{"id":17133,"date":"2016-02-05T11:09:18","date_gmt":"2016-02-05T16:09:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-liturgica\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:18","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:18","slug":"espiritualidad-liturgica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-liturgica\/","title":{"rendered":"ESPIRITUALIDAD LITURGICA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO. A) S\u00ed\u00adntesis hist\u00f3rica. I. Una convicci\u00f3n fundamental presente en toda la historia de la iglesia: 1. En la \u00e9poca de los padres y en el medievo; 2. En el per\u00ed\u00adodo sucesivo al concilio de Trento y hasta el s. xix &#8211; II. Un tema que se hace expl\u00ed\u00adcito en el s. xx: 1. Los comienzos: P\u00ed\u00ado X y L. Beauduin-Malinas; 2. Una presencia cada vez m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita; 3. Un tema program\u00e1tico &#8211; B) Tratado sistem\u00e1tico. I. Subordinaci\u00f3n a la norma objetiva: 1. Piedad \u00abobjetiva\u00bb 2. Compromiso personal en el encuentro con Cristo; 3. Actuaci\u00f3n del misterio de Cristo; 4. Cumbre y fuente &#8211; II. Realidad central: 1. Celebraci\u00f3n viva; 2. Actualizaci\u00f3n del misterio de Cristo &#8211; III. Realizaci\u00f3n concreta: 1. Elementos constitutivos concretos; 2. Las acciones sagradas particulares: a) La liturgia de las Horas, b) La celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, c) La celebraci\u00f3n de las fiestas; 3. La actualizaci\u00f3n de todo el misterio de Cristo; 4. En el nuevo misal romano &#8211; IV. Cumbre y fuente: la realidad lit\u00fargica como \u00abfuente\u00bb de espiritualidad aut\u00e9ntica: 1. Celebraci\u00f3n genuina de la acci\u00f3n sagrada misma; 2. Desarrollo: a) Actualizaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana, b) Acentuaci\u00f3n eucarist\u00ed\u00ada, c) liturgia de las Horas, oraci\u00f3n incesante, d) Actitud penitencial y su actualizaci\u00f3n, e) Ministerio sacramental, f) Misterio del matrimonio; 3. Toda la vida en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Espiritualidad lit\u00fargica es la actitud del cristiano que funda su vida -toda su vida humana vivida conscientemente- sobre el ejercicio aut\u00e9ntico de la liturgia, de manera que \u00e9sta llega a ser culmen et fons de toda su actuaci\u00f3n (cf SC 10), para que, en definitiva, mysterium paschale vivendo exprimatur&#8217;. Podemos describirla aproximadamente as\u00ed\u00ad: \u00abLa espiritualidad lit\u00fargica es el ejercicio (en lo posible) perfecto de la vida cristiana, con el que el hombre, regenerado en el bautismo, lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo recibido en la confirmaci\u00f3n, participando en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, marca toda su vida con estos tres sacramentos, para crecer, en el cuadro de las celebraciones repetidas del a\u00f1o lit\u00fargico, de una oraci\u00f3n continua -concretamente: la oraci\u00f3n o liturgia de las Horas &#8212; y de las actividades de la vida cotidiana, en la santificaci\u00f3n mediante la conformaci\u00f3n con Cristo crucificado y resucitado, en la esperanza de la \u00faltima consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica, para alabanza de la gloria de Dios\u00bb z.<\/p>\n<p>A) SINTESIS HISTORICA<\/p>\n<p>I. Una convicci\u00f3n fundamental presente en toda la historia de la iglesia<br \/>\nQue toda la vida cristiana deba fundarse sobre la liturgia, o sea, sobre la celebraci\u00f3n de los sacramentos, sobre todo sobre los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana y de la eucarist\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n (en principio) sobre la celebraci\u00f3n de la liturgia de las Horas, en el marco del a\u00f1o lit\u00fargico, es un patrimonio originario de la tradici\u00f3n e incluso una evidencia: baste recordar Rom 6:1-11; ,17, y Flp 2:5-11; Flp 3:8-14.<\/p>\n<p>1. EN LA EPOCA DE LOS PADRES Y EN EL MEDIEVO. Bajo este aspecto, son t\u00ed\u00adpicas las catequesis mistag\u00f3gicas de los padres, mediante las que ellos, partiendo de los sacramentosde la iniciaci\u00f3n reci\u00e9n celebrados, introducen a los neocristianos en la riqueza de la vida cristiana, que deben custodiar y desarrollar. Baste recordar a Ambrosio, De mysteriis; las Catequesis mistag\u00f3gicas, de Cirilo de Jerusal\u00e9n; los sermones pronunciados por Agust\u00ed\u00adn en la vigilia y durante el tiempo pascual; las catequesis bautismales de Juan Cris\u00f3stomo y de Teodoro de Mopsuestia; las homil\u00ed\u00adas y los sermones de Le\u00f3n Magno y de Gregorio Magno para las grandes solemnidades del a\u00f1o. La actividad pastoral de la iglesia medieval sigui\u00f3 movi\u00e9ndose en la misma direcci\u00f3n, aunque con menos vigor.<\/p>\n<p>2. EN EL PER\u00ed\u008dODO SUCESIVO AL CONCILIO DE TRENTO Y HASTA EL S. XIX. En el per\u00ed\u00adodo de nuevo vigor que sigui\u00f3 al impulso reformador imprimido por el concilio de Trento, pero tambi\u00e9n en el curso del esfuerzo cat\u00f3lico por superar el iluminismo y durante el renacimiento restaurador del s. xlx, no han faltado maestros de vida espiritual que han buscado y encontrado precisamente en la liturgia, esto es, en los sacramentos y en el a\u00f1o lit\u00fargico, est\u00ed\u00admulos para la formaci\u00f3n de la espiritualidad. Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nos deberemos limitar a los grandes nombres: el card. Juan Bona (1609-1674); L. Thomassin (1619-1695), el beato card. Jos\u00e9 Tomasi (1649-1713), Luis Antonio Muratori (1672-1750), J.M. Sailer (1751-1832), Antonio Rosmini (1797-1855)2, Con Pr\u00f3spero Gu\u00e9ranger, primer abad de Solesmes (1805-1875), y con su famosa obra L&#8217;ann\u00e9e liturgique (1841ss), y con la abadesa C. Bruy\u00e9re de S. C\u00e9cile de Solesmes (1845-1909)4, influenciada por \u00e9l, nos encontramos ya a las puertas de una comprensi\u00f3n m\u00e1s honda y expl\u00ed\u00adcita de la espiritualidad lit\u00fargica.<\/p>\n<p>II. Un tema que se hace expl\u00ed\u00adcito en el s. XX<br \/>\n1. LOS COMIENZOS: P\u00ed\u008dO X Y L. BEAUDUIN-MALINAS. La espiritualidad lit\u00fargica s\u00f3lo llega a ser un tema expl\u00ed\u00adcito en el marco del reciente -> movimiento lit\u00fargico. Justo al comienzo de su pontificado, san P\u00ed\u00ado X hab\u00ed\u00ada afirmado program\u00e1ticamente en su motu proprio Tra le sollecitudini: \u00abEfectivamente, siendo nuestro viv\u00ed\u00adsimo deseo que el verdadero esp\u00ed\u00adritu cristiano reflorezca de todos modos&#8230;, es necesario atender antes que nada a la santidad y dignidad del templo, donde precisamente se re\u00fanen los fieles para beber ese esp\u00ed\u00adritu en su fuente primera e indispensable, que es la participaci\u00f3n activa en los sacrosantos misterios y en la oraci\u00f3n p\u00fablica y solemne de la iglesia\u00bb&#8216;. La extraordinaria importancia de estas palabras no se tom\u00f3 en consideraci\u00f3n en los primeros momentos. Sin embargo, siguieron siendo la norma autoritativa para la obra comenzada en B\u00e9lgica por dom L. Beauduin y sus colaboradores a partir de 1909, o sea, despu\u00e9s del llamado acontecimiento de Malinas (as\u00ed\u00ad se denomina el discurso program\u00e1tico, pronunciado por Beauduin el 23 de septiembre de 1909 en Malinas -durante el \u00abCongr\u00e9s national des oeuvres catholiques\u00bb-, con sus consecuencias). De este trabajo naci\u00f3 el estudio de dom M. Festugi\u00e9re La liturgie catholique (1913), que ilumin\u00f3 con gran fuerza la importancia de la liturgia, fundamental para la edificaci\u00f3n de la vida espiritual. Los representantes de una piedad orientada de manera diferente se pusieron a la defensiva. De este modo se desencaden\u00f3 una violenta controversia, al final de la cual L. Beauduin public\u00f3 un peque\u00f1o libro: La pi\u00e9t\u00e9 de l&#8217; \u00e9glise. En \u00e9l el autor ilustraba con unas pocas afirmaciones incisivas la grandeza y la importancia de la piedad eclesial: \u00abEl cristiano, viviendo fielmente la liturgia, reproduce en s\u00ed\u00ad mismo la vida de la iglesia\u00bb. La guerra que estall\u00f3 algunas semanas m\u00e1s tarde cort\u00f3 de ra\u00ed\u00adz cualquier posibilidad de que continuara la controversia. Pero una vez que hubo terminado el conflicto, las afirmaciones y directrices fundamentales, libres ahora de todo clima pol\u00e9mico, volvieron a imponerse en un contexto m\u00e1s amplio y pac\u00ed\u00adfico. R. Guardini dio una valoraci\u00f3n positiva de la problem\u00e1tica en el ensayo Das Objektive im Gebetsleben<br \/>\n2. UNA PRESENCIA CADA VEZ M\u00ed\u0081S EXPL\u00ed\u008dCITA. Mientras tanto, en el \u00e1mbito del movimiento lit\u00fargico en fase expansiva, se valor\u00f3 cada vez m\u00e1s el conjunto de la liturgia como algo capaz de contribuir a la renovaci\u00f3n de la vida espiritual. Nombramos a los principales representantes de esa interpretaci\u00f3n. El abad C. Marmion de Maredsous no entra directamente en el \u00e1mbito del mismo movimiento lit\u00fargico, pero sus libros -nacidos del mismo ambiente espiritual que aquellas abad\u00ed\u00adas belgas de donde proven\u00ed\u00ada L. Beauduin- contribuyeron mucho a la promoci\u00f3n de la espiritualidad lit\u00fargica de estos a\u00f1os. Tambi\u00e9n el abad, y despu\u00e9s arzobispo y cardenal, I. A. Schuster, con su producci\u00f3n literaria, as\u00ed\u00ad como con el ejemplo de su vida y de su actividad pastoral en Mil\u00e1n, se coloca en los or\u00ed\u00adgenes de esta sensibilidad hacia una vida espiritual alimentada en la riqueza de la liturgia. R. Guardini, con su libro Vom Geist der Liturgia, fue el heraldo de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, primero en Alemania y despu\u00e9s en Europa; tambi\u00e9n despu\u00e9s sigui\u00f3siendo uno de los mayores gu\u00ed\u00adas en la profundizaci\u00f3n y penetraci\u00f3n espiritual de la liturgia. Con el abad 1. Herwegen, de Maria Laach, y P. Parsch, de Klosterneuburg (Austria), nos hallamos frente a los representantes principales de una reflexi\u00f3n radical sobre los fundamentos sustentadores de la espiritualidad lit\u00fargica.<\/p>\n<p>3. UN TEMA PROGRAM\u00ed\u0081TICO. 1. Herwegen sintetiz\u00f3 el motivo decisivo de la espiritualidad lit\u00fargica en la expresi\u00f3n: \u00abFundamento objetivo para la construcci\u00f3n individual de nuestra vida religiosa\u00bb&#8217;. O. Casel ilustr\u00f3 exhaustivamente la riqueza teol\u00f3gica de este fundamento objetivo en su Christliches Kultmysterium&#8217;\u00c2\u00b0. Pero tambi\u00e9n fuera del \u00e1mbito teol\u00f3gico de Maria Laach se habla ahora cada vez m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente, de una u otra forma, de espiritualidad lit\u00fargica \u00ab. Junto a los estudios te\u00f3ricos se sit\u00faa el hecho puro y simple de la apreciaci\u00f3n del misterio de Cristo en los comentarios del Missale Romanum seg\u00fan el a\u00f1o lit\u00fargico. Y as\u00ed\u00ad, nombres como Ae. L\u00e1hr, J. Claude-Nesmy y A. Nocent son un ejemplo de ello. Una cierta crisis del movimiento lit\u00fargico sobre todo en Alemania (a\u00f1os 1939ss), provocada por la sospecha de que la renovaci\u00f3n lit\u00fargica fuera \u00abun camino equivocado y una desviaci\u00f3n en la vida espiritual contempor\u00e1nea\u00bb, pudo superarse. Se lleg\u00f3 por fin a la enc\u00ed\u00adclica Mediator Dei (20 de noviembre de 1947), de P\u00ed\u00ado XII, que trajo una clarificaci\u00f3n magisterial oficial: la -> liturgia, en su aut\u00e9ntica naturaleza teol\u00f3gica, no es el lado puramente exterior y ceremonial del culto, sino el ejercicio del sacerdocio neotestamentario del Cristo total, cabeza y miembros. De esta manera se abr\u00ed\u00ada el camino a las afirmaciones que har\u00e1el Vat. 11 en la constituci\u00f3n sobre la liturgia, sobre todo en la primera parte, donde se habla de la naturaleza de la liturgia como cumbre y fuente de toda la acci\u00f3n de la iglesia (SC 2; 5-13), afirmaciones que posteriormente se traducir\u00e1n en la pr\u00e1ctica y se ilustrar\u00e1n detalladamente en la -> reforma lit\u00fargica posconciliar.