{"id":17134,"date":"2016-02-05T11:09:20","date_gmt":"2016-02-05T16:09:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estilos-celebrativos\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:20","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:20","slug":"estilos-celebrativos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estilos-celebrativos\/","title":{"rendered":"ESTILOS CELEBRATIVOS"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Por qu\u00e9 y c\u00f3mo se plantea el problema: 1. El problema del estilo celebrativo tal y como aparece en los libros lit\u00fargicos nacidos del concilio de Trento; 2. Cambios radicales producidos con la reforma del Vat. II; 3. Qu\u00e9 se entiende por la expresi\u00f3n \u00abestilos celebrativos\u00bb &#8211; II. Doble fundamento teol\u00f3gico-pastoral de la diversidad de estilo celebrativo: 1. La liturgia, acci\u00f3n simb\u00f3lica, pasa a trav\u00e9s de formas significativas diversas; 2. La liturgia, celebraci\u00f3n de una determinada asamblea; 3. Ambitos concretos para un estilo celebrativo diversificado en las formas: a) Areas culturales diversas, b) Dimensiones num\u00e9ricas de la asamblea y circunstancias diversas de tiempo y espacio, e) Diversidad de funciones y elementos en el acto celebrativo &#8211; III. Otras indicaciones de car\u00e1cter general: 1. Conocimiento necesario de la asamblea y de su cultura; 2. Respeto del esp\u00ed\u00adritu, de la estructura y de las leyes de la celebraci\u00f3n; 3. Un estilo que parte del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Por qu\u00e9 y c\u00f3mo se plantea el problema<br \/>\nUno de los datos m\u00e1s significativos de la reciente reforma lit\u00fargica, por desgracia todav\u00ed\u00ada poco asimilado y llevado a la pr\u00e1ctica, y que por eso es uno de los objetivos fundamentales de la renovaci\u00f3n puesta en marcha en la iglesia con la publicaci\u00f3n de los nuevos -> libros lit\u00fargicos, es el redescubrimiento del hecho global de la -> celebraci\u00f3n: su genuino significado, sus componentes, su ritmo, el sujeto y las funciones que se realizan en ella, sus finalidades espec\u00ed\u00adficas. En este contexto se inserta el problema de una diversidad (o multiplicidad) de estilos celebrativos.<\/p>\n<p>1. EL PROBLEMA DEL ESTILO CELEBRATIVO TAL Y COMO APARECE EN LOS LIBROS LIT\u00daRGICOS NACIDOS DEL CONCILIO DE TRENTO. De un examen, aunque s\u00f3lo sea superficial, del rico y minucioso aparato normativo de los libros lit\u00fargicos publicados a continuaci\u00f3n del concilio de Trento, contenido en el comienzo o en el cuerpo de los mismos, se desprenden con claridad algunos elementos importantes concernientes a nuestro tema.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Celebrar significa ejecutar una prescripci\u00f3n, o sea, leer unos textos prescritos y cumplir unos ritos r\u00ed\u00adgida y detalladamente preconstituidos que, en general, se consideran v\u00e1lidos por s\u00ed\u00ad mismos, independientemente de lo que les haya podido confiar la genuina tradici\u00f3n para que lo transmitieran y de las condiciones que en determinada asamblea permiten la comunicaci\u00f3n no s\u00f3lo a nivel intelectual (nociones), sino tambi\u00e9n a nivel interpretativo y expresivo.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La gesti\u00f3n del acto ritual se conf\u00ed\u00ada exclusivamente a miembros del clero, que deben actuar no s\u00f3lo con plena fidelidad a lo que est\u00e1 fijado, sino tambi\u00e9n digne, attente ac devote. Al hacer sus rituales se ignora o se niega del todo cualquier intervenci\u00f3n innovadora no prevista en el patr\u00f3n oficial; \u00e9ste debe ser siempre id\u00e9ntico a s\u00ed\u00ad mismo y realizado en todas partes de la misma manera. De aqu\u00ed\u00ad se sigue,naturalmente, un estilo celebrativo uniforme y despersonalizado, que desgasta a los celebrantes, determinando inevitablemente un modo de actuar r\u00e1pido y habitudinario, preocupado m\u00e1s por lo que se exige para su validez que por la significatividad y la expresi\u00f3n de los diversos ritos que se ejecutan.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Como consecuencia de ello, la asamblea que interviene en el rito es en general solamente destinataria de la acci\u00f3n, y adem\u00e1s casi siempre en una actitud muda y pasiva. Efectivamente, se llama a los fieles -si todo va bien para que escuchen, sin comprender en la mayor parte de los casos el significado de las palabras y los gestos. La masa asiste casi siempre de rodillas, en una actitud de oraci\u00f3n devota y personal; generalmente, las respuestas y aclamaciones, aunque est\u00e9n previstas en el rito, las hace uno en nombre de todos. Las r\u00fabricas no toman absolutamente en consideraci\u00f3n la presencia y la actuaci\u00f3n de la asamblea, y excluyen totalmente cualquier diversificaci\u00f3n de las modalidades celebrativas en relaci\u00f3n con la diversidad de situaciones locales ambientales, culturales o de fe.