{"id":17116,"date":"2016-02-05T11:08:46","date_gmt":"2016-02-05T16:08:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/biblia-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:46","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:46","slug":"biblia-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/biblia-y-liturgia\/","title":{"rendered":"BIBLIA Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. Panor\u00e1mica sobre los estudios acerca del binomio \u00abliturgia y biblia\u00bb: 1. Estudios que abordan problemas de car\u00e1cter hist\u00f3rico-lit\u00fargico; 2. Estudios que abordan problemas de car\u00e1cter pastoral-lit\u00fargico; 3. Estudios que abordan problemas de car\u00e1cter teol\u00f3gico-lit\u00fargico &#8211; III. Precisiones terminol\u00f3gicas &#8211; IV. Principios establecidos por el Vat. II sobre la relaci\u00f3n entre palabra de Dios y celebraci\u00f3n lit\u00fargica &#8211; V. Principios interpretativos (=hermen\u00e9utica) de la palabra de Dios proclamada en la liturgia: 1. La actuaci\u00f3n eclesial de la palabra de Dios; 2. Principales \u00ableyes\u00bb que tienen lugar en la relaci\u00f3n entre celebraci\u00f3n lit\u00fargica y palabra de Dios y sus aplicaciones pr\u00e1ctico-vitales: a) Ley del cristocentrismo, b) Ley del \u00abdinamismo\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu Santo, c) Ley de la eclesialidad, d) Ley de la actuaci\u00f3n vital lit\u00fargica &#8211; VI. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nSiguiendo la din\u00e1mica del movimiento b\u00ed\u00adblico, aut\u00e9ntico don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, el magisterio de la iglesia ha urgido a la comunidad cristiana su retorno al texto sagrado, con todo lo que en \u00e9l se contiene de mensaje, de alimento, de vitalidad para la iglesia misma: bastar\u00ed\u00ada releer las tres enc\u00ed\u00adclicas Providentissimus Deus (18 noviembre 1893), de Le\u00f3n XIII ; Spiritus Paraclitus (15 septiembre 1920), de Benedicto XV&#8217;; Divino afflante Spiritu (15 septiembre 1943), de P\u00ed\u00ado XII 3, as\u00ed\u00ad como las constituciones Sacrosanctum concilium y Dei Verbum, del Vat. II. Tanto los documentos conciliares como los del posconcilio hablan reiterativamente de revelaci\u00f3n divina, de palabra de Dios, de Sagrada Escritura, de AT y NT, de lectura\/lecturas de la palabra de Dios o de la Sagrada Escritura, de celebraci\u00f3n\/celebraciones de la palabra de Dios, etc.&#8217; Se ven\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad a acentuar c\u00f3mo la palabra del Se\u00f1or se encuentra siempre en el centro de la vida de la iglesia&#8217;, la cual engendrahijos de Dios a trav\u00e9s de la palabra y el sacramento. La iglesia acoge con fe la inmensa riqueza de la palabra \u00fanica de Dios. Es la iglesia la que interpreta la palabra de Dios,. Y ella es la que celebra la palabra de Dios, proclam\u00e1ndola en la acci\u00f3n sagrada por excelencia: la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. En la palabra de Dios tenemos una de las m\u00e1s significativas presencias de Cristo entre nosotros en la palabra de Dios encontramos un alimento interior para nuestra fe, que se nos vuelve a dar y se nos incrementa cada vez que celebramos los divinos misterios.<\/p>\n<p>Importa, pues, abordar el estudio del binomio liturgia y biblia. Ciertamente, no dejar\u00ed\u00ada de ser \u00fatil empezar con algunas precisiones sobre el segundo t\u00e9rmino del binomio: liturgia y Sagrada Escritura, y palabra de Dios, y -> celebraci\u00f3n de la palabra de Dios; precisiones que no son simplemente formales, sino que revelan m\u00e1s bien cuestiones y tem\u00e1ticas notablemente diversas. Nos atenemos, sin embargo, a nuestro tema biblia y liturgia, dejando para m\u00e1s adelante el especificar [-> infra, III, 2] su sentido exacto.<\/p>\n<p>II. Panor\u00e1mica sobre los estudios acerca del binomio \u00abliturgia y biblia\u00bb<br \/>\nEl despertar de los estudios sobre las relaciones entre liturgia y biblia se debe, en este siglo, al -> movimiento lit\u00fargico, que ha venido desarroll\u00e1ndose al lado del movimiento b\u00ed\u00adblico. La convergencia de estos dos movimientos ha fomentado igualmente los movimientos catequ\u00e9tico, pastoral y ecum\u00e9nico. Ahora bien,. el movimiento lit\u00fargico apareci\u00f3 como un paso del Esp\u00ed\u00adritu Santo por la iglesia y dentro del dinamismo del despertar lit\u00fargico es la palabra de Dios el soplo animador, la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios. No hay, pues, por qu\u00e9 sorprenderse de que se hayan realizado esfuerzos notables para profundizar, bajo sus m\u00faltiples aspectos, el problema de la relaci\u00f3n entre liturgia y biblia. Naturalmente, tal empe\u00f1o prosigue tambi\u00e9n hoy d\u00ed\u00ada 15. Significativo a este respecto fue el congreso de Estrasburgo de 1975, que tuvo un eco notable especialmente por haber hecho tomar conciencia sobre la importancia del problema y sus implicaciones en el campo de la pastoral. Dan testimonio de tal sensibilizaci\u00f3n las revistas de alta divulgaci\u00f3n, que se ocuparon del tema en n\u00fameros monogr\u00e1ficos1&#8242;, y varios vol\u00famenes escritos en colaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ofrecemos, como s\u00ed\u00adntesis, una panor\u00e1mica ordenada de los estudios realizados en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas sobre el tema liturgia y biblia en orden ya a la comprensi\u00f3n de las acertadas afirmaciones del Vat. II, ya a la puntualizaci\u00f3n de nuestro tema. Catalogaremos tales estudios en tres grupos distintos, seg\u00fan que se afronten problemas de car\u00e1cter hist\u00f3rico, pastoral o teol\u00f3gico-lit\u00fargico.<\/p>\n<p>1. ESTUDIOS QUE ABORDAN PROBLEMAS DE CAR\u00ed\u0081CTER HIST\u00ed\u201cRICO-LIT\u00daRGICO. Tres son fundamentalmente los polos de inter\u00e9s en torno a los cuales giran los an\u00e1lisis de car\u00e1cter hist\u00f3rico sobre la relaci\u00f3n entre liturgia y biblia. Cada uno presenta sus aspectos de \u00ed\u00adndole pastoral, que el Vat. II y la reforma lit\u00fargica posconciliar no han dejado de tomar en oportuna consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Se ha profundizado ante todo la g\u00e9nesis de la primera parte de la misa. El estudio de la formaci\u00f3n de los ritos en los que se articula la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, ha permitido mostrar mejor c\u00f3mo la denominada liturgia de la palabra es parte integral de la misma celebraci\u00f3n. A la acci\u00f3n de Dios, que interviene con la invitaci\u00f3n persuasiva de su palabra, responde la asamblea con la liturgia eucar\u00ed\u00adstica. Las dos partes forman un unicum. Tal constataci\u00f3n resulta igualmente v\u00e1lida para la celebraci\u00f3n de todos los dem\u00e1s acontecimientos lit\u00fargico-sacramentales, cuya estructura deber\u00e1, por consiguiente, comportar siempre la celebraci\u00f3n de la palabra de Dios y la celebraci\u00f3n del sacramento propiamente tal.<br \/>\nDentro del an\u00e1lisis sobre la primera parte de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica hay una serie de estudios que se detienen en profundizar los motivos en que se basan los diversos ritos que acompa\u00f1an a la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios, con lo que se logra una renovada conciencia de la veneraci\u00f3n, cuidado y respeto con que los cristianos de otras \u00e9pocas contemplaban la biblia.<\/p>\n<p>b) Para esclarecer las relaciones mutuas entre liturgia y biblia se han hecho an\u00e1lisis sobre las modalidades en el uso de la Sagrada Escritura seg\u00fan las diversas tradiciones lit\u00fargicas. Surgieron as\u00ed\u00ad las l\u00ed\u00adneas propias de los distintos sistemas de lectura\u00bb. Mediante la lectio continua se pretend\u00ed\u00ada que los participantes en las acciones lit\u00fargicas se acercasen a la Sagrada Escritura de una manera org\u00e1nica; con la lectio discontinua de per\u00ed\u00adcopas t\u00ed\u00adpicas se aspiraba a crear el conjunto de premisas para una ex\u00e9gesis de car\u00e1cter aplicativo. El uso contempor\u00e1neo de otros sistemas dentro de una misma tradici\u00f3n lit\u00fargica muestra la libertad con que otras \u00e9pocas cristianas se aproximaban a la Sagrada Escritura durante la acci\u00f3n lit\u00fargica.