<\/p>\n<p>B) TRATADO SISTEMATICO<\/p>\n<p>I. Subordinaci\u00f3n a la norma objetiva<br \/>\n1. PIEDAD \u00abOBJETIVA\u00bb. Punto de partida y fundamento permanente de la ilustraci\u00f3n teol\u00f3gica y de la realizaci\u00f3n espiritual lit\u00fargica es la voluntad decidida de basarse, a la hora de construir una vida aut\u00e9nticamente espiritual, bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la norma objetiva de la liturgia. En los comienzos del movimiento lit\u00fargico, sobre todo para el abad Gu\u00e9ranger, esto significaba pura y llanamente basarse en la liturgia romana. Para P\u00ed\u00ado X era necesario tender a una \u00abparticipaci\u00f3n activa en los misterios y en la oraci\u00f3n solemne y comunitaria de la iglesia\u00bb._ Para el card. Schuster, tomamos toda la teolog\u00ed\u00ada de las \u00abantiguas y venerables f\u00f3rmulas y oraciones del sacrificio divino\u00bb, herencia preciosa que el Salvador le ha dejado a su iglesia. De manera semejante, el abad Herwegen formula expl\u00ed\u00adcitamente el principio base del fundamento objetivo para la construcci\u00f3n de la vida religiosa, que luego se lleva adelante de manera particular e individual &#8216;Por tanto, \u00e9sta es una piedad objetiva, o sea, una espiritualidad que se orienta conscientemente seg\u00fan los datos objetivos de las celebraciones lit\u00fargicas, de los sacramentos y de la oraci\u00f3n de la iglesia.<\/p>\n<p>2. COMPROMISO PERSONAL EN EL ENCUENTRO CON CRISTO. Es necesario entender correctamente el t\u00e9rmino objetivo: no indica un actuar impersonal y fr\u00ed\u00ado, sino que es, necesario apropiarse de esa realidad objetiva con un empe\u00f1o absolutamente personal, y a continuaci\u00f3n actuarla de manera viva. R. Guardini ha descrito ese proceso como un \u00abdespertar de la iglesia en las almas\u00bb Y esta iglesia, en las acciones lit\u00fargicas, nos lleva a Cristo y a su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Jesucristo sigue siendo, por tanto, la norma \u00faltima de la edificaci\u00f3n de nuestra vida espiritual. El mismo Guardini lo explica de la siguiente manera: \u00abAhora este estar directamente delante de Cristo, este supra-hist\u00f3rico estar presente del Redentor y de su vida llena todo el acontecimiento lit\u00fargico&#8230; Se trata simplemente de una forma particular de aquella relaci\u00f3n directa con el Redentor que existi\u00f3 hist\u00f3ricamente, pero que est\u00e1 presente de manera suprahist\u00f3rica&#8230;, que se enra\u00ed\u00adza no en el individuo, sino en la comunidad; se realiza no en acontecimientos, experiencias y tareas de la vida cotidiana, sino en los contenidos, en los procesos y en las formas de la vida contemplativa, en el servicio de Dios y en el culto. En la liturgia la comunidad creyente, y el particular dentro de ella, est\u00e1 en esa relaci\u00f3n directa con el Redentor; m\u00e1s a\u00fan, en un acto esencialmente contemplativo de meditaci\u00f3n, oraci\u00f3n, participaci\u00f3n y uni\u00f3n con el sacrificio y el sacramento&#8230; Nos encontramos frente a la realidad m\u00e1s \u00ed\u00adntima de la liturgia, frente a la realidad del misterio\u00bb. A continuaci\u00f3n, Guardini formul\u00f3 este pensamiento en t\u00e9rminos todav\u00ed\u00ada m\u00e1s radicales: lacategor\u00ed\u00ada decisiva y esencial del cristianismo es la persona hist\u00f3rica de Jesucristo \u00aben su unicidad hist\u00f3rica y en su gloria eterna\u00bb, en cuanto que, creyendo, nosotros estamos en contacto con \u00e9l \u00aben una conexi\u00f3n y relaci\u00f3n real, en un ser-renovados mediante la fe y en un ser-marcados mediante el bautismo, en un proceso por el que el hombre entra en una reciprocidad de inexistencia pneum\u00e1tica con el Redentor eternamente real; figura, obra, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Redentor se hacen para \u00e9l forma y contenido de una nueva existencia\u00bb. Y como queriendo completar y condensar su pensamiento, a\u00f1ade: todo esto es \u00abcristiano en cuanto sucede por medio de Cristo en la iglesia\u00bb<br \/>\n3. ACTUACI\u00ed\u201cN DEL MISTERIO DE CRISTO. Lo que Guardini dec\u00ed\u00ada desde el punto de vista de la filosof\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, ha penetrado de manera decisiva en la conciencia de la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea a trav\u00e9s de O. Casel (+ 1948). Aunque se puede discutir uno u otro particular de su concepci\u00f3n, ha resultado v\u00e1lido un juicio que sobre \u00e9l se emiti\u00f3 en 1947: \u00abEl m\u00e9rito de la ense\u00f1anua de Casel no est\u00e1 s\u00f3lo en el hecho de haber suministrado nuevos puntos de vista e inducido a verificar el precedente patrimonio teol\u00f3gico-especulativo. Su importancia decisiva est\u00e1 m\u00e1s bien aqu\u00ed\u00ad: Casel ha expuesto con sorprendente seguridad toda la realidad de Cristo en una \u00fanica visi\u00f3n unitaria, en un concepto que acent\u00faa lo esencial y abarca al mismo tiempo todos los particulares\u00bb&#8216;\u00bb. Ese concepto central es el de myst\u00e9rion-sacramentum, lo que significa que el misterio anterior al tiempo de la eterna voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios, cumplido provisionalmente en el misterio de la historia salv\u00ed\u00adfica de Israel,realizado de verdad en el misterio pascual de Jesucristo, ahora representado en el misterio de la iglesia y en los misterios de su culto, en la esperanza de su cumplimiento escatol\u00f3gico&#8230;, ese misterio en su totalidad es la norma objetiva de la construcci\u00f3n individual, enteramente personal, de nuestra vida espiritual, de modo y manera que mvsterium paschale vivendo exprimatur.<\/p>\n<p>4. CUMBRE Y FUENTE. La espiritualidad lit\u00fargica es, por tanto, la actuaci\u00f3n del misterio de Cristo en la liturgia de la iglesia. Ciertamente, la liturgia no agota toda la acci\u00f3n de la iglesia (SC 9); pero, en cambio, \u00abes la cumbre a la que tiende toda la actividad de la iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza\u00bb (SC 10). En el fondo, \u00e9sta era ya la doctrina expresada por P\u00ed\u00ado XII en la Mediator Dei: \u00abLa sociedad fundada por el divino Redentor no tiene otro fin&#8230; que crecer y dilatarse cada vez m\u00e1s: lo cual sucede cuando Cristo es edificado y dilatado en las almas de los mortales, y cuando inversamente las almas de los mortales son edificadas y dilatadas en Cristo; de manera que en este destierro terrenal prospere el templo en el que la divina Majestad recibe el culto grato y leg\u00ed\u00adtimo. En toda acci\u00f3n lit\u00fargica, por tanto, juntamente con la iglesia est\u00e1 presente su divino Fundador: Cristo est\u00e1 presente en el&#8230; sacramento&#8230;, bien en la persona de su ministro, bien principalmente bajo las especies eucar\u00ed\u00adsticas; est\u00e1 presente en los sacramentos con la virtud que en ellos transfunde&#8230;; est\u00e1 presente, por fin, en las alabanzas y s\u00faplicas&#8230; La sagrada liturgia es, por tanto, el culto p\u00fablico&#8230; integral del cuerpo m\u00ed\u00adstico de Jesucristo, esto es, de la cabeza y de sus miembros\u00bb. La constituci\u00f3n lit\u00fargica del Vat. II ha hecho suyo este pensamiento y lo ha insertado en el marco m\u00e1s amplio de toda la historia de salvaci\u00f3n (SC 5-13). Jesucristo, el Hijo encarnado de Dios, ha cumplido la voluntad salv\u00ed\u00adfica del Padre -despu\u00e9s de la preparaci\u00f3n mediante las proezas hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adficas del AT- por el misterio pascual de su pasi\u00f3n y glorificaci\u00f3n. Ha enviado a los ap\u00f3stoles a proclamar y a actuar (\u00abut&#8230; exercerent\u00bb: SC 6) esa obra salv\u00ed\u00adfica con la celebraci\u00f3n del sacrificio y de los sacramentos, y as\u00ed\u00ad introducir a los hombres en el misterio pascual a trav\u00e9s del bautismo, la confirmaci\u00f3n y la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada para alabanza de la gloria de Dios, con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Para actuar este ampl\u00ed\u00adsimo proyecto el Se\u00f1or est\u00e1 siempre presente en su iglesia, de modo que las acciones lit\u00fargicas son el ejercicio concreto del sacerdocio de Cristo, son acciones sagradas en tan gran medida (SC 7), que son simplemente cumbre y fuente de toda la actividad de la iglesia (SC 10), aunque no la agoten (SC 9). Estos dos conceptos iluminan bien la naturaleza espec\u00ed\u00adfica de la espiritualidad lit\u00fargica: la liturgia es fuente y norma; quiere y debe desarrollarse en la totalidad de una vida espiritual, que a su vez reconduce a la acci\u00f3n lit\u00fargica como a su v\u00e9rtice. Y la iglesia debe introducir en la liturgia ya preparando para su celebraci\u00f3n, o sea, predicando el mensaje de Cristo, para que cada uno entre con fe recta y celebre las acciones sagradas no como si fueran algo extr\u00ed\u00adnseco, de ceremonial, simples prescripciones cultuales que se deben observar legalistamente, sino que \u00abparticipen en ella consciente, activa y fructuosamente\u00bb (SC 11). Despu\u00e9s, una vez terminada la celebraci\u00f3n, la acci\u00f3n sagrada impulsa \u00aba los fieles a que, saciados con los sacramentos pascuales, sean concordes en la piedad&#8230;, conserven en su vida lo que recibieron en la fe&#8230;\u00bb, los \u00abenciende y arrastra&#8230; a la apremiante caridad de Cristo\u00bb (SC 10). La comuni\u00f3n con el Se\u00f1or, instaurada en la liturgia, invita adem\u00e1s a la oraci\u00f3n personal y a estar dispuestos a asumir en la propia vida los sufrimientos de Cristo, que muere para la transformaci\u00f3n de todo el hombre, para que, \u00abrecibida [por el Padre] la ofrenda de la v\u00ed\u00adctima espiritual\u00bb, el hombre se convierta en \u00abofrenda eterna\u00bb (SC 12). Todos los dem\u00e1s ejercicios piadosos se subordinan a las normas objetivas de estas leyes de la iglesia y de estas formas de su liturgia (SC 13).<\/p>\n<p>II. Realidad central<br \/>\nLa espiritualidad lit\u00fargica, por tanto, es aquella actitud cristiana conjunta con la que se reconoce la realidad eminente de la liturgia y se ve en ella la fuente y la cumbre de la vida cristiana en la peregrinaci\u00f3n hacia la consumaci\u00f3n en el reino eterno de Dios.<\/p>\n<p>1. CELEBRACI\u00ed\u201cN VIVA. Por muy numerosas que sean las acciones que preceden o siguen a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica propia y verdadera, \u00e9sta sigue siendo el n\u00facleo central, la acci\u00f3n sagrada en sentido pleno, en la que se da la realidad suprema, la actualizaci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo. Por eso, la primera tarea de la espiritualidad lit\u00fargica es la de realizar de la manera debida esa acci\u00f3n sagrada, y respectivamente tomar parte en ella \u00abconsciente, activa y fructuosamente\u00bb (SC 11), con una \u00abparticipaci\u00f3n plena, consciente y activa\u00bb (SC 14).