{"id":17126,"date":"2016-02-05T11:09:05","date_gmt":"2016-02-05T16:09:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/culto-eucaristico\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:05","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:05","slug":"culto-eucaristico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/culto-eucaristico\/","title":{"rendered":"CULTO EUCARISTICO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la misa &#8211; II. Historia del culto eucar\u00ed\u00adstico: 1. El contexto doctrinal y lit\u00fargico de los comienzos del culto eucar\u00ed\u00adstico; 2. Manifestaciones principales; 3. Valoraci\u00f3n conclusiva &#8211; III. De la \u00abEucharisticum mysterium\u00bb al Ritual de 1973 &#8211; IV. L\u00ed\u00adneas teol\u00f3gicas del culto eucar\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>I. Culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la misa<br \/>\nLa expresi\u00f3n culto eucar\u00ed\u00adstico puede entenderse en dos sentidos: -> culto al Padre por medio de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, supremo acto del culto cristiano; y culto al sant\u00ed\u00adsimo sacramento del cuerpo yde la sangre de Cristo, es decir, reconocimiento y adoraci\u00f3n de la presencia eucar\u00ed\u00adstica del Se\u00f1or, presencia definida como verdadera, real y substancial por el concilio de Trento (cf DS 1651ss). Ahora bien, este segundo sentido de la expresi\u00f3n culto eucar\u00ed\u00adstico se desglosa tambi\u00e9n en dos momentos: durante la celebraci\u00f3n de la misa y fuera de ella. El culto eucar\u00ed\u00adstico durante la -> celebraci\u00f3n est\u00e1 inmerso en la misma din\u00e1mica de la acci\u00f3n ritual y tiene expresi\u00f3n concreta, prevista por el Ordinario de la misa, en determinados gestos del celebrante (genuflexiones, ostensi\u00f3n al pueblo de los dones eucar\u00ed\u00adsticos, etc.), e incluso de los fieles, durante la consagraci\u00f3n y en la comuni\u00f3n. El culto que se va a tratar aqu\u00ed\u00ad es el culto a la presencia de Cristo en la -> eucarist\u00ed\u00ada fuera de la misa.<\/p>\n<p>Obviamente, la indicaci\u00f3n fuera de la misa se toma porque es la usada por el Ritual de la Sagrada Comuni\u00f3n y del culto a la Eucarist\u00ed\u00ada fuera de la Misa (ed. t\u00ed\u00adpica latina: 1973; trad. espa\u00f1ola: 1974), y no quiere decir ruptura ni distanciamiento respecto de la acci\u00f3n lit\u00fargica que est\u00e1 en el origen de este culto, la celebraci\u00f3n de la misa. Precisamente para subrayar la continuidad entre la misa y el culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de ella, los \u00faltimos documentos lit\u00fargicos referentes a este culto han utilizado la expresi\u00f3n misterio eucar\u00ed\u00adstico y culto del misterio eucar\u00ed\u00adstico, comenzando por la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium, de 25 de mayo de 1967 (= EM), siguiendo por el citado Ritual (el t\u00ed\u00adtulo latino dice: De cultu Mysterii eucharistici) y terminando por la carta Dominicae caenae, de Juan Pablo II, de fecha 24 de febrero de 1980, y la instrucci\u00f3n Inaestimabile donum, de 17 de abril de 1980. Misterio eucar\u00ed\u00adstico quiere decir la eucarist\u00ed\u00ada en toda su integridad y amplitud \u00abtanto en la celebraci\u00f3n de la misa como en el culto de las sagradas especies\u00bb (EM 3g; cf 2).