{"id":17120,"date":"2016-02-05T11:08:53","date_gmt":"2016-02-05T16:08:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:53","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:53","slug":"catequesis-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-y-liturgia\/","title":{"rendered":"CATEQUESIS Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n &#8211; I. Lecciones de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica &#8211; II. Documentos recientes &#8211; III. Propuestas sistem\u00e1ticas: 1. La primac\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n; 2. La estructura catecumenal; 3. La mistagogia; 4. Formas de la catequesis lit\u00fargica: a) La catequesis como iniciaci\u00f3n a la liturgia, b) La liturgia, catequesis en acto, c) La liturgia, fuente de la catequesis &#8211; IV. Problemas abiertos. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nEn la m\u00e1s reciente literatura sobre las relaciones catequesis-liturgia se encuentran frecuentemente expresiones como di\u00e1logo dif\u00ed\u00adcil, insuficiente debate, encuentro problem\u00e1tico, etc. En el terreno pastoral no faltan dificultades e incomprensiones; en el plano organizativo se procede con frecuencia de una manera paralela. A veces, al consultar escritos y programas recientes se tiene la impresi\u00f3n de que la catequesis, tan abierta, a los valores de la m\u00e1s inmediata renovaci\u00f3n eclesial, no se ha penetrado a\u00fan de las orientaciones fundamentales de la -> reforma lit\u00fargica. Preocupada por el anuncio y por su traducci\u00f3n a la vida concreta, parece a veces menos sensible ante el momento celebrativo, que constituye la culminaci\u00f3n del anuncio y el manantial de la existencia cristiana. Hoy las ciencias humanas han mostrado con mayor claridad la funci\u00f3n de la experiencia simb\u00f3lico-ritual [-> Signo\/s\u00ed\u00admbolo] en la vida humana; pero corresponde sobre todo a la ->liturgia en la -> historia de la salvaci\u00f3n y en la vida de la -> iglesia el determinar su significado para la catequesis.<\/p>\n<p>El Vat. II ha afirmado repetidamente la funci\u00f3n catequ\u00e9tico-pedag\u00f3gica de la liturgia: ella es \u00abla fuente primaria y necesaria en la que han de beber los fieles el esp\u00ed\u00adritu verdaderamente cristiano\u00bb (SC 14); ella es \u00abtambi\u00e9n una gran instrucci\u00f3n para el pueblo fiel\u00bb (SC 33); \u00ablos sacramentos&#8230; en cuanto signos tienen tambi\u00e9n un fin pedag\u00f3gico\u00bb (SC 59); \u00abinc\u00falquese tambi\u00e9n por todos los medios la catequesis m\u00e1s directamente lit\u00fargica\u00bb (SC 35,3).<\/p>\n<p>El valor insustituible de la liturgia para la catequesis, as\u00ed\u00ad como para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, depende de la condici\u00f3n sacramental de la iglesia, del hecho de configurarse \u00e9sta de una manera m\u00e1s existencial, donde la comunidad celebra la liturgia. Es en la liturgia donde la realidad eclesial aparece m\u00e1s visiblemente como \u00abcumbre y fuente\u00bb de la vida de la iglesia. Este principio teol\u00f3gico tiene su fundamento antropol\u00f3gico en el hecho de que toda experiencia humana, individual o comunitaria, recibe su plena dimensi\u00f3n a trav\u00e9s de la experiencia simb\u00f3lica, que confiere forma plenaria a los sentimientos y a las disposiciones m\u00e1s \u00ed\u00adntimas, que compromete al hombre en todas sus facultades, que verifica la comuni\u00f3n m\u00e1s perfecta&#8217;. Adem\u00e1s, el lenguaje de la liturgia no es puramente verbal, sino que se enriquece con todos los valores simb\u00f3licos y espirituales de aquella experiencia de comuni\u00f3n y participaci\u00f3n. En la liturgia la catequesis puede encontrar un empalme psicol\u00f3gico con la experiencia humana, un importante principio de convergencia y unos recursos pedag\u00f3gicos de gran eficacia, como la expresi\u00f3n simb\u00f3lica y la repetici\u00f3n c\u00ed\u00adclica.<\/p>\n<p>Por otro lado, no es menos verdad que la liturgia exige continuamente la catequesis. Y no s\u00f3lo por motivos pastorales m\u00e1s o menos contingentes, sino porque el culto cristiano constituye un -> misterio accesible solamente a trav\u00e9s de la fe y exige, por tanto, incesantemente una renovada iniciaci\u00f3n. Para que los fieles puedan realmente encontrar a Cristo en los signos de la iglesia, es necesario que crean ya en \u00e9l, conozcan el itinerario salv\u00ed\u00adfico que est\u00e1 \u00e9l realizando en la historia del mundo, comprendan lo anunciado en las Escrituras y realizado en Cristo y ahora ya presente para nosotros como prenda y preludio de su plenitud final (cf SC 9).<\/p>\n<p>Aun conscientes de que muchos problemas permanecen abiertos, queremos contribuir a la reflexi\u00f3n y a la b\u00fasqueda sobre c\u00f3mo profundizar la relaci\u00f3n entre catequesis y liturgia, recordando ante todo las lecciones de la catequesis patr\u00ed\u00adstica (I), para luego, y despu\u00e9s de haber analizado los documentos m\u00e1s recientes del magisterio (II), tejer un discurso sistem\u00e1tico sobre la catequesis lit\u00fargica (III), que entendemos en el sentido de \u00abuna catequesis orientada e inspirada en la celebraci\u00f3n del misterio de Cristo en la liturgia, a fin de hacerlo cada vez m\u00e1s plenamente asequible, participable y asimilable en la propia vida.<\/p>\n<p>I. Lecciones de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica<br \/>\nUna renovada conciencia de la profunda relaci\u00f3n entre catequesis y liturgia no puede dejar de pasar por un redescubrimiento de la catequesis patr\u00ed\u00adstica, \u00abpor lo que de m\u00e1s vivo y menos marcado por el tiempo hay en la obra de los padres\u00bb&#8216;. Las grandes catequesis patr\u00ed\u00adsticas de los ss. iv-v nos ofrecen unos modelos ejemplares de catequesis lit\u00fargica, ense\u00f1\u00e1ndonos sobre todo a centrar el tema catequ\u00e9tico-lit\u00fargico en una m\u00e1s amplia perspectiva pastoral.