{"id":17136,"date":"2016-02-05T11:09:23","date_gmt":"2016-02-05T16:09:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelizacion-y-liturgia\/"},"modified":"2016-02-05T11:09:23","modified_gmt":"2016-02-05T16:09:23","slug":"evangelizacion-y-liturgia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelizacion-y-liturgia\/","title":{"rendered":"EVANGELIZACION Y LITURGIA"},"content":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La liturgia, \u00bfdebe evangelizar?: 1. Observaci\u00f3n preliminar; 2. Una afirmaci\u00f3n capital; 3. Afirmaci\u00f3n central; 4. Afirmaci\u00f3n complementaria &#8211; II. La liturgia, \u00bfevangeliza de hecho? &#8211; III. \u00bfC\u00f3mo lograr que evangelice la liturgia?: 1. Punto de partida realista; 2. Cuesti\u00f3n, ante todo, de autenticidad; 3. Algunos medios para conseguirlo.<\/p>\n<p>1. La liturgia \u00bfdebe evangelizar?<br \/>\n1. OBSERVACI\u00ed\u201cN PRELIMINAR. La liturgia no la inventamos nosotros. Est\u00e1 ah\u00ed\u00ad. Pertenece a la vida de la iglesia. Es, ante todo, acci\u00f3n de Cristo y, simult\u00e1neamente, acci\u00f3n del pueblo de Dios. Es como es. Sirve para lo que sirve. A nosotros, a todos, nos toca respetar su naturaleza. \u00abLas acciones lit\u00fargicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la iglesia, que es `sacramento de unidad&#8217;, es decir, pueblo santo congregado y ordenado bajo la direcci\u00f3n de los obispos. Por eso pertenecen a todo el cuerpo de la iglesia, lo manifiestan y lo implican\u00bb (SC 26).<\/p>\n<p>2. UNA AFIRMACI\u00ed\u201cN CAPITAL. Manteni\u00e9ndonos dentro del respeto debido a la naturaleza de la liturgia, lo primero que hay que afirmar respecto a si debe evangelizar o no, es que su finalidad principal no es \u00e9sa.<\/p>\n<p>La liturgia, como recuerda el concilio, es \u00abprincipalmente culto de la divina Majestad\u00bb (SC 33). \u00abSe ha pretendido a veces reducir la liturgia a la categor\u00ed\u00ada de instrumento pedag\u00f3gico -comenta a este prop\u00f3sito Pedro Tena-; esta pretensi\u00f3n es falsa y procede de un concepto utilitario -por otra parte ya superado- del culto de la iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Nada serio conseguiremos, ni a nivel de los hechos ni a nivel de conocimiento, en lo que se refiere a la liturgia, si no superamos radicalmente la concepci\u00f3n utilitaria y no abrazamos con gozo la de la gratuidad. \u00abGratuidad es, tal vez, la palabra menos inadecuada para expresar el misterio del hombre y el misterio de Dios. Dice a la vez pureza del amor, libertad, ausencia de c\u00e1lculo&#8230; Habr\u00ed\u00ada que crear una pedagog\u00ed\u00ada de la gratuidad en este mundo de la utilidad y de la necesidad&#8230;\u00bb, ha dicho de un modo muy acertado Franeois Varillon en un hermoso libro sobre La humildad de Dios&#8217;.<\/p>\n<p>Si entendemos, pues, la pregunta formulada de esta forma: \u00abLa liturgia, \u00bfdebe evangelizar como finalidad principal?\u00bb, la respuesta habr\u00e1 de ser negativa. La evangelizaci\u00f3n no es la finalidad principal de la liturgia. Por el contrario, debe precederla, en parte al menos, cronol\u00f3gicamente, \u00abpues para que los hombres puedan llegar a la liturgia es necesario que antes sean llamados a la fe y a la conversi\u00f3n\u00bb (SC 9).<\/p>\n<p>Por consiguiente, todo esfuerzo que tienda a manipular o instrumentalizar las celebraciones lit\u00fargicas a costa de su finalidad principal, el culto gratuito de Dios, subordinando \u00e9ste a otra finalidad cualquiera, aunque sea la de evangelizar, debe considerarse una infidelidad y un fracaso. Toda cele()raci\u00f3n lit\u00fargica, y en primer lugar la eucarist\u00ed\u00ada, es y debe ser el momento cumbre de nuestra adoraci\u00f3n gratuita, en respuesta a la suprema gratuidad de la vocaci\u00f3n cristiana, de la redenci\u00f3n, del amor de Dios.