{"id":17123,"date":"2016-02-05T11:08:59","date_gmt":"2016-02-05T16:08:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-en-la-eucaristia\/"},"modified":"2016-02-05T11:08:59","modified_gmt":"2016-02-05T16:08:59","slug":"comunicacion-en-la-eucaristia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-en-la-eucaristia\/","title":{"rendered":"COMUNICACION EN LA EUCARISTIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: Premisa: \u00ed\u0081mbito y metodolog\u00ed\u00ada de la investigaci\u00f3n &#8211; I. El emisor y el receptor deben estar \u00abmotivados\u00bb: 1. Conocimiento rec\u00ed\u00adproco; 2. Correspondencia con los intereses reales; 3. Respuesta a los problemas concretos &#8211; II. La codificaci\u00f3n y la descodificaci\u00f3n deben ser correctas: 1. C\u00f3digos que se refieren al espacio: a) Espacio y comunicaci\u00f3n, b) Espacio y celebraci\u00f3n lit\u00fargica, e) Algunas transformaciones recientes, d) Silencio y sonoridad, e) El uso del espacio-iglesia por parte de los fieles; 2. C\u00f3digos ic\u00f3nicos; 3. El c\u00f3digo de los objetos; 4. El c\u00f3digo \u00abvestido\u00bb; 5. El c\u00f3digo de los gestos: a) La falta de espontaneidad, b) La gesticulaci\u00f3n del celebrante; 6. Los c\u00f3digos verbales: a) Los c\u00f3digos paraling\u00fc\u00ed\u00adsticos, b) El c\u00f3digo ling\u00fc\u00ed\u00adstico &#8211; III. Debe haber una verdadera interacci\u00f3n (\u00abfeed-back\u00bb): 1. Lo \u00abpredeterminado\u00bb en la misa; 2. El canto; 3. La homil\u00ed\u00ada &#8211; IV. Debe darse apertura a lo real: 1. Signos reveladores; 2. El \u00abaqu\u00ed\u00ad y ahora\u00bb y la universalidad &#8211; V. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Premisa: \u00ed\u0081mbito y metodolog\u00ed\u00ada de la investigaci\u00f3n<br \/>\nQueremos abordar en esta voz un estudio del acontecimiento misa asumiendo el punto de vista t\u00ed\u00adpico de las ciencias que se interesan por la comunicaci\u00f3n humana. En este sentido, estudiaremos solamente una dimensi\u00f3n de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica: la misa en cuanto grupo de personas reunidas que realizan una serie de procesos comunicativos. No se trata de un punto de vista que permita la formulaci\u00f3n de juicios globales, ya que la misa es mucho m\u00e1s que un hecho comunicativo humano: es la celebraci\u00f3n conmemorativa y sacramental del sacrificio que Cristo realiz\u00f3 en la cruz. No obstante, las conclusiones a que lleguemos pueden ser de alguna utilidad para agentes de pastoral, te\u00f3logos y liturgistas.<\/p>\n<p>La materia es vast\u00ed\u00adsima y ser\u00ed\u00ada preciso afrontarla provistos de un bagaje de conocimientos muy amplio, extra\u00ed\u00addo de diversas disciplinas cient\u00ed\u00adficas; har\u00ed\u00ada falta el trabajo de un equipo. Pero nuestra intenci\u00f3n es simplemente sugerir que el tema misa puede y debe ser estudiado tambi\u00e9n desde el punto de vista de la comunicaci\u00f3n para llegar a conclusiones operativas.<\/p>\n<p>Este ser\u00e1 nuestro modo de proceder: destacaremos y explicitaremos sucesivamente cuatro condiciones que parecen esenciales para que de alg\u00fan modo se pueda dar una situaci\u00f3n de aut\u00e9ntica comunicaci\u00f3n humana, y despu\u00e9s aplicaremos en cada caso los datos adquiridos a la situaci\u00f3n comunicativa misa.<\/p>\n<p>La misa de que se habla en esta voz no es la que se celebra en I grupos particulares, o la presidida por el obispo con ocasi\u00f3n de una visita pastoral, sino la misa normal que se celebra en nuestras parroquias todos los domingos per annum.<\/p>\n<p>Casi no hace falta indicar otro l\u00ed\u00admite de esta voz: estudia \u00fanicamente la misa en cuanto acontecimiento de comunicaci\u00f3n; pero tal investigaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada extenderse leg\u00ed\u00adtimamente a todo el mundo lit\u00fargico, y por tanto tambi\u00e9n a la celebraci\u00f3n de los otros sacramentos y sacramentales (que, en cualquier caso, la mayor parte de las veces ocurre durante la misa).<\/p>\n<p>I. El emisor y el receptor deben estar \u00abmotivados\u00bb<br \/>\nLa primera de las condiciones fundamentales para que un encuentro humano llegue a ser un momento de aut\u00e9ntica comunicaci\u00f3n es que emisor y receptor est\u00e9n personalmente motivados para realizar este encuentro; y parece leg\u00ed\u00adtimo a\u00f1adir que la riqueza humana de un momento de comunicaci\u00f3n es proporcional al nivel de participaci\u00f3n de las personas que est\u00e1n implicadas en ella.<\/p>\n<p>Esta motivaci\u00f3n puede analizarse as\u00ed\u00ad: a) incluye un conocimiento rec\u00ed\u00adproco (quiz\u00e1 m\u00ed\u00adnimo inicialmente), que garantice un encuentro capaz de aportar elementos nuevos para enriquecer la experiencia propia: hay una confianza rec\u00ed\u00adproca; b) conlleva la convicci\u00f3n de que el argumento de que se trata corresponde a intereses reales, a necesidades concretas; c) supone la razonable expectativa de que del di\u00e1logo surgir\u00e1n indicaciones y apoyos para llegar a soluciones concretas de los problemas tratados: al que busca un verdadero encuentro con la gente que le rodea no le interesan conversaciones siempre iguales (\u00abya s\u00e9 lo que va a decir\u00bb), sin perspectivas de soluci\u00f3n de los problemas reales (\u00abno sirve para nada\u00bb), con tan poco gancho que le dejan deprimido y desilusionado (\u00abes un discurso abstracto, que se va por las nubes&#8230;\u00bb).<\/p>\n<p>Estos elementos, que dan cuerpo a la motivaci\u00f3n y establecen las condiciones para la realizaci\u00f3n de un verdadero encuentro humano, \u00bfse hallan en la asamblea de los que participan en la misa? Una respuesta documentada exigir\u00ed\u00ada los resultados de una investigaci\u00f3n que todav\u00ed\u00ada no se ha realizado. Para que la misa resulte motivada y sea un verdadero encuentro humano ha de reunir las siguientes condiciones.<\/p>\n<p>1. CONOCIMIENTO REC\u00ed\u008dPROCO. Mucha gente ve en la misa un rito a trav\u00e9s del cual entra en un di\u00e1logo personal-individual con Dios, y no un encuentro comunitario de los creyentes, en el que se descubre la presencia y la palabra de Dios tanto en el acto lit\u00fargico como en la vida. En este caso, la presencia de los otros es solamente ocasional, secundaria, y no hay ninguna raz\u00f3n especial que empuje al conocimiento-di\u00e1logo con ellos; es m\u00e1s, los otros podr\u00ed\u00adan convertirse en una molestia. Por el contrario, quien busca el encuentro comunitario desea que este encuentro con los otros sea una especie de signo-sacramento del encuentro con Dios.<\/p>\n<p>Motivaciones tan diversas llevan a comportamientos asimismo diferentes, no conciliables de hecho.<\/p>\n<p>Depende de la primera actitud el hecho de que en nuestras asambleas generalmente no exista el deseo de establecer relaciones de amistad con las personas que nos rodean o con el mismo sacerdote que celebra. Por lo menos, no se aprecian signos que prueben lo contrario: si no hay un conocimiento anterior, el gesto de la paz se reduce a un gesto entre extra\u00f1os; no es un gesto abierto, de ruptura de esa lejan\u00ed\u00ada. Al final de la misa, fuera de la iglesia, la situaci\u00f3n es la misma que se da a la salida de cualquier reuni\u00f3n; es m\u00e1s, despu\u00e9s de una obra de teatro o de un concierto la gente no desaparece tan r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, el mismo sacerdote no parece que busque una relaci\u00f3n directa, personal: en general, evita el contacto visual con los que est\u00e1n delante; no hace referencia a la situaci\u00f3n concreta del aqu\u00ed\u00ad y ahora, no siente la necesidad de presentarse cuando se encuentra ante una asamblea que no le conoce y que quiz\u00e1 esperaba a otra persona. Es totalmente excepcional que alguna persona se quede despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n para profundizar junto con el sacerdote los temas propuestos por las lecturas o por la homil\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2. CORRESPONDENCIA CON LOS INTERESES REALES. En cuanto al valor existencial atribuido a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, se podr\u00ed\u00ada afirmar que existen notables diferencias entre persona y persona: hay quien est\u00e1 presente en la misa porque se trata de un hecho habitual, ritual (\u00abel domingo no es domingo sin misa\u00bb); otros est\u00e1n presentes por presi\u00f3n del grupo o de la familia&#8230;; otros, en fin, por una convicci\u00f3n muy precisa.<br \/>\nQue existen estas diferencias, se puede deducir de algunos hechos: el retraso con que la gente llega a misa; los puestos ocupados en el espacio disponible; el comportamiento que se consiente a los ni\u00f1os&#8230; A pesar de todo, la situaci\u00f3n actual es ciertamente mejor que la del pasado m\u00e1s reciente: hoy las presiones llevan solamente a la iglesia a los que tienen una vaga intenci\u00f3n de ir.