{"id":17124,"date":"2016-02-05T11:09:01","date_gmt":"2016-02-05T16:09:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concelebracion-eucaristica\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:01","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:01","slug":"concelebracion-eucaristica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concelebracion-eucaristica\/","title":{"rendered":"CONCELEBRACION EUCARISTICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La concelebraci\u00f3n hoy en la iglesia &#8211; II. Tradici\u00f3n: momentos t\u00ed\u00adpicos: 1. Los tres primeros siglos; 2. Los ss. IV-VI; 3. Los ss. VIII-XII; 4. Del s. XIII en adelante; 5. Interpretaci\u00f3n de los datos de la tradici\u00f3n &#8211; III. Reforma lit\u00fargica y concelebraci\u00f3n &#8211; IV. Valor teol\u00f3gico de la concelebraci\u00f3n: 1. Unidad del sacerdocio; 2. Unidad del sacrificio; 3. Unidad del pueblo de Dios &#8211; V. La concelebraci\u00f3n en la acci\u00f3n pastoral: 1. Frecuencia de la concelebraci\u00f3n; 2. Papel del celebrante principal; 3. Papel de la asamblea.<\/p>\n<p>I. La concelebraci\u00f3n hoy en la iglesia<br \/>\nUno de los trazos caracter\u00ed\u00adsticos de la eclesiolog\u00ed\u00ada actual es la revalorizaci\u00f3n de las iglesias-comunidades locales en cuanto construidas sobre los sacramentos, y ante todo sobre la eucarist\u00ed\u00ada: la eucarist\u00ed\u00ada confiere la dignidad y realidad eclesial a estas comunidades; la iglesia existe ante todo en donde se celebra la eucarist\u00ed\u00ada; la iglesia se realiza, se nutre, crece y se manifiesta ante todo en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. De ah\u00ed\u00ad proviene la importancia que de nuevo se atribuye a la comunidad cultual local como principal expresi\u00f3n de la iglesia y el valor central que la liturgia ha adquirido, particularmente la eucarist\u00ed\u00ada, cumbre y fuente de la vida de la iglesia. La toma de conciencia de esta realidad eclesial a nivel local y sacramental ha hecho posible que le fuera restituido a la eucarist\u00ed\u00ada el car\u00e1cter central y comunitario que en un pasado no muy lejano hab\u00ed\u00ada quedado encubierto por las tendencias devocionales o, m\u00e1s gen\u00e9ricamente, individualistas. El redescubrimiento de la concelebraci\u00f3n lit\u00fargica hay que colocarlo en este contexto, pues se trata de un valioso instrumento para dar una expresi\u00f3n concreta y viva a esa doctrina.<\/p>\n<p>Sobre la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, su naturaleza, su significado y la oportunidad pastoral de la misma existe una literatura abundante que acompa\u00f1a y sigue al Vat. II, el cual ha decretado la restauraci\u00f3n y ampliaci\u00f3n de aqu\u00e9lla. Es una cuesti\u00f3n en la que se entrelazan principios doctrinales, jur\u00ed\u00addicos, pastorales y pr\u00e1cticos, y tambi\u00e9n modos diferentes de interpretar la historia. Sin embargo, el inter\u00e9s por la concelebraci\u00f3n era vivo en el ambiente eclesial ya antes del concilio, especialmente alrededor de los a\u00f1os cincuenta, como lo demuestra sobre todo la considerable producci\u00f3n literaria centroeuropea de estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>En su significado primario y elemental, concelebrar significa asociarse a la acci\u00f3n lit\u00fargica del celebrante principal. Se puede afirmar, a la luz de la naturaleza del culto neotestamentario y de su historia, que la concelebraci\u00f3n de los sacramentos en general no s\u00f3lo es posible, sino que en el fondo es el modo original y t\u00ed\u00adpico de celebrar el culto de la nueva alianza&#8217;. Aqu\u00ed\u00ad hablamos de concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, es decir, de la participaci\u00f3n simult\u00e1nea de varios presb\u00ed\u00adteros en la celebraci\u00f3n de la misma eucarist\u00ed\u00ada bajo la presidencia de un celebrante principal. El decreto Ecclesiae semper, de la sagrada congregaci\u00f3n de ritos, con el cual se promulg\u00f3 en 1965 el nuevo rito de la concelebraci\u00f3n, da la siguiente noci\u00f3n de misa concelebrada: \u00abEn esta forma de celebraci\u00f3n de la misa, varios sacerdotes, en virtud del mismo sacerdocio y en la persona del sumo sacerdote, act\u00faan juntos con una sola voluntad y con una voz sola, y con un \u00fanico acto sacramental cumplen y ofrecen juntos el \u00fanico sacrificio y juntos participan en \u00e9l\u00bb Este es el concepto actual y \u00aboficial\u00bb de concelebraci\u00f3n, forjado por la iglesia latina a lo largo de su historia. Con todo, este concepto no se puede aplicar indistintamente a todos los hechos de la historia de la liturgia, sobre todo de la m\u00e1s antigua: cada uno de estos hechos de la historia ha de ser interpretado a la luz de la mens teol\u00f3gica que expresa.<\/p>\n<p>II. Tradici\u00f3n: momentos t\u00ed\u00adpicos<br \/>\nSeg\u00fan los estudiosos, de acuerdo en este punto, los testimonios hist\u00f3ricos prueban claramente la existencia desde los primeros tiempos, tanto en Oriente como en Occidente, de un tipo concreto de concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Pero no es tan f\u00e1cil determinar su difusi\u00f3n, y menos a\u00fan demostrar c\u00f3mo se conceb\u00ed\u00ada y realizaba en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>1. LOS TRES PRIMEROS SIGLOS. En este per\u00ed\u00adodo los documentos hablan repetidamente de la \u00fanica eucarist\u00ed\u00ada, presidida por el obispo rodeado de su presbyterium y de toda la comunidad de los fieles. Citamos dos testimonios particularmente significativos.