{"id":17122,"date":"2016-02-05T11:08:57","date_gmt":"2016-02-05T16:08:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/compromiso\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:57","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:57","slug":"compromiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/compromiso\/","title":{"rendered":"COMPROMISO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Problem\u00e1tica actual: 1. De las \u00abobras buenas\u00bb a la transformaci\u00f3n del mundo; 2. La intervenci\u00f3n de la liturgia en el asunto &#8211; II. T\u00e9rminos en que se plantea el problema y vocabulario: 1. El compromiso en su acepci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica; 2. Compromiso en comparaci\u00f3n con t\u00e9rminos an\u00e1logos; 3. El compromiso como acto prof\u00e9tico; 4. Preguntas sobre la relaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica entre liturgia y compromiso &#8211; III. El significado de las celebraciones respecto al compromiso: 1. La celebraci\u00f3n, fuente del compromiso: a) Fuente sacramental, b) El papel primario de la memoria lit\u00fargica, c) La dimensi\u00f3n prof\u00e9tica de la memoria: fidelidad a la intenci\u00f3n divina, discernimiento, \u00abparres\u00ed\u00ada\u00bb, d) La dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la memoria; 2. El gesto cultual del ofrecimiento como v\u00e9rtice del compromiso; 3. Recapitulaci\u00f3n &#8211; IV. La celebraci\u00f3n como expresi\u00f3n del compromiso: 1. La fiesta, anuncio de liberaci\u00f3n integral; 2. El signo de la asamblea; 3. La palabra proclamada y la palabra actualizada; 4. La oraci\u00f3n: a) La intercesi\u00f3n, b) La alabanza y la acci\u00f3n de gracias, c) Las oraciones, d) Los cantos; 5. El gesto de ofrecimiento; 6. La comuni\u00f3n sacramental &#8211; V. Perspectivas lit\u00fargico-pastorales: 1. Suscitar la capacidad celebrativa; 2. Posibilidad de celebraciones con expl\u00ed\u00adcita referencia al compromiso; 3. El problema de las asambleas pol\u00ed\u00adticamente divididas: a) Aceptaci\u00f3n de la legitimidad de un pluralismo de opciones pol\u00ed\u00adticas; h) La unidad-comuni\u00f3n es un don de lo alto, c) La celebraci\u00f3n debe mantener abiertos los canales del di\u00e1logo y de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Problem\u00e1tica actual<br \/>\nLas mutuas referencias entre la experiencia lit\u00fargica y la intervenci\u00f3n cristiana en el terreno de las realidades seculares, en especial de la sociopol\u00ed\u00adtica, son objeto de una nueva y atormentada consideraci\u00f3n, en coincidencia con los profundos cambios culturales, sociales, pol\u00ed\u00adticos y econ\u00f3micos que han caracterizado estos \u00faltimos decenios. Ser\u00e1 \u00fatil un breve vistazo sobre el camino recorrido por tal problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>1. DE LAS \u00abOBRAS BUENAS\u00bb A LA TRANSFORMACION DEL MUNDO. En otras \u00e9pocas, caracterizadas por un cuadro cultural, institucional, sociol\u00f3gico y religioso fundamentalmente estable -o, de todos modos, sujeto a una evoluci\u00f3n bastante lenta, dif\u00ed\u00adcilmente observable en sus mismos puntos de tr\u00e1nsito decisivos-, la relaci\u00f3n entre vida cultual y exigencias de testimonio cristiano se ve\u00ed\u00ada de manera muy sencilla: el buen cristiano sab\u00ed\u00ada que el cumplimiento de los deberes cultuales deb\u00ed\u00ada ir acompa\u00f1ado de la prestaci\u00f3n de obras buenas, resumidas en el cl\u00e1sico precepto de las obras de misericordia espirituales y corporales, precepto insistentemente inculcado por el magisterio y ejemplarmente encarnado por escuadrones de santos y de almas piadosas. Esto ha favorecido indudablemente el nacimiento y el florecimiento de innumerables e incluso grandiosas realizaciones en el campo religioso-social: asociaciones o cofrad\u00ed\u00adas de caridad, asilos, hospitales, escuelas, etc\u00e9tera. Sin embargo, este c\u00famulo de iniciativas obraba en homogeneidad con el orden social y pol\u00ed\u00adtico general, considerado inmutable, por sanci\u00f3n divina, en sus jerarquizaciones e instituciones, limit\u00e1ndose a intervenir a modo de correctivo y de taponamiento de las desmalladuras que dicho orden, por debilidad humana, llevaba anejas. Acontecimientos propios de una \u00e9poca como la revoluci\u00f3n francesa, la primera industrializaci\u00f3n, el mensaje marxista (\u00abes hora no ya de narrar la historia, sino de hacerla&#8217;), s\u00f3lo m\u00e1s tarde habr\u00ed\u00adan comenzado a insinuar inquietudes en las conciencias cristianas, forz\u00e1ndolas a interrogarse sobre el sentido de la propia fe, de la propia oraci\u00f3n, delpropio culto y sobre la \u00ed\u00adndole de la propia presencia en el mundo respecto a los nuevos y grav\u00ed\u00adsimos problemas planteados por la historia moderna; todos estos interrogantes acababan apremiando a tales conciencias a tomar posici\u00f3n. Esta crisis de conciencia se extendi\u00f3 y ahond\u00f3 a partir de la segunda posguerra y se agudiz\u00f3 tras la estela de los conflictos posteriores, ora manifiestos, ora latentes, a nivel pol\u00ed\u00adtico, militar, social, econ\u00f3mico y sindical, hasta plantear actualmente el problema en t\u00e9rminos de opci\u00f3n de civilizaci\u00f3n y de supervivencia del mismo g\u00e9nero humano. El paso de una actitud de sustancial aquiescencia en relaci\u00f3n con la cultura y las estructuras sociales y pol\u00ed\u00adticas vigentes a una actitud de cr\u00ed\u00adtica, de impugnaci\u00f3n, de propuesta de orientaciones y modelos alternativos representa, por su amplitud y por los motivos de fondo, un hecho decisivamente nuevo en las relaciones entre cristianismo y sociedad; en efecto, es la primera tentativa, aunque entre excesos idealistas e ingenuidades pragm\u00e1ticas, de repensar en t\u00e9rminos verdaderamente nuevos la relaci\u00f3n entre historia del mundo y proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios. Una influencia autorizada en este sentido la ha ejercido la ense\u00f1anza del Vat. II, sobre todo en la GS, abriendo al pueblo de Dios -y especialmente a los laicos- el campo inmenso de la cooperaci\u00f3n con todos los hombres de buena voluntad en la edificaci\u00f3n de unmundo m\u00e1s digno del hombre y, en definitiva, del reino de Dios. Actualmente se habla en t\u00e9rminos de -> promoci\u00f3n humana como exigencia unida a la obra de evangelizaci\u00f3n; aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, interesa el aspecto espec\u00ed\u00adficamente pol\u00ed\u00adtico del compromiso cristiano en el \u00e1mbito de tal promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA INTERVENCI\u00ed\u201cN DE LA LITURGIA EN EL ASUNTO. La liturgia se ha encontrado directamente implicada en esta nueva situaci\u00f3n debido a que, liberada del secular blindaje que de Trento en adelante la colocaba inm\u00f3vil fuera del juego de la historia, acababa siendo interpelada sobre el cometido que pod\u00ed\u00ada y estaba dispuesta a asumir en relaci\u00f3n con las nuevas tareas hist\u00f3ricas de los cristianos en nuestro tiempo. En el momento mismo en que encontraba de nuevo su inspiraci\u00f3n originaria y se introduc\u00ed\u00ada otra vez libremente en los circuitos vitales del pueblo de Dios, se la llamaba a justificarse a los ojos de cristianos que, no pretendiendo ya agotar la propia vida de fe en el momento actual y en la prestaci\u00f3n de obras buenas, con el riesgo de convertirse en elementos funcionales del sistema social y pol\u00ed\u00adtico establecido, se propon\u00ed\u00adan intervenir activamente, partiendo de las exigencias mismas de la fe, en las cosas del mundo. Pero \u00bfpor qu\u00e9 precisamente la liturgia? El problema del compromiso interpela igualmente a otros aspectos de la vida del pueblo de Dios: la oraci\u00f3n, la contemplaci\u00f3n, la espiritualidad, el mensaje de la Sagrada Escritura, la teolog\u00ed\u00ada, el magisterio&#8230; No obstante, la liturgia, al colocarse como cumbre y fuente de toda la actividad de la iglesia (SC 10), hasta el punto de que ninguna otra acci\u00f3n de la iglesia la iguala en eficacia (ib, 7), debe estar tambi\u00e9n en condiciones de contribuir, con modalidades propias, a la construcci\u00f3n de un mundo nuevo, en el que las realidades sociopol\u00ed\u00adticas tienen un papel determinante. Es, en el fondo, una exigencia de credibilidad que se le hace a la liturgia y que constituye, por tanto, el punto neur\u00e1lgico del problema. Diversas son las respuestas que se dan a este problema, seg\u00fan los presupuestos de que se parte. Estos \u00faltimos son esencialmente tres: la ideolog\u00ed\u00ada de la -> secularizaci\u00f3n; la politizaci\u00f3n de la fe, y por tanto, tambi\u00e9n de su momento cultual; la visi\u00f3n de una unidad de fondo entre momento cultual y momento del compromiso.