<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo de tiempo al que nos referimos estaba ya superado un verdadero y propio -> catecumenado prolongado, tal como lo describe la Traditio apostolica de Hip\u00f3lito: la preparaci\u00f3n sistem\u00e1tica para el bautismo comenzaba s\u00f3lo al principio de la \u00faltima cuaresma, cuando los candidatos solicitaban formalmente el bautismo. En la fase precatecumenal, los adultos, frecuentemente nacidos ya en el seno de familias cristianas y educados cristianamente, se consolidaban en una fe consciente escuchando las homil\u00ed\u00adas dominicales o participando en iniciativas de evangelizaci\u00f3n de car\u00e1cter m\u00e1s ocasional [-> Iniciaci\u00f3n cristiana].<\/p>\n<p>Lo que a nosotros nos interesa es sobre todo mostrar el m\u00e9todo formativo que la iglesia aplicaba para la iniciaci\u00f3n cristiana de quienes daban su nombre para el bautismo, haci\u00e9ndose competentes o electi. En este proceso formativo desempe\u00f1aran un papel fundamental las celebraciones mismas: no s\u00f3lo las formas rituales que caracterizan elitinerario catecumenal, sino sobre todo los verdaderos y propios sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, celebrados en la vigilia pascual. Tal experiencia lit\u00fargica adquiere una eficacia particular para la autenticidad de las celebraciones, para su vinculaci\u00f3n con la pascua, para lo sugerencial de la novedad, pero sobre todo para el misterio realmente participado a nivel de fe y de gracia. Tales eran las premisas para la subsiguiente catequesis mistag\u00f3gica. Evocaremos los aspectos fundamentales de este itinerario de formaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>1. La preparaci\u00f3n para los ritos no representaba una fase en s\u00ed\u00ad misma, ni se reduc\u00ed\u00ada a la transmisi\u00f3n verbal de unas ense\u00f1anzas m\u00e1s o menos te\u00f3ricas: era una pastoral completa, una integral iniciaci\u00f3n en la vida cristiana dentro de la iglesia, que culminaba en los tres sacramentos de la vigilia pascual.<\/p>\n<p>2. El itinerario se estructuraba conforme a un desarrollo cronol\u00f3gico, orientado a un proceso de maduraci\u00f3n y de crecimiento a trav\u00e9s de varios grados: el precatecumenado, un catecumenado m\u00e1s intenso en la \u00faltima cuaresma, la celebraci\u00f3n de los sacramentos, la catequesis mistag\u00f3gica.<\/p>\n<p>3. El anuncio verbal era tan s\u00f3lo un momento del proceso de iniciaci\u00f3n, que asum\u00ed\u00ada varios elementos m\u00e1s: ritos de inscripci\u00f3n, escrutinios, exorcismos, traditiones, celebraciones sacramentales, etc.<\/p>\n<p>4. Todo el itinerario de iniciaci\u00f3n presentaba un car\u00e1cter t\u00ed\u00adpicamente eclesial-comunitario: no s\u00f3lo por desarrollarse p\u00fablicamente y de una manera institucionalizada, o por encuadrarse en el a\u00f1o lit\u00fargico, sino porque la comunidad misma acog\u00ed\u00ada, participaba y colaboraba en ello, especialmente a trav\u00e9s de la instituci\u00f3n del padrinazgo y el ejercicio de algunos ministerios.<\/p>\n<p>5. Finalmente, puede subrayarse la dimensi\u00f3n profundamente espiritual de tal proceso de iniciaci\u00f3n: era un camino de iluminaci\u00f3n y de maduraci\u00f3n en la fe y en la progresiva inserci\u00f3n en Cristo y en la iglesia. Justamente observa J. Dani\u00e9lou que la estructura de la catequesis patr\u00ed\u00adstica obedece a dos grandes orientaciones: la de la extensi\u00f3n y la de la profundidad&#8217;.<\/p>\n<p>Con la mirada fija en la antigua tradici\u00f3n, el Mensaje al pueblo de Dios del s\u00ed\u00adnodo de obispos de 1977 afirma que \u00abconstituye un modelo de toda catequesis el catecumenado bautismal, que es formaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica mediante la cual el adulto convertido es guiado hasta la confesi\u00f3n de la fe bautismal durante la vigilia pascual\u00bb (n. 8). Creemos que, dentro de esta perspectiva, son muchas las lecciones que podemos sacar de la catequesis antigua:<br \/>\na) La primera lecci\u00f3n de la catequesis patr\u00ed\u00adstica en todas sus formas, que nos parece necesario explicitar, es la vigorosa conciencia cristiana que la anima. Los padres son todos unos convertidos, en el sentido pascaliano del t\u00e9rmino, con una profunda fe y confianza en el mensaje de Cristo: sienten la urgencia de hacer resonar la buena nueva, de anunciar una palabra iluminadora y salv\u00ed\u00adfica, atentos a no desvirtuar la fuerza de arrastre del kerigma frente a la sabidur\u00ed\u00ada secular, con la que tampoco dejan de dialogar. Su catequesis es siempre y ante todo b\u00ed\u00adblica; se desarrolla como traditio symboli, iniciaci\u00f3n en la oraci\u00f3n del Se\u00f1or, intimatio spei resurrectionis, introducci\u00f3n a la vida de una comunidad concreta y, sobre todo, a la participaci\u00f3n en los sacramentos, como predicaci\u00f3nde una moral que se especifica como sequela Christi. Se da, pues, un fuerte sentido de identidad y de pertenencia.<\/p>\n<p>b) El segundo car\u00e1cter de la catequesis de los padres es ser una catequesis t\u00ed\u00adpicamente \u00abecon\u00f3mica\u00bb; penetrada por una visi\u00f3n profundamente unitaria de la historia de la salvaci\u00f3n: pi\u00e9nsese en la clar\u00ed\u00adsima percepci\u00f3n de la continuidad de los dos testamentos, en la inspiraci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica y eclesiol\u00f3gica de la reflexi\u00f3n trinitaria, en la riqueza sem\u00e1ntica de t\u00e9rminos como recapitulatio, oikonomia, mysterium salutis, en la teolog\u00ed\u00ada de la historia de Agust\u00ed\u00adn y en su emblem\u00e1tica \u00abnarratio plena\u00bb en el De catechizandis rudibus, en el t\u00ed\u00adpico m\u00e9todo de la mistagogia, en la concepci\u00f3n anamn\u00e9tica de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica en particular. De esta intuici\u00f3n fundamental es de donde brota esa profunda unidad en el plano epistemol\u00f3gico que caracteriza a los padres: como anota Y. Congar, \u00abson ellos testimonios de la estrecha relaci\u00f3n que une todas las partes de la Escritura y de la rec\u00ed\u00adproca conexi\u00f3n que se da entre los misterios\u00bb&#8216;. Y es este sentido unitario y existencial de la historia de la salvaci\u00f3n el que favorece, dentro de la concepci\u00f3n patr\u00ed\u00adstica, una unidad tan org\u00e1nica entre Escritura, teolog\u00ed\u00ada, liturgia, catequesis, pastoral y vida cristiana.