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad la celebraci\u00f3n toma un aspecto ceremonial, \u00e1ulico, pomposo y formalista, que, como mucho, suscita una actitud de estupor, de complacencia, de gusto est\u00e9tico.<\/p>\n<p>2. CAMBIOS RADICALES PRODUCIDOS CON LA REFORMA DEL VAT. II. Desde este punto de vista, la reforma inaugurada con el Vat. II ha determinado un cambio radical, por lo menos en los principios y a nivel objetivo de pronunciamientos oficiales, y sobre todo de indicaciones teol\u00f3gico-pastorales y normativas, como aparecen sobre todo en las ricas Observaciones generales de los nuevos libros lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 El t\u00e9rmino celebrar, en el lenguaje y en la praxis lit\u00fargica, indica \u00abla acci\u00f3n concreta que consiste en ejecutar un determinado rito, entendido como acto de culto de una asamblea concreta de creyentes. El t\u00e9rmino condensa todos los componentes del acto ritual: los que lo ejecutan, el objeto o los valores que persiguen, las modalidades caracter\u00ed\u00adsticas de este actuar\u00bb&#8217;. Acto complejo, pues, que suscita una amplia gama de problemas, exige una nueva mentalidad, abre posibilidades nuevas y diversificadas en la actuaci\u00f3n ritual, precisa m\u00faltiples atenciones psicol\u00f3gicas y pastorales, pone en movimiento una diversidad de agentes y, por tanto, de modalidades celebrativas.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Con la reforma y la utilizaci\u00f3n de los nuevos libros lit\u00fargicos est\u00e1 manifest\u00e1ndose un gradual cambio de r\u00e9gimen respecto a la situaci\u00f3n precedente: de uno ritualista, del que habl\u00e1bamos m\u00e1s arriba, a otro m\u00e1s abierto y sensible a la experiencia religiosa y a la comunicaci\u00f3n&#8217;. O sea, se est\u00e1n modificando los puntos de referencia para una celebraci\u00f3n aut\u00e9ntica, para su justa valoraci\u00f3n, sobre todo en orden a las finalidades que tiene y a los frutos que debe dar. Se pide, especialmente a quien tiene la misi\u00f3n de animador, que est\u00e9 m\u00e1s atento a dejarse arrastrar personalmente y a arrastrar a los miembros de la asamblea, as\u00ed\u00ad como al valor efectivo de los signos m\u00e1s que a su puro y simple verificarse oficialmente.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Otro dato significativo de novedad consiste en una identificaci\u00f3n m\u00e1s exacta de cada una de las funciones rituales previstas en el acto completo de la celebraci\u00f3n. La Ordenaci\u00f3n General del Misal Romano, por ejemplo, aclara en diferentes puntos el significado y el valor de los gestos lit\u00fargicos: la acogida, la presidencia, la proclamaci\u00f3n de la palabra de Dios y el simple pronunciar las moniciones, moverse, actuar, etc. (cf OGMR 11-15; 18-19; 20; 22-23). Todas esas funciones exigen despu\u00e9s que se las manifieste y se las haga sensibles de diferentes formas rituales. As\u00ed\u00ad sucede que, mientras que la funci\u00f3n es tendencialmente fija, las formas en cambio pueden, y a veces deben, ser diversas y diferenciadas. As\u00ed\u00ad, puede haber modos y estilos diversos para actualizar un texto; maneras diversas de cantar; modalidades diferentes para expresar alegr\u00ed\u00ada, consentimiento, compunci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Un ulterior aspecto novedoso lo constituye el modo de considerar las estructuras rituales, en primer lugar el libro que se usa para la celebraci\u00f3n. No deben ponerse al mismo nivel las diferentes partes que lo componen, ni tampoco tienen todas el mismo valor.<\/p>\n<p>Algunos elementos son m\u00e1s fijos, otros m\u00e1s flexibles: una r\u00fabrica no tiene el mismo valor que una monici\u00f3n, y a \u00e9sta no se la debe situar en el mismo plano que una oraci\u00f3n presidencial o una f\u00f3rmula sacramental. Las didascal\u00ed\u00adas, por ejemplo, son indicativas: con frecuencia ser\u00e1 necesario repensarlas y reformularlas; los textos eucol\u00f3gicos, en cambio, son m\u00e1s determinantes y, en general, intocables, aunque haya la posibilidad de elegir uno u otro entre ellos. M\u00e1s a\u00fan, las f\u00f3rmulas sacramentales. