{"id":17118,"date":"2016-02-05T11:08:49","date_gmt":"2016-02-05T16:08:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canto-gregoriano\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:49","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:49","slug":"canto-gregoriano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canto-gregoriano\/","title":{"rendered":"CANTO GREGORIANO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El canto de la iglesia primitiva &#8211; II El canto galorromano &#8211; lII. El repertorio gregoriano &#8211; IV. La estructura gregoriana: 1. Los cantos de la misa; 2. Los cantos del oficio divino &#8211; V. Los libros de canto &#8211; VI. El canto gregoriano en la historia.<\/p>\n<p>El papa san P\u00ed\u00ado X, en el c\u00e9lebre motu proprio Tra le sollecitudini, por el que se impuls\u00f3 en la iglesia cat\u00f3lica el uso de la m\u00fasica sagrada seg\u00fan la m\u00e1s pura tradici\u00f3n, describi\u00f3 el canto gregoriano como \u00abel propio de la iglesia romana, el \u00fanico que la iglesia hered\u00f3 de los antiguos padres, el que ha custodiado celosamente durante muchos siglos en sus c\u00f3dices lit\u00fargicos, el que en algunas partes de la liturgia prescribe exclusivamente, el que propone a los fieles directamentecomo suyo y recent\u00ed\u00adsimos estudios han establecido felizmente en su pureza e integridad\u00bb. Los diferentes documentos pontificios que siguieron a este importante texto del 22 de noviembre de 1903, Divini cultus (P\u00ed\u00ado XI), Musicae sacrae (P\u00ed\u00ado XII), desarrollaron y adaptaron estos conceptos hasta ser asumidos en gran parte por la propia constituci\u00f3n del concilio Vat. II sobre sagrada liturgia Sacrosanctum concilium, en la que leemos: \u00abLa iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones lit\u00fargicas\u00bb (116).<\/p>\n<p>I. El canto de la iglesia primitiva<br \/>\nEl canto gregoriano ha sido considerado, con raz\u00f3n, heredero de los cantos de la liturgia de la iglesia primitiva. Los cristianos se reun\u00ed\u00adan para rezar, para escuchar la palabra de Dios, para celebrar la eucarist\u00ed\u00ada, para debatir los problemas que surg\u00ed\u00adan en la vida de la comunidad. En estas reuniones no exist\u00ed\u00ada otro repertorio de cantos que el de la biblia: el libro de los Salmos y dem\u00e1s c\u00e1nticos repartidos en los escritos del Pentateuco, de los profetas y sapienciales. Estos textos po\u00e9ticos eran cantados, o por mejor decir, cantilados \u00f3 recitados en las sinagogas por los jud\u00ed\u00ados seg\u00fan unos determinados sistemas, en los que se hac\u00ed\u00ada participar a los fieles para que \u00e9stos memorizasen mejor ciertas frases, ciertos textos m\u00e1s importantes. Aun hoy en las tradiciones jud\u00ed\u00adas m\u00e1s puras, como la yemenita o la sefard\u00ed\u00ad de Marruecos, persiste esta costumbre ancestral. De ah\u00ed\u00ad surge, pues, ese h\u00e1bito de cantar en la liturgia y esas formas l\u00ed\u00adrico-musicales, de las que ya nos daprecioso testimonio la peregrina Egeria, que desde los confines de Occidente, probablemente desde Galicia, viaja a Jerusal\u00e9n y nos relata pormenorizadamente el ambiente de las comunidades cristianas en Palestina, haciendo expresa referencia a los cantos, por el a\u00f1o 380.<\/p>\n<p>Los diferentes condicionamientos de las iglesias en los distintos enclaves geogr\u00e1ficos del mundo romano propiciar\u00e1n la diversificaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas lit\u00fargicas y, en consecuencia, musicales de cada una de ellas. La lengua era ya una primera frontera para esta separaci\u00f3n, si bien en Occidente la r\u00e1pida aceptaci\u00f3n del lat\u00ed\u00adn como lengua del imperio favorecer\u00ed\u00ada una indudable unidad lit\u00fargica, que s\u00f3lo se fragmentar\u00ed\u00ada en origen por la utilizaci\u00f3n de las diferentes versiones latinas de la biblia. La fragmentaci\u00f3n en pr\u00e1cticas bien diversas aparece ante nosotros desde el s. iv, y llegar\u00e1 a plasmarse en repertorios lit\u00fargico-musicales bastante conocidos, anteriores a la implantaci\u00f3n del canto gregoriano.