<\/p>\n<p>Ahora bien, no siempre se ha tenido en cuenta la unidad y continuidad entre la misa y el culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de ella. En el origen de la dicotom\u00ed\u00ada ha estado, por una parte, una teolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica que no ha considerado suficientemente en su conjunto el contenido de la doctrina eucar\u00ed\u00adstica, desarrollada por partes desconectadas entre s\u00ed\u00ad, como consecuencia de la necesidad de afirmar la verdad cat\u00f3lica frente a las herej\u00ed\u00adas. Por otra parte, ha estado una piedad eucar\u00ed\u00adstica muy marcada por el devocionalismo en lugar de por la -> participaci\u00f3n sacramental en la misa. Ambas causas pertenecen ya a la historia, en el sentido de que la renovaci\u00f3n teol\u00f3gica, lit\u00fargica y espiritual impulsada por el Vat. II ha pretendido superar la dicotom\u00ed\u00ada, y por ese camino han avanzado los documentos citados anteriormente.<\/p>\n<p>Sin embargo, la recuperaci\u00f3n de la unidad y del equilibrio en el culto del misterio eucar\u00ed\u00adstico por los documentos de la reforma lit\u00fargica no ha ido acompa\u00f1ada en todas partes por la necesaria aplicaci\u00f3n pastoral de los principios en la vida de las comunidades y aun de los pastores y fieles. En los \u00faltimos a\u00f1os no han faltado incluso voces que acusaron al Vat. II y a la -> reforma lit\u00fargica de haber causado una evidente decadencia del culto eucar\u00ed\u00adstico, como consecuencia de haber resaltado demasiado determinados aspectos de la doctrina y de la praxis eucar\u00ed\u00adstica. La acusaci\u00f3n no es justa, porque todos los documentos han dejado muy claro que la -> eucarist\u00ed\u00ada-sacrificio es la fuente y raz\u00f3n de ser de la presencia de Cristo y, en consecuencia, de aqu\u00ed\u00ad se deriva toda ladisciplina concerniente a la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y al culto del misterio eucar\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>Se impone, por tanto, un mejor conocimiento de las orientaciones de la iglesia sobre el culto eucar\u00ed\u00adstico a la luz de la historia de este culto, para llevar a cabo una acci\u00f3n pastoral de la eucarist\u00ed\u00ada que no deje en la penumbra ning\u00fan aspecto del -> misterio y sirva de alimento de la vida espiritual de las comunidades y de los fieles.<\/p>\n<p>II. Historia del culto eucar\u00ed\u00adstico<br \/>\nLas manifestaciones del culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la misa, como la exposici\u00f3n del sant\u00ed\u00adsimo sacramento, las -> procesiones, la bendici\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, los congresos eucar\u00ed\u00adsticos y otras formas de piedad p\u00fablica y privada, constituyen una pr\u00e1ctica propia de la iglesia de Occidente, m\u00e1s exactamente de la iglesia cat\u00f3lica. Algunas de estas manifestaciones se remontan al s. x11, aunque no falta quien encuentra antecedentes en siglos anteriores. El culto eucar\u00ed\u00adstico no dej\u00f3 de desarrollarse hasta bien entrado nuestro siglo, pudiendo incluso considerarse la -> reforma lit\u00fargica del Vat. II como el factor m\u00e1s sint\u00e9tico y aglutinante de la historia de este culto. Sin duda el Ritual de 1973 representa la m\u00e1s autorizada y completa codificaci\u00f3n de las manifestaciones de rango lit\u00fargico de la piedad eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>1. EL CONTEXTO DOCTRINAL Y LIT\u00daRGICO DE LOS COMIENZOS DEL CULTO EUCAR\u00ed\u008dSTICO. Para comprender el significado del culto eucar\u00ed\u00adstico es imprescindible conocer el momento de su nacimiento, situado en los ss. IX-XII.