{"id":17109,"date":"2016-02-05T11:08:31","date_gmt":"2016-02-05T16:08:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sociologia-y-espiritualidad\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:31","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:31","slug":"sociologia-y-espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sociologia-y-espiritualidad\/","title":{"rendered":"SOCIOLOGIA Y ESPIRITUALIDAD"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Sociolog\u00ed\u00ada y religi\u00f3n: Precomprensiones culturales: 1. Sociolog\u00ed\u00ada e historia de la espiritualidad; 2. Espiritualidad y condicionamientos socio-culturales; 3. Relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre lo espiritual y lo temporal &#8211; II. La espiritualidad del soci\u00f3logo: 1. Actitudes antiespirituales; 2. Hacia una nueva \u00e9tica profesional del investigador social: a) La sociolog\u00ed\u00ada como investigaci\u00f3n participada. b) La sociolog\u00ed\u00ada como instrumento diagn\u00f3stico y como poder desmitificador &#8211; III. Nuevas relaciones entre soci\u00f3logos y te\u00f3logos: 1. Sociolog\u00ed\u00ada y eclipse de lo sagrado: a) Cambios del fen\u00f3meno religioso. b) Readaptaciones del hecho religioso a la nueva sociedad, c) Supervivencias de la religi\u00f3n en la edad secular; 2. Relativizaci\u00f3n de la sociolog\u00ed\u00ada; 3. Previsiones sociol\u00f3gicas sobre el futuro de la religi\u00f3n: 4. Indicaciones sociol\u00f3gicas para una espiritualidad aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>I. Sociolog\u00ed\u00ada y religi\u00f3n: Precomprensiones culturales<br \/>\nLa hostilidad de los cultivadores de la teolog\u00ed\u00ada frente a las ciencias psicosociol\u00f3gicas se remonta al siglo pasado. Precisamente de estos sectores hab\u00ed\u00adan partido ataques a fondo, que tambi\u00e9n se difundieron r\u00e1pidamente a nivel popular, contra la religi\u00f3n y la espiritualidad. degradadas a expresiones on\u00ed\u00adricas y delirantes de las criaturas oprimidas en busca de evasiones consoladoras, o reducidas a formas ambiguas de cobertura y soporte de las clases dominantes. Estas clases, se arg\u00fc\u00ed\u00ada, con tal de no ceder el paso a nuevas fuerzas hegem\u00f3nicas, con tal de conservar el poder y no alterar los equilibrios socio-econ\u00f3micos fatigosamente conquistados, estar\u00ed\u00adan siempre dispuestas a instrumentalizar el aparato institucional eclesi\u00e1stico y las mismas actitudes religiosas de fondo. En las perspectivas marxistas relativas al tema de la religi\u00f3n y la espiritualidad -perspectivas ampliamente aceptadas e incluso agravadas y racionalizadas a consecuencia de la afirmaci\u00f3n de la mentalidad positivista y cientificista- hay que ver una de las razones principales de que la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica, aunque diversamente orientada, haya encontrado serias dificultades antes de obtener el derecho de ciudadan\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito de las ciencias religiosas, incluso s\u00f3lo en funci\u00f3n de partner de la filosof\u00ed\u00ada, tradicionalmente ancilla del saber teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Debido, sin embargo, a la progresiva disminuci\u00f3n de las precomprensiones negativas frente a la religiosidad, demostrada por importantes corrientes de la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica, se ha venido abriendo camino tambi\u00e9n entre los estudiosos cat\u00f3licos la idea de que los mismos fen\u00f3menos de la vida religiosa, en cuanto fen\u00f3menos humanos socialmente condicionados, son susceptibles de investigaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica. Es de recordar la influencia positiva de Max Weber, el cual, aunque era personalmente agn\u00f3stico, favoreci\u00f3 el ingreso masivo de estudiosos cristianos en el campo de la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gico-religiosa con la teor\u00ed\u00ada del poder carism\u00e1tico y, sobre todo, con una serie de penetrantes intuiciones acerca del origen y el desarrollo de la religi\u00f3n y de las iglesias. Mientras Marx presentaba la religi\u00f3n como una simple derivaci\u00f3n supraestructural de variables sociales consideradas m\u00e1s fundamentales y, por lo tanto, como un epifen\u00f3meno desprovisto de valor y, en definitiva. contraproducente de cara a los efectos de la innovaci\u00f3n social, Max Weber tiende a demostrar, manteni\u00e9ndose fiel a la metodolog\u00ed\u00ada emp\u00ed\u00adrica y no-valorativa del saber sociol\u00f3gico, que el papel de la religi\u00f3n es el de un elemento causal independiente, que influye positivamente en el curso de la historia, al menos desde el momento en que las objetivaciones religiosas se aproximan al tipo de la secta, del carisma y del profeta. En cambio, cuando la religi\u00f3n se institucionaliza en Iglesia y en lugar del carisma y de la profec\u00ed\u00ada, aparece en ella el oficio, se verifican fen\u00f3menos de conservaci\u00f3n, burocratizaci\u00f3n e inmovilismo. Es bien conocida la tesis weberiana, seg\u00fan la cual el desarrollo de las estructuras socio-econ\u00f3micas marcadas por una racionalizaci\u00f3n sistem\u00e1tica del trabajo (capitalismo) se encontrar\u00ed\u00ada precisamente ligado al predominio de formas religiosas inspiradas en el ascetismo mundano y caracterizadas por experiencias prof\u00e9tico-carism\u00e1tica vividas en el cuadro organizativo de la secta (protestantismo-calvinista).<\/p>\n<p>Actitudes comprensivas frente a la religi\u00f3n y a su funci\u00f3n social se fueron manifestando en a\u00f1os ya m\u00e1s cercanos a nosotros en corrientes sociol\u00f3gicas americanas y tambi\u00e9n, en la misma \u00e1rea cultural de inspiraci\u00f3n marxiana, en el marxismo abierto y cr\u00ed\u00adtico. La pretensi\u00f3n exclusiva y totalizante del cientificismo es abandonada, como sucedi\u00f3 en la escuela de Francfort y en pensadores aislados, por lo cual la misma lectura \u00abmaterialista\u00bb del fen\u00f3meno religioso ha sugestionado a algunos estudiosos cat\u00f3licos. De ah\u00ed\u00ad un cambio radical por parte de los te\u00f3logos modernos en relaci\u00f3n con la sociolog\u00ed\u00ada y las ciencias del hombre, que, especialmente en las teolog\u00ed\u00adas \u00absocializadas\u00bb (teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, teolog\u00ed\u00ada de la revoluci\u00f3n, teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n&#8230;), se convierten en el nuevo locus theologicus de que parte la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y con el que se confronta incesantemente.<\/p>\n<p>1. SOCIOLOG\u00ed\u008dA E >HISTORIA DE LA ESPIRITUALIDAD &#8211; La teolog\u00ed\u00ada actual se muestra cada vez m\u00e1s concorde con la idea de que no existe una fe (y, consecuentemente, una espiritualidad) ahist\u00f3rica y atemporal. Es l\u00f3gico, por lo tanto, que un saber sociol\u00f3gico fiel al m\u00e9todo emp\u00ed\u00adrico y respetuoso de sus propios l\u00ed\u00admites interpretativos resulte precioso para los fines de una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que se proponga la actualizaci\u00f3n y la reinterpretaci\u00f3n del mensaje: \u00abLa palabra de Dios, que nos ha sido dada \u00fanicamente en la forma hist\u00f3rica de palabras humanas y lenguaje de la experiencia humana, exige, en realidad, una hermen\u00e9utica &#8216;concorde con los datos reales&#8217;&#8230;; pero, en cuanto mensaje cristiano que es, la reproducci\u00f3n interpretada tendr\u00e1 que ser inteligible, accesible y adecuada tambi\u00e9n para nuestro tiempo. De ah\u00ed\u00ad que, a causa de nuestros distintos presupuestos, se exija una reinterpretaci\u00f3n\u00bb. Para conocer \u00ablas precomprensiones\u00bb, situaciones y tendencias de desarrollo t\u00ed\u00adpicas de nuestra \u00e9poca, resulta necesario el recurso a la sociolog\u00ed\u00ada. Pero esta colaboraci\u00f3n se impone por otra raz\u00f3n: se advierte cada vez con mayor agudeza la exigencia de esclarecer los or\u00ed\u00adgenes de las tradiciones concretas y conceptuales de la teolog\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como la funci\u00f3n y consecuencias sociales -no s\u00f3lo normativas, sino tambi\u00e9n pr\u00e1cticas- de la teolog\u00ed\u00ada, de la predicaci\u00f3n y de la doctrina de la Iglesia&#8217;. Sin embargo, como tendremos ocasi\u00f3n de aclarar m\u00e1s adelante, este encuentro dialogal entre sociolog\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada no se produce sin problemas ni dificultades.