<\/p>\n<p>A comienzos del s. II, Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada habla de la eucarist\u00ed\u00ada en estos t\u00e9rminos: \u00abPoned todo ah\u00ed\u00adnco en usar de una sola eucarist\u00ed\u00ada; porque una sola es la carne de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y un solo c\u00e1liz para unirnos con su sangre; un solo altar, as\u00ed\u00ad como no hay m\u00e1s que un solo obispo, juntamente con el colegio de ancianos y con los di\u00e1conos, consiervos m\u00ed\u00ados. De esta manera, todo cuanto hiciereis, lo har\u00e9is seg\u00fan Dios\u00bb&#8216;. La eucarist\u00ed\u00ada es, pues, una acci\u00f3n de la comunidad, una acci\u00f3n, que hace comunidad. Cada uno toma parte en ella ocupando su propio lugar y ejerciendo su funci\u00f3n propia. La misma doctrina encontramos en Clemente de Roma.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante para nosotros, al menos por lo que se refiere a la funci\u00f3n del presbyterium, es el testimonio que a principios del s. iii nos ofrece Hip\u00f3lito de Roma en el c. 4 de la Tradici\u00f3n Apost\u00f3lica. Se trata de una celebraci\u00f3n com\u00fan de la eucarist\u00ed\u00ada, en la que varios sacerdotes, con una acci\u00f3n com\u00fan, celebran un solo sacrificio: todos los presb\u00ed\u00adteros imponen las manos sobre la oblata; pero la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, pronunciada libremente siguiendo la propia inspiraci\u00f3n, est\u00e1 reservada al obispo que preside. Se puede afirmar que esta concelebraci\u00f3n mediante gestos colectivos y silenciosa, es decir, en la que los concelebrantes no recitan juntos la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, ha sido la forma original en Roma, como lo era tambi\u00e9n en las iglesias orientales.<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas han conservado vivo hasta hoy el principio de la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, aunque lo aplican de modos diferentes. En cambio, la iglesia romana sufri\u00f3 una evoluci\u00f3n r\u00e1pida de empobrecimiento de esta forma de celebraci\u00f3n, que ilustraremos brevemente.<\/p>\n<p>2. Los ss. IV-VI. En esta \u00e9poca, en que se fijan los primeros formularios para la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, diversas causas favorecen la multiplicaci\u00f3n de las misas, de tal modo que la concelebraci\u00f3n en su forma primitiva pierde poco a poco importancia.<\/p>\n<p>Pero pertenece a este per\u00ed\u00adodo un uso significativo. A principios del s. v encontramos en Roma el rito del fermentum: todos los domingos el papa env\u00ed\u00ada a los sacerdotes que tienen confiadas iglesias llamadas t\u00ed\u00adtulos part\u00ed\u00adculas del pan consagrado por \u00e9l durante su misa: no pudiendo en este d\u00ed\u00ada unirse con \u00e9l, dado que ten\u00ed\u00adan que celebrar en las propias iglesias, introduc\u00ed\u00adan en su c\u00e1liz la part\u00ed\u00adcula enviada por el papa. Con este rito, que desaparecer\u00e1 a lo largo del s. vii, se expresa el ideal primitivo de la \u00fanica eucarist\u00ed\u00ada en el seno de una comunidad reunida alrededor de su pastor.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n com\u00fan de la eucarist\u00ed\u00ada en Roma nos consta todav\u00ed\u00ada por una noticia transmitida en el Liber Pontificalis, que se refiere a usos de los ss. v-vl: los ministros tienen en sus manos las patenas, mientras los sacerdotes est\u00e1n de pie delante del obispo que celebra la misa; al final del rito, ellos reciben la eucarist\u00ed\u00ada de manos del obispo para distribuirla al pueblo. Por lo tanto, el clero romano, cuando no se lo imped\u00ed\u00adan las obligaciones de los t\u00ed\u00adtulos parroquiales, tomaba parte en la \u00fanica eucarist\u00ed\u00ada del papa.<\/p>\n<p>A lo largo de los siglos, esta imagen ideal de una grande y com\u00fan celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica alrededor del propio obispo perder\u00e1 lentamente su esplendor primitivo.<\/p>\n<p>3. Los ss. VIII-XII. A fines del s. VIII hay todav\u00ed\u00ada testimonios de una celebraci\u00f3n com\u00fan de la eucarist\u00ed\u00ada por el papa en uni\u00f3n con su clero. Pero esta concelebraci\u00f3n presenta algunas novedades importantes. El documento que ilustra la nueva situaci\u00f3n es el Ordo Romanus III, segundo suplemento del Ordo Romanus I de la misa papal: los presb\u00ed\u00adteros cardenales est\u00e1n junto al altar, tienen en sus manos tres oblatas y recitan juntamente con el pont\u00ed\u00adfice la plegaria eucar\u00ed\u00adstica: el pont\u00ed\u00adfice pronuncia en voz alta las palabras comunes y hace las bendiciones respectivas, pero todos consagran juntos. Esta concelebraci\u00f3n tiene lugar solamente en las grandes solemnidades de pascua,pentecost\u00e9s, san Pedro y navidad.