<\/p>\n<p>En dichos siglos se produce un tr\u00e1nsito del simbolismo que caracterizaba a la doctrina eucar\u00ed\u00adstica de los santos padres, a una nueva corriente m\u00e1s realista y cosificante. En efecto, se pasa de la consideraci\u00f3n de la celebraci\u00f3n de la misa en relaci\u00f3n directa con el acontecimiento de la muerte del Se\u00f1or a una atenci\u00f3n casi exclusiva de la presencia de Cristo, sin tener en cuenta la conexi\u00f3n din\u00e1mica de la acci\u00f3n lit\u00fargica con el hecho hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico que la sustenta. Olvidando la dimensi\u00f3n de anamnesis, se contempla el acontecimiento sacramental en s\u00ed\u00ad mismo, como una res u objeto. El recuerdo de la pasi\u00f3n y muerte del Se\u00f1or queda reducido al plano de la alegor\u00ed\u00ada. La -> celebraci\u00f3n es vista como un proceso que causa la presencia del cuerpo y de la sangre de Cristo. Las controversias teol\u00f3gicas del s. tx y las primeras herej\u00ed\u00adas eucar\u00ed\u00adsticas contribuyen a reducir la doctrina sobre la eucarist\u00ed\u00ada al tema de la presencia.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la celebraci\u00f3n de la misa se convierte en un acto cada vez m\u00e1s privativo del sacerdote, al que el pueblo asiste para conseguir dones y gracias por los vivos y los difuntos. La comuni\u00f3n se hace cada vez m\u00e1s rara e infrecuente: de las tres o cuatro veces al a\u00f1o que recomendaban los s\u00ed\u00adnodos locales hay que pasar a la obligatoriedad impuesta por el concilio Lateranense IV, en 1215, de que se comulgue al menos una vez al a\u00f1o. Sin embargo, lo que no permite comprender el desconocimiento del lat\u00ed\u00adn por el pueblo y el secreto con que se recitan las principales plegarias de la celebraci\u00f3n (el canon), se pretende suplir con el deseo interior de \u00abver la sagrada hostia\u00bb. Este deseo, que guarda relaci\u00f3n tambi\u00e9n con la tendencia afectiva hacia la humanidad de Cristo, est\u00e1 en el origen de las primeras formas de culto eucar\u00ed\u00adstico: ostensi\u00f3n y elevaci\u00f3n de las especies, exposici\u00f3n prolongada del sant\u00ed\u00adsimo. La mirada se convert\u00ed\u00ada en un acto de fe y adoraci\u00f3n, e incluso de comuni\u00f3n espiritual. Algunos m\u00ed\u00adsticos, como santa Gertrudis (s. xIII), consideraban que de esta comuni\u00f3n se obten\u00ed\u00ada id\u00e9ntico beneficio espiritual que de la comuni\u00f3n sacramental.<\/p>\n<p>2. MANIFESTACIONES PRINCIPALES. El deseo de contemplar la sagrada hostia alcanz\u00f3 una r\u00e1pida y ampl\u00ed\u00adsima difusi\u00f3n no s\u00f3lo entre los m\u00ed\u00adsticos, sino tambi\u00e9n en el mismo pueblo. Cuando los moribundos no pod\u00ed\u00adan recibir la comuni\u00f3n, se les llevaba el sacramento para que pudiesen contemplarlo por \u00faltima vez. Esta pr\u00e1ctica estuvo en vigor hasta que fue prohibida por el Ritual Romano de 1614.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con este mismo deseo, el rito de la elevaci\u00f3n de la hostia y del c\u00e1liz empieza a cobrar un enorme relieve, solemniz\u00e1ndose el momento con luces e incienso, sonido de campanas y del \u00f3rgano, interpretaci\u00f3n de motetes y rezo de plegarias, etc. La doxolog\u00ed\u00ada del canon, que comprend\u00ed\u00ada tambi\u00e9n una eleyaci\u00f3n, pasaba totalmente desapercibida. Hab\u00ed\u00ada todo un desplazamiento del inter\u00e9s individual y comunitario por realizar el propio ofrecimiento y la comuni\u00f3n con Cristo en el momento de la elevaci\u00f3n. Este rito era ya una pr\u00e1ctica muy com\u00fan cuando a finales del s. xIl se recoge en las r\u00fabricas de la misa.