{"id":17115,"date":"2016-02-05T11:08:43","date_gmt":"2016-02-05T16:08:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/asambleas-sin-presbitero\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:43","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:43","slug":"asambleas-sin-presbitero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/asambleas-sin-presbitero\/","title":{"rendered":"ASAMBLEAS SIN PRESBITERO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Una nueva praxis eclesial &#8211; II. La experiencia de las iglesias alemanas &#8211; III. La experiencia de la iglesia francesa &#8211; IV. Algunas conclusiones.<\/p>\n<p>I. Una nueva praxis eclesial<br \/>\nEn los a\u00f1os que siguieron al Vaticano II fue adquiriendo cada vez mayor difusi\u00f3n y consistencia un nuevo tipo de asambleas cristianas, en parte ya conocidas en el pasado: las denominadas asambleas lit\u00fargicas sin presb\u00ed\u00adtero. (No ser\u00ed\u00ada necesario indicar que en esta voz el t\u00e9rmino asamblea se utiliza como sin\u00f3nimo de celebraci\u00f3n y, por tanto, con un significado un tanto distinto del que tiene la voz anterior.)<br \/>\nCentradas en la palabra de Dios y en la oraci\u00f3n, estas celebraciones se hab\u00ed\u00adan ya valorado en particulares contextos hist\u00f3ricos, y en las misiones&#8217;, habiendo encontrado difusi\u00f3n m\u00e1s reciente en Europa y en las iglesias j\u00f3venes. Pero despu\u00e9s del Vat. II esta nueva praxis eclesial ha experimentado interesantes desarrollos a nivel de reflexi\u00f3n y de organizaci\u00f3n al menos por tres motivos: la falta de sacerdotes; la renovaci\u00f3n de la eclesiolog\u00ed\u00ada y de la doctrina sobre los ministerios; la atenci\u00f3n misma que la iglesia oficial ha reservado a nuevas situaciones pastorales de emergencia. La dram\u00e1tica reducci\u00f3n num\u00e9rica de sacerdotes ha provocado, incluso en Europa, la multiplicaci\u00f3n de comunidades cristianas sin pastor, deseosas de seguir congreg\u00e1ndose en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or dentro de su propio ambiente de vida; por otra parte, el reflorecimiento de ministerios en las distintas iglesias y la vigorosa investigaci\u00f3n teol\u00f3gica actual sobre la cuesti\u00f3n han favorecido la asunci\u00f3n de nuevas responsabilidades en las comunidades locales por parte de di\u00e1conos, religiosas y laicos, hasta llegar a presidir la asamblea dominical cuando no se puede contar con la presencia del sacerdote.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, algunas conferencias episcopales se han interesado activamente por el problema, desarrollando las posibilidades que dejaron abiertas los documentos conciliares y posconciliares. La constituci\u00f3n lit\u00fargica (1963), en efecto, hab\u00ed\u00ada recomendado la celebraci\u00f3n de la palabra en los domingos y fiestas, \u00absobre todo en los lugares donde no haya sacerdote, en cuyo caso debe dirigir la celebraci\u00f3n un di\u00e1cono u otro delegado del obispo\u00bb (SC 35,4), mientras que la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium (1967) hablaba del caso en que, \u00abpor escasez de sacerdotes, se distribuye la comuni\u00f3n incluso por un ministro que tenga esta facultad por indulto de la Sede apost\u00f3lica\u00bb (33, c). Como aplicaci\u00f3n de cuanto hab\u00ed\u00ada recomendado SC 35,4, la instrucci\u00f3n \u00ed\u00adnter oecumenici (1964) hab\u00ed\u00ada ya sugerido la estructura de tales celebraciones de la palabra (37).