<\/p>\n<p>a) Secularizaci\u00f3n. Presuponiendo aqu\u00ed\u00ad ya conocido el fen\u00f3meno cultural correspondiente, nos limitamos a se\u00f1alar que la afirmaci\u00f3n de la muerte de Dios en Jesucristo, hombre totalmente para los dem\u00e1s, eliminando un t\u00fa trascendente al que atribuir un proyecto personal sobre la historia y sobre el mundo y al que dirigir un culto agradecido, ven\u00ed\u00ada a quitar a la liturgia cristiana, entendida en su aut\u00e9ntica tradici\u00f3n, toda raz\u00f3n de ser y a dar vida, por el contrario, a una liturgia de nuevo cu\u00f1o enderezada a celebrar el compromiso del hombre por el hombre, compromiso ejemplificado por el Cristo unidimensional, es decir, por el \u00fanico hombre que ha hecho morir en s\u00ed\u00ad a Dios para proclamar simplemente la plena autonom\u00ed\u00ada y autosuficiencia del hombre.<br \/>\nb) Politizaci\u00f3n. Se trata de una corriente que tiende, en sustancia, a la abolici\u00f3n de la autonom\u00ed\u00ada de la liturgia en favor de una subordinaci\u00f3n a las exigencias de un compromiso de los cristianos, totalmente encaminado a la elaboraci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de proyectos pol\u00ed\u00adticos. En su estado puro, en realidad, es dif\u00ed\u00adcil encontrar esta corriente, porque casi siempre las celebraciones efectuadas por cristianos politizados (cf, por ejemplo, las v\u00ed\u00adsperas pol\u00ed\u00adticas de Colonia en 1968) se proponen -al menos intencionalmente- respetar el primado de la palabra b\u00ed\u00adblica y valorar el momento celebrativo, exaltando sus valencias sociopol\u00ed\u00adticas precisamente porque se capta su intr\u00ed\u00adnseca capacidad de postular la acci\u00f3n; esto no quita para que de hecho se deslicen bastante a menudo hacia interpretaciones y expresiones de sentido \u00fanico.<\/p>\n<p>c) Percepci\u00f3n de la unidad de fondo entre compromiso y liturgia. Se hace. intervenir a la liturgia porque se parte de la convicci\u00f3n de que tanto el momento cultual como la actividad directa del cristiano en el mundo son dos fases mediadoras de la \u00fanica e id\u00e9ntica intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. Son, cabalmente, fases que se reclaman rec\u00ed\u00adprocamente, incluso en el \u00e1mbito de las respectivas esferas de acci\u00f3n y del modus operandi propio de cada una de ellas: son inseparables, pero no id\u00e9nticas. En esta l\u00ed\u00adnea, no es la liturgia en s\u00ed\u00ad y por s\u00ed\u00ad, ontol\u00f3gicamente entendida, la que se pone en cuesti\u00f3n, sino la fisonom\u00ed\u00ada concreta que la reciente -> reforma le ha conferido: tal y como es, \u00bfest\u00e1 verdaderamente en condiciones de encarnar un papel significativo en la actividad de cristianos que intentan comprometerse en hacer a las personas, las instituciones y las estructuras m\u00e1s humanizadas y m\u00e1s dignas de las promesas de Dios? Y \u00bfde qu\u00e9 tipo debe ser tal papel? Una vez aceptado el hecho de la unidad fundamental a que nos hemos referido arriba, llega el momento de establecer con mayor precisi\u00f3n los t\u00e9rminos del problema para poder luego detallar las l\u00ed\u00adneas m\u00e1s seguras de una soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. T\u00e9rminos en que se plantea el problema y vocabulario<br \/>\nEl punto de partida decisivo es establecer lo que se entiende por el t\u00e9rmino \u00abcompromiso\u00bb.<\/p>\n<p>1. EL COMPROMISO EN SU ACEPCI\u00ed\u201cN ESPEC\u00ed\u008dFICA. Hay que precisar inmediatamente que aqu\u00ed\u00ad no est\u00e1 en cuesti\u00f3n la relaci\u00f3n general entre liturgia y vida, entendiendo por vida la existencia personal del cristiano en su totalidad. La adecuaci\u00f3n, por parte del cristiano, de la propia mentalidad y del propia comportamiento a los contenidos de fe que la celebraci\u00f3n le ofrece, aun siendo siempre necesaria, no explicita todav\u00ed\u00ada lo que constituye la preocupaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica de los cristianos de hoy ante los problemas de las instituciones, de los ordenamientos, de las opciones operativas en el mundo de la polis. As\u00ed\u00ad pues, el compromiso hace referencia a la toma de conciencia de un imperativo \u00e9tico que, partiendo de la vocaci\u00f3n de disc\u00ed\u00adpulo-testigo de Cristo y de su propuesta de un hombre nuevo en un mundo renovado, haces del cristiano un agente de progreso humano integral justamente all\u00ed\u00ad donde residen los centros de decisi\u00f3n y de organizaci\u00f3n de la realidad social; y esto a todos los niveles: internacional, nacional y regional, descendiendo hasta las \u00faltimas determinaciones de los grupos humanos. Para mejor com prender, en este contexto, el sentido y el alcance del t\u00e9rmino compro miso, ser\u00e1 \u00fatil aproximarlo a otros afines al mismo.<br \/>\n2. COMPROMISO EN COMPARACI\u00ed\u201cN CON TERMINOS AN\u00ed\u0081LOGOS. Compromiso no es un t\u00e9rmino de matriz cristiana, pues est\u00e1 tomado de la cultura corriente; sin embargo, el cristiano de nuestros d\u00ed\u00adas lo relee a la luz de su tradici\u00f3n de fe y lo carga de resonancias b\u00ed\u00adblicas propias de categor\u00ed\u00adas como vocaci\u00f3n, misi\u00f3n, testimonio, apostolado, servicio, profec\u00ed\u00ada. Cada uno de estos t\u00e9rminos expresa un aspecto, una faceta espec\u00ed\u00adfica de la totalidad de su relaci\u00f3n con el mundo y de lo que \u00e9l intenta realizar en relaci\u00f3n con el mismo, visto como destinatario global del plan salv\u00ed\u00adfico divino. Mientras que los t\u00e9rminos arriba registrados ponen de relieve el polo de proveniencia de los respectivos contenidos, es decir, Dios (es Dios quien llama, quien encomienda una misi\u00f3n, etc.), el t\u00e9rmino compromiso parece subrayar m\u00e1s bien el polo de llegada, es decir, el cristiano mismo en cuanto cobra conciencia del mandato recibido y lo asume con plena libertad y con sentido de responsabilidad. Es determinante en esto la libre decisi\u00f3n personal, madurada desde una instancia de fe, a su vez urgida por el contacto directo con las realidades seculares que es propio del cristiano que vive en el mundo. Sumamente significativo es el hecho de que, tras la recuperaci\u00f3n de la sensibilidad b\u00ed\u00adblica, el t\u00e9rmino compromiso aparezca con preferencia al lado del de profec\u00ed\u00ada y se lo lea dentro del mismo. Esto merece destacarse particularmente.<br \/>\n3. EL COMPROMISO COMO ACTO PROFETICO. Enlazando, remotamente, con la tradici\u00f3n prof\u00e9tica veterotestamentaria, para la que era tema constante el llamamiento a la necesidad de adecuar, adem\u00e1s del comportamiento personal, tambi\u00e9n las estructuras, los ordenamientos y los comportamientos sociales del pueblo elegido a las exigencias de la alianza, y conectando, m\u00e1s pr\u00f3ximamente, con el advenimiento del reino de Dios en la persona de Cristo -advenimiento que con el anuncio de un hombre nuevo establec\u00ed\u00ada los presupuestos para un planteamiento diverso de las mismas relaciones sociales-, el cristiano de hoy intenta introducir en el mundo en que vive el est\u00ed\u00admulo de un juicio prof\u00e9tico. La salvaci\u00f3n es comienzo de una nueva creaci\u00f3n universal que, efectuada por medio de Cristo (Col 1:15ss; Col 2:10.20), libera a los creyentes y, potencialmente, a todo hombre de todas las potestades demon\u00ed\u00adacas del cosmos (1Co 3:21ss; Rom 9:37ss) y les da la capacidad de juzgar las cosas del mundo (Flp 4:8) en perspectiva escatol\u00f3gica: este mundo, con sus instituciones, sus ordenamientos y sus valores, es desacralizado, es decir, desmentido en su pretensi\u00f3n de presentarse como valor absoluto, y relativizado, es decir, remitido a su condici\u00f3n de e\u00f3n intermedio entre la inauguraci\u00f3n del reino y su definitiva instauraci\u00f3n. Como tal, se convierte en objeto de un juicio de contestaci\u00f3n y de condena cada vez que, oprimiendo al hombre, le impide acceder al ofrecimiento de la nueva creaci\u00f3n. Pero cuando, en dicho mundo, se manifiestan valores, energ\u00ed\u00adas o movimientos tendentes a un verdadero progreso cualitativo, el compromiso de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo asume las formas de una leal colaboraci\u00f3n, aunque no deja nunca de ser vigilante. Esto no contradice m\u00ed\u00adnimamente a la relativizaci\u00f3n del mundo mismo, porque relativizarlo no significa convertirlo en algo vano, sino simplemente levantar acta de su realidad de fase hist\u00f3rica, temporal, del proceso de crecimiento del reino. En esta perspectiva tiene consistencia el reconocimiento de la (relativa) autonom\u00ed\u00ada del mundo (culturas, instituciones, ordenamientos, etc.) y de la validez del compromiso de los cristianos en \u00e9l y por \u00e9l (cf GS cc. II, III, IV).