<\/p>\n<p>A partir del s. XI, la reserva eucar\u00ed\u00adstica empieza a hacerse sobre el altar principal, en las columbas eucar\u00ed\u00adsticas (sagrarios en forma de paloma) suspendidas sobre \u00e9l o en nichos e incluso en peque\u00f1as torres. Nace as\u00ed\u00ad el tabern\u00e1culo, que recibe este nombre por el velo que lo cubre a modo de tienda circular y recuerda el lugar donde reposaba el arca de la alianza. Contempor\u00e1neamente a este modo de destacar la presencia eucar\u00ed\u00adstica se produce el encendido de una l\u00e1mpara perpetua ante el tabern\u00e1culo, de modo similar a como se hac\u00ed\u00ada delante de las reliquias de los m\u00e1rtires en la antig\u00fcedad. La primera noticia sobre la l\u00e1mpara eucar\u00ed\u00adstica procede de Cluny, de las ordenanzas del abad Bernardo, que dispon\u00ed\u00adan el encendido de una l\u00e1mpara continua despu\u00e9s de la misa del jueves santo. La primera prescripci\u00f3n de esta l\u00e1mpara para toda la iglesia se encuentra en el Ritual Romano de 1614. El cuidado y mantenimiento de la l\u00e1mpara del sant\u00ed\u00adsimo estaba confiada en Italia a las cofrad\u00ed\u00adas eucar\u00ed\u00adsticas como la de Santa Mar\u00ed\u00ada sopra Minerva, en Roma, fundada en 1539 por el papa Paulo III.<\/p>\n<p>La instituci\u00f3n de la fiesta del Corpus Christi en Lieja en 1246, extendida por el papa Urbano IV a toda la iglesia en 1264, contribuy\u00f3 a popularizar y extender la devoci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. La -> fiesta se convirti\u00f3 pronto en una de las principales solemnidades del a\u00f1o, tomando parte en la procesi\u00f3n del sant\u00ed\u00adsimo sacramento todos los estamentos sociales. Las recomendaciones y privilegios con que fue enriquecida esta fiesta prosiguieron a lo largo de los siglos sucesivos, especialmente despu\u00e9s del concilio de Trento. La procesi\u00f3n del Corpus se convirti\u00f3 en un rito propio con caracteres de manifestaci\u00f3n p\u00fablica de la fe cat\u00f3lica y de homenaje a la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Las procesiones del sant\u00ed\u00adsimo deb\u00ed\u00adan clausurarse obligatoriamente con la bendici\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Probablemente la pr\u00e1ctica tiene su origen en la costumbre de bendecir al pueblo con alg\u00fan objeto sacro en el momento de despedirlo. De la procesi\u00f3n del Corpus y de la bendici\u00f3n final con el sant\u00ed\u00adsimo sacramento parece que deriv\u00f3 tambi\u00e9n la costumbre de la exposici\u00f3n prolongada de \u00e9ste sobre el altar. Los testimonios de esta manifestaci\u00f3n cultural se remontan al s. xlv. Para realizar esta exposici\u00f3n se adaptaron relicarios con forma de ostensorios y, sobre todo en la \u00e9poca del barroco, se construyeron grandes retablos y espl\u00e9ndidas custodias. Una exposici\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica que alcanz\u00f3 gran importancia fue la llamada de las Cuarenta Horas, que surge a mediados del s. xvl, probablemente como repetici\u00f3n de la adoraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica del jueves al viernes santo, y que ten\u00ed\u00ada lugar varias veces al a\u00f1o en templos especialmente dedicados.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de la exposici\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica durante la misa, o de celebrar \u00e9sta durante la exposici\u00f3n, se inici\u00f3 en Francia desde comienzos del s. xvl, extendi\u00e9ndose despu\u00e9s a todas partes. Esta pr\u00e1ctica no encontr\u00f3 demasiado apoyo en la Santa Sede, que la permiti\u00f3 en casos excepcionales y con numerosos indultos. La piedad eucar\u00ed\u00adstica fuera de la misa, alimentada por asociaciones de adoraci\u00f3n perpetua o nocturna, adquiere durante el s. xix una orientaci\u00f3n manifiesta de reparaci\u00f3n hacia el Se\u00f1or presente en el sacramento, hecho prisionero por nosotros, humillado y escarnecido por los pecados. A esta presencia divina deb\u00ed\u00ada corresponder la presencia de una guardia de honor.