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n para conocer la evoluci\u00f3n de la espiritualidad y comprender mejor la sucesi\u00f3n de las diversas formas que ha asumido en el curso de la historia, la aportaci\u00f3n del saber sociol\u00f3gico puede resultar fecunda. El, en efecto, sugiere hip\u00f3tesis interpretativas sobre por qu\u00e9 algunas de estas formas de espiritualidad aparecen bien integradas en la realidad hist\u00f3rica de la que surgen, mientras otras aparecen disociadas de la vida real; la sociolog\u00ed\u00ada ayuda a descubrir condicionamientos estructurales y muchas veces revela las intenciones objetivas, reales pero ocultas, que est\u00e1n por encima de las piadosas intenciones subjetivas y superficiales.<\/p>\n<p>Estudiosos modernos de la evoluci\u00f3n de la espiritualidad cristiana admiten, junto a criterios de orden ontol\u00f3gico, otros de naturaleza psicol\u00f3gica. Los primeros se refieren a la presencia y a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, protagonista de la vida interior del creyente, quien, por su propia naturaleza, escapa a toda pretensi\u00f3n de an\u00e1lisis emp\u00ed\u00adrico. Los otros criterios, en cambio, son susceptibles de constataciones precisas&#8217;. Generalmente se coincide, en efecto, en afirmar que la evoluci\u00f3n psicol\u00f3gica condiciona la vida espiritual en su conjunto: las actitudes frente a Dios, la oraci\u00f3n y los estados m\u00ed\u00adsticos: \u00abNuestro comportamiento interior frente a Dios no es el de hace diez, veinte o treinta a\u00f1os ni el que ser\u00e1 dentro de un determinado n\u00famero de a\u00f1os, porque nuestra vida interior, en el sentido m\u00e1s general del t\u00e9rmino, comporta una cierta evoluci\u00f3n en todos los \u00e1mbitos\u00bb. Es raro encontrar un reconocimiento tan abierto de los condicionamientos socio-culturales de la espiritualidad; efectivamente, faltan investigaciones rigurosas que, sometiendo a examen los diversos tipos de espiritualidad, pongan de manifiesto las situaciones estructurales que los han condicionado. Est\u00e1 claro que el peligro ser\u00ed\u00ada establecer un paralelismo riguroso entre los criterios \u00abontol\u00f3gicos\u00bb y los de orden psicol\u00f3gico y social, o, peor a\u00fan, olvidar pr\u00e1cticamente la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu dando una preferencia exclusiva a los datos sociol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>2. ESPIRITUALIDAD Y CONDICIONAMIENTOS SOCIO-CULTURALES &#8211; Precisamente porque est\u00e1 orientada a diagnosticar el estado de la sociedad y a auscultar sus ritmos, la sociolog\u00ed\u00ada pone de manifiesto los nexos existentes entre los hechos y las ideas, entre las situaciones socio-econ\u00f3micas y las variaciones culturales, entre las funciones \u00ablatentes\u00bb -es decir, consecuencias objetivamente observables de un comportamiento, pero que no entran en su motivaci\u00f3n- y las funciones \u00abmanifiestas\u00bb. Por esta naturaleza suya desmitificadora en gran medida, la sociolog\u00ed\u00ada ofrece aportaciones notables a la comprensi\u00f3n de los procesos de historizaci\u00f3n e institucionalizaci\u00f3n de la fe, de las diversas modalidades individuales y sociales, oficiales y populares de la religi\u00f3n, as\u00ed\u00ad como de las actitudes diversas de la espiritualidad que acompa\u00f1an a dicha evoluci\u00f3n. Tampoco puede separarse la relaci\u00f3n interior de quien cree en Dios, o sea, la espiritualidad, de las condiciones sociales concretas en que est\u00e1 situada la persona del creyente, aun cuando muchas veces \u00e9ste piense de buena fe que es capaz de aislarse y vivir su relaci\u00f3n personal con Dios bajo la acci\u00f3n directa del Esp\u00ed\u00adritu, poni\u00e9ndose al resguardo de toda influencia socio-cultural extr\u00ed\u00adnseca.<\/p>\n<p>No pocas veces se han perfilado -y vuelven a presentarse en las encrucijadas hist\u00f3ricas- ciertas actitudes espirituales de individuos y de grupos definibles como \u00abespiritualidad de fuga\u00bb, precisamente porque reh\u00fasan sumergirse y encarnarse en la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica con la pretensi\u00f3n -proclamada con vivacidad y legitimada teol\u00f3gicamente- de cerrarse en la intimidad de Dios, solos con el Solo, y de esquivar as\u00ed\u00ad los condicionamientos negativos de este mundo pasajero. Pues bien, ser\u00ed\u00ada cometido propio del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico descubrir si semejante pretensi\u00f3n, prescindiendo de su legitimidad teol\u00f3gica, est\u00e1 objetivamente fundada o si no oculta tambi\u00e9n condicionamientos sociales precisos. Se advierte, efectivarente, que estas actitudes espirituales prevalecen en momentos en que las culturas dominantes no aceptan a la Iglesia naciente y \u00e9sta sufre persecuciones, o bien cuando, una vez afirmada institucionalmente y convertida en cultura hegem\u00f3nica, la instituci\u00f3n religiosa y eclesial se mundaniza. A las espiritualidades de fuga les suceden -y alguna vez les acompa\u00f1an- las espiritualidades de encarnaci\u00f3n, de testimonio misionero y de confrontaci\u00f3n dialogal, las cuales, sin embargo, experimentan tambi\u00e9n notables variaciones, en las que siempre se encuentra en una cierta medida el condicionamiento hist\u00f3rico; cuando la cultura cristiana es hegem\u00f3nica y cuando la Iglesia tiene una posici\u00f3n de fuerte control social, la espiritualidad del creyente y la acci\u00f3n pastoral asumen f\u00e1cilmente unos caracteres triunfalistas; cuando la hegemon\u00ed\u00ada cede el paso a una situaci\u00f3n distinta de car\u00e1cter pluralista, el creyente, al tomar m\u00e1s conciencia de la naturaleza transcultural de la fe e instruido por los \u00absignos de los tiempos\u00bb. intenta los caminos dif\u00ed\u00adciles del encuentro con Dios a trav\u00e9s de la confrontaci\u00f3n con las diversas culturas para animarlas cristianamente all\u00ed\u00ad donde sea posible o impugnarlas cuando la animaci\u00f3n resulta imposible.