<br \/>\nEn el contexto de este tipo de estudios se van puntualizando igualmente cuestiones m\u00e1s particulares, como el uso de algunas per\u00ed\u00adcopas veterotestamentarias en relaci\u00f3n con las neotestamentarias: si se utilizan en n\u00famero igual o menor, y el porqu\u00e9 de tal fluctuaci\u00f3n; la tipolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en la liturgia; los libros de la Escritura m\u00e1s usados en un determinado per\u00ed\u00adodo del a\u00f1o lit\u00fargico\u00bb; otras cuestiones particulares<br \/>\nCon su aportaci\u00f3n, esos estudios han mostrado, entre otras cosas, la gran variedad de usos y la m\u00e1xima libertad con que en el pasado se divid\u00ed\u00adan las per\u00ed\u00adcopas b\u00ed\u00adblicas y se ajustaban entre s\u00ed\u00ad. Se ten\u00ed\u00ada la clara conciencia de que dentro de la liturgia estaba permitido recurrir a un m\u00e9todo de esta naturaleza, ya que la liturgia es concretamente el dep\u00f3sito vivo de la vitalidad de la iglesia, a su vez depositaria de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>c) Un tercer polo de inter\u00e9s de los estudios de car\u00e1cter hist\u00f3rico es la diferencia entre cristianismo y juda\u00ed\u00adsmo en cuanto al uso lit\u00fargico de la Sagrada Escritura, o, si se prefiere, la relaci\u00f3n entre biblia y liturgia judaica comparada con la relaci\u00f3n entre biblia y liturgia cristiana. La sinagoga, en efecto, celebra, s\u00ed\u00ad, la palabra de Dios, pero sin llegar al acto de un culto propiamente dicho, que es, por el contrario, posible en el cristianismo mediante la \/ conmemoraci\u00f3n de lo que hiciera Jes\u00fas. La proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios en la sinagoga aparece as\u00ed\u00ad solamente como preanuncio, figura de la realidad,tipo del antitipo realizado, que sigue realiz\u00e1ndose dentro del cristianismo.<\/p>\n<p>2. ESTUDIOS QUE ABORDAN PROBLEMAS DE CAR\u00ed\u0081CTER PASTORAL-LIT\u00daRGICO. Existe un notable n\u00famero de estudios que se ocupan de temas de \u00ed\u00adndole m\u00e1s directamente pastoral y pr\u00e1ctica, como la funcionalidad de las denominadas -antes de la reforma lit\u00fargica conciliar-vigilias b\u00ed\u00adblicas, ahora -> celebraciones de la palabra de Dios; su naturaleza (es decir, si son o no acciones lit\u00fargicas); las modalidades de la dicci\u00f3n\u00bb en la lectura\u00bb; la ubicaci\u00f3n del amb\u00f3n; la lectura de la Sagrada Escritura en la econom\u00ed\u00ada de la celebraci\u00f3n. A primera vista podr\u00ed\u00adan parecer \u00e9stas cuestiones marginales a nuestro tema. Pero en realidad revelan la \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n existente entre liturgia y Sagrada Escritura, hasta el punto de que las soluciones pr\u00e1ctico-pastorales est\u00e1n ligadas a la clarificaci\u00f3n de los problemas de car\u00e1cter teol\u00f3gico-lit\u00fargico. Dichos estudios tienen, por lo dem\u00e1s, el m\u00e9rito de poner de relieve la actual veneraci\u00f3n que rodea a la Sagrada Escritura durante la celebraci\u00f3n lit\u00fargica; se adquiere, por otra parte, conciencia de c\u00f3mo esta \u00faltima no puede subestimar la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>Entran tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de los estudios de esta \u00ed\u00adndole los que se esfuerzan por hacer vivir la palabra de Dios en la comunidad, facilitando su comprensi\u00f3n por todos los medios \u00fatiles a este fin\u00bb, o los que se preocupan de convertir la biblia en oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. ESTUDIOS QUE ABORDAN PROBLEMAS DE CAR\u00ed\u0081CTER TEOL\u00ed\u201cGICO-LIT\u00daRGIC\u00ed\u201c. Este sector de estudios interesa m\u00e1s de cerca a nuestro tema. Adem\u00e1s de la aludida discusi\u00f3n, todav\u00ed\u00ada abierta, sobre la naturaleza de las celebraciones de la palabra de Dios en s\u00ed\u00ad mismas (es decir, si son o no acciones lit\u00fargicas en sentido riguroso)\u00bb, se resalta c\u00f3mo la lectura cristiana de la biblia^&#8217;, cuando se hace durante las celebraciones lit\u00fargicas, es acci\u00f3n lit\u00fargica. As\u00ed\u00ad, pues, la palabra de Dios celebrada se ordena a realizar no s\u00f3lo el aspecto santificante (=dimensi\u00f3n descendente), sino tambi\u00e9n el igualmente objetivo del culto (=dimensi\u00f3n ascendente), siempre copresentes en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Se profundiza, por consiguiente, la finalidad \u00faltima de la palabra de Dios, destinada a volver a Dios \u00abcargada\u00bb de gloria05. Para esto ha llegado hasta nosotros y para esto la celebramos. Se iluminan as\u00ed\u00ad la vitalidad de la palabra de Dios en la acci\u00f3n lit\u00fargica y, colateralmente, la relaci\u00f3n entre liturgia de la palabra y fe\u00bb, as\u00ed\u00ad como entre evangelizaci\u00f3n y liturgia. Se llega asimismo a ahondar en la relaci\u00f3n entre liturgia de la palabra y rito sacramental, especialmente en lo relativo a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la eucarist\u00ed\u00ada\u00c2\u00b0&#8217;, dedicando adem\u00e1s una particular atenci\u00f3n al significado de la presencia de Cristo ya en el rito sacramental, ya en la liturgia de la palabra. Porque es Cristo presente quien confiere unidad indisoluble a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica; como es igualmente su presencia la que vivifica la palabra proclamada mediante la cual la historia de la salvaci\u00f3n contenida en dicha palabra se convierte en misterio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los mirabilia Dei actualizados en la liturgia son la confirmaci\u00f3n de cuanto se anuncia en la Escritura Sagrada. Se comprende as\u00ed\u00ad cada vez mejor, incluso en el campo del estudio, el dinamismo presente en la asamblea lit\u00fargica, que escucha, celebra y actualiza la palabra de Dios.<\/p>\n<p>III. Precisiones terminol\u00f3gicas<br \/>\nMediante esta panor\u00e1mica de los estudios sobre el binomio liturgia y biblia, se intuyen ya algunos puntos-clave para el desarrollo de nuestro tema. Queremos, sin embargo, recordar, dentro a\u00fan de los preliminares, dos precisiones terminol\u00f3gicas, necesarias para superar una cierta confusi\u00f3n presente en no pocos de los trabajos citados en las notas.<\/p>\n<p>1. La primera se refiere a la liturgia. En el binomio en cuesti\u00f3n, al hablar de liturgia, frecuentemente no se precisa si se entiende o no el t\u00e9rmino como equivalente a acci\u00f3n lit\u00fargica, y, en este presupuesto, si se refiere o no a cualquier acci\u00f3n lit\u00fargica, sea \u00e9sta sacramento o bien sacramental. Al utilizar el t\u00e9rmino liturgia queremos referirnos a la -> celebraci\u00f3n lit\u00fargica, ya de un acontecimiento de salvaci\u00f3n (=sacramento), ya de cualquier otro signo sagrado con el que, de alguna manera y como en los sacramentos, se significan algunos efectos espirituales obtenidos por impetraci\u00f3n de la iglesia.<\/p>\n<p>2. La segunda precisi\u00f3n se refiere a la biblia. De suyo, en rigurosa terminolog\u00ed\u00ada, el binomio liturgia y biblia hace pensar en el \u00e1mbito de la veneraci\u00f3n (y del uso) que la liturgia, en la celebraci\u00f3n y fuera de ella, otorga (y hace) al (del) libro sagrado, al libro por excelencia: la Biblia. No es \u00e9ste propiamente el \u00e1mbito que nos interesa. Ni nos interesa directamente el estudio del binomio liturgia y Sagrada Escritura, que hace pensar en c\u00f3mo utiliza la liturgia, en la celebraci\u00f3n,las per\u00ed\u00adcopas del escrito sagrado. Este \u00e1mbito s\u00f3lo nos interesa tangencialmente. El \u00e1mbito de nuestro tratado, por el contrario, es: celebraci\u00f3n lit\u00fargica y palabra de Dios; es decir, nos interesa el mensaje vivo, transmitido mediante la Sagrada Escritura, en cuanto celebrado en la acci\u00f3n lit\u00fargica; o, si se prefiere, y en la l\u00ed\u00adnea de cuanto proviene del Vat. II, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>IV. Principios establecidos por el Vat. II sobre la relaci\u00f3n entre palabra de Dios y celebraci\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\nEncontramos especialmente tales principios en la constituci\u00f3n Sacrosanctum concilium, sobre sagrada liturgia, y en la constituci\u00f3n Dei Verbum, sobre la divina revelaci\u00f3n; pero no s\u00f3lo en dichos documentos.<\/p>\n<p>1. Se puede decir en s\u00ed\u00adntesis que el Vat. II, por lo que se refiere a tal relaci\u00f3n, parte idealmente de un presupuesto que nosotros calificamos de paralelismo existencial entre mesa de la palabra de Dios y mesa eucar\u00ed\u00adstica. De una y otra mesa procede para los fieles el alimento de su vida cristiana. De ah\u00ed\u00ad la acentuada importancia que se da a la palabra de Dios en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Se desea una mayor utilizaci\u00f3n de la misma \u00abinfra actiones liturgicas\u00bb, de suerte que obtengan de ella los fieles un alimento abundante, variado y acomodado a sus exigencias vitales.<\/p>\n<p>2. He aqu\u00ed\u00ad los siguientes principios impl\u00ed\u00adcitos y derivados de tal presupuesto: a) en el anuncio celebrativo de la Sagrada Escritura est\u00e1 Cristo presente, b) en la palabra proclamada durante la acci\u00f3n lit\u00fargica habla Cristo, c) la liturgia de la palabra est\u00e1 enteramente vinculada a la liturgia del sacramento, hasta constituir con \u00e9l un solo acto de culto; lo cual significa que la palabra de Dios celebrada es acci\u00f3n de culto, es decir, alcanza las finalidades por las que se proclama, se revela y se celebra.<\/p>\n<p>3. En lo concerniente al plano operativo de la pastoral lit\u00fargica, he aqu\u00ed\u00ad las consecuencias que brotan de todo ello: a) la suma veneraci\u00f3n con que debe escucharse la palabra de Dios, veneraci\u00f3n an\u00e1loga a la que se tributa al cuerpo de Cristo; b) el v\u00ed\u00adnculo entre rito y palabra de Dios es tan \u00ed\u00adntimo y profundo, que no puede dejar de afirmarse c\u00f3mo toda proclamaci\u00f3n (incluso extrasacramental) de la palabra se relaciona (al menos impl\u00ed\u00adcitamente) con el rito; debe llevar al rito; el rito no es posible ni comprensible sino en relaci\u00f3n con la palabra de Dios; c) la proclamaci\u00f3n de la palabra, que se hace culto en la celebraci\u00f3n, debe ir siempre acompa\u00f1ada de la actitud orante; d) la palabra de Dios, que convoca a la familia de Dios y fomenta la vida espiritual, alcanza en la celebraci\u00f3n su m\u00e1xima eficacia.