{"id":17131,"date":"2016-02-05T11:09:14","date_gmt":"2016-02-05T16:09:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diaconado\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:14","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:14","slug":"diaconado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diaconado\/","title":{"rendered":"DIACONADO"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. Significado y funci\u00f3n del diaconado en la historia &#8211; III. Del olvido a la renovaci\u00f3n &#8211; IV. El ministerio del diaconado y su expresi\u00f3n ritual &#8211; V. El nuevo ritual para la consagraci\u00f3n del di\u00e1cono y su teolog\u00ed\u00ada: 1. El escrutinio; 2. La oraci\u00f3n de la asamblea; 3. El n\u00facleo sacramental; 4. La explicitaci\u00f3n ritual conclusiva &#8211; VI. Identidad y funciones del di\u00e1cono: 1. Respecto a los sacerdotes; 2. Respecto a los laicos; 3. Dimensiones y caracter\u00ed\u00adsticas de su misi\u00f3n &#8211; VII. Aspectos positivos e interrogantes abiertos por el diaconado: 1. Falta de coordinaci\u00f3n con los sacerdotes; 2. Falta de articulaci\u00f3n con los ministerios laicales.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nEl diaconado es uno de los ministerios eclesiales m\u00e1s antiguos y m\u00e1s nuevos. M\u00e1s antiguos, porque aparece ya indicado en la iglesia del Nuevo Testamento. M\u00e1s nuevos, porque es con la renovaci\u00f3n del Vat. II como hemos venido a redescubrirlo cual ministerio permanente. La configuraci\u00f3n hist\u00f3rica, la celebraci\u00f3n ritual y la comprensi\u00f3n teol\u00f3gica de este ministerio ordenado comportan diversos aspectos de referencia y de enriquecimientolit\u00fargico. En ellos, principalmente, queremos detenernos. El diaconado, siendo tambi\u00e9n un ministerio lit\u00fargico, no s\u00f3lo manifiesta su cualidad \u00abservicial significante\u00bb en la liturgia, sino que por dicha cualidad enriquece y redimensiona socialmente la misma liturgia. Esta quiere ser la perspectiva de nuestro estudio &#8216;.<\/p>\n<p>II. Significado y funci\u00f3n del diaconado en la historia<br \/>\nLa figura del di\u00e1cono, que aparece en el Nuevo Testamento (sobre todo Flp 11:1; 1Ti 3:1-13) en cuanto personaje que desempe\u00f1a una funci\u00f3n al servicio del obispo y en el orden preferente de la caridad, parece tener alg\u00fan antecedente en el \u00e1mbito jud\u00ed\u00ado de la sinagoga, en el esenio del Qumr\u00e1n, en el hel\u00e9nico griego y en el sem\u00ed\u00adtico-oriental, en medio de los cuales se desarroll\u00f3\u2020\u00a2el cristianismo primitivo&#8217;. Sobre todo es en la organizaci\u00f3n cultual de Palmira donde destaca el desempe\u00f1o de una funci\u00f3n de servicio y caridad por parte de algunos y en los banquetes rituales, que pudo servir de precedente de los di\u00e1conos cristianos.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que destacar la originalidad del di\u00e1cono en el Nuevo Testamento por varios conceptos: porque viene a ser la figura resultante de una actitud fundamental realizada en Cristo (siervo-servidor primero) y exigida a todos los cristianos (cf Mat 20:24-28; Luc 22:26; Efe 5:1.21&#8230;); porque no s\u00f3lo est\u00e1 al servicio de las \u00abmesas\u00bb (Heb 6:1-6) para la atenci\u00f3n de las \u00abviudas\u00bb, sino que tambi\u00e9n es portador de una funci\u00f3n en relaci\u00f3n con el \u00abepiscopos\u00bb (Flp 1:1; 1 Tim 6,lss). El hecho de que en estos lugares se nombren juntos al episcopos y al diaconos es significativo, y permitedecir que al principio se entend\u00ed\u00ada al di\u00e1cono m\u00e1s en relaci\u00f3n al obispo o egoumenos de la comunidad que como ministro aut\u00f3nomo dentro de la estructura ministerial triple: obispo, presb\u00ed\u00adtero, di\u00e1cono (cf Heb 13:7.17.24; 1Ts 5:12) .<\/p>\n<p>En los ss. II-III aparece el diaconado claramente perteneciendo a la estructura ministerial o tr\u00ed\u00adada: obispo, presb\u00ed\u00adtero, di\u00e1cono. Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada (ca. 110) e Hip\u00f3lito de Roma (s. III) son testigos privilegiados al respecto. No obstante, tambi\u00e9n se percibe que, as\u00ed\u00ad como el obispo aparece asociado al di\u00e1cono, a \u00e9ste parecen asociarse algunos ministerios no especificados (en su funci\u00f3n) como son el subdiaconado y los ac\u00f3litos&#8217;. M\u00e1s a\u00fan, en la iglesia de Roma del s. iv, seg\u00fan atestiguan el Ambrosiaster y Jer\u00f3nimo, se origina un conflicto entre di\u00e1conos y presb\u00ed\u00adteros al crecer la influencia de aqu\u00e9llos en el mismo obispo, as\u00ed\u00ad como sus funciones directivas, y al pretender ocupar puestos y utilizar signos impropios de su rango \u00c2\u00b0. El diaconado se consideraba como de un rango inferior al presbiterado, pero no a su servicio, sino al servicio directo del obispo. Por eso, mientras era f\u00e1cil que un subdi\u00e1cono viniera a ser presb\u00ed\u00adtero, lo m\u00e1s com\u00fan era que un di\u00e1cono viniera a ser obispo (entre los ss. vi-viii), sin tener que pasar por el presbiterado<br \/>\nEn Occidente, \u00e1 pesar de la importancia que tuvieron el servicio de las viudas y las v\u00ed\u00adrgenes desde el principio, no aparece que las mujeres desempe\u00f1aran el ministerio del diaconado. En cambio, en Oriente hay testimonios que parecen atestiguarlo, si bien con algunas limitaciones y ambig\u00fcedades. La didascal\u00ed\u00ada sir\u00ed\u00adaca, por ejemplo (c. s. iii) se\u00f1ala que s\u00f3lo las mujeres pueden ejercer el servicio diaconal visitando algunas casas y ayudando a las mujeres en el bautismo. Las constituciones apost\u00f3licas (s. tv) hablan incluso de una ordenaci\u00f3n diaconal de mujeres, si son viudas o v\u00ed\u00adrgenes, para cumplir los mismos servicios A partir del s. vi no existe ning\u00fan indicio de la persistencia de este ministerio.