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que, en ciertos aspectos y dentro de determinados l\u00ed\u00admites, el libro lit\u00fargico no es una estructura r\u00ed\u00adgida y monol\u00ed\u00adtica, sino un material rico y org\u00e1nico, que hay que ordenar y utilizar con competencia, fantas\u00ed\u00ada y buen sentido, respetando de todas formas el esp\u00ed\u00adritu, las leyes intr\u00ed\u00adnsecas de la celebraci\u00f3n, su dinamismo interno, etc.; en una palabra: demaneras diversificadas, seg\u00fan las situaciones.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Finalmente, y es quiz\u00e1 uno de los elementos m\u00e1s importantes, la reforma lit\u00fargica ha dejado bien claro qui\u00e9n es el verdadero sujeto de la acci\u00f3n cultual, ensanchando el horizonte del clero y de los ministros sagrados a toda la l asamblea en cuanto pueblo de Dios org\u00e1nicamente estructurado, pero viviente aqu\u00ed\u00ad y llamado hoy a ofrecer al Padre, por Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu su culto en esp\u00ed\u00adritu y verdad<br \/>\nLa atenci\u00f3n a la asamblea, en cuanto sujeto del acto ritual, ha llevado inevitablemente, como era natural y l\u00f3gico, a dejar en un segundo plano las cosas y a hacer aparecer a las personas coagentes, con su diversidad de carismas y funciones, en relaci\u00f3n a la diversa cultura, al diverso grado de pertenencia a la iglesia, al diverso modo de sentir y expresar la fe en el \u00fanico Se\u00f1or. La liturgia es, efectivamente, adem\u00e1s de un acto de Cristo resucitado, una acci\u00f3n cultual y santificante para esta y de esta comunidad, como dice la misma etimolog\u00ed\u00ada del t\u00e9rmino en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>3. QUE SE ENTIENDE POR LA EXPRESI\u00ed\u201cN \u00abESTILOS CELEBRATIVOS\u00bb. Para limpiar el terreno de posibles y f\u00e1ciles equ\u00ed\u00advocos, por el t\u00e9rmino estilo se entiende aqu\u00ed\u00ad las modalidades concretas y las caracter\u00ed\u00adsticas peculiares de la expresi\u00f3n verbal y gestual propia de la actuaci\u00f3n ritual. Esta, en efecto, desde un punto de vista general, es el conjunto de las palabras-gestos con que el hombre y un determinado grupo de hombres se abren a la dimensi\u00f3n trascendental, que es connatural a la naturaleza humana limitada y contingente, y buscan o realizan el di\u00e1logo y el encuentro con ella, de acuerdo con la naturaleza misma del hombre, que es un ser simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Dios, que es trascendente, totalmente otro, con su revelaci\u00f3n ha hecho irrupci\u00f3n en la historia humana para realizar la alianza, o sea, \u00abpara invitarlos y recibirlos en su compa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb y constituir una comunidad, un pueblo que le pertenezca como especial propiedad suya (DV 2; LG 9), lo reconozca en la verdad y le sirva fielmente (ib). Y todo esto lo ha realizado adapt\u00e1ndose al hombre, esp\u00ed\u00adritu encarnado, con palabras y gestos \u00ed\u00adntimamente relacionados (DV 2). Por eso se puede hablar de un estilo en el actuar de Dios en la historia y de una acertada pedagog\u00ed\u00ada adoptada por \u00e9l en el cumplimiento de su proyecto de salvaci\u00f3n (cf DV 4; 13).<\/p>\n<p>Frente a la provocaci\u00f3n y al don de Dios, el hombre est\u00e1 llamado a dar su respuesta de adhesi\u00f3n y de acogida en la fe, para entrar en la comunidad de su pueblo y realizar el encuentro-di\u00e1logo-comuni\u00f3n con \u00e9l. Y lo hace -y no podr\u00ed\u00ada ser de otra forma&#8211; mediante palabras y gestos. Es la ley de las mediaciones sensibles, que preside toda la l historia de la salvaci\u00f3n, de la cual la liturgia es una actuaci\u00f3n concreta en el tiempo que va de la ascensi\u00f3n hasta la vuelta del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El misterio de la alianza se realiza, por tanto, en una obra, en un conjunto ordenado y org\u00e1nico de palabras, de -> silencios, de -> gestos, o sea, de -> ritos y -> s\u00ed\u00admbolos, en los que la iglesia toma cuerpo y se hace, en el Esp\u00ed\u00adritu, una nueva humanidad; y, en ella, cada uno de los creyentes est\u00e1 llamado a ser una criatura nueva, a ofrecer al Padre por medio de Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu su culto espiritual. En esta perspectiva, la liturgia es de alguna manera la encarnaci\u00f3n de la alianza; ciertamente no de manera exclusiva, peros\u00ed\u00ad de manera insustituible y seg\u00fan formas propias<br \/>\nDe todo lo dicho se sigue que en la liturgia el estilo no es un elemento accesorio y secundario, sino un componente esencial e intr\u00ed\u00adnseco de ella. Los problemas que se refieren a \u00e9l no son, por