<\/p>\n<p>4. PREGUNTAS SOBRE LA RELACI\u00ed\u201cN ESPEC\u00ed\u008dFICA ENTRE LITURGIA Y COMPROMISO. Retomando ahora el punto relativo a la intervenci\u00f3n de la liturgia en el asunto [-> supra, I, 2] y relacion\u00e1ndolo con las precisiones que acabamos de hacer sobre el sentido y el alcance del t\u00e9rmino compromiso, estamos en condiciones de formular con mayor exactitud las siguientes preguntas: \u00bfCu\u00e1l es el significado espec\u00ed\u00adfico de la liturgia respecto al compromiso? En consecuencia, \u00bfqu\u00e9 puede pedir a la liturgia el cristiano comprometido?, \u00bfqu\u00e9 le puede y debe ofrecer ella permaneciendo id\u00e9ntica a s\u00ed\u00ad misma, sin desnaturalizarse?, \u00bfc\u00f3mo puede ofrecerlo? Lo que sigue dar\u00e1 las respuestas correspondientes.<\/p>\n<p>III. El significado de las celebraciones respecto al compromiso<br \/>\nA estas alturas podemos, para dar mayor concreci\u00f3n a los razonamientos, hablar de celebraci\u00f3n\/celebraciones en vez de hablar sencillamente de liturgia: la -> celebraci\u00f3n no es, en efecto, sino liturgia en acto.<\/p>\n<p>1. LA CELEBRACI\u00ed\u201cN, FUENTE DEL COMPROMISO. Es una afirmaci\u00f3n que hay que precisar para captarla en su exacta verdad. Puesto que la fe; la esperanza, la caridad&#8230;, la fidelidad misma al evangelio, son para el cristiano otras tantas fuentes de su compromiso, ser\u00e1 preciso determinar la raz\u00f3n precisa que hace de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica una fuente originaria, por sus modalidades espec\u00ed\u00adficas, de compromiso. Esta raz\u00f3n estriba en la naturaleza sacramental de la celebraci\u00f3n misma. En este dato de hecho est\u00e1n contenidos no s\u00f3lo los aspectos que confieren singularidad, irrepetible en otra parte, a la relaci\u00f3n liturgia-compromiso, sino tambi\u00e9n los l\u00ed\u00admites precisos del mismo, es decir, todo aquello que la liturgia puede y debe dar al compromiso y \u00e9ste puede exigir de aqu\u00e9lla.<\/p>\n<p>a) Fuente sacramental. Para cualquier disc\u00ed\u00adpulo de Cristo, toda su raz\u00f3n de ser y de obrar consiste en la conformidad con Cristo mismo y, a trav\u00e9s de \u00e9l y en su Esp\u00ed\u00adritu, en la obediencia al designio soberano de Dios Padre, tendente a crear una humanidad nueva en un mundo nuevo. Este proceso de cristificaci\u00f3n se verifica por medio de la fe y del contacto, en la iglesia, con el acontecimiento pascual de Cristo mediante los signos de la celebraci\u00f3n cultual, comenzando por el bautismo. Toda la estructura ritual cristiana tiene el cometido de proclamar el hoy, el aqu\u00ed\u00ad y ahora de la salvaci\u00f3n en el Cristo venido muerto-resucitado, y de insertar en esta salvaci\u00f3n pascual a todo el que se adhiere con fe a la libre promesa de Dios. Y puesto que esta promesa pasa a trav\u00e9s de la historia del hombre y de su mundo confiri\u00e9ndoles un significado y una direcci\u00f3n nuevos, se sigue que cualquier cristiano dispuesto a tomar en serio el reino de Dios colaborando a realizarlo no puede evitar el acudir continuamente a las fuentes sacramentales del \u00abhacerse\u00bb de la salvaci\u00f3n en la historia, o sea, a las celebraciones lit\u00fargicas [-> Misterio pascual].<br \/>\nb) El papel primario de la memoria lit\u00fargica. Para un cristiano o, mejor todav\u00ed\u00ada, para una comunidad cristiana que hace una opci\u00f3n por el compromiso, es l\u00f3gico que toda la atenci\u00f3n se proyecte hacia adelante, hacia un proyecto concreto que realizar en un futuro m\u00e1s omenos inmediato, pero que comience ya a obrar sobre el presente. Esta proyecci\u00f3n hacia adelante es cristianamente v\u00e1lida en la medida en que permanece fielmente anclada en el acontecimiento fontal constituido por la actuaci\u00f3n radicalmente completa en Cristo del proyecto escatol\u00f3gico de Dios. Es tarea espec\u00ed\u00adfica de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica proponer continuamente de nuevo la memoria (an\u00e1mnesis) de tal acontecimiento, no s\u00f3lo como objeto de culto (alabanza, acci\u00f3n de gracias, ofrecimiento), sino tambi\u00e9n como norma e inspiraci\u00f3n del compromiso cristiano volcado en la b\u00fasqueda de una adecuaci\u00f3n entre situaciones humanas y exigencias del reino. En esta perspectiva, la memoria viene nuevamente propuesta por la celebraci\u00f3n bajo un doble aspecto: 1) anuncio del cumplimiento radical en Cristo del hombre nuevo y del mundo nuevo: como fuera de Cristo no hay otro nombre en que el hombre pueda salvarse (cf Heb 4:12), asimismo no existe un proyecto para el futuro del hombre y del mundo alternativo al ya inaugurado por Dios en Cristo muerto y resucitado; 2) medida y clave interpretativa de toda situaci\u00f3n y acontecimiento, personal y colectivo, en cuanto que las situaciones y los acontecimientos est\u00e1n llamados a insertarse en el designio salv\u00ed\u00adfico de Dios y a recibir del mismo significado y consistencia.<\/p>\n<p>Es sumamente importante la recuperaci\u00f3n del dato que es objeto de la an\u00e1mnesis en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica en relaci\u00f3n con el mismo tema del compromiso, porque su desconocimiento origina esa actitud de negligencia o de rechazo que muchos cristianos tienen hacia la liturgia, al considerarla extra\u00f1a e incluso alienante respecto a las tareas urgentes requeridas por el momento hist\u00f3rico. Sabido esc\u00f3mo el compromiso \u00e9tico del cristiano tiene sus ra\u00ed\u00adces m\u00e1s profundas no en un sistema de verdades abstractas, sino en los hechos mismos de la historia de la salvaci\u00f3n, recapitulados en el acontecimiento Cristo y en la palabra revelada que explicita su sentido; ahora bien, la liturgia, en cuanto an\u00e1mnesis, contiene objetivamente, en su misma estructura sacramental, los acontecimientos que son otras tantas fuentes de imperativos \u00e9ticos. Por tanto, la participaci\u00f3n requerida por la liturgia entra\u00f1a una aut\u00e9ntica conciencia (cf SC 11. 14.21), estimulada hasta el punto de entrar en profundidad en el acontecimiento celebrado para asimilar su significado y sus exigencias no s\u00f3lo en orden a la propia santificaci\u00f3n personal, sino tambi\u00e9n en orden a la colaboraci\u00f3n con el designio de Dios acerca de la efectiva transformaci\u00f3n del mundo. La presencia del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en y a trav\u00e9s del conjunto de los signos de la celebraci\u00f3n (= s\u00ed\u00admbolo celebrativo) constituye el recuerdo viviente y din\u00e1mico de cuanto Dios, en Jesucristo, ha realizado ya y pretende llevar a definitivo cumplimiento; recuerdo que es al mismo tiempo el punto de referencia y el criterio discriminante para un compromiso cristiano. Este doble aspecto, es decir, el cumplimiento en el misterio de Cristo y el ser medida del ulterior compromiso cristiano, se realiza en los signos y a trav\u00e9s de ellos, o sea, en la estructura ritual de la celebraci\u00f3n-memoria; esto les confiere valor universal, permitiendo a ambos encontrarse realmente con todas las situaciones hist\u00f3ricas que piden compromiso, aunque sin circunscribirse ni agotarse en ninguna de ellas. Descuidar, pues, el aspecto de memoria inherente a la celebraci\u00f3n significa no s\u00f3lo vaciar a la misma de sus contenidos, sino tambi\u00e9n amputar la acci\u00f3n del cristiano de su misma raz\u00f3n de ser y de su significado universal, incluso cuando est\u00e1 local y temporalmente circunscrita [1 Memorial].