<\/p>\n<p>3. RESPUESTA A LOS PROBLEMAS CONCRETOS. No es f\u00e1cil afirmar si son muchos o pocos los que buscan en la misa una respuesta a sus problemas concretos o si encuentran caminos de soluci\u00f3n y ayuda para la vida cotidiana. M\u00e1s bien la impresi\u00f3n com\u00fan es que la misa no afronta nunca esos problemas y es aburridamente repetitiva (\u00abya se sabe c\u00f3mo se desarrolla y c\u00f3mo va a acabar\u00bb; \u00ablas palabras del sacerdote son siempre las mismas\u00bb; \u00abes siempre un discurso abstracto\u00bb&#8230;). As\u00ed\u00ad la presencia en la celebraci\u00f3n termina por convertirse en un soliloquio con la propia fantas\u00ed\u00ada y con los propios problemas.<\/p>\n<p>Un signo revelador de esta situaci\u00f3n puede ser el automatismo con que la asamblea responde a las palabras del celebrante; por ejemplo, en algunos prefacios el primer p\u00e1rrafo (\u00abEn verdad es justo&#8230;\u00bb) acaba con las palabras \u00abpor Cristo Se\u00f1or nuestro\u00bb, y muchos responden puntualmente: \u00abAm\u00e9n\u00bb. Por otra parte, el modo como el sacerdote lee las partes fijas de la misa lleva en ocasiones a pensar que tambi\u00e9n para \u00e9l se trata de un acto repetitivo, automatizado: pr\u00e9stese atenci\u00f3n, por ejemplo, al modo como se pronuncia la conclusi\u00f3n de las oraciones: \u00abPor nuestro Se\u00f1or&#8230;\u00bb Se tiene la impresi\u00f3n de que solamente se quiere provocar la respuesta de los fieles: \u00abAm\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s bien raro, en cambio, que la misa, y en especial la homil\u00ed\u00ada, se concreticen en un momento de comunicaci\u00f3n en torno a un tema conductor \u00fanico (no sobre mil problemas, dejados despu\u00e9s sin resolver); un tema claro, relacionado de modo evidente con la vida concreta de los presentes.<\/p>\n<p>II. La codificaci\u00f3n y la descodificaci\u00f3n deben ser correctas<br \/>\nLa segunda \u00abcondici\u00f3n\u00bb para que pueda darse una aut\u00e9ntica comunicaci\u00f3n humana es que se den los procesos de codificaci\u00f3n y descodificaci\u00f3n adecuados. Esta afirmaci\u00f3n pone en contacto con un tema muy amplio, que conviene analizar por partes. Precisemos ante todo que por codificaci\u00f3n y descodificaci\u00f3n se entiende el doble procesodel que vive la comunicaci\u00f3n, a trav\u00e9s del cual, por una parte, se, conf\u00ed\u00adan contenidos mentales a elementos perceptibles (escritura, gesto, palabra, im\u00e1genes&#8230;); por otra parte, partiendo de estos signos sensibles, se reconstruyen los significados que les han sido confiados: para indicar \u00abprohibido circular\u00bb pongo una determinada se\u00f1al de tr\u00e1fico (codificaci\u00f3n); por esta se\u00f1al el conductor entiende que est\u00e1 prohibido pasar (descodificaci\u00f3n).<\/p>\n<p>a) Para comunicarse, evidentemente, es necesario que las personas interesadas conozcan y utilicen de hecho el mismo lenguaje, el mismo c\u00f3digo. Es importante recordar este principio por dos razones al menos.<\/p>\n<p>La primera es la necesidad de subrayar que el uso del mismo lenguaje significa radicalmente que se hace referencia a experiencias humanas comparables (si no exactamente iguales). Obviamente, para hablar de cosas superficiales o de fondo puramente t\u00e9cnico, lo que acabamos de afirmar tiene una importancia s\u00f3lo relativa: tambi\u00e9n con el uso aproximado de una lengua puedo charlar&#8230; o comprar y vender. Pero si la comunicaci\u00f3n trata de temas como la familia, el amor, el pecado, el sentido de la sociedad, la imagen de Dios&#8230;, ni siquiera una lengua com\u00fan entre los interlocutores es suficiente si la cultura y la experiencia personal son radicalmente diversas. En tal caso, en efecto, las palabras tienen s\u00f3lo aparentemente el mismo significado: es necesaria una comuni\u00f3n de vida para superar la pobreza de las palabras y descubrir la riqueza de los significados de los mensajes pertenecientes a las diversas culturas.<\/p>\n<p>La segunda raz\u00f3n que motiva nuestra atenci\u00f3n a este principio esque para comunicarse no es suficiente conocer la misma lengua y participar de la misma experiencia de vida; es necesario que el receptor decida descodificar el mensaje seg\u00fan las instrucciones dadas por el emisor: de hecho, nosotros, cuando enviamos un mensaje, damos tambi\u00e9n las instrucciones seg\u00fan las cuales el receptor debe operar si quiere comprendernos. El emisor \u00abhombre\u00bb env\u00ed\u00ada mensajes muy complejos; es m\u00e1s, env\u00ed\u00ada muchos mensajes al mismo tiempo (el modo de vestir, de mirar, el tono de voz, las palabras que usa&#8230;); en un determinado momento puede usar signos con un significado diverso del acostumbrado, modific\u00e1ndolos en un instante (por ejemplo, puedo decir \u00aberes un burro\u00bb como una broma, con el significado de \u00ab\u00c2\u00a1eres simp\u00e1tico al aparentar que no entiendes!\u00bb). Si las cosas son as\u00ed\u00ad, es evidente que para recibir el mensaje transmitido por el emisor, el receptor no s\u00f3lo debe conocer los c\u00f3digos que se usan, sino que tambi\u00e9n debe obedecer a las instrucciones dadas por el emisor para una perfecta descodificaci\u00f3n. Nuestro lector, por ejemplo, en vez de seguir el sentido expl\u00ed\u00adcito del discurso, podr\u00ed\u00ada prestar atenci\u00f3n al tipo de estructura .gramatical usada en el texto, a la puntuaci\u00f3n correcta o no, a la pobreza o riqueza de la terminolog\u00ed\u00ada; en tal caso, aunque conozca perfectamente la lengua acabar\u00e1 por no captar los contenidos de lo que se escribe.<\/p>\n<p>b) Para codificar de modo que se garantice al m\u00e1ximo la comprensibilidad de lo que se quiere decir, es necesario prestar atenci\u00f3n a las caracter\u00ed\u00adsticas del medio que se utiliza y conocer (para adecuarse a ellas) la disponibilidad-capacidad del receptor en la situaci\u00f3n concreta en que recibe el mensaje. As\u00ed\u00ad, no es un modo eficaz de comunicaci\u00f3n hablar \u00abcon tono familiar\u00bb cuando se debe hacer un informe en una reuni\u00f3n oficial: ser\u00ed\u00ada rechazado incluso antes de ser escuchado. Y cuando hablo confidencialmente con un grupo de personas, aunque sea una conferencia, no puedo usar el mismo lenguaje que al redactar un curso universitario; en efecto, el texto escrito deja a cada uno la libertad de usar su propio ritmo, y permite leer de nuevo lo que no se ha comprendido, cuando es necesario; por el contrario, la comunicaci\u00f3n oral solamente puede apoyarse en la familiaridad del tema tratado y de los t\u00e9rminos utilizados, as\u00ed\u00ad como en la memoria inmediata del receptor, que est\u00e1 obligado a seguir el ritmo impuesto por el fluir de nuestras palabras, sin posibilidad de volver a escucharlas, sin pausas para la reflexi\u00f3n escogidas individualmente: la comunicaci\u00f3n oral debe ofrecer m\u00e1s elementos para explicitar y relacionar los diversos conceptos que un texto escrito.<\/p>\n<p>c) Para codificar y descodificar correctamente es necesario que emisor y receptor tengan en cuenta los respectivos puntos de partida; en efecto, cada afirmaci\u00f3n se hace, y por tanto puede ser comprendida, a partir de lo que ya se ha expresado, y est\u00e1 condicionada por lo que, aunque no se haya dicho expl\u00ed\u00adcitamente, influye sobre la comunicaci\u00f3n. El receptor comprende cuanto se le comunica a la luz de un contexto de conocimientos precedentes, `as\u00ed\u00ad como en funci\u00f3n de un cierto tipo de expectativas: la descodificaci\u00f3n es fruto tambi\u00e9n de una precomprensi\u00f3n. Si estos conocimientos precedentes y estas expectativas dan una imagen negativa del emisor, cada mensaje proveniente de esta fuente estar\u00e1 marcado por un prejuicio negativo. De nada sirve lamentarse; es m\u00e1s productivo trabajar para mejorar la propia imagen. Si en cierto contexto la iglesia es considerada la longa manus de las potencias y culturas occidentales, no se puede pretender que sus mensajes y sus actividades sean correctamente comprendidas. Es necesario actuar directamente, a fin de que cambie la imagen de la iglesia; y no s\u00f3lo planteando el mensaje de modo que se prevean o desmientan eventuales interpretaciones falsas, sino actuando concretamente, porque los signos y los hechos constituyen el contexto global en el que se da la comunicaci\u00f3n. Es, pues, ingenua la pretensi\u00f3n de que los mensajes particulares sean descodificados en un ambiente as\u00e9ptico. La comunicaci\u00f3n es un hecho global, un continuum (como un flujo continuo); los mensajes individuales son segmentos particulares de este flujo y est\u00e1n afectados por el conjunto. As\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n comunican los silencios, al menos cada vez que para el receptor una toma de posici\u00f3n del emisor se da por descontada. Si, por ejemplo, sucede cualquier cosa muy grave para el pa\u00ed\u00ads, y la predicaci\u00f3n (o las transmisiones de radio o televisi\u00f3n de car\u00e1cter religioso) no la hace objeto de una reflexi\u00f3n desde el punto de vista cristiano, es inevitable que este silencio -aunque quiz\u00e1 no haya sido intencionado porque la transmisi\u00f3n pudo haberse grabado con antelaci\u00f3n-sea significativo, negativamente significativo. La iglesia tiene una imagen p\u00fablica: no puede hablar o guardar silencio sin que ello deje de influir en la comunicaci\u00f3n. Esto es m\u00e1s verdad hoy, gracias a los medios de comunicaci\u00f3n, socialmente omnipresentes. As\u00ed\u00ad, un papa no puede confesar en San Pedro sin valorar la gran resonancia que este gesto tendr\u00e1 en la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Ser conscientes de esta realidad de la comunicaci\u00f3n hoy es indispensable; es \u00fatil incluso. Juan Pablo II nos record\u00f3 a todos la importancia del sacramento de la reconciliaci\u00f3n con un simple gesto.