tanto, nuevos; siempre se han planteado, aunque hoy adquieran aspectos nuevos por diversos motivos: ante todo, porque se descubre nuevamente la importancia fundamental de la dimensi\u00f3n interior y personal de la actuaci\u00f3n ritual, respecto a una afincada y constante tentaci\u00f3n formalista de cosificar palabras y gestos, atribuy\u00e9ndoles un valor absoluto; en segundo lugar, porque la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, al abrir el camino de la l adaptaci\u00f3n de las formas rituales y, por tanto, de un leg\u00ed\u00adtimo pluralismo, plantea problem\u00e1ticas nuevas tambi\u00e9n en orden a la diversidad de estilos celebrativos dentro de un mismo acto cultual&#8217;.<\/p>\n<p>II. Doble fundamento teol\u00f3gico-pastoral de la diversidad de estilo celebrativo<br \/>\nLa diversidad del estilo celebrativo se asienta sobre un doble dato teol\u00f3gico-pastoral, inherente a la naturaleza misma de la liturgia; o sea, en el hecho de que es una acci\u00f3n simb\u00f3lica, y es celebraci\u00f3n aqu\u00ed\u00ad y ahora de la pascua de Cristo por parte de una determinada asamblea de iglesia.<\/p>\n<p>Es necesario profundizar el tema para captar toda su riqueza y profundidad, y para medir adecuadamente sus implicaciones y consecuencias pastorales.<\/p>\n<p>1. LA LITURGIA, ACCI\u00ed\u201cN SIMB\u00ed\u201cLICA, PASA A TRAVES DE FORMAS SIGNIFICATIVAS DIVERSAS. La liturgia, en cuanto acci\u00f3n simb\u00f3lica, es un complejo org\u00e1nico estructurado de signos, que llevan un mensaje de salvaci\u00f3n y est\u00e1n destinados a realizarlo, obrando una transformaci\u00f3n en el hombre, concretamente la comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos; sin embargo, esto no sucede de manera autom\u00e1tica y casi m\u00e1gica, sino en relaci\u00f3n con la fe, que los reconoce como revelaci\u00f3n del don divino y los utiliza como forma concreta y visible de la respuesta religiosa personal y comunitaria a Dios. Ciertamente la liturgia se refiere al -> misterio, o sea, a las realidades de la fe que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia visible; igualmente, la actuaci\u00f3n ritual no busca resultados puramente humanos y mundanos, sino la llegada del reino. Las realidades de la fe, de todas formas, as\u00ed\u00ad como la llegada del reino, se desvelan y se hacen presentes mediante palabras, gestos, realidades humanas, que, sin embargo, est\u00e1n destinadas a remitir m\u00e1s all\u00e1 de lo que es visible, hist\u00f3rico, humano en ellos y, por tanto, a manifestar y realizar la alianza. Son signos de Dios para el hombre. En este sentido no son solamente signos, sino s\u00ed\u00admbolos, y como tales adquieren significado y valor \u00faltimo no s\u00f3lo de las experiencias humanas de las que se toman o de lo que les da el hombre que los realiza, sino de la voluntad misma de Dios, que conocemos por la revelaci\u00f3n, y en \u00faltima instancia por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que habla y act\u00faa a trav\u00e9s de ellos.<\/p>\n<p>De todas formas, hay un aspecto particular, que afecta a nuestro tema, y que aqu\u00ed\u00ad es necesario subrayar. La liturgia no es \u00fanicamente una informaci\u00f3n o una ense\u00f1anza, en la que cuentan solamente los contenidos que hay que transmitir. Es una acci\u00f3n simb\u00f3lica, que pasa a trav\u00e9s de _formas significativas. Silas formas cambian, el rito se modifica y el resultado de participapaci\u00f3n-comuni\u00f3n puede ser notablemente diverso. Tambi\u00e9n la forma es un mensaje. Por tanto, lo que hace a una celebraci\u00f3n viva y llena de significado, y por ende m\u00e1s eficaz, no son tanto las estructuras y los elementos que la componen, sino el estilo, el modo de comportarse, y por tanto las modalidades concretas con que se dicen las palabras y se ejecutan los gestos. Efectivamente, con el mismo programa ritual se puede llegar a celebraciones bastante diferentes. Baste un ejemplo para aclarar esta afirmaci\u00f3n. En la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, tanto occidental como oriental, la estructura -que tiene su fundamento en la revelaci\u00f3n y en la genuina tradici\u00f3n eclesial- es \u00fanica, id\u00e9ntica, y por ello intangible: se encuentran unos ritos iniciales, una liturgia de la palabra con lecturas y cantos, la plegaria eucar\u00ed\u00adstica y los gestos de la cena del Se\u00f1or. Pero puede darse -y de hecho se da- un cierto modo de adorar, de cantar, de hacer los gestos, de llevar la acci\u00f3n y de hacerla visible; en definitiva, de significar el misterio, que puede hacer una celebraci\u00f3n diferente de la otra. Todo esto tiene como finalidad no comprometer el sentido de la unidad, sino enriquecerlo y valorarlo seg\u00fan la diversidad de las situaciones en que se realiza el acto celebrativo.