<\/p>\n<p>c) La dimensi\u00f3n prof\u00e9tica de la memoria: fidelidad a la intenci\u00f3n divina, discernimiento, \u00abparres\u00ed\u00ada\u00bb. Como ya se ha visto [-> supra, II, 3], el compromiso del cristiano tiene una destacada connotaci\u00f3n prof\u00e9tica; esta .connotaci\u00f3n, no obstante, tiene su ra\u00ed\u00adz \u00faltima exactamente en la memoria sacramental propia de la celebraci\u00f3n, porque todo lo que esta memoria encierra, es decir, la asunci\u00f3n y la transformaci\u00f3n por parte de Dios, en el Cristo pascual, del viejo mundo en un mundo nuevo, constituye para los cristianos una realidad din\u00e1mica que remite a una tarea hist\u00f3rica por cumplir: hacer memoria entra\u00f1a proyectarse hacia adelante, decidirse por la acci\u00f3n, asumir responsabilidades (memoria propulsiva). Y esto -es oportuno subrayarlo-, no en el sentido de que el proyecto de Dios, captado cada vez de nuevo en la memoria lit\u00fargica, deba ser canalizado al servicio de un particular proyecto humano (ideolog\u00ed\u00ada, opci\u00f3n de campo, sistema sociopol\u00ed\u00adtico, metodolog\u00ed\u00ada de acci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica, etc.), sino en el sentido de que todos y cada uno de los proyectos humanos y las opciones que llevan anejas deben ser referidos al designio de Dios y ser juzgados por \u00e9l. Sin embargo, tambi\u00e9n en este caso hay que precisar que no es tarea de la celebraci\u00f3n como tal transformar esta confrontaci\u00f3n prof\u00e9tica en debates ideol\u00f3gicos ni en opciones operativas espec\u00ed\u00adficas. Si es verdad que la confrontaci\u00f3n brota de la memoria, tambi\u00e9n es verdad que una y otra se sit\u00faan en un contexto celebrativo, y no en el de programaci\u00f3n y acci\u00f3n directa.<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas del cometido prof\u00e9tico de la celebraci\u00f3n en relaci\u00f3n con el compromiso pueden entonces definirse en los siguientes t\u00e9rminos: 1) adhesi\u00f3n fiel e incondicional a la propuesta de Dios: es t\u00ed\u00adpico del profeta remitir de continuo a s\u00ed\u00ad mismo y a los dem\u00e1s los pensamientos y las acciones, las situaciones y los acontecimientos, al proyecto divino (= hacer memoria) para mantener la fe en \u00e9l en toda circunstancia; las intenciones divinas, en este caso, se perciben no en cuanto susceptibles de subordinaci\u00f3n a opciones humanas predeterminadas (incluso aunque \u00e9stas fueran en s\u00ed\u00ad justas) y utilizables como cobertura ideol\u00f3gica de las mismas, sino en cuanto que exigen una apertura total, una aceptaci\u00f3n incondicional, una obediencia completa en relaci\u00f3n con el proyecto global que Dios, en el cuadro de la historia de la salvaci\u00f3n, ha preordenado sobre el futuro de la humanidad y ha inaugurado ya en Cristo. Y puesto que este proyecto prev\u00e9 no s\u00f3lo el hecho de una salvaci\u00f3n para la humanidad, sino tambi\u00e9n el modo de su realizaci\u00f3n, es decir, la aceptaci\u00f3n de todo un conjunto de valores de fondo de los que Cristo se hizo portavoz en nombre del Padre (pi\u00e9nsese, por poner un ejemplo, en el serm\u00f3n del monte), se sigue que la celebraci\u00f3n, en el momento mismo en que actualiza sacramentalmente la promesa divina, urge a una conversi\u00f3n (met\u00e1noia) no s\u00f3lo al hecho, sino tambi\u00e9n al modo. En sustancia, la primera consecuencia de la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica de la memoria lit\u00fargica es -siempre en referencia al tema del compromiso- una opci\u00f3n radical por el proyecto de Dios, opci\u00f3n previa a cualquier opci\u00f3n humana de orientaciones ideol\u00f3gicas y de t\u00e9cnicas de intervenci\u00f3n; 2) discernimiento: la opci\u00f3n de fondo en cuesti\u00f3n constituye tambi\u00e9n -siempre en el \u00e1mbito de la celebraci\u00f3n- la fuente primaria de juicio y de discernimiento en orden a la calidad evang\u00e9lica del compromiso. M\u00e1s que de un juicio sobre las opciones concretas -para el que la celebraci\u00f3n cede el puesto a otros \u00e1mbitos y a otros instrumentos m\u00e1s adecuados-, se trata de una comprobaci\u00f3n de la consistencia y de la capacidad de permanencia de una mentalidad modelada seg\u00fan las exigencias imprescindibles del proyecto divino. En este sentido la celebraci\u00f3n, en cuanto hecho que postula autenticidad, ofrece las bases para una acci\u00f3n de desenmascaramiento frente a actitudes calificadas de comprometidas, pero que en realidad podr\u00ed\u00adan esconder el plagio ideol\u00f3gico, la aquiescencia acr\u00ed\u00adtica a las modas culturales, el deseo de autoafirmaci\u00f3n, la instrumentalizaci\u00f3n de valores, de personas, de instituciones, etc.; pero podr\u00ed\u00ada igualmente ayudar a poner al descubierto la falta de una conciencia m\u00ed\u00adnima de compromiso, falta disfrazada tras la defensa a ultranza de una presunta pureza de la fe y de la misma vida lit\u00fargica; presunta, en la medida en que fe y liturgia se entienden indebidamente como extra\u00f1as a la historia real; 3) parres\u00ed\u00ada: se trata de la franqueza audaz y valiente del ap\u00f3stol de Cristo, que no puede por menos de anunciar las obras de Dios (cf Heb 2:29; Heb 4:13; Heb 9:27, etc.) en toda circunstancia, incluso las m\u00e1s hostiles (cf Efe 6:20). En relaci\u00f3n con nuestro tema, estamos una vez m\u00e1s frente a una exigencia que mana de una sintonizaci\u00f3n sabia con el mensaje y el esp\u00ed\u00adritu de la celebraci\u00f3n. Comprometerse a obrar evang\u00e9licamente en la ciudad terrena no s\u00f3lo no es, para un disc\u00ed\u00adpulo de Cristo, fruto de una decisi\u00f3n aut\u00f3noma (o desvinculada del proyecto divino), sino que ni siquiera puede encontrar apoyo, para realizarse, en los meros recursos de la capacidad humana de empresa, ni en el mero est\u00ed\u00admulo de las motivaciones ideol\u00f3gicas, ni, en fin, en la confianza otorgada a las exigencias operativas, cualquiera que sea la esfera de la que se tomen estas realidades. Se necesita, por el contrario, ese tipo de franqueza, de libertad, de audacia que proviene de lo alto, es decir, de aquel Dios que, junto a la misi\u00f3n de cooperar en su programa de salvaci\u00f3n, da tambi\u00e9n la correspondiente armadura espiritual (cf Efe 6:13ss). Ahora bien, la celebraci\u00f3n, en cuanto memorial sacramental del ya de la salvaci\u00f3n y profec\u00ed\u00ada del todav\u00ed\u00ada no (por tanto, como se ha dicho, memoria propulsiva hacia compromisos concretos), es fuente de parres\u00ed\u00ada para todo el que, sintonizando con ella, acepta ponerse al servicio (diacon\u00ed\u00ada) del designio integral de salvaci\u00f3n para el mundo.<\/p>\n<p>d) La dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la memoria. El compromiso temporal del cristiano, justamente en raz\u00f3n de su imprescindible connotaci\u00f3n prof\u00e9tica, debe ser referido continuamente a una confrontaci\u00f3n con la perspectiva escatol\u00f3gica del reino, para evitar perderse en una perspectiva puramente intramundana y para encontrar, al mismo tiempo, el relanzamiento hacia ulteriores etapas. Ahora bien, la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica es un componente t\u00ed\u00adpico de la liturgia [1 Escatolog\u00ed\u00ada], en cuanto que el s\u00ed\u00admbolo celebrativo comprende una anticipaci\u00f3n no s\u00f3lo de la liturgia celeste (cf SC 8), sino tambi\u00e9n de ese mundo nuevo del que constituye una preparaci\u00f3n el progreso terreno por el que tambi\u00e9n se comprometen&#8217; los cristianos (GS 38b: \u00abmateriam regni caelestis parantes\u00bb). En particular, el aspecto an\u00e1mnesis de la celebraci\u00f3n no se limita s\u00f3lo a recordar que la novedad del reino de Dios es un hecho ya real en el misterio de Cristo, sino que presenta al mismo tiempo este hecho como una promesa, es decir, como una realidad en fase de cumplimiento en el camino de la historia y, por tanto, como una tarea que llevar a cabo. Todo ello, sin embargo, con la clara advertencia de una alteridad de la naturaleza, de los criterios y de los objetivos de crecimiento del reino respecto a la naturaleza, a los criterios y a los objetivos de desarrollo de la realidad sociopol\u00ed\u00adtica. La perspectiva escatol\u00f3gica presente en la liturgia propone continuamente de nuevo el hecho de que la historia de la salvaci\u00f3n, el reino de Dios, es la realidad \u00faltima, mientras que la peripecia de la ciudad terrena es realidad secular, por tanto, no \u00faltima. Existe ciertamente una conexi\u00f3n entre una y otra, pero no en el sentido de que el actuarse del reino de Dios sea el cumplimiento natural de la historia de la ciudad secular, sino en el sentido de que pasa a trav\u00e9s de esta \u00faltima, apuntando a una salvaci\u00f3n de otro g\u00e9nero. Este pasar a trav\u00e9s implica, sin embargo, un tomar en serio el compromiso hist\u00f3rico, y m\u00e1s precisamente pol\u00ed\u00adtico, puesto que la salvaci\u00f3n ofrecida por Dios -y celebrada por la liturgia- es siempre salvaci\u00f3n de este mundo, de esta humanidad.