<\/p>\n<p>En el sur de Italia ten\u00ed\u00adan un repertorio musical que nos ha llegado parcialmente en c\u00f3dices de los ss. xi y xn procedentes de Benevento. Hoy se lo designa con el nombre de canto beneventano. En Roma exist\u00ed\u00ada un canto propio de la liturgia, tal como la describe Amalario a comienzos del s. ix. Se conserva sustancialmente en libros que estuvieron en uso en Roma durante los ss. xi al xui. Es el llamado canto viejo-romano. En Mil\u00e1n se mantiene a\u00fan vivo el canto ambrosiano, cuyos manuscritos m\u00e1s antiguos llegados hasta nosotros son del s. xn, pero revelan una pr\u00e1ctica musical antiqu\u00ed\u00adsima. En las Galias exist\u00ed\u00ada el canto galicano, desaparecido casi por completo al ser suplido por el canto gregoriano. En Africa occidental (ah\u00ed\u00ad tenemos los numerosos testimonios de Tertuliano y de san Agust\u00ed\u00adn) exist\u00ed\u00ada una liturgia muy solemne, en la que la m\u00fasica ocupaba un lugar esencial. De ella no nos han quedado vestigios. Por fin, en Hispania exist\u00ed\u00ada, desde la Tarraconense y la Lusitania hasta la B\u00e9tica, una pr\u00e1ctica unificada al menos desde la primera \u00e9poca visigoda. Ser\u00e1 el canto hisp\u00e1nico, llamado tambi\u00e9n visig\u00f3tico o, menos afortunadamente, moz\u00e1rabe [-> Canto moz\u00e1rabe, en Hispana, Liturgia].<\/p>\n<p>II. El canto galorromano<br \/>\nLa diversidad de usos lit\u00fargicos y musicales era una de las m\u00e1ximas dificultades que encontr\u00f3 la restauraci\u00f3n carolingia para establecer una so\u00f1ada unidad del imperio sobre la base de la herencia constantiniana. As\u00ed\u00ad, los cl\u00e9rigos carolingios, entre los que no faltar\u00ed\u00ada un insigne monje espa\u00f1ol, Benito Aniano, se preocuparon de encontrar la f\u00f3rmula que propiciase la pr\u00e1ctica unitaria en la liturgia. Con una actividad febril se dedicaron a copiar manuscritos con los repertorios que deb\u00ed\u00adan usarse en todo el imperio. Estos repertorios se construyeron sobre la base de lo que se hac\u00ed\u00ada en la iglesia de Roma y en las propias Galias. Con santa astucia, su reconstrucci\u00f3n fue atribuida a un antiguo papa santo de los m\u00e1s influyentes en la alta edad media, san Gregorio Magno. As\u00ed\u00ad, la nueva liturgia y el nuevo canto de las iglesias sometidas al imperio era el gregoriano, el directamente inspirado por Dios al santo papa.<\/p>\n<p>Durante el s. ix, el canto que se canta en la liturgia de las iglesias de influencia carolingia es el gregoriano. Ya en este siglo se advierte un incontenible deseo de los carolingios para que el papa fomente la aceptaci\u00f3n del nuevo canto en toda la cristiandad. En las Galias, Germania e Inglaterra se produce r\u00e1pidamente la implantaci\u00f3n de la nueva m\u00fasica sin dificultad. Tambi\u00e9n en Roma y en Italia central, salvo reductos contados, se acepta la nueva pr\u00e1ctica. Pero aquellas iglesias latinas m\u00e1s alejadas del \u00e1rea de influencia carolingia y m\u00e1s fuertemente apegadas de su vieja tradici\u00f3n, como las del sur de Italia, Mil\u00e1n y la Pen\u00ed\u00adnsula Ib\u00e9rica, se resistieron con firmeza ante el que ellos consideraban injustificado atropello.<\/p>\n<p>La difusi\u00f3n del canto gregoriano en toda Europa se llev\u00f3 a cabo fundamentalmente mediante la copia y r\u00e1pida circulaci\u00f3n de nuevos c\u00f3dices (fue a partir del s. tx cuando se generaliz\u00f3 el uso de un tipo de escritura, la carolingia, que ser\u00ed\u00ada extraordinariamente fecunda por su claridad, versatilidad y elegancia) y la repoblaci\u00f3n de iglesias y monasterios por cl\u00e9rigos carolingios, primero, y luego por los monjes cluniacenses.<\/p>\n<p>III. El repertorio gregoriano<br \/>\nEl canto gregoriano se copi\u00f3 en c\u00f3dices, como el resto de las f\u00f3rmulas eucol\u00f3gicas. Pero si los formularios lit\u00fargicos se formaron por la selecci\u00f3n de unos textos b\u00ed\u00adblicos o de oraciones antiguas y escritos de los santos padres, los cantos del repertorio gregoriano, cuyos textos estaban previamente fijados, fueron establecidos y ordenados con unos criterios de funcionalidad m\u00e1s que de obediencia a una tradici\u00f3n. Hab\u00ed\u00ada cantos en los que participaba todo el pueblo, y eran respuestas sencillas a unas recitaciones del lector o del salmista. Cada vez, sin embargo, los fieles ten\u00ed\u00adan menos participaci\u00f3n directa, por cuanto ellat\u00ed\u00adn ya hab\u00ed\u00ada dejado de ser una lengua inteligible por la mayor\u00ed\u00ada, especialmente en los pa\u00ed\u00adses menos romanizados, como las Galias del Norte, Germania, etc. Y hab\u00ed\u00ada cantos, cada vez m\u00e1s numerosos, en los que s\u00f3lo un grupo reducido de cantores pod\u00ed\u00ada participar, llamado schola, porque pertenec\u00ed\u00adan a la schola o escuela de cl\u00e9rigos que hab\u00ed\u00ada en las grandes iglesias y monasterios. La importancia de la schola fue cada vez mayor, hasta dejar reducida al m\u00ed\u00adnimo la participaci\u00f3n de los fieles en las breves aclamaciones de los solistas, tales como el celebrante y los dem\u00e1s ministros.