<\/p>\n<p>En Roma, hasta el s. vi, la concelebraci\u00f3n ten\u00ed\u00ada lugar probablemente en todas las misas estacionales. Ahora, en cambio, es algo excepcional, que se realiza solamente en algunas grandes solemnidades del a\u00f1o. Adem\u00e1s, el rito se ha transformado, ya que todos recitan juntos las palabras del canon, cuyo texto ha sido ya fijado definitivamente. Hemos pasado de la concelebraci\u00f3n silenciosa a la concelebraci\u00f3n hablada, de una concelebraci\u00f3n jerarquizada a una concelebraci\u00f3n casi sincronizada. Se ha hecho sentir el influjo de las misas privadas. Esta forma de concelebraci\u00f3n permanecer\u00e1 como la t\u00ed\u00adpica de Roma; en el s. ix, seg\u00fan Amalario de Metz, es la forma habitual: \u00abmos est romanae ecclesiae&#8230; \u00ab. Los Ordines de los ss. xii y xiii describen la concelebraci\u00f3n con formas que son sustancialmente id\u00e9nticas.<\/p>\n<p>4. DEL S. XIII EN ADELANTE. Poco despu\u00e9s de Inocencio III (+ 1216) cae en desuso incluso la concelebraci\u00f3n reservada a las grandes solemnidades, pero sin que por ello desaparezca del todo. La concelebraci\u00f3n encontr\u00f3 modo de expresarse en los ritos de consagraci\u00f3n del obispo y de ordenaci\u00f3n del presb\u00ed\u00adtero. As\u00ed\u00ad, en el Pontif\u00ed\u00adcale Romanum de fines del s. mi&#8217; y en el de la curia romana del s. xiii es evidente la concelebraci\u00f3n con ocasi\u00f3n de la consagraci\u00f3n episcopal. Siguiendo las caracter\u00ed\u00adsticas de esta concelebraci\u00f3n se desarrollar\u00e1 m\u00e1s tarde la del rito de ordenaci\u00f3n presbiteral, que aparece de modo incierto en el Pontif\u00ed\u00adcale Romanum de mediados del s. xiii y en el de Durando: se habla s\u00f3lo de la recitaci\u00f3n del canon en voz baja.<\/p>\n<p>Sea lo que fuere, la concelebraci\u00f3n en la consagraci\u00f3n del obispo y en la ordenaci\u00f3n presbiteral, confrontada con las formas precedentes, resulta algo modificada y desvirtuada. Esto es importante para poder comprender e interpretar justamente las opiniones de los te\u00f3logos del alto medievo, los cuales elaboraban sus reflexiones sobre la concelebraci\u00f3n partiendo de esta pobre base ritual.<\/p>\n<p>5: INTERPRETACI\u00ed\u201cN DE LOS DATOS DE LA TRADICI\u00ed\u201cN. Seg\u00fan la r\u00e1pida s\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica que hemos trazado, la tradici\u00f3n lit\u00fargica romana presenta dos formas principales de concelebraci\u00f3n: en la forma m\u00e1s antigua, los concelebrantes no pronunciaban las llamadas com\u00fanmente palabras consagratorias, que se reservaban al celebrante principal (\u00e9sta es la llamada concelebraci\u00f3n silenciosa o impl\u00ed\u00adcita); en cambio, la forma m\u00e1s reciente, y tambi\u00e9n la m\u00e1s largamente usada en la iglesia romana, exige que todos los concelebrantes pronuncien juntos las palabras consagratorias (\u00e9sta es llamada concelebraci\u00f3n hablada, formulada o expl\u00ed\u00adcita).<\/p>\n<p>Las preguntas fundamentales que los autores se hacen a prop\u00f3sito de la forma m\u00e1s antigua de concelebraci\u00f3n (silenciosa o impl\u00ed\u00adcita) son las siguientes: a) Actuando en este modo, \u00bflos antiguos concelebrantes intentaban consagrar y lo hac\u00ed\u00adan de hecho? A este prop\u00f3sito se suele distinguir entre concelebraci\u00f3n sacramental y concelebraci\u00f3n ceremonial, o tambi\u00e9n entre concelebraci\u00f3n que confecciona el sacramento (confectionis sacramenti) y concelebraci\u00f3n de simple participaci\u00f3n. b) \u00bfEs teol\u00f3gicamente correcto o, mejor, es posible consagrar comport\u00e1ndose como lo hac\u00ed\u00adan los antiguos en sus concelebraciones silenciosas?<br \/>\nEl simple hecho de plantearse el problema de este modo supone ya una determinada mentalidad teol\u00f3gica sobre la naturaleza de la concelebraci\u00f3n y el papel que en ella desempe\u00f1a el sacerdote o ministro. Esta teolog\u00ed\u00ada reduce pr\u00e1cticamente la problem\u00e1tica de la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica a la confectio sacramenti por medio de las palabras consagratorias, consideradas esenciales para la misma. Ahora bien, interpretando los datos de la historia a la luz de estas preocupaciones teol\u00f3gicas, se corre el riesgo de limitar la cuesti\u00f3n y de empobrecerla en su contenido.<\/p>\n<p>Por otra parte, no se pueden leer los datos de la historia de tal modo que contradigan a una doctrina sacramental s\u00f3lidamente establecida mediante la reflexi\u00f3n de los te\u00f3logos y la autorizada intervenci\u00f3n del magisterio eclesi\u00e1stico. Despu\u00e9s de algunos discursos significativos pronunciados por P\u00ed\u00ado XII a este respecto \u00ab, en 1957 una respuesta del santo Oficio a un Dubium de valida concelebratione declaraba que para consagrar v\u00e1lidamente, y consiguientemente, en este sentido, para concelebrar v\u00e1lidamente la misa, era necesario que cada uno de los concelebrantes pronunciase las palabras de la consagraci\u00f3n: \u00abEx institutione Christi ille solus valide celebrat, qui verba consecratoria pronuntiat\u00bb. Pero el documento habla probablemente de una validez jur\u00ed\u00addica, es decir, expresa la norma a la cual se debe ajustar el signo sacramental para que la iglesia lo reconozca como tal en un momento determinado. Los sacramentos son acciones de la iglesia; por consiguiente, ella tiene el poder de precisar, incluso con leyes que condicionen su validez, determinadas cosas con relaci\u00f3n a los sacramentos. Esta norma, con todo, no coincide necesariamente ni se identifica con el rito esencial instituido por Cristo \u00ab. Consiguientemente, las declaraciones de la autoridad eclesi\u00e1stica que hemos citado de suyo no excluyen el hecho de que en un determinado per\u00ed\u00adodo de la historia pasada o eventualmente en un futuro m\u00e1s o menos pr\u00f3ximo se hayan dado o se puedan dar otros modos de concelebrar v\u00e1lidamente. No se puede tomar la actual disciplina sacramental como punto de partida para resolver los problemas planteados por la historia de la concelebraci\u00f3n: ser\u00ed\u00ada trasladar al pasado una problem\u00e1tica entonces inexistente.