<\/p>\n<p>Precisamente mirando hacia la realidad \u00faltima puede la memoria lit\u00fargica remitir al compromiso hist\u00f3rico con esa vigilancia cr\u00ed\u00adtica que somete continuamente a examen la posici\u00f3n del cristiano comprometido. Esto constituye el punto m\u00e1s delicado, fuente de sufrimiento y a veces incluso de desgarro de las conciencias m\u00e1s sensibles, dada ladificultad de equilibrar en la praxis cotidiana las respectivas exigencias de las dos historias. Pero representa tambi\u00e9n la caracter\u00ed\u00adstica original de la presencia del cristiano y del pueblo de Dios en el mundo, llamados, al mismo tiempo, a celebrar y a obrar. En sustancia, la memoria celebrativa mantiene despierta la conciencia de una tensi\u00f3n (desconocida, obviamente, para quien se mueve en un horizonte totalmente intramundano) que remite directamente a la esperanza teologal: lo que ya est\u00e1 cumplido en Cristo, y de lo que cabalmente se hace memoria, autoriza a creer que siempre hay espacio para lo nuevo, que se pueden rebasar l\u00ed\u00admites imposibles, que el cumplimiento de esperanzas largamente cultivadas puede manifestarse bajo formas imprevistas e imprevisibles. Pero es una espera que no dispensa al disc\u00ed\u00adpulo de Cristo de colaborar en la creaci\u00f3n de situaciones en que lo imprevisible pueda producirse.<\/p>\n<p>2. EL GESTO CULTUAL DEL OFRECIMIENTO COMO VERTICE DEL COMPROMISO. LO mismo que toda otra actividad en la vida del cristiano, tambi\u00e9n el testimonio dado en el campo particular de la acci\u00f3n sociopol\u00ed\u00adtica encuentra en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica no s\u00f3lo su fuente sacramental, sino tambi\u00e9n su punto de llegada. En otros t\u00e9rminos: la celebraci\u00f3n constituye tambi\u00e9n el v\u00e9rtice del compromiso. Esto, por raz\u00f3n de la orientaci\u00f3n de fondo de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica, por la que toda la existencia -fe y obras- de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo debe convertirse y, a su vez, hacer que el mundo se convierta en ofrenda espiritual grata a Dios (cf Rom 12:1; Rom 15:16; Heb 12:28; 1Pe 2:4-5); ofrenda que alcanza su perfecci\u00f3n en la de Cristo, actualizada sacramentalmente en la eucarist\u00ed\u00ada. La celebraci\u00f3n, si constituye, para el compromiso sociopol\u00ed\u00adtico del cristiano, el momento sacramental fontal, o sea, de empalme con el sentido y las motivaciones de fondo que brotan del plan de Dios le\u00ed\u00addo en perspectiva de fe, constituye tambi\u00e9n su momento teleol\u00f3gico (gr. telos = fin), esto es, el gesto de entrega a Dios de cuanto se ha obrado efectivamente o se pretende obrar. Sin este gesto de retorno, el papel de la celebraci\u00f3n quedar\u00ed\u00ada&#8217; dimidiado, porque se ver\u00ed\u00ada privado de su natural conclusi\u00f3n y correr\u00ed\u00ada el riesgo de una sutil instrumentalizaci\u00f3n del mismo momento celebrativo. Por consiguiente, la acci\u00f3n del cristiano, los frutos de su compromiso se considerar\u00ed\u00adan como v\u00e1lidos por s\u00ed\u00ad mismos, sin advertir la necesidad de que, a trav\u00e9s de la ofrenda-entrega, sean asumidos por el Cristo pascual en la propia ofrenda y confiados por \u00e9l al Padre. Faltar\u00ed\u00ada, en suma, el momento recapitulador del compromiso cristiano. En efecto, s\u00f3lo en la aceptaci\u00f3n por parte del Padre, por la mediaci\u00f3n del Cristo pascual y por la acci\u00f3n santificante del Esp\u00ed\u00adritu, entran definitivamente los frutos del compromiso cristiano en la construcci\u00f3n del reino. No s\u00f3lo eso, sino que en el ofrecimiento-entrega hecho por el cristiano, en raz\u00f3n de la participaci\u00f3n de \u00e9ste en el sacerdocio de Cristo, es toda la realidad de que \u00e9l se ocupa -es decir, en nuestro caso, las situaciones, los acontecimientos, las personas, las luchas, los anhelos, las esperanzas, las victorias e incluso los fracasos-, la que se co-ofrece y conf\u00ed\u00ada en las manos del Padre. De ah\u00ed\u00ad resulta que, en el \u00e1mbito de la celebraci\u00f3n, la importancia de este momento oblativo del compromiso cristiano es pareja a la de su momento fontal y exige la misma atenci\u00f3n y el mismo realce en la utilizaci\u00f3n de los elementos rituales para expresarlo.<\/p>\n<p>3. RECAPITULACI\u00ed\u201cN. Es \u00fatil tener en s\u00ed\u00adntesis los elementos m\u00e1s importantes de la reflexi\u00f3n hecha hasta ahora.<\/p>\n<p>a) En general, la respuesta a la pregunta por las relaciones entre celebraci\u00f3n y compromiso debe tener en cuenta los siguientes datos: 1) diversidad de objetivo formal: la celebraci\u00f3n se propone directamente actuar la salvaci\u00f3n integral del hombre, representando sacramentalmente su cumplimiento en el misterio pascual de Cristo; el compromiso se propone directamente intervenir en las situaciones y en las estructuras de la polis, bas\u00e1ndose en valores inspirados en la fe; 2) diversidad de m\u00e9todo operativo: la celebraci\u00f3n es un tipo de acci\u00f3n (es una -urg\u00ed\u00ada, un hacer) que obra por v\u00ed\u00ada simb\u00f3lico-sacramental; el compromiso obra por v\u00ed\u00ada directa, in medias res. Se intuye f\u00e1cilmente c\u00f3mo es esta segunda diferencia la que constituye el factor decisivo para una recta comprensi\u00f3n de la especificidad propia de cada una de las dos actividades confrontadas: mientras que las exigencias de intervenci\u00f3n cristiana en lo social y lo pol\u00ed\u00adtico est\u00e1n \u00abincluidas\u00bb en la totalidad e integralidad de la salvaci\u00f3n proclamada en la celebraci\u00f3n y pueden, por tanto, justificar una dimensi\u00f3n \u00abpol\u00ed\u00adtica\u00bb de la liturgia en cuanto que \u00e9sta remite a una actuaci\u00f3n concreta de aqu\u00e9llas en el mundo, en cambio, el hecho de la diversidad metodol\u00f3gica de acci\u00f3n hace que liturgia y compromiso mantengan los respectivos campos de autonom\u00ed\u00ada (si bien no de independencia), sin caer en una fusi\u00f3n-confusi\u00f3n de cometidos.<br \/>\nb) En particular, la contribuci\u00f3n que la celebraci\u00f3n puede y debe aportar al compromiso puede recapitularse as\u00ed\u00ad: la celebraci\u00f3n, actualizando en el simbolismo sacramental el designio salv\u00ed\u00adfico de Dios realizado en el misterio pascual de Cristo, propone de nuevo este mismo designio, as\u00ed\u00ad cristologizado, como acontecimiento decisivo para la salvaci\u00f3n integral del mundo y, por tanto, como: 1) acontecimiento propulsivo para una decisi\u00f3n del cristiano a una intervenci\u00f3n activa en el campo sociopol\u00ed\u00adtico;2) acontecimiento normativo para una valoraci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica global del compromiso en relaci\u00f3n con los valores y las exigencias \u00faltimas del reino; 3) acontecimiento recapitulativo-oblativo de la acci\u00f3n del cristiano con vistas a una entrega de la misma al Padre. No puede, por el contrario, recabarse de la celebraci\u00f3n en cuanto tal un examen y un pronunciamiento directo sobre los instrumentos y los criterios operativos (motivaciones ideol\u00f3gicas, t\u00e9cnicas de intervenci\u00f3n) con que el cristiano obra en la vida concreta. Esto no s\u00f3lo por la obvia raz\u00f3n de un riesgo de instrumentalizaci\u00f3n, en sentido politizante, de la liturgia, sino, de manera radical, porque se atribuir\u00ed\u00ada a la liturgia lo que ella no puede ni debe dar, y que est\u00e1 reservado, por el contrario, a otros contextos y a otros instrumentos.<\/p>\n<p>c) La aportaci\u00f3n del compromiso a las celebraciones. Es un aspecto que no puede ser ignorado, pero que se intuye f\u00e1cilmente y est\u00e1 ya impl\u00ed\u00adcito en cuanto se ha dicho hasta aqu\u00ed\u00ad. Esta aportaci\u00f3n consiste en recordar a la liturgia el hecho de que la salvaci\u00f3n hay que celebrarla en su totalidad e integridad, es decir, que tiene una exigencia de encarnaci\u00f3n de todo lo que constituye la peripecia terrena del hombre, incluidos los aspectos socialesy pol\u00ed\u00adticos. El compromiso ofrece, por tanto, a la liturgia la concreci\u00f3n de la historia (lucha por la justicia, la libertad, la paz&#8230;) como motivo que ha de incluirse en la memoria del plan salv\u00ed\u00adfico, en la acci\u00f3n de gracias, en la ofrenda sacrificial y en la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. La celebraci\u00f3n como expresi\u00f3n del compromiso<br \/>\nAl pasar de las consideraciones de principio al campo aplicativo, es oportuno anteponer las siguientes observaciones:<br \/>\na) Lo que no es asumido no es objeto de salvaci\u00f3n. Que la celebraci\u00f3n se haga eco concretamente de las implicaciones sociopol\u00ed\u00adticas del obrar del cristiano en el mundo no pueden contradecirlo eventuales pretensiones de preservar el culto lit\u00fargico de contaminaciones indebidas: esto equivaldr\u00ed\u00ada a descalificar como indignas del evangelio la presencia y la acci\u00f3n de los cristianos en el