<\/p>\n<p>Durante la edad media se perciben tres fen\u00f3menos de evoluci\u00f3n del diaconado: la evoluci\u00f3n hacia funciones de cargo en relaci\u00f3n con la administraci\u00f3n de bienes y la direcci\u00f3n, como aparece sobre todo en la figura del archidi\u00e1cono\u00bb; la consideraci\u00f3n de este ministerio como ordo o esca\u00f1o para llegar al sacerdocio, perdiendo poco a poco su car\u00e1cter de ministerio permanente; la reducci\u00f3n paulatina a funciones lit\u00fargicas o de servicio al altar, al asumir sus funciones administrativas y caritativas otras personas'\u00bb. La figura de di\u00e1cono que de todo esto resulta perdurar\u00e1 hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>III. Del olvido a la renovaci\u00f3n<br \/>\nLa concepci\u00f3n cl\u00e1sica de la iglesia sobre el diaconado se resume en estos t\u00e9rminos: el diaconado pertenece a la estructura jer\u00e1rquica ministerial de la iglesia, forma parte del sacramento del orden y es un grado inferior al episcopado y al presbiterado, pero superior al laicado, en cuanto que \u00e9ste no forma parte de la jerarqu\u00ed\u00ada. Esta concepci\u00f3n supone de hecho el olvido de aquella m\u00e1xima ya enunciada por la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica: \u00abnon in sacerdotium, sed in ministerium ordinatur\u00bb, ya que de hecho se reduce a ser considerado como un grado m\u00e1s hacia el sacerdocio.<\/p>\n<p>Dos son las causas hist\u00f3ricas de este fen\u00f3meno: la concentraci\u00f3n de la variedad de ministerios de la comunidad en los ministerios sacerdotales jer\u00e1rquicos (ministerios estables consagrados sacramentalmente, continuando el ministerio apost\u00f3lico), y la reducci\u00f3n f\u00e1ctica de los ministerios instituidos al ministerio sacerdotal, que, al ser definido por su referencia a la eucarist\u00ed\u00ada, s\u00f3lo cuenta con el diaconado como un grado de acceso al ministerio presbiteral.<\/p>\n<p>Pero estos fen\u00f3menos y las correspondientes concepciones que los sustentaban no s\u00f3lo han sido sometidos a la cr\u00ed\u00adtica teol\u00f3gica moderna, sino que, al menos en parte, han sido superados por la concepci\u00f3n eclesiol\u00f3gica ministerial del Vat. II. y por la praxis subsiguiente. El Vat. II, adem\u00e1s de atender a las llamadas e instancias existentes, reconoci\u00f3 la sacramentalidad del diaconado y lo estableci\u00f3 para la iglesia latina como grado permanente de la jerarqu\u00ed\u00ada, con la promulgaci\u00f3n de la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la iglesia (LG 28-29). Posteriormente se publicar\u00e1n diversos documentos sobre el diaconado: en 1967 Pablo VI publica el motu proprio Sacrum diaconatus ordinem; en 1968, con la constituci\u00f3n apost\u00f3lica Pontificalis romani se establecen los nuevos ritos para la ordenaci\u00f3n de los di\u00e1conos; en 1972 se publica el motu proprio Ad pascendum. En estos documentos se profundiza en la identidad y funciones del diaconado, se determinan las normas lit\u00fargicas y disciplinares que regulan el status diaconal, se orienta sobre cuestiones pastorales para su renovaci\u00f3n. Entre tanto, van apareciendo documentos sobre el tema, publicados por las diversas conferencias episcopales de los pa\u00ed\u00adses en los que se instaura el diaconado 22 El 29 de abril de 1978, la Santa Sede aprobaba tambi\u00e9n las normas pr\u00e1cticas para la instauraci\u00f3n del diaconado permanente en Espa\u00f1a..<\/p>\n<p>Pero, por encima de estos hechos y de la extensi\u00f3n paulatina del diaconado (se calcula que hay unos ocho mil di\u00e1conos esparcidos por todo el mundo, de entre ellos casi cinco mil en Am\u00e9rica del Norte), hay que valorar la nueva concepci\u00f3n que da origen y sustenta esta praxis diaconal. Creemos que la causa de renovaci\u00f3n se centra en los puntos siguientes: la afirmaci\u00f3n del pueblo de Dios como la realidad eclesial fundamental; la primac\u00ed\u00ada de la categor\u00ed\u00ada servicio (diakon\u00ed\u00ada) como centro de sentido del ministerio; la superaci\u00f3n de una definici\u00f3n de sacerdocio por la funci\u00f3n cultual-ritual exclusivamente; la valoraci\u00f3n de los diversos servicios y ministerios eclesiales, en cuyo contexto hay que entender el diaconado; la definici\u00f3n del diaconado como un ministerio al que se accede por la participaci\u00f3n en el sacramento del orden; la conciencia, en fin, de una obligaci\u00f3n de responder con el servicio diaconal a las urgentes necesidades de la iglesia&#8230; El diaconado es, en definitiva, un ministerio concentrante y relevante de la nueva imagen, los nuevos problemas y las nuevas esperanzas de la iglesia. \u00abLa renovaci\u00f3n del diaconado debe ser la ocasi\u00f3n de una renovaci\u00f3n de toda la jerarqu\u00ed\u00ada en su significaci\u00f3n para la iglesia, y de una renovaci\u00f3n de todo el pueblo de Dios en su significaci\u00f3n para el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>IV. El ministerio del diaconado y su expresi\u00f3n ritual<br \/>\nHemos visto cu\u00e1l ha sido la evoluci\u00f3n del ministerio del di\u00e1cono, seg\u00fan la comprensi\u00f3n y funciones que a lo largo de la historia ha venido a desempe\u00f1ar. Queremos fijarnos ahora en c\u00f3mo esta evoluci\u00f3n se ha expresado en el rito deconsagraci\u00f3n, y c\u00f3mo este rito, ya renovado por el Vat. II, expresa una concepci\u00f3n teol\u00f3gica de dicho ministerio.<\/p>\n<p>En todos los pasajes del Nuevo Testamento en los que podemos decir que se habla de una cierta ordenaci\u00f3n (Heb 6:6; 1Ti 4:14; 1Ti 5:22; 2Ti 5:22), aparece el t\u00e9rmino jeirotonein o imposici\u00f3n de manos, que originalmente significa \u00abelegir a alguien levantando la mano\u00bb o \u00abcolocar a alguien en un puesto determinado\u00bb\u00bb. En la primera literatura cristiana comienza muy pronto a utilizarse jeirotonein para indicar la totalidad de los actos de ordenaci\u00f3n: elecci\u00f3n y destinaci\u00f3n al ministerio significada por la oraci\u00f3n y la imposici\u00f3n de manos. La Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito, siguiendo el lat\u00ed\u00adn de Tertuliano y Cipriano sobre todo, traduce jeirotonein por ordinare, explicitando su sentido con otros t\u00e9rminos como consecrare o benedicere.