<\/p>\n<p>4. Con otras palabras: el Vat. II nos da la llave de interpretaci\u00f3n y de lectura existencial de la relaci\u00f3n existente entre celebraci\u00f3n lit\u00fargica Y palabra de Dios: la palabra de Dios se hace celebraci\u00f3n, y la celebraci\u00f3n no es sino palabra de Dios actualizada de forma suprema. Ni una ni otra realidad pierden su propia originalidad. Aun siendo partes constitutivas de un \u00fanico acontecimiento salv\u00ed\u00adfico como la acci\u00f3n lit\u00fargica, existe entre ellas una diferencia, si bien s\u00f3lo deorden l\u00f3gico (y, si se quiere, de orden cronol\u00f3gico), no de orden teol\u00f3gico, ya que cada una lo es para la otra. Su respectiva importancia no ha de buscarse en la correspondiente dignidad de naturaleza, sino s\u00f3lo en la respectiva diversidad de funciones: la palabra de Dios prepara la celebraci\u00f3n del sacramento; la celebraci\u00f3n actualiza la palabra de Dios.<\/p>\n<p>Para nuestro tema, por consiguiente, lo que brota del Vat. II es m\u00e1s que claro, evidente y de utilidad insustituible.<\/p>\n<p>V. Principios interpretativos (= hermen\u00e9utica) de la palabra de Dios proclamada en la liturgia<br \/>\nA estas alturas se nos puede preguntar cu\u00e1les son los principios interpretativos de la palabra de Dios proclamada en la liturgia. Es este sector el que m\u00e1s interesa a la -> pastoral lit\u00fargica y a la -> espiritualidad lit\u00fargica. Siguiendo las orientaciones de los estudios sobre el binomio liturgia y biblia [-> supra, II] y como desarrollo de los principios que nos ofrecen los documentos conciliares [-> supra, IV], veamos algunos iniciales principios interpretativos de la palabra de Dios que, proclamada en la acci\u00f3n lit\u00fargica (hasta entenderse en el sentido indicado [-> supra, III, 1]), se enriquece con las realidades implicadas en la celebraci\u00f3n misma.<\/p>\n<p>Esta viene a ser lugar por excelencia donde se confirman los fieles en su fe com\u00fan en Jesucristo y -mediante el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo- forman, por un nuevo t\u00ed\u00adtulo, cuerpo con \u00e9l: se muestran y se edifican como pueblo de Dios, como iglesia del Se\u00f1or\u00bb. Cabe a\u00f1adir que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, que por su naturaleza se realiza en un r\u00e9gimen de signos, es signo en primer lugar de Cristo presente-agente, y en segundo lugar de la iglesia, cuerpo suyo. En efecto, una vez convocada, la asamblea lit\u00fargica ante todo evoca, mediante la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios, las maravillas que realiza el Se\u00f1or por su medio; y despu\u00e9s, con alabanzas y s\u00faplicas, invoca la bondad del Padre, que desborda su amor en el Hijo, mediante la acci\u00f3n de gracias. Evocada la grandeza del plan salv\u00ed\u00adfico, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica se descubre la asamblea como la continuaci\u00f3n y perpetuaci\u00f3n de las asambleas lit\u00fargicas de todos los tiempos: descubre en s\u00ed\u00ad misma, en virtud del Esp\u00ed\u00adritu, la fuerza de suscitar los m\u00e1s hondos dinamismos ya presentes en la primitiva comunidad cristiana. As\u00ed\u00ad es como la asamblea lit\u00fargica en la celebraci\u00f3n de los mirabilia Dei toma cada vez m\u00e1s conciencia de la unidad profunda del misterio de la salvaci\u00f3n en sus m\u00faltiples manifestaciones y concreciones. Con otras palabras: cada asamblea lit\u00fargica, en la celebraci\u00f3n, se descubre adornada con algunas caracter\u00ed\u00adsticas, cuyos valores intr\u00ed\u00adnsecos logran as\u00ed\u00ad que la celebraci\u00f3n misma sea el lugar donde la palabra de Dios se act\u00faa de manera espec\u00ed\u00adfica y especial.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad las dimensiones principales o caracter\u00ed\u00adsticas de la asamblea celebrante: a) dimensi\u00f3n hist\u00f3rica: la asamblea, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, se descubre concretamente como una visibilizaci\u00f3n del pueblo de Dios que Cristo ha unificado, incorpor\u00e1ndolo a s\u00ed\u00ad mismo en su misterio pascual, regener\u00e1ndolo a una vida nueva para hacerlo part\u00ed\u00adcipe de su propia funci\u00f3n sacerdotal, real y prof\u00e9tica. Y Cristo capacita a este pueblo para ofrecer al Padre el culto espiritualque constituye la esencia del plan de Dios; en efecto, el fin primario de la comunidad eclesial, de la que las asambleas veterotestamentarias son figuras reiterativas, es el cultual; b) dimensi\u00f3n espiritual: la asamblea lit\u00fargica viene a ser, en la celebraci\u00f3n, el lugar donde la participaci\u00f3n de los bautizados en el sacerdocio de Cristo se realiza de la forma m\u00e1s perfecta; c) dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica: la asamblea lit\u00fargica, en la celebraci\u00f3n, visibiliza c\u00f3mo la realizaci\u00f3n perfecta de la acci\u00f3n c\u00faltica tendr\u00e1 lugar en el \u00e9schaton. La celebraci\u00f3n anticipa, de alguna manera, la actuaci\u00f3n final; d) dimensi\u00f3n lit\u00fargica propiamente dicha: la asamblea, convocada siempre por la palabra de Dios, est\u00e1 llamada, en y mediante la celebraci\u00f3n, a anunciar, ritualiz\u00e1ndolo, el memorial del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En estas dimensiones de la asamblea celebrante, la palabra de Dios est\u00e1 siempre presente y se actualiza bajo diversos t\u00ed\u00adtulos: como fuente y motivo de la convocaci\u00f3n de la asamblea lit\u00fargica misma; como realidad actuada, con la esperanza de que los fieles, desde pentecost\u00e9s hasta la parus\u00ed\u00ada, se sometan a ella y la acepten hasta que todo el cuerpo, bien aglutinado, crezca de suerte que llegue a alcanzar la plenitud de la edad madura en Cristo &#8216;2; como realidad celebrada por la iglesia. Si fuese l\u00ed\u00adcito hablar de forma resumida, se podr\u00ed\u00ada afirmar que la palabra de Dios da origen a la iglesia; que la iglesia se concentra en la celebraci\u00f3n; que la celebraci\u00f3n act\u00faa la palabra de Dios para llevar a la iglesia a la consecuci\u00f3n de los fines para los que la palabra de Dios ha llegado hasta nosotros.<\/p>\n<p>Aparecen entonces comprensibles los siguientes principios interpretativos (o hermen\u00e9uticos) de la palabra de Dios proclamada en la liturgia. Agrupemos esos principiosbajo dos grandes t\u00ed\u00adtulos: 1. La actuaci\u00f3n eclesial de la palabra de Dios; 2. Principales leyes que tienen lugar en la relaci\u00f3n entre celebraci\u00f3n lit\u00fargica y palabra de Dios.<\/p>\n<p>1. LA ACTUACI\u00ed\u201cN ECLESIAL DE LA PALABRA DE DIOS. Vamos a proceder sint\u00e9tica y casi esquem\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>a) En la Sagrada Escritura, es obvio, la palabra es el elemento m\u00e1s destacado, m\u00e1s importante. En la palabra se da siempre la expresi\u00f3n de un significado bien determinado, de suerte que la idea, el concepto, la realidad que la palabra quiere transmitir aparecen en ella bien delimitados. La palabra posee en s\u00ed\u00ad una fuerza que adquiere consistencia expres\u00e1ndose, y que al mismo tiempo se da a conocer a quien la escucha y la acoge; por lo que puede afirmarse que la palabra de Dios tiene en s\u00ed\u00ad, por una parte, una eficacia objetiva, independiente de todo entendimiento subjetivo, y, por otra, una eficacia relativa a la capacidad perceptiva de quien la oye. Ahora bien, habiendo escogido Dios la palabra como veh\u00ed\u00adculo de la revelaci\u00f3n, la palabra de la Sagrada Escritura est\u00e1 ordenada al conocimiento y acogida del dato objetivo que Dios desea transmitir. Ello se realiza de un modo peculiar en la iglesia de Dios al celebrar \u00e9sta las acciones lit\u00fargico-salv\u00ed\u00adficas, en las que llegan a explicitarse el dato objetivo y la eficacia objetiva de la palabra de Dios, m\u00e1s all\u00e1 de un entendimiento subjetivo.