<\/p>\n<p>Nac\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad la posibilidad de programar una celebraci\u00f3n dominical, denominada con nombres distintos, que, adem\u00e1s de los ritos de saludo y despedida, pod\u00ed\u00ada comprender tres partes: proclamaci\u00f3n de la palabra; oraci\u00f3n de la comunidad; distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n. Pod\u00ed\u00ada estar presidida por un di\u00e1cono o por otro ministro, hombre o mujer, generalmente delegado por el obispo, que hubiere alcanzado una adecuada preparaci\u00f3n. Tal funci\u00f3n ministerial, por lo dem\u00e1s, no se limitaba s\u00f3lo al momento lit\u00fargico, sino que se extend\u00ed\u00ada a todos los aspectos de la animaci\u00f3n de la comunidad cristiana, que \u00faMcamente raras veces, con frec\u00faencia s\u00f3lo cada mes, pod\u00ed\u00ada participar en la eucarist\u00ed\u00ada celebrada por el sacerdote responsable de la comunidad mayor.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno se ha propagado en muchas iglesias de diversos pa\u00ed\u00adses!; pero para ilustrar sus aspectos y su problem\u00e1tica, juzgamos suficiente documentar la experiencia m\u00e1s reciente de las iglesias de Alemania y Francia, que nos parecen bastante representativas y capaces de inspirar algunas conclusiones de importancia m\u00e1s general.<\/p>\n<p>II. La experiencia de las iglesias alemanas<br \/>\nEn las di\u00f3cesis de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana (= RDA), durante los a\u00f1os del posconcilio adquiri\u00f3 notable estabilidad la instituci\u00f3n de las asambleas sin presb\u00ed\u00adtero, prevalentemente conocidas bajo el nombre de celebraciones estacionales (Stationsgottesdienste). Propagadas hoy en m\u00e1s de dos mil parroquias, se han desarrollado desde una praxis anterior, experimentada y discutida durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os en la di\u00e1spora, donde \u00ablas comunidades cristianas est\u00e1n de continuo amenazadas de disgregaci\u00f3n como piedras expuestas a la intemperie, en expresi\u00f3n de H. Aufderbeck, el mayor te\u00f3rico e inspirador de esta nueva experiencia eclesial. Una interpretaci\u00f3n ,.completa de tales celebraciones bien puede partir de esta directriz del s\u00ed\u00adnodo de Dresde: \u00abEl p\u00e1rroco y el consejo parroquial se han de comprometer a crear la posibilidad de que los fieles puedan congregarse con un delegado del obispo para escuchar la palabra de Dios, recibir el pan de vida, recogerse en oraci\u00f3n ,por todos y recorrer en su vida ordinaria los caminos del amor y del testimonio\u00bb&#8216;. Se considera fundamental que los ministros llamados a presidir la celebraci\u00f3n estadiCional, para quienes se prefiere el nombre de di\u00e1conos auxiliares, sean presentados por el p\u00e1rroco y el consejo parroquial y reciban una ,delegaci\u00f3n oficial del obispo, despu\u00e9s de una conveniente formaci\u00f3n. Progresivamente incrementada a trav\u00e9s de modalidades todav\u00ed\u00ada en experimentaci\u00f3n. Ha resultado muy oportuna la adopci\u00f3n de un ordo estable con la siguiente estructura: saludo y apertura con un acto penitencial; proclamaci\u00f3n de la palabra con homil\u00ed\u00ada; oraci\u00f3n universal; distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n; despedida y bendici\u00f3n. La reflexi\u00f3n pastoral de los \u00faltimos a\u00f1os ha versado sobre los puntos siguientes: a) una palabra seguramente decisiva para la pastoral de la di\u00e1spora es Mat 18:19; el credo ecclesiam posee un particular significado para una peque\u00f1a asamblea de dispersos; b) no se infravaloran las dificultades que experimentan algunos ante las iniciativas que puedan contener un