coraz\u00f3n de las luchas por la justicia, la paz y el progreso. Aparte del hecho de que tal silencio, qui\u00e9rase o no, constituir\u00ed\u00ada tambi\u00e9n una opci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica precisa, se obtendr\u00ed\u00ada como consecuencia la exclusi\u00f3n del \u00e1rea de la salvaci\u00f3n de toda una realidad constitutiva de la existencia humana en el mundo. En efecto, tambi\u00e9n para la liturgia es v\u00e1lido el principio soteriol\u00f3gico seg\u00fan el cual \u00ablo que no es asumido no es objeto de salvaci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nb) El problema de la idoneidad de la liturgia actual. No es una sorpresa constatar que la actual fisonom\u00ed\u00ada de las celebraciones, aun presentando elementos interesantes para nuestro tema, no se prestaf\u00e1cilmente, en su globalidad, a expresar la relaci\u00f3n liturgia-compromiso: se dir\u00ed\u00ada que la conciencia de los cristianos de hoy ha madurado, con el est\u00ed\u00admulo de los tiempos, una sensibilidad social y pol\u00ed\u00adtica m\u00e1s r\u00e1pidamente que la sensibilidad lit\u00fargica, y, ciertamente, con anticipaci\u00f3n sobre las etapas de revisi\u00f3n de la liturgia misma. A pesar de ello -sin adentrarnos aqu\u00ed\u00ad en el an\u00e1lisis del fen\u00f3meno y dejando intacta la perspectiva de ulteriores posibilidades de adaptaci\u00f3n-, la actual liturgia ofrece no pocos elementos celebrativos concretamente susceptibles de asumir y expresar el valor del compromiso.<\/p>\n<p>1. LA FIESTA, ANUNCIO DE LIBERACI\u00ed\u201cN INTEGRAL. Anteriormente se ha puesto de manifiesto, desde distintos puntos de vista, el significado fundamental de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica cristiana: la irrupci\u00f3n, en el -> memorial del Cristo venido crucificado-resucitado, de la salvaci\u00f3n de Dios en el mundo como liberaci\u00f3n de toda forma de esclavitud y como regeneraci\u00f3n de la humanidad, en la perspectiva de unos cielos nuevos y de una tierra nueva. Ahora bien, celebrar todo esto constituye el sentido y la sustancia. de la fiesta cristiana, que se convierte as\u00ed\u00ad en el s\u00ed\u00admbolo celebrativo de la liberaci\u00f3n integral y del comienzo de una realidad nueva. Si se tiene presente que el acontecimiento pascual implica, adem\u00e1s de una nueva relaci\u00f3n con Dios, tambi\u00e9n una nueva y original visi\u00f3n del hombre y de las relaciones interhumanas, se comprende c\u00f3mo la fiesta cristiana, en cuanto proclamaci\u00f3n del advenimiento de un nuevo mundo, tiene suma importancia en orden al compromiso cristiano en este mundo. Este es un aspecto que demanda ser explicitado, restituyendo a la fiesta su car\u00e1cter de mensaje de liberaci\u00f3n integral: la fiesta -que tiene como coraz\u00f3n la celebraci\u00f3n lit\u00fargica (en primer lugar la eucarist\u00ed\u00ada)- constituye un indicativo (=la liberaci\u00f3n pascual es una realidad actual del reino, presente in mysterio o in sacramento) que se convierte tambi\u00e9n en imperativo (= la liberaci\u00f3n total ha de encarnarse tambi\u00e9n en la ciudad terrena). No tendr\u00ed\u00ada justificaci\u00f3n celebrar algo que no tuviese sentido alguno para la ciudad terrena y que no postulase el compromiso por una efectiva promoci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Concretamente, este v\u00ed\u00adnculo entre indicativo e imperativo hay que identificarlo, como con su propia ra\u00ed\u00adz, con el n\u00facleo mismo de la fiesta cristiana, es decir, con el misterio pascual de Cristo: 1) la resurrecci\u00f3n de Cristo crucificado es fuente de liberaci\u00f3n y, en cuanto tal, es ya objeto de experiencia gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, y promesa activa para un mundo todav\u00ed\u00ada prisionero de sus falsos dioses; 2) la muerte en cruz de aquel que resucitar\u00e1 es denuncia de las fuerzas del mal que act\u00faan en el mundo y camino por recorrer para luchar contra ellas (verdadero via crucis). Estudiar a fondo este dato de la fe y proponer a la comunidad cristiana su actuaci\u00f3n como misi\u00f3n que realizar en la ciudad terrena no es opci\u00f3n facultativa u ocasional, sino una exigencia precisa proveniente del respeto debido a la integridad del significado de la fiesta cristiana.<\/p>\n<p>2. EL SIGNO DE LA -> ASAMBLEA. La comunidad reunida para la celebraci\u00f3n lit\u00fargica es sacramento de la iglesia, o sea, de la humanidad ya constituida en pueblo de Dios y, por tanto, alcanzada ya por la liberaci\u00f3n efectuada por el Cristo pascual, si bien la posesi\u00f3n radical de la libertad de los hijos de Dios debe desplegar todav\u00ed\u00ada sus virtualidades a lo largo del camino de la historia. En esta perspectiva, la asamblea es el signo que proclama la liberaci\u00f3n acontecida y que contiene en s\u00ed\u00ad la missio, el env\u00ed\u00ado a su ulterior actuaci\u00f3n en el mundo no libre, porque la liberaci\u00f3n no ser\u00e1 completa sino cuando haya alcanzado a todos los hombres de todos los tiempos: la asamblea no puede contentarse con su libertad. El signo de la asamblea expresa, adem\u00e1s, la dimensi\u00f3n comunitaria-eclesial de esta missio: ni la toma de conciencia del imperativo del compromiso tambi\u00e9n en sentido socio-pol\u00ed\u00adtico ni el trabajo de confrontaci\u00f3n del mismo con los valores de fondo contenidos en la celebraci\u00f3n pueden prescindir del hecho de que se realizan en un contexto lit\u00fargico, por su misma naturaleza comunitario-eclesial. Sustrayendo el tema del compromiso a toda tendencia privatizadora y sin quitar nada a la responsabilidad personal, el hecho de la asamblea manifiesta que asumir la tarea de obrar en las estructuras de la polis es una opci\u00f3n que compromete a la comunidad cristiana como tal (otro asunto es el de las orientaciones pol\u00ed\u00adticas, de las opciones sectoriales, de los programas operativos, de las t\u00e9cnicas de intervenci\u00f3n, etc., en que funciona el criterio de lo opinable y, por tanto, del pluralismo de posiciones). Todo esto -hay que observarlo realistamente-, est\u00e1 m\u00e1s en el plano del deber ser que en el de una situaci\u00f3n de hecho: es conocido el problema de las diversificaciones e incluso contraposiciones latentes en cuestiones pol\u00ed\u00adticas en las asambleas cristianas. Sobre esto volveremos [-> infra, V, 3].<\/p>\n<p>3. LA PALABRA PROCLAMADA Y LA PALABRA ACTUALIZADA. Conviene tratar juntos estos dos aspectos relativos a la palabra de Dios (lecturas b\u00ed\u00adblicas y homil\u00ed\u00ada) porque, a pesar de la distinci\u00f3n de su respectiva naturaleza y funci\u00f3n, presentan sustancialmente los mismos problemas.<\/p>\n<p>a) La palabra proclamada. Es f\u00e1cil intuir la importancia suma que, en el \u00e1mbito de la celebraci\u00f3n, reviste el uso de la Sagrada Escritura [-> Biblia y liturgia] desde el punto de vista de la tem\u00e1tica socio-pol\u00ed\u00adtica; igualmente f\u00e1cil es intuir los riesgos de indebidas instrumentalizaciones. Sin embargo, a pesar de estos riesgos, el uso mencionado no es de por s\u00ed\u00ad ileg\u00ed\u00adtimo, si tiene sentido afirmar que la palabra de Dios es luz y gu\u00ed\u00ada para todo lo que se refiere al orden de la salvaci\u00f3n; ahora bien, indudablemente la lucha por el progreso humano se refiere a ese orden en cuanto cae bajo el anuncio de una liberaci\u00f3n integral, aun sin identificarse con esta \u00faltima. Sin embargo, lo que hay que subrayar es que no existe s\u00f3lo el problema de un correcto uso pol\u00ed\u00adtico de la palabra de Dios en el \u00e1mbito celebrativo (e igualmente fuera de \u00e9l), sino tambi\u00e9n el de la posibilidad ofrecida concretamente en tal sentido por el ciclo ordinario de las lecturas (leccionario). Evidentemente, ser\u00ed\u00ada injusto y descaminado pretender un planteamiento total de los leccionarios en sentido pol\u00ed\u00adtico; y es, por el contrario, justo y plenamente educativo que el uso lit\u00fargico de la Escritura respete la totalidad del mensaje contenido en ella. Por eso las posibilidades \u00abcuantitativas ofrecidas por el leccionario en relaci\u00f3n con nuestro tema son objetivamente limitadas, y, aun as\u00ed\u00ad, no se presentan ordenadas en un cuadro org\u00e1nico; no pasan, por tanto, de ser ocasionales. Pero tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de los ciclos ordinarios existen posibilidades concretas de aprovechar la tem\u00e1tica del compromiso sin violentar artificiosamente el texto: por ejemplo, en los ciclos de adviento, de cuaresma, del tiempo pascual, en que el anuncio, respectivamente, del tiempo mesi\u00e1nico y de la liberaci\u00f3n