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n el repertorio gregoriano propiamente dicho lleg\u00f3 a formarse con cantos destinados a la schola, esto es, al grupo de cantores t\u00e9cnicos, o al cantor solista, personaje que desde el primer momento tuvo gran influencia en la ense\u00f1anza de la m\u00fasica (aparte de otras funciones extraordinarias que a veces les fueron encomendadas, como las de embajadores o legados del papa o del obispo para llevar a cabo misiones delicadas, como Juan el Archicantor, enviado a Inglaterra ya en tiempos del papa Gregorio Magno). No obstante, tambi\u00e9n entraron espor\u00e1dicamente cantos procedentes de la primitiva recitaci\u00f3n salm\u00f3dica, conservados vivos en la tradici\u00f3n oral. Son \u00e9stos especialmente los cantos feriales del oficio divino, cantos que no llegaron a escribirse en c\u00f3dices sino m\u00e1s tard\u00ed\u00adamente, pero que hoy pertenecen con toda raz\u00f3n, por su venerable antig\u00fcedad, al repertorio musical gregoriano.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, los music\u00f3logos modernos, lejos de ver en el repertorio gregoriano un todo homog\u00e9neo, establecen con bastante precisi\u00f3n los procedimientos y sistemas usados en su composici\u00f3n, que sereducen fundamentalmente a tres<br \/>\na) Procedimiento de melod\u00ed\u00adas-tipo. Consiste en la adaptaci\u00f3n de una determinada f\u00f3rmula mel\u00f3dica, sencilla o complicada, a muchos textos de id\u00e9nticas caracter\u00ed\u00adsticas. Este procedimiento es el m\u00e1s antiguo y proviene de las primitivas pr\u00e1cticas de recitaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. En el origen eran melod\u00ed\u00adas sencill\u00ed\u00adsimas, que consist\u00ed\u00adan en una entonaci\u00f3n, un recitado sobre una cuerda o nota sostenida y una cadencia, formando todo una especie de arco rebajado. Progresivamente, la entonaci\u00f3n y la recitaci\u00f3n sobre la cuerda o tenor, as\u00ed\u00ad como la cadencia, fueron adorn\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s por influjo de los propios recitadores, hasta el punto de quedar desdibujada la primitiva l\u00ed\u00adnea mel\u00f3dica, como es el caso de la mayor\u00ed\u00ada de los responsorios graduales en la misa o del oficio divino.<br \/>\nb) Procedimiento de melod\u00ed\u00adas originales. Fueron compuestas expresamente para determinados textos, y tuvieron como destinatarios los cantores de la schola. No cuidan la forma primitiva antifonal, sino que la propia ant\u00ed\u00adfona, por ejemplo, es tomada como un todo sobre el que se dibuja una melod\u00ed\u00ada coherente. Este procedimiento es el que ha sido utilizado en casi todas las ant\u00ed\u00adfonas festivas, en los introitos y comuniones de la misa.<br \/>\nc) Procedimiento centonal. Trata el texto de manera similar a como lo hace el procedimiento anterior, esto es, sin atender a la forma primitiva. Pero en lugar de forjar una melod\u00ed\u00ada a la medida y sentido gramatical del texto, toma f\u00f3rmulas mel\u00f3dicas estereotipadas de aqu\u00ed\u00ad y de all\u00ed\u00ad y las cose formando una especie de rapsodia, en el sentido etimol\u00f3gico de la palabra, o de mosaico. Las f\u00f3rmulas mel\u00f3dicas aut\u00f3nomas, que emigran de aqu\u00ed\u00ad para all\u00e1 adheridas muchas veces a textos o expresiones estereotipadas, como confitebor tibi, laudate Dominum, etc., se llaman centones.<\/p>\n<p>IV. La estructura gregoriana<br \/>\nNaturalmente, la estructura del canto gregoriano es la misma que la de la liturgia. Pero veremos c\u00f3mo la propia condici\u00f3n musical de un determinado texto va a modificar la estructura lit\u00fargica general.<\/p>\n<p>Los propios c\u00f3dices antiguos nos se\u00f1alan ya una distribuci\u00f3n obvia de los cantos en el repertorio gregoriano al separar los cantos de la misa de los del oficio divino. Unos y otros tendr\u00e1n tambi\u00e9n unas caracter\u00ed\u00adsticas bien distintas.<\/p>\n<p>1. LOS CANTOS DE LA MISA. En el momento en que se forma el repertorio gregoriano o galorromano, la misa tiene una configuraci\u00f3n bien distinta de la que podemos vislumbrar en \u00e9pocas m\u00e1s primitivas. Ya en el Ordo romano I (que aparece hacia el a\u00f1o 750 en el imperio de Pipino el Breve y que, a pesar de haber estado orientado a la ordenaci\u00f3n de la misa papal, no ces\u00f3 de ser el modelo de todas las misas de rito romano) la misa tiene la siguiente distribuci\u00f3n, que en esencia ha pervivido hasta el concilio Vaticano II:<br \/>\nEl celebrante entra en la iglesia. Mientras, la schola canta la antiphona ad introitum o simplemente introito. El celebrante saluda al altar y se dirige a su sitial; entonces la schola comienza el Kyrie eleison, alternando entre s\u00ed\u00ad o con el cantor. Ya entonces se ha perdido la letan\u00ed\u00ada introductoria de esta invocaci\u00f3n. Inmediatamente el celebrante entonaba el Gloria, que era seguido por la schola. Estos dos \u00faltimos cantos, por tener el mismo texto para todos los d\u00ed\u00adas, sol\u00ed\u00adan cantarse con f\u00f3rmulas estereotipadas. Terminada la primera lectura, uno o dos solistas, a veces con intervenci\u00f3n de la schola, cantaban el responsorio gradual. El aleluya se introducir\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde, y por eso no existe uniformidad en la tradici\u00f3n manuscrita. Otra pieza interleccional, que supl\u00ed\u00ada en cuaresma al aleluya, fue el tracto, que consist\u00ed\u00ada en el canto de una serie de vers\u00ed\u00adculos seguidos con una melod\u00ed\u00ada muy adornada. Despu\u00e9s del evangelio se recitaba el credo. Esta recitaci\u00f3n dio lugar a un canto sil\u00e1bico t\u00ed\u00adpico, sobre el que se basaron las diferentes melod\u00ed\u00adas que hoy conocemos.