<\/p>\n<p>c) Existe otro aspecto de la antigua catequesis que ejerce tambi\u00e9n un influjo particularmente fecundo en la iglesia de hoy: su estructura catecumenal, ya en su desarrollo cronol\u00f3gico, como gradual y sistem\u00e1tica pedagog\u00ed\u00ada de la fe, ya en su car\u00e1cter de pastoral completa, como iniciaci\u00f3n integral a la existencia cristiana en la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>d) La catequesis de los padres est\u00e1 estrechamente vinculada a la liturgia. Es una catequesis que encuentra en la liturgia su m\u00e1s plena expresi\u00f3n, su incesante manantial y un centro constante de referencia. Una catequesis que no s\u00f3lo en la iniciaci\u00f3n a los sacramentos, sino tambi\u00e9n en otros momentos, sabe moverse a trav\u00e9s de signos lit\u00fargicos o referirse a ellos como datos de experiencia y estructuras portadoras de una fe vivida en la comunidad. El a\u00f1o lit\u00fargico, por otra parte, como ha subrayado J. Pinell, se desarroll\u00f3 propiamente en la iglesia de los padres como \u00abuna programaci\u00f3n eclesial de mistagogia&#8230; en funci\u00f3n de un incesante redescubrimiento de la econom\u00ed\u00ada sacramental\u00bb, desde todos sus presupuestos y todas sus consecuencias, siguiendo una ley exquisitamente pedag\u00f3gica de ciclicidad y formaci\u00f3n permanente&#8217;.<\/p>\n<p>e) Vivo inter\u00e9s suscita tambi\u00e9n hoy en nosotros la dimensi\u00f3n moral y social de la catequesis patr\u00ed\u00adstica, como consecuencia y punto de llegada de todo el anuncio cristiano y como fruto de la experiencia lit\u00fargica. Una vida moral como \u00ed\u00adntima exigencia de la inserci\u00f3n en Cristo y del don del Esp\u00ed\u00adritu, que otorga la primac\u00ed\u00ada a la caridad y tiende a traducir en la existencia concreta cuanto se expresa y se celebra en la liturgia.<\/p>\n<p>f) Las precedentes anotaciones pueden culminar en la consideraci\u00f3n de un aspecto nuevo -de inestimable valor- de la catequesis patr\u00ed\u00adstica, el del lenguaje: un `lenguaje total\u00bb; de car\u00e1cter simb\u00f3lico, que ten\u00ed\u00ada sus ra\u00ed\u00adces en la revelaci\u00f3n y hab\u00ed\u00ada logrado una consistencia institucional y su m\u00e1s adecuada expresi\u00f3n en el momento celebratiyo, manteni\u00e9ndose siempre abierto a un vivo sentido existencial, as\u00ed\u00adcomo a un profundo di\u00e1logo con las culturas.<\/p>\n<p>La antigua tradici\u00f3n catequ\u00e9tica se ha mantenido viva en las iglesias orientales, donde la liturgia conserva un v\u00ed\u00adnculo estrecho con la vida de las comunidades y donde perdura el influjo de las grandes mistagogias, antiguas y m\u00e1s recientes. \u00abLa liturgia y todos los oficios -observa E. M\u00e9lia- contienen en las oraciones y en su abundante himnograf\u00ed\u00ada m\u00faltiples elementos catequ\u00ed\u00adsticos, es decir, explicativos y de iniciaci\u00f3n: son unos aut\u00e9nticos iconos verbales, traducidos en im\u00e1genes y ricos en doctrina po\u00e9ticamente expresada&#8230; Los ritos se convierten as\u00ed\u00ad en una estructura portadora de la liturgia y poseen un valor catequ\u00e9tico&#8230; El calendario eclesi\u00e1stico es, por poco que se fije en \u00e9l la atenci\u00f3n, una viviente catequesis de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, de la que se presenta como una catequesis visualizada&#8230; El objeto propio de la catequesis es comentar estos ritos y estas expresiones tan diversificadas, de suerte que se graben en la conciencia de cada uno y de toda la comunidad y se enmarquen en el conjunto sistem\u00e1tico de la teolog\u00ed\u00ada, de una teolog\u00ed\u00ada vivida, de una teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Concluyendo, se podr\u00ed\u00ada resumir as\u00ed\u00ad el mensaje que nos trae la catequesis de los padres: la importancia de los fundamentos b\u00ed\u00adblicos, ya en la primera evangelizaci\u00f3n, ya en la perspectiva general hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfica, ya en la interpretaci\u00f3n de cada signo; la formaci\u00f3n lit\u00fargica como momento de una pedagog\u00ed\u00ada m\u00e1s general; el papel de la experiencia lit\u00fargica; la permanente necesidad de una mistagogia incluso para los bautizados; la relaci\u00f3n liturgia-vida.<\/p>\n<p>No nos es posible documentar aqu\u00ed\u00ad el progresivo alejamiento que ha venido teniendo lugar en Occidente entre liturgia y catequesis; preferimos dar mayor espacio a las m\u00e1s recientes orientaciones del magisterio en la \u00faltima d\u00e9cada.<\/p>\n<p>II. Documentos recientes<br \/>\nEl Vat. II, que subraya: \u00abEn el cumplimiento de su funci\u00f3n educadora, la iglesia se preocupa de todos los medios aptos\u00bb (GE 4), no ha tratado expl\u00ed\u00adcitamente de la catequesis; sin embargo, no han dejado de traducirse en urgencias de renovaci\u00f3n catequ\u00e9tica las m\u00e1s significativas orientaciones de toda la obra conciliar. La catequ\u00e9tica posconciliar, en sus distintas fases&#8217;, ha reservado precisamente por esto una mayor atenci\u00f3n a la liturgia, frente a las consecuencias de la -> secularizaci\u00f3n, a las exigencias del compromiso cristiano, a las aportaciones de las ciencias humanas, a la problem\u00e1tica evangelizaci\u00f3n-sacramentos, etc.<\/p>\n<p>Recogiendo y explicitando algunas orientaciones del concilio arriba citadas (cf SC 33-36), la instrucci\u00f3n \u00ed\u00adnter oecumenici (1964) muestra la relaci\u00f3n entre la transmisi\u00f3n del mensaje cristiano y la realizaci\u00f3n del misterio de Cristo en la liturgia: \u00abHay que cuidar, sin embargo, que todas las actividades pastorales se hallen en justa conexi\u00f3n con la sagrada liturgia, y, al mismo tiempo, que la pastoral lit\u00fargica no se lleve a cabo de una manera separada e independiente, sino en \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con las otras actividades pastorales. Es particularmente necesaria que exista una \u00ed\u00adntima uni\u00f3n entre la liturgia y la catequesis, la instrucci\u00f3n religiosa y la predicaci\u00f3n\u00bb (n. 7).