<\/p>\n<p>3. VALORACI\u00ed\u201cN CONCLUSIVA. Desde comienzos del s. xx se aprecian s\u00ed\u00adntomas de una crisis en el culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la misa, que se consumar\u00e1 durante y despu\u00e9s del Vat. II. Pero al mismo tiempo, desde el movimiento lit\u00fargico, en el que hay que incluir las disposiciones de san P\u00ed\u00ado X sobre la comuni\u00f3n frecuente y de P\u00ed\u00ado XII sobre las misas vespertinas y el ayuno eucar\u00ed\u00adstico, se empezaron a sentar las bases de una renovaci\u00f3n profunda.<\/p>\n<p>El culto eucar\u00ed\u00adstico padec\u00ed\u00ada algunas insuficiencias y acentuaciones que, sin afectar a la legitimidad de este culto, ten\u00ed\u00adan origen y explicaci\u00f3n en las circunstancias doctrinales e hist\u00f3ricas en medio de las que naci\u00f3 y se desarroll\u00f3. El punto m\u00e1s d\u00e9bil del culto eucar\u00ed\u00adstico fue siempre la posibilidad de convertirse en una realidad desgajada de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, justificado por s\u00ed\u00ad mismo, como consecuencia de una teolog\u00ed\u00ada eucar\u00ed\u00adstica y sacramentaria esencialista y apolog\u00e9tica, y de la escasa o nula participaci\u00f3n del pueblo en la misa, incluyendo la comuni\u00f3n sacramental. El culto eucar\u00ed\u00adstico ha estado siempre impregnado de devocionismo e individualismo, en lugar de nutrirse de las fuentes objetivas de la palabra de Dios y de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica y lit\u00fargica de los primeros siglos.<\/p>\n<p>Era inevitable, por tanto, que al producirse en este siglo un amplio cambio en la orientaci\u00f3n teol\u00f3gica y en la t participaci\u00f3n lit\u00fargica, se llegase a una crisis. El concilio Vat. II, que asumi\u00f3 las, grandes l\u00ed\u00adneas doctrinales y de acci\u00f3n del -> movimiento lit\u00fargico y de la obra de los pont\u00ed\u00adfices antes citados, no menciona el culto eucar\u00ed\u00adstico en la constituci\u00f3n Sacrosanctum concilium, aunque s\u00ed\u00ad lo hace en el decreto Presbyterorum ordinis al hablar de los recursos para fomentar la vida espiritual (cf PO 13 y 18). Sin embargo, el concilio da unas normas muy precisas sobre los ejercicios de piedad del pueblo cristiano (cf SC 13) y, sobre todo, ofrece una visi\u00f3n global y decididamente b\u00ed\u00adblica y patr\u00ed\u00adstica del misterio eucar\u00ed\u00adstico, al que define como el sumo bien de la iglesia (cf PO 5) y lafuente y culminaci\u00f3n de toda acci\u00f3n eclesial (cf ib, y LG 11; SC 10).<\/p>\n<p>III. De la \u00abEucharisticum mysterium\u00bb al Ritual de 1973<br \/>\nEl primer documento posconciliar directamente referido al culto eucar\u00ed\u00adstico fue la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium, de 1967, aun cuando ya hab\u00ed\u00ada tocado alg\u00fan punto de este culto la enc\u00ed\u00adclica de Pablo Vl Mysterium fidei, de 3 de noviembre de 1965. Sin embargo, entre estos dos documentos no existe relaci\u00f3n alguna de dependencia.<\/p>\n<p>La EM se comenz\u00f3 a preparar en 1965, por sugerencia del card. Lercaro al papa Pablo VI y despu\u00e9s de una consulta de \u00e9ste a la S.C. para la Doctrina de la Fe (entonces todav\u00ed\u00ada Santo Oficio). El gran art\u00ed\u00adfice del documento fue el P. Vagaggini. En total, se redactaron once esquemas o proyectos sucesivos del documento, sometidos a estudios de expertos del Consilium, del pleno de este organismo (VII reuni\u00f3n general en octubre de 1966), de las Congregaciones para la Doctrina de la Fe y Ritos y del propio papa. Finalmente era aprobado el 2 de mayo de 1967 y publicado d\u00ed\u00adas despu\u00e9s, en la solemnidad del Corpus Christi.