<\/p>\n<p>La liturgia eucar\u00ed\u00adstica se iniciaba con el canto del ofertorio. En los libros lit\u00fargicos gregorianos aparece el canto del ofertorio en forma responsorial, con uno o varios vers\u00ed\u00adculos de extraordinaria complicaci\u00f3n mel\u00f3dica. Estos desaparecer\u00ed\u00adan, permaneciendo solamente la parte primera, con lo cual quedar\u00ed\u00ada configurada la pieza como una ant\u00ed\u00adfona muy adornada. En las partes recitadas o cantiladas de la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, se conserv\u00f3 una melod\u00ed\u00ada muy antigua, de la que formaba parte el propio Sanctus. Este, en lugar de ser una aclamaci\u00f3n propia de los fieles, fue asumido tambi\u00e9n por la schola, y m\u00e1s a\u00fan por el cantor, el cual pod\u00ed\u00ada introducir tropos complicados.<\/p>\n<p>El Agnus Dei es el vestigio de unas preces m\u00e1s antiguas. En la \u00e9poca de introducci\u00f3n del canto gregoriano ya era cantado por la schola. En fin, la comuni\u00f3n es vestigio tambi\u00e9n de un canto antifonal, cuyo estribillo o ant\u00ed\u00adfona fue tomando autonom\u00ed\u00ada hasta desaparecer el propio salmo.<\/p>\n<p>Los cantos que ten\u00ed\u00adan texto diferente para cada d\u00ed\u00ada eran los que formaban el repertorio gregoriano m\u00e1s primitivo, el que aparec\u00ed\u00ada en los c\u00f3dices. Por el contrario, los cantos con texto id\u00e9ntico para cada d\u00ed\u00ada, llamados tambi\u00e9n del ordinario de la misa, ten\u00ed\u00adan unas pocas f\u00f3rmulas mel\u00f3dicas, las cuales se multiplicaron al ser cantadas con tropos. Normalmente estos cantos del ordinario de la misa no aparecen en los manuscritos sino tard\u00ed\u00adamente, en colecciones de tropos, troparios y prosarios. La pertenencia a este repertorio tard\u00ed\u00ado hizo que todas las piezas del ordinario de la misa, aun cuando tuviesen un origen y una funci\u00f3n bien diferentes dentro de la liturgia, fuesen consideradas musicalmente como un todo. Esto ocurri\u00f3 especialmente al comienzo del ars nova, en el primer cuarto del s. xiv. As\u00ed\u00ad funcionar\u00e1n f\u00f3rmulas del Kyrie agrupadas con ciertas f\u00f3rmulas del Gloria, Sanctus y Agnus Dei, de modo que en ciertas solemnidades se cantaban unas mismas f\u00f3rmulas. Entonces aparecer\u00ed\u00ada el nuevo concepto de misa como forma musical independiente, referida a un conjunto de f\u00f3rmulas o cantos del ordinario de la misa. La polifon\u00ed\u00ada tomar\u00ed\u00ada estos cantos por estar m\u00e1s abiertos a la composici\u00f3n de m\u00fasica nueva, creando aut\u00e9nticas obras de arte, tales como la misa de Notre Dame, de Guillaume de Machaut, basada en la f\u00f3rmula gregoriana del Kyrie cum jubilo, y otras piezas, propias de las festividades de la Virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. Los CANTOS DEL OFICIO DIVINO. El canto del oficio divino se basaba al principio en la mera recitaci\u00f3n de los salmos. Hay que se\u00f1alar desde el principio que, contrariamente a lo que ocurre en la actualidad, en que nuestras lecturas p\u00fablicas y nuestras conversaciones y conferencias se hacen en una entonaci\u00f3n propia de cada individuo (orientado obviamente por la naturaleza f\u00f3nica de la lengua), los antiguos le\u00ed\u00adan, rezaban y hablaban en p\u00fablico seg\u00fan unos determinados esquemas mel\u00f3dicos que constitu\u00ed\u00adan lo que hoy llamamos cantilaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, el rezo de los salmos era cantilado o semitonado. Ahora bien, el oficio divino consist\u00ed\u00ada esencialmente en la recitaci\u00f3n de los salmos. Como quiera que el libro de los Salmos era universalmente memorizado, en un principio no hab\u00ed\u00ada libros para el rezo del oficio divino. Los salmos eran recitados o cantilados de varias maneras, lo cual daba una cierta variedad al rezo, y al mismo tiempo propiciaba una mayor interiorizaci\u00f3n de ciertos textos m\u00e1s importantes. As\u00ed\u00ad, el salmo pod\u00ed\u00ada ser recitado en directo, cuando los versos eran rezados por todos sin interrupci\u00f3n desde el primero al \u00faltimo; pod\u00ed\u00ada ser cantado responsorialmente, cuando los versos eran recitados por un solista y el resto de los asistentes respond\u00ed\u00ada con una frase significativa tomada del propio salmo; o, finalmente, pod\u00ed\u00ada ser cantilado antifonalmente, cuando estribillo y versos eran alternados por el coro partido en dos grupos.