{"id":17112,"date":"2016-02-05T11:08:38","date_gmt":"2016-02-05T16:08:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/yogazen\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:38","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:38","slug":"yogazen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/yogazen\/","title":{"rendered":"YOGA\/ZEN"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Yoga: 1. La palabra s\u00e1nscrita \u00abyoga\u00bb; 2. Origen y desarrollo del yoga; 3. Supuestos del yoga cl\u00e1sico: a) Una fisiolog\u00ed\u00ada, b) Una metafisica, c) Una moral, d) Una asc\u00e9tica; 4. Doctrinas y directrices del yoga &#8211; II. Formas y transformaciones del yoga en el hinduismo: 1. El Raja-Yoga; 2. El Hatha-Yoga; 3. El yoga t\u00e1ntrico &#8211; III. El yoga y el budismo: los Dhyana: 1. Supuestos; 2. Pasos preliminares; 3. El \u00absendero \u00f3ctuple\u00bb; 4. En el centro de la b\u00fasqueda &#8211; IV. De los Dhyana al zen: 1. Base filos\u00f3fica; 2. Base epistemol\u00f3gica; 3. M\u00e9todos pr\u00e1cticos del zen &#8211; V. El cristiano frente al yoga y al zen; 1. El problema de las doctrinas; 2. El problema de los m\u00e9todos pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p>I. Yoga<br \/>\n1. LA PALABRA S\u00ed\u0081NSCRITA \u00abYOGA\u00bb se deriva de la ra\u00ed\u00adz \u00abyug\u00bb, que significa originariamente poner junto, adaptar, conectar, unir en un solo todo, por lo general con la intenci\u00f3n de llegar as\u00ed\u00ad mejor a alg\u00fan resultado. El t\u00e9rmino indica de por s\u00ed\u00ad la acci\u00f3n de unir, ya sea materialmente, para crear un instrumento, ya espiritualmente, para realizar un comportamiento; por tanto, yoga significa: el yugo (el t\u00e9rmino es el mismo) que mantiene unidos a los bueyes, a fin de que tiren mejor del carro, y (es la acepci\u00f3n que aqu\u00ed\u00ad nos interesa) el m\u00e9todo psico-som\u00e1tico y espiritual que une las facultades sensibles e intelectuales del hombre para llegar a una experiencia interior ext\u00e1tica suprema.<\/p>\n<p>2. ORIGEN Y DESARROLLO DEL YOGA &#8211; El origen del m\u00e9todo parece muy antiguo; un sello de esteatita, descubierto en Mohenjo-Daro (NO de la India) y perteneciente a una cultura del tercer milenio a.C., muestra a un hombre sentado en la posici\u00f3n cl\u00e1sica \u00abdel loto\u00bb (padmasana) y aparentemente sumido en meditaci\u00f3n; en la cabeza tiene dos grandes cuernos de toro, s\u00ed\u00admbolo de la fuerza viril y tambi\u00e9n del poder espiritual.<\/p>\n<p>El empleo de semejantes m\u00e9todos para obtener estados espirituales excepcionales ha sido general en la India, y sigue si\u00e9ndolo en cierta medida. Por eso las pr\u00e1cticas de yoga no son monopolio de escuela alguna, pues las utilizan todas, aunque con acentos y bajo aspectos diversos. Sin embargo, en la tradici\u00f3n india cl\u00e1sica, el yoga en cuanto sistema (darsana) elaborado constituye de suyo uno de los doce sistemas cl\u00e1sicos y, por otra parte, se encuentra entre los seis sistemas ortodoxos. Tradicionalmente se lo pone en relaci\u00f3n ideol\u00f3gica con otro sistema m\u00e1s propiamente filos\u00f3fico, que le proporciona una base l\u00f3gica y metaf\u00ed\u00adsica, a saber: el Samkhya. Por eso es preciso ilustrar los puntos esenciales del Samkhya, a fin de hacerse una idea justa de la atm\u00f3sfera y de las perspectivas del yoga. Sin embargo, al Samkhya lo precedieron, a su vez, muchas corrientes de pensamiento y de investigaci\u00f3n, con las cuales hab\u00ed\u00adan tenido ya que ver las formas m\u00e1s antiguas de yoga. Adem\u00e1s del caso de Mohenjo-Daro, que es el m\u00e1s antiguo, encontramos las primeras indicaciones, destinadas a permanecer fundamentales, en el Rig-Veda, colecci\u00f3n de himnos que datan de hace m\u00e1s de mil a\u00f1os a.C., y en los Brahmana, algo m\u00e1s recientes. En ellas se habla de t\u00e9cnicas de \u00abcalentamiento\u00bb (tapas) f\u00ed\u00adsicops\u00ed\u00adquico-espiritual, que se obtiene exponi\u00e9ndose al calor del fuego y controlando la respiraci\u00f3n. En todo caso, ese calentamiento se busca en los Brahmana m\u00e1s como preparaci\u00f3n para la ejecuci\u00f3n poderosa de ritos lit\u00fargicos externos y de sacrificios m\u00e1s o menos m\u00e1gicos que como medio de progreso espiritual interior.<\/p>\n<p>En cambio, un poco m\u00e1s tarde, a partir aproximadamente del s. viii a.C., la corriente contemplativa hind\u00fa de los Upanishad -textos de preparaci\u00f3n a una m\u00ed\u00adstica esot\u00e9rica- utiliza las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas y las t\u00e9cnicas del yoga como medios purificadores y progresivos de la reflexi\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica y de la contemplaci\u00f3n espiritual. Ya aqu\u00ed\u00ad las renuncias y la fuga del mundo, recomendadas luego continuamente por el yoga, son una imagen de la \u00abmuerte al mundo y a s\u00ed\u00ad\u00bb, sin la cual el hombre no puede entrar en el reino secreto de la gran revelaci\u00f3n interior. Hacia mediados del primer milenio a.C., los Upanishad m\u00e1s recientes presentan una forma m\u00e1s elaborada del \u00abYoga\u00bb, que anuncia el yoga sistem\u00e1tico, de que hablaremos m\u00e1s adelante. Se perfilan ya los aspectos m\u00e1s esenciales de este \u00faltimo: retiro a la soledad, posici\u00f3n sentada inm\u00f3vil, regulaci\u00f3n de la respiraci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como los efectos \u00abextraordinarios\u00bb del m\u00e9todo: fen\u00f3menos ac\u00fasticos y visivos, consistentes en sonidos y luces; estados mentales excepcionales, hasta la concentraci\u00f3n unificada, en la cual se conjugan la experiencia del Vac\u00ed\u00ado y la experiencia de lo Pleno. Simult\u00e1neamente se desarrolla toda una fisiolog\u00ed\u00ada din\u00e1mica, que tiende a unificar y a localizar de modo preciso centros de energ\u00ed\u00ada espiritual en el cuerpo humano. As\u00ed\u00ad va adquiriendo forma toda una serie de supuestos, de los cuales se valdr\u00e1 el yoga cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>3. SUPUESTOS DEL YOGA CL\u00ed\u0081SICO &#8211; a) Una fisiolog\u00ed\u00ada. El cuerpo humano, cuerpo sensible tosco y cuerpo \u00absutil\u00bb et\u00e9reo, est\u00e1 polarizado en su ser y su actividad por seis centros energ\u00e9ticos (cakra) situados