<\/p>\n<p>Es muy ilustrativo a este respecto el estudio sociol\u00f3gico de las diversas modalidades de la experiencia de lo sagrado y de la apelaci\u00f3n a Dios en los diversos contextos socio-culturales; cuando \u00e9stos se ven afectados por un escaso desarrollo de los instrumentos racionales aplicados al conocimiento del hombre y de la naturaleza, prevalece una modalidad sacra de la religi\u00f3n con fuertes caracteres m\u00e1gico-supersticiosos, enmarcados en la perspectiva del \u00abDios-tapagujeros\u00bb. Pero esta misma modalidad \u00absacral\u00bb puede surgir tambi\u00e9n en momentos de gran desarrollo de la racionalidad cient\u00ed\u00adfica y tecnol\u00f3gica, precisamente como \u00abreacci\u00f3n a las pretensiones totalizantes de la ciencia y como `segunda l\u00ed\u00adnea de defensa&#8217; contra las inevitables decepciones provocadas por las insuficiencias e incongruencias de la racionalizaci\u00f3n\u00bb\u00bb. Por el contrario, la modalidad secular de la experiencia de lo sagrado -en la que maduran f\u00e1cilmente las espiritualidades marcadas por el di\u00e1logo y la encarnaci\u00f3n en la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica-, modalidad caracterizada por la tendencia a concebir la presencia de Dios en el mundo en t\u00e9rminos de trascendencia, surge especialmente en las \u00e9pocas en que el desarrollo cient\u00ed\u00adfico y t\u00e9cnico establece las premisas para una progresiva autonom\u00ed\u00ada de lo profano y ofrece los instrumentos cognoscitivos id\u00f3neos para la comprensi\u00f3n y utilizaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, parece que una historia de la espiritualidad cristiana y de cualquier otra espiritualidad surgida en diversos contextos religiosos, no puede prescindir de estas consideraciones sociol\u00f3gicas, si quiere ser adecuadamente interpretativa y superar la cr\u00f3nica supraestructural de las experiencias de lo divino. La mentalidad y la metodolog\u00ed\u00ada sociol\u00f3gicas resultan tambi\u00e9n \u00fatiles para captar la influencia de las diversas espiritualidades en la convivencia civil y eclesial por lo que concierne a sus aspectos estructurales y funcionales. Si, efectivamente, es cierto que las situaciones socio-culturales dejan su impronta en las diversas espiritualidades -mon\u00e1sticas o laicales, abiertas o cerradas, monol\u00ed\u00adticas o dialogales, de gueto o de animaci\u00f3n- \u00e9stas, a su vez, dejan sentir m\u00e1s o menos profundamente su influencia en la convivencia humana no s\u00f3lo eclesial sino tambi\u00e9n civil. Como ejemplo t\u00ed\u00adpico, pi\u00e9nsese en la influencia de la espiritualidad benedictina o franciscana en los contextos socio-culturales del pasado, y en la influencia que las espiritualidades subyacentes a movimientos religiosos contempor\u00e1neos -institutos seculares, grupos de intenso compromiso religioso y social-pueden ejercer tambi\u00e9n en nuestra ordenaci\u00f3n social. Seria interesante a este respecto llevar a cabo un cuidadoso an\u00e1lisis sociol\u00f3gico de las mutuas interferencias entre las corrientes teol\u00f3gicas de la liberaci\u00f3n y las situaciones de subdesarrollo y dependencia t\u00ed\u00adpicas de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Un sector particularmente interesante y bastante estudiado en la actualidad es el de las relaciones entre religiosidad oficial y religiosidad popular. El tipo de espiritualidad subyacente a la primera presenta los caracteres propios de una espiritualidad m\u00e1s bien elitista y orientada a la consolidaci\u00f3n institucional de la religi\u00f3n; en cambio, la segunda, en cuanto expresi\u00f3n prevalente de las clases subalternas, expresa una espiritualidad de resignaci\u00f3n, pero con notables potencialidades incluso innovadoras [>Religiosidad popular]. La sociolog\u00ed\u00ada. ayudada por la psicolog\u00ed\u00ada social, que interpreta mejor los elementos subyacentes a nivel subconsciente, puede ayudar al estudioso de los fen\u00f3menos religiosos a descubrir lo \u00ablatente\u00bb de estas formas religiosas, adem\u00e1s de concretizar sus correlaciones con las estructuras socio-econ\u00f3micas que las condicionan.<\/p>\n<p>3. RELACI\u00ed\u201cN DIALECTICA ENTRE LO ESPIRITUAL Y LO TEMPORAL &#8211; Son de sobra conocidas las antiguas y recientes diatribas en torno a esta relaci\u00f3n\u00bb, cuya comprensi\u00f3n exacta se ve comprometida incluso por motivos sem\u00e1nticos, puesto que los t\u00e9rminos espiritual y temporal est\u00e1n cargados de significados distintos, que les hacen ser ambiguos. El problema de dicha relaci\u00f3n vuelve a plantearse tambi\u00e9n en materia de sociolog\u00ed\u00ada de la espiritualidad, en cuanto que del an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gico parece obligado deducir que la misma vida interior de la persona y su contacto \u00ed\u00adntimo con Dios, lejos de poder ser considerados como una variable independiente exclusivamente ligada a la acci\u00f3n atemporal e incondicionada del Esp\u00ed\u00adritu, se insertan en un contexto nos\u00f3lo psicol\u00f3gico sino tambi\u00e9n socio-cultural, cuya diversa actitud condiciona etapas y expresiones de la misma espiritualidad.<\/p>\n<p>Las dificultades se acrecientan cuando se trata de determinar la naturaleza del condicionamiento que, seg\u00fan la ideolog\u00ed\u00ada marxista cl\u00e1sica, habr\u00ed\u00ada que interpretar en sentido determinista y exclusivo. En tal caso, la autonom\u00ed\u00ada y el car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico de lo \u00abespiritual\u00bb se perder\u00ed\u00adan obviamente. En cambio, si el condicionamiento se plantea de manera que se excluya un r\u00ed\u00adgido determinismo y se renuncie a toda teorizaci\u00f3n ambigua del primado de lo temporal sobre lo espiritual, pero tomando nota con serena objetividad de la mutua correlaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la vida espiritual y sus condiciones hist\u00f3ricas, el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico resultar\u00e1 evidentemente fecundo \u00ab.<\/p>\n<p>II. La espiritualidad del soci\u00f3logo<br \/>\nLa espiritualidad cristiana, por su car\u00e1cter totalizante, da nervio y sustancia a la \u00e9tica de las diversas profesiones [>Trabajador]. No est\u00e1, por tanto, fuera de lugar intentar una determinaci\u00f3n, provisional y abierta a ulteriores desarrollos, de los caracteres espirituales y de las constelaciones de valores en que debiera inspirarse la deontolog\u00ed\u00ada profesional del investigador, y especialmente del soci\u00f3logo. Mas en este punto, an\u00e1logamente a la metodolog\u00ed\u00ada seguida en otras voces, es oportuno preguntarse cu\u00e1l es la \u00abvivencia\u00bb de los soci\u00f3logos en la actualidad y si en la multiplicidad de las orientaciones ideol\u00f3gicas, muchas veces contrastantes, es posible identificar denominadores comunes, ya sean de signo negativo ya de signo positivo.<\/p>\n<p>1. ACTITUDES ANTIESPIRITUALES &#8211; La historia de las diversas corrientes sociol\u00f3gicas y la observaci\u00f3n de la realidad contempor\u00e1nea revelan la permanencia de determinadas investigaciones sociol\u00f3gicas que rechazan deliberadamente toda inspiraci\u00f3n ideol\u00f3gica abierta, privilegiando de forma exclusiva la metodolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica \u00ablibre de valores\u00bb. Es la actitud t\u00ed\u00adpica del cientificismo, que no acepta interlocutores y declara \u00abcarentes de sentido\u00bb todas las formas de saber que no entran en el estrecho per\u00ed\u00admetro de la verificabilidad emp\u00ed\u00adrica. Como ya advert\u00ed\u00adamos, por las desmentidas que la misma historia da a la presunci\u00f3n cientificista y debido a las revisiones metodol\u00f3gicas m\u00e1s atentas llevadas a cabo por insignes cultivadores de las ciencias del hombre, esta actitud neopositivista va atenu\u00e1ndose y con ella se van cambiando tambi\u00e9n los prejuicios antiespiritualistas originados por el cientificismo. Cada vez son m\u00e1s numerosos, efectivamente, los investigadores que se marcan como pauta el respeto a la realidad humana, conscientes de su autonom\u00ed\u00ada y densidad, como canon fundamental de su propio esfuerzo. Este respeto es ya un elemento de espiritualidad natural, que el fermento cristiano acepta y desarrolla. No obstante, en el \u00e1mbito de nuestra sociedad consumista queda abierta la posibilidad -nada te\u00f3rica ni remota-de instrumentalizar