<\/p>\n<p>Los distintos Praenotanda u Observaciones de la liturgia renovada, adem\u00e1s de introducir formas celebrativas que facilitan la comprensi\u00f3n y la -> participaci\u00f3n de los fieles, insisten mucho en la catequesis preparatoria y tienden a hacer entrar a las -> familias en la iniciaci\u00f3n lit\u00fargica de los hijos.<\/p>\n<p>Con referencia al modelo patr\u00ed\u00adstico que hemos recordado, adquiere una honda significaci\u00f3n para la catequesis lit\u00fargica el Ordo Initiationis Christianae Adultorum (1972), ya que forma cristianamente en los cuatro tiempos sucesivos, a saber: \u00abEl precatecumenado, caracterizado por la primera evangelizaci\u00f3n; el catecumenado, destinado a la catequesis integral; el de purificaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n, para proporcionar una preparaci\u00f3n espiritual m\u00e1s intensa, y el de mistagogia, se\u00f1alado por la nueva experiencia de los sacramentos y de la comunidad\u00bb&#8216; (RICA, Observaciones previas n. 7). De ah\u00ed\u00ad derivan el primado de la evangelizaci\u00f3n, la funci\u00f3n de la comunidad cristiana, la relevancia del a\u00f1o lit\u00fargico en la catequesis permanente de la iglesia, la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima y org\u00e1nica de los tres sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, el papel de \u00abuna catequesis de car\u00e1cter mistag\u00f3gico de los sacramentos ya recibidos en orden a una experiencia m\u00e1s plenaria de su divina eficacia, experiencia que encuentra su lugar en la participaci\u00f3n en la vida de la comunidad eclesial mediante la catequesis, la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y el testimonio de una vida nueva\u00bb &#8216;\u00c2\u00b0<br \/>\nEl Directorium de missis cum pueris (1973) afirma que los educadores deben tender a que los ni\u00f1os \u00abadquieran tambi\u00e9n una experiencia, de acuerdo con su edad y con su progreso personal, de los valores humanos subyacentes en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb, advirtiendo que \u00abes funci\u00f3n de la catequesis eucar\u00ed\u00adstica desarrollar estos valores humanos a fin de que los ni\u00f1os de unmodo gradual, de acuerdo con su edad y condiciones psicol\u00f3gicas y sociales, abran su esp\u00ed\u00adritu a la percepci\u00f3n de los valores cristianos y a la celebraci\u00f3n del misterio de Cristo\u00bb (n. 9).<\/p>\n<p>El Directorio catequ\u00e9tico general (1971) (Directorio general de pastoral catequ\u00e9tica, ed. biling\u00fce, CEE, Madrid 1976), contemplando las distintas formas y las diversas funciones de la catequesis, pone de relieve la relaci\u00f3n que con la vida lit\u00fargica debe mantener la catequesis: \u00abLa catequesis debe ayudar a una participaci\u00f3n activa, consciente y genuina en la liturgia de la iglesia, no s\u00f3lo aclarando el significado de los ritos, sino educando tambi\u00e9n el esp\u00ed\u00adritu de los fieles para la oraci\u00f3n, para la acci\u00f3n de gracias, para la penitencia, para la plegaria confiada, para el sentido comunitario, para la captaci\u00f3n recta del significado de los s\u00ed\u00admbolos, todo lo cual es necesario para que exista una verdadera vida lit\u00fargica\u00bb (n. 25). En relaci\u00f3n con la catequesis sacramental, se llama la atenci\u00f3n sobre la importancia de la catequesis de los signos: \u00abQue conduzca a los fieles a trav\u00e9s de signos visibles a penetrar los invisibles misterios salvadores de Dios\u00bb (n. 57), mientras se afirma por otro lado que el contenido de la catequesis \u00abse celebra en la liturgia\u00bb (n. 45).<\/p>\n<p>En la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi (1975), de Pablo VI, se contemplan las finalidades de la catequesis lit\u00fargica en un horizonte m\u00e1s amplio, el de la evangelizaci\u00f3n, entendida como \u00abun paso complejo, con elementos variados: renovaci\u00f3n de la humanidad, testimonio, anuncio expl\u00ed\u00adcito, adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n, entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciativas de apostolado\u00bb, a\u00f1adiendo que \u00abel m\u00e9rito del reciente S\u00ed\u00adnodo ha sido el habernos invitado constantemente a componer estos elementos, m\u00e1s bien que oponerlos entre s\u00ed\u00ad, para tener la plena comprensi\u00f3n de la actividad evangelizadora de la iglesia\u00bb (n. 24). En particular, se introduce una puntualizaci\u00f3n de gran actualidad: \u00abLa evangelizaci\u00f3n despliega toda su riqueza cuando realiza la uni\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima, o mejor, una intercomunicaci\u00f3n jam\u00e1s interrumpida, entre la palabra y los sacramentos. En un cierto sentido es un equ\u00ed\u00advoco oponer, como se hace a veces, la evangelizaci\u00f3n a la sacramentalizaci\u00f3n. Porque es seguro que, si los sacramentos se administran sin darles un s\u00f3lido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se acabar\u00ed\u00ada por quitarles gran parte de su eficacia. La finalidad de la evangelizaci\u00f3n es precisamente la de educar en la fe de tal manera que conduzca a cada cristiano a vivir -y no a recibir de modo pasivo o ap\u00e1tico- los sacramentos como verdaderos sacramentos de la fe\u00bb (n. 47).<\/p>\n<p>En el S\u00ed\u00adnodo de 1977, dedicado al tema \u00abla catequesis en nuestro tiempo, con particular referencia a los ni\u00f1os y a los j\u00f3venes\u00bb, se destaca vigorosamente la dimensi\u00f3n lit\u00fargica\u00bb.