a nivel del ano, del \u00f3rgano sexual, del ombligo, del coraz\u00f3n (que se imagina en el centro del pecho), de la garganta y de la frente. Estos centros y todas las partes del cuerpo est\u00e1n ligados entre s\u00ed\u00ad por m\u00faltiples canales (nadi), de los cuales 72 revisten una importancia particular&#8230; En la pr\u00e1ctica del yoga, el ejercitante se esfuerza en purificar y reabrir esos canales, obturados por las impurezas f\u00ed\u00adsicas y morales, a fin de hacer que toda la energ\u00ed\u00ada vital (kundalini) se dirija desde las partes m\u00e1s bajas y m\u00e1s materiales hacia las partes m\u00e1s altas y m\u00e1s espirituales: frente y parte alta de la cabeza, donde se sit\u00faa la llama suprema. As\u00ed\u00ad esta energ\u00ed\u00ada podr\u00e1 ser utilizada enteramente para la b\u00fasqueda espiritual. En este trabajo, el control de la respiraci\u00f3n (prana) -signo y fundamento de toda presencia de vida- tiene gran importancia para el control de la vida misma. porque reduce sus aspectos y actividades materiales, y libera sus aspectos y actividades espirituales.<\/p>\n<p>b) Una metaf\u00ed\u00adsica. Se trata de la metaf\u00ed\u00adsica del Samkhya, seg\u00fan hemos dicho. Este sistema ha sido codificado de manera definitiva en un texto que data aproximadamente del s. Iv d.C., pero sus elementos y tendencias son mucho m\u00e1s antiguos. Podemos definirlo como un dualismo ateo. Es dualista porque considera la realidad como compuesta fundamentalmente por la acci\u00f3n conjunta de dos principios: una naturaleza din\u00e1mica pero ciega, la Prakriti; un esp\u00ed\u00adritu luminoso pero inactivo, Purusa. Inactivo, porque la acci\u00f3n es cambio, mientras que la perfecci\u00f3n reside en el reposo sin cambio (que el yogin se esforzar\u00e1 precisamente en imitar). La conexi\u00f3n y el juego mutuo de los dos principios son causados por la interacci\u00f3n de tres cualidades din\u00e1micas (guna): abajo. la inercia oscura (tamas); arriba, la pureza luminosa (sattva), y-para garantizar el flujo mutuo de la realidad, su equilibrio entre Prakriti y Purusauna tercera cualidad, que tiene elementos oscuros y luminosos, de cambio din\u00e1mico y de reposo pl\u00e1cido: la fuerza activa apasionada (rajas). Seg\u00fan la axiolog\u00ed\u00ada del Samkhya, est\u00e1 fuera de duda que la perfecci\u00f3n coincide con el triunfo del principio Purusa y de la cualidad sattva y con la remoci\u00f3n y la evacuaci\u00f3n de la Prakriti y de la cualidad tamas. Por eso, contrariamente a cuanto afirma el cristianismo y demuestra la encarnaci\u00f3n, en esta perspectiva el mundo material no puede de ning\u00fan modo contener y favorecer el esfuerzo espiritual, sino que le sirve de obst\u00e1culo. Toda \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb equivale a un alejamiento de la salvaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad precisamente est\u00e1 el motivo por el cual el yoga pretende disciplinar, reducir y, en definitiva, suprimir toda actividad ligada a la materia, lo mismo que toda actividad, de cualquier g\u00e9nero que sea. comprendida la actividad mental, incluso la m\u00e1s alta.<\/p>\n<p>e) Una moral. La exigencia pr\u00e1ctica que se deriva de tal metaf\u00ed\u00adsica es confirmada por la comprobaci\u00f3n psicol\u00f3gico-moral de que todo cuanto existe es fuente de dolor y dolor en s\u00ed\u00ad mismo. La Samkhya-karika comienza con estas palabras: \u00abEl hombre es la v\u00ed\u00adctima de tres especies de desventura\u00bb. Esta convicci\u00f3n, ya presente en los textos m\u00e1s antiguos, encontr\u00f3 su definitivo teorizador en Buda, el cual hizo de ellas el primer punto de su predicaci\u00f3n cardinal, centrada en las cuatro Verdades Nobles que conducen a la liberaci\u00f3n. Pero toda la opini\u00f3n india tradicional estaba de acuerdo con \u00e9l en proclamar que \u00abtodo es dolor para el sabio\u00bb (Yoga-sufra, II, 15), por lo cual hay que distanciarse de un mundo \u00abtodo \u00e9l en llamas\u00bb, seg\u00fan afirma una famosa comparaci\u00f3n de Buda [>Budismo].<\/p>\n<p>d) Una asc\u00e9tica. Consiguientemente a esta desconfianza respecto al mundo, hacia todo lo real y hacia la misma inteligencia humana discursiva, todo esfuerzo de progreso espiritual est\u00e1 estrechamente ligado y medido por un esfuerzo de abandono del mundo bajo cualquier aspecto, lo mismo que de desprendimiento de s\u00ed\u00ad mismo en cuanto parte del mundo y sometido a sus condiciones. Por eso hay que abandonar la vida social y familiar, la posesi\u00f3n de los bienes materiales y, en la medida de lo posible, reducir la dependencia frente a las necesidades esclavizadoras del metabolismo vital, f\u00ed\u00adsico y mental; en una palabra, hay que \u00abmorir\u00bb lo m\u00e1s posible a la naturaleza y a toda actividad humana normal. Una vez comprendidos estos supuestos, se comprender\u00e1n f\u00e1cilmente tambi\u00e9n las directrices pr\u00e1cticas del yoga y se comprender\u00e1n mejor sus doctrinas.<\/p>\n<p>4. DOCTRINAS Y DIRECTRICES DEL YOGA &#8211; La doctrina (darsana) sistem\u00e1tica del yoga y sus preceptos se exponen en el tratado Yoga-sutra del maestro Patanjali, que comprende 195 aforismos divididos en cuatro cap\u00ed\u00adtulos, el \u00faltimo de los cuales parece una adici\u00f3n tard\u00ed\u00ada. No conocemos las fechas exactas ni del autor ni del tratado, que pueden situarse entre el s. II o el I a.C. y el III o tambi\u00e9n el V d.C. En cualquier caso, este desconocimiento no tiene mucho peso, porque las t\u00e9cnicas referidas en el tratado, ateni\u00e9ndonos a la confesi\u00f3n del mismo autor, no son originales, sino propiedad com\u00fan (si bien aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s sistematizada) de la India de \u00e9pocas muy anteriores a \u00e9l. Lo mejor es citar sus partes m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticas, acompa\u00f1\u00e1ndolas con un breve comentario.<\/p>\n<p>I-2. El yoga consiste en detener las funciones del conocimiento consciente. 12. Este detenimiento se obtiene con el esfuerzo y la ausencia de pasi\u00f3n. 16. Tal ausencia de sed (=pasi\u00f3n) llega a su v\u00e9rtice bajo la iluminaci\u00f3n del Purusa (=principio espiritual).<\/p>\n<p>II-3. Los cinco obst\u00e1culos (al detenimiento de las funciones) son: la ignorancia, el ego\u00ed\u00adsmo (la creencia en la existencia del yo), el amor, el odio, la voluntad de vivir. 