la investigaci\u00f3n seg\u00fan las intenciones del comitente con prop\u00f3sitos de poder y de lucro y, por tanto, en un sentido netamente antiespiritual e inmoral. Con ello, los datos de la investigaci\u00f3n no son respetados, sino forzados, secundando los fines ambiguos de los patrocinadores, ya sean dirigentes industriales o personalidades del mundo pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>2. HACIA UNA NUEVA ETICA PROFESIONAL DEL INVESTIGADOR SOCIAL &#8211; A estos horizontes estrechos y ambiguos se contraponen los espacios de una espiritualidad abierta y human\u00ed\u00adstica, susceptible por eso mismo de una animaci\u00f3n espiritual y cristiana, precisa y espec\u00ed\u00adfica, de tipo caritativo y pascual. El soci\u00f3logo de inspiraci\u00f3n cristiana se da cuenta -quiz\u00e1 con pesar- del l\u00ed\u00admite de su propia investigaci\u00f3n y es consciente del car\u00e1cter provisional y falsificable, tanto de las hip\u00f3tesis de trabajo formuladas como de las interpretaciones avanzadas sobre la base de los datos recogidos y descifrados. Tiene presente constantemente la enorme complejidad del hombre, cuya realidad sobrepasa el perfil observable de los comportamientos y acepta consecuentemente las referencias y las confrontaciones de car\u00e1cter interdisciplinar con otros saberes y enfoques de la realidad humana, que permiten lecturas m\u00e1s amplias y profundas.<\/p>\n<p>Una deontolog\u00ed\u00ada profesional del soci\u00f3logo inspirada cristianamente, a la vez que evidencia la necesidad de la competencia -que impone una actualizaci\u00f3n te\u00f3rica incesante y un contacto continuo con los sujetos vivos y cambiantes de la propia investigaci\u00f3n-, subraya la exigencia de una seriedad moral responsable y vigilante, apoyada en la convicci\u00f3n de que la ciencia, lejos de ser abstractamente \u00abneutral\u00bb, objetiva y ajena a la mezcla, se ve involucrada en la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica e instrumentalizada por los diversos centros del poder. El investigador cristiano no podr\u00e1, por lo tanto, dejar de valorar los fines que gu\u00ed\u00adan a sus patrocinadores y deber\u00e1 avanzar sus propias objeciones de conciencia frente a operaciones inhumanas o antipersonales, sin buscar excusas en la presunta \u00abneutralidad\u00bb de la investigaci\u00f3n. Igualmente resistir\u00e1 a las tentaciones de lucro y de poder, que podr\u00ed\u00adan inducirle a elaborar investigaciones complacientes ad usum delphini.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la inspiraci\u00f3n cristiana llevar\u00e1 al soci\u00f3logo a una comprensi\u00f3n profunda de su propia profesi\u00f3n en el \u00e1mbito de una espiritualidad de servicio, animaci\u00f3n y participaci\u00f3n, que, al decir de eminentes cultivadores de esta disciplina, caracterizan precisamente a la sociolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>a) La sociolog\u00ed\u00ada como investigaci\u00f3n participada. La mejor deontolog\u00ed\u00ada es la que toma en serio la profesi\u00f3n y es capaz de desarrollar todas sus implicaciones positivas. Ello est\u00e1 en consonancia con una espiritualidad de encarnaci\u00f3n, como la auspiciada en los documentos del Vat. II, que, sobre todo en el tema de la espiritualidad del laicado (AA 22ss), estimulan a buscar la uni\u00f3n con Cristo en el cuidado de la familia y en los dem\u00e1s compromisos seculares, que convergen en el cometido grave y sublime de la instauraci\u00f3n y animaci\u00f3n cristiana del orden temporal. Las consideraciones que propone Ferrarotti sobre la fisonom\u00ed\u00ada de una sociolog\u00ed\u00ada \u00abparticipada y participante\u00bb constituyen una buena base de partida para un tipo de deontolog\u00ed\u00ada de la investigaci\u00f3n animada por una espiritualidad \u00abencarnada\u00bb; por ello nos permitiremos resumirlas brevemente.<\/p>\n<p>Una sociolog\u00ed\u00ada que pretenda ser abstracta, neutral, ajena a la mezcla y objetiva igual que una investigaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica, termina siendo una \u00abevasi\u00f3n\u00bb, f\u00e1cil de instrumentalizar. Por el contrario, una sociolog\u00ed\u00ada participada, es decir, acompa\u00f1ada de la conciencia intensa y apasionada de la propia funci\u00f3n al servicio de la sociedad y no de los intereses peculiares de los patrocinadores, no se resuelve nunca en una evasi\u00f3n ni pierde su propia autonom\u00ed\u00ada conceptual y operativa. Una sociolog\u00ed\u00ada que se proclama no participante, desprendida y neutral se reduce muchas veces a una simple colecci\u00f3n de datos \u00fatiles para los patrocinadores, a una descripci\u00f3n rigurosa y minuciosa, pero delimitada y sectorial, que, por carecer de nexos con la sociedad m\u00e1s amplia, se transforma en una justificaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de hecho, en una descripci\u00f3n de los cambios sociales, estructurales y supraestructurales que no saca consecuencias, es decir, que no valora ni juzga en nombre de la neutralidad cient\u00ed\u00adfica y de la respetabilidad acad\u00e9mica, contribuyendo as\u00ed\u00ad a echar tierra sobre los problemas y a aplazar sine die las posibles soluciones alternativas.<\/p>\n<p>Una sociolog\u00ed\u00ada no part\u00ed\u00adcipe acaba muy f\u00e1cilmente siendo una filosof\u00ed\u00ada de nivel medio para la sociedad industrial, una filosof\u00ed\u00ada inhibida, incapaz de pensar hasta el fondo sus propias ideas; o bien una filosof\u00ed\u00ada incapaz de trascender esta misma sociedad y, por lo tanto, obligada a soportarla y justificar su l\u00f3gica.<\/p>\n<p>b) La sociolog\u00ed\u00ada como instrumento diagn\u00f3stico y poder desmitificador. Con el fin de comprender mejor las posibilidades que ofrece la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica a una espiritualidad que se proponga la realizaci\u00f3n del amor cristiano en t\u00e9rminos concretos de servicio y de animaci\u00f3n de la convivencia civil y eclesial, convendr\u00e1 tener presente algunos otros caracteres y funciones del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico. Este an\u00e1lisis, llevado con la necesaria severidad, ayuda a aclimatar el desarrollo industrial de forma que no altere la estructura local m\u00e1s de lo necesario; no hace descender de lo alto los procesos innovadores, sino que constituye en protagonistas activos a los interesados en el desarrollo, estimula el nacimiento de una conciencia com\u00fan en torno a los problemas comunes, ayuda a desmitificar los prejuicios, identifica las necesidades reales y esclarece sus t\u00e9rminos, hace que frente al juicio de los planificadores reaccione el juicio de la comunidad, juicio que viene a representar una nueva variable que hace aclimatar localmente el proceso de desarrollo por encima del paternalismo discrecional y del juicio tecnocr\u00e1tico unilateral<br \/>\nComo es f\u00e1cil comprender, una investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica que responda a estos caracteres y se fije previamente estos objetivos constituye una forma de servicio de gran trascendencia cristianaa las personas y comunidades locales; impide su manipulaci\u00f3n y las implica activamente en los procesos evolutivos. Obviamente, el juicio global sobre los modelos de desarrollo y el tipo de convivencia que se nos propone crear impone la apelaci\u00f3n a otros saberes meta-cient\u00ed\u00adficos; sin embargo, la aportaci\u00f3n del saber sociol\u00f3gico permanece fundamental. Aunque no se\u00f1ale como ciertas metas preestablecidas dogm\u00e1ticamente, ni prescriba fines a la acci\u00f3n social, ni juzgue moralmente las opciones, la sociolog\u00ed\u00ada, \u00abquiz\u00e1 m\u00e1s que cualquier otra disciplina cient\u00ed\u00adfica, plantea un problema de compromiso social y humano a sus cultivadores.