<\/p>\n<p>b) Toda la palabra del Padre se concentra en el Logos, el cual, al entrar en el tiempo, historifica toda palabra de Dios y la convierte en acontecimiento realizador de historia salv\u00ed\u00adfica; en efecto, la palabra de Dios entra y se pronuncia en el mundo por amor y para que el amor de Dios se comunique a los hombres mediante hechos hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficos. Dicho de otra forma: la palabra de Dios es el myst\u00e9rion del Padre, es decir, Cristo, el cual por obra del Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa en la historia, haci\u00e9ndola ser historia de salvaci\u00f3n. Tal historia de salvaci\u00f3n alcanza su m\u00e1xima realizaci\u00f3n en la vida del Salvador, vida que mediante su pascua se vierte sobre su cuerpo m\u00ed\u00adstico, esto es, sobre la iglesia. Y a la iglesia se le ha confiado la palabra de Dios para que, as\u00ed\u00ad en el tiempo como en el espacio, la haga ser historia de salvaci\u00f3n en acto. Es decir: la palabra de Dios en manos de la iglesia se convierte por un nuevo t\u00ed\u00adtulo en signo de la presencia y acci\u00f3n de Cristo cuando la iglesia misma, visibilizada en la asamblea, mediante la celebraci\u00f3n, en virtud del Esp\u00ed\u00adritu, presencializa a Cristo y realiza, actualiz\u00e1ndolas, las acciones salv\u00ed\u00adficas. El misterio, proclamado por la palabra, es actuado en la acci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>c) Todo signo que tenga lugar en la acci\u00f3n lit\u00fargica se ordena ya a la fe, que es menester despertar para que la acci\u00f3n misma presencialice el misterio en la vida del cristiano, ya al cumplimiento y realizaci\u00f3n de cuanto se significa precisamente mediante el signo. Ahora bien, la palabra proclamada, en cuanto part\u00ed\u00adcipe de la dimensi\u00f3n de signo, se ordena directamente a la propia realizaci\u00f3n. Es, pues, todo el insondable proyecto hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, gradualmente revelado a trav\u00e9s de los siglos y realizado en y por Cristo, el que, por la virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se hace presente en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. La palabra all\u00ed\u00ad proclamada, c\u00f3mo todo signo lit\u00fargico, est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con la actuaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n que aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 teniendo lugar.<\/p>\n<p>d) La actuaci\u00f3n de la palabra de Dios en la acci\u00f3n lit\u00fargica se realiza, por consiguiente, merced al hecho mismo de hallarnos en el \u00e1mbito de la -> celebraci\u00f3n, y celebraci\u00f3n lit\u00fargica significa realizaci\u00f3n de las realidades presentes a trav\u00e9s de los signos. Con otras palabras: en orden a la realizaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n, el signo en la liturgia act\u00faa en dimensi\u00f3n rememorativa, demostrativa y preconizadora de cuanto con \u00e9l se significa. La proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios en, mediante y con la celebraci\u00f3n lit\u00fargica (en el sentido explicado -> supra, III,1) realiza lo que significa. Merced a la \u00ed\u00adntima vinculaci\u00f3n en, con y por Cristo, es decir, por lo que son la -> liturgia y la -> participaci\u00f3n lit\u00fargica, toda celebraci\u00f3n o actualizaci\u00f3n del misterio pascual de Cristo es actualizaci\u00f3n del \u00abopus nostrae redemptionis\u00bb\u00bb. As\u00ed\u00ad es como toda la salvaci\u00f3n realizada por Cristo confluye, mediante la fe de quienes creen en \u00e9l y celebran la liturgia en conmemoraci\u00f3n suya, por su orden, en el presente lit\u00fargico, realiz\u00e1ndose y actualiz\u00e1ndose en \u00e9l. Lo cual puede sintetizarse en el siguiente principio: la palabra de Dios anuncia la historia de la salvaci\u00f3n; y la celebraci\u00f3n, celebrando la palabra, realiza el misterio de la salvaci\u00f3n, contenido y transmitido en ella y por ella.<\/p>\n<p>Al condenar el error que reduce la eucarist\u00ed\u00ada a pura y \u00abnuda commemoratio\u00bb, el concilio de Trento afirmaba impl\u00ed\u00adcitamente que cuanto se celebra en la eucarist\u00ed\u00ada es realizaci\u00f3n de lo que Cristo hizo\u00bb. Est\u00e1, efectivamente, en juego la peculiaridad misma del simbolismo y de la dimensi\u00f3n sem\u00e1ntica de la liturgia. Tal peculiaridad consisteen la capacidad de efectuar la realidad proclamada. La palabra, como signo de la realidad mist\u00e9rica, se hace acontecimiento.<\/p>\n<p>e) Despu\u00e9s de cuanto hasta ahora llevamos dicho y hemos mostrado, se comprende por qu\u00e9 la interpretaci\u00f3n lit\u00fargica de la palabra de Dios est\u00e1 dotada de ciertas notas que es conveniente recordar. Helas aqu\u00ed\u00ad: 1) la objetividad. La palabra de Dios proclamada en la acci\u00f3n lit\u00fargica goza de la objetividad de la liturgia, en virtud de la cual \u00e9sta, en su finalidad, en su estructura, en su determinar y fijar la ordenaci\u00f3n de los medios cultuales, responde a normas objetivas procedentes de Cristo, plenitud del mysterium. De suerte que \u00abla objetividad de la palabra en la proclamaci\u00f3n lit\u00fargica contiene la proyecci\u00f3n viva y eficaz del pensamiento de Dios a los hombres\u00bb\u00bb, es decir, del plan divino hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico. La objetividad de la palabra de Dios explica la eficacia de esta misma palabra en cuanto proclamada, hasta alcanzar el fin por el que ha llegado hasta nosotros; 2) la irrepetibilidad. La palabra de Dios en la celebraci\u00f3n se hace enti\u00e9ndase bien- irrepetible, en el sentido de que no podr\u00e1 en otro hic et nunc celebrativo repetirse tal cual. En efecto, la palabra de Dios en la acci\u00f3n lit\u00fargica viene a ser un\u00ed\u00advocamente nueva, renueva y es fruct\u00ed\u00adferamente fecunda; 3) la adaptabilidad. En relaci\u00f3n directa con la hermen\u00e9utica aplicable a cada una de las celebraciones, sean \u00e9stas sacramentos o sacramentales, la palabra de Dios asume ipso facto una adaptaci\u00f3n apropiada; 4) la vivificabilidad. En la proclamaci\u00f3n de la palabra, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, como principio vital que es de la celebraci\u00f3n, llama y hace comprender la palabra misma en sinton\u00ed\u00adacon la situaci\u00f3n espiritual en que se encuentra cada uno de los fieles dentro de la iglesia. La palabra de Dios, transmitida con fidelidad a la tradici\u00f3n, llega en la celebraci\u00f3n a su plenitud, seg\u00fan su m\u00e1xima posibilidad aqu\u00ed\u00ad, in via.<\/p>\n<p>2. PRINCIPALES \u00abLEYES\u00bb QUE TIENEN LUGAR EN LA RELACI\u00ed\u201cN ENTRE CELEBRACI\u00ed\u201cN LIT\u00daRGICA Y PALABRA DE DIOS Y SUS APLICACIONES PR\u00ed\u0081CTICO-VITALES. Cuando la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, con su participaci\u00f3n concomitante, se realiza como es debido, llega a crear en torno a la palabra de Dios un humus especial, que es el clima ideal para la escucha y la aceptaci\u00f3n de esa misma palabra de Dios\u00bb. Esta, en no pocos casos, parece haberse revelado durante acciones lit\u00fargicas o rituales-c\u00falticas&#8217; ; y, sea como sea, siempre encuentra en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica el lugar ideal para una explicitaci\u00f3n m\u00e1s iluminadora, a medida que las mismas celebraciones van altern\u00e1ndose en el tiempo. Con tal que dicha explicitaci\u00f3n no se entienda como una manera subjetiva de tratar el dato a trav\u00e9s de la sensibilidad y de la imaginaci\u00f3n, en nuestra afirmaci\u00f3n se encierra un principio auxol\u00f3gico (= de crecimiento) al cual responde la palabra de Dios. Lo formulamos interpretado de dos maneras:<br \/>\n1. El crecimiento&#8217; hist\u00f3rico de la inteligencia de la iglesia, que paulatinamente va descubriendo las riquezas insondables de la revelaci\u00f3n del Se\u00f1or, tiene su incidencia en la palabra de Dios. La celebraci\u00f3n lit\u00fargica, que es el memorial de la Iglesia, ayuda a \u00e9sta a recordarse a s\u00ed\u00ad misma cuanto el Esp\u00ed\u00adritu va suscitando en favor de las generaciones cristianas\u00bb. Los textos de la Sagrada Escritura proclamados hoy por la liturgia \u00abse iluminan de una luz del todo propia. Esta luz toda propia y en cierto modo nueva proviene, me parece, de tres fuentes. Ante todo, del desarrollo de la historia eclesi\u00e1stica y de la vida de la iglesia como se ha realizado desde los ap\u00f3stoles hasta hoy (&#8230;). Otra fuente de nueva luz m\u00e1s abundante todav\u00ed\u00ada es la evoluci\u00f3n o explicitaci\u00f3n sucesiva de los dogmas y de las doctrinas como se admite en la iglesia cat\u00f3lica (&#8230;). Una tercera fuente de abundant\u00ed\u00adsima luz que reciben muchos textos del NT por la liturgia es su relacionarse a la acci\u00f3n lit\u00fargica, en la cual hic et nunc son insertados, y por lo mismo a la situaci\u00f3n personal del fiel que en ese momento vive esa misma acci\u00f3n lit\u00fargica\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>2. La profundizaci\u00f3n que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica da a la palabra de Dios es tal que \u00abla liturgia cristiana remite a la Sagrada Escritura como la realidad de Cristo remite a su anuncio\u00bb\u00bb, es decir: la Sagrada Escritura contiene el anuncio perenne del plan divino de la salvaci\u00f3n; la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es su actuaci\u00f3n ritual. Con otras palabras: \u00abLa Sagrada Escritura&#8230;, aun como revelaci\u00f3n de salvaci\u00f3n, se completa en la liturgia\u00bb; no en el sentido de que a la palabra de Dios le falte algo, sino en el sentido de que en la celebraci\u00f3n es donde la palabra de Dios se lleva a compleci\u00f3n, a plenitud, de suerte que \u00abla liturgia es siempre -y en sentido fuerte- revelaci\u00f3n en acto\u00bb. \u00abDicho de otro modo: el acontecimiento que se lee en la Sagrada Escritura es el mismo que se efect\u00faa en la liturgia; y de esta manera la Sagrada Escritura encuentra en la liturgia su interpretaci\u00f3n naturalmente concreta, es decir, siempre en el plano de historia de la salvaci\u00f3n, y no de elucubraci\u00f3n intelectual. Cristo es la realidad anunciada por la Sagrada Escritura, y Cristo llega a ser la realidad confesada-comunicada por la liturgia. As\u00ed\u00ad es precisamente como la liturgia, a trav\u00e9s de la directa experiencia del misterio de Cristo (experiencia de salvaci\u00f3n interior), ser\u00e1 la que nos d\u00e9 el conocimiento y revelaci\u00f3n del mismo misterio, que no podr\u00e1 nunca ser s\u00f3lo intelectual, sino que tender\u00e1 siempre a representarse, con el incremento del \u00abconocimiento-revelaci\u00f3n\u00bb en una mayor experiencia \u00ed\u00adntima y existencial. La Sagrada Escritura, por consiguiente, aun como revelaci\u00f3n de salvaci\u00f3n, se complementa en la liturgia\u00bb.