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva colegial del sacerdocio cristiano y comunitaria de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, el hecho de no pronunciar personalmente las palabras de la consagraci\u00f3n no excluye necesariamente toda otra funci\u00f3n propiamente sacerdotal del presbyterium en la confecci\u00f3n del signo sacramental. Si esto es verdad, el antiguo uso romano seg\u00fan el cual solamente el celebrante principal pronunciaba la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, y consiguientemente las palabras propiamente consagratorias, podr\u00ed\u00ada ser interpretado como una verdadera y propia concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica'\u00bb. Este tipo de concelebraci\u00f3n est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en uso entre los griegos ortodoxos.<\/p>\n<p>III. Reforma lit\u00fargica y concelebraci\u00f3n<br \/>\nDesde principios de nuestro siglo el -> movimiento lit\u00fargico se hab\u00ed\u00ada afanado activamente por redescubrir la dimensi\u00f3n comunitaria de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. En este contexto se hab\u00ed\u00ada despertado el recuerdo y se hab\u00ed\u00adan promovido los estudios sobre la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica con vistas a una revalorizaci\u00f3n del aspecto comunitario y jer\u00e1rquico de la misa. Favoreciendo la multiplicidad de las celebracioneseucar\u00ed\u00adsticas, incluso simult\u00e1neamente en una misma iglesia, la misa se hab\u00ed\u00ada reducido muchas veces a un acto de devoci\u00f3n casi privado. En este clima se lleg\u00f3, durante y despu\u00e9s del Vat. II, a proponer primero y a restablecer luego la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>En el progresivo desarrollo del Vat. II no era infrecuente que las concretas necesidades pastorales pusieran en evidencia cuestiones teol\u00f3gicas de fondo y que el estudio de estas cuestiones diera como fruto soluciones en las que la pastoral y la tradici\u00f3n lograban encontrarse y fundirse armoniosamente. Este fue el caso de la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que el concilio replante\u00f3 renovando su estructura ritual y profundizando su significado teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Ante todo, el concilio se hace portavoz autorizado de los ideales del movimiento lit\u00fargico, afirmando claramente en la constituci\u00f3n sobre la liturgia que hay que preferir la celebraci\u00f3n comunitaria, en cuanto sea posible, a una celebraci\u00f3n individual y casi privada (SC 27; 41). Este principio general, v\u00e1lido para toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica, \u00abvale sobre todo para la celebraci\u00f3n de la misa\u00bb (SC 27). Fiel a la tradici\u00f3n, el concilio da despu\u00e9s un nuevo paso cuando en el mismo documento declara querer restaurar el uso de la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica no por razones sentimentales o arqueol\u00f3gicas ni por motivos puramente contingentes y particulares, sino por razones teol\u00f3gicas, espirituales y pastorales (SC 57-58). En concreto, recordando que la concelebraci\u00f3n se ha practicado hasta ahora en la iglesia, el concilio reconoce la oportunidad de ampliar esta pr\u00e1ctica. A este respecto da normas espec\u00ed\u00adficas que regular\u00e1n su uso y establece que sea redactado un nuevo rito de la concelebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El concilio vuelve brevemente sobre el tema en otros dos documentos: en el decreto sobre el ecumenismo (UR 15) y en el decreto sobre el ministerio y la vida de los presb\u00ed\u00adteros (PO 8).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una fase experimental, la sagrada congregaci\u00f3n de ritos promulg\u00f3 el nuevo rito de la concelebraci\u00f3n con fecha 7 de marzo de 1965. Son muchos los documentos del posconcilio que se han ocupado de alg\u00fan modo de la concelebraci\u00f3n, tanto desde el punto de vista doctrinal como disciplinar.<\/p>\n<p>En el nuevo rito, la disciplina de la concelebraci\u00f3n es la misma propuesta por la constituci\u00f3n conciliar: licencia del ordinario, facultad conservada a cada sacerdote de celebrar la misa individualmente, l\u00ed\u00admite impuesto por la utilidad pastoral de los fieles. Sin embargo, se nota, con relaci\u00f3n al concilio, una ampliaci\u00f3n de los casos previstos: navidad, vigilia pascual, con ocasi\u00f3n de la visita pastoral. En cuanto a la forma ritual, es evidente la influencia de las directrices de P\u00ed\u00ado XII y de la respuesta del santo Oficio de 1957, que, como hemos dicho, exigen para que la concelebraci\u00f3n sea v\u00e1lida que cada concelebrante pronuncie las palabras consagratorias. Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del nuevo rito, la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium, de 1967, habla de la concelebraci\u00f3n con favor y simpat\u00ed\u00ada, declarando que se trata de \u00abun modo excelente de celebraci\u00f3n\u00bb: los sacerdotes son invitados a preferir la misa concelebrada a la celebraci\u00f3n individual. Se extiende la facultad de concelebrar a las misas principales de las iglesias y de los oratorios p\u00fablicos y semip\u00fablicos de los seminarios, de los colegios y de los institutos eclesi\u00e1sticos, como tambi\u00e9n de los institutos religiosos y de las sociedades clericales de vida com\u00fan sin votos. Se exhorta a los superiores a favorecer la concelebraci\u00f3n, consinti\u00e9ndola incluso varias veces al d\u00ed\u00ada, particularmente en las grandes comunidades sacerdotales. Pero se repiten las dos cl\u00e1usulas ya conocidas: que tenga cada sacerdote la facultad de celebrar individualmente y que se tenga en cuenta la utilidad pastoral de los fieles. Por lo mismo, la concelebraci\u00f3n ya no se presenta como un rito extraordinario y excepcional, sino como algo normal y cotidiano; no ya permitida, sino abiertamente favorecida y recomendada.<\/p>\n<p>El proceso de restauraci\u00f3n de la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica culmina en la publicaci\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico de 1983: el canon 902 se ocupa de la concelebraci\u00f3n limit\u00e1ndose a permitirla; no obstante, no se pone acotaci\u00f3n alguna, salvo el que la utilidad pastoral exija otra cosa, y dejando a salvo la libertad personal de celebrar de modo individual. Dada la naturaleza del c\u00f3digo, queda en pie el valor de los documentos anteriores, que, como hemos visto, llegan incluso a \u00abrecomendar\u00bb la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>IV. Valor teol\u00f3gico de la concelebraci\u00f3n<br \/>\nLa constituci\u00f3n conciliar afirma que la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica \u00abmanifiesta apropiadamente la unidad del sacerdocio\u00bb (SC 57). El decreto Ecclesiae semper, de 1965 2\u00c2\u00b0, a\u00f1ade otros dos motivos teol\u00f3gicos, que encontramos despu\u00e9s en la Ordenaci\u00f3n general del misal romano (= OGMR, de 1970): la concelebraci\u00f3n \u00abmanifiesta apropiadamente la unidad del sacerdocio, del sacrificio y del pueblo de Dios\u00bb (n. 153). Esta triple unidad deriva de lamisma esencia de la misa; pero se expresa mayormente en la forma concelebrada de la eucarist\u00ed\u00ada. La concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es un acto colegial, en el que todos los ministros convergen hacia el acto sacrificial \u00fanico que construye la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>1. UNIDAD DEL SACERDOCIO. La unidad del sacerdocio cristiano proviene ante todo y directamente de su car\u00e1cter ministerial. El ministerio sacerdotal en la iglesia es prolongaci\u00f3n sacramental del \u00fanico sacerdote, Jesucristo. Por lo tanto, los sacerdotes, al celebrar la eucarist\u00ed\u00ada, act\u00faan como instrumentos del \u00fanico sumo Sacerdote. La concelebraci\u00f3n es una expresi\u00f3n m\u00e1s elocuente de esta unidad del sacerdocio cristiano. En efecto, en esta forma de celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica varios sacerdotes, en virtud del mismo sacerdocio y en la persona del sumo sacerdote, act\u00faan juntos con una sola voluntad, juntos cumplen y ofrecen un solo sacrificio con un \u00fanico acto sacramental y juntos participan en \u00e9l. Santo Tom\u00e1s, hablando de la concelebraci\u00f3n de los neopresb\u00ed\u00adteros, ilustra esta teolog\u00ed\u00ada afirmando que \u00abel sacerdote consagra s\u00f3lo en la persona de Cristo, y ellos [los celebrantes], aunque sean muchos, no son m\u00e1s que una sola cosa en Cristo\u00bb; de tal modo que \u00abimporta poco que este sacramento sea consagrado por uno o por muchos, con tal que se respete el rito de la iglesia\u00bb (S. Th. III, q. 82, a. 2, ad 2).<\/p>\n<p>Cuando el presbyterium celebra la eucarist\u00ed\u00ada colegialmente, es normal que lo haga expres\u00e1ndose en forma jerarquizada: esto sucede de modo expl\u00ed\u00adcito cuando preside el obispo rodeado de sus presb\u00ed\u00adteros; en los dem\u00e1s casos hay siempre un celebrante principal, que preside en representaci\u00f3n del obispo. La constituci\u00f3n sobre la iglesia afirma que \u00abtoda leg\u00ed\u00adtima celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada es dirigida por el obispo\u00bb (LG 26), de tal modo que no hay leg\u00ed\u00adtima celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada si no es la que \u00ab\u00e9l mismo celebra o procura que sea celebrada\u00bb (ib, cita de san Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada). Ahora bien, para realizar un acto colegial no es necesario que todos los miembros del colegio cumplan las mismas acciones y digan las mismas palabras; basta que la colaboraci\u00f3n real de todos tienda a la realizaci\u00f3n de un \u00fanico acto.<\/p>\n<p>2. UNIDAD DEL SACRIFICIO. La unidad del sacerdocio comporta necesariamente la unidad del sacrificio. En el NT hay un solo sacrificio: el de Cristo, el cual una vez para siempre se ofreci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo al Padre como v\u00ed\u00adctima sin tacha (cf Heb 9:11-28). La multiplicaci\u00f3n de las misas en el mundo no hace m\u00e1s que representar y aplicar hasta la venida del Se\u00f1or (cf 1Co 11:26) este \u00fanico y eterno sacrificio de Cristo.