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Ferrarotti, los soci\u00f3logos no son dispensadores de paz, felicidad y sabidur\u00ed\u00ada referidas a fines \u00faltimos, sino testigos o -seg\u00fan se expresa Friedmann- moralistas de la sociedad industrial, que nos hacen tomar conciencia de la situaci\u00f3n real y espec\u00ed\u00adfica en la que nos encontramos inmersos y por la que estamos condicionados; nos informan sobre las l\u00ed\u00adneas tendenciales de desarrollo de esta misma sociedad; nos ayudan a atacar los mitos, los prejuicios tradicionales y los estados emotivos carentes de justificaci\u00f3n racional y a desmitificar las construcciones ideol\u00f3gicas y las pr\u00e1cticas pol\u00ed\u00adticas que, saltando las oportunas mediaciones culturales, pretenden tener un car\u00e1cter cient\u00ed\u00adfico de alcance universal. El efecto del impacto sociol\u00f3gico sobre las religiones pol\u00ed\u00adticas laicas y sobre las ideolog\u00ed\u00adas mistificadas es explosivo, como bien saben los reg\u00ed\u00admenes autoritarios, que no conceden pleno derecho de ciudadan\u00ed\u00ada a la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica, sino que tienden a excluirla o a manipularla.<\/p>\n<p>III. Nuevas relaciones entre soci\u00f3logos y te\u00f3logos<br \/>\nAunque no exista una sociolog\u00ed\u00ada cristiana -expresi\u00f3n todav\u00ed\u00ada en uso, si bien un tanto ambigua, para indicar la ense\u00f1anza social cristiana-, es evidente que, en el marco de una sociolog\u00ed\u00ada participada, la inspiraci\u00f3n cristiana personal del soci\u00f3logo y el cuadro de valores en que cree influyen en la misma investigaci\u00f3n: en la elecci\u00f3n de objetos a los que aplicarla, en la formulaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis de trabajo y, sobre todo, en la conciencia del servicio prestado a la comunidad civil y eclesial mediante el riguroso empleo del an\u00e1lisis cient\u00ed\u00adfico. Esto se ha verificado especialmente en el \u00e1mbito de la sociolog\u00ed\u00ada religiosa, donde eminentes estudiosos han realizado aportaciones tan importantes y significativas, que han inducido a los te\u00f3logos a deponer aquella actitud de desconfianza que hab\u00ed\u00ada marcado sus primeras relaciones con la ciencia sociol\u00f3gica. Incluso -como ya se advert\u00ed\u00ada- las cosas han cambiado hasta el punto de que no pocas corrientes teol\u00f3gicas han dado la impresi\u00f3n de querer que la sociolog\u00ed\u00ada y las ciencias del hombre suplanten absolutamente a la filosof\u00ed\u00ada, partner tradicional de la teolog\u00ed\u00ada. Con la conciencia cada vez m\u00e1s viva de la naturaleza de la teolog\u00ed\u00ada, entendida como reflexi\u00f3n humana sobre la palabra de Dios o, mejor, como fe en actitud de b\u00fasqueda y de inteligencia cr\u00ed\u00adtica, los te\u00f3logos han advertido la ineludible exigencia de conocer mejor al hombre hist\u00f3ricamente situado en orden a actualizar el mensaje y reinterpretar e inculturar la fe dentro de categor\u00ed\u00adas sintonizadas con las experiencias, el universo simb\u00f3lico y las precomprensiones de este hombre. De aqu\u00ed\u00ad que cada vez sean m\u00e1s numerosas y confiadas las apelaciones a la interdisciplinariedad, al recurso a las ciencias humanas y especialmente al an\u00e1lisis sociol\u00f3gico. De este di\u00e1logo con la sociolog\u00ed\u00ada, \u00bfqu\u00e9 esperan los te\u00f3logos? Obviamente, no s\u00f3lo informaciones sobre las condiciones y estructuras de la vida social de nuestros d\u00ed\u00adas, sino tambi\u00e9n reflexiones e interpretaciones globales sobre la condici\u00f3n socio-cultural de hoy en orden a poder desarrollar conceptos fundamentales y normas antropol\u00f3gicas para la actuaci\u00f3n \u00e9tico-pol\u00ed\u00adtica. Mas en este punto surgen graves problemas de m\u00e9todo y de contenido; se nos puede preguntar, efectivamente, qu\u00e9 posibilidades cognoscitivas ofrece un m\u00e9todo emp\u00ed\u00adrico y, sobre todo, cu\u00e1les son los l\u00ed\u00admites de sus capacidades operativas. Se nos puede preguntar tambi\u00e9n si los conceptos y los procedimientos de las ciencias sociol\u00f3gicas -hip\u00f3tesis. experimentos y control de resultados- pueden ser criterio para establecer la posible falsedad de expresiones del proceso teol\u00f3gico de conocimiento: \u00ab\u00bfPero no se acaba de esta forma por abolir la prioridad fundamental de la palabra de Dios?, \u00bfno se acaba por destruir el car\u00e1cter doxol\u00f3gico de las afirmaciones teol\u00f3gicas?\u00bb. Otros interrogantes y cuestiones se plantean en torno al tema de la sociolog\u00ed\u00ada religiosa, a los que, especialmente por parte de los estudiosos alemanes y franceses, se ha intentado dar una respuesta. \u00bfCu\u00e1les son las afirmaciones que pueden obtenerse con los medios propios de la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica emp\u00ed\u00adrica respecto a la fe de los miembros de la Iglesia? \u00bfQu\u00e9 implicaciones y qu\u00e9 criterios de validez caracterizan a este m\u00e9todo? \u00bfD\u00f3nde se encuentran los limites de su facultad de observaci\u00f3n? \u00bfEn qu\u00e9 condiciones podr\u00ed\u00ada surgir un entendimiento entre la sociolog\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada sobre el tema de la fe?.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, se han suscitado problemas todav\u00ed\u00ada m\u00e1s graves quiz\u00e1 por parte de las corrientes teol\u00f3gicas que dan la preferencia al enfoque sociol\u00f3gico, llegando incluso a constituirlo en punto de partida de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n, por ejemplo, ven en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de dependencia en que se encuentra Am\u00e9rica Latina y en la praxis de la liberaci\u00f3n un lugar teol\u00f3gico que desvela la verdad cristiana y mitiga al te\u00f3logo a reinterpretar profundamente el significado de la fe y el contenido de la misi\u00f3n de la Iglesia. Ahora bien, aunque ning\u00fan te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n llegue a pretender que la situaci\u00f3n de dominio -tal como la entiende y la interpreta- es el \u00fanico lugar teol\u00f3gico, eliminando todo recurso a la Escritura y a la tradici\u00f3n, sino que todos reconocen una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el mensaje de la fe y el de la realidad, eso no quita que semejante interacci\u00f3n entre el an\u00e1lisis sociol\u00f3gico de las infraestructuras sociales y los datos de la fe constituya una relaci\u00f3n muy densa de problemas. Esto vale, sobre todo, para autores como Assmann, Guti\u00e9rrez y Galilea, que mayormente insisten en la necesidad de integrar el discurso teol\u00f3gico con el discurso sociol\u00f3gico. \u00abNo es dif\u00ed\u00adcil medir el peso de esta exigencia. Hablar de la infraestructura no es solamente cambiar de vocabulario; es introducir en la teolog\u00ed\u00ada opciones \u00e9tico-pol\u00ed\u00adticas, puesto que el lenguaje socio-anal\u00ed\u00adtico no es nunca ideol\u00f3gicamente neutro\u00bb\u00bb. Esta es la raz\u00f3n por la que tambi\u00e9n ciertos te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n -como Pironio- se niegan a admitir que la praxis hist\u00f3rica con sus opciones \u00e9tico-pol\u00ed\u00adticas forme parte constitutiva del discurso teol\u00f3gico. De ah\u00ed\u00ad el interrogante que, entre otras cosas, se dirige a este modo nuevo de hacer teolog\u00ed\u00ada y a esta nueva forma de espiritualidad que comportar\u00ed\u00ada su puesta en pr\u00e1ctica: \u00ab\u00bfNo redunda en detrimento de la Palabra fundarse en la experiencia, puesto que aqu\u00e9lla se cita a posteriori y a t\u00ed\u00adtulo justificativo?