<\/p>\n<p>El oficio divino, despu\u00e9s de la reforma carolingia, guard\u00f3 esta forma de cantar, conserv\u00f3 las mismas f\u00f3rmulas mel\u00f3dicas y estribillos en los oficios feriales. En los oficios festivos, por el contrario, sobre todo los de creaci\u00f3n m\u00e1s reciente, las ant\u00ed\u00adfonas y responsorios fueron desligados de las f\u00f3rmulas recitativas salm\u00f3dicas, perdiendo incluso los propios textos, tomados de los salmos, para asumir otros relativos directamente al acontecimiento lit\u00fargico (l\u00fae se est\u00e1 celebrando.<\/p>\n<p>La diferencia en la estructura de las horas del oficio divino en el cursus llamado romano y en el mon\u00e1stico s\u00f3lo es relevante a la hora de contabilizar el n\u00famero de los salmos con sus respectivas ant\u00ed\u00adfonas que se cantan en las diversas horas, y especialmente en maitines. Este \u00faltimo obedece a la normativa que establece san Benito en su Regula monasteriorum.<\/p>\n<p>V. Los libros de canto<br \/>\nLos c\u00f3dices primitivos de canto fueron escritos en el momento en que la tradici\u00f3n oral no alcanzaba presumiblemente a salvaguardar la pureza de las melod\u00ed\u00adas, y cuando nuevos cantos engrosaban el repertorio musical lit\u00fargico. Estos c\u00f3dices fueron concebidos, sin embargo, no s\u00f3lo como repertorios que daban cuenta de la genuina verdad de los cantos, sino tambi\u00e9n como \u00fatiles o instrumentos al servicio de los cantores. De ah\u00ed\u00ad su car\u00e1cter eminentemente funcional. Hemos de distinguir, pues, los libros de canto de la misa y los del oficio divino. Todos ellos, cuando s\u00f3lo contienen m\u00fasica, suelen ser designados con el t\u00ed\u00adtulo de antifonarios. En casos excepcionales, frecuentes, sin embargo, en la Pen\u00ed\u00adnsula Ib\u00e9rica en la liturgia hisp\u00e1nica, los cantos de la misa y del oficio pod\u00ed\u00adan copiarse en un solo volumen.<\/p>\n<p>Entre los libros de la misa hemos de destacar el Antiphonarium Missae, llamado tambi\u00e9n Antiphonarium Graduale, o m\u00e1s sencillamente Graduale, porque una de las principales piezas contenidas en \u00e9l era precisamente el responsorio gradual, cantado como canto interleccional. Este libro conten\u00ed\u00ada todas las piezas cantadas de la misa, pertenecientes al cantor y a la schola. Tambi\u00e9n exist\u00ed\u00ada un libro suelto propio del cantor, llamado cantatorium, del que nos han quedadomuy pocos testimonios, tales como el cantatorio de San Galo y el gradual de Monza. M\u00e1s tarde, sobre todo despu\u00e9s de la llegada de los frailes mendicantes, dominicos y franciscanos principalmente, abundar\u00ed\u00adan libros mixtos, como el Missale notatum, que contiene todas las piezas de la misa, exceptuadas las del ordinario, cantables o no; pero las cantables, con notaci\u00f3n gregoriana. Los cantos del ordinario de la misa aparec\u00ed\u00adan en unos c\u00f3dices especiales que conten\u00ed\u00adan tropos y secuencias o prosas, llamados troparios o prosarios, ya que dichos cantos siempre ven\u00ed\u00adan acompa\u00f1ados de estas piezas de creaci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>El oficio divino originalmente se cantaba, como se ha dicho, sirvi\u00e9ndose del libro b\u00ed\u00adblico de los Salmos o Salterio. Poco a poco aparecieron colecciones de ant\u00ed\u00adfonas y de responsorios y otras piezas cantadas, formando un libro musical por excelencia del oficio divino, llamado antifonario, sin m\u00e1s, o antifonario del oficio. Los himnos ven\u00ed\u00adan en libro aparte, llamado himnario, normalmente sin m\u00fasica, pues al ser las piezas versificadas e isostr\u00f3ficas pod\u00ed\u00adan ser cantadas muchas veces con f\u00f3rmulas musicales distintas. Luego aparecer\u00ed\u00ada el Breviarium notatum, de las mismas caracter\u00ed\u00adsticas que el Missale antes se\u00f1alado.<\/p>\n<p>La uniformidad existente en la celebraci\u00f3n de la misa, as\u00ed\u00ad en el rito romano como entre las \u00f3rdenes religiosas, cre\u00f3 tambi\u00e9n uniformidad en los libros lit\u00fargicos. No ocurri\u00f3 igual con los libros del oficio. En \u00e9stos hay que distinguir con cuidado entre los c\u00f3dices del cursus romanus y los del cursus monasticus. Este tiene una ordenaci\u00f3n distinta de los cantos, lo mismo en el oficio ferial que en el festivo, y se distingue especialmentepor el n\u00famero mayor de salmos, doce en total en lugar de nueve, en los nocturnos.