4. La ignorancia es la base de todos los dem\u00e1s obst\u00e1culos. 5. La ignorancia consiste en poner la eternidad, la pureza, la felicidad y lo sustancial en lo que es en realidad temporal, impuro, infeliz y sin sustancia. 25. Cuando desaparece la ignorancia, desaparece tambi\u00e9n el vinculo (con la multiplicidad dolorosa y esclavizadora) y sobreviene la libertad y el aislamiento (kaivalya) (=la justa situaci\u00f3n final).<\/p>\n<p>A la luz de esta orientaci\u00f3n global y de esta meta final, se indican luego los ocho \u00abmiembros\u00bb (anga) que parecen constituir el yoga. II-28. Ejercitando los ocho miembros del yoga se destruye la impureza, se enciende la sabidur\u00ed\u00ada hasta percibir la distinci\u00f3n (entre lo eternamente v\u00e1lido y lo temporal ilusorio, cf II-5). 29. He aqu\u00ed\u00ad los ocho miembros del yoga: yama, niyama, asana, pranayama, pratyahara, dharana, dhyana, samadhi. 30. El YAMA consiste en abstenerse de toda violencia, de la mentira, del hurto, de la actividad sexual, del apego a los bienes materiales. 31. El NIYAMA consiste en practicar la pureza, la serenidad, la ascesis, el estudio y la sumisi\u00f3n al Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Observemos que s\u00f3lo en este contexto de perfecci\u00f3n moral resulta \u00fatil y eficaz cuanto sigue. II-46. La ASANA (la posici\u00f3n del cuerpo) debe ser estable y apta (de modo que permita no pensar m\u00e1s). 47. La asana es perfecta cuando ha desaparecido el esfuerzo por adoptarla, de forma que no se produce ya ning\u00fan movimiento en el cuerpo. Obs\u00e9rvese que el texto b\u00e1sico no exige expl\u00ed\u00adcitamente esta o la otra posici\u00f3n, si bien ciertas posiciones parecen m\u00e1s favorables. Lo importante es olvidar el cuerpo. 49. El PRANAYAMA (el control de la respiraci\u00f3n) es la cesaci\u00f3n de los movimientos de inspiraci\u00f3n y de espiraci\u00f3n, y se practica despu\u00e9s de haber adoptado la asana. Tanto la posici\u00f3n del cuerpo como el control de la respiraci\u00f3n se basan en la fisiolog\u00ed\u00ada antes descrita. El m\u00e9todo se divide pr\u00e1cticamente en tres tiempos: inspiraci\u00f3n, conservaci\u00f3n del aire en los pulmones durante un per\u00ed\u00adodo cada vez m\u00e1s largo y espiraci\u00f3n. El retraso del ritmo respiratorio -que lleva a un retraso del ritmo cardiaco, bien conocido de los atletas y de los espirituales-puede tener efectos reales de pacificaci\u00f3n psicol\u00f3gica. No obstante, si se practica de forma imprudente puede resultar muy peligroso para la salud f\u00ed\u00adsica y mental del ejercitante mal aconsejado o mal guiado. Por eso se precisa una vigilancia m\u00e9dica adecuada, preventiva y concomitante. 55. El PRATYAHARA es el detenimiento (de la actividad) de los \u00f3rganos de los sentidos (de percepci\u00f3n exterior), que son completamente sometidos. En la perspectiva india, los cinco \u00f3rganos de los sentidos son completados por el manas, poder de s\u00ed\u00adntesis sensible de todos los datos convergentes de los sentidos en una percepci\u00f3n dada. El pratyahara, al cerrar las \u00abpuertas del alma\u00bb, rechaza y excluye la invasi\u00f3n perturbadora del mundo exterior v a\u00ed\u00adsla al meditante.<\/p>\n<p>III-1. La DHARANA es la concentraci\u00f3n, la fijaci\u00f3n del pensamiento (ligado todav\u00ed\u00ada a las im\u00e1genes) en un solo punto (ekagrata). A partir de la dharana, el yogin entra en las pr\u00e1cticas \u00abinternas\u00bb y \u00absutiles\u00bb, que de hecho est\u00e1n muy relacionadas entre s\u00ed\u00ad y no pueden separarse completamente en la realidad vivida. La ra\u00ed\u00adz dhr, de donde se deriva dharana, significa mantener apretado y compacto en un centro materialmente localizado. El centro en cuesti\u00f3n puede ser aqu\u00ed\u00ad uno de los cakra superiores: ombligo, coraz\u00f3n, cabeza u otros objetos existentes en la persona o fuera de ella. Lo importante es que el centro fijado sea capaz de concentrar, junto con la mirada, la atenci\u00f3n, y de hacer desaparecer de su campo cualquier otra realidad.<\/p>\n<p>III-2. El DHYANA es la fijaci\u00f3n en un solo punto (= un solo objeto de pensamiento) de la facultad de pensar. El Yogasarasamgraha, comentando esta definici\u00f3n, afirma que el hombre que haya practicado doce veces la dharana, cada vez durante doce pranayama, llegar\u00e1 al dhyana, pensamiento unificado en un solo objeto de pensamiento, sin intrusi\u00f3n de ninguna otra funci\u00f3n. Con el dhyana no s\u00f3lo se percibe el \u00abcontorno\u00bb externo de la realidad contemplada, sino tambi\u00e9n su esencia interna en una misteriosa lucidez. Por otra parte, el objeto final del dhyana es diverso seg\u00fan el modo de concebir el meditante la realidad suprema. En el hinduismo devoto (bhakti) esta realidad es un dios determinado, visto no s\u00f3lo como figura simb\u00f3lica perceptible, sino seg\u00fan el misterio de la realidad que tal figura significa; por ejemplo: Siva en el misterio de muerte y vida altern\u00e1ndose, que, seg\u00fan esta perspectiva, constituye todo lo real. En el budismo, seg\u00fan veremos, las cosas se presentan de modo muy distinto.<\/p>\n<p>III-3. El SAMADHI es el puro reflejo de la realidad objetiva, vaciado de toda forma determinada. El samadhi comprende, pues, la cesaci\u00f3n de toda actividad intelectual discursiva, el detenimiento, la uni\u00f3n-identificaci\u00f3n con lo Ultimo, la coincidencia real entre cognoscente, conocimiento y conocido. Por tanto, el samadhi, m\u00e1s que un conocimiento en el sentido corriente del t\u00e9rmino, es una experiencia vivida, un \u00abestado de ser\u00bb. En esto consiste lo esencial, aunque los comentaristas distinguen luego dos especies de samadhi: una \u00abacompa\u00f1ada de un soporte\u00bb, es decir, que se obtiene con la ayuda de la consideraci\u00f3n de un objeto determinado o de una idea definida; otra \u00absin soporte\u00bb, es decir, que prescinde de tal ayuda. En el primer caso, se distinguen todav\u00ed\u00ada etapas; en el segundo, no. No podemos adentrarnos aqu\u00ed\u00ad en los detalles de las etapas, que, por lo dem\u00e1s, se exponen diferentemente seg\u00fan las diversas tendencias.