<\/p>\n<p>El sacerdocio ministerial de los individuos no es separado o aut\u00f3nomo, sino que se funde, en Cristo y por Cristo, con y en el sacerdocio colegial, lo cual implica no s\u00f3lo solidaridad de empe\u00f1os y comunidad de funciones, sino tambi\u00e9n prioridad del colegio en cuanto tal sobre los mismos individuos que lo componen. En esta pluralidad esencialmente unificada, el n\u00famero de sacerdotes que celebran juntos la eucarist\u00ed\u00ada no crea una pluralidad de actos sacrificiales, sino que todos juntos celebran el \u00fanico misterio de la iglesia in persona Christi<br \/>\n3. UNIDAD DEL PUEBLO DE DIOS. El signo de la eucarist\u00ed\u00ada no es solamente el pan y el vino: lo es toda la celebraci\u00f3n, y lo es tambi\u00e9n la asamblea que participa activamente en ella. La eucarist\u00ed\u00ada es, por definici\u00f3n, una sinaxis: una reuni\u00f3n que es realizaci\u00f3n eficaz de la comuni\u00f3n espiritual que Cristo opera entre los creyentes. El signo sacramental entra en funciones por el simple hecho de que los fieles se re\u00fanan alrededor de la mesa del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Considerar la concelebraci\u00f3n solamente como expresi\u00f3n de la unidad del sacerdocio ministerial podr\u00ed\u00ada conducir a una visi\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada preponderantemente clerical. La eucarist\u00ed\u00ada es celebrada por toda la comunidad cristiana, y cada uno de sus miembros ejerce en ella una funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica. La concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica que tiene como punto de referencia solamente la confectio sacramenti subraya la acci\u00f3n, ciertamente necesaria, del sacerdocio ministerial, pero al mismo tiempo oculta el papel propio de la asamblea de los fieles. La eucarist\u00ed\u00ada es acci\u00f3n com\u00fan de todo el pueblo de Dios en unidad jer\u00e1rquicamente ordenada y estructurada.<\/p>\n<p>Por lo mismo, el ideal al cual la eucarist\u00ed\u00ada tiende connaturalmente es la celebraci\u00f3n del rito con la participaci\u00f3n activa de los presentes, de tal modo que cada uno de ellos ejerza la funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica que le compete. La naturaleza comunitaria de la misa, como acci\u00f3n de una comunidad jer\u00e1rquicamente estructurada, se manifiesta con mayor fuerza en la concelebraci\u00f3n, sobre todo si es presidida por el \u00f3bispo. Por esto la misa celebrada por el obispo rodeado de su presbyterium concelebrante con \u00e9l, servida por los di\u00e1conos y por los otros ministros y participada activamente por toda la asamblea de los fieles, es la expresi\u00f3n ideal y eficaz de la m\u00e1s .profunda naturaleza de la iglesia como sacramento de unidad.<\/p>\n<p>Una vez percibida la naturaleza comunitaria, pero jer\u00e1rquicamente estructurada, de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, y aceptada la importancia fundamental del signo en la liturgia, se descubre sin dificultad el gran valor teol\u00f3gico, lit\u00fargico, espiritual y pastoral de la forma concelebrada del misterio eucar\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>V. La concelebraci\u00f3n en la acci\u00f3n pastoral<br \/>\nLa concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica ha sido sin duda una de las realidades m\u00e1s significativas de la reforma lit\u00fargica posconciliar. Al principio fue aceptada con alguna perplejidad. Hay que reconocer adem\u00e1s que ha corrido siempre el riesgo de ser considerada desde una perspectiva ritualista y funcional, que tiende a instrumentalizarla para resolver el problema del n\u00famero de las misas o para solemnizar las fiestas. No obstante, la concelebraci\u00f3n ha contribuido a mejorar la cualidad de las celebraciones eucar\u00ed\u00adsticas poniendo en evidencia sobre todo, como dec\u00ed\u00adamos antes, la unidad del sacerdocio, del sacrificio y del pueblo de Dios. Quedan por clarificar, en la pr\u00e1ctica pastoral, el papel del celebrante principal y el de la asamblea de los fieles. Pero antes nos ocupamos de otro tema.<\/p>\n<p>1. FRECUENCIA DE LA CONCELEBRACI\u00ed\u201cN. En el per\u00ed\u00adodo que va desde la segunda posguerra al Vat. II, la cuesti\u00f3n de la concelebraci\u00f3n suscit\u00f3 el inter\u00e9s de muchos, sobre todo porque se ve\u00ed\u00ada en ella una posible soluci\u00f3n a los problemas pr\u00e1cticos que la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica individual creaba en las grandes asambleas sacerdotales permanentes (comunidades sacerdotales y comunidades religiosas clericales) u ocasionales (reuniones, congresos&#8230;). La dificultad o imposibilidad de la celebraci\u00f3n individual era el \u00fanico motivo al cual se refer\u00ed\u00ada el esquema de constituci\u00f3n de la comisi\u00f3n lit\u00fargica preparatoria a los trabajos del concilio cuando propon\u00ed\u00ada la restauraci\u00f3n y la extensi\u00f3n de la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Pero el concilio se opuso a este planteamiento del problema y pidi\u00f3 la supresi\u00f3n de la cl\u00e1usula que presentaba la concelebraci\u00f3n como un simple expediente pr\u00e1ctico. As\u00ed\u00ad que en la 45 congregaci\u00f3n general se vot\u00f3 el art\u00ed\u00adculo 57 de la constituci\u00f3n sobre la liturgia, en el que se declaraba que la raz\u00f3n de la concelebraci\u00f3n consiste en que expresa la unidad del sacerdocio.