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la primera y m\u00e1s importante fuente, \u00aben la que han de beber los fieles el esp\u00ed\u00adritu verdaderamente cristiano\u00bb (SC 14). Esto vale para el sacerdote y para los que sirven al altar tanto como para los fieles (SC 14-18). Nadie debe quedarse inactivo, ser un espectador mudo; m\u00e1s bien todos \u00abparticipen conscientemente, piadosa y activamente en la acci\u00f3n sagrada, sean instruidos con la palabra de Dios, se fortalezcan en la mesa del Se\u00f1or, den gracias a Dios, aprendan a ofrecerse a s\u00ed\u00ad mismos al ofrecer la hostia inmaculada&#8230;; se perfeccionen d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada&#8230; en la uni\u00f3n con Dios y entre s\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb (SC 48). Por eso es necesario alcanzar una comprensi\u00f3n cada vez mejor de las acciones sagradas, para poder \u00abvivir la vida lit\u00fargica\u00bb (SC 18). La exhortaci\u00f3n que el obispo dirige al candidato al sacerdocio en el rito de ordenaci\u00f3n sirve en la medida correspondiente para todos los miembros del pueblo de Dios: \u00abIn lege Domini meditantes, videte, ut quod legeritis credatis, quod credideritis doceatis, quod docueritis imitemini&#8230; Agnoscite quod agitis, imitamini quod tractatis, quatenus mortis et resurrectionis Domini mysterium celebrantes, membra vestra a vitiis omnibus mortificare et in novitate vitae ambulare studeatis\u00bb 22. Esta, pues, es la actitud que se exige para una justa celebraci\u00f3n de la liturgia de las Horas (y, respectivamente, de toda la acci\u00f3n lit\u00fargica): \u00abEl oficio divino, en cuanto oraci\u00f3n p\u00fablica de la iglesia, es adem\u00e1s fuente de piedad y alimento de la oraci\u00f3n personal. Por eso se exhorta en el Se\u00f1or a los sacerdotes y a cuantos participan en dicho oficio a que, al rezarlo, la mente concuerde con la voz, y para conseguirlo mejor adquieran una instrucci\u00f3n lit\u00fargica y b\u00ed\u00adblica m\u00e1s rica, principalmente acerca de los salmos\u00bb (SC 90). Realizaci\u00f3n suprema e important\u00ed\u00adsima de la vida espiritual es, por tanto, la celebraci\u00f3n viva y genuina de las mismas acciones lit\u00fargicas. Aqu\u00ed\u00ad, ni antes ni despu\u00e9s, est\u00e1 la cumbre, el contacto aut\u00e9ntico con el Se\u00f1or y con su obra salv\u00ed\u00adfica, la cumbre de la realidad; aqu\u00ed\u00ad sobre todo el Se\u00f1or est\u00e1 presente en medio de la iglesia que celebra las acciones lit\u00fargicas (SC 7); \u00c2\u00a1aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la cumbre y la fuente! Precisamente por eso es natural que a continuaci\u00f3n yo me deba esforzar por conservar ese contacto, esa realidad, incluso despu\u00e9s de que la verdadera y propia acci\u00f3n lit\u00fargica haya terminado: en la oraci\u00f3n personal, en la actividad y en el cumplimiento de los deberes de la vida cristiana, en el descanso y en el trabajo, al comer con alegr\u00ed\u00ada, de manera que todo, toda mi vida, sea verdaderamente \u00aben Cristo Jes\u00fas\u00bb. Y tambi\u00e9n es natural que una vida vivida de esta manera yo la haga desembocar de nuevo, a ciertas horas del d\u00ed\u00ada, en una renovada celebraci\u00f3n lit\u00fargica como v\u00e9rtice de toda la existencia y de toda la vida cristiana eclesial.<\/p>\n<p>2. ACTUALIZACI\u00ed\u201cN DEL MISTERIO DE CRISTO. Fuente \u00faltima y realizaci\u00f3n suprema de todo esto es el misterio de Cristo en toda su amplitud. El fundamento objetivo de toda mi vida espiritual, que se plasmar\u00e1 despu\u00e9s de una manera absolutamente personal, est\u00e1 en la -> celebraci\u00f3n, en el -> memorial real, en la actualizaci\u00f3n, en la representaci\u00f3n del -> misterio, o sea, de Jesucristo en su muerte y resurrecci\u00f3n, para edificaci\u00f3n de la iglesia, para santificaci\u00f3n de los creyentes y de todo el pueblo de Dios en la conformaci\u00f3n con el Crucificado y Resucitado, para gloria de Dios y para su adoraci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu y verdad. Esta es la misi\u00f3n, y no (en primer\u00ed\u00adsimo lugar) la solidaridad con el pr\u00f3jimo (por m\u00e1s que \u00e9sta sea necesaria y se la persiga en la edificaci\u00f3n de la iglesia local); \u00e9sta, y no la soluci\u00f3n de problemas sociales y pol\u00ed\u00adticos (aunque se los afronte, extendiendo tambi\u00e9n a ellos la eficacia de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica).<\/p>\n<p>Este misterio se celebra con la mirada vuelta a su n\u00facleo espec\u00ed\u00adfico y esencial, pero tambi\u00e9n observando los ritos, los textos y la ordenaci\u00f3n de las fiestas establecidas por la iglesia, tal y como son en concreto, como herencia de una tradici\u00f3n secular y de su revisi\u00f3n querida por el Vat. II, y as\u00ed\u00ad como los ha aprobado la autoridad del papa y de los obispos, respectivamente; la autoridad de una iglesia patriarcal o la sede apost\u00f3lica, respectivamente. Tal observaci\u00f3n libera al particular de los condicionamientos y de los l\u00ed\u00admites de la propia subjetividad y lo introduce en las dimensiones de todo el misterio de Cristo, en \u00abtoda la plenitud de Dios\u00bb (Efe 3:19; cf el p\u00e1rrafo completo:Efe 3:16-19), \u00ab&#8230; por ganar a Cristo y encontrarme en \u00e9l&#8230; a fin de conocerle a \u00e9l y la virtud de su resurrecci\u00f3n y la participaci\u00f3n en sus padecimientos, configur\u00e1ndome a su muerte, para alcanzar la resurrecci\u00f3n&#8230;\u00bb (Flp 3:8-11). En una celebraci\u00f3n realizada de esta manera, con el \u00e1nimo abierto a las intenciones ilimitadas de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo ilustrada por la palabra y por los signos, con una participaci\u00f3n \u00ed\u00adntima y real, con una fe viva, en la fuerza viva del Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u00abconvivificati, conresuscitati, concedentes in coelestibus in Christo\u00bb (cf Efe 2:5s). Estamos \u00abcrucificados con Cristo\u00bb (Christ\u00f3 synest\u00e1uromai, G\u00e1l 2:19), de manera que precisamente en esa celebraci\u00f3n se verifican las palabras: \u00abYa no vivo yo, pues es Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad. Y si al presente vivo en carne, vivo en la fe del Hijo de Dios\u00bb (G\u00e1l 2:20). En semejante celebraci\u00f3n se realiza m\u00e1ximamente en el orden sacramental aquella \u00abreciprocidad de inexistencia pneum\u00e1tica con el Redentor eternamente real\u00bb, de la que hab\u00ed\u00ada hablado Guardini, de manera que \u00abfigura, obra, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Redentor\u00bb pueden hacerse \u00abforma y contenido de una nueva existencia\u00bb\u00bb. Esto quiere decir que estamos inmersos en toda la amplitud del misterio de Cristo, en sus dimensiones c\u00f3smicas y suprac\u00f3smicas; que se superan los l\u00ed\u00admites mezquinos de la propia subjetividad y de una piedad privada individualista. \u00abCristo es el Uno y el Todo cristiano, aunque procedente del Padre y orientado hacia \u00e9l. El abarca en s\u00ed\u00ad todo lo existente, pero como el Logos del Padre; como aquel en quien el Padre ha creado el mundo y a quien el Padre ha enviado para la redenci\u00f3n del mundo; como aquel que restaura el reino del Padre. En este sentido&#8230; Cristo no es el centro, sino el mediador; aquel que es enviado con una misi\u00f3n y vuelve a la patria; camino, verdad y vida&#8230;\u00bb Todo esto, en cualquier caso, como nos lo presenta la acci\u00f3n lit\u00fargica en su figura objetiva y en su amplitud, o sea en la plenitud del \u00fanico y total misterio de Cristo y en su desenvolvimiento a lo largo del ciclo anual de las celebraciones festivas.<\/p>\n<p>III. Realizaci\u00f3n concreta<br \/>\nLa realizaci\u00f3n concreta de las espiritualidades lit\u00fargicas tiene lugar de diferentes maneras y a diversos niveles conectados entre s\u00ed\u00ad, e incluso interpenetrantes. Celebramos el misterio de Cristo en la acci\u00f3n sagrada de la liturgia de las Horas, de la eucarist\u00ed\u00ada y de losotros sacramentos, en la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios y en la lectura meditativa de la sagrada Escritura y en la oraci\u00f3n que brota de todo ello, o sea en la oratio, y en la reflexi\u00f3n en la presencia de Dios en Cristo.<\/p>\n<p>Esas acciones sagradas se desarrollan seg\u00fan un ritmo cronol\u00f3gico: ante todo, seg\u00fan la sucesi\u00f3n de las horas (vigilia nocturna, oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana y de la tarde, oraci\u00f3n al final del d\u00ed\u00ada o antes del descanso nocturno); luego en la celebraci\u00f3n del misterio pascual, que tiene lugar en su repetici\u00f3n regular el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (domingo), y en su solemnidad anual, que va de la cuaresma a pentecost\u00e9s y tiene su cumbre en la vigilia pascual; de otra manera tambi\u00e9n en la celebraci\u00f3n de la manifestaci\u00f3n del Se\u00f1or -en navidad y epifan\u00ed\u00ada-, preparada por el adviento y continuada en el breve tiempo de navidad; finalmente, en la celebraci\u00f3n del \u00abdies natalis\u00bb de los santos, en las solemnidades de la madre de Dios, de los ap\u00f3stoles, de los m\u00e1rtires, de las v\u00ed\u00adrgenes y de todos los santos y santas. En esas acciones directamente lit\u00fargicas se actualiza todo el misterio de la historia salv\u00ed\u00adfica: Jesucristo-Antiguo Testamento-plan salv\u00ed\u00adfico de Dios anterior al tiempo. Todo esto como fuente primera, como cumbre, como fundamento objetivo normativo de toda la vida cristiana, para que mysterium paschale vivendo exprimatur.<\/p>\n<p>1. ELEMENTOS CONSTITUTIVOS CONCRETOS. Dos son sobre todo las realidades fundamentales: la palabra de Dios y la sacramentalidad del signo. La palabra de Dios es la palabra pronunciada por el Padre \u00abmuchas veces&#8230; por medio de los profetas, [y] en estos d\u00ed\u00adas&#8230; por el Hijo\u00bb (Heb 1:1-2). Es la palabra, el Logos, \u00abque era desde el principio&#8230;, que hemos o\u00ed\u00addo&#8230;, que hemos visto&#8230;, el Verbo de la vida\u00bb (1Jn 1:1-3); es la palabra que se ha hecho carne y ha acampado entre nosotros para revelarnos su gloria (Jua 1:14). Es el evangelio de Dios (Rom 1:1), el evangelio del anuncio referido a Jesucristo, evangelio que ha estado oculto desde la eternidad, pero ahora ha sido manifestado mediante los escritos de los profetas (Rom 16:25s) y cuyas riquezas inagotables quiere proclamar el Ap\u00f3stol para manifestar a todos claramente \u00abquae sit dispensatio sacramenti absconditi a saeculis a Deo\u00bb (Efe 3:9), para que al fin todos sean \u00abllenos de toda plenitud de Dios\u00bb (Efe 3:19). Es aquella palabra que es \u00abviva y eficaz y m\u00e1s aguda que espada de dos filos; [que] penetra hasta la divisi\u00f3n del alma y del esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Heb 4:12). Escuchando esta palabra llegamos a la fe (cf Rom 10:17); quien cree, tiene la vida eterna (cf Jua 6:40). La gran importancia de la palabra de Dios se ha reafirmado nuevamente con gran fuerza en la constituci\u00f3n sobre la divina revelaci\u00f3n 24: \u00abLa iglesia siempre ha venerado la sagrada escritura, como lo ha hecho con el cuerpo de Cristo, pues sobre todo en la sagrada liturgia nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la palabra de Dios y del cuerpo de Cristo&#8230; En los libros sagrados, el Padre, que est\u00e1 en los cielos, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos. Y es tan grande el poder y la fuerza de la palabra de Dios, que constituye sustento y vigor de la iglesia, firmeza de fe para Sus hijos, alimento del &#8216;alma, fuente l\u00ed\u00admpida y perenne de vida espiritual\u00bb (DV 21). As\u00ed\u00ad, a prop\u00f3sito de la proclamaci\u00f3n &#8216;de la palabra de Dios, se afirma la particular presencia de Cristo: \u00abEst\u00e1 presente en su palabra, pues cuando se lee en la iglesia la sagrada Escritura, es \u00e9l quien habla\u00bb (SC 7). En la enc\u00ed\u00adclica Mysterium fidei Pablo VI ha subrayado expresamente la realidad de esa presencia.