<\/p>\n<p>La exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi tradendae (1979), de Juan Pablo II, se hace eco de ello al escribir: \u00abLa catequesis est\u00e1 intr\u00ed\u00adnsecamente unida a toda la acci\u00f3n lit\u00fargica y sacramental, porque es en los sacramentos y sobre todo en la eucarist\u00ed\u00ada, donde Jesucristo act\u00faa en plenitud para la transformaci\u00f3n de los hombres\u00bb. Si bien, a nuestro juicio, la exhortaci\u00f3n no recoge del todo la gran afirmaci\u00f3n citada [-> supra, 1, 5] del Mensaje al pueblo de Dios, se habla del resurgimiento del catecumenado, citando el RICA, ya que se precisa: \u00abDe todos modos, la catequesis est\u00e1 siempre en relaci\u00f3n con los sacramentos. Por una parte, una forma eminente de catequesis es la que prepara a los sacramentos, y toda catequesis conduce necesariamente a los sacramentos de la fe. Por otra parte, la pr\u00e1ctica aut\u00e9ntica de los sacramentos tiene forzosamente un aspecto catequ\u00e9tico. En otras palabras, la vida sacramental se empobrece y se convierte muy pronto en ritualismo vac\u00ed\u00ado, si no se funda en un conocimiento serio del significado de los sacramentos. Y la catequesis se intelectualiza si no cobra vida en la pr\u00e1ctica sacramental\u00bb (n. 23). En este documento, el horizonte de la catequesis se dilata mediante \u00abla triple dimensi\u00f3n de palabra, de memoria y de testimonio, es decir, de doctrina, de celebraci\u00f3n y de compromiso en la vida\u00bb (n. 47), que se act\u00faa sobre todo mediante \u00abla catequesis que se hace dentro del cuadro lit\u00fargico y concretamente en la asamblea lit\u00fargica: respetando lo espec\u00ed\u00adfico y el ritmo propio de este cuadro, la homil\u00ed\u00ada vuelve a recorrer el itinerario de fe propuesto por la catequesis y lo conduce a su perfeccionamiento natural&#8230;\u00bb (n. 48).<\/p>\n<p>La comisi\u00f3n episcopal de ense\u00f1anza y catequesis de Espa\u00f1a publicaba en 1983 un documento sobre \u00abla catequesis de la comunidad\u00bb&#8217;. En este documento se ha inspirado la renovaci\u00f3n de la catequesis en Espa\u00f1a en los \u00faltimos a\u00f1os. En los nn. 89 y 90 se relacionan expl\u00ed\u00adcitamente catequesis y liturgia. Es necesaria una iniciaci\u00f3n en la experiencia religiosa en la oraci\u00f3n y en la vida lit\u00fargica \u00abpara que eduque para una activa, consciente y aut\u00e9ntica participaci\u00f3n en la celebraci\u00f3n sacramental, no s\u00f3lo aclarando el significado de los ritos, sino educando el esp\u00ed\u00adritu para la acci\u00f3n de gracias, para la penitencia, para la plegaria confiada, para la captaci\u00f3n del significado de los s\u00ed\u00admbolos, todo lo cual es necesario para que exista una verdadera vida lit\u00fargica. `La catequesis se intelectualiza si no cobra vida en la pr\u00e1ctica sacramental&#8217; (Catechesi tradendae, n. 23), ya que `recibe de los sacramentos vividos una dimensi\u00f3n vital que le impide quedarse en meramente doctrinal&#8217; (ib, n. 37)\u00bb (n. 89). La catequesis prepara a los fieles para la participaci\u00f3n lit\u00fargica y sigue acompa\u00f1ando a los mismos en la acci\u00f3n lit\u00fargica y en el compromiso cristiano fuera de la celebraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad crecen en la inteligencia del misterio cristiano y son alimentados por los sacramentos pascuales. Para conseguir tal objetivo el documento recuerda que \u00abhemos de cuidar muy especialmente la iniciaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, educando con todo cuidado las actitudes generales b\u00e1sicas presentes en toda celebraci\u00f3n. Nos referimos no s\u00f3lo a las actitudes espirituales: la expresi\u00f3n corporal tiene tambi\u00e9n gran importancia&#8230;\u00bb (n. 90). El a\u00f1o lit\u00fargico ofrece al catequizando una amplia formaci\u00f3n: \u00abUna catequesis que forme aut\u00e9nticamente hace que la vida del catequizando se vea jalonada poco a poco por las principales fiestas del a\u00f1o lit\u00fargico y que aqu\u00e9l se capacite gozosamente para insertarse de coraz\u00f3n en los diversos tipos de celebraci\u00f3n, en toda la gama que permiten las normas lit\u00fargicas de la iglesia, de suerte que ese per\u00ed\u00adodo intensivo de formaci\u00f3n cristiana b\u00e1sica que es la catequesis capacite realmente al catec\u00fameno a participar despu\u00e9s activamente en la vida lit\u00fargica ordinaria de la comunidad cristiana y a desarrollar su vida personal de oraci\u00f3n\u00bb (n. 90).<\/p>\n<p>Es significativa la afirmaci\u00f3n de la necesidad, en una situaci\u00f3n de iglesia masiva, de una catequesis realizada a trav\u00e9s de diversos \u00e1mbitos comunitarios: parroquias, familia, comunidades eclesiales de base, asociaciones, grupos y movimientos apost\u00f3licos, etc. (cf nn. 267-282). \u00abTodo proceso catequ\u00e9tico, en cualquier edad y situaci\u00f3n, debe suponer para quien lo hace una verdadera experiencia de iglesia. El catec\u00fameno, en uni\u00f3n fraterna con los dem\u00e1s creyentes, va adentr\u00e1ndose de forma progresiva en lo que la iglesia cree, vive, celebra y anuncia. En la catequesis la misma iglesia se va presentando a s\u00ed\u00ad misma como realidad sacramental de salvaci\u00f3n\u00bb (n. 253).<\/p>\n<p>En todos estos documentos se entrecruzan tres dimensiones de la relaci\u00f3n catequesis-liturgia, sobre las que volveremos m\u00e1s sistem\u00e1ticamente: la catequesis como preparaci\u00f3n para la vida lit\u00fargica; la liturgia como catequesis en acto; la liturgia como fuente de la catequesis. La liturgia se hace presente en los fundamentos, en las finalidades y en el objeto de la catequesis; pero con su tradici\u00f3n y con sus instancias es capaz igualmente de sugerir, como veremos, preciosas indicaciones metodol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>III. Propuestas sistem\u00e1ticas<br \/>\nLa apelaci\u00f3n a los valores de la tradici\u00f3n antigua y el an\u00e1lisis de algunos documentos m\u00e1s recientes han dado lugar a un cuadro de indicaciones, que queremos ahora profundizar sistem\u00e1ticamente. Comenzaremos con algunas premisas que dan base y orientaci\u00f3n al problema de las relaciones catequesis-liturgia (1-3), para presentar despu\u00e9s las formas que asume la catequesis lit\u00fargica (4).