sabor protestante y que podr\u00ed\u00adan provocar una peligrosa desestima de la eucarist\u00ed\u00ada y del sacerdocio ministerial; c) se ha reflexionado mayormente sobre las diferencias entre una celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y las celebraciones estacionales: estas \u00faltimas no sustituyen a la primera, que sigue siendo la forma m\u00e1xima de reuni\u00f3n de la asamblea, y que no queda eliminada, sino que se celebra m\u00e1s raras veces; d) una celebraci\u00f3n estacional tiene algunas caracter\u00ed\u00adsticas propias: expresa la comuni\u00f3n con la comunidad parroquial, con la di\u00f3cesis, con la iglesia universal; lleva a experimentar la relaci\u00f3n palabra-sacramento; actualiza la m\u00faltiple presencia del Se\u00f1or; mantiene la antigua ordenaci\u00f3n de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica (alabanza, acci\u00f3n de gracias, s\u00faplica, penitencia); no se limita a ser un hecho verbal, sino que realiza un ritmo adecuado entre palabras, ritos, silencio y acciones.<\/p>\n<p>La nueva experiencia en la RDA se ha enjuiciado generalmente de manera muy positiva: el ministerio de los di\u00e1conos auxiliares ha sido por lo dem\u00e1s bien acogido y con una gran colaboraci\u00f3n; ha estado muy bien acentuada la relaci\u00f3n con la eucarist\u00ed\u00ada y la comunidad parroquial; han sido muchos los frutos pastorales.<\/p>\n<p>La nueva praxis se ha propagado igualmente en la Rep\u00fablica Federal Alemana (= RFA), donde \u00abel problema m\u00e1s crucial de la pastoral es, tanto para la comunidad como para los obispos, la preocupante escasez de sacerdotes, que se ir\u00e1 agravando a\u00fan m\u00e1s por envejecimiento del clero y por las crecientes necesidades de los fieles\u00bb, como afirma la conferencia episcopal en un texto sumamente denso sobre los ministerios&#8217;. En este contexto se han desarrollado dos nuevos tipos de ministerios: el diaconado permanente y los te\u00f3logos laicos o asistentes pastorales (Pastoralassistenten), que son centro de una viva discusi\u00f3n teol\u00f3gica y pastoral&#8217;. Los servicios pastorales de estos nuevos ministros se extienden a veces hasta presidir las \u00abcelebraciones dominicales sin presb\u00ed\u00adtero\u00bb (Sonntdgliche Gottesdienste ohne Priester), a las que dedicara el s\u00ed\u00adnodo alem\u00e1n (1975) suma atenci\u00f3n en un texto que vale la pena resumir. Se parte de unas premisas: la importancia fundamental de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica dominical, como \u00abforma primaria\u00bb de la asamblea lit\u00fargica de una comunidad\u00bb; la inconveniencia de multiplicar las misas dominicales de sacerdotes supercomprometidos, cada vez menos numerosos; la necesidad de una programaci\u00f3n zonal, con la concentraci\u00f3n para la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica en algunas localidades m\u00e1s c\u00e9ntricas; la presencia, sin embargo, de comunidades menores, sociol\u00f3gicamente vinculadas a su ambiente y para las que \u00abes menester tratar de organizar a toda costa celebraciones lit\u00fargicas dirigidas por un di\u00e1cono o por un laico\u00bb. Se iluminan las motivaciones lit\u00fargico-pastorales de estas celebraciones, subrayando que \u00abdebieran aprovecharse tambi\u00e9n las ricas experiencias que en este campo se han realizado ya, por ejemplo, en la di\u00e1spora y con las ejemplares tentativas de la RDA\u00bb. Se han dado distintas orientaciones sobre la conveniencia de revitalizar y apelar a la responsabilidad de las comunidades, sobre la preparaci\u00f3n de ministros y la presentaci\u00f3n de los mismos a los fieles \u00aben una celebraci\u00f3n particular en la que se lea p\u00fablicamente la carta del obispo que les confiere tal oficio\u00bb.