<\/p>\n<p>Por tanto, podemos decir: la palabra de Dios -anunciada, proclamada, escuchada, cre\u00ed\u00adda, guardada en el coraz\u00f3n- nos da la presencia (din\u00e1mica) de Cristo; no la \u00fanica, pero desde luego una presencia real, verdadera, eficaz. Esto sucede pr\u00e1cticamente en la proclamaci\u00f3n viva de la palabra de Dios, tomada de la sagrada Escritura, que tiene lugar durante la celebraci\u00f3n lit\u00fargica: aqu\u00ed\u00ad hablan el Se\u00f1or y los ap\u00f3stoles, que nos cuentan la historia del Se\u00f1or. Esto sucede tambi\u00e9n en la interpretaci\u00f3n viva -por la que el mensaje de Dios penetra en nuestra vida de cada d\u00ed\u00ada-, que tiene lugar sobre todo en la -> homil\u00ed\u00ada. Finalmente, la eficacia de esta palabra se manifiesta en el eco que suscita en nosotros, en la respuesta que damos con las oraciones y los c\u00e1nticos, en los que se convierte en confesi\u00f3n, alabanza, s\u00faplica, intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p>La realidad y eficacia de la palabra de Dios se llevan ulteriormente a cumplimiento mediante la actuaci\u00f3n de esa misma palabra de Dios en los signos sagrados, en los s\u00ed\u00admbolos, en los sacramentos de las acciones lit\u00fargicas. La constituci\u00f3n SC lo acent\u00faa. Los ap\u00f3stoles no s\u00f3lo anuncian la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo (con todo lo que de aqu\u00ed\u00ad se deriva), sino que tambi\u00e9n la act\u00faan: \u00abNo s\u00f3lo&#8230; a anunciar que el Hijo de Dios&#8230; nos libr\u00f3&#8230;, sino tambi\u00e9n a realizar la obra de salvaci\u00f3n que proclamaban mediante el sacrificio y los sacramentos, en torno a los cuales gira toda la vida lit\u00fargica\u00bb (SC 6). El signo santo indica la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina sobre todo, como es obvio, de la manera puramente natural en que una imagen (una copia) puede representar la realidad original que ha de reproducirse: se\u00f1ala esta acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica tray\u00e9ndola a la memoria, indic\u00e1ndola, prefigur\u00e1ndola (es signo commemorativum, demonstrativum, prognosticum). El signo santo se\u00f1ala la \u00fanica acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica en su unidad, en cuanto pasada-presente-futura. A continuaci\u00f3n accedit verbum ad elementum, es decir: la palabra de Dios, ilustrativa y precisamente representativa, se a\u00f1ade al simple signo, y se constituye el sacramentum en el sentido verdadero y propio del t\u00e9rmino, al que el Se\u00f1or ha prometido su presencia, la fuerza eficaz de su santo Esp\u00ed\u00adritu. As\u00ed\u00ad tenemos la figura plena de un sacramento, donde se juntan sacramentum tantum, o sea, el signo simplemente natural, que de todas formas ya habla e indica claramente; sacramentum et res, o sea, la realidad interna donada por Dios, por su santo Esp\u00ed\u00adritu; \u00e9sta, a su vez, se\u00f1ala hacia la res \u00faltima, el don de la gracia, que la pasada-presente acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo nos concede como prenda de la gloria futura. La eficacia-de-gracia de estos sacramentos es muy diversa, an\u00e1logamente diversa, de diverso espesor. Pero de todos ellos se puede decir lo que afirma SC 7: \u00abEn esta obra tan grande&#8230; Cristo asocia siempre consigo&#8230; la iglesia&#8230; En consecuencia, toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo, que es la iglesia, es acci\u00f3n sagrada por excelencia\u00bb.<\/p>\n<p>2. LAS ACCIONES SAGRADAS PARTICULARES. a) La liturgia de las Horas. Es una acci\u00f3n sagrada (actio sacra praecellenter) constituida: por la fuerza de la palabra de Dios, como se muestra de manera m\u00faltiple en la lectura b\u00ed\u00adblica, en la explicaci\u00f3n homil\u00e9tica, en el canto responsorial (responsorium), en la salmodia meditativa, en la oraci\u00f3n formal; y por la funci\u00f3n indicativo-figurativa del signo que se\u00f1ala la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, el misterio de Cristo presente en la estructura conjunta de las horas, o sea, en el complejo del tiempo, en la r\u00ed\u00adtmica sucesi\u00f3n del d\u00ed\u00ada y de la noche, del domingo y de los d\u00ed\u00adas feriales, de la pascua y la navidad, del recuerdo de las acciones de Cristo y el recuerdo de los santos que lo anuncian y dan testimonio de \u00e9l; pero tambi\u00e9n presente, seg\u00fan su promesa, en la oraci\u00f3n de \u00abdos o tres reunidos en el nombre del Se\u00f1or\u00bb, mediante la cual se realiza la iglesia local en Cristo, en la escucha y acogida de la palabra, en el anuncio de sus acciones salv\u00ed\u00adficas, en la acci\u00f3n de gracias, en la alabanza, en la confesi\u00f3n del nombre de Dios. La iglesia contin\u00faa la oraci\u00f3n de Cristo: \u00abLa unidad de la iglesia orante es realizada por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el mismo en Cristo, en la totalidad de la iglesia y en cada uno de los bautizados. El mismo `Esp\u00ed\u00adritu viene en ayuda de nuestra debilidad&#8217; e `intercede por nosotros con gemidos inefables'\u00bb (OGLH 8).<\/p>\n<p>b) La celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada. La liturgia de las Horas extiende lo que se contiene en medida suprema e intens\u00ed\u00adsima en la eucarist\u00ed\u00ada, y prepara para la eucarist\u00ed\u00ada: OGLH 12.<\/p>\n<p>En la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica encontramos realizada en grado m\u00e1ximo la presencia del Se\u00f1or y de su obra salv\u00ed\u00adfica: \u00abCristo est\u00e1 presente&#8230; en el sacrificio de la misa, sea en la persona del ministro&#8230;, sea sobre todo bajo las especies eucar\u00ed\u00adsticas\u00bb (SC 7).<\/p>\n<p>La importancia fundamental de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica se ilustrabien en los OGMR 1: \u00abLa celebraci\u00f3n de la misa, como acci\u00f3n de Cristo y del pueblo de Dios ordenado jer\u00e1rquicamente, es el centro de toda la vida cristiana para la iglesia, universal y local, y para todos los fieles individualmente\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 el v\u00e9rtice de nuestro hacernos part\u00ed\u00adcipes de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica redentora de Cristo y de su adoraci\u00f3n al Padre. Aqu\u00ed\u00ad el pueblo de Dios se re\u00fane bajo la gu\u00ed\u00ada del sacerdote como representante de Cristo \u00abpara celebrar el memorial del Se\u00f1or o sacrificio eucar\u00ed\u00adstico\u00bb (OGMR 7). Memoria = an\u00e1mnesis = zikar = memorial: \u00e9ste es el t\u00e9rmino tan rico que indica aquella conmemoraci\u00f3n del sacrificio de Cristo (n\u00facleo de su misterio pascual, que abarca toda la obra de la salvaci\u00f3n), efectuada en palabras y en acciones simb\u00f3licas, en la que ese sacrificio se hace presente, pero sin repetirse, como si no fuese suficiente en s\u00ed\u00ad mismo y necesitase completarse o renovarse con una nueva acci\u00f3n, o sea, precisamente repetirse. Pero, aun no habiendo ning\u00fan tipo de repetici\u00f3n, nos hallamos frente a la aut\u00e9ntica presencia de aquel \u00fanico sacrificio, que ha sido tan realmente donado a la iglesia que se hace aqu\u00ed\u00ad y hoy su sacrificio. En este acto de culto los dos elementos fundamentales, m\u00e1s arriba nombrados (palabra y sacramento) desarrollan un papel de primer\u00ed\u00adsimo plano: la liturgia de la palabra es un conjunto formado de canto, acto penitencial, oraci\u00f3n, lectura, salmo responsorial, evangelio, homil\u00ed\u00ada, oraciones de los fieles; en la liturgia sacramental vemos a los fieles que llevan sus ofrendas; despu\u00e9s al sacerdote que pronuncia sobre ellas la plegaria eucar\u00ed\u00adstica, o sea, invoca a Dios en la forma solemn\u00ed\u00adsima de la alabanza y de la ep\u00ed\u00adklesis y exalta sus grandes acciones, para que los dones conviviales, en virtud de las palabras de Cristo y de la intervenci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se transformen en el cuerpo y la sangre del Cordero de Dios, de manera que todos, mediante el banquete sacrificial de la comuni\u00f3n, se unan con el Se\u00f1or y entre ellos como iglesia. La OGMR, entre otras cosas, dice lo siguiente de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica (n. 54): \u00abEl sentido de esta oraci\u00f3n es que toda la congregaci\u00f3n de los fieles se una con Cristo en el reconocimiento de la grandeza de Dios y en la ofrenda del sacrificio\u00bb. La comuni\u00f3n, hecha preferentemente \u00abcon pan consagrado en esa misma misa\u00bb (n. 56, h), es el \u00abconvite pascual\u00bb, el \u00abalimento espiritual\u00bb de los fieles (n. 56), \u00abparticipaci\u00f3n en el sacrificio que entonces mismo se celebra\u00bb (n. 56, h).<\/p>\n<p>c) La celebraci\u00f3n de las fiestas. Las dos acciones sagradas mencionadas se ven y se comprenden en su concreta colocaci\u00f3n dentro de la celebraci\u00f3n de una jornada completa. Se complementan mutuamente: la liturgia de las Horas \u00abextiende a los distintos momentos del d\u00ed\u00ada la alabanza y la acci\u00f3n de gracias, as\u00ed\u00ad como el recuerdo de los misterios de la salvaci\u00f3n, las s\u00faplicas y el gusto anticipado de la gloria celeste, que se nos ofrecen en el misterio eucar\u00ed\u00adstico, centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana. La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica halla una preparaci\u00f3n magn\u00ed\u00adfica en la liturgia de las Horas&#8230;\u00bb (OGLH 12).<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de conjunto, as\u00ed\u00ad celebrada, subdividida a lo largo de las horas del d\u00ed\u00ada, irradia su realidad \u00ed\u00adntima a toda la jornada, transform\u00e1ndola en un d\u00ed\u00ada festivo en el que todos participan. \u00abEsta totalidad de las celebraciones sagradas, que se hace completa en el d\u00ed\u00ada festivo y en el tiempo festivo en cuanto realidad sacramental que deja sentir su influencia sobre la gozosa actividad humana comunitaria, es el v\u00e9rtice que se alza por encima del d\u00ed\u00ada ferial, el cumplimiento de la existencia humana aqu\u00ed\u00ad abajo, en la esperanza del \u00faltimo cumplimiento escatol\u00f3gico de la eternidad. La celebraci\u00f3n sagrada es una actividad generosa, gratuita (zwecklos), que por tanto no persigue ning\u00fan fin directamente utilitarista, y, de todos modos, es, precisamente por ello, una actividad en sumo grado llena de sentido (sinnvoll) y verdaderamente humana.<\/p>\n<p>La primera fiesta de ese estilo es el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or o -> domingo, la \u00abfiesta primordial\u00bb, el \u00abd\u00ed\u00ada de alegr\u00ed\u00ada y de liberaci\u00f3n del trabajo\u00bb, el d\u00ed\u00ada en que \u00ablos fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la eucarist\u00ed\u00ada, recuerden la pasi\u00f3n, la resurrecci\u00f3n y la gloria del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (SC 106), la pascua semanal del cristiano; el memorial semanal del misterio pascual, en el que este misterio se comunica como presente a los participantes y deja sentir el propio efecto en toda la jornada, para que el hombre y su comunidad puedan verdaderamente vivir en la alegr\u00ed\u00ada festiva en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Una vez al a\u00f1o esa memoria del Se\u00f1or se celebra de una manera singular en la liturgia nocturna de la vigilia pascual [-> Triduo pascuall, preparada por los cuarenta d\u00ed\u00adas de ayuno [-> Cuaresmal, durante los cuales los cristianos, animados con el gozo de la nostalgia espiritual, esperan la fiesta y&#8217; se preparan a morir y resucitar con Cristo. Todo esto se prolonga despu\u00e9s, como nueva comuni\u00f3n de vida con el Resucitado, en la apertura al don del Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or glorificado durante los cincuenta d\u00ed\u00adas de pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>El mismo misterio de Cristo secelebra como revelaci\u00f3n luminosa aqu\u00ed\u00ad y ahora en el tiempo de -> navidad, en el memorial de la encarnaci\u00f3n y de la primera epifan\u00ed\u00ada, mediante la cual el Salvador se nos da tambi\u00e9n hoy a nosotros como luz de luz para iluminarnos y liberarnos de las tinieblas del pecado, en la esperanza de la revelaci\u00f3n definitiva, que tendr\u00e1 lugar en la parus\u00ed\u00ada de aquel que ha resucitado de entre los muertos mediante la victoria pascual.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada encontramos al Se\u00f1or de otra manera en la celebraci\u00f3n de los I santos. El recuerdo de su muerte, ya sea un martirio o una muerte que corona toda una vida dedicada al seguimiento de Cristo, se celebra como formando parte del morir y resucitar de Cristo, dando gracias a Dios en la eucarist\u00ed\u00ada y en la liturgia de las Horas por esas posibilidades que se nos han dado en Cristo.