<\/p>\n<p>Una vez establecido que la concelebraci\u00f3n se funda sobre razones teol\u00f3gicas, \u00bfcu\u00e1l es el criterio de su frecuencia?<br \/>\nLos principios establecidos por el concilio y las nuevas perspectivas abiertas por la reforma posconciliar reclaman la oportunidad de un uso cada vez mayor de la concelebraci\u00f3n. La pastoral lit\u00fargica tiende como objetivo suyo ideal al encuentro jer\u00e1rquico y fraterno alrededor del mismo altar, y no al fraccionamiento de las asambleas, que la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium exhorta expl\u00ed\u00adcitamente a evitar. Naturalmente, el modelo ideal se logra de modo perfecto cuando la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, presidida por el obispo, concelebrada por sus sacerdotes y servida por los otros ministros, re\u00fane en participaci\u00f3n activa a la comunidad de fieles que les est\u00e1 confiada; se logra tambi\u00e9n de modo significativo cuando una comunidad cristiana, presidida por sus sacerdotes, celebra la eucarist\u00ed\u00ada en comuni\u00f3n con su obispo. Pero la concelebraci\u00f3n tiene sentido tambi\u00e9n en otros tipos de asamblea eucar\u00ed\u00adstica. Cuando, por ejemplo,los obispos de diversas di\u00f3cesis concelebran en presencia de la comunidad, ello demuestra que existe una relaci\u00f3n entre las diversas iglesias locales, que, juntas, constituyen la iglesia universal. En efecto, la concelebraci\u00f3n no realiza solamente la unidad interior de una comunidad o iglesia particular; realiza tambi\u00e9n la naturaleza comunitaria de la iglesia universal, en la que todas las iglesias tienen su lugar. Ello demuestra tambi\u00e9n la oportunidad de las concelebraciones del papa con los obispos, sobre todo cuando en ellas participan numerosos fieles. En las comunidades sacerdotales mon\u00e1sticas o religiosas en general, en donde no es siempre posible la participaci\u00f3n activa de una asamblea de fieles, la concelebraci\u00f3n es siempre expresi\u00f3n v\u00e1lida del v\u00ed\u00adnculo de fraterna caridad que une a los sacerdotes, y que tiene su fundamento en la com\u00fan ordenaci\u00f3n y misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00fanico l\u00ed\u00admite realmente tal que el concilio impone a la concelebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es la utilidad pastoral que una misa puede representar para los fieles, los cuales, en caso contrario, se ver\u00ed\u00adan privados de ella. La necesidad de multiplicar las misas proviene \u00fanicamente de la necesidad de dar a los fieles (y tambi\u00e9n al mismo sacerdote como simple fiel) ocasi\u00f3n de ponerse en contacto sacramental con el sacrificio de Cristo de tal modo que este contacto se act\u00fae con las disposiciones subjetivas de fe, esperanza y caridad que permitan una mayor consecuci\u00f3n de los frutos correspondientes. Por lo tanto, en cada caso hay que verificar si existe tal necesidad y si, multiplicando las misas, aquellos mismos fieles se acercar\u00e1n a ellas con las disposiciones de fe, esperanza y caridad necesarias para obtener verdadero fruto de salvaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>El concilio reconoce a cada uno de los sacerdotes la facultad de celebrar la misa individualmente, pero no al mismo tiempo en la misma iglesia en que se concelebra, ni el jueves santo (SC 57,2). Esta reconocida libertad de celebrar individualmente es comprensible en un momento de reforma en el que se han de superar prejuicios provenientes de una vieja espiritualidad construida a partir de la misa privada. Con todo, ser\u00ed\u00ada absurdo invocar este derecho aisl\u00e1ndolo del conjunto de la doctrina sobre la concelebraci\u00f3n expuesta por los documentos conciliares y posconciliares.<\/p>\n<p>2. PAPEL DEL CELEBRANTE PRINCIPAL. La concelebraci\u00f3n es un acto colegial. La pluralidad de sacerdotes celebrantes no crea una pluralidad de actos sacrificiales. Se trata de una sola comunidad de fe, que celebra el \u00fanico sacrificio por medio del ministerio del \u00fanico cuerpo sacerdotal, que act\u00faa in persona Christi, sumo sacerdote. Los sacerdotes participantes no celebran cada uno su misa, sino el \u00fanico misterio de la iglesia. Pero el colegio sacerdotal tiene una estructura jer\u00e1rquica, y, por lo mismo, cada uno de sus miembros forma parte del mismo \u00abseg\u00fan su orden\u00bb; y as\u00ed\u00ad, el presbyterium preside la eucarist\u00ed\u00ada bajo la direcci\u00f3n del obispo o de su representante. La pluralidad de miembros del presbyterium realiza su unidad en la persona del \u00fanico celebrante principal.