pascual contiene efectivamente las m\u00e1s ricas referencias a la responsabilidad del cristiano en el mundo. Fuera de estas ocasiones privilegiadas queda siempre el deber de no pasar nunca por alto los puntos de contacto que ofrece la proclamaci\u00f3n lit\u00fargica de la palabra de Dios con los problemas de la ciudad terrena: a menudo, incluso, ser\u00e1n \u00e9stos los que revelen nuevas posibles resonancias de la palabra b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>b) La palabra actualizada. La -> homil\u00ed\u00ada, en cuanto dependiente primariamente de las lecturas b\u00ed\u00adblicas, ha de regularse en conformidad con los criterios arriba mencionados. Vale, sin embargo, para ella la necesidad de una mayor vigilancia, en cuanto que, correspondi\u00e9ndole la tarea de mediar entre el impacto del mensaje b\u00ed\u00adblico y de toda la celebraci\u00f3n y la actualidad, est\u00e1 particularmente expuesta a riesgos de instrumentalizaci\u00f3n y a unilateralismos, especialmente por lo que se refiere a problemas sociales y pol\u00ed\u00adticos. Evitando presentar las propias opiniones personales, o las de un grupo particular, o tambi\u00e9n las que m\u00e1s agradan al auditorio como las \u00fanicas coincidentes con la palabra de Dios, los responsables de la homil\u00ed\u00ada se atendr\u00e1n al criterio de apuntar a las actitudes de fondo, que han de llevar la impronta de la mentalidad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>4. LA ORACI\u00ed\u201cN. Presuponiendo aqu\u00ed\u00ad como ya conocidos los razonamientos sobre la naturaleza y sobrela eficacia de la oraci\u00f3n lit\u00fargica, nos limitamos a destacar algunas expresiones particularmente indicadas para acoger referencias al compromiso:<br \/>\na) La intercesi\u00f3n (o s\u00faplica). En su forma cl\u00e1sica de oraci\u00f3n universal o de los fieles o en formas m\u00e1s libres.<br \/>\nb) La alabanza y la acci\u00f3n de gracias (o bendici\u00f3n). Puede expresarse utilizando o inspir\u00e1ndose especialmente en los -> salmos, riqu\u00ed\u00adsimos en motivos v\u00e1lidos para el presente (situaciones cr\u00ed\u00adticas, evocaci\u00f3n de los mirabilia ya realizados y de las promesas para el futuro). Respecto a la bendici\u00f3n t\u00ed\u00adpica, es decir, la -> plegaria eucar\u00ed\u00adstica, se podr\u00ed\u00ada pensar en relacionar hechos o situaciones contingentes -pero siempre historia vivida-con la evocaci\u00f3n de los grandes hechos de la historia de la salvaci\u00f3n, por ejemplo, en el \u00e1mbito del prefacio, por su misma naturaleza destinado a explicitar los motivos de la alabanza o de la acci\u00f3n de gracias; as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, brev\u00ed\u00adsimas pero puntuales alusiones podr\u00ed\u00adan hallar sitio en la parte reservada a la s\u00faplica (intercesiones) en la an\u00e1fora (sin embargo, la cuesti\u00f3n remite al problema de la -> adaptaci\u00f3n y de la -> creatividad, con las correspondientes implicaciones disciplinarias).<br \/>\nc) Las oraciones (especialmente las colectas). La escasa sensibilidad, de sobra conocida, del actual cuerpo oracional a los temas que ocupan la existencia de los hombres y de los cristianos de hoy remite, tambi\u00e9n en este caso, a un trabajo de adaptaci\u00f3n y de creatividad, que no por ser exigente y complejo deja de ser urgente.<br \/>\nd) Los cantos. La oraci\u00f3n cantada es un sector muy abierto a un trabajo de creatividad, donde el tema del compromiso proporciona un est\u00ed\u00admulo enormemente rico de posibilidades de s\u00ed\u00adntesis entre la proclamaci\u00f3n del mundo recreado en Cristo y el grito de las expectativas humanas. Una asamblea que canta sus certezas y sus esperanzas haci\u00e9ndose eco de las invocaciones a voz en grito o mudas de un mundo no libre es una asamblea que no se rinde a la realidad factual ni acepta hacerse c\u00f3mplice de los poderosos de este mundo.<\/p>\n<p>De todos modos, como quiera que se utilicen las varias formas de oraci\u00f3n disponibles, hay que subrayar siempre que se trata del ejercicio del sacerdocio bautismal del cristiano, que le permite no s\u00f3lo interceder por las situaciones y los problemas que comparte con todos los dem\u00e1s hombres, sino tambi\u00e9n referirlo todo a aquel primado de la justicia del reino que trae consigo la promesa de una sobreabundancia de todo lo dem\u00e1s (cf Mat 6:33).<\/p>\n<p>5. EL GESTO DE OFRECIMIENTO. Recordando cuanto se ha dicho [t supra, III, 2] la intenci\u00f3n de entregar a Dios en un gesto de ofrecimiento el propio trabajo de agentes de paz y de justicia encuentra una adecuada forma de expresi\u00f3n en el gesto de la presentaci\u00f3n de los dones y en el ofrecimiento sacrificial de la an\u00e1fora. Una oportuna catequesis previa, as\u00ed\u00ad como oportunas intervenciones didasc\u00e1licas en el curso mismo de la celebraci\u00f3n, pueden f\u00e1cilmente poner de relieve la conexi\u00f3n entre el compromiso por la paz y la justicia y su inserci\u00f3n en el ofrecimiento pascual de Cristo, recapitulador de todo lo que su muerte y resurrecci\u00f3n ha depositado en el mundo como verdadero fermento de liberaci\u00f3n integral. As\u00ed\u00ad subrayado, el gesto de ofrecimiento encontrar\u00e1 en la doxolog\u00ed\u00ada que cierra la plegaria eucar\u00ed\u00adstica (o en otra creada a prop\u00f3sito para celebraciones diversas de la eucar\u00ed\u00adstica) su sello natural.<\/p>\n<p>6. LA COMUNI\u00ed\u201cN SACRAMENTAL. Una conexi\u00f3n an\u00e1loga puede explicitarse en relaci\u00f3n con el gesto del pan eucar\u00ed\u00adstico partido y comido en com\u00fan: no es ciertamente este gesto el que ofrece soluciones concretas, por ejemplo, al problema del hambre en el mundo, pero seguramente es un s\u00ed\u00admbolo inquietante para una asamblea que viviese su fe y su culto en la indiferencia hacia situaciones difundidas de necesidad, de injusticia y de opresi\u00f3n, sea en el interior de la misma, sea en el \u00e1rea social en que est\u00e1 situada, sea a escala planetaria. Tambi\u00e9n el acercarse a la mesa eucar\u00ed\u00adstica contiene para la asamblea un aspecto cr\u00ed\u00adtico-prof\u00e9tico en direcci\u00f3n hacia un compromiso real por un mundo que hoy m\u00e1s que nunca se debate entre opciones de vida y opciones de muerte.<\/p>\n<p>V. Perspectivas lit\u00fargico-pastorales<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad han aparecido ya [-> supra, Vl] algunas indicaciones de car\u00e1cter pastoral celebrativo. Se trata ahora de centrar la atenci\u00f3n en el plano, m\u00e1s amplio, de las perspectivas que se ofrecen al binomio celebraci\u00f3n-compromiso desde el punto de vista de la iniciativa pastoral.<\/p>\n<p>1. SUSCITAR LA CAPACIDAD CELEBRATIVA. Hay que tener presente que, por norma general, no es tarea primaria de la -> pastoral lit\u00fargica proyectar particulares formas de celebraci\u00f3n, sino estimular y educar en el seno de la comunidad cristiana la capacidad de traducir en gestos celebrativos lo que su sensibilidad creyente interpreta como signo de los tiempos o como momento oportuno (kair\u00f3s) para que se haga concreta la historia de la salvaci\u00f3n. Esto se requiere particularmente en el sector de la actividad social y pol\u00ed\u00adtica de los cristianos: el acercamiento liturgia-pol\u00ed\u00adtica constituye por s\u00ed\u00ad mismo una novedad que, por carecer de precedentes en que inspirarse, exige una aut\u00e9ntica creatividad capaz de expresar en adecuados signos celebrativos la valencia religiosa del compromiso sin degenerar en ambig\u00fcedades y sectarismos. Esto requiere, sin embargo, un trabajo previo de sensibilizaci\u00f3n y de educaci\u00f3n de las comunidades cristianas acerca de la conexi\u00f3n entre fe y tareas hist\u00f3ricas, entre reino de Dios y ciudad terrena, entre pasi\u00f3n por el evangelio y pasi\u00f3n por el hombre. Este trabajo no es tarea directa de la liturgia, a la que, por el contrario, corresponde expresar en congruas formas celebrativas lo que la conciencia cristiana ha adquirido ya como perteneciente a la fe. El hecho de que la liturgia sea, como se ha visto, fuente de compromiso, no ha de entenderse en el sentido de una concienciaci\u00f3n y educaci\u00f3n en el compromiso en la ciudad terrena (una contribuci\u00f3n suya en esta direcci\u00f3n s\u00f3lo puede ser indirecta, refleja; ser\u00ed\u00ada demasiado arriesgado, incluso si lo requirieran particulares necesidades pastorales, atribuirle tal tarea supletoria), sino en el sentido de una proclamaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n, por v\u00ed\u00ada de signos sacramentales, de un hecho -el advenimiento en Cristo de la salvaci\u00f3n integral en el mundo&#8211; que ya contiene en s\u00ed\u00ad, a modo de fermento Y al mismo tiempo de paradigma prof\u00e9tico, el mundo nuevo como debe ser de acuerdo con las promesas de Dios. De este hecho (indicativo) nace la misi\u00f3n de obrar sobre las estructuras del viejo mundo (imperativo).