<\/p>\n<p>3. LA ACTUALIZACI\u00ed\u201cN DE TODO EL MISTERIO DE CRISTO. En todas las acciones sagradas mencionadas (liturgia de las Horas, celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y su extensi\u00f3n en los d\u00ed\u00adas festivos y en los tiempos festivos del a\u00f1o) se trata siempre de la celebraci\u00f3n del mismo y \u00fanico misterio de Cristo, que en el fondo culmina y se resume en el misterio pascual de la bienaventurada pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de entre los muertos. Pero en esa celebraci\u00f3n del misterio de Cristo y en su multiforme articulaci\u00f3n se actualiza toda la historia de la salvaci\u00f3n, historia que fue preparada en orden a Cristo, lo ha representado prof\u00e9ticamente en im\u00e1genes o tipos prefigurativos y ahora, en la plenitud de los tiempos, ha llegado a su cumplimiento en \u00e9l.<\/p>\n<p>Son los hechos de la historia del pueblo elegido del AT, pero vividos e interpretados ya por los patriarcas y profetas como hechos de una historia de Dios con los hombres y luego nuevamente vividos por Cristo como etapas de aquella historia que deb\u00ed\u00ada preparar su obra: \u00abY empezando por Mois\u00e9s y todos los profetas, les interpret\u00f3 lo que sobre \u00e9l hay en todas las Escrituras\u00bb (Luc 24:27; cf 24,44-47). Estos hechos, en s\u00ed\u00ad mismos hist\u00f3ricos, accesibles como tales al incr\u00e9dulo, pero llevados a su cumplimiento y reinterpretados como hechos de nuestra salvaci\u00f3n en primer lugar por el mismo Cristo y luego por los ap\u00f3stoles, ahora se ven, se interpretan, se proclaman, se celebran como hechos de nuestra historia de salvaci\u00f3n, se actualizan en la iglesia. Se trata de la proclamaci\u00f3n del \u00abmisterio de Dios, que es Cristo\u00bb (Col 2:2); de la manifestaci\u00f3n de la riqueza de gloria, que es este \u00abmisterio entre los gentiles, el cual es Cristo entre vosotros, la esperanza de la gloria\u00bb futura (Col 1:27). Este misterio es sobre todo el \u00abmisterio de su voluntad&#8230;, que se propuso en \u00e9l&#8230;, al recapitular todas las cosas en Cristo [cabezal\u00bb (Efe 1:9-10). Las actualizaciones sucesivas, tras la creaci\u00f3n del mundo y el hombre, tras el primer pecado y el protoevangelio, son la elecci\u00f3n de Abrah\u00e1n y de sus descendientes, y despu\u00e9s el acontecimiento glorioso del \u00e9xodo como cristalizaci\u00f3n de toda la precedente historia de Israel, el acontecimiento central del cordero pascual, el paso a trav\u00e9s del mar Rojo, la alianza del Sina\u00ed\u00ad, los milagros en el desierto, la entrada en la tierra prometida, la historia del reino de David y la historia de los profetas, la cautividad babil\u00f3nica y la nueva salida, nuevo \u00e9xodo, de Babilonia. Todo esto se realiz\u00f3 al final de manera definitiva y con dimensiones m\u00e1s amplias en Cristo, y fue anunciado, proclamado, celebrado, actualizado por la iglesia, el verdadero pueblo de Dios, en su paso a trav\u00e9s de este mundo en un \u00e9xodo sin fin hacia el reino eterno de Dios. El hecho salv\u00ed\u00adfico Jesucristo nos lo propuso la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica en funci\u00f3n y en dependencia de los hechos del AT, a saber: como liberaci\u00f3n, alianza, testamento sellado en la sangre del Cordero, que es nuestra pascua. En cierto sentido, solamente as\u00ed\u00ad adquiere toda su grandeza la obra de Cristo: aunque sea un acontecimiento de s\u00f3lo treinta y tres a\u00f1os, transcurridos en su mayor parte en el ocultamiento de Nazaret, m\u00e1s a\u00fan, de solamente dos-tres a\u00f1os de vida p\u00fablica, en realidad es un acontecimiento que comprende en s\u00ed\u00ad todos los siglos de la historia precedente, los realiza de la manera m\u00e1s aut\u00e9ntica y ser\u00e1 posteriormente actualizado por la iglesia en los siglos futuros, y precisamente en el anuncio mediante la palabra y el signo sacramental, en las acciones lit\u00fargicas y en la celebraciones de las fiestas hasta la consumaci\u00f3n \u00faltima en el reino eterno del Padre. \u00abAqu\u00e9llos seg\u00fan la letra, nosotros en el Esp\u00ed\u00adritu; aqu\u00e9llos una vez hist\u00f3ricamente, nosotros espiritualmente en Cristo, cotidianamente, hoy, en el hoy del NT (cf Heb 12:18-24.29).<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n nos la sugiere la misma liturgia, fuente y cumbre de toda nuestra vida espiritual, sobre todo por la importancia que la liturgia atribuye a la sagrada Escritura explicada e interpretada seg\u00fan la ex\u00e9gesis de los padres: \u00abDe ella, de la sagrada Escritura, se toman las lecturas que luego se explican en la homil\u00ed\u00ada, y los salmos que se cantan, las preces, oraciones e himnos lit\u00fargicos est\u00e1n penetrados de su esp\u00ed\u00adritu, y de ella reciben su significado las acciones y los signos. Por tanto, para procurar la reforma, el progreso y la adaptaci\u00f3n de la sagrada liturgia hay que fomentar aquel amor suave y vivo hacia la sagrada Escritura que atestigua la venerable tradici\u00f3n de los ritos tanto orientales como occidentales\u00bb (SC 24).<\/p>\n<p>4. EN EL NUEVO MISAL ROMANO. Con el mismo esp\u00ed\u00adritu se emprendi\u00f3 la reforma del misal romano, como se puede apreciar perfectamente, por ejemplo, en la liturgia de la vigilia pascual. Es t\u00ed\u00adpica la monici\u00f3n que el celebrante dirige a la asamblea al comenzar la liturgia de la palabra: \u00abCon el preg\u00f3n solemne de la pascua, hemos entrado ya en la noche santa de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Escuchemos, en silencio meditativo, la palabra de Dios. Recordemos las maravillas que Dios ha realizado para salvar al primer Israel, y c\u00f3mo en el avance continuo de la historia de la salvaci\u00f3n, al llegar los \u00faltimos tiempos, envi\u00f3 al mundo a su Hijo para que, con su muerte y resurrecci\u00f3n, salvara a todos los hombres. Mientras contemplamos la gran trayectoria de esta historia santa, oremos intensamente, para que el designio de salvaci\u00f3n universal, que Dios inici\u00f3 con Israel, llegue a su plenitud y alcance a toda la humanidad por el misterio de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo\u00bb. Siguen las lecturas tomadas del AT, con sus respectivos salmos responsoriales. En ellas se nos presentan los tipos prefigurativos de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo: la buena creaci\u00f3n inicial; el sacrificio de Abrah\u00e1n; el paso del mar Rojo; la misericordia de Dios, prometida a trav\u00e9s del profeta Isa\u00ed\u00adas; el esplendor de las proezas divinas seg\u00fan el profeta Baruc; la nueva redenci\u00f3n seg\u00fan las im\u00e1genes del profeta Ezequiel. Toda esta tipolog\u00ed\u00ada se ilustra con la lengua magistral de las antiguas oraciones romanas: \u00ab&#8230; non fuisse excellentius, quod initio factus est mundus, quam quod in fine saeculorum Pascha nostrum immolatus est Christus\u00bb (\u00ab&#8230; la creaci\u00f3n del mundo, en el comienzo de los siglos, no fue obra de mayor grandeza que el sacrificio pascual de Cristo en la plenitud de los tiempos&#8230;\u00bb); \u00ab&#8230; per paschale sacramentum Abraham&#8230; universum, sicut iurasti, gentium effecisti patrem&#8230;\u00bb (\u00ab&#8230; por el misterio pascual, hiciste de tu siervo Abrah\u00e1n el padre de todas las naciones, como lo hab\u00ed\u00adas prometido&#8230;\u00bb); \u00abDeus cuius antiqua miracula etiam nostris temporibus coruscare sentimus, dum, quod uni populo a persecutione Pharaonis liberando dexterae tuae potentia contulisti, id in salutem gentium per aquam regenerationis operares..\u00bb (\u00abtambi\u00e9n ahora, Se\u00f1or, vemos brillar tus antiguas maravillas, y lo mismo que en otro tiempo manifestabas tu poder al librar a un solo pueblo de la persecuci\u00f3n del Fara\u00f3n, hoy aseguras la salvaci\u00f3n de todas las naciones, haci\u00e9ndolas renacer por las aguas del bautismo&#8230;\u00bb); \u00ab&#8230; ut, quod priores sancti non dubitaverunt futurum, ecclesia tam magna ex parte iam cognoscat impletum\u00bb (\u00ab&#8230; para que tu iglesia vea en qu\u00e9 medida se ha cumplido ya cuanto los patriarcas creyeron y esperaron\u00bb); \u00ab&#8230; Deus, spes unica mundi, qui prophetarum tuorum praeconio praesentium temporum declarasti mysteria&#8230;\u00bb (\u00abDios todopoderoso y eterno, esperanza \u00fanica del mundo, que anunciaste por la voz de tus profetas los misterios de los tiempos presentes&#8230;\u00bb); \u00abDeus&#8230;, respice propitius ad totius ecclesiae sacramentum, et opus salutis humanae perpetuae dispositionis effectu tranquillius operare; totusque mundus experiatur et videat deiecta engi, inveterata renovari et per ipsum Christum redire omnia in integrum, a quo sumpsere principium\u00bb (\u00abOh Dios&#8230;, mira con bondad a tu iglesia, sacramento de la nueva alianza, y, seg\u00fan tus eternos designios, lleva a t\u00e9rmino la obra de la salvaci\u00f3n humana; que todo el mundo experimente y vea c\u00f3mo lo abatido se levanta, lo viejo se renueva y vuelve a su integridad primera, por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, de quien todo procede\u00bb); \u00abDeus, qui nos ad celebrandum paschale sacramentum utriusque Testamenti paginis instruis, da nobis intellegere misericordiam tuam, ut ex perceptione praesentium munerum firma sit exspectatio futurorum\u00bb (\u00abOh Dios, que para celebrar el misterio pascual nos instruyes con las ense\u00f1anzas de los dos testamentos, conc\u00e9denos penetrar en los designios de tu amor, para que, en los dones que hemos recibido, percibamos la esperanza de los bienes futuros\u00bb).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, las sucesivas lecturas neotestamentarias, tomadas de la carta a los Romanos y de los evangelios de la resurrecci\u00f3n, y la eventual solemne administraci\u00f3n del bautismo, o bien la renovaci\u00f3n de las promesas bautismales, subrayan que toda la tipolog\u00ed\u00ada veterotestamentaria se cumple en el misterio pascual de Cristo y en su actualizaci\u00f3n en los fieles, los cuales, mediante el bautismo y la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, se insertan en ese misterio. El sacerdote lo explica con esta exhortaci\u00f3n: \u00abHermanos: por el misterio pascual hemos sido sepultados con Cristo en el bautismo, para que vivamos una vida nueva\u00bb. Las oraciones de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica repiten este mismo tema con lenguaje lac\u00f3nico: \u00ab&#8230; para que, renovados en cuerpo y alma, nos entreguemos plenamente a tu servicio\u00bb (colecta); \u00abEscucha&#8230; la oraci\u00f3n de tu pueblo&#8230;, para que la nueva vida que nace de estos sacramentos pascuales sea, por tu gracia,prenda de vida eterna\u00bb (sobre las ofrendas); \u00ab&#8230; que vivamos siempre unidos en tu amor los que hemos participado en un mismo sacramento pascual\u00bb (despu\u00e9s de la comuni\u00f3n). La ant\u00ed\u00adfona de la comuni\u00f3n recuerda una vez m\u00e1s, con las palabras de 1Co 5:7, que la celebraci\u00f3n tipol\u00f3gica del cordero pascual halla su cumplimiento en Cristo, verdadera pascua: \u00abHa sido inmolada nuestra v\u00ed\u00adctima pascual: Cristo. As\u00ed\u00ad pues, celebremos la pascua con los panes \u00e1zimos de la sinceridad y la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>En el mismo sentido se expresan las oraciones de los d\u00ed\u00adas siguientes a la pascua: \u00ab&#8230; concede a cuantos han renacido en la fuente bautismal vivir siempre de acuerdo con la fe que profesaron\u00bb (lunes de la octava, colecta); \u00ab&#8230; conc\u00e9denos, a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n de estas fiestas, llegar un d\u00ed\u00ada a la alegr\u00ed\u00ada eterna\u00bb (mi\u00e9rcoles, colecta); \u00ab&#8230; conc\u00e9denos realizar en la vida cuanto celebramos en la fe\u00bb (viernes, colecta); \u00abConc\u00e9denos, Se\u00f1or, que la celebraci\u00f3n de estos misterios pascuales nos llene siempre de alegr\u00ed\u00ada, y que la actualizaci\u00f3n repetida de nuestra redenci\u00f3n sea para nosotros fuente de gozo incesante\u00bb (s\u00e1bado, sobre las ofrendas); \u00abDios&#8230;, que reanimas la fe de tu pueblo con el retorno anual de las fiestas pascuales, acrecienta en nosotros los dones de tu gracia, para que comprendamos mejor la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del esp\u00ed\u00adritu que nos ha hecho renacer y de la sangre que nos ha redimido\u00bb (segundo domingo de pascua, colecta).