<\/p>\n<p>Para la estructuraci\u00f3n de estas asambleas, \u00abmenos definidas por el derecho lit\u00fargico\u00bb, se aconseja \u00abservirse, donde sea posible, de los elementos de la misa: lecturas del d\u00ed\u00ada, explicaci\u00f3n por parte de una persona autorizada para predicar o bien por medio de un texto le\u00ed\u00addo, cantos, oraci\u00f3n, plegaria universal, oraci\u00f3n preparatoria y final para la distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n\u00bb. El mismo s\u00ed\u00adnodo ha dedicado igualmente a estas celebraciones una directriz pastoral y ha presentado a la conferencia episcopal un voto, solicitando \u00abla elaboraci\u00f3n para las regiones de lengua alemana de algunos modelos comunes de liturgias comunitarias dominicales sin el sacerdote\u00bb.<br \/>\nLa nueva praxis est\u00e1 siendo, en la RFA, objeto de reflexiones cr\u00ed\u00adticas por parte de algunos estudiosos, que la consideran un \u00abpaso en direcci\u00f3n equivocada\u00bb: se discuten las nuevas funciones ministeriales concedidas a los laicos; se temen confusiones y malentendidos a nivel de di\u00e1logo ecum\u00e9nico y de interpretaci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada; se expresa la convicci\u00f3n de que una celebraci\u00f3n basada en la palabra y en la oraci\u00f3n, sin la comuni\u00f3n, podr\u00ed\u00ada convertirse en un camino m\u00e1s seguro para mantener viva la estima y la espera por la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y para hacer a los fieles m\u00e1s conscientes y responsables en el afrontar el problema de la escasez de vocaciones sacerdotales&#8217;.<\/p>\n<p>III. La experiencia de la iglesia francesa<br \/>\nEn Francia, a comienzos de 1971, con el acento de la escasez de sacerdotes y con el desarrollo de la reflexi\u00f3n posconciliar, se ha visto ampliamente acogida la opci\u00f3n pastoral de mantener en su ambiente a las comunidades locales, invit\u00e1ndolas regularmente a agruparse en asambleas, animadas y dirigidas por sus mismos miembros&#8217;. Estas celebraciones, conocidas m\u00e1s frecuentemente con el nombre de Assembl\u00e9es dominicales en l&#8217;absence de pr\u00e9tres (ADAP), en 1977 aparec\u00ed\u00adan ya extendidas por m\u00e1s de mil cien parroquias, repartidas en sesenta y siete di\u00f3cesis&#8217;. Se las ha valorado de acuerdo con un esquema flexible, con variantes frecuentemente significativas, que por lo general mantienen la siguiente estructura: rito de apertura; liturgia de la palabra con homil\u00ed\u00ada y oraci\u00f3n universal; acci\u00f3n de gracias; comuni\u00f3n; despedida. Aunque con algunos antecedentes, la nueva situaci\u00f3n se configur\u00f3 r\u00e1pidamente a principios de 1973, merced al fuerte influjo del documento de la asamblea de los obispos sobre la corresponsabilidad en la iglesia\u00bb. Sobre la situaci\u00f3n pastoral francesa se realiz\u00f3 en 1979 una reflexi\u00f3n org\u00e1nica, en un encuentro nacional de animadores y responsables, preparado con el informe de 1977 sobre los diversos aspectos de estas asambleas (decisi\u00f3n, actuaci\u00f3n, funciones, contenido de la celebraci\u00f3n)15.