<\/p>\n<p>3. AFIRMACI\u00ed\u201cN CENTRAL. Sin embargo, y manteniendo todo lo dicho, la liturgia debe contribuir sin duda, por su propia naturaleza, a la tarea evangelizadora. \u00abAunque la sagrada liturgia sea principalmente culto de la divina Majestad, contiene tambi\u00e9n una gran instrucci\u00f3n para el pueblo fiel. En efecto, en la liturgia Dios habla a su pueblo; Cristo sigue anunciando el evangelio. Y el pueblo responde a Dios con el canto y la oraci\u00f3n&#8230;\u00bb (SC 33). En el di\u00e1logo entre Dios y el hombre en la liturgia, no s\u00f3lo cuando resuena, de una u otra forma, la palabra de Dios, \u00absino tambi\u00e9n cuando la iglesia ora, canta o act\u00faa, la fe de los asistentes se alimenta&#8230;\u00bb (ib).<\/p>\n<p>Por lo pronto, en la liturgia resuena de mil formas la palabra de Dios. Pi\u00e9nsese sobre todo en las lecturas b\u00ed\u00adblicas proclamadas, en la homil\u00ed\u00ada, en las moniciones. La fuerza evangelizadora de estas partes en la acci\u00f3n lit\u00fargica es evidente y no necesita que se insista en ella. En s\u00ed\u00ad mismas, por su propia naturaleza, son anuncio del misterio de la salvaci\u00f3n. Y precisamente la m\u00e1xima fidelidad con que sean celebradas implica la m\u00e1xima preocupaci\u00f3n evangelizadora. Pero, por otra parte, tambi\u00e9n en la respuesta del pueblo redimido la liturgia reproduce, convertida en oraci\u00f3n, la plenitud del kerigma en todas sus dimensiones, hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, cristoc\u00e9ntrica, pascual y escatol\u00f3gica, reproducci\u00f3n que es particularmente expresiva en la plegaria eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Se dice con raz\u00f3n que la evangelizaci\u00f3n no ha de concebirse como la propaganda de una determinada ideolog\u00ed\u00ada, sino como la presentaci\u00f3n de una persona, el anuncio de unos hechos salv\u00ed\u00adficos, la invitaci\u00f3n a aceptar esa Persona y esos hechos como la salvaci\u00f3n ofrecida por Dios, aceptaci\u00f3n que lleva consigo el compromiso de poner en pr\u00e1ctica las exigencias de vida que tal salvaci\u00f3n implica. Pues bien, la liturgia es, por s\u00ed\u00ad misma, todo eso: presentaci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, presencializaci\u00f3n del Cristo Salvador; no s\u00f3lo anuncio, sino a la vez anuncio y realizaci\u00f3n (cf SC 6) de esos hechos salv\u00ed\u00adficos que llegan a tocarnos hoy; no s\u00f3lo invitaci\u00f3n, sino a la vez invitaci\u00f3n y acci\u00f3n divina transformante, que nos empuja y consigue, si no ponemos \u00f3bice, la aceptaci\u00f3n plena.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo para los que ya tienen fe y participan en la celebraci\u00f3n ejercitando su fe. Tambi\u00e9n para los extra\u00f1os, para los no creyentes que miran las celebraciones desde fuera como un espect\u00e1culo curioso, y para tantos cristianos de fe d\u00e9bil o demasiado impl\u00ed\u00adcita, que asisten, m\u00e1s que participan, a las funciones lit\u00fargicas por razones m\u00e1s o menos sociol\u00f3gicas, posee la liturgia por s\u00ed\u00ad misma una fuerza evangelizadora. Unos y otros, ante una celebraci\u00f3n aut\u00e9ntica, no pueden menos de sentirse interpelados y de preguntarse en su interior qu\u00e9 significa todo esto. En este sentido, el impacto que una celebraci\u00f3n aut\u00e9ntica produce puede ser m\u00e1s fuerte que el de cualquier predicaci\u00f3n inmediata y directamente evangelizadora. Ah\u00ed\u00ad est\u00e1 un grupo de hombres que toman en serio el contacto con