<\/p>\n<p>De ello se sigue que el momento celebrativo no puede ser, desde el punto de vista de una correcta metodolog\u00ed\u00ada pastoral, el punto de partida o el factor determinante para una toma de conciencia del tema relativo al compromiso; puede y debe, por el contrario, acompa\u00f1ar a la comunidad cristiana a lo largo de este itinerario como momento de inserci\u00f3n en el misterio de la salvaci\u00f3n en todos sus aspectos. En esta perspectiva espec\u00ed\u00adfica, la iniciativa pastoral se preocupar\u00e1 por estimular en la comunidad el carisma celebrativo, o sea, por suscitar la necesidad y la capacidad de expresar en palabras y gestos adecuados -de contemplaci\u00f3n, de alabanza, de acci\u00f3n de gracias, de ofrecimiento, de proclamaci\u00f3n de la esperanza, de s\u00faplica- el compromiso por la construcci\u00f3n de un mundo diverso, que acoja en s\u00ed\u00ad el sentido nuevo dado a la historia por la pascua de Cristo.<\/p>\n<p>2. POSIBILIDAD DE CELEBRACIONES CON EXPL\u00ed\u008dCITA REFERENCIA AL COMPROMISO. Se trata de la posibilidad y oportunidad de dar vida a formas celebrativas -basadas esencialmente en la escucha de la palabra b\u00ed\u00adblica, en el intercambio de reflexiones y experiencias, en la oraci\u00f3n com\u00fan- que, yendo de consuno con las de la liturgia oficial, permitan dar cabida de modo m\u00e1s libre y expl\u00ed\u00adcito al tema del compromiso. Llamarlas directamente celebraciones pol\u00ed\u00adticas entra\u00f1ar\u00ed\u00ada el riesgo de entender estas formas como pilotadas por contenidos o prop\u00f3sitos pol\u00ed\u00adticos preestablecidos y, por tanto, ya desviadas y desviadoras (es el riesgo com\u00fan a todas las celebraciones llamadas con tema). El acento dominante, por el contrario, deber\u00ed\u00ada recaer sobre las personas, es decir, sobre los cristianos, que se re\u00fanen en com\u00fan para hacer aflorar las implicaciones pol\u00ed\u00adticas de su fe y traducirlas en oraci\u00f3n. Aunque sea una situaci\u00f3n precisa o un determinado hecho pol\u00ed\u00adtico lo que reclama el hecho celebrativo, el objetivo primario de este \u00faltimo es siempre el del crecimiento de estas personas (comunidad, grupo) en una sabia armon\u00ed\u00ada entre fe y testimonio correspondiente, incluso bajo el aspecto del compromiso sociopol\u00ed\u00adtico. Las opciones concretas de acci\u00f3n, aunque apunten a traducir en gestos precisos en la vida cotidiana la inspiraci\u00f3n fundamental de la fe, conservan siempre un aspecto contingente y opinable, que requiere continuas verificaciones y puntuales reajustes.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que tener presentes otros dos riesgos a prop\u00f3sito de este tipo de celebraciones: el de un f\u00e1cil autoaislamiento del grupo pol\u00ed\u00adticamente homog\u00e9neo y el de considerar s\u00f3lo a estas formas celebrativas como v\u00e1lidas para un compromiso pol\u00ed\u00adtico, desertando o vaciando de significado a las otras, o sea, a las de la liturgia oficial. Se trata de selecciones que podr\u00e1n ser conjuradas s\u00f3lo por una previa asimilaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu y de los valores aut\u00e9nticos de la t liturgia.<\/p>\n<p>3. EL PROBLEMA DE LAS ASAMBLEAS POL\u00ed\u008dTICAMENTE DIVIDIDAS. Se trata de un problema que se plantea a tres niveles: diversidad de an\u00e1lisis y de opciones operativas pol\u00ed\u00adticas; divergencia de ideolog\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adticas, aunque conservando la voluntad de permanecer fieles a las exigencias evang\u00e9licas; adhesi\u00f3n a ideolog\u00ed\u00adas y actitudes pol\u00ed\u00adticas, llevada hasta el punto de contradecir a las exigencias evang\u00e9licas. Si la liturgia es siempre celebraci\u00f3n de la unidad de fe y en la fe, \u00bfpuede garantizar, y hasta qu\u00e9 punto, la comuni\u00f3n entre personas que interpretan de modo diverso, y a veces incluso contrapuesto, la traducci\u00f3n en actitudes y opciones pol\u00ed\u00adticas de los valores de fe? La pregunta remite, de suyo, a un an\u00e1lisis a fondo del tipo de unidad-comuni\u00f3n compatible con la fe y con su expresi\u00f3n lit\u00fargica. Aqu\u00ed\u00ad nos limitamos a las siguientes observaciones:<br \/>\na) Aceptaci\u00f3n de la legitimidad de un pluralismo de opciones pol\u00ed\u00adticas. Ni la fe ni la liturgia pueden entender la unidad-comuni\u00f3n como ausencia total de posiciones diferenciadas y, por tanto, de una cierta conflictividad tambi\u00e9n en el campo sociopol\u00ed\u00adtico, sea porque fe y liturgia no confunden la unidad con la uniformidad, sea por la dificultad objetiva de distinguir netamente los l\u00ed\u00admites entre exigencias espec\u00ed\u00adficamente cristianas y los sectores de competencia humana.<br \/>\nb) La unidad-comuni\u00f3n es un don de lo alto. No est\u00e1 hecha por mano de hombre, sino que brota de la pascua de Cristo, y como tal es entregada por la liturgia. Es una unidad radicalmente actuada en Cristo, pero en v\u00ed\u00adas de progresiva actuaci\u00f3n en sus miembros m\u00ed\u00adsticos y con su activa cooperaci\u00f3n. Esto significa, en concreto, que una celebraci\u00f3n no puede suponer a priori una asamblea \u00abperfecta en la unidad\u00bb; mucho menos bajo el perfil de las opciones pol\u00ed\u00adticas; puede, en cambio, exigir que se empe\u00f1e seriamente en la realizaci\u00f3n de la unidad a partir del dato objetivo del don sacramental (tambi\u00e9n en este caso vige la relaci\u00f3n indicativo-imperativo).<br \/>\nc) La celebraci\u00f3n debe mantener abiertos los canales del di\u00e1logo y de la conversi\u00f3n. Al exigir la fidelidad m\u00e1s estricta a los valoresevang\u00e9licos, que ella presenta encarnados en el Cristo pascual, la celebraci\u00f3n (en especial la eucar\u00ed\u00adstica, \u00absacramento de unidad\u00bb) unifica a la comunidad cristiana creando en su interior las condiciones fundamentales para la escucha y el di\u00e1logo rec\u00ed\u00adprocos, denunciando la cerraz\u00f3n y los sectarismos, proponiendo de nuevo el recurso a continuas verificaciones de las diferentes opciones no en el plano de su eficacia t\u00e9cnica, sino en el de su conciliabilidad con la visi\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Sobre la base de este triple requisito es posible afirmar que la presencia en el seno de la asamblea de cristianos que difieren en los an\u00e1lisis pol\u00ed\u00adticos y en las correspondientes opciones de acci\u00f3n no rompe de suyo la unidad-comuni\u00f3n ni vac\u00ed\u00ada de sentido la celebraci\u00f3n. Ruptura y vaciamiento se producir\u00ed\u00adan s\u00f3lo en el caso en que personas o grupos abrazaran opciones pol\u00ed\u00adticas verdaderamente inconciliables con el evangelio y, adem\u00e1s, se negaran a someterlas a discusi\u00f3n (presunci\u00f3n de monopolio de la verdad). En tal caso ser\u00ed\u00ada m\u00e1s exacto decir que no es la liturgia la que deniega el don de la unidad, sino que son tales miembros los que se ponen en condiciones de no poder recibirla. Dicho esto hay que a\u00f1adir que una sabia pol\u00ed\u00adtica pastoral deber\u00ed\u00ada encauzar tensiones y conflictividad en el conjunto de la vida de la comunidad cristiana, evitando tanto su explosi\u00f3n en el \u00e1mbito de la celebraci\u00f3n como el silencio ficticio sobre su presencia.<\/p>\n<p>[-> Promoci\u00f3n humana y liturgia].<\/p>\n<p>A. Pistoia<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase ESPONSALES.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Problem\u00e1tica actual: 1. De las \u00abobras buenas\u00bb a la transformaci\u00f3n del mundo; 2. La intervenci\u00f3n de la liturgia en el asunto &#8211; II. T\u00e9rminos en que se plantea el problema y vocabulario: 1. El compromiso en su acepci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica; 2. Compromiso en comparaci\u00f3n con t\u00e9rminos an\u00e1logos; 3. El compromiso como acto prof\u00e9tico; 4. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/compromiso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOMPROMISO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17122","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17122","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17122"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17122\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}