<\/p>\n<p>IV. Cumbre y fuente: la realidad lit\u00fargica como \u00abfuente\u00bb de espiritualidad aut\u00e9ntica<br \/>\nCon cuanto hemos dicho quer\u00ed\u00adamos se\u00f1alar el alto grado de realidad espiritual que se nos ofrece en la celebraci\u00f3n genuina de la liturgia. La liturgia actualiza el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico de Cristo: precisamente \u00abpara realizar una obra tan grande, Cristo est\u00e1&#8230; presente a su iglesia\u00bb (SC 7). \u00abEn consecuencia, toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo, que es la iglesia, es acci\u00f3n sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo t\u00ed\u00adtulo y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acci\u00f3n de la iglesia\u00bb (SC 7). Aqu\u00ed\u00ad, por tanto, est\u00e1 la cumbre y la fuente (SC 10), la realidad suprema para todos los que buscan verdaderamente a Dios, el anticipo de la futura gloria celeste (SC 8). Ciertamente, la liturgia no lo es todo, \u00abno agota toda la actividad de la iglesia\u00bb (SC 9), pero es la cumbre de toda acci\u00f3n eclesial y la fuente de toda su fuerza: \u00abPues los trabajos apost\u00f3licos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se re\u00fanan, alaben a Dios en medio de la iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Se\u00f1or\u00bb (SC 10). De semejante celebraci\u00f3n genuina procede todo lo dem\u00e1s: \u00abDe la liturgia, sobre todo de la eucarist\u00ed\u00ada, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la m\u00e1xima eficacia aquella santificaci\u00f3n de los hombres en Cristo y aquella glorificaci\u00f3n de Dios a la cual las dem\u00e1s obras de la iglesia tienden como a su fin\u00bb (SC 10).<\/p>\n<p>1. CELEBRACI\u00ed\u201cN GENUINA DE LA ACCI\u00ed\u201cN SAGRADA MISMA. POr eso la espiritualidad lit\u00fargica exige, ante todo, que se celebren de manera genuina las acciones lit\u00fargicas y que se tienda \u00aba aquella participaci\u00f3n plena, consciente y activa&#8230;, que exige la naturaleza de la liturgia misma, y a la cual tiene derecho y obligaci\u00f3n, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, linaje escogido, sacerdocio real, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido (1Pe 2:9; cf 2,4-5)\u00bb (SC 14; cf 48). De aqu\u00ed\u00ad debe brotar a continuaci\u00f3n toda una vida, ordenada seg\u00fan el ritmo de las celebraciones lit\u00fargicas anuales, para que el misterio pascual se realice y se exprese de forma viva en nuestra vida (ut mysterium paschale vivendo exprimatur), o sea, en la celebraci\u00f3n viva de todas las acciones lit\u00fargicas que han de ejecutarse progresivamente y en una vida cristiana coherente; todo ello en una genuina correspondencia entre acci\u00f3n simb\u00f3lica exterior y actitud espiritual interior (ut mens nostra concordet voci nostrae). En este sentido podemos describir aproximadamente as\u00ed\u00ad la esencia de la espiritualidad lit\u00fargica: es aquella actitud de conjunto del hombre espiritual con la que construye, en la fe, toda su propia vida, humana y espiritual, sobre la celebraci\u00f3n de los misterios de Cristo, en la participaci\u00f3n activa en la liturgia de la iglesia. De este modo participa en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, se modela, en virtud de la gracia divina, sobre la propia imagen primordial, para, a continuaci\u00f3n, tomar de aqu\u00ed\u00ad los criterios informadores de toda su existencia. Ha renacido del agua y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, ha sido revigorizado y confirmado por el Esp\u00ed\u00adritu. y llamado a concelebrar la eucarist\u00ed\u00ada. Y aunque hubiese recibido estos sacramentos en la infancia o en la primera juventud, ahora se declara cristiano adulto y maduro, que acepta la realidad de estos sacramentos de la iniciaci\u00f3n, dispuesto a participar continua y activamente en la eucarist\u00ed\u00ada, a la espera del cumplimiento escatol\u00f3gico \u00faltimo, para alabanza de la gloria de Dios (cf SC 9-13).<\/p>\n<p>2. DESARROLLO. La espiritualidad lit\u00fargica, por tanto, pone acentuadamente en primera posici\u00f3n la celebraci\u00f3n de la liturgia misma; aqu\u00ed\u00ad, y no normalmente en otro lugar -por ejemplo, en la meditaci\u00f3n piadosa y callada hecha despu\u00e9s de la liturgia (por m\u00e1s que esa meditaci\u00f3n, colocada en su justo lugar, sea sin duda importante)-, nos insertamos en el misterio de Cristo, en su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica en toda su extensi\u00f3n y profundidad; aqu\u00ed\u00ad encontramos al Se\u00f1or en la realidad suprema de su presencia, aunque \u00e9sta permanezca oculta bajo el velo de los signos, en la fe. La acci\u00f3n sagrada celebrada de manera aut\u00e9ntica, naturalmente, debe prolongarse en toda una vida cristiana, que toma su propia orientaci\u00f3n decisiva precisamente de la acci\u00f3n lit\u00fargica. Sea cual sea la forma concreta de esa orientaci\u00f3n -en la forma de la espiritualidad del sacerdote o del laico, del monje o del cristiano en el mundo, de Francisco de As\u00ed\u00ads, de Francisco de Sales o de los Hermanitos de Charles de Foucauld , para que se trate de una espiritualidad cristiana aut\u00e9ntica debe haber siempre, como com\u00fan denominador, una adecuaci\u00f3n a las l\u00ed\u00adneas cl\u00e1sicas de las acciones lit\u00fargicas (cf, por ejemplo, LG 39-42).<\/p>\n<p>Se trata de esa actitud que tiene su fundamento en la obra salv\u00ed\u00adfica llevada a cabo por Cristo, la cual se nos comunica en la fe activa y en los sacramentos de la fe, que a su vez dejan sentir su influjo sobre toda la vida, la centran en torno a la liturgia como su cumbre y su fuente y la llevan a expresar concretamente el misterio pascual.<\/p>\n<p>Esto significa, en concreto, insertarse en la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo mediante una celebraci\u00f3n viva, consciente, transida de fe y plena de sus misterios salv\u00ed\u00adficos (en particular del misterio pascual como v\u00e9rtice de toda la vida del Se\u00f1or, que es a su vez la realizaci\u00f3n de toda la historia salv\u00ed\u00adfica veterotestamentaria); hacer presente esa obra salv\u00ed\u00adfica para prolongarla en la vida cotidiana; vivirla precisamente aqu\u00ed\u00ad, en la esperanza de llegar un d\u00ed\u00ada, con el auxilio de la gracia de Dios, a la consumaci\u00f3n y realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica definitiva de esos misterios en el reino de Dios plenamente manifestado.<\/p>\n<p>Paralelamente, la genuina espiritualidad lit\u00fargica es siempre la uni\u00f3n de una celebraci\u00f3n santa y de su continuaci\u00f3n en la vida.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, aqu\u00ed\u00ad es necesario distinguir tres estadios sucesivos y complementarios entre s\u00ed\u00ad: la celebraci\u00f3n sacramental misma (como cumbre y fuente); la extensi\u00f3n de esta realidad lit\u00fargica en el espacio de la jornada y del tiempo festivo a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de las correspondientes acciones lit\u00fargicas y de piedad; finalmente, la realizaci\u00f3n y la irradiaci\u00f3n de todo esto en la vida cotidiana del individuo y de la comunidad, para que todo el individuo en cuanto persona y la comunidad en cuanto compuesta de personas vivas- sea \u00aben Cristo Jes\u00fas\u00bb, \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb; est\u00e9 en marcha hacia el Padre (cf Efe 2:18 y 3,16-4,16).<\/p>\n<p>a) Actualizaci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana. En el marco de esta totalidad es necesario vivir en primer lugar la iniciaci\u00f3n cristiana. El Ritual de la Iniciaci\u00f3n Cristiana de Adultos (RICA) lo dice con toda claridad: \u00abEl ritual&#8230; se destina a los adultos, que al o\u00ed\u00adr el anuncio del misterio de Cristo, y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en sus corazones, consciente y libremente buscan al Dios vivo y emprenden el camino de la fe y de la conversi\u00f3n\u00bb (Observaciones Generales, 1). Esto sucede en el cuadro de la administraci\u00f3n de los tres sacramentos, que se desenvuelve lentamente, pasando por los grados y tiempos del catecumenado hasta tocar el v\u00e9rtice de las acciones sacramentales con el \u00abba\u00f1o en el agua acompa\u00f1ado de la palabra\u00bb, con la confirmaci\u00f3n mediante el Esp\u00ed\u00adritu Santo y con la primera participaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada, para introducir a continuaci\u00f3n cada vez m\u00e1s \u00ed\u00adntimamente en las profundidades del misterio de Cristo no s\u00f3lo durante los escasos d\u00ed\u00adas de esta mistagogia oficial en el tiempo pascual, sino con la participaci\u00f3n activa en la liturgia de los domingos y del a\u00f1o lit\u00fargico, para traducirlo todo a la vida.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima tarea es vinculante tambi\u00e9n para aquellos que hoy, seg\u00fan una praxis que se ha desarrollado leg\u00ed\u00adtimamente desde los primeros siglos cristianos, son bautizados de peque\u00f1os y reciben ya en la primera juventud los otros dos sacramentos de la iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Ritual del Bautismo de Ni\u00f1os en sus Observaciones Generales, que son una exposici\u00f3n program\u00e1tica de los fundamentos de una vida genuinamente cristiana, y por tanto de una espiritualidad verdaderamente fundada sobre la liturgia, dice lo siguiente de estos tres sacramentos: \u00abPor los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, los hombres, libres del poder de las tinieblas, muertos, sepultados y resucitados con Cristo, reciben el Esp\u00ed\u00adritu de los hijos de adopci\u00f3n y celebran con todo el pueblo de Dios el memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb (n. 1). \u00abEn efecto, incorporados a Cristo por el bautismo, constituyen el pueblo de Dios, reciben el perd\u00f3n de todos sus pecados y pasan de la condici\u00f3n humana en que nacen como hijos del primer Ad\u00e1n al estado de los hijos adoptivos, convertidos en nueva criatura por el agua y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por esto se llaman y son hijos de Dios. Marcados luego en la confirmaci\u00f3n por el don del Esp\u00ed\u00adritu, son m\u00e1s perfectamente configurados con el Se\u00f1or y llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo, a fin de que, dando testimonio de \u00e9l ante el mundo, cooperen a la expansi\u00f3n y dilataci\u00f3n del cuerpo de Cristo para llevarlo cuanto antes a su plenitud. Finalmente, participando en la asamblea eucar\u00ed\u00adstica, comen la carne del Hijo del hombre y beben su sangre, a fin de recibir la vida eterna y expresar la unidad del pueblo de Dios; y, ofreci\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismos con Cristo, contribuyen al sacrificio universal, en el cual se ofrece a Dios, a trav\u00e9s del Sumo Sacerdote, toda la ciudad redimida; y piden que, por una efusi\u00f3n m\u00e1s plena del Esp\u00ed\u00adritu Santo, llegue todo el g\u00e9nero humano a la unidad de la familia de Dios. Por tanto, los tres sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana se ordenan entre s\u00ed\u00ad para llevar a su pleno desarrollo a los fieles, que ejercen la misi\u00f3n de todo el pueblo cristiano en la iglesia y en el mundo\u00bb (n. 2).