<\/p>\n<p>Resumiendo esquem\u00e1ticamente cuanto se ha dicho: para que los procesos de codificaci\u00f3n y deseodificaci\u00f3n sean los adecuados se requiere: 1) que los interlocutores conozcan y utilicen correctamente los mismos c\u00f3digos (los mismos sistemas de signos); 2) que los mismos interlocutores hagan referencia a experiencias al menos de alg\u00fan modo comunes; 3) que el emisor se adec\u00fae a la situaci\u00f3n en que se realiza la comunicaci\u00f3n; 4) que se tenga presente el influjo de cuanto ha sido expresado antes (peso determinante de las precomprensiones y de las expectativas de los receptores). A este esquema haremos referencia, en particular [-> infra, 6, b] cuando hablemos del c\u00f3digo ling\u00fc\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>Esta segunda condici\u00f3n, cuyo objeto es la exactitud de la codificaci\u00f3n y descodificaci\u00f3n, \u00bfse realiza en la misa? Es imposible responder en abstracto y gen\u00e9ricamente, porque la pregunta apunta a cada una de las situaciones concretas. La respuesta deber\u00ed\u00ada buscarla cada celebrante (junto con su comunidad), ya que sobre \u00e9l pesa de un modo especial el deber de garantizar la comprensi\u00f3n y la riqueza del mensaje anunciado en la misa. La aportaci\u00f3n que aqu\u00ed\u00ad se ofrece puede ser un instrumento para este trabajo; se concreta en una rese\u00f1a de los c\u00f3digos y mensajes existentes en la celebraci\u00f3n, y en un an\u00e1lisis un poco m\u00e1s atento del uso de los c\u00f3digos verbales.<\/p>\n<p>1. C\u00ed\u201cDIGOS QUE SE REFIEREN AL ESPACIO. El primer bloque de mensajes sobre los que se pretende llamar la atenci\u00f3n es el que se refiere a los diversos elementos que constituyen el espacio en que se realiza la celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Espacio y comunicaci\u00f3n. Es un error considerar al hombre y al ambiente como dos entidades separadas, y no como partes integrantes de un sistema verdadero y t\u00ed\u00adpico de interacciones. Desde siempre y en cada cultura el hombre expresa mensajes a trav\u00e9s de los distintos modos de situarse en el ambiente y de modelar constructivamente el espacio. La arquitectura, entendida como modo de construir, independientemente del valor art\u00ed\u00adstico de los resultados, interpreta en cada momento la concepci\u00f3n que el hombre tiene de s\u00ed\u00ad mismo, de su relaci\u00f3n con los otros y con Dios; traduce en estructuras m\u00e1s o menos s\u00f3lidas (tambi\u00e9n esto es significativo) el valor atribuido a los diversos momentos de la vida humana individual, familiar, comunitaria y social. Es reciente el nacimiento de una ciencia -la prox\u00e9mica- que estudia precisamente c\u00f3mo utiliza el hombre el espacio, c\u00f3mo interpreta el espacio que le rodea, qu\u00e9 mensajes conf\u00ed\u00ada a su comportamiento espacial. Para ninguno de nosotros es indiferente (= sin significado) la distancia a la que nos colocamos con respecto a otra persona: no tiene el mismo di\u00e1metro el c\u00ed\u00adrculo de gente que se forma alrededor del campe\u00f3n deportivo despu\u00e9s de una victoria que el que se forma alrededor del obispo en la visita pastoral. La diferencia es significativa de las diversas relaciones que unen a las personas en ambos casos. Tambi\u00e9n nuestro comportamiento en la iglesia utiliza una serie de se\u00f1ales espaciales con un significado muy preciso.<\/p>\n<p>Pero el espacio no se define s\u00f3lo por las estructuras arquitect\u00f3nicas, por la decoraci\u00f3n o por las diversas posturas adoptadas por las personas presentes: tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n sonido entra en juego. Para darse cuenta de ello, pr\u00e9stese atenci\u00f3n a la importancia que tiene la m\u00fasica de fondo en un supermercado. Aunque se han dejado fuera los ruidos de la calle, en definitiva nos encontramos en una situaci\u00f3n an\u00e1loga (gente que va y viene, carritos que circulan, productos que se descolocan o caen&#8230;). En cambio, la m\u00fasica se sobrepone a esos ruidos y crea una atm\u00f3sfera a la medida para todos los que entran. Se deja a cada uno a solas con sus pensamientos, porque todos los ruidos capaces de recordarle realidades poco o muy extra\u00f1as est\u00e1n sofocados.<\/p>\n<p>b) Espacio y celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Para construir su ambiente de culto los primeros cristianos escogieron el modelo de la bas\u00ed\u00adlica romana y no el del templo; optaron, por tanto, por una estructura concebida para ser esencialmente lugar de encuentro. Con esta elecci\u00f3n, decididamente revolucionaria (no sin raz\u00f3n los paganos les llamaban ateos), los cristianos se situaban fuera de toda tradici\u00f3n religiosa: todas las religiones del ambiente europeo, del Medio Oriente y egipcias conceb\u00ed\u00adan el templo esencialmente como casa de Dios; el lugar de los fieles se encontraba fuera de este espacio. En la bas\u00ed\u00adlica, por el &#8216;contrario, el espacio es \u00fanico, y es en el encuentro de la comunidad donde se celebra el encuentro con Dios.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de los siglos y de las culturas, el ambiente cultual cristiano ha sido diversamente estructurado, seg\u00fan los diferentes modos de concebir los.roles en la comunidad y el sentido de la presencia y la trascendencia de Dios y seg\u00fan el modo de celebrar la eucarist\u00ed\u00ada [-> Lugares de celebraci\u00f3n, I-II].<\/p>\n<p>c) Algunas transformaciones recientes. Tomemos en consideraci\u00f3n algunos de los cambios m\u00e1s llamativos efectuados en los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Las iglesias ya no se han desarrollado en vertical y seg\u00fan l\u00ed\u00adneas paralelas o como ejes cartesianos (naves, crucero, con el altar bastante lejano o sobre una serie de pelda\u00f1os). La forma que ha prevalecido es de tipo m\u00e1s o menos circular, y se desarrolla en sentido horizontal: el altar est\u00e1 en medio de la asamblea, elevado apenas uno o dos pelda\u00f1os. La iglesia se ha convertido as\u00ed\u00ad en signo de la comunidad que se encuentra alrededor del memorial del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La trascendencia ya no se expresa a trav\u00e9s de la verticalidad de la construcci\u00f3n o de la suntuosidad de los m\u00e1rmoles: es como decir que Dios no est\u00e1 en lo alto en sentido material ni ama la riqueza&#8230; La trascendencia (el misterio de Dios, la diversidad y la sacralidad del ambiente) se expresa, al parecer, en la severidad de la construcci\u00f3n de cemento armado, privada de todo adorno, y en el uso de la luz, que cae sobre el altar.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad en las nuevas construcciones. En las iglesias m\u00e1s tradicionales, el mensaje de la iglesia como lugar de la comunidad se manifiesta en la construcci\u00f3n del altar vuelto al pueblo, la eliminaci\u00f3n de la balaustrada, la colocaci\u00f3n de las sillas. No siempre la soluci\u00f3n es significativa: a veces la nueva disposici\u00f3n resulta inexpresiva. Pi\u00e9nsese en las sillas situadas al lado del altar, de modo que el celebrante termina por encontrarse trasversalmente con respecto a la direcci\u00f3n en que est\u00e1 orientado el p\u00fablico: no se ha querido (o podido) dar la espalda al altar principal, pero se ha impedidoel di\u00e1logo directo, el encuentro cara a cara con la comunidad.