<\/p>\n<p>El papel del celebrante principal o presidente, el de los concelebrantes y el de los otros ministros se debe expresar coherentemente a lo largo del rito. La tradici\u00f3n latina conoce varias formas rituales [-> supra, II]; pero, al menos desde el s. viil en adelante, se requiere la recitaci\u00f3n colectiva de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica. El tipo de concelebraci\u00f3n propuesto por el nuevo ritual posconciliar est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de esta tradici\u00f3n cuando prescribe, entre otras cosas, que todos los sacerdotes concelebrantes recen juntos la parte central del canon. En particular: cada uno, para celebrar v\u00e1lidamente la misa, y por lo mismo para concelebrar v\u00e1lidamente, debe pronunciar las palabras de la consagraci\u00f3n. Con todo, el nuevo rito se preocupa de delinear la figura del celebrante principal de tal modo que \u00e9l ejerce una efectiva presidencia de la celebraci\u00f3n; si no dicen lo contrario las r\u00fabricas, s\u00f3lo \u00e9l hace todos los gestos rituales y recita todas las oraciones estrictamente sacerdotales; en la recitaci\u00f3n com\u00fan de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, su voz se debe distinguir y dominar a la de los otros concelebrantes de tal modo que facilite la armon\u00ed\u00ada y la fusi\u00f3n, sobre todo en las palabras consagratorias, que todos deben pronunciar contempor\u00e1neamente. Los concelebrantes toman parte en el rito seg\u00fan el modo indicado por las r\u00fabricas: recitan juntamente con el celebrante principal s\u00f3lo la parte central de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica; escuchan, en cambio, o recitan mentalmente las otras oraciones.<\/p>\n<p>3. PAPEL DE LA ASAMBLEA. En los documentos oficiales sobre la concelebraci\u00f3n encontramos repetidas indicaciones que se refieren a la presencia de los fieles y, sobre todo, a la necesaria catequesis que los prepare a comprender el rito y a participar dignamente en \u00e9l. Se insiste en la visibilidad del rito: en concreto se recomienda que cuando el altar est\u00e1 de cara al pueblo, los concelebrantes no ocupen los cuatro lados del mismo, sino que dejen libre la parte dirigida hacia los fieles, para que \u00e9stos puedan ver y seguir el desarrollo del rito.<\/p>\n<p>Un peligro real de la concelebraci\u00f3n consiste en que el rito se convierta en monopolio de los concelebrantes, en el sentido de que incluso las funciones propias de la asamblea o de sus representantes (lecturas, cantos, moniciones, oraci\u00f3n de los fieles&#8230;) sean ejercidas por los diversos concelebrantes. De ese modo la concelebraci\u00f3n corre el riesgo de convertirse en un espect\u00e1culo dirigido por el clero.<\/p>\n<p>La misma palabra concelebraci\u00f3n ha sido criticada porque no es del todo precisa desde un punto de vista teol\u00f3gico. La OGMR se expresa en estos t\u00e9rminos: \u00abEn la misa o cena del Se\u00f1or el pueblo de Dios es reunido bajo la presidencia del sacerdote que hace las veces de Cristo para celebrar el memorial del Se\u00f1or o sacrificio eucar\u00ed\u00adstico\u00bb (n. 7). N\u00f3tese la precisi\u00f3n del lenguaje: el sacerdote preside; toda la comunidad, presidida por el sacerdote, celebra. Pero normalmente se usan las palabras celebrante, celebraci\u00f3n, celebrar aplicadas solamente al sacerdote, como si fuera lo mismo presidir y celebrar. En realidad es la asamblea entera la que celebra bajo la presidencia del sacerdote. Por ello el t\u00e9rmino concelebraci\u00f3n no parece adecuado si con \u00e9l se quiere expresar solamente el hecho de que el obispo y los presb\u00ed\u00adteros presiden juntos una misma celebraci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que se propongan otros t\u00e9rminos: con-presidir, con-consagrar.<br \/>\nNo raras veces, las concelebraciones masivas producen un cierto malestar entre los fieles, los cuales se sienten dominados y casi oprimidos por la asamblea clerical. La constituci\u00f3n lit\u00fargica ha formulado claramente el significado de la -> participaci\u00f3n activa de los fieles en sus aspectos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos (SC 14; 30; 48; 50). Todos los fieles tienen un papel que desempe\u00f1ar enla liturgia, y los diversos oficios no tienen por qu\u00e9 crear mutuas interferencias. Cada fiel participa en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica seg\u00fan el modo que le corresponde (SC 28). En la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica los creyentes son actores, no simples espectadores. La eucarist\u00ed\u00ada es una acci\u00f3n en la que participa la iglesia entera, con todos sus grados y \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>M. Aug\u00e9<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Bellavista J., El celebrante principal, en \u00abPhase\u00bb 107 (1978) 487-490; Bugnini A., Franquesa A., La misa concelebrada, PPC, Madrid 1965; Franquesa A., La concelebraci\u00f3n, en VV.AA., Comentarios a la constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia, BAC 238, Madrid 1965; La concelebraci\u00f3n, \u00bfnuevos testimonios?, en \u00abLiturgica\u00bb 1 (Scripta et Documenta, 7), Montserrat 1956, 67-90; La concelebraci\u00f3n a los diecis\u00e9is a\u00f1os de surestauraci\u00f3n, en VV.AA., Liturgia opera divina e umana. Studi offerti a S.E. Mons. A. 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Tradici\u00f3n: momentos t\u00ed\u00adpicos: 1. Los tres primeros siglos; 2. Los ss. IV-VI; 3. Los ss. VIII-XII; 4. Del s. XIII en adelante; 5. Interpretaci\u00f3n de los datos de la tradici\u00f3n &#8211; III. Reforma lit\u00fargica y concelebraci\u00f3n &#8211; IV. Valor teol\u00f3gico de la concelebraci\u00f3n: 1. Unidad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concelebracion-eucaristica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONCELEBRACION EUCARISTICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17124","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17124"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17124\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}