<\/p>\n<p>Para la mayor parte de nosotros, cristianos de hoy, la espiritualidad lit\u00fargica consiste, por tanto, en tomar en serio esta realidad fundamental, en permanecer enraizados en ella con una vida apartada de las tinieblas del pecado: muertos con Cristo, vivos con \u00e9l, buscando las cosas de arriba con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el seno de la comunidad de los hijos de Dios, como pueblo de Dios, como iglesia, dispuestos a celebrar comunitariamente la eucarist\u00ed\u00ada, dando gracias unidos a Cristo en el paso-sacrificio al Padre, part\u00ed\u00adcipes de su vida divina, animados por la firme esperanza en la \u00faltima realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica de todos estos bienes y gracias.<\/p>\n<p>\u00abVivir siempre de acuerdo con la fe que profesaron\u00bb (lunes de la octava de pascua, colecta); \u00ab&#8230; que el Esp\u00ed\u00adritu Santo sea siempre nuestra fuerza y la eucarist\u00ed\u00ada que acabamos de recibir acreciente en nosotros la salvaci\u00f3n\u00bb (domingo de pentecost\u00e9s, despu\u00e9s de la comuni\u00f3n); \u00ab&#8230; la fuerza del sacramento pascual, que hemos recibido, persevere siempre en nosotros\u00bb (segundo domingo de pascua, despu\u00e9s de la comuni\u00f3n); \u00ab&#8230; que comprendamos mejor la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del Esp\u00ed\u00adritu que nos ha hecho renacer y de la sangre que nos ha redimido\u00bb (segundo domingo de pascua, colecta). Estas oraciones nos dicen con qu\u00e9 disposici\u00f3n deben vivir todos los bautizados para poder llevar a la pr\u00e1ctica lo que se les ha comunicado en los sacramentos de la iniciaci\u00f3n. La espiritualidad lit\u00fargica es decididamente la espiritualidad de la realidad (de la realizaci\u00f3n) del bautismo y de la confirmaci\u00f3n, con la exigencia de realizar concretamente todo esto en la participaci\u00f3n renovada constantemente en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) Acentuaci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Por tanto, la espiritualidad lit\u00fargica es tambi\u00e9n en gran medida y de manera particular\u00ed\u00adsima una espiritualidad eucar\u00ed\u00adstica, en el sentido de una aut\u00e9ntica piedad eucar\u00ed\u00adstica eclesial, como se presenta en la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium, de 1967, sobre el culto del misterio eucar\u00ed\u00adstico \u00ab. La instrucci\u00f3n comienza con estas palabras: \u00abEl misterio eucar\u00ed\u00adstico es sin duda el centro de la liturgia sagrada, y, m\u00e1s a\u00fan, de toda la vida cristiana\u00bb (n. 1). La adecuada ordenaci\u00f3n de esa piedad eucar\u00ed\u00adstica se nos explica en el p\u00e1rrafo sobre los Puntos doctrinales m\u00e1s importantes: \u00abLa misa o cena del Se\u00f1or es a la vezinseparablemente: sacrificio en el que se perpet\u00faa el sacrificio de la cruz; memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or&#8230;; banquete sagrado&#8230;\u00bb (n. 3, a); \u00abPor consiguiente, en la misa el sacrificio y el banquete sagrado pertenecen a un mismo misterio, de tal manera que est\u00e1n \u00ed\u00adntimamente unidos\u00bb (n. 3, b); \u00abLa celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica&#8230; es una acci\u00f3n no s\u00f3lo de Cristo, sino tambi\u00e9n de la iglesia&#8230; De donde ninguna misa&#8230; es acci\u00f3n meramente privada&#8230;\u00bb (n. 3, c, d); \u00abLa celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada en el sacrificio de la misa es realmente el origen y el fin del culto que se le tributa fuera de la misa\u00bb (n. 3, e); \u00abHay, pues, que considerar el misterio eucar\u00ed\u00adstico en toda su amplitud, tanto en la celebraci\u00f3n misma de la misa como en el culto de las sagradas especies&#8230;\u00bb (n. 3, g). De aqu\u00ed\u00ad brota la ordenaci\u00f3n de la vida cristiana: los fieles deben saber que \u00abla celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada es verdaderamente el centro de toda la vida cristiana\u00bb (n. 6). Mediante esa celebraci\u00f3n \u00abvive continuamente y crece la iglesia. Esta iglesia de Cristo est\u00e1 verdaderamente presente en todas las leg\u00ed\u00adtimas comunidades locales de los fieles&#8230; En cualquier altar bajo el ministerio del obispo o del sacerdote que hace las veces del obispo se manifiesta el s\u00ed\u00admbolo de aquella caridad y unidad del cuerpo m\u00ed\u00adstico, sin la cual no puede haber salvaci\u00f3n\u00bb (n. 7).<\/p>\n<p>Esto significa que cada uno de los cristianos tiene el derecho y el deber (cf SC 14 y 47s) de participar activa, consciente y plenamente con fe en la celebraci\u00f3n comunitaria de la eucarist\u00ed\u00ada por lo menos todos los domingos y fiestas. Aqu\u00ed\u00ad el individuo se inserta en la comunidad de la iglesia, que, en la celebraci\u00f3n memorial llena-de-realidad de la muerte y resurrecci\u00f3n de su Se\u00f1or, se ofrece con \u00e9l al Padre, con \u00e9l realiza el paso del hombre viejo al nuevo, que, unido a Cristo, camina hacia el Padre. Todo esto en la multiplicidad de los elementos particulares que constituyen concretamente la eucarist\u00ed\u00ada, es decir: en la comuni\u00f3n con todos los creyentes, en el acto penitencial, en el canto de alabanza (Gloria in excelsis), en la escucha y acogida de la palabra de Dios tomada del AT y del NT, de los escritos apost\u00f3licos y del evangelio, en la confesi\u00f3n de la fe (credo), en la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, en la inserci\u00f3n en el sacrificio de Cristo mediante el acto de llevar los dones sacrificiales al altar, en la intervenci\u00f3n en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica -pronunciada por el sacerdote- mediante el Sanctus, las aclamaciones y el Am\u00e9n, en la participaci\u00f3n adorante en la mesa sacrificial por la comuni\u00f3n. En toda misa se anuncia la muerte y la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or: \u00abEsto lo manifiesta especialmente la reuni\u00f3n del domingo; es decir, aquel d\u00ed\u00ada de la semana en que el Se\u00f1or resucit\u00f3 de entre los muertos&#8230; Se les propondr\u00e1 (por tanto, a los fieles) ya desde el comienzo de la formaci\u00f3n cristiana que el domingo es la fiesta principal (suya) (SC 106), en la que reunidos escuchen la palabra de Dios y participen en el misterio pascual. M\u00e1s a\u00fan, favor\u00e9zcanse las iniciativas que procuren que el domingo sea tambi\u00e9n d\u00ed\u00ada de alegr\u00ed\u00ada y de liberaci\u00f3n del trabajo (SC 106)\u00bb (Eucharisticum mysterium 25).<\/p>\n<p>Pero si la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada es en s\u00ed\u00ad misma una gran realidad festiva, presencia, s\u00ed\u00adntesis del encuentro y de la participaci\u00f3n, adem\u00e1s tiende a irradiarse a todo el d\u00ed\u00ada festivo, y luego a la vida: \u00abLos fieles deben mantener en sus costumbres y en su vida lo que han recibido en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica por la fe y el sacramento. Procurar\u00e1n, pues, que su vida discurracon alegr\u00ed\u00ada en la fortaleza de este alimento del cielo, participando en la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. As\u00ed\u00ad, despu\u00e9s de haber participado en la misa, cada uno sea sol\u00ed\u00adcito en hacer buenas obras, en agradar a Dios, en vivir rectamente, entregado a la iglesia, practicando lo que ha aprendido y progresando en el servicio de Dios, trabajando por impregnar al mundo del esp\u00ed\u00adritu cristiano y tambi\u00e9n constituy\u00e9ndose en testigo de Cristo en toda circunstancia y en el coraz\u00f3n mismo de la convivencia humana\u00bb (ib, n. 13).<\/p>\n<p>c) Liturgia de las Horas, oraci\u00f3n incesante. La espiritualidad lit\u00fargica exporta, por as\u00ed\u00ad decirlo, los beneficios de la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a la continua celebraci\u00f3n comunitaria de las alabanzas de Dios, esto es, a la celebraci\u00f3n de la liturgia de las Horas, por lo menos en la celebraci\u00f3n comunitaria de sus partes: en la pr\u00e1ctica, a la celebraci\u00f3n de las v\u00ed\u00adsperas, aquella oraci\u00f3n de la tarde que, con la oraci\u00f3n matinal de los laudes, constituye el doble quicio de la liturgia eclesial de las Horas (SC 89, a). Y \u00e9ste es el punto en que la actual praxis cristiana se aparta m\u00e1s del ideal de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica. Que nosotros \u00abvivimos nuestro bautismo\u00bb y en alguna medida participamos activamente en la misa dominical, todav\u00ed\u00ada hoy es una cosa obvia para los verdaderos cristianos, practicantes. En cambio, el culto de la tarde, las v\u00ed\u00adsperas, por diversos motivos ha desaparecido casi del horizonte de la mayor parte de los cristianos. Por otro lado, para los cristianos practicantes sigue en pie la antiqu\u00ed\u00adsima costumbre de la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana y de la tarde, aunque en muchos casos reducida a la recitaci\u00f3n de unas pocas f\u00f3rmulas breves (casi siempre se trata, adem\u00e1s, deuna oraci\u00f3n del todo privada y silenciosa). Aqu\u00ed\u00ad se coloca la exhortaci\u00f3n y la invitaci\u00f3n de la espiritualidad lit\u00fargica. Es necesario recordar nuevamente, y en lo posible reactivar, aquella que fue la antiqu\u00ed\u00adsima tradici\u00f3n eclesial. \u00abLa oraci\u00f3n p\u00fablica y comunitaria del pueblo de Dios figura con raz\u00f3n entre los primeros cometidos de la iglesia\u00bb (OGLH 1). En ella la iglesia enlaza con la oraci\u00f3n de Cristo y la prolonga, de acuerdo con su exhortaci\u00f3n a orar incesantemente, con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, comunitariamente, reunidos dos o tres en su nombre, de manera que \u00e9l pueda estar presente para la santificaci\u00f3n de la sucesi\u00f3n temporal del d\u00ed\u00ada y de la noche (cf OGLH 2-11). Esa \u00abliturgia de las Horas extiende a los distintos momentos del d\u00ed\u00ada\u00bb las prerrogativas del misterio eucar\u00ed\u00adstico: \u00abla alabanza y la acci\u00f3n de gracias, as\u00ed\u00ad como el recuerdo de los misterios de la salvaci\u00f3n, las s\u00faplicas y el gusto anticipado de la gloria celeste\u00bb (OGLH 12). Ciertamente, la liturgia de las Horas en su conjunto se hab\u00ed\u00ada desarrollado de tal manera que se hab\u00ed\u00ada hecho casi exclusivamente cosa de grupos de sacerdotes y monjes dedicados y entregados a ello. Pero la liturgia reformada posconciliar, con las abreviaciones y cambios que ha introducido y con la autorizaci\u00f3n de rezar el oficio en lengua vern\u00e1cula, tiende expresamente a que no s\u00f3lo los grupos dedicados oficialmente a ello, sino tambi\u00e9n todos los sacerdotes y los religiosos, los grupos de laicos cristianos que por cualquier motivo est\u00e9n reunidos, e incluso el particular aislado (aunque \u00e9ste sea un caso l\u00ed\u00admite, pues el ideal sigue siendo la oraci\u00f3n comunitaria), recen la liturgia de las Horas, o por lo menos parte de ella. Y cuando lo hagan en la forma deseada y promovida por la iglesia, se unen al canto de alabanza de la iglesia, de Cristo y de los coros celestes (OGLH 2O-27). Precisamente en el \u00faltimo n\u00famero citado de los OGLH leemos: \u00abSe recomienda asimismo a los laicos, dondequiera que se re\u00fanan en asambleas de oraci\u00f3n, de apostolado o por cualquier otro motivo, que reciten el oficio de la iglesia, celebrando alguna parte de la liturgia de las Horas. Es conveniente que aprendan, en primer lugar, que en la acci\u00f3n lit\u00fargica adoran al Padre en esp\u00ed\u00adritu y verdad, y que se den cuenta de que el culto p\u00fablico y la oraci\u00f3n que celebran ata\u00f1en a todos los hombres y pueden contribuir en considerable medida a la salvaci\u00f3n del mundo entero. Conviene, finalmente, que la familia, que es como un santuario dom\u00e9stico dentro de la iglesia, no s\u00f3lo ore en com\u00fan, sino que adem\u00e1s lo haga recitando algunas partes de la liturgia de las Horas, cuando resulte oportuno, con lo que se sentir\u00e1 m\u00e1s insertada en la iglesia\u00bb (cf tambi\u00e9n n. 32).