<\/p>\n<p>A partir de entonces, este ya t\u00e9rmino t\u00e9cnico se utilizar\u00e1 com\u00fanmente en la mayor\u00ed\u00ada de los testimonios. La imposici\u00f3n de manos, unida a la oraci\u00f3n, es el elemento esencial de la ordinatio tanto en el caso del obispo cuanto en el del presb\u00ed\u00adtero y el di\u00e1cono, del que dice: \u00abDiaconus vero cum ordinatur, eligitur&#8230; In diacono ordinando solus episcopus imponat manus, propterea quia non in sacerdotio ordinatur, sed in ministerio episcopi, ut faciat ea quae ab ipso iubentur\u00bb. El texto indica claramente, junto con el rito, la intenci\u00f3n y la funci\u00f3n significadas al servicio del obispo, y no para integrarse en el consejo presbiteral ni como esca\u00f1o necesariamente conducente al sacerdocio. En cuanto a la oraci\u00f3n que acompa\u00f1a, explicita a\u00fan m\u00e1s el sentido de esta consagraci\u00f3n y misi\u00f3n: as\u00ed\u00ad como Dios creador envi\u00f3 a Cristo para servir su voluntad (ministrare) y la cumpli\u00f3 fielmente, de igual modo se pide el don del Esp\u00ed\u00adritu para que conceda a su siervo (servum tuum) la gracia de la entrega y la solicitud al servicio de la iglesia.<\/p>\n<p>La liturgia romana posterior hasta el s. x, en los diversos sacramentarios y ordines desarrollar\u00e1 algunos elementos eucol\u00f3gicos y rituales en la ordenaci\u00f3n del di\u00e1cono: la ordenaci\u00f3n tendr\u00e1 lugar en domingo, habiendo precedido un informe del archidi\u00e1cono sobre las cualidades del candidato; normalmente se celebra dentro de la eucarist\u00ed\u00ada con oraciones y lecturas propias; el archidi\u00e1cono les impone las vestiduras; el obispo que consagra les da el beso de la paz, y en la misma celebraci\u00f3n comienzan ya a ejercer su oficio: \u00abministrat unusquisque secundum officium suum\u00bb, y el di\u00e1cono proclama el evangelio (Ordo 36,22). Al rito central precede la oraci\u00f3n de la comunidad, que consta de una introducci\u00f3n, del \u00abKyrie eleison cum laetania\u00bb (GeV 142) y de la oraci\u00f3n conclusiva. Como se comprende, el rito fundamental est\u00e1 compuesto de la imposici\u00f3n de manos y de la oraci\u00f3n de consagraci\u00f3n, aunque a veces s\u00f3lo se dice: \u00abconsecrat illum\u00bb o \u00abdat el orationem consecrationis\u00bb (Ordo 34,9-12; 35,24ss). La oraci\u00f3n consecratoria se centra sobre todo en tres puntos: la historia salutis con los personajes que han cumplido un servicio en nombre de Dios (principalmente Cristo); el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los elegidos para continuar dicho servicio; las funciones espec\u00ed\u00adficas que se les encomiendan y que, en el caso del di\u00e1cono, cada vez vienen a reducirse m\u00e1s a lo lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Durante la edad media, en el encuentro de los libros lit\u00fargicos romanos con los pueblos franco-germ\u00e1nicos, se producir\u00e1n algunas evoluciones rituales, entre las que cabe destacar: la incorporaci\u00f3n de lo que en la liturgia romana eran los ritos preparatorios (como el \u00abexamen de candidatos\u00bb) al mismo rito de celebraci\u00f3n (GeV 141); la asignaci\u00f3n al obispo de la imposici\u00f3n de la vestimenta (cosa que antes hac\u00ed\u00ada el archidi\u00e1cono), y que en el caso del di\u00e1cono es la estola y la dalm\u00e1tica, a lo que ahora se le da gran importancia; el que se signifique la misi\u00f3n del di\u00e1cono con la entrega del evangeliario, acompa\u00f1ada de las palabras \u00abAccipe potestatem legendi Evangelium in Ecclesia Dei\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>El Pontificale Romanum de 1596 introduce tambi\u00e9n algunas leves modificaciones en la ordenaci\u00f3n del di\u00e1cono: una monici\u00f3n a los candidatos; mayor solemnidad de la letan\u00ed\u00ada que rezan con la comunidad; explicitaci\u00f3n de la finalidad del don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (\u00abAccipe&#8230; ad robur, et ad resistendum diabolo, et tentationibus eius\u00bb); inserci\u00f3n de la imposici\u00f3n de manos y de las palabras se\u00f1aladas en medio de la gran oraci\u00f3n de bendici\u00f3n, rompiendo su dinamismo propio; cambio de la imposici\u00f3n de las dos manos por la de una sola mano. Al imponerse desde la gran escol\u00e1stica la concepci\u00f3n de que la materia del sacramento era la \u00abtraditio instrumentorum\u00bb junto con la imposici\u00f3n de manos, y la forma las palabras que acompa\u00f1aban, era l\u00f3gico que se produjeran estas variaciones Lo m\u00e1s importante, sin embargo, creemos que no son estos cambios, sino el cambio profundo de concepci\u00f3n y funci\u00f3n de este ministerio. El rito del diaconado permanec\u00ed\u00ada, pero sus funciones originarias hab\u00ed\u00adan desaparecido, reduci\u00e9ndose a grado hacia el sacerdocio con una \u00fanica funci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p>V. El nuevo ritual para la consagraci\u00f3n del di\u00e1cono y su teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nAntes del Vat. II, P\u00ed\u00ado XII, en su constituci\u00f3n apost\u00f3lica del 30 de noviembre de 1947, determin\u00f3 que la \u00fanica materia de la ordenaci\u00f3n es la imposici\u00f3n de manos, y la forma las palabras que le acompa\u00f1an, no siendo la \u00abtraditio instrumentorum\u00bb necesaria para la validez Pero la verdadera renovaci\u00f3n vendr\u00e1 con el mismo Vat. II, los documentos posteriores y, sobre todo, el \u00abDe ordinatione Diaconi, Presbyteri, Episcopi\u00bb, del 18 de junio de 1968. El nuevo rito es expresi\u00f3n de una concepci\u00f3n renovada del ministerio en general, y en particular del ministerio del diaconado. Con esta reforma se ha buscado, por una parte, aplicar los principios de la SC 21,34,62,76: claridad y transparencia de los ritos, expresi\u00f3n cuidada de su significado, participaci\u00f3n de la comunidad. Y, por otra parte, adecuaci\u00f3n entre contenido renovado y las formas celebrativas de ordenaci\u00f3n del di\u00e1cono De este modo la estructura de los tres ritos de ordenaci\u00f3n, a la vez que es sencilla, subraya la articulaci\u00f3n y referencia de sus partes hacia el centro de sentido, poniendo en pr\u00e1ctica los principios previstos. Consta de los siguientes elementos:<br \/>\n\u2020\u00a2 Un n\u00facleo sacramental, que consiste en la imposici\u00f3n de manos y la oraci\u00f3n consagratoria (RO 20-21) \u00bb<br \/>\n\u2020\u00a2 La oraci\u00f3n de la asamblea, signo de la comuni\u00f3n y participaci\u00f3n eclesial, que precede al rito central y aparece enriquecida con nuevos elementos (RO 18-19).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El escrutinio introductorio, que expresa a la vez la solicitud de la iglesia, la disposici\u00f3n y el compromiso del ministro a cumplir sus funciones (RO 15-17).