<\/p>\n<p>2. LA LITURGIA, CELEBRACI\u00ed\u201cN DE UNA DETERMINADA ASAMBLEA. El segundo dato -estrechamente unido al anterior- es que la liturgia es acci\u00f3n cultual-simb\u00f3lica de una determinada asamblea. Efectivamente, significar el misterio de los signos lit\u00fargicos, o sea, hacerlos adecuadamente significativos, depende tambi\u00e9n del grupo, de su fisonom\u00ed\u00ada concreta, de su cultura, de su sensibilidad religiosa.<\/p>\n<p>Esto deriva de una afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica, universalmente aceptada en principio y que la constituci\u00f3n lit\u00fargica y las introducciones de los nuevos libros lit\u00fargicos no se cansan de repetir: la liturgia es acci\u00f3n de la iglesia (SC 26ss).<\/p>\n<p>Cuando se dice iglesia no se entiende una realidad abstracta, sino la asamblea lit\u00fargica celebrante, naturalmente en cuanto que es signo y concentraci\u00f3n de la iglesia universal. Es esta comunidad, con sus peculiaridades humanas, culturales y religiosas, el sujeto no s\u00f3lo ejecutivo, sino tambi\u00e9n interpretativo de la acci\u00f3n lit\u00fargica. En efecto, el rito, aunque est\u00e9 bien definido en su significado y valor universal y sea sustancialmente id\u00e9ntico tanto en su estructura externa como en la l\u00f3gica interna de sus componentes, debe ser personalizado por el sujeto que lo pone en obra, o sea, por la comunidad cultual concreta, de manera que se reconozca en \u00e9l y se exprese y viva de \u00e9l.<\/p>\n<p>Es verdad que la liturgia est\u00e1 en funci\u00f3n de la experiencia objetiva del misterio salv\u00ed\u00adfico que est\u00e1n llamados a hacer los creyentes en ella y con ella; pero tambi\u00e9n est\u00e1 fuera de dudas que el rito, una vez interpretado -o inculturado, si se prefiere-, se hace fuente y elemento portador de esa experiencia por la que el misterio de Cristo, m\u00e1s que afectar como desde fuera a la comunidad celebrante, se manifiesta y se inserta desde dentro, como asumiendo la fisonom\u00ed\u00ada de esa determinada asamblea. De esta manera, esa asamblea, en vez de separarse de la iglesia cat\u00f3lica, adquiere la conciencia de su original colocaci\u00f3n en ella y de su papel espec\u00ed\u00adfico dentro de la iglesia. Alguien podr\u00ed\u00ada considerar todo esto como una temible novedad, encuanto que abrir\u00ed\u00ada el camino a una autonom\u00ed\u00ada exagerada y contribuir\u00ed\u00ada a crear m\u00e1s confusi\u00f3n y divisi\u00f3n que unidad y comuni\u00f3n. En cambio, de hecho, considerando las cosas con tranquilidad, se descubre que este fen\u00f3meno, concebido y realizado correctamente, puede ser causa de un gran enriquecimiento y una preciosa valoraci\u00f3n tanto de la iglesia universal como de cada una de las iglesias locales.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, si los ritos se insertan vital y respetuosamente en culturas diversas, es de esperar y de desear que la expresi\u00f3n lit\u00fargica de ese mismo misterio salga ganando y que el rostro de la iglesia resulte m\u00e1s vivo, variado y aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>3. \u00ed\u0081MBITOS CONCRETOS PARA UN ESTILO CELEBRATIVO DIVERSIFICADO EN LAS FORMAS. Desde esta perspectiva aparecen con m\u00e1s claridad los aspectos concretos y los \u00e1mbitos en los que se puede manifestar y actuar la diversidad de estilo.<\/p>\n<p>a) Ante todo, en relaci\u00f3n con \u00e1reas culturales diversas. Es un corolario l\u00f3gico de todo lo que hemos dicho, y una aplicaci\u00f3n concreta del principio de la inculturaci\u00f3n del mensaje cristiano [! Adaptaci\u00f3n, IV], sancionado por el Vat. II y repetido constantemente por el magisterio reciente (cf SC 37-39; GS 19; 22). Significa reconocer en los valores socio-culturales y religiosos de las diferentes naciones, y tambi\u00e9n de las diferentes asambleas, un signo de la palabra de Dios, y las semina Verbi que est\u00e1n presentes en el mundo a causa de la creaci\u00f3n y encarnaci\u00f3n pascuales. Naturalmente, deber\u00e1 tratarse de valores aut\u00e9nticos, no unidos a supersticiones y errores, y que puedan armonizarse con el esp\u00ed\u00adritu de la liturgia, con su estructura fundamental y sus leyes extr\u00ed\u00adnsecas; por eso exigir\u00e1n una cuidadosa atenci\u00f3n y discernimiento.