<\/p>\n<p>Llamado por el bautismo y la confirmaci\u00f3n a participar y a concelebrar activamente la eucarist\u00ed\u00ada, el cristiano crece con ese robustecimiento del hombre interior, gracias al cual Cristo habita en \u00e9l en virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y \u00e9l, unido en la comuni\u00f3n de todos los creyentes, comprende \u00abla anchura, la longitud, la altura y adem\u00e1s la profundidad\u00bb (o sea, las dimensiones de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo) y conoce \u00abel amor de Cristo que sobrepuja todo conocimiento\u00bb, para ser as\u00ed\u00ad colmado \u00abde toda plenitud de Dios\u00bb (Efe 3:16-19). Esto sucede precisamente en las acciones lit\u00fargicas, al estar comunitariamente unidos en la escucha de la palabra, en la oraci\u00f3n y en la alabanza, o sea, en la acci\u00f3n propiamente sacramental. No en la uniformidad de una misma celebraci\u00f3n constantemente repetida, sino en una cambiante multiplicidad de domingos, con sus oraciones y lecturas muy variadas y, sobre todo, en la sucesi\u00f3n de las fiestas del a\u00f1o lit\u00fargico, esto es, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica memorial de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo \u00aben d\u00ed\u00adas determinados a trav\u00e9s del a\u00f1o&#8230; Cada semana, en el d\u00ed\u00ada que llam\u00f3 del Se\u00f1or\u00bb la iglesia \u00abconmemora su resurrecci\u00f3n, que una vez al a\u00f1o celebra tambi\u00e9n, junto con su santa pasi\u00f3n, en la m\u00e1xima solemnidad de la pascua.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en el c\u00ed\u00adrculo del a\u00f1o desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la encarnaci\u00f3n y la navidad hasta la ascensi\u00f3n, pentecost\u00e9s y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Se\u00f1or. Conmemorando as\u00ed\u00ad los misterios de la redenci\u00f3n, abre las riquezas del poder santificador y de los m\u00e9ritos de su Se\u00f1or, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvaci\u00f3n\u00bb (SC 102).<\/p>\n<p>Celebrar todo esto solemnemente, ensimismarse en ello, meditarlo, llevarlo consigo a lo largo del d\u00ed\u00ada festivo y en las actividades laborales de la semana: \u00e9sta es la tarea. Todo ello procediendo hacia la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica, en obediencia a los mandamientos de Dios, en el intento de \u00abconservar la unidad con el v\u00ed\u00adnculo de la paz\u00bb (Efe 4:3); para edificaci\u00f3n de la iglesia, dentro de la comunidad humana, unidos a Cristo, conformados a su morir y resucitar, en una vida verdaderamente nueva, abiertos a las dimensiones ampl\u00ed\u00adsimas de toda la historia de la salvaci\u00f3n, que, llevada a su cumplimiento en Cristo, debe ser actualizada por nosotros en la iglesia para alabanza de la gloria de Dios.<\/p>\n<p>d) Actitud penitencial y su actualizaci\u00f3n. En tal empresa, el cristiano tendr\u00e1 continuamente fallos. Por eso est\u00e1 llamado a la paenitentia, a la met\u00e1noia, a la conversi\u00f3n continua, a tener conciencia de la propia miseria y de los propios pecados, a renovarse y a conformarse continuamente con Cristo. Realiza esto con una penitencia cotidiana, a la que lo invita el acto penitencial de la misa y el confiteor de completas, sobre todo la gran predicaci\u00f3n penitencial que es la cuaresma, la predicaci\u00f3n del profeta y precursor Juan Bautista en el tiempo de -> adviento y, finalmente, el sentido de las vigilias de las solemnidades. A esa invitaci\u00f3n responden las celebraciones penitenciales comunitarias y la acci\u00f3n lit\u00fargica del sacramento de la penitencia, que se debe celebrar con una frecuencia razonable. Actuando as\u00ed\u00ad, el fiel cristiano act\u00faa en la comunidad de la iglesia, \u00abque es al mismo tiempo santa y est\u00e1 siempre necesitada de purificaci\u00f3n\u00bb (Ritual de la Penitencia 3). Ese acto penitencial se completa con la celebraci\u00f3n del sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos, en el que el cristiano enfermo busca y encuentra la curaci\u00f3n de la enfermedad f\u00ed\u00adsica (por lo menos en el sentido de que se siente ayudado a soportar con paciencia la enfermedad en obediencia a la voluntad de Dios) y sobre todo del pecado, para ser revigorizado con la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo que el Se\u00f1or le da (\u00ab&#8230; te ayude el Se\u00f1or con la gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb: Ritual de la Unci\u00f3n y de la Pastoral de Enfermos 143).<br \/>\ne) Ministerio sacramental. Para que la vida cristiana pueda vivirse as\u00ed\u00ad en conformidad con el orden sacramental, es necesario que se elijan y consagren obispos, sacerdotes y di\u00e1conos mediante el sacramento del orden, y es necesario el sacramento del matrimonio. Con el sacramento del orden, ciertos cristianos, \u00abal configurarse con Cristo, sumo y eterno sacerdote, y unirse al sacerdocio de los obispos, la ordenaci\u00f3n los convertir\u00e1 en verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento para anunciar el evangelio, apacentar al pueblo de Dios y celebrar el culto divino, principalmente en el sacrificio del Se\u00f1or\u00bb (Ritual de Ordenes, ordenaci\u00f3n de presb\u00ed\u00adteros, n. 14, p. 66). Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad sirve la regla: la tarea ministerial se confiere mediante una acci\u00f3n sagrada eficaz (= sacramento) para que lo que se ha conferido se efect\u00fae posteriormente de manera genuina. Por eso el obispo exhorta a los candidatos: \u00ab&#8230; Transmitid a todos las palabras de Dios que hab\u00e9is recibido con alegr\u00ed\u00ada. Y al meditar en la ley del Se\u00f1or procurad creer lo que le\u00e9is, ense\u00f1ar lo que cre\u00e9is y practicar lo que ense\u00f1\u00e1is\u00bb (ib, p. 67). Y en relaci\u00f3n a la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, el obispo pronuncia palabras que pueden considerarse program\u00e1ticas y de importancia decisiva para toda espiritualidad lit\u00fargica: \u00ab&#8230; Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz del Se\u00f1or\u00bb (ib, n. 26, p. 76).<br \/>\nf) Misterio del matrimonio. De manera diversa, y sin embargo semejante, en el sacramento del matrimonio el esposo y la esposa se unen con una unidad indisoluble de vida conyugal, \u00absigno de la alianza nupcial [de Cristo] con su iglesia\u00bb (Ritual del Matrimonio, Observaciones generales, n. 2). Los dos, unidos as\u00ed\u00ad en el matrimonio cristiano, \u00abpermanezcan en la fe y amen tus preceptos; unidos en matrimonio, sean ejemplo por la integridad de sus costumbres; y, fortalecidos con el poder del evangelio, manifiesten a todos el testimonio de Cristo; que su uni\u00f3n sea fecunda, sean padres de probada virtud&#8230; y, despu\u00e9s de una feliz ancianidad, lleguen a la vida de los bienaventurados en el reino celestial\u00bb (ib, 104). Aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n de la realidad sobrenatural de la celebraci\u00f3n sacramental debe brotar una vida en la que se act\u00fae la unidad Cristo-iglesia, y precisamente en el amor y en la unidad de los c\u00f3nyuges, en la oraci\u00f3n y en la asistencia com\u00fan a la iglesia, en la edificaci\u00f3n de una iglesia dom\u00e9stica, o sea, en la realizaci\u00f3n de la iglesia de Cristo en el seno de la comunidad conyugal-familiar-dom\u00e9stica.<\/p>\n<p>3. TODA LA VIDA EN CRISTO JES\u00daS. Volviendo sobre lo que hemos dicho, podemos afirmar: la espiritualidad lit\u00fargica es, en conjunto, una espiritualidad sacramental, o sea, consiste en la disponibilidad para celebrar los grandes sacramentos de la iglesia de una forma viva, con una participaci\u00f3n consciente, activa y llena de fe y, seg\u00fan la norma de esos sacramentos, para insertar toda la vida en las dimensiones inconmensurables de la obra salv\u00ed\u00adfica de Cristo: muertos y resucitados con \u00e9l, llenos de su santo Esp\u00ed\u00adritu, tendiendo siempre a celebrar su memorial a lo largo de los tiempos del a\u00f1o y del d\u00ed\u00ada, dispuestos a hacer penitencia y a dejarnos vigorizar en la enfermedad y frente a la muerte, revestidos de la gracia de estado que nos capacita para edificar el cuerpo de Cristo dentro de la iglesia y de la comunidad humana.<\/p>\n<p>Todo esto en una celebraci\u00f3n sacramental que mira con decidido empe\u00f1o a testimoniar la gracia de Cristo en medio de los \u00f3rdenes mundanos, a socorrer con amor, a construir la comunidad y a hacer progresar el reino de Cristo en el mundo, en la esperanza de que el Dios omnipotente completar\u00e1 todo en su reino eterno en una medida inmensamente superior de lo que nosotros podemos desear, imaginar y pedir.<\/p>\n<p>Naturalmente, toda esta actitud debe estar sostenida por la voluntad sincera de celebrar las acciones sacramentales con una participaci\u00f3n consciente y personal, \u00abde manera que el pensamiento est\u00e9 de acuerdo con la voz\u00bb. Las acciones sagradas deben prolongarse en la oraci\u00f3n personal, no s\u00f3lo en la celebraci\u00f3n de la liturgia de las Horas, sino tambi\u00e9n en los momentos y tiempos de la meditaci\u00f3n y de la interiorizaci\u00f3n personal y de la reflexi\u00f3n en la presencia de Dios, dispuestos a volver continuamente a la celebraci\u00f3n de las acciones sagradas de la liturgia para dar gracias a Dios o para hacer penitencia despu\u00e9s de cada ca\u00ed\u00adda o pecado, invocando su misericordia por Cristo nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Esa constante actitud personal y la conciencia de estar unidos a Cristo en la comuni\u00f3n con la iglesia se deben desarrollar en una vida cristiana activa con el cumplimiento de los deberes, la paciencia, el amor y la continua disposici\u00f3n a ayudar; en una vida activa en el desenvolvimiento de las tareas humanas, sociales y pol\u00ed\u00adticas que se nos han confiado en este mundo, sobre todo y muy concretamente con el cumplimiento de los deberes que nos competen en el lugar en que vivimos como hombres. Vivir, trabajar y gozar en la presencia de Dios, celebrar el culto festivo como v\u00e9rtice de mi ser-hombre \u00abde manera gratuita, pero no sin sentido\u00bb (zwecklos, aber sinnvoll) para alabanza de la gloria de Dios, contribuye tambi\u00e9n a la realizaci\u00f3n genuina de mi ser-hombre. Y aqu\u00ed\u00ad viene a cuento lo que el Vat. IIafirma en la GS a prop\u00f3sito de la \u00abactividad humana en el mundo\u00bb (nn. 33-39) y del \u00absano fomento del progreso cultural\u00bb (nn. 53-62).<\/p>\n<p>Todo esto de manera que nuestra vida entera sea, finalmente, de verdad una vida in Christo Iesu, una vida in Spiritu, en comunicaci\u00f3n permanente con Dios en Cristo, como experiencia que anticipa la comuni\u00f3n incomparablemente mayor con Dios que ser\u00e1 la vida eterna, la vida \u00abcara a cara\u00bb (cf 1Co 10:31; Col 3:17; 1Ts 5:8-10; G\u00e1l 3:26-28).<\/p>\n<p>Una expresi\u00f3n muy bella y densa de esta actitud espiritual nos la ofrece una oraci\u00f3n del sacramentario de Verona (n. 1329): \u00abLaudent te, Domine, ora nostra, laudet anima, laudet et vita; et quia tui muneris est quod sumus, tuum sit omne quod vivemus \u00ab.<\/p>\n<p>B. Neunheuser<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Alessio L., Una liturgia para vivir. Escritos sobre espiritualidad lit\u00fargica, Ed. 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Los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritualidad-liturgica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESPIRITUALIDAD LITURGICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17133","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17133","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17133"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17133\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17133"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17133"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17133"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}