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Finalmente, hay que se\u00f1alar los ritos explicitativos que siguen al rito central: imposici\u00f3n de estola y dalm\u00e1tica, entrega del libro de los evangelios y beso de la paz (RO 22-25).<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s que detenernos en los cambios rituales en s\u00ed\u00ad mismos, nos interesa fijarnos en la nueva teolog\u00ed\u00ada que significan y expresan.<\/p>\n<p>1. EL ESCRUTINIO tiene estas partes: 1. Presentaci\u00f3n del candidato al obispo que ordena; 2. Proclamaci\u00f3n de la elecci\u00f3n; 3. Homil\u00ed\u00ada sobre el significado y funciones; 4. Interrogatorio y promesas del ordenando. Por estos ritos se expresan los siguientes sentidos: la participaci\u00f3n y procedencia e inserci\u00f3n del di\u00e1cono en la comunidad (en 1.\u00c2\u00b0); la elecci\u00f3n por parte de Dios y de la iglesia, indicando el origen del ministerio (en 2.\u00c2\u00b0); la participaci\u00f3n privilegiada y espec\u00ed\u00adfica en la misi\u00f3n de Cristo y de la iglesia por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (en 3.\u00c2\u00b0); la respuesta personal por la aceptaci\u00f3n y compromiso con dicha misi\u00f3n (en 4.\u00c2\u00b0). El car\u00e1cter de don y contra-don, de gracia y respuesta, en un di\u00e1logo eclesial de fe, aparecen perfectamente expresados. La dimensi\u00f3n teol\u00f3gica, eclesial y personal se armonizan de forma adecuada en los diversos elementos rituales.<br \/>\n2. LA ORACI\u00ed\u201cN DE LA ASAMBLEA manifiesta perfectamente la oraci\u00f3n, participaci\u00f3n y comuni\u00f3n eclesial para el don del Esp\u00ed\u00adritu y el ministerio. Consta de: invitaci\u00f3n a orar, pronunciada por el presidente; monici\u00f3n diaconal a ponerse de rodillas; canto de las letan\u00ed\u00adas; colecta conclusiva. Cielo y tierra aparecen as\u00ed\u00ad unidos en esa oraci\u00f3n, que es posible por la communio sanctorum en favor del que es ordenado: \u00abConfirma con tu gracia este ministerio que realizamos; santifica&#8230; a estos que juzgamos aptos\u00bb (RO 19)<br \/>\n3. EL N\u00daCLEO SACRAMENTAL, sin pretender encontrar una expresi\u00f3n donde se vean las palabras esenciales que constituyen la forma del sacramento, muestra con nitidez su estructura de palabra-signo, y expresa con claridad el sentido y contenido del mismo, resaltando todos los elementos de una verdadera oraci\u00f3n consagratoria-bendicional: iniciativa y origen del ministerio en Dios (RO 21, a); que se manifiesta en pluralidad de dones y servicios para la edificaci\u00f3n de la iglesia (21, b); que realiza, seg\u00fan la estructura de los tres ministerios ordenados, los planes de Dios y las funciones que en otro tiempo realizaron los \u00abhijos de Lev\u00ed\u00ad\u00bb y los \u00absiete varones\u00bb (21, c y d); que hoy se contin\u00faa por estos \u00absiervos\u00bb, para quienes se invoca el Esp\u00ed\u00adritu y la gracia de los siete dones (21, c y f); en orden a que cumplan su funci\u00f3n ejemplarmente, con todo g\u00e9nero de virtudes (21, g).<\/p>\n<p>4. LA EXPLICITACI\u00ed\u201cN RITUAL CONCLUSIVA manifiesta ante la asamblea el significado y funciones del di\u00e1cono, tanto en el orden del culto (imposici\u00f3n de estola y dalm\u00e1tica) cuanto en el orden de la palabra (entrega de los evangelios) o en el orden de la caridad (\u00f3sculo de la paz).<\/p>\n<p>En esta estructura celebrativa, y por los diversos ritos y textos, es claro que se manifiestan algunas insistencias. En primer lugar, la pertenencia del diaconado a la estructura jer\u00e1rquica del ministerio, como se ve en la unidad de estructura ritual para los tres casos (di\u00e1cono, presb\u00ed\u00adtero, obispo), en el empleo de la misma f\u00f3rmula de bendici\u00f3n (RO 21) y en la afirmaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita \u00abestableciste, Se\u00f1or, que hubiera tres \u00f3rdenes de ministerios\u00bb (ib). En segundo lugar, se resalta la unidad y diversidad del sacramento del orden no s\u00f3lo porque se propone un n\u00facleo sacramental semejante (RO 20-21 = di\u00e1cono; 20-22 = presb\u00ed\u00adtero; 24-26 = obispo), sino tambi\u00e9n porque se refiere a la diversidad de grados en dicho sacramento (RO 14&#8230;). En tercer lugar, se expresa con evidencia que el di\u00e1cono no es ordenado \u00abin sacerdotium\u00bb, sino \u00abin servitium\u00bb, \u00abim ministerium\u00bb y, en concreto, al servicio del obispo y su presbiterio (RO 14: \u00abayudar\u00e1n al obispo y a su presbiterio\u00bb), repitiendo una y otra vez esta actitud de servicio radical. Finalmente, se pone de relieve la participaci\u00f3n de los di\u00e1conos en la tripe dimensi\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo: palabra, culto, caridad (RO 14,15). Pero esta participaci\u00f3n se expresa diversamente en cada momento: en la homil\u00ed\u00ada se cargan las tintas sobre la funci\u00f3n lit\u00fargica 51; en la oraci\u00f3n consagratoria, en la funci\u00f3n caritativa y en los ritos posteriores en la palabra con la entrega de los evangelios.<\/p>\n<p>Esto no quiere decir, sin embargo, que todo sea positivo en la nueva ordenaci\u00f3n ritual. Si, por una parte, puede decirse que no se considera con todo su valor al \u00abdiaconado permanente\u00bb, por otra cabe indicar una cierta polarizaci\u00f3n en las diversas funciones lit\u00fargicas a desempe\u00f1ar. Incluso en el nuevo C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico parece ponerse m\u00e1s el acento en el culto que en la dimensi\u00f3n social y caritativa del di\u00e1cono. Tampoco parece que se d\u00e9 mucha importancia a la participaci\u00f3n del di\u00e1cono en las instituciones pastorales: consejo del presbiterio, s\u00ed\u00adnodo diocesano&#8230; En cambio, al di\u00e1cono permanente, aun perteneciendo al clero, se le autoriza a vivir como un laico verdadero: casado, ejerciendo su profesi\u00f3n civil, comprometi\u00e9ndose incluso en funciones p\u00fablicas.