<\/p>\n<p>d) Silencio y sonoridad. Pienso que el sonido ha adquirido una nueva dimensi\u00f3n en nuestro tiempo -en lo que se refiere a la \u00abiglesia\u00bb-, al menos por dos motivos. Antes se usaban materiales de construcci\u00f3n menos reverberantes y m\u00e1s aislantes de los ruidos (un muro de ladrillos o de piedra, de un metro de ancho o m\u00e1s, es ac\u00fasticamente incomparablemente inferior a la pared el\u00e1stica con una simple capa de cemento); hoy el nivel del ruido se ha elevado enormemente. El espacio-iglesia deber\u00ed\u00ada dar al que entra la sensaci\u00f3n de paz, de ausencia de tensi\u00f3n: el silencio (verdadero y propio silencio-ausencia-de est\u00ed\u00admulos-sonoros) es un componente esencial. Si estuvi\u00e9ramos convencidos del valor decisivo de cuanto se ha dicho, le dar\u00ed\u00adamos m\u00e1s importancia, independientemente de las consideraciones de la originalidad con que el arquitecto se propone tratar las estructuras principales; no se construir\u00ed\u00ada, por ejemplo, una iglesia en el cruce de dos calles con mucho tr\u00e1fico, una de las cuales tenga un sem\u00e1foro (= aceleraciones continuas); no se construir\u00ed\u00ada con cemento armado y con grandes superficies de vidrio, porque el espacio-iglesia resultar\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s ruidoso y ninguna instalaci\u00f3n ac\u00fastica podr\u00e1 restituir a la comunidad las condiciones necesarias para sentirse en \u00absu casa\u00bb, escuchando su propia oraci\u00f3n y sus propios c\u00e1nticos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del silencio, es preciso cuidar la sonoridad del espacio-iglesia. Tampoco en las iglesias antiguas es siempre f\u00e1cil obtener que en todos los lugares se oiga bien la voz del celebrante o del lector. Sin embargo, esto es mucho m\u00e1s urgente hoy, cuando la celebraci\u00f3n vive de la escucha. Antes, como se celebraba en lat\u00ed\u00adn, la comprensi\u00f3n no era esencial, porque la m\u00fasica de fondo durante la misa funcionaba en cierto modo como la m\u00fasica en los supermercados: ayudaba a cada uno a hacer su oraci\u00f3n. Hoy, cuando la escucha se ha hecho esencial, a veces ha habido m\u00e1s preocupaci\u00f3n por dar una mano de pintura a las paredes o por revestirlas de m\u00e1rmol que por estudiar las soluciones aptas que permitan en todo momento una escucha digna de la liturgia.<\/p>\n<p>e) El uso del espacio-iglesia por parte de los fieles. Entre los fieles hay quien prefiere el lugar m\u00e1s alejado del altar y m\u00e1s cercano a la puerta; otros se distribuyen diversamente por los bancos: unos se sit\u00faan en los primeros puestos, otros permanecen junto a las paredes laterales y algunos se refugian en el coro, quiz\u00e1 completamente alejados de cuanto sucede en el altar. Hay quien se a\u00ed\u00adsla y quien se acerca a los otros. Todos preferimos el extremo del banco; ocupamos primero los bancos libres, manteniendo una determinada distancia de la persona m\u00e1s cercana (si es posible), distancia proporcional a la relaci\u00f3n que se tenga con ella. El modo de escoger el puesto en la iglesia no carece de significado: expresa nuestra disponibilidad para dejarnos envolver por la celebraci\u00f3n y la comunidad. Las misas celebradas en iglesias en las cuales los puestos m\u00e1s ocupados son los m\u00e1s cercanos al altar alcanzan un nivel comunicativo no comparable al de las iglesias donde los puestos preferidos son los que est\u00e1n junto a las salidas.<\/p>\n<p>Adelantamos ahora algunas ideas sobre la importancia de las posturas que asumimos durante la celebraci\u00f3n. Antes est\u00e1bamos sentadoso de rodillas, raramente de pie: tres posturas consagradas por ese extra\u00f1o mueble que es el banco, que ordena a toda la asamblea en filas precisas, determina el puesto de las personas importantes y consiente las tres posiciones recordadas, impidiendo los cambios. Hoy estamos sentados o en pie, raramente de rodillas; salvo en circunstancias especiales, no existen puestos reservados. Quiz\u00e1 el banco en la iglesia deje de ser un instrumento organizador del espacio y no se lo considere necesario; en efecto, ya ha desaparecido donde se ha redescubierto el valor de otras posturas para la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. C\u00ed\u201cDIGOS IC\u00ed\u201cNICOS. Nos referimos al sistema de signos, m\u00e1s variado y complejo que nunca, que son las im\u00e1genes. La iglesia, especialmente la tradicional, es lugar de im\u00e1genes; son patentes desde la entrada; por ejemplo, el viacrucis, los cuadros, las estatuas de santos (quiz\u00e1 el cepillo para las ofrendas). En las construcciones m\u00e1s recientes, por el contrario, las paredes est\u00e1n totalmente desnudas. Las iglesias son como libros diferentes, abiertos, en los que se puede leer mucho sobre el tipo de religiosidad vivido por la comunidad que en ellas se re\u00fane. Las im\u00e1genes son uno de los signos m\u00e1s elocuentes para esta lectura. Muchas de ellas son puro adorno, sin la menor inspiraci\u00f3n religiosa. Esto es verdad sobre todo en much\u00ed\u00adsimas iglesias del siglo pasado y de comienzos de \u00e9ste. Una comparaci\u00f3n con el arte rom\u00e1nico, por ejemplo, con las portadas de iglesias y monasterios (Ripoll, Vezelay, Moissac) o tambi\u00e9n de otras comunidades m\u00e1s pobres de la misma \u00e9poca resulta iluminador: el arte tiene ah\u00ed\u00ad un papel importante.<\/p>\n<p>Hoy, desgraciadamente, persiste una grave incomprensi\u00f3n entre el mundo del arte y la comunidad cristiana. Tambi\u00e9n es verdad que resulta m\u00e1s bien dif\u00ed\u00adcil introducir en nuestras iglesias algunas expresiones del arte religioso moderno; sin embargo, no existen solamente las formas exasperadas de b\u00fasqueda ling\u00fc\u00ed\u00adstica. Tampoco es una soluci\u00f3n recaer en lo obvio, en lo banal, olvidando la gran lejan\u00ed\u00ada que se advierte entre las nuevas generaciones y muchos de los modos tradicionales de representar a los santos, a la Virgen o a Cristo.<\/p>\n<p>La comunidad tiene necesidad de artistas, tanto como de profetas y testigos. El arte es la forma m\u00e1s alta que tenemos para celebrar el misterio, la grandeza y la bondad de Dios. De aqu\u00ed\u00ad la urgencia de preguntarse cu\u00e1l es el mensaje o, si se prefiere, la impresi\u00f3n que el individuo y la comunidad reciben del conjunto de las im\u00e1genes de una iglesia. Ciertamente contribuyen a construir el contexto de la celebraci\u00f3n: una imagen cambia el espacio en el que se coloca, lo determina, lo banaliza y lo exalta. Parece \u00fatil recordar el uso lit\u00fargico que la iglesia ortodoxa hace de los iconos. En el umbral de la iglesia, sobre un solemne atril, se coloca un icono que representa el misterio del Se\u00f1or celebrado en cada per\u00ed\u00adodo lit\u00fargico. Nadie puede entrar sin sentirse acompa\u00f1ado de una precisa sugesti\u00f3n para su oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. EL C\u00ed\u201cDIGO DE LOS OBJETOS. Los objetos no son solamente cosas concretas. Son signos, contienen mensajes. No s\u00f3lo por el hecho de que est\u00e9n o no est\u00e9n, sino tambi\u00e9n por el modo de ser utilizados, presentados o conservados.<\/p>\n<p>El cirio pascual es un signo bien definido por la liturgia: recuerda la vigilia pascual, la luz de Cristo resucitado, alfa y omega, Se\u00f1or del tiempo, el bautismo&#8230; Los otros cirios son ordinariamente de dos tipos: la vela com\u00fan m\u00e1s o menos adornada, que se consume normalmente; y la vela artificial, que no debe consumirse: lleva en su interior otra vela, de poco costo, empujada hacia lo alto por un resorte a medida que se va consumiendo. \u00bfPor qu\u00e9 se recurre tan a menudo a la segunda soluci\u00f3n? Por razones de est\u00e9tica (el cirio permanece entero durante todo el tiempo en que se usa); por razones econ\u00f3micas (las velas internas son de tipo est\u00e1ndar para todos los candeleros y se consumen por completo); por razones pr\u00e1cticas (el sistema es m\u00e1s r\u00e1pido, la cera no gotea y, por tanto, no necesita mucho mantenimiento); son razones de orden sobre todo material, sin preocupaci\u00f3n por la autenticidad del s\u00ed\u00admbolo.<\/p>\n<p>Lo mismo puede decirse de las flores naturales en comparaci\u00f3n con las artificiales; de las l\u00e1mparas votivas el\u00e9ctricas, que simulan el movimiento de la llama&#8230; Como es natural, las flores naturales exigen un cuidado diario para que no se estropeen demasiado r\u00e1pidamente, y tambi\u00e9n las velas de verdad exigen cuidados: sustituirlas, limpiarlas, etc. E igualmente, si no se cubre el mantel blanco con pl\u00e1stico m\u00e1s o menos transparente, habr\u00e1 que cambiarlo con frecuencia.<\/p>\n<p>Pero estas elecciones y estos cuidados \u00bfno son quiz\u00e1 significativos, es decir, signos de la fe de la comunidad que celebra? Es ciertamente dificil comprender el valor del cirio pascual cuando ha quedado reducido a medio cirio, sobre el que se ha empalmado en el mejor de los casos otro medio cirio de color y di\u00e1metro diversos (ia menos que por otros signos no quede claro que esto es lo m\u00e1ximo que la comunidad se puede permitir!). Por lo mismo es tambi\u00e9n problem\u00e1ticodescubrir el valor del misterio eucar\u00ed\u00adstico si la limpieza del altar y de los vasos sagrados deja que desear.<\/p>\n<p>En estos \u00faltimos a\u00f1os se ha modificado claramente la forma del c\u00e1liz, del cop\u00f3n y de la patena. Parece ser que se tiende a modelarlos conforme a los objetos que usamos en la mesa. Sin embargo, hay l\u00ed\u00admites que no se deben superar: un objeto debe aparecer como signo de la funci\u00f3n a la que es destinado. No es correcto usar sobre el altar el mismo plato y el mismo vaso que usamos en la mesa. Si se hiciese as\u00ed\u00ad, se manifestar\u00ed\u00ada la voluntad de indicar que la misa es una cena parecida a las comidas familiares; pero entonces, \u00bfa qu\u00e9 confiaremos los dem\u00e1s significados que no se deben perder, a saber: que se trata de la cenamemorial del sacrificio de Cristo, cena simb\u00f3lica de una comunidad a la que se ha confiado un rito, al que se mantiene fidelidad desde hace siglos en todas las partes de la tierra?