<\/p>\n<p>En el art\u00ed\u00adculo -> Devociones resumimos los objetivos y las principales orientaciones de la EM sobre el culto eucar\u00ed\u00adstico. A dicho art\u00ed\u00adculo remitimos [I Devociones, 3, C]. Recordamos, no obstante, que toda la tercera parte de la EM est\u00e1 dedicada al culto de la ss. eucarist\u00ed\u00ada como sacramento permanente, es decir, a cada una de las manifestaciones del culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la misa; bien entendido que esta parte es inseparable de la visi\u00f3n global de todo el misterio eucar\u00ed\u00adstico que ofrece el Proemium (EM 1-4) y la primera parte (EM 5-15). La segunda parte (EM 16-48) y la tercera (EM 49-67) constituyen las normas pr\u00e1cticas derivadas de aquellos principios doctrinales y catequ\u00e9ticos, aplicados a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y al culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la misa.<\/p>\n<p>Esta instrucci\u00f3n es de tal importancia que, cuando lleg\u00f3 el momento de preparar la parte del Ritual Romano que trata del sacramento de la eucarist\u00ed\u00ada y de las -> procesiones, no fue necesario preparar un gran proyecto, sino que bast\u00f3 resumir la EM para los praenotanda y aplicar sencillamente las orientaciones pr\u00e1cticas contenidas en ella para confeccionar los ritos. En apenas un a\u00f1o, desde marzo de 1972 hasta junio de 1973, fue estudiado por varias congregaciones romanas y por el papa. El libro lit\u00fargico De sacra Communione et de cultu Mysterii eucharistici extra missam fue promulgado el 21 de junio de 1973, solemnidad del Corpus tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Como el mismo t\u00ed\u00adtulo indica, la materia est\u00e1 dividida en dos partes: comuni\u00f3n fuera de la misa y culto eucar\u00ed\u00adstico p\u00fablico. Despu\u00e9s de los praenotanda generales, hay cuatro cap\u00ed\u00adtulos, de los cuales el \u00faltimo es el dedicado a las varias formas de culto a la eucarist\u00ed\u00ada: exposici\u00f3n, procesiones eucar\u00ed\u00adsticas y congresos eucar\u00ed\u00adsticos. En el \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo hay una amplia colecci\u00f3n de textos: un -> leccionario de 51 lecturas b\u00ed\u00adblicas y salmos, cantos, himnos y oraciones tomadas del -> misal romano y de antiguos libros procesionales.<\/p>\n<p>Es preciso aludir tambi\u00e9n a la carta de Juan Pablo II a los obispos de la iglesia con motivo del jueves santo de 1980. La carta Dominicae caenae caus\u00f3 un fuerte impacto, no faltando quien quiso ver en ella un signo de involuci\u00f3n. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. El papa se dirig\u00ed\u00ada a los obispos en un tono coloquial para reafirmar algunos aspectos del misterio eucar\u00ed\u00adstico en l\u00ed\u00adnea con otras intervenciones suyas (especialmente la enc\u00ed\u00adclica Redemptor hominis) y con los documentos que hemos citado. En concreto, Juan Pablo II se refer\u00ed\u00ada al car\u00e1cter -> sagrado original de la eucarist\u00ed\u00ada, a la relaci\u00f3n entre -> ministerio y eucarist\u00ed\u00ada y al culto eucar\u00ed\u00adstico, y de modo particular a la adoraci\u00f3n. Esta actitud forma parte de la -> participaci\u00f3n en el sacrificio y se extiende m\u00e1s all\u00e1 de la -> celebraci\u00f3n, hasta alcanzar toda manifestaci\u00f3n privada o comunitaria del culto eucar\u00ed\u00adstico: visita al sant\u00ed\u00adsimo, -> procesiones, exposiciones, congresos, etc.