un Dios trascendente al que llaman Padre, salvador, misterioso y cercano a la vez, por medio de un hombre que es su Hijo y nuestro hermano, que muri\u00f3 por nuestros cr\u00ed\u00admenes y vive para darnos la vida. Esos hombres lo creen y lo testifican por el hecho mismo de reunirse (dimensi\u00f3n eclesiol\u00f3gica) alrededor de unos elementos, signos de la presencia, guiados por hombres a quienes consideran se\u00f1alados misteriosamente para lograr ese encuentro. Y, sobre todo, de ah\u00ed\u00ad, de esas reuniones tomadas en serio, sacan fuerza (contrase\u00f1a de autenticidad) para llevar una vida fraternal, de amor y servicio mutuos, de perd\u00f3n de las ofensas, incluso de amor a los enemigos. \u00bfC\u00f3mo no har\u00ed\u00ada impacto una liturgia as\u00ed\u00ad? No hay duda, la liturgia, sin dejar de ser lo que es, evangeliza y debe evangelizar.<\/p>\n<p>4. AFIRMACI\u00ed\u201cN COMPLEMENTARIA. Puesto en claro lo que precede, debemos a\u00f1adir, siempre en el plano de los principios, que la liturgia debe, por supuesto, evangelizar; pero debe hacerlo a su modo, sin ser infiel a su naturaleza, lo que equivale a decir sin perder de vista su finalidad principal.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es este modo en concreto? Tal vez pudiera resumirse en una sola palabra, muy frecuentemente usada y no siempre bien comprendida, la palabra celebraci\u00f3n. La liturgia anuncia la buena nueva celebr\u00e1ndola.<\/p>\n<p>Decir -> celebraci\u00f3n es decir -> fiesta. Es el fen\u00f3meno festivo, redescubierto en nuestros d\u00ed\u00adas, el que ha de orientarnos en este punto. La fiesta es un gozo en com\u00fan o una comunicaci\u00f3n gozosa: es un estallido vital, por m\u00e1s que, como todo juego, tenga sus propias reglas. Los elementos de contenido pedag\u00f3gico que pueda incluir no se someten a una estructuraci\u00f3n met\u00f3dico-did\u00e1ctica, de tipo utilitario. De nuevo nos encontramos con la gratuidad. En la fiesta, cuando aprendemos es porque lo vivimos y lo vivimos al celebrarlo. As\u00ed\u00ad en la liturgia.<\/p>\n<p>Pero hay una dimensi\u00f3n en la fiesta que no podemos olvidar. Toda fiesta es una ruptura con el tiempo ordinario, pretende ser otra cosa distinta de la monoton\u00ed\u00ada de lo cotidiano, lo ensaya, lo realiza en parte, pero s\u00f3lo en parte. Tambi\u00e9n la liturgia es consciente de ello; sabe que es un pregusto de \u00abaquella liturgia celestial que se celebra en la ciudad santa de Jerusal\u00e9n, hacia la cual nos dirigimos como peregrinos\u00bb (SC 8); pero sabe que es s\u00f3lo eso, un pregusto.<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad que cuanto hemos dicho en el apartado anterior acerca de la autenticidad de la celebraci\u00f3n debemos ahora matizarlo, con la conciencia de que s\u00f3lo en parte, y en espera y en pregusto, podemos llamarnos el pueblo santo, redimido, liberado de toda esclavitud. La evangelizaci\u00f3n que va implicada en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica no es el anuncio de una ilusi\u00f3n, la de creernos distintos de los dem\u00e1s hombres. Es el anuncio de una salvaci\u00f3n que Dios ofrece a unos hombres d\u00e9biles y pecadores como los dem\u00e1s. La celebraci\u00f3n viene a ser como un ensayo&#8217; de la salvaci\u00f3n anunciada; un ensayo en el que una y otra vez somos ense\u00f1ados a ejercitar, sin lograrlo nunca del todo, el verdadero amor, el amor desinteresado, humilde. Y la iglesia, madre y maestra, que as\u00ed\u00ad nos ense\u00f1a y evangeliza en la liturgia, sabe que, acabada la fiesta, volvemos a enzarzarnos en mil tensiones unos con otros, que volveremos a angustiarnos por lo que hemos de comer y con qu\u00e9 nos hemos de