<\/p>\n<p>Mediante la iluminaci\u00f3n de este principio auxol\u00f3gico se comprende por qu\u00e9 la inteligencia y la actuaci\u00f3n de la palabra de Dios en y con la celebraci\u00f3n lit\u00fargica puedan crecer en una progresi\u00f3n sin fin, con lo que el susodicho principio auxol\u00f3gico encuentra una como contraprueba y hasta su confirmaci\u00f3n en algunas constantes, presentes y verificables en la relaci\u00f3n entre celebraci\u00f3n lit\u00fargica y palabra de Dios celebrada, que hemos denominado leyes. Queremos llamar la atenci\u00f3n sobre las principales, aprovechando la oportunidad para aludir a algunas implicaciones de car\u00e1cter pastoral lit\u00fargico. Estas leyes, por ser comunes a la iglesia de ayer y de hoy, de Oriente y de Occidente, es decir, de todos los tiempos y de todas las \u00e1reas geocultuales y geoculturales, gozan de un prestigio excepcional.<\/p>\n<p>a) Ley del cristocentrismo. En toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica est\u00e1 presente el Se\u00f1or seg\u00fan su promesa y, por t\u00ed\u00adtulo espec\u00ed\u00adfico, como Palabra viviente.<\/p>\n<p>El que proclama la palabra de Dios escrita da a la Palabra viviente su propia voz para que la palabra o\u00ed\u00adda sea, ya con y en este estadio, vivificada. El que la oye y acepta, prepara el proceso de vivificaci\u00f3n que se realiza por medio del Esp\u00ed\u00adritu. Tal vivificaci\u00f3n se extiende a la actuaci\u00f3n del sentido de los textos del AT (como preparaci\u00f3n para la venida de Cristo) y de los del NT (como testimonios del misterio de Cristo que ahora se est\u00e1 celebrando). \u00abPuede formularse as\u00ed\u00ad la ley interpretativa de la Sagrada Escritura en la liturgia: la liturgia lee la Escritura a la luz del principio supremo de la unidad del misterio de Cristo y, por lo mismo, de los dos testamentos y de toda la historia sagrada, unidad org\u00e1nico-progresiva bajo la primac\u00ed\u00ada del NT sobre el AT y de las realidades escatol\u00f3gicas sobre la realidad de la econom\u00ed\u00ada actual<br \/>\nLa dimensi\u00f3n de cristocentrismo que la palabra de Dios adopta en la acci\u00f3n lit\u00fargica es ya -bien considerada en sus resultados y en sus implicaciones- poder de penetraci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n. Y as\u00ed\u00ad, recurriendo al conocido axioma de Jer\u00f3nimo, seg\u00fan el cual \u00abignorar la Escritura es ignorar a Cristo\u00bbR5 podr\u00ed\u00adamos afirmar que desconocer a Cristo es desconocer la Escritura; como tambi\u00e9n: no celebrar a Cristo es no celebrar la Escritura. Pero celebrar a Cristo (y esto es la liturgia) es celebrar la Escritura. Por eso los acontecimientos hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adficos del pasado, irrepetibles, vividos y centrados en Cristo, los proclama -como record\u00e1bamos al principio [-> supra, V]- la iglesia convocada en asamblea lit\u00fargica, ya que mientras evoca las etapas de la salvaci\u00f3n con Cristo, en Cristo y por Cristo, invoca el poder salv\u00ed\u00adfico del Esp\u00ed\u00adritu y tambi\u00e9n a la Trinidad.<\/p>\n<p>Esta ley de cristocentrismo comporta, en clave de pastoral lit\u00fargica y de espiritualidad lit\u00fargica, al menos lo siguiente:<br \/>\n\u2020\u00a2 que se subraye y se muestre la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre las lecturas del AT y el evangelio: aqu\u00e9llas son comprensibles y explicables s\u00f3lo cuando se las sit\u00faa en relaci\u00f3n directa con la realizaci\u00f3n (que es Cristo) significada en el evangelio;<br \/>\n\u2020\u00a2 cuando, al menos impl\u00ed\u00adcitamente (mejor todav\u00ed\u00ada si lo es directa y expl\u00ed\u00adcitamente), el comentario tem\u00e1tico veterotestamentario, evocativo de realidades salv\u00ed\u00adficas, se relaciona con la interpretaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrico-lit\u00fargica, los diversos tipos de ex\u00e9gesis (aleg\u00f3rica, tipol\u00f3gica, etc.), as\u00ed\u00ad como los diversos tipos de lectura (mistag\u00f3gica, espiritual, etc.) llegan a encontrar consistencia y operatividad;<br \/>\n\u2020\u00a2 precisamente porque el sentido que la palabra de Dios ha tenido para el hagi\u00f3grafo se ilumina, a la luz de la persona de Cristo, mediante la centralidad luminosa que de \u00e9l proviene, es m\u00e1s f\u00e1cil poder hacer algunas aplicaciones pr\u00e1cticas. Tales aplicaciones de la palabra de Dios, para los seguidores de Cristo no incurrir\u00e1n en las f\u00e1ciles aplicaciones moralizantes, sino que mostrar\u00e1n las ideas motrices que dimanan del Verbum Dei, que se ha hecho presente en la celebraci\u00f3n. Por otro lado, no se puede separar a Cristo de los cristianos, \u00abni las realidades cristianas de las que tienen lugar despu\u00e9s de Cristo en los cristianos y entre los cristianos. Efectivamente, Cristo se prolonga de alguna manera y se completa en las realidades cristianas\u00bb.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: Cristo, por ser el centro de la liturgia, lo es tambi\u00e9n de la Sagrada Escritura proclamada en la celebraci\u00f3n, que por \u00e9l, en ella presente, adquiere significado, y que por medio de \u00e9l se act\u00faa.<\/p>\n<p>b) Ley del \u00abdinamismo\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu Santo. \u00abPara que la palabra de Dios realice efectivamenteen los corazones lo que suena en los o\u00ed\u00addos, se requiere la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo; con cuya inspiraci\u00f3n y ayuda la palabra de Dios se convierte en fundamento de la acci\u00f3n lit\u00fargica. Y en norma y ayuda de toda la vida. Por consiguiente, la actuaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu no s\u00f3lo precede, acompa\u00f1a y sigue la acci\u00f3n lit\u00fargica, sino que tambi\u00e9n va recordando en el coraz\u00f3n de cada uno (cf Jua 14:15-17.25-26; ,15) aquellas cosas que en la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios son le\u00ed\u00addas para toda la asamblea de los fieles, y consolidando la unidad de todos, fomenta asimismo la diversidad de carismas y promociona la multiplicidad de actuaciones\u00bb (OLM 9).<\/p>\n<p>Para un adecuado comentario a esta ley remitimos a nuestro estudio citado en la nota 4. Pero ya en esta voz son frecuent\u00ed\u00adsimas las referencias al Esp\u00ed\u00adritu Santo, por lo que el lector atento podr\u00e1 f\u00e1cilmente descubrirlas.<\/p>\n<p>c) Ley de la eclesialidad. En el nuevo pueblo de Dios, la palabra se actualiza y vivifica precisamente por haber venido el Verbum Dei a nosotros ante todo para constituir, entre los dispersos hijos de Dios, la unidad en su cuerpo\u00bb, que es la iglesia. Y es siempre la palabra de Dios la que congrega a la asamblea lit\u00fargica; como, por otra parte, todo anuncio de la palabra de Dios en la acci\u00f3n lit\u00fargica no lo es sino para la edificaci\u00f3n de la misma iglesia. Mediante el anuncio de la palabra que la iglesia realiza y mediante la acogida de dicha palabra en la fe por parte de la misma iglesia es como se construye cada vez m\u00e1s radicalmente la comunidad de los creyentes&#8217;. A\u00f1\u00e1dase que la misma iglesia es depositaria de la palabra de Dios: a ella se le ha confiado para gloria de Dios en la edificaci\u00f3n de la familia de los hijos de Dios. La palabra de Dios nunca es una realidad puramente exterior, sino que su proclamaci\u00f3n en y por parte de la iglesia provoca la progresiva interiorizaci\u00f3n existencial de la doctrina vivificante de Cristo, hasta el punto de estar llamado el creyente a permanecer en la palabra, mientras est\u00e1 la palabra en \u00e9l91 Por lo dem\u00e1s, como ya hemos recordado, la palabra de Dios, que es historia sagrada anunciada y revelada, es vivida al m\u00e1ximo por la iglesia cuando \u00e9sta celebra la misma palabra. En la celebraci\u00f3n, el kerigma anunciado hace de cada creyente un participante en la acci\u00f3n lit\u00fargica: como alguien que escucha, profundiza, comprende, acepta, y respectivamente como alguien que interpreta y anuncia. El fin, la din\u00e1mica, la esencia de la celebraci\u00f3n que realiza la iglesia es actuar la pascua en la palabra y en el sacramento y conducir a los dem\u00e1s a celebrar la misma pascua del Se\u00f1or. Es propiamente en la pascua del Se\u00f1or, con Cristo y por Cristo, cuando -mediante la celebraci\u00f3n realizada en, con y por la iglesia- la palabra de Dios celebrada es el resplandor de Cristo resucitado, represencializado sin cesar en el mundo. Lo cual equivale a afirmar que la actuaci\u00f3n de la palabra de Dios se realiza por la iglesia, dentro de la verdadera celebraci\u00f3n, en Cristo, quien con la iglesia convierte el don de la palabra en aceptable, acepto y aceptado.