<\/p>\n<p>VI. Identidad y funciones del di\u00e1cono<br \/>\nTeniendo en cuenta lo dicho hasta aqu\u00ed\u00ad, podemos explicar y profundizar la identidad del di\u00e1cono y sus funciones. La diacon\u00ed\u00ada es un elemento constitutivo y esencial del ser de la iglesia y del ser cristiano, como forma de ser remitente a un sobre s\u00ed\u00ad (la raz\u00f3n de ser de la iglesia no est\u00e1 en ella misma) y a un para los dem\u00e1s (la iglesia es para los otros), sin los cuales ni la iglesia ni el cristiano existen como tales. En el marco de esta diacon\u00ed\u00ada eclesial existencial es donde se sit\u00faa todo ministerio, y m\u00e1s en concreto el ministerio del di\u00e1cono. El di\u00e1cono viene a ser una personificaci\u00f3n oficial p\u00fablica y jerarquizada de la diacon\u00ed\u00ada eclesial y de la diacon\u00ed\u00ada cristiana; el s\u00ed\u00admbolo sacramental personalizado, y as\u00ed\u00ad p\u00fablicamente reconocido por la investidura lit\u00fargica, de un servicio que a todos compete; la anamnesis individualizada de una diacon\u00ed\u00ada fontal divina, y la interpelaci\u00f3n visible de una responsabilidad diac\u00f3nica eclesial y existencial cristiana. El di\u00e1cono no se define por estar por encima o por debajo de nadie, sino por haber sido constituido persona significante privilegiada (por el sacramento del orden) de una realidad eclesial y existencial, que, aun competiendo a todos, s\u00f3lo se reconoce con toda su fuerza de misi\u00f3n desde la especial encomienda en \u00abalgunos\u00bb .<\/p>\n<p>Sentado as\u00ed\u00ad el centro de su identidad, veamos cu\u00e1l es su originalidad concreta respecto a los obispos, sacerdotes y laicos. Respecto al obispo, sucesor de los ap\u00f3stoles, que preside la iglesia particular, representando de modo principal a Cristo cabeza, el di\u00e1cono es ordenado \u00abno para el sacerdocio, sino para el servicio al obispo\u00bb. Una caracter\u00ed\u00adstica fundamental del di\u00e1cono es la de \u00abestar al servicio del obispo en todo cuanto \u00e9ste precise para responder a las necesidades de una iglesia activa, tanto para atender a la interna realizaci\u00f3n estructural de la iglesia como para dar una respuesta inmediata a las nuevas necesidades eclesiales, fruto de campos in\u00e9ditos de la labor pastoral\u00bb.<\/p>\n<p>1. RESPECTO A LOS SACERDOTES, mientras \u00e9stos participan de la responsabilidad episcopal en todos los niveles, sobre todo presidiendo la asamblea y significando a Cristo cabeza ante la comunidad concreta a la vez que siendo ministros de la unidad y la catolicidad, el di\u00e1cono est\u00e1 al servicio del obispo y del presb\u00ed\u00adtero, responsabiliz\u00e1ndose de las tareas que \u00e9stos le encomiendan. El di\u00e1cono, aunque sea tambi\u00e9n colaborador del presb\u00ed\u00adtero, no es ni un simple ayudante ni menos un competidor del sacerdote, sino alguien puesto al servicio de la iglesia desde la peculiar y concreta encomienda del obispo. Desde esta diferencia pueden aceptarse tambi\u00e9n otras: el sacerdote significa m\u00e1s bien una iglesia como realidad \u00absiempre dada por Cristo\u00bb y \u00abcongregada de lo alto\u00bb, mientras que el di\u00e1cono significar\u00ed\u00ada una iglesia \u00abque se est\u00e1 haciendo\u00bb, \u00aben trance de ser\u00bb. Los sacerdotes significan m\u00e1s bien a un Cristo cabeza, mientras que los di\u00e1conos significan m\u00e1s bien a un Cristo servidor.<\/p>\n<p>2. RESPECTO A LOS LAICOS, finalmente, el di\u00e1cono se caracteriza por haber sido aceptado y consagrado (sacramento del orden) para significar la diacon\u00ed\u00ada de modo especial, por una asociaci\u00f3n directa de parte del obispo a una misi\u00f3n concreta, mientras el laico, aunque haya recibido una encomienda especial o un ministerio instituido con la intervenci\u00f3n del obispo, no ha sido consagrado para tal misi\u00f3n por el sacramento del orden.<\/p>\n<p>3. DIMENSIONES Y CARACTER\u00ed\u008dSTICAS DE SU MISI\u00ed\u201cN. De los contornos que muestra la identidad diaconal, podemos ya deducir las dimensiones y caracter\u00ed\u00adsticas de su misi\u00f3n. En el motu proprio Sacrum diaconatus ordinem. Pablo VI se\u00f1al\u00f3 once tareas espec\u00ed\u00adficas del di\u00e1cono, la mayor parte de ellas lit\u00fargicas, siguiendo lo que ya hab\u00ed\u00ada sido indicado en la Lumen gentium, donde se dice: \u00abEs oficio propio del di\u00e1cono, seg\u00fan la autoridad competente se lo indicase, la administraci\u00f3n solemne del bautismo, el conservar o distribuir la eucarist\u00ed\u00ada, el asistir y el bendecir los matrimonios en nombre de la iglesia, llevar el vi\u00e1tico a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y la oraci\u00f3n de los fieles, administrar los sacramentales, presidir los ritos de funerales y sepelios. Dedicados a los oficios de caridad y administraci\u00f3n&#8230;\u00bb A estas funciones a\u00f1ade el Sacrum diaconatus ordinem: \u00abdirigir la celebraci\u00f3n de la palabra de Dios, sobre todo cuando falta el sacerdote; guiar leg\u00ed\u00adtimamente, en nombre del p\u00e1rroco o del obispo, las comunidades cristianas dispersas; promover y sostener las actividades apost\u00f3licas de los laicos\u00bb. En el mismo sentido se expresar\u00e1 el Ritual en sus diversos textos, como ya hemos visto.<\/p>\n<p>Aunque se se\u00f1alan m\u00e1s funciones lit\u00fargicas que de otro tipo, creemos que los diversos documentos quieren decir que al di\u00e1cono le corresponden por igual las tres funciones, y que aun atendiendo de modo especial a la tarea que le encomienda el obispo, debe procurar desempe\u00f1arlas todas de modo equilibrado y complementario, mostrando con su testimonio la mutua integraci\u00f3n, remitencia y enriquecimiento que cada una de estas \u00e1reas comporta 66 Si alguna funci\u00f3n deber\u00ed\u00ada considerarse como prioritaria, \u00e9sta tendr\u00ed\u00ada que ser la del \u00abservicio en la caridad\u00bb, entendiendo por tal la acogida y animaci\u00f3n, la unidad y la acci\u00f3n social-caritativa. Pero entendiendo siempre que tal funci\u00f3n implica la integraci\u00f3n de las otras dimensiones por las que se realiza la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>VII. Aspectos positivos e interrogantes abiertos por el diaconado<br \/>\nLa renovaci\u00f3n del diaconado permanente indica unos aspectos te\u00f3rico-pr\u00e1cticos positivos, pero tambi\u00e9n suscita algunos interrogantes y problemas. Conviene tener ambas cosas en cuenta para encontrar el nivel y modo de una