<\/p>\n<p>En todo caso, podemos concluir con esta afirmaci\u00f3n del Yoga-sutra: II-4. La sabidur\u00ed\u00ada (final) lo contiene todo y es salvadora. Esto significa que libera al hombre de la relaci\u00f3n de dependencia de todo lo \u00abreal\u00bb precario y, por consiguiente, de todos los dolores provenientes de esta relaci\u00f3n. El hombre que ha llegado al samadhi est\u00e1 \u00abaislado\u00bb (kevala), como dice la expresi\u00f3n t\u00e9cnica, y libre de modo definitivo.<\/p>\n<p>Podemos concluir que el yoga no es propiamente una \u00abdoctrina\u00bb, aunque supone m\u00e1s de una, seg\u00fan hemos visto; es un \u00abm\u00e9todo\u00bb -aplicable en m\u00faltiples contextos- de control de las energ\u00ed\u00adas f\u00ed\u00adsicas, intelectuales y morales, para conducir al hombre al aislamiento y a la separaci\u00f3n de todo lo que es limitado, comprendida su propia naturaleza individual, y librarlo as\u00ed\u00ad del cambio y del dolor sobre la base de una nueva conciencia.<\/p>\n<p>Queda por subrayar un elemento muy importante; no es posible aprender el yoga a trav\u00e9s de la propia experiencia independiente ni a trav\u00e9s de los libros; no es s\u00f3lo una pr\u00e1ctica, sino una iniciaci\u00f3n, y requiere absolutamente la direcci\u00f3n de un maestro (guru) ya iluminado profundamente, al cual el disc\u00ed\u00adpulo se conf\u00ed\u00ada y al que se entrega con un sentimiento \u00absacral\u00bb. S\u00f3lo por la comunicaci\u00f3n oral entre estos dos interlocutores y, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s. por la convivencia con el maestro, bajo la irradiaci\u00f3n de su energ\u00ed\u00ada espiritual, resulta posible practicar el yoga sin errores y con fruto.<\/p>\n<p>II. Formas y transformaciones del yoga en el hinduismo<br \/>\nHabitualmente se distinguen tres grandes corrientes en el yoga, que se derivan -en el contexto hind\u00fa- del yoga-sutra.<\/p>\n<p>1. El. RAJA-YOGA &#8211; Esta corriente, fiel en esto al esp\u00ed\u00adritu del yoga-sutra, da menos importancia a las prescripciones materiales y f\u00ed\u00adsicas, y carga el acento en los estados yen las disposiciones espirituales. Entre otras cosas, es mucho m\u00e1s flexible en la cuesti\u00f3n de las posiciones, si bien insiste en el control de la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EL HATHA-YOGA &#8211; Esta corriente, en cambio, se inspira fuertemente en la fisiolog\u00ed\u00ada de los cakra y de los nadi j..,,r supra, I, 3 aj, y concede gran importancia a los aspectos corporales del m\u00e9todo; por ejemplo: seis modos preliminares de purificaci\u00f3n externa e interna del cuerpo, selecci\u00f3n cuidadosa de la alimentaci\u00f3n y de la posici\u00f3n, observaci\u00f3n minuciosa del control de la respiraci\u00f3n. Por otra parte, estima grandemente los poderes extraordinarios visibles que puede adquirir el yogin.<\/p>\n<p>3. EL YOGA T\u00ed\u0081NTRICO &#8211; Busca y considera fundamental una ayuda consistente en ciertos sonidos m\u00e1gicos, en ciertas f\u00f3rmulas de sost\u00e9n (dharani) y en la contemplaci\u00f3n de ciertas im\u00e1genes (mandala), que conducir\u00ed\u00adan eficazmente al \u00e9xtasis. Refiri\u00e9ndose a la doctrina de la uni\u00f3n entre el Purusa, visto como el hombre primordial, y la Prakriti, considerada como la maternidad fecunda primordial, este yoga utiliza de modo ritual beber vino como excitante, comer carne como reserva de vida y la uni\u00f3n sexual (maithuna) como participaci\u00f3n, an\u00e1loga e identificadora, en la uni\u00f3n Purusa-Prakriti, que culmina en la iluminaci\u00f3n victoriosa del Purusa.<\/p>\n<p>III. Yoga y budismo: los dhyana<br \/>\n1. SUPUESTOS &#8211; Entre los varios movimientos espirituales que han hecho amplio uso del yoga, el budismo es uno de los m\u00e1s importantes. Gautama, durante los primeros tiempos (de estudio y de ascesis) de su b\u00fasqueda espiritual, hab\u00ed\u00ada aprendido de algunos maestros un cierto Samkhya precl\u00e1sico y diversos aspectos del yoga, especialmente algunos aspectos de control y de renuncia. E. Senart ha escrito justamente: Cualesquiera que sean las novedades introducidas por Buda, su pensamiento se form\u00f3 en el mundo del yoga (Bouddhisme et Yoga, en \u00abRev. Hist. Bel.\u00bb, 1900, 348). Del Samkhya sac\u00f3 el budismo la cr\u00ed\u00adtica despiadada que destruye la idea misma de persona y la reduce a un agregado fortuito de elementos temporales y de experiencias dolorosas. El budismo comparte tambi\u00e9n con otros muchos sistemas la idea de la fructificaci\u00f3n de los actos (el karman) en efectos felices o infelices, seg\u00fan que los actos hayan sido buenos o malos. An\u00e1logamente, admite con casi toda la tradici\u00f3n india que tales efectos se prolongan en renacimientos sucesivos, los cuales son felices o infelices en virtud del karman, pero en cualquier caso siempre insatisfactorios en su sucesi\u00f3n (samsara), por precarios y sin fin en una eterna inseguridad nunca radicalmente desterrada. Para poner remedio a los renacimientos, el budismo intenta huir de la retribuci\u00f3n de los actos que los producen. Consiguientemente, busca un modo de obrar -y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s de no obrar y de comportarse- que no tenga ya efectos, debido a que el agente, si bien permanece provisionalmente en una condici\u00f3n de apariencia humana, se encuentra de hecho m\u00e1s all\u00e1 de las noches del bien y del mal que se aplican al obrar. Es evidente que semejante modo de situarse constituye el t\u00e9rmino \u00faltimo de una larga \u00abv\u00ed\u00ada media\u00bb, como dice Buda, que pasa a igual distancia entre dos excesos: el exceso de placeres de una vida mundana y el exceso de austeridad de una vida asc\u00e9tica.<\/p>\n<p>2. PASOS PRELIMINARES &#8211; Buda no niega que se requieran condicionamientos personales y ambientales para entrar en su v\u00ed\u00ada, \u00aben la corriente\u00bb de la salvaci\u00f3n (srotapanna); pero tales condiciones externas -un poco como en el Raja-Yoga- son miradas como preliminares respecto a lo final esencial. Esto \u00faltimo se verifica en el campo del CONOCIMIENTO y de la comprensi\u00f3n de algunas VERDADES, que conducen a la ILUMINACI\u00ed\u201cN (bodhi), en la cual el que busca se convierte en un \u00abiluminado\u00bb (buddha). Las condiciones preliminares corresponden m\u00e1s o menos al yama y al niyama del yoga y se expresan en cinco preceptos fundamentales (impuestos a todos los budistas, incluso laicos): no causar violencia a un ser viviente, no mentir, no robar, no faltar a la castidad del propio estado (que es la continencia para los monjes que meditan), no beber bebidas embriagadoras.