<\/p>\n<p>Esta floraci\u00f3n de asambleas sin sacerdote est\u00e1 ciertamente ligada a la escasez de clero, pero es igualmente expresi\u00f3n del convencimiento sobre la importancia fundamental de la asamblea para mantener y manifestar una comunidad cristiana, teniendo una consideraci\u00f3n especial con aquellos que no pueden abandonar su ambiente; y ha sido posible por la presencia de un grupo de cristianos que viven conjuntamente su fe en una comunidad local. Entre los aspectos positivos del fen\u00f3meno se ha subrayado el resurgir de una iglesia m\u00e1s consciente y responsable, m\u00e1s abierta y diversificada, m\u00e1s viva y fraterna.<\/p>\n<p>Pero existen tambi\u00e9n varias dificultades: la precariedad de ciertos grupos; la dificultad de construir realmente la iglesia en asambleas con escaso n\u00famero de participantes o con una presencia insuficiente de animadores; la persistencia de una mentalidad y de unos h\u00e1bitos anteriores, que contribuyen a la continuaci\u00f3n de una pr\u00e1ctica tradicional m\u00e1s que al resurgir de un nuevo tipo de comunidad. Seg\u00fan informes, pueden recogerse experiencias muy diversas sobre la preparaci\u00f3n e introducci\u00f3n de la nueva praxis; sobre las funciones del animador, en relaci\u00f3n con los distintos servicios asumidos por los laicos dentro de la comunidad; sobre la manera de concebir y de ejercer la presidencia (mantenida como necesaria, pero con un papel a ser posible m\u00e1s discreto); sobre la sensibilidad en torno a la funci\u00f3n del sacerdote responsable de una comunidad mayor.<\/p>\n<p>Son significativas, y no s\u00f3lo para la iglesia francesa, las orientaciones dadas por Pablo VI a los obispos franceses en 1977: \u00abAfrontad igual-mente el problema de las asambleas dominicales sin sacerdote, en los ambientes rurales donde la aldea forma una cierta unidad natural tanto para la vida como para la oraci\u00f3n; ser\u00ed\u00ada perjudicial desentenderse de \u00e9l o dispersarlo. Compren-demos perfectamente la raz\u00f3n y las ventajas que de ah\u00ed\u00ad pueden derivar para la responsabilidad de los participantes y la vitalidad de la poblaci\u00f3n. El mundo actual prefiere estas comunidades a la medida humana, a condici\u00f3n, evidentemente, de estar atendidas con suficiencia, vivas y no cerradas en s\u00ed\u00ad mismas como un ghetto. Os decimos, pues: proceded con discreci\u00f3n, pero sin multiplicar este tipo de reuniones, como si fuesen ellas la mejor soluci\u00f3n y la \u00faltima posibilidad. Ante todo, estad vosotros mismos convencidos de la necesidad de seleccionar con prudencia y de preparar a los animadores, laicos o religiosos, y de que ya en este nivel aparece de importancia capital el papel del sacerdote. Por lo dem\u00e1s, el objetivo debe seguir siendo la celebraci\u00f3n del sacrificio de la misa, la \u00fanica verdadera realizaci\u00f3n de la pascua del Se\u00f1or. Y pensemos sobre todo en serio que estas asambleas del domingo no pueden bastar para construir comunidades vivas e irradiantes, en un contexto de poblaci\u00f3n poco cristiana o que est\u00e1 abandonando la pr\u00e1ctica dominical. Es menester crear al mismo tiempo otros encuentros de amistad y de reflexi\u00f3n, grupos de formaci\u00f3n cristiana, con el concurso de sacerdotes y de laicos m\u00e1s formados, que puedan ayudar al ambiente a establecer relaciones de caridad y a tomar una mayor conciencia de las propias responsabilidades familiares, educativas, profesionales, espirituales&#8217;.<\/p>\n<p>IV. Algunas conclusiones<br \/>\nDespu\u00e9s de haber confrontado la copiosa bibliograf\u00ed\u00ada sobre la cuesti\u00f3n y las experiencias m\u00e1s conocidas, al menos en Europa, creemos poder ya sacar algunas conclusiones orientadoras.