justa valoraci\u00f3n. Entre los valores positivos cabe recordar: el que cobre de nuevo importancia un ministerio hist\u00f3rico y permanente en la vida de la iglesia; el impulso que tal renovaci\u00f3n supone para la estructura ministerial en su conjunto; la apertura que conlleva en las relaciones de la jerarqu\u00ed\u00ada con los fieles, del mensaje cristiano con las diversas situaciones de la vida, de la caridad afirmada con la caridad vivida, y, sobre todo, la memoria permanente que supone de una misi\u00f3n y una forma de ser en el servicio de amor y justicia a todos los hombres&#8230; Sin duda, estos valores son la posibilidad de una realizaci\u00f3n ideal del diaconado. Pero para que esto se d\u00e9 es preciso crear unas condiciones adecuadas de desarrollo de la funci\u00f3n diaconal. Tales son, por ejemplo: la renovaci\u00f3n del sentido diaconal de toda la iglesia; la promoci\u00f3n y el reconocimiento por parte de las mismas comunidades de aquellas personas capaces de desempe\u00f1ar el ministerio del diaconado; la aceptaci\u00f3n, respeto y ayuda a los di\u00e1conos por parte de obispos y sacerdotes, de forma que puedan cumplir eficazmente su funci\u00f3n; la capacidad, en fin, de los propios di\u00e1conos para ser verdaderos animadores de la comunidad, acogiendo y respetando carismas, suscitando y protnocionando servicios y ministerios laicales, siendo verdaderos di\u00e1conos para la diacon\u00ed\u00ada de los diversos ministerios de la comunidad.<\/p>\n<p>Porque estas condiciones no siempre se dan, surgen algunos interrogantes y problemas respecto al diaconado, entre los que destacamos los dos siguientes:<br \/>\n1. FALTA DE COORDINACI\u00ed\u201cN CON LOS SACERDOTES. El di\u00e1cono viene a ser en la pr\u00e1ctica el \u00abespacio libre\u00bb que queda entre las funciones presbiterales y las funciones laicales. Es una especie de \u00abentre-dos\u00bb, al que no siempre se le reconoce su identidad. En relaci\u00f3n con los sacerdotes, a veces sufre de una excesiva \u00abclericalizaci\u00f3n\u00bb (reducci\u00f3n a un semicura) o \u00absacerdotalizaci\u00f3n\u00bb (desempe\u00f1o casi exclusivo de tareas lit\u00fargicas), y otras veces de un unilateral \u00abfuncionarismo\u00bb (simple ejecutivo de la instituci\u00f3n eclesial) o \u00abburocratismo\u00bb (dedicaci\u00f3n a tareas administrativas). Todo esto tiende a convertir al di\u00e1cono en una especie de ayudante auxiliar del sacerdote (cuando \u00e9ste existe) o en una forma frustrada de sustituci\u00f3n del sacerdote (cuando \u00e9ste no existe, y \u00e9l no puede celebrar la eucarist\u00ed\u00ada ni la penitencia).<\/p>\n<p>Cierto que el di\u00e1cono puede liberar al sacerdote de una sobrecarga de funciones, pero no se le puede reducir a simple ayudante de sacrist\u00ed\u00ada ni a \u00absacerdote de segundo orden\u00bb. No hay que olvidar que la principal raz\u00f3n de ser de los di\u00e1conos no es la ayuda a los sacerdotes, sino la significatividad personalizada de la misi\u00f3n diac\u00f3nica de la iglesia. \u00abSi la iglesia tiene necesidad de di\u00e1conos, no es porque le faltan sacerdotes, sino porque es iglesia\u00bb<br \/>\n2. FALTA DE ARTICULACI\u00ed\u201cN CON LOS MINISTERIOS LAICALES. Hay quienes consideran que ser\u00ed\u00ada preferible \u00abpromover el laicado a ordenar di\u00e1conos\u00bb. M\u00e1s a\u00fan, los di\u00e1conos ser\u00ed\u00adan una especie de obst\u00e1culo o de excusa para seguir marginando a los laicos en la vida eclesial; pues si por una parte supone la clericalizaci\u00f3n de los mejores laicos, por otra implica una cierta acaparaci\u00f3n de funciones. Aun aceptando que, en principio, deben caber en la iglesia tanto la promoci\u00f3n laical cuanto la diaconal, sin oponerse ni contrarrestarse, hay que reconocer que aqu\u00ed\u00ad se plantea un serio problema pastoral, como se reconoc\u00ed\u00ada en el coloquio de Asia sobre los \u00abministerios en la iglesia\u00bb: Si los laicos pueden hacer todo lo que hacen los di\u00e1conos, \u00bfpor qu\u00e9 no promocionar a los laicos desde su laicidad en vez de querer hacerlo desde el jerarquismo? \u00bfQu\u00e9 tiene m\u00e1s ventajas en este momento eclesial: ordenar di\u00e1conos o promocionar \u00abministerios laicales\u00bb? Es evidente que no puede tratarse de una alternativa. Tambi\u00e9n es claro que al di\u00e1cono no se le debe valorar tanto por la originalidad de su acci\u00f3n cuanto por la significatividad de su ser. Sin embargo, falta por encontrar una verdadera armon\u00ed\u00ada en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Es de esperar que las mismas necesidades concretas y planteamientos pastorales ir\u00e1n decantando una soluci\u00f3n equilibrada y sin exclusivismos.<\/p>\n<p>D. Borobio<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  VV.AA., El diaconado en la Iglesia y en el mundo de hoy, Madrid 1970 (trad. Diacon\u00ed\u00ada in Christo, Freiburg in Br. 1962); V V.AA., Le diacre dans l&#8217;Eglise d \u00e1ujourd&#8217;hui, Paris 1966; H. Bourgeois-R. Schaller, Mundo nuevo. Nuevos di\u00e1conos, Barcelona 1969; VV.AA., El diaconado permanente en la Iglesia, Salamanca 1978; Winninger P., Los di\u00e1conos. Presente y porvenir del diaconado, Madrid 1968; Urdeix J., Di\u00e1conos para la comunidad (Dossiers CPL n. 7), Barcelona 1979; G. Pl\u00f3ger-H.J. Weberg, Der Diakon. Wieder Entdeckung und Erneuerung seines Dienstes, Freiburg 1980; Martimort A.G., Les diaconesses. Essai historique, Roma 1982; Alcal\u00e1 M., La mujer y los ministerios en la Iglesia, Salamanca 1982; Botte B., Eludes sur le sacrement de l\u00f3rdre, Paris 1957; Gy P.M., L&#8217;Ordination diaconale dans le rite romain, en BCES 36 (1962) 38-45; Kleinheyer B., Der Diakonat im Lichte der r\u00f3mischen Weiheliturgie, en Diakonia in Christo, 76-91; Ferraro G., Le preghiere di ordinazione al diaconato, al presbiterato, all&#8217;episcopato, N\u00e1poles 1977.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>Dentro de la estructura visible de la &#8211;> Iglesia, el d. ocupa el grado inferior de la -> jerarqu\u00ed\u00ada de derecho divino y lleva consigo el ejercicio de una funci\u00f3n ministerial espec\u00ed\u00adfica. Aparece ya en las primeras p\u00e1ginas de la historia de la Iglesia. El uso preciso de la palabra griega diakonos en el Nuevo Testamento, para caracterizar este oficio eclesial, demuestra un sentido especial y una m\u00ed\u00adstica peculiar: la del servicio. En efecto, la palabra diakonos, en el Nuevo Testamento, envuelve siempre el sentido de servidor o ministro.