<\/p>\n<p>Se ve en seguida claramente que el candidato a la bodhi debe superar estos preliminares, con la decisi\u00f3n no s\u00f3lo de vivir con templanza, aunque permanezca en el mundo, sino de abandonar completamente este mundo, de convertirse en un errante (parivrajaka) que se ha liberado de todo apego material y vive de limosna: en un monje mendicante (bhikkhu). El budista contemplativo -retirado a la soledad o que vive en comunidad con otros contemplativos- se despoja, por lo menos en principio, de todo lo que no es indispensable para sobrevivir de modo modesto; practica la continencia total, mortifica rigurosamente los sentidos, en especial con relaci\u00f3n al otro sexo, y de modo particular los ojos, aunque tambi\u00e9n los dem\u00e1s sentidos. Aprende de Buda o de maestros expertos las v\u00ed\u00adas de la meditaci\u00f3n y las recorre con aplicaci\u00f3n y perseverancia.<\/p>\n<p>3. EL \u00ab\u00ed\u201cCTUPLE SENDERO\u00bb &#8211; Todo esto sirve s\u00f3lo de introducci\u00f3n a la b\u00fasqueda budista especifica, de la cual podemos se\u00f1alar algunos caracteres:<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda tiene por objeto verdades que realizar de modo vivo. La clave de la libertad, seg\u00fan lo hemos dicho, est\u00e1 en el plano de un conocimiento iluminador.<\/p>\n<p>Las verdades esenciales que han de realizarse son las cuatro que enunci\u00f3 Buda en su primer discurso-programa de Benar\u00e9s: todo es dolor; el dolor viene del deseo; por tanto, para suprimir el dolor hay que suprimir el deseo; existe un \u00ab\u00f3ctuple sendero\u00bb que conduce a tal supresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se ha discutido sin fin sobre las ocho ramificaciones o miembros del sendero(anga) y sobre su posible sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica; pero se trata de una discusi\u00f3n in\u00fatil, porque cada miembro, una vez \u00abadquirido\u00bb, subsiste simult\u00e1neamente con los otros.<\/p>\n<p>1-2. Dos miembros globales fundamentales se llaman recta comprensi\u00f3n, recto modo de ver (samma-ditthi) las cuatro verdades esenciales, y recta resoluci\u00f3n (samma-sankappa) de desprenderse de todo proyecto mundano para aplicarse a la b\u00fasqueda meditativa.<\/p>\n<p>3-4-5. Otros tres miembros, llamados conjuntamente una \u00abmoral\u00bb (sila), conducen a otras tantas actitudes concretas \u00fatiles: modo recto de hablar (veracidad, respeto, utilidad); modo recto de obrar (los cinco preceptos del yoga); su puesta en pr\u00e1ctica excluye, l\u00f3gicamente, determinados oficios violentos o deshonestos; y para los monjes, todos los oficios lucrativos, lo mismo que varios signos de una vida f\u00e1cil y lujosa; estos tres miembros corresponden a los dos primeros miembros del yoga cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Dado nuestro plan progresivo de exposici\u00f3n, debemos incluir aqu\u00ed\u00ad los modos de obrar externos, que se aplican de modo particular a la meditaci\u00f3n y que se inspiran en el tercero, cuarto y quinto miembro del yoga, si bien de manera muy flexible. Para practicarlos, el monje debe escoger un lugar aislado apropiado, como una selva, una gruta, junto a un \u00e1rbol, en el cementerio: debe asumir una posici\u00f3n conveniente, a saber: la del loto, cl\u00e1sicamente atribuida a Buda tambi\u00e9n en el per\u00ed\u00adodo de su b\u00fasqueda. posici\u00f3n que ha quedado como ejemplar para todos sus disc\u00ed\u00adpulos e imitadores; debe regular la respiraci\u00f3n e inmovilizar los ojos en un punto determinado (kasina), de manera que esta fijaci\u00f3n exterior ayude a la concentraci\u00f3n interior en un \u00fanico tema simple (ekagrata).<\/p>\n<p>En un nivel m\u00e1s interior, el que medita debe eliminar todo deseo mundano, matar los sentimientos hostiles a lo que sea, practicar las cuatro \u00abestaciones espirituales\u00bb (brahma-vihara), es decir, derramar en todas las direcciones los cuatro sentimientos: simpat\u00ed\u00ada, compasi\u00f3n, participaci\u00f3n en las alegr\u00ed\u00adas de los dem\u00e1s y, finalmente, equilibrio pac\u00ed\u00adfico. El que medita debe rechazar desde el principio e incesantemente la indolencia y la duda (cf Majjhima-Nikaya, III, 49).<\/p>\n<p>4. EN EL CENTRO DE LA B\u00daSQUEDA &#8211; 6-7-8. Estos tres \u00faltimos miembros conciernen al n\u00facleo central de la empresa meditativa verdadera y propia. Se trata del recto esfuerzo (samma-vayama) para evitar o superar, como dicen los comentarios, los estados de alma desfavorables al progreso y mantener y desarrollar los favorables; viene luego la recta atenci\u00f3n (samma-sati), que recuerda y contempla objetos perceptibles de la meditaci\u00f3n, como el cuerpo (en cuanto objeto precario, sujeto a la corrupci\u00f3n e indigno de consideraci\u00f3n). los sentimientos (que es preciso controlar para estimularlos o refrenarlos, seg\u00fan los casos), el esp\u00ed\u00adritu (que hay que vaciar poco a poco) y los contenidos del esp\u00ed\u00adritu (que hay que reducir y excluir, seg\u00fan veremos). Finalmente, viene el samadhi, la recta concentraci\u00f3n, t\u00e9rmino que se toma en un sentido menos r\u00ed\u00adgido que en el yoga cl\u00e1sico; en efecto, el samadhi va acompa\u00f1ado de varios grados de conciencia, \u00fatiles (kusala) para progresar hacia el t\u00e9rmino \u00faltimo. Por fin, este progreso pasa a trav\u00e9s de ocho estados interiores cada vez m\u00e1s trascendentes, llamados dhyana, como en el yoga, mientras que el pali (lengua de un antiguo canon budista) escribe jhana, t\u00e9rmino que otras lenguas fonetizar\u00e1n luego de modo muy diverso, aunque el contenido permanece id\u00e9ntico. La palabra se traduce frecuentemente por absorci\u00f3n (del que medita en el objeto de la meditaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Estos ocho estados se desarrollan de la manera siguiente: 1. El que medita, una vez abandonados los objetos de los sentidos, llega a un pensamiento intelectual todav\u00ed\u00ada discursivo, pero ya extasiante (desprendido) y lleno de gozo. 2. Abandonado el pensamiento intelectual discursivo, llega a la unidad simple del esp\u00ed\u00adritu, rebosante a su vez de \u00e9xtasis y de gozo. 3. Superada la efervescencia del arrebato y de la alegr\u00ed\u00ada, llega a una conciencia pacificada, equilibrada y feliz. 