia parece un movimiento, por una parte, contradictorio y, por otra, ingenuo, dentro de una gran buena voluntad.<\/p>\n<p>Parece contradictorio, porque practica claramente la violencia psicol\u00f3gica, m\u00e1s unida de hecho a la violencia f\u00ed\u00adsica de lo que sus promotores sospechan. Es muy dif\u00ed\u00adcil, por no decir humanamente imposible, calentar un ambiente e impedir despu\u00e9s atizarlo con le\u00f1a: \u00abEn este sentido no s\u00e9 c\u00f3mo las campa\u00f1as de Gandhi y de Martin Luther King puedan ser absueltas de haber introducido una enorme violencia ps\u00ed\u00adquica a trav\u00e9s de las conciencias, llegando incluso a ser la \u00faltima causa del desencadenamiento de innumerables violencias f\u00ed\u00adsicas que estallaron a consecuencia de aquellos m\u00e9todos no violentos. La no-violencia no puede ser juzgada exclusivamente por unas personas claramente no violentas, pero excepcionales. Debe ser juzgada por toda la masa que sigue, se acoge o se arropa a su lado, y a la que muy dif\u00ed\u00adcilmente se le puede pedir la entereza de \u00e1nimo de sus aut\u00e9nticos l\u00ed\u00adderes. Las llamadas de \u00e9stos a la moderaci\u00f3n llegan a la masa como un eco contradictorio.<\/p>\n<p>Y parece ilusoria la no-violencia, porque insiste en una referencia menos que probativa: la referencia al Evangelio. Para muchos \u00abes in\u00fatil utilizar este o aquel pasaje del Nuevo Testamento para justificar un m\u00e9todo u otro; tomada as\u00ed\u00ad la problem\u00e1tica, las objeciones y las contraobjeciones se suceder\u00ed\u00adan indefinidamente, engendrando sin duda una violencia completamente in\u00fatil\u00bb. \u00abEl problema para un cristiano no se plantea sobre si el NT aprueba o condena la violencia, sino sobre si la violencia -siempre mala en s\u00ed\u00ad misma- puede ser asumida como una necesidad inevitable, exigida incluso por el primero de todos los imperativos evang\u00e9licos: amar al pr\u00f3jimo\u00bb.<\/p>\n<p>c) Nuestra opini\u00f3n personal en un tema tan delicado puede sintetizarse en dos consideraciones:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En Occidente. Occidente est\u00e1 en condiciones sociol\u00f3gicas de optar con \u00e9xito por una escala de reivindicaciones progresivas y profundas, sofisticadamente eficaz a la hora de debilitar la ra\u00ed\u00adz del ego\u00ed\u00adsmo personal y las estructuras de violencia institucionalizada sin necesidad de llegar a la violencia f\u00ed\u00adsica de personas o grupos particulares. Si no lo hace es porque no quiere, o porque a\u00fan tiene miedo, un miedo que pod\u00ed\u00ada haber superado ya, dadas sus condiciones sociales y pol\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En otros lugares. En otros lugares ser\u00e1n los propios protagonistas quienes tendr\u00e1n que interrogarse y decidir. El Occidente civilizado -tan precipitada y ligeramente proscrito por c\u00e1ndidas utop\u00ed\u00adas- condena cada vez m\u00e1s todo lo que huela a sangre humana. Y esto es un paso objetivamente positivo, del que nosotros no queremos dudar. Quiz\u00e1, desgraciadamente, otros lugares no posean unas estructuras similares, en las que puedan ser reivindicadas con \u00e9xito ni siquiera las m\u00ed\u00adnimas condiciones de vida. y tengan que acudir -desgraciadamente, pero todav\u00ed\u00ada sin posible alternativa- a la subversi\u00f3n y a la muerte. Es una posibilidad que resulta siempre estremecedora, pero quiz\u00e1 no m\u00e1s estremecedora que las violencias diarias de otro signo, cada vez m\u00e1s afianzadoras de situaciones insoportables. Por eso, en nuestra opini\u00f3n, no en todos los lugares deben rechazarse los m\u00e9todos violentos radical y absolutamente, con tal que no se trate de m\u00e9todos indiscriminados.<\/p>\n<p>Lo que a nosotros s\u00ed\u00ad nos resulta m\u00e1s es justificar esta actitud en el amor al pr\u00f3jimo. Pudi\u00e9ramos estar cayendo en un \u00abfarise\u00ed\u00adsmo de izquierdas&#8217;. El amor al pr\u00f3jimo -entendido ahora como tal el enemigo- no se le puede imponer a \u00e9ste. El Evangelio no es m\u00e1s que proclamaci\u00f3n e invitaci\u00f3n. No pasa de ah\u00ed\u00ad, no se impone violentamente a quien no quiera acogerlo.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n, pues, deber\u00e1 seguir otro camino, abandonando una especie de nueva guerra de religi\u00f3n, de la que tan dif\u00ed\u00adcilmente logran desligarse los cristianos. Mi argumentaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada \u00e9sta: no un amor a los enemigos, a quienes incluso, si es necesario, hay que obligar a convertirse, sino un amor a los oprimidos, a quienes estamos dispuestos a defender, incluso si necesario fuera con la fuerza bruta y armada, para que nadie pueda impune y eternamente re\u00ed\u00adrse de ellos y subyugarles hasta tenerles convertidos en animales de carga a su antojo y servicio sarc\u00e1stico.