<\/p>\n<p>La primera y suprema ley de la interpretaci\u00f3n de la palabra proclamada en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es \u00e9sta: la palabra es interpretada por su relaci\u00f3n a Cristo-iglesia que la celebra. Se comprende por qu\u00e9 \u00abla expresi\u00f3n lit\u00fargica del misterio de Cristo es toda ella escritur\u00ed\u00adstica\u00bb\u00bb, y por qu\u00e9 toda la Sagrada Escritura llega a su \u00abverificaci\u00f3n\u00bb en la liturgia de la iglesia. En efecto, la palabra de Dios se proclama para poder reencontrar su voz. Y la celebraci\u00f3n lit\u00fargica da la propia voz a la palabra de Dios, a fin de que se realice su actuaci\u00f3n. Se comprende, pues, tambi\u00e9n por qu\u00e9 la iglesia, al proclamar la palabra en la liturgia, da cumplimiento a su mandato prof\u00e9tico con la m\u00e1xima eficacia y de una manera p\u00fablica y solemne.<\/p>\n<p>Esta ley de la eclesialidad comporta en clave de pastoral y de espiritualidad lit\u00fargicas al menos lo siguiente:<br \/>\n\u2020\u00a2 es sabido c\u00f3mo la -> homil\u00ed\u00ada no constituye solamente un g\u00e9nero literario extraordinario, sino que es un lugar exeg\u00e9tico verdadero y propio de la palabra de Dios. Ahora bien, la interpretaci\u00f3n de la palabra de Dios (proclamada en la acci\u00f3n lit\u00fargica) que se hace con la homil\u00ed\u00ada lit\u00fargica reclama una m\u00e1xima sintonizaci\u00f3n con la tradici\u00f3n perenne de la iglesia, lo cual significa que no es la ex\u00e9gesis dada por un autor o por una escuela exeg\u00e9tica la que debe adoptarse en las actiones liturgicae, sino la perenne y com\u00fan a la iglesia cat\u00f3lica. En efecto, siendo la tradici\u00f3n promanaci\u00f3n y actuaci\u00f3n de la presencia en la iglesia del Se\u00f1or resucitado, por medio del Esp\u00ed\u00adritu, estar en sinton\u00ed\u00ada con la tradici\u00f3n significa estar en comuni\u00f3n con el Resucitado por obra del Esp\u00ed\u00adritu. Al romper la participaci\u00f3n (= m\u00e9thexis) con la tradici\u00f3n, se correr\u00ed\u00ada en la acci\u00f3n lit\u00fargica el peligro de proclamar materialmente la historia de la salvaci\u00f3n, pero no formalmente, y menos a\u00fan vitalmente;<br \/>\n\u2020\u00a2 de manera an\u00e1loga es m\u00e1s que sabido por todos que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es la epifan\u00ed\u00ada del principio de identificaci\u00f3n y unificaci\u00f3n de las diversas moradas y de los diferentes carismas en y con los que se articula la ensambladura de la actividad eclesial. Esta es la raz\u00f3n por la que, aunque la palabra de Dios proclamada en la celebraci\u00f3n es para todos los participantes en la acci\u00f3n lit\u00fargica (incluso el que la anuncia), no a todos se les ha dado el carisma (=don, misi\u00f3n y morada) de interpretarla: ello s\u00f3lo compete a quienes en la acci\u00f3n lit\u00fargica poseen la prerrogativa de la presidencia. As\u00ed\u00ad es como en la ordenada articulaci\u00f3n de las diversas mansiones y en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica resplandece la \u00fanica naturaleza de la iglesia: cuerpo vivo, jer\u00e1rquicamente estructurado y carism\u00e1ticamente vitalizado;<br \/>\n\u2020\u00a2 la comunidad creyente, como debe serlo toda asamblea lit\u00fargica, no s\u00f3lo se abre a la palabra all\u00ed\u00ad anunciada mediante la adhesi\u00f3n no\u00e9tica, intelectual, sino que celebra adem\u00e1s el contenido de la palabra misma. La ley de la eclesialidad subraya la parte insustituible que la asamblea desempe\u00f1a en procurar as\u00ed\u00ad que la palabra de Dios pueda encarnarse en el hoy lit\u00fargico. Para los fieles congregados para celebrar, el hoy de la celebraci\u00f3n eclesial es una privilegiada oportunidad para introducirse en el hoy del Padre, que es Cristo, y, por tanto, para alcanzar en plenitud el misterio salv\u00ed\u00adfico;<br \/>\n\u2020\u00a2 la palabra de Dios en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica posee una actuaci\u00f3n y una actualidad. absolutas que, en cierto modo, rompen el \/ tiempo para insertarlo en otros par\u00e1metros, los atemporales. La consecuencia es que la relaci\u00f3n que llega a adoptar la asamblea lit\u00fargica ante la palabra de Dios es tal que implica el hic et nunc de la asamblea celebrante en el heri et in saecula salv\u00ed\u00adfico. Las fases hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adficas evocadas en la palabra de Dios se react\u00faan en y por medio de la asamblea lit\u00fargica. Realmente, en cada celebraci\u00f3n se hace conmemoraci\u00f3n (= an\u00e1mnesis) de la historia de la salvaci\u00f3n; de suerte que la palabra de Dios, con la peculiaridad de las diversas celebraciones, viene a ser misterio actuado de salvaci\u00f3n. Se comprende as\u00ed\u00ad mejor la cuarta ley, a la que ahora nos vamos a referir.<\/p>\n<p>d) Ley de la actuaci\u00f3n vital lit\u00fargica. La interpretaci\u00f3n insustituible de la palabra de Dios que tiene lugar en la liturgia deriva del hecho de ser la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios durante la acci\u00f3n lit\u00fargica un acto de culto\u00bb. Se comprende entonces por qu\u00e9 primariamente no interese a la liturgia tanto o s\u00f3lo una comprensi\u00f3n intelectualista, conceptualista o erudita de la palabra de Dios. Esta se proclama en la liturgia en funci\u00f3n del dinamismo interno de la acci\u00f3n lit\u00fargica, que es el ser-culto; con lo que no se pretende afirmar absolutamente que la liturgia rechace todo tipo de iniciaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, ni aun la que se reviste de erudici\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: consiente que, incluso durante las acciones lit\u00fargicas, se utilicen las debidas moniciones en la medida en que ayuden a comprender lo que se est\u00e1 realizando; moniciones que deber\u00e1n hacerse con un estilo de iniciaciones b\u00ed\u00adblicas breves, incisivas y profundas. Por lo dem\u00e1s, toda iniciaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no constituir\u00ed\u00ada m\u00e1s que un momento proped\u00e9utico de la liturgia, que es misterio-acci\u00f3n-vida.<\/p>\n<p>Por otra parte, en la liturgia es donde encuentra su culminaci\u00f3n toda actuaci\u00f3n de la palabra. En este sentido se puede comprender por qu\u00e9, aun, sin ser jam\u00e1s la ciencia b\u00ed\u00adblica propiedad de todos, a todos los cristianos se les ha concedido el orar (seg\u00fan el modo por excelencia m\u00e1s vital, como es el lit\u00fargico) la palabra de Dios, lo cual tiene lugar con la misma palabra de Dios proclamada en la acci\u00f3n lit\u00fargica. La vitalidad con que llega a enriquecerse todo el que participa en la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios hace que donde tal proclamaci\u00f3n de la palabra se verifique eclesialmente, y por tanto se acoja comunitariamente, se d\u00e9 una acci\u00f3n lit\u00fargica. La iglesia ha comprendido siempre, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que la palabra de Dios constituye una ayuda especial para la vida del creyente, as\u00ed\u00ad como un medio insustituible que permite establecer la interpretaci\u00f3n cristiana de la vida y formar personalidades profundamente cristianas. En efecto, se puede afirmar que entre \u00abpietas liturgica\u00bb y palabra de Dios proclamada existe un principio de correlatividad inescindible e insustituible, ya que entre palabra de Dios y liturgia existe tal dinamismo vital, que la liturgia se nutre de la palabra de Dios y la palabra de Dios celebrada llega a ser, por un nuevo t\u00ed\u00adtulo, palabra viva palabra de vida Este dinamismo vital es algo parecido al que tiene lugar entre vida cristiana y acci\u00f3n lit\u00fargica, donde entre las dos realidades no debiera haber ninguna diferencia, a no ser la cronol\u00f3gica, en el sentido de que la acci\u00f3n lit\u00fargica puede circunscribirse al tiempo y al espacio, mientras que la vida cristiana es coextensiva a todo aquello que realiza cada cristiano. Ahora bien, la liturgia, que es todo el misterio salv\u00ed\u00adfico en la vida del cristiano llevado a su culminaci\u00f3n (= la celebraci\u00f3n), y que a su vez es fuente del vivir cristiano, aparece en simbiosis con el dinamismo vital propio de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>En orden a la espiritualidad lit\u00fargica nos place recordar esquem\u00e1ticamente:<br \/>\n\u2020\u00a2 la palabra de Dios proclamada (y comentada) en la acci\u00f3n lit\u00fargica tiene como finalidad mover a la acci\u00f3n cristiana vital. Esta acci\u00f3n vital para todos y en todos los fieles que participan en la celebraci\u00f3n se verifica en cuanto que la palabra de Dios en la liturgia desemboca para todos en acci\u00f3n cultual y ella misma es culto. Celebrando la acci\u00f3n lit\u00fargica, los participantes celebran la cumbre misma adonde debe llegar todo tipo de estudio, de lectura, de ex\u00e9gesis de la Sagrada