<\/p>\n<p>1. LA PRIMAC\u00ed\u008dA DE LA EVANGELIZACI\u00ed\u201cN. La Sacrosanctum concilium (n. 9) insiste en la preexigencia de la fe y de la conversi\u00f3n para participar en la liturgia. Tal confirmaci\u00f3n, fundamental en toda situaci\u00f3n pastoral, adquiere particulares significaciones en la iglesia de hoy, donde frecuentemente los practicantes no son creyentes, o al menos no lo son en la medida ni en la forma exigida por la participaci\u00f3n lit\u00fargica. De ah\u00ed\u00ad toda la fuerte actualidad de la lecci\u00f3n que nos viene del De catechizandis rudibus de san Agust\u00ed\u00adn: la necesidad de introducir en la historia de la salvaci\u00f3n y de suscitar la fe en la acci\u00f3n de Dios, que se explicita en momentos distintos y en tiempos diversos, que culminan con el -> misterio pascual de Cristo y que est\u00e1 teniendo lugar en las acciones lit\u00fargicas, las cuales son memorial y representaci\u00f3n del pasado y anuncio y anticipo del futuro. De ah\u00ed\u00ad el papel de la palabra de Dios en cuanto preparaci\u00f3n a la liturgia y en la celebraci\u00f3n misma, como lo ha subrayado recientemente la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Catechesi tradendae. Y de ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n todas las llamadas del magisterio m\u00e1s reciente a realizar una uni\u00f3n m\u00e1s radical entre la catequesis y la pastoral lit\u00fargica y todo el anuncio y misi\u00f3n de la iglesia: todos los ejes se encuentran en la cu\u00e1druple dimensi\u00f3n de la experiencia lit\u00fargica (memorial, representativa, prof\u00e9tica, de compromiso), en el cuadro de una vital y profunda consideraci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA ESTRUCTURA CATECUMENAL. En una iglesia de masas, en la que una mayor\u00ed\u00ada de fieles no ha sido nunca catec\u00famena ni ha hecho jam\u00e1s un verdadero camino de maduraci\u00f3n en la fe, el m\u00e9todo catecumenal riguroso y org\u00e1nico de los padres aparece como una memoria inquietante, dando vida a toda una serie de nuevas orientaciones y pr\u00e1cticas eclesiales, que llegan desde una consideraci\u00f3n cada vez m\u00e1s atenta sobre el significado y las dimensiones del OICA hasta la difusi\u00f3n de movimientos neocatecumenales para los ya bautizados y la progresiva transformaci\u00f3n de una preparaci\u00f3n puramente doctrinal de los sacramentos en una iniciaci\u00f3n m\u00e1s completa, que se esfuerza por recobrar, al menos parcialmente, la funci\u00f3n y el m\u00e9todo del catecumenado cl\u00e1sico. Son muchos los que piensan que en tales iniciativas parciales, frecuentemente inmaduras a\u00fan y con sus ambig\u00fcedades, se hallan los pr\u00f3dromos de una profunda renovaci\u00f3n eclesial. En todo caso, encontramos aqu\u00ed\u00ad una relevante indicaci\u00f3n metodol\u00f3gica que nos llega de la tradici\u00f3n lit\u00fargica para toda la catequesis y la pastoral de hoy; indicaci\u00f3n que, entre otras cosas, nos lleva a una adecuada valoraci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico como \u00abcontinuada y progresiva celebraci\u00f3n de todo el plan salv\u00ed\u00adfico\u00bb, y cabalmente por eso capaz de llegar a hacerse \u00abitinerario catecumenal propio de toda la comunidad cristiana\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>3. LA MISTAGOGIA. La catequesis mistag\u00f3gica durante la semana siguiente a la vigilia pascual coronaba en la iglesia de los padres la formaci\u00f3n de los neobautizados. En los textos que han llegado hasta nosotros existe \u00abuna deslumbrante unidad de m\u00e9todo, de estructura, de contenido, aun quedando intacta la originalidad propia de cada autor\u00bb, En virtud de la disciplina del arcano, en casi ninguna de las iglesias se explicaban los ritos antes de haberse recibido: se cre\u00ed\u00ada valorar as\u00ed\u00ad el efecto psicol\u00f3gico de la sorpresa, y sobre todo se cre\u00ed\u00ada en la eficacia de la experiencia espiritual. Tres elementos podemos identificar en el m\u00e9todo mistag\u00f3gico que conservan una preciosa actualidad: la valoraci\u00f3n de los signos (gestos, palabras), apenas experimentados; la interpretaci\u00f3n de los ritos a la luz de la biblia en la perspectiva de la historia de la salvaci\u00f3n; la apertura al compromiso cristiano y eclesial, expresi\u00f3n de la nueva vida en Cristo. Era evidente la necesidad pastoral de ayudar a los nuevos cristianos a profundizar el misterio de los ritos, que corr\u00ed\u00adan el peligro de quedarse en algo exterior y de ser interpretados m\u00e1gicamente. Incluso hoy, al margen de algunas determinaciones socioculturales de la \u00e9poca, contiene el m\u00e9todo mistag\u00f3gico de los padres una significativa indicaci\u00f3n pastoral: la catequesis lit\u00fargica, ya necesaria en la antigua iglesia no obstante la autenticidad de las celebraciones de entonces, es hoy tanto m\u00e1s imprescindible para los cristianos que recibieron los sacramentos sin fe personal y a quienes se les debe llamar a una m\u00e1s honda conciencia. El OICA (= RICA) contempla \u00abla \u00faltima etapa de la iniciaci\u00f3n, a saber: el tiempo de la mistagogia de los ne\u00f3fitos\u00bb (n. 37), como aquella en la que \u00abuna inteligencia m\u00e1s plena y fructuosa de los misterios se adquiere con la renovaci\u00f3n de las explicaciones y sobre todo con la recepci\u00f3n continuada de los sacramentos\u00bb (n. 38). Pero el m\u00e9todo mistag\u00f3gico tiene para nosotros un inter\u00e9s todav\u00ed\u00ada m\u00e1s amplio: por el valor ejemplar que conserva para la catequesis lit\u00fargica en general, no s\u00f3lo en la preparaci\u00f3n inmediata a los sacramentos, sino en toda la formaci\u00f3n permanente del cristiano, que se extiende a toda la vida.