<\/p>\n<p>No acudimos a otros argumentos. Creemos que es suficiente el que precede. Sin embargo, no dejamos de estimar la actitud de tantos hombres de la Edad Media, tambi\u00e9n cristianos -\u00c2\u00a1qui\u00e9n no era entonces cristiano!- frente al tirano. Es f\u00e1cil decir en contra que la Edad Media ha pasado y que nosotros hemos logrado purificar y sobrepasar conceptos y actitudes entonces quiz\u00e1 comprensibles, pero insostenibles en otros momentos de la historia como los nuestros. Ciertamente esto es f\u00e1cil de decir; pero no es del todo convincente. Porque esa forma de argumentaci\u00f3n es t\u00ed\u00adpica de quienes aceptan un pluralismo cronol\u00f3gico -de manera que en diversos tiempos se pueda pensar y actuar de diversa manera-, pero no admiten un pluralismo geogr\u00e1fico -de manera que la actitud y conducta de los hombres pueda ser diversa en distintas geograf\u00ed\u00adas-, pecado del que ha sido acusado claramente el cristianismo en nuestros d\u00ed\u00adas\u00bb. Porque, efectivamente, hay ambientes en los que etapas pasadas deben quedar superadas; pero probablemente esas etapas, ya superadas en ciertos ambientes por la existencia de estructuras distintas y el avance de los tiempos, quiz\u00e1 se ven ahora encarnadas en otras latitudes que bien podr\u00ed\u00adan denominarse medievales, porque hay geograf\u00ed\u00adas que no han superado la Edad Media. De aqu\u00ed\u00ad que no quepa un juicio \u00fanico al hablar de los medios a utilizar en las reivindicaciones.<\/p>\n<p>d) Concilio Vaticano II. La paz y la violencia han sido argumento interesante en el Vat. II. El hecho de que este argumento haya sido seleccionado para ser considerado entre otros muchos, dice no poco a favor del inter\u00e9s que suscitaba en los Padres y en la Iglesia cat\u00f3lica en general. Gaudium et spes presenta, sobre el tema, algunos aspectos que no pueden pasar en silencio. Entre ellos los siguientes:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Paz y amor. \u00abLa paz sobre la tierra, nacida del amor al pr\u00f3jimo&#8230;\u00bb (GS 78). Para quienes hemos partido de la paz que es fruto del amor, esto nos parece importante.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Amor y justicia. Hemos insistido en este aspecto, que nos parece de particular inter\u00e9s, ya que puede deshacer un peligroso equ\u00ed\u00advoco. En este sentido, suenan bien estas palabras del concilio: \u00abLa paz es tambi\u00e9n fruto del amor, el cual sobrepasa todo lo que la justicia puede realizar\u00bb (GS 78).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Una cierta ingenuidad. No que estemos en contra de las palabras que vamos a citar; pero s\u00ed\u00ad nos parecen algo ingenuas (aunque sean ingenuas evang\u00e9licamente): \u00abEsta paz en la tierra no se puede lograr si no se asegura el bien de las personas y la comunicaci\u00f3n espont\u00e1nea entre los hombres de sus riquezas de orden intelectual y espiritual\u00bb (GS 78). Desgraciadamente, \u00abla comunicaci\u00f3n espont\u00e1nea\u00bb no es propia de esta tierra.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 No-violencia. \u00abNo podemos dejar de alabar a aquellos que, renunciando a la violencia en la exigencia de sus derechos&#8230;\u00bb (GS 78). Por cierta relaci\u00f3n puede citarse aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n cuanto precis\u00f3 el Consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias: \u00abDeber\u00ed\u00adamos dedicar especial atenci\u00f3n a las estrategias no-violentas que tratan de conseguir los cambios necesarios\u00bb.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00bfViolencia? Parece indudable que las preferencias conciliares van a favor de la no-violencia. Sin embargo, podemos preguntarnos si hay algo as\u00ed\u00ad como una canonizaci\u00f3n y un rechazo frontal de la violencia. He aqu\u00ed\u00ad una p\u00e1gina-comentario autorizado a Gaudium et spes: \u00abEl Concilio, sin pretender anexionar la no-violencia al catolicismo, ha querido decir que la Iglesia de Cristo reconoce positivamente la consonancia de este tipo de conducta humana con las ense\u00f1anzas del Evangelio, y que se congratula de ver que esta forma de la acci\u00f3n humana ha adquirido hoy cierta eficacia, tanto en el plano objetivo como en el de una nueva educaci\u00f3n de las conciencias.