<br \/>\n4. EL C\u00ed\u201cDIGO \u00abVESTIDO\u00bb. Que el modo de vestir es un modo de comunicarse, es indudable. El vestido no sirve solamente para cubrir y proteger. Sirve para decir si es d\u00ed\u00ada de fiesta o de trabajo, si hay alguna circunstancia especial o no, si tenemos un papel \u00abpreciso en la sociedad (el uniforme) o no; sirve para definir la relaci\u00f3n que queremos establecer con los otros, el modo de vivir nuestra sexualidad; dice de nuestro descaro o nuestra simplicidad&#8230; Tambi\u00e9n el modo de vestirse de las personas que entran en la iglesia merece nuestra atenci\u00f3n. Sobre este tema o, mejor, sobre un aspecto de \u00e9l ha habido una cierta preocupaci\u00f3n desde hace tiempo: si existiese una colecci\u00f3n de los avisos fijados a las puertas de las iglesias para recomendar un vestido decente, se podr\u00ed\u00ada deducir de los mismos no s\u00f3lo la evoluci\u00f3n de las situaciones y de la sensibilidad, sino tambi\u00e9n los diversos modos, m\u00e1s o menos respetuosos, utilizados por el clero para dirigirse a la gente que entra en la iglesia. La necesidad de intervenir a este respecto significa, desgraciadamente, que ciertos comportamientos est\u00e1n ya introducidos. El talante de la comunidad (que se supone existe) no es capaz de hacerlos desaparecer, haciendo resaltar su incongruencia. Sin embargo, es verdad que cada vez con m\u00e1s frecuencia esos comportamientos pertenecen a gente extra\u00f1a, a turistas, m\u00e1s que a miembros de la comunidad.<\/p>\n<p>Desde este mismo punto de vista se deber\u00ed\u00ada examinar tambi\u00e9n el significado de las vestiduras del celebrante y de los que sirven en el altar: no por la man\u00ed\u00ada de volver a discutir todo, sino por la exigencia de abandonar cuanto a lo largo del tiempo se ha ido sobreponiendo a la simplicidad inicial. Es importante ser austeros en el uso de los signos, sin permanecer sujetos a una suntuosidad que es de otros tiempos y de otra sensibilidad.<\/p>\n<p>5. EL C\u00ed\u201cDIGO DE LOS GESTOS. Este tema, al que ya hemos aludido [-> supra, 1, e], es muy amplio: nos interesa comprender el significado de los -> gestos realizados por el particular, por la comunidad como tal y por el celebrante.<\/p>\n<p>a) La falta de espontaneidad. En la misa no hay pr\u00e1cticamente ning\u00fan gesto espont\u00e1neo, ni por parte de los fieles ni por parte del celebrante, que exprese de modo inmediato y significativo la novedad, la no repetibilidad del acontecimiento que se&#8217; celebra aqu\u00ed\u00ad y ahora. La misa parece ser, por definici\u00f3n, la repetici\u00f3n de una serie de prescripciones formales. Al decir esto, se pretende poner de manifiesto una tendencia, m\u00e1s que un dato constante de hecho; tampoco se quiere hacer un juicio, para cuya formulaci\u00f3n se deben tener en cuenta muchos factores, entre ellos la amplitud de la asamblea. De hecho, incluso el gesto de la paz es frecuentemente realizado con la rigidez de un acto formal, a pesar de ser el \u00fanico propuesto como siempre nuevo (\u00c2\u00a1no s\u00e9 qui\u00e9n estar\u00e1 junto a m\u00ed\u00ad!) y el \u00fanico momento en que se establece expl\u00ed\u00adcitamente una comunicaci\u00f3n interpersonal entre los participantes en el rito que no sea el responder juntos, cantar juntos o moverse juntos.<\/p>\n<p>El deseo de recuperar este aspecto de la comunicaci\u00f3n en la misa se expresa hoy, especialmente en los grupos de personas que se conocen, con el gesto de cogerse las manos durante el rezo del padrenuestro. Es un gesto significativo, e incluso comprometedor; de hecho, algunas personas sienten su intimidad invadida: no estrechan la mano, la prestan.<\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese el modo en que los fieles entran y salen de la iglesia: dif\u00ed\u00adcilmente se notar\u00e1n gestos, maneras de comportarse, por los que se reconozca que est\u00e1 reuni\u00e9ndose o disolvi\u00e9ndose una comunidad.<\/p>\n<p>El que preside la asamblea no participa en la realizaci\u00f3n del encuentro comunitario sino a trav\u00e9s de gestos ya programados por el ritual: llega a la iglesia cuando la comunidad ya est\u00e1 reunida, no saluda (ni despide) a la comunidad con gestos que expresen un conocimiento rec\u00ed\u00adproco: sit\u00faa as\u00ed\u00ad el encuentro en un plano estrictamente ritual.<\/p>\n<p>b) La gesticulaci\u00f3n del celebrante. Con esta \u00faltima observaci\u00f3n se introduce el tema de la gesticulaci\u00f3n del celebrante, que merecer\u00ed\u00ada un amplio tratamiento, precisamente porque parece que no se le da la importancia debida; esto es, no es considerada como parte de la comunicaci\u00f3n confiada al presidente de la asamblea. T\u00f3mense, por ejemplo, los gestos que constituyen el momento de la ofrenda del pan y del vino. Es m\u00e1s bien raro ver a un sacerdote que haga coincidir las palabras referentes a la presentaci\u00f3n del pan, incluida la parte de la f\u00f3rmula reservada a los fieles, con el gesto de tal ofrecimiento; hay quien comienza a decir \u00abBendito seas&#8230;\u00bb mientras coloca la hostia sobre la patena, y ya prepara el vino en el c\u00e1liz cuando la comunidad aclama: \u00abBendito seas por siempre, Se\u00f1or\u00bb. El gesto \u00bfno deber\u00ed\u00ada recibir su significado porque se lo realiza al mismo tiempo que el celebrante y los fieles formulan la ofrenda? Lo mismo puede decirse de la elevaci\u00f3n de la patena y del c\u00e1liz durante la doxolog\u00ed\u00ada que concluye la plegaria eucar\u00ed\u00adstica: no es frecuente ver a un celebrante que mantenga el gesto incluso durante el am\u00e9n de los fieles. A menudo, cuando se pronuncia el que es el am\u00e9n m\u00e1s solemne de la misa, las manos del sacerdote est\u00e1n ya buscando el padrenuestro.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el lavabo constituye, por as\u00ed\u00ad decir, un problema desde el punto de vista de la comunicaci\u00f3n. Si debe ser un gesto simb\u00f3lico, \u00bfpor qu\u00e9 no es aut\u00e9ntico? \u00bfQu\u00e9 comunica ese mojarse las puntas de los dedos, aparte de la observancia formal de una r\u00fabrica? (De hecho, bajo ning\u00fan aspecto se puede considerar ese gesto como una purificaci\u00f3n de las manos.)<br \/>\nEs \u00e9ste un punto decisivo: cada gesto que se realiza en la misa, para poder llegar a ser expresi\u00f3n de un mensaje religioso, debe ser antes que nada simple y humanamente verdadero. Lo banal no puede ser portador de religiosidad. Si el signo es lavarse las manos, o se lavan de verdad las manos o se omite; si el signo es mezclar el agua con el vino para expresar nuestra participaci\u00f3n en la vida y en el sacrificio de Cristo, no debe convertirse en un jugar a contar las gotas de agua.<\/p>\n<p>6. Los C\u00ed\u201cDIGOS VERBALES. Son muchas las informaciones que transmitimos al que escucha por medio de la palabra, el instrumento de comunicaci\u00f3n m\u00e1s d\u00factil y eficiente que tenemos a nuestra disposici\u00f3n. Sin embargo, no es un instrumento de uso sencillo: tiene una complejidad dif\u00ed\u00adcilmente agotable, como testimonia la gran cantidad de estudios que se interesan por el lenguaje humano. El problema se complica m\u00e1s cuando se toma como objeto de estudio el lenguaje religioso. Aqu\u00ed\u00ad queremos provocar y encaminar una reflexi\u00f3n sobre la comunicaci\u00f3n verbal en la misa.<\/p>\n<p>a) Los c\u00f3digos paraling\u00fc\u00ed\u00adsticos. El estudio del uso concreto de la lengua propone una distinci\u00f3n bastante importante. El hecho, cuando habla, utiliza una pluralidad de signos verbales que podemos dividir en dos grandes categor\u00ed\u00adas: los que se organizan en c\u00f3digos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos y los que se organizan en c\u00f3digos paraling\u00fc\u00ed\u00adsticos. Cada una de las lenguas es un c\u00f3digo ling\u00fc\u00ed\u00adstico; por c\u00f3digo paraling\u00fc\u00ed\u00adstico se entienden aquellos sistemas que organizan otras variantes y caracter\u00ed\u00adsticas introducidas por cada hablante: la entonaci\u00f3n, la pronunciaci\u00f3n, el ritmo, la sonoridad&#8230; Las dos categor\u00ed\u00adas de signos son inseparables en cada hablante, mientras que en el texto escrito no queda pr\u00e1cticamente ning\u00fan indicio de los textos paraling\u00fc\u00ed\u00adsticos (excepto en las escenificaciones teatrales o cinematogr\u00e1ficas, etc., donde se indican los diversos modos de pronunciar el texto: sonriendo, con sarcasmo&#8230;).