<\/p>\n<p>1. Basados en los hechos m\u00e1s destacados, parece leg\u00ed\u00adtimo afirmarque el fen\u00f3meno de la propagaci\u00f3n de las asambleas sin sacerdotes se debe ciertamente a la falta o escasez de clero y a la voluntad por parte de la iglesia de no abandonar a sus comunidades m\u00e1s \u00abpeque\u00f1as, pobres y dispersas\u00bb; pero se debe tambi\u00e9n, en no pocas situaciones, a una viva presencia de laicos comprometidos, que desean asumir sus propias responsabilidades dentro de una iglesia que se renueva, construy\u00e9ndose desde abajo.<\/p>\n<p>2. Las asambleas sin sacerdotes pueden representar una soluci\u00f3n pastoral provechosa en muchos ambientes eclesiales, donde las comunidades menores est\u00e1n olvidadas o atendidas con una apresurada misa dominical, desligada por otra parte de su vida y de todo compromiso de evangelizaci\u00f3n. El juicio podr\u00ed\u00ada extenderse no s\u00f3lo a las zonas rurales, sino tambi\u00e9n a las grandes ciudades, en sinton\u00ed\u00ada con la tendencia a formar grupos de barrio, de vecinos, de afinidad, que pueden llegar a servir de base sociol\u00f3gica de nuevas etperienciay de iglesia.<br \/>\n3. Los problemas abiertos y las dificultades existentes no deben hacer olvidar que nos hallamos solamente en los comienzos de una andadura, de la que brotan ya no pocos indicios alentadores, como la mayor corresponsabilidad, la vigorosa creatividad, el deseo de una mayor formaci\u00f3n, la relaci\u00f3n celebraci\u00f3nvida, la progresiva iniciaci\u00f3n en una m\u00e1s plena comprensi\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y del sacerdocio ministerial.<\/p>\n<p>4. M\u00e1s en particular se subraya c\u00f3mo, aun introducida por necesidad, esta nueva praxis \u00abrepresenta la ocasi\u00f3n privilegiada para traducir en realidades concretas las ense\u00f1anzas del Vat. II sobre el pueblo de Dios, ofreciendo a sus miembros la posibilidad de tomar parte activa en la vida de la iglesia y en hacerla realidad\u00bb1e; es decir, estamos asistiendo a la consolidaci\u00f3n de un nuevo estilo de iglesia, que representa un hecho nuevo y de gran importancia para el futuro.<\/p>\n<p>5. Y un \u00faltimo dato significativo que, bajo el signo de la evidencia, encuentra un eco vivo sobre todo en las iglesias j\u00f3venes: las asambleas sin sacerdotes son el lugar donde m\u00e1s vivamente se plantea el problema de los ministerios a partir de las necesidades reales y de los carismas que se ponen de manifiesto en las comunidades, sin excluir \u00abla posibilidad de admitir como elegibles para la ordenaci\u00f3n sacerdotal a l\u00ed\u00adderes reconocidos, salidos de niveles de comunidades cristianas de base de \u00ed\u00adndole distinta\u00bb&#8216; En una palabra: estas nuevas experiencias, aunque recursos provisionales y precarios de una pastoral en dif\u00ed\u00adciles situaciones, pueden llegar a ser punto de partida de una vigorosa renovaci\u00f3n eclesial, capaz de desembocar en una profunda reestructuraci\u00f3n de las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>[-> Mujer, IV, 2, e].<\/p>\n<p>D. Sartore<br \/>\nBIBLIOGRAFIA: Keremer J., Celebraci\u00f3n de la Palabra de Dios sin sacerdote, en G. Barauna, La sagrada liturgia renovada por el concilio, Studium, Madrid 1965, 313-352; Par\u00e9s X., Las asambleas dominicales en ausencia de presb\u00ed\u00adtero, en \u00abPhase\u00bb 119 (1980) 393-404; Secretariado Nacional de Liturgia, Celebraciones dominicales en ausencia de sacerdote, Subsidia Liturgica 39, EDICE, Madrid 1981.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Una nueva praxis eclesial &#8211; II. La experiencia de las iglesias alemanas &#8211; III. La experiencia de la iglesia francesa &#8211; IV. Algunas conclusiones. I. 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