<\/p>\n<p>El Concilio no ha pensado en hacer de la no-violencia la regla imperativa de la conducta cristiana en cualquier momento. El hecho humano de la violencia es de naturaleza muy compleja, y resulta imposible juzgarlo en abstracto. Porque mientras la humanidad pueda ser presa de la violencia, la violencia misma -debidamente controlada, cierto es, por el hombre en posesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo- podr\u00e1 (y en ciertos casos deber\u00e1) ser empleada como instrumento de raz\u00f3n y como remedio de la injusticia. Pero, ante la facilidad con que la humanidad actual cede a la violencia del odio, apasionada e irracional, por m\u00e1s que trate de encubrirse con una multitud de aparentes justificaciones, el Concilio ha considerado que la no-violencia pod\u00ed\u00ada, en muchos casos, jugar \u00fatilmente el papel de ant\u00ed\u00addoto de lo que sigue siendo con mucho la propensi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan en el seno de nuestro mundo. De todas formas, no se trata aqu\u00ed\u00ad de apoyar o prestar una cauci\u00f3n cualquiera a las exageraciones o incluso al irrealismo que envuelven a veces tales o cuales actitudes que invocan la no-violencia. Por eso se dice, en el texto conciliar, que el sistema de la no-violencia ha de tener en cuenta lo mismo los derechos que los deberes del otro, as\u00ed\u00ad como los de la comunidad. Pero, si se da por supuesta la observancia de estas condiciones, no es s\u00f3lo un reconocimiento tolerante lo que la no-violencia merece por parte del Concilio y \u00e9ste le concede. Es una alabanza muy positiva y un estimulo real los que le llegan, de parte de la Iglesia, en el nombre mismo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La no-violencia es el testimonio, a veces llevado hasta el hero\u00ed\u00adsmo, de una fermentaci\u00f3n espiritual de la humanidad. Esto rinde homenaje al Esp\u00ed\u00adritu de caridad que Cristo ha extendido entre los hombres. Esto contribuye a reavivar este Esp\u00ed\u00adritu tambi\u00e9n dentro del alma cristiana contempor\u00e1nea\u00bb.<\/p>\n<p>Conclusiones<br \/>\nPodr\u00ed\u00adamos sintetizar el m\u00e9todo y contenido de cuanto precede en las siguientes conclusiones:<\/p>\n<p>1. La patente actualidad de la violencia, tanto estructural como institucional y revolucionaria, hace de la paz un bien a\u00f1orado y anhelado por la gran masa de los hombres, y un aspecto de la vida al que hay que prestar cierta prioridad, tambi\u00e9n desde la espiritualidad.<\/p>\n<p>2. La paz se identifica con el amor pac\u00ed\u00adfico. La paz entra as\u00ed\u00ad en la categor\u00ed\u00ada cristiana del amor. en el que todo se resume. El que ama es pac\u00ed\u00adfico; y toda paz que no tenga como fundamento el amor, no puede ser llamada paz cristiana.<\/p>\n<p>3. Amor pac\u00ed\u00adfico que no realice la fraternidad efectiva entre los hombres no es amor. Todo amor tiene que ponerse a fraternizar. Es una tarea no s\u00f3lo dif\u00ed\u00adcil, sino tambi\u00e9n una tarea que parece no tener visos de realidad, a no ser que de hecho acepte enfrentarse con las fuerzas personales y estructurales que la impiden. Es un enfrentamiento en el que indudablemente surge la resistencia m\u00e1s tenaz al cambio. Y, por lo tanto, es un enfrentamiento que puede cuajar en una no deseable, pero quiz\u00e1 inevitable, violencia f\u00ed\u00adsica como \u00fanica y desesperada defensa de bienes que nunca debieron ser monopolizados, pero que de hecho lo han sido y contin\u00faan si\u00e9ndolo, y todo ello en una sociedad que se endurece en sus propios y sofisticados mecanismos de supervivencia y de aumento constante. Ser\u00e1 en cada momento la estrategia bien estudiada la que decidir\u00e1 sobre la conveniencia o no de llegar a este extremo y c\u00f3mo desarrollarla en concreto, no se vaya a dificultar a\u00fan m\u00e1s una m\u00ed\u00adnima posibilidad de subsistencia y de paz social. Dif\u00ed\u00adcil discernimiento y m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Augusto Guerra<\/p>\n<p>BIBL.-AA. VV., \u00c2\u00a1Bienaventurados los que buscan la paz!, en \u00abRev. de Espiritualidad\u00bb, 154 (1980).-AA. VV., La violencia en el mundo actual, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972.-AA. VV., \u00bfDefensa armada o defensa popular no-violenta?, Nova Terra, Barcelona 1977.-A A. VV., Lucha por el hombre, lucha cristiana, en \u00abMisi\u00f3n Abierta\u00bb, n. 2 (1977).-AA. 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Amor y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pacificoviolento\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPACIFICO\/VIOLENTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17102","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17102","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17102"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17102\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17102"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17102"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}