<\/p>\n<p>Partiendo del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles y de las cartas de Pablo, as\u00ed\u00ad como de los documentos m\u00e1s antiguos de la tradici\u00f3n cristiana, es posible trazar la configuraci\u00f3n propia del oficio diaconal. En Act 6, 1-6, aunque el autor sagrado no utilice la palabra misma diakonoi, sin embargo \u00e9stos aparecen all\u00ed\u00ad como instituidos mediante la imposici\u00f3n de las manos y como administradores de los bienes de la comunidad helenista, de una manera estable y permanente. En Act 6, 10; 8, 5; 8, 35; etc\u00e9tera, los diakonoi son evangelizadores de la ->palabra de Dios y administradores del &#8211;>bautismo. En la liturgia de Justino est\u00e1n encargados de distribuir la ->eucarist\u00ed\u00ada a los presentes en el sacrificio y tambi\u00e9n a los ausentes (Apol. >-, 65). Pablo los menciona como constituyentes de un grado jer\u00e1rquico en la Iglesia (Flp. 1, 1) y exige de ellos aquellas cualidades personales, que aseguren una verdadera autoridad en el servicio de la fe, mediante una conducta moral pura e \u00ed\u00adntegra (1 Tim 3, 8-12). A trav\u00e9s de los escritos de la tradici\u00f3n, queda confirmada la triple orientaci\u00f3n del ministerio o servicio diaconal: lit\u00fargica, magisterial y caritativa.<\/p>\n<p>Por otra parte, la tradici\u00f3n misma ha resaltado constantemente la inserci\u00f3n de los di\u00e1conos en el ministerio de la Iglesia, al lado de los -> obispos. Ignacio m\u00e1rtir los llama \u00abconsejeros suyos\u00bb (Phld 4; Sm 12, 2); afirma que tienen \u00abencomendado el ministerio de Jesucristo\u00bb (Eph 6, 1) y que \u00bb no son ministros de comidas y bebidas, sino servidores de la Iglesia de Dios\u00bb y \u00abministros de los misterios de Jesucristo\u00bb (Trall 2, 3); por esto deben ser reverenciados \u00abcomo el mandamiento de Dios\u00bb (Sin 8, 1). Policarpo los llama \u00abministros de Dios y de Cristo y no de los hombres\u00bb (Poly 5, 2). Cipriano afirma que fueron constituidos por los ap\u00f3stoles \u00abcomo ministros de su episcopado y de su Iglesia\u00bb (Ep 3); de aqu\u00ed\u00ad que tengan encomendada \u00abla diacon\u00ed\u00ada de la sagrada administraci\u00f3n\u00bb (Ep 52). La Traditio apostolica afirma que \u00abno se ordenan para el sacerdocio, sino para el ministerio del obispo, para que hagan aquellas cosas que \u00e9l mandare (n .o 9). Y la Didascalia de los ap\u00f3stoles dice que los di\u00e1conos deben ser el o\u00ed\u00addo, la boca, el coraz\u00f3n y el alma del obispo (1. ii, 26, 3-7); por esto han de parecerse a \u00e9l, aunque sean \u00abm\u00e1s activos\u00bb, para llegar a ser \u00abrealizadores de la verdad, llenos del ejemplo de Cristo\u00bb (1. iii, 13, 1-6). Hoy el Pontifical Romano precisa que los di\u00e1conos son elegidos \u00abpara el ministerio de la Iglesia de Dios\u00bb, siendo sus funciones \u00abservir al altar, bautizar y predicar\u00bb; de ah\u00ed\u00ad que sean llamados \u00abcoministros y cooperadores del cuerpo y la sangre del Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>Si se tiene en cuenta que la eucarist\u00ed\u00ada es el misterio central de la Iglesia y que el altar es el punto de partida de todo ministerio eclesial, puede afirmarse que el diaconado, como grado jer\u00e1rquico y seg\u00fan el pensamiento constante de la tradici\u00f3n, se halla en la mitad de camino entre el sacerdocio oferente de los fieles y el sacerdocio santificador de los obispos y los presb\u00ed\u00adteros. El diaconado es, por esto, \u00abel orden eclesial por excelencia, instituido por los ap\u00f3stoles en nombre de Dios y de Cristo, cuyos plenipotenciarios eran ellos, para animar, organizar y poner en obra la funci\u00f3n del pueblo sacerdotal, a saber: la presentaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y de sus bienes en ofrenda a Dios\u00bb (Colson). Por otra parte, esto explica que la tradici\u00f3n haya visto en los obispos, presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos el todo unitario de la jerarqu\u00ed\u00ada de derecho divino que, con las funciones correspondientes a cada rango, gu\u00ed\u00ada la comunidad que se re\u00fane alrededor de la eucarist\u00ed\u00ada y se alimenta de ella. En consonancia con lo cual la tradici\u00f3n ha afirmado el car\u00e1cter sacramental de la ordenaci\u00f3n de di\u00e1conos y ha exigido esencialmente el mismo grado de santidad a todos los miembros de la jerarqu\u00ed\u00ada. Y dentro de esta perspectiva, a partir del siglo iv la legislaci\u00f3n de la Iglesia latina ha impuesto siempre el -> celibato a obispos, presb\u00ed\u00adteros y di\u00e1conos, mostrando en ello una l\u00ed\u00adnea firme a trav\u00e9s de la historia.<\/p>\n<p>En la actualidad, la disciplina de la Iglesia oriental y la de la Iglesia latina difieren notablemente. En la primera, el d. se ha conservado como un grado estable e independiente, tanto en el ministerio cultual como en la vida mon\u00e1stica; no as\u00ed\u00ad en la segunda, donde el obispo s\u00f3lo puede conferir las \u00f3rdenes a aquellos que tengan el prop\u00f3sito de ascender hasta el presbiterado (CIC, can. 973), y todos los cl\u00e9rigos que han recibido \u00f3rdenes mayores est\u00e1n obligados a guardar castidad (can. 132).<\/p>\n<p>El concilio Vaticano ii ha servido de ocasi\u00f3n para que se tratara a fondo la oportunidad de la renovaci\u00f3n del d. en la Iglesia latina, como grado estable. De hecho, esta misma cuesti\u00f3n fue planteada ya en el concilio de Trento de una manera m\u00e1s gen\u00e9rica, al tratar los padres sobre la restauraci\u00f3n de todas las \u00f3rdenes inferiore al presbiterado. Despu\u00e9s de un proyecto de redacci\u00f3n, en el cual los oficios de las distintas \u00f3rdenes eran acomodados a las necesidades de la \u00e9poca y que no lleg\u00f3 a ser discutido, el concilio mand\u00f3 que en adelante \u00abno se ejercieran los ministerios sino por personas constituidas en las \u00f3rdenes\u00bb correspondientes, aduciendo estas razones: \u00abcon el fin de que se restablezca el uso de las funciones de las santas \u00f3rdenes\u00bb, seg\u00fan el uso, de la Iglesia primitiva, y \u00abcon el fin de que los herejes no las desacrediten como superfluas\u00bb (ses. xxIII, can. 17 de ref.). No obstante, el decreto tridentino, a pesar de tener unos objetivos muy limitados, no pas\u00f3 a la pr\u00e1ctica y result\u00f3 enteramente in\u00fatil.