\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de estas dificultades y conflictos, el di\u00e1logo del te\u00f3logo con los expertos en sociolog\u00ed\u00ada contin\u00faa siendo objeto de una demanda urgente. aunque menos ingenua y m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica. Aparte de las razones expuestas, esta confrontaci\u00f3n resulta preciosa para el te\u00f3logo, en cuanto le ayuda a desmitificar su mismo trabajo humano de reflexi\u00f3n, el cual, aunque animado y conducido por la fe, no se sustrae a ciertos condicionamientos; por ejemplo, un te\u00f3logo que se preocupe de mantener fielmente el patrimonio dogm\u00e1tico del pasado, sin esforzarse por poner de relieve las diferencias frente a las circunstancias reales del presente, se pone inevitablemente al servicio de la consolidaci\u00f3n de lo que hoy d\u00ed\u00ada est\u00e1 en decadencia en el mundo: \u00abLa teolog\u00ed\u00ada aparece as\u00ed\u00ad como un factor de estabilizaci\u00f3n y, adem\u00e1s, de legitimaci\u00f3n de la realidad\u00bb. Por eso la sociolog\u00ed\u00ada le ser\u00e1 de gran ayuda al te\u00f3logo en orden a eliminar todos aquellos presupuestos objetivos en virtud de los cuales la fe asume muchas veces el aspecto falso de una ideolog\u00ed\u00ada. Finalmente, por lo que respecta a la inculturaci\u00f3n del mensaje de la fe, la aportaci\u00f3n de la sociolog\u00ed\u00ada, especialmente en el sector moral y pastoral, es demasiado obvia para que sea necesario ponerla aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s de relieve. Hoy justamente se insiste en la necesidad de \u00abinculturar\u00bb la fe y el mensaje \u00e9tico del cristianismo, evitando los mecanismos de rechazo que no se derivan ya del inevitable (y saludable) esc\u00e1ndalo de la cruz, sino de una falaz presentaci\u00f3n de la fe misma, que concede demasiados privilegios exclusivamente a una determinada cultura y pretende imponerla sobreponi\u00e9ndose a otras 2B. Es ejemplar a este respecto la confrontaci\u00f3n que establece Schillebeeckx entre el an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico-sociol\u00f3gico de la escuela de Francfort y una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica que evita precisamente el peligro de la incomprensi\u00f3n y del rechazo, porque instaura un di\u00e1logo dentro del horizonte cultural de nuestro tiempo, percibiendo y criticando sus precomprensiones fundamentales de igualdad y de liberaci\u00f3n. Una teolog\u00ed\u00ada que se abandonara a una hermen\u00e9utica puramente te\u00f3rica, sin entrar en la relaci\u00f3n con la historia de-la-libertad-emancipadora, no representar\u00ed\u00ada ning\u00fan papel en la creaci\u00f3n dela historia del futuro. Se reducir\u00ed\u00ada a ser un sistema de ideas compartido por una minor\u00ed\u00ada cada vez m\u00e1s exigua, que no tendr\u00ed\u00ada ning\u00fan mensaje liberador que transmitir al mundo. Ahora bien, precisamente la correlaci\u00f3n entre teor\u00ed\u00ada y praxis tal como la propone Habermas es \u00abde vital inter\u00e9s. caso de que uno quiera formarse una idea correcta de la teolog\u00ed\u00ada como actualizaci\u00f3n hermen\u00e9utica de la fe apost\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p>1. SOCIOLOG\u00ed\u008dA Y ECLIPSE DE LO SAGRADO &#8211; Auscultando la sociedad industrial, la sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n ha intentado evidenciar los contragolpes que esta sociedad ha inferido al fen\u00f3meno religioso y espiritual con sus ritmos de desarrollo acelerado, sus programas eficientistas y productivistas y las correlativas mitificaciones y desmitificaciones (especialmente el desencanto del mundo y la alteraci\u00f3n de la relaci\u00f3n hombre y naturaleza). Tanto en publicaciones como en congresos se ha hablado de eclipse de lo sagrado y de muerte de Dios; posteriormente. ya con mayor tranquilidad, los estudiosos han pasado revista a los cambios experimentados por el fen\u00f3meno religioso, a los intentos llevados a cabo por la sociedad industrial en orden a adaptarlo a sus propios ritmos y, por \u00faltimo, a lo que de \u00e9l sobrevive incluso en la \u00e9poca secular\u00bb.<\/p>\n<p>a) Cambios del fen\u00f3meno religioso. Los soci\u00f3logos ponen de relieve los cambios de car\u00e1cter cuantitativo; es decir, disminuye el n\u00famero de comportamientos y de actos de connotaci\u00f3n religiosa entre las personas que se profesan tales. Cambios de car\u00e1cter cualitativo, es decir, nos orientamos hacia una religi\u00f3n m\u00e1s secularizada (uso secular y no sacral de lo sagrado), fundada en diversas formas de conceptualizaci\u00f3n m\u00e1s cercanas a la praxis vital, a las modalidades de conocimiento y a los contenidos de la sociedad industrial. La religi\u00f3n parece cambiar tambi\u00e9n en cuanto a difusi\u00f3n; es decir, cambian los espacios socio-geogr\u00e1ficos en que se difunde juntamente con las personas que se profesan religiosas. Cambia, por \u00faltimo, en intensidad, porque se aten\u00faa el sentido de lo sagrado y, dentro del fen\u00f3meno religioso, disminuye el peso y el significado del aspecto m\u00ed\u00adstico-asc\u00e9tico, o sea de la espiritualidad en sentido fuerte30.<\/p>\n<p>b) Readaptaciones del hecho religioso a la nueva sociedad. La sociedad industrial ha intentado por varios caminos captar el hecho religioso y adaptarlo a su naturaleza espec\u00ed\u00adfica. Enumeraremos a este prop\u00f3sito: la subjetivaci\u00f3n de los modelos de creencia, que, al no ser ya transmitidos dentro de estructuras cre\u00ed\u00adbles y homog\u00e9neas, son reconstruidos personalmente; la neutralizaci\u00f3n de los esquemas oficiales de creencia: la integraci\u00f3n del individuo en la sociedad no se produce ya mediante los esquemas oficiales de la Iglesia cat\u00f3lica, sino a trav\u00e9s de los de la sociedad industrial propagados por los medios de comunicaci\u00f3n social; reconstrucci\u00f3n individual de los modelos en funci\u00f3n de lo que ofrece el mercado: junto al modelo oficial ofrecido por la Iglesia, el individuo encuentra. efectivamente, toda una gama de modelos alternativos, incluso irreligiosos, en el \u00e1mbito de la sociedad pluralista y secular.<\/p>\n<p>Obviamente, la sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n ha avanzado hip\u00f3tesis interpretativas de estos fen\u00f3menos de cambio y de adaptaci\u00f3n del hecho religioso, buscando sus causas en el proceso de secularizaci\u00f3n y de desacralizaci\u00f3n, en el fin del uso sacral y m\u00e1gico de lo sagrado, en las nuevas im\u00e1genes de Dios, de la pr\u00e1ctica religiosa y de la vida eclesial consiguientes a los cambios socio-culturales t\u00ed\u00adpicos de la edad industrial y tecnol\u00f3gica. Seg\u00fan Sabino S. Acquaviva, que frecuentemente se refiere al \u00faltimo Maritain, la causa predominante habr\u00ed\u00ada que buscarla dentro mismo de la vida de la Iglesia: \u00abLa Iglesia cat\u00f3lica, en lugar de secularizarse consagr\u00e1ndose, se seculariza desacraliz\u00e1ndose. As\u00ed\u00ad pues, parad\u00f3jicamente, por primera vez en su historia el impulso desacralizante y destructivo surge desde el interior de la estructura eclesial\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>c) Supervivencias de la religi\u00f3n en la edad secular. A pesar del incesante declive de la religiosidad oficial eclesi\u00e1stica, registrado por tantas encuestas y an\u00e1lisis sociol\u00f3gicos a todos los niveles, precisamente los estudiosos de sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n advierten la presencia de lo sagrado incluso en la sociedad secular 32. Seg\u00fan algunos, el fen\u00f3meno religioso permanece en nuestra sociedad urbanizada, secularizada e industrializada en \u00abformas no espec\u00ed\u00adficas\u00bb, es decir, como concepci\u00f3n del mundo y sentido totalizante de la existencia, que puede llamarse religioso en cuanto trasciende el flujo de la experiencia inmediata \u00ab. Otros, por el contrario, considerando acertadamente que el elemento espec\u00ed\u00adfico de la religi\u00f3n lleva consigo una referencia a la experiencia del absolutamente Otro, destacan la persistencia y la reaparici\u00f3n del hecho espec\u00ed\u00adficamente religioso, bien sea extra moenia, o sea en los mismos fen\u00f3menos de disidencia religiosa que se pueden encontrar en grupos juveniles o no, y dentro del mismo marxismo, ya sea infra moenia, enlos nuevos fermentos y tensiones religiosas de car\u00e1cter espont\u00e1neo, individual y comunitario que han madurado en el ambiente postconciliar.