vestir, que volveremos a intentar devolver mal por mal y maldici\u00f3n por maldici\u00f3n. Pero ella seguir\u00e1 confiando, obstinadamente, en la gracia de su Esposo, y volver\u00e1 a reunir pacientemente a sus hijos para hacerles ensayar la vivencia de la salvaci\u00f3n, mientras les hace repetir humilde y confiadamente: Padre nuestro&#8230;<\/p>\n<p>De este modo evangeliza la liturgia: desplegando festivamente la salvaci\u00f3n anunciada, haci\u00e9ndola presente en la comunicaci\u00f3n y en el gozo, d\u00e1ndonos un pregusto de su realizaci\u00f3n total, al mismo tiempo que nos libra de toda ilusi\u00f3n y orgullo.<\/p>\n<p>II. La liturgia, \u00bfevangeliza de hecho?<br \/>\nEn esta segunda parte no se pueden dar respuestas universalmente v\u00e1lidas. Habr\u00ed\u00ada que hacer un estudio objetivo y diferenciado de las celebraciones lit\u00fargicas que tienen lugar en cada medio, y valorarlas de acuerdo con los principios apuntados.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, este an\u00e1lisis y esta valoraci\u00f3n habr\u00ed\u00ada que hacerlos preferentemente de las celebraciones concretas; v.gr.: de los bautismos, de los matrimonios, de la misa dominical, etc. De lo contrario, el peligro de quedarse en unas consideraciones demasiado generales y abstractas es de sobra evidente. Cada una de las celebraciones, adem\u00e1s, deber\u00e1 ser analizada y valorada en cuanto a si ejerce o no de hecho su fuerza evangelizadora de acuerdo con su peculiar din\u00e1mica y estructura.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00adan se\u00f1alarse, sin duda, algunos defectos que m\u00e1s frecuentemente ocurren, como ser\u00ed\u00ada, por un lado, la despreocupaci\u00f3n casi total por la funci\u00f3n evangelizadora que debe tener la liturgia en cualquier caso, y por otro, la excesiva subordinaci\u00f3n del conjunto de la celebraci\u00f3n a un fin pedag\u00f3gico de instrucci\u00f3n o de interpelaci\u00f3n directa. Igualmente podr\u00ed\u00adan se\u00f1alarse ejemplos de aut\u00e9nticas celebracionesque, sin la menor infidelidad a la naturaleza de la liturgia, consiguen no s\u00f3lo alimentar la fe, sino avivarla o despertarla. Pero preferimos quedarnos en estas consideraciones generales.<\/p>\n<p>III. \u00bfC\u00f3mo lograr que evangelice la liturgia?<br \/>\n1. PUNTO DE PARTIDA REALISTA. Nos encontramos con frecuencia en nuestras celebraciones lit\u00fargicas con cristianos no suficientemente convertidos, sin adhesi\u00f3n personal, consciente y libre, al mensaje de la salvaci\u00f3n cristiana. No pocos, adem\u00e1s, de estos cristianos acuden a las celebraciones sin la regularidad semanal de la misa dominical, sino s\u00f3lo con ocasi\u00f3n de bautizos, bodas, entierros, fiestas patronales, etc.<\/p>\n<p>Su actitud, a pesar de todo, es, generalmente hablando, de respeto religioso y de cierta receptividad ante la evangelizaci\u00f3n. Se da el caso tambi\u00e9n de determinados individuos m\u00e1s alejados del contacto con la iglesia, incluso con ribetes de agnosticismo, a quienes nuestros tinglados lit\u00fargicos no les dicen nada, pero que asisten alguna vez a ellos acompa\u00f1ando a sus familiares o amigos sin actitud propiamente hostil y con un cierto respeto.<\/p>\n<p>Ante todos ellos, pues, se va a poner en marcha la celebraci\u00f3n lit\u00fargica con su intr\u00ed\u00adnseca fuerza evangelizadora. \u00bfQu\u00e9 hacer para conseguir su m\u00e1xima eficacia?