<\/p>\n<p>El problema planteado hoy, con motivo de la restauraci\u00f3n de los di\u00e1conos, ha dado lugar a no pocas reflexiones doctrinales. Una de ellas es, p. ej., que la ordenaci\u00f3n diaconal confiere el ejercicio de unos oficios determinados, pero no unos poderes esencialmente superiores a los que da el bautismo. M\u00e1s todav\u00ed\u00ada, apenas es posible nombrar una funci\u00f3n diaconal que la Iglesia no pueda otorgar tambi\u00e9n mediante una capacitaci\u00f3n extrasacramental. Lo mismo cabe decir con relaci\u00f3n a la gracia dada en la ordenaci\u00f3n diaconal: como consecuencia de la posibilidad de conferir las funciones diaconales fuera del sacramento, ha de admitirse la existencia de una ayuda sobrenatural del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es proporcionada a tales funciones y se concede fuera del sacramento. De hecho, las funciones lit\u00fargicas surgidas recientemente con motivo de la renovaci\u00f3n de la -> liturgia, p. ej., lectores, comentadores, directores de la plegaria, etc., as\u00ed\u00ad como el apostolado o el ministerio de la palabra, son ejercidos por los seglares sin necesidad de ninguna ordenaci\u00f3n propia del estado clerical.<\/p>\n<p>Por otra parte, las funciones de diversa \u00ed\u00adndole que la tradici\u00f3n asign\u00f3 siempre al d., llevan a la convicci\u00f3n de que se trata de un ministerio m\u00faltiple dentro de la unidad fundamental del servicio del pueblo sacerdotal. De aqu\u00ed\u00ad que el verdadero planteamiento de la renovaci\u00f3n del d. no est\u00e9 precisamente en discutir la oportunidad de una mediaci\u00f3n entre el pueblo y los presb\u00ed\u00adteros, sino en el desarrollo y en la organizaci\u00f3n de esta mediaci\u00f3n. Por esto, nadie puede excluir la posibilidad de diversas expresiones y distintas formas de un mismo d. estable, seg\u00fan sea el oficio o ministerio que m\u00e1s sobresalga. En realidad, la existencia de la ley general del orden sacramental de la gracia, seg\u00fan la cual se requiere el rito para la comunicaci\u00f3n de la gracia por, \u00e9l significada, es el argumento teol\u00f3gico ma~s profundo en orden a la restauraci\u00f3n del d. como grado estable en la Iglesia latina.<\/p>\n<p>Las reflexiones doctrinales no terminan aqu\u00ed\u00ad. Son especialmente dif\u00ed\u00adciles las que se refieren a las relaciones entre las funciones diaconales y las actividades de los seglares en la Iglesia. Tampoco carecen de dificultad las referentes a los oficios de los di\u00e1conos en relaci\u00f3n con el ministerio sacerdotal.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica sobre la Iglesia, promulgada por el concilio Vaticano 11, ha reafirmado las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales del d. en conformidad con los datos de la tradici\u00f3n. En efecto, seg\u00fan ella, los di\u00e1conos constituyen el grado inferior de la jerarqu\u00ed\u00ada, reciben la imposici\u00f3n de las manos y son confortados con la gracia sacramental; se ordenan, no para ser sacerdotes, sino para el servicio del pueblo en uni\u00f3n con el obispo y el presbiterio; y ejercen el triple ministerio fundamental de la liturgia, de la palabra y de la caridad.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista disciplinar, el concilio ha dado un paso adelante ampliando notablemente los oficios lit\u00fargicos propios de los di\u00e1conos en la Iglesia latina, en comparaci\u00f3n con las actuales disposiciones del CIC (cf. can. 741, 845 5 2, 1147 5 4 y 1274 5 2); pero su ejercicio est\u00e1 subordinado al juicio de la autoridad competente. Son importantes, p. ej., la potestad de conservar la eucarist\u00ed\u00ada, de asistir y bendecir a los matrimonios, de presidir el culto y la oraci\u00f3n de los fieles, de administrar los sacramentales y de presidir los ritos de funerales y sepelios.<\/p>\n<p>El hecho de que en principio es posible restaurar el d., como grado propio y permanente en la jerarqu\u00ed\u00ada de la Iglesia latina, ha sido solemnemente proclamado por el Concilio. Su realizaci\u00f3n depender\u00e1 de las conferencias episcopales, con la consiguiente sanci\u00f3n del sumo pont\u00ed\u00adfice. Sin embargo, la motivaci\u00f3n de dicho principio es exclusivamente pr\u00e1ctica; el documento conciliar \u00abtiene en cuenta que, seg\u00fan la disciplina actualmente vigente en la Iglesia latina, en muchas regiones no hay quien f\u00e1cilmente desempe\u00f1e estas funciones tan necesarias para la vida de la Iglesia\u00bb. Por otra parte, la ley del celibato, aunque permaneciendo fundamentalmente obligatoria para los j\u00f3venes que aspiren al d., admite una notable excepci\u00f3n: la ordenaci\u00f3n podr\u00e1 conferirse, con el consentimiento del romano pont\u00ed\u00adfice, \u00aba hombres de edad madura, aunque est\u00e9n casados\u00bb.<\/p>\n<p>El d. en la Iglesia latina, a partir del concilio Vaticano 11, tiene las puertas abiertas a un futuro esplendoroso. No obstante, contin\u00faa siendo un problema muy-complejo, que exigir\u00e1 mucho tiempo y no pocas experiencias, antes de llegar a la madurez requerida para convertirse en una definitiva instituci\u00f3n jur\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>Narciso Jubany<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n &#8211; II. Significado y funci\u00f3n del diaconado en la historia &#8211; III. Del olvido a la renovaci\u00f3n &#8211; IV. El ministerio del diaconado y su expresi\u00f3n ritual &#8211; V. El nuevo ritual para la consagraci\u00f3n del di\u00e1cono y su teolog\u00ed\u00ada: 1. El escrutinio; 2. La oraci\u00f3n de la asamblea; 3. El n\u00facleo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diaconado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIACONADO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17131","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17131"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17131\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}