<\/p>\n<p>4. FORMAS DE LA CATEQUESIS LIT\u00daRGICA. Hemos visto algunas orientaciones fundamentales que nos vienen de la tradici\u00f3n y de las ense\u00f1anzas del magisterio. Pero, m\u00e1s concretamente, \u00bfc\u00f3mo se configura y articula la catequesis lit\u00fargica? Nos vamos a fijar en tres aspectos:<br \/>\na) La catequesis como iniciaci\u00f3n a la liturgia. La finalidad de la catequesis con respecto a la liturgia comienza mostrando el significado de las acciones lit\u00fargicas en la historia de la salvaci\u00f3n y en la vida de la iglesia e iluminando los fundamentos antropol\u00f3gicos y sociol\u00f3gicos de los ritos cristianos, as\u00ed\u00ad como su m\u00e1s profundo enraizamiento en la naturaleza del hombre y en la vida de la comunidad. M\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, la catequesis lit\u00fargica viene a ser iniciaci\u00f3n frente a los signos lit\u00fargicos (sobre todo los sacramentos), constituidos por cosas, gestos y palabras, a trav\u00e9s de los cuales entramos a participar en el misterio salv\u00ed\u00adfico de Cristo, con la conciencia de que se hallan en l\u00ed\u00adnea de continuidad con una pedagog\u00ed\u00ada de Dios que se expresa en toda la biblia, y con la que nos sale Dios al encuentro a nuestra medida humana. Una catequesis, pues, que sabe moverse dentro de las realidades naturales y de las experiencias humanas en busca de una inteligencia b\u00ed\u00adblica m\u00e1s profunda, a la luz de la palabra interpretativa que acompa\u00f1a al gesto.<\/p>\n<p>El compromiso de la catequesis no persigue en absoluto una finalidad intelectualista, y menos a\u00fan se agotar\u00ed\u00ada en un inter\u00e9s hist\u00f3rico-arqueol\u00f3gico. En efecto, \u00abla liturgia exige una participaci\u00f3n lo m\u00e1s consciente posible, activa, comunitaria, plena, fruct\u00ed\u00adfera, pues Dios quiere que los hombres colaboren en la obra que \u00e9l realiza para su salvaci\u00f3n\u00bb (DB 113).<\/p>\n<p>b) La liturgia, catequesis en acto. Una funci\u00f3n catequ\u00e9tica eficaz antes que nada tiene la liturgia de la palabra, que se celebra en estrecha uni\u00f3n con el rito sacramental, mediante la homil\u00ed\u00ada con su clara funci\u00f3n mistag\u00f3gica. Lo que en la catequesis ordinaria aparece solamente evocado y explicado adquiere en la liturgia una fuerza de actualidad verdaderamente \u00fanica. La celebraci\u00f3n lit\u00fargica viene a ser una catequesis en acto, y no s\u00f3lo en cuanto particularmente connatural a la psicolog\u00ed\u00ada humana mediante los recursos a sus formas simb\u00f3licas y a su lenguaje total, o por insertarse en la pedagog\u00ed\u00ada misma de Dios, revalorizando su lenguaje y sus mediaciones, sino por ser \u00abuna profesi\u00f3n de fe en acto\u00bb y \u00abcomunicaci\u00f3n de gracia\u00bb, ya que \u00abrealiza lo que significa\u00bb. Mas para que una celebraci\u00f3n lit\u00fargica llegue a ser realmente una experiencia de fe y de vida cristiana y, por consiguiente, intensamente educadora, es menester que se enra\u00ed\u00adce de verdad en el tejido existencial de la comunidad, que sea aut\u00e9ntica en las palabras y en los ritos y est\u00e9 abierta al compromiso cristiano.<\/p>\n<p>Todo lo dicho exige, adem\u00e1s de la siempre necesaria l adaptaci\u00f3n a las culturas y a las situaciones, un particular compromiso de t animaci\u00f3n de la asamblea y de competencia en el celebrar, con su oportuna valoraci\u00f3n de los I ministerios.<\/p>\n<p>c) La liturgia, fuente de la catequesis. Que la liturgia sea una fuente de la catequesis es algo que han puesto ya de relieve las consideraciones que hemos venido haciendo hasta aqu\u00ed\u00ad. Queremos completar el cuadro con una perspectiva m\u00e1s simple, que con frecuencia forma parte de la catequesis ocasional, pero que es igualmente de gran valor pastoral. La liturgia puede convertirse para la catequesis en un manantial inagotable de elementos simb\u00f3licos o de temas concretos ordenados a introducir a los fieles en cada uno de los aspectos del misterio de Cristo y de la iglesia, as\u00ed\u00ad como a promover la fe y la vida cristiana: celebraciones sacramentales, signos principales o secundarios, gestos, palabras, cosas, actitudes, lugares y determinaciones temporales, plegarias, aclamaciones, etc\u00e9tera. En la catequesis, como en la -> homil\u00ed\u00ada, tales elementos resultan preciosos como incentivos psicol\u00f3gicos y como datos de experiencia ya familiares a los fieles, que tendr\u00ed\u00adan la ventaja de seguir siendo despu\u00e9s una como estructura valiosa y llamada constante a un anuncio de fe y a un mensaje de vida. As\u00ed\u00ad, el signo de la cruz a trav\u00e9s de sus distintas formas lit\u00fargicas puede introducirnos en dos misterios fundamentales de nuestra fe; el agua santa evoca el bautismo; la asamblea congregada y hasta el mismo edificio nos hacen comprender la iglesia; los gestos reverenciales, oracionales, de perd\u00f3n y de comuni\u00f3n son una interpelaci\u00f3n a nuestra vida concreta; el am\u00e9n y el aleluya, como comentaba san Agust\u00ed\u00adn, resultan todo un programa para la comunidad cristiana, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Desde m\u00faltiples puntos de vista, incluso aparentemente marginales, la liturgia puede ser una fuente abundosa de catequesis, capaz de nutrir la fe y de llamar a la conversi\u00f3n, de construir d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada la comunidad, de proponer incesantemente eficaces retornos a la esperanza cristiana y a un generoso compromiso eclesial. La misma homil\u00ed\u00ada puede ser igualmente explicaci\u00f3n de \u00abun texto del ordinario o del propio del d\u00ed\u00ada\u00bb (OGMR 41), as\u00ed\u00ad como de cualquier otro aspecto de la celebraci\u00f3n; pero normalmente deber\u00e1 versar sobre las lecturas, sin dejar nunca de atender, como puntos de reflexi\u00f3n o como marco referencial, a los m\u00faltiples recursos de la celebraci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>IV. Problemas abiertos<br \/>\nPese al redescubrimiento de la fundamental convergencia entre liturgia y catequesis y a un esfuerzo cada vez mayor por un di\u00e1logo serio y constructivo, no faltan dificultades ni tensiones, tanto en el plano te\u00f3rico como en el pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>1. La catequesis parece haber recorrido demasiado camino sin la liturgia y haber sido a veces lenta en asimilar