<br \/>\n2. CUESTI\u00ed\u201cN, ANTE TODO, DE AUTENTICIDAD. Por m\u00e1s que la liturgia no sea propiamente un espect\u00e1culo, sino una acci\u00f3n en com\u00fan, es cierto que algunas personas tienen en ella un papel preponderante. Esto vale sobre todo para el que preside la asamblea en nombre de Jesucristo; pero adem\u00e1s \u00ablos ac\u00f3litos, lectores, comentadores y cuantos pertenecen a la schola cantorum desempe\u00f1an un aut\u00e9ntico ministerio lit\u00fargico. Ejerzan, por tanto, su oficio con la sincera piedad y el orden que convienen a tan gran misterio y les exige con raz\u00f3n el pueblo de Dios. Con este fin, es preciso que cada uno a su manera est\u00e9 profundamente penetrado del esp\u00ed\u00adritu de la liturgia y que sea instruido para cumplir su funci\u00f3n debida y ordenadamente (SC 29).<\/p>\n<p>Esto supuesto, es imprescindible que cada una de las acciones de que consta la celebraci\u00f3n se lleve a cabo con la m\u00e1xima autenticidad: en lo que la liturgia tiene de representaci\u00f3n y en lo que tiene de signo manifestativo y expresi\u00f3n de una vida. As\u00ed\u00ad, la lectura b\u00ed\u00adblica deber\u00e1 ser una verdadera proclamaci\u00f3n, que haga resonar aqu\u00ed\u00ad y ahora, ante un pueblo que la escucha en silencio y recogimiento, la palabra inspirada. Para lo cual no son en modo alguno indiferentes las cualidades naturales y la preparaci\u00f3n del lector. No s\u00f3lo hace falta que domine la dif\u00ed\u00adcil t\u00e9cnica de leer en p\u00fablico y ante un determinado auditorio, sino adem\u00e1s se requiere que est\u00e9 iniciado en los diversos g\u00e9neros literarios b\u00ed\u00adblicos, a fin de que sepa acomodar su expresi\u00f3n oral al texto que tiene ante los ojos. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la homil\u00ed\u00ada deber\u00e1 tener en cuenta la doble fidelidad, a saber: a la palabra de Dios en el marco de la celebraci\u00f3n, y a la situaci\u00f3n concreta cultural, espiritual y problem\u00e1tica de la asamblea. As\u00ed\u00ad, por \u00faltimo, las intervenciones del pueblo deber\u00e1n estar aseguradas en toda su fuerza expresiva de participaci\u00f3n consciente al menos por un n\u00facleo de cristianos m\u00e1s comprometidos, que den as\u00ed\u00ad testimonio de su fe y contribuyan a que prenda o se despierte en los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y, por encima de todo, es imprescindible que el presidente de la asamblea sea signo viviente y personal de Cristo, Buen Pastor, que cuide de sus ovejas d\u00f3ciles y que vaya detr\u00e1s de las rebeldes y extraviadas con un aut\u00e9ntico amor que no dude ante el sacrificio por ellas. El es, sobre todo, el que ha de ejercitar la doble fidelidad, por un lado, a la naturaleza de la liturgia, a sus reglas de juego, tal y como han sido concretadas por la iglesia jer\u00e1rquica y, por otro, a la comunidad que preside, m\u00e1s o menos heterog\u00e9nea, haciendo uso inteligente de las mil maneras de flexibilidad y acomodaci\u00f3n que hoy est\u00e1n a su alcance, y que no pocas veces desconoce, o de las que prescinde por mayor comodidad. Quien sepa asegurar, a trav\u00e9s de sus palabras y gestos, la presencia de Cristo, Buen Pastor, en medio de los suyos, habr\u00e1 asegurado a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica que preside su impacto evangelizador lo mismo para los cercanos que para los alejados.<\/p>\n<p>3. ALGUNOS MEDIOS PARA CONSEGUIRLO. Nada serio se logra por medio de la improvisaci\u00f3n. La preparaci\u00f3n de las celebraciones se impone en un doble nivel: en el de la oraci\u00f3n y el estudio, personal y comunitario, por un lado, y por otro, en el de la realizaci\u00f3n inmediata; verdaderos ensayos de los ministros e incluso del pueblo, no s\u00f3lo en lo que se refiere a los cantos, sino tambi\u00e9n en cuanto tiene que ver con los gestos, con el modo de intervenir en las aclamaciones, etc. Las celebraciones extraordinarias seg\u00fan el ciclo lit\u00fargico, principalmente las de semana santa, as\u00ed\u00ad como de algunos sacramentos celebrados con especial solemnidad, pueden ser magn\u00ed\u00adficas ocasiones para tales formas de preparaci\u00f3n interior y exterior.