4. Superado el placer, el dolor, la alegr\u00ed\u00ada y la tristeza, se fija en la igualdad estable (upekkha) y en un estado de atenci\u00f3n muy viva. Estos cuatro primeros dhyana conservan todav\u00ed\u00ada una referencia a formas (rupa) determinadas, por lo cual se las llama rupadhyana. S. Superado todo lo que depende de la percepci\u00f3n provista de forma -ya se trate de una percepci\u00f3n dirigida hacia el exterior o hacia nosotros mismos- y toda multiplicidad preceptiva, el meditante entra en la primera esfera superior, la del \u00abespacio ilimitado\u00bb, y all\u00ed\u00ad permanece. 6. De la esfera del espacio ilimitado se traslada al campo de la pura conciencia; entra en la esfera de la \u00abconciencia ilimitada\u00bb, y all\u00ed\u00ad permanece. 7. De la esfera de la conciencia ilimitada, donde piensa: Nada existe, entra en la esfera de la Nada, y all\u00ed\u00ad permanece. 8. Finalmente, abandonando la esfera de la Nada, entra en la esfera de \u00abNi percepci\u00f3n ni no-percepci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La formulaci\u00f3n m\u00e1s simple de este itinerario espiritual muy abstruso se encuentra en uno de los discursos largos (Digha-Nikaya) atribuidos a Buda (D.N., 1, 182ss). Las absorciones 5-8 son llamadas justamente sin forma (aruppa). Conducen al Nirvana, de naturaleza misteriosa. Un texto de la Siksasamuccaya invita a no violar el siguiente decreto: Conquistad esta condici\u00f3n consistente en la cesaci\u00f3n de toda percepci\u00f3n consciente; el monje que la ha adquirido no tiene ya nada que hacer.<\/p>\n<p>El estado \u00faltimo del meditante no puede describirse con palabras humanas, porque, como observan los textos. las palabras \u00abformadas\u00bb no son aptas para expresar lo que no tiene forma. Parece que desaparece aqu\u00ed\u00ad toda existencia individual que conocemos; por lo dem\u00e1s, desde los or\u00ed\u00adgenes del budismo, la no-existencia radical de un \u00abyo\u00bb elimina desde el principio toda base no s\u00f3lo de una respuesta, sino incluso la misma pregunta sobre la existencia de una persona. Un texto famoso del principal manual sistem\u00e1tico de meditaci\u00f3n budista, el Visuddhi-Magga, dice: \u00abExiste s\u00f3lo el sufrimiento; no existen personas que sufren. Existe s\u00f3lo la acci\u00f3n; no existen agentes. Existe el noble \u00f3ctuple sendero; pero no existe ning\u00fan viandante por \u00e9l. Existe el Nirvana, pero no existe nadie que entre en \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>IV. De los dhyana al zen<br \/>\nEl t\u00e9rmino dhyana, modificado por primera vez en lengua pali en jhana, despu\u00e9s de asentarse el budismo en China se convirti\u00f3 en ch&#8217;an y, luego, al pasar al Jap\u00f3n, en zen. Mas el contenido permanece igual, pues se trata en todos los casos de estados meditativos superiores a la conciencia discursiva y a toda conciencia normal. De hecho, la escuela budista del zen, una de las principales del Jap\u00f3n, se distingue por su afirmaci\u00f3n radical de la alteridad total entre todos los m\u00e9todos y conocimientos normales y el m\u00e9todo y el conocimiento experimentales finales del zen. El zen se contempla sobre el fondo de un complejo de \u00abbases\u00bb necesarias para su exacta comprensi\u00f3n, bases que muchos libros v lectores descuidan.<\/p>\n<p>1. BASE FILOS\u00ed\u201cFICA &#8211; La filosof\u00ed\u00ada subyacente al zen avanza dos ideas complementarias: la vacuidad (sunyata) y la \u00abtaleidad\u00bb (tathata). La idea de la vacuidad fundamental, aplicada desde el principio por Buda para disipar la ilusi\u00f3n de la existencia de la persona, se extiende -seg\u00fan una doctrina ya sostenida por la secta india de los madhyamika- a todos los elementos (dharma) de lo que nosotros declaramos err\u00f3neamente real. Los madhyamika sostienen que ninguna idea ni ning\u00fan razonamiento humano corresponden a nada verdadero, s\u00f3lido y real: fiarse de los medios tradicionales de conocimiento (pramana) significa a la vez confesar y reforzar una ignorancia (avidya) desastrosa, dado que la sola y \u00fanica \u00abrealidad\u00bb es la vacuidad universal incualificada en s\u00ed\u00ad misma, incualificable para nosotros, inexpresable e intransmisible por ning\u00fan canal normal.<\/p>\n<p>Sin embargo, la vacuidad no es sin\u00f3nimo de inexistencia; no es contemplada como un nihilismo, sino como un negativismo radical en la expresi\u00f3n de aquella \u00abtaleidad\u00bb (tathata), del \u00abaquello\u00bb que es el Nirvana, vac\u00ed\u00ado eterno y verdad absoluta. El \u00abaquello\u00bb en que entr\u00f3 Buda, y que es llamado por eso el Tathagata, es algo que no puede ser ni representado, ni pensado, ni menos todav\u00ed\u00ada nombrado, y que, sin embargo, constituye positivamente el misterio \u00faltimo.<\/p>\n<p>2. BASE EPISTEMOL\u00ed\u201cGICA &#8211; Por consiguiente, la vacuidad-taleidad, meta final de la b\u00fasqueda, no es objeto de intelecci\u00f3n, sino de intuici\u00f3n (prajna), o sea de un descubrimiento en el cual el que busca es absorbido enteramente en el objeto de su b\u00fasqueda. Por lo tanto, todo procedimiento discursivo de la raz\u00f3n humana -que distancia sujeto y objeto- es absoluta y esencialmente incapaz de dar la soluci\u00f3n. Si uno no adquiere la prajna, toda su inteligencia no le har\u00e1 avanzar un solo paso. Aqu\u00ed\u00ad la consigna es: que cree conocer, en realidad no lo \u00e9onoce; el que no lo conoce (en el sentido corriente del t\u00e9rmino). lo conoce\u00bb (o, por lo menos, se dispone mejor a conocerlo a trav\u00e9s de esta misma renuncia)&#8230; Encontramos aqu\u00ed\u00ad laslocuciones apof\u00e1ticas propias de muchas m\u00ed\u00adsticas de todas las religiones.