<\/p>\n<p>Los signos paraling\u00fc\u00ed\u00adsticos participan en la definici\u00f3n del mensaje: a menudo, en efecto, a trav\u00e9s de estos signos proveemos al interlocutor de la clave para descodificar correctamente lo que estamos diciendo. Por ejemplo, la expresi\u00f3n \u00c2\u00a1Felicidades! puede tener un significado positivo o negativo, y es el tono con el que la pronunciamos el que indica el significado que queremos darle.<\/p>\n<p>Es interesante, durante la celebraci\u00f3n de la misa, prestar atenci\u00f3n a los mensajes enviados a trav\u00e9s de los c\u00f3digos paraling\u00fc\u00ed\u00adsticos. Se puede conocer el origen del celebrante, de alg\u00fan modo su car\u00e1cter&#8230; Pero es m\u00e1s importante observar que con frecuencia el tono adoptado por el celebrante es lejano, profesional, con cantinelas e inflexiones (a veces) muy t\u00ed\u00adpicas. El hecho merece tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n, porque en todas partes usamos el micr\u00f3fono, que reproduce y agranda estas caracter\u00ed\u00adsticas negativas de la voz. Adem\u00e1s estamos acostumbrados a escuchar a los profesionales de la dicci\u00f3n del cine, de la televisi\u00f3n y de la radio.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de los c\u00f3digos paraling\u00fc\u00ed\u00adsticos no se comunica solamente nuestra participaci\u00f3n en lo que realizamos: expresamos tambi\u00e9n nuestra teolog\u00ed\u00ada. En la misa hay un momento en el que la verdad de esta afirmaci\u00f3n resulta evidente: el relato de la instituci\u00f3n. El tono con el que el sacerdote pronuncia las palabras consecratorias est\u00e1 en estrecha dependencia con su teolog\u00ed\u00ada de la eucarist\u00ed\u00ada. Es posible distinguir fundamentalmente dos categor\u00ed\u00adas de celebrantes: con una pizca de exageraci\u00f3n podremos decir que existe el sacerdote-mago y el sacerdote-historiador. El primero, cuando llega a la f\u00f3rmula consecratoria, se detiene (la asamblea suspende todo rumor, incluso el toser), se inclina profundamente y, con un tono totalmente diferente, pronuncia las palabras casi silabe\u00e1ndolas. Eleva solemne y largamente la hostia, despu\u00e9s se arrodilla profunda y lentamente. Del mismo modo pronuncia las palabras sobre el c\u00e1liz, lo alza y se arrodilla nuevamente. Ahora la asamblea respira, puede toser, se mueve: se puede advertir siempre un cambio en la sonoridad del ambiente. El celebrante retoma el tono anterior y se desliza sobre el texto velozmente, hasta el padrenuestro. Por el contrario, el celebrante-historiador, cuando llega a la f\u00f3rmula, no interrumpe el tono de la lectura, ni introduce pausas lo suficientemente largas como para separar las palabras consecratorias del contexto de la narraci\u00f3n; el gesto de ostensi\u00f3n a la asamblea es s\u00f3lo un adem\u00e1n reverente; prefiere una sola genuflexi\u00f3n al final, como gesto explicativo de la aclamaci\u00f3n \u00abEste es el sacramento de nuestra fe\u00bb. La plegaria prosigue con calma: se pronunciar\u00e1 con mayor solemnidad la doxolog\u00ed\u00ada que acompa\u00f1a a la elevaci\u00f3n conclusiva de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Los dos diferentes modos de pronunciar la f\u00f3rmula de la consagraci\u00f3n (junto, ciertamente, con otros signos de comportamiento) expresan dos teolog\u00ed\u00adas diversas de la eucarist\u00ed\u00ada, la una centrada en la transustanciaci\u00f3n, la otra en la misa como memorial. Con esta descripci\u00f3n un poco forzada no se intenta dar un juicio de valor. Interesaba solamente llamar la atenci\u00f3n sobre este tipo de signos utilizado por nosotros.<\/p>\n<p>b) El c\u00f3digo ling\u00fc\u00ed\u00adstico. Desde que la -> reforma lit\u00fargica introdujo la lengua vulgar, la importancia del c\u00f3digo ling\u00fc\u00ed\u00adstico -en lo referente a la comunicaci\u00f3n- ha llegado a ser determinante. Por desgracia, la atenci\u00f3n prestada a esta dimensi\u00f3n por parte de los celebrantes no parece que sea la adecuada a su importancia. El mejor modo para estudiar este aspecto de la \u00abmisa como comunicaci\u00f3n\u00bb creemos que es el de referirse al esquema presentado al final de la parte introductoria de este p\u00e1rrafo II.<\/p>\n<p>1) Los interlocutores conocen y utilizan correctamente los mismos c\u00f3digos. Para que el mensaje sea comprendido por el receptor, es necesario que el emisor lo codifique en signos comprensibles y que el receptor lo descodifique refiri\u00e9ndose al mismo sistema de signos. La afirmaci\u00f3n es tan obvia, que acaba por no tom\u00e1rsela en serio; de lo contrario, los celebrantes se preocupar\u00ed\u00adan m\u00e1s de explicar el sentido de las expresiones rituales y se esforzar\u00ed\u00adan por conocer las caracter\u00ed\u00adsticas de su auditorio.<\/p>\n<p>La lengua usada en la liturgia es un lenguaje especializado, y es normal esperar que el que frecuenta la iglesia lo posea, al menos a un nivel elemental. T\u00e9rminos como \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, \u00abHijo\u00bb, \u00abPadre\u00bb (atribuidos a Dios), \u00abamor\u00bb, \u00abcon tu esp\u00ed\u00adritu\u00bb, \u00abalianza\u00bb, pueden ser considerados -al menos en un primer nivel de comprensi\u00f3n- transparentes. Sin embargo, no est\u00e1 fuera de lugar la hip\u00f3tesis de que otras palabras, tambi\u00e9n muy frecuentes, sean menos claras: \u00abcanon\u00bb, \u00abadviento\u00bb, \u00abla comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb, \u00abgracia\u00bb, \u00abgloria\u00bb, \u00abtemporal\u00bb, \u00abmemorial\u00bb, \u00abcordero de Dios\u00bb, \u00abefusi\u00f3n\u00bb&#8230; Hay frases enteras que son repetidas frecuentemente, sin que su significado seaigualmente familiar: v\u00e9ase el texto del Gloria o del Credo. Incluso el Padrenuestro no es obvio del todo: por ejemplo, las palabras \u00absantificado sea tu nombre\u00bb. Estas \u00faltimas deben ser explicadas.<\/p>\n<p>Un dato importante que se ha de tener en cuenta: la cultura religiosa incluye s\u00f3lo para muchos fieles el vocabulario de preparaci\u00f3n a la primera comuni\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan: el ambiente cat\u00f3lico espa\u00f1ol no se distingue por una lectura asidua de la biblia (y una buena parte del lenguaje lit\u00fargico est\u00e1 sacado de la biblia). Ahora bien, el defecto de no situarse \u00aben lugar de los que escuchan\u00bb parece estar bastante difundido.<\/p>\n<p>2) El emisor hace referencia a experiencias al menos de alg\u00fan modo comunes con el receptor. No basta usar un lenguaje sencillo y t\u00e9rminos claros o, en el caso de que sean nuevos, que se haya explicado su significado: el emisor debe colocarse dentro del horizonte experiencias y cultural del receptor. Es decir, debe hablar de temas que pertenezcan a los intereses, las preocupaciones o las esperanzas de quien le escucha; o bien, cuando se introducen temas que pueden parecer absolutamente nuevos, es necesario relacionarlos con los intereses, preocupaciones y esperanzas ya presentes, aunque no expl\u00ed\u00adcitas. Si se aceptan estos principios, se siguen necesariamente algunas opciones importantes para la comunicaci\u00f3n en la misa. Por ejemplo, no se deber\u00ed\u00adan proclamar ciertas lecturas (en especial del AT) sin que las preceda una introducci\u00f3n que muestre a qu\u00e9 problemas y esperanzas actuales responde el fragmento propuesto y sin ofrecer el contexto necesario para comprenderlo, de modo que cada uno est\u00e9 en situaci\u00f3n de escuchar personalmente lapalabra de Dios. No siempre se hace esto; y no siempre, desgraciadamente, es posible hacerlo de una forma razonablemente breve.<\/p>\n<p>3) El emisor se acomoda a la situaci\u00f3n concreta en que la comunicaci\u00f3n se realiza. No es lo mismo hablar por tel\u00e9fono, hablar cara a cara o expresar las mismas cosas por carta. No es lo mismo leer un texto que todos tienen a mano que leerlo para un grupo que est\u00e1 simplemente escuchando; leerlo para un peque\u00f1o grupo o leerlo al micr\u00f3fono en un ambiente mucho mayor. Si el grupo es grande y el texto dif\u00ed\u00adcil, con mayor raz\u00f3n se deber\u00e1 estudiar con mucho cuidado la p\u00e1gina que se va a leer, para determinar el ritmo de la lectura, lo que se debe acentuar, los silencios: el objetivo es ofrecer al que escucha casi una interpretaci\u00f3n que facilite la comprensi\u00f3n del texto. No supone la misma dificultad la redacci\u00f3n de un art\u00ed\u00adculo que la preparaci\u00f3n de la homil\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El modo como se efect\u00faa la comunicaci\u00f3n durante la misa es conocido: el emisor tiene unos textos para leer a un p\u00fablico m\u00e1s o menos amplio y ha de hacer un discurso; el receptor, normalmente, no tiene ni est\u00e1 obligado a tener el libro, sino que est\u00e1 a la escucha. \u00bfQu\u00e9 caracter\u00ed\u00adsticas deber\u00ed\u00ada tener un texto o un discurso para que sea facilitada la atenci\u00f3n y la descodificaci\u00f3n por parte del que est\u00e1 escuchando?