<\/p>\n<p>Los sectores m\u00e1s importantes en que se puede hacer sitio a una leg\u00ed\u00adtima diversidad pueden ser varios: las posturas del cuerpo, los movimientos procesionales, la forma y amplitud del gesto, los momentos y la intensidad del silencio, las dimensiones y caracter\u00ed\u00adsticas del lugar y de los objetos destinados a la celebraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, no tiene en todas partes el mismo significado el estar de pie, ni tampoco el mismo valor pedag\u00f3gico; en algunas culturas, los movimientos del cuerpo necesitan ampliarse en su forma expresiva (por ejemplo, mediante la danza) para alcanzar una significatividad plena; puede ser diverso el modo de cantar un texto o de proclamarlo en ciertos ambientes o en determinadas situaciones; puede ser diferente la manera de presentar los elementos eucar\u00ed\u00adsticos, de ofrecer un objeto, de intercambiarse la paz, de adorar, de guardar silencio, etc. \u00bb<br \/>\nPodr\u00ed\u00adan multiplicarse los objetos. Aqu\u00ed\u00ad nos basta con haber llamado la atenci\u00f3n sobre el principio y haber abierto el campo a algunas aplicaciones concretas.<\/p>\n<p>b) La particularidad de una asamblea celebrante -y por tanto del estilo est\u00e1 determinada no s\u00f3lo por su cultura, sino tambi\u00e9n por sus dimensiones num\u00e9ricas y por otras circunstancias de tiempo y espacio.<\/p>\n<p>Efectivamente, la liturgia es siempre una acci\u00f3n situada: tiene un hoy y un aqu\u00ed\u00ad, que se caracterizan no solamente por el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico que se celebra en ella (por ejemplo, una solemnidad o fiesta particular que es memorial de un acontecimiento de la historia de lasalvaci\u00f3n), sino tambi\u00e9n por condiciones peculiares de orden pastoral y psicol\u00f3gico de las personas convocadas.<\/p>\n<p>La asamblea lit\u00fargica no es nunca una reuni\u00f3n casual; siempre tiene un porqu\u00e9 y un c\u00f3mo que determinan un cu\u00e1ndo y un d\u00f3nde.<\/p>\n<p>Esto es particularmente evidente en nuestro tiempo y en la actual civilizaci\u00f3n, marcados como est\u00e1n por los ritmos fren\u00e9ticos impuestos por la producci\u00f3n y el consumismo, as\u00ed\u00ad como por la usura del automatismo. En semejante situaci\u00f3n se hace m\u00e1s fuerte en el hombre la necesidad de momentos y gestos diversos de los momentos y gestos del vivir cotidiano. Nace as\u00ed\u00ad la necesidad de la -> fiesta como ocasi\u00f3n buscada para ganar tiempo, para vivir algo importante junto a otros en gratuidad y con signos simb\u00f3licos ricos de valor, y tambi\u00e9n diversos en las diversas situaciones (por ejemplo, en un matrimonio o en otro acontecimiento significativo para el grupo social). La necesidad de una ruptura con lo cotidiano se puede expresar tambi\u00e9n con el simple pasar de la calle al lugar propio de la celebraci\u00f3n, que por eso debe tener su estructuraci\u00f3n y su valor simb\u00f3lico, y exige, en consecuencia, modos diversos de estar juntos, de dialogar, de comportarse, etc., seg\u00fan el ambiente y el clima que se desea crear.<\/p>\n<p>La historia de la evoluci\u00f3n de las formas cultuales demuestra, por lo dem\u00e1s, que en el s. Iv, cuando la peque\u00f1a comunidad dom\u00e9stica de los disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or se hace una gran asamblea y la celebraci\u00f3n se traslada de la domus familiar a la m\u00e1s amplia bas\u00ed\u00adlica romana, comienza el proceso de ritualizaci\u00f3n en la liturgia, con inevitables consecuencias tanto en el desarrollo de la acci\u00f3n como en el estilo celebrativo.<\/p>\n<p>c) Una tercera serie de factores puede llevar a dar expresi\u00f3n y caracter\u00ed\u00adsticas variadas a la celebraci\u00f3n: ante todo, la diversidad de funciones que se desempe\u00f1an dentro de la asamblea; y, luego, la \u00ed\u00adndole diversa de los diferentes elementos que intervienen en el acto ritual.<\/p>\n<p>La liturgia, como se sabe, es acci\u00f3n de una comunidad toda ella ministerial; por tanto, implica carismas y tareas diferentes, destinados en cualquier caso a integrarse rec\u00ed\u00adprocamente y a ser unidos y armonizados por quien tiene el deber de la direcci\u00f3n o, mejor, de la presidencia. [-> Formaci\u00f3n lit\u00fargica de los futuros presb\u00ed\u00adteros, IV]. Es como una gran sinfon\u00ed\u00ada de partes y de personas, que tiene su ritmo y sus caracter\u00ed\u00adsticas propias, y en la que cada uno est\u00e1 llamado a desempe\u00f1ar la propia misi\u00f3n seg\u00fan las modalidades exigidas por el acto que cumple y dentro de los l\u00ed\u00admites de su papel (SC 28).