<\/p>\n<p>Tard\u00ed\u00adamente surgir\u00ed\u00adan nuevos libros del repertorio gregoriano, seg\u00fan las necesidades de cada iglesia, orden religiosa o monasterio: procesionales, matutinarios, responsoriales, diurnales. Asimismo, el ritual y el pontifical, libros que conten\u00ed\u00adan los formularios propios de las celebraciones especiales no incluidas en el anni circulo, esto es, en el a\u00f1o lit\u00fargico, recoger\u00e1n con notaci\u00f3n los cantos de tales actos lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>VI. El canto gregoriano en la historia<br \/>\nEl canto gregoriano ha tenido un lugar privilegiado en la historia de la iglesia y en la historia de la cultura universal. Aunque no es seguro que fuese el repertorio gregoriano donde primeramente se experiment\u00f3 la t\u00e9cnica de escritura musical que ten\u00ed\u00ada como principio la plasmaci\u00f3n de los sonidos en neumas (graf\u00ed\u00adas que intentaban reproducir el movimiento mel\u00f3dico de la voz y su duraci\u00f3n temporal), sin duda en \u00e9l obtuvo su madurez y mayor difusi\u00f3n la escritura neum\u00e1tica y las que inmediatamente seguir\u00ed\u00adan a \u00e9sta como evoluci\u00f3n natural de la misma. La notaci\u00f3n figurada usada por los m\u00fasicos en Occidente hasta hoy no es m\u00e1s que la concreci\u00f3n y estilizaci\u00f3n de unas figuras ampliamente usadas en el repertorio gregoriano.<\/p>\n<p>Esta m\u00fasica, cantada universalmente en todas las iglesias de la cristiandad, a excepci\u00f3n de las comunidades de Oriente, sirvi\u00f3 de objeto de estudio y de especializaci\u00f3n de los m\u00fasicos m\u00e1s cualificados durante toda la edad media. En el repertorio gregoriano se ensayaron los g\u00e9neros m\u00e1s productivos de la creaci\u00f3n musical moderna, el tropo y la polifon\u00ed\u00ada. El tropo era la glosa literario-musical que se introduc\u00ed\u00ada en medio de determinadas piezas gregorianas. La versatilidad de este sistema compositivo dio origen a numerosas formas, incluso en lengua vulgar. El trovador recibe su nombre del tropo: tropator, compositor de esta m\u00fasica. La polifon\u00ed\u00ada, en la concepci\u00f3n contrapunt\u00ed\u00adstica que ha perdurado hasta nuestros d\u00ed\u00adas, se inici\u00f3 en el discantus de los primitivos organa. Sobre la melod\u00ed\u00ada gregoriana cantada por el cantor o por la schola, un cantor especializado, el discantor, trenzaba exquisitamente otra melod\u00ed\u00ada, produci\u00e9ndose de esa manera el efecto polif\u00f3nico que habr\u00ed\u00ada de suponer, por otra parte, el olvido de los otros matices propios de la interpretaci\u00f3n gregoriana de los primeros tiempos, tales como los detalles r\u00ed\u00adtmicos y articulatorios que expresa con tanta precisi\u00f3n la notaci\u00f3n neum\u00e1tica.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de los tropos y de la polifon\u00ed\u00ada y su amplia difusi\u00f3n no menoscabaron el uso del gregoriano en las iglesias, aunque, como dec\u00ed\u00adamos, afectaron de modo directo a la interpretaci\u00f3n del mismo. Esta presencia constante de una m\u00fasica tradicional, considerada como sagrada y la propia de la liturgia romana, ha perdurado hasta nuestros d\u00ed\u00adas y ha actuado como punto de referencia inexcusable para todas las composiciones de m\u00fasica sagrada y como fuente inagotable de inspiraci\u00f3n en los grandes compositores de todos los tiempos, desde los grandes polifonistas del s. xvi, pasando por los del barroco, el clasicismo, hasta el modernismo de Debussy, etc.<\/p>\n<p>El paso del tiempo desfigur\u00f3 un tanto la brillantez mel\u00f3dica de las viejas melopeas gregorianas, hasta el punto de ser llamado canto llano, esto es, plano, sin el relieve propio del canto figurado. Durante el s. xIx, el fervor rom\u00e1ntico por el oscuro mundo medieval descubri\u00f3 la hondura de este canto, atribuido nada menos que al papa san Gregorio Magno. Un cl\u00e9rigo franc\u00e9s que, impregnado del m\u00e1s profundo sentimiento rom\u00e1ntico, visitaba asiduamente las ruinas de un viejo monasterio ca\u00ed\u00addo, el priorato de Solesmes, sinti\u00f3 un deseo irresistible de restaurar el cenobio en ruinas y emprender en \u00e9l la vida de los monjes antiguos. Este hombre fue Dom Gu\u00e9ranger, impulsor de la vida mon\u00e1stica benedictina, que hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo en el ostracismo despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n francesa, e iniciador, incuestionable hoy, del movimiento lit\u00fargico cuyos frutos habr\u00ed\u00adan de recogerse en los pontificados de san P\u00ed\u00ado X y de P\u00ed\u00ado XII. Como desencadenante, primero, y soporte, despu\u00e9s, de este movimiento, Dom Gu\u00e9ranger hizo que los monjes de su monasterio se dedicasen a reconstruir las melod\u00ed\u00adas gregorianas seg\u00fan su pr\u00ed\u00adstina configuraci\u00f3n. Para ello se dedicaron al estudio de los m\u00e1s primitivos c\u00f3dices, de manera que ya a fines de siglo unas nuevas ediciones musicales exhib\u00ed\u00adan un canto enteramente remozado seg\u00fan la notaci\u00f3n neum\u00e1tica de los c\u00f3dices, reconstitu\u00ed\u00adan las melod\u00ed\u00adas seg\u00fan su dibujo original y sentaban las bases para una interpretaci\u00f3n cada vez m\u00e1s aut\u00e9ntica. Los monjes de Solesmes formaron as\u00ed\u00ad una escuela de investigaci\u00f3n musicol\u00f3gica de primera categor\u00ed\u00ada, con un sistema de interpretaci\u00f3n caracter\u00ed\u00adstico, que ha servido de modelo en todo el mundo.