<br \/>\nAdem\u00e1s de las indicaciones propuestas hasta ahora, damos aqu\u00ed\u00ad otras sugerencias: evitar los per\u00ed\u00adodos complicados, con frases subordinadas unas a otras, construidas de modo diferente al usual (que es: sujeto, verbo y complemento); evitar hacer abstracto lo que puede ser expresado en t\u00e9rminos concretos; dar est\u00ed\u00admulos visuales, im\u00e1genes que ayuden a hacer la s\u00ed\u00adntesis continua de lo que se est\u00e1 diciendo.<\/p>\n<p>Cuando escuchamos a alguien que est\u00e1 haciendo un discurso, debemos memorizar las palabras que dice para poder relacionarlas con lo que dir\u00e1 despu\u00e9s: esto es m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil cuanto m\u00e1s aumenta el material que se debe recordar, cuanto m\u00e1s compleja es la interdependencia entre las frases pronunciadas, cuanto menos lineal es el per\u00ed\u00adodo y cuanto m\u00e1s abstracto es el discurso. Un per\u00ed\u00adodo que comienza: \u00aben la medida en que\u00bb, impone la memorizaci\u00f3n de toda la primera parte para que se pueda aferrar la l\u00f3gica de la afirmaci\u00f3n principal. Por el contrario, un hablar hecho de frases lineales, coordinadas m\u00e1s que subordinadas, es normalmente f\u00e1cil de seguir.<\/p>\n<p>No son un buen ejemplo, a este respecto, muchas de las oraciones propuestas en la liturgia de la misa: la construcci\u00f3n de la frase est\u00e1 calcada sobre la elegancia de la frase latina, con frecuentes a\u00f1adiduras y subordinadas, que interrumpen el l\u00f3gico fluir de la idea, y con frecuent\u00ed\u00adsimos t\u00e9rminos abstractos. Pero, como se puede comprender, aqu\u00ed\u00ad tropezamos con los problemas de la -> tradici\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa \u00abproveer de est\u00ed\u00admulos visuales\u00bb? Esencialmente significa ofrecer al auditorio la posibilidad de relacionar entre ellos los diversos elementos que se van proponiendo. Cuanto m\u00e1s numerosas sean las ideas en torno a las cuales se puede construir la s\u00ed\u00adntesis, mejor se retendr\u00e1 el discurso. Las im\u00e1genes desarrollan de modo superior esta funci\u00f3n: un razonamiento abstracto no se sigue m\u00e1s all\u00e1 de un cierto punto si no se est\u00e1 preparado sobre el tema; una par\u00e1bola se recuerda por largo tiempo. Jes\u00fas hablaba a menudo en par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>4) La precomprensi\u00f3n y las expectativas del receptor son factores decisivos en la descodificaci\u00f3n de un mensaje. Cada receptor, siempre, llega a la escucha con una serie de expectativas, con unas ciertas previsiones sobre lo que va a decirse; previsiones y expectativas que surgen de la experiencia pasada y de las informaciones que proporciona la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>Forma parte de la profesionalidad de un comunicador no s\u00f3lo documentarse sobre el contenido que debe transmitir, sino tambi\u00e9n informarse del grado de conocimiento que sobre un tema concreto tiene ya el p\u00fablico, cu\u00e1les son las objeciones y las resistencias a ese respecto, cu\u00e1l la orientaci\u00f3n. Obviamente, este trabajo es m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil cuanto m\u00e1s complejo es el p\u00fablico que se tiene delante.<\/p>\n<p>Los prejuicios que afectan a la persona del emisor, el grado de autoridad que se le atribuye, el cr\u00e9dito que el p\u00fablico est\u00e1 dispuesto a concederle: \u00e9ste es el significado del t\u00e9rmino t\u00e9cnico imagen del emisor. Es un factor decisivo. Cada emisor es valorado al menos a partir de lo que se ha o\u00ed\u00addo decir, o por el hecho de que la comunicaci\u00f3n se realiza de un cierto modo, desde un p\u00falpito&#8230; Cuando se tenga conciencia de no gozar de una imagen positiva, quiz\u00e1 se deber\u00ed\u00ada renunciar a hablar: es preciso de todos modos tenerlo siempre en cuenta.<\/p>\n<p>La imagen del emisor es decisiva, en especial cuando est\u00e1 reconocido como personaje: el sacerdote habla como sacerdote, el profesor como profesor, el pol\u00ed\u00adtico como pol\u00ed\u00adtico&#8230; El peligro est\u00e1 en ser entendidos como si se hablase por oficio: se dicen esas cosas no porque sean verdaderas, sino porque se deben decir. La soluci\u00f3n est\u00e1 ciertamente en la autenticidad; pero sobre todoes necesario que el receptor descubra que la realidad verifica lo que se dice.<\/p>\n<p>III. Debe haber una verdadera interacci\u00f3n (\u00abfeed-back\u00bb)<br \/>\nEs la tercera condici\u00f3n necesaria para que la comunicaci\u00f3n humana sea aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Uno de los conceptos fundamentales aclarados por los estudios sobre la comunicaci\u00f3n es el concepto de feed-back. Conviene detenerse un poco para aclararlo.<\/p>\n<p>Un sistema autorregulado mantiene un nivel \u00f3ptimo de funcionamiento cuando el resultado del proceso est\u00e1 bajo control y cada variaci\u00f3n no deseada es se\u00f1alada y provoca un reajuste del proceso mismo.<br \/>\ninput >> PROCESO >> output<br \/>\nfeed-back<br \/>\nPor input se entiende la se\u00f1al que entra en el sistema; por output, el resultado del proceso. Cuando el output no corresponde a las previsiones, la variaci\u00f3n se indica con el fin de modificar proporcionalmente las condiciones iniciales del proceso mismo. La vuelta de la informaci\u00f3n como medio de control de la fuente, para garantizar la regularidad del proceso, es lo que se entiende con el t\u00e9rmino feed-back.<\/p>\n<p>El cuerpo humano, por ejemplo, tiende a mantener estable su temperatura: cuando la temperatura externa se aleja de unos valores bien determinados, llegan al cerebro informaciones que determinan (a nivel inconsciente) toda una serie de modificaciones de la estructura de la piel para contener las consecuencias negativas provocadas por la nueva situaci\u00f3n: estas modificaciones son controladas con el fin deque sean proporcionales a la causa. Si no se diesen estos intercambios de informaci\u00f3n centro-periferia, el hombre no podr\u00ed\u00ada sobrevivir. Debe observarse que las informaciones provenientes de la periferia no son solamente respuesta a las \u00f3rdenes enviadas; son, a su vez, capaces de modificar las decisiones del centro; es decir, funcionan como feed-back.<\/p>\n<p>Estos conceptos son importantes tambi\u00e9n para el estudio de la comunicaci\u00f3n humana. Para que el proceso comunicativo pueda desarrollarse de la mejor manera, una de las condiciones sine qua non es que el receptor pueda informar sobre el mensaje que est\u00e1 descodificando y, por este medio, influir sobre el emisor. Un proceso comunicativo unidireccional no puede considerarse aut\u00e9nticamente humano; no s\u00f3lo porque puede transformarse en ejercicio de poder y de opresi\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque ning\u00fan emisor puede saber qu\u00e9 est\u00e1 comunicando (qu\u00e9 descodifica el receptor) sin la relativa confirmaci\u00f3n del receptor.<\/p>\n<p>Nadie est\u00e1 en condiciones de garantizar por s\u00ed\u00ad solo la autenticidad del proceso comunicativo. La interacci\u00f3n (el intercambio de papeles: el receptor toma a su vez la palabra) es una dimensi\u00f3n necesaria de la comunicaci\u00f3n humana; es garant\u00ed\u00ada de id\u00e9ntico poder sobre el proceso que se realiza; la comunicaci\u00f3n es la interacci\u00f3n de personas libres; se convierte en un instrumento v\u00e1lido para la mutua comprensi\u00f3n y para la b\u00fasqueda de la verdad.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 espacio hay en la celebraci\u00f3n de la misa para una verdadera interacci\u00f3n? Aunque seamos optimistas, es preciso decir que este espacio no es grande. La misa es un momento de especial comunicaci\u00f3n, en la que participa contempor\u00e1neamente un considerable n\u00famero de personas. Quiz\u00e1 no se le puedan aplicar las mismas reglas que a la comunicaci\u00f3n interpersonal. Sin embargo, se pueden hacer a su respecto algunas observaciones.<\/p>\n<p>1. LO \u00abPREDETERMINADO\u00bb EN LA MISA. Los mensajes enviados por el celebrante -excepto la homil\u00ed\u00ada y poco m\u00e1s- est\u00e1n todos predeterminados; as\u00ed\u00ad como est\u00e1n predeterminadas las respuestas de los fieles: \u00abEl Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros &#8211; Y con tu esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Cada vez que se reduce a la repetici\u00f3n formal de este di\u00e1logo preconstruido, es preciso reconocer que la misa no es un momento de comunicaci\u00f3n. Es verdad que, en s\u00ed\u00ad, puede ser superada la simple repetici\u00f3n; y es posible advertir, por el modo como se responde, cu\u00e1l es la participaci\u00f3n de la asamblea. Sin embargo, convendr\u00ed\u00ada preguntarnos si la participaci\u00f3n se debe reducir a esto y si no es leg\u00ed\u00adtimo el interpelarnos sobre el uso tan amplio de lo predeterminado en la misa. La tendencia es tan fuerte, que la misma oraci\u00f3n de los fieles -oraci\u00f3n que, por definici\u00f3n, est\u00e1 unida a la comunidad que aqu\u00ed\u00ad y ahora celebra- se limita muy a menudo a textos impresos, quiz\u00e1 le\u00ed\u00addos por el celebrante. El libro ofrece seguridad, pero resta cercan\u00ed\u00ada y verdad a lo que se vive.