Escritura;<br \/>\n\u2020\u00a2 a la proclamaci\u00f3n de un pasaje escritur\u00ed\u00adstico, hecha dentro de la acci\u00f3n lit\u00fargica, debiera seguir un espacio de -> silencio, que, m\u00e1s que una ceremonia formal, ha de ser signo de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu El silencio en la liturgia es llamada a unos instantes de recogimiento meditativo a lo largo de la jornada del cristiano, cuyo fin es \u00e9ste: \u00abLa vital actuaci\u00f3n de la palabra de Dios, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, entra particularmente por un don especial del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la intimidad de cada creyente\u00bb. Lo que dec\u00ed\u00ada Ambrosio de la persona del cristiano: \u00abtota intendit in Verbo\u00bb&#8216;\u00bb, se concreta en la acci\u00f3n lit\u00fargica por excelencia, la eucar\u00ed\u00adstica. Se realiza en ella, de la manera m\u00e1s perfecta posible in via, la uni\u00f3n entre el creyente y el Verbo hecho alimento;<br \/>\n\u2020\u00a2 si la celebraci\u00f3n lit\u00fargica no es signo del Esp\u00ed\u00adritu, no significa nada; en efecto, la verdadera esencia de la acci\u00f3n lit\u00fargica es ser epifan\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu. Ahora bien, mediante la Escritura el Esp\u00ed\u00adritu fue icon\u00f3grafo, es decir, realizador, a trav\u00e9s del hagi\u00f3grafo, de la revelaci\u00f3n de la imagen del Padre: Cristo. En Mar\u00ed\u00ada fue iconoplasto,es decir, plasmador de esa misma imagen. En la acci\u00f3n lit\u00fargica es simult\u00e1neamente icon\u00f3grafo, iconoplasto e icon\u00f3foro, esto es, portador de la imagen presencializada y vivificada. Los participantes en la acci\u00f3n lit\u00fargica deben sintonizar y cooperar con el Esp\u00ed\u00adritu, que act\u00faa la palabra de Dios. La espiritualidad lit\u00fargica es eminentemente pneumatol\u00f3gica. Es precisamente en la acci\u00f3n lit\u00fargica donde, ya personal, ya comunitariamente, todo creyente debiera ser con m\u00e1s facilidad d\u00f3cil al Esp\u00ed\u00adritu, para superar el hecho de que la Escritura de suyo es disociable de la vida, y por tanto para hacer realidad el hecho de que la Escritura debe llegar a ser norma y ley del obrar cristiano;<br \/>\n\u2020\u00a2 en efecto, la formaci\u00f3n cristiana no es tanto o solamente fruto de la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tico-cient\u00ed\u00adfica orientada y realizada sobre la Escritura; es decir, no puede reducirse primariamente a un conjunto de informaciones cuantitativamente determinables, polifac\u00e9ticamente estructuradas y cualitativamente seleccionadas: lo que cuenta, en la formaci\u00f3n cristiana, es vivir, actuar la palabra de Dios. Sabemos, efectivamente, que los exegetas interpretan la Escritura y que cada creyente, en la comunidad eclesial, est\u00e1 invitado a vivirla. Ahora bien, la liturgia ofrece \u00e1 la comunidad la posibilidad concreta de vivir lo que se proclama en la palabra de Dios. M\u00e1s a\u00fan, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica se convierte la asamblea en lo que recibe y en lo que anuncia, y en lo que se anuncia y se celebra. Con otras palabras: el myst\u00e9rion proclamado y profesado (= exomologh\u00ed\u00ada) por la vida del cristiano (=eulogh\u00ed\u00ada) llega a ser acci\u00f3n lit\u00fargica (=eucharist\u00ed\u00ada), de suerte que la proclamaci\u00f3n de la palabrade Dios, realizando lo que significa, transforma la vida del cristiano en una acci\u00f3n de gracias. Se comprende as\u00ed\u00ad mejor c\u00f3mo lo que cuenta es la contemplaci\u00f3n orante y vivida de la palabra de Dios. Y la sed apagada con la palabra orante -mientras se intensifica todav\u00ed\u00ada m\u00e1s el deseo de volver a la fuente- edifica, une, alaba, da gracias: se hace liturgia-vida;<br \/>\n\u2020\u00a2 la actuaci\u00f3n de la palabra de Dios, como obra del Esp\u00ed\u00adritu otorgado por Cristo resucitado y colaboraci\u00f3n con Cristo por parte de los fieles, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es normativa; en efecto, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica se caracteriza por tres dinamismos transformantes o de actuaci\u00f3n: el dinamismo de transformaci\u00f3n sacramentaria, mediante el cual la celebraci\u00f3n transforma, por ejemplo, a una persona en hijo de Dios por adopci\u00f3n (= bautismo), a un fiel en ministro jer\u00e1rquicamente constituido (=orden), a un pecador en camino de conversi\u00f3n en un convertido (=penitencia), el pan y el vino en cuerpo y sangre del Se\u00f1or (=eucarist\u00ed\u00ada: transustanciaci\u00f3n), etc.; el dinamismo de transformaci\u00f3n existencial, mediante el cual la celebraci\u00f3n transforma a la asamblea en cuerpo m\u00ed\u00adstico del Se\u00f1or cada vez m\u00e1s radical y profundamente tal; el dinamismo de transformaci\u00f3n actualizante y vitalizante, mediante el cual la celebraci\u00f3n (si es l\u00ed\u00adcito hablar as\u00ed\u00ad) transforma la palabra de Dios en acontecimiento hist\u00f3ricos-salv\u00ed\u00adfico actuado.<\/p>\n<p>El advenimiento-acontecimiento y el anuncio coinciden. El in illo tempore salv\u00ed\u00adfico viene a ser, en el hodie lit\u00fargico celebrativo, el quotidie salv\u00ed\u00adfico perennizado; como el et in saecula est\u00e1 ya anticipado y consumado en el hic et nunc celebrativo.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos que la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios en la liturgia aparece siempre inserta en celebraciones particulares (diversos sacramentos, sacramentales, etc.), que a su vez se celebran dentro de la estructura del \/ a\u00f1o lit\u00fargico. Dicho de otra manera: la palabra de Dios celebrada debe situarse en la confluencia de tres centros de interpretaci\u00f3n: el de la celebraci\u00f3n, el del per\u00ed\u00adodo del a\u00f1o lit\u00fargico, el de la asamblea concreta. La celebraci\u00f3n transforma la palabra de Dios; el per\u00ed\u00adodo del a\u00f1o lit\u00fargico la informa; la asamblea concreta la orienta a medida que va percibi\u00e9ndola, y la asamblea a su vez est\u00e1 orientada por la palabra de Dios. La espiritualidad lit\u00fargica se potencia mediante la orientaci\u00f3n que viene de la palabra de Dios celebrada, contribuyendo a su vez a la orientaci\u00f3n vital de la palabra de Dios. Sabemos, en efecto, que la espiritualidad lit\u00fargica es eminentemente b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>En orden a la pastoral lit\u00fargica haremos solamente alusi\u00f3n a algunas cosas pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Partiendo de lo que aqu\u00ed\u00ad mismo acabamos de recordar, y sin adentrarnos en la relaci\u00f3n que viene a establecerse entre el contenido objetivo de la palabra de Dios y quien percibe la importancia de tal contenido, dirigimos la atenci\u00f3n hacia los otros dos centros de interpretaci\u00f3n: el de la celebraci\u00f3n y el del per\u00ed\u00adodo del a\u00f1o lit\u00fargico. Nos ayudar\u00e1n estos dos centros a comprender c\u00f3mo la palabra de Dios aparece en la liturgia con una \u00abestructura especial\u00bb 10 que constituye un paso obligado para la comprensi\u00f3n de la misma palabra de Dios. La liturgia recoge todas las aportaciones de la sana ex\u00e9gesis cat\u00f3lica. El pastor, sin embargo, debe saber adaptar el texto b\u00ed\u00adblicoinserto en la estructura lit\u00fargica ya a la acci\u00f3n lit\u00fargica, ya el per\u00ed\u00adodo del a\u00f1o lit\u00fargico. Supongamos, por ejemplo, que se trata de Rom 6 o Rom 8. La liturgia romana actual proclama: el c. 6 de la carta a los Romanos, en la liturgia eucar\u00ed\u00adstica \u00ab&#8216;, en la liturgia bautismal, en la liturgia penitencial, en la liturgia de la consagraci\u00f3n de las v\u00ed\u00adrgenes y de la profesi\u00f3n religiosa, en la liturgia exequial; el c. 8 de la misma carta a los Romanos, en la liturgia eucar\u00ed\u00adstica, en la liturgia bautismal en la de la confirmaci\u00f3n en la del matrimonio.<\/p>\n<p>El sentido de cada per\u00ed\u00adcopa est\u00e1 y debe estar en sinton\u00ed\u00ada con el concreto momento celebrativo, el cual ilumina y matiza las pericopas con una luz espec\u00ed\u00adfica, por lo que habr\u00e1 de a\u00f1adirse que en el \u00e1mbito de una misma celebraci\u00f3n puede proclamarse un pasaje escritur\u00ed\u00adstico en distintos per\u00ed\u00adodos del a\u00f1o lit\u00fargico. Refiri\u00e9ndonos concretamente al citado c. 8 de la carta a los Romanos proclamado en la eucarist\u00ed\u00ada, lo encontramos utilizado en tres distintos per\u00ed\u00adodos: en el tiempo \u00abper annum\u00bb, durante la cuaresma y en pentecost\u00e9s. Consiguientemente, en la pr\u00e1ctica se habr\u00e1 de atender simult\u00e1neamente a tres modulaciones para la comprensi\u00f3n de un texto b\u00ed\u00adblico proclamado en la acci\u00f3n lit\u00fargica, es decir, a cuanto deriva: 1) de la ex\u00e9gesis cl\u00e1sica y cat\u00f3lica, 2) de la acci\u00f3n lit\u00fargica en que se proclama, 3) del per\u00ed\u00adodo del a\u00f1o lit\u00fargico en que se utiliza.