<\/p>\n<p>2. RELATIVIZACI\u00ed\u201cN DE LA SOCIOLOG\u00ed\u008dA &#8211; Cuando se tienen presentes los ment\u00ed\u00ads que la misma realidad se encarga de dar a las generalizaciones y previsiones demasiado f\u00e1ciles de los soci\u00f3logos, aparecen bastante oportunas y objetivas las consideraciones adelantadas por algunos estudiosos americanos (Luckmann. Berger, Bellah&#8230;). Por un lado, la sociolog\u00ed\u00ada se configura como ciencia desmitificante y relativizante por antonomasia; la sociolog\u00ed\u00ada del conocimiento. por ejemplo, teoriza las estructuras de atendibilidad, en virtud de las cuales un conocimiento se considera v\u00e1lido mientras el contexto social lo considera como tal, y pierde atendibilidad cuando este mismo contexto se resquebraja. Por otro lado, sin embargo, esta desmitificaci\u00f3n relativizante -que tanto miedo ha dado a los te\u00f3logos y a los pol\u00ed\u00adticos. quienes han intentado escamotearla desterrando con varios pretextos la sociolog\u00ed\u00ada- acaba perdiendo su car\u00e1cter negativo, si se piensa que id\u00e9ntica relativizaci\u00f3n puede dirigirse contra la misma sociolog\u00ed\u00ada; en este caso \u00ablos relativizadores quedan relativizados; los desenmascarantes desenmascarados: en realidad, la relativizaci\u00f3n acaba siendo de alg\u00fan modo liquidada\u00bb \u00ab. En efecto, seg\u00fan los autores recordados, la crisis de atendibilidad de la religi\u00f3n en el mundo moderno tiene su origen en la situaci\u00f3n pluralista t\u00ed\u00adpica de la sociedad industrial, que lleva consigo la divisi\u00f3n del trabajo, la estratificaci\u00f3n social y la socializaci\u00f3n diferenciada desde las primeras etapas de la vida de la persona. En consecuencia, cada uno de nosotros debe asumir roles diversos y a veces discordantes, por lo cual llegamos a sentir un cierto distanciamiento respecto a algunos de ellos, acept\u00e1ndolos s\u00f3lo de manera superficial. A diferencia del hombre primitivo, que, por vivir en una sociedad sencilla, sufre el impacto de una sola estructura de atendibilidad, el individuo moderno se encuentra inmerso en una pluralidad de estructuras de atendibilidad, que intentan prevalecer una sobre la otra y que algunas veces se contradicen entre s\u00ed\u00ad. De ah\u00ed\u00ad se sigue que cada una de ellas, por el simple hecho de coexistir con las dem\u00e1s estructuras de atendibilidad, se encuentra en situaci\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n<p>Ahora bien, si la causa m\u00e1s importante, aunque no \u00fanica, de la disminuida atendibilidad de las tradiciones religiosas debe buscarse en esta multiplicidad pluralista de perspectivas, que acompa\u00f1a indeclinablemente al proceso de secularizaci\u00f3n, el saber sociol\u00f3gico resulta liberador a este respecto. Porque mientras las dem\u00e1s disciplinas nos liberan del peso muerto del pasado, la sociolog\u00ed\u00ada nos libera de la tiran\u00ed\u00ada presente, ilustr\u00e1ndonos sobre nuestra propia situaci\u00f3n de seres socializados; nos libera, por tanto, de las certezas que nuestro tiempo divulga como tales. El mismo Berger, en unas p\u00e1ginas muy sugestivas y con la intenci\u00f3n de sustraer la teolog\u00ed\u00ada al efecto del viento cambiante de las orientaciones y modas culturales del mundo pasajero, intenta engancharla a una antropolog\u00ed\u00ada humana fundamental; a los gestos humanos protot\u00ed\u00adpicos (no escondidos en las profundidades del inconsciente, como los arquetipos de Jung, sino constatables en la experiencia com\u00fan de cada d\u00ed\u00ada). en los cuales se pueden percibir los signos de la trascendencia y la presencia del absolutamente Otro: tendencia al orden, dimensi\u00f3n l\u00fadica del hombre, sentido del humorismo, esperanza, que implica tambi\u00e9n el negarse a claudicar frente a lo inevitable de la muerte, y llamada a la condenaci\u00f3n de acontecimientos ante los que aparece inadecuado todo castigo humano\u00bb.<\/p>\n<p>3. PREVISIONES SOCIOL\u00ed\u201cGICAS SOBRE EL FUTURO DE LA RELIGI\u00ed\u201cN &#8211; La futurolog\u00ed\u00ada est\u00e1 de moda. Aunque tiene conciencia de los riesgos que entra\u00f1a adelantar previsiones, sobre todo a largo plazo, la sociolog\u00ed\u00ada moderna ha cedido a la tentaci\u00f3n futurol\u00f3gica tambi\u00e9n en el campo religioso. Sin embargo, honestamente muchos han sabido desenga\u00f1arse, tal como se deduce del contraste de opiniones en simposios de sociolog\u00ed\u00ada religiosa celebrados a intervalos de diez a\u00f1os; mientras en 1969 se proclamaba \u00abla muerte de Dios\u00bb y el \u00abeclipse de lo sagrado\u00bb. en el a\u00f1o 1975 se adelantaban perspectivas bastante m\u00e1s cautas en el segundo simposio de sociolog\u00ed\u00ada religiosa de Baden y se somet\u00ed\u00adan a atento examen las nuevas manifestaciones religiosas de la \u00e9poca secular\u00bb.<\/p>\n<p>Actualmente, los estudiosos han alcanzado ya una cierta unanimidad, previendo para la religi\u00f3n no un futuro uniforme, sino una pluralidad articulada de evoluciones proyectadas e interpretadas en formas diversas. Las numerosas investigaciones emp\u00ed\u00adricas y te\u00f3ricas ponen de manifiesto lo inadecuado del modelo de previsi\u00f3n que anuncia de forma simplista y unilateral la desaparici\u00f3n de la religi\u00f3n en la sociedad industrial y postindustrial. al menos a plazo corto o medio. En cambio, es m\u00e1s realista la previsi\u00f3n que subraya algunas modalidades caracter\u00ed\u00adsticas del cambio, que a\u00fan se encuentra en marcha.<\/p>\n<p>Milanesi, del que hemos tomado las presentes sugerencias, considera que es posible sintetizar estas modalidades en cuatro l\u00ed\u00adneas principales de orientaci\u00f3n: 1) desacralizaci\u00f3n y degradaci\u00f3n de lo sagrado, que no excluye, sin embargo, la reaparici\u00f3n de numerosas sacralizaciones referidas a objetos de naturaleza profana (fen\u00f3meno de la dislocaci\u00f3n de la simbolog\u00ed\u00ada religiosa) y la existencia de religiosidades \u00ablaicas\u00bb, como las llama Bellah; 2) agravaci\u00f3n de las tensiones dentro de las instituciones religiosas: 3) proliferaci\u00f3n de formas religiosas extraeclesiales, a las que subyace una espiritualidad de notable incidencia (Jes\u00fas-Movement; inter\u00e9s extraordinario por las religiosidades orientales, budistas e hinduistas; movimientos religiosos holandeses; nuevas religiones africanas: nuevas religiones urbanas en el Jap\u00f3n; sectas m\u00ed\u00adsticas americanas; sectas espiritistas en Am\u00e9rica Latina, etc.); 4) expansi\u00f3n del secularismo (y del ate\u00ed\u00adsmo en sus diversas formas).