<\/p>\n<p>3. METODOS PR\u00ed\u0081CTICOS DEL ZEN &#8211; En la pr\u00e1ctica, lo esencial se indica con esta directriz general continuamente repetida: \u00abNo pens\u00e9is en ejercitar la prajna y no pens\u00e9is en no ejercitarla; no pens\u00e9is que pod\u00e9is realizar con la prajna algo que pueda imaginarse, porque as\u00ed\u00ad no ejercitar\u00ed\u00adais la prajna\u00bb. En concreto: la escuela de meditaci\u00f3n china de Ch&#8217;antsung -que sirvi\u00f3 de puente entre la India y el Jap\u00f3n en este campo- y la secta budista del zen (en sus dos formas Rinzai y Soto) afirman a una que el secreto iluminador no puede transmitirse ni con la oraci\u00f3n, ni con los ritos, ni por medio de los textos inteligibles, sino que debe pasar vital y directamente del esp\u00ed\u00adritu del maestro ya iluminado al \u00abfondo del alma\u00bb del disc\u00ed\u00adpulo. Esta comunicaci\u00f3n interhumana (no osamos decir interpersonal en una atm\u00f3sfera budista) no se realiza a trav\u00e9s de construcciones racionales l\u00f3gicas, sino a trav\u00e9s de actitudes de los maestros, que parecen sorprendentes, enigm\u00e1ticas e. incluso, brutales y groseras, as\u00ed\u00ad como a trav\u00e9s de una intensa aplicaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu del disc\u00ed\u00adpulo a una \u00fanica sentencia breve aparentemente enigm\u00e1tica o contradictoria, un koan propuesto por el maestro. Por ejemplo: conocemos el ruido producido por dos manos que baten una contra otra. \u00bfCu\u00e1l es el ruido producido por una sola mano?&#8230; Privado de todos los recursos habituales de reflexi\u00f3n, el meditante participa de las largas sesiones de zen (zazen) en locales expresamente aderezados, en lugares solitarios, inmerso en una luz atenuada, y aprende la observancia del silencio, las largas poses inm\u00f3viles, as\u00ed\u00ad como el h\u00e1bito de rechazar todo pensamiento normal. El objetivo es no s\u00f3lo renunciar a las ocupaciones exteriores habituales, a las agitaciones in\u00fatiles, sino tambi\u00e9n al mismo pensamiento en el sentido ordinario del t\u00e9rmino; crear no s\u00f3lo una vacuidad de hecho, sino renunciar de modo radical y en principio a la intelecci\u00f3n corriente, renuncia que va acompa\u00f1ada de una voluntad encaminada toda ella, a trav\u00e9s del koan, a captar lo absurdo del pensamiento y a estar as\u00ed\u00ad disponible a este \u00abno pensar\u00bb, \u00abno pensado\u00bb y \u00abno pensante\u00bb que constituye la iluminaci\u00f3n. Semejante b\u00fasqueda puede requerir a\u00f1os, e incluso m\u00e1s de una existencia (en la perspectiva de los renacimientos), lo mismo que puede ser sumamente breve y hasta inmediata en ciertos casos privilegiados. En estos \u00faltimos tiempos, el zen -que en Jap\u00f3n realmente sobrevive m\u00e1s que prospera- ha suscitado un inter\u00e9s considerable en algunos ambientes occidentales; pero \u00e9stos muy raramente est\u00e1n dispuestos a pagar de veras el precio del zen, suponiendo que realmente valga el precio que pide.<\/p>\n<p>V. El cristiano frente al yoga y al zen<br \/>\nLas propuestas de adaptaci\u00f3n del evangelio, de san Pablo y de los te\u00f3logos de la encarnaci\u00f3n nos imponen considerar seriamente la posibilidad de un yoga y de un zen cristianos. Muchos autores lo han hecho ya; algunos con gran rigor, y otros de manera verdaderamente muy ligera y superficial.<\/p>\n<p>1. EL PROBLEMA DE LAS DOCTRINAS &#8211; Pudiera parecer que en este campo no existe soluci\u00f3n alguna. Si tomamos a la letra sus enunciados, el hinduismo dualista del yoga y el budismo impersonalista del zen se oponen a las proposiciones m\u00e1s fundamentales del cristianismo, que es realista, pluralista y personalista.<\/p>\n<p>Las afirmaciones en las cuales todos pueden estar de acuerdo son preliminares y negativas: el hombre es un ser ca\u00ed\u00addo, que necesita una rehabilitaci\u00f3n fundada en el triunfo de los valores espirituales e interiores. Esta rehabilitaci\u00f3n s\u00f3lo puede alcanzarse mediante un gran esfuerzo de desprendimiento y de b\u00fasqueda de una situaci\u00f3n nueva, suprema y feliz. El esfuerzo debe cristalizar en una superaci\u00f3n y en una liberaci\u00f3n frente al envilecimiento del placer y al tumulto de los pensamientos. Es poco, ciertamente; se trata de verdades que un cristiano puede aprender en la lectura del evangelio y de los autores espirituales, aun los m\u00e1s antiguos y tradicionales; de hecho, ah\u00ed\u00ad es donde el cristiano normalmente debe descubrirlas. La idea de separaci\u00f3n y de huida del mundo se remonta a la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n mon\u00e1stica egipcia (s. IV); el concepto de silencio est\u00e1 en la base de todas las \u00f3rdenes estrictamente contemplativas: cartujos, trapenses, etc.; la prescripci\u00f3n de la inmovilidad y de una actitud adaptada a la meditaci\u00f3n ha existido siempre. La tendencia a la meditaci\u00f3n de la vanidad de los seres se observa en todos los m\u00ed\u00adsticos cristianos, sobre todo en la nada de san Juan de la Cruz. Por lo que mira al ritmo de la respiraci\u00f3n como medida de reflexi\u00f3n y de oraci\u00f3n, es conocido y practicado tanto por el peregrino ruso de la Filocalia y por el autor espa\u00f1ol de los Ejercicios Espirituales como por todas las religiones.<\/p>\n<p>Mas puede ocurrir que el cristiano ignore todav\u00ed\u00ada la palabra divina, aunque la haya le\u00ed\u00addo m\u00e1s de una vez: o tambi\u00e9n es posible que le parezca que la conoce incluso demasiado y que ya no le llame la atenci\u00f3n. En este caso, una voz extra\u00f1a (san Gregorio Magno dec\u00ed\u00ada que tambi\u00e9n los paganos tienen sus profetas propios) podr\u00ed\u00ada dar vida o devolverla a estas verdades naturales formuladas por el evangelio. La ventaja puede que sea notable: pero tambi\u00e9n es evidente el riesgo que debe evitarse: el riesgo de instalarse para siempre en la actitud aut\u00f3noma de salvaci\u00f3n en el vac\u00ed\u00ado, cuando el vac\u00ed\u00ado, si ha sido producido y percibido, debe converger siempre hacia la humilde disponibilidad atenta a la gracia de Otro. El que comprometa al cristiano en las perspectivas del yoga y del zen deber\u00e1 atender tanto a la posibilidad de una ventaja asc\u00e9tica inmediata como al peligro de una progresiva desintegraci\u00f3n del deseo esencial para el cristiano: estar m\u00ed\u00adsticamente con Cristo Salvador.