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Esto nos lleva a recordar c\u00f3mo la acci\u00f3n lit\u00fargica, que nace y florece de la palabra de Dios proclamada, es al mismo tiempo el humus en el que esa misma palabra de Dios proclamada hunde sus ra\u00ed\u00adces y de donde toma sus mociones. Ello no debe malentenderse, sino se quiere que la sensibilidad de alg\u00fan exegeta reaccione herida o molesta. Lo que nosotros afirmamos es que, simult\u00e1neamente y de forma indisociable, la palabra de Dios est\u00e1 al servicio de la acci\u00f3n lit\u00fargica y la acci\u00f3n lit\u00fargica al servicio de la palabra de Dios. Ordinariamente se olvida la segunda parte de esta afirmaci\u00f3n. En cuanto al servicio que la acci\u00f3n lit\u00fargica presta a la palabra de Dios, no es s\u00f3lo el de conducirla a su culminaci\u00f3n o punto de llegada (toda proclamaci\u00f3n lit\u00fargica de la palabra de Dios, en efecto, apunta a conmemorar, es decir, a hacer llegar la misma palabra a acontecimiento cultual), sino tambi\u00e9n el de desplegar su grandiosidad, polivalencia, profundidad, viveza y vitalidad en una peculiar actuaci\u00f3n de dicha palabra de Dios en sinton\u00ed\u00ada con cada celebraci\u00f3n. Creemos, pues, que no es posible llegar a la comprensi\u00f3n de la palabra de Dios proclamada en la acci\u00f3n lit\u00fargica si no se conoce la teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica propia de cada celebraci\u00f3n, y aun la misma teolog\u00ed\u00ada del -> a\u00f1o lit\u00fargico, de la que la palabra proclamada toma sus peculiares matices.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Debemos a\u00f1adir que el servicio de la acci\u00f3n lit\u00fargica a la palabra de Dios pudiera tambi\u00e9n deducirse de un ulterior dato efectivo, es decir, del hecho de que toda tradici\u00f3n lit\u00fargica, a lo largo de los siglos, se ha sentido siempre libre para elegir, disponer, adherirse interpretativamente y utilizar la Sagrada Escritura como una realidad que le pertenece constitutivamente. Si los estudios sobre este hecho se hubieran desarrollado m\u00e1s sistem\u00e1ticamente, aplic\u00e1ndoles con mayor detalle el m\u00e9todo del comparativismo lit\u00fargico entre las diversas liturgias orientales y occidentales, se podr\u00ed\u00adan comprender los criterios del uso lit\u00fargico de la Sagrada Escritura. Sobresaldr\u00ed\u00adan dos grupos de criterios: criterios de tipo pr\u00e1ctico-pastoral, cuyas exigencias han llevado a dividir las per\u00ed\u00adcopas de una forma determinada, en ocasiones incluso por razones de utilidad; criterios que nosotros calificamos como exeg\u00e9ticolit\u00fargicos; en efecto, se han realizado deliberadamente acoplamientos de per\u00ed\u00adcopas veterotestamentarias, as\u00ed\u00ad como divisiones, interrupciones, suspensiones o fragmentaciones de per\u00ed\u00adcopas que aun hoy pueden causar sorpresa y estupor en conocidos biblistas. Una cosa es cierta: los criterios de selecci\u00f3n, de divisi\u00f3n y de disposici\u00f3n de las per\u00ed\u00adcopas, que cambian de familia lit\u00fargica a familia lit\u00fargica (dentro de una misma familia, en tiempos distintos, se encuentran notables cambios), est\u00e1n indicando que la liturgia es consciente de su deber de salvaguardar y potenciar su propia temperies en la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios, temperies mediante la cual la misma palabra de Dios viene provechosamente, y por nuevo t\u00ed\u00adtulo, actuada en la iglesia. Todo ello comporta en el campo de la pastoral lit\u00fargica una cierta maleabilidad y ductilidad para adaptarse -renunciando a los propios puntos de vista- a los diversos datos contenidos en los actuales libros lit\u00fargicos y un saber usufructuar igualmente el t\u00ed\u00adtulo oficialmente propuesto en el \u00e1mbito de los distintos leccionarios existentes en la liturgia romana. Por desgracia, los comentarios exeg\u00e9ticolit\u00fargicos hoy accesibles recurren muy pocas veces a este subsidio exeg\u00e9tico.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La toma de conciencia acerca de la oportunidad de volver c\u00ed\u00adclicamente a las tem\u00e1ticas contenidas en la palabra de Dios se dio siempre tambi\u00e9n en la liturgia de ayer. Hoy, bajo la necesidad urgente de actuar lo sancionado por la SC (una lectura de la palabra de Dios m\u00e1s amplia y m\u00e1s variada\u00bb,), en concomitancia con el hecho de que la palabra de Dios debe ocupar un puesto de primera importancia en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica 16, la proclamaci\u00f3n de tal palabra en la liturgia se ha incrementado cuantitativamente (cf las tres lecturas, mientras antes eran siempre solamente dos), con la posibilidad, adem\u00e1s, de acoplarla de una manera m\u00e1s org\u00e1nica (cf ciclos de lectura A, B, C y I, II).<\/p>\n<p>Este incremento cuantitativo y el acentuado car\u00e1cter c\u00ed\u00adclico presente en la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios se basa y beneficia, al mismo tiempo, de la ley psicol\u00f3gica de la \u00ed\u00adndole c\u00ed\u00adclica del aprendizaje. Se apoya tambi\u00e9n en el hecho de ser igualmente la liturgia un m\u00e9todo de vida.<\/p>\n<p>No es la transformaci\u00f3n de la personalidad humana en personalidad cristiana la finalidad directa de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica (que es la de hacer vivir el misterio realizado en Cristo por el Esp\u00ed\u00adritu Santo para alabanza y gloria del Padre), pero s\u00ed\u00ad es fruto directo de la liturgia. Creemos oportuno y \u00fatil tenerlo presente en la pastoral lit\u00fargica, ya que ello induce a volver sobre los mismos conceptos, verdades y realidades hasta alcanzar gradualmente la transformaci\u00f3n del individuo. La liturgia, bajo la moci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, nutre, forma y perfecciona al cristiano hasta la plenitud de la edad madura en Cristo. Ello equivale a afirmar que la actuaci\u00f3n vital de la palabra de Dios en y por medio de la acci\u00f3n lit\u00fargica est\u00e1 en sinton\u00ed\u00ada con los par\u00e1metros de la pedagog\u00ed\u00ada divina, que se modula seg\u00fan los tiempos largos, y el arte paciente de educar.<\/p>\n<p>VI. Conclusi\u00f3n<br \/>\nLa liturgia es capaz de regular la existencia del cristiano. Para lograr ser fiel int\u00e9rprete de cuanto se proclama en la palabra de Dios, no deja de multiplicar las formas de inserci\u00f3n de la presencia de Crist\u00f3 en la temporalidad humana. En este sentido, la liturgia es palabra viva que hace brotar, en el transcurso del tiempo, la respuesta individual y eclesial (de cada persona en la iglesia y de la iglesia en cada persona) a la intervenci\u00f3n de Dios que tiene lugar a trav\u00e9s de la palabra. La celebraci\u00f3n lit\u00fargica cumple as\u00ed\u00ad su misi\u00f3n de diakon\u00ed\u00ada, primariamente siendo creadora del modo de transmitir, de anunciar y de actuar vitalmente la palabra de Dios, y subsidiariamente actuando la formulaci\u00f3n de la respuesta existencial al Dios-Trino, que interpela a los creyentes. La celebraci\u00f3n lit\u00fargica viene a ser el momento privilegiado del ministerium Verbi. En efecto, \u00abla lectura lit\u00fargica de la Biblia es la \u00fanica lectura que agota todo el sentido que ella tiene a los ojos de su autor principal. Es la lectura teol\u00f3gica de la Biblia. La lectura dicha filol\u00f3gica, cr\u00ed\u00adtica, que, por definici\u00f3n, intenta pararse en el sentido de los contempor\u00e1neos, es \u00fatil, leg\u00ed\u00adtima, incluso necesaria, ya que toda ulterior lectura debe partir de \u00e9sta; mas es parcial e incompleta\u00bb&#8216;\u00bb. La complementariedad, la vitalidad, la actualidad y el dinamismo del sentido profundo de la Escritura se realiza en la liturgia, ya que tal sentido profundo en su complementariedad, vitalidad, etc., no es sino la unidad de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica, que se actualiza en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la palabra de Dios se orienta, pues, a revelar la perenne actualidad del misterio que se est\u00e1 celebrando, as\u00ed\u00ad como a hacer penetrar a los celebrantes o participantes en su comprensi\u00f3n, vitaliz\u00e1ndolo. Participando en una celebraci\u00f3n de la palabra se sienten movidos los cristianos a participar en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, que representa la suprema realizaci\u00f3n de toda palabra proclamada. Es, por tanto, inconcebible que algunas comunidades de cristianos se aventuren a vivir el cristianismo en su complementariedad nutri\u00e9ndose s\u00f3lo de la mesa de la palabra, amortiguando as\u00ed\u00ad el dinamismo de la misma, que consiste en hacer llegar a la completa celebraci\u00f3n de cuanto en ella se anuncia [-> Celebraci\u00f3n de la palabra].<\/p>\n<p>A.M. Triacca<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. Panor\u00e1mica sobre los estudios acerca del binomio \u00abliturgia y biblia\u00bb: 1. Estudios que abordan problemas de car\u00e1cter hist\u00f3rico-lit\u00fargico; 2. Estudios que abordan problemas de car\u00e1cter pastoral-lit\u00fargico; 3. Estudios que abordan problemas de car\u00e1cter teol\u00f3gico-lit\u00fargico &#8211; III. Precisiones terminol\u00f3gicas &#8211; IV. Principios establecidos por el Vat. 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