<\/p>\n<p>IV. L\u00ed\u00adneas teol\u00f3gicas del culto eucar\u00ed\u00adstico<br \/>\nComo ya se ha insinuado anteriormente, la legitimidad de las manifestaciones externas de la fe orante hacia la eucarist\u00ed\u00ada jam\u00e1s se han puesto en duda en los principios que han guiado la renovaci\u00f3n lit\u00fargica. M\u00e1s a\u00fan, se ha de decir tambi\u00e9n que el desconocimiento o el incumplimiento de estos principios, por exceso y por defecto, son los factores que ponen en peligro verdaderamente el culto eucar\u00ed\u00adstico. Para que esto no suceda es necesario un cambio de mentalidad y una consideraci\u00f3n del misterio eucar\u00ed\u00adstico que supere concepciones reduccionistas de la -> eucarist\u00ed\u00ada y actitudes meramente devocionales o pietistas. Los documentos que orientan actualmente el culto eucar\u00ed\u00adstico, fuera de la misa, se\u00f1alan estas orientaciones en l\u00ed\u00adnea de principios:<br \/>\n1. El misterio eucar\u00ed\u00adstico es el centro de la liturgia y, por lo mismo, de toda la vida cristiana. Por misterio eucar\u00ed\u00adstico se entiende la eucarist\u00ed\u00ada en la totalidad de sus aspectos, comenzando por la celebraci\u00f3n del memorial del Se\u00f1or. Esta celebraci\u00f3n es tambi\u00e9n el Centro de la vida de la iglesia local y universal.<\/p>\n<p>2. La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica es el punto de referencia y la clave de comprensi\u00f3n del culto a la eucarist\u00ed\u00ada, es decir, es el origen y el fin del culto eucar\u00ed\u00adstico. En la misa radica este culto, puesto que la eucarist\u00ed\u00ada es la presencia real de Cristo en acto sacrificial y el sacramento permanente de esta presencia, aun despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n. Esto tiene especial valor para aquellos que no han podido tomar parte en la acci\u00f3n lit\u00fargica y, por medio de la comuni\u00f3n, pueden unirse al sacrificio que ha hecho presente a Cristo. Tal es el caso especialmente de los moribundos, cuando la comuni\u00f3n asume la forma de vi\u00e1tico. Al mismo tiempo, la presencia oblativa de Cristo hace que la eucarist\u00ed\u00ada siempre est\u00e9 destinada a la comuni\u00f3n, aun cuando, mientras tanto, reciba la adoraci\u00f3n y el culto de los fieles.<\/p>\n<p>3. La conservaci\u00f3n de la -> eucarist\u00ed\u00ada tiene como objeto primario y primordial la administraci\u00f3n del vi\u00e1tico, y como objeto secundario la distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n y la adoraci\u00f3n de Cristo presente en el sacramento. Por consiguiente, el culto eucar\u00ed\u00adstico debe conducir a una participaci\u00f3n m\u00e1s plena y profunda en el misterio pascual, o sea, a recibir con m\u00e1s intensidad y frecuencia la eucarist\u00ed\u00ada y a poner en pr\u00e1ctica la unidad en la caridad que est\u00e1 significada en el sacramento. La adoraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica se encuentra entre la identificaci\u00f3n con Cristo en el -> sacrificio, del que es prolongaci\u00f3n, y la participaci\u00f3n sacramental, que conduce tambi\u00e9n a la comuni\u00f3n con los hermanos. El culto eucar\u00ed\u00adstico no puede ser ajeno a la vida.<\/p>\n<p>4. La continuidad del sacrificio-convite, que es la misa, en el culto eucar\u00ed\u00adstico pide tambi\u00e9n que \u00e9ste se acomode a la estructura pascual, trinitaria y celebrativa del memorial del Se\u00f1or. Esto no es otra cosa que la armonizaci\u00f3n de los actos del culto eucar\u00ed\u00adstico con el esp\u00ed\u00adritu de la -> liturgia, tanto en la \u00ed\u00adntima conexi\u00f3n entre la palabra de Dios y el -> rito como entre la eucarist\u00ed\u00ada y la -> asamblea o comunidad orante, sin olvidar tampoco el estilo y la orientaci\u00f3n de la -> plegaria, que debe dirigirse solamente a Cristo y, por medio de, \u00e9l, al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. En la pr\u00e1ctica, el culto eucar\u00ed\u00adstico requiere y reclama la presencia de la comunidad reunida por la palabra de Dios. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad las manifestaciones eucar\u00ed\u00adsticas constituir\u00e1n una statio de la iglesia local.