<\/p>\n<p>Seguidamente surgi\u00f3 un gran inter\u00e9s por este canto, no s\u00f3lo en los medios eclesi\u00e1sticos y mon\u00e1sticos, sino tambi\u00e9n entre los music\u00f3logos e historiadores. Estos sepercataron de que fue sobre el canto gregoriano sobre el que se establecieron los principios de la teor\u00ed\u00ada musical que est\u00e1n vigentes en nuestras escuelas.<\/p>\n<p>Coros de monjes y otros m\u00e1s o menos profesionales dedicaron sus esfuerzos a difundir el canto gregoriano a trav\u00e9s de grabaciones discogr\u00e1ficas, siguiendo el modelo del coro de Solesmes, que realiz\u00f3 una gran colecci\u00f3n de discos de reconocida calidad. En Espa\u00f1a han sido los monjes benedictinos de Silos y Montserrat los que siguieron las huellas de Solesmes.<\/p>\n<p>[-> Canto y m\u00fasica.]<br \/>\nI. Fern\u00e1ndez de la Cuesta<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El nombre a menudo se toma como sin\u00f3nimo de canto llano, que comprende no s\u00f3lo la m\u00fasica eclesi\u00e1stica de la temprana Edad Media, sino tambi\u00e9n las composiciones posteriores (melod\u00edas elaboradas para el ordinario de la Misa, secuencias etc.) escritas en un estilo similar hasta el siglo XVI y a\u00fan en tiempos modernos.  En su sentido m\u00e1s estricto el canto gregoriano quiere decir la forma romana del primer canto llano distinta de los cantos ambrosiano, galicano y moz\u00e1rabe, que eran parientes pero que fueron poco a poco suplantados por \u00e9l desde el siglo VIII al XI.  De los cantos galicanos y moz\u00e1rabes s\u00f3lo se conservan unos pocos restos, pero probablemente eran muy relacionados al canto ambrosiano.  De \u00e9ste, que se ha mantenido en Mil\u00e1n hasta el presente, hay dos manuscritos completos que pertenecen a los siglos XIII y XIV respectivamente y un considerable n\u00famero que pertenecen al XV y XVI.  Hay un manuscrito incompleto del siglo XII, que est\u00e1 actualmente en el Museo Brit\u00e1nico y ha sido publicado en el quinto volumen de \u00abPal\u00e9ographie musicale\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos manuscritos contienen los cantos tanto para el Oficio como para la Misa.  Los cantos del Oficio son ant\u00edfonas y responsorios, como en los libros romanos. Los cantos de la Misa son Ingressa (correspondientes al introito pero sin salmo), Psalmellus (gradual), Cantus (tracto), ofertorio, Transitorium (Comuni\u00f3n) y adem\u00e1s dos ant\u00edfonas que no tiene equivalente en la Misa gregoriana, una post Evangelium, la otra el Confractorium.  Hay adem\u00e1s unos pocos versos de Aleluya y ant\u00edfonas ante Evangelium. Musicalmente se puede observar f\u00e1cilmente que las piezas sil\u00e1bicas son con frecuencia m\u00e1s simples, y las piezas con ornato m\u00e1s extendidas en sus melismata que en el canto gregoriano. Las melod\u00edas gregorianas, sin embargo, tienen m\u00e1s individualidad y expresi\u00f3n caracter\u00edstica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque es muy dudoso que estas melod\u00edas ambrosianas se remonten al tiempo de San Ambrosio no es improbable que representen bien el car\u00e1cter del canto cantado en Italia y Galia cuando la cantilena romana sustituy\u00f3 a las formas anteriores.  La existencia frecuente de cadencias basadas en el cursus  en todo caso apunta a un tiempo  antes de que las \u00faltimas dejaran de usarse en la composici\u00f3n literaria, es decir, antes de mitad del siglo VII. (Vea Gatard en \u00abDict. d&#8217;arch. chr\u00e9t.\u00bb, s.v. \u00abAmbrosien (chant)\u00bb y Mocquereau, \u00abNotes sur l&#8217;Influence de l&#8217;Accent et du Cursus toniques Latins dans le Chant Ambrosien\u00bb en \u00abAmbrosiana\u00bb, Mil\u00e1n, 1897.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre canto gregoriano se refiere a Gregorio el Grande (590-604), al que una tradici\u00f3n bastante constante le atribuye un cierto arreglo final del canto romano.  Se encuentra por primera vez en los escritos de Guillermo de Hirschau, aunque Le\u00f3n IV (847-855) ya habla del cantus St. Gregorii. La tradici\u00f3n mencionada fue cuestionada en primer lugar por  Pierre Gussanville, en 1675, y de nuevo en 1729 por  George, Baron d&#8217;Eckhart, aunque ninguno de los dos atrajo mucha atenci\u00f3n.  