<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed\u00ad la conclusi\u00f3n: \u00abEn la multiplicidad de fen\u00f3menos previsibles a corto y medio plazo, parece que s\u00f3lo una hip\u00f3tesis puede excluirse con seguridad: la separaci\u00f3n definitiva y total de toda forma de religiosidad en la sociedad industrial. En cambio, se puede hablar con mayor precisi\u00f3n de una metamorfosis de la religiosidad contempor\u00e1nea, que va reduci\u00e9ndose en sus modalidades institucionales, pero persiste en formas latentes y manifiestas, individuales y colectivas. El destino de la religi\u00f3n no parece concluir a\u00fan; en su funci\u00f3n de expresar los esfuerzos humanos de comprensi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y del mundo, documenta con su propia crisis profunda la situaci\u00f3n de transici\u00f3n en que se debate la sociedad, pero tambi\u00e9n contiene en su persistencia radical la certeza de que puede alcanzarse un significado trascendente\u00bb.<\/p>\n<p>4. INDICACIONES SOCIOL\u00ed\u201cGICAS PARA UNA ESPIRITUALIDAD AUTENTICA &#8211; A la luz de las sugerencias sociol\u00f3gicas brevemente referidas, relativas a la situaci\u00f3n socio-cultural en que se mueve y modifica la vida religiosa del hombre moderno en las sociedades muy industrializadas, y sobre todo a la luz de las l\u00ed\u00adneas de tendencias concernientes a los desarrollos de un futuro pr\u00f3ximo, \u00bfes posible y leg\u00ed\u00adtimo recabar algunas indicaciones a prop\u00f3sito de una espiritualidad aut\u00e9ntica y \u00f3ptima bajo el perfil sociol\u00f3gico? Ser\u00ed\u00ada una ingenuidad deplorable pensar que compete a un saber emp\u00ed\u00adrico determinar las cualidades intr\u00ed\u00adnsecas de la relaci\u00f3n interior con Dios y dictarle normas. La espiritualidad cristiana se diferencia de cualquier otra espiritualidad porque toma su elemento espec\u00ed\u00adfico y caracterizador de la intervenci\u00f3n directa de Dios en el mundo del hombre, de Cristo, Hijo de Dios, que entra en la historia y act\u00faa continuamente por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia y en lo \u00ed\u00adntimo de cada uno de los fieles. Obviamente, esta contrase\u00f1a fundamental de la religiosidad y de la espiritualidad cristianas tan s\u00f3lo puede fundarse y explicarse mediante una exposici\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Sin embargo, en base a lo que venimos destacando acerca de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre espiritualidad y situaciones hist\u00f3ricas, entre niveles socio-culturales y expresiones religiosas, parece correcto adelantar alguna que otra insinuaci\u00f3n -que deber\u00e1 ser calibrada posteriormente por un razonamiento teol\u00f3gico- de car\u00e1cter sociol\u00f3gico, relativa a una espiritualidad sintonizada con la historia y con la cultura contempor\u00e1neas. Como se ha visto, las religiones y la espiritualidad, desarraigadas de la tendencia de fondo de nuestra \u00e9poca (por la liberaci\u00f3n emancipadora) y disociadas por el calibre de los conflictos que la reconocen, aparecen fatalmente en declive. Por el contrario, ciertas modalidades de desarrollar lo sagrado y algunas experiencias religiosas animadas por una espiritualidad unitaria consiguen incluso hoy d\u00ed\u00ada hacer mella y afirmarse con el vigor t\u00ed\u00adpico de las minor\u00ed\u00adas prof\u00e9ticas. De ello se sigue, desde un punto de vista sociol\u00f3gico, la necesidad de superar todo modelo dualista de vida espiritual que separe la vida interior de la acci\u00f3n social, la evangelizaci\u00f3n del compromiso de liberaci\u00f3n y de promoci\u00f3n humana, favoreciendo las condiciones que garantizan una vida religiosa y.una espiritualidad unitaria y totalizante, es decir, en la que el Esp\u00ed\u00adritu asuma la totalidad del proceso hist\u00f3rico conflictivo.<\/p>\n<p>Este camino, que exige el esfuerzo convergente de las ciencias emp\u00ed\u00adricas, teol\u00f3gicas y deontol\u00f3gicas para lograr una adecuada praxis pastoral, no est\u00e1 carente de dificultades. Precisamente, al contrario, los estudiosos de la espiritualidad han puesto de relieve que este camino implica una crisis radical; efectivamente, mientras cierra un cuadro de la historia profundamente marcado por dualismos t\u00ed\u00adpicos de la cultura occidental y platonizante, abre una nueva fase en la que los valores de la tradici\u00f3n, liberados de formas y modalidades ambiguas o anacr\u00f3nicas, podr\u00e1n encontrar adecuada realizaci\u00f3n: \u00abUn nuevo lenguaje de s\u00ed\u00adntesis nos ayudar\u00e1 a intentar unir las necesarias polaridades de la vida cristiana: acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n, compromiso hist\u00f3rico y celebraci\u00f3n sacral, desgarramiento conflictivo de la cruz y luz escatol\u00f3gica de la gloria, ya presente en la lucha hist\u00f3rica del tiempo. Pero tanto las s\u00ed\u00adntesis nuevas como las interpretaciones y lecturas de las experiencias y de las tradiciones no podremos ya considerarlas `definitivas&#8217; o `clausuradas&#8217;. Habr\u00e1n de quedar disponibles a la pluralidad dialogal de un catolicismo en marcha, abierto a la infinita posibilidad de lo real y del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>G. Mattai<br \/>\nBIBL.-AA. VV.. Vida de fe y conflictos humanos, en \u00abConcilium\u00bb, 109 (1975).-AA. VV. Prioridad de valores en el mundo t\u00e9cnico y social, en \u00abConcilium\u00bb. 110 (1975).-AA. VV.. Fe cristiana y cambio social, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1973.-AA. VV.. Religiosidad postconciliar. Mensajero, Bilbao 1978.-AA. VV.. Sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada. Estudio bibliogr\u00e1fico, Cuadernos Di\u00e1logo. Madrid 1975.-AA. VV.. Sociolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n. Notas cr\u00ed\u00adticas, Cuadernos Di\u00e1logo, Madrid 1976 (parte del libro anterior).-Berger, P. L. Rumor de \u00e1ngeles, Ilerder, Barcelona 1975.-Chenu. M.-D. Los cristianos y la acci\u00f3n temporal, Estela, Barcelona 1968.-Florist\u00e1n Samames. C, La verdad pastoral de la sociolog\u00ed\u00ada religiosa, Eset. Vitoria 1960.-Goffi. T. Etica cristiana en una inculturaci\u00f3n marxista, Sal Terrae, Santander 1978.-Greeley. A. El hombre no secular. Persistencia de la religi\u00f3n, Cristiandad. Madrid 1974.-Guti\u00e9rrez. G. Teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972.-1,arraz L\u00f3pez. J. Sociolog\u00ed\u00ada y religi\u00f3n, Edit. Nacional. Madrid 1965.-Maldonado. L. Religiosidad popular. Nostalgia de lo m\u00e1gico, Cristiandad, Madrid 1975.-Nicol\u00e1s, A. Teolog\u00ed\u00ada del progreso, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1972.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Sociolog\u00ed\u00ada y religi\u00f3n: Precomprensiones culturales: 1. Sociolog\u00ed\u00ada e historia de la espiritualidad; 2. Espiritualidad y condicionamientos socio-culturales; 3. Relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre lo espiritual y lo temporal &#8211; II. La espiritualidad del soci\u00f3logo: 1. Actitudes antiespirituales; 2. Hacia una nueva \u00e9tica profesional del investigador social: a) La sociolog\u00ed\u00ada como investigaci\u00f3n participada. b) La sociolog\u00ed\u00ada &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sociologia-y-espiritualidad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSOCIOLOGIA Y ESPIRITUALIDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17109","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17109","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17109"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17109\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}