propuestas, contenidos, sugerencias metodol\u00f3gicas que le pudieran llegar de la tradici\u00f3n lit\u00fargica y de la renovaci\u00f3n en marcha; a su vez la liturgia o, mejor, algunos liturgistas tienden en ocasiones a identificar con la liturgia la vida entera de la iglesia; a ver en las celebraciones lit\u00fargicas, con excesivo exclusivismo, el hoy de la historia de la salvaci\u00f3n, con demasiada insensibilidad hacia las preocupaciones culturales y pedag\u00f3gicas de la catequesis y hacia el camino que esa misma catequesis ha recorrido durante estas \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>2. Ha crecido ciertamente la convicci\u00f3n de que liturgia y catequesis no son sino dos aspectos de la misi\u00f3n de la iglesia, con un \u00fanico objetivo y con diferentes modalidades en su realizaci\u00f3n; pero se constata una notoria y tal vez inevitable diversidad de criterios y de sensibilidad. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la distinta manera de relacionarse con el tiempo: m\u00e1s sincr\u00f3nica y atenta a la situaci\u00f3n cultural, por parte de la catequesis; m\u00e1s diacr\u00f3nica y m\u00e1s anclada en la tradici\u00f3n, por parte de la liturgia. As\u00ed\u00ad, la liturgia proclama la palabra y cree en su vitalidad y eficacia; la catequesis es m\u00e1s sensible a sus condicionamientos humanos y a todo aquello que circunscribe su proclamaci\u00f3n en la iglesia.<\/p>\n<p>3. Catequesis y liturgia han llevado adelante en estos a\u00f1os un esfuerzo excepcional de adaptaci\u00f3n, aun refiri\u00e9ndose de distinta manera a la tradici\u00f3n. La liturgia les parece a algunos demasiado anclada todav\u00ed\u00ada en las fuentes; la catequesis tiene tal vez a\u00fan mucho que recuperar de algunos modelos antiguos. Pero una y otra comprenden ya m\u00e1s claramente los peligros de una adaptaci\u00f3n a ultranza y experimentan a la vez su preocupaci\u00f3n frente a problemas no resueltos todav\u00ed\u00ada, como, por ejemplo, la efectiva desarticulaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana y lo insuficiente de ciertas acomodaciones pastorales introducidas frecuentemente de una manera acr\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>4. Como centro de unos intereses comunes est\u00e1 sin duda la ritualidad o, mejor, la sacramentalidad cristiana. Ahora bien, existe evidentemente un cierto malestar por parte de la catequesis frente a la tarea de situar e interpretar la sacramentalidad, mientras que la liturgia no siempre logra realizar una experiencia simb\u00f3lica aut\u00e9ntica, ni sobre todo llega con frecuencia a evangelizar la ritualidad.<\/p>\n<p>5. A veces catequesis y liturgia resultan problem\u00e1ticas precisamente dentro de su misma relaci\u00f3n concreta y del di\u00e1logo vivido: la catequesis trata de unirse con la liturgia, sincronizando con el a\u00f1o lit\u00fargico y asumiendo dimensiones celebrativas; la liturgia, por su parte, consciente de ser catequesis en acto, acent\u00faa a veces este aspecto con demasiadas moniciones, explicaciones, uso de audiovisuales, etc\u00e9tera, de donde puede nacer una confusi\u00f3n de g\u00e9neros que compromete la eficacia propia de una celebraci\u00f3n y desv\u00ed\u00ada la catequesis de su m\u00e9todo caracter\u00ed\u00adstico, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n de sus verdaderos objetivos.<\/p>\n<p>6. Finalmente, catequesis y liturgia se hallan frente a un problema m\u00e1s preocupante, que cada una vive a su manera: el bajo nivel de fe de las comunidades cristianas, que aumenta las responsabilidades y los problemas de la catequesis hasta amenazar su identidad y que incrementa dram\u00e1ticamente la discordancia entre las riquezas de los ritos y el proyecto comunitario que \u00e9stos implican y la pobreza y pluralismo de las asambleas cristianas concretas.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<br \/>\nUn di\u00e1logo m\u00e1s profundo entre liturgia y catequesis podr\u00ed\u00ada llevar a acentuar dicho enriquecimiento mutuo, que es ya un fruto del movimiento lit\u00fargico y de la renovaci\u00f3n eclesial m\u00e1s reciente. La catequesis puede redescubrir m\u00e1s eficazmente una tradici\u00f3n que ella tiene en com\u00fan con la liturgia, reencontrando as\u00ed\u00ad el primado de la evangelizaci\u00f3n y el horizonte hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, el m\u00e9todo catecumenal y las sugerencias de la mistagogia; la liturgia puede hacerse m\u00e1s sensible a la problem\u00e1tica cultural y pedag\u00f3gica de la catequesis con su patente atenci\u00f3n a la situaci\u00f3n real de fe de las comunidades. La relaci\u00f3n, todav\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil, entre liturgia y catequesis podr\u00ed\u00ada desdramatizarse y consolidarse mediante la com\u00fan asunci\u00f3n de la evangelizaci\u00f3n como problema primario y siempre abierto, reconoci\u00e9ndose como liturgia y como catequesis de una iglesia en estado de misi\u00f3n, de una iglesia peregrinante hacia una consumada realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica, que le ha sido prometida, pero que no se le ha concedido todav\u00ed\u00ada de una manera plena.<\/p>\n<p>[-> Formaci\u00f3n lit\u00fargica]<br \/>\nD. Sartore<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n &#8211; I. Lecciones de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica &#8211; II. Documentos recientes &#8211; III. Propuestas sistem\u00e1ticas: 1. La primac\u00ed\u00ada de la evangelizaci\u00f3n; 2. La estructura catecumenal; 3. La mistagogia; 4. Formas de la catequesis lit\u00fargica: a) La catequesis como iniciaci\u00f3n a la liturgia, b) La liturgia, catequesis en acto, c) La liturgia, fuente de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catequesis-y-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCATEQUESIS Y LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17120","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17120"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17120\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}