<\/p>\n<p>5. La dignidad del misterio eucar\u00ed\u00adstico pide tambi\u00e9n la atenci\u00f3n conveniente a la dimensi\u00f3n de los -> signos. De lo que se trata es de poner en evidencia la relaci\u00f3n del culto eucar\u00ed\u00adstico con la celebraci\u00f3n de la misa. Esto afecta al lugar donde se reserva la eucarist\u00ed\u00ada, que a poder ser no debe estar sobre el altar donde se celebra, para que aparezca que la presencia de Cristo es fruto de la acci\u00f3n consecratoria. Pero afecta tambi\u00e9n a todos los dem\u00e1s signos que acompa\u00f1an los actos del culto eucar\u00ed\u00adstico: luces, ornamentaci\u00f3n, modo de hacer la exposici\u00f3n del sant\u00ed\u00adsimo, situaci\u00f3n del cop\u00f3n o de la custodia, duraci\u00f3n de la exposici\u00f3n, etc. El ideal es que todos los actos de culto a la eucarist\u00ed\u00ada vayan a continuaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n de la misa, y que la participaci\u00f3n y la solemnidad de \u00e9sta no sea inferior al acto eucar\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>El equilibrio que se propugna en la pr\u00e1ctica s\u00f3lo puede producirse a trav\u00e9s de una adecuada formaci\u00f3n de los pastores, que no han asimilado a\u00fan la renovaci\u00f3n deseada por el Vat. II, y de una no menos urgente catequesis del pueblo cristiano.<\/p>\n<p>J. L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn<\/p>\n<p>BIBLIOGRAFIA: Aldaz\u00e1bal J., Recuperar tambi\u00e9n el culto (eucar\u00ed\u00adstico), en \u00abOraci\u00f3n de las Horas\u00bb 6 (1981) 115-121; Bertaud E., D\u00e9votion eucharistique, en Dictionnaire de Spiritualit\u00e9 IV\/2, Paris 1961, 1621-1637; Dell&#8217;Oro F., La santa comunione e il culto del misterio eucaristico fuori delta messa, en \u00abRiv. Lit.\u00bb 61 (1974) 247-266; Dumounet E., Le d\u00e9sir de voir 1 hostie et les origines de la d\u00e9votion au Saint Sacrement, Paris 1926; Falsini R., 11 culto eucaristico al di fuori della messa, en VV.AA., Liturgia e forme di piet\u00e1, Opera delta Regalit\u00e1, Milano 1979, 57-71; Farnes P., El culto a la Eucarist\u00ed\u00ada, en \u00abOraci\u00f3n de las Horas\u00bb 1 (1981) 3-8; Motte J.-F., Les Congr\u00e9s eucharistiques internationaux, Cambrai 1980; Oury G.-M.-Andry B., Les Congr\u00e9s eucharistiques, Editions de Solesmes 1980; Righetti M., Historia de la liturgia 2, BAC 144, Madrid 1956, 530-551; Tena P., La comuni\u00f3n y el culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la misa, en \u00abPhase\u00bb 81 (1974) 173-193; VV.AA., Eucaristia. Memoriale del Signore e Sacramento permanente, LDC, Torino-Leumann 1967; VV.AA., 11 culto eucaristico fuori della messa, en \u00abRiv. Lit.\u00bb 67 (1980) 3-79; VV.AA., 11 culto eucaristico: contenuti e forme, Opera della Regalit\u00e1, Milano 1981; Walker J.H., Nouveaux apersus sur la pratique eucharistique et la d\u00e9votion d 1&#8217;Eucharistie. L&#8217;apport de 1&#8217;Eglise romaine ancienne, en \u00abLa Maison Dieu\u00bb 154 (1983) 167-184.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la misa &#8211; II. Historia del culto eucar\u00ed\u00adstico: 1. El contexto doctrinal y lit\u00fargico de los comienzos del culto eucar\u00ed\u00adstico; 2. Manifestaciones principales; 3. Valoraci\u00f3n conclusiva &#8211; III. De la \u00abEucharisticum mysterium\u00bb al Ritual de 1973 &#8211; IV. L\u00ed\u00adneas teol\u00f3gicas del culto eucar\u00ed\u00adstico. I. Culto eucar\u00ed\u00adstico fuera de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/culto-eucaristico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCULTO EUCARISTICO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17126","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17126"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17126\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}