<\/p>\n<p>2. EL CANTO. Un espacio bastante interesante, apto para la participaci\u00f3n, es el -> canto, al menos donde es considerado como forma normal de expresar la propia adhesi\u00f3n a la celebraci\u00f3n. Esta convicci\u00f3n no est\u00e1 difundida por todas partes; en ocasiones, el canto se reserva al grupito especializado o bien es tristemente descuidado.<br \/>\n3. LA HOMIL\u00ed\u008dA. Apenas hemos aludido a ello: ning\u00fan predicador puede garantizar por s\u00ed\u00ad solo la comunicaci\u00f3n con su p\u00fablico. Lo demuestra incluso el hecho de que todo verdadero orador busca una continua verificaci\u00f3n del proceso que se est\u00e1 realizando, obteniendo informaciones del rostro de los que escuchan, de su actitud, de su participaci\u00f3n (sonr\u00ed\u00aden o no sonr\u00ed\u00aden, \u00c2\u00a1en el momento justo, naturalmente!), del ruido ambiente&#8230; La impasibilidad del p\u00fablico destroza a cualquiera.<\/p>\n<p>\u00bfNo es demasiado poco este feed-back para garantizar la libertad de los fieles y para producir una predicaci\u00f3n rica, interesante, adaptada al p\u00fablico y a la situaci\u00f3n? Si hubiese alg\u00fan espacio disponible para la intervenci\u00f3n de los fieles al objeto de profundizar, completar o referir a situaciones vitales y concretas cuanto se est\u00e1 diciendo, o bien para rechazar la superficialidad, la monoton\u00ed\u00ada o la latencia de la homil\u00ed\u00ada&#8230; Indudablemente es m\u00e1s bien dificil introducir en la misma celebraci\u00f3n este espacio, sobre todo cuando la asamblea es muy amplia. Sin embargo, o este espacio se inventa o se deja la homil\u00ed\u00ada sin ning\u00fan instrumento para mejorar sus resultados. Una soluci\u00f3n hoy difundida es la opci\u00f3n de preparar la homil\u00ed\u00ada con un grupo de fieles: un paso ulterior ser\u00ed\u00ada someter a verificaci\u00f3n lo que efectivamente se ha dicho.<\/p>\n<p>IV. Debe darse apertura a lo real<br \/>\nLa \u00faltima de las condiciones que forman parte esencial de una aut\u00e9ntica comunicaci\u00f3n humana es la apertura a la realidad. La comunicaci\u00f3n humana es aut\u00e9ntica cuando, lejos de ser un juego verbal, es b\u00fasqueda humilde y, luego, verificaci\u00f3n de cuanto se ha encontrado, sin la pretensi\u00f3n de ser expresi\u00f3n definitiva y exhaustiva de la realidad: es siempre posible dar un paso m\u00e1s y descubrir un nuevo aspecto de la vida que vivimos.<\/p>\n<p>La realidad a la que la comunicaci\u00f3n-misa debe permanecer abierta es (por decirlo as\u00ed\u00ad) doble: debe hablar de la verdad de Dios (de las gestas admirables que ha realizado en favor de los hombres a lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n, que culminan en el acontecimiento pascual de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or y en el consiguiente env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu Santo a los fieles convocados en la santa iglesia) y de la presencia de Dios; debe, despu\u00e9s, saber hablar tambi\u00e9n de nosotros tal como somos, con el peso de nuestras derrotas, pero tambi\u00e9n con el consuelo de nuestras alegr\u00ed\u00adas y de la esperanza con la que tambi\u00e9n vivimos.<\/p>\n<p>1. SIGNOS REVELADORES. \u00bfCu\u00e1les son los signos con los que indicamos en la misa la verdad de Dios y testimoniamos que vivimos en su presencia? Son muchos los signos que, por definici\u00f3n, deber\u00ed\u00adan ser indicadores de este significado; pero lo decisivo no es la materialidad del signo. La arquitectura puede ser transparente, las im\u00e1genes expresivas, los textos y lecturas claros&#8230;, pero \u00fanicamente el modo en que el celebrante.y la comunidad viven estos signos es sacramento de la realidad de Dios. Lo que importa es, por tanto, la cualidad del encuentro humano, el modo de orar y de escuchar, el espesor del silencio&#8230;<\/p>\n<p>En particular, el -> silencio, quiz\u00e1, es una de las expresiones m\u00e1s olvidadas en nuestras comunidades. Se dice que el silencio intimida, incomoda; esto no es verdad siempre, sino s\u00f3lo cuando el silencio est\u00e1 vac\u00ed\u00ado, cuando es se\u00f1al de lejan\u00ed\u00ada. El silencio entre las personas que forman una comunidad es libertad,es tiempo de apropiaci\u00f3n personal de lo que se vive con los otros. Frente a Dios, el silencio es nuestro modo de expresarnos.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los signos con los que afirmamos que la misa no es un par\u00e9ntesis, un momento de ausencia de nuestra historia personal y comunitaria de todos los d\u00ed\u00adas? No son muchos. A veces, alg\u00fan cartel a la puerta de la iglesia; otras veces la colecta, destinada a una obra concreta&#8230; El rito de acogida y de despedida, la oraci\u00f3n de los fieles, la elecci\u00f3n de las lecturas, la homil\u00ed\u00ada deber\u00ed\u00adan favorecer la ubicaci\u00f3n de la misa en nuestro tiempo y en nuestro ambiente. Por el contrario, muchas oraciones de los fieles son iguales en Bilbao y en Almer\u00ed\u00ada, en 1970 y en 1990; y la homil\u00ed\u00ada no variar\u00ed\u00ada demasiado si se propusiese a cualquier otra asamblea de veinte a\u00f1os atr\u00e1s o de los pr\u00f3ximos veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>2. EL \u00abAQU\u00ed\u008d Y AHORA\u00bb Y LA UNIVERSALIDAD. Sin embargo, no se debe pensar que el \u00fanico valor objeto de celebraci\u00f3n sea el aqu\u00ed\u00ad y el ahora de esta asamblea. La realidad es m\u00e1s rica. La celebraci\u00f3n de la misa no es un acto original, de exclusiva propiedad de ese grupo de personas. Si el modo de celebrar, para ser humano, debe ser expresi\u00f3n concreta de una comunidad, para ser verdadero debe manifestar la pertenencia de esta comunidad a la comunidad universal de los creyentes en Cristo, la iglesia, que vive en continuidad con una tradici\u00f3n a la que permanece fiel. O sea, la misa deber\u00ed\u00ada ser al mismo tiempo signo del encuentro con Dios y de nuestra pertenencia a una comunidad que est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, pero que est\u00e1 tambi\u00e9n difundida por toda la tierra; comunidad que vive el presente, pero cuyas ra\u00ed\u00adces se hunden en el pasado. No debe olvidarse ninguna de estas dimensiones. Aqu\u00ed\u00ad hemos insistido en una sola direcci\u00f3n, porque la continuidad con el pasado y la universalidad de la iglesia est\u00e1n garantizadas por la uniformidad de los textos ofrecidos por los libros lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>V. Conclusi\u00f3n<br \/>\nNuestra intenci\u00f3n era solamente proponer un instrumento que permitiese verificar si y c\u00f3mo se da en la misa una comunicaci\u00f3n entre los participantes en el sentido entendido por las ciencias de la comunicaci\u00f3n. Aunque nuestro punto de vista al estudiar la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica ha sido intencionalmente parcial, creemos haber sugerido algunas ideas \u00fatiles sobre todo para la reflexi\u00f3n de los agentes de pastoral.<\/p>\n<p>F. Lever<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Aldaz\u00e1bal J., \u00bfFunciona la comunicaci\u00f3n en nuestras celebraciones?, en \u00abPhase\u00bb 107 (1978) 459-478; Angulo J., Revisar nuestras celebraciones, en \u00abPastoral Lit\u00fargica\u00bb 97-99 (1978) 24-28; Bini L, Comunicaci\u00f3n social, en DETM, Paulinas, Madrid 1975, 91-98; Burgaleta J., El arte de comunicar en la liturgia, en VV.AA., Arte y celebraci\u00f3n, PPC, Madrid 1980, 39-62; Coll-Vinent R., La comunicaci\u00f3n en las homil\u00ed\u00adas, en \u00abPhase\u00bb 91 (1976) 55-59; Grabner-Haider A., Semi\u00f3tica y teolog\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella (Navarra) 1976; Nocent A., Gestos, s\u00ed\u00admbolos y palabra en la liturgia occidental contempor\u00e1nea, en \u00abConcilium\u00bb 152 (1980) 187-197; Palo G., Comunicaci\u00f3n, en DTI 2, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 51-63; Pou R., \u00bfEstamos hablando al aire?, en \u00abPhase\u00bb 50 (1969) 160-163; Sastre A.-R., Lenguaje y comunicaci\u00f3n en la liturgia, ib, 138 (1983) 457-472; Stefani G., La aclamaci\u00f3n de todo un pueblo. 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Respuesta a los problemas concretos &#8211; II. La codificaci\u00f3n y la descodificaci\u00f3n deben ser correctas: 1. C\u00f3digos que se refieren al espacio: a) Espacio y comunicaci\u00f3n, b) &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/comunicacion-en-la-eucaristia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCOMUNICACION EN LA EUCARISTIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17123","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17123","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17123"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17123\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}