<\/p>\n<p>Algunos ejemplos, tomados de los OGMR, nos ayudar\u00e1n a aclararlo. T\u00f3mense, por ejemplo, los ritos de introducci\u00f3n de la misa: forman un complejo indudablemente un poco pesado, y aparentemente diferenciado y articulado; el signo de la cruz es un gesto personal de valor testimonial; el saludo y la eventual monici\u00f3n son una toma de contacto fundamental y decisiva con la asamblea, que puede ser un buen punto de arranque; el acto penitencial es un rito serio de cara a una conversi\u00f3n que hay que suscitar o mantener despierta, etc. No se los puede ejecutar mec\u00e1nicamente, uno tras otro, como si tuvieran el mismo registro. En algunas circunstancias se podr\u00e1 acentuar uno u otro (por ejemplo, la monici\u00f3n de acogida, el acto penitencial&#8230;); en las misas en que participan -> ni\u00f1os ser\u00e1 oportuno omitir alguno, paradar una mayor unidad y linearidad a todo el conjunto.<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: \u00abLa naturaleza de las intervenciones presidenciales exige que se pronuncien claramente y en voz alta, y que todos las escuchen atentamente\u00bb (OGMR 12); como tambi\u00e9n \u00aben los textos que han de pronunciar en voz alta y clara el sacerdote o sus ayudantes, o todos, la voz ha de responder a la \u00ed\u00adndole del respectivo texto, seg\u00fan se trate de lectura, oraci\u00f3n, advertencia, aclamaci\u00f3n\u00bb (OGMR 18).<\/p>\n<p>Tales atenciones deben tenerse presentes tambi\u00e9n por lo que se refiere a los movimientos y gestos rituales. As\u00ed\u00ad, las caracter\u00ed\u00adsticas de los gestos propias de quien preside no pueden ser las mismas que las de quien tiene un papel subordinado y secundario en la acci\u00f3n; y esto vale tambi\u00e9n en caso de que \u00e9ste desempe\u00f1e accidentalmente una funci\u00f3n que de por s\u00ed\u00ad es tarea del presidente (por ejemplo, acoger, saludar e introducir la celebraci\u00f3n con una didascal\u00ed\u00ada a prop\u00f3sito). Por eso, es necesario estar atentos para no provocar desfases en el ritmo de la acci\u00f3n y malestar en los participantes.<\/p>\n<p>III. Otras indicaciones de car\u00e1cter general<br \/>\nPara completar el cuadro y concluir el tratamiento del tema, conviene llamar brevemente la atenci\u00f3n sobre algunas constantes-variantes que ayudan a hacer de la celebraci\u00f3n, aunque diversificada en las formas y en el estilo, una acci\u00f3n siempre armoniosamente unitaria y pastoralmente eficaz.<\/p>\n<p>1. CONOCIMIENTO NECESARIO DE LA ASAMBLEA Y DE SU CULTURA. Ante todo aparece necesario, para una adecuaci\u00f3n de la acci\u00f3n lit\u00fargica a las diversas situaciones, necesidades y posibilidades de la asamblea, un conocimiento profundo de su cultura, de sus esperanzas humanas y religiosas, de los factores ambientales, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n de las eventuales interferencias de tipo psicol\u00f3gico que pueden facilitar, comprometer e incluso obstaculizar la comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica y el funcionamiento efectivo de los signos. Esto ayudar\u00e1 no s\u00f3lo a encontrar el estilo m\u00e1s justo y apropiado, sino tambi\u00e9n a respetar el juego de las libertades personales y evitar palabras-gestos que se pierdan entre las nubes, que ejerzan una forma de presi\u00f3n de tipo emotivo (por ejemplo, acudiendo a la experiencia afectiva o de uni\u00f3n cordial) o lleven a unas posturas demag\u00f3gicas y populistas.<\/p>\n<p>En este aspecto pueden dar una notable aportaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n, de cara a una praxis lit\u00fargica m\u00e1s persuasiva, las ciencias humanas [-> Antropolog\u00ed\u00ada; -> Psicolog\u00ed\u00ada; -> Sociolog\u00ed\u00ada]. Su funci\u00f3n es se\u00f1alar tanto el sistema antropol\u00f3gico que se vive en el rito como el sistema ritual y el proyecto cristiano que de hecho el rito presupone y utiliza. No es una empresa f\u00e1cil para tantos celebrantes educados y habituados a una actuaci\u00f3n predominantemente ritualista.<\/p>\n<p>2. RESPETO DEL ESP\u00ed\u008dRITU, DE LA ESTRUCTURA Y DE LAS LEYES DE LA CELEBRACI\u00ed\u201cN. Se exige asimismo en quien habla y act\u00faa, y sobre todo en quien prepara, ordena y anima la celebraci\u00f3n, un profundo conocimiento y un vivo respeto de la estructura, del esp\u00ed\u00adritu y de las leyes que gu\u00ed\u00adan la acci\u00f3n lit\u00fargica en su conjunto y el desenvolvimiento de cada parte. De lo contrario, se corre el riesgo de caer en arbitrariedades y desfases que desnaturalizan el acto celebrativo, lo apartan de la genuina tradici\u00f3n de la iglesia, en la que est\u00e1n sus ra\u00ed\u00adces, y lo reducen a la categor\u00ed\u00ada de un acto m\u00e1s o menos individualista.