<\/p>\n<p>Si el vac\u00ed\u00ado proclamado por el zen es la \u00faltima palabra, bien se lo entienda como vac\u00ed\u00ado absoluto, bien como otro modo inefable de ser (o de no ser) uno mismo y por s\u00ed\u00ad mismo, entonces constituye con mucha probabilidad la tentaci\u00f3n m\u00e1s fuerte que puede encontrar un cristiano. Pero si el vac\u00ed\u00ado zenista se presenta como llamada lanzada hacia la plenitud de un Otro -lo cual, sin embargo, traicionar\u00ed\u00ada sus mismos fundamentos cl\u00e1sicos-, podr\u00ed\u00ada ser \u00fatil como cualquiera otra forma de humildad. Aqu\u00ed\u00ad se inserta la oraci\u00f3n, y en particular la oraci\u00f3n corta y espaciada de la \u00abjaculatoria\u00bb, contrariamente a los principios del zen ortodoxo, pero de modo normal y hasta indispensable para toda concentraci\u00f3n cristiana perfecta. Sobre todo se inserta con el sentido de nuestra peque\u00f1ez y de la contingencia del mundo, por una parte, y de la presencia y grandeza de Dios, de nuestra uni\u00f3n con \u00e9l y de nuestra redenci\u00f3n por obra de Cristo Salvador. por otra.<\/p>\n<p>2. EL PROBLEMA DE LOS METODOS PR\u00ed\u0081CTICOS &#8211; Si se admite y fomenta conscientemente el esp\u00ed\u00adritu aqu\u00ed\u00ad descrito, aunque sea contrario a la autosuficiencia del verdadero zen, las pr\u00e1cticas del yoga y del zen pueden tener un lado positivo, ya que, seg\u00fan se ha visto, contienen observaciones y m\u00e9todos que merecen consideraci\u00f3n. Evidentemente, no hay que caer en \u00abfetichismos\u00bb, extra\u00f1amente aceptados y cre\u00ed\u00addos por algunos occidentales, ni absolutizar m\u00e9todos semim\u00e1gicos. El efecto de ciertas posiciones f\u00ed\u00adsicas y de gimnasias mentales no es autom\u00e1tico ni seguro; no merecen fe ciega, y los maestros m\u00e1s sabios lo reconocen abiertamente y recomiendan la discreci\u00f3n y la libertad. Admiten tambi\u00e9n que no todos los ejercicios convienen a todas las personas en cualquier situaci\u00f3n en que se encuentren, y que incluso en algunos casos p;ir\u00ed\u00adan ser gravemente da\u00f1osos. La consulta de un m\u00e9dico, de un psic\u00f3logo iluminado y juicioso, y en todo caso de un experto que sea honesto, habr\u00e1 de preceder a cualquier aplicaci\u00f3n intensa al yoga, incluso f\u00ed\u00adsico, y m\u00e1s a\u00fan al zen, cuyos m\u00e9todos intelectuales son m\u00e1s enervantes y exponen a desarreglos psicol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>A\u00f1\u00e1dase que estas pr\u00e1cticas no tienen el mismo grado de utilidad para todos los posibles candidatos: a) Es evidente que, en la b\u00fasqueda espiritual, un cristiano indio o japon\u00e9s debe tener presente toda la herencia espiritual para retener cuanto pueda ayudarle, conforme al propio atavismo secular, a vivir la fe cristiana m\u00e1s \u00abnaturalmente\u00bb y con mayor intensidad. b) Es admisible que cristianos occidentales, desde hace mucho tiempo inmersos en la experiencia cristiana, deseen laudablemente enriquecer algunos de sus aspectos mediante el frescor de procedimientos ins\u00f3litos; y puede haber motivo para alegrarse si se consigue este enriquecimiento sin da\u00f1o. c) Pero que algunos cristianos, especialmente j\u00f3venes, de experiencia espiritual escasa o incluso inexistente, se declaren conquistados por m\u00e9todos espirituales hinduistas o budistas deber\u00ed\u00ada hacer reflexionar; podr\u00ed\u00ada ser la prueba de que sus mayores no les han introducido con la palabra, y todav\u00ed\u00ada m\u00e1s con el ejemplo, en la inmensa riqueza espiritual de los santos, de los m\u00ed\u00adsticos y, en primer lugar, del evangelio. El \u00e9xito de los m\u00e9todos orientales podr\u00ed\u00ada ser fruto de la ausencia o de la insuficiencia de la educaci\u00f3n espiritual cristiana de los j\u00f3venes. d) Tal deseo de orientalizaci\u00f3n plantea un problema que no puede tener una soluci\u00f3n \u00fanica y simple. \u00bfEl que nos interroga se siente acaso arrastrado, conscientemente o no, hacia el yoga o el zen porque ha renunciado a la fe o piensa renunciar a ella? \u00bfTiene acaso la pr\u00e1ctica hind\u00fa o budista como efecto previsible el alejamiento o el acercamiento a Jesucristo? \u00bfEn algunos casos (los mejores), esta pr\u00e1ctica podr\u00ed\u00ada ser un revulsivo necesario: una contraprueba o un complemento \u00fatil para el retorno a la vida cristiana? Solamente esa esperanza puede permitir aconsejar a un cristiano espiritualmente pobre o d\u00e9bil aventurarse en esta experiencia, que podr\u00ed\u00ada poner en dificultad valores preciosos, e incluso la fe.<\/p>\n<p>En la hip\u00f3tesis de que alguno se decida a recurrir a los m\u00e9todos del yoga o del zen, habr\u00e1 de estar debidamente informado sobre las exigencias interiores preliminares de tales v\u00ed\u00adas y acerca del car\u00e1cter subordinado (incluso a los ojos de los hind\u00faes y budistas serios) de las pr\u00e1cticas exteriores. No hay zen ni yoga sin frugalidad de vida, sin dominio de las pasiones, sin no violencia, sin la custodia de los sentidos, sin el silencio interior y tambi\u00e9n exterior; no hay zen o yoga sin renuncia a s\u00ed\u00ad mismo y sin esfuerzo virilmente perseverante. Si alguien prometiese la experiencia interior \u00abinmediata o sin fatiga\u00bb ser\u00ed\u00ada un charlat\u00e1n que abusa de la credulidad de los ingenuos generosos.<\/p>\n<p>Si un cristiano obtiene ventaja de la pr\u00e1ctica del duro programa que hemos trazado y si lo quiere practicar por amor a Cristo y los hermanos, no se puede menos de aprobarlo. Pero primero exam\u00ed\u00adnese el hombre a s\u00ed\u00ad mismo, estudie bien la torre que quiere edificar y preg\u00fantese si tiene capacidad para llevarla a t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>J. Masson<br \/>\nBIBL.-Acharuparambil, D.Espiritualidad hinduista, Ed. Cat\u00f3lica. Madrid 1982.-Antolin Rato, M, Introducci\u00f3n al Budismo Zen, Barra]. Barcelona 1977.-Aurobindo, Sri. Gu\u00ed\u00ada del yoga integral, Plaza y Jan\u00e9s, Esplugues de I.lobregat 1982.-Blay Fontcuberta, A. 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El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/yogazen\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abYOGA\/ZEN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17112","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17112","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17112"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17112\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17112"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17112"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17112"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}