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, una vez que la celebraci\u00f3n ha tenido lugar, es sumamente conveniente que se someta a una cierta revisi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Los mismos fieles m\u00e1s iniciados pueden aportar valios\u00ed\u00adsimas sugerencias a este respecto. Y, desde luego, la revisi\u00f3n no habr\u00e1 de contentarse con el nivel de representaci\u00f3n de la acci\u00f3n lit\u00fargica, sino que se deber\u00e1 extender su eficacia santificadora al nivel de la vida cristiana. De esta forma evitaremos el escollo de complacernos, quiz\u00e1, en unas celebraciones esteticistas pero est\u00e9riles, e insistiremos humildemente no ya en la \u00abutilidad\u00bb de la liturgia, sino en su autenticidad y verdad, que es como ella contribuye a la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[-> Formaci\u00f3n lit\u00fargica; -> Pastoral lit\u00fargica]<br \/>\nM. Ramos<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  CELAM, Liturgia y evangelizaci\u00f3n, en \u00abNotitiae\u00bb 10 (1974) 328-330; en \u00abPhase\u00bb 84 (1974) 491-493; D\u00e1vila R., Fe y sacramentos, en \u00abLiturgia\u00bb 246 (1969) 152-166; L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn J., Evangelizaci\u00f3n y sacramento, \u00bfcuesti\u00f3n resuelta?, en \u00abNova et Vetera\u00bb 3 (1977) 43-63; Maldonado L., Liturgia eucar\u00ed\u00adstica y evangelizaci\u00f3n, en \u00abPastoral Misionera\u00bb 2 (1965) 26-46; Comprensi\u00f3n teol\u00f3gico-pastoral del sacramento en una perspectiva evolutiva y en relaci\u00f3n con la evangelizaci\u00f3n, en VV.AA., Teolog\u00ed\u00ada y mundo contempor\u00e1neo. Homenaje a K. Rahner. Madrid 1975, 419-448; Marranzini A., Evangelizaci\u00f3n y sacramentos, Marova, Madrid 1974; Rovira J.M., Los sacramentos, signos de fe, en \u00abPhase\u00bb 28 (1965) 187-199; La justificaci\u00f3n por la fe y el sacramento, ib, 95 (1976) 379-402; Sebasti\u00e1n F., Sacramentos y fe. Un problema de la pastoral espa\u00f1ola, en \u00abIglesia Viva\u00bb 2 (1966) 75-85; Tena P., Del buen uso de las palabras: \u00absacramentalizar\u00bb, en \u00abPhase\u00bb 68 (1972) 141-145; Urbina F., Evangelizaci\u00f3n y liturgia en la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes. Notas para un estudio, ib, 115-128; VV.AA., Fe y sacramentos, en \u00abPhase\u00bb 28 (1965) 199-212; VV.AA., Evangelizaci\u00f3n y sacramento, PPC, Madrid 1975.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SUMARIO: I. La liturgia, \u00bfdebe evangelizar?: 1. Observaci\u00f3n preliminar; 2. Una afirmaci\u00f3n capital; 3. Afirmaci\u00f3n central; 4. Afirmaci\u00f3n complementaria &#8211; II. La liturgia, \u00bfevangeliza de hecho? &#8211; III. \u00bfC\u00f3mo lograr que evangelice la liturgia?: 1. Punto de partida realista; 2. Cuesti\u00f3n, ante todo, de autenticidad; 3. Algunos medios para conseguirlo. 1. La liturgia \u00bfdebe evangelizar? &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelizacion-y-liturgia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEVANGELIZACION Y LITURGIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-17136","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17136","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17136"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17136\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17136"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17136"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}