<\/p>\n<p>Los libros lit\u00fargicos renovados presentan diversas formas celebrativas y abren amplios espacios y numerosas posibilidades de elecci\u00f3n y de adaptaci\u00f3n en la expresi\u00f3n concreta de esas opciones 16. Es necesario valorar con sabidur\u00ed\u00ada lo que se nos ofrece, permaneciendo siempre dentro de los l\u00ed\u00admites consentidos, evitando, por una parte, la pereza y, por otra, toda tentaci\u00f3n de manipulaci\u00f3n subjetiva, fruto s\u00f3lo de una man\u00ed\u00ada por las novedades.<\/p>\n<p>3. UN ESTILO QUE PARTE DEL CORAZ\u00ed\u201cN. Para lograr un estilo aut\u00e9nticamente comunicativo no es suficiente una competencia t\u00e9cnica, tomada de las leyes de la din\u00e1mica de grupos o de metodolog\u00ed\u00adas de tipo psico-pedag\u00f3gico. Se pide algo m\u00e1s profundo y comprometido, a saber: encarnar en los propios gestos las dos dimensiones del misterio lit\u00fargico, o sea, la comuni\u00f3n con Dios y con los hermanos. No es f\u00e1cil encontrar el tono justo, porque es necesario evitar un modo de celebrar despersonalizado y mec\u00e1nicamente repetitivo, y un modo exageradamente cordial y exhibicionista. La gestualidad m\u00e1s aut\u00e9ntica es la que viene del coraz\u00f3n \u00ab; y el estilo m\u00e1s acertado es el de encarnar una presencia, la del Resucitado que vive entre los suyos. Misi\u00f3n nada f\u00e1cil, ya que exige, por una parte, una profunda conversi\u00f3n evang\u00e9lica y un sincero esp\u00ed\u00adritu de fe y de servicio, y, por otra, una familiaridad con los signos de la liturgia adquirida en el estudio, la meditaci\u00f3n y sobre todo en la oraci\u00f3n, actitudes todas ellas que no se improvisan y que nunca se pueden sustituir con la simple competencia t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Se pueden aplicar a todo actor de la celebraci\u00f3n que quiera ser aut\u00e9ntico testigo del misterio los consejos que Bonhoeffer da a los lectores: \u00abSi se pudiera explicar, con un ejemplo profano, la situaci\u00f3n de quien lee a otros la Escritura, ser\u00ed\u00ada semejante a la de quien lee a otro la carta de un amigo. No leer\u00e9 esta carta como si la hubiera escrito yo mismo; en la lectura se notar\u00e1 claramente esta distancia; y tampoco leer\u00e9 la carta como si no tuviera nada que ver conmigo, sino que la leer\u00e9 con una participaci\u00f3n personal. Leer bien la Sagrada Escritura no es cuesti\u00f3n de ejercicio t\u00e9cnico, que puede aprenderse, sino que depender\u00e1 de mi disposici\u00f3n personal\u00bb<br \/>\nSon indicaciones, quiz\u00e1 todav\u00ed\u00ada gen\u00e9ricas y sumarias, pero que, si se las tiene presentes y se las pone en acto con esp\u00ed\u00adritu de fe y con caridad pastoral, pueden ayudar a hacer de la liturgia una acci\u00f3n viva para hombres vivos.<\/p>\n<p>[-> Comunicaci\u00f3n en la eucarist\u00ed\u00ada]<br \/>\nL. Brandolini<br \/>\nBIBLIOGRAFIA: Maldonado L., Estructura de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Tipos y variantes, en \u00abPhase\u00bb 92 (1976) 87-97; \u00bfQu\u00e9 es tener sentido lit\u00fargico? \u00bfHay una tipolog\u00ed\u00ada de la sensibilidad lit\u00fargica?, en \u00abPhase\u00bb 127 (1982) 9-20; Mart\u00ed\u00adn Pindado V., Liturgia y talante celebrativo, en \u00abPhase\u00bb 107 (1978) 443-459; Seasolt K., Motivos y matices de las celebraciones lit\u00fargicas actuales, en \u00abConcilium\u00bb 172 (1982) 197-210; Secretariado N. de Liturgia, La liturgia papal en Espa\u00f1a, EDICE, Madrid 1983; VV.AA., Las celebraciones eucar\u00ed\u00adsticas de Juan Pablo II en Espa\u00f1a, en \u00abPhase&#8217; 133 (1983) 49-82; Vergote A., Gestos y acciones simb\u00f3licas en la liturgia, en \u00abConcilium\u00bb 62 (1971) 198-211. V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Gestos y La misa como comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. Por qu\u00e9 y c\u00f3mo se plantea el problema: 1. El problema del estilo celebrativo tal y como aparece en los libros lit\u00fargicos nacidos del concilio de Trento; 2. Cambios radicales producidos con la reforma del Vat. II; 3. Qu\u00e9 se entiende por la expresi\u00f3n \u00abestilos celebrativos\u00bb &#8211; II. Doble fundamento teol\u00f3gico-pastoral de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/estilos-celebrativos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESTILOS CELEBRATIVOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17134","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17134","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17134"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17134\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}