En tiempos modernos Gevaert, presidente de la escuela de m\u00fasica de Bruselas, ha intentado demostrar, con mucho conocimiento, que la compilaci\u00f3n de la m\u00fasica de la Misa pertenece al final del siglo VII o principios del VIII.  Sus argumentos llevaron a investigaciones concienzudas del asunto, y pr\u00e1cticamente todas las autoridades, incluidos, adem\u00e1s de los benedictinos, hombres como Wagner, Gastou\u00e9 y Frere, afirman que la gran mayor\u00eda de las melod\u00edas del canto llano fueron compuestas antes del a\u00f1o 600.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales pruebas de la tradici\u00f3n gregoriana pueden resumirse de la siguiente manera:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (a) El testimonio de Juan el Di\u00e1cono, bi\u00f3grafo de Gregorio (c. 872) es bastante confiable. Entre otras consideraciones, la modesta reclamaci\u00f3n que hace para el santo  \u00abantiphonarium centonem\u2026 compilavit\u00bb (compil\u00f3\u2026  antifonario cent\u00f3n) muestra que no se dej\u00f3 llevar por el deseo de alabar a su h\u00e9roe. Hay otros testimonios del siglo IX.   En el VIII tenemos a Egberto y a Beda (ver Gastou\u00e9, \u00abLes Origines\u00bb, etc., 87 ss.)  \u00c9ste, en particular, habla de un tal Putta, que muri\u00f3 como obispo en 688 \u00abmaxime modulandi in ecclesia more Romanorum peritus, quem a discipulis beati papae Gregorii didicerat\u00bb. En el siglo VII hay un epitafio de Papa Honorio I|Honorio]], que muri\u00f3 en 638 (Gastou\u00e9, op. cit., 93): <\/li>\n<\/ul>\n<p> \u2026divino in carmine pollens<br \/>\nAd vitam pastor ducere novit ovis<br \/>\n. . . . . . . . . . . . . . . . .<br \/>\nNamque Gregorii tanti vestigia iusti<br \/>\nDum sequeris culpiens meritumque geris <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8212;es decir, \u201cDotado con la divina armon\u00eda el pastor lleva a las ovejas a la vida\u2026 pues mientras sigues las pisadas de San Gregorio has ganado el premio\u201d.  Seg\u00fan esto, a menos de cuarenta a\u00f1os tras la muerte de San Gregorio, en Roma se pensaba que la mayor alabanza para un Papa amante de la m\u00fasica era compararle con su predecesor Gregorio.\n<\/p>\n<ul>\n<li> (b)  Las fiestas que se conoce fueron introducidas al uso de San Gregorio en las melod\u00edas principales tomaron prestado de fiestas anteriores. Vea las pruebas detalladas para esto en la \u201cIntroducci\u00f3n \u201c de Frere.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (c)  El texto de los cantos se tomaron de la versi\u00f3n \u201cItala\u201d, mientras que ya desde la primera mitad del siglo VII la correcci\u00f3n de San Jer\u00f3nimo hab\u00eda sido generalmente adoptada.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>(d)  La frecuente repetici\u00f3n en las melod\u00edas del canto llano, de cadencias modeladas sobre el cursus literario muestra que fueron compuestas antes de la mitad del siglo VII, cuando el cursus dej\u00f3 de usarse.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  GEVAERT, Les Origines du Chant Liturgigue de l&#8217;\u00c9glise Latins (Ghent, 1890); IDEM, La Melopee Antique dans le Chant de l&#8217;\u00e9glise Latine (Ghent, 1895); MORIN, Les Veritables Origines du Chant Gregorien (Maredsous, 1890); CAGIN, Un Mot sur l&#8217;Antiphonale Missarum (Solesmes, 1890); BRAMBACH, Gregorianisch (Leipzig, 1895, 2da. ed., 1901); FRERE, Introduction to the Graduale Sarisburiense (Londres, 1894); Paleographie musicale, IV; WAGNER, Introduction to the Gregorian Melodies, Pt. I (1901, ed. Inglesa por la Plainsong and Medieval Music Society, Londres, chapter XI); GASTOUE, Les origines du Chant Romain (Pris, 1907), pt. II, i; WYATT, St. Gregory and the Gregorian Music (Londres 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Bewerunge, Henry. \u00abGregorian Chant.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06779a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.  Dedicado a Julen Ezcurra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. El canto de la iglesia primitiva &#8211; II El canto galorromano &#8211; lII. El repertorio gregoriano &#8211; IV. La estructura gregoriana: 1. Los cantos de la misa; 2. Los cantos del oficio divino &#8211; V. Los libros de canto &#8211; VI. El canto gregoriano en la historia. El papa san P\u00ed\u00ado X, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/canto-gregoriano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCANTO GREGORIANO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17118","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17118"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17118\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}